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agosto 08, 2025

¿Qué entendemos por liderazgo?

Foto de KOBU Agency en Unsplash

Se escribe mucho sobre liderazgo, término que percibo un tanto manipulado. Yo mismo corro el riesgo de caer en lo mismo. Hay mentorías, coachings, talleres, etc. donde se intenta de todo, desde enseñar cómo ejercerlo, qué se debe hacer, qué no se debe hacer. Como si ser líder fuese algo a proponerse, adoptar ciertas posiciones, conductas o actitudes. No tengo claro si es algo que se aprende ni cómo se aprende, ni si depende de contextos, de ámbitos.

¿Qué se entiende por un líder? Tengo mi propia definición puesta sobre una mesa en el valle de Azapa, allá en Arica, en una parcela de Patricio Arancibia, durante un almuerzo con quien en esos años era sacerdote jesuita, Renato Hevia, cuando era director de la revista Mensaje. Fue a fines de la década de los 80. Renato dijo que un líder es quien reúne tres características que rara vez se dan copulativamente: es un soñador, un realizador y un pensador. Los “normales” solemos tener una o a lo más dos de estas características, pero rara vez, las tres. Rara vez, un soñador y que además sea pensador, también sea un realizador. Y así. Perdonen este paréntesis, pero cada vez que leo algo relativo al liderazgo, inevitablemente se me viene a la memoria este almuerzo en medio de olivos centenarios donde nos sirvieron un exquisito pollo al jugo en una hermosa olla de greda.

Parece ser una definición suigéneris, muy específica, pero que encierra mucho y no excluye, deja abiertas otras posibles definiciones, dependiendo del cristal con que se mira y el terreno que se pisa. Me pregunto ¿Es posible “fabricar” un líder? No lo veo posible, no creo que sea llegar e inscribirse en cursos para salir de ellos como un líder. Va más allá de cursos. Tiene más que ver con una cosmovisión, con una formación, con una personalidad, un carácter.

Se suele asociar a quien manda, a quien está en la cúspide del poder. No necesariamente. Diría que es quien influye implícitamente, quien es capaz de orientar sin mandar ni pautear ni rodearse de “yes man”, operadores o adherentes. No necesariamente planifica, simplemente incide por su propio peso, por ser quien es, sin fisuras, sin dobleces. Es quien direcciona naturalmente, sin forzar nada.

No lo veo como algo a proponerse. No es llegar y decir me propongo prepararme para ser líder en algo en particular, ni probando, experimentando. No veo al líder actuando primero y pensando después. No busca certeza ni seguridad, tan solo confianza. Acepta errores. Piensa y actúa en consecuencia. El hecho de pensar no lo exime de equivocarse, de fracasar a la hora de actuar. Liderar no es solo hacer. como sostuvo Hevia, liderar es hacer, pensar y soñar. Es esta triada la que nos permite liderar. Y si se ha de predicar, tendrá que ser a punta de una vida ejemplar, no a punta de palabras que se lleve el viento.

Aprovecho de recordar una vivencia, memorable por lo demás, en mis tiempos mozos. Estando en un campamento de boy scouts, en la década de los 60, no recuerdo porqué fui incorporado a un grupo de castigados, por lo que en una noche de luna llena, o casi llena, a todos los castigados nos pusieron en fila india. Éramos unos 20 y frente a nosotros estaban los 3 o 4 jefes que debían castigarnos haciéndonos pasar las penas del infierno vía “tiburones”. Sin pensarlo, viendo que éramos mucho más los castigados que los castigadores, doy un paso adelante con una arenga: “A rebelarse señores”. Todos se quedaron mirándome, como pensando “este está loco”.  Nadie reaccionó, por lo que las penas del infierno cayeron sobre mí, sufriendo doble castigo. ¿cuál fue mi error? Estas cosas no se improvisan, hay que pensarlas, planificarlas, compartirlas. Nadie tenía en carpeta mi proclama revolucionaria. Debí haber planificado la rebelión, haberla compartido. Desde entonces, antes de tirarme a la piscina intento ver si hay agua en ella. No es llegar y tirarse al dulce. En todo caso que me tire o no me tire, que tenga o no certeza, no me hace liderar nada porque es algo más que eso.

octubre 16, 2024

Jean Pierre Matus, con santos de todos los colores

Foto de iMattSmart en Unsplash

Jean Pierre Matus es abogado, ministro de la Corte Suprema propuesto por el gobierno de Piñera y con la aprobación del Senado. Anteriormente había sido designado por la expresidenta Bachelet como abogado integrante de la Suprema.

Al titularse, en 1992 ingresa a la Universidad de Talca que le concede una beca para realizar un magister y un doctorado en derecho en la Universidad Autónoma de Barcelona. Al regresar, en 1996 se desenvuelve como profesor de derecho penal donde participa en la creación del Centro de Estudios de Derecho Penal, la revista online Política Criminal y el magister en Derecho Penal. En paralelo, en Talca se desempeña como abogado a honorarios del Consejo de Defensa del Estado.

Sorpresivamente, por motivos que se mantienen en la sombra, en el año 2010 se va de la Universidad de Talca no sin antes enviar un incendiario correo electrónico (leer) a toda la comunidad universitaria donde despotrica contra la máxima autoridad universitaria de entonces, Álvaro Rojas Marín. Se desconoce su renuncia y la universidad no le cursa la renuncia sin antes cancelar una deuda por la beca que se le concedió para seguir estudios de posgrado.

