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abril 13, 2026

Abusos de poder

Foto de Nadine E en Unsplash

Consulté a “inteligencia artificial” qué se entendía por abuso de poder, definiéndola como “como el ejercicio indebido, ilegal o coercitivo de la autoridad que una persona tiene sobre otras”. Esta respuesta coincide con la idea que tenemos de lo que entendemos como tal y donde se visualiza una perniciosa relación de dependencia que condiciona conductas.

Luego consulté por el contexto en que tiende a darse, respondiéndome que “ocurre cuando alguien utiliza su posición, cargo o influencia para obtener beneficios personales, gratificación propia o para perjudicar a terceros, desviándose de los fines para los que le fue otorgada esa autoridad”.

Se desprende que para que estemos ante un abuso de poder, debe existir la intención, voluntad de aprovechar la existencia de una asimetría de poder, cualquiera sea su naturaleza, la que puede ser de carácter económico (empresario-trabajador), político (mayoría-minoría; gobernante-ciudadano; público-privado), jerárquico (jefe-empleado), físico (varón-mujer; adulto-niño), familiar (padre-hijo), disponibilidad de información (médico-paciente; profesor-alumno), o de cualquier otra índole.

Una asimetría de poder, particularmente cuando los estándares éticos están por los suelos, que tiende a conducir a abusos de poder, y éstos a amedrentar de manera tal que el miedo termine modelando la conducta de los afectados.

Escrito esto, me tomé la libertad de consultar a Gemini si para que exista abuso de poder debe existir asimetría de poder. La respuesta recibida fue

“Efectivamente, esa es una premisa fundamental en la sociología, el derecho y la ética. La asimetría de poder es el terreno sobre el cual se construye el abuso. Si no existiera una disparidad en la capacidad de influencia, control o recursos entre dos partes, estaríamos hablando de un conflicto entre iguales, pero no necesariamente de un abuso”.

Esta respuesta me confirma que para evitar, o al menos reducir los abusos de poder, es esencial arbitrar las medidas conducentes a reducir la disparidad de poder existente.

Por eso, con todas las limitaciones, defectos que pueda tener, y que de hecho tiene, mi preferencia absoluta hacia la vigencia de la democracia, de un sistema democrático. Su esencia, su razón de ser, su nacimiento, reside justamente en la búsqueda de reducir la asimetría de poder entre los distintos actores.

Que se logre o no, es otro cuento, pero lo importante es dar pasos en esa dirección. La democratización de una sociedad apunta a que nadie esté en condiciones de poner el pie encima de otro, de abusar del otro, bajo ninguna circunstancia. El desarrollo reside justamente en eso, que todos nos respetemos. Diferencias de poder siempre habrá, son inevitables, consustanciales a las diferencias entre unos y otros, pero ellas en ningún modo validan los abusos de poder.  

Por eso importa el equilibrio de los distintos poderes; por eso importa que no exista mucha desigualdad. Cuando la asimetría es inevitable, es la ética la que entra en acción dado que ella pasa a ser el freno para que no exista abuso de poder de unos sobre otros.

En síntesis: hay que intentar reducir al máximo posible las asimetrías de poder, cualquiera sea la índole de ésta -económica, política, social, familiar, profesional u otras-. Y cuando ya no se puede reducir más, por ser inevitables o lo que sea, entran a tallar los valores éticos de los que estemos imbuidos para que no abusemos de quienes están en desventaja.

diciembre 04, 2024

Nuestras queridas isapres

Foto de Martha Dominguez de Gouveia

En Chile, para dar cumplimiento a una sentencia de la Corte Suprema, las instituciones previsionales de salud (ISAPREs), informan  que los 1,200 millones de pesos cobrados en exceso a sus afiliados serán devueltos bajo una modalidad que está sacando ronchas por los plazos, al igual que por los montos y por quienes fraguaron esto.

La tragedia radica en que al final del día los platos rotos no los terminan pagando las Isapres, entidades responsables de los cobros por encima de los legales, sino los 700 mil afiliados, quienes recibirán montos mensuales irrisorios en un plazo máximo de 13 años a los menores de 60 años, de 5 años a quienes tengan más de 60 años y menos de 80, y de 2 años a quienes tengan más de 80 años.

En mi caso particular, se cobró un exceso de más de dos millones de pesos que por mi edad (76 años), me devolverán en 60 cómodas cuotas mensuales de 0,9 UF, esto es, del orden de 35 lucas al mes.

A pesar de que más vale algo que nada, se objeta, a modo de ejemplo, que quienes pagaron un exceso de 100 mil pesos, éstos le puedan ser devueltos en cuotas de 600 pesos durante 13 años. Una vergüenza.

¿Cómo se llegó a esto? Ya me imagino. El monto a devolver era tal que las isapres se agarraron la cabeza, dado que el total cobrado en exceso ($ 1,200 millones), ya se los gastaron o repartieron entre sus dueños. O sea, no los tienen, y por lo tanto amenazaron con quebrar, con fundirse. Y para que no quedara la crema, colapsara el sistema público de salud por la avalancha que le llegaría desde las isapres, no se encontró nada mejor que “ver qué podemos hacer” para resolver este intríngulis. Y se llegó a este acuerdo a espaldas de los afiliados.

Lo acordado permitiría “salir del paso”, esto es, cumplir con la sentencia de la Corte Suprema y evitar que las isapres se fundan. Los afiliados, muy bien gracias, no tienen por qué quejarse, sino todo lo contrario, deberían agradecer que se haya detectado la pillería de sobrepasarse en los cobros por parte de las isapres. Así de simple.

Y como todo el mundo se dió cuenta que tanto las isapres como el gobierno y el parlamento, se pasaron de revoluciones cuidando a las isapres y descuidando a los afiliados, se juntaron para ver qué hacemos para salir del paso. Así es como ahora se está ofreciendo una salida que sea capaz de cuadrar el círculo, dejar contentos a moros y cristianos. 

