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octubre 26, 2026

Lo dió vuelta

Me refiero a Lula, quien logró revertir el resultado de la primera vuelta. Obtuvo un triunfo épico y trascendental por las condiciones en que se dio. Los pronósticos apuntaban a que sería derrotado. ¿Qué hizo posible lo que parecía imposible? No soy quien para responder esta pregunta, pero sí me aventuraré a especular. Aunque parezca mentira, en política nada parece estar escrito en piedra.

Es un triunfo épico porque no la tenía fácil. Con 80 años a cuestas, era como para largar la esponja tras el decepcionante resultado de la primera vuelta. Pero fue ese mismo resultado el que lo catapultó, el que lo reenergizó, lo rejuveneció. Épico porque es en medio de una ola ultraderechista mundial; épico porque Lula no dio el brazo a torcer, no arrió la bandera de la izquierda, sino todo lo contrario; épico porque Lula viene de abajo, no de arriba, porque su historia de vida lo avala. Me atrevería a afirmar que es el más digno representante de los ideales de justicia social para que exista libertad. Sin justicia social, la libertad pasa a ser papel mojado.

Si hiciésemos un símil a un partido de fútbol, guardando las proporciones, el resultado de la primera vuelta se asemeja al resultado al final de un primer tiempo; y el de la segunda vuelta, al del término del partido. Esto me recuerda la final de la copa Libertadores en 1966, hace ya 60 años, cuando en el Estadio Nacional de Santiago de Chile se enfrentaron River Plate y Peñarol.

Se fueron a los camarines al término del primer tiempo con una ventaja de River por dos goles a cero de Peñarol. A pocos minutos de reiniciado el encuentro en el segundo tiempo, una sobrada del arquero riverplatense, Amadeo Carrizo, quien tuvo el desparpajo de parar una pelota con el pecho frente a Spencer, el ecuatoriano centrodelantero aurinegro, cambia el talante del partido. Desde entonces, Peñarol, enfurecido, se va con todo, y da vuelta el partido. El segundo tiempo finaliza con un empate a dos goles, y en el alargue, Peñarol termina ganando por cuatro goles a dos. Yo estaba en las graderías, lo viví, lo sufrí y lo disfruté. Lo que estoy relatando no es cuento.

Es un triunfo trascendental porque a pesar de que pareciera que tuviésemos todo en contra, es posible revertir escenarios negativos. Trascendental porque los grandes jugadores mundiales, los poderes fácticos tras las bambalinas -tecnócratas multimillonarios manipuladores de redes sociales- jugaron sus cartas a favor de Bolsonaro, en contra de Lula. Trascendental, porque nos concede un respiro, porque nos permite vislumbrar luz al final del túnel.

Con todo, no podemos obviar que el triunfo fue ajustado, que en el mundo se está dando una profunda partición ideológica tal que dificulta el ejercicio de la democracia. Partición que obedece a múltiples factores concatenados entre sí que amerita analizarse en profundidad. Entre ellos me atrevería a mencionar la alta desigualdad socioeconómica reinante, la amplificación de las mentiras, fake-news desde algoritmos fraguados desde el anonimato y distribuidos a través de las redes sociales por parte de intereses ocultos, una tecnocracia que está interviniendo en la política con total desparpajo, y una clase política que no está a la altura de los tiempos.

El triunfo de Lula refuerza la necesidad de no obnubilarnos, de enfrentar nuestras debilidades para corregirlas y fortalecernos. No podemos darnos el lujo de tener flancos abiertos. El triunfo de Lula constituye una oportunidad preciosa para reverdecer laureles, para recuperarnos, para hacer de este mundo uno más humano, más justo, más amable.

Y no olvidemos que tendrá un parlamento con claro predominio bolsonarista que no trepidará en obstaculizar el accionar de Lula. Pero bien sabemos que Lula está fraguado en mil batallas.

octubre 10, 2026

Judaísmo y sionismo …. Parte 8

Fuente: https://encyclopedia.ushmm.org/
Al terminar mi columna anterior (leer) dije que intentaría desentrañar el ambiente existente en 1935 que pudiese explicar -si es que se puede explicar- la promulgación de leyes racistas que fueron la antesala de una barbarie con consecuencias devastadoras. Daré 5 explicaciones, que individualmente son insuficientes, pero que concatenadas, posibilitaron el holocausto. Ojo, explican, no justifican. Y cuando digo explican no lo hago para minimizarlo, sino para evitar el riesgo de que se repita, contra los propios judíos, como contra cualquier otro grupo humano.

Uno, la existencia de un clima de rechazo a los judíos que se extiende desde el nacimiento de Cristo. Rechazo que se expresaba en términos de prejuicios. Pero, es en el siglo XIX, cuando este prejuicio adquiere un perfil particular, al aparecer teorías pseudocientíficas, en las que se sostiene que los judíos constituyen una raza distinta a la de los demás. Por tanto, por más que se conviertan al cristianismo, siguen siendo judíos por ascendencia. Estas teorías dotaron de un ropaje, o lenguaje aparentemente científico, a los prejuicios ya existentes. Sobre tales prejuicios espero escribir en la próxima columna.

