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julio 08, 2026

Trump sin filtros

Nos guste o no, la realidad política internacional actual está marcada por Trump, un personaje que nos recuerda tiempos prehistóricos, sin reglas, de la imposición de la fuerza. Ahora, estando en una reunión de la OTAN en Ankara, la capital de Turquía, una vez más se dio el lujo de subir y bajar a su antojo a quienes no le rinden pleitesía.

Cuesta creer que sea el presidente de los EEUU, y que haya sido elegido por sus conciudadanos. Temo que hayan generado un monstruo, tal como hace casi un siglo los alemanes depositaron su confianza en quién los condujo al desastre bajo la excusa de conducirlos a la Gran Alemania. La diferencia estriba en que entonces Hitler no contaba con la bomba atómica. Trump sí cuenta con ella. Al igual que Hitler, pareciera no tener frenos a sus propósitos de expansión.

Basta tener dos dedos de frente para percatarnos que Trump es un niño malcriado que siempre ha hecho lo que ha querido, sin límites, ni escrúpulos para hacer y decir lo que se le antoja, para insultar y adular según sus intereses. Un nuevo rico, maleducado, sin los filtros que provee la educación para saber ser y estar, para comportarnos, relacionarnos, no insultar, respetar a los demás. Lo dramático es que tiene poder de destrucción gracias a sus seguidores, sus votantes, quienes aprecian y valoran su rusticidad, su brutalidad.

Se dio el lujo, y gusto, de raptar al presidente de un país, Venezuela, supuestamente soberano, y llevárselo a EEUU para que lo enjuicien. Lo hizo sin arrugarse siquiera. Para remate ahora tiene a una presidenta encargada, Delcy, para ver si se porta bien, según su parecer, mientras a María Corina la tiene en estado de espera. Mientras tanto, tiene a Cuba, no bailando cumbia, sino que al compás de sus arbitrios.

En Irán se dio el lujo de descabezar el régimen imperante asesinando a toda su cúpula. Uno de los motivos, para evitar que tengan la capacidad de destrucción que proveen las bombas atómicas, que EEUU sí puede tenerlas, pero no Irán. ¿Qué se cree? Basta que alguien tenga capacidad nuclear para que los demás también lo quieran. Es como el niño que tiene un juguete, pero que no quiere que otros niños lo tengan.

Lo lógico es que nadie tenga bombas atómicas y a eso apuntaba el tratado de no proliferación nuclear firmado hace más de 10 años, de ir desmontando todas las capacidades nucleares. Fue el mismísimo Trump resolvió desahuciar el tratado con la excusa de que no estaba siendo respetado.

Para el mundial de futbol no se aguantó de meter su cuchara, solicitando al presidente de la FIFA, Infantino, que levantara una sanción que imposibilitaba la actuación de uno de los jugadores cruciales de EEUU en un partido crucial ante Bélgica. Infantino, no lo pensó dos veces, accediendo rastreramente a la petición. 

Seguramente, Trump soñaba con una final entre EEUU y Argentina, de modo de poder verla junto con Milei, su fan número uno en América Latina. Los belgas se encargaron de poner en su lugar a Trump dejando fuera de carrera a EEUU.

Ahora, en Ankara vuelve a sus andadas resucitando su aspiración por hacerse de Groenlandia, e insultar a quienes no le rinden pleitesía. Penoso el rol de Rutte, el secretario general de la OTAN, su perro faldero.

Quiere suprimir todo comercio con España porque Sánchez, el presidente del gobierno de España, le negó el acceso a las bases militares que tiene en España para agredir a Irán. Todo un matón de barrio, de la más baja estofa, impresentable. 

Paradojalmente, a pesar de que el gobierno de Sánchez está al borde de la cornisa por la corrupción de no pocos de sus colaboradores inmediatos, España crece más que los demás paìses europeos, en gran parte gracias a su postura de NO a la guerra y su actitud frente a los inmigrantes. Al paso que vamos, capaz que en las elecciones generales que tendrán lugar próximamente, la consigna se plantee en forma tal que los españoles escojan entre Sànchez y Trump, asimilando las posturas de Feijóo y Abascal a las del trumpismo.

EEUU tiene la desgracia de celebrar sus 250 años de independencia dependiendo de los vaivenes y palos de ciego de un presidente que nos está haciendo retrotraer a rtiempos del Ku Klux Klan. El Trump que en campaña dijo que en 24 horas terminaría todas las guerras, es el mismo de la operación "furia épica" contra Irán.

Pero lo más patético es presenciar la reproducción de personajes de su calaña (Bukele, Milei, De la Espirella, etc.), aupados, elegidos, por quienes serán sus primeras víctimas. Bajo la bandera de hacer nuevamente grande a América, el movimiento MAGA (Make America Great Again), la está empobreciendo a pasos agigantados. Mientras tanto, él y quienes le rodean enriquecen a manos llenas a vista y paciencia de todo el mundo.

China y Rusia, de momento están tomando palco, pero no dudo que también están tomando nota de un proceso cuyo final es difícil de prever.

junio 14, 2026

¿Quién es Peter Thiel?

Foto de Mariia Shalabaieva en Unsplash

La reciente visita de Peter Thiel a Chile para reunirse con el presidente José Antonio Kast (JAK) no es inocua. Thiel, llegó procedente de Argentina, donde se reunió con Milei. Thiel no es un personaje cualquiera, como magnate tecnológico y fundador de la empresa Palantir, algo trae bajo la manga. Oficialmente se informa que la reunión habría sido breve y protocolar. Como diría un conocido abogado, ”somos tontos hasta las 12”. 

Lo confirma el hecho de que JAK se haya negado a informar de los temas tratados con la excusa de la inviolabilidad de las comunicaciones privadas. ¿Conversaciones privadas en la casa de gobierno, en La Moneda? ¿Estaremos ante una nueva metáfora? ¿o de una hipérbole?

Hasta ahora se ignoran los motivos y contenidos de lo conversado. Por tanto, tenemos chipe libre para especular en torno a lo que pueden haber estado conversando, porque no creo que se hayan reunido para jugar a las bolitas ni para tratar temas que no sean de interés público.

Partamos preguntándonos quién es Peter Thiel. Estamos ante un personaje que nació en Frankfurt, Alemania, en 1967, cuyo padre era ingeniero químico. Su infancia está marcada por la itinerancia familiar, dado que, al año de vida, en 1968, sus padres emigran a EEUU en busca de nuevos horizontes, y a comienzos de los 70 vuelven a emigrar, esta vez a Sudáfrica, en tiempos de apartheid, de la segregación racial. Acá es internado en una escuela de habla alemana caracterizada por su estrictez y los castigos físicos.

