Mostrando las entradas con la etiqueta desarrollo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta desarrollo. Mostrar todas las entradas

julio 24, 2026

Seguiremos haciéndonos los locos

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash        

Una columna anterior titulada Chile se descose (leer), abordé la tragedia que periódicamente nos afecta, el sistema frontal. Lo hice reproduciendo un texto titulado Llueve que se cree fue escrito por Pedro Lemebel.

Al término de la columna pregunté ¿Qué nos dice todo esto? Para responder esta interrogante haré alusión a lo que nos dicen algunos expertos en esta temática. Me apoyaré en Marcelo Lagos, Geógrafo especialista en procesos naturales extremos y gestión de riesgo de desastres, académico de la UC; y en Roberto Pizarro, Ingeniero Forestal, Doctor en Hidrología, director de la Cátedra UNESCO en Hidrología de Superficie y académico de las Universidades de Chile y de Talca.

1. Chile no está preparado para abordar aluviones, desbordes, inundaciones, frente a las cuales nuestra vulnerabilidad es crítica. Estamos mucho más preparados para enfrentar terremotos que inundaciones. Nuestras políticas, acciones, leyes y normativas son extremadamente severas en materia de construcción para responder ante emergencias sísmicas, no así ante emergencias hidrológicas. Incluso más, muchas veces se reprocha la existencia de normativas impulsadas por expertos para construir en terrenos potencialmente inundables. Esto da cuenta de un alto nivel de conciencia sísmica, y un bajo nivel de conciencia hidrológica.

2. Las emergencias han dejado de ser tales desde el momento que se producen frecuentemente. Se han invertido los papeles: ahora la emergencia es que no pase nada porque lo común es que pase algo. Lo excepcional dejó de serlo para pasar a ser lo habitual. Ahora, lo habitual es que pase algo. Los eventos extremos, como son lluvias intensas en poco tiempo, dejaron de ser anomalías para pasar a ser recurrentes, siendo ahora la nueva normalidad.

3. Muchos están viviendo allí donde no existe la infraestructura adecuada de drenaje y mitigación, o en zonas de riesgo como son los cauces naturales de ríos y las quebradas. Por tanto, son los primeros damnificados, y por esas cosas del “destino”, son los más pobres. Acá se denota la ausencia de una planificación urbana, u ordenamiento territorial, que tome en cuenta estas emergencias que llegaron para quedarse.

4. La naturaleza parece tener razones que el ser humano no entiende. No es llegar y doblarle la mano a la naturaleza. Pizarro nos dice que la naturaleza nos recuerda que es dueña del territorio, que los cauces de ríos, humedales, dunas y quebradas tienen memoria hidráulica. Basta que llueva mucho para que el agua busque recuperar el espacio que el ser humano le ha usurpado. Así de simple.

3. Recordando la obra de Benjamín Subercaseaux (Chile o una loca geografía), Chile es una larga y delgada franja territorial situada entre la majestuosa cordillera de los Andes y el océano Pacifico, con una pendiente de miedo. Por tanto, cuando se producen fuertes lluvias, ellas dan origen a vertiginosas caídas de agua desde las alturas que suelen arrasar con todo lo que encuentren en su camino. Lechos de ríos que habitualmente están secos y de donde se han extraído. Legal o ilegalmente áridos, pasan a convertirse en trampas mortales.

Así como hay una polarización política, también estamos teniendo una polarización climática, pasando de sequías a inundaciones y viceversa. Una realidad que habría llegado para quedarse.

Con lo escrito espero haber dado respuesta a la pregunta que formulé en su momento (¿qué nos dice esto?) y que nos lleva a la pregunta ¿qué hacer? A partir de lo que nos dicen los expertos podemos resumir en que necesitamos dejar de mirar al techo y:

a) Tomar conciencia de una realidad que llegó para quedarse, forzándonos a adoptar políticas y acciones preventivas, tal como lo hacemos en el ámbito sísmico;

b) Gestionar adecuadamente las cuencas hidrográficas, esto es, reforestar, proteger los suelos contra la erosión y diseñar obras de conservación de aguas y suelos en las partes altas y medias de la cuenca para frenar el impacto en las zonas bajas;

c) Planificar el uso de suelos urbanos de manera que reduzcan el impacto destructivo de las lluvias extremas en el país;

d) Implementar una infraestructura de drenaje pluvial dimensionada para eventos extremos o continuos; y

e) Liberar las vías naturales de escurrimiento o quebradas que se reactivan históricamente ante eventos extremos y que tienden a ser ocupados ilegalmente.

¿Seremos capaces de hacerlo? O ¿seguiremos haciéndonos los lesos?

noviembre 16, 2025

El problema de la vivienda

Foto de Breno Assis en Unsplash

Vinieron a vernos a San Vicente de la Barquera, mi primo Carlos con su señora, y dentro de las múltiples conversaciones salió el tema de la crisis de vivienda que se está viviendo en España.  Crisis que no se limita a España dado que también se vive en Francia y en Alemania, por mencionar tan solo un par de países europeos. Se trata de una crisis mundial, que afecta a América Latina, a África, etc. Y los más afectados no solo son los más pobres, quienes viven en crisis permanente, sino que a los más jóvenes. La vivienda se ha vuelto un bien inaccesible para el grueso de ellos.

Todo esto lo conversábamos mientras caminábamos hacia el faro de San Vicente de la Barquera mientras veíamos casas y edificios con sus pisos con las persianas abajo, desocupadas. Recordé un viaje familiar, con mi señora e hijos, yendo en un coche alquilado desde Lisboa a Porto, hace ya casi 20 años, en Coimbra, me tocó ver un grafiti muy decidor, muy gráfico, que invitaba a la reflexión: “Tanta casa sin gente, y tanta gente sin casa”.

