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julio 25, 2021

David Ricardo y la razón de ser de los royalties

Photo by omid roshan on Unsplash

David Ricardo fue un economista británico (1772-1823) que a los 25 años ya había obtenido una fortuna invirtiendo en la bolsa, lo que le permitió concentrarse el resto de su vida en el estudio de la economía. Su obra ha fructificado hasta nuestros días. De hecho la globalización imperante se nutre esencialmente de sus principios y leyes, en particular del principio de las ventajas comparativas. Es Ricardo la fuente de los argumentos del grueso de los líderes políticos, negociadores, empresarios y economistas, quienes al unísono promueven el comercio internacional por la vía de las rebajas arancelarias y los tratados de libre comercio asumiéndose sin mayor discusión que bajo este esquema todos ganan. En ninguna parte se exponen las razones por las cuales los paises instauran mecanismos de protección arancelaria que limitan el libre comercio.

Si bien la paternidad del neoliberalismo actual es asignada a Adam Smith, en estricto rigor habría que atribuírsela a Ricardo, pues es éste quien otorga a la economía el status de ciencias económicas, al proveerle de un soporte “científico”, marginando por completo el soporte “ético” que las relaciones productivo-económicas poseían hasta los tiempos de  Smith.  El aporte de Ricardo va en esta línea. Bajo su pensamiento se presume que los propietarios de los factores productivos que participan en el proceso de producción de bienes y servicios reciben un pago por su uso.  A los propietarios del capital –los capitalistas- se les paga una utilidad;  a los propietarios de los recursos naturales se les paga una renta; y a los propietarios del trabajo se les pagan sueldos y salarios.

Por ello sorprende que quienes se arrogan el título de neoliberales se opongan al royalty minero, que no es otra cosa que la renta de quien es el propietario de los recursos mineros. Esta postura, más que estar amparada por los principios que rigen al neoliberalismo, parece explicarse esencialmente por la defensa de intereses. Curiosamente quienes hoy ponen el grito en el cielo, no lo hacen cuando del factor trabajo se trata. Este ejemplo que atraviesa tímidamente la discusión económica en el Chile de hoy, ilustra el trasfondo político –la defensa de intereses contrapuestos- existente, pero que se oculta bajo una concepción aséptica (“científica”) de la economía, la que se asume que está por sobre espurios intereses políticos. 

En síntesis, a Ricardo los neoliberales le aplican la política de “usar y tirar”, donde se le usa cuando conviene, y se le tira en caso contrario.

julio 13, 2021

General Motors versus Ford parte 3 (final)

Photo by Niklas Garnholz on Unsplash

Cada uno de los jugadores, GM y Ford, solo podía controlar sus propios movimientos, pero no los del otro. Los potenciales resultados que obtendrían dependerán de cómo interactúan. Es así como GM realiza su primera movida introduciendo su nuevo modelo, el Chevrolet, a un precio en el límite superior de la gama de vehículos de bajo precio. ¿Qué opciones tenía Ford? 

1.     No reaccionar a la espera del comportamiento de la economía y los resultados que obtenga la GM para recién actuar en base a lo observado. Si la economía declina –lo que es poco probable-, GM no alcanzará el volumen deseado de ventas. Sin embargo, Ford prevé una alta probabilidad de que la economía crezca, en cuyo caso solo tiene una opción: bajar sus precios, lo que sería un  tanto tardío porque ya habría dado tiempo a GM para alcanzar el volumen de ventas deseado, con lo que GM ya cumpliría su objetivo básico, penetrar en el mercado de Ford.

En consecuencia, Ford rechaza esta opción.

2.   Bajar inmediatamente el precio de su modelo T con el fin de ensanchar la brecha de precios, atacando directamente la estrategia de Sloan. En este caso. GM tiene dos opciones: mantener su precio o bajarlo para contrarrestar la baja de precios de Ford. Esto podría implicar una sucesión de caídas de precios por parte de ambos competidores. Si GM mantiene su precio solo cabría esperar que sus ventas alcanzaran la cuarta o quinta parte del volumen requerido en el caso que la economía declinara, se mantenga o crezca. Alternativas altamente probables. Sólo alcanzaría su volumen de equilibrio si la economía experimentara un boom, esto es, un alto crecimiento, lo que se veía poco probable, pero no imposible. Si GM persigue los precios de Ford y la economía crece, GM gana, pero en caso contrario, que es poco probable, gana Ford. En consecuencia, si Ford baja su precio, GM lo seguirá con alta probabilidad de ganar.

Por tanto, Ford rechaza esta opción.

3.      Producir un modelo contra GM que sea comparable en precio y diseño con el propósito de bloquear, impedir que GM tenga el volumen de ventas que requiere. Esta opción le permitiría a Ford aprovechar sus economías de escala produciendo un modelo TT, que comparta gran cantidad de partes y piezas comunes al modelo T. el problema de esta opción no radica en sus costos, sino que en sus efectos colaterales. Si bien competirá con el modelo de GM, también lo haría con el modelo T de la propia Ford. Si la economía crece rápidamente, GM sobrevive, en caso contrario, Ford se impone, lo que en su momento vio como altamente probable. 

4.     Combinar las opciones 2 y 3, esto es, colocar un nuevo modelo en el mercado conjuntamente con una baja en el precio del modelo T. ante esta alternativa GM tiene dos posibilidades: mantener su precio o bajarlo cada vez que Ford lo haga. Si GM mantiene su precio, ante cualquier estado que presente la economía, Ford gana; si GM baja su precio conjuntamente con Ford, en el caso poco probable que la economía experimente un boom, GM alcanza su objetivo. Mientras más pronto tenga lugar el eventual boom económico, más se ve favorecido GM, mientras que más tardío se dé, más se ve favorecido Ford. En caso contrario, si la economía declina, se mantiene o crece levemente, GM pierde, ganando Ford.

      En definitiva, la mejor opción para Ford consistió en esta última, esto es, contrarrestar la intención de GM de introducirse en su mercado, por la vía de bajar el precio del modelo T e introduciendo un nuevo modelo competitivo con el modelo lanzado por la GM al mercado.

El resultado fue lo que se presentó en el primer capítulo de esta serie: GM revolucionó y modificó significativamente la estructura de la oferta de automóviles en USA, al punto que GM se constituyó en la empresa líder en su rubro hasta la década de los 70, produciendo más del 50% de los automóviles fabricados en USA, y reduciendo la participación de Ford a un 30%. Después la incursión de los automóviles japoneses, volvió a cambiar las cosas.

julio 08, 2021

General Motors versus Ford parte 2

Photo by John Cameron on Unsplash

En la primera parte vimos como un siglo atrás, en 1921, General Motors (GM) decidió incursionar en el mercado de vehículos de bajo precio que estaba monopolizado por Ford. La estrategia implementada para ingresar a dicho mercado se basó en producir un vehículo de superior calidad a un precio levemente mayor que el de Ford.

Recordemos que Alfred Sloan, entonces máximo ejecutivo de GM, había clasificado los modelos de automóviles en 6 categorías según su precio. En moneda actual, asumamos que los tramos por categoría eran entre US$ 4,500 y 6,000; entre US$ 6,000 y 9,000; entre US$ 9,000 y 12,000; entre US$ 12,000 y 17,000; entre US$ 17,000 y 25,000; y el último sobre los US$ 25,000. GM decide fabricar un automóvil por un valor del orden de US$ 6,000, esto mes, en el límite superior de la categoría de vehículos de bajo precio, categoría en la que Ford dominaba sin contrapeso alguno.

Si bien este precio superaba al de Ford, GM confiaba que el superior diseño de este nuevo automóvil, el Chevrolet, le permitiría desviar parte del mercado de Ford. En particular por parte de quienes estuviesen dispuestos a pagar un poco más por algo de mayor calidad. La estrategia radicó en que ahorrando una pequeña cantidad adicional era posible obtener un vehículo superior.

