Nos acabamos a enterar que el fondo E, el más conservador de las AFP, está registrando, de un mes a otro, un desplome de miles de millones de dólares. Una vez más, el gobierno de José Antonio Kast no encontró nada mejor que culpar al gobierno anterior.
Cuesta entender lo que está ocurriendo. Los
ahorros previsionales de los chilenos, por ley, están en cinco fondos. Desde el
fondo A, el más riesgoso, hasta el fondo E, el más conservador.
Los más jóvenes pueden elegir en qué fondo
estén sus ahorros dado que su horizonte es de largo alcance. No así quienes
están ad portas de jubilar, quienes forzosamente ven trasladados sus ahorros al
fondo E por ser el de menor riesgo. Sin embargo, lo que estamos viendo
pareciera ser todo lo contrario, que el fondo más riesgoso es aquel que
supuestamente es el más conservador.
Como está el mundo, con tres guerras en
curso, sin mostrar visos de terminar -Ucrania, Israel-Gaza e Irak-, cualquiera
con dos dedos de frente debe encontrar natural que los fondos previsionales
arrojen pérdidas. Mal que mal, en tiempos en los que más se destruye que lo que
se construye, se asume que todos perdemos, que todos vamos hacia atrás.
Pero lo que llama la atención es que los
fondos más conservadores, que menos arriesguen, sean los que más se estén
hundiendo. Los fondos más riesgosos también arrojan pérdidas, pero mucho
menores. ¿cómo se entiende?
Estoy seguro que Condorito exigiría una
explicación, y lo más probable que esté pensando que acá hay gato encerrado, si
es que no hay un asalto a mano armada a los ahorros forzosos de quienes están a
punto de jubilar. Con lo que está ocurriendo, si alguien tenía fondos
acumulados como para jubilar con un millón de pesos mensuales, ahora tendrá que
resignarse con 900 mil pesos mensuales. Esto es, una baja de un 10% en su
pensión esperada. De la noche a la mañana, sin decir agua va.
¿Qué se puede desprender de todo esto? Que
nuestro modelo previsional simula un modelo de casino, donde a los trabajadores
se les fuerza a jugar a una suerte de ruleta rusa, depositando sus ahorros en
instituciones, las famosas AFP, gobernadas por quién sabe quiénes y que no
arriesgan ni un peso de sus bolsillos.
Como para agarrarse la cabeza.






