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mayo 23, 2025

Las licencias médicas nuestras de cada día

Un informe de Contraloría detectó que, entre 2023 y 2024, más de 25 mil funcionarios públicos y privados viajaron al extranjero mientras estaban con licencia médica. A cada uno de ellos habría que hacerles un sumario, designar los fiscales correspondientes, efectuar las investigaciones pertinentes, para que al final no pase nada, o no pase mucho. 

Ahora ponemos el grito en el cielo, nos agarramos la cabeza, nos escandalizamos, y sacamos frases para el bronce: se dejará caer todo el peso de la ley, que nadie está por encima de ella, y así estamos. Al final no pasará nada, o casi nada. Un nuevo escándalo que, más temprano que tarde, se llevará el viento.

¿Es algo de ahora? ¿o de siempre? Esto no solo es de ahora, debe venir de hace tiempo, pero que viene in crescendo. Recordemos a la doctora María Luisa Cordero que entregaba licencias médicas al por mayor y hoy es diputada de la derecha. ¿Las razones? Intuyo que son de variado orden. Hay un cierto relajo, los jefes no quieren hacerse problemas. Hay quienes por nada piden licencias. Y los médicos, para no hacerse mayores problemas también, las conceden. Las depresiones andan a la orden del día y las licencias que se conceden por ellas se prolongan una y otra vez. Estamos en un esquema, sistema, que invitaría a la diablura, a la avivada.

Capaz que no falten quienes a la hora del sumario, si es que hay sumario, para sacarse el pillo, sostengan que sus médicos les hayan dado licencias médicas y para salir de la depre les recomiende pegarse un pique al exterior para respirar otros aires y volver cero kilómetro, renovado. Capaz que vuelva renovado, pero que al pisar tierra chilena, le vuelva la depre. Y así estamos pistoleándonos una y otra vez. Sin querer queriendo nos estamos viendo las canillas.

Y mientras tanto, los mismos que se van de vacaciones al amparo de licencias médicas, capaz que después anden despotricando con que el país se está cayendo a pedazos, que nos estamos llenando de inmigrantes, que ya no podemos andar tranquilos por las calles, que estamos estancados.

Estamos frente a un delito manifiesto, por donde se le mire. Así y todo ya estoy viendo excusas de algunos próceres que se han visto pillados con las manos en la masa. Estamos ante una flagrante falta a la probidad, de corrupción en el que la Contraloría hizo su pega como correspondía. Es preciso reconocer, apoyar, respaldar una actuación que nos hace bien porque ayuda a limpiarnos, a purificarnos, a asumir que esto no puede seguir. Estamos ante un problema que es parte importante de porqué andamos a la vuelta de la rueda, del porqué no damos el salto al desarrollo. Muchos se preguntarán porqué esto no se hizo antes. Lo mismo me pregunto yo. Pero más vale ahora que nunca.

¿Fue muy difícil encontrar este “forado”? No tanto. Las tecnologías de información disponibles facilitan cruces de datos. La unidad investigadora de la Contraloría, debe haber solicitado a la superintendencia de salud, la base de datos de quienes han pedido licencias médicas, y por cada uno, la fecha que le fue concedida la licencia, el total de días, el motivo y el médico que se la otorgó.  Por otro lado la misma unidad investigadora debe haber solicitado a la policía de investigaciones la base de datos de quienes han salido del país para registrar sus fechas de salida y entrada. Dentro de Contraloría, su unidad de informática debe haber cruzado ambas bases de datos, para dar respuesta a la consulta (query): ¿Quiénes son los que han salido del país estando con licencia? Una simple sentencia sql que cruza dos bases de datos permitió obtener la nómina de las más de 25 mil personas que se dieron el lujo de salir del país estando con licencia médica y reirse de quienes hacen su pega.

Lo mismo se podría hacer para pillar a los malandrines que evaden impuestos y lavan platas negras, cruzando bases de datos de propiedades y vehículos que poseen, con los ingresos que declaran.

Hoy se puede saber todo si existe voluntad para ello 

diciembre 04, 2024

Nuestras queridas isapres

Foto de Martha Dominguez de Gouveia

En Chile, para dar cumplimiento a una sentencia de la Corte Suprema, las instituciones previsionales de salud (ISAPREs), informan  que los 1,200 millones de pesos cobrados en exceso a sus afiliados serán devueltos bajo una modalidad que está sacando ronchas por los plazos, al igual que por los montos y por quienes fraguaron esto.

La tragedia radica en que al final del día los platos rotos no los terminan pagando las Isapres, entidades responsables de los cobros por encima de los legales, sino los 700 mil afiliados, quienes recibirán montos mensuales irrisorios en un plazo máximo de 13 años a los menores de 60 años, de 5 años a quienes tengan más de 60 años y menos de 80, y de 2 años a quienes tengan más de 80 años.

En mi caso particular, se cobró un exceso de más de dos millones de pesos que por mi edad (76 años), me devolverán en 60 cómodas cuotas mensuales de 0,9 UF, esto es, del orden de 35 lucas al mes.

A pesar de que más vale algo que nada, se objeta, a modo de ejemplo, que quienes pagaron un exceso de 100 mil pesos, éstos le puedan ser devueltos en cuotas de 600 pesos durante 13 años. Una vergüenza.

¿Cómo se llegó a esto? Ya me imagino. El monto a devolver era tal que las isapres se agarraron la cabeza, dado que el total cobrado en exceso ($ 1,200 millones), ya se los gastaron o repartieron entre sus dueños. O sea, no los tienen, y por lo tanto amenazaron con quebrar, con fundirse. Y para que no quedara la crema, colapsara el sistema público de salud por la avalancha que le llegaría desde las isapres, no se encontró nada mejor que “ver qué podemos hacer” para resolver este intríngulis. Y se llegó a este acuerdo a espaldas de los afiliados.

Lo acordado permitiría “salir del paso”, esto es, cumplir con la sentencia de la Corte Suprema y evitar que las isapres se fundan. Los afiliados, muy bien gracias, no tienen por qué quejarse, sino todo lo contrario, deberían agradecer que se haya detectado la pillería de sobrepasarse en los cobros por parte de las isapres. Así de simple.

