Llegó
a Chile, Arthur Laffer, invitado por Res Pública e Ideas Republicanas, dos
think tank de derecha. Llegó para dar un ciclo de conferencias en la
Universidad del Desarrollo y traernos la buena nueva de las bondades que traen
los recortes de impuestos. Su visita se enmarca dentro de lo que dentro de la
ultraderecha se la llamado la gran batalla cultural en que están empeñados para
combatir a los zurdos, al zurderío.
Entrevistado
por The Mercury Times sostuvo que, en referencia a la mega reforma en trámite
legislativo “Ahora creo que Chile ha retomado el rumbo”. Esto es, viene a
decirnos que estaríamos haciendo bien las cosas.
Pero
¿quién es Arthur Laffer? Es un economista estadounidense conocido por darle
nombre a un gráfico donde se relaciona la tasa de impuestos con la recaudación
fiscal. La famosa curva de Laffer escrita en una servilleta. Digo famosa porque
nació en diciembre de 1974, en una reunión en el restaurante del Washington
Hotel con altos personeros del gobierno de Gerald Ford, cuando se le pidió que explicara
su tesis de que subiendo mucho los impuestos no necesariamente aumenta la
recaudación del Estado. Para explicarlo Laffer agarró una servilleta que tenía
a mano y dibujó la curva en ella, la que ilustra el inicio de esta columna.
Laffer,
en la década de los 80, fue asesor económico de la administración del
presidente Ronald Reagan e influyó fuertemente en los recortes fiscales
implementados en esos tiempos. Recortes implementados tanto en EEUU como en la Inglaterra
de Margaret Thatcher, y que ahora están reverdeciendo en manos de Trump y sus
boys. Acá ya tenemos una pista de porqué se le trajo. Para respaldar la mega
reforma de la dupla Kast-Quiroz.
Pero
¿qué nos dice la curva de Laffer? En simple, si la tasa de impuestos es 0, el
Estado no recauda nada. Sin impuestos el Estado no existiría, el sueño de no
pocos libertarios o iliberales. En el otro extremo, si el impuesto es 100, esto
es, del 100%, tampoco recaudaría un solo peso por el simple hecho de que nadie
produciría bien o servicio alguno. Esto último, porque nadie emprendería un
negocio para que todos sus ingresos se los lleve el Estado.
Entre
medio de estos dos valores (0 y 100) está la curva de Laffer, representación
gráfica que se caracteriza por ilustrar el crecimiento de recaudación por parte
del Estado a medida que aumenta la tasa impositiva. Esto se reconoce como tal
hasta cierto valor. Pasado dicho valor de la tasa impositiva, la recaudación
fiscal empieza a decrecer hasta llegar a 0 cuando la tasa pasa a ser del 100%.
La
madre del cordero reside en identificar el punto óptimo, esto es, el valor óptimo
de la tasa impositiva, en el que se maximiza la recaudación estatal.
Si
se nos pasa la mano, esto es, aplicamos una tasa impositiva mayor corremos el
riesgo de disminuir el nivel de actividad económica y de alentar el fraude
fiscal, con lo que en vez de recaudar más terminamos recaudando menos. Como quien
dice, fuimos por lana y salimos trasquilados.
Si,
por el contrario, aplicamos una tasa impositiva menor al punto óptimo, habiendo
espacio para subirla sin afectar la actividad económica ni estimular el fraude
impositivo, corremos el riesgo de déficit fiscal y/o de disponer de un Estado sin
la capacidad para proveer los bienes/servicios que se le exigen.
En
resumen, ni tanto ni tan poco. Unos empujan hacia abajo, otros hacia arriba. Y
el tema se complica si nos adentramos en la estructura de la tasa impositiva y
a quienes afecta, quienes se benefician y/o perjudican con un valor u otro.
La
tesis que sostienen quienes promueven la baja de impuestos es que los recortes
se pagan solos dado que generarían crecimiento económico, y éste una mayor
recaudación impositiva que compensa la baja de impuestos. O sea, la tesis de
que los recortes se pagan solos y con creces.
Una
tesis sin evidencias empíricas. En la práctica, lo que se ha visto al final del
día, es que los recortes terminan en déficit fiscal. Efectivamente tiende a
generar crecimiento, pero un crecimiento insuficiente para evitar el déficit
fiscal.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario