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mayo 10, 2024

La comunicación tecnológica versus la humana

Foto de Marvin Meyer en Unsplash

Sin duda que la tecnología, los portentosos avances tecnológicos que estamos viviendo están cambiando la forma en que nos relacionamos y ocupamos nuestro tiempo. Pero para muchos adultos mayores, la velocidad de los cambios es tal que supera la velocidad con que son capaces de adaptarse a tales cambios. Les complica enormemente mantenerse en la cresta de la ola tecnológica. E imperceptiblemente van quedando atrás, como quien está en una carrera que no pueden seguir por más pino que le pongan.

También está el caso de quienes se resisten a incursionar en el ámbito tecnológico para no perder el contacto humano, desdeñando las ventajas que su uso podría entrañar. Prefieren ir al banco, hacer colas o esperar con tickets en mano su turno, para efectuar pagos de cuentas o depósitos a terceros, antes que ocupar la alternativa de acceder a los servicios bancarios vía internet.

Lo hacen para socializar, para encontrarse con otros, para conversar sobre el tiempo, lo que está pasando, para sentirse vivo, para interactuar tocando, viendo, sintiendo, seguir pisando tierra, no depender de la tecnología, no volverse loco cuando internet se caiga cuando menos debe caerse. Porque la ley de Murphy está siempre ahí, presente, al acecho, lista para cumplirse en el momento menos oportuno.

Se dice que se pierde tiempo, en el traslado, en las esperas. Es cierto, pero el tiempo, para un adulto mayor no suele ser un recurso escaso, sino todo lo contrario, y eso se agradece. Salir de casa, aprovechar de encontrarse con alguien para tomarse un café conversado, no tiene precio.

Atrae poder hacerlo todo en casa con un solo click. Sin duda. Vitrinear por internet para comprar lo que se quiere, comparar calidades, precios en la tranquilidad de la casa. Pero también están quienes prefieren salir de compras, vitrinear físicamente, realmente, no virtualmente, para poder mirar y tocar lo que se quiere, así como encontrarse con alguien.

Con la pandemia tuvimos que aislarnos, conectarnos virtualmente y hacer pedidos por internet. Las ventas por internet se dispararon, menguando las ventas en tiendas físicas. Si bien la pandemia quedó atrás, el comercio virtual llegó para quedarse, aún cuando unos más que otros, somos esencialmente seres sociales.  

En qué terminará todo esto. No lo sé, pero sospecho que al final del día convivirán pacíficamente. No creo que desaparezcan los bancos físicos ni las tiendas físicas, tal como no desapareció la radio cuando apareció la televisión, ni el libro cuando apareció el libro electrónico (e-book), ni los medios de comunicación impresos cuando surgieron los digitales, ni las cafeterías cuando aparecieron las cafeteras caseras. La necesidad de estar acompañados, de estar con otros, de relacionarnos humanamente, de vernos, saludarnos, querernos físicamente sigue presente, quizás con más fuerza que nunca.

Personalmente, mientras mis capacidades me lo permitan, seguiré usando los dos canales, el real y el virtual. Si bien la tecnología, en el ámbito de las comunicaciones nos acerca a quienes están lejos, tiende a alejarnos de quienes tenemos cerca. Cada todas las cosas, la comunicación tecnológica tiene sus ventajas y desventajas, que cada uno de nosotros sabrá sopesar en base a sus propias características y el contexto en que se mueve.

mayo 01, 2024

¿Qué nos falta para dar el salto en la innovación?

Foto de Nick Fewings en Unsplash

El mes pasado se celebró el día mundial de la creatividad y la innovación. Aprovechemos de abordar la innovación, expresión a la que hacemos alusión con frecuencia como una suerte de estrategia para salir del subdesarrollo en que estamos sumidos.

Según la RAE (Real Academia de la Lengua Española), la innovación es la creación o modificación de un producto, y su introducción en un mercado; para otros, es el suministro de una solución al mercado y para la que todavía hay poca o ninguna competencia”. Esto es, toda innovación apunta a resolver un problema no resuelto aún, o que se puede resolver de mejor manera, y que tenga un mercado que la reciba con los brazos abiertos. En síntesis, las innovaciones apuntan a la búsqueda de respuestas creativas, no tradicionales, o distintas a las dadas hasta ahora, a los problemas existentes.

En tal sentido, innovar sería un negocio de alto valor, al menos en el corto plazo, mientras no tenga competencia. De alto valor no solo para el(los) innovador(es), sino porque permite generar nuevas oportunidades de empleo, reduciendo con ello los niveles de pobreza imperantes, por su impacto en la productividad, y su efecto disruptivo movilizador en la economía y en el ánimo de las personas, de las regiones en que se insertan, y en el país.

Si bien en Chile periódicamente se da cuenta de numerosos casos exitosos de empresas innovadoras, su impacto a nivel nacional en términos de su participación en el PIB es escuálido. De hecho el grueso de nuestras exportaciones está marcado por recursos naturales sin mayor valor agregado. Todo esto, a pesar que año tras año infatizamos la necesidad de incorporar agregar valor a nuestras exportaciones; de dejar de exportar madera en bruto que después regresa elaborada en formato de muebles (estantes, mesas, sillas). Lo mismo respecto del cobre. Es penoso observar cómo nuestros campos con plantaciones de pinos de la noche a la mañana son cortados para dejarlos pelados, esterilizados, proclives a la erosión, mientras los países a los cuales los exportamos, mantienen incólumes sus bosques nativos.

La política de sustitución de importaciones que se promovió en Chile fue sustituida por una política de promoción de exportaciones bajo la lógica de para qué producir acá lo que otros países son capaces de producir a menor costo. Se pensó que íbamos a diversificar nuestra matriz exportadora, siempre basada en nuestros recursos naturales, a partir de innovaciones, de creatividad y emprendimiento. Y sin embargo, acá estamos, en lo grueso, seguimos exportando lo mismo. Antaño, salitre, ahora cobre, y mañana ya estamos pensando en el litio. Como dirían Los Prisioneros, seguimos pateando piedras, sin mover las industrias.

Pareciera que innovar, esto es, pensar fuera de la caja no resuelve nada y que no se pagara bien, porque de otra manera no se explica que el impacto de las innovaciones nacionales sea tan magro a pesar de los estímulos y palabras de buena crianza que día a día pregonamos en torno a ellas.

La pregunta que me hago es ¿porqué seguimos exportando bienes sin mayor valor agregado? ¿porqué las innovaciones nacionales siguen siendo marginales sin lograr mayor impacto? ¿qué nos pasa? ¿cómo es posible que siendo China un país más atrasado que nosotros, en menos de medio siglo, nos esté sobrepasando con creces? No pocos me dirán que trabajan como chinos. Puede ser. No lo sé. En todo caso sospecho que innovar va más allá de su definición. Quizás tenga que ver con la actitud, con la manera de ser.

julio 13, 2021

General Motors versus Ford parte 3 (final)

Photo by Niklas Garnholz on Unsplash

Cada uno de los jugadores, GM y Ford, solo podía controlar sus propios movimientos, pero no los del otro. Los potenciales resultados que obtendrían dependerán de cómo interactúan. Es así como GM realiza su primera movida introduciendo su nuevo modelo, el Chevrolet, a un precio en el límite superior de la gama de vehículos de bajo precio. ¿Qué opciones tenía Ford? 