Y como todo el mundo se dió cuenta que tanto las isapres como el gobierno y el parlamento, se pasaron de revoluciones cuidando a las isapres y descuidando a los afiliados, se juntaron para ver qué hacemos para salir del paso. Así es como ahora se está ofreciendo una salida que sea capaz de cuadrar el círculo, dejar contentos a moros y cristianos. 

Nada nuevo bajo el sol. Los poderosos siguen teniendo el sarten por el mango. Pero no nos quejemos, porque algo es mejor que nada. Y así nos tienen por los siglos de los siglos.

 

junio 09, 2023

Arrancándose con los tarros

Foto de Tingey Injury Law Firm en Unsplash

Según un fallo de la Corte Suprema, desde hace años las instituciones de salud previsional (ISAPREs) han estado cobrando por sobre lo legalmente establecido a sus poco más de tres millones de afiliados. Pocas dudas cabe que parte importante de las utilidades que han tenido las ISAPREs tienen su origen en estos cobros en exceso.

Importa destacar que en las ISAPREs se encuentran poco menos de 2 millones de afiliados, quienes con sus respectivas cargas totalizan del orden de 3 millones de beneficiarios. Los cobros de cotizaciones por sobre lo que la Corte Suprema ha considera legales son de alrededor de mil cuatrocientos millones de dólares. Esto es, las ISAPREs debería devolver, en promedio, cerca de unos 600 mil pesos a cada afiliado.

El fallo de la Corte Suprema establece que se debe aplicar la tabla de factores que las ISAPREs no han estado aplicando, lo que daría origen a la devolución de cobros por sobre los legalmente establecidos. Este fallo se genera a partir de demandas interpuestas por afiliados a las ISAPREs

Quienes estén interesados en conocer la cronología, o vía crucis de las tablas de factores y sus consecuencias, les sugiero pulsar aquí.

A conitnuación se acompaña la tabla de factores que debe utilizarse actrualmente para calcular el precio de un plan de salud, buscando generar equidad entre hombres y mujeres, y entre jóvenes y adultos mayores.

Fuente: www.chileatiende.gob.cl

Esta tabla, que las ISAPREs no han estado aplicando, teniendo la obligación de hacerlo, según el fallo de la Corte Suprema, reporta no pocos beneficios que los afiliados deberán aquilatar.

Es única para todos quienes estén afiliados; es simple, dando mayor transparencia a la oferta de planes limitando los tramos de edad a aquellos usualmente utilizados para determinar indicadores de salud y el ciclo de vida de las personas; es solidaria al introducir compensaciones desde los jóvenes hacia los adultos mayores y de hombres hacia las mujeres; y por último, es homogénea al mitigar las variaciones de precios al cambiar de tramo de edad, evitando con ello incrementos bruscos.

A todo esto las ISAPREs le han dado la espalda cosechando pingües ganancias sin asco alguno. Ahora lloran sin vergüenza alguna y amenazan con quebrar, exigiendo indirectamente una operación de salvataje para viabilizar su continuidad. El gobierno no quiere ni hablar de perdonazo alguno, a lo más se ha abierto a alguna ley “corta” que contenga alguna fórmula que posibilite el cumplimiento del fallo de la Corte Suprema.

Todos, moros y cristianos, afiliados y no afiliados, gobernantes y gobernados, estaban convencidos que la aplicación del fallo era general, tenía carácter universal, y por tanto, aplicable a todos los afiliados, no solo a los demandantes.

Se estaba en eso, cuando la vocera de la Corte, Ángela Vivanco, muy suelta de cuerpo, en una entrevista declara que los excedentes de las ISAPREs, esto es, los excesos cobrados, “se tienen que devolver a quienes demandaron”. Posteriormente aclara que fue una arrancada de tarros personal, que es lo que piensa ella, y por tanto, no es una afirmación en su calidad de vocera de la Corte Suprema. Esto bastó para que saltaran los tapones.

Pero ¿quién es Ángela Vivanco? Es abogada y doctora en derecho y ciencias sociales, fue presidenta de Unión de Centro Centro (UCC) de 1995 a 1996, el partido del Fra Fra Errázuriz, un partido de derecha populista de corta duración. De pensamiento conservador, tuvo un paso por Renovación Nacional (RN) e integra la Corte Suprema desde el año 2018 a proposición del gobierno de Piñera.

Con las declaraciones de Ángela, todo crujió. En las ISAPREs se sobaron las manos. Ángela renunció a su condición de vocera. Todo el mundo quedó estupefacto y de todos lados se pidieron aclaraciones a la Corte. La Corte se reúne y frente a todos los recursos de aclaración interpuestos dice que no hay nada que aclarar, que el fallo habla por sí solo.

En eso estamos. Quienes estaban sacando cuentas alegres quedaron a fojas cero. Todo esto en el país del nunca jamás. La pelota se la pasan unos a otros.

 

abril 15, 2023

La compra de la clínica Sierra Bella

Foto de Arseny Togulev en Unsplash

La oposición, en el ejercicio de su rol fiscalizador, objetó la compra de una clínica, Sierra Bella, por parte del municipio santiaguino. La objeción entiendo que gira en torno a la compra propiamente tal así como al monto.

La alcaldesa de Santiago, Irací Hassler, sin la aprobación del concejo municipal, resolvió comprar una clínica para atender las necesidades de salud de la población bajo su jurisdicción que no estarían siendo satisfechas mediante la red hospitalaria pública y privada disponible.

La objeción respecto de la compra habría que analizarla en relación a las funciones que le competen al municipio. Y entre ellas se incluye la responsabilidad que le cabe en el campo de la salud primaria, así como en la educación. En consecuencia, la decisión de comprar o no, es de competencia municipal. Lo que podría objetarse es su pertinencia, si es que existe un déficit de servicios de salud primaria en la comuna de Santiago y si la clínica Sierra Bella sirve para estos efectos. Todo apunta a que la clínica se pensaba habilitar para prestar servicios que iban más allá de la atención primaria.

Pero los dardos no van solo por ahí, sino que además van por el precio bajo el cual se quiso comprar la clínica. La Contraloría General de la República (CGR) resolvió objetar y echar marcha atrás al proceso de adquisición de la clínica por considerar que el precio que se debía pagar era sustantivamente menor al pactado. Resolución basada en los antecedentes que se tenían a la vista, los precios de transacciones pasadas, y que eran irrebatibles. Bien hace la contraloría en frenar una compra tras la cual habría indicios de corrupción.

