junio 26, 2014

La oportunidad de Chile

Chile tiene la oportunidad de hacer nuevamente historia en este campeonato mundial. Ya hizo historia al dejar fuera de carrera a España, actual monarca del futbol mundial. Ahora, si elimina a Brasil, un país con tradición de producir jugadores de clase mundial, en su propia casa.

Así como Chile tenía la obligación de ganar su partido ante Australia, no la tenía para ganarle a España. La lógica señalaba que el favorito era España. Ahora también, la lógica futbolística nos dice que debe ganar Brasil, al igual que la lógica económica. Si Brasil no sale airoso en este lance, sería una catástrofe de proporciones, para la FIFA, para Brasil y para su gobierno.

En síntesis, Brasil no puede perder. Esta afirmación tiene lugar a pesar que se reconoce que en los partidos que ha jugado no ha brillado, ni cuenta con un plantel como los de antaño. La única figura descollante es Neymar. Lejos están los tiempos en los que el grueso de sus jugadores brillaban.

Chile, por el contrario, llega en uno de sus mejores momentos, con un plantel como nunca ha tenido. Nunca en su historia hubo tantos chilenos destacándose en los principales campeonatos más exigentes. Toda una generación de astros como difícilmente volveremos a tener. A diferencia del mundial del 2010 en Sudáfrica, ahora el plantel está más fogueado, experimentado. Sus jugadores se encuentren en la plenitud de su madurez.

Es la oportunidad soñada. Es cierto que Brasil no puede perder, que difícilmente los árbitros se podrán sustraer a la presión de los locales y de la propia FIFA que no querrá que le estropeen el negocio. Hay que asumir que tendremos árbitros y público en contra.

Es la oportunidad para que Chile vuelva a hacer historia, esta vez dejando en el camino a Brasil. La lógica está contra Chile, pero los partidos hay que jugarlos en la cancha. Nada está perdido de antemano. Se está en condiciones, como nunca, para jugar de igual a igual ante cualquiera en cualquier parte del mundo. Brasil tiene debilidades, su defensa es vulnerable.

Chile no puede darse el lujo de cometer errores. Deberá jugar con los dientes apretados, con velocidad, sin dejarse expulsar ni pisar el palito ante eventuales provocaciones. Con sangre fría y caliente al mismo tiempo, pero sobre todo, con confianza en que se puede.

El mordisco de Suárez

No me refiero a la mordida tal como se entiende en algunos países donde es sinónimo de coima, chantaje, o lo que se paga para obtener algo indebido. Me refiero a la mordida de Suarez, jugador uruguayo, o supuesta mordida como algunos prefieren catalogar, que tuvo lugar en el marco del campeonato mundial que se está desarrollando en Brasil.

Las imágenes televisivas, en este plano, son lapidarias, al igual que con los errores arbitrales. Difícilmente alcanzan a engañar.

La mordida está en boca de todos por los más diversos factores: por darse en un campeonato del mundo; por la relevancia del partido, dado que estaba comprometida la clasificación de los equipos en juego, ambos excampeones del mundo; por tratarse de la tercera mordida del mismo jugador.

Se podrá explicar, pero no justificar. Por más provocaciones a las que se haya visto afectado el jugador; por más que el futbol sea de meta y ponga y sin llorar; por más que se invoquen casos peores que hayan sido pasados por alto. Ningún jugador, por más importante que sea, por bueno que sea, está habilitado para morder, dentro y fuera del campo de juego. Por el contrario, a los buenos jugadores, como es el caso de Suárez, se les exige más. Son en cierto sentido, jugadores modelo, más allá del campo de juego.

La FIFA no lo pensó dos veces, e impuso rápidamente sanciones draconianas, aunque no tanto. Temía que lo inhabilitaran de por vida para jugar profesionalmente. Se le da una nueva oportunidad. Durante los meses que no podrá jugar ni concurrir a estadios, debe aprovechar de someterse a un tratamiento orientado a regular, controlar su descontrol en determinados casos.

Es cierto que las autoridades de la FIFA, con su historial no santo, sembrado de sobornos y corrupción, no son las más apropiadas para andar adoptando decisiones de esta índole, pero ello no disminuye la gravedad de la mordida.

Quienes defienden y/o justifican la conducta de Suárez, desde el propio Pepe Mujica, el presidente uruguayo, le hacen un flaco favor. Si queremos tener de vuelta a Suárez en las canchas, se tiene que asumir la necesidad de rehabilitarlo a través una terapia que le permita superar el duro trance en que se encuentra.

junio 19, 2014

Chile hace historia

Imposible esquivar la relevancia del triunfo de Chile sobre España en el mundial de fútbol que se está desarrollando en Brasil. Con Australia el partido había que ganarlo sí aspirábamos seguir con vida, tanto por las pretensiones nuestras como porque Chile tiene más historia futbolística y por el plantel con el que cuenta, donde casi todos juegan en el exterior, muchos de ellos en las principales ligas europeas.

Pero el partido con España era otra cosa. Mal que mal, son los actuales campeones del mundo y la historia tampoco nos favorecía. Si bien habían sido vapuleados por Holanda en el primer partido, necesitaban resarcirse de la derrota. Los últimos partidos de Chile tampoco ayudaban al optimismo, aunque se tenía la esperanza y confianza que los jugadores que pisaran el pasto darían lo mejor de sí. También se confiaba en la calma, la modestia, la tranquilidad de Sampaoli, un argentino que no parece argentino.

Se ganó categóricamente, con Chile en lo suyo, con desplante, no se achicó, no se amilanó, se paró con clase, confianza y seguridad. Atrapado en el pasado quedó ese juego de Chile arratonado, buscando el empate, evitando la goleada, refugiado en su propio arco.
España llegó herido al partido, sintió la goleada que le propinó Holanda, mostrando un juego que a ratos me hizo recordar el Chile de antaño, el del pase corto, el del juego bonito, pero ineficiente, sin contundencia. Chile logró la proeza de eliminar al campeón del mundo y pasar a la ronda siguiente. El partido con Holanda servirá para definir el primer y segundo lugar. Con lo ya hecho, Chile ya está haciendo historia.

Pero los jóvenes estandartes aspiran a más y todo Chile les acompaña. Sueñan, con los pies en la tierra, y nos están invitando a soñar como nunca antes. En esta hora bendita, hay que reconocer que este camino se viene recorriendo desde hace unos años, siendo uno de sus hitos, la llegada del loco Bielsa, quien a la distancia debe estar disfrutando del fruto de lo que sembró. Siembra que ha caído en tierra fértil gracias a los cuidados de Sampaoli, un entrenador que le hace bien no solo al futbol, sino que al país.

Desafortunadamente, la gran alegría ha sido parcialmente opacada por los desmanes que han acompañado las celebraciones. Desmanes que ponen en vitrina lo que no debe hacerse, a diferencia de los jugadores que nos están demostrando que el trabajo persistente, serio, responsable rinde frutos, provee satisfacciones, llenan de gozo nuestros espíritus.

Un triunfo histórico en el Maracaná. Como para llenarnos de orgullo.

junio 13, 2014

Partió la bolita

Esta semana partió el por muchos tan esperado campeonato mundial de futbol. Su inauguración, sobria, deslucida, opacada por las dificultades que su organización ha generado, no estuvo a la altura de otras, ni de lo que se esperaba tratándose de un país como Brasil, donde el culto a la actividad física, a la música y al futbol no tiene parangón.

El mismo partido inaugural dejó más dudas que certezas respecto del país anfitrión, sorprendido por un país como Croacia, sin mayor tradición futbolística. No son pocos los factores que pesan sobre el ambiente reinante en Brasil, que está impidiendo el despliegue multicolor y alegre que caracteriza a sus habitantes.

Entre estos factores se encuentra, qué duda cabe, el contraste, el choque que producen los millonarios recursos económicos disponibles para la organización del campeonato y la realidad socioeconómica que los brasileños de a pie enfrentan diariamente. Este contraste ha dado origen a las protestas que en diversas ciudades se han estado dando y que están impidiendo que puedan vivir el campeonato como una verdadera fiesta.

Otro factor no menos relevante es la sombra del maracanazo del 50 que Uruguay le propinó a Brasil en la final de entonces, cuando toda la afición brasileña y mundial daba por sentado que el título quedaría en manos de los dueños de casa. La fiesta estaba montada, nadie daba un peso por Uruguay. Sin embargo, a contrapelo de todos los vaticinios de entonces, la celeste sacó la garra charrúa, esa garra que tiene todo hijo nacido en esas tierras, aquella que no da pelea por perdida, que a punta de pundonor, fuerza y coraje permite enfrentar lo que se ponga por delante.

Chile por su parte llega a este mundial en una suerte de estado contradictorio. La afición tiene expectativas fundadas y no fundadas. Entre las fundadas se encuentran la de contar con un plantel de jugadores de lujo, experimentado, que juega en las ligas más importantes del mundo codeándose con los mejores del mundo. Chile es más que en el pasado, ya no juega arratonado, se planta de igual a igual. De allí que existe confianza en pasar a los octavos, a los cuartos de finales, y porqué no, a las semifinales y a la final misma.

Desafortunadamente, existen antecedentes que obligan a aterrizar estas expectativas. Entre ellas, los últimos partidos preparatorios, si nos ponemos una mano en el corazón, nos obligan a la mesura porque así como se jugó ante Egipto e Irlanda, no se llega a ninguna parte. La defensa fue un pasadizo que hizo agua por todas partes. La condición física en que llegan muchos no es de las mejores. Están fundidos. Matías tuvo que regresar a casa, Vidal está recién operado, Valdivia en cualquier momento se puede caer.