Los cambios de residencia de sus padres, obligan a cambiarlo de escuela múltiples veces, hasta que en 1977 deciden retornar a EEUU en forma definitiva, país donde termina sus estudios secundarios e inicia estudios superiores en la Universidad de Stanford para estudiar filosofía (bachelor of arts), graduándose en 1989. Luego estudia leyes, titulándose como abogado en 1992, en la misma universidad.

Fueron los estudios de filosofía los que lo marcaron al sumergirse en la teoría mimética de Girard, filósofo francés, quien sostuvo que el deseo humano no es innato, sino que aprendido e imitativo (mímesis), que copiamos lo que otros desean, lo que inevitablemente generaría rivalidad, competencia, conflicto y violencia, lo que llevaría a explicar terminaría la necesidad de restaurar el orden social.

Esta teoría terminaría por empapar la visión de los negocios por parte de Thiel, postulando que la competencia destruye las ganancias. Su tesis es que para tener éxito toda empresa debe buscar el monopolio, algo único, en vez de competir por la vía de imitar a los demás.

Su adhesión a esta teoría va definiendo su perfil ideológico libertario, conservador, opositor a la cultura progresista institucional, caracterizada por su multiculturalismo. Para expresar sus ideas, funda en 1987 la revista The Stanford Review, donde conoce a quienes más adelante serían sus socios en PayPal y en Palantir, tejiendo con ellos una red de poder en Silicon Valley.

Se afirma que su formación escolar inicial en Sudáfrica, estricta, severa, rígida puede haber incidido en su actual pensamiento libertario caracterizado por su rechazo al control estatal, al uniformismo y a la disciplina ciega. Esto, a pesar de haber estado en una colonia de expatriados alemanes nostálgicos del pasado imperial alemán y del nazismo.

En la actualidad, su afinidad con gobiernos y/o sectores iliberales, autoritarios, tecnocráticos es indesmentible desde el minuto que contribuye financieramente, con mucha fuerza, a quienes impulsan la agenda de la derecha radical estadounidense en los campos de la política y de los negocios.

Estamos ante un personaje de temer que recién está dando sus primeros pasos, pero cuya influencia ya se está haciendo sentir en las más diversas instancias, tanto políticas, económicas, sociales, como tecnológicas. Espero escribir en otra ocasión en torno a ellas.

mayo 27, 2026

El rearme alemán

Foto de Pascal Bernardon en Unsplash

Por estos días estamos viendo, gracias a Trump, que Alemania está volviendo por sus fueros. Una suerte de resurrección del nazismo y de volver a armarse. Todo, como consecuencia de unos EEUU que en manos de Trump postula la necesidad de que la Unión Europea se las arregle por su cuenta, al mismo tiempo que alienta el resurgimiento de la ultraderecha. Para ello apoya a los regímenes nacionalistas, eufemísticamente llamados euroescépticos, que comulgan con su visión del mundo. Trump olvida que fueron los mismos EEUU quienes prohibieron el rearme de Alemania a fines de la década de los cuarente del siglo pasado.

Pocas dudas caben que busca horadar las bases de los países que conforman la UE, unidad política, económica y social que se alcanzó a fraguar a medio siglo del término de la segunda guerra mundial (2GM). La gran paradoja es que, al término de la 2GM, con una Alemania derrotada, dividida, con su economía por los suelos, para que no volviese a verse tentada por rearmarse, las potencias ganadoras -EEUU, URSS, Francia e Inglaterra-, los aliados, acordaron prohibir el rearme alemán, al igual que el rearme japonés.

Todo esto me recuerda el término de la primera guerra mundial (1GM) de 1914-18, las condiciones impuestas por las potencias vencedoras a través del tratado de Versalles a Alemania, también derrotada en esa oportunidad. Entre ellas, las de prohibir su rearme. Esta prohibición, junto con la ausencia de ayuda para recuperar la economía, fue generando un contexto político y social que posibilitó la emergencia de un populismo que se hizo carne en el nacionalsocialismo -nazismo en Alemania- bajo la figura de un personaje, Adolf Hitler, quien tuvo la paciencia para esperar su hora, no trepidando en violar las disposiciones que impedían el rearme alemán, impulsándolo bajo cuerda con la venia de las élites políticas alemanas de entonces.  

Para estos efectos, no dudó en explotar la realidad que se vivía enfocando el blanco a grupos específicos de quienes conformaban la sociedad alemana: los judíos, los comunistas, los gitanos, los homosexuales y otros grupos minoritarios. La experiencia nazi ya sabemos cómo terminó: con su hundimiento, dejando tras sí millones de muertos y familias destruidas. Como consecuencia de esta 2GM uno de los acuerdos, al igual que cuando finalizó la 1GM, se acordó prohibir el rearme alemán. Pero ahora esta prohibición fue complementada con un programa de ayuda para la recuperación no solo de Alemania, sino que, de Europa, el llamado plan Marshall, concebido a partir de la experiencia vivida después de la 1GM.

Este plan fue una iniciativa de EEUU con dos objetivos explícitos y uno implícito. Los explícitos fueron contribuir a reconstruir una Europa que estaba en escombros, y detener la expansión del comunismo de la URSS. El implícito, fue evitar que Alemania volviese a tentarse a rearmarse.

El resultado de este plan, en Alemania, de la mano de Ludwig Erhard, entonces ministro de finanzas del gobierno encabezado por Konrad Adenauer, junto con la laboriosidad y disciplina del pueblo alemán, dieron forma a lo que suele llamarse como el milagro económico alemán. La prohibición de destinar recursos al rearme militar terminó siendo una ventaja para Alemania, porque la forzó a concentrar sus recursos económicos y capacidades humanas en su recuperación para convertirse en la potencia industrial que es actualmente.

Por eso, no se entiende la presión de Trump para que la UE aumente su presupuesto militar, que inevitablemente deberá provenir de una disminución de recursos que se destinan a otros sectores. Lo más probable es que con la mirada puesta en los negocios, Trump esté pensando en que el mayor gasto militar de los países de la UE esté destinado a la compra de armamentos estadounidenses. En el minuto actual, como están las cosas, Trump le está dando alas al extremismo. Dijo que, con él en el gobierno, al otro día terminarían las guerras. No está haciendo otra cosa que, todo lo contrario. Pero esto ya es tema para otra columna.

mayo 22, 2026

La trampa de Tucídides

Trump no se aguanta de estar permanentemente en la cresta de la ola. Se las arregla para estar siempre en el candelero, esto es, llamando la atención permanentemente y generando una relación de amor y odio. Nadie, o pocos, pueden permanecer indiferentes ante sus expresiones.