Nada nuevo bajo el sol. Los poderosos siguen teniendo el sarten por el mango. Pero no nos quejemos, porque algo es mejor que nada. Y así nos tienen por los siglos de los siglos.

 

Biden indultando al hijo pródigo

Foto de Bohdan Komarivskyi en Unsplash

A pesar de que había asegurado que no indultaría a su hijo, Hunter Biden, al final de su mandato, el presidente de EEUU, Joe Biden, decidió indultarlo. Un indulto que no podrá ser revertido por su sucesor, Donald Trump. Con esto Joe Biden logra que su hijo salga libre de polvo y paja del delito de violación de las leyes que impiden que un drogadicto posea armas de fuego.

Cabe recordar que este hijo pródigo de Biden había sido condenado por comprar y poseer ilegalmente un arma, por defraudar al fisco y adicción a las drogas y al alcohol para llevar una vida de padre y señor mío.

Esto significa que el hijo del presidente era drogadicto y que estaba en posesión de armas de fuego; y que no irá a prisión. Al indultarlo total e incondicionalmente, el presidente deja todo esto lo suficientemente amarrado como para que ni Trump pueda desamarrarlo. Al más puro estilo del innombrable. Este es el mundo en que vivimos, y muy particularmente los estadounidenses, aunque no solo ellos. El padre protegiendo a su hijo en uso de sus facultades presidenciales. La razón esgrimida a última hora es que su hijo estaba siendo perseguido políticamente. Todo un clásico en coyunturas como ésta. Como dijera alguien “¿Cómo podría no hacerlo?”. La respuesta podría ser de este tenor: “Sería de tonto no hacerlo, mal que mal es el hijo. Quien no haría eso si se tratara de su propio hijo”. Y así vamos arando.

octubre 16, 2024

Jean Pierre Matus, en la cuerda floja

Foto de iMattSmart en Unsplash

Jean Pierre Matus es abogado, ministro de la Corte Suprema propuesto por el gobierno de Piñera y con la aprobación del Senado. Anteriormente había sido designado por la expresidenta Bachelet como abogado integrante de la Suprema.

Al titularse, en 1992 ingresa a la Universidad de Talca que le concede una beca para realizar un magister y un doctorado en derecho en la Universidad Autónoma de Barcelona. Al regresar, en 1996 se desenvuelve como profesor de derecho penal donde participa en la creación del Centro de Estudios de Derecho Penal, la revista online Política Criminal y el magister en Derecho Penal. En paralelo, en Talca se desempeña como abogado a honorarios del Consejo de Defensa del Estado.

Sorpresivamente, por motivos que se mantienen en la sombra, en el año 2010 se va de la Universidad de Talca no sin antes enviar un incendiario correo electrónico a toda la comunidad universitaria donde despotrica contra la máxima autoridad universitaria de entonces, Álvaro Rojas Marín. Se desconoce si renuncia y la universidad no le cursa la renuncia sin antes cancelar una deuda por la beca que se le concedió para seguir estudios de posgrado. Lo concreto es que años después reaparece en la misma universidad bajo el mismo rector Rojas, de lo cual el mundo académico se entera gracias a otro correo electrónico del mismísimo Jean Pierre Matus, donde ahora se deshace en elogios a quien había fustigado sin piedad pocos años antes.

Pasa a residir en Santiago para hacer clases de derecho penal en la Universidad Diego Portales, siendo además, entre 2010 y 2018, profesor de derecho penal en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, a jornada completa.

Ha sido autor de múltiples textos y trabajos de investigación en materia de derecho penal, siendo sus numerosas publicaciones citadas tanto a nivel nacional como internacional. Políticamente estuvo militando brevemente en el partido socialista entre los años 2014 y 2015, vinculándosele en general con la Concertación. Designado por la expresidenta Bachelet, entre los años 2015 y 2019 se desempeñó como abogado integrante de la Corte Suprema. Hoy es ministro de la misma Corte Suprema designado por el expresidente Piñera.

A raíz del caso Hermosilla, el nombre de Jean Pierre Matus ha salido a la palestra debido a que en el año 2019 asesoró a Luis Hermosilla en la defensa de este último del exministro Chadwick cuando se le acusó constitucionalmente. A ello habría que agregar la fuerte sospecha, a partir de los audios que han salido a luz, de que Hermosilla incidiera en la nominación de Matus en la Corte Suprema. Todo esto es lo que está tras la acusación constitucional que le ha afectado y que sorteó, con apoyos a diestra y siniestra. Se salvó jabonado. Todo un lujo en los tiempos que corren.

Sin arrugarse siquiera, ha defendido y prestado servicios a moros y cristianos, a civiles y militares. Ha recibido apoyo y cuestionamientos de lado y lado. No cabe duda que tiene santos de todos los colores en la corte.

 

agosto 24, 2023

Chile: un país en pelotas

Foto de Chris Gallagher en Unsplash

Una vez más Chile se ve en la encrucijada de reconstruirse producto de la fuerza avasalladora de las aguas que han inundado pueblos y ciudades, cortado caminos y carreteras, destruido puentes. Chile y su loca geografía está sometido a desafíos mayúsculos de todo orden. La impotencia aflora ante fuerzas que parecieran estar fuera de nuestro control, como si nosotros no tuviésemos responsabilidad alguna en ellas, como si nada pudiésemos hacer para evitar algo que nos sobrepasa.

Sin embargo, muchas consecuencias de lo que estamos viviendo podíamos haberlas evitado, aún más, debíamos haberlas evitado. Nada nos obliga a vivir allí donde no se dan las condiciones de seguridad que merecemos. Tan solo debemos respetar la naturaleza en vez de alterarla. Intervenciones que terminan costándonos caro.

