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julio 25, 2026

Uruguay: un fracaso mundialista

Foto de Nikolai Kolosov en Unsplash

La contratación de Bielsa como entrenador de la selección uruguaya tuvo un propósito claro. No solo clasificar para el mundial que acaba de finalizar, sino que para estar al menos dentro de los 4 primeros. Y transformar al futbol uruguayo. Es claro que, si éste era el propósito, el fracaso fue mayúsculo. Y así se siente. No es para menos. Si bien clasificamos para llegar al mundial, no logramos pasar la primera ronda quedando ni siquiera dentro de los mejores terceros. Y no transformó nada. Pero no solo por eso fracasamos. Fracasamos porque al final del día tan solo quedaron resquemores, diatribas, desencuentros, malestares.

Es imperativo preguntarnos ¿qué pasó? ¿en qué fallamos? Las respuestas serán múltiples dependiendo del cristal con que lo miremos, pero aún así, haré un ejercicio muy personal. Mal que mal me hice expectativas de que podríamos llegar lejos con él.

No soy de los que cree que nos fue mal porque es argentino. Eso constituye un chauvinismo que desconozco en los uruguayos. Tampoco soy de los que creen que Bielsa nunca ha ganado nada, o porque habla sin mirar de frente.

A Bielsa no se le contrató por ser argentino, ni por ganar copas, ni por ser de fácil trato, ni por simpático. Se le contrató porque su convicción, su filosofía de juego, era lo que se aspiraba para la selección uruguaya. Se le contrató para abandonar el juego defensivo, del contrataque, de esperar el error adversario. Se le contrató para tener un Uruguay ganador, disciplinado, profesional, dominador, en cancha rival, al ataque, donde todos atacan y todos defienden.  Y sus primeros partidos por las eliminatorias deslumbraron.

Bielsa estaba en su salsa, feliz en Uruguay. Él mismo sentía que su forma de ver el futbol, como un juego, en el que lo que importa es la búsqueda del gol era compatible con la personalidad de los uruguayos. Él mismo debe haber pensado que la simbiosis entre lo que él buscaba y los atributos de los uruguayos, calzaba totalmente. Creo que en ninguna otra parte del mundo podía sentirse más cómodo.

A Bielsa me tocó verlo cuando estuvo dirigiendo la selección chilena. Curiosamente, en Chile se le quiere. Logró sacar trote a los jugadores, levantar la autoestima a los jugadores. Logró cambiar el juego defensivo habitualmente temeroso donde lo que más importaba era no perder, o perder por lo menos posible.

El público chileno vió por primera vez un equipo que no entraba a defenderse, sino que al ataque, no importando a quien se tenía al frente. Se podía estar ganando por un gol y no por ello se retrocedían las líneas. El pressing era permanente, persistente. Y los jugadores respondieron. No salieron campeones ni mucho menos, pero marcaron una época. Impuso un estilo de juego ofensivo que trascendió a su presencia.

En Chile lo que Bielsa veía como errores en el juego, se asumían como tales para corregirse, ya sea por parte de los propios jugadores como desde los medios de comunicación. En Uruguay, no. Lo que él veía como errores no se aceptaban como tales, ni por jugadores ni por nadie, excepto los bielsistas.

En Uruguay, no sé en qué minuto, algo se volvió tóxico y todo apunta a que pasó sin pena ni gloria. Que los conflictos de camarín y sus obsesiones le pasaron la cuenta.

A Bielsa no hay que evaluarlo tan solo por las copas ganadas, porque si fuera por eso, no se le contrata. Se le contrató porque allí donde ha estado deja huella, deja una impronta, una manera de jugar, más allá de si por esa vía se gana o se pierde. La dejó en Chile, la dejó en España, en Francia, en Inglaterra. El punto es que acá no parece haber dejado nada, excepto, que haya dejado a todo el mundo viendo estrellas, marcando ocupado, forzándonos a preguntarnos ¿qué pasó?

Ojalá esta experiencia sirva para sacar las lecciones del caso. Imputar toda la responsabilidad del fracaso a Bielsa, creo que es un error. La tiene y mucha, pero eso no habilita para que otros, que tienen tanta o más responsabilidad, se laven las manos.

Si no hacemos este ejercicio de sacar las lecciones correspondientes de este nuevo fracaso, seguiremos de tumbo en tumbo.

 

julio 21, 2026

¿Con plata se compra el campeonato mundial de futbol?

En atención al interés despertado por el mundial de futbol que acaba de terminar con una España campeona, y dada la existencia de voces que especulan con que “con plata se compran huevos”, en este caso, en vez de huevos, campeonatos, me he tomado la libertad de averiguar al respecto. Esto, con el propósito de verificar qué tan cierto es, me propuse obtener el valor de cada plantilla de jugadores y cuerpos técnicos, para cotejarlo con la posición alcanzada por cada país. El valor de cada plantilla está expresado en millones de euros.

