julio 27, 2012

La pobreza y el salario mínimo

Finalmente salieron los resultados de la encuesta CASEN, los que han pasado a ser los indicadores del nivel de pobreza en nuestro país. Los resultados que conoce la opinión pública han abierto un nuevo debate político que ha pasado a reemplazar al de semanas anteriores entorno al salario mínimo. El gobierno se vanagloria de logros que asume suyos, en tanto que la oposición denuncia que las cifras no son en modo alguno para cantar victoria.

Hagamos un intento por sacudirnos de la hojarasca por la vía de echarle mirar las tendencias y los contextos en que ellos tuvieron lugar. La tendencia, a lo largo de las últimas décadas revela una caída en la pobreza de nuestro país. Hoy es de menos de la mitad de la que existía 20 años atrás. Similar tendencia es la que se da con la pobreza dura, la indigencia, o como se quiere llamar ahora, eufemísticamente, “en situación de calle”. Este período coincide con el de la llegada de la democracia, que con todas sus persistentes limitaciones, hizo posible que hoy estemos con un país diametralmente distinto que interactúa con un mundo que ya no le da las espaldas. Todo esto en un contexto en el que también existieron crisis internacionales.

El país ha sorteado dificultades no sin esfuerzo y con altos costos. Así como ayer el tema clave era el de la reducción de la pobreza, hoy sigue siéndolo junto con el de la desigualdad. El debate hoy hay que centrarlo en términos de la velocidad con que está bajando la pobreza. Estadísticamente, en relación al crecimiento que ha experimentado el país, se esperaría una disminución de la pobreza significativamente mayor. Con las tasas de crecimiento que tenemos, el volumen de actividad y empleo que se está generando, sorprende que la pobreza no disminuya más rápidamente.

De hecho, uno de los principales logros que el gobierno persistentemente señala es el asociado a la generación de empleo, que en casi dos años ha crecido en poco menos del 10%. Surge entonces la pregunta clave: ¿hacia dónde se dirigen los beneficios que reporta el crecimiento? Si el país se encuentra boyante, pleno de actividad, brioso, con altos niveles de empleo ¿porqué tanto temor a la fijación de un salario mínimo más elevado? Si no es ahora ¿cuándo? Es de presumir que son los más pobres quienes reciben bajos salarios, por lo que su aumento les beneficiaría sustancialmente. Es necesario recordar que casi un millón de chilenos reciben el salario mínimo. Pero no, desde las esferas gubernamentales se afirma que no se puede poner en riesgo al país. ¿Alguien puede creer, de buena fe, que un salario mínimo de $200,000 mensuales puede poner en riesgo el crecimiento de Chile? En su lugar, prefieren aplicar bonos, los que por su naturaleza son temporales, específicos, y que se vinculan con una política asistencialista que si bien puede redituar electoralmente, por su dependencia de la voluntad gubernamental, es suprimible en cualquier momento.

La realidad en que nos encontramos, hace posible, sin arriesgar lo alcanzado, subir el salario mínimo y fijar un salario máximo en función de un múltiplo del salario mínimo que contrarreste la propensión existente hacia un aumento en la desigualdad a la que conduce la lógica de mercado imperante. No es posible creer que con un salario mínimo de $200,000 (alrededor de US$ 400), se pone en riesgo el empleo y el crecimiento del país, y que en cambio no lo pone en riesgo un salario mínimo de $193,000. Nadie se puede creer que $ 7,000 mensuales hagan la diferencia entre el estancamiento y el crecimiento.

julio 19, 2012

A río revuelto

El escenario está tan revuelto que resulta difícil vaticinar, a menos de dos años de las próximas elecciones presidenciales, lo que ocurrirá. Los distintos actores políticos están haciendo todo lo contrario de lo que se supone deben hacer.

Por un lado tenemos a un gobierno, la Alianza por Chile, cuyos desaguisados a la fecha ya han dado origen a un sabroso libro titulado Piñericosas. Cualquiera pensaría que no quieren repetirse el plato a pesar de toda una campaña comandada por los mosqueteros, sus candidatos en el gabinete ministerial. Es así como Andrés, en su calidad de Ministro de Defensa se hace parte de todo un operativo militar para localizar a un niño autista desaparecido. Mientras ayer estos mismos efectivos de las FFAA se dedicaban a hacer desaparecer, hoy parecieran dedicarse a la noble tarea de encontrar a un desaparecido.

Pablo, otro ministro presidenciable, que quiere pero no quiere, busca posicionarse empecinadamente como defensor de los abusos a los que son sometidos diariamente los consumidores, obviando que el origen de estos abusos radica en quienes operan en mercados que él ha contribuido a desregular drásticamente. Por último, está Laurence, el más probable candidato gobiernista, y que va a todas las paradas como Ministro de Obras Públicas, asegurando que no es candidato a nada con una sonrisa de oreja a oreja para la foto.

Por el otro lado, una oposición que también hace lo suyo para no ganar las próximas elecciones, tanto municipales, como parlamentarias y presidenciales, a pesar de todas las ventajas que le dan las torpezas oficialistas. Las bases opositoras, la gente de a pie, no sale de su desconcierto al ver el grado de dispersión a nivel cupular, donde el énfasis está puesto en las candidaturas antes que en el desafío de construir un programa común tras un objetivo meridianamente claro. Quizá la mayor exigencia actual a los dirigentes opositores sea la de percatarse que el adversario está al frente, no al lado.

En síntesis, oficialistas y opositores parecieran estar compitiendo por quien lo hace peor.

No pocos están preocupados por lo que ocurrirá con los nuevos electores, como consecuencia de la inscripción automática, ya que éstos podrían inclinar la balanza a uno u otro lado. Sin embargo, lo más probable, que se trate de un temor infundado porque como están las cosas, estos potenciales nuevos electores, difícilmente votarán.

Si bien el padrón electoral se amplió fuertemente, el número total de votantes es posible que no cambie sustancialmente, incluso más, quizás sea menor que el tradicional como consecuencia de la incapacidad existente para vertebrar coaliciones potentes, confiables y con objetivos claros, comprensibles por moros y cristianos.

julio 13, 2012

Razones para reconstruir una mayoría

El contexto que enfrenta el país en la actualidad, tanto interno como externo, es muy distinto al de décadas atrás, e incluso al de unos pocos años atrás: las preocupaciones de ayer no son las de hoy; los temores de hoy no son los mismos de ayer. Lo prueban las diversas manifestaciones que se observan a diario, explosivas, intempestivas.

En lo político, ayer el tema central era recuperar la democracia; hoy es profundizarla. Hoy la exigencia es más y mejor democracia sin las sombras, ni los velos de ayer.

En lo social, ayer el tema central eran los elevados niveles de pobreza imperantes, hoy lo es la desigualdad y la precariedad de quienes salieron de la pobreza y que en cualquier momento pueden volver a caer en ella. También lo es el enriquecimiento desmesurado de ciertos grupos privilegiados. Así como se ha instalado el concepto de sueldo mínimo, también ha surgido la necesidad de frenar los abusos, y surgen voces orientadas a imponer un sueldo máximo.

En lo económico, ayer el tema central era asegurar el mantenimiento y crecimiento del empleo, hoy es la calidad del empleo, lo que ha llevado a muchos a cuestionar severamente el modelo imperante.

En síntesis, ayer, para ganar y dar gobierno, fue necesario conformar una coalición política cuya estrategia, dada la realidad política-económica-social imperante, aconsejaba no tensionar mayormente el modelo dado el poder que conservaban los militares y el empresariado; hoy, en cambio, la nueva realidad pareciera estar aconsejando cambiar las bases de un modelo político-económico-social legal, pero impuesto, y por ello ilegítimo, que ha entrado en crisis en el mundo entero.

