octubre 27, 2023

Revolución en Chile (parte 3 de 3)

Acá la última parte de lo que rescato del libro de una gringa, Sillie Utternut, que no es sino el pseudónimo de dos chilenos de tomo y lomo. Uno de ellos, Guillermo Blanco, talquino, Premio Nacional de Periodismo en 1999, y Carlos Ruiz-Tagle. Ambos, rescatan muy sabrosamente el ser chileno, como cuando la periodista recoge el siguiente diálogo entre los extranjeros afincados en Chile:

“Mire, el pueblo chileno es muy distinto de lo que Uds. Creen. No son bailarines de danzas tropicales, ni ociosos que se caen de siesta en cualquier esquina. Este es un pueblo inteligente, dinámico. Yo he trabajado con ellos y los conozco. Es impresionante la facilidad con que captan lo que se les explica. Y es increíble lo que un chileno puede hacer con un trozo de alambre”.

“Se descompone una plancha, un motor, una llave, y viene uno de estos maestros chasquilla, con un alambrito y la apariencia menos importante que se pueda imaginar. Y repara la avería ¡No sé cómo!

Prosiguiendo con sus indagaciones en busca de antecedentes revolucionarios en este pintoresco país, la gringa escuchaba:

“Entiendo que en Chile ha habido revoluciones, a pesar de todo” dijo uno, en tanto que una dama manifestaba que “lo que hace falta es un gobierno de orden”. “¿Sin dictadura? preguntó la periodista gringa. La respuesta fue inmediata: “Exacto, dictadura ya tuvimos, y creo que nos dejó vacunados para siempre. A mi pobre marido lo persiguieron en forma inaudita. Imagínese que un día lo corretearon a lanzazo limpio los guardias a caballo”. “¿Y vino una revolución?” “No del todo” fue la respuesta. “¿Cómo es eso? Insistió la gringa. “Lo botamos sin mover un dedo”. No comprendo respondió Sillie. “Justamente, sin mover un dedo, nadie movió un dedo. Nadie trabajó; nadie estudió, hasta que el caballero se dio por aludido y se mandó cambiar”.

“Sí, la última fue para derrocar a un dictador. A un hombre que comenzó gobernando legalmente, y después perdió la brújula y creyó que se encontraba en otro país latinoamericano”.

Respecto del ambiente político-social que se vivía, el siguiente comentario es ilustrativo del carácter único, que al menos en esos años, imperaba en nuestro país:

“Si estuviéramos en cualquier otro país latinoamericano … casi en cualquier otro, la conclusión sería: habría revolución. Pero estamos en Chile, donde existe una gran conciencia jurídica, un formidable respeto a la constitución y sus leyes. Y parte de la tradición nacional consiste en saber perder en las luchas políticas, por ardorosas que hayan sido. La norma latinoamericana de intentar una revolución cada vez que se pierde en las urnas no rige acá, se cree en el valor del sufragio”.

Todo esto, y más, está en este libro “Revolución en Chile” de Sillie Utternut que reencontré por azar en  Pullay, cuando por esas casualidades de la vida me invitaron a visitar una pequeña biblioteca que nunca imaginé pudiera existir por esos lares.

Si no lo tiene, búsquelo hasta encontrarlo. Es un fiel retrato del Chile de ayer que se mantiene incólume hasta la fecha con tan solo variaciones marginales.

 

octubre 25, 2023

Una oportunidad perdida

Foto de Mikhail Pavstyuk en Unsplash

Hace poco más de un mes atrás la figura presidenciable mejor posicionada, Evelyn Matthei, afirmó que no estaba disponible para poner su capital político para aprobar la constitución en camino de ser propuesta en diciembre próximo. Tenía varios y severos reparos a algunos de sus acápites, pero en lo fundamental su frustración obedecía a que este proyecto constitucional no estuviera siendo fruto de un acuerdo más amplio, que fuera más allá de la derecha.

Hoy, a pesar de sus reparos y frustración, afirma que votará a favor. No podía ser de otro modo dado el mundo del que proviene y representa. Y lo hace, en lo fundamental para cerrar un proceso abierto desde hace cuatro años, asumiendo que con ello se despeja la incertidumbre en la materia.

Dudo que un triunfo a favor reduzca la incertidumbre puesto que se abre un nuevo escenario marcado por una constitución cuyo sesgo hacia la derecha es más que evidente en circunstancias que el proceso constituyente fue gestado desde las entrañas de la izquierda. En tal sentido el resultado no podría ser más paradojal, a punto tal que se podría afirmar que a la izquierda le habría salido el tiro por la culata.

Desgraciadamente temo que más que un voto a favor en vez de reducir la incertidumbre, la incremente. Una constitución partisana, conservadora, integrista, cuasi religiosa y engañosa, llena de subterfugios y trampas como la que se está proponiendo, difícilmente nos traerá la paz y el desarrollo al que aspiramos. Esta intuición, asentada en la población, explica la ventaja que el voto en contra tiene hasta la fecha como lo ilustran las sucesivas encuestas. Habrá que ver si se consolida, o si la atosigante y bien aceitada publicidad en que se ha empeñado la derecha política y económica será capaz de revertir esta ventaja de quienes están en contra.

Se ha despilfarrado una oportunidad única de obtener lo que muchos ansiaban: la de tener una constitución que nos una, que sea la casa de todos. Recordemos que el proceso anterior fracasó por atender las demandas de tan solo un sector del país aprovechando la mayoría de convencionales alcanzada. La soberbia los hizo fracasar. Hoy estamos ante un escenario similar, pero donde ahora la mayoría ahora está en manos del sector opuesto. La mayoría alcanzada por la derecha y la ultraderecha, a pesar de sus expresiones de buena crianza iniciales, a la hora de la verdad no resistió la tentación de pasar máquina, de desmantelar la democracia al reducir el espacio para legislar, constitucionalizando aspectos destinados a introducir más amarres a los ya existentes, en vez de reducirlos.

Al inicio de este proceso confiaba en que hubiera un aprendizaje del proceso anterior que me inducía a votar a favor. El borrador que emergió del consejo de expertos, consensuado entre representantes de todos los sectores alimentó esa esperanza. Sin embargo, la introducción de enmiendas por parte de los republicanos sin mayor interés por alcanzar acuerdos, desnaturalizaron el borrador. Es así como a nuestras manos llegará una propuesta constitucional que me está forzando a votar por la opción en contra. Mi deseo de cambiar la constitución del 80 es para tener más democracia, no menos; más derechos, no menos; más libertad, no menos; más justicia, no menos; más igualdad, no menos; más estabilidad, no menos; más desarrollo, no menos.