El resultado se puede observar en la tabla que sigue y cuyos valores hay que tomarlos con cautela, dado que son el resultado de consultas realizadas a inteligencia artificial vía herramientas Meta y Gemini. Digo con cautela porque no pocas veces se pegan sus buenos piscinazos como lo he podido comprobar, cuando sabía que estaba dándome datos falsos. En estos casos le hacía ver que me estaba pistoleando y en respuesta reconocía su pifia y pedía las disculpas pertinentes. Así que ojo al charqui.

PAIS

POSICIÓN

VALOR PLANTILLA

CUADRANTE

España

1

 1220.0

AC y BP

Argentina

2

 782.5

AC y BP

Inglaterra

3

 1360.0

AC y BP

Francia

4

 1520.0

AC y BP

Noruega

5

 589.9

BC y BP

Bélgica

6

 547.5

BC y BP

Marruecos

7

 498.3

BC y BP

 Suiza

8

 332.5

BC y BP

 México

9

 191.85

BC y BP

 Colombia

10

 302.35

BC y BP

 Brasil

11

 928.2

AC y BP

 EEUU

12

 210.8

BC y BP

 Portugal

13

 748.4

AC y BP

 Canadá

14

 178.2

BC y BP

 Egipto

15

 201.1

BC y BP

 Paraguay

16

 85.3

BC y BP

 Países Bajos

17

 804.2

AC y MP

 Alemania

18

 947.0

AC y MP

 Costa de Marfil

19

 295.4

BC y MP

 Croacia

20

 378.6

BC y MP

 Japón

21

 412.7

BC y MP

 Australia

22

 156.9

BC y MP

 RD Congo

23

 98.5

BC y MP

 Ghana

24

 187.3

BC y MP

 Ecuador

25

 368.7

BC y MP

 Sudáfrica

26

 89.4

BC y MP

 Suecia

27

 312.6

BC y MP

 Austria

28

 267.8

BC y MP

 Bosnia

29

 112.4

BC y MP

 Argelia

30

 143.2

BC y MP

 Senegal

31

 256.9

BC y MP

 Cabo Verde

32

 67.8

BC y MP

 Irán

33

 94.5

BC y MP

 Corea del Sur

34

 298.1

BC y MP

 Turquía

35

 342.7

BC y MP

 Escocia

36

 224.6

BC y MP

 Uruguay

37

 359.3

BC y MP

 Arabia Saudita

38

 76.2

BC y MP

 República Checa

39

 188.9

BC y MP

 Nueva Zelanda

40

 42.1

BC y MP

 Qatar

41

 58.3

BC y MP

 Curazao

42

 18.7

BC y MP

 Panamá

43

 32.5

BC y MP

 Jordania

44

 28.9

BC y MP

 Haití

45

 15.4

BC y MP

 Uzbekistán

46

 51.2

BC y MP

 Túnez

47

 83.6

BC y MP

 Irak

48

 39.8

BC y MP


Asumiremos que los países de alto valor son aquellos cuyos presupuestos superan los 600 millones de euros, y que los países bien posicionados son aquellos que ocuparon las primeras 16 posiciones de las 48 en competencia, en tanto que los cuadrantes corresponden a

  1. Países de alto valor (AC) y bien posicionados (BP): cuadrante celeste
  2. Países de bajo valor (BC) y bien posicionados (BP): cuadrante verde
  3. Países de alto valor (AC) y mal posicionados (MP): cuadrante rojo
  4.  Países de bajo valor (BC) y mal posicionados (MP): cuadrante amarillo
Asumiendo como ciertos los valores de la tabla se desprende que
  • Los 4 países que ocuparon las primeras posiciones cuentan con plantillas de alto valor, tres de ellos con presupuestos por sobre los mil millones de euros (Francia, Inglaterra y España). Pero ojo, quien se llevó la copa, no es el país que más valoró (Francia), sino España, que es el tercero en la lista de valires. Argentina fue el de menor valoración de estos cuatro.
  • Brasil y Portugal tienen un plantel de alto valor sin que ello redituara en el éxito deportivo que esperaban aún cuando quedaron dentro de los 16 países mejor posicionados. Alemania y los Países Bajos que también son planteles de alto valor, quedaron mal posicionados, fuera de los 16 mejores.
  • Importa notar que, dentro de los 16 países mejor posicionados, 10 de ellos lo lograron con conjuntos de jugadores de bajo valor.

En concreto, podemos concluir ¿que con plata se compran campeonatos? Si y no. Si, desde el punto de vista que sin plata no llegas a ninguna parte; no, dado que el país con plantel de mayor valor de mercado no se llevó la copa (Francia), tampoco quien le siguió (Inglaterra), pero sí se la llevó el tercero(España).

Con plata entras a tallar, pero no te garantiza la copa. Como me dijo Meta, “la plata te lleva lejos, pero no siempre a la final”. Hay correlación, pero no perfecta.

De repente le das con el palo al gato