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marzo 04, 2025

Desde San Vicente de la Barquera

Hace casi una semana salimos de Chile rumbo a España: desde Talca, a 255 km al sur de la capital, Santiago, hasta San Vicente de la Barquera (en adelante SVB), localizado en la región de Cantabria, en el norte de España, a poco menos de 500 km de Madrid.

De Talca salimos en autobús a Santiago, de allí en taxi al aeropuerto, luego un vuelo directo, sin escalas, de 13 horas en LATAM a Madrid. Desde Madrid, en autobús, desde el mismo aeropuerto, a SVB con escala y cambio de autobús en Torrelavega. Desde la salida de Talca, el 26 de febrero a las 13:00 horas, hasta la llegada a SVB, el 28 de febrero a las 8:00 horas de la mañana, totalizaron 43 horas. Éstas incluyen tiempos de viaje propiamente tal y de esperas.

Si bien puede parecer agotador, no lo fue tanto gracias a la despedida que me dieron mis 4 primos y sus familias en el mismo aeropuerto; gracias a la bienvenida de un gran amigo desde que estudiamos juntos la maestría en Informática en la Universidad Politécnica de Madrid en los años 80, en tiempos de Tierno Galván y de la movida madrileña, y de mi primo y su familia que residen en Tres Cantos. Y como broche de oro, en el terminal de autobuses de SVB nos estaba esperando Milagros, la dueña del apartamento que estamos arrendando. A esto debo agregar que no tuvimos contratiempo alguno a lo largo de todo el viaje. No nos faltó documentación. El vuelo salió y llegó a la hora convenida. Las maletas llegaron junto con el vuelo. El servicio y la atención a bordo, impecables. En el peso de las maletas, cuyo peso máximo era de 23 kg estábamos excedidos en 7 kilos. No sé qué cara me habrá encontrado la señorita encargada de efectuar el cobro del exceso de equipaje que me liberó de su pago.

El propósito del viaje es estar más cerca de hijos y nietos que viven en Alemania. La elección de España es para facilitar nuestra estadía por compartir un mismo idioma, una misma cultura, y por haber vivido ya, aunque hace ya más de 4 décadas, en su capital, Madrid. Nos es tierra conocida. Elegimos el norte por ser la zona verde de España, todo el norte lo es -Galicia, Asturias, Cantabria-; todas regiones con un clima que de alguna manera se asemeja al de la región del Maule donde hemos vivido en nuestros últimos 30 años. En consecuencia, asumimos que no nos debiera costar adaptarnos mayormente.

Y estamos en SVB, que está a poco menos de una hora de Santander, la capital de la región, simplemente porque fue el lugar donde encontramos un alquiler con las características deseadas y a un precio a nuestro alcance. No es fácil encontrar alquiler por estos lares. Hay muchos alquileres vacacionales, temporales, pero no permanentes. No deja de impresionar recorrer pueblos con muchas viviendas desocupadas, cerradas fuera de las temporadas turísticas -meses de verano, semana santa, fin de año, días festivos-. Fue una suerte haber encontrado un alquiler permanente, amoblado, que era lo que buscaba. Los alquileres acá tienden a ser amoblados, adecuadamente equipados por razones prácticas: evitar incurrir en costos de mudanzas.

SVB es un pueblo costero con unos 4,000 habitantes, pero que en los meses de verano puede más que triplicarse. El turismo es su principal actividad económica, siendo su mayor atractivo el parque nacional de Oyambre, espacio natural protegido para evitar la urbanización de la costa.

Como escribí más arriba, el propósito de mi llegada junto a mi señora, es estar más cerca, más a mano de nuestros hijos y nietos. Sin embargo, que esto se concrete depende de 3 factores: (F1) la cobertura de salud que podamos tener; F(2) el costo de vida; y (F3) el contexto mundial en que nos encontramos. Veamos cada uno de ellos.

(F1) En Chile cotizo en Fonasa que tiene convenio con Fonasa-España, lo que supone que ante cualquier contingencia de salud que tengamos, tendría acceso a los centros de salud públicos españoles. Sin embargo, esto no es tan simple, puesto que acá debo registrarme administrativamente para hacer efectivo el convenio. Y para registrarme debo estar empadronado en la comuna en que esté residiendo; y para estar empadronado, junto con pedirme el contrato de alquiler y el pasaporte en regla, también me piden tener el número de identidad extranjero (NIE) que otorga la policía nacional en las capitales de las regiones, en este caso, Santander. Y para tener este NIE debo pedir cita, y la cita me la han dado para el 8 de mayo, esto es, en más de dos meses más. Mientras tanto estaremos en pampa. Estoy intentando tener cita para antes sin lograrlo, porque las oficinas correspondientes, o están colapsadas, o son ineficientes, o ambas cosas al mismo tiempo.

(F2) El costo de vida acá no es mucho más alto que en Chile, pero sí es más alto, con el agravante de que si bien mi pensión es en UF (unidad de fomento), es al fin de cuentas en moneda chilena que no es una moneda dura ni mucho menos, por lo que existe un riesgo que mensualmente perciba cada vez menos euros. Si a esto agregamos que el costo de vida acá también va en aumento, la situación puede tornarse insostenible.

(F3) El contexto mundial en que nos encontramos no facilita mayormente las cosas. Estamos en un punto de quiebre en el que se está desplomando la arquitectura que emergió al término de la segunda guerra mundial. La incertidumbre es total. Al momento de escribir estas líneas ya se ha declarado una guerra comercial a partir del alza arancelaria declarada por Trump a ciertos productos provenientes de determinados países por tiempos indefinidos. La diplomacia tradicional está siendo sustituida, sin pelos en la lengua, por la política del gran garrote de la mano del dúo Trump-Musk. Quienes eran adversarios están pasando a ser aliados (EEUU-Rusia) y quienes eran aliados están empezando a verse como adversarios (EEUU-Europa).

Estos tres factores son esenciales para determinar si nos quedamos en SVB, o regresamos a Talca. Nuestra intención es quedarnos en SVB, pero no vemos con malos ojos un eventual retorno a Talca si las circunstancias así lo aconsejan.  Talca tiene su gracia, allá tenemos amigos fraguados en años, hay buenos servicios de salud, profesionales de la salud (médicos, dentistas, enfermeras) buenos y conocidos, y gran parte de la familia vive en Chile.

Que sea lo que las circunstancias determinen.

octubre 21, 2024

Desde Comillas

Por un primo que por esos días estaba en Valdivia, me entero de que Comillas donde me encuentro en estos meses, llegó a ser la capital de España por tan solo un día, el 5 de septiembre de 1881, por iniciativa del monarca de entonces, Alfonso XII. ¿Quién sabe por qué? Podríamos decir  que fue capital “entre comillas” como respondiera otro primo residente en la capital del reino de Chile, Santiago. Allí donde diariamente se cuecen habas para todos los gustos.

En todo caso confesemos que habas se cuecen en todas partes, como lo confirma el apagón total que ha vivido Cuba al momento de escribir estas líneas, el descarrilamiento de un tren entre las estaciones de Atocha y Chamartin en Madrid, la batalla por la presidencia entre Trump y Harris en EEUU, la reducción del presupuesto público universitario argentino impulsado por Milei, por mencionar tan solo algunos botones de muestra.

Comillas es un pueblo con tan solo del orden de dos mil habitantes registrados, pero en tiempos de verano se multiplica al menos por diez, superando los 20 mil gracias a su hermosa playa de arenas blancas contra las cuales colisionan las olas del mar cantábrico. Olas que tienden a enfurecerse según el tiempo para chocar con bravura contra los acantilados que circundan la playa y que conforman la cornisa cantábrica.

Situado el pueblo en la región de Cantabria a 45 kilómetros de su capital, Santander, su construcción se caracteriza por su sobriedad y talante aristocrático, señal de gloriosos tiempos pretéritos en los que la nobleza solía vacacionar por estos confines. De ello dan muestra algunos de sus edificios más emblemáticos.

Uno de ellos, El Capricho, proyectado por el arquitecto Antoni Gaudí, máximo representante del modernismo catalán, y construido entre 1883. Este edificio fue proyectado bajo el período de influjo oriental que vivió Gaudí por esos años. Hoy está convertido en un museo que destaca por su luminosidad y sus azulejos con girasoles.

El lado del Capricho nos encontramos con el palacio de Sobrellano, conocido también como el palacio del Marqués de Comillas. De estilo neogótico, tiene una fachada impresionante, sobrecogedora, destacando en lo alto una suerte de púlpito desde el cual un político podría lanzar una perorata capaz de emborrachar a quienes lo escuchen. Quien ordenó su construcción fue Antonio López y López, el primer marqués de Comillas, para dar cuenta de su nueva posición social y atraer a su amigo, el rey de entonces, Alfonso XII, para que lo escogiera como su destino vacacional. Se terminó de construir poco después de El Capricho, en 1888. En su interior se alojaba a los invitados, sus familiares y personal de servicio. Actualmente pertenece al gobierno de Cantabria y es visitable.

