agosto 27, 2022

El plebiscito de salida: todo o nada?

Foto de Michał Parzuchowski en Unsplash

Al tenor del clima que se ha ido generando, in crescendo, cualquier diría que estamos ad portas del día del juicio final. Basta ver las redes sociales donde las mentiras más absurdas se difuminan como reguero de pólvora sin que nadie se arrugue. Cualquiera diría que nos estamos jugando la vida como país. No lo creo así. Lo que se juega es si habrá un punto de inflexión, o un punto de continuidad en la curva camino hacia el desarrollo. No creo en quiebre alguno. El país no se vendrá abajo de la noche a la mañana ni en el largo plazo por lo que se decida, así como tampoco se abrirán las grandes alamedas para que pase el hombre libre de un día para otro. Sí veremos decepción en unos, esperanza en otros. Fundadas o no, lo que estará por verse.

Al día siguiente la vida continuará. Gane una u otra opción, la tensión seguirá presente. Ganando la opción del rechazo la tensión se trasladará al interior de dicha opción entre quienes se aferrarán a la constitución del 80 y quienes rechazaron para reformarla. A estos últimos se agregarán quienes optaron por el apruebo, quienes pujarán ya sea por emprender un nuevo proceso constituyente, o por maximizar estas reformas, incorporando los elementos centrales de la propuesta constitucional que salió de la convención. En consecuencia, la tensión continuará.

Si gana el apruebo la tensión se traslada al interior de sus partidarios, entre quienes se aferrarán a la propuesta constitucional tal como salió de la convención apoyados en su legitimidad de origen, y quienes están por introducir modificaciones que apunten a limar sus aristas más controvertidas.  A estos últimos seguramente se le sumarán quienes optaron por el rechazo para reformar, buscando incidir en ellas.

Esta tensión será tanto mayor cuanto más estrecho sea el resultado, el cual revelaría la fosa existente entre los partidarios de una y otra opción. Cuanto más holgado sea el triunfo de cualquiera de las dos opciones, menor será la tensión que emerja el día después. En todo caso, si nos atenemos al aire imperante, lo más probable es que el resultado final sea por una diferencia menor a los diez puntos porcentuales.

El drama de Chile es justamente ese, la fosa ideológica imperante y que dificulta la comunicación, el diálogo. Una fosa que tiene ribetes sociales, económicos, culturales y políticos. Mientras no abordemos de frente, sin engaños este abismo, y creamos que podemos imponer nuestras diametralmente opuestas visiones sin intentar siquiera establecer espacios de comunicación estaremos postergando toda posibilidad de desarrollo.

Con este espíritu y de cara a un futuro más ecológico, de mayor equilibrio entre el factor trabajo y el capital, voy por el apruebo.

No olvidemos que en el juego del todo o nada, la historia nos dice que lo más probable que nos quedemos con la nada misma. Es ir por lana y salir trasquilado. 

agosto 16, 2022

Desde Międzywodzie, Polonia

Estas líneas están siendo escritas desde Międzywodzie, un pueblo balneario polaco a poco más de 100 km al norte del río Oder, río que separa a Polonia de Alemania. Aquí fue donde justo hace unas semanas se produjo la mayor catástrofe ecológica de la reciente historia de Polonia sin que hasta ahora se sepa el origen ni qué sustancias tóxicas vertidas han causado la muerte de la vida marina en el segundo río más largo del país. Es una catástrofe que perdurará por décadas y que en el tiempo probablemente afectará las tierras agrícolas colindantes del río Oder, la economía y el turismo, tanto alemán como polaco de la zona.

Hasta acá llegué en tren desde Berlin con un trasbordo en Stettin, primera ciudad polaca que está en la frontera con Alemania. Mientras en el tren de Alemania íbamos cómodamente sentados, en el tren polaco tuvimos que ir el par de horas del trayecto parados porque iba lleno. Mientras en Alemania no hubo control alguno de pasajeros, en Polonia los controles andaban a la orden del día con inspectores que pasaban una y otra vez. En este tren llegamos hasta una ciudad llamada Międzyzdroje. Desde aquí no tenía más alternativa que tomar taxi para llegar a Międzywodzie. Uno de los problemas de esta estadía reside en que no entiendo el polaco, que las palabras son impronunciables para nosotros, y que son raros los polacos que hablan algún otro idioma, como el alemán o el inglés. Buscan compensar esto con una amabilidad a toda prueba y la incomunicación procuran resolverla disponiendo siempre de un celular con un traductor a mano.

Desde poco antes de llegar a la frontera todo huele a tercermundismo, partiendo desde los controles en el tren, el deterioro de las construcciones, o su falta de mantenimiento. La moneda es el sloty, no el euro a pesar de que están incorporados a la Union Europea. Es un paso que Polonia tiene pendiente dado que se resisten a abandonar el control sobre su moneda. Todo un jaleo porque al euro te lo castigan fuertemente.

Hasta acá llegué en plan familiar, en lo que es pueblo balneario, de turismo no masivo, tranquilo, de clase media polaca y algunos turistas alemanes. Resido en una cabaña familiar, a unos 200 metros de la playa, por lo que una vez desocupadas las maletas y nos fuimos a la playa. Espectacular! Amplia, de arenas blancas, circundadas por bosques nativos, con la gente regresando a sus casas porque ya estaba refrescando. Luego salimos a caminar por el pueblo, en un ambiente clásico de balneario, lleno de vitalidad, con familias de todas las edades. 

Estando en un clásico pueblo balneario los días no se diferencian mucho unos de otros. Ayer fue uno de esos días clásicos: levantarse con calma y desayunar, para a media mañana ir caminando a la playa. A pesar de lo amplias que son las playas no es fácil encontrar espacio porque cada familia se instala con “su cerco” de alrededor de un metro de altura, lo que no dejó de llamarme la atención. No se ven muchos quitasoles, a pesar del fuerte sol imperante, pero sí cercos de similar género que los quitasoles y que las familias traen enrollados bajo el brazo. Por cada metro de género tiene un pequeño palo. Estos cercos los instalan martilleando los palos para que se afirmen en la arena. Resulta curioso ver a cada familia premunida de sendos martillos golpeando estos palos. Es una forma de marcar territorio, de privatizar temporalmente un espacio público. Estos cercos los venden en el comercio local y también los alquilan en la misma playa, y tienen distintos largos (metrajes) dependiendo del gusto del consumidor y/o del tamaño del grupo familiar: hay de 8m, 10m, 12m, 14m y 16m.

Esto me llamó fuertemente la atención porque Polonia es un país que perteneció a la órbita soviética que tuvo uno de los regímenes más dictatoriales detrás de la cortina de hierro, que ahora está en la Unión Europea. De un marco donde todo era público, estatal, si es que alguna vez hubo un alto espíritu público en su población, hoy por el contrario, parece predominar el espíritu de cada uno con lo suyo. Toda una señal de que de un extremo se tiende a ir hacia otro extremo. 

