Digan lo que digan,
el gobierno de Boric, no ha sido tan malo, ni terminará tan mal como lo
pregonaron sus adversarios desde el primer día; y no terminará tan bien como
esperaban quienes votaron por él en la primera vuelta en el 2021 pensando que
vendrían cambios fundacionales.
Digan lo que digan,
el país no requiere un gobierno de emergencia, slogan de batalla con que José
Antonio Kast (JAK) se impuso en la contienda electoral, puesto que el gobierno de Boric deja un país
andando, con sus instituciones en regla, una economía en marcha ascendente, con un nivel de exportaciones batiendo records, y con una inflación por debajo de la recibida, en medio de un mundo convulsionado.
Digan lo que digan, los tropiezos y errores vividos al inicio, producto de un gabinete sin mayor experiencia, fueron sorteados y/o disminuidos con la incorporación del socialismo democrático en las más altas esferas de decisión, permitiendo arribar al final de la andadura gubernamental, al menos no mal parado.
Digan lo que digan lo realizado por el gobierno de Boric fue insuficiente para revalidar la adhesión de quienes respaldaron a Boric en la segunda vuelta en el 2021, posibilitando esta vez el triunfo de la ultraderecha, con apoyo de la derecha, y votos de pobres y jóvenes desencantados.
Digan lo que digan,
JAK ganó democráticamente, con su sonrisa mefistofélica y ocultando su agenda valórica, así como los poderes
fácticos que están tras él. Esto implica que deberá hacer el malabarismo de
responder tanto a unos, sus votantes, como a otros, sus financistas, quienes
descorcharon sus botellas la noche del triunfo confiando en que su inversión
les reditúe pingües ganancias. Como buen schönstatiano sabe que no se puede servir a Dios y al Diablo al mismo tiempo.
Digan lo que digan, los
nombres que configuran tanto su equipo de primera línea -los ministros-, como
los de segunda -subsecretarios ministeriales-, y de tercera -delegados
presidenciales- se contradicen con el espíritu de urgencia y emergencia con que
asume JAK. Un gobierno de emergencia requiere un gabinete ministerial
conformado por políticos pesos pesados, de los que carece el gabinete.
Digan lo que digan,
el gabinete de JAK, estará conformado en su mayoría por independientes que
serán fusibles de corta duración, ya sea por falta de respaldo político, ya sea
por conflictos de interés, ya sea porque tropezarán consigo mismos a la primera dificultad. Todos saben que estamos ante independientes de mentira, que si bien no responden a partidos políticos, sí responden ante terceros en las sombras.
Digan lo que digan, JAK
partirá afirmando que todo lo malo será por culpa del
gobierno que le precedió, así como de la oposición que se le pare enfrente; y
que todo lo bueno será gracias a él y sus boys. Afirmación que será secundada
por los medios de comunicación que lo auparon y de los bulos que transmita vía
redes sociales. Así y todo, será difícil que no dé pasos en falso.
Digan lo que digan,
la población tiene paciencia, pero no paciencia infinita, y por más que su
segundo piso y los medios de comunicación digan que estamos en un mundo de bilz
y pap, más temprano que tarde, la verdad revelada terminará por salir a flote.
Digan lo que digan, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, se tuvo que tragar la captura de Maduro para terminar siendo una marioneta de Trump y sus secuaces, en tanto que María Corina Machado quedarse con las ganas.
Digan lo que digan, por sus amigos los conocereis. ¿Quiénes son los amigos de JAK? Bolsonaro, Milei, Meloni, Orban, Abascal? Con estos amigos más vale dar batalla desde el primer día.
Qué tengan todos un buen día si están despertando, o que hayan tenido un buen día si se están acostando.
Los dejo con Digan lo que digan de Rafael!!
Gran abrazo a mis pacientes lectores!!



