octubre 01, 2026

Judaísmo y sionismo ... parte 1

Por lo general, aunque se sabe que no es lo mismo, se tiende a asimilar a los judíos con los sionistas, lo que invita a extraer conclusiones erradas. Dado que unos y otros han sido, y son actores relevantes, en la historia como en la actualidad, es de interés clarificar sus diferencias, que no son menores.

El judaísmo, es algo más que una religión que cree en Jehová, en el antiguo testamento, que no reconoce a Jesucristo como hijo de Dios. Tras el judaísmo hay una historia, una cultura, una manera de ver el mundo que se puede vivir y expresar de múltiples formas, lo que explica la diversidad de corrientes existentes en su seno tanto por el celo con que practican la religión como por las concepciones de sociedad que tienen.

Están quienes siguen a rajatabla los preceptos religiosos, como es el caso de los ortodoxos, así como quienes no los practican. A nivel de sociedad, en el ámbito político, podemos encontrar judíos de izquierda y de derecha, así como otros indiferentes. Así como de todo hay en la viña del Señor, lo mismo ocurre en el mundo judío.

El sionismo es otra cosa. No es una religión ni una cultura, es un movimiento político que nace en 1897 de la mano de Theodor Herzl en respuesta al fuerte antisemitismo imperante en esos años en Europa.

El sionismo postula la tesis de que los judíos deben tener un Estado propio en virtud del surgimiento en Europa de un fuerte y violento antisemitismo. Tesis que cobra especial fuerza con motivo del holocausto judío producido por el nazismo en la segunda guerra mundial, y que se concreta en 1948 con la creación del Estado de Israel. Al igual que en el judaísmo, en el sionismo coexisten distintas corrientes, entre ellos, el religioso y el político.

En síntesis, tras el judaísmo hay una concepción cultural y religiosa del mundo. Tras el sionismo hay una concepción política, territorial.

Habiéndolos definido, ahora podemos analizar sus diferencias.  Y por eso la diferencia clave: Se puede ser judío y no ser sionista, así como ser sionista sin ser judío, ser judío y sionista, y no ser ni judío ni sionista.

A ver si en una próxima columna nos adentramos en algunas interrogantes que puedan desprenderse de estas líneas.



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