1.     No reaccionar a la espera del comportamiento de la economía y los resultados que obtenga la GM para recién actuar en base a lo observado. Si la economía declina –lo que es poco probable-, GM no alcanzará el volumen deseado de ventas. Sin embargo, Ford prevé una alta probabilidad de que la economía crezca, en cuyo caso solo tiene una opción: bajar sus precios, lo que sería un  tanto tardío porque ya habría dado tiempo a GM para alcanzar el volumen de ventas deseado, con lo que GM ya cumpliría su objetivo básico, penetrar en el mercado de Ford.

En consecuencia, Ford rechaza esta opción.

2.   Bajar inmediatamente el precio de su modelo T con el fin de ensanchar la brecha de precios, atacando directamente la estrategia de Sloan. En este caso. GM tiene dos opciones: mantener su precio o bajarlo para contrarrestar la baja de precios de Ford. Esto podría implicar una sucesión de caídas de precios por parte de ambos competidores. Si GM mantiene su precio solo cabría esperar que sus ventas alcanzaran la cuarta o quinta parte del volumen requerido en el caso que la economía declinara, se mantenga o crezca. Alternativas altamente probables. Sólo alcanzaría su volumen de equilibrio si la economía experimentara un boom, esto es, un alto crecimiento, lo que se veía poco probable, pero no imposible. Si GM persigue los precios de Ford y la economía crece, GM gana, pero en caso contrario, que es poco probable, gana Ford. En consecuencia, si Ford baja su precio, GM lo seguirá con alta probabilidad de ganar.

Por tanto, Ford rechaza esta opción.

3.      Producir un modelo contra GM que sea comparable en precio y diseño con el propósito de bloquear, impedir que GM tenga el volumen de ventas que requiere. Esta opción le permitiría a Ford aprovechar sus economías de escala produciendo un modelo TT, que comparta gran cantidad de partes y piezas comunes al modelo T. el problema de esta opción no radica en sus costos, sino que en sus efectos colaterales. Si bien competirá con el modelo de GM, también lo haría con el modelo T de la propia Ford. Si la economía crece rápidamente, GM sobrevive, en caso contrario, Ford se impone, lo que en su momento vio como altamente probable. 

4.     Combinar las opciones 2 y 3, esto es, colocar un nuevo modelo en el mercado conjuntamente con una baja en el precio del modelo T. ante esta alternativa GM tiene dos posibilidades: mantener su precio o bajarlo cada vez que Ford lo haga. Si GM mantiene su precio, ante cualquier estado que presente la economía, Ford gana; si GM baja su precio conjuntamente con Ford, en el caso poco probable que la economía experimente un boom, GM alcanza su objetivo. Mientras más pronto tenga lugar el eventual boom económico, más se ve favorecido GM, mientras que más tardío se dé, más se ve favorecido Ford. En caso contrario, si la economía declina, se mantiene o crece levemente, GM pierde, ganando Ford.

      En definitiva, la mejor opción para Ford consistió en esta última, esto es, contrarrestar la intención de GM de introducirse en su mercado, por la vía de bajar el precio del modelo T e introduciendo un nuevo modelo competitivo con el modelo lanzado por la GM al mercado.

El resultado fue lo que se presentó en el primer capítulo de esta serie: GM revolucionó y modificó significativamente la estructura de la oferta de automóviles en USA, al punto que GM se constituyó en la empresa líder en su rubro hasta la década de los 70, produciendo más del 50% de los automóviles fabricados en USA, y reduciendo la participación de Ford a un 30%. Después la incursión de los automóviles japoneses, volvió a cambiar las cosas.

julio 08, 2021

General Motors versus Ford parte 2

Photo by John Cameron on Unsplash

En la primera parte vimos como un siglo atrás, en 1921, General Motors (GM) decidió incursionar en el mercado de vehículos de bajo precio que estaba monopolizado por Ford. La estrategia implementada para ingresar a dicho mercado se basó en producir un vehículo de superior calidad a un precio levemente mayor que el de Ford.

Recordemos que Alfred Sloan, entonces máximo ejecutivo de GM, había clasificado los modelos de automóviles en 6 categorías según su precio. En moneda actual, asumamos que los tramos por categoría eran entre US$ 4,500 y 6,000; entre US$ 6,000 y 9,000; entre US$ 9,000 y 12,000; entre US$ 12,000 y 17,000; entre US$ 17,000 y 25,000; y el último sobre los US$ 25,000. GM decide fabricar un automóvil por un valor del orden de US$ 6,000, esto mes, en el límite superior de la categoría de vehículos de bajo precio, categoría en la que Ford dominaba sin contrapeso alguno.

Si bien este precio superaba al de Ford, GM confiaba que el superior diseño de este nuevo automóvil, el Chevrolet, le permitiría desviar parte del mercado de Ford. En particular por parte de quienes estuviesen dispuestos a pagar un poco más por algo de mayor calidad. La estrategia radicó en que ahorrando una pequeña cantidad adicional era posible obtener un vehículo superior.

El mercado automotriz de bajo precio en 1921, en USA era del orden de un millón de vehículos. Para poder vender el modelo Chevrolet a US$ 6,000, GM alcanzaba su punto de equilibrio vendiendo entre 150,000 y 200,000 automóviles al año. Esto significaba que GM debía capturar entre un 15 a un 20% del mercado de Ford. Y si GM quería bajar su precio tendría que capturar una mayor proporción de dicho mercado. De hecho, GM perdió un diez millones de dólares mensuales en 1921 al vender tan solo 70,000 vehículos.

El juego recién comenzaba. Pero otro elemento importante a tener presente en este “juego” tenía que ver con la evolución de la economía, puesto que en buenos tiempos el mercado del millón de compradores de vehículos de bajo precio podría aumentar, o viceversa en caso contrario. Es así como se definieron cuatro escenarios. Uno, que la economía declinara, lo que era poco probable; dos, que la economía se mantuviera, escenario de bajísima probabilidad; tres, que la economía creciera, lo que era altamente probable; y cuatro, que la economía creciera fuertemente, lo que era poco probable. Estas eran las estimaciones del staff directivo de GM, y          que coincidían con las apreciaciones por parte de los altos ejecutivos de Ford y del ”mercado” a comienzos de la década de los 20 del siglo pasado. Nadie predijo el boom que se produjo en 1923 así como nadie previó la gran depresión de la década siguiente.

Cada uno de los jugadores, GM y Ford, solo podía controlar sus propios movimientos, pero no los del otro. Los potenciales resultados que obtendrían dependerán de cómo interactúan. Es así como GM realiza su primera movida introduciendo su nuevo modelo, el Chevrolet, a un precio en el límite superior de la gama de vehículos de bajo precio. ¿Qué opciones tenía Ford? Eso espero abordarlo en la próxima columna.

julio 05, 2021

General Motors versus Ford (parte 1)

Photo by Bruce Warrington on Unsplash

Hace exactamente un siglo, la empresa Ford producía solo un modelo de automóviles, el modelo T, en tanto que General Motors (GM) producía varios modelos, desde el Chevrolet hasta el Cadillac, pero el mercado de automóviles de bajos precios estaba en manos de Ford, en tanto que GM solo producía modelos de precios medios y altos. Ambas empresas apuntaban a distintos mercados sin competir entre sí.

Henry Ford era un ejecutivo con una mentalidad estratégica que dirigía su empresa con un estilo dominante, lo que incomodaba a algunos de sus mejores colaboradores. Uno de ellos, N. Hawkins decidió abandonar Ford e incorporarse en 1921 al equipo ejecutivo de GM y planear el juego contra Ford al incursionar en el mercado de automóviles de bajo precio.

