agosto 28, 2026

La democracia socavada

Foto de Mohamed Nohassi en Unsplash

Mirando hacia atrás, y al tenor de lo que fue el período de la última campaña presidencial llevada a cabo en el curso del año 2025, no puedo sino confirmar que los resultados, tanto de las primarias, de la primera vuelta, como de la segunda vuelta, al menos carecen de legitimidad. En su minuto tuve dudas, ahora tengo certezas

Las razones de mis dudas se centraban en el tenor de una campaña plagada de mentiras esparcidas como reguero de pólvora por medio de las redes sociales de parte de expertos en la materia que actuaban tras bambalinas financiados por peces gordos. Personajes, que se sobaban las manos y congratulaban entre sí cuando se enteraban de los logros que estaban alcanzando. No era para menos. Lograron que los candidatos de sus amores se llevara la guinda de la torta, la presidencia de la república, y un parlamento a pedir de boca.

Esto está ocurriendo no solo en Chile, sino que, en América Latina (Argentina, Colombia, Ecuador, etc.), y no solo en nuestro continente, sino que en todo el mundo. La conjunción de la explotación de las redes sociales, con el respaldo de gurúes tecnológicos y la inseguridad sembrada por sectas religiosas de la mano de organizaciones criminales, están dando sus frutos.

La democracia, al igual que las libertades, frente a una población impávida y sorprendida, están siendo zarandeadas como nunca antes. Una población conformada por habitantes, que parece resignada a ser tratada como meros consumidores, abandonando su condición de ciudadanos. Una población anestesiada a punta de siniestros fabricantes de mentiras que se hacen los desentendidos o que posan con cara de santos, como diciendo “yo no fui”, “no tengo nada que ver”.

Son quienes están tras las fábricas o granjas de “bots” o “fake news”, las que se producen como bombas de racimo, o bombas de mentiras capaces de tergiversar realidades, votaciones y resultados para llevar agua a los molinos de quienes están a su sombra. Estamos hablando de fábricas productoras al por mayor de cuentas en las redes sociales, de mentiras, de comentarios, de videos editados, de manipulación de encuestas, de alteración de audios. Quienes están tras esto se ocultan en el anonimato.

El punto es que esta capacidad está distorsionando resultados, la voluntad popular que se expresa mediante el voto. Y con ello la democracia es distorsionada dado que inevitablemente el naipe se desordena. Se pierde credibilidad. Ya no se sabe qué creer ni a quien creer. No resulta fácil discernir dónde empieza y termina la mentira.

Es este contexto, en el que todo parece ser mentira, y que hay que bucear bajo el agua para distinguir dónde está la verdad, el que explica el descrédito que está viviendo el sistema político democrático, y que invita a soluciones simples para problemas complejos, que no son simples ni mucho menos. Por lo mismo, exigen información veraz, no maliciosa, fidedigna, confiable. Y el tiempo que estamos viviendo se está caracterizando por todo lo contrario, información tendenciosa, sino falsa, que más ayuda a despistar, desorientar, que a desentrañar y resolver los problemas que nos aquejan como sociedad.

Si bien lo señalado es sabido, no por sabido ha de callarse y deja de ser un tema grave. Lo prueba la elección de políticos que acceden a cargos por votación popular por medio de malas artes. Por ello, al inicio de estas líneas afirmé que tengo serias dudas en torno a la legalidad y/o legitimidad de quienes resultaron ganadores, tanto en las elecciones presidenciales como parlamentarias.

Por estos días estoy viendo confirmadas mis sospechas con la detención de uno de los siniestros personajes que están tras las campañas que posibilitaron el triunfo de Kast y de los republicanos. Y temo que no es el único que está tras toda la campaña orquestada para distorsionar, alterar maliciosamente la voluntad popular.

La confirmación de mis sospechas la tengo porque por esas casualidades de la vida, en Bolivia fue detenido Fernando Cerimedo. ¿Razón de la detención? Acusado de contratar a una o más personas para asesinar a un tercero, en este caso a quien fuera su pareja, Nadia Beller. El problema es que hicieron mal su trabajo porque a pesar de descerrajarle varios disparos, no alcanzaron a matarla.

Pero ¿quién es Fernando Cerimedo, aparte de ser el autor intelectual del intento de asesinato al contratar sicarios para que realizaran el trabajo sucio? Yo al menos no tenía idea de quién es.

