octubre 21, 2026

Mauricio Néspolo

Tuve el privilegio de conocer a Mauricio a poco de llegar a Arica, en 1974. Hijo de inmigrantes italianos provenientes de Rapallo, en la costa de Liguria, como tantas otras familias que echaron raíces en esta tierra.

Su padre fue Alfonso Néspolo Arata, dueño, junto con Ángel Ricci, de la firma comercial Ricci y Néspolo desde inicios del siglo pasado, donde se vendían artículos deportivos, maletas y vestuario. Empresa emplazada en la esquina de 21 de Mayo con Baquedano, local que alcancé a conocer poco después de mi llegada.

Aquel local jugó un rol fundamental en los primeros días de la Universidad del Norte en Arica, dado que su segundo piso se habilitó como sala de clases mientras se construía el campus Saucache. Alfonso llegó a ser consejero y presidente de la Comisión de Educación de la memorable Junta de Adelanto de Arica (JAA).

A fines de la década de los 60, Mauricio ingresó a la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, en Santiago, para estudiar Ingeniería Civil. Sin embargo, debido a problemas de salud de su padre, se vio urgido a regresar a Arica para acompañarlo. Ante esta situación, congeló sus estudios en la capital y resolvió retomarlos en la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad del Norte, cuyo jefe de carrera era Pablo Jiménez.

En 1974 falleció su padre. Por esos años tuve la oportunidad de conocerlo más de cerca, ya casado con Gianina Maiocchi, con quien tuvo dos hijas, Francesca y Claudia, de edades similares a las de mis hijos. Esos años coincidieron con los difíciles momentos que vivió el país en la década de los 70, contexto que terminó precipitando el cierre de la emblemática tienda Ricci y Néspolo.

A fines de esa década nos embarcamos en la creación de PRODAT, la primera empresa computacional de Arica, equipada con un computador NCR Century 100. Nos iba tan bien que a comienzos de los 80 tuvimos que renovar el equipamiento para atender una demanda creciente y ponernos a tono con los cambios tecnológicos.

NCR Century 100 operaba con tarjetas perforadas y dos discos (uno fijo y otro removible), cada uno con una capacidad de 5 MB. La renovación por un NCR 750, cuyo costo superaba los 100 mil dólares, nos obligó a pagar un pie y endeudarnos en moneda extranjera. Poco después, para su uso personal, Mauricio adquirió un Atari por 2 mil dólares, con 64 Kbytes de memoria RAM y un floppydisk de 88 KB.

Apenas llegó el NCR 750, Chile comenzó a vivir una profunda crisis económica que derivó en sucesivas devaluaciones. Nuestra deuda en dólares se disparó hasta volverse impagable. Entre los socios —Mauricio, Yanko Ossandón, Juan Carlos Gandolfo, Gonzalo Muñoz, Francisco Alfred, Carlos Norambuena (gerente de Comercial Prat) y Hugo Fortes— debíamos decidir entre tres opciones: declarar la quiebra, renegociar la deuda, o buscar un comprador. Personalmente veté la renegociación porque significaba ponernos la soga al cuello.

Fue Hugo Fortes quien puso sobre la mesa la alternativa de vender la empresa, argumentando que no faltarían firmas con espaldas financieras que nosotros no teníamos. Nos pidió un mes de plazo para buscar un comprador antes de decretar la quiebra. Y así fue: dentro del mes, Hugo consiguió una empresa nacional de Santiago que la adquirió por cero pesos, a cambio de asumir la totalidad de la deuda. El atractivo de PRODAT era su cartera de clientes y sus proyecciones.

Con esa “venta” volvimos a respirar tranquilos. Perdimos horas de trabajo y recursos, pero ganamos un gran aprendizaje: los fracasos enseñan mucho más que los triunfos.

