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octubre 14, 2025

Trump en su salsa

Con su clásico descaro, Trump ha dicho, sin pelos en la lengua, que a España le ha ido bien a costa de EEUU. Esto se da en momentos en que para la derecha española (PP y VOX), España se estaría cayendo a pedazos. Trump lo ha declarado, urbi et orbi, en el marco de su protesta porque España no está contribuyendo con el 5% de su PIB al financiamiento de la OTAN. 

En virtud de lo señalado, Trump ha amenazado con aumentar los aranceles a las importaciones provenientes de España. La clásica política del garrote y la zanahoria. Si te portas bien, zanahoria, si te portas mal, garrote. ¿quién juzga cómo te portas? El mismísimo Trump convencido que todos somos sus vasallos.

Es su manera de ser, la de quien toda su vida ha hecho lo que ha querido. Y como todos los niños, tiene sus berrinches cuando las cosas no se dan como él quiere. Ahora ha hecho todo un show alardeando de su capacidad para parar la guerra en Gaza en circunstancias que EEUU, de la mano de Trump, ha sido actor principal.

Basta recordar que todo partió con un brutal y sanguinario ataque de Hamas, grupo terrorista palestino, en el fatídico 7 de octubre del 2023, hace ya poco más de 2 años. La respuesta del gobierno de Israel encabezado por Netanyahu, no se hizo esperar. Fue una respuesta tal que logró lo imposible: revertir el horror producido por la matanza de Hamas, en el horror provocado por la reacción israelí. Una reacción que de seguro contó con el consentimiento de Trump y su gobierno.

Hagamos memoria. En 1993 entre el gobierno israelí y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) negociaron una serie de pactos llamados Acuerdos de Oslo, cuyo objetivo central fue establecer un proceso conducente a la convivencia pacífica entre israelíes y palestinos. Los firmantes de dichos acuerdos, entre otros, fueron Yaser Arafat en representación de la OLP, y Isaac Rabin, primer ministro de Israel. Dos años después de la firma de los Acuerdos de Oslo, Rabin fue asesinado por un extremista judío de derecha, asociado a ideologías ultranacionalistas.

Entre los más férreos opositores a los acuerdos, dentro del mundo israelí, se encontraban el partido Likud liderado por el mismísimo Netanyahu hace ya más de 30 años; y dentro del mundo palestino, el grupo islamista Hamás que no estaba disponible para reconocer al Estado de Israel. De un extremo al otro se encargaron de hacer naufragar acuerdos conducentes a la coexistencia de dos estados: Israel y Palestina.

Me permito recordar todo esto porque no me compro el cuento de que la guerra en Gaza ha terminado. Me alegra que exista un alto al fuego, pero me temo que esto no es más que un paréntesis, un entretiempo para reanudar acciones al menor chispazo. Lo que hace Trump es puro show, pues toda su vida ha sido un showman y hoy está viviendo su minuto de éxtasis, con todo un mundo girando a su alrededor. Ojalá fuese un alto al fuego permanente que de por resultado la convivencia de pueblos que ya han sufrido mucho.

abril 04, 2025

El día después de la guerra comercial desatada por Trump

Foto de visuals en Unsplash

Finalmente, Trump concretó lo que venía amenazando desde que estaba en campaña: alzar los aranceles a las importaciones procedentes de más de 150 países, declarando lo que en los países afectados denominan una guerra arancelaria.

El objetivo perseguido está dado por su slogan de campaña, hacer grande nuevamente a América (“Make Amerika Great Again” -MAGA) por la vía de reducir el déficit comercial y equilibrar el comercio exterior. Lo que buscan Trump y su gobierno, es proteger a la industria estadounidense, desalentando las importaciones de terceros países al encarecerlos por la vía de los aranceles, que no son otra cosa que impuestos a los bienes importados.

Esto lo está aplicando un gobierno de un país, EEUU, que por décadas ha estado promoviendo tratados de libre comercio destinados a facilitar el comercio exterior por la vía de la rebaja de aranceles. Tratados de libre comercio que han sido firmados con innumerables países por parte de gobiernos encabezados tanto por presidentes republicanos (Nixon, Ford, Reagan, Bush padre e hijo), como demócratas (Carter, Clinton, Obama, Biden).

Es claro que Trump está haciendo saltar por los aires lo preconizado por todos sus antecesores, incluyendo su propio partido, el republicano, del cual se ha apoderado gracias a su experiencia en el mundo de las comunicaciones, particularmente el televisivo, y su condición de multimillonario. No está de más recordar que Trump estuvo afiliado al partido demócrata al cual renunció, para después recalar en el partido republicano, del que logró tomar el control, desplazando a su dirigencia tradicional a punta de un discurso que tiene su origen en el Tea Party, una versión ultraconservadora republicana de origen religioso.

No es un misterio para nadie que Trump está buscando reventar todo un orden mundial que en su momento impulsaron los propios EEUU: un orden basado en la libre competencia, buscando facilitar el comercio mundial, por la vía de la reducción aranceles. Un orden mundial que si bien se inició al término de la 2ª Guerra Mundial, se vio reforzado en tiempos de Nixon y de Reagan, ambos republicanos al igual que Trump.

Richard Nixon lo hace en la década de los 70 ordenando a su canciller, Henry Kissinger realizar una visita secreta a la China de Mao con el propósito de reanudar relaciones diplomáticas, y por esta vía abrir y penetrar a un apetitoso mercado conformado por millones de chinos. Nixon y Kissinger hicieron la vista gorda a las características del régimen comunista imperante.

Y Ronald Reagan, también republicano, encabeza, junto con Margaret Tatcher, la cruzada neoliberal que perdura hasta hoy, donde se pregona que cada país produzca aquello en que es más eficiente, dejando que terceros países produzcan aquello en no se es eficiente.