Dos, la consolidación de un modelo de Estado nación, que da origen a los nacionalismos, donde la pertenencia de un individuo se comienza a asociar a sangre, idioma, territorio, origen. Nacionalismos que llevados a extremos visualizaron a los judíos como extranjeros dentro de la nación, aunque llevaran generaciones viviendo en Alemania. La pertenencia a la nación empezó a dejar de estar dada por la respuesta a la pregunta ¿dónde naciste o dónde vives o de qué religión eres? La pertenencia o no a Alemania empezó a estar dada por la respuesta a la pregunta ¿de qué sangre eres? ¿cuál es tu origen?

Tres, la humillación sufrida por Alemania al ser derrotada militarmente al término de la primera fuera mundial. La firma del Tratado de Versalles, afectó muy fuertemente el orgullo alemán. Las severas condiciones impuestas con la firma de dicho tratado, dio pábulo a versiones de que Alemania no había sido derrotada militarmente, sino que se había traicionada, apuñalada por la espalda (Dolchstoßlegende). Traición que se imputó principalmente a judíos y socialistas.

Cuatro, la expresión de una crisis económica e inestabilidad política-social tras la 1GM, bajo la República de Weimar, representada en altas tasas de desempleo y una inflación galopante, así como la gran depresión de 1929. Todo ello abrió espacio a la pérdida de confianza y la búsqueda de culpables, responsables de la precariedad e incertidumbre con que se estaba viviendo.

Cinco, la explotación política de los prejuicios respecto de los judíos, convirtiendo el antisemitismo imperante en un instrumento político. Estos prejuicios se organizaron políticamente, dando forma a un programa de gobierno en el que se combinaron ideas provenientes del nacionalismo, del racismo, del comunismo y teorías conspirativas.

Políticamente la democracia parlamentaria se mostraba ineficiente e incapaz de abordar los graves problemas que aquejaban a los alemanes, incrementándose la efervescencia y la violencia social. En este escenario, el partido nazi experimenta un fuerte aumento de apoyo popular encontrando terreno abonado para dar rienda suelta a sus objetivos.

Frente a una crisis, nada mejor que focalizar la responsabilidad, la culpabilidad en grupos humanos específicos. Y complementarlo con soluciones simples a problemas complejos, la solución final, la discriminación y el exterminio de grupos humanos específicos.

Como vemos en nuestros días, nada nuevo bajo el sol.

Judaísmo y sionismo …. Parte 7

Fuente: https://encyclopedia.ushmm.org/

En mi columna anterior escribí en torno a las leyes de Nüremberg de 1935 dirigidas contra los judíos y otros grupos considerados no alemanes, como es el caso de los gitanos. Ahora intentaré centrarme en las razones de la promulgación de tales leyes discriminatorias y vejatorias.

Los argumentos invocados por el régimen nazi para justificar las leyes de Nüremberg se sustentaron en la necesidad de proteger la “pureza de la sangre alemana” y la "seguridad de la comunidad popular (Volksgemeinschaft)".

Tras estos argumentos se encontraba una ideología en la que primaban los siguientes conceptos:

1. Incompatibilidad racial-biológica: se afirmaba que la nación alemana se define biológicamente, distinguiendo una raza alemana de la judía, que así como otras, sería una raza ajena, “no alemana”. Esta visión racial, biológica distinguiría a unos de otros, no por sus lugares de nacimiento o sus bases culturales, sino que en base a la sangre que corre por sus venas. Se afirmaba que la mezcla entre unos y otros “contaminaría” la integridad genética de los “alemanes”.

2. Seguridad y paz social: se afirmaba que la sociedad alemana exigía una legislación que permitiera asegurar la paz social terminando con la violencia imperante en las calles y la protegiera de la nociva influencia de diversos actores del mundo político, financiero y cultural.

3. Defensa de la soberanía: se afirmaba que era necesario asegurar que la ciudadanía solo la tuvieran quienes poseían “sangre alemana”, dado que solo ellos podían jurar verdadera lealtad al Reich. De allí la necesidad de reducir a los judíos a la condición de súbditos” sin derechos.

La ideología nazi se sustentó en focalizar en los judíos la responsabilidad de la crisis que vivía Alemania, así como de la derrota sufrida en la primera guerra mundial y de las condiciones de rendición pactadas.

Frente a las agresiones, la violencia callejera y los boicots a locales comerciales por parte de las tropas de asalto nazi que hacían caso omiso a las ordenanzas locales, el régimen nazi no encontró nada mejor que institucionalizar el antisemitismo que el propio régimen alentaba, promulgando leyes que legalizaban el despojo de derechos aprovechando las mayorías que poseía en el parlamento y en el poder judicial.

En una próxima columna intentaré escudriñar en torno a qué hizo posible, o qué ambiente existía para que en 1935 se promulgaran leyes de un racismo escalofriante, donde la población se antagonizara entre quienes tenían una sangre y no la otra.

octubre 07, 2026

Judaísmo y sionismo …. Parte 6


En esta ocasión me referiré a las leyes de Nüremberg en las que se define al judío en base a una concepción biológica-racial que sirvió de apoyo al nazismo que se había impuesto en Alemania.

Me centraré en dos de ellas, las fundamentales: la ley para la protección de la sangre y el honor alemanes, y la ley de ciudadanía del Reich.