En las grandes ciudades el tema se complica por los okupas y los inokupas. Los primeros son quienes, viendo un piso, apartamento o casa desocupada, se las arreglan para entrar en ella, y ocuparla; los segundos, son quienes ocupan la vivienda en virtud de un contrato de arriendo, pero que han dejado de pagar el canon mensual convenido en el contrato. Según lo que me informó mi primo, la legislación sería tal, que es imposible desalojar a los inquilinos.

Mi tesis es que esto no puede ser, que algo está fallando. Mi pensamiento giró en torno a la necesidad de facilitar la compra de viviendas por parte de quienes no la tienen, ya sea vía subsidios a empresas constructoras y/o a familias demandantes, facilidades crediticias a potenciales compradores, y desalentando la compra de segundas viviendas, elevando fuertemente los impuestos a pagar, en estos casos, por contribución de bienes raíces (CBR en Chile) o impuesto sobre bienes inmuebles (IBI en España).

Por otra parte, hay todo un tema de distribución en el tiempo y en el espacio geográfico. En el tiempo, porque hay viviendas desocupadas gran parte del tiempo, que solo son ocupadas en el verano, feriados, o fines de semana. Y en el espacio geográfico, la crisis de vivienda se vive intensamente en las grandes urbes, y al mismo tiempo se habla de la España vaciada, particularmente las del interior, cuyos pueblos están viendo reducido fuertemente su número de habitantes dado que el trabajo tiende a concentrarse en las ciudades. Nada nuevo bajo el sol: el despoblamiento del campo que no ha logrado ser amortiguado por la virtualización del trabajo que ya no exige presencialidad al 100%.

Cuando conversaba con mi primo su objeción se centraba en que limitar la compra de una segunda vivienda vía aumento del CBR o IBI, no correspondía porque se trataba de una inversión fruto de ahorros obtenidos a punta de trabajo. Y acá entramos en tierras pantanosas porque, a mi juicio, no siempre tus ahorros son fruto de trabajo, y porque no todos quienes trabajan están en condiciones de ahorrar.

Confieso que me cuesta comprarme la tesis de que “a las personas que les va bien” es porque son personas de trabajo, de esfuerzo, en tanto que “a quienes les va mal” es porque no se esfuerzan, no trabajan, son flojos.

marzo 14, 2025

Guerra arancelaria

Foto de Антон Дмитриев en Unsplash

Ya antes de asumir, Trump había amenazado con aplicar aranceles a diestra y siniestra. Ya asumido no está haciendo más que concretar lo que no pocos temían: que hiciera realidad sus amenazas. Estirando más o menos la cuerda en función de las reacciones de los afectados. Partió con la vecindad inmediata -Canadá y México- para luego hacerlo con los países de la Unión Europea. Ya le tocará el turno a América Latina y a Chile en particular. Todo dependerá de cómo se porten los afectados, de la importancia que tengan para los EEUU y del poder que sean capaces de esgrimir.

¿Qué está explicando el afán de Trump por aplicar aranceles a todos los productos que importa? Trump salió elegido en gran parte con el argumento de que el mundo los estaba estafando gracias a la debilidad de los gobiernos demócratas que le precedieron. Debilidad que ha generado un mercado estadounidense que se ha estado llenando de productos importados, entre otros, los chinos.

Recordemos que las relaciones entre China y EEUU estaban rotas hasta 1971, año en que Kissinger hace una visita secreta a la China de Mao, visita que dio origen al establecimiento de relaciones diplomáticas y a la histórica visita del presidente Nixon a China. El propósito buscado por el entonces gobierno estadounidense, en manos del partido republicano, no era otro que abrir el gran mercado chino a las empresas de EEUU. Es así como las más grandes empresas de EEUU han terminado por instalarse en China aprovechando que allá sus costos son más bajos. Con el tiempo, tan solo medio siglo, les salió el tiro por la culata dado que el resultado final es el que estamos viendo: abrir a los chinos, no solo el mercado norteamericano, sino el mundial. Es así como hoy la producción china florece y la estadounidense languidece.

Esto es lo que ahora Trump parece querer revertir en su objetivo de “Make America Great Again” (MAGA). Para eso no ha encontrado nada mejor que implementar aranceles que encarezcan las importaciones para alentar la producción interna y por esta vía reactivar la economía interna.

Lo curioso es que esto está ocurriendo en el país que supuestamente promueve la libre competencia; donde desde la Escuela de Economía de la Universidad de Chicago, por décadas se ha estado alentando la firma de tratados de libre comercio conducentes a eliminar aranceles al comercio internacional porque de esta manera cada país se dedica a producir aquellos bienes en los que es más eficiente.

La realidad, ha sido más fuerte. El concepto de eficiencia supone que todos operamos en y bajo las mismas condiciones, lo que en la práctica no ocurre. El mejor ejemplo lo dan los mismos chinos cuyas condiciones laborales son muy distintas a las de los países occidentales. También está el hecho de que existen gobiernos que protegen y/o alientan a sus empresas a exportar, con lo que la competencia se hace desleal (dumping), lo que se procura controlar, pero que habitualmente se logra sortear. El resultado es que no solo se impone quien es más eficiente en la producción y comercialización de bienes; sino quien tiene más capacidad para presionar económica, política y/o militarmente. El concepto de eficiencia va más allá del productivo.

Y lo que estamos viendo es que Trump recurre a todos estas presiones. Se cabreó de la diplomacia. El suyo es un gobierno del poder puro y duro, con garrote en mano, donde todo depende de las cartas que tengas como le hizo saber a Zelensky. Con las cartas que tiene, o cree tener, está declarando una guerra arancelaria que dejará secuelas al hacer tabla rasa con tratados económicos internacionales firmados por gobiernos de su propio país. Está convencido que le saldrá gratis. Creo que se equivoca.

septiembre 11, 2024

Un 11 de septiembre en Nieder-Klingen

Desde Niederklingen escribo estas líneas un 11 de septiembre, fecha dotada de muchos significados. A nivel mundial, es el día en que fueron derribadas las torres gemelas en Nueva York, en abierto desafío a la supremacía estadounidense; es el día del golpe militar en Chile por parte del innombrable; y en lo familiar, es el día que me casé. Para que nadie se engañe, todo esto el mismo día, pero en distintos años.