¿Qué llevó a la alcaldesa en emprender esta fallida compra? Pidió tasaciones por distintas propiedades y en base a lo que le señalaron los tasadores, no uno, sino que tres tasadores, ofertó la cantidad de poco más de 8 mil millones de pesos. Monto que la CGR objetó por “precio injustificado” dado que el monto ofertado no se condecía con el monto bajo el cual había sido adquirido por la empresa vendedora. Esto indica que acá hay gato encerrado. Los tasadores contratados por el municipio para realizar la tasación se asume que lo sabían, y si no lo sabían sería señal de negligencia. Si lo sabían, cabe la posibilidad de que por razones de mercado el valor del inmueble varió, lo que no es descartable. No pocas veces el precio de un inmueble baja o sube violentamente por distintas circunstancias. Pero lo resuelto por la CGR indica que nada de eso ocurrió.

En consecuencia, la alcaldesa habría sido engañada, bajo supuesto de que no sabía nada, y por tanto bien hace en querellarse contra los tres tasadores involucrados.  La Asociación de Tasadores se equivoca cuando afirma que la decisión de compra es propia del municipio, cualquiera sea el valor que acuerden. Por cierto, pero el valor ofertado por el municipio estuvo basado en una tasación errónea de parte de tres tasadores. Todo lleva a pensar en la existencia de una colusión, al menos entre los tasadores, o entre estos y la empresa vendedora, si es que no hay también personal municipal implicado. Aquí habría engaño manifiesto, pero difícilmente Irací salga libre de polvo y paja porque habría que ver quién propuso a los tres tasadores. Quien sabe adónde nos lleve la madeja.

marzo 24, 2023

Día mundial del autismo

Foto de Anna Kolosyuk en Unsplash

Hace tiempo que el fenómeno del autismo me anda rondando por la cabeza al ser una palabra relativamente nueva, al menos para mí, y cuyo significado desconozco.

Traigo a colación el tema porque este 2 de abril se celebra el día mundial del autismo como una forma de tomar conciencia de él. Además, a comienzos del mes pasado se promulgó la ley n° 21.545, llamada ley TEA (Trastorno del Espectro Autista) destinada a asegurar el derecho a la igualdad de oportunidades y resguardar la inclusión social de los niños, niñas adolescentes y adultos con TEA.

Para empezar me pregunto qué significa autismo y qué mejor que ir a la Real Academia Española (RAE), que lo define como "un trastorno del desarrollo que afecta a la comunicación y a la interacción social, caracterizado por patrones de comportamiento restringidos, repetitivos y estereotipados". En simple, se trataría de quienes tienen dificultades, limitaciones para expresarse, comunicarse socialmente, y por lo mismo, para relacionarse e integrarse dentro de la sociedad. Suele aparecer desde temprana edad y tiende a perpetuarse a lo largo de la vida.

Dado que estas dificultades pueden darse a distintos niveles o grados, se tiende a hablar de un espectro, de una gran variedad de síntomas, razón por la cual se tiende a hablar de TEA.

La reciente entrada en vigencia de la ley TEA (Ley 21.430) responsabiliza a cada municipio por el desarrollo integral de todos los niños/as de cada comuna; debiendo aportar hasta el máximo de su presupuesto para velar que, efectivamente, se cumpla con lo estipulado en dicha ley de modo que se pueda asegurar el derecho a la igualdad de oportunidades. Esta nueva normativa, establece la promoción de la inclusión, la atención integral y la protección de los derechos de las personas con TEA en el ámbito social, de salud y de educación.

Para su aplicación, esta ley deberá ser capaz de sortear un sinnúmero de obstáculos que de seguro se interpondrán, ya sea por limitaciones presupuestarias de los municipios, por la ausencia de organizaciones sociales bien estructuradas, como por la eventual falta de voluntad de las autoridades competentes. Pero al menos encierra un primer paso, una expresión de solidaridad, de aspiración por empatizar especialmente hacia quienes el peregrinar por esta vida se les hace cuesta arriba.  

No obstante las investigaciones desarrolladas, a la fecha persisten muchas interrogantes respecto del origen y naturaleza del autismo o TEA. Durante los primeros 9 meses de vida suelen tener un desarrollo normal, tendiendo a aparecer sus primeros síntomas a partir de los 9 meses. Síntomas que se observan ante la ausencia de comunicación e iniciativas para relacionarse y expresarse, lo que se agudiza más allá de los 18 meses. Esto se expresa en la propensión a aislarse e incomunicarse. Se entra a un período complejo o dramático cuando se muestran inquietos y autoagrediéndose. Desde alrededor de los 5 años se entra a una etapa de mayor estabilidad, lo que dependerá del grado de severidad que se tenga dentro del TEA y de la intervención psicoeducativa, ya sea de profesionales especialistas, pero muy particularmente, de la familia y de la sociedad.

No está de más decir que estas dos últimas son claves. El apoyo, acompañamiento, la acogida, la aceptación y el cariño familiar como de la sociedad en que estamos son esenciales para una evolución positiva conducente a la construcción de un país más equitativo, más respetuoso e inclusivo.

En Chile, existe la Federación Nacional de Autismo que agrupa asociaciones, fundaciones y entidades que luchan por los derechos de las personas del espectro autista. Y en Talca, está Tea-Talca, una Agrupación de Padres y Profesionales de Talca, cuyo fin es ayudar e informar a todas las familias que deseen conocer el Espectro Autista en Talca.

febrero 02, 2022

Bajando la guardia antes de tiempo

Foto de Jan Kopřiva en Unsplash

La variante omicron, a pesar de visualizarse como menos peligrosa que las variantes anteriores de covid-19, sus consecuencias no son menores, por el contrario, amenazan con ser mayores en virtud de un cierto hastío, hartazgo, cansancio que se va haciendo extensivo tanto a nivel poblacional como de las élites dirigenciales y las propias autoridades de toda índole. Autoconvencidos unos y otros que la pandemia estaba siendo vencida, y que se batía en retirada, ha habido un relajamiento respecto de las medidas preventivas, de consecuencias imprevisibles. Bajada de guardia asociada al distanciamiento social, al uso de mascarillas, al lavado de manos, al cumplimiento de los aforos que está amenazando con prolongar y agravar el estado de cosas.