Todo apunta a que quienes han elaborado esta propuesta constitucional que se plebiscitará, han tenido presente las palabras de Jaime Guzmán Errázuriz, ídolo de cabecera de muchos de ellos: “La Constitución debe procurar que si llegan a gobernar los adversarios, se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría, porque – valga la metáfora – el margen de alternativas que la cancha imponga de hecho a quienes juegan en ella sea lo suficientemente reducido para ser extremadamente difícil lo contrario”.


octubre 22, 2023

Revolución en Chile (parte 2 de 3)

Siguiendo con el libro titulado Revolución en Chile escrito por una periodista norteamericana Sillie Utternut, y estando ya en la segunda mitad de la década de los 50 del siglo pasado, en vísperas de unas reñidas elecciones presidenciales que tendrían lugar en 1958, en el exterior se temía el estallido de una revolución. Numerosos periodistas extranjeros vinieron a ser testigos de una singular experiencia. Entre ellos estaba Sillie, quien al caminar los las calles de Chile y detenerse ante los numerosos kioscos de diarios y revistas de antaño, leía los rojos titulares apocalípticos:

“Siniestro crimen. Solo han encontrado la cabeza, descuartizaron a otra mujer en Apoquindo: ¡horroroso!”

“Crimen de horror de padre desnaturalizado. Mató a su hijito de 2 años a puñaladas. Todo porque ensució sus zapatitos nuevos”

“Confesó a asesino de La Vega: lo maté porque me dijo cachetón”

La gringa pregunta a su acompañante ¿suceden mucho estas cosas? La respuesta fue directa: “Todos los días. ¡Si en este país ya no se puede vivir!”

Sillie sigue caminando y se encuentra con un señor gordo de bigote cano, agricultor, que se lustraba los zapatos frente al palacio de gobierno de La Moneda. Él explicaba a nuestra gringa que con la ayuda de otros agricultores había “hecho este país”. Sillie no salía de su perplejidad ante tamaño lenguaje. Este pionero agricultor dividía el país en “nosotros” y “ellos”.

- “Nosotros” llamo a la gente de nuestra misma categoría, y “ellos” son una especie de antinosotros- explicaba el agricultor. La gringa estupefacta, insiste: ¿Cree posible dividir el país en estas dos categorías?”.

- “¿Dividir al país? ¿Está loca? El país es de nosotros. Ya le he dicho que lo hicimos nosotros. Ellos, por sus vicios, especialmente el del alcohol, no tienen donde caerse muertos”.

Pensar que este diálogo tuvo lugar hace más de 70 años revela que existen corrientes subterráneas que se mantienen contra viento y marea. El “nosotros” y “ellos” parece ya formar parte de nuestras tradiciones y hasta el presente todo apunta a que somos incapaces de romper esta dicotomía destructora.

En unos días más tendrán la tercera parte de esta trilogía en torno a un libro que vale la pena leer. Como para decir que no hay nada nuevo bajo el sol.

octubre 18, 2023

Revolución en Chile (parte 1 de 2)


 Unos años después de llegar a Chile, en la segunda mitad de la década de los 70, en mis años ariqueños, caminando por mercados de revistas y libros viejos, encuentro un libro cuyo título no dejó de llamarme la atención: Revolución en Chile. Su autora, una gringa, Sillie Utternut. Sin tapa, totalmente estropeado, me lo llevo por 100 pesos de entonces para leer algo que fue escrito en tiempos de la segunda administración del General Ibañez y en vísperas de las elecciones presidenciales del 58. Elecciones ganadas por Jorge Alessandri, alias El Paletas, cuyo slogan de campaña fue “A Usted lo necesito”.

No obstante haber sido escrito hace ya tanto tiempo -¿eran otros tiempos?- no pocos de sus acápites conservan una vigencia sorprendente, al menos en lo medular. Si alguno de quienes me leen conserva el libro en algún rincón olvidado de sus casas, le sugiero lo desempolve, sacude y devore. Les aseguro que no se arrepentirán. A continuación, van algunas de las ideas contenidas en este libro.

La gringa Sillie fue una periodista norteamericana enviada a Chile para reportear respecto de una eventual revolución que se estaría a punto de producir. Al arribar a Chile tuvo que dar una conferencia para “los chicos de la prensa”. No obstante estar recién llegada y venir a recoger antecedentes, parecía ser ella la que tenía que rendir cuentas.

-¿Qué le parece Chile?- le disparó un periodista apenas pisó tierra chilena. Ya le habían anticipado que esta sería una de las primeras preguntas que le harían. Su respuesta no se hizo esperar: “Es un país maravilloso. Espléndido clima, lindas mujeres, excelentes vinos”. Los periodistas presentes hincharon sus pechos.

-¿Qué candidato cree que va a ganar las elecciones?- lanzó otro reportero. Sillie respondió: “No lo sé. soy extranjera, no conozco el ambiente¨. “Por eso es importante su opinión, no tiene prejuicios, es imparcial” retrucó el periodista.

A poco andar, Sillie detecta en Chile un gran valor por todo lo foráneo. De las marcas registradas observa que un alto porcentaje, sobre el 70% tienen nombres ingleses, y no encontró a nadie que supiera decir en español buffet, closet o gasfiter. Incluso en pleno centro de la capital Santiago, encontró un negocio de artesanía nacional llamado “Chilean Souvenirs”. ¿Hemos abandonado este hábito de extranjerizar? Por esos años este exagerado respeto por todo lo extranjero ¿sería indicio de la inquietud de un pueblo que sueña con trascender sus fronteras y aprender de otros más civilizados? Según lo explicaba entonces un joven sociólogo, esto se correspondería con una cierta tradición nacional llamada siutiquería.

En una de sus correrías, nuestra gringa se topa con un ascensorista, de entonces de filiación política radical, a quien luego de vencer su reticencia inicial a manifestar su opinión respecto de la pregunta ¿habrá revolución?, responde en forma fulminante: “No señora. El chileno es más aguantador que pisadera de micro. No se aburre nunca de que lo embauquen”. Toda una filosofía.

