septiembre 15, 2026

Liberalismo, iliberalismo y José Antonio Kast (JAK)? (parte 2 de 2)

En un resumen muy apretado de lo visto en parte 1 (leer), donde identificamos lo que es el liberalismo y el iliberalismo, en el siguiente cuadro se presenta un cuadro comparativo entre ambas y con lo que es una autocracia o una dictadura, en relación a 3 elementos: legitimidad, separación o independencia de poderes, en particular respecto del poder judicial, y los derechos individuales:

Atributo

Democracia Liberal

Democracia Iliberal

Autocracia / Dictadura

Legitimidad

Elecciones libres y periódicas

Elecciones libres y periódicas

Coacción, fraude o ausencia de elecciones

Separación de poderes

Independencia judicial estricta

Captura o subordinación del poder judicial

Inexistente

Derechos individuales

Garantizados e inviolables

Subordinados a la mayoría o al "bien común"

Sistemáticamente violentados

Y ahora procuremos descifrar el pensamiento político, económico, social y cultural de JAK a partir de lo que han sido sus posturas, posiciones, actitudes, declaraciones en el tiempo.

En lo económico su pensamiento es claramente neoliberal, de mercado libre, partidario de un Estado mínimo, limitado a cumplir funciones de seguridad fronteriza y control policial, que no entorpezca la libre actividad económica nacional por parte del empresariado. Esta postura implica que es partidario de desregular, de privatizar, de reducir al máximo los impuestos.

En lo social ha sido partidario de la focalización de las ayudas, contrario a los derechos sociales universales, como es el acceso universal a la educación gratuita y a la salud gratuita. En el ámbito cultural está marcado por su pertenencia al movimiento schönstattiano, caracterizado por su conservadurismo católico tradicional. Ello explica su oposición radical al aborto cualesquiera sean sus causales, a la identidad de género, al matrimonio igualitario, y si me apuran, como lo fue en su momento al divorcio.

En lo político su ideario está dado por su adhesión al régimen del innombrable, poniendo el acento en su oposición al comunismo, al socialismo y a todas sus variantes. De paso, adhiere a corrientes de pensamientos nacionalistas que rechazan agendas globalistas, progresistas, woke. Su postura política es de tal radicalidad que renunció a la UDI, partido formado desde las tripas de la dictadura. Esta renuncia se explica por considerar que la UDI se había desviado de su génesis, fundando un partido, el republicano, situado a la derecha de la derecha tradicional. Quienes adhieren al partido republicano no han trepidado en calificar, tanto a la UDI como a RN, como la “derechita cobarde”.

En lo institucional su postura en favor de la seguridad nacional está marcada por su disposición para aplicar estados de excepción que le permitan posponer garantías individuales para implementar severas medidas punitivas, junto con dar cancha libre a las fuerzas de orden en el ejercicio de sus funciones. La razón de ser del Estado se limita a resguardar las fronteras y el orden público interno.

En el cuadro siguiente se incluyen las características de los gobiernos con los cuales JAK ha mostrado mayor cercanía.

Hungría

(bajo Viktor Orbán)

Caracterizado por un fuerte conservadurismo, por la necesidad de recuperar valores tradicionales, por un rediseño constitucional modificando leyes electorales, coaccionando o comprando medios de comunicación independientes y reconfigurando el poder judicial con perfiles afines. No obstante lo señalado, en las últimas elecciones fue derrotado sin atenuantes.

El Salvador (bajo Nayib Bukele)

Destacado como un modelo de "iliberalismo de seguridad". Su alta popularidad, impulsada por la drástica reducción de la violencia de las pandillas, ha ido acompañada del control del parlamento y la sala constitucional, la concentración de poderes, la suspensión temporal de garantías procesales mediante estados de excepción prolongados y la reelección presidencial a pesar de las prohibiciones constitucionales previas apoyado en la eficiencia punitiva contra la delincuencia generalizada.

Concentración del Poder Ejecutivo y estado de excepción prolongado. Para lo cual no trepida en  destituir magistrados y fiscal general, reformulación y eliminación de límites a la reelección presidencial, régimen de excepción continuo con suspensión de garantías procesales.

Todo esto lo hace aludiendo a la necesidad de imponer la Seguridad nacional, erradicación de pandillas y combate a la corrupción "casta política tradicional".

