agosto 06, 2026

Mostrando la hilacha (parte 1 de 2)

Dos hechos dan cuenta de que no solo en la capital del Reino se cuecen habas, sino que también en regiones. Ambos, en regiones donde he tenido el privilegio y gusto de vivir: en la región del Maule y en la de Arica. Ambos hechos tienen una connotación ideológica claramente identificable.

En esta oportunidad abordaré el caso de la región del Maule que tiene relación con la cancelación, a última hora, de la presentación del libro titulado  “Auschwitz, Colonia Dignidad y más …” del periodista y escritor Gabriel Rodríguez. Presentación que estaba programada para el pasado sábado 1 de este mes a las 11:00 horas en el Museo O'Higginiano y de Bellas Artes de Talca. La notificación de la suspensión se efectuó a última hora (en torno a las 17:30 horas) del día anterior (viernes 31 de julio).

La suspensión es atribuida a una orden directa de Pablo Amaro Valenzuela, Secretario Regional Ministerial (SEREMI) de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de la Región del Maule. Según Pablo, la presentación del libro no se debería a su contenido, sino que a una «descoordinación» interna o de gestión, y que sería reprogramada para otra fecha. Esto es, razones administrativas explicarían la decisión.

¿Quién es Pablo? Es periodista chileno, cercano o militante de la UDI, que prestó servicios a honorarios en la municipalidad de Villa Alegre durante 2024 para un Programa de la Juventud y otro de Gestión Comunicacional. En ese año Contraloría instruyó un sumario administrativo para establecer eventuales responsabilidades por pagos sin respaldos en el Programa para la Juventud, y por informes genéricos en el Programa de Gestión Comunicacional. Hasta la fecha se desconoce el resultado de este sumario. Además, Pablo ha sido concejal en la comuna de San Clemente.

Con los antecedentes expuestos, la explicación dada por Pablo es todo un clásico y se enmarca dentro del esquema de que todo lo que se ve no es como parece y donde por esas cosas de la vida no se alcanzó a avisar con tiempo y que nada tiene que ver con lo que el autor denuncia en el libro.

Desgraciadamente es imposible no asociar la suspensión a una censura y una obstrucción a la libertad de expresión como se ha denunciado, dado que quien hoy nos gobierna, José Antonio Kast (JAK), es un admirador confeso del innombrable, al igual que el núcleo duro de quienes le apoyan, para quienes la libertad de expresión es una piedra en el zapato.

Mal que mal, en el libro se hace alusión a las violaciones masivas a los DDHH, a la violencia estatal, a la memoria histórica, y a los crímenes que tuvieron lugar en Colonia Dignidad en tiempos del innombrable. Actividades que se cotejan con las que tuvieron lugar en los campos de concentración de la Alemania nazi en particular, en Auschwitz. El libro destaca que tanto Colonia Dignidad como los campos de concentración nazi eran espacios cerrados destinados a anular la condición humana mediante la práctica de la represión, tortura y el trabajo forzado con la complicidad del poder estatal y sus cómplices pasivos nacionales.

Por último, el libro invita a reflexionar en torno a la necesidad de preservar la verdad frente al negacionismo y los intentos por silenciar las atrocidades cometidas en un tiempo no tan remoto.

“Casualmente”, por estos días el gobierno de JAK, por medio del Programa de DDHH, ha resuelto dejar de alegar en 20 casos en los que era querellante en contra de exagentes de la dictadura, de un total de 23. Esto implica dejar de perseguir a personas condenadas por violaciones a los DDHH.

¿Será pura casualidad que ambas decisiones -la de suspender la presentación del libro y la de dejar de alegar contra violadores de DDHH-tengan alguna relación entre sí? Por la boca muere el pez.

agosto 05, 2026

Crisis migratoria en Ceuta (parte 2 de 2)

Lo ocurrido, y sigue ocurriendo en Ceuta, debe invitarnos a reflexionar para ver qué nos dice más allá de la inmigración propiamente tal. Para ello retomaré las interrogantes que formulé en mi columna anterior(leer) y cuyas respuestas soslayé, o respondí oblicuamente.