La primera prohíbe la mezcla biológica entre personas de sangre alemana y la población judía. Esto implicó la prohibición de matrimonios entre personas judías y alemanes; la tipificación como delito de las relaciones sexuales extramaritales entre judíos y no judíos; y la prohibición de emplear a mujeres no judías (alemanas) menores de 45 años e izar la bandera nacional nazi por parte de las familias judías.

La segunda diferencia legalmente a quienes son los ciudadanos del Reich de los súbditos del Estado. Los primeros son todas aquellas personas de “sangre alemana”, o emparentada, quienes gozan de todos los derechos políticos y el estatus de ciudadanos; los segundos (súbditos del Estado), son quienes no pertenecen a la categoría anterior, entre ellos los judíos, los gitanos y otros grupos, sin derechos políticos ni de voto.

Estas leyes fueron complementadas con decretos en los que se define legalmente como judío a quien tuviera al menos 3 abuelos judíos, y como mestizo (Mischling) a quien tuviera uno o dos abuelos judíos.

Estas leyes, racistas y discriminatorias, representaron la base legal para la marginación, persecución y posterior exterminio sistemático de la población judía en Europa. Ellas fueron redactadas y discutidas por Hitler y la cúpula nazi en los días previos al VII Congreso del Partido Nazi (Reichsparteitag) celebrado en la ciudad de Nüremberg.

Una vez listas las leyes, ellas fueron aprobadas, en una sesión formal del parlamento (Reichstag), encabezado por su presidente, Hermann Göring. Sesión convocada especialmente para este propósito el 15 de septiembre de 1935.

Estas leyes marcan el fin de la fase de desmantelamiento de la democracia de la República de Weimar. Fase iniciada a fines de enero de 1933, cuando Hitler asumió la cancillería alemana y que tomó vuelo el 27 de febrero de 1933 al incendiarse el Reichstag. Evento que el régimen de Hitler no dudó en calificar como un intento de golpe de Estado en el marco de una conspiración del partido comunista. Este hecho fue el pretexto de Hitler para presionar al anciano presidente, Paul von Hindemburg, para firmar un decreto de emergencia por el cual se suspendían las libertades civiles (de prensa, expresión y reunión) y se habilitaba el arresto masivo de opositores.

Las leyes de Nüremberg simbolizan el fin de esta fase desmantelamiento y el inicio de la fase de consolidación de la dictadura. Formalmente seguía siendo una democracia, pero en a práctica había dejado de serlo desde el momento que todos los poderes del Estado -el ejecutivo, legislativo y judicial- ya estaban todos bajo el control del partido nazi.



Judaísmo y sionismo …. Parte 5


En la última columna de esta saga deje en el aire la pregunta por qué ese rechazo a los judíos expresado en el grito de las turbas pidiendo Muerte a los judíos con ocasión del juicio llevado a cabo contra el capitán militar francés Alfred Dreyfus, acusado falsamente de traición. Su condición de judío fue determinante para que ello ocurriera.

Es en respuesta a este hecho que nace el sionismo político impulsado por Theodor Herzl en 1897. Un hecho que da cuenta del violento y extendido rechazo, que iba más allá de un mero prejuicio religioso contra los judíos. Rechazo que abrió paso a un antijudaísmo, a un creciente clima contra los judíos. ¿Cuáles serían las razones?

Surgimiento en Europa, a mediados del siglo XIX, de teorías raciales bajo ropajes científicos (pseudocientíficos), donde se asumía que un judío de nacimiento no podía dejar de serlo por más que se convirtiera o adoptara otra religión. Ser judío pasó a ser un rasgo biológico o racial inescapable. Tal como un negro no podía dejar de serlo por más que procurara blanquearse.

Nace el antisemitismo racial donde se sostiene que quien nace judío, muere judío por genética y que toda eventual conversión es falsa porque no puede alterarse lo inmutable. Sus principales impulsores fueron Wilhelm Marr[1], Arthur de Gobineau[2], Houston Stewart Chamberlain[3], Eugen Dühring[4].

Previamente, en la España de los siglos XV y XVI, pueden encontrarse los llamados estatutos de limpieza de sangre instituidos en tiempos de la Corona de Castilla y Aragón, y que se aplicaron en tiempos de la Inquisición. En tales estatutos se discriminaban a los “nuevos cristianos”, esto es, a quienes los judíos que se habían convertido al cristianismo. Discriminación que se expresaba en la imposibilidad de acceder a cargos públicos, a universidades u órdenes religiosas, con independencia del tiempo ni las generaciones que llevaran practicando el catolicismo.

Esta concepción biológica-racial fue la que, en pleno siglo XX, llevó al nazismo en Alemania a promulgar en 1935 las leyes de Nüremberg. En ellas se define al judío por su ascendencia biológica antes que por sus creencias religiosas. A ver si en otra columna hago referencia al contenido de tales leyes.

Todo esto se enmarca en tiempos de consolidación de estados-naciones cuya identidad estaría dada por sangre, idioma y tierra. Bajo esta concepción los judíos eran vistos como extraños, no asimilables. Si a esto se agrega que, en tiempos de convulsión, de crisis económicas, sociales y/o políticas, existe la propensión a focalizar sus causas en un enemigo, la mesa está servida. Da igual cómo se llame este enemigo: “interno”, “externo” y/o “infiltrado”.