El mercado automotriz de bajo precio en 1921, en USA era del orden de un millón de vehículos. Para poder vender el modelo Chevrolet a US$ 6,000, GM alcanzaba su punto de equilibrio vendiendo entre 150,000 y 200,000 automóviles al año. Esto significaba que GM debía capturar entre un 15 a un 20% del mercado de Ford. Y si GM quería bajar su precio tendría que capturar una mayor proporción de dicho mercado. De hecho, GM perdió un diez millones de dólares mensuales en 1921 al vender tan solo 70,000 vehículos.

El juego recién comenzaba. Pero otro elemento importante a tener presente en este “juego” tenía que ver con la evolución de la economía, puesto que en buenos tiempos el mercado del millón de compradores de vehículos de bajo precio podría aumentar, o viceversa en caso contrario. Es así como se definieron cuatro escenarios. Uno, que la economía declinara, lo que era poco probable; dos, que la economía se mantuviera, escenario de bajísima probabilidad; tres, que la economía creciera, lo que era altamente probable; y cuatro, que la economía creciera fuertemente, lo que era poco probable. Estas eran las estimaciones del staff directivo de GM, y          que coincidían con las apreciaciones por parte de los altos ejecutivos de Ford y del ”mercado” a comienzos de la década de los 20 del siglo pasado. Nadie predijo el boom que se produjo en 1923 así como nadie previó la gran depresión de la década siguiente.

Cada uno de los jugadores, GM y Ford, solo podía controlar sus propios movimientos, pero no los del otro. Los potenciales resultados que obtendrían dependerán de cómo interactúan. Es así como GM realiza su primera movida introduciendo su nuevo modelo, el Chevrolet, a un precio en el límite superior de la gama de vehículos de bajo precio. ¿Qué opciones tenía Ford? Eso espero abordarlo en la próxima columna.

julio 05, 2021

General Motors versus Ford (parte 1)

Photo by Bruce Warrington on Unsplash

Hace exactamente un siglo, la empresa Ford producía solo un modelo de automóviles, el modelo T, en tanto que General Motors (GM) producía varios modelos, desde el Chevrolet hasta el Cadillac, pero el mercado de automóviles de bajos precios estaba en manos de Ford, en tanto que GM solo producía modelos de precios medios y altos. Ambas empresas apuntaban a distintos mercados sin competir entre sí.

Henry Ford era un ejecutivo con una mentalidad estratégica que dirigía su empresa con un estilo dominante, lo que incomodaba a algunos de sus mejores colaboradores. Uno de ellos, N. Hawkins decidió abandonar Ford e incorporarse en 1921 al equipo ejecutivo de GM y planear el juego contra Ford al incursionar en el mercado de automóviles de bajo precio.

Ambas empresas, Ford y GM, tenían claro que las mayores utilidades en la industria automotriz se concentrarían en el campo de los vehículos de bajo precio. Ford se resistía a modificar el diseño del modelo T dado que su medida del éxito estaba determinada por su alto volumen de ventas., el cual le permitía producir a bajo costo. De hecho, ya en 1915, GM había producido un modelo cuyo precio se acercó al del modelo T de Ford, quien reaccionó de inmediato bajando su precio.

Es así como en 1921, el equipo ejecutivo de la GM, con Alfred Sloan a la cabeza, decidió invadir el mercado de automóviles de bajo precio que Ford satisfacía monopolísticamente con su célebre modelo T. La estrategia de Sloan consistió en ordenar los modelos en 6 categorías de precios: muy bajo, bajo, regular, alto y muy alto. La de muy bajo precio estaba monopolizada por Ford. Éste, en cambio tenía dividido el mercado en dos grandes categorías: sus automóviles y los otros.

Desde el punto de vista de Sloan, Ford dominaba la parte inferior de la pirámide de demandas que GM subdividió en 6 categorías. El plan Sloan consistió en invadir el mercado de Ford en aquella categoría donde GM no tenía ningún modelo, por lo que GM decide diseñar un modelo de mayor calidad a un precio en el límite superior dentro de la categoría de muy bajo precio. Esto es, no competiría directamente con el precio de Ford, pero tendría un precio cercano y una calidad tan superior que pretenderá desviar parte de la demanda de Ford a GM por un pago levemente mayor a cambio de un automóvil de mayor calidad. La estrategia radica en que ahorrando una pequeña cantidad adicional es posible conseguir al significativamente superior.

Para ello, GM coordinó todas sus actividades de ingenierías, producción, publicidad, ventas y servicios con el objetivo de ingresar al mercado de Ford. La estrategia abordada revolucionó y modificó significativamente la estructura de la oferta de automóviles en USA, a punto tal que posteriormente GM pasó  ser la empresa líder en su rubro hasta la década de los 70, alcanzando a producir más del 50% de los automóviles fabricados en USA, y reduciendo la participación de Ford a un 30%.

En otra oportunidad espero abordar la implementación de la estrategia en base a la teoría de juegos y árboles de decisión.

septiembre 24, 2020

Cooperativismo: más allá del capitalismo y el comunismo

Hace exactamente un siglo, un joven de 30 años, Ernesto Bader, como cualquiera de nosotros en el presente, quería independizarse, ser dueño de su propio trabajo. No le satisfacía ser empleado, trabajar para otros. Quería revertir aquello de que el capital emplea, contrata personas, por un esquema en el que las personas ocupan capital.

Es así como luego de unos años de trabajar como empleado, decide arriesgarse, junto con su familia, y abandonar su condición de asalariado para independizarse, dando el salto de crear su propia empresa: una fábrica de resinas, polímeros y plastificadores, la que luego de tres décadas alcanza un tamaño mediano con más de 150 empleados. Pero ojo, crees independizarte, pero no haces sino cambiar de dependencia, porque ahora dependerás de tus clientes.

Tal como en su momento Ernesto estuvo en contra de la filosofía capitalista de dividir o separar a los que mandan o dirigen respecto de quienes son mandados o dirigidos, ahora que estaba “al otro lado del mesón”, poniéndose en los zapatos de los dirigidos, decide introducir significativos cambios con miras a incorporar una mirada humanista al interior de la empresa. Cambios que apuntaran a posibilitar un ambiente de libertad, felicidad y dignidad humana al interior de la empresa sin que por ello se perdiera rentabilidad y que no generaran resistencia en el sector privado. Ernesto se percató que para implementar estos cambios no bastaba con compartir los beneficios si no se transformaba la propiedad, y que era necesaria la aceptación voluntaria de un conjunto de restricciones.

Para estos efectos Ernesto resolvió organizar una cooperativa conformada por quienes trabajan en la empresa, junto con  establecer una suerte de “nueva constitución” destinada a distribuir el poder y delimitar los ámbitos de acción de la empresa mediante las seis reglas siguientes: una, la empresa no puede crecer más allá de tener 350 trabajadores, y en caso de ser necesario contar con mayor número de trabajadores, necesariamente deberá darse origen a nuevas empresas o unidades independientes; dos, ningún trabajador podrá exceder 7 veces la remuneración mínima, con independencia de la edad, sexo, función o experiencia; tres, todos los trabajadores son socios y nadie podrá ser expulsado de la cooperativa, excepto en caso de una conducta personal gravemente reprochable; cuatro, se crea un consejo de administración como máxima responsable de la empresa cuyos directores son nombrados por los socios de la cooperativa, quienes acordarán el nivel de remuneración; cinco, las utilidades generadas serán distribuidas como sigue: un 40% serán reinvertidas en la empresa, un 30% serán para los socios de la cooperativa, y un 30% para fines la comunidad en la que se encuentra instalada la empresa; y seis, se prohíbe la venta de sus productos a clientes que tengan propósitos bélicos.