Tenemos una cordillera majestuosa, imponente por cuyas laderas bajan las aguas de nieves cada vez menos eternas. Laderas resecas por la sequía, incapaces de absorber el agua que corre por ellas. En los lechos de nuestros ríos, por donde habitualmente corren hilos de agua, si es que no están secos, extraemos ilegalmente áridos, volcamos en ellos nuestros desechos, y en sus riberas no pocos alzan sus viviendas, algunas precarias, otras no tanto, como una suerte de segunda vivienda en plan campestre. Modificamos cursos de agua como quien se cambia de camisa, creyendo que es llegar y llevar, sin percatarnos que estamos interviniendo el medio ambiente con consecuencias que no evaluamos a pesar de contar con todas las herramientas para hacerlo. Los intereses de corto plazo y el afán de lucro pueden más.

Es nuestro comportamiento el que está perturbándolo todo el que debemos revisar. Sin querer queriendo, posponemos lo preventivo. Solo una vez ocurridos los desastres atinamos a afirmar que ahora sí haremos todo como corresponde, efectuando las inversiones preventivas indispensables para evitar, o al menos amortiguar los efectos de procesos naturales que no controlamos. Sin embargo, a poco andar, una vez pasada la emergencia, una y otra vez, al menos hasta ahora, solemos volver a incurrir en las mismas prácticas que nos están conduciendo al drama que estamos viviendo. Nada garantiza que no volvamos a repetirnos el plato. Esto es, y ha sido así, no solo ahora, por privilegiar lo urgente sobre lo importante, el corto plazo por sobre el largo plazo, las políticas correctivas sobre las preventivas.

Acá fallamos todos, personas, empresas privadas y el Estado. Nadie puede lavarse las manos. Las personas fallamos cuando no tenemos la educación suficiente para discernir respecto de las zonas habitables respecto de las no habitables por ser inundables y confiar en que las empresas constructoras y el Estado hacen lo que deben hacer.

El Estado falla al no estar alineadas sus atribuciones y capacidades con las exigencias que plantea una naturaleza de por sí difícil. Los municipios fallan cuando sus direcciones de obras otorgan autorizaciones que cualquiera con dos dedos de frente sabe que no debieran otorgarse. En estos días estamos viendo ejemplos grotescos. Uno, en varias ciudades y pueblos de nuestra región, donde incluso han sido afectadas familias en viviendas prácticamente nuevas, y otro, en la región de Valparaíso, en la ciudad de Viña del Mar, donde un edificio se tuvo que desalojar por completo por riesgo de derrumbe por un socavón. Edificio construido sobre dunas. Es evidente que se requiere una revisión completa de procesos administrativos, de análisis de localizaciones y de muchas hierbas más.  

Las empresas privadas también tienen una responsabilidad enorme en esto. No puede ser que se saquen el pillo aduciendo que cuentan con los correspondientes permisos y recepciones por parte de las instancias correspondientes, como son las municipalidades y el servicio de vivienda y urbanismo. Vaya a saber uno cómo consiguieron tales permisos, ya sea vía corruptelas o vía una legislación extremadamente laxa para construir allí donde no se debería, o donde las exigencias constructivas deben ser sustancialmente mayores.

Las responsabilidades tanto del Estado como de las empresas privadas, son mayores cuando estamos en un país con la desigualdad del nuestro, donde una importante cantidad de familias de bajos recursos económicos debe postular a subsidios para cumplir con el sueño de la vivienda propia. Subsidio que otorga el Estado a empresas privadas para construir viviendas que al final del día terminan inundadas y/o mal construidas. Al final el pobre termina siendo el jamón del sándwich.

Desgraciadamente estamos insertos en un modelo de sociedad, donde se nos educa, consciente o inconscientemente, para que privilegiemos lo urgente posponiendo lo importante, el corto por sobre el largo plazo, lo correctivo en vez de lo preventivo, tanto en el plano individual como colectivo. Una y otra vez, la naturaleza nos invita a cambiar.

diciembre 01, 2022

Con la ética por los suelos

Foto de Cytonn Photography en Unsplash

Nos hemos ido enterando que familiares de parlamentarios cargan bencina de sus vehículos con tarjetas que son pagadas con fondos públicos. Tarjetas que el congreso entrega a los parlamentarios para el ejercicio de sus funciones. Para un país que anda al tres y al cuatro, es un insulto de marca mayor que merecería la máxima de las penas. Sin embargo, lo más probable es que al final del día no pase nada, o que a lo más termine con clases de ética.

Para rematarla, los parlamentarios implicados no hallan nada mejor que intentar dar burdas explicaciones para lo inexplicable. Que fue una sola vez, que andaba sin chofer, que andaba hablando por celular, etc. Todas excusas inverosímiles. O flagrantes mentiras porque hay cargas que se hicieron cuando los parlamentarios estaban en pleno ejercicio de sus funciones en el parlamento. Y hasta este minuto se sabe que alguien no puede estar en dos o más lugares al mismo tiempo. O se está acá o en la quebrada del ají, pero no en ambas partes. Aquí están involucrados parlamentarios de diversos colores políticos.

La tentación está a la orden del día. Ojalá todos los chilenos tuviésemos esta suerte de gift card de la que solo gozarían los familiares de los susodichos. Algo huele mal, no en Dinamarca, sino que en Chilito.

Por otro lado, a partir de reclamos de clientes adictos a ropa de marca, hemos tomado conocimiento de la venta de ropa de marca falsificada en una conocida empresa, que años atrás ya dio que hablar por otro escándalo. El clásico caso de pasar gatos por liebres.