Para desgracia de Fernando, Nadia sobrevivió. Sobrevivió para contarlo todo y enterarnos de quien es y qué hacía, no solo Fernando, sino con quienes y para quienes trabajaba. Y esto nos está permitiendo desenredar la madeja. Nos venimos a enterar que Fernando y sus boys estaban encargados de una fábrica o “granja” de “bots” (mentiras) para generar mensajes meticulosamente estudiados para causar terror. Todo a cambio de millonarias sumas de dinero contante y sonante. No es necesario ser adivino para descubrir quienes eran sus financistas.

Así ganó las elecciones Rodrigo Paz en Bolivia. Así ganaron las elecciones los postulantes a quienes asesoraba (Milei en Argentina; Abelardo de la Espiriella en Colombia, por mencionar tan solo los que tengo más a mano). Así ganó Kast.

La mano de Fernando está tras los triunfos de todos los candidatos presidenciales ultraderechistas. En Chile, quien más sufrió las consecuencias de su accionar fue Evelyn Matthei, quien quedó fuera de la segunda vuelta gracias a los mensajes subliminales, y no tan subliminales, conteniendo acusaciones nacidas en las oficinas de Fernando. Basta recordar la edición de videos manipulados destinados a dar la impresión de tener problemas mentales e insinuar padecer de la enfermedad de Alzheimer.  

Por ello, insisto, la elección de Kast está viciada. En estricto rigor, lo que correspondería es que renuncie.

agosto 23, 2026

La inteligencia nuestra de cada día (parte 1 de n)


Le ha salido competencia a la inteligencia humana: la inteligencia artificial (IA). Está por verse si será competencia, o complemento. O ambas cosas, competencia y complemento.

Todos hablan de (IA) y no sé si todos saben de qué están hablando. Ni yo lo sé.

Estas líneas están destinadas a despejarme porque ando en tinieblas, a pesar que desde hace tiempo vengo escuchando, o viendo, no escuchando, porque a esta altura de mi vida casi no oigo nada, en torno a la IA. En mis tiempos mozos, o no tan mozos, me sumergí en dos lenguajes de IA: List Programming (LISP) y Programming Logic (PROLOG), lenguajes que emulan el razonamiento humano por la vía de “programar” la lógica subyacente en el raciocinio.


Fuente: https://gemini.google.com/app/a631d59677e8eb27 (*)

En el caso de PROLOG, todo “programa” se estructura en base a reglas y hechos. Así, por ejemplo, declaramos como regla que, si dos personas tienen los mismos padres, entonces las dos personas son hermanos. Y si declaramos como hechos que los padres de Freddy son Ricardo y Gerda, y que éstos también lo son de Ronny, entonces la regla nos dice que Freddy y Ronny son hermanos.

Nos parece de Perogrullo, porque lo tenemos tan internalizado que lo damos por entendido. Lo que hay tras este ejemplo no es otra cosa más que razonamiento puro.

Hoy, estos lenguajes -LISP y PROLOG-, al igual que tantos otros, parecen lenguajes prehistóricos, pero fueron el preámbulo de lo que estamos viviendo.

Por tanto, deduzco que lo que hace la IA no es otra cosa que dotar, inyectar de “racionalidad” a las máquinas, a los computadores u ordenadores, por la vía de “lenguajes”, “programas”, o “sistemas”.

Veamos ahora qué se dice sobre la IA, porque lo escrito hasta acá es de mi cosecha. Para eso consulté a Chatgpt, a Gemini, a Claude, todas herramientas de IA. A las tres les hice una misma consulta o petición que va más allá de su definición con miras a preparar una próxima disertación. La petición fue:

“Me puedes hacer una presentación en powerpoint de no más de 10 diapositivas explicando que es la inteligencia artificial, cómo nace, qué diferencia tiene con la inteligencia humana, qué consecuencias indeseables y deseables trae consigo en el corto, mediano y largo plazo”.

Confieso que quedé impresionado con la velocidad con que me llegaron las respuestas, al igual que su contenido. En esta oportunidad me centraré en la definición que me dieron de IA.

Gemini nos dice que “es una rama de la ciencia de la computación dedicada a crear sistemas capaces de realizar tareas que simulan la cognición humana”.