Escribo estas líneas antes del primer partido de Chile y cuando vean la luz ya se sabrá cómo le fue. La serie es difícil, pero el primer partido es clave, aparte de que el rival a enfrentar es abordable, Australia, un país sin mayor historial futbolístico. Por tanto, Chile tiene la obligación de ganar, sí o sí, sin atenuantes, sin importar si lo hace por goleada o no, jugando bien o mal. Si no se gana, la fiesta preparada con tanto entusiasmo habrá que desarmarla. Ganando, se podrá seguir soñando, en caso contrario, de nada servirán las excusas, el arbitraje, el clima, las lesiones, el infortunio.

Mañana será otro día.

junio 05, 2014

El diablo metió su cola: la calidad de la educación

Foto de Vitaly Gariev en Unsplash
Dentro de la discusión que ha tenido lugar por estos meses, está aquella que tiene que ver con los cambios al financiamiento y la institucionalidad de la educación. Quienes se oponen, reclaman que los proyectos de ley que el gobierno está presentando al congreso, orientados a poner fin al lucro, el copago y la selección, omiten lo relevante, la calidad de la educación.

En primer lugar, se constata la existencia de un cierto consenso de que no estamos conformes con la educación que tenemos. En segundo lugar, es importante recordar que lo que tenemos fue fraguado en la segunda mitad de la década de los 70, impuesto a comienzos de los 80 e institucionalizado el día antes de que asumiera el primer gobierno de la Concertación.

Lo que tenemos es un modelo creado para que hoy tengamos una educación de calidad. Al menos así lo explicitaron las autoridades de la época, hace ya más de 30 años, cuando no existía oposición, porque si a alguien se le ocurría oponerse, se le relegaba, despedía, desaparecía, torturaba, borraba, exiliaba.

Esta mayor calidad, según sus promotores, se obtenía por medio de una batería de medidas o políticas, algunas de las cuales me voy a permitir recordar.

Para tener más calidad, se municipalizó la educación, de modo que las escuelas estuvieran bajo el control de los municipios en vez del ministerio de educación, y por esta vía facilitar su gestión. Municipios, cuyos alcaldes eran nominados a dedo por el gobierno de la época, la dictadura del innombrable. Ellos sabrían poner a los directores más apropiados para que las escuelas subieran su calidad.

Para tener más calidad, se resolvió terminar con el financiamiento asegurado año a año, y cambiarlo por uno basado en vouchers, cupones, subvenciones por alumnos asistentes. La lógica subyacente en los ideólogos de la época era que una escuela de calidad atraería más asistencia, olvidando que ella obedece a múltiples factores que van más allá de la calidad de las clases que se imparten, como son la localización, el clima y la salud de los escolares.

Para tener más calidad, se decidió promover la inversión privada mediante la opción de crear nuevos establecimientos educacionales con fines de lucro y con subvención estatal. Esto bajo la lógica de que más establecimientos, generarían mayor competencia, y esta mayor competencia, traería inevitablemente, mayor calidad.

Para tener más calidad se liberalizó el mercado de la educación superior, donde cualquier institución de educación superior, no necesariamente universidad, podía abrir carreras de pedagogía, adonde podía entrar cualquiera. Total, el mercado se encargaría de seleccionar a los mejores profesores, porque los malos profesores no serían contratados. Así de simple.

Para tener más calidad se privilegió la libertad de enseñanza por sobre los derechos a la educación, en el marco de un racional donde se asume que las señales del mercado, los incentivos para emprender y la competencia no darían otro resultado que una educación de más calidad que la que teníamos en tiempos anteriores.

Posteriormente, en 1993, ya en tiempos de la Concertación, y ante la imposibilidad de sustituir el modelo educacional y de allegar todos los recursos públicos que la educación demandaba, para tener más calidad, se abrió la posibilidad del copago, esto es, que las familias complementaran la subvención estatal con un pago de las familias, en lo que se ha llamado el financiamiento compartido.

En resumen, para tener más calidad, se optó por desregular y privatizar la educación, convirtiéndola en un bien de consumo más, en la convicción de sus promotores, que de este modo alcanzaríamos a tener una educación de calidad. El resultado no es precisamente eso. Lo que nos legaron los próceres de entonces, ha sido una educación de mala calidad, y más encima, segregada y cara.  Una vez más, el diablo metió su cola.

mayo 29, 2014

El diablo metió su cola: la cobertura en la educación superior

El informe de una experta de la UNESCO da cuenta que Chile es el país de América Latina que más subió su cobertura en educación superior entre los años 2000 y 2010, aumento que es de casi un 20%. Es así como en el 2010 la cobertura alcanzó el 34%, cifra que en la actualidad debe ser del orden del 40%. En el año 2000, la cobertura era de un 14%, lo que significa que en una década, más que se duplicó.

Esto se supone que es una buena noticia, que debe alegrarnos. Que más jóvenes entre 18 y 24 años estén ingresando a la educación superior, puede significaría: a) que están siendo mejor formados en la educación media que en el pasado, y que por tanto, son más quienes pueden sortear las barreras de entrada académicas que imponen las instituciones de educación superior, asumiendo que éstas no se han modificado sustancialmente; y/o b) que los niveles socioeconómicos de las familias han mejorado sustancialmente, posibilitando posponer la incorporación de los jóvenes al mundo del trabajo, optando por cursar estudios superiores con miras a mayores ingresos futuros.

Sin embargo, si escudriñamos un poco, hay algo que no calza.

El malestar imperante, al igual que las altas tasas de deserción en los primeros años de educación superior y bajas tasas de titulación nos están diciendo que el aumento de la cobertura no se explica porque los jóvenes estén recibiendo una mejor educación media.

Por otra parte, si bien es efectivo que la pobreza ha disminuido fuertemente, debe destacarse que hasta la década de los 70, los estudios superiores eran prácticamente gratuitos, curiosamente cuando la cobertura en educación superior entre los pobres era prácticamente nula. Esto significa que las élites de ahora, provenientes de familias situadas en los quintiles de mayores ingresos, estudiaron gratuitamente. Entonces, la educación superior era un derecho social. En cambio ahora, con mayor cobertura, cuando los quintiles de menores ingresos están cursando estudios superiores, éstos no solo dejaron de ser gratuitos, sino que han pasado a ser los más altos del planeta en que vivimos en relación al ingreso per cápita. Ahora, la educación superior ha pasado a ser un bien de consumo que debe ser pagado por moros y cristianos. ¿Cómo se explica esto?

La explicación es sencilla: el diablo metió su cola! El afán de lucro hizo el milagro por dos vías: la creación de universidades privadas, y la privatización de las universidades estatales, todas sumergidas en la misma lógica, la del mercado. Lógica que domina la toma de decisiones en las instituciones, en unas más que en otras, adobadas con créditos para que los jóvenes de familias con bajos ingresos se incorporen al mercado laboral endeudados, a diferencia de los jóvenes de familias con altos ingresos, que lo hacen sin cargar con deuda alguna.

Es una contradicción flagrante que los pobres de hoy tengan que pagar por aquello que los ricos de ayer no pagaban. Estos son los ricos que ahora se oponen a una reforma tributaria que posibilite estudiar gratuitamente. Vergüenza debiera darles asumir tales posturas!

Por tanto, la única explicación razonable para el aumento de la cobertura en educación superior, es la apertura indiscriminada de vacantes en las instituciones de educación superior. Apertura alentada por el afán de lucro, para que entre Pedro, Juan y Diego, con todo el respeto que tales nombres me merecen, en la medida que vengan con plata en mano, con crédito con aval del estado (el famoso y vilipendiado CAE), o con becas que financiará el Estado.

Por este camino, lo que se está haciendo es inflando artificiosamente la educación superior, por l vía del endeudamiento, con riesgo de caer en un credencialismo propio de países bananeros, donde los cartones terminan por ser papel mojado.

El resultado es lo que tenemos, una alta cobertura en una educación superior ineficiente, por su alto costo, e ineficaz, porque de los muchos que ingresan, pocos son los que egresan. No todo lo que brilla es oro. A los que quedan a la vera del camino, pareciera que solo les queda patear piedras.

mayo 20, 2014

El diablo metió su cola: las universidades que lucran

La reforma educacional que impulsa el gobierno, está partiendo con la decisión de intervenir aquellas universidades cuyos alumnos están quedando a la deriva, y la presentación de proyectos de ley destinados a poner fin: a) al lucro en la educación básica, media y superior; b) al copago, esto es, al financiamiento compartido; y c) a la selección de alumnos, al menos en los establecimientos con financiamiento público. En esta ocasión me referiré a la primera de las medidas. En sucesivas columnas me referiré a las restantes.

En la década de los 80 las universidades fueron creadas con tal laxitud, que no se exigen requisitos de ninguna índole: basta con una mera presentación ante el Ministerio de Educación para que se echen a andar. Y sin perjuicio que por ley no podían lucrar, lo concreto es que hay universidades que han lucrado al margen de la ley al amparo de la falta de fiscalización. Todo esto, por no disponerse de atribuciones para ello, por omisión o porque las argucias legales lo posibilitaron. Como resultado de este laissez faire, tenemos universidades que han abusado y estafado groseramente a miles de estudiantes. Por tanto tras la decisión del gobierno de intervenir las universidades está el escándalo público generado por la vulneración de la fe pública.