El resultado de las acciones iniciadas por Nixon y Reagan fue todo lo contrario de lo esperado por ellos, que todo el mundo consumiera productos estadounidenses, producidos por empresas estadounidenses en EEUU. A lo largo de estas décadas el mercado norteamericano ha estado siendo invadido por bienes foráneos, y el mercado chino no ha logrado ser penetrado como se esperaba. Los campeones de la libre competencia fueron por lana y salieron trasquilados.

El declive norteamericano en el concierto mundial tanto productivo como económico, es manifiesto, al igual que la emergencia china. Esta constatación es la que a mi juicio explica el MAGA, las actuaciones de Trump. Actuaciones que parecen ser un intento por detener la decadencia de los EEUU y poner coto al crecimiento de la presencia china en el mundo.

La ofuscación de Trump la asemejo a la del matón del barrio que se apoya en la amenaza militar, donde aún ronca bajo el paraguas nuclear. Ofuscación que también es asimilable a la del berrinche del niño que ha perdido la pelota que creía suya. No se puede llevar gratis la pelota a su casa.

No hay otro camino que cerrarle el paso, plantarle cara y hacerle morder el polvo de la derrota. ¿Cómo? Mediante aranceles recíprocos, dejando de comprar productos de origen norteamericano, facilitando el comercio exterior entre nuestros países, fortaleciendo la producción nacional.

La gran lección que deja todo esto es que todo país debe tener una base productiva esencial mínima que le permita sustentarse con autonomía de las acciones de terceros. De lo contrario se corre el riesgo de quedar en pampa y aparezca un personaje como Trump que crea que nos tiene en sus manos. ¿Se entiende?

diciembre 19, 2024

Buscando camorra

Hace rato que el gobierno argentino, que acaba de cumplir un año de vida con Milei a la cabeza, anda buscando llamar la atención y/o buscando camorra.  Todo parece apuntar a que se trata de un gobierno mesiánico que levanta la bandera de la “Libertad carajo” bajo una ideología de difícil comprensión, el anarcocapitalismo. Un concepto que dudo que el mismísimo Milei sepa de qué se trata. Me temo que lo que ha empezado con el lema de la “Libertad carajo” termino como “Al carajo la libertad” como sostuviera un gran amigo que vive en el viejo continente.

Digo que pareciera tener la compulsión por llamar la atención, o levantar polvareda, desde el momento que enarbolaba la motosierra como herramienta para gobernar, o apresurándose para estar al lado de Trump a la hora de su triunfo, o para denostar a quienes no piensan como él sin pelos en la lengua. También se le ve obsesionado por armar camorra, insultando gratuitamente a quienes ya no ve como adversarios, sino como enemigos.

Todo apunta a que estaría inmerso en una batalla apocalíptica cultural que busca despertar a desprevenidos, incautos, de modo que no se compren cualquier cuento. Y Milei estaría encabezando esta cruzada mesiánica destinada a despertarnos, a ser capaces de ver bajo el agua, a percatarnos que los chilenos estaríamos siendo gobernados por un comunista escondido bajo una piel de oveja magallánica. En palabras del ministro de economía argentino, Luis Caputo, toda su diatriba contra Boric no tendría otro propósito que la de salvarnos de la peste comunista que nos estaría hundiendo.

Escuchando a Caputo, en orquesta con Milei, todo huele a soberbia. Con nuestro Axel Kaiser, serían los portaestandartes de la batalla cultural, convencidos que nuestros problemas tienen origen comunista, como si en los últimos 30 años tuviésemos viviendo las consecuencias de gobiernos comunistas. Todo rezuma anticomunismo barato. Se da el lujo de afirmar que “Chile es el país de Latinoamérica que más gente sacó de la pobreza desde los años 80 hasta el 2010”, cuando todos sabemos que en la década de los 80 la dictadura del innombrable no redujo la pobreza, sino todo lo contrario.

¿Qué se cree?¿Con qué ropa habla? Todo apunta a que la soberbia lo está empapando porque está reduciendo la inflación. Logro que está alcanzando a punta de multiplicar la pobreza y el desempleo. Así no tiene gracia. La gracia está en disminuirla sin que los platos rotos los paguen los más pobres y que a éstos los haga más pobres. Ese es el verdadero desafío.

Afortunadamente Boric no cayó en el jueguito de buscar camorra en que andan Milei y sus boys. Por el contrario, apeló a nuestra condición de países hermanados por lazos históricos y fronterizos.

No hace mucho, en el Vaticano se conmemoraron los 40 años del tratado que evitó una guerra que se veía venir por el control del canal Beagle; una guerra no entre dos pueblos hermanos, sino entre dos dictaduras. Conmemoración encabezada por el papa Francisco y a la cual acudió nuestro canciller en representación del gobierno encabezado por Boric; en cambio el gobierno argentino, por orden de Milei decidió retirar a su canciller, Gerardo Werthein, de un evento ante el papa Francisco en el Vaticano para conmemorar el tratado que hace 40 años impidió una guerra entre dictaduras por el control del canal de Beagle, en Tierra del Fuego.

Lo descrito parece ser señal de que, al menos en su relación con Chile, Milei anda buscando camorra, preparando el terreno para sacarse el pillo de problemas internos azuzando conflictos externos. Tal como en su momento Galtieri, el dictador argentino, buscó sacarse problemas internos apelando a la reivindicación de Las Malvinas. Al final el tiro le salió por la culata. Sería bueno que Milei tome nota de esto. Con Chile no se juega.

noviembre 19, 2024

El síndrome de Estocolmo

Un nuevo populismo de derechas -el fascismo puro y duro- pareciera que recorre el mundo, en principio, como resultado de un desencanto colectivo, de un sentimiento de frustración con la democracia, de que ésta nos ha fallado.