Y cuando se demuestra que la venta es de productos que no son de marca, sino falsificada, entonces la respuesta es: no sabíamos, hemos sido engañados. Hoy sabemos que las marcas afectadas están denunciando a La Polar por la venta de ropa falsificada. En este caso hay una defraudación pública por parte de una empresa privada que dice vender algo que no es. Hay engaño. Hay utilidades mal habidas.

Para variar, la empresa reaccionó como el marido o la esposa engañada: no puede ser. Solo venden ropa de marca. La empresa no engaña.

En ambos casos el rol de los medios de comunicación ha sido clave. En el primero, el del uso fraudulento de tarjetas para cargar bencina, el descubrimiento tuvo lugar gracias a un medio de comunicación centrado en un periodismo investigativo, esencial en los tiempos actuales. En el segundo caso, el de la venta de ropa de marca falsificada, se detectó gracias a las denuncias en las redes sociales de personas que se sintieron estafadas al comprar prendas que no eran lo que decían que eran. Estas denuncias terminaron por llegar a los medios de comunicación tradicionales una vez confirmada su veracidad. En los casos señalados el descontrol es demostrativo de que la autorregulación no funciona.

Desde hace su buen tiempo que la ética brilla por su ausencia a nivel dirigencial, la que no se limita a la política y la empresarial. Se trata de un fenómeno que se extiende también al ámbito militar, donde todos sus excomandantes en jefe desde 1990 han sido y/o están siendo procesados por los más diversos delitos. En el ámbito deportivo uno de los presidentes del futbol profesional tuvo que fugarse a Miami para eludir la justicia. Y all´está rodeado de lujos esperando que con el paso del tiempo prescriban sus delitos.

Bajo este contexto, si los de arriba recurren a martingalas de baja estofa para hacer de las suyas, con qué ropa pueden pedirnos a los simples mortales de a pie que nos comportemos debidamente.

Mientras tanto, el mundial de futbol en Qatar sigue su curso, con sorpresas mayúsculas, como la eliminación de Alemania que nadie se esperaba, el paso a la ronda siguiente de países sin mayor historial futbolístico, y el protagonismo del VAR. Un campeonato mundial en medio de una guerra en Ucrania que no muestra viso alguno de amainar, sino que todo lo contrario, con tendencia a prolongarse a vista y paciencia de todo el mundo.

(*) Ing. Civil Industrial, U. de Chile y Magister en Informática, U. Politécnica de Madrid, España

noviembre 23, 2022

A propósito del día de la filosofía (parte 2)

 

Foto de Dan Cristian Pădureț en Unsplash

En mi última columna dejé pendiente la relación existente entre la filosofía y las matemáticas. Como para no creerlo, porque en la actualidad parecieran estar en las antípodas. Sin embargo, en el pasado, entre los filósofos podemos encontrar no pocos insignes matemáticos. Filósofos matemáticos o matemáticos filósofos.

Uno de ellos es Tales de Mileto, a quien identifico no como filósofo, sino como matemático, por el teorema que lleva su nombre y que se relaciona con la proporcionalidad de los segmentos cortados por rectas paralelas. Lo interesante es que nos dejó enseñanzas que van más allá de las matemáticas. Una de ellas, que lo primero que debemos aprender es a conocernos a nosotros mismos. Saber quiénes somos. Ni más ni menos que conocernos. También nos recuerda que si queremos vivir bien, no debemos hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros. Pura filosofía, la que como podemos observar está fuertemente enlazada con la ética.

También tenemos a Pitágoras, conocido en el mundo de las matemáticas por su famoso teorema que nos dice que en todo triángulo con un ángulo recto, la suma de los cuadrados de sus catetos es igual al cuadrado de su hipotenusa. Pitágoras, que fue bastante posterior a Tales de Mileto, fue quien descubrió los números irracionales y temiendo haber descubierto algo que no debía, prohibió su divulgación a los miembros de su academia. Uno de ellos lo habría divulgado pagando con su vida tal osadía.

Pero Pitágoras, a quien se conoce como el primer matemático puro, fue antes que nada un filósofo que influyó fuertemente en quienes llevan la batuta en materia filosófica: Platón y Aristóteles. Fundó la Escuela Pitagórica, donde se abordaban toda clase de temas, entre los cuales destacan los religiosos, medicinales y políticos. En las discusiones que tenían lugar en su seno,  no se esquivaba nada.

En concreto, la geometría y las matemáticas en general le deben mucho a la filosofía, entendida como el arte de pensar. De hecho, en la puerta de entrada de la academia que fundó Platón había un letrero que decía “Aquí no entra nadie que no sepa geometría".

Por todo lo señalado, y lo que me falta por señalar, no puedo sino agarrarme la cabeza que existan quienes piensen que hay que reducir las horas de clase de filosofía en el sistema educativo. No pocos creen que los cursos u horas destinadas a la filosofía estarían destinados a adoctrinar en una línea de pensamiento. Todo lo contrario, deben ser cursos que permitan abrirnos a todas las corrientes del pensamiento, a revisarlas por arriba y por abajo, al revés y al derecho. Para tener lo que los gringos llaman un open mind.

enero 15, 2022

Qué monos pinta la filosofía

Foto de NeONBRAND en Unsplash

¿Podríamos afirmar que sin filosofía no tendríamos ciencia? Sin lugar a dudas. La ciencia nace de una inquietud, de un querer saber, de responder a las preguntas del millón ¿porqué? ¿para qué? Tales como ¿por qué al soltarse de una rama, la manzana cae al suelo? ¿por qué si tapamos un fuego, éste se apaga? ¿por qué "sale y se ponen" el sol y la luna? Todas preguntas que se plantean los científicos y que nacen de una búsqueda, de una inquietud, de un interés por saber más. Esta llama por saber más proviene de la filosofía sin duda alguna, aunque la filosofía va más allá, apuntando al sentido de nuestra existencia, nuestra razón de ser, el ser que queremos ser, inquietudes que a todo filósofo que se precie de tal lo desvela. De lo dicho filosofía y ciencia se hermanan, coexisten, se apoyan, se requieren mutuamente.