Así como hoy se tiende a centrar como causantes de los problemas en los inmigrantes, la izquierda “progre”, o el terrorismo, entonces no faltaron quienes no encontraron nada mejor que responsabilizar a los judíos de la crisis que se vivía hace ya un siglo atrás. Tiempos de industrialización y urbanización que generaron tensiones sociales. En el ámbito económico, a los judíos se les acusó de controlar la banca y las finanzas (entre otros, a la familia Rothschild); y en el ámbito político de estar tras las agitaciones revolucionarias (Karl Marx y Leon Trotsky, entre otros).

Tanto ayer como hoy, nada más fácil que tener un chivo expiatorio para explicar los problemas que se viven. Y así estamos.



[1] Alemán (1819-1904), introdujo el término antisemitismo y en un panfleto (La victoria del judaísmo sobre el germanismo postuló que entre judíos y alemanes existían características biológicas hereditarias insalvables que hacían inevitable la confrontación.

[2] Francés (1816.1882), escribió “Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas”, donde introduce la teoría de la jerarquía de las razas y la supremacía de la raza aria, sosteniendo que la mezcla racial llevaba a su degeneración.

[3] Inglés (1855-1927), yerno de Richard Wagner, escribe “Los fundamentos del siglo XIX” donde presenta la historia de Europa como una de combate biológico entre la raza aria y la semítica, y que los rasgos raciales determinan la psiquis y el comportamiento humano en forma indeleble.

[4] Alemán (1833-1921), filósofo y economista que escribió la obra titulada “La cuestión judía como una cuestión de raza, costumbre y cultura”, donde afirma que “un judío bautizado sigue siendo judío” en virtud de su herencia biológica.


octubre 05, 2026

España en la encrucijada

En menos de dos meses, para el próximo 29 de noviembre, día de cumpleaños de mi hermano, han sido convocadas las elecciones generales en España.

Ellas se enmarcan dentro de las atribuciones del jefe de gobierno español. Se anticipó en 7 meses al término previsto, decisión adoptada por Pedro Sánchez este último fin de semana tras una mayoría parlamentaria que le tumbó dos decretos presentados para resolver, o amortiguar, la crisis de la vivienda que se vive en España.

Estas elecciones permitirán renovar el parlamento, reconfigurar el naipe político -la distribución de poder de los distintos partidos-, con miras a la conformación de un nuevo gobierno.

Habrá que ver qué emergerá tras estas elecciones. Recordemos que en las elecciones pasadas el Partido Popular (PP) obtuvo la primera mayoría relativa. Por ello, el rey Felipe VI invitó a su líder, Feijóo, a conformar gobierno. Al no lograr éste su cometido, por no contar con la mayoría requerida en el parlamento, el rey procedió a invitar al líder del PSOE, Pedro Sánchez, a conseguir la mayoría necesaria en el parlamento para constituir gobierno.

Sánchez logró lo que Feijóo no logró, gracias a apoyos de fuerzas nacionalistas vascas y catalanas, tanto de izquierdas como de derechas. Respaldos no gratuitos, que, si bien le permitieron obtener la investidura, le han dado más de un dolor de cabeza. No han sido pocos estos dolores, no solo provenientes desde Junts, sino que también desde la izquierda de SUMAR y PODEMOS, así como del propio PSOE y de su entorno familiar.

Tanta agua llegó al cántaro que al final se rompió. Así como el partido nacionalista catalán de derechas, Junts, presidido por Puigdemont desde su exilio dorado, con sus votos posibilitó la investidura de Sánchez, hoy tiró del mantel, desestabilizándolo, al rechazar la iniciativa propuesta por Sánchez para superar la crisis de la vivienda existente.

El momento para la convocatoria no puede ser menos propicio, y Sánchez confiaba resistir hasta el fin de la investidura, esto es, hasta 7 meses más. Digo menos propicio, porque a nivel mundial, estamos inmersos en una desvergonzada ola de ultraderecha sin parangón que tiene al mundo en ascuas y donde se configuran espurias alianzas imposibles de sostener en el tiempo.

Si bien no está dicha la última palabra en Brasil, el reciente triunfo de Bolsonaro sobre Lula en la primera vuelta, nos muestra una fotografía mundial con crecientes tintes totalitarios. Hay también signos en sentido contrario, pero son los menos.

En España, poco propicio también porque las elecciones se desarrollarán con el tema de la invasión inmigratoria a Ceuta sin cerrarse, dando alas a las fuerzas que alientan la xenofobia. Poco propicio porque encuentra a las fuerzas de izquierda disgregadas sin liderazgos claros. Poco propicio porque encuentra a un PSOE debilitado, con un expresidente, Felipe González en permanente estado de oposición a Sánchez, al igual que el presidente de la comunidad de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. A esto se agrega la corrupción que ha rodeado al gobierno, donde han estado implicados altos personeros -Abascal y Cerdán entre otros- muy cercanos a la figura de Sánchez. Si sumamos los procesos que afectan a su hermano, así como a su esposa y a Zapatero, tenemos una mesa servida en bandeja para el PP y VOX.  