El aire que se respiraba por esos años estaba completamente politizado. El tema candente en calles, esquinas, bares y oficinas, no era otro que el de la política. Nadie obligaba a los chilenos a hablar de política: lo hacían por su propio, inte4nso e insaciable gusto. y de la forma más curiosa imaginable: despotricando contra la política. Cuando algo olía a podrido, se dejaba caer todo el peso del escarnio: “ahí está metida la política”, “eso es pura política”. Nadie parecía recordar la elemental definición de que la política es el arte de gobernar. Toda esta mentalidad fue la que condujo a que por esos años el presidente no fuera otro sino un militar elegido por la voluntad popular y que alegaba como virtud la de no ser político. El General Carlos Ibañez del Campo.

 

octubre 05, 2023

A 35 años del triunfo del NO

Hoy se conmemoran 35 años del triunfo con que el pueblo de Chile le dijo NO a la perpetuación de un régimen cuyos partidarios, hasta el día de hoy se niegan a identificar con una dictadura. Negacionismo a la carta. Acá y en todas partes la ultraderecha vuelve por sus fueros. En Argentina, uno de los candidatos presidenciales con mayores posibilidades de triunfo, sin arrugarse siquiera, minimiza los horrores de la sangrienta dictadura. Argentina al reducir los desaparecidos de 30 mil a menos de 10 mil. En Chile vamos por igual camino.

Imposible olvidar lo que fue la gesta del 5 de octubre de 1988. Yo estaba en Arica, era parte de un grupo clandestino que nos reuníamos en nuestras casas para deliberar y escribir libremente. Un grupo llamado La Aventura del Pensamiento, nombre propuesto por el legendario Jaime Barros Perez-Cotapos, médico pediatra que había sido relegado por la dictadura a Arica. Famoso por sus extravagancias de todo orden. Siempre de buen humor, de verbo sin igual, comprometido con la causa de los pobres. Había sido senador por la región de Valparaíso en representación del partido comunista del que se salió para conformar un movimiento de ultraizquierda, Espartaco, que tuvo corta vida. También se incorporó con mucho entusiasmo el doctor Salvador Urrutia, entonces presidente del Colegio Médico, gran hombre, amigo de todos y querido por todos. No fuimos pocos. Entre ellos Juan Prado, Jaime Rodriguez, Alvaro Silva, Luis Salgado, Oscar Arancibia, Patricio Arancibia, Mauricio Néspolo, Octavio Arratia, Santiago Arata. No sé si se me escapa alguien. Algunos ya no están, se fueron a la eternidad. Tuvimos también visitas ilustres como las de Juan Podestá, Sergio Bitar, Ignacio Balbontín y otras que no alcanzo a recordar.

Para el plebiscito, como La Aventura del Pensamiento participamos activamente haciéndonos cargo del escrutinio paralelo al del comando oficial del NO en prevención a cualquier intento de manipulación de los resultados. Eran tiempos de la planilla Lotus 1-2-3, de fax, sin celulares ni internet. Junto con jóvenes profesionales y estudiantes que se sumaron con entusiasmo al desafío de enfrentar la maquinaria oficial, conformamos un equipo de trabajo que iba desde los apoderados de mesa, apoderados de local, enlaces y quienes estaban en el centro de cómputo cuya localización se mantuvo en secreto para evitar que fuera allanado en caso que el régimen pretendiera desconocer nuestra victoria.

Fuimos los primeros de todo Chile, desde Arica, quienes entregamos vía fax los resultados obtenidos en la comuna, resultados que anticipaban nuestro triunfo, que la dictadura había sido derrotada en las urnas, con un papel y un lápiz. Pero aún teníamos que contener la respiración, no podíamos cantar victoria porque la dictadura no reconocía nada, posponía la entrega de los cómputos oficiales. La dictadura, vía el subsecretario de entonces, Cardemil, se resistía a asumir la derrota. Solo cuando el comandante de la Fuerza Aérea, el general Mathei, dijo que había ganado el NO, pudimos respirar. Las horas de tensión impedían celebrar como lo merecíamos.

Habíamos ganado. Se iniciaba un largo y pedregoso camino que aún continúa sin que aún lleguemos a buen puerto.

Abrazo!

 

octubre 01, 2023

En el día de los viejos

Foto de Bruno Martins en Unsplash

Hoy, 1 de octubre, es el día internacional de las personas en edad según lo estableció la Asamblea General de las Naciones Unidas hace ya más de 30 años, en 1990. Es el día de los que coloquialmente llamamos, los viejos, y que más elegantemente llamamos adultos mayores. Me encuentro entre ellos, hace ya 15 años.

El peso de los mayores de 60 años dentro del país se ha duplicado en tan solo 30 años, desde un 9% al 18% como consecuencia de la baja en la tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida. Si bien estas cifras están referidas al país que habito, la tendencia es similar donde quiera que se esté, al menos en los países del primer, segundo y algunos del tercer mundo. Y al paso que vamos, para el 2050, si es que el mundo sigue existiendo, en Chile pasaríamos a ser un tercio de la población total.

A pesar de que se dice que la sociedad no nos trata bien, mi experiencia como viejo, a ha sido tremendamente positiva, al menos hasta ahora. Si he sentido alguna discriminación, no ha sido negativa, sino todo lo contrario.

El envejecimiento es un proceso natural que debemos acoger con los brazos abiertos. Si bien vivimos en una sociedad que glorifica la juventud, no debemos perder de vista que toda etapa en nuestras vidas tiene sus gracias.

Llegar a viejo siendo autovalente, autónomo, independiente, con ganas de seguir revolviendo el gallinero es un logro que no es por azar. Para ello deben concurrir lo que he llamado las cuatro saludes: la salud física, la salud mental, la salud social familiar y la salud financiera. Y bien sabemos que ellas dependen fuertemente de la vida que hayamos tenido antes de llegar a la vejez.

Por ello me tomo la libertad de abrazar a todos los viejos, a sentirse orgullosos de ser tales, de apreciar sus ventajas, como son las de mirar las cosas, el devenir, desde cierta altura; de habernos quitado de encima las responsabilidades y tensiones que nos han acompañado a lo largo de nuestra vida laboral; de observar y acompañar el desarrollo de nuestros hijos y nietos.

Por todo esto, como dijera en un almuerzo con otros amigos, donde estaba uno de sus hijos con su pareja, alzando las copas dije: “Arriba los viejos, el futuro es nuestro, tenemos todo un futuro en nuestras manos. Hoy es el primer día del resto de nuestras vidas”.

No pudimos sino reírnos a carcajadas de nosotros mismos. 

septiembre 27, 2023

Símil futbolístico del proceso constituyente

Foto de Sandro Schuh en Unsplash

Ya estamos entrando a los tramos finales del proceso constituyente y las distintas piezas se están moviendo. Frente a la pregunta que más de alguien me ha hecho ¿qué vas a votar? ¿a favor o en contra? Mi respuesta hasta ahora ha sido invariable: Me pronunciaré una vez que salga a luz la propuesta que emerja del consejo constituyente y sepa su contenido. No antes.