India (bajo Narendra Modi)

Se trata de un régimen etno-nacionalista mayoritario (Hindutva) con fuerte presión sobre la prensa independiente, instrumentalización de agencias fiscales/judiciales contra la oposición, leyes de ciudadanía con criterios religiosos que debilitan a las minorías. Justifica su accionar en una defensa de la identidad nacional hindú, desarrollo económico y seguridad frente a amenazas externas.

El partido gobernante (BJP) ha combinado victorias electorales masivas con presiones a medios independientes y una retórica nacionalista hindú que margina a minorías religiosas (como la musulmana) y condiciona la neutralidad del Estado.

Turquía (bajo Recep Tayyip Erdoğan)

Es uno de los ejemplos más consolidados. Mantiene elecciones altamente competitivas pero asimétricas, donde el ejecutivo domina los medios estatales, utiliza el poder judicial para procesar a líderes opositores y ha concentrado enormes poderes presidenciales tras reformar la Constitución.

Presidencialismo autocrático, control mediático y restricción a la oposición. Para ello impulsa Reformas constitucionales hiperpresidencialistas, purgas institucionales tras el intento de golpe de 2016, persecución judicial de líderes opositores, intervención en medios independientes. Todo esto lo hace amparándose en un Nacionalismo soberanista, valores tradicionales y protección frente a amenazas internas/externas.

Eslovaquia (bajo Robert Fico)

En el contexto europeo, ha mostrado tendencias iliberales mediante reformas dirigidas a clausurar fiscalías especiales anticorrupción, modificar el control estatal sobre la radiotelevisión pública y endurecer el discurso contra la sociedad civil.

EEUU

bajo Donald Trump)

Atiza la polarización institucional con una retórica contra el contrapeso judicial e integridad electoral desafiando resultados electorales con ataques contra el sistema de votación, efectuando nombramientos judiciales marcadamente ideológicos y erosionando el aparato burocrático profesional (Deep State) en base a su slogan "America First", un populismo anti-élite (anti-establishment) y  una preservación cultural tradicional.

Argentina (bajo Javier Milei)

Se caracteriza por una gobernanza mediante un uso intensivo de decretos de necesidad y urgencia (DNU) extraordinarios, una confrontación constante con el Congreso y Poder Judicial, y una permanente descalificación pública a la prensa y opositores, justificada por la necesidad de emprender una batalla cultural anti-colectivista, una emergencia económica y de desmantelar una "casta política" parasitaria.

En este listado no aparecen países como Rusia; Venezuela y Nicaragua, que en su momento podían haber sido catalogados como democracias iliberales, pero que en la actualidad han pasado a clasificarse, por parte de la mayoría de las organizaciones internacionales directamente como autocracias o regímenes autoritarios, ya que las elecciones efectuadas han dejado de ser verdaderamente competitivas.

Por otra parte, cabe destacar que JAK pertenece, o ha pertenecido, a algunas organizaciones internacionales tales como la Political Network for Values (PNfV), que defiende la familia clásica tradicional y está en contra del aborto, el feminismo y la agenda LGTB+, organización que presidió en el año 2022; la Conservative Political Action Conference (CPAC), conferencia política conservadora vinculada al trumpismo en EEUU, donde JAK ha sido expositor; en redes internacionales agrupadas en el llamado Grupo de la Cumbre Transatlántica (GCT) que articula a partidos y dirigentes de la  derecha ultraconservadora europea; y en el Foro de Madrid, alianza internacional impulsada desde España por VOX, partido de la ultraderecha española, que reúne a políticos iberoamericanos que se oponen a las ideas de la izquierda y a las instituciones multilaterales. Recientemente, en los primeros días de septiembre, este Foro de Madrid tuvo lugar en Santiago de Chile, evento que fue inaugurado por Javier Milei, presidente de Argentina, y clausurado por el mismísimo JAK (ver video).

Cotejando el pensamiento de JAK ya descrito, con su pertenencia a organizaciones internacionales y su adhesión a regímenes/gobiernos específicos, más afines al iliberalismo que al liberalismo, nos permiten afirmar que su impronta es más iliberal que liberal.

Si bien esta impronta no parece ser tan clara en sus primeros meses de gobierno, ello se debería a razones eminentemente tácticas, o por decirlo de otro modo, “el horno aún no está para bollos”. Pero una vez que “el horno esté para bollos”, todo apunta a que sus rasgos iliberales se verán fuertemente remarcados.