En PRODAT prestamos servicios al municipio en tiempos del alcalde Castillo Ibaceta, a Ferrocarriles Arica-La Paz, al Hospital Dr. Juan Noé, a Bicicletas Oxford, CONTEX y QUIBORAX, entre otras instituciones. Llegamos incluso a prestar servicios computacionales en Iquique, donde teníamos un representante de lujo: Juan Carlos Gandolfo, también descendiente de italianos.

En 1981, el área de computación de la sede Arica de la Universidad del Norte organizó la Conferencia Regional de Computación (CRC-81). Allí participaron algunas de las empresas más destacadas del rubro y destacados conferencistas, entre los que resaltó Carlos Lauterbach, uno de los pioneros de la informática en Chile. Eran tiempos de grandes equipos y marcas hoy legendarias o desaparecidas (Burroughs, Digital, NCR, Wang). Entre los expositores estuvo Mauricio, en representación de Comercial Prat, donde se desempeñaba comercializando los computadores Atari.

Luego de la experiencia vivida en PRODAT Y Comercial Prat, y de un período (1984-85) en la empresa automotriz CANEPA y Cía como jefe de Procesamiento de Datos, entre los años 85 y 92, Mauricio vuelca sus capacidades profesionales y humanas en el sector minero. Primero, incorporándose a PROMEL como jefe del departamento de estudios, y luego, en la VILACOLLO, donde se desempeña como Asesor de Gerencia e Ingeniero de Planificación.

Mauricio tenía rasgos que lo retrataban de cuerpo entero: tranquilo, de hablar pausado, con un fino sentido del humor y una paciencia infinita. Parecía tener todo el tiempo del mundo. Un humanista ciento por ciento: buen conversador, dialogante, ameno y didáctico.

Pasamos juntos más de un fin de año pasamos en familia, y compartimos muchas veces en las playas ariqueñas. En 1981, con ocasión de un viaje a Alemania que realicé con mi esposa para visitar a una tía, mis hijos —de 4 y 6 años— se quedaron al cuidado de Mauricio y su familia, en su casa de la calle Daniel Copaja, durante unos quince días.

A quienes no veíamos con buenos ojos el devenir político y social del país, nos dio por reunirnos dos veces al mes, de manera rotativa, en nuestras respectivas casas. Mauricio formó parte de ese grupo desde el primer instante. Nuestro propósito era sencillo: conversar libremente sobre lo divino y lo humano, y editar una revista mensual de tiraje limitado destinada a amigos y conocidos.

Al conocer nuestra iniciativa, Jaime Barros Pérez-Cotapos nos bautizó como "La Aventura del Pensamiento". A riesgo de omitir a alguien, recuerdo que en grupo compartimos Santiago Arata, tío de Mauricio, Salvador Urrutia, Álvaro Silva, Jaime Rodríguez, Oscar Arancibia, Rafael Fuertes, Juan Prado, Francisco Alfred, Germán Cruzat, Luis Salgado, Sergio Pulido, Patricio Arancibia, Octavio Arratia, Jaime Barros P-C, Mauricio Néspolo y quien escribe estas líneas.

Mauricio no solo aportaba con su presencia, sino también con sus escritos: sus legendarias crónicas macondianas. Todo lo que ocurría en el mundo real lo miraba con ojos de realismo mágico. Sentía que vivíamos en Macondo, el célebre pueblo creado por Gabriel García Márquez en Cien años de soledad. Sus crónicas eran de las más leídas por su humor, su ironía y su agudísima capacidad para “ver bajo el agua”.

Entre los años 1993 y 1996 se integra al directorio de la Empresa de Servicios Sanitarios Tarapacá (ESSAT), primero en calidad de vicepresidente, y posteriormente como presidente del directorio. Período en el que le correspondió enfrentar la crisis hídrica existente, para lo cual implementó significativos planes de inversión conducentes a reducir las importantes pérdidas de agua que afectaban a la infraestructura existente.

Es a partir de 1994 que se incorpora a la Universidad de Tarapacá para asumir distintos cargos directivos a lo largo del tiempo: Contralor, Vicerrector de Administración y Finanzas, Secretario General, Registrador.