La razón es muy simple. Si bien soy un ser tanto racional como emocional, en estas materias procuro comportarme con la mayor racionalidad posible, sustraerme de presiones e influencias indebidas, así como de guiarme por lo que creo más conveniente para el país antes que mi propio interés. Esto último puede sonar un tanto cursi, pero no lo es. No necesariamente lo que me conviene a mí es lo que conviene al país.

Haciendo un símil con un partido de fútbol, lo anterior no impide que podamos opinar respecto de las características de juego y los comportamientos de los jugadores en la cancha.

Podríamos decir que hubo un primer tiempo en el que los jugadores en cancha fueron los expertos designados en partes iguales tanto por la cámara de diputados como por el senado. Para sorpresa de no pocos, el partido se desarrolló con normalidad, sin mayores incidentes, donde los jugadores tuvieron un comportamiento de guante blanco. A los camarines se llegó con una suerte de empate expresado en una propuesta, o un borrador que muchos calificaron como una suerte de constitución minimalista, en la que moros y cristianos decidieron incluir todo aquello en lo que coincidían, dejando de lado lo que podría producir cierto escozor. Primó el criterio de una constitución que nos una, la casa de todos.

Con este resultado –la propuesta constitucional minimalista- entraron a la cancha para este segundo tiempo, los mismos equipos, pero con nuevos jugadores, todos electos por la ciudadanía. En este segundo tiempo, el partido adquirió otro tenor, el juego cambió radicalmente, se tornó más agresivo -se modificaron artículos, se introdujeron enmiendas, etc.-. Había más jugadores de un equipo que del otro y la tentación por pasar máquina no pasó desapercibida. No es para menos, por algo habían sido electos. El partido se volvió unilateral. Los partidarios de uno de los equipos están esperando ganar por goleada. Sus contrincantes temen la goleada.  

Sin embargo, el partido aún no ha terminado, quedan minutos de juego donde todo puede ser. Hay goles (artículos, enmiendas) que pueden ser invalidados por el comité de árbitros que está tras el VAR. La mayoría quiere que este partido termine bien porque no habrá otro partido y la gente quiere que se zanje luego esto. Que termine bien supone que una gran mayoría ha decidido dar vuelta la página de una vez por todas por un buen tiempo con una nueva constitución.

Recuerdo partidos donde todo se resolvió en el primer tiempo; otros donde en el segundo tiempo, uno de los equipos entró como una tromba, dando vuelta el marcador. También recuerdo otros, en los que todo se resolvió en tiempo suplementario. Y también están esos otros partidos en los que los penales desequilibraron la balanza. Todo puede ser. Suspenso.

Difícil, muy difícil, pero no imposible. No pierdo la esperanza.

septiembre 14, 2023

Fiestas Patrias empantanadas

En una suerte de previa a las fiestas patrias, a medio siglo del golpe, este 11 de septiembre pilló al país, empantanado más que nunca, sin la capacidad para asumir ni resolver la grieta, el abismo que existe en el seno de nuestra sociedad. Una grieta que no solo afecta a víctimas y victimarios, sino a todas las esferas, sean estas políticas, económicas, sociales como culturales. Unos ponen el acento en las causas e inevitabilidad del golpe, otros en las atrocidades emanadas del golpe. Desde distintos sectores se pronuncia el nunca más con distintos significados.

Los presidentes vivos –Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet, Sebastián Piñera y Gabriel Boric- han suscrito un documento que encierra un compromiso por el respeto, cuidado y fortalecimiento de la democracia y los derechos humanos, siempre.

La oposición, en particular la UDI, resolvió desmarcarse emitiendo su propia declaración donde enfatizan la inevitabilidad del golpe en razón al quiebre social, político e institucional al que habría sido conducido el país por parte de la Unidad Popular (UP). Lo único inevitable es la muerte. Todos estamos condenados a pasar a mejor vida, moros y cristianos, ricos y pobres, mujeres y hombres, más temprano o más tarde. Nadie se salva. Todo el resto es evitable, está sujeto a nuestra voluntad. El golpe era evitable, pero faltó suficiente voluntad de entendimiento. Las partes se mantuvieron en sus cabales. Esfuerzos hubo, todos infructuosos, pero ello no convierte en inevitable al golpe.

Sin querer queriendo, ambos extremos del espectro político dominaron la escena retroalimentándose mutuamente, echándole más leña a la hoguera para anular todo esfuerzo de entendimiento. Las FFAA chilenas y sus cómplices pasivos, con el respaldo de la desembozada intervención norteamericana abrocharon un golpe que ese mismo día Salvador Allende esperaba conjurar mediante un llamado a plebiscito. Para evitar la salida democrática a la crisis, se anticipó el golpe.

Importa destacar que el golpe es inseparable de sus consecuencias. Es incongruente estar de acuerdo con el golpe, pero no con lo que trajo consigo en miles de compatriotas. Justificar el golpe es justificar todas y cada una de sus consecuencias, en particular las incontables violaciones a las DDHH, la barbarie perpetrada por las FFAA contra sus propios compatriotas, contra lo que en su momento denominaron “el enemigo interno” dentro de la mal llamada “seguridad interior del Estado”.

Preciso es reconocer que, sin lugar a dudas, hubo una importante proporción de quienes, de buena fe, respaldaron el golpe en razón de la severa crisis imperante. Nunca imaginaron lo que sobrevendría. Lo hicieron pensando que sería para superar tal crisis mediante una convocatoria anticipada a elecciones presidenciales y parlamentarias. Nada de eso ocurrió, muy por el contrario, fue un golpe para, desde el primer minuto, refundar el país, cercenar las libertades públicas, extirpar el marxismo, y exterminar a dirigentes opositores “como ratones”, tal cual tituló un vespertino de la cadena periodística mercurial.

Un golpe que traía bajo el brazo un manual de acciones a emprender provisto por la Escuela de las Américas para enfrentar la infiltración “marxista-leninista”. Manual que fue acompañado del libro “El Ladrillo”, para imponer, a sangre y fuego, un modelo económico, el neoliberal. Libro provisto por los cómplices pasivos formados en la Escuela de Chicago. De esta manera mataron dos pájaros de un tiro. Para todo esto se incurrió en una violencia represiva estatal sin freno, desmedida, y que tuvo como propósito infundir miedo por la vía del amedrentamiento, la inhibición y la anulación a cualquier costo de toda forma de disenso.

