octubre 30, 2026

La paradoja de la "mano dura"

El gobierno de José Antonio Kast (JAK), por intermedio de su ministro de justicia y DDHH, Fernando Rabat, resolvió, por sí y ante sí, firmar decretos que conceden la rebaja de penas a 56 condenados por delitos de abuso sexual y violación de menores.

Es primera vez que un ministro de justicia adopta una decisión de este tenor. Ningún otro se ha atrevido a tamaña osadía. Lo paradójico es que contraviene la filosofía, el pensamiento, la oferta, con que JAK y sus adherentes ganó las elecciones.

En efecto, no olvidemos que JAK, durante su campaña presidencial, insistió, en la necesidad de aplicar mano dura y tolerancia cero, muy particularmente cuando se trataba de delitos de connotación sexual. Sostenía que los condenados por delitos graves y de alta connotación social (como es el caso de abusos sexuales y violaciones) debían cumplir sus condenas de manera efectiva e íntegra en prisión.

No solo eso, se opuso reiteradamente a la concesión de beneficios carcelarios, salidas dominicales o rebajas administrativas de penas para agresores sexuales. Además, promovió iniciativas legales destinadas a endurecer el castigo a pederastas y violadores, proponiendo incluso la castración química voluntaria u obligatoria para abusadores reincidentes como medida de inhabilitación hormonal para prevenir la reincidencia, y mantener el registro público e inhabilitación perpetua para trabajar con menores.

Y como broche de oro, se abrió a debatir el restablecimiento de la pena de muerte para los delitos más aberrantes, incluyendo la violación seguida de homicidio de niños o menores de edad. ¿Qué pasó con todo esto?

Para remate, esto viene en paralelo con la reducción de penas a dos exagentes uniformados recluidos en Punta Peuco. Uno de ellos, condenado por delitos de torturas y secuestros cometidos en tiempos del innombrable; el otro, por secuestro calificado y posterior ejecución de un joven de 18 años. La razón invocada: “buen comportamiento”.

Cualquier mal pensado diría que el gobierno de JAK estaría queriendo pasar gatos por liebre, al aplicar al mismo tiempo la rebaja de penas por casos de connotación sexual con los de violación a los DDHH.

Estamos frente a un gobierno que empleó una retórica agresiva -un país que se cae a pedazos, un gobierno de emergencia, un país que demanda mano dura- para alcanzar el poder político, que, a la hora de la verdad, está desarrollando acciones que contradicen ese discurso. Lo expuesto no hace sino desenmascararlo. Por la boca muere el pez.

Volvamos a los hechos. El ministro aduce que no tenía margen legal de rechazo voluntario ni facultad discrecional para denegar la rebaja. Estas no son más que vueltas de carnero insostenibles. Nadie está obligado a lo imposible. Nadie está obligado a hacer aquello con lo que no se está de acuerdo. Si realmente estuvo obligado ¿por qué no adoptaron similar decisión los anteriores ministros de justicia? ¿por qué no renunció?

En algún minuto Rabat afirma que quizás le faltó una “mirada política”, lo que demuestra que sí tenía la opción de rechazar las peticiones de reducción de penas por parte de los condenados. Quizás le sobró una “mirada económica” pensando en ahorrarse unos pesos al evitarse embarcarse en demandas por parte de abogados de los condenados. Hay que ser bien caído del catre para tener esta mirada mientras se rebaja la tributación a las grandes fortunas.

En resumen, Rabat tiene los días, o las horas contadas. Su permanencia es insostenible. JAK tendrá que dejarlo caer y mientras más se demore, peor será para él mismo.



octubre 26, 2026

Lo dió vuelta

Me refiero a Lula, quien logró revertir el resultado de la primera vuelta. Obtuvo un triunfo épico y trascendental por las condiciones en que se dio. Los pronósticos apuntaban a que sería derrotado. ¿Qué hizo posible lo que parecía imposible? No soy quien para responder esta pregunta, pero sí me aventuraré a especular. Aunque parezca mentira, en política nada parece estar escrito en piedra.