Por último, cabe destacar lo que fue el Seminario Mayor de la antigua Universidad de Comillas, fundada en 1890, donde hoy se desenvuelve el CIESE (Centro Internacional de Estudios Superiores del Español)-Fundación Comillas, adscrito a la Universidad de Cantabria.  Este edificio, cuya construcción fue iniciada en 1883 es de estilo gótico-mudéjar, y fue otra obra ordenada por el marqués de Comillas, su “obra pía” para “ganarse el cielo” y perpetuar su nombre.

Otro cantar son sus calles adoquinadas, sus casas abalconadas, sus subidas y bajadas, sus cafés, sus gentes, sus vientos, las praderas que rodean a Comillas. 

octubre 02, 2024

Desde Greve in Chianti

 

Embarcamos en el aeropuerto de Brandemburgo, en Berlín, la capital de la Alemania reunificada para emprender vuelo rumbo a Bolonia. Con mi señora, hija, yerno y nieto, habiendo llegado tarde, en coche arrendado decidimos irnos a un pueblo cercano, Sasso Marconi, para alojar en una casona que habíamos reservado con antelación.

Al aterrizar en Bolonia no pude dejar de recordar el proceso que lleva su nombre iniciado a fines del siglo pasado que estableció el Espacio Europeo de Educación Superior marcado por lo que se ha denominado una educación orientada al desarrollo de competencias para reforzar la calidad y la pertinencia de la enseñanza y el aprendizaje.

Italia ya nos mostraba toda su belleza, su verdor, su historia. La casona construida quien sabe cuándo, si bien estaba reformada, conservaba su espíritu originario en el que se combinaba con una armonía y un gusto muy italiano, la madera, el ladrillo, la piedra y el fierro. Todo respira majestuosidad, tiempos pretéritos.

Al otro día emprendimos viaje a Greve in Chianti. El objetivo de nuestra venida por estos lares para estar en cuerpo presente en el matrimonio de una sobrina, hija de mi hermano. Ella decidió casarse en el castillo de Vicchiomaggio, localizado en las inmediaciones de Greve in Chianti, un pueblo de la región de Toscana que no tiene más de 15 mil habitantes, pleno de vida. Las vistas son espectaculares, la región misma está repleta de encantos donde la modernidad, la tecnología busca complementar, subrayar la historia, la tradición, la identidad, antes que reemplazarla.

Para qué hablar de la gastronomía, ámbito donde Italia suele lucirse a punta de pastas y pizzas, en la región de Toscana esto se ve reforzado por sus vinos, sus verduras asadas, quesos y jamones.

El Castillo en el que tuvo lugar el matrimonio fue construido en el siglo XV y se encuentra en la cima de una colina rodeado de ordenados jardines y desde el cual se puede observar una espectacular vista al valle del Greve. Valle en el que se producen vinos considerados como uno de los mejores de Italia. Si bien me serví uno de ellos, no me atrevo a emitir opinion alguna por no ser experto en la materia. En todo caso se trata de vinos que han sido premiados en más de una oportunidad a nivel internacional.

El castillo de Vicchiomaggio original ha sido conservado en toda su expresión merced a una cuidada restauración que le ha permitido ser reconocido como monumento nacional, y simultáneamente ser un espacio de alojamiento y realización de eventos tales como el matrimonio al que tuve el privilegio de asistir.

Se dice que entre sus más connotados huéspedes del castillo se encuentra Leonardo da Vinci, quien fue, entre otros, arquitecto, escultor, filósofo, ingeniero.

De película mientras en Chile, Marcela Cubillos y Luis Hermosilla remecen el tablero de la educación superior, del poder judicial, y de la política chilena.

agosto 16, 2022

Desde Międzywodzie, Polonia

Estas líneas están siendo escritas desde Międzywodzie, un pueblo balneario polaco a poco más de 100 km al norte del río Oder, río que separa a Polonia de Alemania. Aquí fue donde justo hace unas semanas se produjo la mayor catástrofe ecológica de la reciente historia de Polonia sin que hasta ahora se sepa el origen ni qué sustancias tóxicas vertidas han causado la muerte de la vida marina en el segundo río más largo del país. Es una catástrofe que perdurará por décadas y que en el tiempo probablemente afectará las tierras agrícolas colindantes del río Oder, la economía y el turismo, tanto alemán como polaco de la zona.

Hasta acá llegué en tren desde Berlin con un trasbordo en Stettin, primera ciudad polaca que está en la frontera con Alemania. Mientras en el tren de Alemania íbamos cómodamente sentados, en el tren polaco tuvimos que ir el par de horas del trayecto parados porque iba lleno. Mientras en Alemania no hubo control alguno de pasajeros, en Polonia los controles andaban a la orden del día con inspectores que pasaban una y otra vez. En este tren llegamos hasta una ciudad llamada Międzyzdroje. Desde aquí no tenía más alternativa que tomar taxi para llegar a Międzywodzie. Uno de los problemas de esta estadía reside en que no entiendo el polaco, que las palabras son impronunciables para nosotros, y que son raros los polacos que hablan algún otro idioma, como el alemán o el inglés. Buscan compensar esto con una amabilidad a toda prueba y la incomunicación procuran resolverla disponiendo siempre de un celular con un traductor a mano.

Desde poco antes de llegar a la frontera todo huele a tercermundismo, partiendo desde los controles en el tren, el deterioro de las construcciones, o su falta de mantenimiento. La moneda es el sloty, no el euro a pesar de que están incorporados a la Union Europea. Es un paso que Polonia tiene pendiente dado que se resisten a abandonar el control sobre su moneda. Todo un jaleo porque al euro te lo castigan fuertemente.

Hasta acá llegué en plan familiar, en lo que es pueblo balneario, de turismo no masivo, tranquilo, de clase media polaca y algunos turistas alemanes. Resido en una cabaña familiar, a unos 200 metros de la playa, por lo que una vez desocupadas las maletas y nos fuimos a la playa. Espectacular! Amplia, de arenas blancas, circundadas por bosques nativos, con la gente regresando a sus casas porque ya estaba refrescando. Luego salimos a caminar por el pueblo, en un ambiente clásico de balneario, lleno de vitalidad, con familias de todas las edades. 

Estando en un clásico pueblo balneario los días no se diferencian mucho unos de otros. Ayer fue uno de esos días clásicos: levantarse con calma y desayunar, para a media mañana ir caminando a la playa. A pesar de lo amplias que son las playas no es fácil encontrar espacio porque cada familia se instala con “su cerco” de alrededor de un metro de altura, lo que no dejó de llamarme la atención. No se ven muchos quitasoles, a pesar del fuerte sol imperante, pero sí cercos de similar género que los quitasoles y que las familias traen enrollados bajo el brazo. Por cada metro de género tiene un pequeño palo. Estos cercos los instalan martilleando los palos para que se afirmen en la arena. Resulta curioso ver a cada familia premunida de sendos martillos golpeando estos palos. Es una forma de marcar territorio, de privatizar temporalmente un espacio público. Estos cercos los venden en el comercio local y también los alquilan en la misma playa, y tienen distintos largos (metrajes) dependiendo del gusto del consumidor y/o del tamaño del grupo familiar: hay de 8m, 10m, 12m, 14m y 16m.

Esto me llamó fuertemente la atención porque Polonia es un país que perteneció a la órbita soviética que tuvo uno de los regímenes más dictatoriales detrás de la cortina de hierro, que ahora está en la Unión Europea. De un marco donde todo era público, estatal, si es que alguna vez hubo un alto espíritu público en su población, hoy por el contrario, parece predominar el espíritu de cada uno con lo suyo. Toda una señal de que de un extremo se tiende a ir hacia otro extremo. 

Polonia ha sido un país sufrido. No olvidemos que Polonia ofreció una gran resistencia a la invasión nazi cuando Hitler decidió iniciar la segunda guerra mundial invadiendo su territorio; que fue “liberado” por tropas rusas, y que tuvo que pagar un alto precio por esta “liberación”:  estar bajo el radar del comunismo de la URSS, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, quienes instalaban a sus gobernantes. Uno de ellos fue Gomulka, quien cayó producto de la rebelión de los polacos, forzando la instalación de Jaruzelki, otro títere del Kremlin. De allí para adelante el espíritu polaco se expresó de la mano de Lech Walessa, dirigente sindical y presidente del sindicato Solidaridad, quien inició la rebelión de la mano del entonces arzobispo de Kracovia, Karol Wojtila, y que posteriormente la iglesia católica, en una genial maniobra política entroniza como papa, colaborando con ello al derrumbe del imperio soviético y del pacto de Varsovia al que estaba adscrito Polonia.