No se trata de alarmismo, sino de ver lo que está ocurriendo. Los datos duros no nos dicen que la pandemia está amainando, sino que todo lo contrario. Si bien la tasa de muertes y de hospitalización por esta variante es menor que con otras variantes, su tasa de contagio es más alta, y por lo mismo, en términos de números absolutos estamos viendo un recrudecimiento en el n° de muertos y de congestión hospitalaria debido al alto n° de personas que concurren a centros de salud afectados por omicron.

Es para agarrarse la cabeza observar que en las playas atestadas de personas sin mascarilla y sin distanciamiento social. Si en pleno verano estamos como estamos no es difícil pensar en cómo estaremos en invierno, cuando el virus esté en todo su esplendor, como de hecho está ocurriendo en el hemisferio norte. Acá, en temporada estival el sistema de atención primaria se encuentra trabajando a tope. Mientras tanto el partido de los negacionistas, de los antivacunas ve incrementado el número de sus adeptos al alero de una ciudadanía que ansía recuperar sus libertades deslizando el concepto de que no debemos aceptar bajo el alero de lo que no tienen empacho en calificar de dictadura sanitaria. Sin querer queriendo, esta postura se ve alentada por gobiernos que parecen estar dando palos de ciego, sin saber qué hacer, balanceándose entre privilegiar el salvataje de vidas o de seguir manteniendo vivo el andamiaje económico.

Lo que estamos viviendo no es farándula ni una realidad virtual, sino real, por lo que haríamos bien en no hacernos eco de información sin mayor respaldo científico, ni de versiones o mentiras bien o mal intencionadas que circulan tanto en medios de comunicación como en redes sociales. Lo que menos podemos hacer cada uno de nosotros, para no agravar el actual estado de cosas, es adoptar las medidas personales que ya conocemos –uso de mascarillas, distanciamiento social, lavado recurrente de manos, cumplimiento de aforos-.

Además, debiésemos seguir a pies juntillas las recomendaciones provenientes de organismos dedicados al tema sanitario, como lo es la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto último debido a que estamos ante un problema global, que trasciende las fronteras nacionales, por lo que las soluciones nacionales no tienen sentido alguno. Problemas exigen acciones conjuntas, al igual que frente al cambio climático. No se saca nada con que un país adopte medidas si otros países no hacen lo mismo. Somos más dependientes que nunca, sin embargo no veo acción conjunta alguna.

Sin ir más lejos, Dinamarca, por sí y ante sí, sin consulta a terceros países, a la Unión Europea, ni a nadie, acaba de eliminar todas las restricciones para frenar covid-19 porque su gobierno consideró que la variante omicron no encierra peligro alguno para sus habitantes. Esto implica que Dinamarca “se cansó” y que resolvió que se puede andar sin mascarillas y que la vida retoma su normalidad total, no obstante que los muertos por covid-19 se han incrementado en los últimos 50 días y que una alta tasa de contagio aún persiste dentro y fuera de sus fronteras.

Mientras cada uno de los países siga actuando por su cuenta, no tardaremos en contagiarnos todos, vacunados o no, y esperar que por obra del birbiriloque, el virus resuelva disolverse después de dejar la crema, o como dijera un ministro de salud de un lindo país esquina vista al mar, se vuelva “buena persona”.

agosto 09, 2021

Olimpíadas: no todo lo que brilla es oro

Photo by Kyle Dias on Unsplash

En las Olimpíadas de este año se han estado destapando problemas que se arrastran desde hace tiempo y que se relacionan con la salud mental.

La gimnasta estrella de EEUU en las olimpíadas anteriores, la pequeña Simone Biles decidió liberarse de presiones de toda índole retirándose de la competencia en equipo. Fue capaz de tomar aire, respirar profundo y adoptar la decisión de no proseguir por salud mental. Tuvo el coraje de sustraerse a lo que se le estaba imponiendo para resolver no aguantar más, no seguir porque le hacía mal. Al hacerlo nos recuerda su vulnerabilidad, al igual que la de todos nosotros, y con ello se hace un gran favor a sí misma, al igual que a todos nosotros. Su retiro nos muestra la fragilidad humana, que no somos máquinas, que somos de carne y hueso, que tenemos sentimientos, emociones, que no se nos puede exigir más y más sin parar hasta el infinito, sin respeto por nosotros mismos. En cierto modo Biles nos dijo ¡basta, soy humana, soy vulnerable, y por salud mental me retiro! No hay derecho a exigencias sobrehumanas, ni de las familias, ni de los cuerpos técnicos, ni de los países que representan.

No debe haber sido fácil para Simone Biles abrirse para tomar la decisión gatillada por la presión que los deportistas de primera línea deben soportar, ni el estrés que deben vivir y el agotamiento que involucra un entrenamiento de una intensidad difícil de calibrar. Esa no es vida. Nadie tiene derecho a aguantar lo que ha aguantado Simone y tantos otros deportistas de excepción que viven y sufren en silencio para no defraudar expectativas. Expectativas que no pocas veces, para no ser defraudadas, son satisfechas por la vía de las drogas.

Simone Biles destapó una olla que hace mucho tiempo está hirviendo. Ya había antecedentes de que no todo era tan hermoso como lo pintan. En las olimpíadas de 2016, quien en natación había batido records tras records, Michael Phelps, dio cuenta de la lucha que ha debido enfrentar contra la depresión y el suicidio. Basquetbolistas de excepción también han dado cuenta de problemas emocionales. Y la tenista japonesa Naomi Osaka, quien llevó la antorcha al inaugurarse los juegos olímpicos ha sacado a luz su batalla contra la ansiedad. Deportistas chilenos también se han visto afectados. No hay derecho

Hace tiempo que las Olimpíadas dejaron de llamarme la atención y la razón está dada por lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo con no pocos de los atletas participantes. Desde hace ya un buen tiempo venimos observando que las olimpíadas han dejado de ser una competencia amateur dentro de límites humanos. Hace rato que dejó de ser amateur por su extremo nivel de exigencia para aspirar a obtener alguna presea, y en el que no pocos países aspiran obtener réditos políticos.

