octubre 12, 2026

Safari a África

Foto de Meg von Haartman en Unsplash

Por una carta publicada en un medio de comunicación (El Mercurio), me entero que nueve honorables parlamentarios chilenos viajaron a Tanzania, la capital de los safaris. El autor de la carta es Augusto Jimeno Rosselot, de quien no tengo mayores antecedentes.


En la misma carta se señala que su objetivo fue “fortalecer la buena gobernanza y las capacidades mediante la inclusión, la confianza y la igualdad de oportunidades”. Un objetivo que el autor de la carta estima que Cantinflas lo hubiera explicado mejor.

Augusto termina sosteniendo que debiera existir un organismo que prohibiera este tipo de despilfarros que en nada aporta a los chilenos. Si nos atenemos al tenor de la misiva, no cabría duda que estamos ante un obsceno despilfarro de recursos públicos, pagados con los impuestos que se aplican a los chilenos. Si es que no fueron con gastos pagados.

Por ello, intentaré, vía inteligencia artificial (gemini), confirmar si es efectivo ese viaje, quienes habrían sido los viajantes, quién costeó el viaje, y cuáles fueron sus resultados. Las respuestas fueron las siguientes:

Se trataría de la 153.ª Asamblea de la Unión Interparlamentaria (UIP) que tuvo lugar entre el 5 y el 9 de octubre de 2026 en la ciudad de Arusha, República Unida de Tanzania.

Los parlamentarios viajantes que participaron en él, habrían sido: Rojo Edwards (Senador exRN, exRepublicano), Loreto Carvajal (Senadora, PPD), Claudia Mix (Diputada, FA), Leonardo Soto (Diputado, PS), Patricio Rosas (Diputado, FA), Sebastián Keitel (Senador, Evópoli), Gustavo Sanhueza (Senador, UDI), Jorge Durán (Diputado, RN), Sofía Cid (Diputada, exRN, Republicana). En todo caso, como puedenvr, hay de todos los colores.

Sin embargo, esta información no me convence porque aparece un diputado que ya no lo es (Jorge Durán). Incluso en un listado inicial apareció Francisco Undurraga, quien tampoco lo es, dado que actualmente es Ministro de Cultura, el mismo que está cortando el presupuesto a diversos eventos culturales, que hasta el mismísimo Cristian Warnken está objetando.

La participación de los parlamentarios habría sido financiada con fondos públicos del Estado chileno, bajo el ítem presupuestario específico anual destinado a Misiones Internacionales y Diplomacia Parlamentaria que posee tanto la Cámara de Diputados como el Senado. Este ítem contempla el pago de pasajes aéreos, seguros de asistencia en viaje y los viáticos diarios estipulados por ley para cubrir alojamiento, alimentación y traslados locales en el país de destino.

Uno de los principales objetivos de la comitiva chilena pareciera que fuera impulsar la candidatura del senador Rojo Edwards a la presidencia global del organismo para el período 2026-2029, postulación que fue respaldada institucionalmente por el Congreso y el Gobierno de Chile. En la votación secreta celebrada durante la asamblea, el cargo fue obtenido por el australiano Milton Dick, en tanto que Rojo Edwards obtuvo el tercer lugar con 21 votos. ¿Chile se fue con la cola entre las piernas? ¿Chile fue por las puras? ¿Cuánto se gastó?

Las discusiones globales de la asamblea en Tanzania se centraron en el lema de "Fortalecimiento de la buena gobernanza" y las principales resoluciones adoptadas se refirieron a marcos de gobernanza ética e implementación de herramientas digitales y de IA para auditar instituciones públicas;  directrices parlamentarias para la regulación de minerales críticos para la transición energética; y resoluciones sobre el papel de los parlamentos nacionales en la aplicación del Derecho Internacional Humanitario en zonas de conflicto.

En concreto, todas las pistas apuntan a que el despilfarro denunciado por Augusto Jimeno Rosselot sería cierto y vergonzoso. Por lo visto, hay harto paño que cortar.

octubre 11, 2026

El valor de la democracia

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

Es natural que en democracia las diferencias se desplieguen sin las restricciones que suelen imponer los regímenes no democráticos. Diferencias no menores que se relacionan con distintas miradas a los problemas, y por lo mismo, a distintos caminos para resolverlos.