La paradoja reside  que en los tiempos que corren pareciera que lo hicieran por carriles opuestos, como si no tuviesen nada que ver. Se habla de que hay que desarrollar más ciencia, que hay que invertir más en ciencia, mientras en paralelo no faltan los iluminados que plantean la supresión de la filosofía. Mientras la ciencia “sirve”, porque de sus resultados surge la tecnología, y de su aplicación, innovaciones que redundarían en un mayor bienestar. Y la filosofía, muy bien gracias, no serviría para nada, a lo más para hacerse caldos de cabeza. Olvidan que sin filosofía no hay ciencia en el más estricto sentido del término porque obvia las preguntas en torno al para qué, a las consecuencias, las reflexiones respecto de las consecuencias.

Quienes plantean la supresión de los cursos de filosofía son los mismos que en su tiempo condenaron a Sócrates a beber la cicuta por corromper a la juventud con sus preguntas y creencias en los tiempos de Grecia clásica.

No es científico quien esté enfrascado en lo suyo, en su laboratorio sin un “open mind”, sin mirar lo que pasa afuera, sin hacerse las preguntas que todo científico, y que como filósofo debe hacerse ¿porqué? ¿para qué? Durante la segunda guerra mundial, había un científico que estaba en su laboratorio enfrascado en su investigación, sus escritos, sus ensayos, cuando soldados con sus armas en mano golpean fuertemente su puerta para arrestarlo por su condición judía. Enfrascado en su investigación,el científico solo atina a responder “un minuto, ya voy”. Los soldados echan abajo la puerta y se lo llevan sin que el científico entendiera lo que estaba pasando. Invito a ver este video:

En tal sentido me atrevería a afirmar que gran parte de la razón por la cual el mundo parece andar sin brújula, o con la brújula perdida, es justamente por falta de filosofía, por no cuestionarnos, por ni preguntarnos para donde vamos, qué queremos ser. Y así estamos. Desgraciadamente Sócrates no dejó nada escrito, todo lo suyo fue oral, conversaciones, preguntas, nos invitaba a interrogarnos, a dudar, a sembrar inquietudes, buscaba que cada uno de nosotros se cuestionara y se respondiera a sí mismo de modo de horadarnos en lo más profundo de nuestro ser.

Sócrates y un amigo español aluxemburguesado me han convencido de la urgencia de un curso de filosofía y otro de ética. Nunca es tarde para aprender!

octubre 06, 2021

Pandora papers

Photo by Katrina Mulfati on Unsplash
Por estos días se ha revelado una millonaria compraventa, en el paraíso fiscal de las Islas vírgenes Británicas, de la empresa Minera Dominga por parte de la familia del mandatario chileno, Sebastián Piñera, y Carlos Délano, uno de sus amigos de infancia. Carlos Délano junto con Carlos Lavín es uno de los famosos “hermanos Carlos”, a quienes por operaciones financieras fraudulentas en lo que se llamó caso PENTA, en su oportunidad no hallaron nada mejor que darles clases de ética en calidad de castigo. Millonaria compraventa que se realizó bajo la modalidad de tres cuotas, donde el pago de la última cuota estaba condicionada a que no se declarara la zona como santuario de la naturaleza, lo que impediría las actividades de la minera. Decisión que “casualmente”, al final del día, dependería del gobierno encabezado por el mismísimo Piñera.

La razón por la cual muchos recurren a paraísos fiscales para efectuar este tipo de operaciones, así como para depositar sus fortunas, apunta a eludir el pago de impuestos. Los paraísos fiscales son espacios, lugares, países, zonas, caracterizados por su discreción y seguridad, donde a nadie se le pregunta de dónde vienen esas fortunas. De allí que quienes tienen ingresos mal habidos y/o bien habidos pero que no quieren pagar los impuestos vigentes en sus países, opten por este camino. Para ello suelen recurrir a testaferros o palos blancos, amigos de fiar así como familiares.  

De esto se sabía, o sospechaba al menos, desde hace su buen tiempo. Existe un refrán que dice que cuando el río suena, piedras trae. En el caso de nuestro presidente es algo que se arrastra desde hace su buen tiempo, desde que alcanzó su primera presidencia, en el 2010. Un factor que debe haber incidido en su elección fue su fortuna. Mal que mal se asume que una persona de fortuna no tiene necesidad de incurrir en malas prácticas.

Craso error. No es difícil identificar a quien le gusta jugar al borde de la cornisa, a quien no se aguanta de jugar sobre la raya, espacio donde se sienten más cómodos. La lista está conformada por conspicuos personajes de todos los pelajes y en todos los rubros. Desde el político hasta el artístico. El innombrable también cayó en esta tentación, en la que probablemente muchos de nosotros caeríamos sin tuviésemos las fortunas que logran amasar en vida en buena y mala lid. La codicia no tiene límites. Los límites los impone la moral, y en los tiempos que vivimos –de neoliberalismo ramplón y rampante- la vara de la moralidad está por los suelos. Por lo tanto no debiera extrañarnos lo que estamos viendo.

Ahí tenemos al actual presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, quien en calidad de candidato tuvo la desfachatez de prometer una reforma tributaria para incrementar los impuestos a los más ricos mientras resguardaba su patrimonio en paraísos fiscales. El mismísimo Piñera, nuestro presidente, declaraba en Ecuador, hace un lustro, en el 2016, que es muy importante que los paraísos fiscales desaparezcan porque muchas veces se utilizan para actividades reñidas con la ley y con la moral, como lavado u ocultamiento de dineros que provienen del narcotráfico o del crimen organizado, o se utilizan para evadir impuestos. Tal cual. Un doble discurso que ya no resiste más.