Curiosamente esto se da no obstante que los mayores progresos socioeconómicos, científicos y tecnológicos, se han dado en democracia, bajo regímenes democráticos, allí donde existe división de poderes; donde las más altas autoridades políticas son elegidas por la ciudadanía y no entre cuatro paredes; donde el poder militar está supeditado, subordinado al poder civil; donde hay libertad de expresión y libertad para emprender; donde el mercado y el estado se conjugan y complementan, controlándose mutuamente con miras a maximizar el bienestar y minimizar la desigualdad.

Tales regímenes no han sido, ni son perfectos, tienen insuficiencias, qué duda cabe: la libertad de elección de autoridades está constreñida por unos medios de comunicación concentrados en pocas manos; la dependencia del poder militar al poder civil es tan solo una verdad a medias; en tanto que el mercado y el estado en vez de complementarse pareciera que buscaran ser sustituidos uno por el otro; la autonomía del poder judicial suele estar acosada por el poder político.

No faltan las limitaciones que impiden el despliegue de la democracia en toda su expresión, donde el dinero no sea la medida del valor de las personas. Así y todo, no se ha encontrado otro sistema político, distinto de la democracia, capaz de proveer el bienestar que toda población anhela.

Nuestro deber es profundizar la democracia, denunciar sus limitaciones para eliminarlas, no para degradarla. Lo que hacen los populismos, tanto de izquierda como de derecha, es hacer uso de la democracia para socavarla, reducirla. Por eso duele la elección democrática de un racista, un misógino, un machista, un delincuente como Trump. Duele cuando se elige a personas que no creen en la democracia, como ha estado ocurriendo en Argentina, al elegir a Milei, como ocurrió en Brasil cuando se eligió a Bolsonaro.

Que estemos eligiendo a personajes que desprecian la división de poderes, que buscan concentrar el poder, es toda una señal de que algo anda mal, de insatisfacción, de frustración con la democracia, con los partidos políticos y con la institucionalidad imperante. También sería señal de que somos un tanto masoquistas, que queremos a quienes nos esclavizarán, nos harán sufrir, a quienes no nos quieren.  

De otro modo no logro explicarme que los inmigrantes estén votando por quienes los quieren expulsar; las mujeres por quienes las basurean; los negros por quienes los desprecian. Que los fallos que presenta la democracia, la decepción que pueda sentir respecto de sus resultados nos lleve a votar por quienes la desprecian, me hace recordar el síndrome de Estocolmo, por el cual nos terminamos identificando con quien nos agrede, siendo leales con quienes no nos quieren, negamos la realidad, y, por último, sentimos gratitud hacia quienes nos atacan.

Lo otra alternativa sería que yo esté equivocado medio a medio, lo que no me atrevo a descartar.

 

noviembre 12, 2024

Los misterios de la democracia

Por paliza, y contra todo pronóstico, Trump es nuevamente presidente de EEUU. Luego de una interrupción de 4 años, ahora no solo con la mayoría del colegio electoral, que es la que manda en las elecciones presidenciales, sino de la mayoría de los ciudadanos, superando por más de 5 millones de votos a Kamala Harris.

Ganó a pesar de haber propiciado el asalto al Capitolio en la elección pasada en rechazo al resultado de las urnas que lo dieron por derrotado. Él y sus partidarios nunca reconocieron la derrota y sin prueba alguna denunciaron fraude. Ganó a pesar de ser acusado y condenado por 34 delitos. Ganó a pesar de todos los insultos proferidos a sus rivales.

Si todo lo anterior es cierto, entonces ¿porqué y para qué ganó? Unos dicen que ganó porque la gente no vota por valores universales, por los DDHH, por la democracia, o el imperio de la ética, ni nada por el estilo, sino que vota por cosas concretas, por el bolsillo, el trabajo, la seguridad, por cómo va en la parada. A los electores no les importaría si el candidato desprecia la democracia, incurre en delitos o faltas a la ética.

Otros dicen que ganó porque los trabajadores se cansaron del progresismo falso y abandonaron al partido demócrata (PD) por cuyas candidaturas solían votar, dado que se sintieron abandonados por el partido. Primero habrían sido los trabajadores blancos, luego los latinos y los negros.

Es la tesis de Bernie Sanders, líder del ala más izquierdista del PD y lo fundamenta en que a lo largo de estas últimas décadas, último medio siglo, la desigualdad entre los estadounidenses se ha agudizado, donde los más ricos se vuelven más y más ricos mientras más y más personas viven pateando piedras, al tres y al cuatro, y donde del nivel de vida del grueso de las nuevas generaciones es inferior al de sus progenitores. Todo esto a pesar de que hemos estado viviendo un período sin guerras mundiales y de persistente “progreso” tecnológico y del aumento de la productividad.

Otros dicen que ganó gracias a su discurso simple, al hueso, sin mayores preámbulos (Make America Great Again): uno, por la vía de la implementación de un muro físico para impedir la llegada de inmigrantes ilegales junto con la expulsión de ellos; y dos, por la vía de la implantación de un muro arancelario que permita reverdecer a una industria estadounidense que ha perdido peso en el concierto mundial.    

Muchos terminaron votando por Trump, como una forma de votar contra la clase política, o la casta como gusta llamarla a Milei, contra las élites dominantes, como si Trump no perteneciera a ellas.  La mayoría terminó por olvidar, u obviar, las barbaridades de Trump, sus condenas, sus comportamientos, sus abusos, los cuales terminó revirtiendo a su favor. En lugar de hundirlo, lo elevaron a la primera magistratura de un país que sigue teniendo el sartén por el mango a nivel mundial. Tambien dicen que ganó porque mal que mal, con plata se compran huevos. sobre todo en EEUU, aunque no solo allí.

