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mayo 25, 2024

¿Quiénes son los sofistas?

De tiempo en tiempo escucho, o leo, la palabra sofista. Sin meterme en Mr. Google para saber cómo se define, intentaré hacerlo por mi cuenta, intuitivamente. Diría que un sofista es quien se las arregla para hacer uso del lenguaje de manera tal de llevar siempre agua a su molino de forma tal que nunca pierde. Un sofista es quien está convencido que siempre tiene la razón, a quien no le entran balas, quien siempre cae parado.

Un amigo español de nacimiento y luxemburgués por adopción, sostiene que sofista es quien es capaz de “demostrar” que el cielo está hecho de rayas rojas y verdes, aunque nosotros lo veamos azul. 

Chile, el mejor ejemplo es Jaime Guzmán, todo un personaje que ha dejado huella hasta el día de hoy, y quién sabe hasta cuando. En España, en la actualidad sería Miguel Angel Rodríguez, hoy consejero de Díaz Ayuso y que en el pasado lo fuera de Aznar. 

De los ejemplos dados se deduce que todo sofista tiende a ser un personaje maquiavélico.

En todo caso no es necesario ir demasiado lejos para percatarnos, a la luz de esta última definición, que estamos llenos de sofistas, particularmente de quienes sostienen tesis  extremas. Invito a pensar en quienes conocen por tener las características que permitan identificarlos como sofistas. 

marzo 13, 2024

El optimismo en tiempos de crisis

Foto de Tim Mossholder en Unsplash

No es fácil ser optimista en tiempos de crisis. Por el contrario, en los tiempos que corren el pesimismo tiende a embargarnos. Es natural. Mal que mal las crisis nos hacen ver todo negro, como si estuviésemos en un pozo, sin poder salir de él. Lo que vemos a diario, en el plano económico, social y político, pareciera invitarnos a ser pesimistas. A ver el vaso medio vacío antes que medio lleno.

No es para menos, pero bien sabemos que el pesimismo es inconducente, solo nos hunde más y más, incidiendo en nuestra salud. El pesimismo enferma, no solo al que lo padece, sino que arrastra a quienes nos rodean. El optimismo, asumir una actitud positiva, por el contrario, es un antídoto, nos da salud, es contagioso. nos permite levantar la cabeza, enfrentar crisis, encontrar salidas, soluciones, allí donde no veíamos salida ni solución alguna. No es llegar y decir o plantearse ser optimista. Quizás el primer paso sea tener claro que por la vía del pesimismo no se sale adelante, que ese camino hay que dejarlo a un lado.     

El optimismo protege nuestra salud física y emocional. Está probado que las personas optimistas gozan de mejor salud, más esperanza de vida y tienden a ser más felices que los pesimistas. Claro que no es llegar, declarar y proponerse ser optimista, menos cuando se enfrentan o viven circunstancias adversas. Sin embargo, no sin esfuerzo, es posible. Quienes se manejan en esto nos dicen que los optimistas se caracterizan porque aunque el presente sea malo, piensan que el futuro será bueno y que este presente serán capaces de sortearlo. No solo eso, están seguros que del mal presente saldrán fortalecidos, sacando lecciones de errores cometidos y no dejándose atrapar por ellos, aprendiendo. Además, no se dejan paralizar, buscando oportunidades y enfrentando con ganas los desafíos para sortearlos sin escándalos, distinguiendo lo que está en sus manos controlar de aquello que no es controlable. Por último, tienen la capacidad para agradecer los logros, particularmente los ajenos. No hay duda que el optimismo también tiene que ver con nuestra manera de ser, nuestro temperamento, carácter, pero ello no implica que no podamos incidir en él. A unos nos costará más que a otros, pero es mucho lo que ganamos en todo el sentido de la palabra siendo optimistas, por lo que vale la pena cultivarlo.

Una experta de la Universidad de Harvard nos dice que "ser optimista hace posible que las personas sean capaces de regular tanto sus emociones como sus hábitos. La gente más optimista tiene menos probabilidades de fumar y de tener un consumo abusivo de alcohol, además suelen practicar actividad física. Por otra parte, creemos que también comen de manera más sana, aunque para esto todavía no hay datos suficientes".

Estudios realizados en la Universidad de Harvard señalan que entre el.20% y el 30% de nuestra actitud optimista, es hereditaria, en tanto que el porcentaje restante, más del 70%, depende de variables que no son genéticas. Si bien respecto de lo que es hereditario no podemos hacer mucho, sobre lo que no es hereditario, lo que sí depende de nosotros, podemos actuar para ser optimistas. Para ello los expertos nos invitan a utilizar nuestros puntos fuertes, nuestras aptitudes, las que varían de persona a persona, que pueden ir desde ser bondadosos, sensatos, hasta tener sentido del humor, ser empáticos, agradecer las buenas ideas. No depender de factores externos, que escapen a nuestro control. Esto implica pisar tierra firme, tener los pies en la tierra, no volarse, no forjarse expectativas desmedidas que den pábulo a la decepción.

Como puede verse, no es fácil ser optimista en los tiempos que vivimos. Pero bien vale la pena ponerle empeño. Es increíble, créame, cómo se abrirán puertas y ventanas, facilitando nuestra existencia.

noviembre 23, 2022

A propósito del día de la filosofía (parte 2)

 

Foto de Dan Cristian Pădureț en Unsplash

En mi última columna dejé pendiente la relación existente entre la filosofía y las matemáticas. Como para no creerlo, porque en la actualidad parecieran estar en las antípodas. Sin embargo, en el pasado, entre los filósofos podemos encontrar no pocos insignes matemáticos. Filósofos matemáticos o matemáticos filósofos.