Más allá de los errores de la UP, que no fueron pocos, en ningún caso alcanzaron los horrores en que incurrieron las FFAA. Tampoco alcanzan a justificar el golpe, el cual estaba cantado desde antes que asumiera Allende. Hicieran lo que hicieran Allende y la Unidad Popular, su gobierno estaba condenado de antemano. El secuestro y asesinato del general Schneider, comandante en jefe del Ejército por parte de un comando paramilitar, es la prueba indesmentible de que la ultraderecha en complicidad con la derecha no trepidaría en usar a las FFAA para impedir lo que las instancias democráticas habían resuelto.

Las heridas siguen abiertas y no se visualizan signos para cerrarlas por parte de quienes son los victimarios. Desgraciadamente no se visualiza arrepentimiento alguno de parte de estos últimos. Incluso más, si se volviera a producir una crisis política y económica de envergadura como la de entonces, me temo que la tentación por repetir la historia estaría a la vuelta de la esquina.

Mientras tanto, para estas fiestas patrias la cueca y el rodeo gozarán el privilegio de ser candidatas a estar en la nueva constitución que se está fraguando. Sería la primera constitución del mundo en el que, per secula seculorum, se consagren, respectivamente, como baile y deporte nacionales. Solo faltó incorporar la rayuela como deporte nacional. Y quién sabe por qué no se incluyó en la constitución la comida nacional. Probablemente por la disputa que se generaría entre los partidarios de la empanada, el choripán, el pastel de choclo, la humita, la cazuela y quien sabe cuántos otros platos. Ardería Troya.


septiembre 09, 2023

Partieron las eliminatorias: Uruguay y Chile

Foto de Fauzan Saari en Unsplash

Ya partió la bolita para las eliminatorias del próximo mundial de futbol. A Chile le tocó jugar con Uruguay de visita en el Estadio Centenario de Montevideo. En Chile no había mayores expectativas dado que no se encuentra en buen pie el futbol chileno.

En Uruguay sí había mayores expectativas, aunque no exentas de temores o desconfianzas hacia el entrenador argentino, Marcelo Bielsa, y a determinadas decisiones adoptadas por él resistidas por no pocos. Las opiniones en Uruguay estaban divididas respecto de decisiones del cuerpo técnico que no había convocado a figuras que eran referentes, entre las que destacaban Suárez y Cavani. Otra crítica estaba centrada en que el entrenador era argentino, en circunstancias que en el pasado el entrenador de toda selección uruguaya siempre había sido uruguayo. También se le reprochaba que ninguno de los equipos que ha dirigido no ha ganado nada y que solo ha dirigido equipos sin mayor peso en el concierto mundial.

Lo concreto es que Uruguay ganó a Chile por 3 a 1 en una actuación convincente que al menos momentáneamente, ha acallado las críticas. Yo pensé que Uruguay iba a golear, lo que no ocurrió porque Chile no estuvo tan mal como pensaba que estaría. No fue avasallado como me temía y conociendo la forma en que juegan los equipos que dirige Bielsa, siempre hacia adelante, con todo. La primera hora fue equilibrada, no se vio a un Uruguay ansioso desde el primer minuto, muy por el contrario, se le vio tranquilo, confiado, esperando su oportunidad, la que llegó pasada la media hora mediante un juego colectivo de toque que pocos minutos después se vio coronado con otro gol de gran factura. Irse al descanso con una ventaja de dos goles y con el juego desplegado, es para tranquilizar a cualquiera.

Si bien mi corazón está partido en dos –Uruguay y Chile-, a la hora de la verdad me inclino por Uruguay. y creo que hoy por hoy, futbolísticamente veo mejor a Uruguay que a Chile. ¿Razones?

Uno, el entrenador de Uruguay se atrevió a no convocar a viejos tercios que cerraban el paso a nuevas generaciones; el entrenador de Chile, en cambio, no se atrevió, y ha convocado a viejos tercios que ya están un tanto fundidos.

Dos, el grueso de los jugadores de Uruguay juega en las ligas más competitivas del mundo, no así los jugadores de Chile. Esto me daba una pauta de lo que ocurriría en el partido. Si bien siempre puede haber sorpresas en el futbol, en general, probabilísticamente, suele darse la lógica dada por los antecedentes disponibles.

Tres, la generación dorada ha quedado atrás sin que se visualice un relevo de similares pergaminos, a diferencia de Uruguay que ya muestra nuevos estandartes que hicieron olvidar a los históricos.

Mi pronóstico es que Chile no clasifica al mundial, en tanto que Uruguay es posible que se clasifica, diría que tiene altas posibilidades de clasificar, pero nada seguro. Los únicos seguros que veo clasificar son Brasil y Argentina. Y por lo mostrado ante Argentina, si la indisciplina no traiciona a sus jugadores, también veo clasificado a Ecuador. Argentina solo pudo ganarle en su casa con un tiro de pelota muerta golpeado magistralmente por un Messi, que sigue brillando por su juego y su modestia sin igual.

 

septiembre 05, 2023

Jardineando y cocinando

Foto de Katie Smith en Unsplash
Todos los días despierto con mi mujer, Cielo, sorprendidos de seguir vivos, conscientes, y de seguir juntos en esta vida donde las peripecias están a la orden del día y donde es tan fácil dar pasos en falso. A primera hora de la mañana había ido a la feria trayendo salmón que degustamos al almuerzo con arroz de acompañamiento y ensaladas de apio y tomate. Luego me puse a hacer tierra de hoja, cargarla a la carretilla y empezar a distribuirla a los pies de los manzanos como forma de abonarlos para sigan vivos, sanos y dando sus buenos frutos, que como no escapará a vuestra comprensión, han de ser manzanas como no podría ser de otra forma. ¡Imagínense manzanas dando peras! Sería signo de que el mundo se ha vuelto loco, je je.

Luego me entre a casa, cuando ya estaba oscuro y para preparar un pollo al pisto. Puse a dorar las presas del pollo (4 muslos cortos) en aceite, luego los reservo en un bol. Mientras doro los pollos pico una cebolla, un choclo y un par de dientes de ajo. En el aceite de la olla donde doré los muslos de pollo, echo la cebolla, el choclo y el ajo, revolviendo lentamente para que se impregne del aceite y la grasa que dejó el pollo, y le echo una pisca de sal de mar, pimienta y paprika. El concepto “pisca” lo asocio a una cucharada pequeña rasa.