Parece mentira, pero es verdad. Con la votación alcanzada, las mayorías obtenidas en el Senado y la Cámara de Representantes, y la que ya tiene en la Corte Suprema, Trump podrá hacer lo que le da la gana  sin tener que pedirle permiso a nadie.

 

septiembre 07, 2024

Francia: ir por lana y salir trasquilados

Foto de Chris Karidis en Unsplash

Estas líneas son un intento de reflexión acerca de lo ocurrido en Francia, donde Macron acaba de proponer a un veterano político conservador, Michel Barnier, para el cargo de primer ministro, luego de casi dos meses de bloqueo político tras la segunda vuelta de las elecciones parlamentarias.

Recordemos que en Francia para ser parlamentario se debe obtener más del 50% en una primera vuelta, puesto que de lo contrario hay una segunda vuelta entre todos quienes hayan alcanzado más del 15% de los votos. En las recientes elecciones parlamentarias, las fuerzas de la ultraderecha de Reagrupación Nacional (RN) comandadas por Marine Le Pen obtuvieron por primera vez la mayoría a nivel nacional produciendo alarma en el resto de las fuerzas políticas. En razón de ello, estas últimas decidieron unir sus fuerzas para la segunda vuelta, estrategia que obtuvo un resonante triunfo y donde el gran triunfador fue Francia Insumisa (FI) de Melenchon, máximo representante de la izquierda francesa. Con esto, se aseguró que el parlamento francés, la Asamblea Nacional, no fuese dominada por la ultraderecha.

En este escenario, Macron se propuso conversar con todas las fuerzas políticas, excepto RN. Para estos efectos convocó a los distintos líderes políticos, sin encontrar un nombre que no fuera vetado por alguna de las fuerzas políticas que asegurara su ratificación. Melenchon exigía que el nuevo primer ministro fuese de su partido, FI, por ser la fuerza mayoritaria en el congreso. Luego de más de un mes de conversaciones infructuosas, Macron resolvió romper el cordón sanitario impuesto a Le Pen invitándola a conversar para desatar el nudo. ¿Resultado? Hoy el primer ministro es un conservador, de derecha, Michel Barnier, un experimentado político, gracias a Le Pen y a las exigencias de Melenchon. Para dar su visto bueno, Le Pen exigió que Macron deje de excluir a RN de las grandes decisiones y que se aboque a resolver los problemas de seguridad, inmigración y económicos que aquejan a Francia.

Todas las fuerzas fueron capaces de unirse para impedir que RN se alzara con la victoria final, pero fueron incapaces de unirse para tener un primer ministro de sus filas, esto es, para gobernar. No come, ni deja comer.

En concreto, el resultado de todo esto es que en Francia hay nuevo primer ministro con la venia de RN. Le Pen vio su oportunidad en el empecinamiento de Melenchon, quien fue por lana y terminó trasquilado. No es primera vez. Todo un clásico, ir por todo y terminar saliendo con las manos vacías. La negación de lo que es la esencia de la política, la negociación. En democracia, las movilizaciones sociales son un complemento de las negociaciones, en ningún caso un sustituto de ellas. 

Entiendo que Macron, de buena fe, intentó que el gobierno fuese encabezado por quien acordara todo el arco político excluyendo a RN. Al no lograrlo, no tuvo más remedio que incluir a RN en las conversaciones. Y RN aceptó el convite desartando la furia de la izquierda radical (FI) de Melenchon que ahora solo atina a movilizaciones que al final del día solo darán más y mpás fuerza a RN. 

Nada nuevo bajo el sol: es lo que está ocurriendo no solo en Francia, sino que en muchas partes. La ultraderecha se está aprovechando no solo del pánico, sino que del vacío que está dejando una izquierda que parece deambular sin rumbo con la brújula perdida.

Mientras tanto, en estas condiciones, nadie puede cantar victoria, ni los Putin, ni las Le Pen, ni los Milei, ni los Netanyahu, ni los Maduro. Estamos ante un cuento en desarrollo.

julio 09, 2024

¿Qué pasó en Francia?

Foto de Chris Karidis en Unsplash
Este fin de semana tuvo lugar la segunda vuelta electoral francesa para elegir a los 577 diputados de la Asamblea Nacional. La primera vuelta tuvo lugar tan solo una semana atrás. Cabe recordar que estas elecciones se dieron porque Macron tomó la decisión de disolver la Asamblea Nacional ante los magros resultados que obtuvo su partido (Ensemble) en las últimas elecciones de representantes ante el parlamento europeo. Macron se jugó al todo o nada para detener el auge de la ultraderecha encabezada por Le Pen y la caída de su movimiento político.

Cabe destacar que el sistema electoral francés está dividido en 577 distritos donde cada distrito elige un diputado. O sea, estamos ante un sistema uninominal. La razón por la cual hay dos vueltas es porque para ganar en primera vuelta es necesario obtener la mayoría absoluta, esto es, más del 50% de los votos. En aquellos distritos donde nadie haya alcanzado la mayoría absoluta, procede una segunda vuelta adonde no van las dos primeras mayorías, sino todos los que hayan obtenido más de un 12,5% de los votos. Esto implica que a la segunda vuelta pueden concurrir más de 2 candidatos. Generalmente siguen en carrera 3 a 4 candidatos.

Lo que ocurrió en la primera vuelta de hace poco más de una semana, fue que el partido ultraderechista (RN) obtuvo la primera mayoría en 294 distritos, pero la mayoría absoluta solo la alcanzó en 76 distritos. Por tanto, en 501 distritos se tuvo que realizar una segunda vuelta entre todos los candidatos que obtuvieron más del 12,5% en la primera vuelta.