Acaba de estar en China. De la boca para afuera puede decirse cualquier cosa, pero en la práctica todo apunta a revertir una realidad que aparece como irreversible. Una suerte de iniciativa desesperada por cumplir con su slogan MAGA (Make America Great Again) con el que logró volver a la Casa Blanca. Prueba lo señalado que no fue acompañado de políticos, sino que, de palos gruesos tecnológicos, de la élite tecnocrática que lo rodea. Ahí estaban Elon Musk de Tesla, Jensen Huang de Nvidia, Tim Cook de Apple, así como representantes de otras grandes empresas tales como Qualcomm, Boeing, Citigroup, Goldman Sachs.

No escapará a mis lectores que no fueron por bolitas de dulce. La hegemonía estadounidense, industrial, tecnológica y financiera está en declive. Y me atrevería a afirmar que a EEUU le salió el tiro por la culata. Recordemos la visita de Kissinger a China, en tiempos de Nixon, a comienzos de los 70, en 1971, para reunirse con Mao Tse Tung y Zou En Lai. Su objetivo fue abrir el mercado chino al aparato productivo estadounidense. Un mercado con dominio de una economía campesina, poco desarrollado, pero muy apetitoso por su magnitud, los millones de chinos. Lo concreto es que a partir de esta apertura los chinos se desarrollaron de forma tal que están terminando por dar vuelta la tortilla.

En poco más de medio siglo tenemos al primer ministro chino, Xi Jin Ping, frente a Trump hablándole de la “trampa de Tucídides”. Estoy seguro de que Trump, al igual que todos nosotros, lo desconocía, como lo prueba que haya quedado mirando al techo. Esta trampa hace referencia al riesgo de conflicto cuando una potencia emergente amenaza con desplazar a una potencia dominante. Tucídides fue un historiador griego que explicó la inevitabilidad de la guerra del Peloponeso (siglo V A.C.) debido a la emergencia de Atenas que activó las alarmas de Esparta, la potencia dominante.

Como puede verse, Xi fue al hueso, sin medias tintas, invitando a Trump a no caer en la trampa de Tucídides, esto es, la inevitabilidad de una conflagración entre una potencia emergente (China) y una potencia decadente (EEUU). Para estos efectos, Xi formuló la pregunta del millón: ¿Podrán China y Estados Unidos superar la 'trampa de Tucídides' y establecer un nuevo paradigma para las relaciones entre grandes potencias?

Lo que hizo Xi, no fue una amenaza, sino una invitación a tratarse como iguales, lo que a Trump debe costarle tanto porque cree en el “destino manifiesto“ de EEUU, como por poner en jaque tanto su slogan MAGA como la expresión “God Bless America”. Pero lo peor de todo, para Trump y sus acérrimos seguidores en todo el mundo, es que China esté emergiendo con un sistema político que es la antítesis del que impera en occidente. Todo un tema que amerita otra columna, al menos una.

 

marzo 19, 2026

Con licencia para matar

Foto de Jeff Kingma en Unsplash

Como dos matones de barrio, Trump y Netanyahu, se encuentran haciendo de las suyas. La lógica que tienen es impecable: prevenir y/o liberar. El mismo racional de siempre, y de los mismos de siempre. Prevenir que tengan la capacidad de producción nuclear, de tener la bomba atómica, o de instalar un régimen que coarte las libertades. Liberar a los pueblos de tiranías, de regímenes opresivos. 

Mientras Netanyahu habla poco, Trump habla hasta por los codos, pero ambos hacen gala de su poder armado, con licencia para matar. El fin justifica los medios, no importando si en el camino caen niños ni civiles. Todo vale en esta cruzada.

Esto terminará mal. De momento se trata de guerras, bombardeos, capturas, asesinatos, bloqueos que estamos viviendo por vía televisiva, pero cuyas consecuencias recién estamos empezando a percibir. Lo más trágico en que observamos los acontecimientos impertérritos, sin capacidad para hacer nada, para detenerlo. Estamos ante la imposición de la fuerza bruta, del ingreso a un mundo sin reglas. Los esfuerzos desplegados hasta la fecha para revertir este estado de cosas, al menos hasta ahora, han sido insuficientes e infructuosos.

No me calza que Trump pueda capturar a un presidente, el de Venezuela llevárselo a su casa, y no pase nada. Si alguien pensó que era para restaurar la democracia, ya se habrá percatado que tras el rapto está el interés por apoderarse del petróleo que yace bajo suelo venezolano. Si alguien pensó que el pueblo venezolano saldría a defender a su presidente convertido en rehén, se habrá percatado que eso no ocurrió, sino todo lo contrario.

No me calza que Trump pueda colocar un testaferro en Cuba para dar vuelta la tortilla, lo que está a punto de ocurrir si es que ya no ha ocurrido, sin que pase nada. Si alguien pensó que el pueblo cubano saldría a las calles a defender la revolución, se habrá percatado que eso no ocurrió, y capaz que termine ocurriendo lo contrario, que las masas salgan a las calles celebrando la “liberación”.

No me calza que Trump e Israel maten de un paraguazo a la cúpula gobernante iraní sin que pase nada. Dicen que lo hacen para liberar al pueblo iraní de un régimen opresor nacido a partir de la revolución islámica de 1979. Cualquiera con dos dedos de frente se percatará que lo que le interesa a Trump no es la instauración de la democracia, sino el petróleo. En tanto que a Netanyahu lo que le importa es que no tenga capacidad nuclear.

Lo que estamos viendo es la caída de máscaras. Lo que está importando es el poder puro y duro. Nada de democracia, organismos internacionales, de paz, de reglas, de DDHH, ni qué otros ocho cuartos. Todo esto está saltando por los aires.

Aprovecho de señalar que los regímenes imperantes en Venezuela, Cuba e Irán son de mi devoción. Mis preferencias de gobierno están muy lejos de lo que esos regímenes representan, por lo que de estas líneas no cabe deducir que adhiero a ellos. Quienes me conocen, bien lo saben.