De lo expuesto podríamos afirmar que Sánchez está perdido. No necesariamente. Hay cuatro factores que pudieran pesar en la decisión de voto de los españoles por sobre los que señaláramos.

Uno, su indiscutido liderazgo más allá del PSOE, más allá de la izquierda. Un liderazgo sustentado en su capacidad de gobernar, de enfrentar situaciones complejas sin eludirlas.

Dos, su talante democrático y humanista. Sabe que rema contracorriente, así y todo, persiste, no da el brazo a torcer porque tras todo inmigrante, ve a un ser humano, que España necesita.

Tres, porque es de los pocos líderes mundiales, que ha osado plantar cara a Trump, a sus desplantes, a sus demasías, a diferencia de sus opositores. ¿Qué diría Franco si resucitara?

Cuatro, la conducción económica de su gobierno está permitiendo sortear las guerras en Ucrania, en Gaza y en Irán a un costo menor que muchos otros países del mundo.

No es poco. Habrá que ver qué dirán los electores.


septiembre 30, 2026

La razonabilidad puesta a prueba

Foto de AbsolutVision en Unsplash

Habiendo guerras en el Medio Oriente, en el estrecho de Ormuz, y en Ucrania, si creemos que podemos seguir viéndolas por televisión o leyéndolas en los medios de comunicación, sin mayores consecuencias, estamos muy equivocados.

La razón es simple: las guerras tienen consecuencias más allá de los límites geográficos en las que se desarrollan. Consecuencias de todo orden que estamos viviendo en carne propia. Mal que mal hace rato que dejamos de vivir en forma independiente, si es que alguna vez vivimos de esta forma. Somos dependientes. Nos guste o no, estamos globalizados, desde el minuto en que se nos invitó a dejar de producir lo que no sabemos, concentrarnos en lo que sí sabemos, en aprovechar lo que tenemos y traer de afuera lo que no tenemos.

La guerra en Irak es la cara más visible por su impacto en el valor del petróleo, recurso del que dependemos y seguiremos dependiendo quizás por cuánto tiempo más.

Las guerras en Ucrania y en Gaza nos impactan más indirectamente, pero no por ello dejan de hacerlo. Desestabilizan los mercados, ponen signos de interrogación respecto del futuro, afectan las sensaciones, las emociones. Las muertes, atentados, destrucción que observamos a diario, y quienes no la vivimos, inciden en nuestro ánimo, en nuestra salud mental, en nuestros hijos, en nuestra convivencia, en nuestra mirada del futuro.

Vaya mundo el que estamos dejando a nuestros hijos. ¿Qué ganas de tener hijos podemos tener? La baja tasa de natalidad algo tiene que ver con todo esto. Muchas parejas jóvenes prefieren tener animales de compañía antes que hijos.

Todas estas guerras ¿para qué? ¿Para clavar estacas? ¿Para imponer nuestros términos? ¿Para que el adversario, o enemigo, no salga con la suya? Confieso que me cuesta entender los tiempos que vivimos. Me baja la duda si somos seres racionales; también dudo que seamos seres emocionales. ¿Cuántas veces tenemos que tropezar con la misma piedra para darnos cuenta de las barbaridades que cometemos?

Curiosamente todo esto se está dando junto con avances científicos y tecnológicos sin precedentes. Vaya paradoja, avances que permiten una mejor vida para unos, y en paralelo, una peor vida para otros. En la práctica, lo de la mejor vida para unos es discutible, porque al final del día estamos todos en un mismo barco, vivimos en un mismo planeta que estamos haciendo zumbar, climáticamente, ecológicamente, socialmente.

No pocos pensarán que quienes no estamos implicados, físicamente, geográficamente, militarmente, o de cualquier otra forma, no nos veremos afectados. Por más alejados que estemos de los puntos en conflicto, de los centros de poder, nos rebota, sino financieramente, nos rebota psíquicamente. No se puede vivir bajo la amenaza permanente de calores extremos, de bombardeos, de incendios, de inundaciones como parecen ser los tiempos que vivimos.

Es tiempo que demostremos que no hemos perdido nuestra capacidad de raciocinio. Es tiempo de levantar la cabeza, de apelar a lo mejor de cada uno de nosotros en vez de lo peor. Es tiempo de demostrar que somos más inteligentes que tontos antes que sea tarde.

Es tiempo de saber elegir bien a quienes han de liderarnos.

septiembre 21, 2026

La vulnerabilidad de Ceuta

De un día para otro, a fines de julio de este año (2026), alrededor de 70 mil marroquíes, la mayoría niños y jóvenes, se trasladaron a Ceuta, ciudad autónoma española localizada en el norte de África, al igual que Melilla.

Cabe destacar que la población de Ceuta es de poco más de 80 mil residentes, siendo sobre el 90% de ella, de nacionalidad española. No escapará a la comprensión de los lectores el colapso que tal inesperada invasión produjo y que sus habitantes se sientan agredidos.

Pocos días después, retornaron, o fueron devueltos, del orden de 60 mil de ellos por diversos factores (reactivación de la cooperación fronteriza con Marruecos; aplicación de devoluciones en caliente por parte de la Policía Nacional y la Guardia Civil españolas; colapso de la infraestructura de Ceuta imposibilitada de atender tal flujo migratorio). Persisten quienes no pudieron ser devueltos por ley, los menores no acompañados, quienes legalmente requieren un protocolo de protección. Esto implica registrar a cada uno de los miles de menores que siguen en Ceuta.