Revuelvo lentamente y una vez que la cebolla esté dorada echo los muslos de pollo. Dejo a fuego lento y mientras tanto pico 4 tomates grandes y maduros. Una vez picados, los echo a la olla y dejo que hierva. En eso estoy mientras escribo estas líneas. Ha transcurrido más o menos una hora, por lo que voy a ir a ver cómo está, pero presumo que ya debe estar listo. Permiso, voy a ver.

Ya está listo, así que apagué el fuego y dejo la olla ahí mismo reposando. Va a ser nuestro almuerzo de mañana con arroz o papas de acompañamiento.

 

septiembre 01, 2023

La cueca y el rodeo en la Constitución


En una de sus enmiendas, en el marco del proceso constituyente, la derecha procura incluir en la constitución la declaración del rodeo y la cueca como emblemas nacionales. En la comisión correspondiente ya logró superar la primera valla con una mayoría de votos, en tanto que una minoría tan solo osó abstenerse.

La derecha hizo pesar su aplanadora, su mayoría sin asco alguno, tal como en el proceso constituyente anterior, lo hizo la izquierda. Le asiste todo el derecho dado que cuenta con la mayoría para hacer lo que se le antoje.

Hay una diferencia, ahora se sabe en qué terminó el proceso constituyente anterior, en un contundente rechazo a la propuesta constitucional elaborada por la convención. Los sectores ultra desde la izquierda quisieron darse un gustito que terminó costando caro. Existe una experiencia: si se desestima lo ocurrido, corremos el riesgo de que este proceso termine igual, en un rotundo fracaso.

La derecha debe saber que en ninguna constitución del mundo se incluyen su deporte nacional ni su baile nacional. Si es por eso también debiésemos incluir nuestra gastronomía nacional, nuestra empanada de pino, nuestro pastel de choclo, nuestra cazuela. Absurdo.

La pregunta que podríamos hacernos es ¿por qué la derecha está incluyendo esta enmienda? ¿Por qué la chilenidad está en riesgo? ¿para reforzar la identidad nacional? ¿para negociar otras enmiendas? ¿para que lo que salga de este consejo constituyente sea rechazado en el plebiscito de salida y quedarnos con la que más les gusta, la constitución del 80?

Creo que la derecha está incluyendo esta enmienda como moneda de cambio para negociar otras enmiendas de mayor relevancia para sus intereses.

A estas alturas del partido, teniendo la manija del consejo constituyente, particularmente al partido republicano, le debe interesar que el texto que salga sea aprobado para atribuirse la aprobación alcanzada como prueba de su capacidad para asumir responsabilidades de Estado.

Algunos piensan que a la izquierda le interesará que lo que salga sea rechazado, ya sea para insistir con otro proceso constituyente, ya sea para impedir que la derecha salga con la suya. El punto no es tan claro porque bien sabemos que después no habrá otro proceso hasta quien sabe cuándo. A ello cabe agregar que seguiríamos con una constitución, la del 80, que de tiempo en tiempo seguiría estando en la picota, lo que nos haría perpetuar una inestabilidad política, económica y social en la que nadie gana.

Del consejo de expertos emergió una propuesta constituyente a la cual se le están incorporando enmiendas.  Cabe recordar que la propuesta que se está debatiendo en el consejo logró el milagro de respetar los bordes definidos por un congreso nacional en el que las fuerzas gubernamentales y opositaras están más o menos equiparadas. En consecuencia, lo que se está debatiendo en el consejo es una propuesta constitucional minimalista que incluye aquello en que prácticamente todos los sectores políticos estuvieron de acuerdo.

Por lo expuesto, tengo la sensación de que la introducción de enmiendas no haría sino echarle pelos a la sopa. Quizás cabría atender una que otra enmienda, pero con mucho cuidado para no estropear el pastel.

Por mi parte confieso que me inclino por aprobar lo que salió del consejo de expertos, pero si le echan muchos pelos a la sopa, terminaré por rechazarla, dependiendo sí de las enmiendas que le introduzcan.

agosto 24, 2023

Chile: un país en pelotas

Foto de Chris Gallagher en Unsplash

Una vez más Chile se ve en la encrucijada de reconstruirse producto de la fuerza avasalladora de las aguas que han inundado pueblos y ciudades, cortado caminos y carreteras, destruido puentes. Chile y su loca geografía está sometido a desafíos mayúsculos de todo orden. La impotencia aflora ante fuerzas que parecieran estar fuera de nuestro control, como si nosotros no tuviésemos responsabilidad alguna en ellas, como si nada pudiésemos hacer para evitar algo que nos sobrepasa.

Sin embargo, muchas consecuencias de lo que estamos viviendo podíamos haberlas evitado, aún más, debíamos haberlas evitado. Nada nos obliga a vivir allí donde no se dan las condiciones de seguridad que merecemos. Tan solo debemos respetar la naturaleza en vez de alterarla. Intervenciones que terminan costándonos caro.

Tenemos una cordillera majestuosa, imponente por cuyas laderas bajan las aguas de nieves cada vez menos eternas. Laderas resecas por la sequía, incapaces de absorber el agua que corre por ellas. En los lechos de nuestros ríos, por donde habitualmente corren hilos de agua, si es que no están secos, extraemos ilegalmente áridos, volcamos en ellos nuestros desechos, y en sus riberas no pocos alzan sus viviendas, algunas precarias, otras no tanto, como una suerte de segunda vivienda en plan campestre. Modificamos cursos de agua como quien se cambia de camisa, creyendo que es llegar y llevar, sin percatarnos que estamos interviniendo el medio ambiente con consecuencias que no evaluamos a pesar de contar con todas las herramientas para hacerlo. Los intereses de corto plazo y el afán de lucro pueden más.

Es nuestro comportamiento el que está perturbándolo todo el que debemos revisar. Sin querer queriendo, posponemos lo preventivo. Solo una vez ocurridos los desastres atinamos a afirmar que ahora sí haremos todo como corresponde, efectuando las inversiones preventivas indispensables para evitar, o al menos amortiguar los efectos de procesos naturales que no controlamos. Sin embargo, a poco andar, una vez pasada la emergencia, una y otra vez, al menos hasta ahora, solemos volver a incurrir en las mismas prácticas que nos están conduciendo al drama que estamos viviendo. Nada garantiza que no volvamos a repetirnos el plato. Esto es, y ha sido así, no solo ahora, por privilegiar lo urgente sobre lo importante, el corto plazo por sobre el largo plazo, las políticas correctivas sobre las preventivas.