Es un triunfo épico porque no la tenía fácil. Con 80 años a cuestas, era como para largar la esponja tras el decepcionante resultado de la primera vuelta. Pero fue ese mismo resultado el que lo catapultó, el que lo reenergizó, lo rejuveneció. Épico porque es en medio de una ola ultraderechista mundial; épico porque Lula no dio el brazo a torcer, no arrió la bandera de la izquierda, sino todo lo contrario; épico porque Lula viene de abajo, no de arriba, porque su historia de vida lo avala. Me atrevería a afirmar que es el más digno representante de los ideales de justicia social para que exista libertad. Sin justicia social, la libertad pasa a ser papel mojado.

Si hiciésemos un símil a un partido de fútbol, guardando las proporciones, el resultado de la primera vuelta se asemeja al resultado al final de un primer tiempo; y el de la segunda vuelta, al del término del partido. Esto me recuerda la final de la copa Libertadores en 1966, hace ya 60 años, cuando en el Estadio Nacional de Santiago de Chile se enfrentaron River Plate y Peñarol.

Se fueron a los camarines al término del primer tiempo con una ventaja de River por dos goles a cero de Peñarol. A pocos minutos de reiniciado el encuentro en el segundo tiempo, una sobrada del arquero riverplatense, Amadeo Carrizo, quien tuvo el desparpajo de parar una pelota con el pecho frente a Spencer, el ecuatoriano centrodelantero aurinegro, cambia el talante del partido. Desde entonces, Peñarol, enfurecido, se va con todo, y da vuelta el partido. El segundo tiempo finaliza con un empate a dos goles, y en el alargue, Peñarol termina ganando por cuatro goles a dos. Yo estaba en las graderías, lo viví, lo sufrí y lo disfruté. Lo que estoy relatando no es cuento.

Es un triunfo trascendental porque a pesar de que pareciera que tuviésemos todo en contra, es posible revertir escenarios negativos. Trascendental porque los grandes jugadores mundiales, los poderes fácticos tras las bambalinas -tecnócratas multimillonarios manipuladores de redes sociales- jugaron sus cartas a favor de Bolsonaro, en contra de Lula. Trascendental, porque nos concede un respiro, porque nos permite vislumbrar luz al final del túnel.

Con todo, no podemos obviar que el triunfo fue ajustado, que en el mundo se está dando una profunda partición ideológica tal que dificulta el ejercicio de la democracia. Partición que obedece a múltiples factores concatenados entre sí que amerita analizarse en profundidad. Entre ellos me atrevería a mencionar la alta desigualdad socioeconómica reinante, la amplificación de las mentiras, fake-news desde algoritmos fraguados desde el anonimato y distribuidos a través de las redes sociales por parte de intereses ocultos, una tecnocracia que está interviniendo en la política con total desparpajo, y una clase política que no está a la altura de los tiempos.

El triunfo de Lula refuerza la necesidad de no obnubilarnos, de enfrentar nuestras debilidades para corregirlas y fortalecernos. No podemos darnos el lujo de tener flancos abiertos. El triunfo de Lula constituye una oportunidad preciosa para reverdecer laureles, para recuperarnos, para hacer de este mundo uno más humano, más justo, más amable.

Y no olvidemos que tendrá un parlamento con claro predominio bolsonarista que no trepidará en obstaculizar el accionar de Lula. Pero bien sabemos que Lula está fraguado en mil batallas.

octubre 21, 2026

Mauricio Néspolo

Tuve el privilegio de conocer a Mauricio a poco de llegar a Arica, en 1974. Hijo de inmigrantes italianos provenientes de Rapallo, en la costa de Liguria, como tantas otras familias que echaron raíces en esta tierra.

Su padre fue Alfonso Néspolo Arata, dueño, junto con Ángel Ricci, de la firma comercial Ricci y Néspolo desde inicios del siglo pasado, donde se vendían artículos deportivos, maletas y vestuario. Empresa emplazada en la esquina de 21 de Mayo con Baquedano, local que alcancé a conocer poco después de mi llegada.

