En mi columna anterior (leer) di a conocer dos casos que muestran la hilacha de un gobierno que muchos no saben cómo calificar o encasillar. No es para menos, porque si uno coteja las maneras de ser y actuar de vociferadores sin pelos en la lengua de un Trump, de un Milei, de un Bukele, de un De La Espriella, con José Antonio Kast (JAK) no se ve relación alguna con ninguno de estos personajes. Al lado de ellos, JAK parece todo un caballero, un gentleman, caracterizado por la sobriedad en el vestuario, en las formas. Lo que los une, es lo que piensan, los objetivos que persiguen.
En esta ocasión me remitiré a un caso que delata
en toda su profundidad la mirada de JAK y de quienes conforman su gobierno. La
de castigar a quienes traen malas noticias, a quienes dicen cosas que no le
gustan.
Este caso se relaciona con las operaciones
que hace unos años se practicaron a Janet Morales, la esposa de Marcelo Araya,
general director de Carabineros. Operaciones ejecutadas en el hospital
institucional facturadas a Dirección de Previsión de Carabineros de Chile (DIPRECA)
y pasando a llevar las listas de espera.
En principio se pensó que se había abierto
un sumario administrativo en Carabineros, anunciado por el propio gobierno,
para esclarecer el tipo de cirugías, si eran de carácter estético o
reconstructivo. Anuncio efectuado por intermedio del ministro de Seguridad,
Martín Arrau, quien llamó a esperar los resultados del sumario antes de adoptar
cualquier resolución.
Las cirugías practicadas en su momento a
Janet Morales, fueron una blefaroplastia, una rinoplastia, una abdominoplastia
y la corrección de la cicatriz de esta última. Movido por la curiosidad, al
desconocer estas cirugías quise saber en qué consisten.
La blefaroplastia es una cirugía plástica
de los párpados destinada a quitar exceso de piel, bolsas de grasa y arrugas en
párpados superiores e inferiores. Esta operación te permite una cara más
descansada y mirada más joven. Puede ser cubierta por Isapre o Fonasa cuando su
función es evitar que el párpado superior caiga tanto que tape la visión.
La rinoplastia es una cirugía de nariz
para cambiar su forma, tamaño, punta, dorso, o para corregir problemas
respiratorios como los que ocasiona una desviación de tabique.
La abdominoplastia es una cirugía plástica
del abdomen, llamada también "lifting de abdomen" destinada a quitar
exceso de piel, sobre todo después de embarazos o de bajar mucho de peso. También
se realiza para sacar grasa localizada que no se va con dieta ni ejercicio. Su
objetivo es obtener un abdomen más plano, firme y una cintura más marcada.
Todo apunta a que estamos frente a
operaciones estéticas que nada tiene que ver con la razón de ser del hospital
de Carabineros. Para estos efectos importa preguntarse cuál es el objetivo de
este hospital que se asume institucional, cerrado, que no atiende público general
como lo hace un hospital del sistema público.
Y nos encontramos con que su objetivo es brindar
atención de salud integral al personal de Carabineros de Chile y a su grupo
familiar. Esto incluye al personal activo (oficiales, suboficiales,
carabineros, alumnos de las escuelas), al personal en retiro, a cargas
familiares (cónyuges e hijos), así como a viudas y huérfanos de carabineros
fallecidos.
Respecto de las principales funciones del hospital
de Carabineros, son proveer: a) atención médica general y especializada
(urgencia, hospitalización, consultas, pabellones); b) atención médica laboral
y traumatológica, con foco en lesiones en acto de servicio; y c) evaluaciones
médicas para ingreso, ascensos y licencias.
La verdad es que, si nos atenemos a lo
descrito, da lo mismo si las cirugías practicadas son estéticas, reconstructivas
o de cualquier otra índole. Ello, por ser la cónyuge de un carabinero, más allá
de que sea un alto oficial y del reproche ético que se pueda hacer porque se
asume que este hospital no está para que uno se ande sacando rollos ni arreglando
la cara para verse mejor. Hay recursos públicos comprometidos de por medio.
Por tanto, de haber un sumario
administrativo por estas operaciones, siento que está condenado al fracaso porque
legalmente nada indica que no se pueden hacer, salvo razones éticas. Donde sí
el sumario podría tener un resultado negativo para el general director de
Carabineros es si se pasaron a llevar listas de espera existentes. Pero bien
sabemos lo difícil que es decir que no, que debe esperar, cuando la petición
viene de la esposa del más alto mandamás de una institución.
El punto es que ahora nos venimos a
enterar que el sumario abierto por el gobierno no es por eventuales cirugías
para arreglarse la pinta, sino que porque nos enteramos. Esto es, se abre la
investigación para saber quiénes fueron los patos malos, los infiltrados que pasaron
la información a los medios de comunicación, cómo y con qué propósito lo
hicieron. El acento está puesto en “una eventual vulneración de deberes de
reserva, confidencialidad y protección de datos sensibles contenidos en
registros clínicos y administrativos” como lo señala el medio de
comunicación digital El Mostrador.
En síntesis, el gobierno hace la vista
gorda ante eventuales actos irregulares, incumplimientos de protocolos o abusos
de autoridad, y pone el foco en quienes hacen la denuncia.



