mayo 17, 2026

Crónicas macondianas

Desperté recordando las crónicas macondianas que escribía Mauricio Néspolo en las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado. Nacieron en tiempos del innombrable, como una forma de sortear tiempos difíciles, duros. Y desperté recordándolas porque los tiempos actuales, con JAK a la cabeza del gobierno, se están llenando de momentos macondianos, inimaginables. Como en esos tiempos, cuandolos del régimen podían decir y hacer lo que se les antojara, sin arrugarse. Si bien hoy los tiempos son otros, la rememoranza es inevitable a la luz de lo que estamos viendo y viviendo.

Mauricio, ariqueño, de familia italiana, de Rapallo, tiene un especial sentido del humor, del que hace gala subrepticiamente, cuando las circunstancias lo aconsejan. Su apellido, Néspolo, está entrañablemente ligado a la historia de Arica, al origen de la Universidad del Norte en Arica -que fusionada con la sede de la Universidad de Chile, hoy Universidad de Tarapacá y a la inolvidable Junta de Adelanto, cuyas huellas persisten con mucha fuerza hasta el día de hoy. Arriba, en el segundo piso de la tienda Néspolo, localizada en la esquina de 21 de Mayo con Baquedano, entiendo, si no me equivoco, se hicieron las primeras clases de la Universidad en espera del local definitivo en lo que se llamó campus Saucache, en calle 18 de septiermbre.

Desperté recordando a Mauricio y sus crónicas macondianas, porque veo a Chile viviendo un momento macondiano. José Antonio Kast (JAK) es quien lo está haciendo posible. Coloca como ministra de Ciencias, a Ximena Lincolao, quien pareciera despreciar las ciencias. Coloca como ministra de Seguridad a Trinidad Steinart, que pareciera estar sembrando inseguridad. Coloca como vocera de gobierno a Mara Sedini, que pareciera hablar sin saber de qué está hablando. Coloca como ministro de Vivienda a Iván Poduje, para quien los humedales, los sitios de memoria, no son sino obstáculos para el desarrollo. Coloca como ministro de Hacienda a Jorge Quiroz, un campeón de las colusiones, quien ordena una reducción presupuestaria pura y dura sin mirar la cara a nadie. No sigo porque la lista es interminable.

Pero quien lleva la guaripola de todo esto, JAK, elegido por el 58% de los chilenos, a punta de metáforas e hipérboles, es quien pareciera estar punteando lo macondiano que todo esto conlleva. Lo concreto es que estamos con un gobierno que está dando mucho jugo, mucho material, y del jugoso para las crónicas macondianas.

Es por lo expuesto, que muy humildemente, invito a Mauricio a reanudar sus crónicas macondianas porque material tiene de sobra y como una forma sutil de sortear las doficultades que el presente conlleva. sé que ya no somos los jóvenes de antes, pero así y todo me atrevo a solicitar que resucite sus crónicas que endulzan la vida.

mayo 14, 2026

La metáfora migratoria

Foto de GR Stocks en Unsplash

Consultado respecto de lo afirmado en su campaña para acceder a la presidencia del país sobre la expulsión de 300 mil migrantes desde el primer día de su gobierno, José Antonio Kast (JAK) señaló que “es una metáfora; si alguien cree que en un día uno va a expulsar a 300 mil, creo que entendió mal". Como no escapará a los lectores, tal afirmación dejó secuelas.

A mí modo de ver, el concepto de metáfora es una suerte de asociación de ideas, o una representación de algo. Sin querer, sin percatarnos, diariamente tendemos a usar metáforas, las que serían expresiones en sentido figurado. Por ejemplo, cuando llegamos a un lugar en el que nos sentimos bien, no falta quien día “estamos en el paraíso”. No se está en el paraíso, pero todo parece ser como la imagen que se tiene del paraíso. Otro ejemplo sería visualizar la reciente visita de Trump a China, como un intento por “romper el hielo”. Está claro que no hay ningún hielo entremedio, tan solo una ausencia de diálogo que se quiere establecer. 