En consecuencia, el objetivo de la intervención no es otro que el de proteger a estudiantes perdidos en la noche, lo que no garantiza que dejen de estarlos. Personalmente prefiero las políticas preventivas antes que las correctivas, esto es, que no cualquier torrante pueda crear una universidad como es lo que ha estado ocurriendo en todas estas décadas al amparo de un neoliberalismo ramplón inoculado en tiempos de dictadura, que persiste y es promovido en muchos casos, incluso desde púlpitos académicos, con total descaro y sin ek más mínimo espíritu crítico.

Ahora, estos mismos neoliberales que nos metieron en este follón, levantan la voz contra los peligros que encierra la intervención, olvidando que la libertad de mercado tiene límites que han sido sobrepasados una y otra vez por ellos mismos. Sus responsables, que andan sueltos como Pedro por su casa, omiten la existencia de miles de universitarios endeudados y con sus esperanzas rotas, De eso, no hablan, a lo más afirman que ellos, libre y voluntariamente decidieron meterse en el forro. Así es como el diablo metió su cola.

Cuando el innombrable abrió las puertas a la creación de nuevas universidades privadas, y por ley las declaró sin fines de lucro, no fue por azar, ni por un arranque de inspiración divina, ni por bondad o un estatismo oculto en las profundidades de su psiquis. Fue porque quería que el foco de las nuevas universidades fuera contrarrestar la influencia de la izquierda en la cultura, el pensamiento y la formación de los futuros dirigentes políticos y conductores del país.

Pero no faltaron los malandrines, que sobándose las manos, vieron una nueva oportunidad para hacer negocios aprovechando la alta demanda por educación superior que no estaba siendo satisfecha. Y nacieron las universidades docentes, que abrieron sus puertas de par en par sin el más mínimo pudor. Universidades sin nada, donde los edificios no son de ellas, los lugares en que están emplazadas tampoco, y ni siquiera muchos de los servicios complementarios como los de aseo y ornato, de vigilancia, de alimentación. Incluso con una limitada base de profesores, pues el grueso son profesores por hora, llamados profesores taxi. Todo subcontratado, donde todo lo que no es de ellos, si es de ellos, pero bajo el nombre de otras empresas.

De esta forma, se pagan a sí mismos, pagándose arriendos, servicios prestados por empresas que son de los mismos dueños de las universidades. Por ahí se va el lucro, no con palas, sino que con camiones!!! Todo legalmente y por eso ha sido tan difícil pararlo. Porque el diablo metió su cola. Cuál diablo? La del diablo que agrupa a los malandrines sin escala de valores, o que la tienen por los suelos, que promueven la eficiencia sin enfatizar con igual fuerza la necesidad de que existan ciertos cánones ético-morales que tiren por la borda las mejores intenciones.

El resultado es lo que tenemos. Pobres endeudados a más no poder, en aras de un futuro que jamás verán, y cuyas deudas van a parar a las arcas de los pobres propietarios de universidades para que vivan y viajen como reyes.

Por eso el malestar reinante. Por eso la bronca existente. Salir de esto nos va a costar sangre, sudor y lágrimas!

mayo 14, 2014

Un chileno encantador

El chileno encantador
Cuando aún no se apagan los ecos del logro de un chileno en el exterior parece importante rescatar sus elementos esenciales. Esto es, lo que hay tras la conquista del título de campeón de la liga inglesa por parte de Manchester City de la mano de Manuel Pellegrini, un chileno de excepción.

Manuel hizo la travesía por el desierto. Su camino al éxito está empedrado de fracasos, es fruto del sacrificio. Manuel es de cuna, quien lo duda. Desde siempre quiso estar en el futbol. Sus padres le exigieron una carrera profesional. Así lo hizo y estudió ingeniería, carrera que terminó. Por eso lo apodan el ingeniero.

Pero la vocación fue más fuerte. El futbol le encantaba, le atraía sobremanera, y se dedicó a él. Fue jugador. Hizo sus primeras armas como entrenador a fines de los 80, dirigiendo a la Universidad de Chile, su club, experiencia que fue un sonado fracaso porque bajo su conducción, por primera vez la Chile descendió a segunda división. No podía haber empezado peor. Cualquiera sin su fortaleza, se rinde, abandona, y se dedica a su profesión, en este caso, la ingeniería. Pero él no. Se fue a Ecuador, donde dirige a Universitario de Quito. Lo saca campeón. Luego se va a Argentina. Dirige a San Lorenzo de Almagro, el equipo del Papa Francisco. El éxito le sonríe. Sale campeón en el exigente campeonato argentino. De allá parte a España a dirigir a Villareal, un equipo que siempre estaba en la parte baja de la tabla. Fiel a su patrón de juego ofensivo, desde la banca lo conduce a las alturas, a las ligas europeas.

Desde la banca, imperturbable, elegante, buena pinta, de pocas y mesuradas palabras, destaca por su sobriedad, su clase. No habla mal de nadie. Transmite seriedad, liderazgo. Luego de unas temporadas en Villareal, Real Madrid pone sus ojos en él. El contrato con el Real Madrid es el sueño de su vida. La exigencia de resultados inmediatos por parte de los medios de comunicación y de los aficionados, junto con las zancadillas de otro entrenador, Mourinho, que ansiaba suplantarlo le pasa la cuenta. Una amarga sensación de fracaso lo inunda, pero no lo doblega. Málaga le abre los brazos. Un equipo chico que al igual que a Villareal, Manuel se encarga de encumbrar. Desde Chile se siguen sus pasos deseándole lo mejor.

Ahora es Manchester City quien lo quiere en la banca para obtener el ansiado título en la liga inglesa. Ha seguido sus pasos, valorando su capacidad de trabajo, su liderazgo, su bonhomía. Los ingleses se entusiasman. Le dicen el hombre encantador. Le tienen fe. Él se mantiene imperturbable, no sucumbe al exitismo ni ante el fracaso.

Sin lugar a dudas, que Manuel es un chileno de excepción, un ejemplo de perseverancia, modestia, sencillez, caballerosidad, liderazgo, serenidad, firmeza y convicciones, atributos que conjuga y concilia maravillosamente bien. Manuel es un ejemplo de aprendizaje a punta de fracasos. El único aprendizaje que conduce al verdadero éxito, el de la satisfacción íntima.

mayo 08, 2014

El drama de Chile en la hora actual

Hasta hace unas décadas atrás, el drama de Chile era la pobreza que se expresaba en las poblaciones callampa, la baja cobertura educacional, la no disponibilidad de servicios básicos como agua potable y electricidad por parte de importantes sectores del país. La reducción de la pobreza es un logro significativo. Si bien corresponde seguir avanzando para su erradicación, hoy la prioridad es otra.

El drama actual de Chile es la desigualdad, que la derecha y los poderosos se resisten a asumir, y explica su derrota en las últimas elecciones presidenciales y parlamentarias. Para ellos la desigualdad no es el problema de este país por la simple razón de que es consustancial a las diferencias entre unos y otros. Asumen que cualquier regulación coarta la libre expresión de las potencialidades de innovación y emprendimiento de las personas. Este ha sido el racional dominante en Chile a lo largo de las últimas décadas y bajo el cual se ha logrado la reducción de la pobreza del 40% a menos de la mitad.

Ahora el foco está puesto en el alto nivel de desigualdad que nos caracteriza y distingue a nivel mundial. Ya no es la pobreza la que está tras los movimientos sociales ni el malestar imperante, sino que los odiosos niveles de desigualdad existentes.

Este es el drama de Chile y que la derecha se ha resistido a asumir y que Que el 1% de los más poderosos acumule para sí más del 30% de los ingresos totales del país debiera mover a escándalo. Sin embargo en la derecha ni se arrugan, y más encima cuentan con importantes escuderos, por lo general reclutados entre el 9% de quienes les siguen en la captura de los ingresos. En USA, el 1% de su población captura poco menos del 20% de los ingresos totales; en Italia, España, Finlandia, Suecia, Holanda y Francia capturan menos del 10%.

En síntesis, acá el gran capital rompe records! Cuál es el pensamiento de la derecha al respecto. Es fácil adivinarlo: significa que su productividad es alta, tan alta como para que sean capaces de capturar más del 30% del total de ingresos. Incluso deberíamos estar agradecidos y orgullosos de ellos, porque en ningún otro país existe ese 1% “tan productivo” como ellos. Y por tanto, como diría Pinochet en sus buenos tiempos “hay que cuidarlos” porque gracias a ellos vivimos y crecemos, gracias a ellos ha bajado la pobreza! Si no fuera por ellos, ¿qué sería de nosotros?

En contraposición, está el resto, o sea, nosotros, que seríamos los “poco productivos”. ¿Tan tontos somos? Entonces ¿para qué estamos? ¿somos un cacho? ¿qué sería de nosotros sin ellos? O dicho de otra manera ¿qué sería de ellos sin nosotros?

Otro gallo cantaría si ese 1% de los más poderosos y el 9% que los rodean, protegen y cobijan se allanaran a abrirse para construir un mejor país, menos desigual, menos segmentado, menos fragmentado, menos discriminatorio, donde la gente en vez de darse la espalda se mire de frente y concuerden en darle a cada uno lo suyo, partiendo por respetar a quienes trabajan día a día por el pan nuestro de cada día.

No por azar están sobre la mesa la reforma tributaria, educacional, laboral y constitucional.

abril 29, 2014

La izquierda atrasada

Así como existe una derecha atrasada, de la que ya escribí la semana pasada, que siempre anda desfasada, a la vuelta de la rueda, en la izquierda también existe aquella que continúa defendiendo lo indefendible. En ambos casos, cuesta que les caiga la teja, y cuando les cae, suele ser a destiempo, por oportunismo antes que por convicciones.