Ambas empresas, Ford y GM, tenían claro que las mayores utilidades en la industria automotriz se concentrarían en el campo de los vehículos de bajo precio. Ford se resistía a modificar el diseño del modelo T dado que su medida del éxito estaba determinada por su alto volumen de ventas., el cual le permitía producir a bajo costo. De hecho, ya en 1915, GM había producido un modelo cuyo precio se acercó al del modelo T de Ford, quien reaccionó de inmediato bajando su precio.

Es así como en 1921, el equipo ejecutivo de la GM, con Alfred Sloan a la cabeza, decidió invadir el mercado de automóviles de bajo precio que Ford satisfacía monopolísticamente con su célebre modelo T. La estrategia de Sloan consistió en ordenar los modelos en 6 categorías de precios: muy bajo, bajo, regular, alto y muy alto. La de muy bajo precio estaba monopolizada por Ford. Éste, en cambio tenía dividido el mercado en dos grandes categorías: sus automóviles y los otros.

Desde el punto de vista de Sloan, Ford dominaba la parte inferior de la pirámide de demandas que GM subdividió en 6 categorías. El plan Sloan consistió en invadir el mercado de Ford en aquella categoría donde GM no tenía ningún modelo, por lo que GM decide diseñar un modelo de mayor calidad a un precio en el límite superior dentro de la categoría de muy bajo precio. Esto es, no competiría directamente con el precio de Ford, pero tendría un precio cercano y una calidad tan superior que pretenderá desviar parte de la demanda de Ford a GM por un pago levemente mayor a cambio de un automóvil de mayor calidad. La estrategia radica en que ahorrando una pequeña cantidad adicional es posible conseguir al significativamente superior.

Para ello, GM coordinó todas sus actividades de ingenierías, producción, publicidad, ventas y servicios con el objetivo de ingresar al mercado de Ford. La estrategia abordada revolucionó y modificó significativamente la estructura de la oferta de automóviles en USA, a punto tal que posteriormente GM pasó  ser la empresa líder en su rubro hasta la década de los 70, alcanzando a producir más del 50% de los automóviles fabricados en USA, y reduciendo la participación de Ford a un 30%.

En otra oportunidad espero abordar la implementación de la estrategia en base a la teoría de juegos y árboles de decisión.

junio 06, 2020

¿La docencia presencial en jaque?

Photo by NeONBRAND on Unsplash

La semana pasada escribí sobre el salto a la virtualización de la docencia que ha afectado a todos los niveles educativos –primaria, secundaria y terciaria- a raíz de las restricciones impuestas por las cuarentenas, confinamientos, distanciamientos sociales por el covid19 que está impulsando el teletrabajo en quienes tienen el privilegio de conservar su empleo. Muchos creen que el cambio se limita al paso de lo presencial a lo virtual, en seguir haciendo virtualmente lo que se hacía presencialmente.
Al respecto es necesario puntualizar al menos tres cosas: una, que lo virtual no reemplaza el quehacer presencial, particularmente en lo que se refiere a la actividad educativa; dos, que no se trata de replicar virtualmente lo que se hace presencialmente; y tres, lo que está ocurriendo ahora, es para salir del paso, mientras dure el temporal llamado covid19, no es para quedarse como algunos quizás estén pensando o soñando.
La educación virtual carece de elementos que son consustanciales al proceso formativo: humanidad, sociabilidad, en una palabra: calidez. La calidez que da el cara a cara, la interacción físico-mental entre el profesor y sus alumnos, al igual que entre los alumnos. El mirarse a los ojos, la observación de los gestos, las posturas, las reacciones, las emociones, los sentimientos, que retroalimentan la interacción segundo a segundo para ir modificando el proceso de enseñanza-aprendizaje según las circunstancias que la mediación tecnológica es incapaz de proveer.
Se equivocan quienes creen que la educación virtual replica lo que se hacía presencialmente, esto es, conectarse profesores y alumnos para que los primeros expongan y/o hagan lo mismo que hacían presencialmente, ya sea vía pizarra, presentaciones en powerpoint, fotografías, videos, u otras vías. Los códigos en los mundos presencial y virtual son muy diferentes, ponen en acción con distintas intensidades y maneras los sentidos –oído, vista, olfato, tacto, habla- con que nos relacionamos y recibimos o enviamos información.
Lo que hace la virtualidad, es abrir espacio a la posibilidad de enriquecer la educación presencial, complementándola, al ofrecernos la posibilidad de enfrentar emergencias como la que estamos viviendo en este minuto; de poner a nuestra disposición conocimientos de terceros disponibles en “la nube”; de implementar nuevas metodologías de enseñanza-aprendizaje.
Desafortunadamente en estas semanas de educación virtual ha estado tendiendo a ser a imagen y semejanza de lo que se hacía presencialmente. Esto se puede explicar porque en muchas instituciones el cambio tuvo lugar abruptamente. En otros casos porque los profesores no tenían la preparación y/o las capacidades para su implementación. En cierta forma estamos pagando el costo de la improvisación propio de quienes suelen posponer lo importante por lo urgente. Tuvo que invadirnos un virus –covid19- para que nos cayera la teja.
Como todo en la vida, no hay que irse a los extremos, no todo es blanco ni negro, hay toda una gama de tonalidades. Yerran quienes creen que la educación virtual llegó para sustituir el quehacer educacional presencial, más bien deberíamos afirmar que llegó para complementarlo. En este plano, por más inteligencia artificial que pongamos sobre la mesa, por más que le metamos robots, automatismo al proceso educativo, nunca va a alcanzar la riqueza que provee la interacción humana. Tampoco tiene sentido una docencia presencial que prescinda de las oportunidades que proveen las tecnologías de información y comunicación actuales.
Por último, no debemos perder de vista que la calidad en la educación no viene dada por su infraestructura física, sus plataformas tecnológicas, sino por sus profesores, por su compromiso y la pasión con que desarrollan sus funciones, por la motivación, el interés, la curiosidad que son capaces de despertar en sus estudiantes. Al respecto invito a ver un video en el que se destaca este punto.

Por todo lo señalado, pasada la emergencia actual, deberemos ser capaces de encontrar la ecuación más apropiada para el aprovechamiento de las potencialidades de lo presencial y virtual en el proceso formativo.

agosto 06, 2019

Tiempo de aromos

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Por estos días, en la zona centrosur de Chile los aromos están en flor, luciéndose con su amarillo furioso, arrebatado, cuando el sol está radiante, en todo su esplendor, en pleno invierno. A pesar de los fríos que nos azotan, Imposible esquivar la sonrisa frente a los aromos que buscan alegrarnos el almanaque, ya sea en los campos, los caminos, como en las ciudades.

Me recuerdan la niñez, mi ciudad natal, Montevideo, donde por estos días también su aroma nos inundaba acompañando nuestros juegos en las plazas, parques y calles, cuando jugábamos a las bolitas, a los trompos, a las tapaditas con los figurines de antaño, con las pelotas de trapo.

Tanto los aromos como los árboles desnudos que se preparan para reverdecer sus laureles, invitan al optimismo en medio del frío, invitan a resucitar, a renovarnos una vez más. Es la invitación que por momentos también nos hace a nosotros mismos, a repensar lo que hacemos, lo que queremos en medio de un mundo que parece ir a la deriva, un mundo que hostiga a la naturaleza, que busca someterla, sin percatarse que al hacerlo, se está autoinfligiendo una herida mortal.

Cuando los problemas parecieran acosarnos por todos lados –la xenofobia, la homofobia, la inseguridad, la corrupción, el pesimismo- los aromos en flor nos sorprenden y llaman al optimismo, a mirar la otra cara de la medalla. Su amarillo brillante nos fuerza a levantar la vista en medio del frío invernal, a sonreir, a confiar, a abrirnos, a abrazar, a buscar puntos de encuentro, a recordar que hay caminos de solución, que la naturaleza es maravillosa.

En Europa los calores son de miedo, por sobre los 40 grados Celsius, el ártico se está derritiendo, China y USA agarrándose de las mechas, Bolsonaro afirmando que el Amazonas es suyo y que en él se podrá hacer lo que él quiera. En Chile una línea de buses opera con patente adulterada y una empresa proveedora de agua potable deja sin ese vital elemento a toda una ciudad por más de una semana por un error que deja al desnudo el nivel de precariedad bajo el cual opera. En Venezuela, si no fuera por la tragedia que encierra lo que se está viviendo en sus confines, uno creería que se trataría de una de esas telenovelas a las que nos tenían acostumbrados décadas atrás. Tragedia expresada en la emigración de millones de sus habitantes. En Argentina, su presidente haciendo malabarismos para reelegirse con el desembozado apoyo de plomo del FMI y la banca internacional.

La irrupción de los aromos en flor, en un ciclo que se repite todos los años, nos dice, una y otra vez, que no debemos bajar los brazos ni dejarnos llevar por el pesimismo. Muy por el contrario, nos recuerda que siempre existe una nueva oportunidad para hacer las cosas como corresponde, en base al sentido común. Tan simple como eso.

Aunque parezca mentira, el mundo no es una porquería. Otro mundo es posible. Renunciar a esto es como morir en vida. Hay que pelearla con la convicción de que sí, se puede. Los aromos nos señalan el camino.

noviembre 27, 2018

La competencia para emprender

Photo by Austin Distel on Unsplash
Desde que tengo uso de razón, si es que tengo alguna, de tanto conjugar los verbos crear, innovar y emprender, hace rato que debiésemos haber salido del subdesarrollo. Desafortunadamente, aparte de cursos, seminarios, coaching, talleres y exposiciones, en la práctica, bien poco se ha creado, innovado y emprendido en nuestro país. No quiero ni pensar en todo lo que se ha invertido para promover la creatividad, la innovación y el emprendimiento.

No se trata de afirmar que no se ha creado, ni innovado ni emprendido nada, pero desafortunadamente lo que se ha hecho ha sido marginal, no ha tenido mayor impacto, no nos ha permitido saltar hacia el desarrollo. Nuestra canasta exportadora sigue estando dominada por la extracción de nuestros recursos naturales sin mayor valor agregado.

De la teoría a la praxis, todo indica que hay mucho trecho. En este país pareciera que renta más comprar lo que ya existe, administrar lo que se hereda, antes que crear, innovar y/o emprender. Basta ver qué ha hecho la mayoría de los superricos, ese 0,1% de la población activa. A este segmento poblacional le sobran espaldas financieras, las mismas que les faltan a los demás.

No es broma crear, innovar o emprender. Se requiere fuerza interior, espíritu de lucha, autoestima, ganas, propensión al riesgo, convicción, responsabilidad, perseverancia, mente abierta –open mind-, buscar soluciones a los problemas y las necesidades de las personas, antes que crear nuevas necesidades. Y una ética intachable capaz de resistir los atajos que ofrece la corrupción que inhibe cualquier emprendimiento.

La competencia para emprender suele tener una connotación más económica vinculada a la generación del autoempleo, al inicio de una nueva actividad conducente a crear valor, y que por tanto mira al mercado, al igual que innovar. Sin embargo, de lo dicho más arriba, no necesariamente es así. Se puede emprender sin que ello esté asociado a un nuevo proyecto o una nueva empresa. La competencia para emprender no se agota en ello, sino que va más allá, incluye una disposición para crear, innovar, confianza en sí mismo. Una disposición a fracasar una y otra vez sin amilanarse, sabiendo que el camino al éxito está empedrado de fracasos. En consecuencia, lo peor que podemos hacer es castigar el fracaso, puesto que al hacerlo estamos inhibiendo todo propósito de emprendimiento. El éxito sin esfuerzo, no es tal, es simple volador de luces.

Todas estas son cualidades que debemos tener todos, empleadores y empleados, por lo que emprendedores debiésemos ser todos. Pero claro, otra cosa es con guitarra.

octubre 23, 2018

Conversaciones sobre las pensiones en Chile (parte 2)

Desde la derecha se empecinan en llenar de alabanzas al sistema de pensiones chileno sosteniendo que estaríamos a la vanguardia a nivel mundial y que no pocos países quisieran tener un sistema como el nuestro.

Suelen partir con frases de buena crianza, tales como “recibir una pensión digna es una necesidad de vital importancia”, pero a poco andar efectúan afirmaciones que procuran desmentir lo que se sabe. Por ejemplo, afirman que “cualquier sistema obligatorio es un sistema público” y que en el caso del sistema chileno se le denomina equivocadamente como privado.

No nos emborrachemos: no por ser obligatorio el sistema de pensiones chileno es público. Es privado por donde se le mire. La recaudación, la gestión, la inversión de las cotizaciones, y su distribución, es privada en un cien por ciento, y la efectúan las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que son cien por ciento privadas. Que las cotizaciones sean obligatorias y las reglas bajo las cuales operan sean fijadas por leyes y regulaciones no convierte en modo alguno al sistema de pensiones en un sistema público.

Importa recordar que las AFP fueron creadas en tiempos del innombrable en 1980, siendo el padre de esta criatura José Piñera, hermano del actual presidente, entonces ministro del trabajo. Si bien en estos casi 40 años de andadura ha sufrido modificaciones, su impronta original, sigue vigente contra viento y marea, a pesar de los esfuerzos de no pocos por cambiar sustantivamente su filosofía central: que cada uno se rasgue con sus propias uñas, esto es, la capitalización individual.

Los defensores del sistema no pueden evitar reconocer que se trata de un tema de interés público, donde por lo mismo, la política importa e influye, tanto por la cantidad de dinero involucrada y como por el alto número de personas afectadas, por lo general electores. Lo que no veo que reconozca la derecha es el desmedido apetito, la codicia que despiertan en las AFP, en sus dueños, las utilidades que les reportan las comisiones que cobran por la administración de las cotizaciones de los trabajadores, las que no se condicen con las rentabilidades de los fondos. Por lo demás, no es posible desconocer los intereses cruzados que existen entre personeros de derecha, los directores, ejecutivos y dueños de las AFP, los que se extienden a las empresas en las que se invierten los fondos, que no son sino los recursos de los trabajadores. No será difícil adivinar que en una sociedad tan desigual como la chilena, donde los superricos se cuentan con los dedos de la mano, que al final del día los apellidos tienden a repetirse. Para darle un toque ocasionalmente escogen a uno que otro despistado del otro lado, que no era de la derecha, pero que termina comprándose el cuento completo.

La derecha procura llevar agua a su molino afirmando que las bajas pensiones se explican fundamentalmente por la inestabilidad e informalidad de más del 20% de los trabajadores, lo que genera que existan muchos meses en que no se cotiza. A ello habría que agregar, que las remuneraciones son bajas y que las expectativas de vida han aumentado. Por tanto, podemos concordar en que mientras todo esto ocurra, inevitablemente las pensiones seguirán siendo bajas. En consecuencia, bajo el paradigma actual, con cualquier sistema, público, privado o semipúblico, de capitalización individual o de reparto, el monto de las pensiones que se reciba al término de una vida de trabajo, no variará sustantivamente.

