septiembre 01, 2026

Inflación evaluativa en el sector público (parte 1 de 2)

Fuente: https://gemini.google.com/app/d32bf6a82ed8b3ce

Estas líneas nacen a raíz de un reciente artículo de prensa en el que se da a conocer que alrededor del 97% al 98% de los funcionarios del gobierno central son calificados en la lista nº 1 (de distinción), calificación máxima.     

Este porcentaje me hizo recordar algunas experiencias personales, tanto en Arica como en Talca, con distintas secretarias que trabajaron bajo mi responsabilidad a lo largo de mi vida laboral. Me siento privilegiado porque las que me fueron asignadas resultaron ser excelentes. No fueron rastreras ni trepadoras. Sencillas, tranquilas, trabajadoras. Así y todo, mis evaluaciones tendían a ser críticas. A mi entender no tenía sentido, en todos los atributos a calificar, evaluarlas con la calificación máxima. Eran excelentes secretarias, pero no perfectas. Siempre hay algo en qué mejorar, que poder hacerse mejor.

Cuando llegaba la hora de conversar y explicarles personalmente la evaluación realizada, las objeciones no estaban centradas en la evaluación recibida, sino en que cotejadas con la evaluación que recibían otras secretarias, salían menoscabadas. No dejaban de tener razón, pero así y todo les hacía ver que no sacábamos nada con engañarnos, con inflarnos, dado que, a la larga, las perjudicaba. Algún mal rato pasaba, pero no daba el brazo a torcer.

Lo concreto es que no calza que casi todo el personal que presta servicios públicos sea evaluado con calificación máxima con las persistentes quejas de mala atención por parte de los usuarios cuando éstos deben recurrir a la prestación de servicios públicos. Si bien una mala atención, tales como los retrasos, las listas de espera, pueden deberse a escasez de recursos no imputables al personal que trabaja, con todo, es contradictorio con el porcentaje de calificación máxima que alcanzan.

Dado esto, me tomé la libertad de preguntarle a “inteligencia artificial” (IA) sobre el tema. Lo primero que le pregunté apuntaba a confirmar si era verdad que tantos funcionarios públicos fueran evaluados “con distinción”. La pregunta que le hice fue: “Sabes cuál es el porcentaje de funcionarios públicos chilenos evaluados con calificación máxima de desempeño”.

La respuesta me dejó atónito. No solo me la confirmó, sino que se explayó largamente. Acá va:

“Sí, las cifras históricas y recientes muestran una tendencia bastante constante en el sistema de calificación del Estado chileno:

Alrededor del 97% al 98% de los funcionarios públicos del Gobierno Central son calificados en la Lista N° 1 (de Distinción), que representa la máxima categoría de desempeño.

Detalles claves del sistema:

1.  Pila de sobresalientes: En mediciones recientes sobre el Gobierno Central administrativo, cerca del 97,4% de los trabajadores evaluados fue clasificado en la categoría máxima. El promedio de los últimos años se mantiene consistentemente por encima del 97%.

2.  Bono de desempeño (PMI): En cuanto al cumplimiento de metas de gestión vinculadas a incentivos económicos, las cifras son aún más altas, alcanzando aproximadamente un 99% de funcionarios que logran el tramo máximo de bonificación.

La paradoja de las evaluaciones: Este fenómeno suele generar debate entre expertos en gestión pública y economistas, ya que en la práctica: menos del 2% o 3% queda clasificado en Lista 2 (Buena) o en las listas de demérito/condicional (Lista 3 o 4), que son las que eventualmente permitirían la desvinculación de un funcionario por mal desempeño.

Existe una fuerte resistencia o falta de incentivos dentro de las jefaturas para diferenciar objetivamente el rendimiento, lo que termina convirtiendo las evaluaciones en un mero trámite administrativo donde casi la totalidad del personal obtiene la nota máxima”.

Hasta acá la respuesta recibida. Como puede verse, IA se las trae. No son palabras menores, son palabras mayores que invitan a la reflexión. No es llegar y creer a pies juntillas lo que nos dice, y hay aseveraciones que no debemos pasar por alto. Y por lo mismo, invitan a desarrollar pensamiento crítico.

En la próxima columna incluiré lo que nos escribió “nuestro amigo IA” cuando le pedí que escribiera una columna sobre la contradicción que encierra una excelente calificación de los trabajadores públicos, y las diatribas que tiende a recibir el Estado en el ejercicio de sus funciones.

Nota: La consulta la hice a gemini.