Sin embargo, pareciéramos olvidar que estas diferencias puestas sobre la mesa, son para resolver los problemas, no para agudizarlos, ni imponer a unos sobre otros.

Todo apunta a que nos estamos olvidando del valor de la democracia. La democracia no solo es tener derecho a votar, a elegir; no solo la existencia de poderes ejecutivo, legislativo y judicial independientes; no solo tener una prensa libre. También requiere de un ambiente en el que, como dijera Pepe Mujica, donde nadie es más que nadie. Donde ningún poder tenga la capacidad de imponerse por sí mismo a otros poderes, sean éstos, políticos, económico-financieros, sociales, militares o de cualquier otro orden.

Tal ambiente asume mesura, prudencia, espíritu crítico, buena voluntad, respeto, diálogo, búsqueda de puntos de encuentro, afrontar los problemas, no eludirlos. En un ambiente sin estos atributos, la democracia, deja de hacerse carne, para pasar a ser de papel, o una caricatura.

Desgraciadamente, los tiempos que estamos viviendo parecen estar signados por un ambiente opuesto al señalado, un ambiente de crispación, de polarización, que en ningún caso nos llevarán al desarrollo. Muy por el contrario, la decadencia se hace inevitable.

De allí que sea un imperativo valorar la democracia. No escatimar esfuerzo alguno en fortalecerla. Es la convivencia pacífica la que está en juego, en Chile y en todas partes.

Así como han surgido grandes centros urbanos y vaciado poblados rurales, también lo vemos en el campo político. En efecto, los partidos políticos extremos están cobrando fuerza en detrimento de las posturas moderadas. A nivel mundial podemos visualizar que, salvo lunares, las posiciones extremas tienden a fortalecerse, en desmedro de moderadas.

Revertir este proceso es el desafío al que estamos llamados quienes queremos y creemos en la democracia. 

Es un imperativo de los tiempos actuales restaurar nuestra capacidad de diálogo, de vernos como seres humanos, personas con distintos pensamientos e intereses, pero que compartimos una misma tierra, un mismo idioma, y valoramos una democracia donde “nadie es más que nadie”.

Recientemente, Mahmud Aleuy, quien fuera subsecretario del interior durante todo el segundo gobierno encabezado por Michelle Bachelet, nos recuerda que, para volar alto como sociedad, al igual que los aviones, necesitamos ambas alas, tanto el de la derecha como el de la izquierda. Nos dice que todos los sectores debemos ser considerados. Ignorar esto, nos aleja de la democracia.

Afirma que para profundizar la democracia y superar los problemas de la mayoría debe reconocerse que se requieren las dos alas de la sociedad (derecha e izquierda). Agrega que se ha instalado la lógica de que se puede gobernar un país democrático sin considerar dentro de los sectores políticos, a uno de ellos.

Superar esta lógica es todo un reto al que estamos llamados quienes creemos en la democracia.

octubre 10, 2026

Judaísmo y sionismo …. Parte 8

Fuente: https://encyclopedia.ushmm.org/
Al terminar mi columna anterior (leer) dije que intentaría desentrañar el ambiente existente en 1935 que pudiese explicar -si es que se puede explicar- la promulgación de leyes racistas que fueron la antesala de una barbarie con consecuencias devastadoras. Daré 5 explicaciones, que individualmente son insuficientes, pero que concatenadas, posibilitaron el holocausto. Ojo, explican, no justifican. Y cuando digo explican no lo hago para minimizarlo, sino para evitar el riesgo de que se repita, contra los propios judíos, como contra cualquier otro grupo humano.

Uno, la existencia de un clima de rechazo a los judíos que se extiende desde el nacimiento de Cristo. Rechazo que se expresaba en términos de prejuicios. Pero, es en el siglo XIX, cuando este prejuicio adquiere un perfil particular, al aparecer teorías pseudocientíficas, en las que se sostiene que los judíos constituyen una raza distinta a la de los demás. Por tanto, por más que se conviertan al cristianismo, siguen siendo judíos por ascendencia. Estas teorías dotaron de un ropaje, o lenguaje aparentemente científico, a los prejuicios ya existentes. Sobre tales prejuicios espero escribir en la próxima columna.

