Los mayores problemas que está enfrentando España, al momento de escribir
estas líneas, son dos: el de la masiva inmigración a Ceuta de hace ya más de dos
meses, y el de la vivienda que está explotando en estos días. De la crisis
migratoria en Ceuta ya escribí semanas atrás. Ahora lo haré en torno a la
crisis de la vivienda que no se limita a España.
Formar familia, tener trabajo y vivienda propia, entiendo que es algo que son
aspiraciones desde que nos asomamos a la vida adulta. Aspiraciones que, si no
me equivoco, se han dado en toda época y en todo lugar con mayor o menor fuerza.
De allí que distintos gobiernos, con distintos grados de éxito, han estado
promoviendo la creación de empleos y viviendas.
La crisis de vivienda se expresa en que los precios, de compra como de
alquiler, están fuera de alcance de un gran número de familias, ya sea porque
tienen bajos ingresos o por no tener trabajos estables que les permitan acceder
a hipotecas bancarias.
Desconozco si las medidas que los gobiernos han adoptado para enfrentar la
realidad en materia de viviendas han ido en la dirección correcta o no, pero lo
concreto es que todo apunta a que no han resuelto el problema.
No me atrevería a afirmar que el punto sea la falta de viviendas, así al
boleo. Recuerdo que hace ya casi dos décadas, estando en Portugal, yendo de
Lisboa a Oporto, en la pared de una casa abandonada vi un graffiti muy
expresivo: “Tanta casa sin gente, y tanta gente sin casa”. Expresión que resume
el drama, el desencuentro entre la oferta y la demanda, la incapacidad de
sucesivos gobiernos, a pesar de los esfuerzos que puedan haber desplegado, para
resolver un problema crucial.
Estamos ante un tema no trivial. No basta la mera voluntad. No basta
imponer restricciones ni leyes que puedan ser saltadas o sobrepasadas. Esto es
como el agua que por algún lado se escurre. El ser humano es especialista en
subterfugios, en buscar la rendija.
Si fijamos condiciones a los contratos de alquiler que puedan considerarse
lesivas para los propietarios, éstos buscarán hacerles el quite, ya sea vía alquileres
vacacionales o vía contratos bajo cuerda. Lo mismo a la inversa.
No soy experto ni mucho menos en el tema, pero lo he vivido. Por muchos
años viví arrendando, y no veía por dónde comprar una vivienda. El sueldo a
duras penas me alcanzaba para pagar el arriendo y llegar a fines de mes, teniendo
una familia con 2 hijos. La hipoteca no estaba en mi horizonte porque no estaba
disponible para pasarme la vida pagándola. Eran tiempos de libre mercado, sin
hipotecas bancarias subsidiadas. Conseguí una hipoteca familiar subsidiada. Solo
así pude hacerme de un piso.
Ahora adentrémonos en la realidad española. No tengo los datos de vivienda
en España, pero sí de la vivienda en la región de Cantabria que no creo que su
realidad sea muy distinta. Veámoslos:
Una docena de empresas acumulan, actualmente, 2785 viviendas. Esto nos dice
que cada empresa tiene un promedio del orden de 232 viviendas. La tabla que
sigue es bastante ilustrativa:
|
Nº de propiedades |
Nº de propietarios |
|
Más de 50 |
179 |
|
Entre 26 y 50 |
355 |
|
Entre 11 y 25 |
4,208 |
|
Entre 6 y 10 |
21,509 |
|
5 |
14,973 |
|
4 |
29,576 |
|
3 |
59,362 |
|
2 |
128,929 |
|
1 |
228,089 |
|
Total |
487,180 |
Fuente: El Diario Montañés, nº42032, 30 sep 2026
De la tabla se desprende que en este año se contabilizan 4742 propietarios
con más de 10 inmuebles en la región; de ellos, 179 tienen más de 50
propiedades; 355 entre 26 y 50; y 4208 entre 11 y 25 propiedades. Hace 20 años
eran 1765 los propietarios con más de 10 inmuebles.
Cantabria es una región con poco menos de 600 mil habitantes, lo que nos
invitaría a pensar que poco menos de 5 de cada 6 habitantes tendría al menos
una propiedad y que tan solo 1 de cada 6 habitantes no tendría propiedad
alguna. Sin embargo, esto hay que tomarlo con cautela, porque no todos los
propietarios son de Cantabria y desconozco cuántos de ellos no lo son.
En todo caso, los valores de la tabla nos inducen a pensar que dentro de la
crisis de la vivienda hay un problema de alta concentración de viviendas en unos
pocos. Por ejemplo ¿Quiénes serían los 179 propietarios que tienen más de 50
propiedades?
Lo más probable es tales propietarios sean sociedades de inversión internacional
y fondos de capital de riesgo especializadas en comprar a precio “de huevo” activos
financieros desvalorizados o en estado de riesgo con grandes descuentos
respecto de su valor nominal para, posteriormente, pasado el chaparrón, obtener
altas rentabilidades, gestionando cobros, reestructurando deudas o vendiendo a
precio de mercado. Estas sociedades y
estos fondos de capital de riesgo es lo que en España llaman “fondos buitres”
contra los cuales protestan los inquilinos de sus propiedades.
Los datos de Cantabria nos dicen que 8500 viviendas (poco más de un 2% del
total de viviendas catastradas) están en manos de quienes tienen más de 10
propiedades, estimándose que entre 1500 y 2000 viviendas están en manos de los
llamados fondos buitres (fondos de inversión y plataformas inmobiliarias
relacionadas con la banca).
Todo apunta a la
necesidad de aumentar la oferta, esto es, construir más viviendas, y reestructurar
la demanda desalentando la acumulación de propiedades en manos de pocos
tenedores y facilitando la adquisición por parte de quienes no tienen viviendas.
A ello ayudaría un esquema impositivo progresivo tal que quienes tienen una
vivienda, están exentos del impuesto por este concepto, el que debiera crecer
exponencialmente a medida que más viviendas posees.
Creo que por ahí debe ir lo que se plantee en estas materias junto con una
fuerte voluntad política de quienes deben tomar decisiones.

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