octubre 03, 2026

Judaísmo y sionismo …. Parte 4

En mis columnas anteriores he buscado clarificar similitudes y diferencias entre judaísmo y sionismo, entre judíos y sionistas. Vimos que no todos los judíos son sionistas, ni todos los sionistas son judíos.

También observamos que el judaísmo es algo más que una religión, que tras todo judío hay una cultura, una manera de ser, una identidad. No una cultura o una manera de ser o una identidad monolítica ni mucho menos. Hay una amplia diversidad de judíos, así como una amplia diversidad de judaísmos. Nada muy distinto a lo que ocurre en el mundo cristiano o islámico.

Con los sionistas y el sionismo ocurre algo similar, aunque no tan diverso. Es difícil no asociar al sionismo con quienes postulan la existencia del estado de Israel. Quizás entre ellos se diferencien con la modalidad, con el carácter del Estado y/o su forma de gobierno, más o menos excluyente, más o menos democrático, de mayor o menor grado de intensidad religiosa.

El gobierno actual de Israel, encabezado por Netanyahu, es un gobierno judío en su composición en el que dominan las corrientes ortodoxas y conservadoras; además, es un sionista en términos políticos dado que los partidos que lo sostienen se definen como tales.

Recordemos que el sionismo nace en 1897 de la mano de Theodor Herzl, quien plantea que los judíos deben tener un estado propio en el que poder vivir dado el fuerte antisemitismo existente y que se encontraba muy extendido en los países donde residían, esencialmente en Europa.

Las preguntas que me hago son ¿quién fue Theodor Herzl? ¿porqué en su tiempo había antisemitismo? ¿porqué ese antisemitismo se concentraba en los judíos? ¿acaso solo los judíos son semitas? En las líneas que siguen me centraré en la primera pregunta.

Theodor Herzl nació en Budapest, actual capital de Hungría en el año 1860, en el seno de una familia judía. Estudió derecho en la Universidad de Viena doctorándose en 1884. Falleció en 1904 a los 44 años en tiempos del imperio austrohúngaro. Se desempeñó como corresponsal en Paris del periódico liberal vienés Neue Freie Presse, y como tal cubrió el juicio a Alfred Dreyfus, capitán militar judío francés acusado falsamente de traición. En su cobertura observó la violencia y el odio racial de las turbas que pedían ¡Muerte a los judíos! Esto lo convenció de que la asimilación de los judíos en Europa no era posible, y que solo un Estado, un territorio propio, judío, le garantizaría su supervivencia.

A partir del caso Dreyfus, en 1896 Herzl publica el ensayo titulado El Estado Judío (Der Judenstaat). En él expone las bases para la fundación de un territorio propio e independiente para los judíos. 

Al año siguiente, en 1897, organiza el primer congreso sionista en Basilea (Suiza) reuniendo a líderes judíos de todo el mundo, creando la Organización Sionista Mundial. Sus ideas, confirmadas por el holocausto judío, cristalizan con la creación, en 1948, del Estado de Israel.

Me queda flotando en el aire la pregunta ¿porqué ese rechazo a los judíos expresado en el grito de las turbas pidiendo Muerte a los judíos? Espero abordarla en una próxima columna.


Para saber más: HANNAH ARENDT Y PALESTINA de Cristina Martí, en TEMAS DE PSICOANÁLISIS Núm. 31 – Enero 2026. 



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