¿Qué gatilló esta estampida? ¿Por qué ahora y no antes? ¿Qué pasó?

Normalmente en esta época se incrementan los ingresos ilegales favorecidos por condiciones climáticas, y en esta ocasión alentados por la vista gorda hecha por el gobierno marroquí y la difusión de la consigna de que la frontera estaba abierta.

¿Quién responde por lo ocurrido y las muertes de un centenar de jóvenes?

La triste realidad es que al final del día, nadie se va a hacer responsable de lo ocurrido. Nos iremos de diretes en diretes. Las familias de quienes perdieron a sus hijos, los llorarán en silencio mientras los responsables de quienes los alentaron a dar el salto permanecerán en la penumbra.

¿Qué monos pintan el rey de Marruecos, Trump y Netanyahu en todo esto?

La actuación del rey de Marruecos puede explicarse por motivos de política interna, utilizando la presión migratoria como arma política. ¿Por qué ahora? Aprovechando el verano y un gobierno español concentrado en contener los devastadores incendios desatados en esos días. A esta complicación habría que agregar los embrollos judiciales que afectan a personeros del entorno familiar y político de Pedro Sánchez.

No se puede descartar que el rey marroquí también haya actuado a instancias de Trump y Netanyahu. No olvidemos que Trump tiene desde hace rato en su mira a Sánchez por negarse al uso de las bases estadounidenses en tierra ibérica por parte de su aviación con destino a la guerra en Irán. Y porque el gobierno español no le soba el lomo, simbolizado en la expresión “NO a la guerra” que ha estado impulsando. Y Netanyahu también tiene cuentas pendientes con el gobierno español por su postura en contra de la guerra en Gaza y a favor de la política de dos estados, israelí y palestino.

¿Qué mar de fondo hay tras esta invasión que nos pilló a todos volando bajo?

Tras todo fenómeno migratorio está la búsqueda de una mejor vida. Uno escapa de ambientes hostiles, de hambrunas, de persecuciones, de falta de trabajo, de condiciones climáticas adversas.

Las condiciones en que se encuentra el continente africano, en relación a Europa, y su proximidad geográfica, son tales que invitan a emigrar. No hay por donde perderse. A esto debemos agregar la responsabilidad que le incumbe a Europa en el desfonde africano. Gran parte de África, por no decir todo el continente africano, fue devastado por países europeos.

En síntesis, el mar de fondo tras todo fenómeno migratorio hay una flagrante desigualdad de condiciones de vida, de oportunidades, de recursos.

No estamos hablando de la desigualdad natural, propia de la naturaleza humana, que emana de la diversidad de talentos, esfuerzos y preferencias de las personas.

Estamos hablando de la desigualdad profunda que nace de los abusos de poder, de posiciones privilegiadas, de las estafas, de la corrupción. Mientras exista esta flagrante desigualdad, inevitablemente persistirán flujos migratorios significativos.

agosto 04, 2026

Crisis migratoria en Ceuta (parte 1 de 2)

No sé si estamos enfrentando más o menos crisis migratorias que en otros períodos de la historia de la humanidad, pero lo que sí se está poniendo de manifiesto es que vivimos en una suerte de crisis perpetua. De una u otra índole. Si no es migratoria es climática, política, o militar.

Quizás sea porque hoy vivimos tiempos de inmediatez, nos enteramos al minuto de todo. La información ya no gotea, sino que es una avalancha en la que debemos separar la paja del grano, la mentira de la verdad. Son tiempos inauditos los que nos están tocando vivir. Difícilmente lo que ocurre nos puede ser ajeno mientras las imágenes y los sonidos nos dan cuenta de lo que ocurre. Y la famosa inteligencia artificial ya ha metido su cuchara creando imágenes y sonidos falsas haciéndolas pasar por verdaderas. En España hay un programa llamado Todo es Mentira que ilustra el estado en que nos encontramos.

