Lo ocurrido, y sigue ocurriendo en Ceuta, debe invitarnos a reflexionar para ver qué nos dice más allá de la inmigración propiamente tal. Para ello retomaré las interrogantes que formulé en mi columna anterior y cuyas respuestas soslayé, o respondí oblicuamente.
¿Qué gatilló esta estampida? ¿Por qué
ahora y no antes? ¿Qué pasó?
Normalmente en esta época se incrementan los ingresos ilegales favorecidos
por condiciones climáticas, y en esta ocasión alentados por la vista
gorda hecha por el gobierno marroquí y la difusión de la consigna de que la
frontera estaba abierta.
¿Quién responde por lo ocurrido y las
muertes de un centenar de jóvenes?
La triste realidad es que al final del día, nadie se va a hacer responsable
de lo ocurrido. Nos iremos de diretes en diretes. Las familias de quienes
perdieron a sus hijos, los llorarán en silencio mientras los responsables de
quienes los alentaron a dar el salto permanecerán en la penumbra.
¿Qué monos pintan el rey de Marruecos,
Trump y Netanyahu en todo esto?
La actuación del rey de Marruecos puede explicarse por motivos de política
interna, utilizando la presión migratoria como arma política. ¿Por qué ahora? Aprovechando
el verano y un gobierno español concentrado en contener los devastadores
incendios desatados en esos días. A esta complicación habría que agregar los embrollos
judiciales que afectan a personeros del entorno familiar y político de Pedro Sánchez.
No se puede descartar que el rey marroquí también haya actuado a instancias
de Trump y Netanyahu. No olvidemos que Trump tiene desde hace rato en su mira a
Sánchez por negarse al uso de las bases estadounidenses en tierra ibérica por
parte de su aviación con destino a la guerra en Irán. Y porque el gobierno
español no le soba el lomo, simbolizado en la expresión “NO a la
guerra” que ha estado impulsando. Y Netanyahu también tiene cuentas pendientes
con el gobierno español por su postura en contra de la guerra en Gaza y a favor de la política de dos estados, israelí y palestino.
¿Qué mar de fondo hay tras esta invasión
que nos pilló a todos volando bajo?
Tras todo fenómeno migratorio está la búsqueda de una mejor vida.
Uno escapa de ambientes hostiles, de hambrunas, de persecuciones, de falta de trabajo, de condiciones climáticas adversas.
Las condiciones en que se encuentra el continente africano, en relación a Europa, y su proximidad geográfica, son tales que invitan a emigrar. No hay por donde perderse. A esto debemos agregar la responsabilidad que le incumbe a Europa en el desfonde africano. Gran parte de África, por no decir todo el continente africano, fue devastado por países europeos.
En síntesis, el mar de fondo tras todo fenómeno migratorio hay una flagrante
desigualdad de condiciones de vida, de oportunidades, de recursos.
No estamos hablando de la desigualdad natural, propia de la naturaleza
humana, que emana de la diversidad de talentos, esfuerzos y preferencias de las
personas.
Estamos hablando de la desigualdad profunda que nace de los abusos de poder, de posiciones privilegiadas, de las estafas, de la corrupción. Mientras exista esta flagrante desigualdad, inevitablemente persistirán flujos migratorios significativos.

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