Polonia ha sido un país sufrido. No olvidemos que Polonia ofreció una gran resistencia a la invasión nazi cuando Hitler decidió iniciar la segunda guerra mundial invadiendo su territorio; que fue “liberado” por tropas rusas, y que tuvo que pagar un alto precio por esta “liberación”:  estar bajo el radar del comunismo de la URSS, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, quienes instalaban a sus gobernantes. Uno de ellos fue Gomulka, quien cayó producto de la rebelión de los polacos, forzando la instalación de Jaruzelki, otro títere del Kremlin. De allí para adelante el espíritu polaco se expresó de la mano de Lech Walessa, dirigente sindical y presidente del sindicato Solidaridad, quien inició la rebelión de la mano del entonces arzobispo de Kracovia, Karol Wojtila, y que posteriormente la iglesia católica, en una genial maniobra política entroniza como papa, colaborando con ello al derrumbe del imperio soviético y del pacto de Varsovia al que estaba adscrito Polonia.

Bueno, ya me estoy yendo por las ramas. En la playa me sumergí en las saladas aguas de lo que es el mar Báltico. Pensaba que eran aguas heladas y saladas, pero al lado de las del Pacífico las siento cálidas y no tan saladas. Mientras tanto, en Chile el invierno parece arreciar al igual que las mentiras y noticias falsas en torno al plebiscito de salida que se avecina.

agosto 12, 2022

La cosa está que arde

Foto de Roi Dimor en Unsplash

Me encuentro fuera del país, pero sigo con las antenas puestas en el devenir político nacional, y a partir de la información que recibo de moros y cristianos, observo que el clima está que arde a pesar de encontrarnos en pleno invierno. Cualquiera diría que el mundo se viene abajo a propósito del plebiscito en torno a la constitución. Mi voto será para el apruebo y, sin perjuicio de que puedo estar equivocado, se fundamenta en cuatro pilares:

En primer lugar, pinta, dibuja, bosqueja, traza de alguna manera, el país que se quiere, el marco conceptual, el futuro, una visión sin entrar en mayores disquisiciones respecto de las posibilidades y limitaciones que la realidad pueda imponer para alcanzar ese futuro. Justamente esa es una de las críticas que los partidarios del rechazo le reprochan: excesivo énfasis en los derechos sin entrar a precisar en el camino para llegar a ese país que se quiere. Un país que deja de darle la espalda a la tan necesaria regionalización; un país que reconoce y deja de discriminar a sus pueblos originarios; un país que aspira a una economía basada en la colaboración antes que en la competencia despiadada; un país que consagra un derecho a la educación y la salud donde se deje atrás la odiosa discriminación entre quienes disponen de recursos económicos y quienes no los tienen; un país que tiene el debido respeto por el medio ambiente sin zonas de sacrificio; un país donde la justicia no sea letra muerta para los de abajo y sí lo sea para los de arriba.

En el papel todo muy bonito, porque el papel aguanta mucho, y habrá que ver cómo se cristaliza, cómo se remueven los obstáculos que impiden alcanzar ese país deseado tan distinto al país que tenemos y cuya impronta está dada por su desigualdad, discriminación y clasismo histórico.

En segundo lugar porque ha sido elaborada por una convención constitucional que tiene un origen democrático a toda prueba, característica inédita, sin precedentes, en la historia nacional, con participación no solo de expertos constitucionalistas, sino que de ciudadanos de a pie provenientes de movimientos sociales. No ha sido elaborada a puertas cerradas, sino en forma pública por moros y cristianos, por quienes saben de constituciones y por quienes viven las consecuencias de las constituciones. Esta amalgama pareciera ser algo que la comunidad mundial observa con especial atención por sus particularísimas características.

Para unos lo que se votará será un engendro que nos conducirá al infierno, para otros será una constitución que nos conduciría al paraíso. No creo ni en lo uno ni en lo otro. Eso se verá en el camino y dependerá de nuestras conductas, de nuestras reacciones, de nuestra capacidad de adaptación. Pero su génesis democrática le provee de una sólida base de la que carece la constitución actual del 80.

En tercer lugar, la recalcitrante y ciega oposición que ha jugado un rol de defensa de sus intereses de corto plazo sin visualizar el abismo, la fosa que ha ido creando impidiendo la unidad nacional que el país tanto necesita. Una oposición que desde el primer minuto, y en todo momento, se ha opuesto tenazmente a todo cambio a los amarres dejados por la constitución del 80, salvo cuando éstos ya no le servían como es el caso de los senadores designados y del sistema electoral binominal; una oposición que por primera vez ha perdido la capacidad de veto que ha tenido a lo largo de todas estas décadas. Una oposición que se la jugó para que todo artículo de la constitución tuviese la aprobación de dos tercios confiada en que tendría el tercio de los convencionales electos requerido. Al no obtenerlo se ha empeñado en una campaña de desprestigio sin precedentes de los convencionales y de la convención propiamente tal. En consecuencia, su rabiosa opción por el rechazo estaba cantada de antemano, con independencia del contenido de la propuesta constitucional. Es una oposición que apuesta por el pasado, que no cree que de una convención con la participación popular haya podido emerger algo decente, sino que solo algo que puede menoscabar sus mezquinos intereses.

Por último, el cuarto motivo por el cual no votaré rechazo, es porque veo una derecha oculta, parapetada tras sectores de la centroizquierda, donde se encuentran muchos de mis amigos, sectores que los medios de comunicación convencionales y las redes sociales vinculadas a la derecha se han encargado de poner a la palestra.

Si bien lo ideal habría sido que de este proceso emergiera “la casa de todas y todos”, los extremismos de todo orden, lo han imposibilitado, entre ellos, el de una derecha obcecada que se automarginó desde el minuto que no alcanzó siquiera a tener el tercio de los convencionales dedicándose a torpedear cualquier iniciativa.

Desafortunadamente, lo más probable es que cualquiera sea la opción ganadora –apruebo o rechazo- lo será por un escaso margen, lo que de alguna manera dificultará su implementación. Esto no hará sino prolongar el impasse, con las negativas consecuencias en materia de desarrollo económico y social al que el país aspira. Con todo, cualquiera sea el resultado final, solo cabe que todos los sectores lo acaten con auténtico talante democrático y un espíritu de paz y concordia nos invite a ponernos en los zapatos del otro. Tenemos que saber ganar y perder, es parte de la esencia del juego democrático que pocos parecen entender.

agosto 03, 2022

Desde Ludwighafen, Alemania


En Alemania, el lago de Constanza es conocido como el Bodensee, y tanto Alemania como Suiza y Austria tienen ribera en él. Los amantes de las travesías en bicicleta pueden recorrerlo completamente gracias a una ciclovía de más de 250 km. Es un gran lago con más de 500 km2 de superficie rodeado de densos bosques y pequeños pueblos que adquieren especial vitalidad en estos tiempos de oleadas de calor que recorren Europa y que invitan a sumergirse en sus aguas.

Por una semana me encuentro en Ludwigshafen, un pueblo de no más de 5,000 habitantes, lejos del mundanal ruido, en compañía de la familia, esposa, hijos y nietos, que viven cerca de estos parajes, empapándome de las travesuras de los nietos cuyas personalidades empiezan a aflorar en un mundo completamente distinto al que me tocó vivir, tanto en términos de tiempo, como de lugar. Insertos en un ambiente desarrollado y altamente tecnologizado, y cuyo máximo representante en la vida diaria es el celular. Cuesta encontrar a alguien caminando sin el celular en sus manos.