Observación: Este artículo ha sido escrito con apoyo de Gemini y Chatgpt.

La inteligencia nuestra de cada día (parte 2 de n)

En la parte 1 de esta serie (leer) hice alusión a las definiciones que se dan a inteligencia artificial (IA) y cuales fueron mis primeros pasos en esta dirección, cuando recién asomaban los primeros indicios de lo que se estaba pariendo.

En esta ocasión me tomé la libertad de pedirle a IA, ya no recuerdo si a Gemini o Chatgpt, que me escribiera un texto de no más de 500 palabras, en el que se haga alusión a los cambios que deben implementarse en la educación por la irrupción de la IA.

En un dos por tres, como sin pensarlo mayormente, me entregó una respuesta que me dejó boquiabierto. Por su velocidad y contenido. Una velocidad asombrosa y un contenido que muy probablemente, quienes me leen, si hubiese dicho que lo escribí yo, muy probablemente me lo creerían.

Acá va, entre comillas, lo escrito por IA:

“La irrupción de la inteligencia artificial en la vida cotidiana no es una tendencia pasajera; es una transformación estructural. Ante este escenario, el sistema educativo no puede limitarse a ser un espectador pasivo ni a reaccionar con prohibiciones. La escuela y la universidad deben evolucionar para preparar a las personas en un mundo donde la creación y el procesamiento de información ya no son exclusividad humana.

El primer cambio fundamental reside en qué enseñamos. Durante décadas, la educación priorizó la memorización y la repetición de datos. Hoy, con herramientas capaces de redactar ensayos o resolver problemas complejos en segundos, retener información perdió valor estratégico. El foco debe desplazarse hacia el desarrollo del pensamiento crítico, la alfabetización digital y la capacidad de formular preguntas precisas. Aprender a evaluar la validez de los resultados generados por una máquina y detectar sesgos es ahora una habilidad indispensable.

En segundo lugar, se vuelve urgente reformar los métodos de evaluación. El modelo tradicional basado en tareas escritas para la casa o exámenes reproductivos ha quedado obsoleto. Las evaluaciones deben priorizar el proceso sobre el resultado final: defensas orales, proyectos prácticos, debates en el aula y resolución de problemas en tiempo real. La inteligencia artificial debe integrarse como un tutor o asistente de trabajo, evaluando cómo el estudiante interactúa con la tecnología, cuestiona sus respuestas y aporta su propio criterio personal.

Por último, la formación docente es el pilar central de esta transición. Los educadores necesitan acompañamiento y capacitación continua para perder el miedo a estas herramientas y aprender a incorporarlas en el aula. Un docente respaldado por tecnología puede personalizar el aprendizaje según el ritmo de cada estudiante, liberando tiempo de tareas administrativas para concentrarse en lo más importante: la empatía, la motivación y la guía humana.

La inteligencia artificial no reemplaza la necesidad de aprender; redefine su propósito. El desafío de la educación actual no es competir contra la máquina, sino formar seres humanos capaces de pensar de manera autónoma, ética y creativa en un mundo impulsado por ella”.

Leído lo escrito por IA quise ver cómo operacionalizaría lo propuesto, por lo que pasé a preguntarle ¿cuál es el máximo de alumnos que deben admitirse por sala? ¿los profesores deben dejar de impartir conocimientos que la IA puede proveerle? ¿qué impacto tiene en las horas directas e indirectas de docencia de un profesor? en la enseñanza media? en la universidad?

Al igual que para la pregunta anterior, la respuesta fue casi inmediata. Acá va entre comillas:

“Estas preguntas tocan el corazón operativo y metodológico del debate. La irrupción de la IA no solo cambia qué se enseña, sino cómo se organiza el trabajo docente y el espacio escolar.

A continuación, abordo cada una de estas dudas diferenciando el impacto entre la enseñanza media y la educación universitaria:

1. ¿Cuál es el máximo de alumnos que deben admitirse por sala?

La tendencia general apunta a reducir el tamaño de los grupos, pasando de salas masivas a espacios de interacción directa.

·         Enseñanza Media: El máximo ideal debería rondar entre 20 y 25 estudiantes por aula. A esta edad, el desarrollo socioemocional, la disciplina y el acompañamiento personalizado son prioritarios. Grupos más reducidos permiten al docente monitorear cómo cada alumno interactúa con las herramientas tecnológicas y guiar su pensamiento crítico de cerca.