Bueno, ya me estoy yendo por las ramas. En la playa me sumergí en las saladas aguas de lo que es el mar Báltico. Pensaba que eran aguas heladas y saladas, pero al lado de las del Pacífico las siento cálidas y no tan saladas. Mientras tanto, en Chile el invierno parece arreciar al igual que las mentiras y noticias falsas en torno al plebiscito de salida que se avecina.

agosto 03, 2022

Desde Ludwighafen, Alemania


En Alemania, el lago de Constanza es conocido como el Bodensee, y tanto Alemania como Suiza y Austria tienen ribera en él. Los amantes de las travesías en bicicleta pueden recorrerlo completamente gracias a una ciclovía de más de 250 km. Es un gran lago con más de 500 km2 de superficie rodeado de densos bosques y pequeños pueblos que adquieren especial vitalidad en estos tiempos de oleadas de calor que recorren Europa y que invitan a sumergirse en sus aguas.

Por una semana me encuentro en Ludwigshafen, un pueblo de no más de 5,000 habitantes, lejos del mundanal ruido, en compañía de la familia, esposa, hijos y nietos, que viven cerca de estos parajes, empapándome de las travesuras de los nietos cuyas personalidades empiezan a aflorar en un mundo completamente distinto al que me tocó vivir, tanto en términos de tiempo, como de lugar. Insertos en un ambiente desarrollado y altamente tecnologizado, y cuyo máximo representante en la vida diaria es el celular. Cuesta encontrar a alguien caminando sin el celular en sus manos.

Por el celular me entero de dónde estoy parado y de lo que está ocurriendo en el mundo. En Chile, en medio del sucio debate constitucional en que se está inmerso en que sin querer queriendo están aflorando intereses de clase de quienes se sienten amenazados. Y como por obra del Espíritu Santo, aparece un gran y perfecto socavón cilíndrico en Atacama. Aún se desconoce su origen.

En Estados Unidos de Norteamérica, Trump ha resuelto volver por sus fueros revolviendo el almanaque luego de meses de silencio. Sigue levantando las banderas del supremacismo blanco y de que se le arrebató el triunfo en la última elección a punta de un fraude sin aportar prueba alguna. La cantidad de armas que posee la población civil y la polarización que muestra la sociedad norteamericana están abriendo la posibilidad, aún remota, de una guerra civil.

En Italia cayó el gobierno del tecnócrata y europeísta Mario Draghi. Si bien no debiera llamar la atención porque las crisis de los gobiernos es parte del folklore político italiano, lo concreto es que la convocatoria a elecciones en los próximos meses abre la posibilidad de un triunfo de la extrema derecha. Triunfo que vendría de la mano de Giorgio Meloni, admiradora de Mussolini, acompañada de las fuerzas de la derecha encabezadas por Silvio Berlusconi, el mismísimo, y Matteo Salvini. El drama que encierra su eventual triunfo radica en sus consecuencias para la unidad europea porque se trata de fuerzas nacionalistas que se oponen al europeísmo reinante.

Mientras tanto, en Ucrania la guerra sigue su curso a vista y paciencia del mundo, pero su popular presidente Zelenski, ya está empezando a ser cuestionado. A 5 meses del inicio de la invasión rusa, el desgaste de su figura se está empezando a sentir dados los avances rusos en territorio ucraniano. El fuerte control existente sobre los medios de comunicación está imposibilitando conocer en toda su dimensión el tenor y la magnitud de la oposición imperante. Si bien el tiempo corre en contra, tanto de Zelenski como de Putin, el jerarca ruso, este último tiene a su favor los avances alcanzados.

No obstante la oposición china y la amenaza de represalias, Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de USA, visitó Taiwan para testimoniar el apoyo norteamericano al gobierno taiwanés. Todo está que arde y hay numerosos signos de que estamos retornando a los tiempos de las guerra fría.

Para rematarla, estando acá en Ludwigshafen, el gobierno norteamericano informa que dio muerte al líder de Al Qaeda y sucesor de Bin Laden, Ayman al Zawahiri, en Afganistan, mediante un dron. Biden afirma que se hizo justicia. Vaya democracia! Por sí y ante sí sin mediar proceso judicial alguno se lo echaron. Es lo que en la jerga popular creo que se llama asesinato, el retorno a los tiempos de ojo por ojo, diente por diente. La tentación de combatir al terrorismo mediante otro terrorismo, el del Estado.

 

julio 23, 2022

Desde Alemania en tiempos bravos

A continuación haré mención a algunos detalles que me están llamando la atención durante mi estadía en Alemania. En general, el comportamiento ordenado  de su población. Tienden a cruzar solo en las esquinas especialmente remarcadas para estos efectos. Solo cruzan cuando el semáforo les habilita para hacerlo. Aunque no pase vehículo alguno, prefieren esperar. Si alguien osa cruzar cuando no corresponde, es mal visto. La desaprobación social implícita y explícita de otros peatones es manifiesta. Los semáforos y la señalética no son meros adornos, ni están localizados al azar.

En general, sus pueblos y ciudades destacan por la limpieza de sus espacios públicos. No tanto porque los servicios de limpieza sean eficientes y recorran periódicamente los diferentes espacios existentes, sino porque la población se resiste a tirar papeles o cualquier tipo de basura a la calle. Medio mundo hace uso de la infinidad de espacios públicos existentes –calles, plazas, parques, playas- para desarrollar actividades recreativas, de descanso, donde cada familia suele llevar su propia bolsa para volcar allí los restos de comida en los picnics que realizan. Es común ver la celebración de cumpleaños, bodas, fines de años escolares y laborales en estos espacios. Se valoran y cuidan los espacios públicos.

En general el transporte público funciona. Estamos hablando del metro bajo superficie (U-Bahn), del metro sobre superficie (S-Bahn), de los buses, de los tranvías (Tram). Una de las consecuencias de la guerra en Ucrania es la aceleración del uso de la electricidad en el transporte público dada la disminución del abastecimiento de gas y petróleo por parte de Rusia. Letreros luminosos en las paradas informan las horas de cuando llega la locomoción que se está esperando. Los horarios son respetados y guían el comportamiento y los cálculos de tiempo de transporte por parte de los pasajeros. Todo esto complementado por un sistema en internet que permite a toda persona que porte un celular seleccionar la ruta a seguir para llegar a destino.

Casualmente, durante los meses de mi permanencia acá, puedo hacer uso de todo transporte público  con un ticket cuyo valor es poco menos de 10 mil pesos chilenos mensuales, política adoptada por el gobierno alemán para desincentivar el uso del automóvil por parte de los privados para reducir el consumo de gasolina. Esto se complementa con la introducción de los automóviles eléctricos cuya producción se está alentando con fuerza. A ello se agrega que se permite portar las bicicletas en el transporte público sin mayor costo. En Luxemburgo se ha ido más allá: el transporte público es gratuito! En otros países europeos se está abriendo paso esta alternativa que a ojos de “los expertos chilenos”, en sus análisis de beneficio/costo aderezados del más puro neoliberalismo, todo esto sería escandaloso: populismo puro y duro.

Los edificios están reforzando sus paredes exteriores para incrementar su aislación térmica junto con incrementar la instalación de paneles solares para enfrentar la próxima temporada invernal y disminuir la dependencia de Rusia. La solidaridad con Ucrania se manifiesta ondeando la bandera ucraniana, tanto en espacios públicos como privados.

En general, un signo dominante en la sociedad alemana viene dado por la informalidad y la sobriedad, lo que se observa en el vestir, en la gastronomía, en los modelos de vehículos, en las viviendas y el comportamiento en general. Pocos aspiran a quererlo todo, la sencillez domina la escena.

En general los edificios no cuentan con conserjes ni estacionamientos para vehículos, los cuales se estacionan en las calles sin que se les cobre. Esto da cuenta del nivel de seguridad y confianza imperante, dado que a nadie se le pasa por la cabeza que le roben el vehículo ni que algún extraño ingrese a un edificio de departamentos para robar.

El reciclaje anda a lo orden del día llamando la atención que quienes no necesitan lo que tienen, en vez de tirarlo a la basura o acumularlo en alguna pieza o bodega, lo dejan en las puertas de sus viviendas para ser recogidos por quienes pudiesen necesitarlos.

Por último debo destacar la coexistencia pacífica entre distintas razas, culturas y religiones, porque en este sentido las grandes ciudades alemanas se caracterizan por ser verdaderos modelos de diversidad.