No escapará al lector que se trata de una iniciativa sumamente audaz que no pocos auguraron fracasaría estrepitosamente por imponerse fuertes restricciones y tratarse de cambios que afectarían los derechos de propiedad. Sin embargo, a pesar de los pronósticos, de las dificultades y crisis en su devenir, la realidad demostró que la empresa fue creciendo en ventas, personal y utilidades, además de dar origen a varias empresas nuevas.

Para saber más:

https://www.scottbader.com/

https://en.wikipedia.org/wiki/Ernest_Bader

https://www.tesisenred.net/bitstream/handle/10803/525818/Tesi_Joaqu%C3%ADn%20Mu%C3%B1oz%20Traver.pdf?sequence=1&isAllowed=y

https://puntocritico.com/ausajpuntocritico/2018/09/02/lo-pequeno-es-hermoso-parte-xix-nuevas-formas-de-propiedad-por-e-f-schumacher/

https://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/9843504/04/19/Ni-capitalismo-ni-comunismo-asi-alcanzo-el-exito-el-empresario-Ernest-Bader-con-su-empresa-humanista-y-cuaquera.html

septiembre 18, 2020

La empresa cooperativa entra en acción

Photo by Austin Kehmeier on Unsplash
A raíz de mi última columna en que aliento a pensar fuera de la caja en que muchas veces estamos atrapados, el dilema capitalismo o estatismo, planteo la posibilidad de abrirse al concepto de cooperativismo afín con el espíritu de lo que suele llamarse economía colaborativa. Por ello vi con buenos ojos la iniciativa de una empresa pesquera islandesa que opera en el sur de Chile de traspasar el 20% de sus acciones a una cooperativa conformada por sus trabajadores. Creo que es el camino a seguir.

Entre las observaciones recibidas destaco dos que se relacionan fuertemente. Una que afirma que sería una situación ideal, pero que no está en nuestro ADN, ni de empresarios ni de trabajadores, dado que se requiere un nivel educacional apropiado.  La otra observación asimila el cooperativismo al capitalismo popular haciendo un recuerdo de lo que promovieron los ideólogos del capitalismo popular en tiempos del innombrable. Eran tiempos de crisis económica, comienzos de la década de los 80, cuando se privatizaron las empresas públicas más relevantes del país ofreciendo acciones a bajo precio a los trabajadores. Bastó que subiera el valor de las acciones para que los trabajadores las vendieran. El resultado fue la conformación de grupos económicos, muchos de los cuales sobreviven hasta el día de hoy.

Ninguna de las dos observaciones invalida el concepto de empresa cooperativa, sobre todo cuando observo las debilidades que encierran tanto la empresa capitalista como la empresa estatal. No se trata de eliminar estos tipos de empresas, sino que de abrir espacio a una nueva empresa basada en el concepto de la empresa para el que la trabaja, cuyos dueños y accionistas sean los propios trabajadores. Esta apertura será tan gradual como las circunstancias lo aconsejen, las que deben venir dadas por el contexto político, económico, social, educacional-cultural, tecnológico en que nos encontremos. Habrá sectores más proclives que otros, así como trabajadores más capacitados para avanzar en esta línea. En lenguaje actual, a propósito de la pandemia que nos afecta, debería ser un proceso paso a paso en la medida que se vayan cumpliendo  ciertas condiciones, las que pueden verse favorecidas mediante un clima e incentivos apropiados.

El otro alcance, vinculado a lo ocurrido en tiempos del innombrable, poco tiene que ver con el concepto de empresa cooperativa. En ésta, las acciones de la empresa son de los trabajadores, quienes no están facultados para venderlas a terceros mientras mantengan su vinculación laboral con la empresa. Y si dejan de trabajar en ella, solo pueden venderla a quienes trabajan en ella.

La filosofía de la empresa cooperativa busca superar la filosofía capitalista de dividir a las personas en quienes trabajan las empresas y quienes las dirigen. Ya a mediados del siglo pasado hubo una experiencia que subsiste con singular éxito hasta el día de hoy y a la que espero hacer referencia en una próxima columna.   

septiembre 13, 2020

Hacia una nueva empresa

Photo by Campaign Creators on Unsplash

La empresa pesquera islandesa FRIOSUR SpA decidió traspasar el 20% de su propiedad a quienes laboran en ella, sus trabajadores, quienes pasan a ser accionistas de ella a través de la Cooperativa de Trabajadores. Por medio de esta cooperativa pasarán a ser parte del directorio de la empresa.

La razón dada por el presidente de FRIOSUR SpA, José Luis del Río, es retribuir el trabajo, esfuerzo y compromiso que por muchos años han desplegado sus trabajadores, y que en ningún caso se trata de un regalo, sino un reconocimiento de algo justo.

Desconozco los detalles de la operación y las motivaciones de fondo que pudieren existir. Hay un historial de la empresa y su relación con senadores y diputados de la región de Aysén que invita a pensar en oscuros intereses entre distintos actores del mundo empresarial, político y de la pesca artesanal.

Sin entrar en disquisiciones, me quedo con lo que creo relevante: el camino que demanda el Chile de hoy. Es un imperativo dejar atrás la oposición capital-trabajo, propietarios versus trabajadores, para abrir paso a su fusión, donde los propietarios son los trabajadores. Es el camino de la concordia en contraposición al camino del conflicto. El propio ministro de hacienda, Ignacio Briones sostuvo que se trataba de un día especial al afirmar que “es un hecho notable, novedoso e innovador que avanza sobre un tipo de relación distinta, más colaborativa, entre empresarios y trabajadores, que pasan a ser parte de la propiedad del lugar donde trabajan”. Desde la acera política opuesta, el ex ministro de economía, Carlos Ominami, enfatizó que “va en el camino de estos nuevos tiempos, de incorporar a los trabajadores a la empresa y poner con ellos un ambiente de colaboración y no de conflicto”.

El desarrollo y su sustentabilidad están exigiéndonos una nueva empresa que busque la fusión del capital con el trabajo, que haga posible que la empresa sea de quienes la trabajan y que se vincule socialmente con el medio en que se localiza. Si bien no es un concepto nuevo, puesto que sus antecedentes se basan en el cooperativismo, cobra mayor vigencia que nunca dado el incremento de los niveles educacionales de los trabajadores de la mano de una mayor profesionalización en la conformación de las plantillas laborales y por la propensión de las empresas por disponer de estructuras más planas, menos jerarquizadas, más participativas, más flexibles, más humanas. 

En este contexto, el sentido común nos dice que la clásica división entre el capital y trabajo debiera ir perdiendo sentido y peso.

mayo 28, 2020

Razones en favor de las canastas


A raíz de mi última columna escrita sobre las famosas cajas o canastas familiares, a continuación se acompañan las razones dadas por el gobierno para distribuirlas a cerca de 500,000 familias que beneficiarían a 2 millones 500 mil de personas, con el propósito de efectuar un somero análisis de ellas. No obstante que conocía estas razones, de todos modos agradezco a quienes me las hicieron llegar.

1. Se afirma que asegura la provisión de alimentos ante las actuales necesidades, lo que no sucede al entregar plata que los necesitados podrían destinar a otros fines. Esto es ¿los destinatarios irán a comprar los productos de la canasta? O bien, ¿por qué cuando hay algún tipo de emergencia cualquier gobierno entrega, por ejemplo, frazadas? ¿por qué no le depositan en la cuenta rut para que compren frazadas, estufas, cocinas, etc.? ¿se ha pensado a qué público llega eso? ¿tienen EDUCACIÓN Y CULTURA para no comprar cualquier cosa menos lo más importante?

Respuesta: La lógica que inspira este argumento revela la desconfianza en la decisión de las familias al suponer que podría destinar los recursos a otros fines, razón por la cual sería necesario no otorgarle la libertad de definir qué comprar, sino que se le compra a su nombre. Sería interesante saber quiénes definieron el contenido de las cajas, con qué criterio lo hicieron y para qué tipo de familia. Es una lógica totalitaria, más propia de regímenes dictatoriales que de democracias, al adoptar decisiones entre bambalinas, las que afectan a terceros con recursos ajenos.