Por el celular me entero de dónde estoy parado y de lo que está ocurriendo en el mundo. En Chile, en medio del sucio debate constitucional en que se está inmerso en que sin querer queriendo están aflorando intereses de clase de quienes se sienten amenazados. Y como por obra del Espíritu Santo, aparece un gran y perfecto socavón cilíndrico en Atacama. Aún se desconoce su origen.

En Estados Unidos de Norteamérica, Trump ha resuelto volver por sus fueros revolviendo el almanaque luego de meses de silencio. Sigue levantando las banderas del supremacismo blanco y de que se le arrebató el triunfo en la última elección a punta de un fraude sin aportar prueba alguna. La cantidad de armas que posee la población civil y la polarización que muestra la sociedad norteamericana están abriendo la posibilidad, aún remota, de una guerra civil.

En Italia cayó el gobierno del tecnócrata y europeísta Mario Draghi. Si bien no debiera llamar la atención porque las crisis de los gobiernos es parte del folklore político italiano, lo concreto es que la convocatoria a elecciones en los próximos meses abre la posibilidad de un triunfo de la extrema derecha. Triunfo que vendría de la mano de Giorgio Meloni, admiradora de Mussolini, acompañada de las fuerzas de la derecha encabezadas por Silvio Berlusconi, el mismísimo, y Matteo Salvini. El drama que encierra su eventual triunfo radica en sus consecuencias para la unidad europea porque se trata de fuerzas nacionalistas que se oponen al europeísmo reinante.

Mientras tanto, en Ucrania la guerra sigue su curso a vista y paciencia del mundo, pero su popular presidente Zelenski, ya está empezando a ser cuestionado. A 5 meses del inicio de la invasión rusa, el desgaste de su figura se está empezando a sentir dados los avances rusos en territorio ucraniano. El fuerte control existente sobre los medios de comunicación está imposibilitando conocer en toda su dimensión el tenor y la magnitud de la oposición imperante. Si bien el tiempo corre en contra, tanto de Zelenski como de Putin, el jerarca ruso, este último tiene a su favor los avances alcanzados.

No obstante la oposición china y la amenaza de represalias, Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de USA, visitó Taiwan para testimoniar el apoyo norteamericano al gobierno taiwanés. Todo está que arde y hay numerosos signos de que estamos retornando a los tiempos de las guerra fría.

Para rematarla, estando acá en Ludwigshafen, el gobierno norteamericano informa que dio muerte al líder de Al Qaeda y sucesor de Bin Laden, Ayman al Zawahiri, en Afganistan, mediante un dron. Biden afirma que se hizo justicia. Vaya democracia! Por sí y ante sí sin mediar proceso judicial alguno se lo echaron. Es lo que en la jerga popular creo que se llama asesinato, el retorno a los tiempos de ojo por ojo, diente por diente. La tentación de combatir al terrorismo mediante otro terrorismo, el del Estado.

 

julio 27, 2022

El país en que queremos vivir

Foto de Trevor Vannoy en Unsplash

El próximo 4 de septiembre estaremos ante una elección trascendental: definiremos la constitución que nos regirá. Quizás lo más apropiado sea afirmar que definiremos las bases de la nueva carta constitucional porque a pocos les deben caber dudas que la mayoría se inclinará por introducir reformas a la opción triunfante. La madre del cordero será sobre qué base: la vieja constitución del 80, parchada y remendada una y otra vez en la medida que las élites y “expertos” del país se allanaran a hacerlo, o la nueva constitución propuesta por una convención bien poco convencional, conformada en gran parte por “los que sobran”, y cuya andadura ha estado llena de anécdotas, tropiezos, desmesuras, de inicio a fin. 

Quizás, como ya se ha advertido, las opciones en carrera no debieron haber sido dos (apruebo o rechazo), sino cuatro (apruebo totalmente, apruebo con reformas, rechazo con reformas, o rechazo totalmente). Sin embargo las cosas son como son y no era fácil anticipar el escenario que tenemos ante nosotros. Por tanto, la pregunta clave es ¿cuál de las opciones en carrera nos conviene más: apruebo o rechazo?

Quienes ya han tomado una decisión tienen sus razones basadas en su capacidad de discernimiento, en sus intereses, en sus experiencias de vida. Quienes no la han tomado aún están en su pleno derecho y muy probablemente sean el “segmento de mercado” al cual apunte la publicidad, al igual que los resultados de encuestas de dudoso origen y las noticias falsas que tienden a multiplicarse a través de las redes sociales.

La capacidad para resistir estas presiones pondrá a prueba nuestra resistencia para inclinar nuestra preferencia en favor de una opción u otra, presiones que irán in crescendo a medida que nos acerquemos al 4 de septiembre. No pocos están perdiendo la cabeza en este escenario avizorando el peor de los escenarios en caso de triunfar la opción contraria a la de uno. Mi invitación es a no perder la cabeza, a poner paños fríos. En democracia es indispensable no cortar los vasos comunicantes entre nosotros, entre quienes vivimos en un mismo país. No podemos darnos la espalda, tenemos que ser capaces de contenernos, de aceptarnos.

La Constitución Política del Estado define las líneas gruesas, el marco o la forma en que nos organizamos para convivir armónicamente. En tal sentido define una dirección respecto de lo que queremos, del país en que queremos vivir. Como dijera Alvin Toffler, sociólogo estadounidense, “Hay que pensar en grandes cosas mientras se hacen pequeñas cosas, para que todas las pequeñas cosas vayan en la dirección correcta”. En tal sentido creo que la constitución propuesta expresa la dirección, el norte al cual debiésemos aspirar. En efecto, enfatiza aspectos largamente acariciados por mucho tiempo y que tienen relación, entre otros, con la regionalización, una economía solidaria y circular en armonía con la naturaleza, los derechos económico-sociales, con la aspiración de vivir en un país menos desigual.

Que estos aspectos estén en la constitución si bien no aseguran su vigencia, su inclusión nos define el futuro que queremos, la dirección o el objetivo que perseguimos. Otra cosa es cómo removemos los obstáculos que se interponen para alcanzar ese futuro,  que es la tarea que tendremos por delante el día después y a la cual deberá abocarse el mundo político y la institucionalidad vigente. Ese será el gran desafío en el que deberemos concentrarnos, el de la implementación de los temas más arriba mencionados.

Por eso, más allá de los agoreros del desastre o del caos, como expresara la expresidenta Bachelet, emulando a Pablo Milanés, si bien la constitución propuesta “no es perfecta, más se acerca a lo que siempre soñé". Su legitimidad democrática, le provee de una sólida base para subsanar sobre la marcha los ripios que su implementación sugiera.

julio 26, 2022

¿Qué entendemos por neoliberalismo?

El neoliberalismo es una expresión que surge y/o adquiere difusión en la década de los 70 queriendo expresar un nuevo (de neo) liberalismo, pero circunscrito al ámbito económico, aislándolo o separándolo del ámbito político, el cual es reducido a la más mínima expresión. Se suele asociar su origen a la sociedad de Mont Pélerin, a la Escuela austríaca de Economía, a la Escuela de Chicago en los Estados Unidos de Norteamérica y a los economistas Friedrich von Hayek y Milton Friedmann, este último como su promotor y difusor a través del libro “La libertad de elegir” de su autoría.