Chatgpt dice que es “una tecnología que está cambiando la forma de aprender, trabajar, crear y decidir”; también afirma que es “una máquina que aprende patrones y reúne métodos que permiten a las máquinas realizar tareas asociadas con capacidades humanas: reconocer, predecir, generar, traducir, decidir”.

Por su parte, Claude afirma que es “un conjunto de sistemas capaces de realizar tareas que, hechas por humanos, requerirían inteligencia: percibir, razonar, aprender, decidir y crear”. Claude agrega que no es “un robot con conciencia”: es matemática + datos + poder de cómputo.

Cotejando la definición que nos dan, con lo que sostuve en uno de los primeros apartados de esta columna (dotar, inyectar de racionalidad a las máquinas), pareciera que me quedé corto, porque no solo razona, sino que aprende, reconoce, predice, genera, traduce, decide, salvo que dentro del verbo razonar incluyamos todas estas acciones.

Lo que cabe rescatar es la puntualización que hace Claude cuando afirma que no es un robot con conciencia. En efecto, es racionalidad pura sin emocionalidad, por más que nos pongan máquinas o robots con capacidad para llorar o reir, para alegrarse o entristecerse. En estas materias, el ser humano es insustituible.

Es importante resaltar que lo que nos dicen estas herramientas de IA no es palabra sagrada ni mucho menos. Sus expresiones, definiciones, aseveraciones, hay que tomarlas con pinzas. No es llegar y creer en ellas a pies juntillas. Hay que contrastarlas, verificarlas, cotejarlas, confirmarlas. Lo digo porque las he pillado dando pasos falsos, entregando información errónea.

Este es el primero de una serie de columnas en torno a la IA que no sé cuántas serán, por eso las titulo con parte x de n, donde el valor de n lo ignoro en este minuto porque las estoy escribiendo sobre la marcha. Solo lo sabré el día que termine la serie. Confío en vuestra comprensión. Estoy abierto a las observaciones que me hagan llegar.

(*) Hecha por Gemini luego que le enviara este escrito y pidiera que la ilustrara a partir de las ideas expresadas. ¿Qué les parece? No me gusta, es fría, pero la hizo en un dos por tres sin pedir nada a cambio, al menos hasta ahora, y más encima ofreció hacerme otra si no me gustaba. 

agosto 20, 2026

Con los viejos no se juega


Me encontré con un escrito que reproduzco como una invitación a no jugar con quienes merecen todo nuestro respeto:
Una anciana le extendió su tarjeta bancaria al cajero del banco y dijo: "Quiero retirar 500 dólares".


El cajero le respondió: "Para retiros de menos de 2.000 dólares, por favor, use el cajero automático".

La anciana se quedó curiosa por la razón.

El cajero le devolvió la tarjeta y, de manera irritada, dijo: "Estas son las reglas. Si no tiene otro asunto, por favor, retírese. Hay gente en la fila detrás".

La anciana se quedó en silencio unos segundos, luego le devolvió la tarjeta al cajero y dijo: "Por favor, ayúdeme a retirar todo el dinero que tengo en la cuenta".

Cuando el cajero revisó el saldo de la cuenta, se quedó atónito. Sacudió la cabeza, se inclinó y, con respeto, dijo: "Lo siento, señora, tiene 35 millones de dólares en su cuenta y nuestro banco no tiene tanto efectivo disponible en este momento. ¿Podría programar una cita y regresar mañana?".

La anciana preguntó en ese momento cuánto podía retirar.

El cajero le dijo que podía retirar cualquier cantidad hasta 250.000 dólares.

"Bien, entonces, por favor, deme 250.000 dólares ahora", pidió. El cajero lo hizo rápidamente y luego le entregó el dinero a la anciana clienta de manera muy amable y respetuosa.

La anciana guardó los 500 dólares en su bolso y le pidió al cajero que depositara los 249.500 dólares restantes de vuelta en su cuenta.

No nos compliquen la vida a los ancianos, hemos aprendido muchas habilidades a lo largo de la vida.

Fuente: https://lnkd.in/p/e2a-DkpA

agosto 17, 2026

Puro humo

Foto de Pascal Meier en Unsplash

El gobierno de Kast acaba de ver aprobada en el parlamento su megareforma económica destinada a que el país, que en su diagnóstico “se ha caído a pedazos”, se “reconstruya”.  El gobierno parte con un diagnóstico equivocado al afirmar que el país está en el suelo. Con este discurso ganó la elección presidencial. Con este discurso embaucó a medio país. Ahora este país se está percatando que no se estaba cayendo a pedazos ni mucho menos. Y que sí está corriendo un alto riesgo, si al gobierno no le cae la teja, de que se caiga a pedazos con su accionar.