En relación a las preguntas ¿por qué cuando hay algún tipo de emergencia cualquier gobierno entrega, por ejemplo, frazadas? ¿por qué no le depositan en la cuenta rut para que compren frazadas, estufas, cocinas, etc.?

Afirmé en su momento que en caso de emergencias, como el de la pandemia actual, la provisión de canastas familiares tiene sentido si la cadena de abastecimiento está quebrada. Para el caso que se señala, frazadas, se trata de un bien único, no una canasta con muchos productos distintos, y no obstante ello, los distintos gobiernos han terminado optando por un bono invernal para atender las necesidades de abrigo, así como para el inicio de las actividades escolares se opta por el bono marzo para que la gente pueda comprar materiales escolares, en vez de proveerles de cajas con los materiales requeridos.

Respecto de las preguntas que ¿has pensado a qué público llega eso? ¿Tienen EDUCACIÓN Y CULTURA para no comprar cualquier cosa menos lo más importante? ¿quién te asegura que no vayan a comprar droga o vino?

Estas preguntas revelan una desconfianza, fundada o no, en la capacidad de las personas para decidir qué comprar. Bajo esta premisa debiéramos retroceder en el tiempo y volver al sistema donde los dueños de los fundos, de las salitreras, pagaban a sus peones u operarios con fichas que solo se podían ocupar para comprar en las pulperías que eran de los mismos dueños. Es como si el gobierno estuviese entregando canastas cuyos contenidos fueron comprados, con platas del Estado, a las empresas de los amigos de quienes conforman el gobierno.

Si desconfiamos en la capacidad de las personas para decidir qué comprar, me pregunto ¿por qué delegar en las personas la decisión de quienes han de gobernarnos o de legislar? Así era cuando el voto no era universal, cuando solo unos pocos podían votar, quienes tenían un patrimonio, la oligarquía, únicos iluminados de la época con derecho al voto.

2. Aunque la logística es más complicada, se asegura (por economías de escala) más por menos.

Respuesta: Las dificultades que se han puesto de manifiesto en el curso de los días dan cuenta que no se asignó el peso que correspondía al complejo abordaje logístico asociado a la cadena de abastecimiento. Afirmé en su momento que la cadena vinculado al aprovisionamiento de una canasta familiar, incluyen procesos que no son triviales: a) hay que definir e identificar el contenido de la canasta asociado al monto que se presupuestó; b) a quienes comprar; c) dónde almacenar la compra; d) cómo armar cada canasta; e) cómo distribuir las canastas y quiénes las distribuirán; y f) cómo entregar las canastas. Toda esta cadena tiene un costo que no es menor por más voluntarios que se tengan tanto para el armado de las canastas como para su distribución. Toda esta cadena tiene un costo, por más voluntariado que quieras ponerle, y que más probable que sea sustancialmente mayor que la economía de escala que eventualmente se haya podido obtener con la compra al por mayor. Me compro el argumento si la economía de escala es mayor que el costo logístico generado para proveer las canastas.

3. Se evita desplazamiento de gente a comprar alimentos y disminuir el contagio.

Respuesta: Este argumento se cae desde el momento que la llegada de las cajas no está impidiendo que las personas estén saliendo de sus casas, ya sea a trabajar o a efectuar las compras. De hecho, en el curso de los días en contagio ha ido in crescendo y nada indica que la llegada de las cajas esté aminorando este crecimiento. Me compraría el argumento si estuviésemos viendo una sustancial disminución de salidas a comprar por parte de la gente acompañada de una baja en los contagios. Creo que estamos viendo lo contrario,

Cabe agregar, algo vergonzoso y no por ello menos relevante: la manipulación política por parte de alcaldes, senadores, diputados, ministros, seremis y otros personeros políticos distribuyendo cajas, algunas de ellas con los nombres de los próceres, quienes simulan ser los benefactores.
Inevitables son también las suspicacias que despierta un gobierno con una impronta gerencial a toda prueba. Los recursos comprometidos son significativos, del orden de los 15 mil millones de pesos sin incluir los costos de la cadena de abastecimiento, más o menos la mitad del fraude que conocimos de los carabineros y que sería interesante cotejar con tantos otros fraudes. Ojalá algún día conozcamos la verdad en esta materia.

Por último se me señala que según la última encuesta CADEM, más del 80% de la población estaría aceptando la medida de proveer canastas familiares y estableciendo como corolario que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Al respecto quisiera aclarar que mi escrito no pretende ser la última palabra, tan solo pretende expresar lo que pienso. Si la mayoría está o no de acuerdo con lo que pienso, es otro cuento. No es mi intención congraciarme con la mayoría ni con la minoría, ni aferrarme a lo que pienso contra viento y marea. Por el contrario, sobre la base de buenas y poderosas razones estoy abierto a pensar de otra manera.

enero 16, 2020

Nuestro cuello de botella: la educación

Recientemente tuve el privilegio de ser invitado a participar en uno de los diálogos ciudadanos organizados por el gobierno regional del Maule destinados a identificar las principales necesidades que tenemos como país.

Estos diálogos, así como los cabildos, han sido estimulados en gran parte gracias a la erupción social desatada a partir del pasado 18 de octubre y que en cierta forma han disparado las alarmas, cuyo tenor depende del cristal con que se mira. Desde un extremo, se pone el acento en los actos de inusitada violencia que se han desatado sosteniéndose que la erupción tiene su origen en el partido comunista con el propósito de erosionar un sistema neoliberal que el mundo ha estado mirando como modélico, ejemplo a seguir. Desde el otro extremo, el énfasis está puesto en las marchas pacíficas y masivas, expresivas de un malestar acumulado por los más disímiles motivos: entre los que destacan dificultades para acceder a una educación y salud de calidad, precariedad laboral, alto endeudamiento y bajas pensiones. Esta tesis apunta al cambio constitucional acompañado de una potente agenda económica y social.

En referencia a las principales necesidades que tenemos, mi intervención estuvo centrada en la educación, dado que es el que considero como el gran cuello de botella que tenemos, y que ya lleva mucho tiempo. No es nada nuevo lo que estoy afirmando, y por lo mismo, es preocupante.

Mal que mal, desde hace más de medio siglo venimos haciendo una reforma educacional tras otra, desde tiempos de Frei Montalva. Si bien el país que tenemos hoy no es el mismo en términos de cobertura, seguimos al debe en términos cualitativos. Otros países, particularmente en el sureste asiático, que estaban más rezagados que nosotros, hoy nos aventajan y por mucho. Desde hace más de medio siglo vengo escuchando que debemos diversificar nuestras exportaciones, romper nuestra dependencia del cobre y de nuestros recursos naturales, agregando valor a nuestros procesos productivos. Sin embargo, si miramos nuestra matriz productiva y exportadora, así como nuestra cultura empresarial y laboral, todo indica que seguimos sin dar el salto.

Nuestra visión cortoplacista, así como la imposibilidad de llegar a acuerdos en materias sustantivas, nos impide despegar. Mientras sigamos invirtiendo menos del 1% de nuestro producto geográfico bruto en investigación y desarrollo; mientras solo unos pocos académicos e investigadores se inserten en empresas productivas privadas; mientras el peso de las inversiones en investigación y desarrollo lo lleve el Estado; y mientras no exista una cultura que valorice el trabajo responsable y bien hecho, seguiremos comulgando con ruedas de carreta.

Basta mirar lo que ha ocurrido con los países que en este último medio siglo han dado el salto al desarrollo. Ya no exportan piedras, sino que tecnología cada vez más sofisticada. Todo ello gracias al respaldo de un potente sistema educativo capaz de desatar todas las potencialidades del ser humano. No hay atajos.

julio 18, 2019

Osorno sin agua

En pleno siglo XXI, en una ciudad de Chile, su población se encuentra sin disponibilidad de agua potable desde hace ya más de una semana. Estamos hablando de un país que se vanagloria de estar adherida a la OCDE, de tener el más alto ingreso per cápita de América Latina, de ser la punta de lanza del neoliberalismo a nivel planetario. Del país que no pocos miran, unos embobados, otros con recelo.