O cuando se hace referencia a los empleados públicos como parásitos, expresión usada por uno de los asesores estrella de JAK, Cristian Valenzuela. Metáfora que tuvo que ser aclarada posteriormente, dado que tan solo se refería a los apitutados y operadores políticos, no a los funcionarios públicos. El punto es que una metáfora, para que sea tal, no necesita "aclaraciones". Hablan por sí solas.

Como puede observarse, las metáforas procuran efectuar una asociación de ideas orientada a facilitar la comprensión de lo que se sostiene. Para confirmar lo señalado, me fui a la Real Academia Española (RAE), donde se define que la metáfora es una figura retórica que consiste en trasladar el sentido recto de las palabras a otro figurado, mediante una comparación tácita o la identificación de un objeto con otro con el que mantiene una relación de semejanza.

De lo dicho se desprende que los refranes suelen ser verdaderas metáforas, y a propósito de lo que estamos viendo podríamos citar, a modo de ejemplos: “por la boca muere el pez”, “le queda como poncho”, “otra cosa es con guitarra”, “a otro perro con ese hueso”, “a buen entendedor, pocas palabras”.

Y podríamos seguir ad infinitum, pero ver como metáfora la afirmación de JAK, no me calza. Antes que metáfora, fue una amenaza, un mensaje para que los inmigrantes en situación irregular hagan las maletas y partan antes de que asuma. Con esta clase de mensajes fue como ganó la elección presidencial. Nunca dijo que era una metáfora, o no creo que nadie, en su minuto lo vio como metáfora, ni siquiera sus adherentes. Recién ahora viene a decirlo, seguramente al percatarse de la imposibilidad de implementar la expulsión masiva pregonada.

No solo eso, sino por la inconveniencia de hacerlo como más de un asesor le debe haber hecho saber en la sombra. Recordemos que estamos en un país con una tasa de natalidad que languidece, que al paso que vamos tenderíamos a ir disminuyendo de población. De hecho, son los inmigrantes regulares e irregulares, quienes están salvando nuestro descenso poblacional.

Lo concreto es que la realidad actual está muy lejos de lo que fueron las promesas de campaña, no solo en este ámbito, sino que en muchos otros.

Ahora resulta que no era metáfora, sino que una hipérbole.

mayo 13, 2026

Haciendo agua

Foto de Lukas Hron en Unsplash

José Antonio Kast (JAK) partió como caballo de carrera, con todo, como si fuese una carrera de 400 metros, pero habiendo recorrido menos de 20 metros, ya muestra signos de cansancio, agotamiento. No es para menos, mal que mal, desde el minuto que ganó la segunda vuelta no ha parado en querer imponer sus términos. Cree que, como en La Polar, es llegar y llevar.

Nuestra democracia, con toda su fragilidad, sus limitaciones, no es lo mismo que una dictadura. Hay distintos poderes -ejecutivo, legislativo, judicial- que se entrecruzan, conformando un entramado que no se puede soslayar. Las ganas de gobernar por decreto están, pero dudo que estén las condiciones para que unos y otros hagan lo que se les antoje.

Desde EEUU llega una expresión que han hecho suya diversos regímenes: “flood the zone” que se ha traducido como “inundar la zona” y que conforma todo un diseño, una forma de encarar, abordar una problemática, que pasa por copar la agenda pública para terminar mareándonos. Es lo que ha hecho Trump desde el inicio de su mandato para tener a todo el mundo en ascuas. 

Me recuerda a un personaje que, con varias pelotas en mano, pasea por el parque todos los días con sus perros: tira todas las pelotas al mismo tiempo para que los perros corran tras ellas. Unos van tras una pelota, otros van tras otra, y así tiene a todos los perros entretenidos hasta que el cansancio los deja para el gato, esto es, buenos para nada.