Lo concreto es que años después reaparece en la misma universidad bajo el mismo rector Rojas, de lo cual el mundo académico se entera gracias a otro correo electrónico del mismísimo Jean Pierre Matus, donde ahora se deshace en elogios a quien había fustigado sin piedad pocos años antes. Este correo no lo he encontrado, pero lo recuerdo nítidamente, porque me llamó profundamente la atención la contradicción que encerraba su contenido, respecto del correo generado años antes. Ambos correos parecen retratarlo a la luz de su posterior relación con Luis Hermosilla.

Pasa a residir en Santiago para hacer clases de derecho penal en la Universidad Diego Portales, siendo además, entre 2010 y 2018, profesor de derecho penal en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, a jornada completa.

Ha sido autor de múltiples textos y trabajos de investigación en materia de derecho penal, siendo sus numerosas publicaciones citadas tanto a nivel nacional como internacional. Políticamente estuvo militando brevemente en el partido socialista entre los años 2014 y 2015, vinculándosele en general con la Concertación. Designado por la expresidenta Bachelet, entre los años 2015 y 2019 se desempeñó como abogado integrante de la Corte Suprema. Hoy es ministro de la misma Corte Suprema designado por el expresidente Piñera.

A raíz del caso Hermosilla, el nombre de Jean Pierre Matus ha salido a la palestra debido a que en el año 2019 asesoró a Luis Hermosilla en la defensa de este último del exministro Chadwick cuando se le acusó constitucionalmente. A ello habría que agregar la fuerte sospecha, a partir de los audios que han salido a luz, de que Hermosilla incidiera en la nominación de Matus en la Corte Suprema. Todo esto es lo que está tras la acusación constitucional que le ha afectado y que sorteó, con apoyos a diestra y siniestra. Se salvó jabonado. Todo un lujo en los tiempos que corren.

Sin arrugarse siquiera, ha defendido y prestado servicios a moros y cristianos, a civiles y militares. Ha recibido apoyo y cuestionamientos de lado y lado. No cabe duda que tiene santos de todos los colores en la corte.

 

marzo 13, 2024

El optimismo en tiempos de crisis

Foto de Tim Mossholder en Unsplash

No es fácil ser optimista en tiempos de crisis. Por el contrario, en los tiempos que corren el pesimismo tiende a embargarnos. Es natural. Mal que mal las crisis nos hacen ver todo negro, como si estuviésemos en un pozo, sin poder salir de él. Lo que vemos a diario, en el plano económico, social y político, pareciera invitarnos a ser pesimistas. A ver el vaso medio vacío antes que medio lleno.

No es para menos, pero bien sabemos que el pesimismo es inconducente, solo nos hunde más y más, incidiendo en nuestra salud. El pesimismo enferma, no solo al que lo padece, sino que arrastra a quienes nos rodean. El optimismo, asumir una actitud positiva, por el contrario, es un antídoto, nos da salud, es contagioso. nos permite levantar la cabeza, enfrentar crisis, encontrar salidas, soluciones, allí donde no veíamos salida ni solución alguna. No es llegar y decir o plantearse ser optimista. Quizás el primer paso sea tener claro que por la vía del pesimismo no se sale adelante, que ese camino hay que dejarlo a un lado.     

El optimismo protege nuestra salud física y emocional. Está probado que las personas optimistas gozan de mejor salud, más esperanza de vida y tienden a ser más felices que los pesimistas. Claro que no es llegar, declarar y proponerse ser optimista, menos cuando se enfrentan o viven circunstancias adversas. Sin embargo, no sin esfuerzo, es posible. Quienes se manejan en esto nos dicen que los optimistas se caracterizan porque aunque el presente sea malo, piensan que el futuro será bueno y que este presente serán capaces de sortearlo. No solo eso, están seguros que del mal presente saldrán fortalecidos, sacando lecciones de errores cometidos y no dejándose atrapar por ellos, aprendiendo. Además, no se dejan paralizar, buscando oportunidades y enfrentando con ganas los desafíos para sortearlos sin escándalos, distinguiendo lo que está en sus manos controlar de aquello que no es controlable. Por último, tienen la capacidad para agradecer los logros, particularmente los ajenos. No hay duda que el optimismo también tiene que ver con nuestra manera de ser, nuestro temperamento, carácter, pero ello no implica que no podamos incidir en él. A unos nos costará más que a otros, pero es mucho lo que ganamos en todo el sentido de la palabra siendo optimistas, por lo que vale la pena cultivarlo.

Una experta de la Universidad de Harvard nos dice que "ser optimista hace posible que las personas sean capaces de regular tanto sus emociones como sus hábitos. La gente más optimista tiene menos probabilidades de fumar y de tener un consumo abusivo de alcohol, además suelen practicar actividad física. Por otra parte, creemos que también comen de manera más sana, aunque para esto todavía no hay datos suficientes".

Estudios realizados en la Universidad de Harvard señalan que entre el.20% y el 30% de nuestra actitud optimista, es hereditaria, en tanto que el porcentaje restante, más del 70%, depende de variables que no son genéticas. Si bien respecto de lo que es hereditario no podemos hacer mucho, sobre lo que no es hereditario, lo que sí depende de nosotros, podemos actuar para ser optimistas. Para ello los expertos nos invitan a utilizar nuestros puntos fuertes, nuestras aptitudes, las que varían de persona a persona, que pueden ir desde ser bondadosos, sensatos, hasta tener sentido del humor, ser empáticos, agradecer las buenas ideas. No depender de factores externos, que escapen a nuestro control. Esto implica pisar tierra firme, tener los pies en la tierra, no volarse, no forjarse expectativas desmedidas que den pábulo a la decepción.