El neoliberalismo adquiere su máxima expresión con Chile en tiempos del innombrable, siendo nosotros un verdadero laboratorio experimental a nivel mundial que mereció la visita de uno de sus máximos impulsores, Milton Friedman. Experimento impuesto a rajatabla en Chile sin participación ciudadana alguna. Sus impulsores en Chile fueron un conjunto de economistas formados en la Universidad de Chicago que aprovechando la existencia de una dictadura y la crisis económica en que se encontraba el país en 1973 ofrecieron sus “desinteresados” servicios a un gobierno militar que carecía de una política económica.

El neoliberalismo lo podemos caracterizar por impulsar, promover o apoyar a ultranza la libre competencia, el libre mercado, la iniciativa privada, la organización empresarial en desmedro de la de los trabajadores, el derecho de propiedad, y la existencia de un Estado mínimo. No le importan los costos sociales ni políticos que esto genere.

En Chile se vio favorecido por implementarse en dictadura y su mantenimiento desde 1990 en plena transición democrática se vio facilitado por la vigencia de una constitución que resguarda estas características y que no ha podido ser modificada hasta ahora. Lo más que se ha podido hacer es limar sus aristas más ásperas, introduciendo mínimas regulaciones, siempre y cuando sean respaldadas por quienes impulsaron el neoliberalismo en Chile.

Bajo este modelo el derecho de propiedad adquiere el rango de sagrado, no así el de la vida humana. Carabineros y las FFAA son fortalecidos no para proteger los DDHH, sino que para proteger la propiedad privada, y en no pocos casos para violar impunemente los DDHH.  Propugna un Estado reducido a la más mínima expresión que no interfiera en el quehacer privado y cuya razón de ser se centra en el mantenimiento de poderosas FFAA y Carabineros destinadas a resguardar el orden interno. Un particular orden, el de las élites en desmedro de  “los que sobran”.

El neoliberalismo promueve una economía de mercado en nombre de la libertad individual, dejando que el mercado se desarrolle sin la intervención del estado, razón por la cual apoya, en este ámbito, la desaparición progresiva del sector  público en favor del sector privado. Por el contrario, procura fortalecer el Estado en los ámbitos policial y militar, con miras a proteger los intereses de las élites o castas económicas.

El neoliberalismo alcanzó su máximo  esplendor en tiempos de Reagan y Tatcher, la década de los 80, con apoyo del laboratorio experimental que supuso el gobierno del innombrable. La consecuencia del neoliberalismo ha sido un incremento de las desigualdades sociales y la desprotección de los trabajadores al limitar sus derechos más elementales por la vía de facilitar el despido libre, disminuir las prestaciones sociales con el propósito de abaratar los costos laborales.

Entre las bondades que se le achacan, se incluye la reducción de la pobreza, lo que no ha sido sino un volador de luz porque se trata de una reducción ficticia, falsa, inestable, frágil, precaria, temporal, sin solidez alguna. Todo ello dado que no se basó en un aumento en los ingresos, sino que en una liberalización de la capacidad de endeudamiento a tasas de interés usureros. Es así como los de arriba se pueden dar el lujo de comprar un bien a menor precio que los de abajo. ¿Por qué? Porque mientras los de abajo compran al crédito, los de arriba lo hacen al contado. Basta una pandemia o una crisis económica para que el pobre vuelva a su pobreza de siempre, para que todo vuelva a fojas cero, testimoniando con ello que el desarrollo que pregona el neoliberalismo tiene pies de barro. Es lo que estamos viendo por estos días, donde quienes a lo largo de las últimas décadas salieron de la pobreza, están volviendo a caer en ella.

Superar el neoliberalismo que nos corroe, con toda la carga de individualismo que trae consigo, es el gran desafío que tenemos por delante: la construcción de un modelo económico capaz de conciliar el individualismo con la solidaridad, la cooperación, capaz de armonizar el desarrollo humano con el respeto a las limitaciones de la naturaleza. Es un imperativo la construcción de una economía circular y solidaria. 

julio 23, 2022

Desde Alemania en tiempos bravos

A continuación haré mención a algunos detalles que me están llamando la atención durante mi estadía en Alemania. En general, el comportamiento ordenado  de su población. Tienden a cruzar solo en las esquinas especialmente remarcadas para estos efectos. Solo cruzan cuando el semáforo les habilita para hacerlo. Aunque no pase vehículo alguno, prefieren esperar. Si alguien osa cruzar cuando no corresponde, es mal visto. La desaprobación social implícita y explícita de otros peatones es manifiesta. Los semáforos y la señalética no son meros adornos, ni están localizados al azar.

En general, sus pueblos y ciudades destacan por la limpieza de sus espacios públicos. No tanto porque los servicios de limpieza sean eficientes y recorran periódicamente los diferentes espacios existentes, sino porque la población se resiste a tirar papeles o cualquier tipo de basura a la calle. Medio mundo hace uso de la infinidad de espacios públicos existentes –calles, plazas, parques, playas- para desarrollar actividades recreativas, de descanso, donde cada familia suele llevar su propia bolsa para volcar allí los restos de comida en los picnics que realizan. Es común ver la celebración de cumpleaños, bodas, fines de años escolares y laborales en estos espacios. Se valoran y cuidan los espacios públicos.

En general el transporte público funciona. Estamos hablando del metro bajo superficie (U-Bahn), del metro sobre superficie (S-Bahn), de los buses, de los tranvías (Tram). Una de las consecuencias de la guerra en Ucrania es la aceleración del uso de la electricidad en el transporte público dada la disminución del abastecimiento de gas y petróleo por parte de Rusia. Letreros luminosos en las paradas informan las horas de cuando llega la locomoción que se está esperando. Los horarios son respetados y guían el comportamiento y los cálculos de tiempo de transporte por parte de los pasajeros. Todo esto complementado por un sistema en internet que permite a toda persona que porte un celular seleccionar la ruta a seguir para llegar a destino.

Casualmente, durante los meses de mi permanencia acá, puedo hacer uso de todo transporte público  con un ticket cuyo valor es poco menos de 10 mil pesos chilenos mensuales, política adoptada por el gobierno alemán para desincentivar el uso del automóvil por parte de los privados para reducir el consumo de gasolina. Esto se complementa con la introducción de los automóviles eléctricos cuya producción se está alentando con fuerza. A ello se agrega que se permite portar las bicicletas en el transporte público sin mayor costo. En Luxemburgo se ha ido más allá: el transporte público es gratuito! En otros países europeos se está abriendo paso esta alternativa que a ojos de “los expertos chilenos”, en sus análisis de beneficio/costo aderezados del más puro neoliberalismo, todo esto sería escandaloso: populismo puro y duro.

Los edificios están reforzando sus paredes exteriores para incrementar su aislación térmica junto con incrementar la instalación de paneles solares para enfrentar la próxima temporada invernal y disminuir la dependencia de Rusia. La solidaridad con Ucrania se manifiesta ondeando la bandera ucraniana, tanto en espacios públicos como privados.

En general, un signo dominante en la sociedad alemana viene dado por la informalidad y la sobriedad, lo que se observa en el vestir, en la gastronomía, en los modelos de vehículos, en las viviendas y el comportamiento en general. Pocos aspiran a quererlo todo, la sencillez domina la escena.

En general los edificios no cuentan con conserjes ni estacionamientos para vehículos, los cuales se estacionan en las calles sin que se les cobre. Esto da cuenta del nivel de seguridad y confianza imperante, dado que a nadie se le pasa por la cabeza que le roben el vehículo ni que algún extraño ingrese a un edificio de departamentos para robar.