¿Qué es lo que me está llamando la atención?

Uno, que ahora las intervenciones son puntuales, capturando o matando a peces gordos, esperando que surjan líderes políticos locales, testaferros, sin involucrarse directamente. Así han procedido en Venezuela y esperan hacerlo en Cuba e Irán.

Dos, que Rusia y China no se estén dando por aludidos, no implicándose. En el caso de Rusia presumo que por estar centrado en Ucrania, y no tener capacidad de producción interna de petróleo. El caso de China, es distinto, para no empeorar las cosas, pero en algún minuto sospecho que tendrá que meter la cuchara porque su aparato productivo es altamente dependiente del abastecimiento de petróleo de Irán.

Tres, que ni Trump ni Netanyahu hayan querido descabezar el régimen de Corea del Norte, país que sí tendría la capacidad nuclear que los iraníes han querido desarrollar. Quizás por eso mismo no lo han descabezado, porque ganas les debe sobrar. Y también porque Corea del Norte no tendría petróleo. A fin de cuentas, lo que está tras todo esto, es el control del petróleo.

Cuatro, todo esto me hace recordar tiempos de niños, en los que uno quiere llevarse todas las pelotas. Yo puedo tener la pelota, pero tú no, y si tienes una, te la quito porque solo yo puedo tenerla. Los países que tienen capacidad nuclear no quieren que otros países la tengan. El remedio para esto es simple: que nadie la tenga. O nadie tiene una pelota, o todos tienen una pelota. ¿Por qué unos sí, otros no? ¿Porque unos son buenos y otros los malos?

Con todo, soy optimista. No puede triunfar el mal. Más temprano que tarde, el bien se impondrá.

febrero 10, 2026

Las jugarretas de Trump

Foto de Sean Ferigan en Unsplash

Parece increíble todo lo que ha estado haciendo Trump en su primer año de gobierno, disparando de chincol a jote, dejando la crema, por decir lo menos, tanto a nivel interno, como externo. Pocos, muy pocos iluminados han sido capaces de prever lo que sobrevendría. Tal como hay borrascas, temporales, ciclones en el ámbito climático, Trump está representándolo en el ámbito político. Y eso que la película aún no termina.

El ciclón Trump se veía venir, era absolutamente previsible, pero no queríamos verlo. Hay algo que nos impide ver, que nos impide creer, tal como hace casi un siglo atrás ocurrió en Europa, cuando surgió la figura de Hitler en Alemania y de Mussolini en Italia. Siempre cuesta creer lo increíble. Dejamos pasar, total, no es para tanto, son exageraciones. Todos los signos, todas las pistas, todas las huellas que nos pongan por delante son insuficientes cuando no queremos creer

Es lo que está ocurriendo con Trump. En su primer mandato dejó algunas pistas de su carácter autocrático, el que no pudo desarrollar por estar encorsetado por un congreso que no le era afín. Hoy el panorama es distinto porque, al menos hasta ahora, el partido republicano es mayoría en el congreso, y los tiene en el bolsillo. Mientras tanto, los demócratas están paralizados, sin atinar a reaccionar.

Todo esto está cambiando, muy lentamente, muy a destiempo, pero está cambiando. Y estos cambios hay que reforzarlos. Es imperativo poner freno a todos los autócratas, a todos los que creen que pueden hacer lo que quieren, sean de la ideología que sean, de izquierda, derecha, arriba o abajo. No podemos mantenernos impávidos ante los abusos de poder. Nuestra pasividad terminará por pasarnos la cuenta. Nadie tiene derecho a hacer lo que se le antoje en perjuicio de terceros.

Trump lo está haciendo a vista y paciencia de todo el mundo. Cree que es llegar y llevar (*).  Aspira imponer el imperio de la fuerza bruta. Si no haces lo que quiero, te impongo aranceles; si no subes el gasto militar, te bloqueo. Y así está gobernando para complacer a sus adherentes agrupados en Make América Great Again (MAGA).

Se ha dado el lujo de capturar a Maduro en Venezuela, sin que pase nada, sin que haya reacción ni capacidad reactiva alguna por parte del gobierno y el pueblo venezolano. Ahora, está jugando con Venezuela de la mano de Delcy Rodríguez, la “presidenta encargada”. ¿presidenta encargada de quién? ¿de Venezuela o de Trump? Acá hay gato encerrado.

En una conferencia de prensa, también se dio el lujo de trapear públicamente con el primer ministro de Ucrania, Zelensky, enrostrándole que estaba perdido, que tenía que ceder ante Putin. También ha menospreciado a Europa, aprovechando la falta de unidad, la existencia de distintas posturas en los gobiernos que constituyen la Unión Europea (UE). Trump no ha dado puntada sin hilo. Trump y Putin son las dos caras de una misma moneda.

En su campaña, Trump sostuvo que la guerra en Ucrania la terminaría en 24 horas. Afirmación que suponía la entrega, el abandono de Ucrania por parte de Europa para complacer a Putin. Lo concreto es que la guerra continúa desangrando no solo a Ucrania, sino que al mundo entero.

Si a esto agregamos la pretensión trumpista de hacer suya Groenlandia, por las buenas o las malas, tenemos la mesa servida. Por suerte, al menos para este caso, la UE parece haberse puesto de acuerdo, forzando a Trump a poner marcha atrás. El mensaje es claro: ante personajes de este tenor, no caben respuestas pusilánimes. Macron parece ser uno de los primeros en visualizarlo.

Ahora se le abrió un frente interno gracias a la ICE, la policía de control inmigratorio, cuyas actuaciones están generando consecuencias que delatan el tenor, el verdadero rostro del gobierno de Trump. Los miembros de ICE parecen ser equivalentes a las fuerzas paramilitares, o policías secretas propias de las dictaduras, como fueron los Tonton Macoutes de Duvalier, los miembros de la Schutzstaffel (SS) de Hitler, los integrantes de la NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos) de Stalin, y quienes conformaron la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) de Pinochet en Chile.

La elección parlamentaria de fines de año, en EEUU, es la oportunidad para ponerle freno a la embestida trumpista, la que debe ser acompañada por una postura de párele por parte de Europa y el resto del mundo. Trump es el clásico personaje que exige tener al frente a quienes tengan la capacidad para entender que no es con palabras de buena crianza, ni cediendo terreno, como puedas hacerlo entrar en razón.