Como puede verse, no es fácil ser optimista en los tiempos que vivimos. Pero bien vale la pena ponerle empeño. Es increíble, créame, cómo se abrirán puertas y ventanas, facilitando nuestra existencia.

marzo 08, 2022

Amanece con el pelo largo ..... de Gioconda Belli

                                      Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.

¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!
Desde la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
deberían pavimentar de flores para celebrarnos
(que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres).
Nosotras queremos ver y oler las flores.

Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras
en vez de machos.
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
y de los que nos vendaron los pies.
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio
para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina.
Flores del que se metió en la cama de noche
y nos tapó la boca para violarnos
mientras nuestra madre dormía.
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
y del que nos corrió cuando se dio cuenta de que estábamos embarazadas.
Queremos flores del que nos condenó a muerte
forzándonos a parir a riesgo de nuestras vidas.
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento,
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo,
del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte.
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
y nos encerraron por locas.
Flores del que nos pega, del que se emborracha,
del que se bebe irredento el pago de la comida del mes.
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos.
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género.

Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, resurgiremos.

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuanto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.

mayo 07, 2021

Maturana: entre la razón y la emoción

No lo conocí en persona. Recuerdo haber intentado leer el libro del cual es coautor junto con Francisco Varela, El árbol del conocimiento sin que lo entendiera ni me entusiasmara mayormente. Sí me han entusiasmado más algunas de sus frases para el bronce vertidas en sus 92 años de vida.

Y de sus múltiples frases, una de las que más destaco es la que encabeza esta columna y que creo que de alguna manera explica lo que está ocurriendo en el mundo. Si bien somos seres racionales, también somos emocionales, y no siempre van de la mano. La historia pareciera señalar que nos dejamos pautear más por las emociones que por las razones. No es para menos, mal que mal tenemos sentimientos, afectos. No somos máquinas. A estas se les podrá ingresar racionalidad por la vía de programarlas de modo que actúen lógicamente, siguiendo una serie de pasos basadas en condiciones o algoritmos. Pero no imagino que a las máquinas se les pueda introducir emocionalidad, porque son las emociones las que limitan o alteran nuestra racionalidad.

No se trata de que a una suerte de persona-robot se le programe de modo que frente a determinadas condiciones llore, esto es, que sus ojos lagrimeen, o que su corazón palpite. En tal sentido, las emociones no son automatizables en modo alguno, y si ello ocurriera, significaría que nos estamos deshumanizando, automatizándonos.

Desgraciadamente, en cierto modo, ello pareciera estar dándose sin que siquiera estemos percatándonos. La publicidad audiovisual, apoyada en la psicología, la sociología, la biología y la informática, ha alcanzado un desarrollo tal que se expresa en su capacidad para incidir en nuestras emociones en desmedro de nuestra racionalidad. Son las emociones las que han posibilitado que lo que racionalmente no haríamos, terminamos haciéndolo. No faltan quienes se han especializado en el manejo de las emociones para reducir nuestra racionalidad. Cuántas veces no hemos tomado decisiones que nunca imaginamos tomar. Eso se explica primordialmente por una publicidad a la vena que neutraliza nuestra capacidad de razonar y orienta nuestras emociones.

En tal sentido cobra fuerza la expresión de Maturana al afirmar que no somos seres racionales, sino seres emocionales con capacidad de razonar. Capacidad limitada por nuestras emociones, las que están tendiendo a ser manipuladas a tajo y destajo. Lo estamos viendo en todos los campos, pero muy especialmente en el económico y político. En lo económico, comprando lo que no necesitamos, y en lo político, manteniéndonos a punta de bonos y retiros del 10% para que votemos en una u otra dirección.

Para saber más: 

https://www.chvnoticias.cl/nacional/5-reflexiones-humberto-maturana-estallido-social-democracia_20210506/

https://www.uchile.cl/noticias/175397/universidad-de-chile-despide-al-egresado-y-academico-humberto-maturana 

https://www.biobiochile.cl/noticias/artes-y-cultura/actualidad-cultural/2021/05/06/la-ultima-entrevista-de-humberto-maturana-las-doctrinas-son-enemigas-de-la-reflexion.shtml


marzo 04, 2021

Cuando un amigo se va

 

Se nos fue, físicamente para siempre, en la plenitud de su existencia, con 56 años, un amigo a quien conocí a poco de llegar hace ya más de 25 años, Sabino Rivero, Ingeniero Civil en Informática de la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM)  quien trabajaba entonces en el centro de informática de la Universidad de Talca. A poco de llegar a Talca, en la segunda mitad del año 1995  tuve el privilegio de conocerlo y acompañarlo en un proyecto inédito que le tocó liderar destinado a crear un sistema para la gestión curricular, “hecho en casa”, desarrollado con recursos propios, apoyado por el personal que trabajaba en el centro. Dicho sistema ha sorteado todos los desafíos hasta el día de hoy y se mantiene como el núcleo del sistema vigente en la universidad, cambiando esencialmente su interfase con el usuario para adaptarse a los requerimientos de los usuarios con las nuevas tecnologías de información.