En este escenario, de la noche a la mañana, una ciudad española de menos de 100 mil habitantes, localizada al norte de África, rodeada de territorio marroquí, Ceuta, se vio invadida por una corriente migratoria conformada por más de 60 mil niños y jóvenes marroquíes. ¿Qué gatilló esta estampida? ¿Por qué ahora y no antes? ¿Qué pasó? Los habitantes de Ceuta se sintieron asaltados.

Y a las pocas horas, casi todos volvieron a Marruecos. Como para pensar que acá hay gato encerrado. Todo se infla y desinfla. Tiempos en los que todo se ha vuelto efímero. Poco antes incendios descomunales, alentados por los calores y vientos imperantes, arrasaron miles de hectáreas, incluyendo poblados, cuya extinción se veía imposible. Pero lo imposible se volvió posible, y a otra cosa mariposa.

Se afirma, que la política inmigratoria española es la que habría facilitado la invasión. La evidencia dice otra cosa. Entre los años 2021 y 2026 los mayores ingresos irregulares se produjeron a través de Italia (sobre los 470 mil), seguidos por los Balcanes occidentales (sobre los 340 mil) y Grecia (casi 260 mil). A España ingresaron menos de 240 mil en el mismo período. Desgraciadamente, propalar mentiras pareciera estar a la orden del día en no pocos.

Al gobierno de España, encabezado por Pedro Sánchez, concentrado en abatir los incendios, la crisis migratoria lo descolocó. No se lo esperaba. Dicen que todo partió por un bulo, que la corte suprema había dado carta blanca para ingresar por mar a España. Mentira multiplicada como reguero de pólvora por las redes sociales. Desde los sectores opositores, la derecha y la ultraderecha, tanto española como europea, afirman que se debe a la existencia de una política migratoria y una legislación muy generosa hacia los inmigrantes. Los datos del apartado anterior lo desmienten.

Nada nuevo bajo el sol. Los mismos argumentos se trasladan de un país a otro. Olvidan que las causas de fondo de toda migración son más complejas. Olvidan que nadie deja su tierra por gusto, por placer. Olvidan que tras toda migración hay una tragedia de la que se busca escapar. Olvidan, o quieren olvidar, malintencionadamente o no, que tras toda migración hay mafias que buscan explotar la precariedad en que se encuentran los migrantes. Olvidan la responsabilidad que le cabe al Reino de Marruecos por inhibirse y hacerse el loco, por intereses políticos subalternos.

Cuesta creer que no haya mano mora tras esta invasión. Cuesta creer que esto no haya sido organizado con premeditación. Cuesta creer que Trump y Netanyahu no se hayan sobado las manos celebrando este asalto en venganza por la postura de España frente a la guerra en Gaza e Irán. Cuesta creer la reacción del gobierno de Meloni solicitando la expulsión de España del espacio Schengen, así como la de otros países europeos que no estuvieron a la altura de las circunstancias.

Por lo expuesto, asombra que esta tragedia se haya podido desactivar pacíficamente, por parte del gobierno español, mediante una respuesta humanitaria, empática, con pleno respeto a los DDHH, al derecho internacional y la legislación vigente.

Las preguntas cuyas respuestas siguen quedando en el tintero son ¿quién responde por lo ocurrido y las muertes de un centenar de jóvenes? ¿qué mar de fondo hay tras esta invasión que nos pilló a todos volando bajo? ¿qué monos pintan el rey de Marruecos, Trump y Netanyahu en todo esto?

En la segunda parte intentaré responder las preguntas planteadas.

agosto 01, 2026

La famosa curva de Laffer

Llegó a Chile, Arthur Laffer, invitado por Res Pública e Ideas Republicanas, dos think tank de derecha. Llegó para dar un ciclo de conferencias en la Universidad del Desarrollo y traernos la buena nueva de las bondades que traen los recortes de impuestos. Su visita se enmarca dentro de lo que dentro de la ultraderecha se la llamado la gran batalla cultural en que están empeñados para combatir a los zurdos, al zurderío.