Hoy, con mi señora, la misma con que me casé hace ya más de 50 años, ya llevamos más de dos semanas en Alemania, en Niederklingen, un pueblo con menos de mil habitantes, donde vive uno de mis hijos con su familia. Un pueblo a menos de una hora de Frankfurt am Main, donde nació mi madre. Un pueblo precioso, donde no hay ni una botillería, ni un café, ni un comercio, exceptuando una pequeña carnicería que abre ocasionalmente, y una panadería móvil sobre un motorhome que se posiciona una vez por semana, los días viernes por la mañana. Por sus callejuelas casi no se ve gente ni siquiera los días de sol. Nuestras caminatas diarias son a Obenklingen, un pueblo gemelo que está a un kilómetro de distancia. Una vez caminamos hacia Habitzheim que está a unos 4 kilómetros por caminos rodeados de campos cuidadosamente arados y sembrados. Otra vez quise hacer el mismo camino perdiéndome, por lo que tuve que regresarme para no perderme totalmente. Otra vez quisimos ir con mi esposa a Hering, otro pueblo cercano, siguiendo las indicaciones que me dio mi hijo, pero también nos perdimos, ahora en medio del follaje de los bosques que atravesábamos. Nos regresamos con la cola entre las piernas.

Estamos en una zona llena de pequeños pueblos, unos más grandes que otros, que están distanciados a tan solo minutos conformando una red de poblados interdependientes y comunicados entre sí por caminos o carreteras siempre en buen estado, gracias a empresas responsables de su mantenimiento y que están siempre atentos a cualquier imprevisto o denuncia de algún vecino para efectuar las reparaciones que las circunstancias exijan. Reparaciones que están reducidas al mínimo gracias a una mantención preventiva que se realiza escrupulosamente.

Las reglas de tránsito son respetadas por los conductores, y pobre de quien las pase a llevar. Al menos recibirá los improperios de quien lo haya detectado. Las exigencias para tener licencia de conducir son altas, pero una vez que dispones de ella, es de por vida, sin necesidad de andar renovándola periódicamente. Se te suspende o quita la licencia si has cometido alguna falta, dependiendo de su gravedad y frecuencia.

Hoy llueve intensamente. Acá estamos ya a fines de verano. Mañana nos vamos a Berlín, a estar con nuestra hija y nieto mayor. Escribo estas líneas por la mañana estando los nietos en el colegio, localizado en Darmstadt, a menos de media hora de acá. La calidad de vida por estos lares es alta. Las casas bien construidas, con muchos paneles solares a la vista, y muchas de ellas con sus muros exteriores reforzados con placas de materiales aislantes destinadas a reducir la necesidad de calefacción y consumo de energía eléctrica en invierno. Reformas que se realizan con un alto porcentaje de ayuda financiera gubernamental.

Los espacios públicos tienen una limpieza que para un sudamericano como uno sorprenden. No es que existan brigadas de limpieza que estén todos los días limpiando, simplemente no se ensucian. Tan solo basta que existan lugares con basureros donde la gente deposita sus desechos. Basureros que nunca están llenos porque periódicamente son vaciados. Impresiona ver como los propios visitantes se encargan de dejar todo limpio. No se ve ni un papel tirado.

Tampoco veo la obesidad que observo en Chile. Se ven gordos y gordas, pero no en la proporción que encontramos en Chile donde ya es todo un tema de salud pública. Mucha gente tiene el hábito de caminar por las calles, algunos con sus hijos o nietos, algunos con perros, otros solos. No se ven perros sueltos, ni quiltros, ni perros sin dueños. Tampoco se ven cables, ni marañas de cables por los aires. Sí muchas bicicletas, las que son respetadas por peatones y conductores de coches. Ciclistas que también respetan a peatones.

Todo en forma natural, sin que tengan que existir policías encima para asegurar que las reglas, las leyes, o las disposiciones vigentes se cumplan. Es algo que pareciera estar internalizado, incorporado culturalmente, en el deber ser, en la responsabilidad de cada uno. Lo descrito es de una fuerza tal que no solo lo he podido observar en los alemanes propiamente tales, sino que también en los inmigrantes, que no son pocos y que tienen distintos orígenes: turcos, sudamericanos, portugueses, entre otros. Inmigrantes que con el tiempo, unos más que otros, se han ido adaptando y haciendo suya esta cultura sin necesariamente renunciar a su identidad.

Una sociedad compleja no exenta de problemas, pero que muestra signos de vitalidad y riqueza intercultural apasionantes.

enero 02, 2024

Partió el 2024

Foto de BoliviaInteligente en Unsplash

Acaba de partir un nuevo año e inevitablemente se renuevan las esperanzas, los buenos deseos. Es consustancial a nuestra naturaleza y es positivo que así sea. Más positivo sería que se concretaran, lo que lamentablemente ya es otro cantar.

A propósito de esperanzas, recuerdo que por los años 90, en una reunión partidaria en la Hostería Arica, siendo presidente del PPD-Arica y con la asistencia del presidente nacional del PPD, Sergio Bitar, en mi alocución hice alusión a la necesidad de recuperar la esperanza en favor de un mejor destino para Arica.

Inmediatamente después tomó la palabra Sergio para rebatirme por hacer referencia a una expresión “esperanza” que denota una actitud pasiva, de espera, en circunstancias que debíamos tomar el destino en nuestras manos. Nada de “esperar”, es imperativo actuar, elevar propuestas, proponerlas, debatirlas, contrastarlas, pelear por ellas. Todo esto supone algo muy distinto a esperar.