Un país cuya producción y distribución de agua potable se encuentra totalmente privatizada, no en tiempos del innombrable, sino que bajo uno de los gobiernos de la Concertación, el encabezado por Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Se asumía que para encabezar la transición hacia la democracia, se había escogido a quienes se plantearon como alternativa a la continuidad de la dictadura, la Concertación de Partidos por la Democracia. Desconozco en qué minuto se le dio vuelta el paragua, pero lo concreto es que por razones que también desconozco, aunque imagino, en vez de plantarle cara al neoliberalismo, terminó por consolidarlo, restringiéndose a limarle sus aristas más ásperas.

El país, cansado de escoger a quienes han terminado por ser cooptados por la derecha, ha terminado por colocar en el gobierno a quienes son los auténticos impulsores del modelo político, económico y social que se tiene. Ahora a ellos les ha estallado este desastre en Osorno, revelador del contexto en que se mueven, se gestionan las empresas privadas cuyos objetivos uno, dos y tres, no es otro que maximizar utilidades a como dé lugar, sin mayores consideraciones. Revelador también de un gobierno que está haciendo el loco, y de un Estado que mira al techo, sin capacidad alguna de fiscalización al amparo del concepto predominante, que no es otro que dejar que las empresas privadas se muevan como pez en el agua.

Estamos ante un espectáculo digno de Ripley, donde la versión que circula señala que quien estaba a cargo de rellenar un estanque de petróleo de un motor ubicado cerca de la toma de agua potable, justo antes de los filtros, abrió la llave de paso para rellenar, y al parecer, habría omitido u olvidado cerrar la llave, provocando el rebalse de petróleo a los filtros, inutilizándolos y afectando la planta de tratamiento de aguas. Estos motores, localizados en las inmediaciones de la planta de tratamiento de aguas, suelen ser eléctricos justamente para evitar los motores a petróleo por los riesgos de manipulación que encierra, como el que estamos presenciando.

La razón por la cual la empresa sanitaria habría desechado el uso de motores eléctricos sería de orden económico: la electricidad en hora de punta es muy cara, razón por la cual no habrían encontrado nada mejor que instalar generadores diésel para generar energía propia durante las horas punta. Inteligencia pura guiados por la maximización de las utilidades. Cero gestión del riesgo. Cero consideraciones éticas.

Quien preside el directorio de la empresa responsable de este desaguisado de marca mayor, es Guillermo Pickering, quien fuera subsecretario de Interior en tiempos de Frei Ruiz-Tagle, subsecretario de Obras Públicas bajo el gobierno de Lagos, miembro del directorio de Ferrocarriles del Estado, director de Metro, hoy cooptado por el neoliberalismo y privatizado hasta la médula.

Este es el paisito en que nos movemos. Solo falta que venga un Trump para que nos diga: bueno, si no les gusta, váyanse a otra parte. Mientras tanto Piñera que estaba a punto de partir a un evento privado mundial gracias a una invitación de Google que nadie conocía, y que se vino a conocer a última hora, en un gesto que enternece, decidió no solo no viajar con su familia, sino que quedarse en el país, para “monitorear” el desastre y ponerle término cuanto antes. Con ello espera amortiguar y revertir la eventual caída en las encuestas que este evento le reportaría.

Lo ocurrido invita a pensar en la necesidad de una reingeniería profunda en nuestras propias cabezas de modo de situar al ser humano en el centro de nuestras preocupaciones siempre, no solo cuando queda la crema.

junio 13, 2019

El modelo de negocio automotriz chileno

En el ámbito automotriz, al menos en Chile, se ha institucionalizado un modelo de negocio que resulta imposible soslayar para quienes crecimos y creemos que cualquiera sea el bien/servicio, su precio contado siempre debe ser más bajo que el precio crédito. Hoy aparenta ser al revés.

El modelo de negocio imperante, para la venta de vehículos nuevos, se basa en un precio contado al que se rebaja lo que se denomina un bono de financiamiento para el caso que se quiera comprar al crédito. Por ejemplo, si un automóvil tiene un precio contado de 8 millones y un bono de financiamiento de un millón y medio, entonces su precio crédito sería de 6,5 millones con la posibilidad de comprarlo con un modesto pie de $500,000 y el saldo en cómodas 12, 24 o 36 cuotas mensuales. La trampa está en las tasas de interés que se aplican, cuyos valores son tales que se termina pagando dos a tres veces el precio del vehículo. Todo esto, libre y voluntariamente.

Este modelo de negocio es tal que la empresa comercializadora de automóviles no actúa sola, sino que en alianza con una empresa financiera, fundiéndose ambas en una sola. Sumando y restando, el verdadero negocio está en vender automóviles al crédito antes que al contado.

Para remate, cuando han pasado un par de años pagando cuotas, desde la empresa que nos vendió el vehículo te invitan a renovarlo, recibiéndolo en parte de pago por otro nuevo, pagando un valor contado que puede llegar a ser cero, y que tan solo implica un aumento en el valor de la cuota que se está pagando y/o extender el pago de la cuota por no pocos meses más. Así volvemos a creer que tenemos un nuevo vehículo. De hecho no somos dueños de nada hasta que no paguemos la última cuota, por lo que se trataría de un leasing como se denomina a este mecanismo de venta.

De esta forma el consumismo nos consume y explica gran parte de los problemas que nos afligen, del malestar que está ahí, en el ambiente, en el aire y que se expresa en los altos niveles de endeudamiento y depresión existentes.

Haríamos bien en hacer un alto en el camino para no dejarnos seducir por cantos de sirena. Es difícil e insoslayable, pero no imposible.

noviembre 27, 2018

La competencia para emprender

Photo by Austin Distel on Unsplash
Desde que tengo uso de razón, si es que tengo alguna, de tanto conjugar los verbos crear, innovar y emprender, hace rato que debiésemos haber salido del subdesarrollo. Desafortunadamente, aparte de cursos, seminarios, coaching, talleres y exposiciones, en la práctica, bien poco se ha creado, innovado y emprendido en nuestro país. No quiero ni pensar en todo lo que se ha invertido para promover la creatividad, la innovación y el emprendimiento.

No se trata de afirmar que no se ha creado, ni innovado ni emprendido nada, pero desafortunadamente lo que se ha hecho ha sido marginal, no ha tenido mayor impacto, no nos ha permitido saltar hacia el desarrollo. Nuestra canasta exportadora sigue estando dominada por la extracción de nuestros recursos naturales sin mayor valor agregado.

De la teoría a la praxis, todo indica que hay mucho trecho. En este país pareciera que renta más comprar lo que ya existe, administrar lo que se hereda, antes que crear, innovar y/o emprender. Basta ver qué ha hecho la mayoría de los superricos, ese 0,1% de la población activa. A este segmento poblacional le sobran espaldas financieras, las mismas que les faltan a los demás.

No es broma crear, innovar o emprender. Se requiere fuerza interior, espíritu de lucha, autoestima, ganas, propensión al riesgo, convicción, responsabilidad, perseverancia, mente abierta –open mind-, buscar soluciones a los problemas y las necesidades de las personas, antes que crear nuevas necesidades. Y una ética intachable capaz de resistir los atajos que ofrece la corrupción que inhibe cualquier emprendimiento.

La competencia para emprender suele tener una connotación más económica vinculada a la generación del autoempleo, al inicio de una nueva actividad conducente a crear valor, y que por tanto mira al mercado, al igual que innovar. Sin embargo, de lo dicho más arriba, no necesariamente es así. Se puede emprender sin que ello esté asociado a un nuevo proyecto o una nueva empresa. La competencia para emprender no se agota en ello, sino que va más allá, incluye una disposición para crear, innovar, confianza en sí mismo. Una disposición a fracasar una y otra vez sin amilanarse, sabiendo que el camino al éxito está empedrado de fracasos. En consecuencia, lo peor que podemos hacer es castigar el fracaso, puesto que al hacerlo estamos inhibiendo todo propósito de emprendimiento. El éxito sin esfuerzo, no es tal, es simple volador de luces.