Aquel local jugó un rol fundamental en los primeros días de la Universidad del Norte en Arica, dado que su segundo piso se habilitó como sala de clases mientras se construía el campus Saucache. Alfonso llegó a ser consejero y presidente de la Comisión de Educación de la memorable Junta de Adelanto de Arica (JAA).

A fines de la década de los 60, Mauricio ingresó a la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, en Santiago, para estudiar Ingeniería Civil. Sin embargo, debido a problemas de salud de su padre, se vio urgido a regresar a Arica para acompañarlo. Ante esta situación, congeló sus estudios en la capital y resolvió retomarlos en la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad del Norte, cuyo jefe de carrera era Pablo Jiménez.

En 1974 falleció su padre. Por esos años tuve la oportunidad de conocerlo más de cerca, ya casado con Gianina Maiocchi, con quien tuvo dos hijas, Francesca y Claudia, de edades similares a las de mis hijos. Esos años coincidieron con los difíciles momentos que vivió el país en la década de los 70, contexto que terminó precipitando el cierre de la emblemática tienda Ricci y Néspolo.

A fines de esa década nos embarcamos en la creación de PRODAT, la primera empresa computacional de Arica, equipada con un computador NCR Century 100. Nos iba tan bien que a comienzos de los 80 tuvimos que renovar el equipamiento para atender una demanda creciente y ponernos a tono con los cambios tecnológicos.

NCR Century 100 operaba con tarjetas perforadas y dos discos (uno fijo y otro removible), cada uno con una capacidad de 5 MB. La renovación por un NCR 750, cuyo costo superaba los 100 mil dólares, nos obligó a pagar un pie y endeudarnos en moneda extranjera. Poco después, para su uso personal, Mauricio adquirió un Atari por 2 mil dólares, con 64 Kbytes de memoria RAM y un floppydisk de 88 KB.

Apenas llegó el NCR 750, Chile comenzó a vivir una profunda crisis económica que derivó en sucesivas devaluaciones. Nuestra deuda en dólares se disparó hasta volverse impagable. Entre los socios —Mauricio, Yanko Ossandón, Juan Carlos Gandolfo, Gonzalo Muñoz, Francisco Alfred, Carlos Norambuena (gerente de Comercial Prat) y Hugo Fortes— debíamos decidir entre tres opciones: declarar la quiebra, renegociar la deuda, o buscar un comprador. Personalmente veté la renegociación porque significaba ponernos la soga al cuello.

Fue Hugo Fortes quien puso sobre la mesa la alternativa de vender la empresa, argumentando que no faltarían firmas con espaldas financieras que nosotros no teníamos. Nos pidió un mes de plazo para buscar un comprador antes de decretar la quiebra. Y así fue: dentro del mes, Hugo consiguió una empresa nacional de Santiago que la adquirió por cero pesos, a cambio de asumir la totalidad de la deuda. El atractivo de PRODAT era su cartera de clientes y sus proyecciones.

Con esa “venta” volvimos a respirar tranquilos. Perdimos horas de trabajo y recursos, pero ganamos un gran aprendizaje: los fracasos enseñan mucho más que los triunfos.

En PRODAT prestamos servicios al municipio en tiempos del alcalde Castillo Ibaceta, a Ferrocarriles Arica-La Paz, al Hospital Dr. Juan Noé, a Bicicletas Oxford, CONTEX y QUIBORAX, entre otras instituciones. Llegamos incluso a prestar servicios computacionales en Iquique, donde teníamos un representante de lujo: Juan Carlos Gandolfo, también descendiente de italianos.

En 1981, el área de computación de la sede Arica de la Universidad del Norte organizó la Conferencia Regional de Computación (CRC-81). Allí participaron algunas de las empresas más destacadas del rubro y destacados conferencistas, entre los que resaltó Carlos Lauterbach, uno de los pioneros de la informática en Chile. Eran tiempos de grandes equipos y marcas hoy legendarias o desaparecidas (Burroughs, Digital, NCR, Wang). Entre los expositores estuvo Mauricio, en representación de Comercial Prat, donde se desempeñaba comercializando los computadores Atari.