Todo esto se enmarca en la gran batalla cultural en que se ha embarcado Trump bajo la premisa de que el mundo occidental se encontraría amenazado por el comunismo, el islamismo, el feminismo, el homosexualismo, el indigenismo, el ecologismo, el animalismo. 

El presidente electo, José Antonio Kast, recientemente se ha hecho eco de este enfoque en un foro mundial que congregó a quienes consideran que el mundo ha ido demasiado lejos, alejándose de los valores judeocristianos que nos caracterizarían.

Lo curioso es que el contenido de los archivos de Epstein, que involucran a Trump, va en la dirección contraria de la que pregonan sus adherentes.

(*) “Llegar y llevar, compre en La Polar” gancho publicitario empleado por una empresa comercial chilena llamada La Polar. 

enero 23, 2026

Intentando descifrar a Trump

Foto de visuals en Unsplash

Trump tiene múltiples propósitos. Uno de ellos es llamar la atención, que el foco esté puesto en él y para ello no pierde ocasión para estar en todas. Al cumplirse un año de su gobierno, es imposible encontrar un día siquiera, de entre los 365 días, en el que no haya estado en la portada de los medios de comunicación escritos y no escritos. Ha sido un año tan vertiginoso, sin duda, que cualquiera pensaría que llevara mucho más tiempo. Partió como tromba con sus famosas órdenes ejecutivas. Desde entonces, no ha parado.

Ha estado en todas. Si no es por la guerra arancelaria que ha desatado, es por la guerra en Ucrania, o por la guerra en Gaza, o por el bombardeo en Irán, o por el secuestro de Maduro en Venezuela, o por su intromisión en las elecciones argentinas, o por su voluntad de apoderarse de Groenlandia por las buenas o por las malas, o por despreciar o menospreciar a Europa, o por sus amenazas a México y Colombia, o por querer resucitar la doctrina Monroe, o por querer sacar a la máxima autoridad monetaria de EEUU, o por deportar a los inmigrantes ilegales, separándolos violentamente de sus familias. Si no es por una cosa, es por otra, porque siempre tiene que estar en el candelero.

Esta necesidad de ser protagonista permanente de lo que está ocurriendo revela una personalidad digna de ser analizada, no sé si por psicólogos, psiquiatras o neurólogos. Un psiquiatra norteamericano, Otto Kernberg, especializado en los trastornos de personalidad, lo ha estado estudiando. Kernberg, nacido en Viena (Austria), con tan solo 11 años, junto con sus padres, por ser judíos, tuvo que huir de la barbarie nazi a Chile en 1939. En 1961, vuelve a emigrar, hacia EEUU donde está radicado actualmente.

Consultado por Trump, afirma que no le extraña su comportamiento, que asemeja al de Hitler en su tiempo. Si bien fue elegido por medio de una votación popular, su actuación es el que caracteriza a las dictaduras. Kerberg recuerda cuando le expulsaron de la escuela; recuerda cuando sus amigos no podían seguir siéndolo y le quitaron el saludo; recuerda los carteles en los que se prohibía el ingreso a locales comerciales por parte de “judíos y perros”.

Kernberg sostiene que tanto Trump como Hitler son personajes que emergen cuando una gran parte de la población se siente insegura, no escuchada, desprotegida, impotente, insatisfecha, y víctima de un mundo hostil que los lleva a anhelar la llegada de un “hombre fuerte” capaz de revertir este estado de cosas invocando la “unidad nacional” para encarar la “emergencia”. Al caer bajo un alto nivel de estrés y miedo, la población, sin percatarse, en vez de desarrollar un comportamiento adulto, pasa a seguir un patrón infantil. Cuando esta sensación de inseguridad, de desprotección se vuelve abrumadora, surge naturalmente el deseo de confiar, de entregarse a quien invite a volver a hacer “grande” al país. Es lo que vemos en el mensaje trumpista “Make America Great Again”.

El común denominador de estos líderes es su agresividad, narcisismo, descalificación como enemigos, o antipatriotas, a quienes no comulgan con los ideales que pregonan, y porque exigen incondicionalidad. Invito a mis lectores a hacer el ejercicio de quienes cumplen actualmente con estas características en forma moderada o radical.

enero 17, 2026

Sacando las castañas con la mano del gato

Lo que estamos viendo en el mundo por estos días es imposible que esté pasando desapercibido para cualquier persona que tenga algún interés por lo que está ocurriendo. Hoy me limitaré a la situación en que se encuentra Venezuela. Escribiré en base a lo que sé y que es de conocimiento público.

1.      Tenemos un presidente capturado, Nicolás Maduro, raptado subrepticiamente a comienzos de este año por parte del gobierno de EEUU, pasándose por el aro la soberanía, el derecho internacional, el debido proceso, etc. etc.

2.      Sabemos que el susodicho, Nicolás Maduro, resultó electo en un proceso electoral cuyos resultados están muy lejos de ser inobjetables, dado que nunca fue capaz de demostrar que había ganado; por el contrario, todo apunta a que el verdadero triunfador fue su oponente, Edmundo González, cuya candidatura fue levantada una vez que el propio régimen de Maduro invalidara la postulación de María Carina Machado.

3.      Sabemos también que Donald Trump, quiso desconocer los resultados que lo declaraban perdedor en su intento de reelegirse en el año 2020. Desconocimiento que lo llevó a ordenar el asalto del Capitolio para que lo validara como vencedor sin presentar ninguna prueba que acreditara la existencia de fraude electoral.

4.      Si alguien en sus mejores sueños pensó que el rapto de Maduro era para restaurar la democracia, hoy debe estar azotándose. Hoy Venezuela tiene un presidente raptado que se encuentra en Nueva York a la espera de un proceso judicial cuyo tenor es todo un misterio; y tiene en funciones a una presidenta “encargada”, Delcy Rodríguez, quien desempeñaba el cargo de vicepresidenta junto con los cargos de ministra de dos carteras: la de Economía y Finanzas, y la de Hidrocarburos.

5.      Para nadie es un misterio que Delcy es parte relevante de las entrañas del régimen. Si bien la institucionalidad imperante pareciera haberla colocado donde está ante la ausencia de un presidente capturado, todo apunta a que lo está con la venia de Trump a la espera de ver cómo se comporta. Y parece estar portándose como alumna ejemplar, haciendo todo lo que Trump le solicita: está liberando presos políticos que no eran liberados, está vendiendo petróleo en base a las instrucciones del gobierno norteamericano.