Dos, la consolidación de un modelo de Estado nación, que da origen a los nacionalismos, donde la pertenencia de un individuo se comienza a asociar a sangre, idioma, territorio, origen. Nacionalismos que llevados a extremos visualizaron a los judíos como extranjeros dentro de la nación, aunque llevaran generaciones viviendo en Alemania. La pertenencia a la nación empezó a dejar de estar dada por la respuesta a la pregunta ¿dónde naciste o dónde vives o de qué religión eres? La pertenencia o no a Alemania empezó a estar dada por la respuesta a la pregunta ¿de qué sangre eres? ¿cuál es tu origen?

Tres, la humillación sufrida por Alemania al ser derrotada militarmente al término de la primera fuera mundial. La firma del Tratado de Versalles, afectó muy fuertemente el orgullo alemán. Las severas condiciones impuestas con la firma de dicho tratado, dio pábulo a versiones de que Alemania no había sido derrotada militarmente, sino que se había traicionada, apuñalada por la espalda (Dolchstoßlegende). Traición que se imputó principalmente a judíos y socialistas.

Cuatro, la expresión de una crisis económica e inestabilidad política-social tras la 1GM, bajo la República de Weimar, representada en altas tasas de desempleo y una inflación galopante, así como la gran depresión de 1929. Todo ello abrió espacio a la pérdida de confianza y la búsqueda de culpables, responsables de la precariedad e incertidumbre con que se estaba viviendo.

Cinco, la explotación política de los prejuicios respecto de los judíos, convirtiendo el antisemitismo imperante en un instrumento político. Estos prejuicios se organizaron políticamente, dando forma a un programa de gobierno en el que se combinaron ideas provenientes del nacionalismo, del racismo, del comunismo y teorías conspirativas.

Políticamente la democracia parlamentaria se mostraba ineficiente e incapaz de abordar los graves problemas que aquejaban a los alemanes, incrementándose la efervescencia y la violencia social. En este escenario, el partido nazi experimenta un fuerte aumento de apoyo popular encontrando terreno abonado para dar rienda suelta a sus objetivos.

Frente a una crisis, nada mejor que focalizar la responsabilidad, la culpabilidad en grupos humanos específicos. Y complementarlo con soluciones simples a problemas complejos, la solución final, la discriminación y el exterminio de grupos humanos específicos.

Como vemos en nuestros días, nada nuevo bajo el sol.

Judaísmo y sionismo …. Parte 7

Fuente: https://encyclopedia.ushmm.org/

En mi columna anterior escribí en torno a las leyes de Nüremberg de 1935 dirigidas contra los judíos y otros grupos considerados no alemanes, como es el caso de los gitanos. Ahora intentaré centrarme en las razones de la promulgación de tales leyes discriminatorias y vejatorias.

Los argumentos invocados por el régimen nazi para justificar las leyes de Nüremberg se sustentaron en la necesidad de proteger la “pureza de la sangre alemana” y la "seguridad de la comunidad popular (Volksgemeinschaft)".

Tras estos argumentos se encontraba una ideología en la que primaban los siguientes conceptos:

1. Incompatibilidad racial-biológica: se afirmaba que la nación alemana se define biológicamente, distinguiendo una raza alemana de la judía, que así como otras, sería una raza ajena, “no alemana”. Esta visión racial, biológica distinguiría a unos de otros, no por sus lugares de nacimiento o sus bases culturales, sino que en base a la sangre que corre por sus venas. Se afirmaba que la mezcla entre unos y otros “contaminaría” la integridad genética de los “alemanes”.

2. Seguridad y paz social: se afirmaba que la sociedad alemana exigía una legislación que permitiera asegurar la paz social terminando con la violencia imperante en las calles y la protegiera de la nociva influencia de diversos actores del mundo político, financiero y cultural.

3. Defensa de la soberanía: se afirmaba que era necesario asegurar que la ciudadanía solo la tuvieran quienes poseían “sangre alemana”, dado que solo ellos podían jurar verdadera lealtad al Reich. De allí la necesidad de reducir a los judíos a la condición de súbditos” sin derechos.