Podrán darnos muchas explicaciones. Que no estamos ante delito alguno, que se trata de hechos ya conocidos y juzgados, que no se ha incurrido en ilegalidad alguna, o que no se tenía conocimiento de lo que se tejía. El entramado trasciende lo legal cuando de personajes que ostentan altos cargos públicos se trata. Por eso se habla de pandora papers, porque se abrió una caja de pandora que destapó lo que estaba guardado bajo siete llaves por más que se diga que todo es “de conocimiento público”.

Al igual que los ciudadanos de a pie, no me manejo para nada en el pirotécnico lenguaje de los expertos en operaciones financieras off-shore que parecen conocerlas de nacimiento. Mientras nosotros nos acalambramos enteros cuando no extendemos una boleta o cuando no declaramos algún ingreso, vemos como al más alto nivel se birlan recursos al por mayor.

El país ya no resiste más abusos ni corrupción legal por parte de quienes tienen la manija.  Se trata de un tema que se arrastra desde hace tiempo y que está en la génesis de la explosión social de hace dos años, en octubre del 2019. Es imperativo decir basta, dejar atrás todo asomo de corrupción “legal” y retomar la senda de la probidad.

julio 25, 2021

David Ricardo y la razón de ser de los royalties

Photo by omid roshan on Unsplash

David Ricardo fue un economista británico (1772-1823) que a los 25 años ya había obtenido una fortuna invirtiendo en la bolsa, lo que le permitió concentrarse el resto de su vida en el estudio de la economía. Su obra ha fructificado hasta nuestros días. De hecho la globalización imperante se nutre esencialmente de sus principios y leyes, en particular del principio de las ventajas comparativas. Es Ricardo la fuente de los argumentos del grueso de los líderes políticos, negociadores, empresarios y economistas, quienes al unísono promueven el comercio internacional por la vía de las rebajas arancelarias y los tratados de libre comercio asumiéndose sin mayor discusión que bajo este esquema todos ganan. En ninguna parte se exponen las razones por las cuales los paises instauran mecanismos de protección arancelaria que limitan el libre comercio.

Si bien la paternidad del neoliberalismo actual es asignada a Adam Smith, en estricto rigor habría que atribuírsela a Ricardo, pues es éste quien otorga a la economía el status de ciencias económicas, al proveerle de un soporte “científico”, marginando por completo el soporte “ético” que las relaciones productivo-económicas poseían hasta los tiempos de  Smith.  El aporte de Ricardo va en esta línea. Bajo su pensamiento se presume que los propietarios de los factores productivos que participan en el proceso de producción de bienes y servicios reciben un pago por su uso.  A los propietarios del capital –los capitalistas- se les paga una utilidad;  a los propietarios de los recursos naturales se les paga una renta; y a los propietarios del trabajo se les pagan sueldos y salarios.

Por ello sorprende que quienes se arrogan el título de neoliberales se opongan al royalty minero, que no es otra cosa que la renta de quien es el propietario de los recursos mineros. Esta postura, más que estar amparada por los principios que rigen al neoliberalismo, parece explicarse esencialmente por la defensa de intereses. Curiosamente quienes hoy ponen el grito en el cielo, no lo hacen cuando del factor trabajo se trata. Este ejemplo que atraviesa tímidamente la discusión económica en el Chile de hoy, ilustra el trasfondo político –la defensa de intereses contrapuestos- existente, pero que se oculta bajo una concepción aséptica (“científica”) de la economía, la que se asume que está por sobre espurios intereses políticos. 

En síntesis, a Ricardo los neoliberales le aplican la política de “usar y tirar”, donde se le usa cuando conviene, y se le tira en caso contrario.

junio 15, 2021

El valor de la confianza

Photo by Sara Kauten on Unsplash

Francisco ya llevaba 10 años arrendando el departamento en que vivía en Arica, cuando su dueña que se había ido a Venezuela, decidió venderlo. Estamos hablando de los años 70 y 80. La decisión estuvo impulsada por el interés de la dueña en comprar una casa para su madre. Francisco, quien había llegado en la segunda mitad del 74 para trabajar en la Universidad del Norte, sede Arica,  no tenía por dónde comprarlo. Con una familia compuesta por su señora y dos hijos pequeños, su sueldo apenas le permitía llegar a fines de cada mes, viviendo modestamente, sin endeudarse, no existían las tarjetas de plástico, ni cajeros automáticos. Eran tiempos bravos. Todo coincidió con que Francisco fue conminado a seguir estudios de posgrado en el exterior para encarar los nuevos desafíos que se estaban exigiendo a las universidades.

Francisco y su familia no querían dejar el departamento y no sabía qué hacer ya que no estaba dispuesto a pedir un crédito hipotecario bancario por los altos intereses involucrados. Es así como, a partir de un pequeño ahorro que había logrado acumular, del orden de 400 UF (unidades de fomento), decidió hacer una osada oferta a la dueña. Oferta basada en un pie de 400 UF y un pago mensual de 120 cuotas de 7 UF cada una.  La cifra de 7 UF era equivalente a lo que estaba pagando mensualmente Francisco de arriendo dado que su sueldo no le permitía pagar más. El total de cuotas se calculó en base a una tasa de interés anual del 10% del valor de venta del departamento fijado por la dueña.

Fue una oferta que Francisco había hecho pensando que sería rechazada, pero para su sorpresa fue aceptada. La aceptación se explicó por dos motivos. Uno, a la dueña le permitía tener el pie para comprar la casa que quería para su madre, y con el valor de la cuota mensual pagar el dividendo correspondiente al contratar un crédito hipotecario por 10 años. Y dos, por la confianza que Francisco se había ganado con el pago religioso del canon mensual del arriendo por 10 años. Fue lo que se podría llamar un círculo virtuoso generado por la confianza.