La tarea de hoy es gobernar un país inserto en una realidad cuya complejidad es el resultado de un modelo que está mostrando todos sus defectos: el sobreconsumo de las élites, y el consumo de las mayorías basado en el endeudamiento, lo que no es sustentable en el largo plazo.

Para ganar el plebiscito y el gobierno a fines de la década de los 80, vale la pena recordar las ideas fuerza que animaron a sus triunfadores: 1) la democracia es un sistema infinitamente superior a cualquier dictadura; 2) la defensa irrestricta de los DDHH en toda circunstancia; 3) la necesidad de dar gobernabilidad al país y de estar capacitados para gobernar frente a los ataques oficiales de que seríamos generadores de caos.

El actual contexto interno y externo, demanda más y mejor democracia, incorporar el concepto y la aplicación de los derechos sociales y ambientales que complementen los derechos humanos y políticos conquistados. Por otra parte, la sociedad actual ya no tolera la ninguna discriminación, por lo que demanda una reducción de los niveles de desigualdad imperantes, los que obstaculizan el desarrollo. A ello cabe agregar que luego de décadas de crecimiento económico, todo aconseja una fuerte redistribución de sus ganancias, porque la concentración excesiva de los beneficios está frenando el crecimiento.
Todo señala que los grupos neoconservadores o neoliberales que abogan por la desregulación o el libre mercado no están en condiciones de realizar los cambios que se exigen y que en su momento prometieron. La pregunta entonces es ¿Cuál es la mayoría que está en mejores condiciones de hacerlo?

julio 04, 2012

Clientelismo político

En un programa televisivo, quien fuera Ministro de Hacienda en tiempos de Michelle, Andrés, afirmó que Guido “es el líder del clientelismo, de las malas prácticas¨. ¿Razón de tamaña acusación? Por las presiones que habría ejercido sobre él para que contratara a determinados personajes a cambio de que le aprobara los proyectos que como Ministro presentara al Congreso.

El clientelismo existe en todos los niveles, no solo en el campo político, donde por lo que general se trata de intercambio de favores a partir de los poderes que las partes tienen. En este intercambio el cliente es una persona que otorga su apoyo electoral, mediante su voto, a quien le provee algún favor expresado en el acceso a un puesto de trabajo o a algún otro beneficio tangible. Un clientelismo menos conocido es el ejercido por los grandes empresarios, quienes brindan su apoyo financiero, particularmente durante períodos electorales a favor de quienes son proclives a sus intereses.

Durante las campañas políticas esto se puede visualizar con mucha claridad por la desigual distribución de recursos publicitarios de que disponen unos y otros. Sobre todo en el caso de aquellas donde se concentra el percentil de más altos ingresos (Vitacura, Las Condes).

Hace no mucho el gobierno invitó a conversar al clan Matte, en su condición de empresarios de una empresa hidroeléctrica, con motivo de su “téngase presente” por el cual dejaron en suspenso sus proyectos energéticos. Este hecho reveló una forma de clientelismo, quizá más sofisticado, más sobrio, pero que no por ello deja de inscribirse en lo que es el clientelismo propiamente tal, esto es, un intercambio de favores al margen de lo establecido, al margen de lo legal, pero no por ello ilegal, aunque sí pueda ser éticamente reprochable.

El clientelismo es consustancial a sociedades con altos niveles de desigualdad, donde coexisten sectores con bolsillos bien llenos y pocos votos, junto con sectores con muchos votos y bolsillos más bien vacíos.

Personalmente me resisto a caer en el clientelismo, pero no es fácil. Recuerdo que hace exactamente 20 años, postulé a la alcaldía de la comuna donde residía, allá donde nace la patria. Durante la campaña recorría los barrios acompañado de mi familia y un grupo de jóvenes entusiastas y voluntarios que se habían comprado mi cuento. En el recorrido una pobladora me interceptó: “Señor: ¿porqué habré de darle mi voto? ¿acaso Ud. me va a pagar las cuentas de agua, luz y gas?” Mi respuesta fue inmediata: “¿Acaso Ud. cree que mi función como alcalde será la de pagar sus cuentas? Mi función será velar por el bien común”.

Como comprenderán los lectores, con esa clase de respuestas, mi candidatura estaba condenada al fracaso. En el fenómeno del clientelismo siempre hay al menos dos partes, las que deben ponerse de acuerdo para “el intercambio de favores”. El desafío es resistir la tentación de no decidir y/o actuar en base a las convicciones, y que uno de las partes rechace una oferta indebida para que el intercambio no tenga lugar.

junio 27, 2012

Un golpe blando

La semana pasada nos enteramos que un golpe de peculiares características destituyó al presidente paraguayo, Fernando Lugo. No fue de esos clásicos golpes bananeros, militares, tercermundistas, duros, sin pelos en la lengua. No, en este caso fue un golpe parlamentario, blando, republicano, al amparo de la legalidad.

En realidad, todos los golpes se autodefinen como legales. De hecho, los partidarios de los golpes siempre aducen motivaciones legales, y con mayor razón quienes encabezan los golpes. Por último si no encuentran razones legales, las inventan.

En Chile creo que tenemos suficiente expertise en la materia. Primero se prepara el terreno, abonándolo, con resoluciones de cortes supremas, cámaras de diputados, adobadas con reducciones en la producción para generar escasez y mercados negros, y de postre, medios de comunicación que le ponen color vía planes zeta.

En este caso, la oligarquía paraguaya representada en el congreso, ofuscada por la ocupación de sus tierras, acusa a Lugo del asesinato de campesinos, y sin mediar proceso alguno, sumariamente, lo destituye de un paraguazo. Lo expuesto, me hace pensar, que el asesinato fue fraguado por la misma oligarquía agraria para inculpar a Lugo con miras a su destitución.

Lo concreto es que el congreso paraguayo, de un día para otro, se meten al bolsillo el sacrosanto debido proceso, en forma fulminante, en tan solo 2 días, destituye al presidente sin arrugarse siquiera. Criminales latinoamericanos de triste recuerdo no solo tuvieron derecho al debido proceso, sino que se dieron el lujo de dilatarlo indefinidamente para alcanzar a morir antes de ser condenados.

No puedo dejar de hacer la analogía con un golpe de similares características que se llevó a cabo hace 3 años, el año 2009, en Honduras. Bastó que los dueños del país se quisieran sacar de encima a un presidente que se las quería dar de díscolo, para que lo hicieran efectivo. Les costó un poco, pero finalmente salieron con la suya.

Así como en su momento se vivió una ola de dictaduras militares en nuestro continente, seguida de una ola de gobiernos democráticos, o al menos surgidos de las urnas, quizá los golpes de Honduras y Paraguay nos estén preanunciando una nueva ola destinada a reordenar el naipe. Este reordenamiento vendría con mano mora dado el desprestigio en que se encuentran las FFAA para asumir tareas gubernamentales luego de décadas en que dejaron impresa su huella.

En consecuencia, para quienes ansiamos y valoramos la democracia, constituye un negro presagio lo ocurrido en Paraguay por todo lo que significa en un contexto de desprestigio de la política, de sociedades altamente desiguales y endeudadas, fáciles de encandilarse con cantos de sirena.

junio 22, 2012

El presidente más pobre del mundo

Pepe Mujica, el actual presidente uruguayo, es el más pobre de todos los presidentes a nivel mundial. De los 6 millones que gana mensualmente, destina el 90% de su sueldo a fondos sociales. Esto significa que vive con unos 600 mil pesos al mes. Su único patrimonio es un viejo escarabajo del 87 que maneja él mismo. Ahora, siendo presidente, sigue viviendo allí. Cuando lo encaran respecto de cómo puede vivir, simplemente afirma: “Ese dinero me alcanza y me tiene que alcanzar porque hay muchos uruguayos que viven con mucho menos”. Le gusta andar sin escolta y cuando sale a comer, no deja que no le cobren, exigiendo que le pasen la cuenta para pagarla.