El reciclaje anda a lo orden del día llamando la atención que quienes no necesitan lo que tienen, en vez de tirarlo a la basura o acumularlo en alguna pieza o bodega, lo dejan en las puertas de sus viviendas para ser recogidos por quienes pudiesen necesitarlos.

Por último debo destacar la coexistencia pacífica entre distintas razas, culturas y religiones, porque en este sentido las grandes ciudades alemanas se caracterizan por ser verdaderos modelos de diversidad.

Lo expuesto no es uniforme, se da en mayor o menor medida en unos lugares, barrios, sectores que en otros, pero es la tónica dominante. ¿De qué depende? No lo sé, pero sospecho que depende del nivel educacional, cultural. 

julio 17, 2022

La política descolocada

Foto de Daniel M. en Unsplash
En Chile, Boric parece haber dado un golpe a la cátedra remeciendo el tablero político casero. Consultado respecto de qué sobrevendría en caso de un triunfo de rechazo, muy suelto de cuerpo, sin arrugarse siquiera, sostuvo que debiera iniciarse un nuevo proceso constituyente. Se asumía que si ganaba la opción del rechazo mantendría su vigencia la constitución del 80. Negó esa posibilidad basado en que el resultado del plebiscito de entrada fue categórico: no a la constitución del 80, sí a una nueva constitución. Por tanto, afirma Boric, si la gente rechaza la propuesta de nueva constitución elaborada por la convención, entonces solo cabría volver a elegir convencionales para que elaboren una nueva constitución que también debería someterse a  plebiscito de salida. Y así sucesivamente, hasta que la propuesta constitucional sea aprobada.

Esta interpretación descolocó al mercado político que no se esperaba esta interpretación. Las críticas no se hicieron esperar. Ellas llegaron desde el minuto cero, en especial desde las trincheras, quienes están con el apruebo y el rechazo sin matices, antes siquiera de haberse iniciado la convención y sin interés siquiera en leerla propuesta constitucional. Desde los fanáticos del apruebo a secas, sin medias tintas, las críticas apuntan a que sin querer queriendo le da alas al rechazo, al abrirse a la posibilidad de que gane el rechazo. Como quien dice, no importa si gana el rechazo porque entonces lo único que cabe es volver a empezar otro proceso constituyente. Desde la barra brava del rechazo porque presumían que continuaríamos con la constitución del 80, que la pelota estaría en sus manos para determinar si se abrirían a algunos cambios, cuáles cambios y con qué profundidad.

A los amarillos del rechazo, así como a los partidarios del apruebo para mejorar, también los descoloca porque ni en sus mejores o peores sueños imaginaron siquiera la apertura de otro proceso constituyente. No se lo pensaron tanto por falta de imaginación como por el desgaste de tiempo y recursos que implicaría. No sé si el país resistiría otro par de años dándole vueltas al mismo asunto sin que el país sufra las consecuencias por la prolongación indefinida de la incertidumbre.

Desconozco, por no pertenecer al círculo íntimo del presidente, si él previó el remezón político que generaría sus declaraciones. No sé si ellas despejan el panorama, o lo nebulizan.

2448. Afirmas estar totalmente de acuerdo con mi descripción sobre el nuevo gobierno de Chile, que deberá demostrar su valía pese a su juventud e inexperiencia, la vieja generación que agotó su ciclo pero sin abrir espacio alguno, como el niño que se encapricha con un juguete y no lo suelta, pero viene otro niño y se lo saca. Y me preguntas ¿qué pasará? No lo sé. Sí creo que Boric está aprendiendo sobre la marcha a pasos agigantados, que parece tener un olfato político que nos supera. A su lado nosotros seríamos unos imberbes. Está aprendiendo a navegar en aguas tempestuosas, con un equipo de gobierno que muestra flancos débiles, pero no los suficientes como para hacer zozobrar la embarcación. Lo que tiene en manos no es broma. Asumió con problemas gordos que tenía que resolver, que no ha resuelto y que no creo que resuelva –relación chilena-mapuche, fenómeno inmigratorio, inflación-. A lo más, cual malabarista, los dejará como testamento a un futuro gobierno como problemas agudizados o morigerados.

Boric se da cuenta que solo con su coalición (FA y PC) no puede gobernar, que necesita ampliar sus fronteras, por lo que se ha acercado a los partidos que conformaron la Concertación en el pasado. Es así como hoy lo respaldan el PS y el PPD de la exConcertación, a disgusto de no pocos en el FA y el PC, pero observo que están resignados. Poco a poco deben entender que no se gobierna haciendo lo que se quiere, o siguiendo un programa de gobierno al pie de la letra, sino que gobernando como se puede. El único límite, a mi modesto entender, es no darse vuelta de carnero, esto es gobernar al revés como lo hizo en su tiempo Gabriel Gonzalez Videla (GGV), alias Gabito, un presidente radical que salió elegido con el apoyo del PC, pero que a poco de iniciar su gobierno proscribió al PC e hizo perseguir encarnizadamente a sus militantes relegándolos a Pisagua. 

julio 13, 2022

Las dos opciones en juego en el plebiscito de salida

Dentro de menos de dos meses seremos convocados para pronunciarnos sobre la propuesta constitucional que salió de una convención integrada paritariamente por 77 mujeres y 77 hombres elegidos democráticamente.

Las alternativas en juego son tan solo dos: o se mantiene la constitución vigente de 1980 de triunfar la opción rechazo, o se instaura la nueva constitución que se está dando a conocer, se triunfa la opción apruebo.

En teoría debiera ganar la opción apruebo si nos remontamos al plebiscito de entrada, donde casi el 80% de los votantes se pronunció por una nueva constitución en reemplazo de la del 80. Luego de este plebiscito de entrada se procedió a elegir a los convencionales, donde la derecha quedó reducida a la más mínima expresión, sin capacidad de veto alguno. No alcanzó siquiera a reunir el tercio de los convencionales. Sin embargo, esa misma derecha se recuperó en la última elección parlamentaria, donde se ha atrincherado con una representación que va mucho más allá del tercio.

La opción del rechazo en el plebiscito de salida tiene un piso mínimo dado por el porcentaje alcanzado por el rechazo en el plebiscito de entrada, poco más del 20%, más el de quienes desde la derecha se abrieron a un cambio constitucional conscientes que la cuerda no podía seguir estirándose más y más. Dentro del casi 80% que apostó por una nueva constitución podemos asumir que un cuarto de ellos, esto es, un 20% está desconforme con la propuesta constitucional que salió de la convención, que no es la que esperaba. Llegamos así a un piso del 40% para el rechazo en el plebiscito de septiembre. A este porcentaje habría que agregar a los desencantados de la ex Concertación y particularmente dentro de la democracia cristiana (DC). La reciente Junta Nacional de la DC vino a confirmar la existencia de las dos almas que han atravesado a la DC desde los tiempos de Frei Montalva.