6.      Qué no ha hecho la líder venezolana, María Carina Machado, para agradecer a Trump por la captura de Maduro. La verdad que lo realizado por Trump no tiene nada que ver con recuperar la democracia como lo demuestran sus expresiones, dado que nunca ha hablado de ello. Lo que le importa es otra cosa, tener el control de su patio trasero, de los recursos que poseen Venezuela y América Latina.

7.      Machado recibió el premio Nóbel de la paz que quiso transferir a Trump, pero el propio Instituto Nóbel noruego tuvo que salir a la palestra para informar que el premio es intransferible. De momento Machado tendrá que esperar. En este minuto, a Donald le es más útil Delcy que María Carina, al menos mientras Delcy y sus boys hagan lo que Donald les indique.

Hasta ahora al menos, Delcy está siendo más presidenta encargada de Trump en Venezuela que presidenta encargada de Venezuela propiamente tal. En otras palabras, EEUU no necesita tener un embajador en Venezuela, puesto que ya lo tiene en Delcy.

El nombre de presidenta “encargada” le viene anillo al dedo. Es el gran descubrimiento de Trump. Como en un pasado no muy remoto, no necesita invadir, le basta con presidentes encargados, como en tiempos dictatoriales. Sacando las castañas con la mano del gato. Nada nuevo bajo el sol.

enero 14, 2026

Un pirata anda suelto

Foto de Greg Rosenke en Unsplash

El mundo está asistiendo atónito a un acto de piratería más propio de tiempos coloniales que creíamos haber dejado atrás. No contento con el rapto de un presidente en ejercicio, o quizás envalentonado por el “éxito” de su operación llamada “resolución absoluta”, ahora, a punta de amenazas, Trump procura hacer suyos países, organizaciones, regiones. Como un niño no conforme con su nuevo juguete, ahora va por más disparando de chincol a jote, como se llamó un humorístico programa televisivo chileno de hace ya un par de décadas.

Apenas lleva un año a la cabeza del gobierno estadounidense, pero pareciera que llevara años, por el vertiginoso ritmo que le ha impreso. Todos los días, sin parar, sale con algún pastel, con alguna novedad.

Partió afirmando que pararía la guerra en Ucrania y que con él no habría más guerras. Mentira confirmada y agravada porque la guerra en Ucrania continúa, al igual que en Gaza, y lo peor es que tiene al mundo en vilo con sus amenazas, expresiones, decisiones, que hacen dudar de que esté en sus cabales. En mi modesta opinión, esto no puede seguir así. Esto terminará mal si no somos capaces de ponerle atajo, en EEUU, así como en el resto del mundo, Su desmedido ego parece más propio de un esquizofrénico, de un narcisista, de alguien que siempre ha hecho lo que se le ha antojado. Por lo mismo, Trump es un personaje de alta peligrosidad. A continuación, paso a mencionar tan solo algunas evidencias de lo señalado.

a) En lo económico-financiero se ha lanzado contra el presidente del banco central de los EEUU (allí llamado Reserva Federal) para que haga lo que él quiere que haga: recortar las tasas de interés. Quiere destituirlo para tomar el control de la Reserva Federal y para ello no ha dudado en insultarlo públicamente, tildándolo, entre otros calificativos, de tonto y payaso. Faltó que lo acusara de comunista o socialista. Trump quiere controlar la Reserva Federal con un objetivo político, el de ganar las próximas elecciones legislativas. Es la independencia de la Reserva Federal la que está en juego. Y no menciono su comportamiento en materia  de aranceles, las que utiliza a su antojo.

b) En su conducta personal, sus relaciones y conexiones con una red criminal de pederastia que revelan los archivos de Epstein, lo retratan de cuerpo entero. Por otro lado, sus credenciales democráticas están en duda al desconocer los resultados de las elecciones presidenciales a fines del año 2020, sin prueba alguna, junto con alentar a sus adherentes a asaltar el capitolio en un intento de golpe de estado fallido.

c) En lo político tiene al mundo patas arriba intentando resucitar la doctrina Monroe (América para los americanos). Ahora quiere apropiarse de Groenlandia, que está protegido por la OTAN, organización en la que se encuentran EEUU y los países de la Unión Europea. Lo curioso es que entre las obligaciones de la OTAN está la de defender a los países que la integran de cualquier ataque que pudieren sufrir. Acá tendríamos la paradoja que si Trump decide apoderarse de Groenlandia, la OTAN debería defenderse del ataque de uno de sus miembros.   

d) Con los países de América Latina juega como un gato cazando un ratón. Nos considera su patio trasero en pleno siglo XXI. Ya ha metido mano en Venezuela, raptando a su presidente en un acto filibustero, como si viviéramos en el siglo XIX. Generoso con quienes se portan a su regalado gusto -Milei, Noboa, Bukele-, amenazante con las penas del infierno con quienes se oponen a sus designios -Petro, Lula, Scheinbaum-.

e) Está echando abajo toda la infraestructura institucional construida al término de la segunda guerra mundial para evitar, prevenir una tercera guerra mundial. Está quitándole el piso a las Naciones Unidas y a las organizaciones mundiales sectoriales que negociaban acuerdos, y que, si bien no eliminaban las diferencias de poder entre las naciones, al menos las morigeraban. Las actuaciones de Trump están orientadas a la imposición del miedo por la vía de la fuerza.

Trump representa un retroceso civilizatorio mayúsculo que aún no estamos en condiciones dimensionar adecuadamente. Por lo mismo, nos aproxima a una tercera guerra mundial. Mientras tanto, nos tiene en ascuas. ¿Qué hacer? Resistir, denunciar, confiar en que esta pesadilla llegará a su fin, en que seremos capaces de frenar la locura en que Trump nos quiere sumergir.

noviembre 12, 2025

Zohran Mamdani, alcalde de NYC

La noticia de que la alcaldía de Nueva York fue recientemente ganada por Zohran Mamdani no debiera ser una noticia de mayor interés. Sin embargo, lo fue y lo seguirá siendo por diversos motivos, en particular, por plantar cara a Trump, por ser el primer alcalde musulmán de la ciudad de Nueva York, además de ser su más joven alcalde con tan solo 34 años.