Vive con su esposa, senadora, que también dona parte importante de su sueldo y su perra Manuela, un vulgar quiltro. Ambos viven en una parcela en las afueras de Montevideo, parcela que es de su esposa

El Pepe, como le dicen cariñosamente sus coterráneos, no tiene cuentas bancarias, ni deudas. Vive con lo que tiene. No quiere más. Aunque no lo crean, es feliz. Solo lo amarga la injusticia, y lucha contra ella.

Ante una reciente ola de frío polar, ordenó que todos las propiedades fiscales se acondicionaran para servir de refugio a los indigentes, los hoy llamados siúticamente “en situación de calle”, entre ellas la casa destinada a los presidentes.

Este es el presidente actual de los uruguayos y que los enorgullece. Un hombre sencillo, humilde, que sin grandes palabras llega al corazón de la humanidad.

En sus tiempos mozos fue florista, vendedor de flores de la chacra. En las décadas de los 60 y 70, fue guerrillero, tupamaro, participó en acciones armadas. La dictadura lo encarceló y torturó. Se fugó. Con el retorno a la democracia, colgó las armas, las que reemplazó por la caza de votos. Llegó a ser diputado, luego ministro con el primer gobierno del Frente Amplio.

Ahora es presidente, el más pobre del mundo. Cuando le preguntan ¿qué cambió? Su respuesta, con sus ojos brillando, es contundente: “En esos tiempos quería cambiar el mundo; ahora me conformo con cambiar la vereda de la casa”.

Con ocasión de la cumbre de Río + 20 que se llevó a cabo esta semana en Brasil bajo el alero de la ONU, y donde estuvieron Bachellet y Piñera, el Pepe, con la sencillez y honestidad que lo caracterizan se refirió a temas candentes que pocos encaran de frente. Hizo las preguntas básicas cuyas respuestas están destinadas a darle un sentido a nuestra existencia en esta tierra tan vapuleada, tan maltratada por nosotros mismos.

Se preguntó ¿Qué buscamos? ¿Somos realmente felices? ¿Estamos gobernando la globalización? ¿O la globalización nos está gobernando a nosotros? “¿Qué le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que tienen los alemanes? ¿Cuánto oxígeno nos quedaría para respirar? ¿Es posible hablar de solidaridad y que estamos todos juntos en una economía basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?

Preguntas quemantes que nos interpelan e impulsan a modificar un modelo de desarrollo que nos está llevando al despeñadero.

Sugiero escucharlo en este video:


junio 14, 2012

Disposición al diálogo

El presidente del senado, Camilo Escalona, se desistió de promover el diálogo entre el gobierno y la oposición al constatar que no tenía piso, dado que uno de los partidos de la Concertación, el PPD, no estaba disponible para respaldar las tratativas en esa dirección.

El tema es relevante porque la política supone agotar todas las instancias de diálogo para la resolución de los conflictos y que la clase política debe estar siempre disponible para estos efectos. También supone flexibilidad, algún grado de probabilidad de avances sustantivos, y confianza en que las tratativas lleguen a buen puerto para todas las partes.

El tema me recuerda lo que ocurre con las relaciones de nuestro país con Bolivia. Desde que tengo uso de razón, Bolivia aspira tener mar, mientras Chile afirma que se trata de un asunto zanjado a través de tratados firmados de mutuo acuerdo. Chile, al menos aparentemente, ha mostrado disposición al diálogo, la que a ojos de Bolivia, y de cualquiera con dos dedos de frente, no ha conducido a puerto alguno, y menos a la satisfacción de las aspiraciones bolivianas. A estas alturas del partido Bolivia ya está convencido que lo que entiende por diálogo es algo muy distinto a lo que presume Chile. Bolivia dialoga para tener una franja marítima apelando a razones históricas; Chile lo hace como prueba de su disposición y voluntad de diálogo. En ocasiones también son motivos internos y/o externos los que inducen al diálogo o a su ruptura, ya sea para distraer a la opinión pública cuando uno de los gobiernos enfrenta dificultades de orden interno, o para descomprimir alguna otra coyuntura compleja.

Esta invitación al diálogo, si bien se desconoce su origen, es muy probable que provenga tanto del gobierno como de la oposición con representación parlamentaria dados los bajos índices de respaldo ciudadano que tienen actualmente, unos y otros. No es primera vez que esta invitación se ha dado, y ¿cuál es el resultado a la fecha? La consolidación de un modelo de país con sus luces y sus sombras. Entre las primeras, destaca la reducción de la pobreza y el crecimiento alcanzado; entre las últimas, los niveles de desigualdad, y un tipo de desarrollo que no necesariamente conduce a una mayor calidad de vida, y sí a una mayor precarización laboral y farandulización de la sociedad.

Desafortunadamente no se visualiza que la invitación al diálogo esté destinada a poner sobre la mesa un modelo de desarrollo impuesto a la fuerza hace ya más de 30 años, cuyos resultados dejan mucho que desear en el ámbito de la salud, la educación y la previsión. Sentarse a conversar sin tocar a fondo estos temas, con la convicción que quienes están al frente solo aspiran a preservar y consolidar lo existente, para no pocos, sería perder el tiempo, engañarse, y engañar a terceros. El gran debate que viene para las próximas elecciones parlamentaria y presidencial, debiera ser entre dos proyectos: uno destinado a consolidar el modelo imperante, y otro destinado a reemplazarlo por uno que asigne el Estado un rol clave en el financiamiento y la provisión de los servicios de salud, educacionales y previsionales.

Este gran debate que no se ha dado a la fecha por los más diversos motivos, está pendiente, no se ve posible seguir posponiéndolo sin agudizar la ya conflictiva convivencia nacional.

junio 09, 2012

El camino del lucro en la educación

Sorpresivamente, por boca del propio ex rector de una universidad privada, la Universidad del Mar, el país se enteró que había sido el pato de la boda durante 40 días. Cuando la junta directiva de la universidad lo designó, se le encomendó “sanearla administrativa y financieramente”, tarea que se tomó en serio, otorgándosele plenos poderes para el desempeño de sus funciones.

El designado, venía precedido de antecedentes que ameritaban su designación por parte de los dueños de la universidad: ex diputado de la República, perteneciente a las filas gubernamentales, ex presidente del Consejo de Transparencia. En síntesis, de confianza total. Se tomó tan en serio su papel de rector, de contar con plenos poderes para el objetivo de sanear la universidad, que al percatarse que todo esto era falso, renunció. Una decisión que lo dignifica.

La universidad, que tiene del orden de 20,000 alumnos matriculados en sedes distribuidas a lo largo de todo el país, se encontraba atrasada en el pago al personal docente y no docente, así como en el pago de las imposiciones a las entidades previsionales. Estos atrasos no se explicaban por déficits financieros, sino que porque se privilegió el pago de los arriendos a las inmobiliarias dueñas de los terrenos y/o edificios que ocupa la universidad. Este mecanismo es la vía de escape por donde lucran las universidades privadas, no obstante que, por ley, tienen prohibido lucrar. Curiosamente, “casualmente”, los dueños de los terrenos y/o edificios, son los mismos que los de la universidad. Y también, casualmente, los montos que se pagan están muy por encima de los “precios de mercado”. Por ahí se escurre el lucro en desmedro de los alumnos, de los profesores, de la calidad de la educación.