La derecha, el centro y la izquierda, deben y pueden concordar en la necesidad de innovar por la vía de romper la actual relación entre las remuneraciones recibidas a lo largo de la vida laboral con la pensión a recibir. El monto de las pensiones deberá independizarse de los ingresos recibidos durante los años de trabajo y ser el mismo para quienes jubilen a una misma edad. El origen de este monto deberá ser estatal y puede ser por la vía de un mismo aporte estatal al momento de nacer o por un monto mensual desde el nacimiento. Al cumplirse la edad de pensionarse, todos recibirían un mismo monto, el cual cada uno puede complementar con los ahorros o cotizaciones voluntarias que pueda haber hecho. Si alguien puede y desea seguir trabajando, podría hacerlo posponiendo su jubilación para recibir un monto mayor.

El financiamiento de este esquema lo más razonable debiera ser en base a un impuesto a las empresas más automatizadas, robotizadas, tecnologizadas, que son las que han estado reduciendo la demanda de trabajo, precarizando e informalizando el mercado laboral sin pagar costo alguno. Si no fuese posible implementar un impuesto de esta naturaleza, tendría que pensarse en un porcentaje sobre las transacciones efectuadas con tarjetas de crédito o débito bancarias.

No me fío del sistema de reparto convencional, que a veces parece extrañar a no pocos. Mis aprensiones van por el lado de “las diabluras” que históricamente se han dado, como fueron lo fueron los arreglines que se hacían en los últimos años con las rentas porque se jubilaba con el promedio de las últimas rentas, así como con las entonces famosas “perseguidoras”.

Se me queda en el tintero el tema de la administración de los fondos de origen estatal. El que dejaré para más adelante.

octubre 19, 2017

Hacia la empresa inteligente

Las nuevas tecnologías de información y comunicación (TICs) están produciendo una revolución a gran escala cuyo impacto en todos los planos no resulta fácil predecir. Los cambios que se están produciendo en el mundo que nos toca vivir está afectando tanto la forma en que se organizan las empresas, como su producción y la interacción con los clientes.

El impacto de los cambios se expresa en el incremento de las ventas en línea vía internet, en la intensa interacción humana a través de las redes sociales, en el aumento de aplicaciones para los celulares que han pasado a ser dispositivos imprescindibles para quienes no quieran quedar “fuera de sistema”, en la masividad del marketing digital. Todo ello de la mano de pequeñas empresas que en la actualidad son grandes empresas globales, que no conocen fronteras, como es el caso de Google, Facebook, Apple, Amazon, entre otras.

La industria 4.0, también llamada industria inteligente o conectada es aquella que digitaliza sus procesos productivos mediante la introducción y aplicación intensiva en las fábricas de las nuevas tecnologías digitales, esto es, sensores, comunicación entre máquinas en tiempo real y sistemas de información. Todo ello con miras a hacer más eficientes los procesos productivos, en términos de tiempos de producción, de calidad de los productos, y de menores costos. Todo ello con miras a una mayor productividad, a la satisfacción de los clientes, a añadir servicios a los productos físicos, a proveer servicios de postventa, disponer de información respecto de los intereses y demandas de los clientes que facilite el mercadeo digital.

La industria 4.0 se apoya esencialmente en el análisis de grandes volúmenes de datos, la computación en la nube, la ciberseguridad, la robótica y la integración de los procesos. Se aspira es que toda empresa funcione como un reloj suizo, esto es, tiquitaca.

No se trata de empresas autodirigidas y gestionadas por robots, aun cuando existan actividades y procesos robotizados, sino que de un profundo cambio en los ambientes laborales como consecuencia del desarrollo de sistemas de software y de análisis de datos capaces de transformar grandes volúmenes de datos (big data) en información útil y valiosa para la producción de bienes/servicios que se ajusten a las necesidades de clientes específicos.

Mientras la primera revolución industrial tuvo que ver con la mecanización del trabajo, la segunda se relaciona con el ensamblaje en la producción en serie. Y así como la tercera revolución se asocia a la computación y la automatización, en esta cuarta revolución cobra relevancia la convergencia entre la automatización de los procesos industriales y las TICs, las que permiten optimizar las operaciones, reducir costos y mejorar la calidad de los productos y/o servicios finales.

El desafío de quienes lideran las empresas es iniciar y gestionar este proceso de transformación digital. De lo contrario se corre el riesgo de quedar a la vera del camino.

agosto 23, 2016

El desafío de diseñar una organización

Photo by Sebastian Herrmann on Unsplash

En estos tiempos turbulentos, de un dinamismo y desarrollo científico y tecnológico sin precedentes, las personas y las organizaciones están enfrentadas a enormes desafíos si es que aspiran al menos a sobrevivir y no morir en el intento.

El imperativo de hoy pareciera ser renovarse o morir. Lo vemos en todas las esferas, tanto con los boliches de las esquinas de antaño como con los servicios de transporte urbano.

En este marco las organizaciones se ven en la necesidad de estar permanentemente revisando sus modelos de negocios, al igual que sus diseños organizacionales. Este último concepto va más allá de las estructuras organizacionales o de los conocidos organigramas, las que solo dan cuenta de la distribución y agrupamiento de los puestos de trabajo.

El diseño organizacional busca dar respuesta a interrogantes que son esenciales para visualizar si está alineado con un modelo y una estrategia de negocios en particular. A continuación haré mención a aquellas que no podrán obviarse.

La conformación de las unidades de trabajo, esto es, los departamentos, centros, direcciones, nos obligan a interrogarnos respecto del criterio de agrupación del personal con que se cuenta. Los hospitales y las clínicas suelen hacerlo en base a las especialidades (obstetricia, urología y otros); las empresas consultoras en base a proyectos, donde lo que une a las personas es estar embarcado en un mismo proyecto; otras empresas lo hacen en base a procesos (mantención y reparaciones). El formato tradicional de división del trabajo ha estado basado en las clásicas funciones al interior de las empresas, tales como producción, comercialización, contabilidad, recursos humanos, etc. También están aquellas que se estructuran en base a los mercados que atienden, ya sea de carácter geográfico (zona norte, centro, sur), etáreo (niños, hombres, mujeres, adultos mayores) u otros.

Una segunda interrogante tiene relación con la autoridad, la cadena de mando, lo que implica identificar a quienes reportar, a quienes supervisar, ordenar, esto es, identificar la relación jerárquica o de autoridad a establecer. Lo anterior, acompañado de la modalidad que adoptará: una relación de carácter autoritaria o democrática, de arriba hacia abajo, o entre iguales.

La próxima interrogante se refiere a la cantidad de personas que es posible dirigir eficaz y eficientemente, lo que está asociado a las respuestas dadas a las interrogantes anteriores, y que define lo que se denomina amplitud o tramo de control. Mientras más amplio sea un tramo de control, o sea, mientras mayor es la cantidad de trabajadores a dirigir o supervisar, se espera un menor número de niveles, una organización más plana, horizontal o “chata”.

Otra interrogante está referida al nivel en que se adoptan las decisiones; mientras más alto sea el nivel en que tienden a tomarse las decisiones, más centralizada será una organización, y por el contrario, una organización será más descentralizada en la medida que las decisiones, cualesquiera que estas sean, puedan ser adoptadas al más bajo nivel.

Una última interrogante está asociada al nivel de formalización de la empresa, esto es, en qué medida las personas se rigen por reglas, normas, protocolos, estándares, procesos definidos, preestablecidos. Debe tenerse presente que toda formalización resta espacios de libertad, con las ventajas y desventajas que ello conlleva.