En consecuencia a la justa electoral de septiembre llegan las opciones apruebo y rechazo sin que ninguna de ellas pueda cantar victoria de antemano. Se presume que la llegada será estrecha. Este solo hecho es revelador de las sustanciales diferencias que nos atraviesan, agravadas por una beligerancia que es acicateada gratuitamente por las redes sociales por la vía de la propagación al por mayor de falsedades manifiestas. Esta realidad es de por sí negativo, debido a que anticipa una perpetuación del clima imperante que en nada favorece la concordia y la paz social tan necesarias para un desarrollo en plenitud.

Si bien han aparecido voces destinadas a morigerar ambas opciones (rechazo para reformar y apruebo para mejorar), la verdad que las opciones en lisa son tan solo las que estarán en la papeleta: apruebo o rechazo. Lo que ocurra el día después dependerá de la magnitud o estrechez de la diferencia y de la fuerza interpretativa que se le dé al interior de la opción triunfadora.

julio 07, 2022

Desde Tres Cantos

Escribo estas líneas estando en Tres Cantos, a unos 20 kilómetros al norte de Madrid, un municipio creado en 1991 como ciudad dormitorio de la capital y donde se han asentado no pocas empresas industriales. Las buenas y malas lenguas dicen que fue planificada en tiempos de Franco. Desde su creación ha estado creciendo sin parar. Ahora ya tiene alrededor de 50 mil habitantes y viendo los terrenos sobre los cuales se están construyendo casas y edificios, todo indica que su crecimiento sigue su curso.

Caminar por la sombra de las calles de Tres Cantos es un deleite. La gente se saluda, unos con niños, otros acompañados de perros domésticos de todos los pelajes. Me ha tocado ver tantos perros domésticos como callejeros hay en Chile. Los perros domésticos están asegurados, esto es, sus dueños les contratan seguros por los más diversos conceptos. Sus excrementos son recogidos religiosamente por los dueños de los perroa cuando los sacan a pasear. Así como existen parques infantiles, también los hay para perros. Me tocó ir a uno de estos parques. Allí los perros platican, se huelen, coquetean, se muestran los dientes y también se pelean. Cosas de perros.  

Escucho hablar de la España vacía, o vaciada, en referencia a los múltiples pueblos que se están despoblando y cuyas gentes buscan un mejor destino. Ni el corona virus, ni el desarrollo tecnológico digital, han logrado alterar, al menos hasta este momento, esta tendencia. Pero es claro que en algún minuto, más temprano, o más tarde, esta tendencia deberá revertirse de la mano del “trabajo en casa”, de la vida simple, del retorno a la madre tierra.

Desde Tres Cantos, bien acompañado por mi primo menor, Carlos, con su señora Conny, y la mía, nos fuimos a pasar unos días a una urbanización, La Fontanilla, que está camino a Ávila, y que destaca por su vegetación en medio de campos que por esta época toma tintes amarillentos, secos. Sus embalses, que acá llaman pantanos, asombran por su extensión y bajo nivel de sus aguas. Estando en La Fontanilla, para hacer unas compras pasamos a Puenteviejo, donde aprovechamos de tomarnos un exquisito tinto de verano que nos recomendaron con entusiasmo. Allí, sentados en la terraza de un bar conversamos de lo divino y lo humano. A Conny le faltan un par de años para jubilar. Tanto en Tres Cantos como en Fontanilla, en horas de trabajo, escrupulosamente, se instala en su PC para trabajar sin pérdida de tiempo. mientras tanto, mi primo Carlos aprovecha de reparar lo que haga falta, o de cocinar o de conversar. Para la cocina, un as. Estudió y trabajó en eso, sabe de qué se trata. Verlo cocinando es todo un espectáculo. Su hijo sigue sus pasos en un hotel de Mallorca. Imposible olvidar sus omelletes de champiñones y gambas, así como sus ensaladas bien aderezadas y una parrillada de entrañas con su hija Cristina, su pareja y sus adorables hijas.

Estando en Tres Cantos alcanzamos a ver a grandes amigos. A Pedro y Cristina, un matrimonio argentino, de San Juan, a quienes conocemos desde hace ya casi 40 años cuando me tocó vivir en Madrid a mediados de la década de los 80. Hicimos gratos recuerdos, fuimos compañeros en la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid, hacíamos paseos/viajes juntos a Sigüenza, Pedraza, Peñíscola y estuvimos en las fallas de Valencia. Mucha agua ha pasado bajo el puente del tiempo. Ya no somos los mismos, pero al mismo tiempo seguimos siendo los mismos de siempre. Ahora los dos estamos jubilados, bien jubilados. Nos reconocemos. 

También alcanzamos a ver a Susan Fenollera y su familia, a quien no veía desde que era una lola veintiañera. Íbamos a casa de sus padres, Jose e Isabel, en Navalperal de Pinares, donde siempre me recibían con los brazos abiertos. Ambos españoles, ambos con cigarro en mano, ella con su sonrisa contagiosa y él con ceño adusto a medio sonreir. Ambos fallecidos hace poco. Susan nos alegró el almanaque con su alegría desbordante y una familia sin igual. Motera (motoquera), ha recorrido con su marido, Europa entera. Para ella, andar en moto, sentir el viento, la brisa, la velocidad,  y pasar de pueblo en pueblo en caravana de motos, no tiene precio. Tanto Pedro y Cristina, como Susan y su familia nos recibieron con sendas mesas bien servidas de tortillas de patatas y entremeses varios. Hospitalidad desbordante.

Los ecos de la cumbre de la OTAN en Madrid aún no se apagan. Si bien se llegó al acuerdo de apoyar sin atenuantes a Ucrania en su defensa ante la invasión rusa, dentro de España elevó la temperatura entre los socios de la coalición gubernamental. Se nota que la coalición entre PSOE (Partido Socialista Obrero Español) y la UP (Unidas Podemos) no cuaja, al menos hasta ahora, y todo indica que difícilmente cuajará.  En esta ocasión el cortocircuito se explica por el rechazo de UP a la ampliación del presupuesto militar y al aumento del número de destructores norteamericanos en la base naval de Rota, en la provincia de Cádiz. El rechazo de UP ha sido explícito y ha puesto en escena las dificultades que encierran los gobiernos de coalición cuando los partidos que la constituyen son incapaces de ponerse de acuerdo. Sin embargo el golpe de la semana está dado por la caída del primer ministro británico. Boris Johnson, cuyo liderazgo se vino al suelo a punta de chapuzas al por mayor a solicitud de su propio partido, el conservador. 

Cuando me preguntaron por cómo están las cosas en Chile, dije que no tan distintas a acá. Hay inquietudes similares: una coalición en dificultades, el preocupante brote inflacionario y un covid-19 que se resiste a salir de escena. La diferencia quizás resida en que en Europa se están preparando para la escalada de la guerra en Ucrania y en el desafío de un invierno sin provisión de gas ruso, o con menos gas ruso en el mejor de los casos. En cambio, en Chile la atención está centrada en la entrega al país de un documento conteniendo una propuesta constitucional que será plebiscitada el próximo 4 de septiembre en medio de una compleja andadura gubernamental.