La ideología nazi se sustentó en focalizar en los judíos la responsabilidad de la crisis que vivía Alemania, así como de la derrota sufrida en la primera guerra mundial y de las condiciones de rendición pactadas.

Frente a las agresiones, la violencia callejera y los boicots a locales comerciales por parte de las tropas de asalto nazi que hacían caso omiso a las ordenanzas locales, el régimen nazi no encontró nada mejor que institucionalizar el antisemitismo que el propio régimen alentaba, promulgando leyes que legalizaban el despojo de derechos aprovechando las mayorías que poseía en el parlamento y en el poder judicial.

En una próxima columna intentaré escudriñar en torno a qué hizo posible, o qué ambiente existía para que en 1935 se promulgaran leyes de un racismo escalofriante, donde la población se antagonizara entre quienes tenían una sangre y no la otra.

octubre 07, 2026

Judaísmo y sionismo …. Parte 6


En esta ocasión me referiré a las leyes de Nüremberg en las que se define al judío en base a una concepción biológica-racial que sirvió de apoyo al nazismo que se había impuesto en Alemania.

Me centraré en dos de ellas, las fundamentales: la ley para la protección de la sangre y el honor alemanes, y la ley de ciudadanía del Reich.

La primera prohíbe la mezcla biológica entre personas de sangre alemana y la población judía. Esto implicó la prohibición de matrimonios entre personas judías y alemanes; la tipificación como delito de las relaciones sexuales extramaritales entre judíos y no judíos; y la prohibición de emplear a mujeres no judías (alemanas) menores de 45 años e izar la bandera nacional nazi por parte de las familias judías.

La segunda diferencia legalmente a quienes son los ciudadanos del Reich de los súbditos del Estado. Los primeros son todas aquellas personas de “sangre alemana”, o emparentada, quienes gozan de todos los derechos políticos y el estatus de ciudadanos; los segundos (súbditos del Estado), son quienes no pertenecen a la categoría anterior, entre ellos los judíos, los gitanos y otros grupos, sin derechos políticos ni de voto.

Estas leyes fueron complementadas con decretos en los que se define legalmente como judío a quien tuviera al menos 3 abuelos judíos, y como mestizo (Mischling) a quien tuviera uno o dos abuelos judíos.

Estas leyes, racistas y discriminatorias, representaron la base legal para la marginación, persecución y posterior exterminio sistemático de la población judía en Europa. Ellas fueron redactadas y discutidas por Hitler y la cúpula nazi en los días previos al VII Congreso del Partido Nazi (Reichsparteitag) celebrado en la ciudad de Nüremberg.

Una vez listas las leyes, ellas fueron aprobadas, en una sesión formal del parlamento (Reichstag), encabezado por su presidente, Hermann Göring. Sesión convocada especialmente para este propósito el 15 de septiembre de 1935.

Estas leyes marcan el fin de la fase de desmantelamiento de la democracia de la República de Weimar. Fase iniciada a fines de enero de 1933, cuando Hitler asumió la cancillería alemana y que tomó vuelo el 27 de febrero de 1933 al incendiarse el Reichstag. Evento que el régimen de Hitler no dudó en calificar como un intento de golpe de Estado en el marco de una conspiración del partido comunista. Este hecho fue el pretexto de Hitler para presionar al anciano presidente, Paul von Hindemburg, para firmar un decreto de emergencia por el cual se suspendían las libertades civiles (de prensa, expresión y reunión) y se habilitaba el arresto masivo de opositores.

Las leyes de Nüremberg simbolizan el fin de esta fase desmantelamiento y el inicio de la fase de consolidación de la dictadura. Formalmente seguía siendo una democracia, pero en a práctica había dejado de serlo desde el momento que todos los poderes del Estado -el ejecutivo, legislativo y judicial- ya estaban todos bajo el control del partido nazi.



Judaísmo y sionismo …. Parte 5


En la última columna de esta saga deje en el aire la pregunta por qué ese rechazo a los judíos expresado en el grito de las turbas pidiendo Muerte a los judíos con ocasión del juicio llevado a cabo contra el capitán militar francés Alfred Dreyfus, acusado falsamente de traición. Su condición de judío fue determinante para que ello ocurriera.