Qué no hizo Trump para evitar su elección a punto tal de calificarlo como comunista, palabra que tiene una fuerte connotación negativa no solo en EEUU. No escapará a quienes me leen que, si identificar a alguien como comunista en Chile es una suerte de denostación, imagínense lo que significará tal epíteto en los EEUU. Importa especificar que Mamdani es un socialdemócrata que aboga por mejorar la distribución de la riqueza y en ningún minuto ha planteado que los medios de producción sean estatales, o por abolir la propiedad privada, o por impulsar el control político y económico de la sociedad en manos de un partido único. El pensamiento de Mamdani está muy lejos de esto dado que propugna la preservación de la democracia tal como la conocemos. El problema es que para Trump y sus adherentes, quienes no piensan como él, automáticamente pasan a ser comunistas.

La victoria de Mamdani puede representar un punto de quiebre respecto de la tendencia que se ha estado dando a nivel mundial de fortalecimiento de las derechas. Una victoria que no vino sola porque fue acompañada del triunfo de dos gobernadoras demócratas opositoras a Trump en New Jersey y Virginia. No hay que olvidar que Mamdami ganó contra viento y marea al mismísimo Cuomo, quien fuera gobernador del estado de Nueva York, quien contó no solo con el respaldo de Trump, sino con el financiamiento de los peces gordos que se jugaron el todo por el todo. Y perdieron. Fueron por lana y salieron trasquilados. Dicen que con plata se compran huevos. No siempre.

Al igual que Trump, Mamdani es hijo de innigrantes. No podrá ser presidente porque no nació en EEUU. Nació en Uganda, el país que en su minuto fue gobernado por Idi Amin. Mamdani es musulmán y gobernará una ciudad multirracial de poco menos de 10 millones de habitantes donde conviven blancos, hispanos, latinos, negros y asiáticos.

Mamdani ha sacudido el tablero político en los EEUU a punta de propuestas concretas y muy sentidas que habrá que ver si cristalizan y sus consecuencias. No sabemos en qué terminará esto, pero en todo caso para quienes nos oponemos a la soberbia y la prepotencia de Trump, es todo un signo que invita al optimismo, a que otro mundo es posible.

octubre 27, 2025

El pueblo argentino en su laberinto

Foto de Benjamin R. en Unsplash

Milei obtuvo un triunfo inesperado en las elecciones legislativas que tuvieron lugar en 13 provincias argentinas este domingo 26 de octubre. Inesperado porque no hace poco había experimentado una derrota en el gran Buenos Aires y los pronósticos no le eran para nada favorables. Su fuerza política, La Libertad Avanza, obtuvo un 40% de los votos, unos 10 puntos porcentuales por sobre el peronismo.

La pregunta del millón es ¿por qué? ¿qué pasó? Difícil dar una respuesta tajante. Todo en Argentina es un misterio. En estos últimos dos meses, Milei, urgido de dinero, fue a Washington a pedirle un préstamo a Trump. La respuesta fue lapidaria: si ganas, encantado. Regresó con las manos vacías, pero con la carta bajo la manga: para tener guita, tenemos que ganar. Y ganó. Ahora, tanto Milei como Trump se están sobando las manos. La votación alcanzada permitiría ser interpretada algo así como que el pueblo argentino le dijera a Milei “soy todo tuyo”, lo que Milei podría trasladar a Trump: “Argentina es toda tuya”.

Cuesta entender el resultado. Un resultado, a primera vista, irracional, al menos aparentemente, que podríamos interpretar como sigue: los argentinos optaron por un gobierno que no duda en rendir cuentas ante Trump, para poder seguir aplastándolos. O en buen castellano, cagándolos. Al menos hasta ahora, la realidad argentina continúa siendo tanto o más angustiante que cuando asumió Milei.

Si bien se puede matizar con que la ocurrencia a las urnas ha sido muy baja, de todas formas, ella no alcanza a explicar nada. Lo expuesto invita a reflexionar. Mal que mal Argentina es un país con notables recursos de toda índole, no solo físicos, sino humanos. Fue potencia mundial hace un siglo atrás. ¿Qué fue lo que jodió a la Argentina? No lo sé. Unos dicen que una oligarquía rapaz, otros inculpan al peronismo, otros a las dictaduras militares, y por último están quienes inculpan a los propios argentinos. Lo concreto es que un sentimiento de frustración, de defraudación, parece estar conduciendo su comportamiento. Se trata de un fenómeno que no es exclusivo de ellos, que se está reproduciendo en varios países.

Sentimiento de frustración asumo que es aquel que se produce cuando el futuro en el que pensabas o soñabas no se da; y sentimiento de defraudación es aquel que experimentas cuando te sientes engañado, que te han estado pistoleando, engañando. Cuando te inunda la sensación de que los políticos te están defraudando.  

Y bueno, la reacción es patear el tablero, lo que hay, y desde las sombras no faltan quienes no encuentran nada mejor que disparar contra “la casta”, “las élites políticas”, responsabilizándolas de todos los males habidos y por haber.  

Y no es para menos. Pero de allí a apostar, poner todas las fichas en personajes de la catadura de Milei, me cuesta entenderlo. Desde mi lógica, estos personajes no harán sino incrementar la sensación de frustración y defraudación más arriba mencionados.

Sin embargo, es lo que estamos viendo en los tiempos que corren. Me cuesta pensar que no hay alternativa. Todo esto amerita que nos preguntemos ¿En qué estamos fallando para llegar a esto?

octubre 19, 2025

El show de Trump

De alguna manera Trump se las arregla para estar de florero, para concentrar la atención. Yo mismo he caido escribiendo ya varias columnas. Se las arregla para estar en el tapete noticioso, no de cuando en cuando, sino que todos los días. Si no tiene nada que decir, lo inventa. Su personalidad es tal que parece no soportar no estar en la cresta de la ola, en las portadas de los medios de comunicación, de las redes sociales.

Todo lo que gira a su alrededor son pompas de jabón, que así como aparecen, desaparecen. Cuando era candidato, dijo que en 24 horas lograría terminar la guerra en Ucrania; también ha dicho que gracias a él han terminado no sé cuántas guerras. Puros bluffs. Cualquiera díría que es un clásico jugador de pocker que quiere hacernos creer que en mano tiene 4 ases.

Trump ha arrasado, hecho pedazos, la diplomacia clásica o tradicional con que se llevan las relaciones internacionales. Su lenguaje es el clásico del matón de barrio, del mafioso que impone su ley puro y duro sin medias tintas. Ejemplos nos da, no día por medio, sino que todos los días. Sin decir agua va, a Irán le tira una bomba a su plantas de desarrollo nuclear para dejarlas inutilizadas; de un día para otro, en las costas de Venezuela bombardea y hunde lanchas con supuestos narcotraficantes. Al derecho internacional se lo pasa por el aro como si nada, al igual que el debido proceso que solemos exigir.