Respecto de esto último, la campaña está desatada. Si bien los extremos ya han clavado sus estacas desde el minuto cero fijando sus posiciones, como siempre, poco a poco están sacando la palabra los sectores más moderados de uno u otro lado en medio de visiones apocalípticas, fake news y medias verdades que están intentando emborracharnos la perdiz.

julio 01, 2022

Desde Madrid: en medio de una cumbre

Foto de Vitaliy Zamedyanskiy en Unsplash
Me ha tocado estar en Madrid justo cuando se desarrolla la cumbre de la OTAN, la Organización del Tratado del Atlántico Norte, instancia en la que se han reunido los mandamases de los 30 países que la integran actualmente. Se trata de una organización que emergió después de la segunda guerra mundial, en 1949, cuando 12 países signatarios del Tratado de Washington (Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Reino Unido y Portugal) acordaron crear una alianza con el propósito de defenderse mutuamente en caso de una agresión armada contra cualquiera de ellos.

Se trata de una alianza que nace en tiempos de lo que se llamó la guerra fría entre quienes conformaban la órbita capitalista y la comunista. Para contrarrestar a la OTAN, en los países que conformaban el mundo comunista se firmó el Pacto de Varsovia, pacto que desaparece cuando se desintegra la URSS (Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas) y se desploman los gobiernos comunistas de los países que estaban bajo el influjo de la URSS. Gran parte de estos países ya se han incorporado a la Unión Europea y otros están solicitando su incorporación, como es el caso de Ucrania.

Comento todo esto tan solo porque es lo que está tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia y el apoyo financiero y militar brindado a Ucrania por parte de los países que conforman la OTAN. El propósito de esta cumbre no ha sido otro que reforzar este apoyo a Ucrania como señal a Rusia de que su invasión no será gratis. Rusia apostó, fallidamente, a una guerra relámpago y que la Unión Europea no sería capaz de reaccionar unitariamente. Es así como se está temiendo una guerra de desgaste, de larga duración, para regocijo de la industria de armamentos y desgracia de la población mundial, partiendo por los ucranianos, quienes están en la primera línea de fuego, y que están pagando las consecuencias.

En esta cumbre que ha tenido a Madrid patas arriba en términos de congestión y actividad económica, particularmente la asociada al mundo hotelero, gastronómico y comercial. Si bien le está reportando a España un costo del orden de 50 millones de euros, los ingresos que le está generando triplican dicho costo. Biden llegó con su vehículo apodado La Bestia, totalmente blindado, a prueba de bombas y ataques químicos. Su peso es tal que su consumo de gasolina es 10 veces superior al de un vehículo normal. Biden y su séquito han copado 3 grandes hoteles completos; la delegación de Turquía, medio hotel, y con Erdogan, su líder, ocupando una suite a un costo de 25 mil euros la noche. Son increíbles las estratosféricas cifras que se manejan dados los personajes que se mueven.

Todo esto está sirviendo para darle un respiro al presidente español, Pedro Sánchez, frente al complejo escenario político que vive luego del revés experimentado en Andalucía. Allí, la derecha encabezada por el PP (Partido Popular) logró una contundente victoria que le permitirá gobernar la comunidad andaluza en solitario, sin la compañía de la ultraderecha representada por VOX.

Estando en Madrid me entero que en Chile, Marcela Cubillos ha anunciado que se reunirá acá con su marido, Andrés Allamand, para residir por algún tiempo en España. Curiosamente, la constitución de España reconoce la existencia de distintas nacionalidades, que está organizado mediante comunidades autónomas, que tiene distintas banderas, que cuenta con un potente sistema público en el campo de la educación, de la salud y de la previsión social; cuyo poder legislativo es bicameral asimétrico; donde el aborto es legal sin exigencia de causales. No deja de sorprenderme que luego de jugársela en la Convención Constitucional por todo lo contrario de la Constitución que rige en España desde el término del franquismo venga a recuperar energías para volver, quien sabe cuándo, a seguir revolviendo el gallinero.

A pesar de estar en pleno verano, las temperaturas que me han tocado en Madrid son, al menos hasta ahora, totalmente soportables, aunque se avizoran temibles olas de calor, mientras Chile es afectado por los fríos.

junio 24, 2022

Desde Berlín: tiempos inciertos

 

Foto de Raja Sen en Unsplash

Una vez más me encuentro en Berlín, ahora sin Angela Merkel al frente, sino que con Schölz como canciller, de la socialdemocracia alemana, quien está encabezando un gobierno de coalición con verdes y liberales. Con motivo de la invasión rusa a Ucrania, Alemania vive momentos cruciales tanto por su firme oposición a la decisión adoptada por Putin de invadir Ucrania no obstante su fuerte dependencia del petróleo ruso.

Observo una Alemania disponible para respaldar a Ucrania contra viento y marea, a pesar de las dificultades que ya le está reportando. Putin juega con la amenaza de cortar la provisión de petróleo en respuesta al apoyo financiero y de todo tipo que Alemania está proveyendo a Ucrania.

El pueblo alemán parece resignado a que el próximo invierno las verá verdes. Los precios ya están al alza, al igual que en todo el mundo como consecuencia de la guerra en Ucrania. Para amortiguar el impacto, el gobierno alemán está alentando el aumento de la superficie y la producción agrícola, al igual que la generación de energía solar y eólica.

Simultáneamente, está estimulando el uso del transporte público basado en electricidad, y el reacondicionamiento de las viviendas de modo que demanden menos consumo de petróleo. Al mismo tiempo se está desalentando el  transporte privado. Esto se está haciendo efectivo por la vía de generar un pasaje o ticket mensual único por persona por un valor de poco menos de diez mil pesos por persona que lo habilita para ocupar el transporte público por todo un mes todas las veces que quiera. Se trata de una promoción que partió este mes y por los próximos dos meses. El éxito que está teniendo esta iniciativa gubernamental hace presumir que se extenderá por todo el tiempo que sea necesario.

Desde hace años que tanto en Alemania como en otros países europeos, las circunstancias que se están viviendo están empujando y acelerando el uso de la bicicleta en paralelo a disposiciones de uso del espacio público que lo favorecen. Ello explica el masivo uso de las bicicletas tanto de parte de niños acompañando a sus padres, como de  jóvenes para desplazarse a sus establecimientos escolares, como de trabajadores para ir a sus lugares de trabajo. También se pueden observar personas mayores pedaleando felices de la vida de un lugar a otro sin temores. La seguridad que se respira no deja de impresionar gracias al irrestricto cumplimiento de las reglas de tránsito.

No es necesario control policial alguno para que los protocolos existentes, que no son pocos, sean respetados. A nadie se le ocurre cruzar a mitad de cuadra ni cruzar en alguna esquina sin que esté habilitada la luz verde para estos efectos. Eso los niños lo aprenden desde que asisten al parvulario y lo observan en el cumplimiento de sus mayores.

Los parques públicos, que en Berlín abundan sin que a ningún privado se le ocurra tentar a algún funcionario municipal o gubernamental para que le habiliten una inversión inmobiliaria en ellos con miras a obtener cuantiosas utilidades en zonas de alta plusvalía. Cualquiera que sea el color político de quienes habitan en este país, la valoración de lo público en estos confines es muy fuerte. No por ser de uso gratuito descuidan los espacios públicos como lo demuestra su limpieza y el cuidado de sus jardines. Pobre de aquel que sea sorprendido tirando algún papel a la calle o al parque. En los numerosos lagos que rodean Berlín sus riberas son públicas para uso y goce de la población que acude en masa los fines de semana y feriados. Familias enteras hacen sus picnics y al retirarse se preocupan de dejar todo limpio.