Se trata de una historia real, que cuando la cuento, cuesta creerla, porque representa todo un acto de fe que no se encuentra en las negociaciones financieras, y que explica la razón de ser de los créditos hipotecarios: la desconfianza, la que tiene un costo no menor.

Se trata de un juego de win-win, difícil de encontrar en los tiempos que corren, y que me permito recordar en homenaje a esa mujer que se atrevió a confiar y que la retrata de cuerpo entero. Por esas cosas de la vida, Francisco se ha enterado recientemente que esta mujer, de nombre Rosa, ha viajado a la eternidad, ya no está entre nosotros.   

La desconfianza, tensiona, complica la existencia; la confianza libera, simplifica, hace más agradable la vida. Claro, hay que saber confiar, en quien confiar, ganarse la confianza. Pero viviendo con la frente en alto, mirándose a los ojos, no debiera ser problema.

agosto 25, 2020

Oportunismo político

Pocas veces en la vida política hemos tenido la oportunidad de ver trasvasijes políticos de la magnitud que está protagonizando Joaquín Lavín. El mismo que en El Mercurio escribiera por los años 80 una columna titulada Adiós Latinoamérica en homenaje a un modelo económico chileno marcado por el neoliberalismo que parecía vivir momentos de éxtasis. El mismo que en el 2000 estuvo adportas de lograr la presidencia del país frente a Ricardo Lagos. El mismo que en sus tiempos mozos, los tiempos en los que no se movía una hoja sin que el innombrable se enterara, tras las bambalinas fue moldeando el país a sus anchas junto a sus correligionarios de la UDI -Guzmán, Longueira, Chadwick, Bombal, Novoa, entre otros-. 

Hoy, actual alcalde de Las Condes, plantea la necesidad de un gobierno de convivencia nacional, busca salir de la trinchera, aspira recoger elementos propios de la socialdemocracia, y asume la necesidad de una nueva constitución, de un nuevo pacto social apostando por el apruebo en el próximo plebiscito. Las críticas no se hicieron esperar, tanto desde su propio sector y de su propio partido, como de la oposición.

No se trata de cualquier personaje. Es un candidato de fuste en cualquier elección, y está posicionado desde hace tiempo en la pole position para la próxima elección presidencial, y gracias a una alta y persistente exposición pública su nivel de conocimiento en la población es alto.

La pregunta es ¿estamos en presencia de un caso de extremo oportunismo político para moverse al compás del viento? ¿O de un sano reconocimiento de una realidad que evoluciona o de que se estaba equivocado?  No lo sé. 

Quisiera creer que su postura es sincera, que se trata de un reconocimiento de que los ideales que abraza la socialdemocracia no eran tan abyectos como pensaba. Desafortunadamente me resulta en extremo difícil creerle, esencialmente por dos motivos. Uno, por tratarse de un candidato a la presidencia bajo un escenario en el que el centro político está huérfano, al menos hasta la fecha de escribir estas líneas. Presumo que está en busca de dicho nicho. Dos, por militar en un partido, la UDI, que ha sido y es el sostén de un modelo político, económico y social que promueve el individualismo y la competencia exacerbada, atributos que se oponen a los que postula la socialdemocracia, basados en la solidaridad y la justicia entre otros valores. Me resulta incompatible su postura actual manteniendo la militancia en la UDI.

En síntesis, creería en sus palabras si no fuese candidato a la presidencia y si no fuese militante de la UDI. Pero manteniendo en alto su candidatura presidencial y su militancia en la UDI me resulta imposible creer en que su posición frente al plebiscito sea sincera. Más parece una estrategia política inconducente, salvo que la estupidez humana diga otra cosa.


agosto 03, 2020

Millonarios por la humanidad: “Cobradnos impuestos. La humanidad es más importante que nuestro dinero”


20.07.2020

El 20 julio de este año casi un centenar de multimillonarios piden a los gobiernos que aumenten la imposición fiscal sobre sus fortunas.


Imagen tomada en San Francisco (EE.UU).TORBAKHOPPER

 A nuestros conciudadanos del mundo:

Mientras la covid-19 está sacudiendo todo el planeta, los millonarios como nosotros podemos desempeñar un papel fundamental para curar nuestro mundo. Nosotros no somos los que están cuidando a los enfermos en las unidades de cuidados intensivos; no estamos conduciendo las ambulancias que llevan a los enfermos a los hospitales; no estamos reponiendo los estantes de las tiendas, ni repartiendo comida puerta a puerta; pero tenemos dinero, mucho dinero. Un dinero que se necesita ahora desesperadamente y que seguirá siendo necesario en los próximos años, cuando nuestro mundo se recupere de esta crisis.

Hoy, nosotros, los millonarios abajo firmantes, les pedimos a nuestros gobiernos que suban los impuestos a gente como nosotros. Inmediatamente. Significativamente. Permanentemente.

El impacto que provocará esta crisis se extenderá durante décadas. Podría abocar a 500 millones de personas más a la pobreza. Cientos de millones de personas perderán sus trabajos a medida que se cierren negocios, algunos de forma permanente. En la actualidad, hay casi 1.000 millones de niños que no pueden acudir al colegio, y muchos ni siquiera tienen acceso a los recursos que necesitan para continuar su aprendizaje. Además, la falta de camas de hospital, de mascarillas protectoras y de respiradores es un recordatorio doloroso y diario de la inadecuada inversión que se ha realizado en los sistemas públicos de salud de todo el mundo.