Como se puede observar, el desafío de diseñar una organización es una tarea compleja, y para responder las interrogantes planteadas inciden distintos factores, que por lo general actúan en direcciones opuestas. Entre estos factores se deben considerar el tamaño, la historia, trayectoria, sector y entorno en el que opera la organización, así como el personal y la tecnología con que cuenta.

Una organización moderna, que opera en el sector de las nuevas tecnologías es un hecho que deberá disponer de personal altamente calificado, que muy probablemente requiera y demande una amplia libertad de acción para desarrollar su trabajo, así como un elevado nivel tecnológico ya sea para las comunicaciones internas como externas como para los sistemas que sus actividades demanden. En este esquema para tener éxito, muy probablemente la empresa deba tener un bajo nivel de formalismo para que su personal tenga espacio para decidir, crear, innovar y emprender. Ello implica que también deberá tender a la descentralización, confiando en las decisiones que se adopten al más bajo nivel. Por otro lado la forma en que se relacionen entre sí superiores y subordinados deberá tener un talante eminentemente democrático, de igual a igual, fundado en la confianza, en la responsabilidad de cada uno. No basta con tener estrellas en el ámbito de cada especialidad, sino que estrellas también en materia de calidad humana, en el trato, en la relación con el otro.

Por el contrario, una organización tradicional, convencional, estable, de larga data, cuya tecnología y mercado no ha cambiado mayormente en el sector en el que opera, y que tampoco aspira a alterar mayormente su presente, lo más probable que tienda a ser altamente formalizada, con rutinas predefinidas, donde cada trabajador sepa claramente lo que tiene que hacer y que se limita a ello. También es muy probable que sea altamente jerarquizada, cuyos trabajadores tienen un bajo nivel de escolaridad, y que por lo mismo necesitan que se les ordene y diga lo que tienen que hacer. También tenderá a ser una organización altamente centralizada, desconfiándose que en los niveles inferiores se esté en condiciones de tomar decisiones.

Como no escapará a los lectores, hay harto paño que cortar cuando se trata de diseñar una organización, sea esta pública o privada, con o sin fines de lucro, del sector productivo o de servicios.

abril 27, 2016

Los taxistas y Uber

La ciudadanía ha podido ser testigo de las últimas escaramuzas entre los taxistas y Uber, no solo en nuestro país, sino que a nivel mundial. Se trata de un fenómeno nuevo ilustrativo de los vertiginosos cambios que las nuevas tecnologías de información y comunicación están produciendo. Cambios que afectan esencialmente a quienes se duermen en los laureles creyendo que pueden vivir al margen de tales cambios.

En este caso el cambio es tal que ha producido reacciones destempladas, propias de quienes se sienten fuertemente afectados. En este caso, los taxistas, que prestan servicios de transporte a quienes lo requieren bajo regulaciones específicas.

Hoy este servicio está siendo provisto por conductores, y ocupado por usuarios, gracias a una aplicación de búsqueda y servicio de transporte que se instala en los celulares tanto del usuario como del conductor del vehículo. Uber es la empresa de tecnología que ha desarrollado esta aplicación que proporciona una red de transporte privado, a través de su software de aplicación móvil, que conecta los pasajeros con los conductores. Este software opera sobre internet facilitando el transporte de personas de un lugar a otro; ofreciendo un plano virtual de la ciudad señalando la localización de los vehículos; y desplegando las características tanto del vehículo como de la persona que lo conduce.

Por tanto, la propuesta de valor de Uber es la utilización de una aplicación para solicitar el servicio de vehículo con las características especificadas por el cliente y con un conductor cuyos antecedentes pueden ser conocidos, ofreciendo en consecuencia, una comodidad, seguridad y rapidez con precios competitivos.

Esta propuesta está dirigida a quienes se encuentran dentro de la cobertura de Uber, cuentan con celulares conectados con internet, poseen tarjetas de débito/crédito internacionales, esto es, a los segmentos de más altos ingresos.

Los taxistas tienen razón cuando sostienen que se trata de una competencia desleal porque ellos están sometidos a regulaciones específicas que no poseen quienes conducen vehículos al amparo de la tecnología desarrollada por Uber. Pero eso no se resuelve amenazando a los conductores ni destruyendo los vehículos que transportan pasajeros bajo esta tecnología, sino que exigiendo las mismas reglas de juego. Ya sea relajando las regulaciones que imperan sobre los taxistas, o elevándoselas a Uber.

Ocurra o no esta equiparación, más temprano que tarde, veo a los taxistas inscribiéndose en Uber, o creando otra aplicación con más y mejores características que Uber.

Lo concreto es que por décadas, los taxistas han actuado como un cartel, creyendo que el mundo no ha cambiado, sin percatarse que, nos guste o no, no tenemos otra salida que subirnos al carro de la modernidad para seguir ganándonos el pan nuestro de cada día. La precariedad, la volatilidad ha llegado para quedarse. Se acabaron los tiempos en que teníamos un boliche que trabajábamos en las mismas condiciones que nuestros abuelos. Los que lo hicieron, desaparecieron o están por desaparecer.

agosto 25, 2015

El desafío de diseñar o rediseñar una organización

Normalmente se asocia el diseño organizacional a la estructura, y ésta tiende a reducirse a un organigrama. Sin embargo, el diseño de una organización es más que eso. No se trata tan solo de distribuir cargos, funciones, responsabilidades, tareas, sino que con otros aspectos imposibles de soslayar. En esta ocasión quisiera destacar aspectos vinculados a la formalización, la centralización y el ejercicio de la autoridad.

La formalización tiene que ver con la estandarización de las actividades que se han de ejecutar. Si acaso estas actividades han de realizarse en base a procedimientos o protocolos ya definidos, o bien, quienes poseen la responsabilidad de su realización tienen espacios de libertad para proceder por su cuenta, para innovar. Las empresas tradicionales, con trayectoria tienden a un mayor formalismo, pero en un contexto de alta competitividad este formalismo puede ser un obstáculo para innovar, para adaptarse a mercados cambiantes, reacios a la fidelización.

El grado de centralización/descentralización se relaciona con el control o con el nivel en que se adoptan las decisiones, las que pueden ser al más alto nivel en el caso de una organización muy centralizada, o en el más bajo nivel en el caso de organizaciones descentralizadas. Por lo general se ha tendido a un alto de centralización, pero la tendencia apunta en la dirección contraria, ya sea por el propio crecimiento que pueda estar experimentando una empresa, que dificulta mantener las riendas a nivel central, o bien por la necesidad de adoptar decisiones rápidas en el lugar de los hechos y no tener que esperar que ellas vengan de arriba.

Por último, el diseño de una organización también implica definir la forma en que se ejercitará la autoridad. Esta forma puede ser más o menos democrática, más o menos autoritaria, más o menos consensuada. Según si se aspira a un mayor o menor ejercicio democrático de la autoridad podrá depender la nominación de quienes ocupen los cargos dentro de las organizaciones, o bien, quienes ocupen los cargos deberán ejercer su autoridad en base a lo resuelto.

Como se puede observar, el diseño de una organización va mucho allá de precisar su estructura, abarcando aspectos de carácter intangible como los mencionados. En consecuencia, antes de diseñar, o rediseñar, una organización, se hace necesario conocer su misión, su visión, su estrategia, su objetivo, el sector en el que opera, las características del personal con que cuenta.

