agosto 08, 2026

Mostrando la hilacha (parte 2 de 2)

En mi columna anterior (leer) di a conocer dos casos que muestran la hilacha de un gobierno que muchos no saben cómo calificar o encasillar. No es para menos, porque si uno coteja las maneras de ser y actuar de vociferadores sin pelos en la lengua de un Trump, de un Milei, de un Bukele, de un De La Espriella, con José Antonio Kast (JAK) no se ve relación alguna con ninguno de estos personajes. Al lado de ellos, JAK parece todo un caballero, un gentleman, caracterizado por la sobriedad en el vestuario, en las formas. Lo que los une, es lo que piensan, los objetivos que persiguen.

En esta ocasión me remitiré a un caso que delata en toda su profundidad la mirada de JAK y de quienes conforman su gobierno. La de castigar a quienes traen malas noticias, a quienes dicen cosas que no le gustan.

Este caso se relaciona con las operaciones que hace unos años se practicaron a Janet Morales, la esposa de Marcelo Araya, general director de Carabineros. Operaciones ejecutadas en el hospital institucional facturadas a Dirección de Previsión de Carabineros de Chile (DIPRECA) y pasando a llevar las listas de espera.

En principio se pensó que se había abierto un sumario administrativo en Carabineros, anunciado por el propio gobierno, para esclarecer el tipo de cirugías, si eran de carácter estético o reconstructivo. Anuncio efectuado por intermedio del ministro de Seguridad, Martín Arrau, quien llamó a esperar los resultados del sumario antes de adoptar cualquier resolución.

Las cirugías practicadas en su momento a Janet Morales, fueron una blefaroplastia, una rinoplastia, una abdominoplastia y la corrección de la cicatriz de esta última. Movido por la curiosidad, al desconocer estas cirugías quise saber en qué consisten.

La blefaroplastia es una cirugía plástica de los párpados destinada a quitar exceso de piel, bolsas de grasa y arrugas en párpados superiores e inferiores. Esta operación te permite una cara más descansada y mirada más joven. Puede ser cubierta por Isapre o Fonasa cuando su función es evitar que el párpado superior caiga tanto que tape la visión.

La rinoplastia es una cirugía de nariz para cambiar su forma, tamaño, punta, dorso, o para corregir problemas respiratorios como los que ocasiona una desviación de tabique.

La abdominoplastia es una cirugía plástica del abdomen, llamada también "lifting de abdomen" destinada a quitar exceso de piel, sobre todo después de embarazos o de bajar mucho de peso. También se realiza para sacar grasa localizada que no se va con dieta ni ejercicio. Su objetivo es obtener un abdomen más plano, firme y una cintura más marcada.

Todo apunta a que estamos frente a operaciones estéticas que nada tiene que ver con la razón de ser del hospital de Carabineros. Para estos efectos importa preguntarse cuál es el objetivo de este hospital que se asume institucional, cerrado, que no atiende público general como lo hace un hospital del sistema público.

Y nos encontramos con que su objetivo es brindar atención de salud integral al personal de Carabineros de Chile y a su grupo familiar. Esto incluye al personal activo (oficiales, suboficiales, carabineros, alumnos de las escuelas), al personal en retiro, a cargas familiares (cónyuges e hijos), así como a viudas y huérfanos de carabineros fallecidos.

Respecto de las principales funciones del hospital de Carabineros, son proveer: a) atención médica general y especializada (urgencia, hospitalización, consultas, pabellones); b) atención médica laboral y traumatológica, con foco en lesiones en acto de servicio; y c) evaluaciones médicas para ingreso, ascensos y licencias.

La verdad es que, si nos atenemos a lo descrito, da lo mismo si las cirugías practicadas son estéticas, reconstructivas o de cualquier otra índole. Ello, por ser la cónyuge de un carabinero, más allá de que sea un alto oficial y del reproche ético que se pueda hacer porque se asume que este hospital no está para que uno se ande sacando rollos ni arreglando la cara para verse mejor. Hay recursos públicos comprometidos de por medio.

Por tanto, de haber un sumario administrativo por estas operaciones, siento que está condenado al fracaso porque legalmente nada indica que no se pueden hacer, salvo razones éticas. Donde sí el sumario podría tener un resultado negativo para el general director de Carabineros es si se pasaron a llevar listas de espera existentes. Pero bien sabemos lo difícil que es decir que no, que debe esperar, cuando la petición viene de la esposa del más alto mandamás de una institución.

El punto es que ahora nos venimos a enterar que el sumario abierto por el gobierno no es por eventuales cirugías para arreglarse la pinta, sino que porque nos enteramos. Esto es, se abre la investigación para saber quiénes fueron los patos malos, los infiltrados que pasaron la información a los medios de comunicación, cómo y con qué propósito lo hicieron. El acento está puesto en “una eventual vulneración de deberes de reserva, confidencialidad y protección de datos sensibles contenidos en registros clínicos y administrativos” como lo señala el medio de comunicación digital El Mostrador.

En síntesis, el gobierno hace la vista gorda ante eventuales actos irregulares, incumplimientos de protocolos o abusos de autoridad, y pone el foco en quienes hacen la denuncia.

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