Mi impresión del gobierno de JAK, es su intención de abrumarnos hasta que soltemos la esponja. Desde antes de asumir, pero después de haber ganado la segunda vuelta, se dedicó a faenarnos por la vía de emborracharnos la perdiz. La primera pelota que lanzó fue la zanja en el norte y la última es la de los lindos libros que están en los anaqueles de las bibliotecas conteniendo los resultados de investigaciones, pero que generarían 0 empleo. Estamos ante un gobierno que no sé cuántas pelotas tiene en su mano para ir lanzándolas con miras a entretenernos el almanaque. Un día es la pelota llamada humedal, otro día es el de la ranita de Darwin, otro día el de la ley miscelánea. Como pelota comodín está la del partido comunista.

Es lo que ha hecho Trump, a quien JAK pareciera que pretende emular. Veo difícil que lo logre porque Trump es experto, se ha especializado en el tema, viene de ese mundo, el de bilz y pap, de las estrellas, de las comunicaciones. Si la guerra en Ucrania va mal, la culpa es de Europa, y cuando se agota el tema ucraniano, lanza el de apoderarse de Groenlandia, y al mismo tiempo captura a Maduro, dejando en ascuas a Corina Machado, confiando que la “presidenta encargada” sepa lo que tiene que hacer. Agotado esto, a los perros les tira la pelota arancelaria que sube y baja a su antojo. Cuando esto ya no da para más, nos tira la pelota de Irán, descabezando al régimen, pero sin lograr lo que quería. A los cubanos los tienen en barbecho. Entremedio se da el lujo de clavar estaca en la luna. Y así, nos tiene, inundando la zona, flood the zone, bailando al compás de la música que nos pone.

Es lo que JAK y sus boys del segundo piso, están intentando hacer con Irarrázaval y Valenzuela a la cabeza. Al lado de Trump y los suyos, no les llegan ni a los talones. Todo apunta a que estamos ante una película en desarrollo. 


mayo 09, 2026

JAK y las investigaciones con recursos públicos

En la semana, el presidente José Antonio Kast (JAK) se despachó una frase para el bronce: “A veces 500 millones para una investigación que termina en un libro precioso, empastado en la biblioteca ¿cuántos trabajos generó? Ninguno”.

Esta declaración la hizo en Puerto Montt, la ciudad popularizada por el conjunto uruguayo Los Iracundos, en las dependencias de la Empresa Portuaria de Chile (EMPORCHI), donde hice mi segunda práctica como estudiante de ingeniería en el verano de 1970 (la primera la hice en 1969 en Fanaloza. Declaración emitida en una de sus salidas denominadas “Presidente presente” con miras a proyectar un gobierno en terreno, en acción.

Su declaración supone que los dineros públicos destinados a la investigación en las universidades van a saco roto, se dilapidan, dado que no conducen a nada, salvo a producir libros y/o papers, que podrán verse muy lindos en los anaqueles de las bibliotecas, pero que no generarían trabajo.

Esta declaración no viene sola, dado que va acompañada de otras que encierran veneno puro. En una de ellas nos invita a hacer “un seguimiento a todos los recursos que se han entregado en los centros de educación y veamos cuál es el resultado (…), se van a sorprender”.

Esta invitación no deberíamos dejarla pasar sin una contundente respuesta que haga referencia a un conjunto de puntos.

Uno, qué país queremos ser. Si queremos seguir siendo, per secula seculorum, un país dependiente, exportando piedras, minerales, recursos naturales sin mayor valor agregado, viviendo al compás de la música que nos pongan terceros, entonces JAK tiene toda la razón del mundo. Todo apunta a que JAK querría que sigamos a la vuelta de la rueda, mordiendo el polvo de la derrota. Espero que el país no quiera eso. Si queremos tener algún grado de autonomía, dejar de ser un país que se limita a extraer sus recursos minerales, necesariamente debemos invertir en ciencia y tecnología.