El ex rector, se tomó tan a pecho sus responsabilidades, que cuando debió priorizar sus gastos, quiso ponerse al día en el pago de sus remuneraciones a los docentes y no docentes de la universidad, posponiendo otros pagos. Sin embargo, manos negras, provenientes de una suerte de “segundo piso”, hacían lo contrario. Ante esta realidad, el actual ex rector no tuvo más remedio que renunciar, destapando con ello la olla.

Lo expuesto delata la realidad que vive el sistema educacional nacional, las prioridades que imperan en muchos establecimientos educacionales sea en el nivel de educación básica, media como superior. Se privilegia el pago a actores que no tienen nada que ver con la educación, posponiendo el pago a quienes desarrollan la noble tarea de educar.

Los montos son escandalosos y en ellos están involucrados personajes que suelen hacer gárgaras en torno a la república, la ética, los valores, la democracia. Estos personajes, adictos al mercado de la boca para afuera, con sus actos le causan un daño mayúsculo al modelo educacional que pregonan. Un daño mayor que el que le pueden causar sus detractores, que no hacen sino denunciar prácticas inmorales.

Actualmente, la universidad en comento está siendo auditada. Ojalá lo fuera no tan solo en lo financiero, sino que en lo educacional y se desentrañara el misterio de cómo logró ser acreditada institucionalmente en circunstancias que se ha observado que la calidad de la educación no ha estado dentro de sus prioridades. Desafortunadamente, esta es una realidad que se extiende más allá de la universidad que hoy está en el candelero. Ayer fueron otras, y mientras no se aborde a fondo este tema, seguirán existiendo.

mayo 31, 2012

Gabinete de campaña

A la luz de lo que se observa en los medios de comunicación muchos creerían que estamos ad portas de una elección presidencial. Lo curioso es que no es así, puesto que ella tendrá lugar a fines del próximo año. Lo que sí tendremos en los próximos meses es una elección municipal de alcaldes y concejales.

En realidad no solo en los medios de comunicación es donde se presentan los distintos pasos que unos y otros están dando, sino que el propio gobierno es el que estaría agitando el pandero.

Las causas de ello no son difíciles de desentrañar. La baja adhesión que despierta el gobierno constituye un fuerte aliciente para dejar de lado el presente y echarle una mirada a lo que viene. Lo curioso es que este espíritu parece haberse apoderado también del propio gobierno, que en lugar de centrarse en gobernar, ocupa una significativa cantidad de su tiempo y energía en asegurarse que su sucesor no sea alguien de las fuerzas opositoras. Una suerte de fuga hacia delante, con todo un equipo en campaña.

Este equipo, que en otros tiempos no muy remotos sería calificado como una grosera intervención electoral con recursos estatales, es muy ilustrativo de los tiempos que corren. Conformado por personeros del más alto nivel, cumplen roles específicos, ocasionalmente intercambiables. A modo de ejemplo en este equipo se cuenta con un estafeta del más alto nivel, que tiene la modestia de asumir un rol dual pocas veces visto en la historia de este país. Por un lado es precandidato de las huestes gubernamentales, y por otro, estafeta, que viaja a la isla Juan Fernández, recoge un pendrive de parte del alcalde del lugar, para entregárselo a un diputado de su partido (UDI) frente a las cámaras, de modo que todo el país tome conocimiento del importante rol que está jugando en este minuto histórico. Este precandidato, simultáneamente se involucra en un tema tan trascendental como lo son los baños y estacionamientos en los grandes centros comerciales, las catedrales del consumo, mal llamados malls. Por lo mismo se enfrasca en una disputa con un medio de comunicación nacional sobre si tuvo o no una conversación con un senador de su propio partido.

Por otro lado, una ministra en plena faena gubernativa, con desbordante entusiasmo, sin morderse la lengua, proclama a otro ministro, que construyó su fama como un exitoso rescatista siempre sonriente (ERSS), como su candidato presidencial predilecto, aún cuando su partido (UDI) le ha rogado encarecidamente, de la boca para afuera, que no adelante la campaña presidencial, dado que en su minuto abordará el tema. El propio presidente Piñera, sin querer queriendo, para el 21 de mayo le regala a ERSS un caramelo, el puente de Chacao, un caramelo con letra chica porque nadie se atreve a asegurar que efectivamente habrá puente. Caramelo que el ministro-rescatista recibe con una sonrisa de oreja a oreja.

Ya tenemos entonces, un equipo con una jefa de campaña, un estafeta y un rescatista a los cuales debiésemos agregar a otro rescatista, más serio, circunspecto, Andrés, quienes se encargan de desplazarse a las zonas que las circunstancias aconsejen, esto es, a apagar incendios.
Más preocupados de la alta adhesión que despierta Michelle que de gobernar propiamente tal, las consecuencias no pueden ser otras que las que observamos a diario: conflictos que no son abordados ni resueltos oportunamente, que solo se resuelven frente a hechos consumados. La planta de Pelequén solo se cerró después que para la semana santa la población cortara la carretera; lo mismo que en Freirina y tantos otros lugares.

En síntesis, no hay capacidad de anticipación a los conflictos; estamos ante un gobierno reactivo antes que proactivo. Esto, a pesar de ser el “gobierno de los mejores”, de “la nueva forma de gobernar”.

mayo 23, 2012

La no gratuidad en la educación

Frente a la demanda estudiantil por una educación gratuita han surgido distintas voces, desde los más diversos sectores, afirmando que no corresponde por ser injusta, regresiva. El énfasis es puesto en el absurdo que quienes tienen para pagar su educación reciben educación gratuita y que la sociedad sea la que les financie su educación.

Esto se complementa con una mirada de la educación como un bien de consumo, como un bien transable en el mercado, antes que como un derecho de todos y todas a una educación decente. En estos términos, la lógica dominante en las altas esferas, suena impecable, razonable, justo. Así hemos llegado a la realidad actual, una educación de mercado, donde los económicamente poderosos pagan por su educación y los pobres son subsidiados por el Estado con becas o con créditos a tasas de interés blandos. El resultado es lo que tenemos, una educación altamente segregada, de desigual calidad para unos y para otros; una educación que es financiada mayormente por las familias, dado que el Estado se ha retraido.

Hoy, Chile es un país que se destaca en el concierto mundial por tener uno de los sectores más privatizados, tanto en su provisión, en su matrícula, como en su financiamiento. En su provisión, porque la inmensa mayoría de los establecimientos educacionales existentes en el país son privados; en su matrícula, porque tanto en los niveles básico, medio y superior, la matrícula es esencialmente privada; y en su financiamiento, porque la carga financiera la soportan mayormente las familias antes que el Estado.

Frente a esta realidad de creciente privatización desde los 80, se esperaría, siguiendo la lógica neoliberal, promercadista, un incremento en la calidad de la educación. Desafortunadamente, entre el malestar ciudadano, destaca aquel asociado a la mala calidad de la educación y que se expresa en los bajos niveles de comprender lo que se lee y de capacidad de razonar y discernir de quienes egresan de la enseñanza básica y media, así como de las elevadas tasas de deserción en la educación superior.

Como la educación es un negocio como cualquier otro, lo que importa, es matricular porque con la matrícula llegan los recursos. Sin pudor alguno se abren carreras, se incrementan vacantes con independencia de las capacidades de quienes ingresan. Lo importante es que con sus matrículas, se tienen ingresos. esta asociación solo es posible gracias a que la educación no es gratuita, porque si ella fuese gratuita, otro gallo cantaría, otro racional guiaría la apertura de establecimientos educacionales, de carreras, de vacantes.