Estos son los hechos que tienen a los habitantes de Ceuta, conmocionados, y al gobierno de Sánchez contra las cuerdas, ya sea porque no previó tal situación, ya sea por la forma con que ha gestionado este proceso. No solo lo tiene contra las cuerdas, sino que, muy probablemente le cueste caro en términos electorales dado que  la renovación del parlamento y el gobierno está a la vuelta de la esquina, el próximo año.

La oposición del PP y VOX ya le está sacando brillo al caso ceutí denunciando la que consideran pasividad gubernamental haciendo caso omiso a la complejidad que encierra la realidad geopolítica y socioeconómica imperante.

¿Cuál es la realidad geopolítica? La ubicación geográfica de Ceuta, una ciudad aislada de España, al igual que Melilla, en continente africano, que limita por tierra con Marruecos. Ceuta está en España, y España está en la Unión Europea (UE). Por tanto, Ceuta está en la UE y la UE está en África. A esto agreguemos que Marruecos no reconoce formalmente la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. Este no reconocimiento incide en que la cooperación fronteriza no necesariamente sea la que España esperaría.

¿Cuál es la realidad socioeconómica? El desnivel en la calidad de vida existente en la UE y Marruecos es tal que la tentación por emigrar por parte de los marroquíes no es posible soslayar. A esto agreguemos la baja tasa de natalidad, tanto española como de los otros países de la UE, en contraste con la alta tasa de natalidad marroquí.  

Estos factores se entrecruzan con otros, pero me atrevería a afirmar que están en el centro del conflicto y que explican la vulnerabilidad de Ceuta.

Insisto en que el hecho de que Ceuta esté en África; que Ceuta sea española; que España esté en la UE, hace que Ceuta está dentro de la UE. Y esto Marruecos lo maneja deliberadamente para cerrar/abrir el grifo del flujo migratorio a su antojo. ¿Para qué? Para obtener concesiones de la contraparte, esto es, España y la UE. Es claro que Marruecos hizo la vista gorda aflojando el control fronterizo en función de sus intereses internos.

Bien sabemos que la relación de vecindad suele ser manipulada por razones de política interna. A la mente se me viene la guerra por Las Malvinas del gobierno argentino encabezado por el general Galtieri. Es un clásico azuzar conflictos con terceros para sacarse el pillo cuando se está en problemas.


Nota:
Esta columna complementa dos ya escritas y tituladas "La crisis migratoria en Ceuta" que pueden leer pulsando aquí para la parte 1 y aquí para la parte 2.

septiembre 19, 2026

Trump, un peligro público universal

Fuente: Foto de Jeff Kingma en Unsplash

Pocas dudas caben de que Trump no está en sus cabales. Y si lo está, es desde una lógica distinta a aquella de la que estoy impregnado. Si bien cuesta tomárselo en serio, desgraciadamente no es broma desde el minuto que tiene acceso a pulsar el botón nuclear, que cree que puede imponer sus términos sin medias tintas.

Cuando sostengo que no está en sus cabales, no estoy formulando una acusación gratuita. Está fundada en comportamientos y hechos.

Dijo que, asumiendo la presidencia, en 24 horas terminaría la guerra en Ucrania. La guerra continúa como prueba de la falsedad y carencia de base de sus afirmaciones. Y no muestra visos de terminar. De cuando en cuando se pega sus peroratas dándola por terminada. Puras fantochadas.

Si algo le caracteriza, es su prepotencia, su afán por retrotraer todo avance civilizatorio alcanzado trabajosamente, dilapidándolo sin vergüenza. Pasando a llevar tratados internacionales, imponiendo la fuerza bruta a tajo y destajo, desvergonzadamente. La captura de Maduro es todo un signo, y la guinda de la torta es la sumisión de la “presidenta encargada” de Venezuela. Lo del narcotráfico no fue más que una excusa, lo que le importaba era apoderarse del petróleo. Con el petróleo en mano ya no necesita a Machado. Y a Cuba la está ahogando a cámara lenta por no someterse a sus designios.

Antes de ganar las elecciones presidenciales de los EEUU, sostuvo que, con él en la presidencia, ya no habría más guerras. Las está multiplicando. Y las guerras en que se está involucrando no muestran signos de terminar ni mucho menos. 

Y más encima quería para sí el Nóbel de la Paz. Finalmente obtuvo, del presidente de la FIFA, Infantino, alias el rastrero, que inventara el premio de la paz de la FIFA para dársela. Y le pidió a Infantino que intercediera para que un jugador de EEUU, en el campeonato mundial, quedara eximido del castigo de jugar un partido clave. Dicho y hecho, el jugador jugó. Así gobierna Trump.

Creyó que su incursión en Irán sería pan comido. Destruyó, mató a toda la cúpula gubernamental, pensando que los iraníes se volcarían a las calles celebrándolo. Una y otra vez ha dicho que la guerra ha terminado. Nada de eso, todo lo contrario, la resistencia perdura hasta el día de hoy. Los iraníes no muestran signos de rendición no obstante las amenazas que periódicamente les lanza. A los estadounidenses le está haciendo recordar la guerra de Vietnam, cuando se fueron derrotados con la cola entre las piernas.