Los problemas que ha causado, y puesto en evidencia, la covid-19 no se pueden solucionar con caridad, por muy generosa que sea. Los líderes de los gobiernos tienen que responsabilizarse de obtener los fondos que se necesitan y de gastarlos de manera justa. Se puede garantizar una financiación apropiada de nuestros sistemas de salud, escuelas y seguridad mediante un aumento impositivo a las personas más ricas del planeta, personas como nosotros.

Nosotros tenemos una gran deuda con la gente que trabaja en primera línea de esta batalla mundial. Los trabajadores más esenciales están escandalosamente mal pagados para la carga que tienen que soportar. A la vanguardia de esta lucha están nuestros trabajadores sanitarios, el 70% de los cuales son mujeres. Ellas se enfrentan al virus mortal cada día en el trabajo, mientras siguen cargando con la mayor parte de la responsabilidad del trabajo no remunerado en el hogar. Los riesgos que estas valientes personas asumen cada día para poder cuidar al resto de nosotros nos obligan a demostrar un compromiso nuevo y real con los demás y con lo que de verdad importa.

La interconexión que existe entre nosotros nunca ha sido más evidente. Tenemos que reequilibrar nuestro mundo antes de que sea demasiado tarde. No tendremos ninguna otra oportunidad para hacerlo bien.

Al contrario que decenas de millones de personas de todo el mundo, nosotros no tenemos que preocuparnos por perder nuestros trabajos, nuestros hogares, nuestra capacidad para mantener a nuestras familias. No estamos luchando en primera línea de esta emergencia y tenemos muchas menos posibilidades de ser sus víctimas.

Así que, por favor: cobradnos impuestos, cobradnos impuestos, cobradnos impuestos. Es la opción correcta. Es la única opción.

La humanidad es más importante que nuestro dinero.

Firmas:



Frank Arthur (Estados Unidos)
Richard Boberg (Estados Unidos)
Dr. Mariana Bozesan (Alemania)
Bob Burnett (Estados Unidos)
Ronald Carter (Estados Unidos)
Barbara Clayton (Canadá)
Xandra Coe (Estados Unidos)
James Colen (Estados Unidos)
Cynda Collins (Estados Unidos)
Richard Curtis (Reino Unido)
Barb Dank (Estados Unidos)
Alan S. Davis (Estados Unidos)
Pierce Delahunt (Estados Unidos)
Abigail Disney (Estados Unidos)
Tim Disney (Estados Unidos)
John Driscoll (Estados Unidos)
Karen Edwards (Estados Unidos)
Stephen R. English (Estados Unidos)
Andrew. Faulk, M.D. (Estados Unidos)
Rick Feldman (Estados Unidos)
Thomas Ferguson (Reino Unido)
Mary Ford (Estados Unidos)
Patricia G. Foschi (Estados Unidos)
Blaine Garst (Estados Unidos)
Molly Gochman (Estados Unidos)
Jerry Greenfield (Estados Unidos)
Karen Grove (Estados Unidos)
Ron Guillot (Estados Unidos)
Catherine Gund (Estados Unidos)
Christina Hansen (Alemania)
James Harford (Estados Unidos)
John Michael Hemmer (Estados Unidos)
Graham Hobson (Reino Unido)
Wei-Hwa Huang (Estados Unidos)
Diane Isenberg (Estados Unidos)
Ross Jackson (Dinamarca)
William H. Janeway (Estados Unidos)
Frank H. Jernigan (Estados Unidos)
Kristina Johansson (Reino Unido)
Richard LaRoche (Estados Unidos)
David Lee (Estados Unidos)
Babs Lima II (Estados Unidos)
Kristin Luck (Estados Unidos)
Amy Mandel (Estados Unidos)
Ané Maro (Dinamarca)
Patricia Martone (Estados Unidos)
Thomas McDougal (Estados Unidos)
Gemma McGough (Reino Unido)
Marie T. McKellar (Estados Unidos)
Judy L. Meath (Estados Unidos)
Terence Meehan (Estados Unidos)
Frans Meijer (Países Bajos)
Barbara Simons (Estados Unidos)
Diane Meyer Simon (Estados Unidos)
Peter Torr Smith (Nueva Zelanda)
John O'Farrell (Estados Unidos)
Gary Passon (Estados Unidos)
Morris Pearl (Estados Unidos)
Geoff Phillips (Reino Unido)
Judy Pigott (Estados Unidos)
Stephen Prince (Estados Unidos)
Liesel Pritzker (Estados Unidos)
Sophie Robinson (Estados Unidos)
Michael Rothman (Estados Unidos)
Bonnie Rothman (Estados Unidos)
Guy Saperstein (Estados Unidos)
Cédric Schmidtke (Alemania)
Eric Schoenberg (Estados Unidos)
Robert Schram (Países Bajos)
Antonis Schwarz (Alemania)
Stephen Segal (Estados Unidos)
Djaffar Shalchi (Dinamarca)
Charlie Simmons (Estados Unidos)
Ian Simmons (Estados Unidos)
Gary Stevenson (Reino Unido)
Karen Stewart, PhD (Estados Unidos)
Julia Stone (Estados Unidos)
Sandor Straus (Estados Unidos)
Arthur Strauss, MD (Estados Unidos)
Ralph Suikat (Alemania)
Alexdra Theriault, MD (Estados Unidos)
Sir. Stephen Tindall (Nueva Zelanda)
Sidney Topol (Estados Unidos)
Claire Trottier (Canadá)
Sylvie Trottier (Canadá)
Dale Walker (Estados Unidos)
Scott Wallace (Estados Unidos)
Diana Wege (Estados Unidos)
Terry Winograd (Estados Unidos)
Carol Winograd (Estados Unidos)
Bennet Yee (Estados Unidos)
Amy Ziering (Estados Unidos)

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Este manifiesto fue publicado originalmente en la web 'Millonaires for Humanity'

Fuente: https://www.uypress.net/auc.aspx?106282