Este interés por la reconstrucción en el que se encuentra empeñado, tiene como ideas medulares, una sustancial baja en la tasa tributaria a los sectores más pudientes, una reducción del peso del Estado en el quehacer nacional, y un levantamiento de las restricciones que inhibirían la actividad empresarial.

Megareforma donde se asume que la baja impositiva no tiene por qué resultar en déficit como pregona la oposición. La explicación dada desde las esferas oficialistas, gobiernistas, es que tal déficit solo está en la imaginación de los opositores.  Afirman que no habrá déficit porque las medidas contempladas:

1. Incentivarán la inversión, el empleo y el consumo, produciendo un crecimiento económico suficiente para mantener o incluso aumentar la recaudación tributaria;

2. Eliminarán la grasa existente en el aparato estatal para hacerlo más eficiente y abrir mayor espacio al emprendimiento privado; y

3. Eliminarán las restricciones en las más diversas materias, particularmente las asociadas al medioambientalismo.

¿Qué nos dicen las evidencias? Nos dicen que la disminución de los impuestos a los sectores más adinerados:

1. No impactan significativamente en el crecimiento del PIB per cápita ni en el nivel de empleo (conclusiones del London School of Economics, luego de un análisis de recortes de impuestos a los más adinerados en 18 países de la OCDE en el período 1965-2015) y de los recortes en EEUU en tiempos de Reagan, Bush, y más recientemente de Trump, en su primera presidencia. En cualquier caso, los crecimientos alcanzados son de la magnitud que se proyectan.

2. Aumentan el déficit fiscal dado que la disminución de impuestos siempre reduce los ingresos del Estado, los que solo pueden verse compensados si van acompañados de drásticos recortes en el gasto público. En la práctica está comprobado que las reformas fiscales que alivian la carga tributaria de los de “arriba”, como la de esta megareforma, no hacen más que incrementar la deuda pública.

3. Incrementan la desigualdad de ingresos puesto que, para los sectores de mayores ingresos, la disponibilidad de mayor liquidez no la destinan a consumo, sino que a “ahorro”, dado que sus necesidades, al menos las esenciales, ya están más que ampliamente satisfechas. Esto es, esos recursos no “chorrean” al resto de la economía como suponen sus adherentes.

Todo esto me recuerda los tiempos del innombrable quien afirmaba que “había que cuidar a los ricos” para que sus recursos chorrearan al resto de la economía. Me recuerda a los tiempos en que había que cuidar a los patrones porque dan trabajo.

Resumiendo, las evidencias nos dicen algo muy distinto a lo que sostienen quienes empujaron esta megareforma. En efecto, no es difícil prever que el crecimiento que se alcance no es el que se está pregonando, que los inversionistas estarán “ojo al charqui” antes de invertir, que no es llegar y aplicar una liposucción para eliminar grasa estatal, así como pasar a llevar dunas, humedales y otras áreas sin consecuencias indeseables.

Lamentablemente, el resultado final no será otro que un déficit fiscal de proporciones que termina siendo una losa para el desarrollo del país. Como lo sostuvo un connotado economista nacional (Claudio Agostini), la promesa del gobierno, de que la baja de impuestos a los más ricos y/o a las más grandes empresas, se compensará con mayor crecimiento “no pasa, no ha pasado y no va a pasar”.

Basta ver lo que ha ocurrido, y sigue ocurriendo en EEUU. Los gobiernos republicanos tienden a reducir impuestos dejando al país con sus cuentas con saldos negativos, que al final del día terminarán pagando los sectores medios y los más pobres al verse privados de los servicios públicos en áreas que son esenciales para ellos: la salud y la educación.

Como dice Ricardo French-Davis, este gobierno está cometiendo el mismo error en que incurrió la dictadura del innombrable: creer que bajar impuestos a los de arriba y bajar el gasto fiscal es la receta para "reconstruir" el país. Yo diría que es la receta para destruirlo a pedazos.

En síntesis, la megareforma es puro humo cuyas consecuencias no pagarán quienes la impulsaron, sino que los demás. Y quienes la promovieron se reirán de los peces de colores aludiendo a las excusas más inverosímiles e imaginables.