Acá fallamos todos, personas, empresas privadas y el Estado. Nadie puede lavarse las manos. Las personas fallamos cuando no tenemos la educación suficiente para discernir respecto de las zonas habitables respecto de las no habitables por ser inundables y confiar en que las empresas constructoras y el Estado hacen lo que deben hacer.

El Estado falla al no estar alineadas sus atribuciones y capacidades con las exigencias que plantea una naturaleza de por sí difícil. Los municipios fallan cuando sus direcciones de obras otorgan autorizaciones que cualquiera con dos dedos de frente sabe que no debieran otorgarse. En estos días estamos viendo ejemplos grotescos. Uno, en varias ciudades y pueblos de nuestra región, donde incluso han sido afectadas familias en viviendas prácticamente nuevas, y otro, en la región de Valparaíso, en la ciudad de Viña del Mar, donde un edificio se tuvo que desalojar por completo por riesgo de derrumbe por un socavón. Edificio construido sobre dunas. Es evidente que se requiere una revisión completa de procesos administrativos, de análisis de localizaciones y de muchas hierbas más.  

Las empresas privadas también tienen una responsabilidad enorme en esto. No puede ser que se saquen el pillo aduciendo que cuentan con los correspondientes permisos y recepciones por parte de las instancias correspondientes, como son las municipalidades y el servicio de vivienda y urbanismo. Vaya a saber uno cómo consiguieron tales permisos, ya sea vía corruptelas o vía una legislación extremadamente laxa para construir allí donde no se debería, o donde las exigencias constructivas deben ser sustancialmente mayores.

Las responsabilidades tanto del Estado como de las empresas privadas, son mayores cuando estamos en un país con la desigualdad del nuestro, donde una importante cantidad de familias de bajos recursos económicos debe postular a subsidios para cumplir con el sueño de la vivienda propia. Subsidio que otorga el Estado a empresas privadas para construir viviendas que al final del día terminan inundadas y/o mal construidas. Al final el pobre termina siendo el jamón del sándwich.

Desgraciadamente estamos insertos en un modelo de sociedad, donde se nos educa, consciente o inconscientemente, para que privilegiemos lo urgente posponiendo lo importante, el corto por sobre el largo plazo, lo correctivo en vez de lo preventivo, tanto en el plano individual como colectivo. Una y otra vez, la naturaleza nos invita a cambiar.

agosto 23, 2023

José Gervasio Artigas, prócer uruguayo

Uruguay, país con alrededor de 200 mil hectáreas de superficie, a diferencia de Chile, tiene amplias llanuras cruzadas por sierras de escasa altura, sin la majestuosa cordillera de los Andes. Posee un clima templado, suelos aptos para el pastoreo y la explotación agrícola, gracias a sus habituales y copiosas lluvias, que en los últimos años están empezando a menguar fuertemente.

A la llegada de españoles y portugueses, Uruguay, territorio entonces conocido como la Banda Oriental, estaba habitado por indios cuya estructura social era la tribal, predominando los charrúas. Éstos poblaban la orilla del Río de la Plata, y sus medios de subsistencia eran la caza y la pesca. Guerreros indomables, fueron exterminados por las tropas invasoras, pero no sometidos.

El gaucho surge de una mezcla racial de indígenas, esclavos huidos, españoles y portugueses desertores. Vive de faenar ganado y venderlo a Portugal como reacción a la opresión española. Es su medio de supervivencia. El gaucho se caracteriza por su analfabetismo, su vida bárbara, su aislamiento y su explotación por parte del terrateniente, quien le contrataba para robar el ganado de haciendas más pequeñas. Es el desocupado del campo, donde el ganado “crece solo” en haciendas de miles de hectáreas.

El 19 de junio de 1764 nace en Montevideo, José Gervasio Artigas. Descendiente de nobles españoles venidos a menos, poseía ojos claros, pelo castaño, y una complexión débil. Callado, se compenetra de las costumbres y el pensamiento de peones y esclavos del campo, prefiriendo su compañía que las tertulias montevideanas.

Desde los albores del siglo XIX, Artigas se afianza como General en Jefe de los orientales, enfrentando al ejército español e iniciando un largo proceso independentista. Por esa fecha, Uruguay contaba con 30 mil habitantes, de las cuales 12 mil residían en Montevideo, su capital.

En aquellos años, ya la ganadería ofrecía muchas posibilidades, pero era administrada colonialmente, y al mismo tiempo era saqueada por faeneros portugueses y contrabandistas de cuero.

En 1810, la oleada independentista se apodera de todo el continente y al interior de la Banda Oriental se generan los primeros focos conspirativos. Artigas ya había luchado contra ingleses y portugueses, quienes intentaban apoderarse del norte de la Banda Oriental. Las tropas de Artigas estaban conformadas por gauchos, peones, indios y negros.

En 1811, mediante un “tratado de paz”, el Virreinato de la Plata, con asiento en Buenos Aires, asume el control del territorio oriental. Derrotado, Artigas parte al exilio junto a los suyos, iniciando lo que se llamó “el exilio del pueblo oriental”: 14 mil adherentes le siguen y reconocen como el Caudillo. Diría entonces “No quiero que persona alguna venga forzada, todas voluntariamente deben empeñarse en su libertad: quien no lo quiera, deberá permanecer esclavo”. A caballo y a pie, abandonan su tierra en un episodio de contornos épicos. El pueblo, los desheredados, estaban tras Artigas, su conductor, en favor de una autonomía provincial y un federalismo que liberara a la Banda Oriental del asfixiante centralismo de Buenos Aires.

Artigas y su pueblo retornan en 1812, recuperando Montevideo en 1815, e instalando el primer gobierno patriota con el apoyo de las llamadas provincias “rebeldes”: Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y la Banda Oriental.

La ruina, el robo y la ocupación del campo constituían la realidad diaria. Era preciso levantar la economía ganadera y para ello Artigas resuelve exigir a los terratenientes la reorganización de sus propiedades, su poblamiento y la incorporación de trabajo en ellas. En caso contrario se entregarían a “brazos útiles” que con su trabajo fomenten su poblamiento y con ella la prosperidad del país. La concepción de la reforma agraria ya estaba en la mente de Artigas. Esto implicaba desconocer la propiedad privada. Surgen los movimientos para recuperar los campos quitados a los hacendados, entonces llamados “notables”. Es así como se desatan sangrientas luchas entre quienes seguían a Artigas, y quienes procuraban restaurar “el orden”.