Luego de la experiencia vivida en PRODAT Y Comercial Prat, y de un período (1984-85) en la empresa automotriz CANEPA y Cía como jefe de Procesamiento de Datos, entre los años 85 y 92, Mauricio vuelca sus capacidades profesionales y humanas en el sector minero. Primero, incorporándose a PROMEL como jefe del departamento de estudios, y luego, en la VILACOLLO, donde se desempeña como Asesor de Gerencia e Ingeniero de Planificación.

Mauricio tenía rasgos que lo retrataban de cuerpo entero: tranquilo, de hablar pausado, con un fino sentido del humor y una paciencia infinita. Parecía tener todo el tiempo del mundo. Un humanista ciento por ciento: buen conversador, dialogante, ameno y didáctico.

Pasamos juntos más de un fin de año pasamos en familia, y compartimos muchas veces en las playas ariqueñas. En 1981, con ocasión de un viaje a Alemania que realicé con mi esposa para visitar a una tía, mis hijos —de 4 y 6 años— se quedaron al cuidado de Mauricio y su familia, en su casa de la calle Daniel Copaja, durante unos quince días.

A quienes no veíamos con buenos ojos el devenir político y social del país, nos dio por reunirnos dos veces al mes, de manera rotativa, en nuestras respectivas casas. Mauricio formó parte de ese grupo desde el primer instante. Nuestro propósito era sencillo: conversar libremente sobre lo divino y lo humano, y editar una revista mensual de tiraje limitado destinada a amigos y conocidos.

Al conocer nuestra iniciativa, Jaime Barros Pérez-Cotapos nos bautizó como "La Aventura del Pensamiento". A riesgo de omitir a alguien, recuerdo que en grupo compartimos Santiago Arata, tío de Mauricio, Salvador Urrutia, Álvaro Silva, Jaime Rodríguez, Oscar Arancibia, Rafael Fuertes, Juan Prado, Francisco Alfred, Germán Cruzat, Jorge Aguirre, Luis Salgado, Sergio Pulido, Patricio Arancibia, Octavio Arratia, Jaime Barros P-C, Mauricio Néspolo y quien escribe estas líneas.

Mauricio no solo aportaba con su presencia, sino también con sus escritos: sus legendarias crónicas macondianas. Todo lo que ocurría en el mundo real lo miraba con ojos de realismo mágico. Sentía que vivíamos en Macondo, el célebre pueblo creado por Gabriel García Márquez en Cien años de soledad. Sus crónicas eran de las más leídas por su humor, su ironía y su agudísima capacidad para “ver bajo el agua”.

Entre los años 1993 y 1996 se integra al directorio de la Empresa de Servicios Sanitarios Tarapacá (ESSAT), primero en calidad de vicepresidente, y posteriormente como presidente del directorio. Período en el que le correspondió enfrentar la crisis hídrica existente, para lo cual implementó significativos planes de inversión conducentes a reducir las importantes pérdidas de agua que afectaban a la infraestructura existente.

Es a partir de 1994 que se incorpora a la Universidad de Tarapacá para asumir distintos cargos directivos a lo largo del tiempo: Contralor, Vicerrector de Administración y Finanzas, Secretario General, Registrador.

Luego de más de 10 años en funciones directivas, en el año 2007, ingresa a la Escuela de Negocios de la Universidad de Tarapacá en calidad de académico jornada completa. Quizás su sueño de siempre, en contacto con la academia, con los alumnos. Ahora con toda una experiencia profesional acumulada que volcaría al ámbito docente.

Podríamos decir que “se reincorporó”, pues siempre fue un universitario en el sentido más pleno de la palabra. Desde niño había respirado universidad, cuando su padre habilitó el segundo piso de la tienda comercial como aulas provisorias mientras se construía el campus Saucache de la Universidad del Norte. En la Escuela de Negocios fue Director de Escuela, Jefe de Carrera de Ingeniería, Comercial y también Decano Subrogante.

Su vocación lo llevó a volcar toda su experiencia en las aulas. Lo hizo, además, en un contexto educativo complejo, donde la investigación comenzó a priorizarse por sobre la docencia. Esta última fue quedando relegada por la lógica de sistemas de acreditación y financiamiento que terminaron por pervertir, a mi modesto entender, el espíritu y la misión de la universidad.