Posteriormente el destino quiso que nos reencontráramos. Frente a la intempestiva renuncia de un académico, y siendo yo director de departamento, le solicité apoyo para guiar un par de tesis y terminar de impartir un curso. Su apoyo fue total e inmediato, sin condiciones, ni vacilaciones.

Años después, en el 2010, las vueltas de la vida lo alejaron del centro de tecnología de información, destinándosele a la escuela de ingeniería en informática empresarial creada en el 2005. Desde el primer minuto se puso a disposición de la escuela, entonces liderada por el ingeniero Andrés Ruiz Tagle, a quien le correspondió la fase de creación de la carrera con un sello propio, el de aprender haciendo en estrecho contacto con las empresas de la región. En el 2011, Ruiz Tagle emprende nuevos derroteros y a la escuela se le solicita un nombre para dirigirla. Sabino estaba recién incorporado a ella. A uno de los académicos se le ocurre proponer su nombre. Pensé que no aceptaría, pero él no dudó en aceptar que su nombre fuera propuesto a la rectoría si generaba consenso entre sus colegas. Esta reacción retrata una de sus características: su disponibilidad, su apertura a enfrentar nuevos desafíos.

Con Sabino se da inicio a una nueva fase en el desarrollo de la escuela, la que denominamos de consolidación. Con el apoyo de todos los académicos de la escuela, y un proceso de acreditación en marcha, consigue que en el año 2012 ella se acreditada por 5 años, todo un logro para una carrera nueva y con un título único en todo el país. Terminado ese período, logra una nueva acreditación por 6 años, expresión de reconocimiento a un trabajo de participación en el que estuvieron implicados egresados, alumnos, académicos, administrativos, autoridades. En todo este proceso Sabino mostró dotes de liderazgo no clásico, un liderazgo blando. Lo prueba el hecho de que lo quieren moros y cristianos, alumnos y egresados, colegas. superiores y subordinados. A cada problema le buscaba su solución. A cada alumno un consuelo. Acá muestra otra faceta de su personalidad: veía el vaso medio lleno, no medio vacío.

Sin previo aviso, intempestivamente, covid19,  traicioneramente se lo llevó, dejándonos en la estocada a quienes tuvimos el privilegio de su amistad y/o de conocerlo. Hoy despedimos a un hombre bueno, sencillo, modesto, que nos quiso y se hizo querer. Tranquilo, mesurado, tolerante, abierto, sociable, amante de la naturaleza y de la parrilla.

Fueron muchas las ocasiones en que compartimos jornadas de trabajo y convivencia. Este es un adiós que duele doblemente por irse en la plenitud de sus condiciones y dejar un sentimiento de orfandad en su familia y entre los amigos que tuvimos el honor de contar con él.

Con todo, para quienes seguimos en este derrotero, tendremos que superar su ausencia física animados por su ejemplo de profesionalismo, sencillez, calidez y humildad. Mientras lo recordemos seguirá viviendo en nuestros corazones.

enero 09, 2020

Las redes sociales: ¿son buenas o malas?

Foto de Adem AY en Unsplash
La gran promesa de las redes sociales está al debe. Su explosión introdujo en no pocos un optimismo desbordante, dada su capacidad para comunicarnos, para interrelacionarnos con bases temáticas, en torno a tópicos del interés de cada uno. El resultado parece ser frustrante.

Hay quienes extrañan los tiempos epistolares, cuando las cartas, los amores, se tomaban su tiempo para ir de un punto a otro, días, semanas, meses. Escribir y recibir unas líneas era toda una ceremonia, un alto en el camino que invitaba a recordar, reflexionar, madurar, pensar, soñar. Hoy son tiempos de ráfagas, de instantáneas, de escribir en un dos por tres y enviar, tiempos de no perder el tiempo. Sin embargo, hoy parece perderse más tiempo que el que se gana, así como antes, se ganaba más tiempo que el que se perdía cuando nos sentábamos a escribir y leer, pausada, tranquilamente. Las letras parecían tener más peso, eran más reflexivas; las de ahora son sobre la marcha, son disparos que se gatillan.

Hablar por teléfono podía costar un ojo de la cara, había que pensársela muy bien antes de levantar el auricular. Por lo mismo la llamada estaba reservada para comunicar lo importante, no lo trivial; hoy, si encargáramos un estudio de big data para rastrear lo que se comunica vía redes sociales, muy probablemente nos retrate de cuerpo entero. Me inclino a pensar que menos del 1% de lo que se transmite es trascendente, incluso para sus protagonistas, y que similar proporción de personas son quienes transmiten mensajes relevantes a sus destinatarios.

Son los tiempos que corren, tiempos inmediatistas. En este sentido, la esperanza que trajeron consigo las redes sociales están siendo decepcionadas, al dejarnos un sabor un tanto amargo, una suerte de vaciedad, de pérdida de tiempo.

Políticamente resulta escalofriante pensar en la potencialidad que tienen las redes sociales. En sus inicios los énfasis estaban puestos en sus cualidades, en la posibilidad para disponer de más información para tomar decisiones. No veíamos la otra cara de la moneda, su capacidad para transmitir información falsa, mentiras, las que son capaces de esparcirse como reguero de pólvora. En el ámbito político, la democracia que se asumía saldría fortalecida con el surgimiento de las redes sociales, parece estar viviendo el proceso contrario, debilitándose velozmente como consecuencia de la multiplicación sin freno de noticias falsas que se transmiten sin corroborar mayormente su veracidad y sus fuentes.