Luego de más de 10 años en funciones directivas, en el año 2007, ingresa a la Escuela de Negocios de la Universidad de Tarapacá en calidad de académico jornada completa. Quizás su sueño de siempre, en contacto con la academia, con los alumnos. Ahora con toda una experiencia profesional acumulada que volcaría al ámbito docente.

Podríamos decir que “se reincorporó”, pues siempre fue un universitario en el sentido más pleno de la palabra. Desde niño había respirado universidad, cuando su padre habilitó el segundo piso de la tienda comercial como aulas provisorias mientras se construía el campus Saucache de la Universidad del Norte. En la Escuela de Negocios fue Director de Escuela, Jefe de Carrera de Ingeniería, Comercial y también Decano Subrogante.

Su vocación lo llevó a volcar toda su experiencia en las aulas. Lo hizo, además, en un contexto educativo complejo, donde la investigación comenzó a priorizarse por sobre la docencia. Esta última fue quedando relegada por la lógica de sistemas de acreditación y financiamiento que terminaron por pervertir, a mi modesto entender, el espíritu y la misión de la universidad.

Su inesperada muerte, sorprendió a diversos ámbitos de la sociedad ariqueña y a la comunidad de la Universidad de Tarapacá. “Hemos abandonado nuestra misión”, fueron algunas de sus últimas palabras antes de someterse a una intervención quirúrgica aparentemente rutinaria. Decisión que habría tomado para afrontar en mejor forma física su lucha contra una forzada jubilación que le esperaba.

Al afirmar que la universidad había abandonado su misión, Mauricio aludía a una institución que había dejado de pensar “fuera de la caja”, atrapada en la lógica mercantil. Sostenía que las universidades se habían enfocado en la producción masiva de papers y la fabricación de diplomas, postergando la formación en el más pleno sentido de la palabra. Su calidad humana, compromiso con la docencia y sus estudiantes, competía en desventaja contra las métricas dominantes.

Mauricio terminó siendo víctima de un sistema que parece regirse por la lógica de usar y tirar. Al cumplir 75 años, las normas vigentes lo condenaban al retiro, para dejar espacio a ganadores de proyectos y redactores de artículos académicos.

Quienes más lo extrañarán serán su familia, estudiantes y colegas, quienes tuvieron la fortuna de aprender de su experiencia profesional, su calidez y su inagotable repertorio de historias e interpretaciones de la vida real, tanto de su querida tierra como de la quebrada del ají.

Quienes tuvimos la suerte de compartir su amistad también lo extrañaremos: nos queda el recuerdo de un hombre que supo mirar el mundo con humor, inteligencia y humanidad. Hoy, desde el más allá, debe estar dialogando con quienes le precedieron, entre ellos, Francisco Alfred y Yanko Ossandón.

octubre 16, 2026

Un modelo previsional que cruje

Nos acabamos a enterar que el fondo E, el más conservador de las AFP, está registrando, de un mes a otro, un desplome de miles de millones de dólares. Una vez más, el gobierno de José Antonio Kast no encontró nada mejor que culpar al gobierno anterior.

Cuesta entender lo que está ocurriendo. Los ahorros previsionales de los chilenos, por ley, están en cinco fondos. Desde el fondo A, el más riesgoso, hasta el fondo E, el más conservador.

Los más jóvenes pueden elegir en qué fondo estén sus ahorros dado que su horizonte es de largo alcance. No así quienes están ad portas de jubilar, quienes forzosamente ven trasladados sus ahorros al fondo E por ser el de menor riesgo. Sin embargo, lo que estamos viendo pareciera ser todo lo contrario, que el fondo más riesgoso es aquel que supuestamente es el más conservador.

Como está el mundo, con tres guerras en curso, sin mostrar visos de terminar -Ucrania, Israel-Gaza e Irak-, cualquiera con dos dedos de frente debe encontrar natural que los fondos previsionales arrojen pérdidas. Mal que mal, en tiempos en los que más se destruye que lo que se construye, se asume que todos perdemos, que todos vamos hacia atrás.