Lo expuesto no es uniforme, se da en mayor o menor medida en unos lugares, barrios, sectores que en otros, pero es la tónica dominante. ¿De qué depende? No lo sé, pero sospecho que depende del nivel educacional, cultural. 

julio 07, 2022

Desde Tres Cantos

Escribo estas líneas estando en Tres Cantos, a unos 20 kilómetros al norte de Madrid, un municipio creado en 1991 como ciudad dormitorio de la capital y donde se han asentado no pocas empresas industriales. Las buenas y malas lenguas dicen que fue planificada en tiempos de Franco. Desde su creación ha estado creciendo sin parar. Ahora ya tiene alrededor de 50 mil habitantes y viendo los terrenos sobre los cuales se están construyendo casas y edificios, todo indica que su crecimiento sigue su curso.

Caminar por la sombra de las calles de Tres Cantos es un deleite. La gente se saluda, unos con niños, otros acompañados de perros domésticos de todos los pelajes. Me ha tocado ver tantos perros domésticos como callejeros hay en Chile. Los perros domésticos están asegurados, esto es, sus dueños les contratan seguros por los más diversos conceptos. Sus excrementos son recogidos religiosamente por los dueños de los perroa cuando los sacan a pasear. Así como existen parques infantiles, también los hay para perros. Me tocó ir a uno de estos parques. Allí los perros platican, se huelen, coquetean, se muestran los dientes y también se pelean. Cosas de perros.  

Escucho hablar de la España vacía, o vaciada, en referencia a los múltiples pueblos que se están despoblando y cuyas gentes buscan un mejor destino. Ni el corona virus, ni el desarrollo tecnológico digital, han logrado alterar, al menos hasta este momento, esta tendencia. Pero es claro que en algún minuto, más temprano, o más tarde, esta tendencia deberá revertirse de la mano del “trabajo en casa”, de la vida simple, del retorno a la madre tierra.

Desde Tres Cantos, bien acompañado por mi primo menor, Carlos, con su señora Conny, y la mía, nos fuimos a pasar unos días a una urbanización, La Fontanilla, que está camino a Ávila, y que destaca por su vegetación en medio de campos que por esta época toma tintes amarillentos, secos. Sus embalses, que acá llaman pantanos, asombran por su extensión y bajo nivel de sus aguas. Estando en La Fontanilla, para hacer unas compras pasamos a Puenteviejo, donde aprovechamos de tomarnos un exquisito tinto de verano que nos recomendaron con entusiasmo. Allí, sentados en la terraza de un bar conversamos de lo divino y lo humano. A Conny le faltan un par de años para jubilar. Tanto en Tres Cantos como en Fontanilla, en horas de trabajo, escrupulosamente, se instala en su PC para trabajar sin pérdida de tiempo. mientras tanto, mi primo Carlos aprovecha de reparar lo que haga falta, o de cocinar o de conversar. Para la cocina, un as. Estudió y trabajó en eso, sabe de qué se trata. Verlo cocinando es todo un espectáculo. Su hijo sigue sus pasos en un hotel de Mallorca. Imposible olvidar sus omelletes de champiñones y gambas, así como sus ensaladas bien aderezadas y una parrillada de entrañas con su hija Cristina, su pareja y sus adorables hijas.

Estando en Tres Cantos alcanzamos a ver a grandes amigos. A Pedro y Cristina, un matrimonio argentino, de San Juan, a quienes conocemos desde hace ya casi 40 años cuando me tocó vivir en Madrid a mediados de la década de los 80. Hicimos gratos recuerdos, fuimos compañeros en la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid, hacíamos paseos/viajes juntos a Sigüenza, Pedraza, Peñíscola y estuvimos en las fallas de Valencia. Mucha agua ha pasado bajo el puente del tiempo. Ya no somos los mismos, pero al mismo tiempo seguimos siendo los mismos de siempre. Ahora los dos estamos jubilados, bien jubilados. Nos reconocemos. 

También alcanzamos a ver a Susan Fenollera y su familia, a quien no veía desde que era una lola veintiañera. Íbamos a casa de sus padres, Jose e Isabel, en Navalperal de Pinares, donde siempre me recibían con los brazos abiertos. Ambos españoles, ambos con cigarro en mano, ella con su sonrisa contagiosa y él con ceño adusto a medio sonreir. Ambos fallecidos hace poco. Susan nos alegró el almanaque con su alegría desbordante y una familia sin igual. Motera (motoquera), ha recorrido con su marido, Europa entera. Para ella, andar en moto, sentir el viento, la brisa, la velocidad,  y pasar de pueblo en pueblo en caravana de motos, no tiene precio. Tanto Pedro y Cristina, como Susan y su familia nos recibieron con sendas mesas bien servidas de tortillas de patatas y entremeses varios. Hospitalidad desbordante.

Los ecos de la cumbre de la OTAN en Madrid aún no se apagan. Si bien se llegó al acuerdo de apoyar sin atenuantes a Ucrania en su defensa ante la invasión rusa, dentro de España elevó la temperatura entre los socios de la coalición gubernamental. Se nota que la coalición entre PSOE (Partido Socialista Obrero Español) y la UP (Unidas Podemos) no cuaja, al menos hasta ahora, y todo indica que difícilmente cuajará.  En esta ocasión el cortocircuito se explica por el rechazo de UP a la ampliación del presupuesto militar y al aumento del número de destructores norteamericanos en la base naval de Rota, en la provincia de Cádiz. El rechazo de UP ha sido explícito y ha puesto en escena las dificultades que encierran los gobiernos de coalición cuando los partidos que la constituyen son incapaces de ponerse de acuerdo. Sin embargo el golpe de la semana está dado por la caída del primer ministro británico. Boris Johnson, cuyo liderazgo se vino al suelo a punta de chapuzas al por mayor a solicitud de su propio partido, el conservador. 

Cuando me preguntaron por cómo están las cosas en Chile, dije que no tan distintas a acá. Hay inquietudes similares: una coalición en dificultades, el preocupante brote inflacionario y un covid-19 que se resiste a salir de escena. La diferencia quizás resida en que en Europa se están preparando para la escalada de la guerra en Ucrania y en el desafío de un invierno sin provisión de gas ruso, o con menos gas ruso en el mejor de los casos. En cambio, en Chile la atención está centrada en la entrega al país de un documento conteniendo una propuesta constitucional que será plebiscitada el próximo 4 de septiembre en medio de una compleja andadura gubernamental.

Respecto de esto último, la campaña está desatada. Si bien los extremos ya han clavado sus estacas desde el minuto cero fijando sus posiciones, como siempre, poco a poco están sacando la palabra los sectores más moderados de uno u otro lado en medio de visiones apocalípticas, fake news y medias verdades que están intentando emborracharnos la perdiz.

junio 24, 2022

Desde Berlín: tiempos inciertos

 

Foto de Raja Sen en Unsplash

Una vez más me encuentro en Berlín, ahora sin Angela Merkel al frente, sino que con Schölz como canciller, de la socialdemocracia alemana, quien está encabezando un gobierno de coalición con verdes y liberales. Con motivo de la invasión rusa a Ucrania, Alemania vive momentos cruciales tanto por su firme oposición a la decisión adoptada por Putin de invadir Ucrania no obstante su fuerte dependencia del petróleo ruso.

Observo una Alemania disponible para respaldar a Ucrania contra viento y marea, a pesar de las dificultades que ya le está reportando. Putin juega con la amenaza de cortar la provisión de petróleo en respuesta al apoyo financiero y de todo tipo que Alemania está proveyendo a Ucrania.

El pueblo alemán parece resignado a que el próximo invierno las verá verdes. Los precios ya están al alza, al igual que en todo el mundo como consecuencia de la guerra en Ucrania. Para amortiguar el impacto, el gobierno alemán está alentando el aumento de la superficie y la producción agrícola, al igual que la generación de energía solar y eólica.

Simultáneamente, está estimulando el uso del transporte público basado en electricidad, y el reacondicionamiento de las viviendas de modo que demanden menos consumo de petróleo. Al mismo tiempo se está desalentando el  transporte privado. Esto se está haciendo efectivo por la vía de generar un pasaje o ticket mensual único por persona por un valor de poco menos de diez mil pesos por persona que lo habilita para ocupar el transporte público por todo un mes todas las veces que quiera. Se trata de una promoción que partió este mes y por los próximos dos meses. El éxito que está teniendo esta iniciativa gubernamental hace presumir que se extenderá por todo el tiempo que sea necesario.