Se vivían los primeros años de transición a la democracia y Arica se encontraba vapuleada por una dictadura que nunca ocultó su preferencia por Iquique. La primera experiencia regionalizadora del país, la Junta de Adelanto de Arica (JAA) había sido borrada del mapa. Y cuando en 1974 se divide el país en regiones, la primera región incluyó los provincias de Arica e Iquique, además de las del altiplano, decretándose como capital a Iquique en desmedro de Arica que la doblaba en tamaño poblacional. Y como broche de oro, en 1976, el innombrable crea la zona franca de Iquique (ZOFRI), dejando en el abandono a Arica. Cuesta entender esta indisimulada preferencia por Iquique. Algunos afirman que razones geopolíticas están tras estas decisiones inconsultas.

Me he permitido recordar esto, a 30 años de entonces, como una suerte de invitación a asumir con nuestras manos el futuro, para dejar de depender de los planteos de terceros, dejar de esperar. Esto supone participar, integrarse, activarse, organizarse. Quizás éste sea uno de mis mayores deseos. Reactivar nuestra pertenencia a una sociedad donde el individualismo pareciera primar con menoscabo de lo colectivo.

Los sindicatos ralean, las asociaciones no viven sus mejores días. Es imperativo recuperar nuestra capacidad de integración, de reverdecer juntas de vecinos, a los sindicatos, a los centros de madres, de adultos mayores, centros de alumnos, reuniones de apoderados. Dejar de esperar que sobre nosotros caigan dádivas que no van al fondo de nuestros problemas.

Por ello, mi mayor deseo para este año es que nos empoderemos, que nos paremos en las hilachas, que asumamos nuestras responsabilidades, que seamos más exigentes con las castas políticas, económicas y de cualquier otro orden.    

De lo contrario me temo que seguiremos esperando, que seguiremos chuteando la pelota para más adelante, que de tiempo en tiempo nuevos estallidos nos remecerán.

Salud! 

agosto 24, 2023

Chile: un país en pelotas

Foto de Chris Gallagher en Unsplash

Una vez más Chile se ve en la encrucijada de reconstruirse producto de la fuerza avasalladora de las aguas que han inundado pueblos y ciudades, cortado caminos y carreteras, destruido puentes. Chile y su loca geografía está sometido a desafíos mayúsculos de todo orden. La impotencia aflora ante fuerzas que parecieran estar fuera de nuestro control, como si nosotros no tuviésemos responsabilidad alguna en ellas, como si nada pudiésemos hacer para evitar algo que nos sobrepasa.

Sin embargo, muchas consecuencias de lo que estamos viviendo podíamos haberlas evitado, aún más, debíamos haberlas evitado. Nada nos obliga a vivir allí donde no se dan las condiciones de seguridad que merecemos. Tan solo debemos respetar la naturaleza en vez de alterarla. Intervenciones que terminan costándonos caro.

Tenemos una cordillera majestuosa, imponente por cuyas laderas bajan las aguas de nieves cada vez menos eternas. Laderas resecas por la sequía, incapaces de absorber el agua que corre por ellas. En los lechos de nuestros ríos, por donde habitualmente corren hilos de agua, si es que no están secos, extraemos ilegalmente áridos, volcamos en ellos nuestros desechos, y en sus riberas no pocos alzan sus viviendas, algunas precarias, otras no tanto, como una suerte de segunda vivienda en plan campestre. Modificamos cursos de agua como quien se cambia de camisa, creyendo que es llegar y llevar, sin percatarnos que estamos interviniendo el medio ambiente con consecuencias que no evaluamos a pesar de contar con todas las herramientas para hacerlo. Los intereses de corto plazo y el afán de lucro pueden más.

Es nuestro comportamiento el que está perturbándolo todo el que debemos revisar. Sin querer queriendo, posponemos lo preventivo. Solo una vez ocurridos los desastres atinamos a afirmar que ahora sí haremos todo como corresponde, efectuando las inversiones preventivas indispensables para evitar, o al menos amortiguar los efectos de procesos naturales que no controlamos. Sin embargo, a poco andar, una vez pasada la emergencia, una y otra vez, al menos hasta ahora, solemos volver a incurrir en las mismas prácticas que nos están conduciendo al drama que estamos viviendo. Nada garantiza que no volvamos a repetirnos el plato. Esto es, y ha sido así, no solo ahora, por privilegiar lo urgente sobre lo importante, el corto plazo por sobre el largo plazo, las políticas correctivas sobre las preventivas.

Acá fallamos todos, personas, empresas privadas y el Estado. Nadie puede lavarse las manos. Las personas fallamos cuando no tenemos la educación suficiente para discernir respecto de las zonas habitables respecto de las no habitables por ser inundables y confiar en que las empresas constructoras y el Estado hacen lo que deben hacer.

El Estado falla al no estar alineadas sus atribuciones y capacidades con las exigencias que plantea una naturaleza de por sí difícil. Los municipios fallan cuando sus direcciones de obras otorgan autorizaciones que cualquiera con dos dedos de frente sabe que no debieran otorgarse. En estos días estamos viendo ejemplos grotescos. Uno, en varias ciudades y pueblos de nuestra región, donde incluso han sido afectadas familias en viviendas prácticamente nuevas, y otro, en la región de Valparaíso, en la ciudad de Viña del Mar, donde un edificio se tuvo que desalojar por completo por riesgo de derrumbe por un socavón. Edificio construido sobre dunas. Es evidente que se requiere una revisión completa de procesos administrativos, de análisis de localizaciones y de muchas hierbas más.  

Las empresas privadas también tienen una responsabilidad enorme en esto. No puede ser que se saquen el pillo aduciendo que cuentan con los correspondientes permisos y recepciones por parte de las instancias correspondientes, como son las municipalidades y el servicio de vivienda y urbanismo. Vaya a saber uno cómo consiguieron tales permisos, ya sea vía corruptelas o vía una legislación extremadamente laxa para construir allí donde no se debería, o donde las exigencias constructivas deben ser sustancialmente mayores.