Por suerte, en el caso de la izquierda, la mayoría ha asumido la caída de los socialismos reales en un proceso de autocrítica tardío, y por ello más doloroso. Pero existe una minoría, que parece seguir creyendo en dictaduras del proletariado, luchas de clases, que concibe a las religiones como el opio del pueblo, y que santifica la propiedad estatal de los medios de producción, de comunicación y de cuantos medios se les pongan por delante.

Esa minoría delirante aún sigue creyendo en las bondades del régimen imperante en Corea del Norte o en Cuba misma. En el caso de este último país, amparado en el boicot del imperialismo norteamericano, en las virtudes de su sistema de salud y educacional. Se resisten a reconocer que quienes allí viven, la están pasando muy mal y que los regímenes de partidos únicos, de concentración del poder político, tienen sus días contados, aún cuando esos días se transformen en años y décadas.

Resulta penoso constatar que a más de 50 años de la revolución cubana, no hayan podido resolver el tema de la sucesión, y que Fidel haya tenido que ser reemplazado por su hermano. Más penoso aún es constatar que después de haber sido el patio trasero de Estados Unidos hasta la llegada de Fidel, lo más probable, que el sacrificio de generaciones de cubanos haya sido en vano.

Una izquierda dispuesta a sacrificar generaciones por un futuro, una quimera, en la que ya nadie cree. Resulta espeluznante ver cómo la caída del muro de Berlín y de la Unión Soviética mostró la podredumbre de un sistema regentado por un partido, el comunista, cuyos militantes terminaron haciendo lo mismo que hicieron los prohombres de Pinochet: comprar a precio de huevo empresas estatales quebradas por ellos mismos. Estos insignes prohombres, forman parte de ese 0,1% de la población que se escandaliza por una tibia reforma tributaria, así como en las repúblicas que conformaron la Unión Soviética reinan nuevos multimillonarios excomunistas. La corrupción en todo su esplendor.

Esta izquierda atrasada es la que en Venezuela sigue respaldando un proceso bolivariano que está condenado por corrupción de sus propias FFAA. Un destino predecible cuando tienen chipe libre, cuando concentran el grueso del poder, sea éste de carácter político o económico.

A esos sectores, harta falta les hace tener “open mind”, mente abierta, ser capaz de reconocer y asumir las debilidades propias, para actuar en consecuencia.

Por suerte esta izquierda atrasada es minoría dentro de la izquierda, a diferencia de la derecha atrasada, donde ella domina el escenario.

abril 24, 2014

La derecha atrasada

Por algún misterioso motivo, la derecha siempre suele llegar atrasada a todas partes. No solo ahora, para que los chilenos que viven en el exterior puedan votar. Los representantes de la derecha se escudan en los más inverosímiles argumentos para resistir, buscando acotar los espacios de libertad de los chilenos. No obstante que sus más conspicuos representantes se proclaman como adalides de las libertades, la verdad que cuando hablan de ellas, se limitan a una libertad en particular, muy específica, la libertad económica, pero no al concepto de libertad en su sentido más amplio. Una vez que los chilenos puedan votar en el exterior, a poco andar, inevitablemente, pasará a ser lo más natural del mundo.

Lo mismo ocurrió con el tema del divorcio. La derecha rasgó vestiduras oponiéndose una y otra vez, convirtiendo a nuestro país en un oasis en un mundo donde la mayoría de los países ya había encarado este tema sin que por ello la familia pasara a ser un mero recuerdo. Preferían mirar al techo, suponer que el divorcio destruiría la familia, sin percatarse que cuando se llega al divorcio, es porque la familia ya está destruida. No es causa, es consecuencia.

Preferían mirar al techo, porque de otro modo cómo se explica que toleraran la nulidad matrimonial sobre la base de una farsa: que lo que en su momento existió, un matrimonio en particular, en rigor, no existió. La derecha resolvía sus problemas matrimoniales por esa vía, con recursos económicos, y/o hipocresía, con la familia oficial, y la otra. ¿Cuándo les cayó la teja? Cuando ya no quedaba otra, porque entre los suyos el tema se había hecho carne.

Lo mismo ocurrió con el tema del homosexualismo. Para una persona auténticamente de derecha, conceptualmente, el homosexualismo es una enfermedad, es algo anti natura, y por tanto, los rechaza ipso facto. La derecha rechaza el homosexualismo, tal como rechaza a los marxistas, a quienes el recordado almirante Merino refería como humanoides. Hasta que la fuerza de los hechos, esto es, la presencia de homosexuales en sus propias filas y/o los cálculos electorales, los hace aceptar su existencia, aunque a regañadientes.

El matrimonio homosexual, la adopción de niños, el aborto y la eutanasia son otros de los tópicos donde la derecha muestra su hilacha: su conservadurismo, su incapacidad para leer los signos de los tiempos, su sentimiento de superioridad, de guardián del orden establecido, de ser portadores de la verdad revelada, responsables de que el país no se venga vaya al tacho de la basura. No se percatan que de lo que se trata es de sacar al país del tacho de la basura.

Les gustan las libertades económicas, desregular todo, excepto las otras libertades, entre ellas, las personales y políticas. Esas, hay que restringirlas, acotarlas, a nombre de los intereses superiores, a punto tal que hasta los derechos humanos, en momentos muy particulares, definidos por ellos mismos, habría que suspenderlos. Es la voz de ultratumba de Jaime Guzmán (QEPD).

Desgraciadamente no se le pueden pedir peras al olmo. La derecha, inevitablemente, llegará siempre atrasada a todas partes. De lo contrario, no sería derecha.

abril 14, 2014

Valparaíso en llamas



No solo el país, sino que el mundo entero han visto una y otra vez las sobrecogedoras escenas del incendio que está afectando a los cerros de Valparaíso y el desigual y subdesarrollado combate con que se enfrenta, con escasos recursos. Una vez más observamos impertérritos las circunstancias y precariedad, y el heroísmo con que trabajan los bomberos.

Los medios de comunicación cumplen su tarea, no sin cierto morbo, repitiendo imágenes y entrevistas, como para refregarnos el drama que afecta a miles de compatriotas. Siento que falta sobriedad y tino en la comunicación, que hay más obstrucción y confusión que colaboración.

Es hora de terminar con el amateurismo en estas materias. No están los tiempos para ello. No es posible continuar financiándose en base a donaciones, colectas públicas, aportes municipales cuyas arcas suelen ser escuálidas de solemnidad, o de dádivas empresariales. Es indispensable profesionalizar la función bomberil. No están los tiempos para voluntarismos en estas materias. La envergadura de los incendios, la magnitud de los recursos comprometidos, y un adecuado uso de los recursos tecnológicos disponibles para encararlos, y nuestra voluntad de pasar a nuevos estadios de desarrollo, ameritan tener bomberos profesionales en todo el sentido de la palabra.

Vivimos tiempos de mayores riesgos. Las temperaturas, los vientos y la menor disponibilidad de agua hacen lo suyo, agravados por el individualismo reinante, en desmedro del bien común. Saltan por los aires planes reguladores defectuosos que obedecen a presiones de los poderosos, dejando en la indefensión a los pobres, quienes son empujados a las periferias y a los terrenos de mayor riesgo. Los municipios regularizan lo que no deben, empujados por intereses o urgencias.

Muchas veces se objeta que pobladores se toman terrenos y levanta construcciones ligeras allí donde no está autorizada, en quebradas y/o zonas de alto riesgo, de incendio, de erosión o de inundación. Una periodista tuvo la osadía de preguntar a una pobladora: ¿por qué se vienen a vivir a un lugar tan peligroso? La respuesta no se hizo esperar: “Los pobres no elegimos donde vivir”.

Nos llenamos la boca con las libertades, con el desarrollo, con los avances. Lo que estamos viendo da cuenta de nuestras falencias, que no todo lo que brilla es oro, que quizá estemos construyendo un ídolo con pies de barro.

Pasado el incendio, los medios de comunicación nos llenarán las pantallas de la cadena solidaria que se ha desencadenado, como para adormecernos, tranquilizarnos. No podemos quedarnos con eso. Sin dejar de ser solidarios, es necesario cambiar la mirada porque no podemos pretender creer que esto se resuelve con solidaridad.

Lo importante es siempre pospuesto en aras de lo urgente. Ojalá lo que está ocurriendo sea una oportunidad para hacer un alto para pensar y proyectarnos. Para hacer planificación urbana en serio, en beneficio de la población y no de unos pocos. Para no arrinconar y empujar a los pobres a lugares no habitables, de modo de hacerles la vida menos dramática.

abril 10, 2014

Jaime Guzmán y el minuto de silencio: no nos pidan tanto!

Al cumplirse 23 años del asesinato del exsenador chileno, Jaime Guzmán, el Senado guardó un minuto de silencio en una de sus sesiones ordinarias. La presidenta del Senado, Isabel Allende, hija del expresidente Allende, solicitó a los asistentes ponerse de pie. Camila Vallejo, diputada comunista, no lo hizo, permaneciendo sentada, aunque respetando el minuto de silencio.

Guzmán fundó el que es hoy por hoy el partido más grande de la derecha chilena, la Unión Demócrata Independiente (UDI), y fue su presidente hasta 1987. En las primeras elecciones parlamentarias después de la dictadura de Pinochet, gracias al sistema electoral binominal, no obstante salir tercero, fue electo senador por el período 1990-1998.

La derecha dura, representada por la UDI, poco menos que quiere canonizarlo, sin embargo, por su trayectoria política, más correspondería demonizarlo. Desde las sombras, estuvo en la génesis del golpe del 73, delineó las características centrales de la dictadura, fue actor central en la gestación de una Constitución Política del Estado, la del 80, plebiscitada sin registros electorales, sin partidos políticos, sin libertad de prensa y con una oposición relegada a la clandestinidad.