Llega a producir escalofríos pensar que las redes sociales se estén usando para promover la violencia, la distribución de noticias falsas. Para enfrentar esta nueva realidad nada sacamos con escondernos, marginarnos, abandonar, cerrando nuestras cuentas para convertirnos en una suerte de ermitaños virtuales. Lo mejor que podemos hacer es aumentar nuestra capacidad para pensar críticamente, para discernir, para separar lo verdadero de lo falso, lo que implica que tenemos que fortalecer nuestra educación, nuestro proceso formativo para no ser presas fáciles de quienes buscan despistarnos.

Curiosamente estas líneas están escritas luego de ver que quien me alentó a introducirme en una de las redes sociales –facebook-, está con ganas de cerrar sus cuentas e irse al fin del mundo.

marzo 26, 2019

Almorzando con Bolsonaro


El otro día soñé que Piñera me invitaba a almorzar con Bolsonaro. Sorprendido por la invitación no sabía qué hacer, si aceptar o no. Mal que mal, era un honor recibir una invitación de un presidente de la nación, una institución republicana, y más encima para agasajar a otro presidente de una nación hermana que había accedido a la primera magistratura mediante el voto popular, no por la vía de un cuartelazo de madrugada.

Luego de un par de horas pensándomela, de reflexiones entrecruzadas, de consultas a moros y cristianos, decidí saber más en torno a Bolsonaro, conocer su manera de pensar, su ideario. A continuación expongo el resultado de la somera investigación realizada. 

En una entrevista televisiva en el año 1999 afirmó estar a favor de la tortura. El año 2003, siendo diputado, mientras se abordaba un proyecto de ley sobre la violación, a una diputada del Partido de los Trabajadores (PT) le dijo que si fuera violador, no la violaría porque no se lo merecía.

Pero el rosario de declaraciones no se detiene acá. Su postura en relación al homosexualismo quedó de manifiesto en el 2002 cuando afirmó que "no voy a combatir ni discriminar, pero si veo a dos hombres besándose en la calle los voy a golpear". Lo que reafirmó en el 2011 al sostener, sin arrugarse siquiera, “que si tuviese un hijo homosexual, preferiría que se muriera en un accidente”.

En otra entrevista, declaró que no emplearía a hombres y mujeres por el mismo salario. Su racismo quedó al desnudo ese mismo año al afirmar que sus hijos no se enamorarían de una mujer negra, que ese riesgo no existía porque fueron muy bien educados.

Más recientemente, en 2017, su racismo se vio confirmado, al igual que su postura frente a la paridad de género, al sostener que no es cuestión de colocar cupos de mujeres, porque “si ponen mujeres porque sí, van a tener que contratar negros también”. A ello agrega que gastan más de mil millones de dólares al año en brasileños de ascendencia africana que no hacen nada.

Su política de seguridad para el abordaje de la delincuencia es de una simplicidad sobrecogedora. El año pasado, en el marco de la campaña que lo llevó a la presidencia, y en referencia a los seguidores del PT, afirmó que “hay que dar seis horas para que los delincuentes se entreguen, si no, se ametralla el barrio pobre desde el aire".

Por otro lado, defiende la pena de muerte y el rígido control de la natalidad, “porque veo la violencia y la miseria que cada vez se extiende más por nuestro país. Quien no tiene condiciones de tener hijos, no debe tenerlos". Postura asumida en 1993, en el parlamento brasileño, como diputado. Mal que mal, Bolsonaro no es ningún aparecido, es un político de tomo y lomo, que ha sido diputado por más de 30 años.

Su mirada del mundo laboral y empresarial es delatada en el año 2014 al despacharse la frase "es una desgracia ser patrón en este país, con tantos derechos para los trabajadores", expresión que lo retrata de cuerpo entero.

Su respeto por la democracia, por lo republicano, queda de manifiesto cuando en el año 2016 sostuvo que "el pobre solo tiene una utilidad en nuestro país: votar. La cédula de elector en la mano es diploma de burro en el bolsillo. Sirve para votar por el gobierno que está ahí. Sólo sirve para eso y nada más". Su pensamiento en torno a la democracia se ve corroborado al declarar que "A través del voto, no va a cambiar nada en este país. Solo va a cambiar, desafortunadamente, cuando nos partamos en una guerra civil".

Y su admiración por la dictadura brasileña de los años 70 se ve reflejada con dos frases de antología, una en 1999: "Deberían haber sido fusilados unos 30.000 corruptos, empezando por el presidente Fernando Henrique Cardoso", y la otra hace un par de años, en el 2016: "El error de la dictadura fue torturar y no matar".

Tan cristianas frases se ven confirmadas en una conferencia en el año 2017 cuando declara "Dios encima de todo. No quiero esa historia de estado laico. El estado es cristiano y la minoría que esté en contra, que se mude. Las minorías deben inclinarse ante las mayorías".

Como puede verse, todas frases para el bronce. Tanto Hitler, como Stalin, Idi Amin y tantos otros innombrables, deben estar revolcándose en sus tumbas de felicidad ante tamaño heredero.