Las responsabilidades tanto del Estado como de las empresas privadas, son mayores cuando estamos en un país con la desigualdad del nuestro, donde una importante cantidad de familias de bajos recursos económicos debe postular a subsidios para cumplir con el sueño de la vivienda propia. Subsidio que otorga el Estado a empresas privadas para construir viviendas que al final del día terminan inundadas y/o mal construidas. Al final el pobre termina siendo el jamón del sándwich.

Desgraciadamente estamos insertos en un modelo de sociedad, donde se nos educa, consciente o inconscientemente, para que privilegiemos lo urgente posponiendo lo importante, el corto por sobre el largo plazo, lo correctivo en vez de lo preventivo, tanto en el plano individual como colectivo. Una y otra vez, la naturaleza nos invita a cambiar.

julio 30, 2023

En estado de ebullición climática

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

Según las Naciones Unidas, a nivel mundial, estaríamos pasando de un estado que llamábamos de cambio climático, a uno de ebullición climática. A pesar de las múltiples pruebas de que este fenómeno está siendo causado por las actividades humanas, por nosotros mismos, no faltan quienes lo niegan, los negacionistas. Son quienes postulan la tesis de que nada pasará, de que estamos exagerando, y por último, si terminaremos friéndonos, no será por culpa de nosotros, sino porque entraremos a otra era. Por tanto, nada sacamos con intentar detener un proceso irremediable que nada tendría que ver con lo que hacemos.

Así que sigamos bailando, haciendo lo que venimos haciendo como si nada pasara. Lo que está ocurriendo me recuerda la fábula de la rana que se introdujo feliz de la vida a una olla que estaba al fuego con agua fría que se fue calentando lentamente. La rana se fue acostumbrando nadando sin preocuparse de nada. Sin embargo, el agua seguía calentándose hasta ponerse a hervir sin que la rana pudiese salir. Y la rana se murió sin percatarse del peligro en que se había sumergido. No tuvo la capacidad para reaccionar a tiempo ante los sucesivos cambios de temperatura subestimando sus mortales efectos que tendría.

Es lo que ha ocurrido con los mercados financieros que nos inundan con nuevos instrumentos que lenta e imperceptiblemente van distorsionando los precios de los activos hasta que se produce el colapso.

No es fácil predecir el futuro, eso lo sabemos, pero ello no quita la necesidad de que reflexionemos in profundis cuando observamos algo raro. Lo peor es aplicar la política del avestruz, hacernos los lesos, o esconder todo bajo la alfombra.

Así como a nivel mundial estamos pasando a un estado de ebullición climática, en Chile al igual que en un buen número de países, pareciera que ahora estaríamos ingresando a una suerte de estado de ebullición ética.  Ahora nos estamos percatando, pero todo apunta a que estuvo precedido por un proceso de cambio ético que se viene arrastrando por décadas sin que nos diéramos cuenta, o si nos dábamos cuenta, nos hacíamos los locos. Pero bueno, esto ya da para una siguiente columna.

marzo 24, 2023

Día mundial del autismo

Foto de Anna Kolosyuk en Unsplash

Hace tiempo que el fenómeno del autismo me anda rondando por la cabeza al ser una palabra relativamente nueva, al menos para mí, y cuyo significado desconozco.

Traigo a colación el tema porque este 2 de abril se celebra el día mundial del autismo como una forma de tomar conciencia de él. Además, a comienzos del mes pasado se promulgó la ley n° 21.545, llamada ley TEA (Trastorno del Espectro Autista) destinada a asegurar el derecho a la igualdad de oportunidades y resguardar la inclusión social de los niños, niñas adolescentes y adultos con TEA.

Para empezar me pregunto qué significa autismo y qué mejor que ir a la Real Academia Española (RAE), que lo define como "un trastorno del desarrollo que afecta a la comunicación y a la interacción social, caracterizado por patrones de comportamiento restringidos, repetitivos y estereotipados". En simple, se trataría de quienes tienen dificultades, limitaciones para expresarse, comunicarse socialmente, y por lo mismo, para relacionarse e integrarse dentro de la sociedad. Suele aparecer desde temprana edad y tiende a perpetuarse a lo largo de la vida.

Dado que estas dificultades pueden darse a distintos niveles o grados, se tiende a hablar de un espectro, de una gran variedad de síntomas, razón por la cual se tiende a hablar de TEA.

La reciente entrada en vigencia de la ley TEA (Ley 21.430) responsabiliza a cada municipio por el desarrollo integral de todos los niños/as de cada comuna; debiendo aportar hasta el máximo de su presupuesto para velar que, efectivamente, se cumpla con lo estipulado en dicha ley de modo que se pueda asegurar el derecho a la igualdad de oportunidades. Esta nueva normativa, establece la promoción de la inclusión, la atención integral y la protección de los derechos de las personas con TEA en el ámbito social, de salud y de educación.

Para su aplicación, esta ley deberá ser capaz de sortear un sinnúmero de obstáculos que de seguro se interpondrán, ya sea por limitaciones presupuestarias de los municipios, por la ausencia de organizaciones sociales bien estructuradas, como por la eventual falta de voluntad de las autoridades competentes. Pero al menos encierra un primer paso, una expresión de solidaridad, de aspiración por empatizar especialmente hacia quienes el peregrinar por esta vida se les hace cuesta arriba.  

No obstante las investigaciones desarrolladas, a la fecha persisten muchas interrogantes respecto del origen y naturaleza del autismo o TEA. Durante los primeros 9 meses de vida suelen tener un desarrollo normal, tendiendo a aparecer sus primeros síntomas a partir de los 9 meses. Síntomas que se observan ante la ausencia de comunicación e iniciativas para relacionarse y expresarse, lo que se agudiza más allá de los 18 meses. Esto se expresa en la propensión a aislarse e incomunicarse. Se entra a un período complejo o dramático cuando se muestran inquietos y autoagrediéndose. Desde alrededor de los 5 años se entra a una etapa de mayor estabilidad, lo que dependerá del grado de severidad que se tenga dentro del TEA y de la intervención psicoeducativa, ya sea de profesionales especialistas, pero muy particularmente, de la familia y de la sociedad.