Confieso que ya no disfruto viendo cómo los atletas de élites se desfiguran por levantar más y más pesos; ya no disfruto con los clavados, los saltos mortales, ni los records que se baten. No los disfruto porque tras cada triunfo o record hay algo más que esfuerzo, perseverancia, voluntad, disciplina. Hay millones de dólares, hay negocios, hay drogas, hay exigencias que están destruyendo, distorsionando vidas, mientras millones de televidentes a lo largo del mundo observan en pantalla el espectáculo de los milagros deportivos que nada tienen de milagros. Ya no es deporte. Es masoquismo.

En síntesis, no todo lo que brilla es oro.


abril 20, 2021

Covid19 y sus protagonistas

Photo by Huyen Pham on Unsplash

La pandemia está demostrando la importancia que tenemos todos para derrotarla. Sin embargo, esta responsabilidad descansa particularmente en los científicos, el personal de salud, los políticos, los empresarios y los periodistas.

Los científicos por sus capacidades para investigar el virus y encontrar vías para neutralizar su capacidad para atacar nuestra salud. Los resultados ya están a la vista con el desarrollo de vacunas en tiempos records. El personal de salud –médico y paramédico-  que está llevando a cabo un heroico combate por recuperar a los pacientes afectados por covid-19. Todos ellos, científicos y personal de salud, han sabido estar a la altura de las circunstancias.

Distinto ha sido el caso de políticos –de gobierno y oposición-, empresarios y periodistas. Políticos y empresarios, al igual que el grueso de los economistas ortodoxos, han tendido a privilegiar intereses políticos y económicos por sobre una visión integral, de conjunto, con la verdad por delante, que facilitara la adopción de medidas efectivas desde el primer minuto que se desató la pandemia. Los periodistas, por su incapacidad para ejercer su rol de cuarto poder, de controlador del poder político y económico, exigiendo que se provea de información veraz, completa y oportuna a la ciudadanía.

En consecuencia, si ha quedado algo de manifiesto desde el inicio de la pandemia, es la necesidad de disponer:

1. De un sistema de salud público robusto capaz de sortear los desafíos del día a día, y capaz de superar los desafíos que impone una pandemia como la que estamos enfrentando; y

2. De periodistas y medios de comunicación suficientemente incisivos, críticos y escudriñadores, que les permita cumplir con el rol de comunicar con meridiana claridad a la ciudadanía la realidad que se está viviendo y los fundamentos de las medidas adoptadas por las autoridades.

Por último, pero no por ello menos importante, se ha desnudado nuestra interdependencia: que lo que le ocurra a un tercero, también afecta a uno, y viceversa. Los contagios han puesto sobre la mesa que la salud de los demás incide en la salud de uno. Lo mismo se puede afirmar a nivel de los países. Lo que esté ocurriendo en otro país, de manera directa o indirecta, impacta en los demás países. En síntesis, ningún país se la puede solo sin la colaboración de los demás; lo mismo vale respecto de las personas. No sacamos nada solos, salvo aislándonos, si los demás no asumen también su responsabilidad.

En este plano se observa un fracaso político a nivel mundial de primer orden. La política de que cada país se las arregle con sus propias uñas, no ha funcionado, por el contrario, ha agravado el problema. La pandemia ha demostrado que para problemas mundiales se requieren políticas mundiales por sobre políticas nacionales.

La segunda guerra mundial dio origen a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), destinado evitar una tercera guerra mundial. En esta ocasión,  Covid19 está demostrando la necesidad de disponer de un organismo mundial, en este caso de salud como es la Organización Mundial de la Salud (OMS), con competencias y atribuciones que vayan más allá de sugerir o recomendar como ocurre en la actualidad.

abril 15, 2021

La vacuna ¿ha servido de algo?

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A más de un año del inicio de la pandemia y a varios meses de la aparición de la vacuna contra covid19, surge de boca de muchos, la pregunta del millón: ¿La vacuna ha servido de algo?

Se trata de una pregunta legítima. Recordemos que cuando partió todo a fines del 2019, y viendo los estragos que estaba causando covid19, las esperanzas se centraron en la pronta aparición de la vacuna salvadora. Gobiernos, laboratorios y científicos de todo el mundo concentrando sus esfuerzos en el logro de la vacuna. Los gobiernos proveyendo los recursos financieros para que laboratorios y científicos pudiesen desarrollar todo el proceso asociado a la fabricación de una vacuna al más breve plazo posible.

Es así como a fines del 2020 aparecen las primeras vacunas de distintos laboratorios que compiten entre sí en precios, en eficacia, en oportunidad de aparición, en seguridad. Las empresas farmacéuticas que están tras estos laboratorios están más que interesadas en el éxito de sus respectivas vacunas. Mal que mal, tras las vacunas hay apetitosas ganancias.

El tiempo de desarrollo de una vacuna es considerable, deben quemarse etapas investigativas, efectuarse pruebas orientadas a prevenir efectos adversos y a proveer el máximo de seguridad. De allí que desde que aparece un nuevo virus, hasta que aparezca una vacuna que lo neutralice, transcurre un tiempo no despreciable, que tradicionalmente ha tomado años.

En esta ocasión todo se ha dado en tiempo record, lo que es encomiable, pero no está exento de objeciones. Hay presiones de distinto orden, muchas razonables, así como otras espurias. Hay presiones de los gobiernos que desesperan al ver las caídas de sus economías, de las empresas farmacéuticas por “saltarse” pasos en el desarrollo de sus vacunas para ser los primeros.

Los medios de comunicación procuran informar a una población que enfrenta por primera vez un fenómeno de esta naturaleza donde pareciera que todos están dando palos de ciego sin saber a qué atenerse, como si estuviésemos ante una piñata cuando cumplíamos nuestros primeros años de vida. Las redes sociales multiplican mensajes contradictorios, donde unos y otros recurren a “expertos” con la última palabra en apoyo a las respectivas posturas.

Salen las vacunas a la cancha y nos encontramos con algunas paradojas. La pandemia no declina, incluso más, agarra vuelo. Entonces nos preguntamos, no sin razón ¿ha servido de algo la vacuna?