A modo de ejemplo, una organización que opere en un sector moderno, altamente tecnologizado, muy probablemente dispondrá de profesionales muy competentes, capaces de tomar decisiones por sí mismos y, por otro lado, se deberá estar desenvolviendo en mercados altamente competitivos. Bajo este escenario, lo más probable es que esta empresa tenga un bajo grado de formalización –para dar libertad a su personal en la realización de sus actividades-, un bajo grado de centralización –para adoptar decisiones por sí mismos sin esperar que otros decidan-; y un grado de ejercicio de autoridad altamente democrático –resolviendo situaciones en base a conversaciones y sin que sea necesaria la imposición-.

abril 10, 2015

Evolución de los modelos de negocio


Los negocios del pasado eran relativamente simples, estables, duraderos. Desde la segunda mitad del siglo pasado, de la mano del vertiginoso desarrollo científico y tecnológico, los negocios se han tornado complejos, inestables, cambiantes. La creatividad, la innovación y el emprendimiento dejan su huella. Desaparecen negocios que perduraron por siglos, y los que se generan tienden a ser volátiles. Para surgir, consolidarse, mantenerse en la cresta de la ola y no morir en el intento, es necesario innovar, permanecer en estado de alerta, no pestañear, dormir con al menos un ojo abierto. Así es el mundo que nos está tocando vivir.

En este marco surgen los modelos de negocio, distintas maneras de hacer negocio, de producir y/o comercializar productos o servicios, de agregar valor a nuestras propuestas, de llegar a nuestros clientes. Innovamos para capturar un apetitoso segmento de mercado, para no quedar fuera del mercado, para diferenciarnos.

Un tipo de modelo de negocio es aquel en el que se desea acceder a dos segmentos de mercado dependientes entre sí, y en el que un segmento subvenciona al otro. Es el modelo que adopta una discoteca cuando cobra entrada a los varones, no así a las damas. Ello supone que habrá damas en la discoteca como para que los varones se vean tentados a pagar sus entradas. Similar modelo es el que adopta un periódico gratuito, cuyo mercado son tanto quienes reciben el periódico como sus anunciantes. Los lectores leen gratuitamente gracias a los anunciantes que son quienes pagan por su publicidad. Para que este esquema o modelo de negocio funciones es indispensable que exista un alto número de lectores, lo suficientemente alto como para que resulte atractivo para los anunciantes pagar por incluir su publicidad en el periódico. Similar modelo aplica Google que ofrece gratuitamente capacidad de almacenamiento para quienes crean una cuenta de correo electrónico, la que es financiada gracias a los anunciantes que pagan por incluir sus avisos publicitarios atraídos por el alto número de usuarios con que cuenta Google. Este modelo se denomina de los dos o más lados.

Otro modelo es el llamado de cebo y anzuelo porque se basa en la venta a bajo precio, o del regalo, de un producto (el cebo), sobre la base de que posteriormente deberá comprar los consumibles, repuestos o servicios asociados al producto. Es el caso de las máquinas de afeitar en base a hojas desechables. También es el caso de las máquinas fotocopiadoras cuya expansión se vio facilitada cuando la empresa comercializadora decidió dejar de venderlas para cobrar mensualmente en base al número de fotocopias sacadas. O las impresoras de bajo precio, pero que demandan cartuchos de tinta de alto precio.

En fin, así como estos existen muchos otros tipos de modelos de negocios surgidos al amparo de internet. El mundo de los negocios ha cambiado drásticamente. La estabilidad y placidez de antaño, de nuestros viejos y abuelos ha quedado atrás. Vivimos tiempo de cambio, que nos a obliga a estar en estado de alerta permanente. Es el mundo que nos toca vivir, el de los celulares, el de la comunicación instantánea, de estar siempre galopando para no perder oportunidades. Por momentos me pregunto si acaso vale la pena, si acaso este mundo es mejor que el de nuestros antepasados. Hay más recursos materiales, tenemos más, pero ¿somos más?

septiembre 18, 2014

El camino hacia la independencia

Terminadas las fiestas patrias, regresamos a nuestra realidad diaria. La celebración va por la vía de aprovechar para salir, cambiar de aire, descansar, distraernos. Si nos detuviésemos a reflexionar en torno a nuestra independencia, muy probablemente nos percataremos que de independientes tenemos poco. Nos sacudimos de un yugo, pero eso no significa necesariamente que estamos sin yugo.

Seguimos siendo un país subdesarrollado, aún lejos de alcanzar el tan esquivo desarrollo. Desde que tengo uso de razón, por un motivo u otro, la meta, ser un país desarrollado, se pospone una y otra vez. Se nos escapa cada vez que sentimos que estamos ad portas de él.

Otros países, en estas mismas últimas cinco décadas, han logrado dejar atrás el subdesarrollo, aun partiendo de condiciones mucho más desfavorables que nosotros.

¿Dónde está la diferencia? Parece estar en que mientras nosotros hablamos, conversamos, discutimos, hacemos como que trabajamos, otros trabajan, se esfuerzan, actúan, se apoyan entre sí. En síntesis, para alcanzar el desarrollo no basta la voluntad si no va acompañada de esfuerzo, acción, trabajo, persistencia y un talante solidario y colaborativo. En caso contrario, no pasa de ser una quimera.

Somos de los países cuyos trabajadores tienen más horas laborales al año, cuyos estudiantes tienen más horas de clases. No obstante ello, nuestra productividad y capacidad para agregar valor a los recursos naturales que generosamente nos provee nuestra tierra, deja mucho que desear. De hecho, no hemos logrado romper nuestra dependencia del cobre, y el mayor componente de nuestras exportaciones siguen siendo materias primas sin mayor valor agregado.

En un mundo globalizado, crecientemente competitivo, el que pestañea, pierde. Y nosotros pareciera que nos pasamos pestañeando. Por momentos se nos suben los humos a la cabeza, particularmente cuando nos comparamos con quienes pestañean más; también cuando nos cotejamos con las condiciones materiales bajo las cuales nosotros mismos vivíamos hace no más de una o dos décadas atrás.

Nos falta el gran salto cultural, económico y educacional. El primero, un salto más cualitativo; el segundo, más cuantitativo. El cultural tiene que ver con no tanto más horas de trabajo, como trabajar mejor; con ser más responsables, puntuales, disciplinados, valorar el trabajo bien hecho, cumplir la palabra empeñada. Abandonar el chamullo, el trabajo a medias, el arreglo con alambritos, los más o menos, las avivadas.

El salto económico se relaciona con que no podemos seguir gastando en innovación e investigación menos del 1% del producto interno bruto (PIB), cuando los países desarrollados invierten más del 2%. En esta esfera el sector privado tiene una tremenda responsabilidad porque el grueso de lo que se gasta en innovación en Chile proviene del sector público, en circunstancias que en los países que más invierten el mayor peso recae en los privados.

El salto educacional que tiene que ver con hacer posible el salto cultural, esto es, cambiar nuestra mirada, que provea no solo conocimientos, sino valores, y donde la responsabilidad es compartida por los establecimientos educacionales con las familias. Los países más desarrollados tienden a tener una educación pública, gratuita y de calidad. Una educación pública de mala calidad, y por la cual más encima haya que pagar, pierde su razón de ser.

Resumiendo, solo cuando hayamos dado estos saltos, recién entonces podremos ponernos pantalones largos, esto es, afirmar que somos un país desarrollado, y por tanto, independiente en todo su significado.

agosto 26, 2014

Una propuesta educativa innovadora

La próxima semana, la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial (IIE) de la Universidad de Talca celebra sus 10 años de existencia. Creada para formar profesionales con las competencias para agregar valor a las organizaciones en el ámbito de la gestión, le ha hecho honor a su misión: formando para innovar.