Todas estas son cualidades que debemos tener todos, empleadores y empleados, por lo que emprendedores debiésemos ser todos. Pero claro, otra cosa es con guitarra.

julio 28, 2018

Por la boca muere el pez

Foto de Markus Winkler en Unsplash
La región del Maule (Chile) está siendo testigo del cierre de emblemáticas empresas, en este caso, la planta que tiene la Industria Azucarera Nacional (IANSA) en Linares y la empresa de pastas Suazo en Curicó. Este hecho forma parte de una cadena de cierres o traslados de empresas regionales que se arrastra por décadas con las consiguientes consecuencias en términos de empleo.

En un caso, IANSA, se trata de una empresa nacional de origen estatal, privatizada en tiempos del innombrable. Una empresa creada en el marco de una estrategia de desarrollo y de seguridad nacional destinada a forjar una sólida base productiva en el ámbito industrial y alimentario. Contexto que explica la creación de múltiples empresas públicas (estatales). Entre otras, destacan la Empresa Nacional de Electricidad (ENDESA), la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTEL), la Empresa Nacional del Carbón, la Compañía de Teléfonos de Chile (CTC), la Empresa de Aceros del Pacífico (CAP), la Empresa Nacional de Computación (ECOM), la Línea Aérea Nacional (LAN), la Empresa periodística La Nación, la Sociedad Chilena Química y Minera de Chile (SOQUIMICH) y Laboratorios Chile. Algunas desaparecidas, en tanto que muchas de ellas privatizadas en los últimos años de la dictadura en un proceso caracterizado por la falta de transparencia. Esta falta de transparencia permite explicar su traspaso a quienes estaban arrimados al poder de entonces. Ejemplos paradigmáticos son Yuraszeck y Ponce Lerou, este último entonces yerno del innombrable.

En el otro caso se trata de una empresa privada que sucumbe frente a la despiadada competencia de empresas nacionales oligopólicas y las importaciones. Aguantó hasta donde le fue posible, pero finalmente cayó al carecer de las espaldas financieras de sus competidores. Si bien en un comienzo los consumidores se ven favorecidos con menores precios, una vez despejado el panorama se genera una oferta oligopólica con alto riesgo de incurrir en colusiones. Productores oligopólicos que finalmente terminan por perjudicar a los consumidores.

En ambos casos, al amparo de la sacrosanta eficiencia, se adoptan decisiones en las que se sacrifica al ser humano. Es un imperativo revisar esta creciente realidad que está destruyendo nuestra convivencia. Todo país con dos dedos de frente fortalece su base agrícola, subsidiándola si es necesario, no la abandona como nosotros.

Lo llamativo es que esto viene a ocurrir en el marco de un gobierno que triunfó bajo el lema “vienen tiempos mejores”. Al menos para los trabajadores de la planta de Linares de IANSA, así como para los de la empresa de pastas Suazo, y de tantas otras empresas que están reduciendo personal, los tiempos actuales están lejos de ser tiempos mejores. La pregunta que cabe hacerse es ¿para quienes son tiempos mejores?

marzo 28, 2018

A lucrar sin parar

Gracias al movimiento estudiantil se generó un proyecto de educación superior que buscó eliminar el lucro en las universidades por la vía de impedir que estén en manos de empresas controladoras con fines de lucro. Este proyecto fue aprobado bajo el anterior gobierno de Bachelet con el concurso de parlamentarios de todas las bancadas luego de un largo proceso no exento de dificultades.

Y cuando se pensaba que el proyecto ya estaba en curso, Pilar Armanet, a nombre de la Corporación de Universidades Privadas, hace una presentación ante el Tribunal Constitucional (TC) para que revise la legalidad del artículo correspondiente. Con ello aprovecha la instalación del nuevo gobierno de derecha y la conformación de un TC dominado por quienes han colaborado con el primer gobierno de Piñera. Armanet, fue vocera del primer gobierno de Bachelet, milita en uno de los partidos que conformaban la Nueva Mayoría, el PPD, y actualmente es rectora de la Universidad de las Américas.

Como se temía, el TC acaba de declarar inconstitucional el artículo del proyecto de educación superior que prohibía las universidades incluir controladores con fines de lucro. El subsecretario de educación se apresuró a señalar que lo resuelto por el TC no altera la esencia de la legislación que prohíbe el lucro. Sostuvo incluso que la ley prohíbe tajantemente la posibilidad de lucro en las universidades y que el reciente fallo no altera esta situación. Finalizó afirmando que cualquier universidad que busque lucrar con la educación será sancionada.

Lo expuesto no dejará de extrañar a más de un lector. ¿Cómo es eso? ¿se prohíbe o no el lucro en las universidades?

El artículo 15 del DFL 1 del 30 de diciembre de 1980 afirma que las universidades, que se creen deberán constituirse como personas jurídicas de derecho privado sin fines de lucro. A más de un observador le extrañará que se trate de una ley de tiempos del innombrable, cuando el dominio de los economistas Chicago Boys no tenía contrapeso alguno. La razón fundamental la dio Pablo Barahona (QEPD), quien fuera ministro de economía, presidente del Banco Central y uno de los dueños de la Universidad Finis Terrae. Afirmó que las grandes universidades del mundo no tienen fines de lucro, sus rectores los eligen los profesores, no los dueños. No se venden ni se heredan como las fábricas o buses. El lucro sería a costa de la calidad. Lo que importó al momento de promulgarse la ley era abrir la posibilidad de crear universidades privadas que hicieran contrapeso a las universidades existentes que se veían dominadas e infiltradas por la izquierda. En consecuencia, no era el afán de lucro el que dominaba la escena, sino que ganar la batalla de las ideas por parte de la derecha en un terreno que históricamente le ha sido esquivo: las universidades.

Si se mira lo que son actualmente las facultades de economía y negocios del grueso de las universidades chilenas, incluidas las estatales, pocos dudan del ascenso de la derecha. Con el tiempo, consolidado el pensamiento neoliberal en las universidades, la tentación por lucrar se fue fortaleciendo. Surgieron figuras “originales” orientadas a burlar la ley: universidades sin infraestructura física que arriendan a inmobiliarias cuyos dueños son los mismos de las universidades. Empresas que prestan servicios a las universidades cuyos propietarios son los mismos, cuidándose de afirmar que las transacciones son a precio de mercado. Simultáneamente, a lo largo de todas estas décadas, las universidades lucran infringiendo la ley a vista y paciencia de autoridades nacionales que han estado mirando al techo aduciendo que no disponen de herramientas para controlar el lucro. Hecha la ley, hecha la trampa.

Desafortunadamente lo acordado por el TC más parece entrar en una lógica de guerra que de acuerdos, al borrar con el codo lo que se había acordado en el parlamento.

octubre 19, 2017

Hacia la empresa inteligente

Las nuevas tecnologías de información y comunicación (TICs) están produciendo una revolución a gran escala cuyo impacto en todos los planos no resulta fácil predecir. Los cambios que se están produciendo en el mundo que nos toca vivir está afectando tanto la forma en que se organizan las empresas, como su producción y la interacción con los clientes.

El impacto de los cambios se expresa en el incremento de las ventas en línea vía internet, en la intensa interacción humana a través de las redes sociales, en el aumento de aplicaciones para los celulares que han pasado a ser dispositivos imprescindibles para quienes no quieran quedar “fuera de sistema”, en la masividad del marketing digital. Todo ello de la mano de pequeñas empresas que en la actualidad son grandes empresas globales, que no conocen fronteras, como es el caso de Google, Facebook, Apple, Amazon, entre otras.

