El reciente triunfo
de Noruega sobre Brasil en el campeonato mundial de futbol no debiera
sorprendernos. Representa una victoria que va más allá de lo futbolístico. El propósito
de estas líneas es reflexionar en torno a las características que, a mi juicio,
marcan y explican la actuación de los noruegos que los condujo al éxito.
En primer
lugar me atrevería a afirmar que se trató de un equipo, en el más plano sentido
de la palabra. Fue el triunfo de un trabajo en equipo, en el que todos remaron
para un mismo lado, partiendo por el propio goleador, Haaland. Esto queda muy
graficado cuando se sientan simulando hacerlo en un bote remando todos juntos. Las
individualidades pasan a un segundo plano, primando el sentido colectivo. Tras esto
hay humildad, modestia.
En segundo
lugar, el espíritu integrador, la simbiosis entre nativos e inmigrantes tanto en
defensa, como en el medio campo y en la delantera. Si bien el grueso de los
planteles de las selecciones europeas cuenta con nativos e inmigrantes, en el
caso de Noruega la actuación de unos y otros es tal que se hacen indistinguibles,
sin que se visualice primacía de unos u otros, facilitando su integración.
En tercer
lugar, agruparía la paciencia, la perseverancia, la calma, la modestia, todas
virtudes que terminan facilitando y potenciando el trabajo en equipo donde
nadie se cree estrella y que deben estar en la esencia de todo trabajo
colectivo.
A
inteligencia artificial, vía Chagpt, meta y Gemini, le consulté sobre cuáles serían
las virtudes que identificarían a los noruegos. La respuesta recibida fue:
· amor
por la vida al aire libre que llaman el friluftsliv;
· nadie
es mejor que nadie, expresión de horizontalidad en las relaciones sociales y de
preferencia por el bienestar colectivo por sobre el éxito individual, lo que
denominan janteloven, ley de Jante;
· alta
valoración del silencio, la tranquilidad y el tiempo de los demás;
· gran
frialdad y paciencia para trabajar bajo presión, la que llaman mentalidad
vikinga; y
· alto
pragmatismo, disciplina y eficiencia, poco proclives a los rodeos.
A quienes
vieron el partido les invito a encontrar estas características que definirían a
los noruegos. Y a quienes no lo vieron, les invito a buscarlo para verlo. Esto último
solo si les interesa.
Hasta viendo un partido de futbol siempre hay algo para aprender. Más que una lección, creo que Noruega nos ha dejado varias lecciones positivas.



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