Por último, cabe agregar que no es posible omitir que tras la oposición de las élites a la gratuidad de su educación no obedece a su altruismo, sino que a poderosas razones mercantiles. Esas élites son las dueñas de los establecimientos educacionales y de las universidades que lucran. Las utilidades que les reportan, que no es otra cosa que el trasvasije de recursos financieros de los de abajo y del Estado a sus bolsillos, superan con creces los eventuales costos que les reportaría educar a sus hijos.

En síntesis, a los poderosos, que no constituyen más del 1% de la población, les sale más a cuenta pagar por la educación que renunciar al pingüe negocio educacional.

mayo 18, 2012

El negocio educacional

El modelo educacional chileno, fraguado entre cuatro paredes a fines de los años 70 e implementado desde el 81, en tiempos del innombrable, tiene al lucro como su catalizador. Esto significa que el modelo imperante se sustenta en él. Sin lucro, el modelo se cae, razón por la cual no se ha tocado ni se toca, por más que se reclame contra el lucro y se procure poner el foco en otros componentes, como lo es la calidad de la educación que reciben nuestros estudiantes.

La relevancia del lucro se explica porque sin él, el negocio educacional se va a las pailas. El fundamento del lucro en la educación reside en una visión de ésta como un bien de consumo. Esta concepción es la que ha dominado la escena nacional desde hace ya más de 30 años, no solo en el sector educacional, sino que también en otros sectores en los que el Estado siempre ha tenido una fuerte injerencia, tanto en su provisión como en su financiamiento. La incursión del Estado, en educación y salud, sus servicios no son clásicos bienes de consumo, ya que sus beneficios van más allá de las personas que los reciben.

Si hoy hiciéramos un balance respecto de los resultados de la reducción del Estado y la incursión de privados en educación, salud y previsión, el panorama es desolador, a la luz del malestar ciudadano, tanto en nuestro país como en otros que han recorrido similares senderos.

Podría discutirse ad infinitum si acaso los niveles de masificación y de calidad de los servicios educacionales serían mayores o menores si hubiésemos contado con otro modelo no basado en la privatización espoleada por el afán de lucro. No obstante esta discusión, dependiente del ojo con que miramos la realidad, es muy probable que convengamos que lo que tenemos es segrega, que el modelo imperante no hace sino reproducir, profundizar, agudizar, las lacerantes desigualdades existentes en nuestra sociedad.

La sociedad chilena identifica a la educación de sus hijos como el trampolín para su progreso, su ascenso social, salir de la pobreza, expectativa válida que se ve defraudada cuando la educación no cumple su propósito ya sea por su mala calidad y/o por su alto costo. Cuando esto ocurre, lo mínimo que produce es irritación.

El alto costo de la educación en Chile, el más alto a nivel mundial en relación a nuestro ingreso per cápita, y que es financiado en su mayor parte por las familias, ha generado un nivel de endeudamiento sin parangón que la estatización del CAE amortigua, pero no elimina. Y los que se endeudan no son los más ricos, sino que los más pobres, muchos de los cuales ni siquiera logran terminar sus estudios. Esto es, salen del sistema educacional sin haber terminado sus estudios y endeudados mientras los establecimientos educacionales, particularmente los de educación superior privada, hacen su pingüe negocio. Y los dueños de ésta no son justamente los más pobres, sino que por el contrario, constituyen el 1% de los chilenos de mayores ingresos.

En consecuencia, la no gratuidad de la educación en Chile, fuertemente vinculada al lucro, representa una política regresiva, a diferencia de lo que sostienen autoridades gubernamentales, porque a lo largo de estas últimas décadas, ha producido un trasvasije de recursos desde sectores de menores ingresos a los de mayores ingresos.

mayo 11, 2012

La carrera presidencial desatada

La última encuesta CEP, cuyos resultados se han dado a conocer estos días, digan lo que digan los distintos actores,  revelan que la carrera presidencial ya se desató. En efecto, esta realidad que se palpa, parece inevitable cuando se está ante un gobierno cuya popularidad está por los suelos, al igual que la coalición opositora, y una decena de candidatos en carrera pidiendo que las cámaras los enfoquen y hablen de ellos.

A poco menos de 2 años del término de este gobierno, la mitad de su período, cualquiera diría que la incertidumbre se instaló en la opinión pública. Sin embargo, los resultados de la encuesta parecen decir otra cosa, razón por la cual en ciertos círculos, más que incertidumbre, reina una certidumbre acompañada de fuertes dosis de nerviosismo.

Ello, porque hay una candidata que cuenta con un respaldo fuera de todo cálculo. Que más de la mitad quiera que Michelle sea la próxima presidenta, muy por encima, de su más cercano y probable contendor, Laurence, representa un golpe a la cátedra que tendrá a la clase política marcando ocupado por mucho tiempo.

Todo esto en circunstancias que Michelle no hace campaña, se encuentra ausente, ocupando un alto cargo a nivel internacional, tampoco habla, mientras los múltiples candidatos corren denonadamente buscando marcar en las encuestas. Esfuerzos que a la fecha se visualizan como estériles.
Que solo un 7% de los encuestados quiera que Laurence sea el próximo presidente, considerando la visibilidad mediática que tiene desde el cargo que ostenta, debe resultar decepcionante para las esferas oficialistas, al igual que los escuálidos porcentajes alcanzados por los otros candidatos –Allamand y Longueira-.  

En la oposición, las menciones a Orrego, Rincón, Gómez, Velasco y el MEO son tan escuálidas que si las cifras se repiten en una próxima encuesta, lo que es muy probable que ocurra, debieran pensar en dar un paso al costado, o si no lo hacen, a dar origen a una gran primaria opositora. Del mismo modo, para no quedarse atrás, la alianza de gobierno debiera convocar a una primaria entre sus candidatos. Sin embargo, si las cifras de la encuesta se mantienen en el tiempo, sabiéndose derrotados, es más que probable que la UDI y RN le den el pase a Laurence, y reservando a sus máximos exponentes para otra ocasión.

Los resultados de la encuesta constituyen una muy buena noticia para la oposición porque la ordena e invita a centrarse en la propuesta, en el proyecto de país que la ciudadanía reclama. Para el gobierno es una mala noticia porque lo desordena. Que a más de 2 años de andadura, estando convencidos que están gobernando con los mejores, que la fiesta de los delincuentes se acabó, que estamos ante un gobierno de excelencia, tienen que estar agarrándose la cabeza al ver que sus ministros estrella marquen tan poco en las encuestas.

Como dijera un avezado sociólogo curtido en estas lides, en referencia a los resultados de las encuestas, la ciudadanía pareciera estar diciendo que “Mientras más conozco a Piñera, más quiero a Michelle”.

mayo 02, 2012

A la conquista del voto xenófobo

Las elecciones presidenciales del domingo en Francia cobran especial relevancia porque hay muchos elementos en juego. Entre ellos, un freno o un impulso al neoliberalismo, a la visión del mercado como la solución de todos los males, y del Estado como promotor de éstos; un freno o un impulso a la xenofobia que se asoma por Europa como estrategia para encarar las dificultades económico-sociales que enfrenta.

La primera vuelta fue apretada, con los dos contendores –Sarkozi y Hollande- ambos con menos del 30% de los votos pasaron a la segunda vuelta sin que ninguno de los dos se lograra imponer con claridad. Si hubiese que hablar de un triunfador en esa primera vuelta, ésa fueron los extremistas de lado y lado, pero sobretodo, la extrema derecha francesa encabezada por Marine, hija de Jean Marie Le Pen, fundador del Frente Nacional. Un tercio del electorado francés se ha vuelto extremista.