Uno de ellos es Tales de Mileto, a quien identifico no como filósofo, sino como matemático, por el teorema que lleva su nombre y que se relaciona con la proporcionalidad de los segmentos cortados por rectas paralelas. Lo interesante es que nos dejó enseñanzas que van más allá de las matemáticas. Una de ellas, que lo primero que debemos aprender es a conocernos a nosotros mismos. Saber quiénes somos. Ni más ni menos que conocernos. También nos recuerda que si queremos vivir bien, no debemos hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros. Pura filosofía, la que como podemos observar está fuertemente enlazada con la ética.

También tenemos a Pitágoras, conocido en el mundo de las matemáticas por su famoso teorema que nos dice que en todo triángulo con un ángulo recto, la suma de los cuadrados de sus catetos es igual al cuadrado de su hipotenusa. Pitágoras, que fue bastante posterior a Tales de Mileto, fue quien descubrió los números irracionales y temiendo haber descubierto algo que no debía, prohibió su divulgación a los miembros de su academia. Uno de ellos lo habría divulgado pagando con su vida tal osadía.

Pero Pitágoras, a quien se conoce como el primer matemático puro, fue antes que nada un filósofo que influyó fuertemente en quienes llevan la batuta en materia filosófica: Platón y Aristóteles. Fundó la Escuela Pitagórica, donde se abordaban toda clase de temas, entre los cuales destacan los religiosos, medicinales y políticos. En las discusiones que tenían lugar en su seno,  no se esquivaba nada.

En concreto, la geometría y las matemáticas en general le deben mucho a la filosofía, entendida como el arte de pensar. De hecho, en la puerta de entrada de la academia que fundó Platón había un letrero que decía “Aquí no entra nadie que no sepa geometría".

Por todo lo señalado, y lo que me falta por señalar, no puedo sino agarrarme la cabeza que existan quienes piensen que hay que reducir las horas de clase de filosofía en el sistema educativo. No pocos creen que los cursos u horas destinadas a la filosofía estarían destinados a adoctrinar en una línea de pensamiento. Todo lo contrario, deben ser cursos que permitan abrirnos a todas las corrientes del pensamiento, a revisarlas por arriba y por abajo, al revés y al derecho. Para tener lo que los gringos llaman un open mind.

noviembre 19, 2022

A propósito del día de la filosofía (parte 1)

Foto de Tingey Injury Law Firm en Unsplash

Aprovechando que por estos días se ha celebrado el día de la filosofía –el 17 de noviembre-, plenamente consciente de mi condición de neófito en la materia, en estas líneas intentaré especular en torno a ella.

La primera pregunta que se me ocurre y cuya respuesta debiera indagar sería ¿Qué es la filosofía?  A esta altura del partido, esto es, de mi existencia, no tengo mayor interés en buscar una definición en diccionario alguno o en google, la que prefiero buscar en mí mismo. Diría que filosofía es la búsqueda de la razón de ser en nuestra vida, de dotarla de un sentido. En consecuencia, la filosofía es una invitación a pensar, especular, reflexionar, analizar, escudriñar respecto del origen y destino del ser humano.

Vista así, solo parece tener sentido filosofar una vez que hayamos  satisfecho nuestras necesidades físicas básicas. Resueltas estas podemos darnos el lujo de filosofar para saber quiénes somos y para dónde vamos. En mis tiempos laborales en el campo del modelamiento de datos afirmaba que tenemos dos mundos: el real y el de las ideas. Para resolver los problemas del mundo real, solemos incurrir en un proceso de abstracción por el cual llevamos los problemas al mundo de las ideas para allí, en base a los conocimientos disponibles –teorías, ecuaciones, leyes, etc.- buscar y encontrar soluciones a los problemas del mundo real. Encontradas las soluciones iniciábamos un proceso de concreción destinado a implementarlas en el mundo real.

El pensar tiene lugar en el mundo de las ideas, invitándonos a abstraernos. Y claro, el resultado de pensar difícilmente nos conduzca a una única solución, a una única respuesta, y si ella existiera, habría que dudar de ella, habría que pensar que acá hay gato encerrado. En el mundo que estamos viviendo pareciera que no se nos invita a pensar, sino que a repetir como loros y a memorizar, lo que otros nos dicen, lo que no necesariamente excluye que pensemos por nuestra cuenta.

Debemos tener la capacidad de preguntarnos por qué las cosas son como son y no de otra forma. Creo que todo esto podemos hacerlo amenamente, sin ponernos graves, donde nos preguntemos qué queremos saber, qué nos inquieta, cuáles son los misterios de la vida que nos abruman o no nos dejan dormir. E invitarnos a investigar sugiriéndonos lecturas específicas.

De todos los filósofos que estudié en mis tiempos mozos, el que más recuerdo, es a Heráclito, el del perpetuo movimiento, cambio, que todo es como el agua que se escurre y que nada vuelve a ser igual, que todo evoluciona por más que lo veamos igual, que creamos que lo que ocurre hoy es lo mismo que mañana. Hasta la rutina tiene su cambio, su gracia. Ningún día es igual al otro.

Otro día continuaré. Muchas cosas se me quedan en el tintero, particularmente el de la relación entre la filosofía y las matemáticas. Como para no creerlo, pero entre los filósofos podemos encontrar no pocos insignes matemáticos. Filósofos matemáticos o matemáticos filósofos.