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| Foto de Kelly Sikkema en Unsplash |
José Antonio Kast (JAK) partió
como caballo de carrera, con todo, como si fuese una carrera de 400 metros, pero
habiendo recorrido menos de 20 metros, ya muestra signos de cansancio,
agotamiento. No es para menos, mal que mal, desde el minuto que ganó la segunda
vuelta no ha parado en querer imponer sus términos. Cree que, como en La Polar,
es llegar y llevar.
Nuestra democracia, con toda su
fragilidad, sus limitaciones, no es lo mismo que una dictadura. Hay distintos
poderes -ejecutivo, legislativo, judicial- que se entrecruzan, conformando un
entramado que no se puede soslayar. Las ganas de gobernar por decreto están,
pero dudo que estén las condiciones para que unos y otros hagan lo que se les
antoje.
Desde EEUU llega una expresión que han hecho suya diversos regímenes: “flood the zone” que se ha traducido como “inundar la zona” y que conforma todo un diseño, una forma de encarar, abordar una problemática, que pasa por copar la agenda pública, por emborrachar la perdiz, por marear. Es lo que ha hecho Trump desde el inicio de su mandato para tener a todo el mundo en ascuas.
Me recuerda a un personaje que, con varias
pelotas en mano, pasea por el parque todos los días con sus perros: tira todas
las pelotas al mismo tiempo para que los perros corran tras ellas. Unos van
tras una pelota, otros van tras otra, y así tiene a todos los perros
entretenidos hasta que el cansancio los deja para el gato, esto es, buenos
para nada.
Es la impresión que tengo del
gobierno de JAK, que su intención es abrumarnos hasta que larguemos, o soltemos
la esponja. Desde antes de asumir, pero después de haber ganado la segunda
vuelta, se dedicó a la faena de distraernos. La primera pelota que lanzó fue la
zanja en el norte y la última es la de los lindos libros que están en los anaqueles
de las bibliotecas conteniendo los resultados de investigaciones, pero que
generarían 0 empleo. Estamos ante un gobierno que no sé cuántas pelotas tiene
en su mano para ir lanzándolas con miras a entretenernos el almanaque. Un día es
la pelota llamada humedal, otro día es el de la ranita de Darwin, otro día el
de la ley miscelánea. Como pelota comodín está la del partido comunista.
Es lo que ha hecho Trump, a quien
JAK pareciera que pretende emular. Veo difícil que lo logre porque Trump es
experto, se ha especializado en el tema, viene de ese mundo. Si la guerra en
Ucrania va mal, la culpa es de Europa, y cuando se agota el tema ucraniano,
lanza el tema de apoderarse de Groenlandia, y al mismo tiempo captura a Maduro,
dejando en ascuas a Corina Machado, confiando que la “presidenta encargada”
sepa lo que tiene que hacer. Agotado esto, a los perros les tira la pelota arancelaria
que sube y baja a su antojo. Cuando esto ya no da para más, nos tira la pelota
de Irán, descabezando al régimen, pero sin lograr lo que quería. A los cubanos los tienen en barbecho. Entremedio se da el lujo de clavar estaca en la luna. Y
así, nos tiene, inundando la zona, flood the zone, manteniendonos en ascuas.
Algo así es lo que JAK y sus boys
del segundo piso, con Irarrázaval y Valenzuela a la cabeza, están intentando hacer. Al lado
de Trump y los suyos, no les llegan ni a los talones. Estamos ante una película
en desarrollo. En tanto que nosotros, lo mejor que podemos hacer es afirmar que "a otro perro con ese hueso".