En consideración a lo expuesto, con independencia de la importancia de Brasil como país, del peso del comercio exterior y de la tradicional amistad que liga a nuestros dos países, decidí rechazar la invitación a almorzar con Bolsonaro no obstante haber sido elegido presidente de Brasil. En efecto, la mirada de Bolsonaro refleja un pensamiento que rechazo íntegramente. No se trata de una incapacidad para compartir con alguien que piensa diferente, lo que hacemos todos los días. Trabajamos, discutimos, conversamos, dialogamos diariamente con todo tipo de personas sin importar lo que piensan. Es parte de una convivencia democrática, abierta. Distinto es el caso de un personaje cuyas declaraciones promueven la violencia. Espero vuestra comprensión.

Si alguien cree que fue elegido por sus posturas en los distintos temas, creo que se equivoca. Su irrupción parece explicarse más que nada por un rechazo de los brasileños a la generalizada corrupción que atraviesa la política brasileña, y porque el candidato que iba punteando en las preferencias de voto, Lula, es dejado fuera de carrera por quien hoy es el ministro de justicia.

Fuente: Quienes quieran corroborar las frases de Bolsonaro los invito a visitar su fuente.
  

junio 13, 2018

El feminismo en acción

Dicen que en un pasado remoto, lo que existía era un matriarcado. La razón estaba centrada en que se creía que la procreación por parte de la mujer era por obra del azar, de su capacidad para dar vida. Se creía que era una capacidad inherente a la mujer sin que se sospechase siquiera intervención por parte del hombre. De allí que la mujer estaba en primer plano, se le rendía tributo. Tenía una capacidad de la que carecía el hombre. Con el tiempo se descubrió que todo nacimiento es consecuencia de la fusión de un espermatozoide con un óvulo. Y a partir de ahí la cosa cambió. El hombre se sintió que era el que ponía la guinda a la torta; que sin guinda no habría nueva vida. 

Desde entonces, surge el patriarcado, que es el mundo en el que nos movemos. La real academia española lo retrata sin pelos en la lengua: hombre público es todo aquel hombre que tiene presencia e influjo en la vida social, en tanto que mujer pública es toda prostituta. Así de simple. Este es el mundo en el que nos movemos, el que está en jaque, y que con muchas y poderosas razones está siendo combatido por el feminismo.

La misma expresión feminista está siendo caricaturizada y atacada sin misericordia e injustamente. La lucha del mundo feminista no es contra el hombre, ni odia al hombre, ni busca privilegio alguno para la mujer. Se la caricaturiza cuando se afirma que buscan igualarse al hombre, que buscan ser como los hombres, que son amargadas, que no usan desodorantes, que no se depilan, que son infelices. Se la ataca cuando se elude el fondo de sus objetivos, centrándose en las formas y expresiones de sus protestas –manifestaciones, desnudos, tomas, pechugas al aire-, así como la rabia con que se expresan.

El feminismo es un movimiento que se rebela ante una “normalidad” que rechaza. No tiene porqué ser normal que quien maneje un bus o un tren, o quien dirija una gerencia, o integre un directorio, sea un hombre. Que la totalidad de quienes conforman el Consejo de Rectores, sean hombres nos dice que hay algo que no funciona. Los cargos de poder y/o prestigio suelen ser ocupados por hombres: mientras más arriba estás en una organización, menos mujeres encontrarás.

En concreto, los hombres “gobiernan”. Esto quizá tenía algún sentido cuando la supervivencia humana requería fuerza física, asumiendo que por lo general los hombres tienen mayor capacidad física. Pero actualmente la supervivencia ya no exige fuerza física, sino que fuerza intelectual, más inteligencia, más conocimientos, más creatividad, más innovación, y en eso no podemos afirmar que los hombres llevamos la delantera.

El feminismo pone el acento en el vaso medio vacío. Otros pondrán el acento en el vaso medio lleno. En un pasado no muy remoto casi no existían establecimientos educacionales mixtos; hasta hace unas pocas décadas había asignaturas para hombres, con el fin de que fueran capaces de desarrollar trabajos manuales básicos, y asignaturas exclusivas para mujeres que las habilitaran para realizar labores domésticas. En la educación superior raleaban las mujeres, hoy por el contrario, suelen ser mayoría. En la primera mitad del siglo pasado, en Chile, las mujeres no tenían derecho a voto. Hoy sí lo tienen. Hay avances, pero el vaso aún no está lleno, y mientras no esté lleno es natural que se persista en llenarlo.

El feminismo es un mundo conformado por mujeres y hombres. No todas las mujeres ni todos los hombres. Hay mujeres que se oponen al feminismo. Muchas de ellas, las que han logrado salir adelante “sin apoyos”, sin ventajas, y que por ello no ven por qué asignar “cuotas”. Extrapolan su particular realidad, su mundo, sin percatarse que la realidad de muchas mujeres es muy distinta. Que para salir adelante todo se le pone demasiado cuesta arriba sin que medien poderosas razones. Han tenido la fortuna de no vivir episodios críticos. De no ver la diferencia salarial entre hombres y mujeres que cumplen idénticas funciones en una misma empresa; de no haber tenido que vivir el acoso y abuso de poder por parte de un superior en el campo laboral. De no tener que regresar a casa para seguir realizando labores domésticas mientras su pareja ve un partido por televisión con cerveza en mano.

La rabia que se expresa en las marchas, manifestaciones y tomas se explica por el cansancio que producen las dilaciones, las postergaciones, los ninguneos, los procesos indefinidos. Existe la sensación de que enojándose se consigue mucho más que si se dialoga. Existiría la convicción de que enrabiándose hay más posibilidad de cambios reales, de despertares, de esperanzas, que dialogando. Lo que el movimiento feminista demanda, no son declaraciones para el bronce, sino cambios reales.