Mientras el mundo sufre las consecuencias de las guerras desatadas, sus negocios están en alza. Está jugando con fuego. Los tratados de libre comercio se los mete al bolsillo. Y como si nada castiga a moros y cristianos, aplicando aranceles a diestra y siniestra, a países “amigos”, dejándolos como chaleco de mono.

Quiere que todos seamos suyo, que México sea un estado más de EEUU, al igual que Canadá, y así estamos. 

Y de cara a las elecciones de “medio término” que se llevarán a cabo en noviembre, donde se renovarán total y parcialmente las dos cámaras que componen el poder legislativo estadounidense, le ha hincado el diente a Groenlandia sin que la OTAN ose reaccionar en su defensa.

En política interna, las guerras le están pasando la cuenta, al igual que a todo el mundo: con inflación, desestabilizando el comercio internacional, las relaciones entre los distintos países. Los gobernantes están perplejos. Nunca imaginaron que al frente de un país como EEUU fuese elegido, no por primera vez, sino por segunda vez, un personaje de tamaña catadura. Ello no hablaría bien de la mayoría de sus ciudadanos.

Que Trump salga airoso de todo esto me temo que sea una mala noticia para quienes no creemos que los conflictos se resuelven por la vía de la imposición de quien tenga consigo la fuerza militar y económica. Una mala noticia porque representa un retroceso civilizatorio, la derrota de la diplomacia, del respeto a los acuerdos contraidos de buena fe entre unos y otros.

septiembre 15, 2026

Liberalismo, iliberalismo y José Antonio Kast (JAK)? (parte 2 de 2)

En un resumen muy apretado de lo visto en parte 1 (leer), donde identificamos lo que es el liberalismo y el iliberalismo, en el siguiente cuadro se presenta un cuadro comparativo entre ambas y con lo que es una autocracia o una dictadura, en relación a 3 elementos: legitimidad, separación o independencia de poderes, en particular respecto del poder judicial, y los derechos individuales:

Atributo

Democracia Liberal

Democracia Iliberal

Autocracia / Dictadura

Legitimidad

Elecciones libres y periódicas

Elecciones libres y periódicas

Coacción, fraude o ausencia de elecciones

Separación de poderes

Independencia judicial estricta

Captura o subordinación del poder judicial

Inexistente

Derechos individuales

Garantizados e inviolables

Subordinados a la mayoría o al "bien común"

Sistemáticamente violentados

Y ahora procuremos descifrar el pensamiento político, económico, social y cultural de JAK a partir de lo que han sido sus posturas, posiciones, actitudes, declaraciones en el tiempo.

En lo económico su pensamiento es claramente neoliberal, de mercado libre, partidario de un Estado mínimo, limitado a cumplir funciones de seguridad fronteriza y control policial, que no entorpezca la libre actividad económica nacional por parte del empresariado. Esta postura implica que es partidario de desregular, de privatizar, de reducir al máximo los impuestos.

En lo social ha sido partidario de la focalización de las ayudas, contrario a los derechos sociales universales, como es el acceso universal a la educación gratuita y a la salud gratuita. En el ámbito cultural está marcado por su pertenencia al movimiento schönstattiano, caracterizado por su conservadurismo católico tradicional. Ello explica su oposición radical al aborto cualesquiera sean sus causales, a la identidad de género, al matrimonio igualitario, y si me apuran, como lo fue en su momento al divorcio.

En lo político su ideario está dado por su adhesión al régimen del innombrable, poniendo el acento en su oposición al comunismo, al socialismo y a todas sus variantes. De paso, adhiere a corrientes de pensamientos nacionalistas que rechazan agendas globalistas, progresistas, woke. Su postura política es de tal radicalidad que renunció a la UDI, partido formado desde las tripas de la dictadura. Esta renuncia se explica por considerar que la UDI se había desviado de su génesis, fundando un partido, el republicano, situado a la derecha de la derecha tradicional. Quienes adhieren al partido republicano no han trepidado en calificar, tanto a la UDI como a RN, como la “derechita cobarde”.

En lo institucional su postura en favor de la seguridad nacional está marcada por su disposición para aplicar estados de excepción que le permitan posponer garantías individuales para implementar severas medidas punitivas, junto con dar cancha libre a las fuerzas de orden en el ejercicio de sus funciones. La razón de ser del Estado se limita a resguardar las fronteras y el orden público interno.

En el cuadro siguiente se incluyen las características de los gobiernos con los cuales JAK ha mostrado mayor cercanía.

Hungría

(bajo Viktor Orbán)

Caracterizado por un fuerte conservadurismo, por la necesidad de recuperar valores tradicionales, por un rediseño constitucional modificando leyes electorales, coaccionando o comprando medios de comunicación independientes y reconfigurando el poder judicial con perfiles afines. No obstante lo señalado, en las últimas elecciones fue derrotado sin atenuantes.

El Salvador (bajo Nayib Bukele)

Destacado como un modelo de "iliberalismo de seguridad". Su alta popularidad, impulsada por la drástica reducción de la violencia de las pandillas, ha ido acompañada del control del parlamento y la sala constitucional, la concentración de poderes, la suspensión temporal de garantías procesales mediante estados de excepción prolongados y la reelección presidencial a pesar de las prohibiciones constitucionales previas apoyado en la eficiencia punitiva contra la delincuencia generalizada.

