Se afirma que Mara Sedini, actual Ministra Secretaria General (vocera) del gobierno encabezado por José Antonio Kast (JAK), habría declarado en años anteriores que “El primer acto de corrupción es aceptar un cargo para el cual no estás preparado”. Frente a mi incredulidad de que haya emitido tamaña declaración a la luz de los fiascos o errores comunicacionales en que ha estado implicada desde los primeros días de gobierno, me he tomado la libertad de investigar en torno a si es cierto que declaró lo que se dice que declaró, y en qué circunstancias o contextos.
Empecemos por respondernos ¿quién es Mara? Nació el 1 de
abril de 1985 en Santiago de Chile, y es periodista de la Universidad Gabriela
Mistral, con un magister en comunicación y asuntos públicos de la Universidad
Adolfo Ibañez. Sus estudios básicos y medios los hizo en el Santiago College. Además
es actriz y cantante con estudios en The American Musical and Dramatic Academy
(AMDA) de Nueva York, EEUU. Su
trayectoria política está dada por su participación en Fundación para el
Progreso, el think tank liberal-conservador, como directora de asuntos
públicos, e integrar el equipo comunicacional en la campaña presidencial de
JAK.
A lo largo de estos últimos años, en su participación como
panelista en programas de medios de comunicación (Tele 13 Radio y Sin filtros) se ha caracterizado por emitir fuertes juicios críticos en torno a la gestión
pública, al nombramiento de funcionarios en el gobierno de Boric en cargos por
afinidad política o personal, sin importar si reunían la experiencia y las
capacidades que tales cargos exigen. Juicios que se hacían extensivos a
ministros, subsecretarios, directores de servicio.
Sus críticas han sido mordaces y recurrentes,
particularmente en el programa televisivo “Sin filtros”, cuestionando la idoneidad
técnica y/o inexperiencia de distintas autoridades que ocupan cargos críticos,
por sus consecuencias en la calidad de vida de las personas.
Particularmente activa estuvo en las redes sociales, y en
diversas columnas de opinión, cuando se presentó el llamado caso convenios a
propósito del escándalo de los traspasos de fondos públicos a fundaciones. En sus
intervenciones fue particularmente severa en sus críticas con los responsables
de supervisar o ejecutar los proyectos y hacer la vista gorda ante las
irregularidades en que se incurrían.
Como panelista en programas radiales (radio El
Conquistador y radio Bío Bío) fue insistente en sus críticas a nombramientos de
subsecretarios o directores de servicios por ascender a tales cargos por
amiguismo, por cuoteos políticos, en vez de arribar por su experiencia y sus
competencias profesionales o técnicas.
Hoy, a menos de un mes de iniciado el gobierno de JAK,
Mara está en la picota por lo mismo que sostiene la frase que ha sido su caballito
de batalla en su rol opositor (“El primer acto de corrupción es aceptar un
cargo para el cual no estás preparado”). Cabe destacar que la frase
utilizada por Mara es atribuida a Winston Churchill, y tiene una fuerte connotación
ética.
La gente se pregunta: ¿qué monos está pintando Mara? El
problema reside en lo mismo que afectó a Giorgio Jackson, que se las dio de
moralista, de que venían a limpiar, a sacar la basura, a moralizar, a hacer
bien las cosas, no como antes que todo lo hacían mal. Y resulta que camaradas
de su partido estuvieron implicados en el caso convenios.
Si nos atenemos a la frase puesta sobre la mesa en más de
una oportunidad por parte de Mara en sus tiempos opositores, y a su desempeño
en estos primeros días de andadura gubernamental, tendríamos que afirmar que la
Mara del 2026 es una corrupta. ¿Razón? La dada por ella misma: aceptar un cargo
para el cual no está preparada desde el minuto que frente a
un caso complejo, el de la ministra de Seguridad, arranca; frente al caso
Apablaza se enreda, se le embolina la perdiz, al igual que ante el alza en el
precio de los combustibles.
Para remate, su antecesora fue Camila Vallejo, quien tuvo
la vocería durante todo el período del gobierno de Boric. Inevitablemente surge
la comparación, y Mara pierde por paliza. A su lado, Camila es una dama, con
proyección. Se le extraña. Muy probablemente JAK pensó que con Mara, Camila
pasaría al olvido. Craso error, Camila brilla con luces propias al lado de Mara.
No es llegar y escupir al cielo, porque te puede caer
encima. Por la boca muere el pez. Otra cosa es con guitarra. La soberbia es
fatal. Sospecho que, más temprano que tarde, Mara está condenada a dar un paso
al costado por los dolores de cabeza que está dando. La inexperiencia le está
costando cara al gobierno. Sospecho también, que al igual que Boric, a poco
andar JAK tendrá que “remodelar” su gobierno si no quiere irse al garete.