Entrevistado por The Mercury Times sostuvo que, en referencia a la mega reforma en trámite legislativo “Ahora creo que Chile ha retomado el rumbo”. Esto es, viene a decirnos que estaríamos haciendo bien las cosas.

Pero ¿quién es Arthur Laffer? Es un economista estadounidense conocido por darle nombre a un gráfico donde se relaciona la tasa de impuestos con la recaudación fiscal. La famosa curva de Laffer escrita en una servilleta. Digo famosa porque nació en diciembre de 1974, en una reunión en el restaurante del Washington Hotel con altos personeros del gobierno de Gerald Ford, cuando se le pidió que explicara su tesis de que subiendo mucho los impuestos no necesariamente aumenta la recaudación del Estado. Para explicarlo Laffer agarró una servilleta que tenía a mano y dibujó la curva en ella, la que ilustra el inicio de esta columna.

Laffer, en la década de los 80, fue asesor económico de la administración del presidente Ronald Reagan e influyó fuertemente en los recortes fiscales implementados en esos tiempos. Recortes implementados tanto en EEUU como en la Inglaterra de Margaret Thatcher, y que ahora están reverdeciendo en manos de Trump y sus boys. Acá ya tenemos una pista de porqué se le trajo. Para respaldar la mega reforma de la dupla Kast-Quiroz.

Pero ¿qué nos dice la curva de Laffer? En simple, si la tasa de impuestos es 0, el Estado no recauda nada. Sin impuestos el Estado no existiría, el sueño de no pocos libertarios o iliberales. En el otro extremo, si el impuesto es 100, esto es, del 100%, tampoco recaudaría un solo peso por el simple hecho de que nadie produciría bien o servicio alguno. Esto último, porque nadie emprendería un negocio para que todos sus ingresos se los lleve el Estado.

Entre medio de estos dos valores (0 y 100) está la curva de Laffer, representación gráfica que se caracteriza por ilustrar el crecimiento de recaudación por parte del Estado a medida que aumenta la tasa impositiva. Esto se reconoce como tal hasta cierto valor. Pasado dicho valor de la tasa impositiva, la recaudación fiscal empieza a decrecer hasta llegar a 0 cuando la tasa pasa a ser del 100%.

La madre del cordero reside en identificar el punto óptimo, esto es, el valor óptimo de la tasa impositiva, en el que se maximiza la recaudación estatal.

Si se nos pasa la mano, esto es, aplicamos una tasa impositiva mayor corremos el riesgo de disminuir el nivel de actividad económica y de alentar el fraude fiscal, con lo que en vez de recaudar más terminamos recaudando menos. Como quien dice, fuimos por lana y salimos trasquilados.  

Si, por el contrario, aplicamos una tasa impositiva menor al punto óptimo, habiendo espacio para subirla sin afectar la actividad económica ni estimular el fraude impositivo, corremos el riesgo de déficit fiscal y/o de disponer de un Estado sin la capacidad para proveer los bienes/servicios que se le exigen.

En resumen, ni tanto ni tan poco. Unos empujan hacia abajo, otros hacia arriba. Y el tema se complica si nos adentramos en la estructura de la tasa impositiva y a quienes afecta, quienes se benefician y/o perjudican con un valor u otro.

La tesis que sostienen quienes promueven la baja de impuestos es que los recortes se pagan solos dado que generarían crecimiento económico, y éste una mayor recaudación impositiva que compensa la baja de impuestos. O sea, la tesis de que los recortes se pagan solos y con creces.

Una tesis sin evidencias empíricas. En la práctica, lo que se ha visto al final del día, es que los recortes terminan en déficit fiscal. Efectivamente tiende a generar crecimiento, pero un crecimiento insuficiente para evitar el déficit fiscal.