·         Universidad: En clases teóricas masivas (donde la IA puede actuar como tutor individual fuera del aula), las cátedras podrían mantener grupos amplios, pero las sesiones prácticas, talleres y seminarios no deberían superar los 15 a 20 estudiantes. La universidad debe ser un espacio de debate, investigación aplicada y mentoría, algo inviable en auditorios saturados.

2. ¿Los profesores deben dejar de impartir conocimientos que la IA puede proveer?

No deben dejar de enseñarlos, pero sí cambiar la forma en que los abordan.

·         Saber el "por qué" antes de usar la herramienta: Un estudiante no puede evaluar si una IA le da un resultado correcto si no entiende las bases del tema. Por tanto, el profesor sigue siendo esencial para construir los cimientos del conocimiento.

·         De la entrega pasiva a la mediación: El docente deja de ser un "transmisor de datos" (función que la IA realiza con inmediatez) para convertirse en un curador de contenidos y facilitador. La enseñanza ya no consiste en dictar materia, sino en enseñar a dudar, contextualizar, verificar fuentes y conectar conceptos complejos.

3. Impacto en las horas directas e indirectas de docencia

El cambio en la evaluación y la planificación altera drásticamente la distribución de la jornada laboral docente:

En la Enseñanza Media

  • Horas directas (en aula): Pasan de ser expositivas a ser dinámicas. Se prioriza el trabajo en equipo, la resolución de problemas en vivo y las exposiciones orales para evitar el plagio automatizado.
  • Horas indirectas (fuera del aula): Disminuye el tiempo dedicado a la corrección mecánica de guías o ensayos tradicionales (labores donde la IA apoya en la revisión), pero aumenta el tiempo necesario para el diseño pedagógico: crear metodologías activas, adaptar recursos y realizar seguimiento individual.

En la Universidad

  • Horas directas (en aula): La lección magistral pierde sentido si el alumno puede pedirle a la IA que le explique el mismo tema de diez formas distintas. Las horas de clase se transforman en laboratorios de discusión, análisis de casos reales y evaluación de proyectos complejos.
  • Horas indirectas (fuera del aula): La IA automatiza tareas administrativas, el diseño de sílabos y la generación de ejercicios base. Esto libera tiempo indirecto para que el académico se dedique a la investigación, la actualización constante de sus contenidos y las tutorías personalizadas (mentoring) para orientar el perfil profesional del estudiante”.

Hasta acá la respuesta de IA. Como pueden ver, impecable, todo parece lógico. Sin embargo, veo supuestos que no me cuadran. Dado que, al desaparecer la clase expositiva tradicional o la clase magistral, para transformarse en un espacio de discusión, de análisis de un tema en particular, se asume que el estudiante ya conoce el tema, que lo vio en casa gracias a la IA. qué pasa con aquellos estudiantes que lleguen a clase sin conocer el tema?

Esta pregunta fue la siguiente que le hice a IA. Para no agobiarles, la respuesta la veremos en una próxima columna. Abrazo!

Liberalismo, iliberalismo y José Antonio Kast (JAK) (parte 1 de 2)

Es JAK un presidente liberal? ¿o un presidente iliberal? Para responder estas preguntas deberemos saber qué es el liberalismo y qué es el iliberalismo, para identificar sus diferencias. Y una vez que tengamos claro esto, cotejarlo con el perfil de JAK. Por lo tanto, también debemos conocer este perfil, el que viene dado no solo por su actuación en calidad de presidente, sino por su trayectoria. Recién entonces podremos afirmar cuán liberal o iliberal es.

Estas interrogantes son las que me acosan cuando se discute si JAK es un demócrata de tomo y lomo, o no. Unos lo acusan de iliberal, otros todo lo contrario, de ser un demócrata a carta cabal. Para descifrar este enigma, van estas líneas.

Partamos intentando precisar qué entendemos por liberalismo. A pesar de admitir múltiples miradas sobre él, todas ellas convergen hacia una alta valoración de la democracia y su expresión en términos del imperio de un estado de derecho, de una alta valoración de los derechos individuales, de la existencia de divisiones de poderes y medios de comunicación independientes, y de elecciones libres, periódicas y competitivas de autoridades de los poderes ejecutivos y legislativos.