Las razones de esta polarización, de la pérdida de peso electoral de las fuerzas moderadas, tienen su origen en la incapacidad de la clase política tradicional para encarar el deterioro de la situación socioeconómica que vive Francia, y Europa en general, y la tentación por el camino fácil: la xenofobia, el chauvinismo.

En tiempos de bienestar, Europa atrajo oleadas de inmigrantes desde los más diversos rincones del mundo, muchos de los cuales, en sus países de origen no solo no tenían oportunidades, sino que no tenían destino acosados por el hambre o las guerras. Otros inmigrantes, tan solo regresaron a tierras desde donde sus antepasados habían escapado de guerras mundiales o de existencias también sin destino.
Hoy, en tiempos de malestar, el discurso de la ultraderecha se vuelve xenófobo. Francia tiene en su seno, una fortísima población inmigrante, procedente en lo fundamental de aquellos países que en su tiempo fueron colonias francesas. La mirada ultraderechista, ahora centra su odio en los inmigrantes, visualizándolos como una amenaza y responsabilizándolos de las dificultades actuales. Nada nuevo bajo el sol. Nada más fácil que poner el foco en las minorías.

Europa está en una encrucijada, y dentro de ella, Francia en particular. La tentación de los candidatos para la segunda vuelta, es atraer estos votos de los sectores extremos que creen que la solución al malestar pasa por eliminar, expulsar, discriminar. Francia, como país cuna de la revolución francesa, de la libertad, igualdad y fraternidad, tiene que ser capaz de resistir esta tentación. Sarkozi es el más tentado a hacerlo, olvidando que él mismo es hijo de inmigrantes. Al fin y al cabo ¿quién no es inmigrante?

Para esta segunda vuelta, Marine afirmó que votará en blanco, dejando en libertad de acción a sus seguidores, revelando con ello que su propósito es infligir una dura derrota a Sarkozi para alzarse como líder opositora y guardarse para la próxima elección presidencial.

abril 26, 2012

La estatización del CAE

No sin sorpresa se recibió el anuncio de la estatización del Crédito con Aval del Estado (CAE) por parte del gobierno. Si bien falta conocer su letra chica y el proyecto propiamente tal, porque al momento de escribir estas líneas, no es sino un anuncio más.

La sorpresa surge porque se trata de un esquema de financiamiento basado en la banca privada creado bajo un gobierno de la Concertación, cuando era liderado por un socialista, el presidente Lagos, para extender el acceso al crédito a quienes ingresan a universidades privadas. En esos tiempos la creación de una agencia estatal para estos efectos, era rechazado ipso facto por la derecha opositora. Dado el alto riesgo que este crédito encierra –por la alta incertidumbre de su devolución dada la alta deserción existente-, necesariamente el Estado tendría que avalar los créditos concedidos por la banca privada, puesto que de otro modo no se habría involucrado.

Hoy, luego de un año 2011 plagado de movilizaciones estudiantiles, con un gobierno de derecha encabezado por Piñera, para sortear las crecientes dificultades que encuentra a su paso, adopta decisiones que van a contrapelo de lo que su propia doctrina le ordena. No deja de ser una contradicción que esté estatizando un crédito para financiar un bien de consumo, como el propio Piñera definió a la educación. Por eso hay una derecha que está incómoda, molesta, la derecha doctrinaria.

Si bien el objetivo explícito del anuncio es el de rebajar el costo del crédito que reciben los estudiantes de la educación superior, el objetivo implícito es posicionar mejor al gobierno de cara a las elecciones municipales y debilitar las demandas estudiantiles. El éxito de la convocatoria a movilizarse de la CONFECH en la semana, la que superó toda expectativa, reveló que las demandas estudiantiles siguen gozando de buena salud.

Esto ocurre en un paisito llamado Chile, con el más alto nivel de privatización que se conoce en toda su historia independiente, en todos los sectores, y particularmente en el de la educación superior, concebido, al igual que en todo el sector educacional como un sabroso negocio, a punto tal que ha atraído la atención de consorcios internacionales y abierto el apetito de la banca.

Este anuncio de estatización del crédito se produce en un momento muy significativo caracterizado por un presidente y su gobierno que ya está sufriendo el síndrome del pato cojo, con tres precandidatos presidenciales en su gabinete lanzados a todo galope, y que necesita mostrar algún caramelo a los estudiantes antes que agarren vuelo.

Si bien las movilizaciones del año pasado no parecían mostrar resultados, salvo la impericia gubernativa y la rotación ministerial, por estos días se observan los primeros indicios de que no fueron en vano. Como dijera el actual presidente de la FECH, Gabriel Boric, haber sacado a la banca del mercado de la educación es un éxito. Sin embargo, el mismo Boric señala con claridad que lo que los estudiantes quieren no es cambiar deuda privada por deuda estatal, sino que eliminar la deuda. Para allá apuntan los dardos y difícilmente descansarán hasta no alcanzar el objetivo que se trazaron desde el primer minuto: tener una educación pública, gratuita y de calidad.

La rebelión de las masas parece ser más efectiva y eficiente que de lo que se creía. Así lo revela la multiplicación de focos de protesta que diariamente asoman desde los más diversos sectores que ponen en jaque un estado de derecho bajo la responsabilidad de un gobierno de derecha.

abril 19, 2012

Lo siento mucho

El rey de España fue sorprendido cazando elefantes en Botswana, África. El hecho solo se vino a conocer porque tuvo una caída que le produjo una factura en la cadera que obligó a su traslado a España para ser sometido a una operación quirúrgica. Al salir del quirófano, para sortear la oleada de críticas, declaró: “Lo siento mucho. Me he equivocado. No se volverá a repetir”.

El hecho no tendría mayor trascendencia si se hubiese tratado de cualquier hijo de vecino. Sin embargo, no es este el caso por tratarse de uno de los pocos monarcas que siguen existiendo en el mundo. Un rey cuyo prestigio se forjó al alero de su destacado rol en la transición española desde la dictadura de Franco a la democracia actual y reforzado por su actuación ante el fallido golpe de Tejero en febrero de 1981.

Desafortunadamente, una serie de hechos han minado el prestigio de la familia real española, de los cuales este no es sino la gota que rebalsó el vaso. Primero el yerno acusado de corrupción, luego uno de sus nietos, quien recientemente se disparó accidentalmente el pie la escopeta que tenía en sus manos, y ahora el propio rey cazando elefantes en un safari. En el caso del nieto, se trata de un niño jugando con armas de fuego. Todo esto, en un continente sumido en la hambruna y mientras la economía española se hunde.

El resultado es una monarquía en jaque, cuya existencia en los tiempos actuales viene a ser como una reliquia histórica, una anécdota, turística, resabios de una época dorada que se fue, pero que se resiste a batirse en retirada.

El rey, al declarar que “lo siento mucho; me he equivocado y no volverá a ocurrir”, ha logrado amainar la crítica, sin embargo el hecho dejará huella por ser, lisa y llanamente, impresentable que no logra ocultar el proceso de descomposición en que se encuentra la monarquía en España a quien le llueve sobre mojado. Es como para pensar que los miembros de la monarquía no saben qué hacer con el tiempo y los recursos económicos de que disponen.

