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| Foto de GR Stocks en Unsplash |
Consultado respecto de lo afirmado en su campaña para acceder a la presidencia del país sobre la expulsión de 300 mil migrantes desde el primer día de su gobierno, José Antonio Kast (JAK) señaló que “es una metáfora; si alguien cree que en un día uno va a expulsar a 300 mil, creo que entendió mal". Como no escapará a los lectores, tal afirmación dejó secuelas.
A mí modo de ver, el concepto de metáfora es una suerte de asociación de ideas, o una representación de algo. Sin querer, sin percatarnos, diariamente tendemos a usar metáforas, las que serían expresiones en sentido figurado. Por ejemplo, cuando llegamos a un lugar en el que nos sentimos bien, no falta quien día “estamos en el paraíso”. No se está en el paraíso, pero todo parece ser como la imagen que se tiene del paraíso. Otro ejemplo sería visualizar la reciente visita de Trump a China, como un intento por “romper el hielo”. Está claro que no hay ningún hielo entremedio, tan solo una ausencia de diálogo que se quiere establecer.
O
cuando se hace referencia a los empleados públicos como parásitos, expresión
usada por uno de los asesores estrella de JAK, Cristian Valenzuela. Metáfora que tuvo que ser aclarada posteriormente, dado que tan solo se refería a los apitutados y operadores políticos, no a los funcionarios públicos. El punto es que una metáfora, para que sea tal, no necesita "aclaraciones". Hablan por sí solas.
Como puede observarse, las
metáforas procuran efectuar una asociación de ideas orientada a facilitar la
comprensión de lo que se sostiene. Para confirmar lo señalado, me fui a la Real
Academia Española (RAE), donde se define que la metáfora es una figura retórica
que consiste en trasladar el sentido recto de las palabras a otro figurado,
mediante una comparación tácita o la identificación de un objeto con otro con
el que mantiene una relación de semejanza.
De lo dicho se desprende que
los refranes suelen ser verdaderas metáforas, y a propósito de lo que estamos
viendo podríamos citar, a modo de ejemplos: “por la boca muere el pez”, “le
queda como poncho”, “otra cosa es con guitarra”, “a otro perro con ese hueso”,
“a buen entendedor, pocas palabras”.
Y podríamos seguir ad
infinitum, pero ver como metáfora la afirmación de JAK, no me calza. Antes que
metáfora, fue una amenaza, un mensaje para que los inmigrantes en situación
irregular hagan las maletas y partan antes de que asuma. Con esta clase de
mensajes fue como ganó la elección presidencial. Nunca dijo que era una
metáfora, o no creo que nadie, en su minuto lo vio como metáfora, ni siquiera
sus adherentes. Recién ahora viene a decirlo, seguramente al percatarse de la
imposibilidad de implementar la expulsión masiva pregonada.
No solo eso, sino por la
inconveniencia de hacerlo como más de un asesor le debe haber hecho saber en la
sombra. Recordemos que estamos en un país con una tasa de natalidad que
languidece, que al paso que vamos tenderíamos a ir disminuyendo de población.
De hecho, son los inmigrantes regulares e irregulares, quienes están salvando
nuestro descenso poblacional.
Lo concreto es que la realidad actual está muy lejos de lo que fueron las promesas de campaña, no solo en este ámbito, sino que en muchos otros.
Ahora resulta que no era metáfora, sino que una hipérbole.
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