Feminista es quien cree en una sociedad donde el sexo no hace la diferencia, quien cree en la igualdad social, política y económica, esto es, en la no discriminación. Este es el objetivo que se persigue, y por tanto, emulando a Chimamanda Ngozi Adichie, todos debiéramos ser feministas.

diciembre 11, 2015

Se buscan líderes

Por razones de espacio, la semana pasada se nos quedaron en el tintero algunas aristas en torno al tema de las jefaturas y los liderazgos, y que son los que intentaré bosquejar en esta oportunidad. Bien pudieron constatar que la diferencia entre un jefe y un líder es tal que no resulta difícil distinguirlos. Basta verlos como se plantan, como actúan, como se presentan.

Los jefes van a todas las paradas protocolares, tienen que estar en la foto, idealmente con quienes se asume que son líderes. Están convencidos que saliendo en la foto con ellos, automáticamente ellos también pasan a serlo. El liderazgo no se compra ni adquiere con fotos o relaciones, tampoco se busca.

Los jefes buscan por afán de figuración, forzadamente, relacionarse, ser parte de redes, las que suelen ser inactivas. Los líderes en cambio, tienden a ser parte de redes de contacto en forma natural con beneficios para todas las partes, y no hacen ostentación de tales redes. Sus redes tienden a ser activas.

El líder levanta la mirada, tiene la mirada puesta en el cielo sin dejar de tener los pies en la tierra. No trabaja solo, sino que se siente formando parte de un equipo. En una canoa rema junto con los remeros, a diferencia del jefe, para quien los remeros deben remar mientras mira el horizonte. El jefe no se siente parte del equipo; el líder sí.

El jefe se pierde en lo operativo, en las formas, en la coyuntura, posee memoria de corto plazo. Convoca a reuniones cuando se le antoja, para tratar los temas que se le ocurren, convencidos que quienes trabajan con él, lo hacen para él, no para la institución a la que pertenecen. Al jefe le gusta actuar por sorpresa, sin una tabla de temas a tratar, sin documentación. La documentación, a lo más es entregada al momento de la reunión, y la decisión debe tomarse al momento, aunque no se haya leído nada. Esto es, la decisión que ha de tomarse, es la que el propio jefe induce a ser adoptada. Sin serlo, aparenta ser democrático.

Los líderes convocan sobre la base de temas previamente conocidos y proveyendo oportunamente toda la documentación necesaria, de modo que al momento de la reunión todos ya tengan opinión formada y no se pierda el tiempo. Los participantes debaten y deciden colectivamente, ventajas y desventajas de las alternativas en juego, conducidos e inspirados por el líder. No hay tiempo que perder, ni se emborracha la perdiz.

Por el contrario, el jefe compartimenta la información de que dispone y/o la guarda bajo la manga para tirarla en el momento más oportuno para sus intereses. El jefe recela de la comunicación horizontal, y él mismo decide qué consulta y a quién. Para el jefe el orden jerárquico es clave, porque de allí emana su autoridad, por lo que tiende a exigir una comunicación vertical, donde se ordena de arriba abajo, y se debe acatar de abajo hacia arriba.

En concreto, estamos llenos de jefes, demasiados. Nos faltan líderes. Vivimos tiempos complejos, de cambios, que nos exige lo mejor de cada uno de nosotros. De allí que el país, el mundo educacional, político, empresarial, económico necesita líderes, no jefes. Líderes dignos de imitar, de seguir.

abril 19, 2013

¿Demoler o recuperar las Escuelas Concentradas'

A más de 3 años del terremoto, sus secuelas persisten. No podría ser de otro modo dada la envergadura del fenómeno telúrico. Luego de un primer período de perplejidad, seguido por una de diagnóstico y propuestas, ya se observa la puesta en acción de la recuperación de la ciudad de Talca que testimonia el empuje de sus habitantes y autoridades. No pocas decisiones son discutibles y generadoras de discordia. Para unos, reconstruir es aprovechar para modernizar, para otros, es volver a construir lo que había. Unos ponen énfasis en rescatar la tradición, otros en apostar hacia el futuro.

En este plano extraño la ausencia de una mirada global destinada a identificar aquellos edificios emblemáticos que debemos rescatar de lo que había. En este proceso debemos estar presentes todos, y cuando hay discrepancias, dirimirlas democráticamente, vía plebiscito comunal.

En Talca se observa que entre las decisiones más controvertidas se encuentra la demolición de las escuelas concentradas localizadas en una zona neurálgica. Decisión que sorprende debido a que el Consejo de Monumentos Nacionales ha declarado a las ex Escuelas Concentradas Monumento Nacional, sin perjuicio que su oficialización se encuentre en tramitación en el Ministerio de Educación. Esta declaración representa un reconocimiento, a nivel nacional, del valor social, histórico, cultural y arquitectónico del edificio y su uso colectivo. Al igual que al Mercado Central, se le reconoce un valor que va más allá del metro cuadrado, que entronca con la tradición, con el respeto a la historia, a generaciones pasadas. En este plano, la modernización no tiene por qué ser incompatible con el respeto a las tradiciones.