Los antecedentes dados más arriba pueden ayudar a respondernos.  Las vacunas han salido por la vía de la emergencia, esto es, sin haber pasado por todas las pruebas que un proceso normal hubiera implicado. La crisis sanitaria y económica ha obligado a gobiernos a abrirse a esta vía, la que está contemplada para situaciones como las que estamos viviendo. De allí que los niveles de eficiencia y seguridad no sean los que hubiésemos querido. En la cancha se están viendo los gallos, perdón, las vacunas. Ya lo estamos viendo con los efectos adversos por parte de vacunas que han afectado a algunos y que han obligado a ciertos países a suspender la aplicación de vacunas de marcas específicas. En estos días, en el contexto de una conferencia internacional pudimos observar cómo una experta que ya estaba en el podio, se desmayó en forma fulminante producto de una trombosis, ocasionada al parecer por una vacuna en particular.

En Chile tenemos un proceso de vacunación que ha asombrado al mundo entero, tal como en su momento Uruguay concentró la admiración mundial con su política de libertad responsable. Al final del día, todo se derrumbó. Hoy Uruguay y Chile son campeones en contagios, muertes y demases.

Chile tiene a buena parte de su población vacunada, pero así y todo, la pandemia sigue su curso, los hospitales están colapsando y el personal de salud ya no da para más.

¿Qué está pasando? ¿Significa que la vacuna no sirve para nada? Sirve, pero ella por sí sola no basta. Sirve desde el minuto que en Chile se está comprobando que la tasa de muertes por covid19 en la población de mayor edad está disminuyendo. Es justamente el segmento de la población que ya está mayoritariamente vacunada. No es un dato menor. Y la que está aumentando es la de la población de menor edad, que aún no está vacunada. Es claro que se está haciendo camino al andar. Es un tema de tiempo, no solo eso, es también un tema de comportamiento de gobernantes y gobernados. La vacuna no sirve de nada si bajamos la guardia, si seguimos revolviendo el gallinero como si acá no pasara nada. No, esto no es broma!

En todo caso, adhiero a lo que un amigo me ha hecho saber al hacerle llegar mi respuesta a la pregunta que encabeza esta columna, que la vacuna está demostrando que: 1. Las agencias responsables de aprobar medicamentos no son tan competentes como las circunstancias lo exigen; 2. La ausencia de liderazgo a nivel dirigencial, tanto en el ámbito político como profesional, ante un problema de primera magnitud; y 3. La existencia de “estupidez de rebaño”.

En síntesis, la vacuna sirve, pero no basta, no sirve tanto como quisiéramos porque salió apurada sin haber pasado la prueba de la blancura, y porque nos comportamos como si ella tuviera un efecto milagroso.

  

abril 12, 2021

La pandemia y la nueva constitución

 

Photo by Hedgehog Digital on Unsplash

La pandemia arrecia desafiándonos diariamente a adoptar todas las medidas a nuestro alcance para evitar que covid19 haga presa de nosotros. La buena noticia es que hay un proceso de vacunación en marcha, sin mayores contratiempos, observándose ya una baja en la muerte de adultos mayores,  primeros beneficiarios; la mala noticia, que covid19 sigue causando estragos, ahora en la población de menor edad, no obstante las restricciones que se nos han impuesto como personas y empresas. A ello se suma que está en duda la efectividad de la vacuna china con que se nos ha estado inoculando, y un peligroso copamiento de la capacidad de atención hospitalaria, tanto del personal de salud – médico y paramédico- como de la infraestructura física.

Más que buscar responsables o culpables de la realidad que estamos enfrentando, lo expuesto da cuenta de la necesidad de un análisis introspectivo respecto de los cuidados que están en nuestras manos implementar: distancia física, uso de mascarillas, lavado de manos, reducir salidas y contactos a los mínimos estrictamente necesarios.

Después de la noche, siempre viene el día; después de una tormenta, tiende a salir el sol. Más temprano que tarde, la pandemia será pasado. Por lo mismo es un imperativo no dejarnos llevar por la desesperación, muy por el contrario, es la hora de apretar la marca, de insuflarnos de optimismo, de no dejarnos arrastrar hacia la apatía, la indiferencia, la ansiedad (ver video). Ellas solo nos pueden conducir a un pozo negro. Ya llegará la hora de retomar los contactos físicos con nuestros seres queridos, del retorno a lo nuestro, a las conversaciones, a todo aquello que da sentido a nuestra existencia. Estamos en pausa. Ya volveremos en gloria y majestad.

Aprovechemos este período para repensarnos, para alterar nuestras rutinas, para hacer un alto en nuestra andadura existencial. Casualmente, o intencionalmente, estamos en medio de un proceso político conducente a disponer de una nueva constitución que también nos invita a repensar nuestra historia, lo que hemos sido como país, y el país que aspiramos tener.

La pandemia forzó el aplazamiento del proceso electoral. En cierto modo podríamos afirmar que la pandemia nos está dando tiempo para redefinir nuestras prioridades individuales, familiares, laborales y sociales, y vincularlas con el país que queremos.

Tendremos un Chile prepandemia y un Chile pospandemia. De nosotros depende que el Chile que emerja sea el que ansiamos. Ello se verá facilitado por la disposición con que nos encontremos a la hora de debatir la nueva constitución. Si nos atenemos a lo que las distintas corrientes políticas han estado planteando respecto del Chile que deseamos, no parecieran haber mayores desacuerdos: un país más amable, más integrado, más solidario, menos desigual, más respetuoso de la naturaleza, sin zonas de sacrificio. Las discrepancias parecieran centrarse en las vías para alcanzar ese objetivo. Esas discrepancias serán las que se deberán debatir en el marco de una pandemia que nos está exigiendo lo mejor de cada uno de nosotros en un entorno reflexivo.

marzo 13, 2021

La maldita pandemia

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La pandemia tiene al mundo patas arriba. En Chile también estamos afectados. Sus estragos económicos, sanitarios, sociales siguen vigentes al igual que el cansancio y la incertidumbre, a pesar de que ya han hecho su aparición las vacunas.