La industria 4.0, también llamada industria inteligente o conectada es aquella que digitaliza sus procesos productivos mediante la introducción y aplicación intensiva en las fábricas de las nuevas tecnologías digitales, esto es, sensores, comunicación entre máquinas en tiempo real y sistemas de información. Todo ello con miras a hacer más eficientes los procesos productivos, en términos de tiempos de producción, de calidad de los productos, y de menores costos. Todo ello con miras a una mayor productividad, a la satisfacción de los clientes, a añadir servicios a los productos físicos, a proveer servicios de postventa, disponer de información respecto de los intereses y demandas de los clientes que facilite el mercadeo digital.

La industria 4.0 se apoya esencialmente en el análisis de grandes volúmenes de datos, la computación en la nube, la ciberseguridad, la robótica y la integración de los procesos. Se aspira es que toda empresa funcione como un reloj suizo, esto es, tiquitaca.

No se trata de empresas autodirigidas y gestionadas por robots, aun cuando existan actividades y procesos robotizados, sino que de un profundo cambio en los ambientes laborales como consecuencia del desarrollo de sistemas de software y de análisis de datos capaces de transformar grandes volúmenes de datos (big data) en información útil y valiosa para la producción de bienes/servicios que se ajusten a las necesidades de clientes específicos.

Mientras la primera revolución industrial tuvo que ver con la mecanización del trabajo, la segunda se relaciona con el ensamblaje en la producción en serie. Y así como la tercera revolución se asocia a la computación y la automatización, en esta cuarta revolución cobra relevancia la convergencia entre la automatización de los procesos industriales y las TICs, las que permiten optimizar las operaciones, reducir costos y mejorar la calidad de los productos y/o servicios finales.

El desafío de quienes lideran las empresas es iniciar y gestionar este proceso de transformación digital. De lo contrario se corre el riesgo de quedar a la vera del camino.

octubre 12, 2016

Expo Proyectos en Empresas 2016

El jueves 13 de octubre, entre 10 y 14 horas se desarrollará en la plaza de armas de Talca la quinta exposición de proyectos realizados por alumnos de la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial de la Universidad de Talca en las áreas de: gestión empresarial, desarrollo de sistemas web, innovación y emprendimiento, y procesos de negocios.

Esta exposición, se viene realizando desde el año 2012 a partir de una invitación que la Municipalidad de Talca extendiera a la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial, en su intención de aprovechar y poner al servicio de la comunidad los espacios públicos disponibles. La carrera aprovechó esta invitación para dar a conocer a la comunidad su modelo de trabajo con empresas, por la vía de “aprender haciendo”, que constituye su sello, el que es altamente valorado tanto por los alumnos actuales, como por los egresados y sus empleadores. Valoración que se explica porque la realización de proyectos en empresas durante sus estudios ha promovido el desarrollo de competencias genéricas, en particular las relacionadas con el trabajo en equipo y de comunicación, tanto oral como escrita, sin perjuicio de otras competencias asociadas a la responsabilidad y el cumplimiento de compromisos.

Estas características hoy en día son esenciales para cualquier empleador, y en efecto, son las que han facilitado la rápida inserción laboral de los titulados de la carrera, quienes están egresando con una experiencia laboral que les provee el desarrollo de proyectos orientados a la resolución de problemas reales, destacándolos frente a otros postulantes al momento de buscar sus primeros empleos.

La exposición de los resultados de estos proyectos es una oportunidad para mostrar a la comunidad regional los aportes que se hacen desde una carrera joven a muchos emprendedores y empresarios de la región para mejorar la calidad de la gestión de sus negocios.

También, constituye una oportunidad para que los estudiantes de enseñanza media conozcan una opción académica distinta e innovadora que reporta alta empleabilidad a sus egresados. Por este motivo, habrá un stand especialmente equipado para ofrecer información sobre la carrera y sobre el intercambio académico que pueden efectuar los estudiantes.

Adicionalmente, los empresarios y ejecutivos de empresas pueden tomar conocimiento de lo que son capaces de hacer nuestros futuros profesionales, e inscribirse con sus propios proyectos para que sean también beneficiarios de las soluciones ofrecidas por esta carrera. Esta exposición se complementará con una charla sobre la importancia y las alternativas de emprendimiento existentes que se dará a mediodía en la pérgola de la plaza. Dado el carácter público del evento, están todos invitados.

agosto 23, 2016

El desafío de diseñar una organización

Photo by Sebastian Herrmann on Unsplash

En estos tiempos turbulentos, de un dinamismo y desarrollo científico y tecnológico sin precedentes, las personas y las organizaciones están enfrentadas a enormes desafíos si es que aspiran al menos a sobrevivir y no morir en el intento.

El imperativo de hoy pareciera ser renovarse o morir. Lo vemos en todas las esferas, tanto con los boliches de las esquinas de antaño como con los servicios de transporte urbano.

En este marco las organizaciones se ven en la necesidad de estar permanentemente revisando sus modelos de negocios, al igual que sus diseños organizacionales. Este último concepto va más allá de las estructuras organizacionales o de los conocidos organigramas, las que solo dan cuenta de la distribución y agrupamiento de los puestos de trabajo.

El diseño organizacional busca dar respuesta a interrogantes que son esenciales para visualizar si está alineado con un modelo y una estrategia de negocios en particular. A continuación haré mención a aquellas que no podrán obviarse.

La conformación de las unidades de trabajo, esto es, los departamentos, centros, direcciones, nos obligan a interrogarnos respecto del criterio de agrupación del personal con que se cuenta. Los hospitales y las clínicas suelen hacerlo en base a las especialidades (obstetricia, urología y otros); las empresas consultoras en base a proyectos, donde lo que une a las personas es estar embarcado en un mismo proyecto; otras empresas lo hacen en base a procesos (mantención y reparaciones). El formato tradicional de división del trabajo ha estado basado en las clásicas funciones al interior de las empresas, tales como producción, comercialización, contabilidad, recursos humanos, etc. También están aquellas que se estructuran en base a los mercados que atienden, ya sea de carácter geográfico (zona norte, centro, sur), etáreo (niños, hombres, mujeres, adultos mayores) u otros.

Una segunda interrogante tiene relación con la autoridad, la cadena de mando, lo que implica identificar a quienes reportar, a quienes supervisar, ordenar, esto es, identificar la relación jerárquica o de autoridad a establecer. Lo anterior, acompañado de la modalidad que adoptará: una relación de carácter autoritaria o democrática, de arriba hacia abajo, o entre iguales.

La próxima interrogante se refiere a la cantidad de personas que es posible dirigir eficaz y eficientemente, lo que está asociado a las respuestas dadas a las interrogantes anteriores, y que define lo que se denomina amplitud o tramo de control. Mientras más amplio sea un tramo de control, o sea, mientras mayor es la cantidad de trabajadores a dirigir o supervisar, se espera un menor número de niveles, una organización más plana, horizontal o “chata”.

Otra interrogante está referida al nivel en que se adoptan las decisiones; mientras más alto sea el nivel en que tienden a tomarse las decisiones, más centralizada será una organización, y por el contrario, una organización será más descentralizada en la medida que las decisiones, cualesquiera que estas sean, puedan ser adoptadas al más bajo nivel.

Una última interrogante está asociada al nivel de formalización de la empresa, esto es, en qué medida las personas se rigen por reglas, normas, protocolos, estándares, procesos definidos, preestablecidos. Debe tenerse presente que toda formalización resta espacios de libertad, con las ventajas y desventajas que ello conlleva.

Como se puede observar, el desafío de diseñar una organización es una tarea compleja, y para responder las interrogantes planteadas inciden distintos factores, que por lo general actúan en direcciones opuestas. Entre estos factores se deben considerar el tamaño, la historia, trayectoria, sector y entorno en el que opera la organización, así como el personal y la tecnología con que cuenta.