Que conste que del safari se supo por casualidad, nada más que porque se facturó, obligando a hacer pública una actividad que estaba catalogada como privada. Participando en una caza de elefantes mientras al mismo tiempo el rey preside honoríficamente, desde 1968, una organización mundial protectora de la naturaleza, como lo es la WWF (World Wide Fund for Nature), organización conservacionista independiente internacional.

Para cualquier persona con dos dedos de frente es claro que ese cargo es incompatible con la matanza de elefantes indefensos. También ha quedado meridianamente clara la ausencia total de ética en el comportamiento del rey. Todo esto mientras en España a los ciudadanos de a pie, común y corrientes, les están dejando sin trabajo o reduciendo sus remuneraciones. Gracias al sacrificio de un elefante, la monarquía española debe tener sus días contados.

abril 13, 2012

Un malestar extendido

Fuera de nuestras fronteras no resulta de fácil comprensión lo que está ocurriendo en nuestro país, en particular, los cada vez más frecuentes conflictos sociales, los que estallan como petardos en los lugares más disímiles. Si no es por aquí, es por allá, y de las más diversas dimensiones.

La última, en Pelequén, con motivo de los malos olores generados por el funcionamiento de una planta de lodo, protesta que se manifestó mediante el corte de la ruta cinco sur en domingo de resurrección, cuando miles de santiaguinos retornaban a la capital del reino, Santiago. La consecuencia fue un taco de 40 kilómetros y una espera de horas, antes que se restaurara el paso.

Pelequén no es sino el último eslabón, a este minuto, de una cadena que, en poco tiempo, se ha extendido de norte a sur: Aysén, Calama, Punta Arenas, son algunos de sus eslabones más notorios.

Esto habla de un malestar que tanto en el exterior como dentro del país, cuesta entender porque durante años, sino décadas, se ha venido vendiendo la imagen de un país modélico, que progresa, ordenado, institucionalizado, que ha encontrado la horma de su zapato, que crece, se desarrolla, que ha aprendido de los errores del pasado, que ha alcanzado un ingreso per cápita por sobre los US$ 15,000, que se vanagloria de estar alcanzando el pleno empleo.

Si bien este malestar se ha venido incubando desde hace tiempo, se puede afirmar que se ha visto exacerbado en estos últimos años, más precisamente, desde el último cambio de gobierno en virtud de dos factores. Uno, las expectativas generadas por la coalición gobernante durante la campaña: en una nueva forma de gobernar, en terminar la fiesta de los delincuentes, en el gobierno de los mejores, en que sabrían cómo hacerlo. Y dos, porque a más de dos años de instalada la coalición UDI-RN encabezada por Piñera, la defraudación es mayúscula.

No se ve una nueva forma de gobernar, a lo más una nueva forma de emborrachar la perdiz; tampoco se ve que la fiesta de los delincuentes haya terminado, sino que por el contrario; tampoco se ve que “los mejores” lo estén haciendo bien, pues de otra manera cuesta explicarse la cantidad de cambios y renuncias que se han producido en tan solo 2 años de gobierno. Las frecuentes y masivas protestas que afloran por doquier, son la mejor prueba de su incapacidad para enfrentar los problemas.

Pero más allá del gobierno, es el propio modelo político, económico y social el que está en jaque. Dentro de él, cualquiera sea el gobierno que lo administre, no parecen encontrarse las soluciones demandadas por la población. El rechazo que concita tanto el gobierno como la Concertación, al tenor de todas las encuestas que se conocen, parecen confirmar lo expuesto. Un rechazo a un modelo sin que se visualice uno de reemplazo, del cual solo se conocen brochazos; un modelo que procure ser más amigable con las personas, con el medio ambiente, que sea capaz de generar comunidad, basado en la colaboración antes que en la competencia, que apele a nuestros mejores sentimientos antes que en nuestro egoísmo.

Complejo, pero apasionante escenario en el que nos encontramos.

abril 05, 2012

Un hito trascendente

Por primera vez en Chile, para una elección de alcaldes, una de las coaliciones políticas, la Concertación de Partidos por la Democracia, decidió seleccionar sus candidaturas en cada una de las comunas, mediante un proceso electoral de primarias abiertas a militantes y simpatizantes. 

Recordemos que en el pasado el tema de las candidaturas a alcalde en cada una de las comunas se abordaba vía negociaciones hasta última hora que dejaba muchos heridos en el camino, muchos de los cuales terminaban por patear el tablero, renunciando a su colectividad, para presentarse por fuera. Esta realidad terminó por debilitar a la coalición, ya sea porque algunos de ellos terminaron triunfando en la elección popular, los menos, o bien, porque la dispersión de votos posibilitó el ascenso a la alcaldía de candidatos de la coalición derechista.

Es un hito trascendente porque constituye un serio esfuerzo por abrirse hacia la comunidad, haciéndola partícipe de un proceso de selección de candidatos que históricamente era resuelto a nivel de cúpulas partidarias. Trascendente también porque demandó un esfuerzo partidario no menor, dado que no existe institucionalidad alguna, y sus resultados son vinculantes, no como consecuencia de la legalidad vigente, sino que por el valor de la palabra empeñada. En este plano la Concertación ha mostrado una capacidad organizativa y de convocatoria que se quisiera la alianza gobernante.

No obstante lo expuesto, no es posible cantar victoria, puesto que para ello se deberán tener a mano los resultados electorales que se obtengan, medidos por el número de alcaldes triunfantes en relación a elecciones pasadas y por el porcentaje de caudal electoral capturado por cada coalición. Resultados que también dependerán de otro factor no menos relevante: la presencia de otras candidaturas distintas a ambas coaliciones por su capacidad para capturar votos suficientes para posibilitar el triunfo de una de las coaliciones en perjuicio de la otra. Son las candidaturas catapilqueras. En consecuencia, está por verse si el mecanismo establecido para escoger entre distintos candidatos que se ha implementado es el más eficiente electoralmente.

Las elecciones municipales que tendrán lugar en octubre del presente año, constituyen la antesala de las elecciones parlamentarias y presidencial del próximo año, y por tanto, son una suerte de prueba de ensayo de lo que viene. Para asegurar su continuidad, el gobierno deberá al menos mantener su cuota de alcaldes y su caudal electoral, así como para la oposición, será crucial incrementar su presencia municipal, ya que la pondría en buen pie para las siguientes contiendas electorales.

Los antecedentes disponibles a este minuto, no permiten vaticinar nada. Si bien el gobierno y la coalición gobernante tienen una persistente mala evaluación por parte de la opinión pública, la Concertación también está siendo mal evaluada. Lo expuesto refleja una desazón ciudadana, un desapego y distanciamiento ciudadano, una desvalorización de la política, como pocas veces se ha visto en nuestra historia republicana, la que se ha caracterizado por una sólida institucionalidad política, la que hoy se encuentra a niveles mínimos. La última encuesta de Adimark no hace sino confirmar esta realidad que no muestra signos de cambio.


marzo 29, 2012

Homofobia en Chile

Daniel Zamudio, de 24 años, hijo de una modesta familia chilena muere después de agonizar durante 24 días, como consecuencia de la violenta y despiadada agresión a la que fue sometido por su condición de homosexual. Lo patearon, le facturaron los huesos, con un vidrio le marcaron la esvástica en el pecho y en la espalda, le cortaron una oreja. Torturado hasta matarlo.

Neonazis con antecedentes penales y de similares conductas en el pasado, serían los responsables y que ya se encuentran detenidos y confesos. Ellos no son sino la consecuencia y expresión de la visión y comportamiento de un sector no poco significativo de la sociedad chilena que se alinea en la derecha.