Concentración del Poder Ejecutivo y estado de excepción prolongado. Para lo cual no trepida en  destituir magistrados y fiscal general, reformulación y eliminación de límites a la reelección presidencial, régimen de excepción continuo con suspensión de garantías procesales.

Todo esto lo hace aludiendo a la necesidad de imponer la Seguridad nacional, erradicación de pandillas y combate a la corrupción "casta política tradicional".

India (bajo Narendra Modi)

Se trata de un régimen etno-nacionalista mayoritario (Hindutva) con fuerte presión sobre la prensa independiente, instrumentalización de agencias fiscales/judiciales contra la oposición, leyes de ciudadanía con criterios religiosos que debilitan a las minorías. Justifica su accionar en una defensa de la identidad nacional hindú, desarrollo económico y seguridad frente a amenazas externas.

El partido gobernante (BJP) ha combinado victorias electorales masivas con presiones a medios independientes y una retórica nacionalista hindú que margina a minorías religiosas (como la musulmana) y condiciona la neutralidad del Estado.

Turquía (bajo Recep Tayyip Erdoğan)

Es uno de los ejemplos más consolidados. Mantiene elecciones altamente competitivas pero asimétricas, donde el ejecutivo domina los medios estatales, utiliza el poder judicial para procesar a líderes opositores y ha concentrado enormes poderes presidenciales tras reformar la Constitución.

Presidencialismo autocrático, control mediático y restricción a la oposición. Para ello impulsa Reformas constitucionales hiperpresidencialistas, purgas institucionales tras el intento de golpe de 2016, persecución judicial de líderes opositores, intervención en medios independientes. Todo esto lo hace amparándose en un Nacionalismo soberanista, valores tradicionales y protección frente a amenazas internas/externas.

Eslovaquia (bajo Robert Fico)

En el contexto europeo, ha mostrado tendencias iliberales mediante reformas dirigidas a clausurar fiscalías especiales anticorrupción, modificar el control estatal sobre la radiotelevisión pública y endurecer el discurso contra la sociedad civil.

EEUU

bajo Donald Trump)

Atiza la polarización institucional con una retórica contra el contrapeso judicial e integridad electoral desafiando resultados electorales con ataques contra el sistema de votación, efectuando nombramientos judiciales marcadamente ideológicos y erosionando el aparato burocrático profesional (Deep State) en base a su slogan "America First", un populismo anti-élite (anti-establishment) y  una preservación cultural tradicional.

Argentina (bajo Javier Milei)

Se caracteriza por una gobernanza mediante un uso intensivo de decretos de necesidad y urgencia (DNU) extraordinarios, una confrontación constante con el Congreso y Poder Judicial, y una permanente descalificación pública a la prensa y opositores, justificada por la necesidad de emprender una batalla cultural anti-colectivista, una emergencia económica y de desmantelar una "casta política" parasitaria.

Llamará la atención que en este listado no aparezcan Rusia, Cuba, Venezuela y Nicaragua, países que en su momento podían haber sido catalogados como democracias iliberales dado que sus máximas autoridades eran electas. Sin embargo, en la actualidad podemos catalogarlas como autocracias o regímenes autoritarios, ya que las elecciones que tienen lugar en ellos son verdaderas parodias, dado que no son verdaderamente competitivas.

Volviendo a JAK, cabe destacar que pertenece, o al menos ha pertenecido, a organizaciones internacionales que lo retratan cabalmente. Entre ellas destacan:

  • la Political Network for Values (PNfV), que defiende la familia clásica tradicional y está en contra del aborto, el feminismo y la agenda LGTB+, organización que presidió en el año 2022;
  • la Conservative Political Action Conference (CPAC), conferencia política conservadora vinculada al trumpismo en EEUU, donde JAK ha sido expositor; 
  • el Grupo de la Cumbre Transatlántica (GCT) que articula a partidos y dirigentes de la  derecha ultraconservadora europea; y 
  • el Foro de Madrid, alianza internacional impulsada desde España por VOX, partido de la ultraderecha española, que reúne a políticos iberoamericanos que se oponen a las ideas de la izquierda y a las instituciones multilaterales. Recientemente, en los primeros días de septiembre, este Foro de Madrid tuvo lugar en Santiago de Chile, evento que fue inaugurado por Javier Milei, presidente de Argentina, y clausurado por el mismísimo JAK (ver video).

Cotejando el pensamiento de JAK ya descrito, con su pertenencia a organizaciones internacionales y su adhesión a regímenes/gobiernos específicos, más afines al iliberalismo que al liberalismo, nos permiten afirmar que su impronta es más iliberal que liberal.

Si bien esta impronta no parece ser tan clara en sus primeros meses de gobierno, ello se debería a razones eminentemente tácticas, o por decirlo de otro modo, “el horno aún no está para bollos”. Pero una vez que “el horno esté para bollos”, todo apunta a que sus rasgos iliberales se verán fuertemente remarcados.

Observación: este artículo ha sido escrito con apoyo de Gemini y Chatgpt.