octubre 10, 2026

Judaísmo y sionismo …. Parte 7

Fuente: https://encyclopedia.ushmm.org/

En mi columna anterior escribí en torno a las leyes de Nüremberg de 1935 dirigidas contra los judíos y otros grupos considerados no alemanes, como es el caso de los gitanos. Ahora intentaré centrarme en las razones de la promulgación de tales leyes discriminatorias y vejatorias.

Los argumentos invocados por el régimen nazi para justificar las leyes de Nüremberg se sustentaron en la necesidad de proteger la “pureza de la sangre alemana” y la "seguridad de la comunidad popular (Volksgemeinschaft)".

Tras estos argumentos se encontraba una ideología en la que primaban los siguientes conceptos:

1. Incompatibilidad racial-biológica: se afirmaba que la nación alemana se define biológicamente, distinguiendo una raza alemana de la judía, que así como otras, sería una raza ajena, “no alemana”. Esta visión racial, biológica distinguiría a unos de otros, no por sus lugares de nacimiento o sus bases culturales, sino que en base a la sangre que corre por sus venas. Se afirmaba que la mezcla entre unos y otros “contaminaría” la integridad genética de los “alemanes”.

2. Seguridad y paz social: se afirmaba que la sociedad alemana exigía una legislación que permitiera asegurar la paz social terminando con la violencia imperante en las calles y la protegiera de la nociva influencia de diversos actores del mundo político, financiero y cultural.

3. Defensa de la soberanía: se afirmaba que era necesario asegurar que la ciudadanía solo la tuvieran quienes poseían “sangre alemana”, dado que solo ellos podían jurar verdadera lealtad al Reich. De allí la necesidad de reducir a los judíos a la condición de súbditos” sin derechos.

La ideología nazi se sustentó en focalizar en los judíos la responsabilidad de la crisis que vivía Alemania, así como de la derrota sufrida en la primera guerra mundial y de las condiciones de rendición pactadas.

Frente a las agresiones, la violencia callejera y los boicots a locales comerciales por parte de las tropas de asalto nazi que hacían caso omiso a las ordenanzas locales, el régimen nazi no encontró nada mejor que institucionalizar el antisemitismo que el propio régimen alentaba, promulgando leyes que legalizaban el despojo de derechos aprovechando las mayorías que poseía en el parlamento y en el poder judicial.

En una próxima columna intentaré escudriñar en torno a qué hizo posible, o qué ambiente existía para que en 1935 se promulgaran leyes de un racismo escalofriante, donde la población se antagonizara entre quienes tenían una sangre y no la otra.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario