febrero 08, 2026

Digan lo que digan

 

Digan lo que digan, el gobierno de Boric, no ha sido tan malo, ni terminará tan mal como lo pregonaron sus adversarios desde el primer día; y no terminará tan bien como esperaban quienes votaron por él en la primera vuelta en el 2021 pensando que vendrían cambios fundacionales.

Digan lo que digan, el país no requiere un gobierno de emergencia, slogan de batalla con que José Antonio Kast (JAK) se impuso en la contienda electoral, puesto que el gobierno de Boric deja un país andando, con sus instituciones en regla, una economía en marcha ascendente, con un nivel de exportaciones batiendo records, y con una inflación por debajo de la recibida, en medio de un mundo convulsionado.

Digan lo que digan, los tropiezos y errores vividos al inicio, producto de un gabinete sin mayor experiencia, fueron sorteados y/o disminuidos con la incorporación del socialismo democrático en las más altas esferas de decisión, permitiendo arribar al final de la andadura gubernamental, al menos no mal parado. 

Digan lo que digan lo realizado por el gobierno de Boric fue insuficiente para revalidar la adhesión de quienes respaldaron a Boric en la segunda vuelta en el 2021, posibilitando esta vez el triunfo de la ultraderecha, con apoyo de la derecha, y votos de pobres y jóvenes desencantados.

Digan lo que digan, JAK ganó democráticamente, con su sonrisa mefistofélica y ocultando su agenda valórica, así como los poderes fácticos que están tras él. Esto implica que deberá hacer el malabarismo de responder tanto a unos, sus votantes, como a otros, sus financistas, quienes descorcharon sus botellas la noche del triunfo confiando en que su inversión les reditúe pingües ganancias. Como buen schönstatiano sabe que no se puede servir a Dios y al Diablo al mismo tiempo. 

Digan lo que digan, los nombres que configuran tanto su equipo de primera línea -los ministros-, como los de segunda -subsecretarios ministeriales-, y de tercera -delegados presidenciales- se contradicen con el espíritu de urgencia y emergencia con que asume JAK. Un gobierno de emergencia requiere un gabinete ministerial conformado por políticos pesos pesados, de los que carece el gabinete. 

Digan lo que digan, el gabinete de JAK, estará conformado en su mayoría por independientes que serán fusibles de corta duración, ya sea por falta de respaldo político, ya sea por conflictos de interés, ya sea porque tropezarán consigo mismos a la primera dificultad. Todos saben que estamos ante independientes de mentira, que si bien no responden a partidos políticos, sí responden ante terceros en las sombras.

Digan lo que digan, JAK partirá afirmando que todo lo malo será por culpa del gobierno que le precedió, así como de la oposición que se le pare enfrente; y que todo lo bueno será gracias a él y sus boys. Afirmación que será secundada por los medios de comunicación que lo auparon y de los bulos que transmita vía redes sociales. Así y todo, será difícil que no dé pasos en falso.

Digan lo que digan, la población tiene paciencia, pero no paciencia infinita, y por más que su segundo piso y los medios de comunicación digan que estamos en un mundo de bilz y pap, más temprano que tarde, la verdad revelada terminará por salir a flote.

Digan lo que digan, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, se tuvo que tragar la captura de Maduro para terminar siendo una marioneta de Trump y sus secuaces, en tanto que María Corina Machado quedarse con las ganas.

Digan lo que digan, por sus amigos los conocereis. ¿Quiénes son los amigos de JAK? Bolsonaro, Milei, Meloni, Orban, Abascal? Con estos amigos más vale dar batalla desde el primer día.

Qué tengan todos un buen día si están despertando, o que hayan tenido un buen día si se están acostando.

Los dejo con Digan lo que digan de Rafael!!

Gran abrazo a mis pacientes lectores!!

febrero 07, 2026

Las vueltas de la vida (parte 2)

Estando con mi familia en Madrid, en los años 83 al 85, en mi apartamento localizado en Alcalá 290, un buen día, toca a la puerta el más impensado de los visitantes: Lupercio Vásquez Fuchslocher. El mismísimo que siendo la máxima autoridad de la Universidad del Norte en Arica, quiso echarme en 1979 (*). No sin sorpresa, abro la puerta para hacerlo pasar. Su expresión asemejaba a la de un paciente recién dado de alta de un hospital. Le ofrezco una taza de té que acepta gustoso.

Me cuenta que venía llegando de un congreso realizado en la India, al que había asistido en representación del gobierno del innombrable, donde ocupaba el cargo de subsecretario de Agricultura. En su estadía en el país asiático se intoxicó. “La pasé muy mal, no sé cómo salí vivo”, dijo evidenciando en su rostro los signos del inconveniente de salud. El regreso lo tenía previsto vía Madrid, para estar unos días conociendo la capital española. No contaba con la intoxicación. “Pero acá me tienes, a mal traer, solo, aunque recuperándome”, acotó.

Intrigado por haber dado conmigo, a pesar del altercado que habíamos tenido hace unos pocos años  le pregunto cómo fue que dio conmigo. Me responde que antes de viajar desde Chile estuvo con Emilio Lorca, el mismísimo que se la jugó para sacarme de la lista negra. Y Emilio, quien ya estaba radicado en Santiago al igual que Lupercio, cuando supo que se iba a un congreso a la India, y que a la vuelta pasaría por Madrid, le dijo que yo estaba estudiando un magister en la Universidad Politécnica de Madrid, no resistió la tentación de decirle que podría pasar a verme. Lupercio le respondió que no pensaba hacerlo. Emilio insistió dándole mi número telefónico y dirección (en esos años no existían los celulares). Estando en Madrid no se atrevió a llamarme por teléfono por temor a que lo mandara a freír monos a otra parte. Así fue como llegó a Alcalá 290 quien había intentado sacarme de la universidad, herido por una carta donde lo mandaba a ocuparse de cosas más importantes que los atrasos de mi secretaria.

Ya relajados, y degustando el té servido, me consulta si tengo tiempo para sacarlo de paseo para conocer el Alcázar de Toledo. Envalentonado, e imbuido de los aires de la transición española, le respondo que no podía acceder a su petición, porque se trataba del símbolo de la resistencia fascista en tiempos de la Guerra Civil.

“Bueno, entonces llévame al Valle de los Caídos”, contraataca, confiando que no me negara nuevamente. Quise resistirme, pero me fue imposible. Sin querer queriendo, en un día helado, con nieve, en la popular renoleta (Renault 4) que tenía, viajamos junto a Cielo y los niños a conocer el lugar donde reposan los restos de los líderes del fascismo español, acompañando al subsecretario de agricultura del gobierno del capitán general, el innombrable.

Para quienes no conocen la historia del Valle de los Caídos me basta señalar que es uno de los íconos de la ultraderecha española, donde estaban enterrados Franco y José Antonio Primo de Rivera. A ello se agrega que fue construido con las manos de quienes fueron perseguidos y apresados por la dictadura franquista. Así fue como gracias a Lupercio conocí el Valle de los Caídos. Son las vueltas de la vida.

Nota: Me observan que desde el año 2019 los restos de Franco ya no están allí.

(*) Leer en parte 1 https://rodolfoschmal.blogspot.com/2026/02/las-vueltas-de-la-vida-parte-1.html  

febrero 05, 2026

Las vueltas de la vida (parte 1)

A fines de los 70 trabajaba en la sede Arica, de la Universidad del Norte, a cargo del Centro de Computación recientemente creado para prestar servicios computacionales en el ámbito docente. Éramos 2 académicos -Yanko y yo- y una secretaria, Ada Ramírez. Teníamos un equipo Digital PDP 11/34. Habíamos conquistado la independencia de un peregrinar que habíamos iniciado en 1976 cuando iniciamos los primeros cursos de computación a las carreras de ingeniería sin computadores. Los programas computacionales -escritos en Fortran- los escribíamos en hojas de codificación, los que se iban al poderoso centro de computación que la universidad tenía en su casa central localizada en Antofagasta. Esta es otra historia de la que ya tendremos oportunidad de escribir más adelante.