Lo señalado da cuenta de un extendido y fuerte pensamiento ecologista que se está expresando políticamente a través de un partido verde, que es parte de la coalición de gobierno, y que también está permeando a los restantes partidos políticos alemanes.

junio 16, 2022

Desde Nieder-Klingen

Por razones familiares me encuentro en Alemania, en un pueblito alemán de menos de mil habitantes llamado Nieder-Klingen, cerca de Darmstadt, que está localizado al sur de Frankfurt am Main.

La zona está repleta de pequeños pueblos similares distanciados por tan solo unos pocos kilómetros interconectados con excelentes caminos por donde circulan automóviles, todos en perfecto estado, a velocidades prudentes y donde las reglas de tránsito, tales como las velocidades máximas, son escrupulosamente respetadas. Entre ellos se encuentran unos pocos pueblos con más de 10 mil habitantes, todos comunicados entre sí mediante modernos buses.

Nieder-Klingen, al igual que todos los otros pueblitos, es precioso, donde las casas tienden a tener sus pequeños jardines cuyos moradores suelen tener sus huertos caseros. La basura orgánica es ocupada para mejorar las tierras o alimentar los animales con que los moradores se hacen acompañar, sean estos patos, gallinas, cabras, caballos, perros, gatos. Hasta los animales parecen estar educados. Escribo estas líneas acompañado del canto de un gallo. En esta época, todo está verde, con la primavera a punto de irse para dar paso al verano. Cada pueblo está rodeado de campos cultivados y árboles frutales entre los cuales hay senderos para hacer a pie o en bicicleta. Todo es privado pero parece público porque no hay alambradas ni divisiones a la vista. Abierto a todos.

Todo parece una fantasía, de película. No obstante la belleza visual que irradian estos pueblitos, no hay dónde tomarse un café ni una plaza donde se congregue la población. Todos están en sus casas o han salido en sus vehículos a abastecerse en algunos de los pueblos de mayor tamaño donde sí hay comercio. Por las noches Nieder-Klingen parece un pueblo sin vida, con casas donde pareciera que no hubiese moradores. La mayoría de ellas sin luces, sin saberse si es porque no hay nadie o porque ya están durmiendo.

Poco se sabe de la guerra en Ucrania y nada de la segunda vuelta en Colombia donde todo está que arde. Menos se sabe de la trifulca constitucional imperante en un lejano país cuya larga costa mira hacia un océano que obedece al nombre de Pacífico, pero que no tiene nada de tal.

Sólo se sabe que la naturaleza impone su ritmo, que es tiempo de cosechar cerezas por estos lados y que dentro de un par de meses será tiempo de cosechar manzanas y nueces. La vida gira en torno al campo. No sé si llamar agricultores, campesinos o granjeros a quienes viven de esta actividad. Los llamaría granjeros porque sus dueños son quienes trabajan el campo con el apoyo de maquinaria tanto tradicional como moderna. Cada uno trabaja en lo suyo y todo se conjuga tranquilamente.

La conciencia ecológica está presente por doquier y en todo momento. Sobre la mayoría de los techos de las casas podemos ver planchas solares destinadas a capturar la energía solar y todo el país parece empeñado en independizarse del petróleo ruso, buscando alentar la producción de automóviles eléctricos y el uso de los tranvías basados en la electricidad. Todo acompañado de políticas orientadas a disminuir el uso de los vehículos particulares y en favor de la locomoción pública. A partir de este mes el gobierno alemán decidió implementar un boleto válido por todo un mes por 9 euros (del orden de 8 mil pesos chilenos). Con este boleto puedes hacer uso las veces que quieras tanto de los buses de superficie como de los tranvías y los trenes del metro (U-Bahn y S-Bahn).   

junio 08, 2022

¿Rechazar para reformar?

Foto de Caleb Jones en Unsplash
Ya se han encendido los motores a favor de una u otra opción: apruebo o rechazo. Como en todo plebiscito la opción es dicotómica y contrapuesta. Rechazo implica que no se da curso a la constitución elaborada por la convención, por lo que la constitución del 80 mantiene su plena vigencia.

Para matizar la opción del rechazo se ha enarbolado la variante “rechazar para reformar”. Las razones son múltiples. Una de ellas, sería que la disconformidad con el  trabajo efectuado por los convencionales es tal que no están disponibles para aceptar la nueva constitución tal como salió de la convención. La segunda razón reside en no querer dar vuelta la tortilla como supondría la nueva constitución. Y una tercera razón es de orden práctico, político. Sin abrirse a reformar la constitución vigente, las posibilidades de triunfo de la opción rechazo se reducen significativamente. Para viabilizar esta opción, desde la derecha y la centroderecha se está promoviendo bajar el quórum de 2/3 actualmente exigido para reformar la constitución vigente.

No deja de llamar la atención esto último, dado que desde que entró en vigencia la constitución del 80, uno de los cerrojos impuestos desde la derecha fue justamente este, el de los dos tercios que a lo largo de todas estas décadas la derecha se ha empecinado en mantener contra viento y marea. Su objetivo no fue otro que cautelar la permanencia de sus elementos sustantivos, como dijera el mismísimo Jaime Guzmán, de modo de asegurarse que cualesquiera fuesen las fuerzas que asumieran el gobierno, no pudiesen efectuar modificaciones sin la venia del tercio minoritario.

Resulta curioso constatar lo que parecieran ser inconsistencias en las posturas de uno u otro sector. Desde el mundo de los convencionales, dominado por la izquierda, han propuesto que toda modificación que se quiera hacer a la nueva constitución debe tener un quórum de dos tercios, el mismo que exige la actual constitución. Desde la derecha reclaman que la izquierda está apelando al cerrojo que tanto criticó de la constitución del 80.

Pero hay una diferencia sustantiva. La constitución actual fue elaborada por un único sector en un contexto dictatorial, sin participación ciudadana alguna y con una oposición perseguida. Muy distinto a la nueva constitución trabajada por convencionales electos, no por expertos iluminados desde las alturas. Los convencionales actuales representan no solo a las élites, sino los intereses y la diversidad existente –política, social, económica y profesional- como nunca antes se conoció en la historia del país. Que nos guste o no, es otro cuento.  

Por otra parte, lo que ha salido de la convención ha pasado por varios tamices. Recordemos que todo artículo propuesto con el respaldo de la mayoría de los convencionales de la correspondiente comisión, debía pasar por el tamiz de los dos tercios del pleno. Y si en el pleno de la convención no lograba atraer a la mayoría, el artículo se iba al tacho de la basura; si superaba el 50% pero no alcanzaba el 67% el artículo volvía a la comisión respectiva para que tomara nota de las observaciones y efectuara las modificaciones pertinentes para que pudiese superar la valla de los dos tercios del pleno. No fue cosa de llegar y llevar. Por todo esto tiene su lógica que se quiera exigir un quórum que vaya más allá de la mayoría simple para poder realizar cualquier modificación que se le quiera efectuar.

Por último, importa consignar que la voluntad de dejar atrás la constitución del 80 por parte de no pocos de quienes adhieren la tesis del rechazo, lo más probable que quede en entredicho si es que llegara a triunfar. La razón es muy simple: una vez que ganaron, endurecerán sus posiciones y se agarrarán a la tesis de que se optó por mantener la constitución del 80. A lo más optarán por un cambio de barniz, de modo que el camaleón solo cambie de color.