Pero lo que llama la atención es que los fondos más conservadores, que menos arriesguen, sean los que más se estén hundiendo. Los fondos más riesgosos también arrojan pérdidas, pero mucho menores. ¿cómo se entiende?

Estoy seguro que Condorito exigiría una explicación, y lo más probable que esté pensando que acá hay gato encerrado, si es que no hay un asalto a mano armada a los ahorros forzosos de quienes están a punto de jubilar. Con lo que está ocurriendo, si alguien tenía fondos acumulados como para jubilar con un millón de pesos mensuales, ahora tendrá que resignarse con 900 mil pesos mensuales. Esto es, una baja de un 10% en su pensión esperada. De la noche a la mañana, sin decir agua va.

¿Qué se puede desprender de todo esto? Que nuestro modelo previsional simula un modelo de casino, donde a los trabajadores se les fuerza a jugar a una suerte de ruleta rusa, depositando sus ahorros en instituciones, las famosas AFP, gobernadas por quién sabe quiénes y que no arriesgan ni un peso de sus bolsillos.

Como para agarrarse la cabeza.

octubre 15, 2026

Pintamonos

A lo largo de nuestras vidas es difícil no encontrarse con pintamonos, peculiares personajes, que se caracterizan por estar llamando la atención, por estar siempre “en cámara”. No pueden evitar “estar en todas”.

Para llegar a serlo no trepidan en nada. Si hay que ser bombero, bomberos son; si hay que ser reservista, reservistas son; si hay que ser rotario, rotarios son. Son clásicos trepadores, rastreros públicos o agazapados. Doran la píldora hasta dar el zarpazo. Entre ceja y ceja tienen un objetivo, llegar a la cima del club social, de la fundación, del partido, de la confederación, de la empresa, de la universidad, de todo aquello que esté a su alcance. No se aguantan. Tienen un motor interno que los empuja a lo que algunos llaman destino manifiesto.

Así como sufren en el llano, que les incomoda en grado sumo, gozan en las alturas, entrando en una suerte de estado de éxtasis. Se rodean de “yes man”, aduladores, que les soban las espaldas una y otra vez. No pueden evitarlo.

La expresión “pintamonos” es una metáfora, de esas que les gusta a José Antonio Kast (JAK), que viene de la idea de pintar “monos” (figuras, garabatos de distinto orden) para distraer, emborrachar la perdiz en unos casos, o para llamar la atención en otros. Por mi parte la estoy usando en este último sentido.

Para ellos lo relevante es lo irrelevante, la imagen, la puesta en escena, congraciarse, llamar la atención, estar en todas las paradas, ser el florero donde se esté. No trabaja, actúa.

Uno podría preguntarse qué es lo que persigue el pintamonos: sentirse protagonista, validarse ante terceros, ser reconocido, proyectar relevancia, poder.

Tras todo pintamonos, en los términos que en estas líneas le estamos dando, pareciera querer transmitir seguridad y una alta autoestima. Sin embargo, más temprano que tarde, termina proyectando su reverso: inseguridad, baja autoestima, temor al rechazo e inmadurez emocional.

Al gobierno se le ve el plumero

El gobierno acaba de presentar un proyecto de ley de presupuestos que contempla un aumento en su brazo armado, la defensa nacional, mientras otras áreas, en particular educación y salud registran disminuciones.

Lo señalado delata las prioridades imperantes por parte de quienes detentan el poder ejecutivo. Revela la ideología subyacente, una seguridad nacional limitada a fortalecer el brazo armado del país, al mismo tiempo que debilita y menoscaba el brazo civil nacional.

El gobierno olvida la relevancia del brazo civil constituido por la salud, la educación, la cultura, el deporte. Le importa más desarrollarse bélicamente, que sanitaria, cultural, educacional, y deportivamente. Olvida que por más armados que estemos, si carecemos de salud y educación, estamos perdidos. Olvida que no hay país mejor “armado” que aquel dotado de una población sana, culta y educada. Olvida que un país con estas características será invencible, imbatible.