Los resultados de la primera vuelta encendieron las alarmas en las fuerzas opositoras al RN, agrupación identificada con una ultraderecha nacionalista, antiinmigración, antieuropea. Con un 33% de la votación nacional, RN ya tenía en el bolsillo 76 diputados electos, y solo le bastaba elegir 213 diputados más en la segunda vuelta (de 501 diputaciones que seguían en juego) para alcanzar la mayoría absoluta por sí sola en la Asamblea Nacional que le permitiría gobernar en solitario, sin necesidad de hacerlo en coalición con otros partidos. Tal como estaban las cosas todo encaminaba hacia allá dado que en todos los distritos RN había alcanzado la primera mayoría, la que esperaba confirmar en la segunda vuelta.

Sin embargo, entre la primera y segunda vuelta se produjo un hecho inédito. Las fuerzas de izquierda, el Nuevo Frente Popular (NFP), y las de centro (Ensemble) de Macron, tomaron una drástica decisión, la de dejar en carrera a aquellos candidatos con mayor proporción de votos, bajando a los demás. La consecuencia inmediata fue que a la segunda vuelta concurrieran, en la gran mayoría, tan solo dos candidatos, el lepenista y uno del NFP o de Ensemble.

Con esto se aspiraba evitar el triunfo del candidato lepenista concentrando los votos en un único candidato al frente. Fue una apuesta arriesgada porque nada aseguraba que allí donde iba un candidato macronista fuese respaldado por la izquierda o donde iba un candidato del NFP obtuviese los votos de los macronistas.

Los resultados de la segunda vuelta señalan que la decisión fue acertada desde el momento que logró revertir lo que se veía venir. De ser la primera mayoría en la primera vuelta, RN quedó relegada a la tercera mayoría, pasando la izquierda representada por NFP a ser la primera mayoría. Esto queda reflejado en los resultados finales, que permiten al NFP tener 182 diputados; a Ensemble, 168 diputados; y a RN, 143 diputados. La NFP fue la gran ganadora en esta segunda vuelta.

De momento logró impedirse que RN alcanzara la mayoría absoluta, pero nadie por sí sola la tiene, por lo que el próximo primer ministro tendrá que gobernar en coalición. Es claro que nadie querrá gobernar en coalición con RN, pero no es claro que el NFP sea capaz de hacerlo con Ensemble. Por lo demás, el NFP no es un frente monolítico, dado que en él conviven fuerzas disímiles (Francia Insumisa, PC, PS y Verdes que recelan fuertemente entre sí).

En consecuencia, lo que viene, está por verse.

enero 27, 2024

Milei, un tiro al aire

Foto de Fernando Távora en Unsplash

Nunca imaginé que un personaje como Milei fuese elegido por los argentinos como presidente. Su discurso, su personalidad, sus apariciones y reacciones destempladas, junto a sus antecedentes escapaban a toda lógica, a toda racionalidad, a toda normalidad. Tenía todas las características del outsider, de quien va a contracorriente. Pero sintonizó con el contexto imperante, con la indignación y el profundo malestar imperante entre los argentinos que están con el agua hasta el cuello. Irrumpió con todo, se echó al hombro a la derecha tradicional, superando con creces a Patricia Bullrich, la candidata de Macri, y a Massa, el candidato del peronismo. Pocos, con dos dedos de frente, imaginaron su triunfo.

Ganó arremetiendo, con motosierra en mano, contra toda la clase política, contra la casta, no solo la peronista, también contra la casta macrista. Ganó emulando el discurso y la gestualidad de Hitler en los años 30 del siglo pasado, en Alemania, contra la república de Weimar, cuando la clase política se vio sumida en una crisis económica y social, expresada en una inflación desbordada que los partidos políticos de entonces se vieron incapaces de resolver. Ganó asegurando, enfatizando que el “ajuste, el costo de sus políticas las pagaría la casta.

A poco más de un mes de asumir la presidencia argentina, Milei ha tratado de partir con todo, de disparar todos sus dardos de un viaje aprovechando que el peronismo está por los suelos, groggy, en riesgo de knock out. Ganó precisamente con ese discurso, que acá no caben las medias tintas ni gradualismo alguno. Y pone como ejemplo al gobierno de Macri cuyo gradualismo lo terminó por esterilizar. De allí que se la está jugando por una política de shock, como la que aplicó en Chile el innombrable, hace ya 50 años atrás.

Una política de shock que los chilenos conocemos muy bien, que abra los mercados de par en par, que libere el comercio exterior de toda regulación, que recorte drásticamente el gasto público, excepto los asociados al poder armado -militar, marino y aviador- que garanticen los sagrados derechos de orden y propiedad. Una política de shock que se eche al bolsillo los derechos humanos, donde los dueños del factor capital dominen sin contrapeso alguno a los dueños del factor trabajo, esto es, los trabajadores.

Pero para eso se requieren poderes dictatoriales, o un congreso dócil, trabajadores sin capacidad de reacción, y una ciudadanía entregada. En eso están Milei y los argentinos: en la pulseada, en el gallito. En ver quien gana. En todo caso los argentinos pareciera que ya se están percatando que el ajuste no lo pagará la casta, ni la oligarquía, ni los poderosos de siempre, como creían cuando eligieron a Milei, sino que ellos mismos.