Bajo el liberalismo, la libertad de cada individuo encuentra su límite en la libertad y los derechos de los demás. Esto implica que la libertad debe estar acompañada por derechos y deberes individuales, así como la existencia de un Estado de derecho y de límites al poder. De allí que bajo el liberalismo, que asimilo a lo que entendemos por una democracia liberal, el poder de una mayoría electoral está constreñido por disposiciones constitucionales destinadas a proteger libertades individuales.

Respecto de lo que se está identificando como iliberalismo, concepto acuñado por Fareed Zakaria[1] en 1997, y que asocio a "democracia iliberal", describe regímenes o líderes que mantienen elecciones libres y un marco legal formal, pero debilitan activamente las libertades civiles, el pluralismo y el contrapeso de poderes característicos de una democracia liberal. En consecuencia, los gobiernos con sesgo o tendencias iliberales tienden a mantener elecciones formales, pero buscan erosionar las garantías constitucionales, la separación de poderes, los contrapesos institucionales o los derechos civiles. Esta erosión se da a una velocidad que depende de las circunstancias, de los recursos disponibles, de las resistencias con que se encuentren.

Esto es, parece liberalismo, pero no lo es. Es liberalismo porque respeta las formalidades propias de una democracia liberal, particularmente las asociadas a los procesos electorales, pero tienden a minar todas aquellas garantías propias del liberalismo y que tienen relación con el equilibrio de poderes, los contrapesos, y los derechos individuales.

Concepto

LIBERALISMO

ILIBERALISMO

BAJO EL ILIBERALISMO

Mayoría

Con contrapesos

Sin contrapesos

El poder ejecutivo electo sostiene que al obtener una mayoría en las urnas adquiere legitimidad para gobernar sin las trabas que aspire imponer el poder judicial, el parlamento u otros órganos autónomos.

Estado de derecho

Fortalecimiento

Erosión

Las leyes e instituciones se reforman o instrumentalizan para favorecer al partido gobernante y dificultar la fiscalización o la alternancia.

Libertades individuales y prensa

Fortalecimiento

Erosión

Se reduce el pluralismo político por vías legales, reglamentarias o presupuestarias, presionando sobre medios independientes, la oposición y la sociedad civil.

DDHH

Alta   valoración

Baja valoración

Se privilegia la inmunidad de las fuerzas de orden, postergando garantías individuales en aras de la seguridad ciudadana.

Diversidad cultural

Acepta

Rechaza

Se promueven valores morales tradicionales como el único referente válido, ignorando la diversidad de proyectos de vida que promueve el liberalismo cultural (derechos LGTBIQ+, feminismo o derechos reproductivos).

Globalización

Fortalecimiento

Erosión

Se tiene un discurso fuertemente crítico hacia organismos multilaterales e internacionales de todo orden que puedan interferir o delimitar sus actuaciones.

Institucionalidad política

Fortalecimiento

Erosión

Se atacan los pesos y contrapesos institucionales del Estado cuando estos chocan con sus políticas de seguridad o control fronterizo.

Derechos fundamentales (expresión, movimiento, huelgas, etc)

Fortalecimiento

Erosión

Se justifica la restricción de derechos fundamentales por emergencias (económica, delictual, inmigración, terrorismo, etc.) o por “amenazas externas” que afecten la identidad nacional o la defensa de valores culturales tradicionales.

De lo descrito se desprende que el iliberalismo es primo hermano del autoritarismo clásico. La diferencia entre uno y otro reside única y exclusivamente en que a este último tipo de gobiernos suele llegarse vía golpes de Estado o desembozados fraudes electorales, en tanto que al iliberalismo se llega vía elecciones sin manifiestos fraudes electorales. Pero ambos tienen en común el interés por monopolizar poder y debilitar los contrapesos institucionales, al amparo de una hipotética “unidad nacional”.

En la segunda parte procuraré responder la pregunta del millón: cuán liberal o iliberal es JAK a la luz de las definiciones dadas y de lo que es JAK, que es lo que intentaré descifrar.