Desde hace años que tanto en Alemania como en otros países europeos, las circunstancias que se están viviendo están empujando y acelerando el uso de la bicicleta en paralelo a disposiciones de uso del espacio público que lo favorecen. Ello explica el masivo uso de las bicicletas tanto de parte de niños acompañando a sus padres, como de  jóvenes para desplazarse a sus establecimientos escolares, como de trabajadores para ir a sus lugares de trabajo. También se pueden observar personas mayores pedaleando felices de la vida de un lugar a otro sin temores. La seguridad que se respira no deja de impresionar gracias al irrestricto cumplimiento de las reglas de tránsito.

No es necesario control policial alguno para que los protocolos existentes, que no son pocos, sean respetados. A nadie se le ocurre cruzar a mitad de cuadra ni cruzar en alguna esquina sin que esté habilitada la luz verde para estos efectos. Eso los niños lo aprenden desde que asisten al parvulario y lo observan en el cumplimiento de sus mayores.

Los parques públicos, que en Berlín abundan sin que a ningún privado se le ocurra tentar a algún funcionario municipal o gubernamental para que le habiliten una inversión inmobiliaria en ellos con miras a obtener cuantiosas utilidades en zonas de alta plusvalía. Cualquiera que sea el color político de quienes habitan en este país, la valoración de lo público en estos confines es muy fuerte. No por ser de uso gratuito descuidan los espacios públicos como lo demuestra su limpieza y el cuidado de sus jardines. Pobre de aquel que sea sorprendido tirando algún papel a la calle o al parque. En los numerosos lagos que rodean Berlín sus riberas son públicas para uso y goce de la población que acude en masa los fines de semana y feriados. Familias enteras hacen sus picnics y al retirarse se preocupan de dejar todo limpio.

Lo señalado da cuenta de un extendido y fuerte pensamiento ecologista que se está expresando políticamente a través de un partido verde, que es parte de la coalición de gobierno, y que también está permeando a los restantes partidos políticos alemanes.

junio 16, 2022

Desde Nieder-Klingen

Por razones familiares me encuentro en Alemania, en un pueblito alemán de menos de mil habitantes llamado Nieder-Klingen, cerca de Darmstadt, que está localizado al sur de Frankfurt am Main.

La zona está repleta de pequeños pueblos similares distanciados por tan solo unos pocos kilómetros interconectados con excelentes caminos por donde circulan automóviles, todos en perfecto estado, a velocidades prudentes y donde las reglas de tránsito, tales como las velocidades máximas, son escrupulosamente respetadas. Entre ellos se encuentran unos pocos pueblos con más de 10 mil habitantes, todos comunicados entre sí mediante modernos buses.

Nieder-Klingen, al igual que todos los otros pueblitos, es precioso, donde las casas tienden a tener sus pequeños jardines cuyos moradores suelen tener sus huertos caseros. La basura orgánica es ocupada para mejorar las tierras o alimentar los animales con que los moradores se hacen acompañar, sean estos patos, gallinas, cabras, caballos, perros, gatos. Hasta los animales parecen estar educados. Escribo estas líneas acompañado del canto de un gallo. En esta época, todo está verde, con la primavera a punto de irse para dar paso al verano. Cada pueblo está rodeado de campos cultivados y árboles frutales entre los cuales hay senderos para hacer a pie o en bicicleta. Todo es privado pero parece público porque no hay alambradas ni divisiones a la vista. Abierto a todos.

Todo parece una fantasía, de película. No obstante la belleza visual que irradian estos pueblitos, no hay dónde tomarse un café ni una plaza donde se congregue la población. Todos están en sus casas o han salido en sus vehículos a abastecerse en algunos de los pueblos de mayor tamaño donde sí hay comercio. Por las noches Nieder-Klingen parece un pueblo sin vida, con casas donde pareciera que no hubiese moradores. La mayoría de ellas sin luces, sin saberse si es porque no hay nadie o porque ya están durmiendo.

Poco se sabe de la guerra en Ucrania y nada de la segunda vuelta en Colombia donde todo está que arde. Menos se sabe de la trifulca constitucional imperante en un lejano país cuya larga costa mira hacia un océano que obedece al nombre de Pacífico, pero que no tiene nada de tal.

Sólo se sabe que la naturaleza impone su ritmo, que es tiempo de cosechar cerezas por estos lados y que dentro de un par de meses será tiempo de cosechar manzanas y nueces. La vida gira en torno al campo. No sé si llamar agricultores, campesinos o granjeros a quienes viven de esta actividad. Los llamaría granjeros porque sus dueños son quienes trabajan el campo con el apoyo de maquinaria tanto tradicional como moderna. Cada uno trabaja en lo suyo y todo se conjuga tranquilamente.

La conciencia ecológica está presente por doquier y en todo momento. Sobre la mayoría de los techos de las casas podemos ver planchas solares destinadas a capturar la energía solar y todo el país parece empeñado en independizarse del petróleo ruso, buscando alentar la producción de automóviles eléctricos y el uso de los tranvías basados en la electricidad. Todo acompañado de políticas orientadas a disminuir el uso de los vehículos particulares y en favor de la locomoción pública. A partir de este mes el gobierno alemán decidió implementar un boleto válido por todo un mes por 9 euros (del orden de 8 mil pesos chilenos). Con este boleto puedes hacer uso las veces que quieras tanto de los buses de superficie como de los tranvías y los trenes del metro (U-Bahn y S-Bahn).   

septiembre 20, 2019

Desde Pullay

 
Entre las noticias de estos días, a media página de un diario nacional, se informó que los servicios de hoteles de mascotas, guardias y aplicaciones de transporte estaban colapsados para fiestas patrias.

Las cuentas alegres corrían a raudales en estos ámbitos. Muchos se quedaron con los crespos hechos por no haber obtenido cupo para sus mascotas. Algunos de los “hoteles” ya tenían sus cupos completados con más de 15 días de antelación. Las peluquerías caninas también veían incrementada la demanda por sus servicios para amononar a las mascotas.

Curiosamente, una de las cosas que más llaman la atención a los turistas extranjeros que nos visitan, aparte de la basura y el cablerío que observan por doquier, es la cantidad de perros callejeros que suelen encontrar. Solo faltaría que estos últimos solicitaran al gobierno, junto a diputados y senadores, que subsidie el financiamiento de nuevos hoteles y peluquerías caninas para que los acojan.

En paralelo, hay niños que no tienen hogar, que son derivados al servicio nacional de menores o a casas de acogida. Las familias parecen preferir recoger mascotas antes que recoger niños abandonados.

Las empresas de seguridad también se frotan las manos, ante la creciente demanda por sus servicios en estos días, tanto para resguardar los recintos donde se desarrollan los distintos eventos asociados a las fiestas patrias, como a casas particulares cuyos moradores salen de vacaciones. Lo mismo ocurre con las aplicaciones de transporte como Uber y Cabify, que por estos días ofrecen tarifas y servicios especiales.

Al leer estas noticias, uno pensaría que estamos en jauja, en el país de las mil maravillas, de un país desarrollado, en marcha, que ha resuelto sus problemas esenciales, que se da el lujo de preocuparse de sus mascotas –perros y gatos-, que está a otro nivel.

En paralelo, un pueblo al sur de Chile, Puerto Octay, celebra las fiestas patrias sin agua potable, pero no importa. Su alcaldesa afirma que los vecinos entienden la emergencia, en tanto que el gobernador sostiene que están replicando la experiencia adquirida cuando en Osorno se quedaron sin agua por más de una semana, y por último, un comerciante, en un alarde de infinita comprensión declaró que gracias a Dios pudo retomar sus actividades luego de estar parado tres días. Los camiones aljibe están permitiendo sortear la emergencia.

En el diario nacional al que se hizo referencia al inicio de la columna, en una misma página, también se informa que distintas autoridades nacionales –desde el ministro de Desarrollo Social hasta la ministra de Deporte- sugieren consumir comida saludable, celebrar con recato, y no dejar de hacer ejercicio, o al menos bailar cueca, dado que con 40 minutos de cueca nos permiten quemar una empanada de pino o un choripán. Simultáneamente, en avisos publicitarios a página entera, se nos invita a comprar vinos, empanadas, carnes, chorizos, con grandes facilidades de pago. Total, de la obesidad se hará cargo el país a través de sus servicios públicos colapsados.

Son las contradicciones del país en que vivimos. Mientras tanto, en nuestras manos está la libertad de caer en tentación y endeudarnos bajo la presión mediática, o de resistir alejándonos del consumismo, yéndonos a Pullay.

junio 22, 2018

Desde Turquía


El destino ha querido conducirme hasta llegar a Side, localizada al sur de Turquía, a unos 75 km de Antalya. Side que me hace recordar a Punta del Este en Uruguay, tanto por tratarse de una pequeña península, como por su carácter turístico, vacacional. Los diferencia que una se encuentra en plena costa del Mar Mediterráneo, su carácter histórico, y por sus turistas, esencialmente alemanes y de países nórdicos. Su clima mediterráneo incide en su temperatura, la que fluctúa en estos días entre los 20 y 30 grados, en su alimentación rica en verduras y especies, así como en el carácter de su gente.