Por el momento Milei está pidiendo al congreso argentino que le den chipe libre para hacer y deshacer todo a su pinta, la de quienes están tras él. Es su primer escollo. Si no logra superarlo por las buenas, tendrá la tentación de hacerlo por las malas, pasando a llevar la institucionalidad democrática. Algunos dicen que es el clásico chanta, un charlatán de tomo y lomo, un libertario anarquista o un anarquista libertario. Asistió al último foro de Davos, la cumbre del capitalismo, para afirmar que el mundo está en peligro, no por el cambio climático, sino por el socialismo. Los argentinos tienen la palabra.

noviembre 21, 2023

¿Tenés el teléfono de Javier? por Daniel Bosque

A coninuación acompaño un comentario que me llegó a propósito de mi última columna escrita en torno a la elección de Javier Milei, que incluye un punto de vista de lo ocurrido. Acá va:

¿Tenés el teléfono de Javier? por Daniel Bosque

Pedazo de paliza como para que todo el mundo hable de la Argentina. Como en en el 13-A pero por los porotos definitivos. El liberal Javier Milei, con su escuálido aparato, bajísima territorialidad y el salvavidas oportuno de Mauricio Macri, presidirá Argentina, lo cual más que un premio parece un castigo. 

Esta vez no han sido los mercados sino los precios de los supermercados los que han derrotado al superministro Sergio Massa, el lenguaraz que tenía todo claro para jubilar a Cristina. 

Game over. A Javier lo encumbró y al cristinismo lo hizo puré la saturación de una sociedad reventada por la espiral inflacionaria. Con todas las letras: las propuestas brillantes de Massa no pudieron ocultar el desastroso gobierno de Alberto, un impostor del poder incendiado por el fuego amigo que desde hace un año le dio el rol de relincho de la manada a Sergio y se dedicó a vacacionar. Si no era por el maldito IPC, el peronismo hubiera seguido gobernando con el peso de sus galones, como lo demostró el 22-O cuando la defenestró a Patricia Bullrich, que ahora ha recalado en la guarida del león.

Haber ganado sólo en Formosa y Santiago del Estero y en la grande Provincia de Buenos Aires por una escueta diferencia habla de la debacle de UxP. Los argentinos no son de extrema derecha, como ha dicho el vapuleado colombiano Gustavo Petro: Ni eran chavistas cuando le votaron otrora 54%,  a los ká, menos de lo que le dieron hoy al ultraliberal. El péndulo de la última década se  explica más por el ansia de los electores de castigar más que por amores confesos.

Cuando abran los mercados faltarán 19 días (y 500 noches diría Joaquín Sabina) una eternidad si se mira el prontuario peronista de vaciar cuentas y deletear agendas, como le hizo Cristina y su team en 2015 a Macri, en aquel “Éxodo Kukeño” tristemente memorable. “Mañana comenzaremos una transición ordenada, los argentinos no deben temer” ha dicho el derrotado Massa en un discurso de estadista profesional, a lo chileno. Habrá que ver si sus colegas funcionarios se cuadran, en la Nación y en las provincias donde ya se observaron manejos lamentables. Hay malos entendidos justicialistas, como de confundir a su partido con el Estado, y al poder como una gracia que emana del orden natural de las cosas. 

Milei y su fuerza, que ahora disputará con el macrismo a los codazos porciones de poder, no tiene muchas balas en el cargador y menos aún coroneles e infantería fieles para hacer pata ancha en la burocracia, una selva que manejan ATE, UPCN y centenares de caciques chupatintas. Macri es el ángel custodio tras su apuesta peluda y nada está claro en esta Restauración Conservadora Capítulo II después del amargo final de la primera. Muchos votaron aquel “afuera”, la promesa de reducir a ocho la veintena de ministerios. Infraestructura será una cartera clave para “el fin de la decadencia” que prometió el presidente electo, y será conducida por el ex operador de Antonio Cafiero y ex KPMG, Guillermo Ferraro, con quien a partir del domingo pasado todas las empresas quieren hablar.

Entre ellas, están las mineras ya que la Secretaría de Minería estará en su universo. Después del triunfo en las primarias PASO, La Libertad Avanza (LLA) inició el mapeo de diversos sectores privados. El vis a vis con los mineros de la Cámara de Empresas Mineras (CAEM) fue postergado hasta después del 19-N. Después del sorpresivo triunfo en primera ronda de Massa el 22-O se desinfló el interés en la industria. Muchos asumían que el ministro era el caballo del comisario, sensación que creció tras la pobre performance de Milei en el debate del 12-N.

Del otro lado del mostrador, en la Secretaría de Minería, varios se probaban las pilchas que dejaría Fernanda Ávila, electa diputada del PJ en Catamarca. Rodaron nombres como el del jujeño Miguel Soler, secretario de Minería de Jujuy y alfil de Gerardo Morales, lo mismo que el sanjuanino Sergio Uñac para un cargo top en el área de Producción, entre otros.

A la minería que venía siendo mimada en los dichos de Massa en gira como dadora de US$ 11.000 millones de exportaciones en el corto plazo, a partir del auge del litio, las cosas no le son tan prístinas. 

Por eso el viernes previo al balotaje CAEM emitió un documento reclamando seguridades jurídicas y regulatorias. Son briefs difíciles de consensuar entre los asociados, para no pecar de blandos o de duros. En el texto no están dichas con todas las letras cosas sensibles como el cansancio por las propinas a las que obligan cepos y SIRAS para poder importar insumos imprescindibles. Para el colectivo empresarial minero, salvo excepciones, el candidato predilecto era Bullrich. Pero a falta de pan, buenas son las tortas.

*Periodista.Director de CLUBminero

noviembre 20, 2023

¿La libertad avanza?

Ayer ganó Milei. Nunca imaginé que podría ganar. Siempre pensé que Massa le ganaría, no porque Massa fuese un buen candidato, ni tuviese gente buena tras él, ni porque fuese peronista, sino a pesar de ser peronista porque el candidato que tenía al frente era un loco: a un extremista, un visceral, un histriónico, cuyo lema no era otro que una motosierra, símbolo de que arrasaría con todo, que acabaría con la decadencia y que en 35 años volvería a poner a Argentina en el sitial que le corresponde en el concierto mundial.