No está de más decir que estas dos últimas son claves. El apoyo, acompañamiento, la acogida, la aceptación y el cariño familiar como de la sociedad en que estamos son esenciales para una evolución positiva conducente a la construcción de un país más equitativo, más respetuoso e inclusivo.

En Chile, existe la Federación Nacional de Autismo que agrupa asociaciones, fundaciones y entidades que luchan por los derechos de las personas del espectro autista. Y en Talca, está Tea-Talca, una Agrupación de Padres y Profesionales de Talca, cuyo fin es ayudar e informar a todas las familias que deseen conocer el Espectro Autista en Talca.

marzo 08, 2023

Tiempos de rebelión femenina

El 8 de marzo se conmemora el día internacional de la mujer como un homenaje a quienes han luchado por la reivindicación política, laboral y social de las mujeres y contra la discriminación que han sufrido y siguen sufriendo muchas de ellas. Se trata de una reivindicación que aspira, ni más ni menos, que a la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Algo de Perogrullo pero que, aún en los tiempos actuales, mucho no logran entender y menos, internalizar en sus comportamientos y decisiones.

Se trata de algo más profundo que lo meramente lingüístico, de expresarse en términos de “los y las” o “les” o “lxs”. Tiene que ver con cambios en las conductas, en las maneras de pensar. Paradojalmente, en los tiempos que corren, los femicidios no parecen decrecer, sino que todo lo contrario. Esto revela, que de parte de muchos hombres existe una incapacidad para entender un proceso imparable por todo lo que tiene que ver con lo que es justo, equitativo, razonable, y que no es otro que el derecho a ser tratado con igualdad por parte de cualquier persona, con independencia de su sexo.

Todo apunta a que la propuesta de conmemorar este día parece haber surgido en 1910 de la mano de una dirigente comunista alemana, Rosa Luxemburgo, en un contexto de cambio de producción artesanal a uno de industrialización a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, cuando gran parte de los trabajadores eran mujeres y niños bajo condiciones laborales que hoy serían impensables, pero que desafortunadamente siguen subsistiendo en no pocos países. Todo ello motivó la lucha por exigir mejores condiciones laborales y salariales. La realidad que enfrentaban las trabajadoras era tal que las impulsó a crear la Liga Sindical Femenina en 1903.

Rosa Luxemburgo nació en tiempos de los zares rusos, en 1873, y asesinada en Berlín, la capital de Alemania, en 1919. Rosa es todo un símbolo de la lucha que en esos tiempos se desarrollaban para mejorar las condiciones de vida. Fue capaz de sobreponerse a los obstáculos que enfrentaban las mujeres en un contexto adverso. Contra viento y marea logró ingresar a la universidad y obtener el grado de doctora en Ciencias Jurídicas de la Universidad de Zurich.

Siendo comunista en sus inicios, la evolución de su pensamiento ante la realidad que le tocó vivir, terminó por desarrollar y adherir a un ideario socialdemócrata. En 1912 da cuenta de un pensamiento feminista en su libro “La mujer proletaria”. Allí destaca la explotación a la que son sometidas las mujeres bajo el capitalismo de entonces.

Si bien se trata de una fecha instituida oficialmente por parte de las Naciones Unidas en 1975, de lo descrito se desprende que tiene su origen desde hace más de un siglo. Sí podemos afirmar que a partir de 1975 que se inaugura una nueva etapa en el desarrollo del feminismo, ahora con el objetivo de lograr igualdad de trato, igualdad salarial, igualdad de acceso.

En Chile es necesario destacar al Movimiento de Emancipación de las Mujeres (MEMCH) creado por Elena Caffarena en 1934 en favor del sufragio femenino. En tiempos de dictadura, y durante todo el proceso de transición, el rol de las mujeres en la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos en tiempos de dictadura, agrupación dirigida en sus inicios por Sola Sierra y proseguida por Viviana Díaz. En el presente siglo, es todo un hito la elección de Michelle Bachelet y el día de su asunción a su primera presidencia.

Queda un largo trecho por recorrer, en particular el de la violencia machista, el de la violencia intrafamiliar que afecta a mujeres y niños que nuestra sociedad no ha sido capaz de resolver hasta ahora. Gran tarea que sigue pendiente.



febrero 13, 2023

Los incendios que nos agobian

Foto de Matt Howard en Unsplash

Como ya es habitual, en estos meses se repite, año a año, el mismo drama, y lo que es peor, con características crecientes. Incendios que se multiplican en cantidad e intensidad dejando su estela de muerte y destrucción. ¿Qué hacer? ¿Solo nos queda llorar sobre la leche derramada?

Las razones se repiten una y otra vez, con distintos énfasis. Unos ponen el acento en el factor humano y la intencionalidad de muchos de los incendios; otros en la existencia de gran cantidad de bosques de especies no nativas –pinos y eucaliptos-, especies incendiarias; otros en el mal manejo de tales bosques por parte de las empresas forestales; otros en la escasez de recursos humanos y materiales para combatir el fuego; y por último, las limitaciones de sucesivos gobiernos para enfrentar con rapidez y eficiencia estas emergencias.

Lo expuesto se enmarca en un contexto dado por el cambio climático que extrema las temperaturas y que por ello facilita el desarrollo y la multiplicación de estos desastres que están lejos de ser naturales. Hay una responsabilidad grave en nosotros, en nuestros comportamientos, nuestras decisiones que parecieran estar guiadas por intereses de corto plazo, en desmedro del largo plazo, como si el mundo se fuese a acabar.

Y si seguimos así, la profecía terminará por cumplirse: se acabará y hasta acá no más llegamos si no nos planteamos un giro copernicano para sobrevivir. Confío en que aún estamos a tiempo, que no esté dicha la última palabra, que podamos revertir el curso de los acontecimientos. Pero eso exige disciplina, ordenarnos, establecer las prioridades apropiadas.