Nota: Esta columna ha sido escrita con apoyo de inteligencia artificial, recurriendo a Chatgpt y Gemini y la fuente de la ilustración es https://chatgpt.com/c/6aa3cb40-7d7c-83ed-87a7-878420e16f93 

[1] En "The Rise of Illiberal Democracy" (El auge de la democracia iliberal), publicado en noviembre/diciembre de 1997 en la revista Foreign Affairs.

septiembre 11, 2026

Trump: prometiendo el oro y el moro

Foto de Viacheslav Bublyk en Unsplash

Trump acaba de prometer 5,000 dólares a todo ciudadano de EEUU si el Partido Republicano, su partido, en las próximas elecciones que se llevarán a cabo este año, mantiene el control de las dos cámaras del Congreso, esto es, en el Senado y la Cámara de Representantes.

No lo podía creer. Desgraciadamente, es cierto. Promesa que hizo en su discurso en la Convención Republicana en Dallas, donde hace ya más de 60 fue asesinado John Kennedy, entonces presidente de EEUU. Estos 5,000 dólares serían entregados como “dividendos”, tal como se reparten dividendos a los accionistas de empresas privadas. La única condición exigida, aparte de ganar las elecciones, sería que estos dólares deben gastarse en EEUU. Solo le faltó decir que deben gastarse en productos estadounidenses fabricados por estadounidenses.

No sé de dónde saldrían los dividendos, porque cuando los hay, suelen ser fruto de utilidades producto de una buena gestión económica y/o de un período de bonanza económica. Sin embargo, hasta ahora no se sabe de éxito económico alguno bajo el gobierno de Trump, sino todo lo contrario.

Sería un gasto no menor, por sobre el billón de dólares si consideramos que hay alrededor de 240 millones de adultos en EEUU. ¿saldrán de su bolsillo? ¿del de sus amigos multimillonarios? ¿o de la máquina para imprimir dólares?

Lo que estamos viendo es una descarada y vulgar compra de votos, sin pelos en la lengua, sin arrugarse basada en la filosofía de que “con plata se compran huevos”. En este caso los huevos pasarían a ser votos.

De Trump ya nada ha de sorprendernos. Su trayectoria lo define y refleja de punta a cabo. Hace y dice lo que se le antoja sin que hasta ahora nadie sea capaz de ponerle freno. 

septiembre 09, 2026

Informe PISA

Acaba de salir el último informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes) con los resultados del 2025. Se trata de pruebas destinadas a medir la capacidad para aplicar sus conocimientos y habilidades analíticas a problemas/situaciones de la vida real, por parte de jóvenes de 15 años. Ojo, no evalúa capacidad memorística, ni conocimientos específicos. Evalúa competencias matemáticas, de comprensión lectora, y asociadas a las ciencias. También evalúa competencias transversales y recoge información contextual vinculada al nivel socioeconómico familiar y al uso de tecnologías, entre otros.

Los resultados a nivel mundial nos confirman una tendencia a la baja que se viene dando desde hace tiempo. Donde la baja es más pronunciada es en la comprensión lectora, esto es, cada vez, entendemos menos lo que leemos, cada vez nos meten con más facilidad el dedo en la boca, nos creemos cualquier cuento, no exigimos evidencias, y somos incapaces de sintetizar textos complejos. Le siguen las matemáticas, donde también vamos hacia abajo, aunque no tan aceleradamente como en la comprensión lectora. Curiosamente, donde nos hemos mantenido más o menos igual, es en el campo científico.

Este panorama a nivel global, es claramente negativo. Se salvan de esta debacle Singapur, Taiwán, Japón y algunas regiones de China, que han aumentado su proporción de estudiantes con alto rendimiento. Quienes más han retrocedido, han sido los países nórdicos (Islandia, Noruega y Finlandia) y algunos países europeos (Alemania, Holanda, Eslovenia e Islandia).

No faltan quienes imputan a la pandemia de Covid esta baja, pero nos engañamos si creemos que ahí está la madre del cordero. Temo que la razón sea más profunda, y se relaciona con una suerte de culto a la tecnología en la vida diaria que, al menos entre los menores está inhibiendo la capacidad para pensar críticamente. Hoy ya no vemos niños leyendo libros o revistas. Más vemos niños mirando pantallas, aislados, que moviéndose, jugando o conversando con otros. Esto, al final del día, pasa la cuenta. Es antinatura que un niño pase sentado con la vista perdida en su móvil. Pero así estamos.

Sospecho que también tiene que ver la descomposición familiar. Cada vez son menos los niños que viven con sus dos padres. Cada vez más, cuando los niños se ponen muy quisquillosos, al menos uno de los padres, para que no los molesten, les pasan un móvil para que no la sigan revolviendo. Y así estamos.