La otra, Punta del Este, en cambio es una península que limita al río de la Plata del océano Atlántico, no tiene carácter histórico alguno, repleto de edificios en altura y su turismo es dominado por argentinos y brasileños, predominando uno u otro según el vaivén de sus respectivas monedas.

Por estos mismos días se desenvuelve el mundial de fútbol en Rusia, que está dando lugar a toda clase de sorpresas,, siendo la mayor, la derrota en su partido inicial del actual campeón mundial, Alemania, ante México. Una derrota que tuve ocasión de ver en medio de un parque de Berlín, rodeado de alemanes que vieron estupefactos la velocidad de los mexicanos dominaba abiertamente las acciones esterilizando los esfuerzos de los jugadores alemanes. De momento está siendo un mundial apretado, de mucho juego en medio campo, y donde aún no se vislumbra quién se llevará la copa.

Turquía, dentro de un contexto europeo, tiene rasgos tercermundistas, a medio camino entre el desarrollo y el subdesarrollo. País puente entre occidente y oriente, por donde confluyeron las migraciones pasadas, tuvo sus tiempos de gloria que los turcos reverdecen y de los cuales se enorgullecen. La actual república de Turquía fue fundada en 1923 por Mustafá Kemal Atatürk, quien en las primeras décadas del siglo pasado impulsó los cambios políticos que han dado origen al proceso de modernización que ha estado viviendo Turquía –separación de la religión del Estado, abolición del califato, cierre de las escuelas coránicas, derecho a voto a las mujeres, y a ser elegidas, levantamiento de la prohibición de consumir alcohol, el cambio de la gráfica árabe por la latina. Todo ello ha conducido a la europeización de Turquía y a su intento por incorporarse a la Unión Europea, hasta la fecha fracasado.

Casualmente, este domingo son las elecciones parlamentarias y presidenciales, las que encuentran a su actual presidente, Erdogan, caracterizado por una impronta autoritaria, debilitado por la alta tasa de desempleo, un creciente déficit comercial, las restricciones que ha estado imponiendo a los derechos y libertades fundamentales. No obstante ello, Erdogan ha ganado con  la mayoría absoluta, evitando una segunda vuelta, donde sus posibilidades se reducían en la medida que la actual oposición, conformada por laicos y musulmanes, fuese capaz de unir sus fuerzas. Las repercusiones de este resultado están por verse.

mayo 25, 2018

Desde Madrid


Dicen que España está en crisis económica, financiera, laboral, política. No pocos afirman que ya tocó fondo, y que se observa una recuperación en todos los planos, excepto la política. El gobierno, encabezado por Rajoy, del PP (partido popular), de derecha, está esterilizado por una corrupción que la golpea una y otra vez como consecuencia de acciones dolosas de no pocos de sus más cercanos colaboradores que están investigados, imputados y/o condenados. Esto, más la rebelión independentista que anima a Cataluña, constituye un lastre que debilita todo esfuerzo por su recuperación.

Sin perjuicio de lo expuesto, España sigue viva, en movimiento. Tuve ocasión de vivir en España en la década de los 80, en tiempos de la transición democrática, de las movidas madrileñas, cuando se abrió hacia Europa luego de décadas de autarquía franquista. Desde entonces, España ha sido capaz de ponerse a tono, de contagiarse del espíritu europeísta, iniciando una etapa de crecimiento y desarrollo que solo vino a desmoronarse con la crisis financiera de fines de la primera década del presente siglo.

El desarrollo científico-tecnológico también ha tenido su lado oscuro, al igual que en tantos otros países. Miles de pequeños y medianos locales comerciales, así como de industrias han quedado en el camino, arrastradas por la irrupción del comercio electrónico, de internet, de las empresas en línea, reemplazadas por unos pocos grandes conglomerados empresariales.

Madrid sigue teniendo el atractivo de antaño a pesar de la paulatina desaparición de sus clásicos bares atestados de gentes y sus suelos tapizados de servilletas. La modernización también los ha alcanzado. El toreo está de baja y el fútbol en alza, como lo ilustra el interés despertado por la final por la liga de campeones que tendrá lugar este sábado entre Real Madrid y Liverpool.

Mientras tanto, en Chile parecen soplar nuevos vientos. Las noticias que llegan a Madrid y a todo el mundo dan cuenta de una intempestiva irrupción de las causas feministas pospuestas una y otra vez, pero que ya no admiten mayor dilación. Dentro de las esferas de gobierno no pocos ariscan la nariz, por tratarse de causas que históricamente han estado asociadas a la izquierda. Sin embargo, la justicia que encierran las peticiones por una igualdad de trato, por la no discriminación, más allá de todo cálculo económico, está impidiendo que la derecha y al propio gobierno hagan la vista gorda. Hoy parecen estar obligados a asumir una postura que habría sido impensable tan solo unos años atrás. En buena hora!

mayo 10, 2018

Berlín: el valor de lo público


No obstante que Berlín volvió a ser la capital de Alemania luego de la reunificación, hace ya casi 30 años, sus habitantes se empeñan en señalar que la Alemania profunda está fuera de Berlín. No pocos berlineses, con alguna dosis de exageración e ironía, afirman que mientras en Alemania todo funciona, en Berlín nada funciona. Pude comprobar que efectivamente hay cosas que no funcionan, pero ello no significa que nada funciona. Por ejemplo, una línea del tranvía no estaba operativa, no funcionaba. Ante esta situación, se activó inmediatamente una línea de bus de emergencia para que hiciera el mismo recorrido.

Berlín es una ciudad cosmopolita, se podría afirmar que el mundo está en ella. Por sus calles, parques, lagos y plazas podemos observar personajes de todos los colores y pelajes, procedentes del mundo entero. Me centraré en dos puntos que me han llamado la atención. Uno, la amabilidad de su población, rasgo que se expresa de mil maneras. Si te ven perdido, te preguntan si pueden ayudar en algo. En una ocasión estando en la salida de una estación del metro (U-bahn), en Friedrichstrasse, consulté a un joven que pasaba dónde estaba el Hackescher Market. Me indicó hacia dónde debía ir y para allá partí. En pocos segundos vuelve el joven para pedirme disculpas porque le bajó la duda, consultó a un tercero, comprobando que se había equivocado y que era para otro lado. Le agradecimos. Otro caso similar me ocurrió cuando quise ir a ver una alfombra de tulipanes en un jardín, el Britzergarten. Los buses, similares a los de Santiago, impecables, con choferes atentos que no trepidan en bajarse para ayudar a los discapacitados a subirse y bajarse del bus en sus sillas de ruedas. Todo con buena cara, no como si fuera un cacho.

El otro punto tiene que ver con el valor de lo público, trátese de la locomoción colectiva, de la salud, de la educación, de la previsión, del esparcimiento, de los espacios. Mientras en Chile denostamos todo lo que huele a público y sobrevaloramos lo privado, acá la relación público-privada es resultante de acuerdos entre trabajadores, empresarios y gobierno, donde nadie la pone el pie encima al otro. Acuerdos donde se impone el equilibrio con una justa distribución de los beneficios y costos entre las partes, sin necesidad de contubernios, colusiones, abusos o estafas que tanto nos caracterizan y que dificultan sobremanera nuestra convivencia.

El valor de lo público se expresa de mil maneras, pero destacaré especialmente lo concerniente al esparcimiento, a la cantidad, calidad y limpieza de espacios públicos –parques, estacionamientos, plazas, lagos, calles, juegos infantiles-. No se hace necesario que cada uno tenga su propio jardín. El jardín de uno es el parque, la plaza de juegos. No es necesario que cada uno tenga su piscina. Además de los preciosos lagos existentes y donde se sumergen los berlineses apenas sale el sol, también hay piscinas públicas a precios módicos. La buena locomoción pública inhibe la necesidad de que cada familia tenga su propio vehículo particular, y si lo tiene, no lo ocupa para la vida diaria, sino que tan solo para los fines de semana, reduciendo con ello los costos de la congestión.

Claro que todo esto es ayudado por una manera de ser de los berlineses, caracterizada por su sencillez y su responsabilidad, que de alguna manera ha sido asimilado por los inmigrantes.

mayo 04, 2018

Lecturas berlinesas


Luego de un abril ventoso, lluvioso, frío, irregular, Berlín aparece en todo su esplendor, irreconocible para quien solo había estado en sus inviernos. Sus parques en tiempos primaverales nada tienen que ver con esos mismos parques invernales. Rebosantes de bicicletas, viejos, jóvenes y niños, le sacan el jugo al sol y al día que se alarga. Los parques, las plazas, los jardines reverdecen con fuerza.