Dos, los recursos que el país destina a investigación y desarrollo (I+D) está por debajo del 1% del PIB y dos tercios de ellos son públicos, siendo tan solo un tercio recursos privados. Para aspirar a salir del subdesarrollo, es imperativo más que duplicar la inversión en I+D. Los países desarrollados lo son porque apostaron invirtiendo más del 2% de su PIB en ciencia y tecnología. Mientras nos pasamos centrados en lo urgente, descuidando lo importante, seguiremos a la vuelta de la rueda sin salir del círculo vicioso en que estamos sumidos. Encontrar la combinación apropiada de políticas que atiendan a lo urgente, así como políticas que atiendan a lo importante es el desafío en que estamos inmersos.  

Tres, los recursos que las universidades destinan a sus investigaciones no son a punta de olfato ni a ojo de buen cubero, sin medición alguna. Existen organismos públicos que administran fondos concursables a los cuales postulan los investigadores. Postulaciones que no se limitan a pedir fondos. Hay filtros vinculados a la temática que se aborda, a la solidez de los equipos de investigadores que hay tras cada proyecto, hay que justificar, hay que especificar resultados, beneficiarios, problemas que abordan, metodologías a emplear. No es llegar y postular; tampoco es postular y ganar. Hay que traspirar la gota gorda. No es llegar y llevar como en La Polar. O llegar y ganar, o llegar y llevarse la plata para la casa como parecen creer JAK y su círculo inmediato. Es lo que también creyó en su momento Federici, el rector de la Chile designado por el innombrable.

Cuatro, a diferencia de lo que señala JAK, las investigaciones sí generan empleo. Tras los millones que se destinan a los proyectos hay trabajo en terreno desarrollado por trabajadores, hay científicos, ayudantes, asistentes a los cuales hay que remunerar, laboratorios que se deben financiar. No me extiendo para no abusar. Es como si preguntara cuánto empleo generó JAK con los millones que se embolsó en su más de una década como parlamentario en la Cámara de Diputados.

Cinco, los resultados no se limitan a libros y/o papers, que son tan solo expresiones tangibles. También están los intangibles, “los que no se ven”, de difícil medición, las nuevas preguntas que emergen en busca de respuestas, los descartes de alternativas que se creían viables, pero que se demostraron inviables. A esto debemos agregar que no todos los resultados son inmediatos, también están aquellos que solo tienen lugar en el largo plazo. Y, por último, también hay resultados indirectos.

A modo de ejemplo, la reducción en el tamaño de artefactos electrónicos, así como el aumento de sus capacidades fue consecuencia de investigaciones con recursos públicos en el ámbito espacial cuyos resultados fueron escritos en papeles, de allí fueron a parar a papers y libros. Y finalmente terminaron en productos concretos a cuya producción se lanzó con especial furor el mundo privado al detectar una potencial demanda por parte de consumidores ávidos de novedades espoloneadas por un marketing a la vena.

También está el caso de internet, la red de redes, la web que está inundando nuestras existencias. Nació de investigaciones cuyos primeros resultados estaban contenidos en libros, bien o mal empastados, que iban a parar a bibliotecas. No todos los resultados de las investigaciones terminan en innovaciones que impacten en la vida de las personas. Todo parte de una idea, o un conjunto de ideas, y las expectativas no siempre cristalizan. Las investigaciones están plagadas de ensayos y errores siguiendo métodos científicos y los resultados no siempre son los esperados. Sin investigaciones seguiríamos creyendo que la tierra es plana, que nacemos en virtud del Espíritu Santo, y seguiríamos viviendo en la penumbra, como parece vivir JAK iluminado por una vela.

En fin, no sigo para no abrumarlos, pero esto es tema para más de una columna, porque tampoco se trata de meter todas las investigaciones que realizan las universidades en un único saco. Mal que mal, hay investigaciones e investigaciones, pero según nuestro ordenamiento institucional, no es el presidente ni sus colaboradores los iluminados para decirnos cuáles han de ser financiadas con recursos públicos.