También se relaciona con la pérdida de autoridad de los profesores. Si el niño tiene un problema en la escuela, los padres están tendiendo a inculpar a los profesores antes que a sus hijos. Al mismo tiempo, se presiona para que las aulas tengan más y más alumnos para “economizar”, para equilibrar las finanzas. Los profesores cada vez “valen” menos. Ya nadie quiere estudiar para ser profesor, y si lo hace es porque no quedó en otra carrera. Y si llega a ser profesor a poco andar le hace el quite al aula para asumir tareas administrativas, si es que no decide otro camino.

También la segregación escolar pasa su cuenta. Se aprende más entre desiguales que entre iguales y resulta que los padres con recursos económicos tratan de que sus hijos no se mezclen con la chusma. Los niños ricos van a unos establecimientos, y los niños pobres a otros. Y así seguimos.

Recuerdo que en una ocasión, a Angela Merkel, cuando era la canciller de Alemania, los ingenieros y abogados del sector público alemán fueron a reclamarle por un aumento en sus remuneraciones dado que los profesores ganaban más que ellos. La respuesta de Merkel fue lapidaria: “¿Cómo les voy a pagar más a ustedes en circunstancias que los profesores fueron quienes los formaron e hicieron posible que ustedes hoy sean los profesionales que son?”. Quienes estaban en la reunión se fueron con la cola entre las piernas.

La pregunta que nos debemos hacer es ¿qué han hecho los países a los que les ha ido bien, o no tan mal? Y seguro que no hay que ser un genio para darse cuenta que la “micro” no pasa por hacer repetir a quienes les va mal, ni andar aprobando a quienes les va mal. La “micro” pasa por atender, reforzar a los rezagados con apoyo de los no rezagados, un trabajo apasionante que no requiere mayores vueltas de carnero. Pasa también por integrar, en vez de segregar, por juntar a los “distintos”, negros con blancos, ricos con pobres, lindos con feos.

Tampoco pasa por darle la espalda a la tecnología, pero tampoco por llegar y usarla sin ton ni son, sin mayor reflexión. La tecnología llegó para quedarse y no es mala per se. Depende del uso que le demos. El desafío es integrarla al ambiente escolar bajo una pedagogía guiada por profesores debidamente capacitados y valorados.

¿Cómo estamos en Chilito? Digan lo que digan, los resultados no son como para cortarnos las venas porque al menos en América Latina seguimos en los primeros lugares. No es como para vanagloriarnos mayormente.

Estamos mal en matemáticas, donde casi un 60% de los alumnos de 15 años no logra el nivel básico de competencia, alrededor del doble que el promedio de los países de la OCDE. En comprensión lectora vamos de mal en peor dado que cada vez es mayor la proporción de quienes no alcanzan las competencias mínimas.

La brecha socioeconómica sigue siendo alta: entre el 25% de los estudiantes más favorecidos y el 25% de los estudiantes menos favorecidos existe una distancia de más de 70 puntos. Esto significa que un estudiante de altos ingresos cuenta con una ventaja equivalente a 4 años de escolarización sobre un estudiante de bajos recursos.

El apoyo familiar también es un factor que explica los resultados. Es muy difícil que a un niño le vaya bien sin apoyo familiar, y resulta que el involucramiento familiar en el aprendizaje de los niños ha ido menguando con el tiempo.

Por lo expuesto, el camino a seguir pasa por integrar, no segregar, que es el camino que desgraciadamente se ha seguido en Chile a lo largo de todas estas décadas sin que exista la fuerza política suficiente para revertirlo.

En fin, para qué seguir. Hay factores puntuales y sistémicos implicados en los resultados PISA. Tampoco debemos sacralizarlos porque tiene sus bemoles. El informe PISA no es palabra de Dios ni mucho menos, pero al menos nos sirve para sospechar hacia donde debe ir “la micro”.

septiembre 08, 2026

Un mundo patas arriba

 

Los resultados de las últimas elecciones en una región de Alemania, donde ganó el representante de la AfD están activando, una vez más, las alertas. Al alcanzar un inédito 44% muy lejos de las restantes fuerzas políticas, dan cuenta de la marea ultraderechista que se está viviendo a nivel mundial. No es un hecho aislado, es parte de una tendencia que se está dando, mientras las fuerzas políticas tradicionales experimentan fuertes descensos.