Respecto de los comportamientos de gobiernos y de las personas, es difícil identificar a aquellos países con resultados que podríamos calificar como exitosos en su batalla contra covid19. Quienes parecieran haber contenido en alguna instancia la pandemia, cantando victoria antes de tiempo, por una u otra razón, no han podido evitar rebrotes.

En Chile ya llevamos poco más de un año con la pandemia a cuestas y no se ven signos de que amaine, sino que todo lo contrario. Todo ello no obstante que ya tenemos vacuna, que está en marcha un exitoso programa de vacunación que nos tiene en buen pie en términos de la cantidad de personas vacunadas. Los contagios y los muertos por covid19 persisten, al igual que la velocidad de propagación del virus.

Preocupante además porque la primera línea de los equipos de salud, si bien siguen vivamente comprometidos con dar batalla, muestran signos de agotamiento; también de decepción al observar que una alta proporción de la población incumple los protocolos establecidos para enfrentar la pandemia. El personal de salud –médicos, paramédicos, y de apoyo- se empiezan a preguntar si vale la pena poner en riesgo su salud y privarse de descansos al observar que la tasa de ocupación de camas está alcanzando niveles críticos, mientras la población es habilitada para concurrir a gimnasios, cines o casinos.

Hay algo que no calza, indicio de que no lo estaríamos haciendo bien y que debemos mejorar sustancialmente. Las autoridades de gobierno han gestionado bien y oportunamente el proceso de compra de la vacuna. El sistema de salud primario se ha lucido en el proceso de vacunación. Hasta ahora se observa pleno respeto a las prioridades de vacunación, a diferencia de lo que se ha dado en otros países, donde altas autoridades se han saltado la fila –véase los casos de Perú y Argentina-.

La pregunta que debemos hacernos es ¿en qué estaríamos fallando? Aventuraría dos hipótesis.

La primera, a nivel poblacional, un comportamiento que raya en la irresponsabilidad más absoluta por parte de no muchos, pero que incide. Las aglomeraciones, al igual que la participación en fiestas clandestinas, y el incumplimiento de los aforos y protocolos establecidos, son solo algunos ejemplos que están obstruyendo el abatimiento de la pandemia. Un exitoso proceso de vacunación no basta si va acompañado de un relajamiento en las conductas. Estos son los momentos claves que exigen aperrar para enfrentar la pandemia, dejarla atrás cuanto antes y que afecte al menor número de personas.

La segunda, a nivel gubernamental, de autoridades, la adopción de decisiones que no se entienden. Bajo el esquema de paso a paso, periódicamente vamos pasando de una fase a otra sin que se sepa cuáles son los criterios bajo los cuales se toman tales decisiones. Esta falta de transparencia no invita precisamente al acatamiento de las decisiones que se adoptan, las que finalmente se presume que obedecen a presiones de grupos de interés. Alguien sabe ¿cuál fue el criterio aplicado para el otorgamiento de los permisos de vacaciones? ¿cuál es la lógica que está tras la decisión para que una comuna pase de una fase a otra? ¿por qué dos vecinas contiguas, fuertemente comunicadas, estén en distintas fases? Si tales criterios existen, no se conocen, y por tanto habría una falla en la política de comunicación. En tal sentido los mensajes que se transmiten son equívocos. No se entiende que se promueva un relajamiento cuando los indicadores de contagios y/o de ocupación de camas alcanzan niveles críticos. 

Si se mejoraran estos aspectos, cabría esperar una positiva reacción por parte de la población con miras a remar todos juntos para el mismo lado y de este modo dejar cuanto antes atrás esta maldita pandemia.

enero 05, 2021

La vacuna ¿debe ser obligatoria? o voluntaria?

Photo by Daniel Schludi on Unsplash

A través de la presentación de un proyecto para que la vacuna contra el covid19 sea obligatoria por parte de dos diputados, se ha abierto un debate dado que hay también quienes sostienen que debe ser voluntaria. Hasta ahora, en términos generales, el proceso de vacunación se ha presentado con carácter de voluntario.

Dentro del propósito de disponer de información lo más completa y fidedigna posible, a continuación intentaré esbozar los argumentos que se han estado esgrimiendo a favor y en contra de la vacunación obligatoria entre los expertos en la materia.

Los argumentos a favor de la vacunación obligatoria se centran en que una persona que no se vacuna es un potencial facilitador de la transmisión de covid19 a terceros. Quien no se vacuna puede dañar la salud de quienes los rodean. En consecuencia, toda persona vacunada se presume que disminuye el riesgo de dañar a terceros.  Esto es válido en la medida que la efectividad de las vacunas sea alta, por sobre el 90% y en la medida que no tenga costo o éste sea mínimo.

Hasta la fecha, a falta de vacuna, lo que se ha estado implementando es una suerte de confinamiento obligatorio, expresado en toques de queda, cuarentenas y otras medidas, con la aparición de la vacuna cambia el escenario. A lo largo del año 2020 hemos podido apreciar que el confinamiento obligatorio encierra costos individuales, económicos y sociales no menores que se han estado expresando de las más diversas maneras, entre ellas, menores ingresos y una mayor violencia intrafamiliar. En tal sentido se asume que la vacunación obligatoria conlleva mayores beneficios y a menores costos que el confinamiento obligatorio, en especial a los grupos más vulnerables a contraer covid19 ya sea por edad –los adultos mayores- como por quienes viven hacinados –los más pobres-. De allí el interés por disponer de la vacuna al más breve plazo posible.

Cabe consignar que la vacunación obligatoria permite distribuir uniformemente entre todos los riesgos asociados a la obtención de la inmunidad de todos. Esto implica que la responsabilidad del logro de un beneficio para toda la sociedad es compartida por igual entre todos los miembros de la sociedad.

Esta inmunidad colectiva se podría alcanzar con alternativas menos coercitivas, voluntarias, por la vía de recomendar y alentar la vacunación a través de fuertes campañas informativas por los medios de comunicación y redes sociales. Desafortunadamente la experiencia vivida a lo largo de todos estos meses señala que persisten sectores, grupos dentro de la sociedad que prestan oídos sordos a las recomendaciones o restricciones que se han estado impulsando.

En todo caso existe cierto consenso en que, al menos para ciertos grupos –adultos mayores, personal de salud y otros-, la vacuna contra covid18 debería ser obligatoria, sancionándose a quienes no se vacunen mediante multas o restricciones de libertad de movimiento.