Jaime Guzmán no fue cómplice pasivo, sino que más bien fue partícipe activo, siempre desde una segunda fila, desde el primer minuto, en la construcción de un régimen demoníaco. Jaime Guzmán justificó permanentemente, con una dialéctica sin igual, las cortapisas, limitaciones a los derechos humanos y al ejercicio de la justicia, los que consideraba subordinados a los intereses superiores del Estado. Intereses que definía a su pinta. Su colaboración con la dictadura, al igual que su responsabilidad intelectual y complicidad con las consecuencias más nefastas –desaparecimientos, torturas, ejecuciones, exilios- no podrá ser tergiversada en la historia política chilena.

Quienes afirman que contribuyó al retorno a la democracia omiten al menos 3 hechos que lo retratan de cuerpo entero. Uno, su oposición al acuerdo nacional promovido por la Iglesia en 1985 y donde se buscaba una salida pacífica a la dictadura; dos, la noche del 5 de octubre de 1988, cuando las cifras señalaban que la oposición había ganado el plebiscito, Guzman y la UDI guardaron silencio, incapaces de reconocer la derrota; y tres, su oposición a una tibia reforma constitucional de 1989 destinada a facilitar la democratización.

En consecuencia, más allá del ideario político de la diputada Vallejo, que por lo demás no comparto, ella tenía sobradas razones para permanecer sentada y no ponerse de pie. Era lo mínimo que podía hacer en homenaje a quienes ya no están con nosotros.

El hecho que haya sido asesinado por un grupo terrorista, no amerita que sus enemigos políticos y la sociedad entera le rindan tributo, lo que no impide que le rindan tributo sus adherentes. Pero no seamos hipócritas.

abril 04, 2014

La tragedia de Ucrania al desnudo

Encontrándome en Berlín, la capital de Alemania desde la reunificación, el derribo del muro, y la desintegración de la Unión Soviética, veo desatarse la crisis de Ucrania, una de las tantas repúblicas que componían la Unión Soviética.

La crisis fue gatillada por una resolución del parlamento ucraniano de asociarse con la Unión Europea, la que para hacerse efectiva requería la firma del presidente ucraniano, Viktor Yanukovich. Éste, se rehusó a poner su firma, en el marco de violentas protestas y manifestaciones que culminaron con su destitución. De ahí para adelante se desencadena una serie de procesos que se encuentran en pleno desarrollo.

Moscú, la capital de Rusia, de la mano de Putin, da un golpe de fuerza, calificando de ilegal la destitución y anexando la península de Crimea, que si bien pertenecía a Ucrania, operaba bajo un estatuto de autonomía. La anexión de Crimea es justificada por un referéndum y factores históricos. La verdad a la milanesa no es otra que el petróleo y gas existentes, su estratégica localización, y el origen ruso de la mayoría de sus habitantes. Hoy, Crimea ya es Rusia.

Hoy, a más de 20 años de la descomposición de la Unión Soviética, Putin está resucitando las pretensiones imperiales de entonces sobre bases bien poco democráticas. Sin asco, sin pelos en la lengua, frente a un occidente paralogizado, Rusia ha dado un golpe de fuerza buscando resucitar la Unión Soviética. Rusia, visualiza a los países que fueron de su órbita y que hoy limitan con Europa, como un colchón donde lo que ocurre en ellos no les resulta indiferente. Por el contrario, lo que allí ocurre, lo considera de su incumbencia, no vaya a ser que la influencia europea termine por socavar el poder de quienes dirigen los destinos de Rusia.

Ni Europa, ni Estados Unidos han reaccionado como hubiesen querido. Europa, por su dependencia energética. Y Putin lo sabe. Por desgracia, Ucrania no es ningún modelo de democracia que amerite ser defendido con entusiasmo, al igual que en todas las repúblicas que conformaron la Unión Soviética. Lo que quedó con la desintegración, y de lo cual Ucrania no es sino un ejemplo, al igual que Rusia, es un conjunto de países manejados por oligarquías conformadas que se hicieron de los despojos del poder estatal. Cuando hay elecciones, a lo más, lo que hay es el desplazamiento de una oligarquía por otra. Nacionalistas y excomunistas convertidos en oligarcas, mientras sus pueblos siguen pateando piedras.

Desafortunadamente, la situación económica y social que vive Ucrania no puede ser peor. Pobreza, rencor y miedo es lo que ronda por esos lares mientras unas pocas “familias” se reparten fortunas. Nada nuevo bajo el sol.

marzo 27, 2014

La retroexcavadora en la educación

El senador y presidente del PPD, Jaime Quintana, actual vocero de la Nueva Mayoría, coalición ganadora de las últimas elecciones presidenciales y parlamentarias, dijo sin pelos en la lengua: “No vamos a pasar la aplanadora, sino a poner una retroexcavadora. Hay que destruir los cimientos del modelo neoliberal”. Con su expresión, hizo arder Troya en todas las direcciones, tanto en la derecha como en la Nueva Mayoría.

No es para menos. La afirmación se enmarca en la reacción por el retiro desde el palacio de la moneda de los últimos proyectos remitidos por Piñera que apuntaban a subsanar deficiencias del modelo educacional. En palabras de Camila, en el año 2011, a “podar el arbolito“ antes que a “cambiar el arbolito“.

Todo el mundo sabe que Michelle ganó porque uno de sus caballitos de batalla fue justamente este. Ganó porque la visión mayoritaria que tiene el país de la educación no es la de un bien/servicio de consumo más, que se transa en el mercado al mejor postor; ganó porque el país no quiere más aspirinas ni cambios cosméticos que han exacerbado la discriminación y la segregación. Ganó en rechazo a un modelo educacional impuesto en dictadura y perpetuado gracias a los cerrojos impuestos por la derecha y la complicidad de no pocos sectores de la propia Nueva Mayoría.

Por tanto, la expresión de Quintana no hace sino reflejar lo que debe hacerse. Pero como siempre ocurre en estos casos, el acento se pone en la forma, en el lenguaje, antes que en el fondo, sobre todo en un país que gusta de eufemismos. Por años se habló de pronunciamiento en vez de golpe de estado; de régimen autoritario en lugar de dictadura. Lo mismo podía haberse dicho con mayor suavidad, poniéndose énfasis en la construcción de un nuevo modelo educacional antes que en la destrucción del modelo existente.

Como bien lo ha afirmado el propio gobierno, no se trata de aplicar aplanadoras ni retroexcavadoras, sino que de levantar los obstáculos que impiden avanzar hacia un modelo de educación capaz de generar ciudadanos responsables, críticos, capaces de desenvolverse en un mundo cada vez más complejo. Y que esta educación no dependa del dinero disponible en el bolsillo de cada familia.

Todo esto se da en los inicios de un gobierno cuya responsabilidad para dar un gran salto adelante es enorme, tanto en el ámbito educacional como constitucional. Al término de este gobierno se aspira que se hayan sentado las bases tanto para un nuevo modelo educacional como constitucional que deje atrás los que nos impuso la dictadura y que la ciudadanía ha rechazado una y otra vez en las distintas contiendas electorales a las que ha sido convocada.

Si la derecha se allanara a los cambios que la mayoría demanda, no se requerirían ni aplanadoras ni retroexcavadoras. Sin duda que la expresión es fuerte, pero que se vengan a escandalizar, poniendo el grito en el cielo quienes fueron cómplices activos o pasivos de las barbaridades de la dictadura, es como mucho.

marzo 20, 2014

Desde Berlín 2014

Poco antes de llegar a Berlín, la emblemática capital de Alemania, desapareció un avión malasio con más de 200 pasajeros. Y en Ucrania se había desencadenado una crisis de gobierno que culminó con la destitución de su presidente por parte del parlamento ucraniano. En Chile, las fallidas nominaciones de subsecretarios y gobernadores del nuevo gobierno de Michelle, generaban escozor.

Hoy, no obstante el tiempo transcurrido, los temas mencionados siguen presentes en mayor o menor medida. Quizá el del avión desaparecido sea el que ya no está en el primer plano noticioso, lo que no significa que haya aparecido, ni que existan rastros de él. No deja de intrigarme que en los tiempos actuales de GPS, de satélites, de robots, de internet, estemos en presencia de un avión que no ha dejado rastros. Hasta el minuto de escribir estas líneas no se sabe siquiera si se cayó o fue secuestrado, dejando sumidos a las familias de los pasajeros en la más penosa de las incertidumbres. Confieso que me cuesta creer que no se sepa nada.

En Europa se estima que la guerra fría clausurada con el derrumbe del muro de Berlín y de la Unión Soviética, está siendo recreada con la reacción rusa ante la destitución del presidente ucraniano. El resultado del referéndum en Crimea, permite avizorar su casi segura anexión a Rusia. Occidente, paralizada, sorprendida, ya la dio por perdida luego del zarpazo de Rusia. Putin, sin medias tintas, busca resucitar la Unión Soviética, o a lo menos, impedir que los países con los que limita en su oeste, se occidentalicen. Necesita recrear un muro de contención, como lo fueron en su momento Polonia y Alemania Oriental, entre otros países. Putin apuesta que Europa no reaccionará, más allá de declaraciones de rechazo, dada su dependencia energética. Descaradamente, Putin está interviniendo militarmente, retrotrayendo la historia a siglos pasados, sin disimulo alguno aprovechando el desconcierto reinante.