Quienes pensaban que los cordones sanitarios implementados serían suficientes para impedir su alza, se equivocaron. Tales cordones habrían sido útiles tan solo para retrasar su ascenso para asumir responsabilidades de gobierno. Quizás fueron necesarios, pero no suficientes.

Estamos inmersos en una ola que pareciera imparable, pero bien sabemos que no hay nada imparable, nada irreversible. Cada día tiene su afán. Todo lo que va, vuelve. Nada nuevo bajo el sol. Vivimos tiempos apocalípticos, que difícilmente habríamos imaginado. No solo en términos de tiempos políticos, también de tiempos climáticos, tecnológicos, y de todo orden.

Lo que debemos preguntarnos es ¿cómo hemos llegado a esto? ¿qué hemos hecho para que fuerzas políticas de ultraderecha estén dominando la escena? ¿qué es lo que está impulsando a la gente a votar por ellos? A votar por Trump en EEUU; por Milei en Argentina; por Orban en Hungría; por Bolsonaro en Brasil; por Kast en Chile; por De Espriella en Colombia; por Le Pen en Francia; y así en tantos países.

En cada país hay razones específicas que explican el alza de la ultraderecha, las que deberán ser analizadas, pero más allá de ellas, existen razones de orden general, que afectan a todos los países, no solo allí donde la marea ultraderechista se está haciendo más explícita. Estas razones, muy probablemente se relacionen con las dificultades para encontrar empleo y/o la precariedad de éste, la inseguridad, el crecimiento del narcotráfico, la desindustrialización que en mayor o menor grado está afectando a muchos países.

En el caso alemán, el avasallador triunfo de AfD fue obtenido en uno de los estados que antes de la fusión de las dos Alemanias, era parte de la RDA, la Alemania comunista. Triunfo que viene precedido por los obtenidos en otros estados de la misma Alemania comunista (Turingia, Sajonia y Brandemburgo) donde ya se ha consolidado como fuerza política dominante. Vaya paradoja la de quienes en el pasado votaban por los comunistas, ahora aparecen votando por los ultraderechistas. Y que hayan contado con apoyo ruso. Todo un puzle a descifrar.

Debemos ir más allá de las protestas, de las manifestaciones de rechazo, de agarrarnos la cabeza ante lo que está ocurriendo, de los llamados a la unidad. Si aspiramos a revertir esta tendencia, necesariamente debemos respondernos respecto de las causas que están tras los tiempos políticos que estamos viviendo. Escudriñar respecto de las motivaciones que tienen los votantes para optar por fuerzas políticas regresivas que al amparo de la democracia están accediendo a ámbitos políticos que le permitirán socavarla.

Nada sacamos con afirmar que la ciudadanía está siendo engañada; nada sacamos con aludir a los bulos que se trasmiten como reguero de pólvora por las redes sociales; nada sacamos con sostener que una nueva tecnocracia está imponiendo sus cánones; que la clase política está siendo cooptada; que la inteligencia artificial está haciendo su trabajo subliminal.

Tenemos que ir al fondo, a las causas profundas de lo que parece observarse en las nuevas generaciones, una suerte de desapego democrático, de frustración de expectativas; del sentimiento de abandono de los adultos mayores.

Vivimos tiempos en que tenemos más años de escolaridad que nunca, lo que supondría que somos personas más educadas que quienes nos precedieron. Esto debiera reflejarse en términos políticos, en la emisión de votos más informados, más conscientes, menos propensos a ser engañados. Por tanto, descarto la postura de quienes estiman que la población está siendo engañada. Más que votos de adhesión, visualizo votos de rechazo al comportamiento de las fuerzas políticas convencionales.

Identificar lo que hay tras este rechazo, es lo que siento que debemos desentrañar, hacernos una introspección, que sin duda será dolorosa, pero que percibo como inevitable si aspiramos a revertir los tiempos que estamos viviendo.  

En algún minuto la retórica ultraderechista que se está enseñoreando, será frenada y revertida. Debemos hacerlo antes que concrete sus propósitos implícitos, que no son otros que desmantelar, transformar en letra muerta, la democracia, para imponer sus términos.

Tenemos a nuestro favor que todo lo que estamos viendo es antinatura.