Es en respuesta a este hecho que nace el sionismo político impulsado por Theodor Herzl en 1897. Un hecho que da cuenta del violento y extendido rechazo, que iba más allá de un mero prejuicio religioso contra los judíos. Rechazo que abrió paso a un antijudaísmo, a un creciente clima contra los judíos. ¿Cuáles serían las razones?

Surgimiento en Europa, a mediados del siglo XIX, de teorías raciales bajo ropajes científicos (pseudocientíficos), donde se asumía que un judío de nacimiento no podía dejar de serlo por más que se convirtiera o adoptara otra religión. Ser judío pasó a ser un rasgo biológico o racial inescapable. Tal como un negro no podía dejar de serlo por más que procurara blanquearse.

Nace el antisemitismo racial donde se sostiene que quien nace judío, muere judío por genética y que toda eventual conversión es falsa porque no puede alterarse lo inmutable. Sus principales impulsores fueron Wilhelm Marr[1], Arthur de Gobineau[2], Houston Stewart Chamberlain[3], Eugen Dühring[4].

Previamente, en la España de los siglos XV y XVI, pueden encontrarse los llamados estatutos de limpieza de sangre instituidos en tiempos de la Corona de Castilla y Aragón, y que se aplicaron en tiempos de la Inquisición. En tales estatutos se discriminaban a los “nuevos cristianos”, esto es, a quienes los judíos que se habían convertido al cristianismo. Discriminación que se expresaba en la imposibilidad de acceder a cargos públicos, a universidades u órdenes religiosas, con independencia del tiempo ni las generaciones que llevaran practicando el catolicismo.

Esta concepción biológica-racial fue la que, en pleno siglo XX, llevó al nazismo en Alemania a promulgar en 1935 las leyes de Nüremberg. En ellas se define al judío por su ascendencia biológica antes que por sus creencias religiosas. A ver si en otra columna hago referencia al contenido de tales leyes.

Todo esto se enmarca en tiempos de consolidación de estados-naciones cuya identidad estaría dada por sangre, idioma y tierra. Bajo esta concepción los judíos eran vistos como extraños, no asimilables. Si a esto se agrega que, en tiempos de convulsión, de crisis económicas, sociales y/o políticas, existe la propensión a focalizar sus causas en un enemigo, la mesa está servida. Da igual cómo se llame este enemigo: “interno”, “externo” y/o “infiltrado”.

Así como hoy se tiende a centrar como causantes de los problemas en los inmigrantes, la izquierda “progre”, o el terrorismo, entonces no faltaron quienes no encontraron nada mejor que responsabilizar a los judíos de la crisis que se vivía hace ya un siglo atrás. Tiempos de industrialización y urbanización que generaron tensiones sociales. En el ámbito económico, a los judíos se les acusó de controlar la banca y las finanzas (entre otros, a la familia Rothschild); y en el ámbito político de estar tras las agitaciones revolucionarias (Karl Marx y Leon Trotsky, entre otros).

Tanto ayer como hoy, nada más fácil que tener un chivo expiatorio para explicar los problemas que se viven. Y así estamos.



[1] Alemán (1819-1904), introdujo el término antisemitismo y en un panfleto (La victoria del judaísmo sobre el germanismo postuló que entre judíos y alemanes existían características biológicas hereditarias insalvables que hacían inevitable la confrontación.

[2] Francés (1816.1882), escribió “Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas”, donde introduce la teoría de la jerarquía de las razas y la supremacía de la raza aria, sosteniendo que la mezcla racial llevaba a su degeneración.

[3] Inglés (1855-1927), yerno de Richard Wagner, escribe “Los fundamentos del siglo XIX” donde presenta la historia de Europa como una de combate biológico entre la raza aria y la semítica, y que los rasgos raciales determinan la psiquis y el comportamiento humano en forma indeleble.

[4] Alemán (1833-1921), filósofo y economista que escribió la obra titulada “La cuestión judía como una cuestión de raza, costumbre y cultura”, donde afirma que “un judío bautizado sigue siendo judío” en virtud de su herencia biológica.