Aprovecho de caminar, mirar y leer. En casa, cerca de Wollankstrasse, leo un libro de la rusa Svetlana Alexiévich, Los últimos testigos. En él se vuelcan los relatos de quienes sobrevivieron a la segunda guerra mundial luego del paso de los alemanes en su ruta a Moscú y que vieron morir a sus padres y hermanos. Todos los relatos son dramáticos. En uno de ellos sacan a un matrimonio de su casa, la queman, los llevan al bosque y al marido y uno de sus hijos de 13 años los hacen cavar su propia fosa, mientras fuerzan a su madre e hija a verlos sin llorar bajo la amenaza de dispararles. Hecha la fosa, los acribillan para caer al fondo de la fosa. Son los estragos de toda guerra cuyas secuelas se perciben en el aire, en las calles, en los barrios de Berlín.

Donde mi hijo, que está en el barrio de Neukölln, leo Volver a los 17, un libro de varios autores que incluye relatos de quienes eran niños bajo la dictadura chilena del innombrable iniciada en 1973. Relatos que dan cuenta de las peripecias vividas, de las persecuciones sufridas, de la búsqueda de trabajo, de las detenciones, de la resistencia, de los abusos.

Donde mi hija, quien también vive en Berlín, cerca de Oestlerstrasse con Pankstrasse, leo Ensayo sobre la ceguera, del portugués José Saramago. En él se da cuenta de quien repentina, sorpresivamente, mientras va manejando se queda completamente ciego, viéndolo todo blanco. No puede seguir manejando, por lo que se produce una gran congestión. Un buen hombre lo ayuda para conducirlo hacia su casa. Luego la señora lo lleva al oculista quien lo examina. Le hace las preguntas de rigor, lo examina. No le encuentra nada, todo perfecto, pero no ve. Primera vez que se encuentra ante un caso de esta naturaleza que parece no tener explicación. No sigo para estimular su lectura.

Estando en Berlín, y cuando aún no se apagan los ecos de la guerra en Siria, Corea del Norte y Corea del Sur parecen estar iniciando el sendero hacia su reunificación de la mano de sus respectivos líderes. Quién lo hubiese creído. Constituye todo un hito, tal como en su momento lo fue la reunificación alemana a menos de medio siglo del término de la segunda guerra mundial.

Mientras tanto, en América Latina seguimos comulgando con ruedas de carreta en materias fronterizas. Cuándo será la hora de nuestra reunificación? De que nos veamos como los Estados Unidos de Latinoamérica?

abril 27, 2018

Tiempos de paz armada


El espectro de la guerra persiste una y otra vez en algún lugar del planeta como para dar por cierto los peores presagios. Dependiendo de dónde se está, la guerra se visualiza ya sea como un juego o como una realidad terrorífica.

En Europa, donde me encuentro de visita, está presente en museos, en las calles, plazas, memoriales. La experiencia de haber vivido y sido escenario dos guerras mundiales está marcada a sangre y fuego. Han conocido y vivido sus consecuencias. Saben de qué se trata. Saben, al igual que Siria en la actualidad, que toda guerra es sinónimo de hambre, destrucción y muerte. Es difícil encontrar familias que no hayan sufrido sus consecuencias.

Curiosamente, los mismos países que en un pasado reciente estuvieron en guerra, han sido capaces de volver a mirarse los ojos, de recuperar espacios de conversación y convivencia, pasar de un país a otro. Prácticamente no hay fronteras entre ellos.

En América Latina, por el contrario, tiene el privilegio de no haber vivido, al menos en el presente y en todo el siglo pasado, una guerra en su significado convencional. Se la ve como algo ajeno o lejano, casi como un juego, desconociéndose su realidad, así como sus secuelas destructivas.

A raíz de la demanda de Bolivia ante el Tribunal Internacional de La Haya, en ambos países, Chile y Bolivia, volvieron a sonar los tambores de guerra. Bolivia exigiendo una salida soberana al Pacífico, y Chile resistiéndose en base a tratados firmados en su momento. Tambores de guerra alentados por los principales medios de comunicación de ambos países azuzando a sus respectivas poblaciones, y que se multiplican en las redes sociales.

Se invoca la defensa de lo conquistado a punta del heroísmo y la sangre derramada por nuestros antepasados, o la necesidad de disponer de una fuerza disuasiva. Se oculta la insensatez de toda guerra en la que se desangran nuestros jóvenes, los traumas que se generan y la destrucción de vidas. Guerras que suelen ser decididas y declaradas por terceros a nombre de ideales superiores, pero que suelen ser en defensa de intereses particulares.

Raro es el caso en que los protagonistas de una guerra sean fabricantes de armas. Quienes viven una guerra deben adquirirlas a países que sí las producen y exportan. Los avances en la capacidad de destrucción de estas armas se deben poner a prueba de tiempo en tiempo, dándoles salida a las “novedades”. Es lo que se percibe en la reciente decisión de Trump por realizar una operación “quirúrgica” y “focalizada” en Siria que puso a prueba sus nuevos misiles.

Desafortunadamente vivimos tiempos de una paz armada. Debemos pasar a tiempos de una verdadera paz, de una paz sin la amenaza de la guerra. Es hora de desarmarnos, de dejar de rendir tributo a la violencia y dar paso a la no violencia. De creer más en lo mejor, y no en lo peor de nosotros.

agosto 31, 2016

Reanudando la conversación (imaginaria) con Fidel

Photo by Ban Yido on Unsplash

De la conversación que tuve la semana pasada se nos quedaron muchas cosas en el tintero, particularmente las que conciernen al futuro. Pensé que no tendría ocasión de volver a conversar con Fidel. Por suerte, antes de regresar a Chile pude volver a verlo, en la casa donde reposa. Flanqueado por su personal de seguridad, a quien ordenó retirarse para que pudiésemos estar a solas, y así dialogar sin interferencias, con total libertad, me volvió a recibir afectuosamente.

RS: ¿Qué tal? Un gusto volver a verte, ¿cómo has estado?
FC: Tú comprenderás que con 90 años a cuestas las cosas se ponen cuesta arriba, pero así y todo no me puedo quejar. Mi preocupación actual es ese futuro en el que no alcanzaré a estar.

RS: ¿Qué es lo que te preocupa específicamente?
FC: Nos vanagloriamos del progreso, somos capaces de producir alimentos para todo el mundo, y sin embargo en este minuto, mientras conversamos, del orden de mil millones de personas no tienen qué comer.

RS: Pero ya no hay hambrunas.
FC: No te creas! Lo que pasa que los medios de comunicación no las visibilizan. Si bien han desaparecido las hambrunas mundiales persisten a nivel de algunos países, como es el caso de Somalia y Corea del Norte.

RS: Ahora nos fuimos al otro extremo, el exceso de comida, cuya consecuencia es la obesidad.
FC: Así es. La obesidad es resultado del consumo de comida chatarra, comida basura, que genera adicción y un tremendo negocio para los productores. Es todo un problema de salud pública, de calidad de vida.

RS: Pero se está mejor que en el pasado.
FC: Sin duda, podríamos estar peor, pero también podríamos estar mejor. Y mis observaciones apuntan en esta dirección. El tema es que hay alimentos suficientes para todos y sin embargo no llegan a todos. El problema hoy ya no está centrado en la cantidad que se produce, sino que en la distribución.

RS: ¿Por qué crees que se da?
FC: Por la desigualdad, la mala distribución del ingreso. Tu capacidad de consumo depende del tamaño de tu bolsillo.

RS: Está escrito en la Biblia que te ganarás el pan con el sudor de tu frente.
FC: Rodolfo, ¿tú te crees realmente ese cuento?

RS: En realidad no, pero es lo que nos cuentan.
FC: El capitalismo es muy cruel, a los que la trabajan les pagan migajas; a los que controlan que los de abajo trabajen, se les paga más; y los dueños del capital, los que definen qué hacer se hacen pagar bien. Tú que vives en Chile debes saberlo muy bien.

RS: Lamentablemente así es.
FC: Rodolfo ¿cuéntame como ves el futuro de los sistemas de pensión? Entiendo que allá tienen lo que llaman AFPs que pagan pensiones miserables mientras los dueños de ellas agarran a manos llenas.