El gobierno no se percata que, rebajando el peso del presupuesto en educación y salud, nos hace más vulnerables por más que estemos aparentemente “armados” hasta los dientes.

Pensamiento crítico e inteligencia artificial

De linkedin he bajado esta imagen que dice más que mil palabras. Una imagen que adquiere especial relevancia en los tiempos que corren. Tener pensamiento crítico, hoy más que nunca, es crucial.

¿Porqué? Porque vivimos tiempos de bulos, de mentiras que se propagan como reguero de pólvora por redes sociales vía bots, vía emisores anónimos, ficticios, algorítmicos. Nunca antes en la historia la población ha tenido los años de escolaridad actuales, y paradójicamente, hoy nos meten el dedo en la boca como nada.

Estamos más informados que nunca, y al mismo tiempo, más desinformados que nunca. Nos venden cualquier cosa, y nos compramos todo. Cuando necesitamos estar más despiertos que nunca, pareciera que que por el contrario, estuviéramos dormidos o drogados. Es hora de despertar, y eso pasa, necesariamente, por disponer la competencia de pensar críticamente. De que no nos embolinen la perdiz. Una población, un grupo de personas carentes de pensamiento crítico es pasto de saltimbanquis, de vendedores de pomadas en todos los planos, políticos, económicos, culturales, profesionales y de cualquier o rden.

¿Qué nos dice la imagen que encabeza la columna? Que el pensamiento critico es la capacidad de analizar información de manera razonada, evaluando evidencias, argumentos y diferentes puntos de vista antes de aceptarla o tomar una decisión.

Por mi parte agregaría que es la capacidad para ver bajo el agua. Si el agua es cristalina, no hay mayores problemas, pero si el agua viene turbia como está ocurriendo actualmente, ahí hay que andar ojo al charqui.

Pensar críticamente nos exige desconfiar constructivamente, contrastar fuentes primarias y detectar vacíos analíticos en lo que se nos diga. Nos exige verificar, contrastar las respuestas de terceros, amigos o no, así como las respuestas que nos de inteligencia artificial (IA). No es llegar y comprarse lo que nos diga. No han sido pocas las veces que la he pillado volando bajo, respondiéndome burradas, falsedades o mentiras. Se lo he hecho saber.

A propósito de la penetración de la IA han surgido advertencias en orden al riesgo de lo que se han dado en llamar la descarga cognitiva y la atrofia analítica. Ambos riesgos se encuentran relacionados.

La primera, la descarga cognitiva, se asocia a la delegación de tareas específicas para disminuir el trabajo intelectual-mental. Es lo que hacemos cuando una operación aritmética sin mayor complejidad, por comodidad mental, la hacemos apoyándonos en una calculadora; o cuando anotamos un conjunto de tareas o compras que debemos realizar, en vez de memorizarlas. Esta descarga cognitiva no necesariamente es negativa si el propósito es liberar a nuestro cerebro para que pueda centrarse en tareas de más alto nivel.

La segunda, la atrofia analítica, es la que se produce por un uso persistente, en el tiempo, de descarga cognitiva, degradando nuestra capacidad para ejecutar ciertas tareas. Atrofia que se produce por falta de uso de nuestras capacidades para memorizar, detectar errores, argumentar, analizar. Atrofia que puede reducir nuestra capacidad de reflexión crítica y una pérdida de autonomía intelectual.

Para terminar, acompaño un cuadro comparativo proporcionado por gemini cuando se lo solicité.

Criterio

Descarga Cognitiva (Cognitive Offloading)

Atrofia Analítica   (Analytical Atrophy)

Definición

Acción/Estrategia: Delegar una tarea mental en una herramienta externa.

Resultado/Consecuencia: Degradación de las facultades de razonamiento por desuso.

Temporalidad

Inmediata/A corto plazo (sucede en el momento de realizar la tarea).