Y las noticias que llegan de Chile dan cuenta que la teleserie de las nominaciones de subsecretarios y gobernadores continúa sin mostrar signos de término. Bajan a unos y suben a otros. La oposición parece desear interpelar al ministro del interior, sin percibir que más allá de los errores, estamos en presencia de un fenómeno nuevo sumamente interesante, siempre y cuando no se pretenda que los cargos sean ocupados por santos, que en los tiempos que corren, no existen, si es que en algún momento existieron. Asumo que lo que se pide, es que no sean sinvergüenzas. En un pasado no remoto, estos últimos pasaban piola. Hoy, esto es más difícil. Ya no solo se requeriría tener los medios de comunicación en manos de los poderosos, sino que también el control de las redes sociales, de los diarios digitales y de los blogs. Por suerte éstos existen y están permitiendo el destape de lo que antes se tapaba. A pesar de tanto malandrín, no están los tiempos para malandrines.

marzo 13, 2014

Filosofando con Mujica

Al final quien se robó la película en el proceso de cambio de mando chileno, entre las autoridades visitantes, no fue Maduro, sino Mujica, el presidente uruguayo. Su pachorra, su desfachatez, su informalidad, rompen esquemas. Su popularidad, no solo en Chile, sino que en el mundo entero, y quizá mayor que en Uruguay mismo, si bien atraviesa a todos los estratos, la tiene muy especialmente entre los jóvenes.

La razón es muy simple. Invita a soñar, invita a reflexionar en tiempos que nos han arrebatado las ilusiones. Vivimos tiempos de un neoliberalismo ramplón que nos invita a lo contrario, a ser realistas, pragmáticos, aterrizados, a aceptar ciegamente los veredictos, las veleidades, las tentaciones del mercado. Un mercado que nos invita a lo contrario, a no pensar, a dejarnos llevar por la farándula. La droga de nuestro tiempo que nos inoculan día tras día es la publicidad machacona para consumir lo que no necesariamente requerimos y que penetra lenta, pero persistentemente hasta convertirnos en zombies.

Pepe Mujica nos invita a rebelarnos, a resistir, a ser capaces de poner coto a esta invasión en nuestra voluntad resquebrajada y vencida con una educación de mala calidad que invita a la resignación, la aceptación, a asumir al egoísmo y la injusticia como algo consustancial a la naturaleza humana.

De qué sirve el progreso, tener más bienes y servicios, muchos de ellos innecesarios, si para tenerlos, en vez de trabajar menos tenemos que trabajar más y más con empleos que tienden a precarizarse. Hoy, tener un empleo con contrato perdurable, no temporal, tanto acá como en la quebrada del ají, es como sacarse la lotería.

Pepe Mujica nos recuerda que el hambre y la depredación no tiene porqué existir y que si existe es por responsabilidad nuestra, por nuestras conductas, por la desigualdad que nuestros sistemas políticos, económicos y sociales promueven sin cesar. Michelle refrendó lo expuesto al recordarnos que nuestro enemigo no es el otro, no es el prójimo, es la desigualdad, y que todos juntos debemos remar en esa dirección. Construir una sociedad menos desigual es un desafío que se dio en el pasado, que sigue presente y que seguirá en el futuro si no hacemos nada.

Si algo hemos aprendido en estas últimas décadas, son al menos tres grandes lecciones. Una primera lección, es que nuestro sistema político-económico no resiste más maquillajes. Más mercado en una sociedad tan desigual como el nuestro, no hace sino acentuar la desigualdad. Por tanto, es un imperativo de la hora presente revertir el proceso de mercantilización que se ha vivido desde hace ya más de 30 años. Es imperativo rescatar la educación, la salud y la previsión de las garras de un mercado donde unos pocos han hecho de las suyas sin misericordia alguna. La zanahoria ha sido el lucro sin el más mínimo sentido de la ética. Ha sido un verdadero asalto a mano armada como lo demuestra lo que han ganado en estos años las administradoras de salud, de fondos de pensiones, y sostenedores de verdaderas cadenas de establecimientos educacionales subvencionados, gestionados como si de sucursales de supermercados se tratara, con el agravante de que lo han hecho con recursos públicos. No hay relación entre la calidad de los servicios prestados y las utilidades registradas. En síntesis, han defraudado, la fe pública.

Una segunda lección, es que tenemos que cuidar lo que tenemos, valorizar los espacios democráticos ganados con el sacrificio de tantos, no romper vínculos, no cerrar puertas ni ventanas, que debemos dialogar, conversar, no vernos como enemigos. Pepe habla desde sus entrañas, desde su vivencia, sabe de qué habla. Él vivió a concho los tiempos en que nos veíamos como enemigos, y sabe en carne propia, que a río revuelto, ganancia de pescadores. Que los de arriba se las arreglan para ganar, asfixiando la economía para que sus súbditos armados hagan lo suyo. Si algo hemos aprendido, es que el único espacio en el que los de abajo pueden ganar, es el de la democracia. Por ello es imperativo profundizarla, consolidarla, avanzando en transparencia, en educación, en rendiciones de cuentas, en descentralizaciones, en la distribución del conocimiento, del poder, de los recursos.

Y una tercera lección, pero no por ello, menos importante, es que al igual que con la democracia, con la economía no se puede jugar. No es llegar y echar a andar la maquinita de fabricar billetes y andar repartiéndolos si no están respaldados con producción de bienes y servicios. En caso contrario, lo que tenemos ya lo sabemos: una combinación letal de inflación, escasez, desabastecimiento, mercados negros. Venezuela lo está experimentando en carne propia. Las políticas asistencialistas son inconducentes. La responsabilidad fiscal es esencial. Pero no solo ella, también la responsabilidad privada, esto es, no gastar más de lo que se tiene, de lo que se produce, no endeudarse sin conocer los intereses implicados que al final nos hacen pagar dos o más veces el valor de lo que compramos.

marzo 06, 2014

Cambio de mando

El cambio de mando estará marcado por ciertos hechos de corto y largo alcance. El gobierno que se va poco menos que está tirando la casa por la ventana como si después viniera el diluvio. Entiendo que Piñera celebrará la misma noche con sus colaboradores más cercanos en su casa. No tengo claro qué celebrará, porque hasta donde yo sé, la candidata de sus adherentes, fue derrotada estrepitosamente, y el resultado de las elecciones parlamentarias ha provocado que la UDI disminuyera significativamente su representación en el congreso nacional, y en el otro, RN, el choclo se ha ido desgranando.

No recuerdo que Michelle, al término de su anterior gobierno, haya celebrado con bombos y platillos como Sebastián, que no haya podido entregar la presidencia del país a un candidato de su coalición. Quizá lo que esté celebrando Sebastián sea que no le haya tocado un 27F, aunque en estos últimos días la tierra no ha dejado de sacudirse y recordarnos que en cualquier momento puede saltar la liebre.

El cambio de mando, en todo país democrático, se asume que es un hito significativo en la historia política de un país. No cabe duda que habrá momentos de especial simbolismo, destacándose la entrega de la banda presidencial a Michelle por parte de una de las hijas de Salvador Allende.

Otro hito estará constituido porque el primer gobierno de derecha después de la dictadura, haya sido capaz de gobernar bajo las reglas de la democracia y no de las bayonetas, respetando todas las formalidades inherentes a toda democracia. No les debe haber sido fácil, aunque está claro que no están los tiempos para andar pateando el tablero por más ganas que haya tenido algunos de sus partidarios.

Otro hito que marcará a este cambio de mando ha sido la dificultad para constituir e instalar los nuevos equipos gubernamentales. La nominación de nuevos ministros, subsecretarios e intendentes no ha estado exenta de errores. De hecho más de uno ha debido dar una nominación se ha caído, y eso que falta que se caigan otras que políticamente se harán insostenibles en el tiempo, como es el caso de Carolina Echeverría., quien al resistirse a dar un paso al costado le hace un flaco favor al nuevo gobierno.

Si hay algo positivo que podamos rescatar de estas últimas semanas, es que ya no están los tiempos para pasar gatos por liebres, que se ha avanzado en materia de transparencia, que se hace cada vez más difícil ocultar hechos y/o decisiones que nos pesen. Esto, a pesar del control que grupos empresariales ejerce sobre los medios de comunicación tradicionales que a la fecha no han logrado bloquear la información que circula por las redes sociales.

Gobernar a espaldas de la gente se hace cada vez más difícil, por lo que lo más recomendable es hacerlo a cara descubierta, con las manos limpias, con la verdad, sin letras chicas. El país demanda un gobierno con valores. Quizá ese sea su principal desafío.

febrero 27, 2014

Venezuela: juego de suma negativa

Venezuela vive momentos críticos que se refleja en la posición de “combate” de las partes en conflicto, gobierno y oposición. Los adherentes de unos y otros tienen en común que no se soportan, no se toleran, no se aceptan, no creen en la palabra del otro. El país está polarizado, ya no fisurado, sino facturado y la responsabilidad de ello cada una de las partes se la endosa a la contraparte. Las posturas tanto al interior del gobierno como de la oposición en ningún caso son monolíticas, existiendo fisuras al interior de cada uno de ellos. En unos y otros hay quienes están en paradas más dialogantes o de combate.

Las posturas de combate, de jugarse el todo o nada, suenan más atractivas, pero no son compatibles con la democracia. Y lo que está en juego es justamente el talante democrático del país, su capacidad para resolver democráticamente, civilizadamente, sus diferencias. O se resuelve así, o se resuelve militarmente, imponiéndose unos sobre otros. Presumo que cada uno tiene poderosas razones para intentar imponer sus posiciones, pero aplastar a los otros, por más minoría que sea, no está dentro de las reglas de la democracia.