Era una contienda peleada, que se pensó se definiría por milímetros. Una mayoría de las encuestas lo daban por ganador, pero por poco, así como también había otras que lo daban por perdedor. Había incertidumbre. para unos la contienda era entre el miedo y la rabia: el miedo a Milei, un outsider de la política, y la rabia contra el peronismo representado por Massa, la rabia contra la inflación desbocada y los niveles de pobreza que vive Argentina, que nadie sospechó pudiera alcanzar; o la esperanza simbolizada por Milei de que Argentina pudiese volver a ponerse de pie contra la rabia por la captura del Estado por parte del peronismo.

Por mi parte estaba convencido que al final primaría el miedo sobre la rabia. Mas encima Massa y el peronismo quemaron sus últimos cartuchos en el tramo final de la carrera hacia el balotaje con bonos y subsidios al por mayor para asegurarse el triunfo. Al final les salió el tiro por la culata. Pudo más la rabia, o la esperanza. La oligarquía argentina puede respirar tranquila, puede volver a ponerse de pie, pero no le será fácil la tarea.  

Milei ganó en buena lid por una diferencia significativa, no dando pie a discusión alguna. Habrá que ver qué es lo que viene. Si con motosierra en mano será capaz de hacer todo aquello que pregonó, la reducción del Estado a un mínimo, reservándose para sí nada menos, y nada más, que el ámbito de la seguridad, para que los mercados se desplieguen en todo su esplendor, donde cada uno de rienda suelta a sus capacidades. Prometió eliminar ministerios, eliminar al Banco Central, dolarizar la economía. Vamos a ver cómo le irá.

Procurará hacer todo aquello que ya en tiempos dictatoriales intentaron Videla y sus secuaces de la mano de Martínez de Hoz, uno de los primeros discípulos de la Escuela de Austria en el plano económico. La resistencia que encontró fue tal que no pudo llevar a término su faena. Posteriormente, en plena democracia, con Menem a la cabeza, volvió a arremeter contra el Estado por la vía de las privatizaciones, con magros resultados. Curiosamente Menem fungía de peronista, y como tal accedió a la presidencia, lo que da cuenta de lo que es el peronismo: un monstruo de mil cabezas capaz de albergar en su seno a la ultraizquierda (los montoneros en su tiempo) y a la ultraderecha (la triple A de López Rega), con una capacidad de adaptación que se quisiera cualquiera, capacidad que pareciera estar explotando por los aires con la emergencia del libertario Milei.

Lo que la dictadura en Chile fue capaz de imponer, un neoliberalismo a ultranza, las sucesivas dictaduras de Argentina fueron incapaces de implementar por la resistencia encontrada, particularmente en los sindicatos que se mantuvieron con fuerza resistiendo los embates de las FFAA. Habrá que ver si el peso actual del sindicalismo argentino es capaz de enfrentar lo que se le viene con Milei.

Milei, ganó llevando como vicepresidenta a Verónica Villarruel, hija de un oficial militar que participó activamente en el terrorismo de Estado implementado en los años 70 y 80. Lo señalado me lleva a pensar que veo difícil que Milei pueda terminar su gobierno y/o pueda implementar su programa de gobierno sin involucrar a las FFAA, sin coartar las libertades individuales. La paradoja reside en que su lema es La Libertad Avanza. No sé por qué no puedo dejar de recordar la frase ¡Oh, Libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre! Frase de Marie-Jeanne Roland, mientras era golpeada e insultada, cuando iba camino a la muerte en la guillotina, en 1793, en el marco de la Revolución Francesa.

Vamos a ver cómo sale de esto Argentina. Espero que no haya salido del fuego para caer en las brasas.

 

agosto 20, 2023

Las propuestas de Milei

Foto de Benjamin Rascoe en Unsplash

Con motivo del espectacular triunfo de Milei en las recientes primarias argentinas, que ni las encuestas ni nadie se esperaba, parece importante auscultar en torno a su pensamiento que se asume está contenido en lo que está proponiendo a los argentinos si llegara a ser gobierno.

Más allá de la imagen que proyecta, de candidato estrella, rock-star en el firmamento político, de las caras que pone, interesa introducirnos en lo que se esperaría de él y de quienes le acompañan. De partida cabe destacar que es un acérrimo partidario del mercado libre, de un gasto público llevado a la más mínima expresión reducido a proveer la seguridad que garantice los derechos de propiedad privada y la no intervención del Estado en el quehacer económico del país.

Importa recordar que la irrupción de Milei obedece al descrédito entre los argentinos de la que ha llamado “casta política”. Casta responsable de distintos gobiernos, peronistas u no peronistas, cuyas políticas han generado una inflación que han sido incapaces de mantener a raya. En este sentido Milei es consecuencia del cansancio de los argentinos con los políticos tradicionales. Está por verse si Milei es el remedio para la enfermedad inflacionaria sin dar origen a otras enfermedades iguales o peores.

De acceder Milei a la primera magistratura del gobierno argentino, al menos hasta ahora, se ha propuesto un conjunto de medidas de por sí controversiales. Digo hasta ahora, porque de aquí a la primera vuelta, quién sabe cuáles de ellas matizará o agudizará. Y si no gana en primera vuelta, pero pasa a la segunda, lo más probable que las medidas propuestas tengan otra vuelta de tuerca. Bien sabemos que la necesidad tiene cara de hereje. Así como en el hipotético caso que logre hacerse de la presidencia, entra a tallar este otro refrán: otra cosa es con guitarra. Bien lo sabemos en Chilito. A continuación, van algunas de las medidas que se ha propuesto.