Ada tenía la costumbre de llegar atrasada, lo que como su superior inmediato no me complicaba mayormente en la medida que cumpliera con eficiencia sus funciones. Un día recibo una carta del entonces secretario general, Lupercio Vásquez Fuchslocher, denunciando estos sucesivos atrasos, por lo que me conmina a adoptar las medidas correspondientes para que no sigan ocurriendo.

Le respondo, a través del mismo medio, que se trataba de una responsabilidad de mi competencia, y que mejor se preocupara de aspectos más relevantes del quehacer universitario. Lupercio, al recibir la carta, me llama de inmediato a su despacho. Voy y me conmina, dado el insolente tenor de la carta, que la retire para darla por no recibida. Le respondo que no tengo problema en retirarla, pero le recalco que es lo que pienso. Furioso, se dirige hacia la puerta y la abre exigiendo que me retire.

Fue un encontronazo en tiempos del innombrable que, más adelante, me saldría caro. El vicerrector de sede de entonces era Félix Viveros, dentista, reservista del ejército, y como tal, no pocas veces ingresaba a la universidad en tenida de combate. Él era mi superior inmediato. Con Yanko teníamos el monopolio del control de la docencia en computación y de las actividades relacionadas a este tema en la universidad.

De tiempo en tiempo en esferas de gobierno se producían remezones, movimientos telúricos de mayor o menor calibre. En uno de ellos, Viveros se ve afectado, forzándose su salida. Entonces, los rectores y vicerrectores eran designados por las más altas esferas del gobierno. En reemplazo de Viveros, para infortunio mío, Lupercio Vázquez es nombrado como vicerrector de sede. En diciembre de 1979, como era habitual a fin de año, se confecciona la lista de académicos a exonerar. En el equipo de colaboradores de Vásquez destacaba Emilio Lorca, sismólogo, director académico, con quien yo mantenía una relación de amistad. Nuestros hijos tenían edades similares y asistían al mismo parvulario, celebrando muchas veces en conjunto sus cumpleaños.

Una noche, entre Navidad y Año Nuevo, Emilio llega a mi casa para informarme que era el número uno de la lista de exonerados. Me dijo que iría a la casa de Lupercio con la misión de sacarme de esa nómina, y que lo esperara sin moverme de mi casa. Quedé helado. Lupercio se estaba dando el gusto de vengarse por el incidente de la secretaria. Son las vueltas de la vida.

A pesar de tener pensamientos políticos opuestos, con Emilio sintonicé apenas llegó a Arica, esencialmente por su jovialidad, su bonhomía, porque siempre veía el vaso medio lleno. No tenía pelos en la lengua, dicharrachero, alegre, positivo. Mi primer vehículo nuevo fue un Volkswagen modelo Brasilia año 1977, influenciado por él que tenía uno del 76, morado, del cual hablaba maravillas.

Emilio apenas estuvo en la casa de Lupercio, se plantó ante él para decirle: “Vengo para que saques a Rodolfo de la lista”. La respuesta fue fulminante: “No, cualquier otro, pero no él, por insolente”. Emilio insiste: “No puedes tomar decisiones institucionales en base a apreciaciones personales. No me iré de acá hasta que saques a Rodolfo de la lista”. La conversación se alargó hasta las tres de la madrugada. Finalmente, Emilio logró lo que parecía imposible, sacarme de la lista. Al momento de informarme, acota: “Por favor, no vuelvas a hacer chambonadas porque cuestan caro. Ándate con cuidado, las paredes escuchan”. Volví a respirar aliviado. Me había salvado jabonado.

Más de 3 décadas después, residiendo yo en Talca, Emilio fallece en Santiago. Viajo para estar en las exequias Allí me encontré con sus hijos, quienes se sorprenden de verme llegar. Les conté esta historia que no conocían y que los quise acompañar en estos duros momentos porque Emilio hizo lo que pocos hacen por otras personas: jugársela. Lloramos todos juntos.


enero 31, 2026

¿Dónde está la madre del cordero?