Por ello, la única salida es el diálogo, sentarse en la mesa, sin condiciones, para mirarse a los ojos, y conversar, escuchándose unos a otros, abriendo sus corazones, dejando atrás un diálogo de sordos. No hacerlo es suicida, para unos más que para otros, pero que nada bueno trae consigo para nadie.

El faro que debe iluminar las decisiones de las partes no es otro que revertir una situación actual –política, económica y financiera- insostenible en el tiempo, que solo trae perjuicios a todos, pero muy especialmente a los más pobres. Solo se benefician los corruptos. Todos sabemos que a río revuelto, ganancia de pescadores. Aislar el autoritarismo, venga de donde venga, de derechas o izquierdas, civil o militar, es la tarea del día.

Venezuela lo tiene todo para no estar en el trance actual. Su riqueza petrolera parece haber sido su salvavidas de plomo; es hora que deje de serlo y pase a ser la herramienta que contribuya al verdadero desarrollo al que aspiran los venezolanos.

Venezuela, Ucrania y Siria viven tiempos complejos. Sus muertos nos exigen poner término al drama que viven. Los traficantes de armas están al acecho sobándose las manos en espera de que se abran nuevos “mercados” –léase guerras- para la producción de armas y probar las nuevas capaces de matar más eficaz y eficientemente.

Convirtamos un juego de suma negativa, donde todos pierden -sobre todo los más pobres-, en uno de suma positiva, donde todos ganan.

febrero 18, 2014

Venezuela: se cae de Maduro

Foto de Andrés Silva en Unsplash

Hace rato que el piso se está moviendo en Venezuela, solo que ahora es con mayor fuerza. Solo desconozco si la magnitud de los movimientos son tales como para echar abajo al gobierno ahora o más adelante, pero de lo que estoy convencido que en algún momento caerá. Más temprano o más tarde, no lo sé.

En este plano me recuerda lo ocurrido en Chile hace ya 40 años atrás. El golpe se veía venir, era vox populi, se veía inevitable. Estaban dadas todas las condiciones, fabricadas por unos y otros, por moros y cristianos. Todos sabían que se venía un sismo de magnitud máxima, y todos empujaban, queriendo o sin querer, a que el sismo se produjera. Muchos lo hicieron sin imaginarse siquiera lo que se vendría; otros, ocultos tras las bambalinas sí lo sabían.

No obstante lo expuesto, el común denominador de ser ambos gobiernos surgidos de las urnas, y con intenciones revolucionarias, de alterar sustantivamente el statu quo existente para sustituirlo por un sistema de índole socialista, hay diferencias no menores entre lo que vivimos en Chile y que se está viviendo en Venezuela.

De partida, Venezuela ha sido un país cuyo peso específico a nivel mundial es más significativo que Chile gracias a su capacidad de producción de petróleo, la energía que mueve al mundo, y que seguirá pesando a pesar de la conciencia y de la evolución de fuentes alternativas energéticas. La incidencia de nuestro cobre a nivel mundial no es comparable.

En este plano, Venezuela ha experimentado la maldición de estar en posesión de recursos naturales apetecidos mundialmente. Gracias a esta maldición, la corrupción se ha enseñoreado en dicho país. Chávez es consecuencia de las corruptelas en los principales partidos de entonces: Acción Democrática y COPEI, ahora sumidos en el descrédito. Nació como consecuencia de la corrupción, las simpatías populares surgieron para poner término a este asalto a mano armada de los sectores más pudientes de la sociedad venezolana. Desafortunadamente, con el paso del tiempo, la corrupción que lo compra todo, también ha hecho presa del gobierno de Chávez, y de su sucesor, Maduro.

Por otra parte, es importante consignar que las FFAA venezolanas no tienen nada que ver con las FFAA chilenas. Allá, los de abajo pueden llegar a ser coroneles o generales; en Chile, prácticamente imposible. Acá existen filtros que dificultan en extremo la posibilidad que alguien de sectores sociales desfavorecidos ingresen a las escuelas, sean estas militares, navales o de aviación. Falta mucho para que alguien de origen mapuche alcance el generalato. No es el caso de Venezuela. En este plano, las FFAA venezolanas son más espejo de la sociedad en que se insertan, que en Chile, y por tanto, no es llegar y dar un golpe. En este caso, es probable que quienes vayan por lana salgan trasquilados. Así como los altos mandos chilenos están asociados a las élites económicas, allá lo están con los sectores sociales postergados. En Chile, un personaje con el origen de Chávez difícilmente alcanza a ser oficial del Ejército, por no decir imposible.

Con todo, al menos por las noticias que llegan, la situación que se vive en Venezuela, da cuenta de una caída libre que en algún minuto topará fondo, si es que aún no lo ha hecho. Unos achacarán la responsabilidad al gobierno, sus pretensiones revolucionarias y mal manejo económico; otros, a las fuerzas opositoras, que casualmente son los que tienen más recursos económicos.

La división de Venezuela no es de ahora: es de siempre, al igual que lo fue en su minuto en Chile. Solo que ahora la división aflora, está sobre la mesa, como fue el caso chileno en el 73. A no pocos les gusta que la división se esconda bajo la mesa y se resuelva a favor de unos en desmedro de otros.

Por mi parte, prefiero que la división aflore, se aborde civilizadamente, no militarmente. Esa capacidad faltó ayer en Chile y siento que está faltando ahora en Venezuela. Como que unos y otros no pudiésemos vivir bajo un mismo techo sin que unos pisoteen a otros.

Hay derechos irrenunciables, entre los cuales destaca el de la libertad para manifestarse pacíficamente, y todo gobierno tiene la responsabilidad de posibilitarlo, no obstaculizarlo. A la reacción no se le vence con represión ni la supresión de las libertades, sino que por el contrario, con apertura y más libertades, con la confianza que da la seguridad en lo que uno cree.

Lo señalado creo que se cae de Maduro, a pesar de la complejidad que encierra la realidad venezolana. Si no ha caído, es porque tras él están las FFAA venezolanas.

febrero 11, 2014

Las élites en acción

A raíz de lo ocurrido con la subsecretaria de educación, Claudia Peirano, al no asumir el cargo para el cual había sido nominada, distintos actores han puesto sobre la mesa el tema de que un gobierno no puede dejarse presionar por “la calle”, “la voz de la calle”, o por los movimientos sociales.

Incluso, avizoran dificultades a futuro al “mostrar debilidades” como afirma un senador, Andrés Zaldívar; o que lo ocurrido es “una pésima señal”, dado que “los estudiantes le doblaron la mano al nuevo gobierno” como sostiene Mariana Aylwin, exministra de Educación bajo la presidencia de Lagos,

Estas expresiones ponen el acento en lo negativo que resultaría de escuchar la voz “de la calle” por sus consecuencias -mostrar debilidades y doblar la mano-, sin hacer mención al contenido de la denuncia formulada por “la calle”. Lo que importa es si este contenido es verídico, y de serlo, si tiene una connotación negativa. En el ámbito educacional, es claro que en las últimas elecciones presidenciales y parlamentarias, la ciudadanía optó por una educación pública, gratuita, de calidad, y sin fines de lucro, no por dogmatismo, sino por convicción y por experiencia. Llevamos ya más de 30 años bajo un modelo educacional impuesto por una dictadura que escuchó la voz de “los expertos”, que nos han conducido al estado actual: una educación privatizada, segregada, de mala calidad, y más encima, carísima. Todo esto en un país desigual.

Lo ideal es que la voz de la calle se exprese en el gobierno y en el parlamento. En una democracia, así debiera ser, así debe ser, y por lo mismo no debiera haber mayores discrepancias entre unos y otros, esto es, entre gobernantes, parlamentarios y la voz de la calle. Gran parte de la crisis política nace justamente de la brecha entre unos y otros, que por lo general se gesta entre las sombras, por influencia de poderes fácticos, cuando el diablo mete su cola, cuando el poder económico-financiero se hace sentir, cuando la tecnocracia empieza a correr por su cuenta, soslayando los desequilibrios sociales.

Llama poderosamente la atención que quienes disgusta un cierto tonito de superioridad moral que emanaría de dirigentes o exdirigentes estudiantiles, no hayan expresado en momento alguno similar disgusto cuando este tonito proviene de grandes empresarios ni de “expertos”. Omiten que tras ellos también hay intereses, que por lo demás, no son menores.

Un connotado cientista político, Genaro Arriagada, expresó recientemente que “los grupos de presión hacen lo suyo al plantear sus demandas. Pero la política, esto es, los partidos políticos y el gobierno, debe hacer lo que le corresponde, que es fijar límites, señalar qué es y qué no es posible”. Afirmación clara y contundente. Sin embargo, estamos en un país, Chile, donde unos se creen con derechos y atribuciones para definir lo posible, en circunstancias que los límites de “lo posible” se asume que es definido democráticamente. Sin embargo, pareciera que tales límites lo definen “los que saben”, que por extraña coincidencia serían empresarios, financistas, expertos; el resto, “la calle”, no merecería ser escuchado. De ser así tendríamos una democracia mentirosa, donde “la calle” está tan solo para votar por quienes terminan actuando en base a lo que ordenan las élites.

Es lamentable que tantas nominaciones para conformar el nuevo gobierno estén siendo objetadas, pero lo realmente lamentable es que tales objeciones se basen en antecedentes fidedignos. El país no resiste más un nuevo gobierno y un parlamento que no sea consistente con lo que prometió, consistente en su conformación y con la implementación del programa gubernativo; no resiste más un nuevo gobierno que no sea intérprete de las grandes mayorías.