Un sector para el cual gays y lesbianas no son sino símbolos de degradación de una sociedad en descomposición, de anomalías que es preciso erradicar de cuajo para salvar a la humanidad; es el mismo sector que en tiempos del innombrable calificaba de humanoides a quienes denunciaban supuestas torturas, supuestos desaparecimientos, que la realidad, la dura realidad terminó por confirmar que nada tenían de supuestos, y sí mucho de reales.

El mismo sector que hasta el día de hoy solo atina a otear el horizonte cuando se le recuerdan hechos  que respaldaron, alentaron, omitieron u ocultaron. Hasta el día de hoy, los entonces jóvenes de Chacarillas, hoy diputados o senadores de la derecha, no se arrugan, ni se disculpan, se hacen los locos. Ahora hacen gárgaras frente al asesinato de Zamudio, pero para nadie es un misterio su oposición a una ley de antidiscriminación que por 7 años se encuentra entrampado en el Congreso Nacional. Una ley que solo intenta penalizar la segregación, ya sea por motivos de origen étnico, religioso, ideológico, de género u orientación sexual. Una ley que la derecha rechaza por temor a que abra la puerta al matrimonio homosexual. La misma derecha, tan liberal en materia económica, con plata en el bolsillo, y tan pacata en lo valórico.

Como siempre, la derecha llega atrasada a todas partes. Solo atina cuando el dique de contención ya no aguanta más. Atrasada llegó para la ley de divorcio, la que resistió por décadas, logrando que Chile tuviese el dudoso honor de ser uno de los últimos países, sino el último, en sacarse la careta. Lo mismo está ocurriendo con el tema del aborto y con la discriminación. Si en algo somos campeones mundiales, pareciera que es en materia de discriminación: contra todo lo que huela a diferente, sean estos gays, lesbianas, comunistas, gitanos, mapuches. De allí que la derecha en Chile, en relación a la derecha mundial, se ubique en la ultraderecha, y que al centro político le incomode sobremanera su convivencia con esta derecha más propia de los tiempos de la caverna.

Confiemos que la muerte de Zamudio no sea en vano y que su sacrificio no solo escandalice al país, sino que despierte conciencia de la necesidad de abrir nuestras mentes y corazones, de abrir espacio a la tolerancia, a la aceptación del otro. Erradicar la intolerancia es el gran desafío que tenemos por delante. 

marzo 23, 2012

¿El gobierno de los mejores?

Gobernar democráticamente es uno de los mayores desafíos que ha debido enfrentar la derecha desde que ganó las últimas elecciones presidenciales. Entre quienes conforman el gobierno predominan dirigentes empresariales, dueños de empresas y quienes conforman la élite de este país. Los acostumbrados a mandar. El mayor problema que ha debido enfrentar es justamente que tienden a creer que gobernar es sinónimo de mandar.

A pesar que en la campaña electoral hicieron hincapié en que “sabían cómo hacerlo”,  “en que se habían preparado 20 años para gobernar”, que había asumido “un gobierno de excelencia”, “el gobierno de los mejores”, la verdad es que el aprendizaje lo están haciendo desde el gobierno, a punta de tropezones y porrazos. Los problemas le estallan en la cara sin mayor capacidad de anticipación, y cuando se producen no saben cómo enfrentarlos.

Todo ello agravado por las expectativas generadas con propósitos electorales que están siendo defraudadas. Prueba lo expuesto, que a pesar de la bonanza macroeconómica, del bajo nivel de desempleo, existe un malestar soterrado que se expande peligrosamente en los más diversos sectores y regiones. A nivel sectorial, los resultados de la privatización de la salud, la educación y la previsión dejan mucho que desear y la gente tiene una sensación de impotencia y decepción imposible de soslayar. A nivel regional, Punta Arenas, Aysén, Calama, son algunos botones de muestra que seguramente se extenderán a otras ciudades, entre las que destaca Arica, postergada por décadas, que primero vio impasible como Iquique crecía a su costa, y en la actualidad, como su vecina Tacna, en Perú, se desarrolla a pasos agigantados.

Si bien este malestar se viene incubando desde hace tiempo, la derecha no puede eludir su responsabilidad y endosársela a los gobiernos de la Concertación porque cuando estos quisieron abordar los problemas que hoy estallan, la derecha, empoderada gracias a un sistema binominal, que le daba más peso que el que le correspondía, y a un esquema de quórums calificados que imposibilitaba la aprobación de medidas y leyes sin su anuencia.

La realidad actual es patética, con un gobierno que no sabe qué hacer, cuya estrategia oscilante desconcierta. En su esencia, solo atina a dividir, desgastar, reprimir, amenazar, apelar a las fuerzas especiales. Un gobierno que tiene la convicción que los problemas son artificiales, creados por la oposición o los comunistas, y que ellos están tras los pobladores, los mineros, los pescadores.

Les ha resultado más difícil gobernar de lo que pensaban: están viendo que otra cosa es con guitarra. 

marzo 20, 2012

La farra de Chile


Haber tenido como técnico de la selección nacional de fútbol al loco Bielsa constituye un privilegio que nos farreamos al dejarlo irse hace ya más de un año. Su actual éxito en la liga española, una de las más competitivas del mundo así lo demuestra. En el poco tiempo que alcanzó a estar con nosotros, le cambió el pelo a nuestra selección. Sus conferencias de prensa con su hablar parsimonioso, sin mirar la cámara, como hablando consigo mismo, filosofando, constituyen recuerdos imborrables. Dejó huella.

Hoy solo cabe agarramos la cabeza por haber dejado que se fuera. Como pocas veces, tuvimos una dirigencia futbolística, que gracias a una conducción profesionalizada, decidió contratar al loco Bielsa tras un acuerdo en torno a un proyecto de largo aliento del cual ya se estaban cosechando los primeros éxitos. A la hora de su renovación de la directiva de la ANFP, en las elecciones marcadas por influencias fácticas, pusieron al frente del futbol chileno una directiva que no sintonizaba con el loco, pasándole la cuenta por factores políticos, como era su cercanía con Michelle.

Si bien esto puede ocurrir en cualquier país, en la práctica ocurrió en nuestro querido Chilito. El país entero era testigo de la admiración y cariño que la gente sentía por quien, desde el otro lado de la cordillera, había venido para transformar al futbol chileno.  Para nadie es un misterio que en materia de estrategias futbolísticas hay un antes y un después del loco: antes, el futbol chileno era arratonado, jugaba al empate, a no perder, con jugadores refugiados en el arco, con la idea de salvar la cara. Después del loco nos paramos de igual a igual en cualquier cancha. Con él siempre íbamos por más.

Hoy, en el País Vasco, al frente del Atletic de Bilbao, fiel a su doctrina, siempre va por más. Ha revolucionado a Bilbao. Recientemente fueron a Inglaterra y le dieron una paliza a uno de los equipos más encopetados de la liga inglesa en base a un futbol ofensivo, rápido, desvergonzado, rápido, simple. Tras este futbol, hay sangre, sudor y lágrimas, trabajo y más trabajo, donde se transpira la gota gorda. Esa es la lección inconclusa que nos dejó. Porque no lo dejaron terminar.
Si bien su huella quedó, su trabajo no alcanzó a madurar, maduración que da el tiempo. Se nos fue antes de tiempo. Podría habernos cubierto de gloria. Pareciera existir un sino que nos persigue, algo que hace ya más de 50 años denunció un insigne economista chileno, Aníbal Pinto, al escribir un libro titulado “Chile, un caso de desarrollo frustrado”. Algo pasa que cuando estamos a punto de despegar, no despegamos. Algo nos retiene: ¿el chaqueteo? Una lástima. Nos la farreamos una y otra vez.