Ahora se da el lujo de acusar al presidente de Colombia de ser el líder de los narcotraficantes. Trump sube y baja a quienes se le antoja sin evidencia alguna y sin arrugarse siquiera.

Ocupa los aranceles como arma de imposición. O haces lo que te digo, o aplico aranceles a tus productos. A España le exige que aumente su gasto en defensa o la pagará caro. ¿qué se cree? El sheriff del condado, todo un cowboy. Se hace lo que él quiere o habrá que atenerse a las consecuencias.

Y lo curioso es que a no pocos les gusta esta forma de hacer política. Les resulta atractivo. Y van a rendirle pleitesía. Uno de ellos, Milei, quien no trepidó en ir a Washington para pedirle plata. La respuesta de Trump fue de doble filo: encantado te doy, pero primero gana las elecciones que tienes por delante. Y ahora tienes a Milei haciendo campaña con esa carta a la vista pidiéndoles a los argentinos que voten por los suyos para que haya plata, porque de lo contrario no lo habrá.

En Gaza se las da de garante de una firma de paz, que dudo que sea tal, a lo más de tregua, de una tregua frágil como un cristal, que ya se está rompiendo. No solo eso, se las dá de garante de un alto al fuego de una guerra cuyo inicio contó con su aval. Dudo que Israel de Netanyahu reaccionara como lo hizo ante el ataque terrorista de Hamas, sin la anuencia de Trump.

Y no menciono todas las barbaridades que ha hecho en materia de política interna, donde está buscando imponer su voluntad sin importarle nada. De talante, mentalidad democrática, no tiene nada de nada. Así como tampoco se la veo a Milei o a Bolsonaro. Es el Hitler de los tiempos que corren, cada uno con su Joseph Goebbels, el ministro de propaganda nazi, encargado de la parafernalia en torno al führer plagada de bots, fake news, mentiras con que hoy inundan las redes sociales.  

En Chile son quienes hablan de parásitos, como si ellos no lo fueran.

 

octubre 15, 2025

Trump y Kaiser

Foto de visuals en Unsplash

Axel Kaiser se dio el lujo de escribir una carta que en el día de hoy salió publicada en The Mercury Times. Carta titulada “Gracias a Trump” donde se afirma que tendríamos 7 razones para dar gracias a Trump. Me permito analizar cada una de estas “gracias”.

1.      Se terminó la sangrienta guerra entre Armenia y Azerbaiyán.

Falso: La guerra entre Armenia y Azerbaiyán no ha terminado, ni se ha firmado tratado de paz definitivo. Lo que hay es un alto al fuego firmado en 1994, cuando el presidente de EEUU era Bill Clinton, no Donald Trump.

2.      La inmigración ilegal a EEUU cayó casi a cero.

Semifalso: Trump está implementando políticas migratorias destinadas a reducir drásticamente la inmigración ilegal, pero de allí a afirmar que “la inmigración ilegal a EEUU cayó casi a cero” hay mucha distancia.

3.      Se terminó la amenaza inmediata del programa nuclear iraní.

Falso: No se puede afirmar que la amenaza inmediata del programa nuclear iraní haya terminado. Si bien el programa nuclear iraní se vió afectado, Irán está en condiciones de recuperar las capacidades perdidas. De hecho, Irán sigue enriqueciendo uranio, y los expertos señalan que está encondiciones de alcanzar el umbral de material para armas nucleares en el corto plazo.

4.      Se visualizó la persecución criminal racista a las minorías blancas en Sudáfrica.

Cierto: Sí, Trump ha logrado que se visibilice internacionalmente una narrativa basada en una "persecución criminal racista" o "genocidio blanco" en Sudáfrica. Trump ha calificado la realidad de los agricultores blancos (afrikáneres) en Sudáfrica como un "genocidio", por lo que firmó una orden ejecutiva ofreciendo el reasentamiento de "refugiados afrikáneres" en EEUU; además, suspendió parte de la ayuda a Sudáfrica, basándose en la alegación de "discriminación racial".

Como buen showman, Trump aprovechó una visita del presidente sudafricano Cyril Ramaphosa a la Casa Blanca para confrontarlo directamente en forma pública, acusándolo de genocidio. Para estos efectos mostró un vídeo y diversos recortes de prensa destinados a mostrar “evidencias” de sus afirmaciones. Algunas de estas evidencias eran falsas o sacadas de contexto.

Lo que no es tan cierto, o no se ha comprobado, es que exista una persecución criminal racista, o un genocidio blanco en Sudáfrica. Lo que sí existe es un clima de violencia generalizado que afecta a toda la población, incluida la población negra, que de hecho es la más afectada.

5.      Europa ha aumentado su presupuesto en Defensa.

Cierto: Trump ha logrado que Europa aumente su presupuesto en Defensa. Sin embargo es necesario tener presente que, una de las consecuencias de la 2GM fue que la defensa de Europa estaría a cargo de la OTAN, organización cuyo financiamiento descansaría fundamentalmente en EEUU. La razón es simple: EEUU no quería que Europa se rearmara, como fue lo que ocurrio al término de la 1GM, cuando la Alemania derrotada decidió rearmarse a punto tal que reactivó su interés por expandirse.

Fue EEUU, que en su propio interés decidió asumir el grueso del peso de la defensa de Europa. Hoy, Trump está cambiando unilateralmente las reglas del juego.

6.      Se liberará probablemente luego a Venzuela de la narcodictadura comunista encabezada por Maduro.

Falso: Más temprano, o más tarde, Venezuela se liberará de la narcodictadura comunista encabezada por Maduro. Incluso más, de caer Maduro por acciones de Trump, lo que lograría es convertirlo en víctima, lo que le vendría como anillo al dedo.

7.      Se puso fin al terrible conflicto entre Israel y el grupo terrorista genocida Hamas con un plan apoyado por casi toda la comunidad internacional.

Falso: Es un engaño sostener que el conflicto en el medio oriente ha terminado y que el llamado “plan de paz” esté siendo apoyado por casi toda la comunidad internacional. Está por verse si estamos ante un plan de paz sostenible, perdurable. Quisiera que así fuera, pero las heridas son tales que me hacen pensar que la fragilidad del alto al fuego es tal que en cualquier momento, las escaramuzas, las agresiones, los ataques, volveran por sus fueros.