Lo que se está viendo en estos días son las escaramuzas de lo que viene.

febrero 04, 2014

El control social en marcha

La presidenta electa ya ha escogido, tanto a sus ministros, como a sus subsecretarios e intendentes. La nominación de cada una de las personas, se asume que es fruto de un análisis de su adhesión al programa de la Nueva Mayoría y de una trayectoria consistente con dicho programa, de sus capacidades técnicas, políticas, y de no estar involucrados en problemas judiciales ni en conflictos de intereses.

Lo expuesto significa que los filtros a sortear no son banales. Todos los nominados estarán en el ojo del huracán, porque cada vez existe una mayor conciencia de la relevancia que tiene la transparencia y la rendición de cuentas. No están los tiempos para pasarnos por el aro. Estamos en una sociedad cada vez más empoderada, más exigente, tanto con el uso de los recursos públicos como privados.

Cuando se afirma que el país cambió, se hace referencia a lo señalado, y que se expresa en un mayor control social, el que nace como fruto de la insuficiencia del control parlamentario y/o del control de las entidades públicas responsables de impedir los abusos, entre otros, el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) en el ámbito de las actividades comerciales, y la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) en la educación superior.

Este control social puede llegar a producir algunos dolores de cabeza y dar origen a situaciones injustas, pero así y todo, constituye un imperativo de sanidad. La mona por más que se vista de seda, mona queda.

Michelle parece haber sorteado la nominación de los ministros que la acompañarán, no así la de los subsecretarios e intendentes, algunos de los cuales están siendo fuertemente cuestionados. Al momento de escribir estas líneas, de los nominados, hay dos intendentes y cuatro subsecretarios cuestionados, de los cuales una subsecretaria, la de Educación, ya dio un paso al costado.

El futuro subsecretario de Bienes Nacionales, porque en el 2011 le tocó el culo a una dama de 38 años, siendo condenado y obligado al pago de una multa, no obstante que posteriormente fue sobreseído por su conducta previa, esto es, no tenía antecedentes anteriores. Que asuma este personaje, implicaría que las mujeres tendrían que andar con el culo a dos manos. Impresentable.

El futuro subsecretario de Minería, por ser gerente general de una empresa minera que se ha encontrado en huelga por 50 días, y a quien acusan de prácticas antisindicales. Apenas fue nominado, se logró un acuerdo para “no empañar” su nombramiento. Impresentable.

El futuro subsecretario de Agricultura, por enfrentar una acusación de estafa y apropiación indebida al incumplir un contrato con una empresa para el abastecimiento de peras y manzanas a la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB). Impresentable.

¿Qué está fallando? En primero lugar, los partidos políticos, en caso que ellos hayan sido quienes proponen nombres impresentables; y en segundo lugar, el círculo de hierro, responsable de filtrar, buscar, contrastar y revisar antecedente, con miras a evitar exponer a la presidenta electa. Con los avances tecnológicos, no es tan difícil recabar antecedentes acerca de los involucrados. Basta con efectuar una búsqueda utilizando google o cualquier otro buscador.

Si se quiere partir con el pie derecho, más vale cortar por lo sano y corregir a tiempo, antes que persistir con nominaciones que desgastarán el quehacer gubernamental. Más vale prevenir que curar.

Sería bueno que los nominados que están siendo cuestionados, den un paso al costado, como lo hizo la subsecretaria de Educación, quien previó que su nombramiento solo entorpecería el futuro accionar del poder ejecutivo.

enero 30, 2014

Después del fallo de La Haya

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) de las Naciones Unidas falló optando por lo que algunos tildan de fallo salomónico, en alusión a un personaje bíblico, considerado en su tiempo como un hombre muy sabio, Salomón. A él recurrían quienes tenían algún conflicto con miras a su solución. Las partes preferían la resolución del conflicto antes que su perpetuación, aún cuando la decisión no fuese del gusto de las partes. Por sobre todo, lo que intenta un fallo salomónico es ser equitativo, dar a cada uno lo suyo, aunque no deje contento a ninguno. A modo de ejemplo, ante una disputa entre dos mujeres que decían ser madres de un niño, ambas con sus respectivos argumentos, Salomón no halló nada mejor que partir al niño en dos mitades.

Por tanto, que el fallo sea salomónico o no, depende simplemente de si el conflicto, lo que dio origen a la demanda, fue resuelto o no. En consecuencia, aún es muy temprano para precisar si el fallo fue salomónico.

Tanto Chile como Perú tienen motivos de sobra para sentirse tanto contentos, como descontentos. Chile debe sentirse satisfecho porque la demanda peruana no fue acogida en plenitud, pero por sobre todo, porque consolida su posición al zanjarse un motivo de discordia; debe sentirse insatisfecho porque su postura, la del paralelo hasta las 200 millas fue reducida a 80 millas, perdiendo una importante superficie marítima. Perú debe estar contento porque ahora tiene una superficie marítima que no tenía, y descontento porque su demanda de la línea equidistante desde el hito 1 no fue acogida.

Las primeras reacciones a uno u otro lado fueron disímiles y contradictorias. En Chile hubo una sensación de derrota, en tanto que en Perú fue de triunfo. En todo caso, en ambos países solo existen voces aisladas que apuntan a desconocer el fallo, existiendo cierto consenso en que el fallo se acata. Donde parece haber estar centradas las discrepancias radica en la implementación o ejecución del fallo y su gradualidad, y particularmente, en la interpretación del fallo.

Sería trágico que interpretaciones antagónicas terminen dando origen a problemas mayores, a los que el fallo se propuso resolver. En este plano quizá sería pertinente que pasado este período de dimes y diretes, la CIJ sacara una voz aclaratoria a fin de que tales problemas no vayan escalando con el tiempo.

En mi columna anterior hice presente que el fallo debía ser una oportunidad para cerrar de una vez por todas, un pasado de conflictos y abrir un futuro común. De ser así, se trata de un buen fallo, donde ganamos todos; en caso contrario, de un mal fallo, donde todos perdemos.

De nosotros depende que sea un buen fallo. Sigo pensando en que así debe ser, fundado en la intensificación de intereses comunes que se ha dado en las últimas décadas. Importantes inversiones chilenas son copartícipes del desarrollo que está experimentando Perú, al igual que una importante corriente inmigratoria peruana está dejando su huella gastronómica en la vida cotidiana chilena.

enero 22, 2014

En vísperas del fallo de la Haya



Chile y Perú están a la expectativa del fallo que emergerá del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) de las Naciones Unidas, con asiento en La Haya, Holanda. Fallo que surge a raíz de una demanda presentada por Perú, el año 2008, para delimitar la frontera marítima, sosteniendo que el Tratado de 1929 solo fijó la frontera terrestre. Chile, por su parte, se ampara en tratados de 1952 y 1954, y que han regido por más de medio siglo, pero que Perú, desde el año 2005 no considera como tratados, sino como meros acuerdos pesqueros destinados a regular las capturas.

En síntesis, para Chile manda el paralelo, y Perú solicita que mande la bisectriz del ángulo formado por las costas chileno-peruanas, esto es una frontera marítima que divida en partes iguales las aguas de la zona.

El TIJ, creado en 1945, está para resolver pacíficamente controversias de esta naturaleza, y que en el pasado se resolvían militarmente. Los países firmantes del Pacto de Bogotá, voluntariamente le reconocen juridicción al TIJ para resolver diferencias entre los países. Perú y Chile son dos de los países firmantes que se comprometen, de buena fe a acatar lo que el TIJ resuelva sin margen a apelación. De allí la expectativa en torno a la resolución que emerja el 27F.

En Perú predomina el optimismo. No es para menos, no tienen nada que perder. Cualquier solución, por más salomónica que sea, favorece a Perú. En cambio, en Chile impera un cierto pesimismo, porque no tiene nada que ganar, a lo más salir igual que antes del fallo.

Por momentos, en ambos países, surgen algunas voces destempladas, que más parecen voces en el desierto. En Perú, un expresidente, condecorado en Chile por el actual gobierno, invitando a embanderar casas, calles y plazas para celebrar el fallo que emerja y que se asume no conocido antes del 27E; en Chile, sendos diputados, uno de gobierno y otro de oposición, invitando a desconocer el fallo si éste “no se ajusta a derecho”. Otros afirman, a última hora, como temiendo un fallo adverso, que el TIJ no tiene atribuciones para fallar. En fin, de todo hay en la viña del Señor.

Afortunadamente, en general, domina la tranquilidad y madurez, tanto desde las máximas autoridades de ambos países, tanto nacionales como locales, como en los pueblos, con mínimas dosis de tensión, propias de la incertidumbre de “cómo vendrá el fallo”, pero que en ningún caso permiten avizorar un clima guerrero.

Por el contrario, se respira confianza en el fallo sea la oportunidad para fortalecer las relaciones y cerrar un capítulo centrado en la mirada al pasado, para abrir uno centrado en el futuro, en lo que nos une. Es más lo que nos une que lo que nos separa. La reciente reunión entre los alcaldes de Arica y Tacna, al igual que sus expresiones, dan testimonio de ello.

El horno no está para aventuras nacionalistas ni militaristas por parte de ambos países, por más que no falten quieran calentar ambiente. El ánimo dominante, a ambos lados de la frontera, es acatar el fallo cualquiera que éste sea.

Lo que vendrá se relacionará con interpretaciones del fallo y su ejecución, para lo cual también se requerirá se impongan la madurez, criterio, los intereses comunes de las partes por sobre la inmadurez, el descriterio y los intereses contrapuestos.