Foto de Tim Marshall en Unsplash

Me he tomado la libertad de revisar las portadas de The Mercury Times (TMT), de los últimos días de enero de este año para constatar que el rol que juega no es informar, sino deformar. Para muchos puede no ser novedad, pero ello no me impide dejar constancia de lo señalado. Particularmente para quienes creen, de buena fe, en la objetividad de un medio de comunicación tradicional. Un medio que ha jugado un rol estelar como poder fáctico en la trastienda del quehacer político chileno.

Veamos lo que nos dicen, no las páginas interiores, sino la portada de TMT. Con ella basta y sobra. El contenido de las páginas interiores no hace sino reforzar el veneno para asegurar su penetración.

En la portada del 30 de enero:

“Peor desempeño desde 2010: en gestión de Boric promedia 9,1%, la cifra más alta de los últimos gobiernos sin incluir la pandemia”

“5 G en Chile: el rezago del país en esta tecnología de redes móviles que lo tiene por debajo de Surinam y Venezuela”

“Gastos comunes más caros: turnos, vacaciones, sueldos y cotizaciones, el lado b de los costos laborales que presionan al alza el pago de los residentes”

“El futbol bajo amenaza: partido UChile - Audax Italiano en riesgo por ultimátum de barra brava de los azules”

“Delincuentes amarran a conserje, van directo a departamento y huyen con registros de cámaras de seguridad: ciudadano chino era su blanco. Asalto en un edificio de Recoleta”

Conclusión: vamos cuesta abajo!

En la portada del 31 de enero:

“Fiscalía Nacional Económica recomienda sobre competencia en el mercado de Educación Superior”

“Gobierno de Boric terminará como el que más veces incumplió la meta fiscal”

“Lluvias y tormentas complican a damnificados por siniestro en Bío Bío”

“Controversia desatan cifras sobre lento avance de reconstrucción a 2 años de la tragedia en Viña del Mar”

“Crisis de seguridad marcada por ataques a balazos; Santiago sufre violenta semana: 9 homicidios y 14 lesionados”

“Graves incidentes de barristas de la Universidad de Chile opacan el estreno del campeonato nacional”

Conclusión: no podemos estar peor!

Así ganó José Antonio Kast la elección presidencial. Una vez que asuma, todo lo malo será responsabilidad del gobierno que le precede; y todo lo bueno será responsabilidad de su gobierno. Ya lo estamos viendo. Si hoy hay alguna buena noticia sería porque los "mercados" están "internalizando" lo que viene.

Con estos titulares en las portadas de TMT es prácticamente inevitable que quienes lo leen diariamente terminen convencidos que este es un país que se está cayendo a pedazos por más que la vida diaria, que los más diversos indicadores digan lo contrario. El veneno está inoculado a la vena. Para rematarla, estos titulares son complementados con las mentiras que se transmiten una y otra vez, multiplicándose ad infinitum como bombas de racimo (bots). Transmisión realizada a través de las redes sociales -facebook, whatsapp, twitter (X), tiktok, Instagram, etc.-.

Para escapar a las consecuencias que esto conlleva es imperativo tener una ciudadanía con capacidad para leer entrelíneas, tener pensamiento crítico, ser capaz de ver bajo el agua. Desafortunadamente la educación que estamos recibiendo, no nos está dando estas competencias. La evidencia más contundente de lo expresado es la realidad que estamos viviendo. Cualquiera con dos dedos de frente se percata que este país no está en la bancarrota; que lo que se requiere no es un gobierno de emergencia.

Un país que se está cayendo a pedazos no tiene una inflación por debajo del 5% anual; tampoco tiene un desempleo de un dígito; tampoco tiene un nivel de exportaciones que está batiendo records. Macroeconómicamente el país está en equilibrio, no nos estamos cayendo al precipicio. Donde sí estamos al debe, a pesar de los esfuerzos desplegados, es microeconómica y socialmente, donde la desigualdad nos sigue quemando. Esa es la grieta que debemos cerrar, que no hemos podido ni sabido cerrar. Ahí está la madre del cordero.