Dolarizar la economía y dinamitar el Banco Central: esto implica eliminar el peso argentino, perdiendo con ello eliminando con ello una de las funciones claves del banco central, como es la de emitir moneda nacional.  El peso argentino se reemplazaría por el dólar, divisa norteamericana. Con esta medida, Argentina vería disminuida su autonomía financiera. Se apoya en la experiencia ecuatoriana, la que Milei califica como positiva, afirmación de dudoso gusto a la luz de la actual realidad de Ecuador. Experiencia similar fue la vivida por la propia Argentina en tiempos de Menem cuando fijó la paridad del peso argentino con el dólar, experiencia que terminó mal.

Reducir drásticamente el gasto público: para estos efectos reducirá los actuales 18 ministerios a tan solo 8. Entre ellos, los de educación, de salud, del trabajo, de obras públicas, de la mujer, de ciencia y tecnología. Como él mismo lo ha dicho, tiene in mente un plan “motosierra” de corte extremos del Estado. Entre los ministerios que sobrevivirán, se encuentran los de economía, seguridad, defensa, relaciones exteriores y de justicia. Esta disminución de ministerios sería acompañada de una eliminación o reducción de los subsidios que gozan las empresas proveedoras de servicios básicos, las que se compensarían con una liberación de sus tarifas. De este modo se espera que los precios de los servicios básicos reflejen los costos reales en que incurren las empresas.

Desregular, o lo que es lo mismo, liberalizar la compraventa de armas y de órganos por parte de los argentinos. Lo primero, de modo que puedan encarar por sí mismos el creciente clima de seguridad reinante en gran parte del país; y lo segundo, para abordar el problema de la existencia de miles de personas que están esperando trasplantes de órganos, cuya oferta está muy por debajo de la demanda. La idea es que se puedan comprar y vender órganos como un producto cualquiera, cuyo precio sea fijado libremente por el mercado. Lo que se llama un libremercado sin filtros. Si eres pobre, eres joven y tienes un buen riñón, que otro rico pueda necesitarlo, lo vendes a precio de mercado. Así de simple. 

Por último, Milei ha planteado la necesidad de denunciar a los terroristas que hicieron atentados en los años 70, tomaron el poder, reescribieron la historia y se garantizaron la impunidad. Junto con ello pone en duda que las fuerzas de seguridad de los regímenes militares que gobernaron la Argentina hayan cometido delitos de lesa humanidad –torturas y desapariciones- entre 1976 y 1986. 

agosto 14, 2023

Qué monos pinta Milei

Foto de Fernando Távora en Unsplash

Acaban de tener lugar las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias) en Argentina con resultados que las encuestas no fueron capaces de prever. A todos sorprendió el holgado triunfo del candidato ultraderechista de la lista La Libertad Avanza, Javier Milei, que ni sus adherentes esperaban. Fue el candidato más votado, obteniendo el 30% de los votos.

La lista de la derecha, Juntos por el Cambio, sumando los votos de sus dos candidatos obtuvo el 28%, en tanto que la lista de los candidatos peronistas, Unión por la Patria, alcanzó tan solo el 27% de la votación total, concentrando Sergio Massa, actual ministro de economía, el 21% de los votos. En la lista de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, con un 17% de los votos aventajó con creces a su contrincante, Horacio Rodriguez, que captó tan solo un 11%.

En consecuencia, la elección presidencial que tendrá lugar a fines de octubre, se concentrará en tres candidatos: Milei, Bullrich y Massa.  

Las razones del éxito de Milei, quien obtuvo 10 puntos por encima de los que le vaticinaban las encuestas, se centran esencialmente en el hastío y la desconfianza con que los argentinos miran a quienes la han gobernado en las últimas décadas, a quienes los adherentes de Milei llama la casta política, muy desprestigiada por su incapacidad para resolver los ya endémicos problemas que aquejan a la Argentina, particularmente una inflación que han sido incapaces de reducir significativamente. Una casta política que califica de parasitaria, chorra e inútil que ha hundido a Argentina, un país que teniéndolo todo, se encuentra sumido en un deterioro progresivo económico que nadie ha sido capaz de atajar y revertir.

El triunfo de Milei se inscribe dentro de la oleada, la marea populista y ultraderechista que está afectando a gran parte del mundo, como consecuencia de la incapacidad de las clases políticas convencionales para resolver los múltiples problemas que están aquejando a la población. La propuesta populista-ultraderechista podríamos afirmar que está centrada en la lógica que llamaríamos de “soluciones simples para problemas complejos”.

Ya tendremos oportunidad de escribir más al respecto. Milei obtuvo un triunfo inesperado que debemos ser capaces de leer bien. Por el momento, lo que cabe es no perder los estribos. Si bien ganó inobjetablemente en estas PASO, falta mucho trecho por recorrer. Los mercados financieros no reaccionaron positivamente ante su triunfo, lo que es un índice de que no ve con buenos ojos el ascenso de Milei. Mal que mal pisa muchos callos con su postura de dolarizar la economía argentina y eliminar el banco central.

No se ve posible que obtenga la mayoría necesaria para acceder a la presidencia en primera vuelta, donde debe obtener al menos un 40% o un 45%. Por tanto, lo más probable es que se tenga una segunda vuelta. Lo único que se puede dar por altamente probable, salvo que surja algo inesperado, es que Milei pasaría a una segunda vuelta. La incógnita estará en quien competirá con él: Bullrich o Massa. En cualquier escenario, aún le queda mucho que recorrer a Milei. Por lo mismo, a sus adherentes los invitaría a no cantar victoria. El partido aún no termina.