De un día para otro, a fines de julio de este año
(2026), alrededor de 70 mil marroquíes, la mayoría niños y jóvenes, se
trasladaron a Ceuta, ciudad autónoma española localizada en el norte de África,
al igual que Melilla.
Cabe destacar que la población de Ceuta es de poco más
de 80 mil residentes, siendo sobre el 90% de ella, de nacionalidad española. No
escapará a la comprensión de los lectores el colapso que tal inesperada invasión
produjo y que sus habitantes se sientan agredidos.
Pocos días después, retornaron, o fueron devueltos, del
orden de 60 mil de ellos por diversos factores (reactivación de la cooperación
fronteriza con Marruecos; aplicación de devoluciones en caliente por parte de a
Policía Nacional y la Guardia Civil españolas; colapso de la infraestructura de
Ceuta imposibilitada de atender tal flujo migratorio). Persisten quienes no pudieron
ser devueltos por ley, los menores no acompañados, quienes legalmente requieren
un protocolo de protección. Esto implica registrar a cada uno de los miles de
menores que siguen en Ceuta.
Estos son los hechos que tienen a los
habitantes de Ceuta, conmocionados, y al gobierno de Sánchez en las cuerdas, ya
sea porque no previó tal situación, ya sea por la forma con que ha gestionado
este proceso. No solo lo tiene en las cuerdas, sino que, muy probablemente le
cuesta caro en términos electorales. Las elecciones para renovar el parlamento
y el gobierno están a la vuelta de la esquina, el próximo año.
La oposición del PP y VOX ya le está
sacando brillo al caso ceutí denunciando la que consideran pasividad gubernamental
haciendo caso omiso a la complejidad que encierra la realidad geopolítica y
socioeconómica imperante.
¿Cuál es la realidad geopolítica? La ubicación
geográfica de Ceuta, una ciudad aislada de España, al igual que Melilla, en
continente africano, que limita por tierra con Marruecos. Ceuta está en España,
y España está en la Unión Europea (UE). Por tanto, Ceuta está en la UE y la UE
está en África. A esto agreguemos que Marruecos no reconoce formalmente la
soberanía española sobre Ceuta y Melilla. Este no reconocimiento incide en que
la cooperación fronteriza no necesariamente sea la que España esperaría.
¿Cuál es la realidad socioeconómica? El
desnivel en la calidad de vida existente en la UE y Marruecos es tal que la
tentación por emigrar por parte de los marroquíes no es posible soslayar. A
esto agreguemos la baja tasa de natalidad, tanto española como de los otros países
de la UE, en contraste con la alta tasa de natalidad marroquí.
Estos
factores se entrecruzan con otros, pero me atrevería a afirmar que están en el
centro del conflicto y que explican la vulnerabilidad de Ceuta.
Insisto
en que el hecho de que Ceuta esté en África; que Ceuta sea española; que España
esté en la UE, hace que Ceuta está dentro de la UE. Y esto Marruecos lo maneja
deliberadamente para cerrar/abrir el grifo del flujo migratorio a su antojo. ¿Para
qué? Para obtener concesiones de la contraparte, esto es, España y la UE. Es
claro que Marruecos hizo la vista gorda aflojando el control fronterizo en
función de sus intereses internos.
Bien
sabemos que la relación de vecindad suele ser manipulada por razones de política
interna. A la mente se me viene la guerra por Las Malvinas del gobierno
argentino encabezado por el general Galtieri. Es un clásico azuzar conflictos
con terceros para sacarse el pillo cuando se está en problemas.

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