Esta columna también podría llamarse no escupir al cielo, o por la boca muere el pez, o disparándose a los pies. En efecto, si nos atenemos a lo que está haciendo actualmente, José Antonio Kast (JAK) como presidente de Chile, a raíz de la crisis de petróleo con motivo de la guerra desatada por EEUU e Israel en Irak, me cuesta creer que en abril del 2023 se expresara en los términos señalados en la imagen que encabeza la columna.
Dado que por las redes circula cualquier cantidad de falsedades, las que se multiplican como reguero de pólvora, antes de dar por verdadera la declaración, hice lo que se supone debemos hacer todos: verificar que no estamos retransmitiendo mentiras al por mayor.
Hice la consulta a inteligencia artificial, que supuestamente todo lo sabe, confirmándome que todo lo que se dice que dijo JAKfue dicho, es real. Pueden confirmarlo vía Chatgpt de OpenAI, a Gemini de Google, Llama de Meta, Copilot de Microsoft, u otro asistente virtual de inteligencia artificial, también llamados chatbots.
Me llamó la atención que, por lo general, intentan evadir la respuesta o intentan adobarla, explicarla en el marco de una campaña política. Como si hiciera una pregunta incómoda. A modo de ejemplo, los asistentes virtuales afirman que tales declaraciones fueron emitidas cuando JAK era opositor al gobierno de Boric, no como presidente de Chile. O que la invitación a que "salgan a la calle y despierten" era un llamado a la movilización electoral, y a manifestar el descontento en las urnas.
Lo concreto es que son reales. La expresión “salgan a la calle, despierten” fue emitida en abril de 2023 en el marco de la campaña de consejeros para elaborar una nueva constitución en distintas entrevistas de radio (Agricultura y Biobío) y puntos de prensa. En la misma campaña arremetió contra el gobierno de Boric acusándolo de ser "bruto, ciego y sordo" por no querer eliminar el Impuesto Específico a los Combustibles. Para no quedarse corto calificó el impuesto como un "robo a la clase media".
La imagen que proyecta JAK no se condice con estas expresiones. En efecto, su imagen no es la misma que proyecta, por ejemplo, Milei, el presidente libertario argentino. A su lado, JAK parece todo un caballero. No se le ve con motosierra en mano como Milei, pero las declaraciones en comento, así como sus primeros días al mando del gobierno lo están delatando de cuerpo entero. Si bien no anda con motosierra, sí parece con motosierra bajo el poncho.
Cada vez va quedando más y más claro, que se está echando al bolsillo a la “derechita cobarde” como denomina a la derecha conservadora, para aspirar a restaurar un pasado esplendoroso para unos, y terrorífico para otros.
Lo paradojal es que salió elegido sobre la base del relato de un país que se caía a pedazos que está resultando más falso que Judas. Le dio como bombo a la necesidad de un gobierno de emergencia, y como una suerte de profecía autocumplida, tendrá que enfrentar, no una emergencia ficticia, inventada, sino una real, como consecuencia de la desatada por la derecha internacional encabezada por Trump y Netanyahu, y secundada por sus perros falderos.
Lo paradojal es que los platos rotos, desgraciadamente los pagarán quienes los auparon, los que se compraron sucuento, quienes andan de a pie, con una mano adelante y otra atrás, no los de arriba. A estos últimos les bajarán los impuestos para así tener más recursos destinados a inversiones que generen empleo y nos permita crecer, abandonando la mediocridad en que estamos sumidos.
Todo este discurso lo conocemos de memoria, el de la libre competencia, que nos vienen predicando desde las facultades de economía y negocios, tanto públicas como privadas, con contadas y honrosas excepciones. Y todo esto, de la mano de un ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, que ha sido protagonista clave en colusiones de pollos y farmacias, quien ahora viene a darnos lecciones de responsabilidad fiscal sobre el populismo. Lo más probable es que echará mano al recurso más populista del que tienden a agarrarse los gobiernos, el de los bonos.
Ahora hará su estreno el bono transporte de emergencia para mitigar el alza del precio de la gasolina. Será una inyección a la vena de los transportistas y colectiveros. Por último, no puedo dejar de reproducir una frase para el bronce del ministro Quiroz (“Gobernar es elegir entre lo difícil y lo imposible; no podemos ser nosotros los ciegos ante un barril de petróleo a 140 dólares"), la que está destronando a la frase para el bronce del novel senador Rodolfo Carter ("Seremos más pobres, pero más felices").
Siempre, cuando se inicia un nuevo gobierno, he sido partidario de no pronunciarme mayormente para dar espacio a la posibilidad de que no sea como temo. Pero este gobierno, desde el primer día no hace sino confirmar lo que más me temía, ser un gobierno extremista, altamente ideologizado. Que partiera con todo, como Milei, como Trump, para arrasar, para reinicializar el país, para refundarlo todo, con cara de sonrisal. Partimos mal.