Resulta imperativo actuar sobre las causas de los incendios, sobre todo aquellas que los facilitan, así como aminorar sus consecuencias. No nos podemos dar el lujo de ver todos los años nuestras tierras quemadas, arrasadas por el fuego.  Hay que repensarlo todo. Como en todas las cosas de la vida, reforzar lo preventivo. Nada nuevo bajo el sol: más vale prevenir que curar.

Repensar la educación para generar la debida conciencia que el tema amerita. Repensar el modelo de negocio forestal que tenemos, las especies arbóreas cultivadas, la gestión forestal, el manejo de nuestros suelos, la implementación de cortafuegos, entre otros aspectos cruciales. Repensar el modelo de control, monitoreo y seguimiento de los factores que inciden en la probabilidad de ocurrencia de estos desastres. Hoy por hoy, existe la tecnología que permite viabilizar lo que en el pasado no era posible.

En paralelo debemos incrementar nuestras capacidades de control y contención de los incendios una vez desatados. No hay duda que ellas se han visto aumentadas en los últimos años, pero a todas luces en forma insuficiente al tenor de las características que están teniendo los incendios, cada vez más agresivos. Nuestro modelo bomberil, de carácter voluntario, financiado a punta de donaciones, aportes públicos y privados sujetos a la discreción de autoridades públicas y privadas, ya no se sostiene.

El carácter ciento por ciento voluntario que tiene el quehacer de los bomberos es insostenible. Ya es tiempo de profesionalizar la actividad y asignarle los recursos que permita a sus actores desenvolverse como tales. No puede ser, a esta altura del partido, que siga financiándose a punta de rifas, bingos, completadas o recolectando recursos en los peajes o esquinas de calles. Se requiere un cuerpo mínimo de bomberos debidamente profesionalizado, equipado y financiado, complementado con un cuerpo de bomberos voluntarios supeditados a los primeros.

Tal como existe un cuerpo policial y militar profesional, lo mismo cabe respecto del contingente bomberil. Los tiempos no están para romanticismos, menos en tiempos de codicia.

noviembre 19, 2022

A propósito del día de la filosofía (parte 1)

Foto de Tingey Injury Law Firm en Unsplash

Aprovechando que por estos días se ha celebrado el día de la filosofía –el 17 de noviembre-, plenamente consciente de mi condición de neófito en la materia, en estas líneas intentaré especular en torno a ella.

La primera pregunta que se me ocurre y cuya respuesta debiera indagar sería ¿Qué es la filosofía?  A esta altura del partido, esto es, de mi existencia, no tengo mayor interés en buscar una definición en diccionario alguno o en google, la que prefiero buscar en mí mismo. Diría que filosofía es la búsqueda de la razón de ser en nuestra vida, de dotarla de un sentido. En consecuencia, la filosofía es una invitación a pensar, especular, reflexionar, analizar, escudriñar respecto del origen y destino del ser humano.

Vista así, solo parece tener sentido filosofar una vez que hayamos  satisfecho nuestras necesidades físicas básicas. Resueltas estas podemos darnos el lujo de filosofar para saber quiénes somos y para dónde vamos. En mis tiempos laborales en el campo del modelamiento de datos afirmaba que tenemos dos mundos: el real y el de las ideas. Para resolver los problemas del mundo real, solemos incurrir en un proceso de abstracción por el cual llevamos los problemas al mundo de las ideas para allí, en base a los conocimientos disponibles –teorías, ecuaciones, leyes, etc.- buscar y encontrar soluciones a los problemas del mundo real. Encontradas las soluciones iniciábamos un proceso de concreción destinado a implementarlas en el mundo real.

El pensar tiene lugar en el mundo de las ideas, invitándonos a abstraernos. Y claro, el resultado de pensar difícilmente nos conduzca a una única solución, a una única respuesta, y si ella existiera, habría que dudar de ella, habría que pensar que acá hay gato encerrado. En el mundo que estamos viviendo pareciera que no se nos invita a pensar, sino que a repetir como loros y a memorizar, lo que otros nos dicen, lo que no necesariamente excluye que pensemos por nuestra cuenta.

Debemos tener la capacidad de preguntarnos por qué las cosas son como son y no de otra forma. Creo que todo esto podemos hacerlo amenamente, sin ponernos graves, donde nos preguntemos qué queremos saber, qué nos inquieta, cuáles son los misterios de la vida que nos abruman o no nos dejan dormir. E invitarnos a investigar sugiriéndonos lecturas específicas.

De todos los filósofos que estudié en mis tiempos mozos, el que más recuerdo, es a Heráclito, el del perpetuo movimiento, cambio, que todo es como el agua que se escurre y que nada vuelve a ser igual, que todo evoluciona por más que lo veamos igual, que creamos que lo que ocurre hoy es lo mismo que mañana. Hasta la rutina tiene su cambio, su gracia. Ningún día es igual al otro.

Otro día continuaré. Muchas cosas se me quedan en el tintero, particularmente el de la relación entre la filosofía y las matemáticas. Como para no creerlo, pero entre los filósofos podemos encontrar no pocos insignes matemáticos. Filósofos matemáticos o matemáticos filósofos.

 

junio 24, 2022

Desde Berlín: tiempos inciertos

 

Foto de Raja Sen en Unsplash

Una vez más me encuentro en Berlín, ahora sin Angela Merkel al frente, sino que con Schölz como canciller, de la socialdemocracia alemana, quien está encabezando un gobierno de coalición con verdes y liberales. Con motivo de la invasión rusa a Ucrania, Alemania vive momentos cruciales tanto por su firme oposición a la decisión adoptada por Putin de invadir Ucrania no obstante su fuerte dependencia del petróleo ruso.

Observo una Alemania disponible para respaldar a Ucrania contra viento y marea, a pesar de las dificultades que ya le está reportando. Putin juega con la amenaza de cortar la provisión de petróleo en respuesta al apoyo financiero y de todo tipo que Alemania está proveyendo a Ucrania.