Quienes están contra la vacunación obligatoria afirman que ella solo se justifica en la medida que previene enfermedades graves y muy contagiosas, y si bien covid19 es contagioso, no la califican como una enfermedad infecciosa de alto riesgo debido a su baja tasa de letalidad. Se asume como tal la proporción de fallecidos por covid19 y la cantidad de personas afectadas por la enfermedad. Por tanto, no es calificada como grave porque quienes mueren son pocos en relación a quienes contraen el covid19. Efectivamente, son pocos, pero habría que interiorizarse respecto de las secuelas de quienes sobreviven a la enfermedad.  

Otro punto que esgrimen quienes se oponen a una vacunación obligatoria reside en que se ha comprobado que la gravedad de covid19 está asociada a la edad, afectando más a los adultos mayores y menos a los jóvenes. En un ambiente democrático forzar a los jóvenes a vacunarse muy probablemente tendría consecuencias políticas negativas.

Por último, un elemento en contra de la vacunación obligatoria descansa en las dudas que despierta la rapidez con que han aparecido las vacunas que se han estado desarrollando. Dudas legítimas por cierto, dado que normalmente toman su tiempo y que en esta ocasión se ha acelerado por la cantidad de recursos –financieros, humanos, logísticos- que se han destinado y están destinando. Dudas que se ven incrementadas por la ausencia de información pública, completa, confiable y fidedigna respecto de los niveles de eficacia y seguridad, tiempos de inmunización y consecuencias colaterales de las distintas vacunas.  

Todo ello explicaría que así como existen quienes están disponibles para vacunarse de inmediato, otros prefieran “esperar a ver qué pasa”, y un último grupo no menor, no esté dispuesto a vacunarse en modo alguno.

Por lo visto, queda camino por recorrer, requiriéndose un mayor involucramiento de los distintos grupos sociales, más educación, más información, más comunicación, más confianza.

Leída esta columna, y con los conocimientos que tiene ¿cuál sería su decisión?

Para saber más:

Pour ou contre la vaccination obligatoire? par Dr Jean-Yves Hindlet en https://www.lespecialiste.be/fr/actualites/medical/pour-ou-contre-la-vaccination-obligatoire.html  

La OMS se opone a la vacunación obligatoria contra covid19 en https://www.lefigaro.fr/flash-actu/l-oms-est-opposee-la-vaccination-obligatoire-contre-le-covid-19-20201207

Vacuna contra el covid-19: ¿debería ser obligatoria? Dos expertos dan su punto de vista a favor y en contra en https://www.bbc.com/mundo/noticias-55165092

¿Debería ser la vacuna contra el COVID-19 obligatoria? en https://www.dw.com/es/deber%C3%ADa-ser-la-vacuna-contra-el-covid-19-obligatoria/a-55876589

 

diciembre 18, 2020

La carrera por la vacuna

Photo by Daniel Schludi on Unsplash

Cualquiera diría que estamos en una suerte de la carrera hípica del año con varios pingos en la recta final y con la meta a la vista. Solo que en este caso en vez de pingos, tenemos vacunas corriendo.

Dados la extensión y profundidad que ha alcanzado la pandemia, de la que no ha escapado nadie, el protagonismo ha pasado a manos de los laboratorios que están tras las vacunas en carrera –Pfizer, Moderna, Sinovac, etc.-. La población está expectante, y ello se explica porque las medidas adoptadas hasta la fecha para combatir el covid19 se han mostrado insuficientes y/o ineficaces.

Hasta los países que inicialmente habían mostrado signos de enfrentar exitosamente la coyuntura –Alemania, Uruguay, Nueva Zelanda y Suecia entre otros-, no han podido evitar recaídas, resurgimientos, recrudecimientos. Se han ensayado toda clase de fórmulas, las que han ido desde políticas duras –cuarentenas, cierres de fronteras, restricciones, sanciones y otras- hasta políticas blandas o laxas basadas en recomendaciones que apelan al ejercicio de una libertad responsable por parte de la población. Todas han fracasado.

¿Qué es lo que ha fracasado? ¿Las políticas implementadas? ¿La capacidad de atención sanitaria? ¿Los gobernantes? ¿Los gobernados? Confieso que creo que quienes hemos fallado somos nosotros mismos –los gobernados-, más allá de los errores que puedan haber cometido los gobernantes, que nuestras conductas no han estado a la altura del trance en que nos encontramos. Las aglomeraciones, las congestiones, el irrespeto por las medidas de prevención adoptadas que observamos a diario, dan cuenta de una realidad que no se condice con la coyuntura en la que estamos.

Ya estamos en el último tramo del año, adportas de las fiestas de fin de año, y como nunca, la pandemia nos está invitando a cambiar, a mirarnos introspectivamente, a reflexionar sobre la fragilidad, el sentido, o el sinsentido de nuestras vidas.

En vez de ello, tenemos clavada nuestra mirada en el tablero de la carrera tras la vacuna milagrosa que nos permita sortear el obstáculo que encierra covid19 dentro de nuestra existencia, de nuestras actividades familiares, laborales, productivas, financieras, sanitarios. No es para menos, pero junto con ello, nos haría bien aprovechar el fin de año para repensarlo todo, para hacer un alto en el camino, levantar la mirada, mirarnos con otros ojos, relacionarnos de mejor manera con los demás y con la naturaleza, la que nos provee el pan nuestro de cada día.

Estamos llegando al final de una carrera cuyo término aún se desconoce. Ya parecen ser varias las vacunas que están logrando sortear las etapas que encierra su desarrollo, un desarrollo que se ha visto acelerado por presiones provenientes de las más diversas esferas –económicas, políticas, sanitarias-. Para el proceso de vacunación que se viene encima solo nos cabe confiar en que tales presiones hayan respetado los niveles de seguridad y de confianza a los que tenemos derecho.

Está la tentación por seguir viviendo como lo hemos estado haciendo hasta ahora, de dar vuelta la página una vez derrotada la pandemia. Sería un craso error desaprovechar la oportunidad de hacer un alto en nuestras existencias para ver en qué estamos fallando e implementar los correctivos correspondientes. De otro modo volveremos a tropezar con la misma piedra.