Una organización moderna, que opera en el sector de las nuevas tecnologías es un hecho que deberá disponer de personal altamente calificado, que muy probablemente requiera y demande una amplia libertad de acción para desarrollar su trabajo, así como un elevado nivel tecnológico ya sea para las comunicaciones internas como externas como para los sistemas que sus actividades demanden. En este esquema para tener éxito, muy probablemente la empresa deba tener un bajo nivel de formalismo para que su personal tenga espacio para decidir, crear, innovar y emprender. Ello implica que también deberá tender a la descentralización, confiando en las decisiones que se adopten al más bajo nivel. Por otro lado la forma en que se relacionen entre sí superiores y subordinados deberá tener un talante eminentemente democrático, de igual a igual, fundado en la confianza, en la responsabilidad de cada uno. No basta con tener estrellas en el ámbito de cada especialidad, sino que estrellas también en materia de calidad humana, en el trato, en la relación con el otro.

Por el contrario, una organización tradicional, convencional, estable, de larga data, cuya tecnología y mercado no ha cambiado mayormente en el sector en el que opera, y que tampoco aspira a alterar mayormente su presente, lo más probable que tienda a ser altamente formalizada, con rutinas predefinidas, donde cada trabajador sepa claramente lo que tiene que hacer y que se limita a ello. También es muy probable que sea altamente jerarquizada, cuyos trabajadores tienen un bajo nivel de escolaridad, y que por lo mismo necesitan que se les ordene y diga lo que tienen que hacer. También tenderá a ser una organización altamente centralizada, desconfiándose que en los niveles inferiores se esté en condiciones de tomar decisiones.

Como no escapará a los lectores, hay harto paño que cortar cuando se trata de diseñar una organización, sea esta pública o privada, con o sin fines de lucro, del sector productivo o de servicios.

mayo 18, 2016

Un país apatronado, colonial

Conversando con amigos uno se entera de ciertas actuaciones muy extendidas, que me tomaré la libertad de exponer mediante un par de casos.

Un subordinado, Perico, solicita apoyo para la inscripción a un congreso en el que participará y a quien se le está costeando el viaje y la estadía. Su jefe, inmediato, Fulana, le informa que no puede acceder a la petición porque los procedimientos, las normas, los protocolos vigentes, emanados de instancias superiores, entre ellos el jefe de Fulana, así lo establecen. Ante esta respuesta, Perico resuelve recurrir a instancias superiores, al jefe de Fulana. Éste no encuentra nada mejor que acceder a la petición vulnerando por sí y ante sí, las disposiciones en las cuales él mismo participó, sin consultar ni informar a Fulana.

En otro caso un personaje, que llamaremos Zutano, tenía bajo su responsabilidad reducir la alta morosidad en los pagos de los clientes de una empresa. Se establecieron definiciones y requisitos exigibles y/o deseables para renegociar las deudas. Dado que uno de los clientes no cumplía con los requisitos para una eventual renegociación, su petición fue rechazada por Zutano. El cliente resolvió recurrir al jefe directo de Zutano, quien luego de escuchar los argumentos, decidió, por sí y ante sí, renegociar la deuda no obstante no cumplir los requisitos establecidos. Solo posteriormente, no sin perplejidad, Zutano se enteró de ello.

Y así, muchos otros casos del mismo tenor, en el que los jefes son pasados a llevar sin consideración alguna. ¿Cuál es el punto? ¿Qué hacer en estos casos? Depende! ¿De qué depende?

Cuando en cierto nivel se adopta una decisión, los afectados tienen todo el derecho a recurrir a las instancias que estimen pertinentes, las que tienen el deber de escuchar el reclamo que se trata, y explicar porqué el reclamo no corresponde ser acogido, excepto si se trata de una situación injusta, una arbitrariedad, una arrancada de tarro del subordinado, o bien las circunstancias ameritan una especial consideración por razones políticas, humanitarias u otras. En estos casos, y solo en éstos, lo que corresponde es explicar que se conversará con el subordinado para ver qué solución puede darse, y que dentro de un plazo prudencial se dará una respuesta definitiva, la que le será confirmada por quien tiene la responsabilidad del caso.

De lo contrario, la señal que se da es que uno vale callampa, y que quien tiene la manija es el superior. Bajo este esquema, este superior se siente un macanudo, que tiene el poder, un poder de barro, pero poder al fin y al cabo. Con ello no se hace sino promover el centralismo, donde hay que recurrir al de arriba porque es quien corta el queque. La idea es que las malas noticias las dé el de abajo; las buenas el de arriba. Así es como se perpetúan los mismos de siempre.

Desgraciadamente, con tales comportamientos de los superiores, que de alguna manera nosotros mismos avalamos, no hacen sino reforzar este modelo de trabajo que solo fomenta el autoritarismo, el centralismo, la destrucción de los conductos regulares y de los formalismos existentes.

También se da el caso inverso, cuando los jefes inmediatos eluden las decisiones complejas, difíciles, chuteando la pelota para arriba. Pero eso ya es para otra columna.

abril 27, 2016

Los taxistas y Uber

La ciudadanía ha podido ser testigo de las últimas escaramuzas entre los taxistas y Uber, no solo en nuestro país, sino que a nivel mundial. Se trata de un fenómeno nuevo ilustrativo de los vertiginosos cambios que las nuevas tecnologías de información y comunicación están produciendo. Cambios que afectan esencialmente a quienes se duermen en los laureles creyendo que pueden vivir al margen de tales cambios.

En este caso el cambio es tal que ha producido reacciones destempladas, propias de quienes se sienten fuertemente afectados. En este caso, los taxistas, que prestan servicios de transporte a quienes lo requieren bajo regulaciones específicas.

Hoy este servicio está siendo provisto por conductores, y ocupado por usuarios, gracias a una aplicación de búsqueda y servicio de transporte que se instala en los celulares tanto del usuario como del conductor del vehículo. Uber es la empresa de tecnología que ha desarrollado esta aplicación que proporciona una red de transporte privado, a través de su software de aplicación móvil, que conecta los pasajeros con los conductores. Este software opera sobre internet facilitando el transporte de personas de un lugar a otro; ofreciendo un plano virtual de la ciudad señalando la localización de los vehículos; y desplegando las características tanto del vehículo como de la persona que lo conduce.

Por tanto, la propuesta de valor de Uber es la utilización de una aplicación para solicitar el servicio de vehículo con las características especificadas por el cliente y con un conductor cuyos antecedentes pueden ser conocidos, ofreciendo en consecuencia, una comodidad, seguridad y rapidez con precios competitivos.

Esta propuesta está dirigida a quienes se encuentran dentro de la cobertura de Uber, cuentan con celulares conectados con internet, poseen tarjetas de débito/crédito internacionales, esto es, a los segmentos de más altos ingresos.

Los taxistas tienen razón cuando sostienen que se trata de una competencia desleal porque ellos están sometidos a regulaciones específicas que no poseen quienes conducen vehículos al amparo de la tecnología desarrollada por Uber. Pero eso no se resuelve amenazando a los conductores ni destruyendo los vehículos que transportan pasajeros bajo esta tecnología, sino que exigiendo las mismas reglas de juego. Ya sea relajando las regulaciones que imperan sobre los taxistas, o elevándoselas a Uber.

Ocurra o no esta equiparación, más temprano que tarde, veo a los taxistas inscribiéndose en Uber, o creando otra aplicación con más y mejores características que Uber.

Lo concreto es que por décadas, los taxistas han actuado como un cartel, creyendo que el mundo no ha cambiado, sin percatarse que, nos guste o no, no tenemos otra salida que subirnos al carro de la modernidad para seguir ganándonos el pan nuestro de cada día. La precariedad, la volatilidad ha llegado para quedarse. Se acabaron los tiempos en que teníamos un boliche que trabajábamos en las mismas condiciones que nuestros abuelos. Los que lo hicieron, desaparecieron o están por desaparecer.