El pueblo alemán parece resignado a que el próximo invierno las verá verdes. Los precios ya están al alza, al igual que en todo el mundo como consecuencia de la guerra en Ucrania. Para amortiguar el impacto, el gobierno alemán está alentando el aumento de la superficie y la producción agrícola, al igual que la generación de energía solar y eólica.

Simultáneamente, está estimulando el uso del transporte público basado en electricidad, y el reacondicionamiento de las viviendas de modo que demanden menos consumo de petróleo. Al mismo tiempo se está desalentando el  transporte privado. Esto se está haciendo efectivo por la vía de generar un pasaje o ticket mensual único por persona por un valor de poco menos de diez mil pesos por persona que lo habilita para ocupar el transporte público por todo un mes todas las veces que quiera. Se trata de una promoción que partió este mes y por los próximos dos meses. El éxito que está teniendo esta iniciativa gubernamental hace presumir que se extenderá por todo el tiempo que sea necesario.

Desde hace años que tanto en Alemania como en otros países europeos, las circunstancias que se están viviendo están empujando y acelerando el uso de la bicicleta en paralelo a disposiciones de uso del espacio público que lo favorecen. Ello explica el masivo uso de las bicicletas tanto de parte de niños acompañando a sus padres, como de  jóvenes para desplazarse a sus establecimientos escolares, como de trabajadores para ir a sus lugares de trabajo. También se pueden observar personas mayores pedaleando felices de la vida de un lugar a otro sin temores. La seguridad que se respira no deja de impresionar gracias al irrestricto cumplimiento de las reglas de tránsito.

No es necesario control policial alguno para que los protocolos existentes, que no son pocos, sean respetados. A nadie se le ocurre cruzar a mitad de cuadra ni cruzar en alguna esquina sin que esté habilitada la luz verde para estos efectos. Eso los niños lo aprenden desde que asisten al parvulario y lo observan en el cumplimiento de sus mayores.

Los parques públicos, que en Berlín abundan sin que a ningún privado se le ocurra tentar a algún funcionario municipal o gubernamental para que le habiliten una inversión inmobiliaria en ellos con miras a obtener cuantiosas utilidades en zonas de alta plusvalía. Cualquiera que sea el color político de quienes habitan en este país, la valoración de lo público en estos confines es muy fuerte. No por ser de uso gratuito descuidan los espacios públicos como lo demuestra su limpieza y el cuidado de sus jardines. Pobre de aquel que sea sorprendido tirando algún papel a la calle o al parque. En los numerosos lagos que rodean Berlín sus riberas son públicas para uso y goce de la población que acude en masa los fines de semana y feriados. Familias enteras hacen sus picnics y al retirarse se preocupan de dejar todo limpio.

Lo señalado da cuenta de un extendido y fuerte pensamiento ecologista que se está expresando políticamente a través de un partido verde, que es parte de la coalición de gobierno, y que también está permeando a los restantes partidos políticos alemanes.

mayo 30, 2022

El ejemplo de la Unión Europea


Hace ya más de 70 años, un 9 de mayo, en 1950 nace lo que fue el germen de lo que hoy es la Unión Europea (UE). De las ruinas de la segunda guerra mundial nace esta estructura caracterizada por su carácter plurilingüista y multicultural. Su existencia  ha estado jalonada por un desarrollo sin precedentes. Para cotejar sus beneficios habría que hacerlo con la alternativa de no haber tenido una UE. Hoy cuesta imaginar que ella no existiese. Comparten una moneda, el euro, las fronteras entre los países son cruzadas sin mayores dificultades tanto por personas como por bienes y servicios.

Unos se han beneficiado más que otros, pero sumando y restando, todos han ganado, lo que se expresa en los niveles de desarrollo económico, político y social alcanzados por los países fundantes de la UE y aquellos que se han ido incorporando. Basta recordar el retraso en que se encontraban España y Portugal antes de su incorporación. Lo mismo podemos decir de los países europeos que estaban tras la cortina de hierro que se fueron incorporando voluntariamente una vez que cayó el muro de Berlin y que se desintegró la Unión Soviética que Putín pareciera añorar. Pero por sobre todo, los países de la UE han ganado en paz: han sido siete décadas de paz.

Todo partió cuando el ministro francés Robert Schuman planteó a Alemania poner la producción franco-alemana de carbón y de acero bajo una alta autoridad común.  Desde entonces se inicia un proceso de expansión que se inicia con 6 países (Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo) y se prolonga hasta el día de hoy en que la UE está constituida por 27 países.

El proceso en sí es valioso porque se ha logrado mantener, a instancias de ellos, la independencia de la soberanía de los Estados miembro. Ellos sólo han cedido competencias que se consideraban beneficiosas por las ventajas que recibían a cambio. Las instituciones comunitarias son muy sui géneris (principalmente la comisión, el consejo, el parlamento, el tribunal de justicia y el tribunal de cuentas) y con competencias específicas sin imagen en ningún país del mundo.

Un interesante sistema de mayoría cualificada hace que, en las decisiones comunitarias, un pequeño grupo de países grandes no pueda imponerse, ni tampoco lo pueda hacer un grupo de países pequeños. A este sistema se ha ido llegando con las modificaciones de los tratados. El sistema actual evita así el problema existente en la ONU donde los países pequeños pueden terminar imponiendo puntos de vista a los más grandes, lo que ha llevado a la suspensión del pago de sus cuotas a países como EEUU.

La reconstrucción europea luego de dos guerras de alcance mundial deben invitarnos a la reflexión, particularmente a quienes habitamos en una América Latina que hasta ahora continúa desmembrada sin capacidad de aunar criterios que faciliten la integración y que de tiempo en tiempo sigue enfrascada en disputas fronterizas no obstante que tenemos tanto en común. Al menos hasta ahora todas las iniciativas orientadas a integrarnos han sido un soberano fracaso que nos debiera avergonzar. Pretender alcanzar el desarrollo sin integrarnos seguirá siendo una quimera.