Su inesperada muerte, sorprendió a diversos ámbitos de la sociedad ariqueña y a la comunidad de la Universidad de Tarapacá. “Hemos abandonado nuestra misión”, fueron algunas de sus últimas palabras antes de someterse a una intervención quirúrgica aparentemente rutinaria. Decisión que habría tomado para afrontar en mejor forma física su lucha contra una forzada jubilación que le esperaba.

Al afirmar que la universidad había abandonado su misión, Mauricio aludía a una institución que había dejado de pensar “fuera de la caja”, atrapada en la lógica mercantil. Sostenía que las universidades se habían enfocado en la producción masiva de papers y la fabricación de diplomas, postergando la formación en el más pleno sentido de la palabra. Su calidad humana, compromiso con la docencia y sus estudiantes, competía en desventaja contra las métricas dominantes.

Mauricio terminó siendo víctima de un sistema que parece regirse por la lógica de usar y tirar. Al cumplir 75 años, las normas vigentes lo condenaban al retiro, para dejar espacio a ganadores de proyectos y redactores de artículos académicos.

Quienes más lo extrañarán serán su familia, estudiantes y colegas, quienes tuvieron la fortuna de aprender de su experiencia profesional, su calidez y su inagotable repertorio de historias e interpretaciones de la vida real, tanto de su querida tierra como de la quebrada del ají.

Quienes tuvimos la suerte de compartir su amistad también lo extrañaremos: nos queda el recuerdo de un hombre que supo mirar el mundo con humor, inteligencia y humanidad. Hoy, desde el más allá, debe estar dialogando con quienes le precedieron, entre ellos, Francisco Alfred, Jaime Rodríguez y Yanko Ossandón.

octubre 16, 2026

Un modelo previsional que cruje

Nos acabamos a enterar que el fondo E, el más conservador de las AFP, está registrando, de un mes a otro, un desplome de miles de millones de dólares. Una vez más, el gobierno de José Antonio Kast no encontró nada mejor que culpar al gobierno anterior.

Cuesta entender lo que está ocurriendo. Los ahorros previsionales de los chilenos, por ley, están en cinco fondos. Desde el fondo A, el más riesgoso, hasta el fondo E, el más conservador.

Los más jóvenes pueden elegir en qué fondo estén sus ahorros dado que su horizonte es de largo alcance. No así quienes están ad portas de jubilar, quienes forzosamente ven trasladados sus ahorros al fondo E por ser el de menor riesgo. Sin embargo, lo que estamos viendo pareciera ser todo lo contrario, que el fondo más riesgoso es aquel que supuestamente es el más conservador.

Como está el mundo, con tres guerras en curso, sin mostrar visos de terminar -Ucrania, Israel-Gaza e Irak-, cualquiera con dos dedos de frente debe encontrar natural que los fondos previsionales arrojen pérdidas. Mal que mal, en tiempos en los que más se destruye que lo que se construye, se asume que todos perdemos, que todos vamos hacia atrás.

Pero lo que llama la atención es que los fondos más conservadores, que menos arriesguen, sean los que más se estén hundiendo. Los fondos más riesgosos también arrojan pérdidas, pero mucho menores. ¿cómo se entiende?

Estoy seguro que Condorito exigiría una explicación, y lo más probable que esté pensando que acá hay gato encerrado, si es que no hay un asalto a mano armada a los ahorros forzosos de quienes están a punto de jubilar. Con lo que está ocurriendo, si alguien tenía fondos acumulados como para jubilar con un millón de pesos mensuales, ahora tendrá que resignarse con 900 mil pesos mensuales. Esto es, una baja de un 10% en su pensión esperada. De la noche a la mañana, sin decir agua va.

¿Qué se puede desprender de todo esto? Que nuestro modelo previsional simula un modelo de casino, donde a los trabajadores se les fuerza a jugar a una suerte de ruleta rusa, depositando sus ahorros en instituciones, las famosas AFP, gobernadas por quién sabe quiénes y que no arriesgan ni un peso de sus bolsillos.

Como para agarrarse la cabeza.