Es interesante constatar que su plan de estudios incorpora la enseñanza dual (universidad-empresa) como un pilar fundamental en que el 40% de sus cursos incluye trabajar en algún proyecto con empresas de la región. Es así como a lo largo de la carrera sus alumnos han logrado desarrollar un importante número de proyectos reales que les permite egresar con una relevante experiencia al momento de buscar su primer trabajo. Este acercamiento temprano al medio profesional ha redundado en que los estudiantes desarrollan habilidades sociales y comunicacionales, habilidades profesionales, redes de contacto, y por otro lado, las empresas y microempresas de la región reciben un servicio sin los costos de consultorías profesionales, mejorando así sus procesos de gestión.

No obstante las aprensiones existentes cuando surgió la carrera, los cerca de 100 de sus egresados a la fecha dan fe de que la apuesta realizada en su momento, fue exitosa. Prueba de ello es que ocupan puestos de trabajo para los cuales fueron formados y lo hacen con distinción.

Sus empleadores valoran su contribución para que las organizaciones –sean estas empresas privadas o públicas- sean más eficaces y más eficientes. Consultados por los atributos que visualizan en los Ingenieros Informáticos Empresariales, destacan su ductilidad para enfrentar distintos escenarios, su capacidad crítica en el análisis de problemas y elaboración de diagnósticos, su capacidad reflexiva para resolver problemas, su proactividad para elevar propuestas de solución realistas y factibles de ser implementadas, y su talante abierto a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías que día a día ofrece el mercado.

Los egresados, trabajan por lo general en empresas consultoras o en departamentos responsables de mejorar procesos con apoyo de las tecnologías de información y comunicación. Lo que más destacan en su formación es el trabajo con empresas desde los primeros años, lo que sienten que les otorga un plus a la hora de egresar. Esta característica les ha facilitado la inserción laboral, tanto porque sienten que egresan con experiencia laboral, como porque les ha permitido desarrollar capacidades de trabajo en equipo y de comunicación con ejecutivos, empresarios y otros profesionales que son tanto o más valoradas que las capacidades técnicas propiamente tales. Y quienes egresan con dominio del inglés, lo hacen con ventaja, tanto para ascender laboralmente, como para ser enviados al exterior para capacitarse en nuevas tecnologías.

Las dos columnas en las que se sustenta la formación del IIE, gestión y tecnología, unidos en un plan de estudios innovador, dos mundos habitualmente distanciados, explican el éxito del que gozan sus egresados a tan solo 10 años de la creación de la carrera.

abril 11, 2013

Mechoneo en buena onda

Todos los años los alumnos nuevos que ingresan a las universidades son sometidos a un mechoneo, que desgraciadamente, un muchos casos se asocian a universitarios que deambulan por las calles en harapos, pintarrajeados, pidiendo limosna para recuperar sus prendas de vestir retenidas por sus compañeros de cursos superiores.

Por fortuna, hay otros casos, más silenciosos, menos escandalosos, más innovadores, más creativos, más solidarios, de los que no se habla ni escribe. De uno de ellos, escribiré en esta ocasión.

Es el caso de la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial de la Universidad de Talca, cuyo Centro de Alumnos y Dirección de Escuela, que optó, en conjunto con la Municipalidad de Talca, por organizar un mechoneo llevando a los alumnos nuevos a uno de los dos campamentos existentes en Talca, el campamento “El Paso” para realizar actividades de limpieza del sector en que se encuentra localizado, y actividades recreativas para los hijos de quienes lo habitan.

Se trata de un campamento habilitado sobre un terreno producto de una toma y que en su momento fue basural. Las condiciones de vida ambientales de quienes allí viven son deplorables: sin alcantarillado, sin recursos. Este campamento existe desde hace 12 años sin que a la fecha sus habitantes tengan una casa digna de seres humanos en los tiempos actuales. Se les ha prometido una solución habitacional dentro de un año

Para desarrollar las actividades de limpieza –desmalezamiento, retiro de basuras acumuladas, pintadas de rejas, plantación de árboles-, más de 70 mechones y alumnos de cursos superiores, junto con dirigentes estudiantiles, pusieron sus brazos y manos; el municipio sus palas, carretillas, grúas y camiones. Todo esto, en la esperanza de que quienes allí viven pueden hacerlo en mejores condiciones.

Para los nuevos alumnos universitarios fue una experiencia inolvidable, dado que desconocían la existencia de esta realidad, y los comprometió para desarrollar nuevas actividades de apoyo al campamento en el curso del año. Para las familias residentes en el campamento fue una jornada especial, que los compromete a seguir luchando por mejorar sus condiciones de vida.

No es primera vez que la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial innova en estas materias. Ya en años anteriores ha sido distinguida a nivel nacional por parte del Instituto Nacional de la Juventud. La solidaridad y la innovación parecen ser atributos que la distinguen.

marzo 14, 2013

Innovando: el caso de Medellín

Para sorpresa mundial, la ciudad colombiana de Medellín, capital de la bella región de Antioquia, con una población por sobre los dos millones de habitantes, acaba de obtener el título de más ciudad más innovadora a nivel mundial. Título concedido por un instituto de caracter mundial (Urban Land Institute), sin fines de lucro, independiente, y cuya misión es promover la creación y mantenimiento de ciudades prósperas capaces de sustentarse por sí mismas, mediante una apropiada distribución de uso de los suelos urbanos.

A dos décadas de la muerte del mayor narcotraficante en la historia, Pablo Escobar, Medellín logra sacudirse del rótulo de ser la ciudad del narcotráfico, y del crimen y la violencia consiguientes, gracias a una estrategia de progreso que incluye la esfera urbanística, social, cultural y tecnológica, impulsada activamente por sus autoridades y habitantes. De ello puedo dar fe, por haber tenido el privilegio de conocerla hace casi una década atrás y volver a visitarla hace menos de 5 años. Me consta que en esos años, la ciudad se caracterizaba por su militarización y sus controles. De hecho, en mis recorridos por razones laborales, debí estar siempre con al menos un acompañante. No hay que olvidar que entonces, Medellín registraba más de 5,000 asesinatos anuales.

Por esos años, ya se veía un Medellín pujante, brioso, cuyos habitantes tienen un fuerte sentido de pertenencia y orgullo, a pesar del estigma de ser considerada como una ciudad violenta. Hoy, Medellín se posiciona a mucha honra como una ciudad pujante y la más innovadora a nivel mundial, luego de competir con 200 ciudades participantes en un concurso en que llegó a la final con otras dos ciudades: Nueva York y Tel Aviv, cuyos presupuestos para emprender innovaciones eran infinitamente superiores.

Medellín ganó gracias a un proyecto urbano integral iniciado hace menos de 10 años, impulsado por su alcalde de entonces, y que incluyó la implementación de un sistema de transporte público que integra la red de metro con buses y teleféricos que facilitan el acceso a barrios populares y su uso por parte de sus habitantes; la descontaminación del río Medellín, la construcción de modernos edificios basada en severas normas ambientales internacionales; el despliegue de establecimientos educacionales de calidad, centros de salud, bibliotecas, parques biblioteca especialmente diseñados por prestigiosos arquitectos, nuevos centros culturales (acuarios, jardines botánicos y museos), y retenes policiales en aquellos sectores que en el pasado eran dominados por la delincuencia.

A Medellín se le cambió la cara: ya no se le asocia con el narcotráfico, sino que con la innovación. En pocos años le cambiaron el pelo! Ellos mismos se lo cambiaron, con el trabajo mancomunado de todos: de sus habitantes, con sus autoridades. Todos juntos!!! Como para emularlos!!!