Gradual/A largo plazo           (se acumula con el tiempo).

Impacto

Positivo o neutro (optimiza recursos mentales inmediatos).

Negativo (pérdida de competencia y autonomía intelectual).

Relación de causa

Es la causa (cuando se vuelve excesiva e indiscriminada).

Es el efecto directo del exceso de descarga cognitiva.

Como podemos ver, hay harto paño que cortar. Como toda herramienta, la IA no es buena o mala per se, sino que dependerá del uso que hagamos de ella. Si es para que dejemos de pensar, será un desastre, pero si es para ayudarnos a pensar críticamente, a desarrollar nuestros músculos cerebrales, miel sobre hojuelas.

octubre 13, 2026

Del prejuicio a la discriminación

El concepto de prejuicio encuentra su raíz etimológica en el latín praeiudicium, entendido como 'juicio previo' o 'decisión prematura'. Se le define en dos acepciones complementarias. Uno, como la acción y efecto de prejuzgar; y dos, como una opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal.

La UNESCO, en su Declaración sobre la Raza y los Prejuicios Raciales (1978) establece que el prejuicio es una construcción ideológica basada en la ignorancia y en la voluntad de sustituir los principios de dignidad e igualdad por el dogma de la desigualdad de los hombres y de las razas.

La psicología social y la doctrina de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OHCHR) han operacionalizado esa distinción en una tríada de orden cognitivo (creencia), de orden afectivo y actitudinal (emoción), y por último, de orden conductual y jurídico (predisposición a actuar).

Esta triada evoluciona partiendo de un estereotipo, que es de orden cognitivo; luego se da paso al prejuicio, que es de orden afectivo y actitudinal; para finalmente desembocar en la discriminación, que es de orden conductual y jurídico.

El estereotipo conforma una imagen mental simplificada y generalizada sobre un grupo. Configurado un estereotipo, se da espacio a los prejuicios, esto es, juicios u opiniones generalmente negativas, sin mayores evidencias que suponen una actitud negativa y hostil hacia una o más personas por el solo hecho de pertenecer a un grupo percibido como ajeno. El resultado final suele ser la discriminación, definida como la conducta, el comportamiento, la actuación o la política concreta que se deriva del prejuicio.

Estas líneas nacen como consecuencia de los dichos de un diputado, Javier Olivares, a raíz de unas declaraciones de la expresidenta Michelle Bachelet donde no descarta una eventual candidatura presidencial futura.

El diputado se dio el lujo de afirmar «Le deseo mucha suerte, podría seguir los mismos pasos de la señora Matthei, irse a su casa y disfrutar a sus nietos, cocinar y hacer unas buenas cazuelas para enseñarle a la gente». Tras esta sentencia, hay un estereotipo, una imagen mental simplificada del rol que les correspondería a las mujeres, el de relegar a las mujeres al ámbito privado y doméstico.

Este estereotipo da cancha, tiro y lado a los prejuicios existentes sobre el rol de la mujer, centrados en que el lugar de toda mujer es quedarse en casa, cuidar de hijos y nietos, y que no tiene nada que hacer en el ámbito público.  La excandidata presidencial, Evelyn Matthei, reaccionó sosteniendo que « En Chile, el tiempo donde mandaban a las mujeres a la cocina ya pasó».

El estereotipo y prejuicio contenidos en la declaración del diputado alimentan la discriminación de género y la discriminación etaria, por edad.

La de género, al asumir que al hombre le corresponde actuar en la esfera pública (política, trabajo) y a la mujer le corresponde actuar en la esfera privada (Hogar, cuidado de la familia, cocina).

La etaria, al invitar a "disfrutar a sus nietos" y "irse a su casa", en virtud de la edad madura o la condición de abuela, que inhabilitarían o restarían valor a la participación de la mujer en la vida pública.

Invito a los lectores a hacer el ejercicio de identificar los estereotipos y los prejuicios que tienen respecto de grupos de personas, así como las discriminaciones en que incurriría.