RS: Uff … vaya pregunta!!! Tú sabes que históricamente las nuevas generaciones se han hecho responsables de las viejas generaciones, como consecuencia de una suerte de conducta natural, de solidaridad intrínseca, la que está siendo rota bajo el actual modelo de convivencia basado en la competencia, en que cada uno se rasque con sus propias uñas.
FC: Por eso insisto en que la clave reside en el tema de la distribución. Reconozco que el capitalismo resuelve el problema de la producción, pero lo ha hecho a costa de generar una desigualdad irritante que está agudizando los problemas. Una desigualdad que alimenta la corrupción y las migraciones que campean por doquier.

RS: ¿Es posible otro mundo?
FC: Sin duda!!!! De nosotros depende! Basta que el motor del desarrollo deje de ser el egoísmo, la desconfianza. En vez de educarnos para ser más competitivos, más egoístas, debemos educarnos para ser más solidarios. Este otro mundo es posible, basta que pongamos manos a la obra y te aseguro que otro gallo cantará.

RS: Eso habría intentado el comunismo, con un Estado todopoderoso, pero fue un desastre.
FC: Eso fue el comunismo real, no el que soñamos. En este plano tenemos que hacernos un mea culpa y darle un espacio al mercado, al que no se le puede dar la espalda, pero tampoco corresponde santificarlo, así como tampoco debemos demonizar ni santificar al Estado. Abordar la producción y distribución de bienes/servicios en términos humanos, sin violencia, sin odio, ese es el gran desafío que tenemos por delante. Lo tenemos todo para salir airosos.

RS: ¿Y qué hacemos con el Estado?
FC: El Estado tiene un rol central, particularmente en los países con mayor desigualdad. Los principales problemas de los países subdesarrollados, de distribución del ingreso, de educación, de salud, de vivienda, de previsión, no son de carácter técnico que se resuelven con filantropía. Son cuestiones políticas. Al Estado hay que restituirle el poder que le arrebató el neoliberalismo, la contrarrevolución de Reagan y Tatcher.

RS: Vaya batallas que nos quedan por delante.
FC: Rodolfo, la vida es una lucha incesante. Esa es la gracia, es lo que le da sentido.

RS: Ha sido un gusto Fidel, ¿algunas palabras finales?
FC: Hasta la victoria siempre!

agosto 24, 2016

Desde Cuba (4 de 4): fragmentos de una conversación (imaginaria)

Al llegar, Fidel me saludó efusivamente, lo que no dejó de sorprenderme. Él sabía que no era santo de mi devoción, por el simple hecho que rechazo todo tipo de dictadura, venga de donde venga, cualquiera sea su origen, su contexto.

El encuentro fue en los días previos a la conmemoración de sus 90 años, poco después de cumplirse un año desde la reanudación de relaciones diplomáticas con EEUU, y a una década de delegar el poder político en su hermano. Luego de acomodarnos, como una forma de iniciar la conversación, le consulté si era cierto que alguna vez, allá por el 73 había afirmado que "Estados Unidos vendrá a dialogar con nosotros cuando tenga un presidente negro y haya en el mundo un Papa latinoamericano". Luego de mirarme fijamente me respondió le era imposible recordarlo, pero si dicen que dije eso, así habrá sido.

RS: ¿Siempre fuiste comunista o te hiciste comunista?
FC: Nadie nace comunista, uno se hace comunista, cada uno por distintas razones, por ver tanta injusticia, o por vivir uno mismo la injusticia originada por el imperio yanqui.

RS: Cuando iniciaste rebelión contra Batista, ya lo eras?
FC: Mi formación es católica, estudié en un colegio jesuita. Fue el imperio el que me forzó a abrazar el comunismo, ese imperio que respaldó la dictadura de Batista, fuente de todos los males del pueblo cubano y de todos los pueblos latinoamericanos. Todas las dictaduras de entonces, y las posteriores como la que te tocó vivir en Chile fueron impulsadas por los yanquis, quienes solo admiten gobiernos que adhieran a sus intereses, aún a costa de los intereses de los pueblos.

RS: Sin embargo, los EEUU no vieron con malos ojos tu ascenso.
FC: Claro, al ver que Batista no tenía defensa alguna, lo dejaron caer, convencidos que nosotros íbamos a seguir las pautas que nos dictarían los norteamericanos. Vieras tú la cara que nos pusieron cuando les dijimos que todas las riquezas mal habidas las íbamos a confiscar, expropiar, porque esas riquezas eran las responsables de la pobreza de nuestro pueblo, una pobreza que no te puedes imaginar, expresada en un pueblo sin educación, sin salud, desnutrida. Les dije en su cara, acompañado de Camilo (Cienfuegos) y del Ché, que no nos íbamos a dejar pautear por ellos. Y bueno, además de ponernos mala cara, nos amenazaron con hacernos la vida imposible restándonos todo apoyo.

RS: Esperabas acaso otra reacción?
FC: No lo sé, pero yo no podía actuar guiado por la reacción de ellos. Dime Rodolfo ¿te parece que uno deje de hacer lo que uno cree que hay que hacer, y ponerse a hacer aquello que uno no quiere para no contrariar a un poderoso? El espíritu revolucionario del que estábamos imbuidos nos permitía toda clase de sacrificios para dejar de vivir de rodillas.

RS: Eso no justifica que luego te hayas convertido en un comunista e impusieses una dictadura.
FC: Ubícate en el contexto existente a fines de los 50. Acá la dictadura de Batista estaba al servicio de los norteamericanos, particularmente de la mafia norteamericana. Al Capone tenía su mansión en Varadero donde hacía de las suyas dándose la gran vida, mientras los cubanos no tenían qué comer. Esta isla era el prostíbulo de los norteamericanos, quienes venían como amos y señores, dueños de este país. Apenas triunfa la revolución, EEUU me empieza a condicionar su apoyo amenazándonos con represalias y embargos si adoptaba decisiones que afectaban sus intereses, y de la amenaza pasaron a la acción. Ahí tienes la fracasada invasión en Bahía Cochinos en tiempos de Kennedy, el embargo que persiste hasta el día de hoy y todos los intentos por asesinarme. He perdido la cuenta de ellos y acá me tienes conversando contigo. Eran tiempos de guerra fría, cuando el mundo era repartido entre EEUU y la URSS, tiempos de polarización total, sin espacio para terceras posiciones. Y la URSS me tendió la mano cuando más la necesitábamos, apoyándonos totalmente. Frente a esta realidad no tenía por dónde perderme y me hice comunista.

RS: No por ello tenías que pasar a encabezar una dictadura.
FC: Rodolfo, sé que te choca el tema de la dictadura, pero otra cosa es con guitarra, sobre todo cuando tienes encima al imperio dispuesta a invadirte, cuando tienes a los poderosos que no estaban dispuestos a tolerar que les confiscaran sus propiedades mal habidas y que solo atinaron a arrancar a Miami.

RS: Pero llevas ya más de 50 años con ese discurso.
FC: No te imaginas lo que es vivir en una isla a frente a los EEUU con un embargo total y más encima con las relaciones diplomáticas rotas por los gobiernos latinoamericanos, por órdenes de ese organismo títere de los EEUU llamado OEA. Bajo esta realidad tú comprenderás que nos es imposible tener una democracia como la vuestra, donde quien pone el dinero pone la música.

RS: Para remate no se te ocurre nada mejor que te sustituya tu propio hermano, lo que indica que no tienen resuelto el tema de la sucesión. Y después de tu hermano ¿quién?
FC: Rodolfo, al final del día ¿en quién podía confiar más? Raúl no solo es mi hermano, ha sido el comandante en jefe de las FFAA cubanas y quien me ha acompañado toda mi vida. ¿qué habrías hecho tú en mi lugar?

RS: Pero Fidel, por favor, esto no es un asunto de familia, esto concierne a todo un país. ¿Acaso no eres capaz de confiar en la decisión del pueblo cubano después de más de 50 años de revolución?
FC: Confío plenamente, y de hecho tenemos elecciones.

RS: Claro, pero no tienen ninguna gracia bajo un sistema de partido único.
FC: No sigamos con esta cantinela.

RS: Bueno, y dime, con una mano en el corazón, estás satisfechos con los resultados alcanzados luego de todas estas décadas de revolución? En relación a la evolución mundial no veo bien parado a Cuba. Veo logros en educación y salud, pero también veo colas, tarjetas de racionamiento, deterioro en la infraestructura física.
FC: Vuelvo a recordarte que no te olvides del despiadado bloqueo norteamericano secundado por la ruptura de relaciones diplomáticas de los gobiernos títeres de EEUU.

RS: Bueno, gracias Fidel por esta conversación. No sabes cuánto te agradezco. Se me quedan interrogantes en el tintero, particularmente las relativas al futuro. Espero que tengamos otra oportunidad antes de pasar a mejor vida.
FC: Encantado Rodolfo, será hasta la victoria siempre, perdón, hasta la próxima!