Recuerdo cuando caminaba por los parques de Berlín, mi asombro por su tamaño, la cantidad de áreas verdes, en zonas céntricas del más alto valor monetario y que en Chile ya habrían abierto el apetito de las inmobiliarias. Incluso, a quienes me acompañaban les decía que en Chile estas áreas ya habrían sido devoradas por los intereses inmobiliarios. En Alemania, y en Europa en general, el respeto por la historia suele estar por encima de intereses transitorios de grupos de poder.

Es indispensable que las decisiones en este ámbito estén imbuidas de rigor y reflexión, independientes de tentaciones pecuniarias, resistentes a corruptelas porque sus secuelas son de largo aliento que afectarían a generaciones que van más allá de las actuales. Lo razonable, cuando hay discrepancias, que las decisiones sean avaladas por la ciudadanía vía plebiscitos comunales, como lo postula el movimiento liderado por Giorgio Jackson, Revolución Democrática (RD), y que en Talca se ha expresado con mucha fuerza. Quizá sea esta una ocasión para ponerlas en práctica.

febrero 21, 2013

Las relaciones humanas en el sector salud

Foto de National Cancer Institute en Unsplash

La experiencia vivida por un amigo, Francisco José (en adelante FJ), me invita a escribir acerca de la importancia de la relación entre el paciente y el personal que opera en el sector de la salud, particularmente con quienes el paciente más interactúa. Ellos van desde los médicos, enfermeras, paramédicos, nutricionistas hasta el personal de servicio de alimentación que le lleva la comida al enfermo, el personal de servicio de limpieza que efectúa el aseo donde se encuentra hospitalizado el enfermo, el personal de servicio de vigilancia que vela por la seguridad del establecimiento donde se encuentra el enfermo, y el personal administrativo y secretarial.

El paciente que llega a la consulta, clínica, u hospital, por lo general llega en un estado de fragilidad, debilidad y/o precariedad. Por ello, la relación que se da entre el paciente y los que lo rodean, en particular con el personal médico-enfermero-paramédico es profundamente asimétrica. Está quien tiene el problema de salud, que por lo general no sabe nada respecto de cómo resolver su problema; y están quienes sí saben qué es lo que hay que hacer, cómo hacerlo, para finalmente ejecutar los tratamientos y las operaciones.

En todo este entramado orientado a dar salud hay involucrados recursos humanos, tecnológicos, financieros, pero los más relevantes son los primeros, por sus conocimientos y sus capacidades para relacionarse entre sí y con los pacientes, para trabajar en equipo, respetarse mutuamente, pero muy especialmente por la calidad en el trato con los pacientes.

La bolita parte cuando uno o varios trabajadores del sector salud se vinculan con un paciente cuyas capacidades física o mentales, en mayor o menor grado, se encuentran disminuidas. En estos dos últimos años, FJ ha tenido 2 experiencias en este ámbito: una en Santiago, y la última en Talca, de la que aún no sale.

La que FJ vivió en Santiago, la capital del Reino, se caracterizó por su impersonalidad, frialdad, largos tiempos de espera, y alto costo, en la Clínica donde Eduardo Frei Montalva entró vivo y salió cadáver. La vivida en Talca, por el contrario, se distinguió por su rapidez, calidez, trabajo en equipo del personal involucrado. La diferencia esencial se centró en la forma, la actitud con que el personal recibió a FJ, cuya recuperación estaba en sus manos.

La recuperación de un paciente no solo depende de las capacidades técnico-profesionales duras, sino que de capacidades para relacionarse con el paciente: tacto, respeto, apoyo, delicadeza. No da lo mismo un médico que trabaja con discreción, que se da el tiempo para explicarte el diagnóstico efectuado y los fundamentos del tratamiento a aplicar, aclarar dudas, que aquel que no lo hace. Lo mismo vale respecto de los otros profesionales y de todo el personal implicado.

Las características del sector salud son muy particulares, pero me centraré en aquellas que más llamaron la atención a FJ de su experiencia en Talca. Estando postrado vio un trabajo en equipo, tanto en la fase preoperatoria, la operatoria propiamente tal en pabellón, y la postoperatoria. Un trabajo en equipo sincronizado donde cada uno de los integrantes del equipo tiene claras sus responsabilidades y tareas. Los procedimientos están claramente compartimentados. Por tanto, en todo equipo de trabajo deben estar quienes definen qué hacer, cómo hacerlo, y quienes deben ejecutar el procedimiento definido. De otro modo, la recuperación del paciente no será eficaz, ni eficiente.

Actuando con eficacia implica obtener altas tasas de pacientes con su salud recuperada; actuando con eficiencia implica ocupar óptimamente, los recursos materiales, tecnológicos, informáticos de que se disponen.

Para actuar con eficacia, la clave es la forma como el personal de la salud se relaciona con el paciente. Una sonrisa, una palabra, un cariño, una atención, puede hacer la diferencia, facilitando la recuperación. Para actuar con eficiencia, la clave es la ética del personal la que está en juego. Cuidar y ocupar los recursos estrictamente necesarios, ni más ni menos.

En síntesis, trabajar en salud no es broma, es un apostolado, no es para cualquiera, sino para quienes tienen vocación de servicio, de sacrificio.

La experiencia de FJ en la capital del Reino le dijo que el modelo del negocio de la clínica estaba guiado por el lucro, mientras que la experiencia que está viviendo en Talca –porque aún no termina- le está diciendo que el foco parece estar más puesto en el paciente.