En 1816 se inicia la invasión portuguesa bajo el argumento de que la Banda Oriental se encontraba entregada a la anarquía. A pesar de la dura resistencia de los orientales, finalmente, en 1817 el ejército portugués entra a Montevideo con la complicidad de Buenos Aires. El heroísmo desplegado por las tropas artiguistas, no logró superar sus deficiencias organizativas, ni la escasez de armas y recursos con que contaban.

Luego de 4 años de luchas, Artigas obtiene importantes victorias que las traiciones se encargan de convertir en derrotas. Debilitado, en 1820 se interna en Paraguay seguido de quienes serían sus más fieles seguidores: los indios.

Cinco años después, desde Argentina, Juan Antonio Lavalleja, al frente de 33 orientales, cruza el río Uruguay para derrotar y expulsar a los portugueses, para declarar, el 25 de agosto de 1825, la independencia de la República Oriental del Uruguay.

agosto 21, 2023

El fenómeno migratorio

Foto de Chris Briggs en Unsplash

Estamos viviendo tiempos migratorios por las más diversas circunstancias. En general hacemos referencia a migraciones por razones forzadas, en busca de trabajo, por exilio político, religioso o racial, por guerras o ambientes políticos inestables, o para escapar de actividades criminales. Ahora también debiéramos incluir las migraciones por el cambio climático o desastres naturales, como son sequías, inundaciones, terremotos, incendios.

Las migraciones son flujos de personas desde lugares en que se está mal hacia lugares donde se cree que al menos se puede estar mejor. Ningún país tiene la capacidad para recibir un número ilimitado de inmigrantes, lo que explica la necesidad de algún tipo de política al respecto.

Hay países con mayor o menor umbral de tolerancia hacia los inmigrantes, esto es, más abiertos, pero todo tiene un límite. Excedido este límite borroso, variable, la población nativa empieza a sentirse amenazada, ya sea por motivos económicos, políticos, sociales o de otra índole. Motivos que pueden ser fundados o acicateados por medios de comunicación, o por corrientes políticas, con mayor o menor poder que juegan sus cartas.

El tema migratorio no es posible resolverlo individualmente, no se remite a lo que haga un país, concierne a un problema global cuya resolución va más allá del país al que migran las personas: concierne también al país desde el cual se emigra. Por tanto, las políticas en los países que reciben a los inmigrantes deben ser concordadas con políticas en los países desde los cuales provienen. En síntesis, en torno a la migración no basta lo que haga el país de destino, sino que también lo que haga el país de origen.

El mejor ejemplo viene dado al caso de un país que persiga a mafias extranjeras si se limita a expulsarlas para trasladarlas a otro país. Es pasarle la pelota a otro. Estas políticas no pueden ser aisladas, deben ser mancomunadas. Con la política de que cada país se las arregle por su cuenta estamos fraguando un problema mayor.

Estamos viviendo tiempos paradojales porque políticamente los países democráticos están tendiendo a elegir a candidatos cada vez más nacionalistas reacios a adoptar políticas migratorias en conjunto con otros países. El fenómeno migratorio debe mirarse globalmente porque concierne no solo al país de acogida. Por lo mismo el espacio más apropiado para debatirlo debiera ser las Naciones Unidas.

agosto 20, 2023

Las propuestas de Milei

Foto de Benjamin Rascoe en Unsplash

Con motivo del espectacular triunfo de Milei en las recientes primarias argentinas, que ni las encuestas ni nadie se esperaba, parece importante auscultar en torno a su pensamiento que se asume está contenido en lo que está proponiendo a los argentinos si llegara a ser gobierno.

Más allá de la imagen que proyecta, de candidato estrella, rock-star en el firmamento político, de las caras que pone, interesa introducirnos en lo que se esperaría de él y de quienes le acompañan. De partida cabe destacar que es un acérrimo partidario del mercado libre, de un gasto público llevado a la más mínima expresión reducido a proveer la seguridad que garantice los derechos de propiedad privada y la no intervención del Estado en el quehacer económico del país.

Importa recordar que la irrupción de Milei obedece al descrédito entre los argentinos de la que ha llamado “casta política”. Casta responsable de distintos gobiernos, peronistas u no peronistas, cuyas políticas han generado una inflación que han sido incapaces de mantener a raya. En este sentido Milei es consecuencia del cansancio de los argentinos con los políticos tradicionales. Está por verse si Milei es el remedio para la enfermedad inflacionaria sin dar origen a otras enfermedades iguales o peores.

De acceder Milei a la primera magistratura del gobierno argentino, al menos hasta ahora, se ha propuesto un conjunto de medidas de por sí controversiales. Digo hasta ahora, porque de aquí a la primera vuelta, quién sabe cuáles de ellas matizará o agudizará. Y si no gana en primera vuelta, pero pasa a la segunda, lo más probable que las medidas propuestas tengan otra vuelta de tuerca. Bien sabemos que la necesidad tiene cara de hereje. Así como en el hipotético caso que logre hacerse de la presidencia, entra a tallar este otro refrán: otra cosa es con guitarra. Bien lo sabemos en Chilito. A continuación, van algunas de las medidas que se ha propuesto.

Dolarizar la economía y dinamitar el Banco Central: esto implica eliminar el peso argentino, perdiendo con ello eliminando con ello una de las funciones claves del banco central, como es la de emitir moneda nacional.  El peso argentino se reemplazaría por el dólar, divisa norteamericana. Con esta medida, Argentina vería disminuida su autonomía financiera. Se apoya en la experiencia ecuatoriana, la que Milei califica como positiva, afirmación de dudoso gusto a la luz de la actual realidad de Ecuador. Experiencia similar fue la vivida por la propia Argentina en tiempos de Menem cuando fijó la paridad del peso argentino con el dólar, experiencia que terminó mal.

Reducir drásticamente el gasto público: para estos efectos reducirá los actuales 18 ministerios a tan solo 8. Entre ellos, los de educación, de salud, del trabajo, de obras públicas, de la mujer, de ciencia y tecnología. Como él mismo lo ha dicho, tiene in mente un plan “motosierra” de corte extremos del Estado. Entre los ministerios que sobrevivirán, se encuentran los de economía, seguridad, defensa, relaciones exteriores y de justicia. Esta disminución de ministerios sería acompañada de una eliminación o reducción de los subsidios que gozan las empresas proveedoras de servicios básicos, las que se compensarían con una liberación de sus tarifas. De este modo se espera que los precios de los servicios básicos reflejen los costos reales en que incurren las empresas.

Desregular, o lo que es lo mismo, liberalizar la compraventa de armas y de órganos por parte de los argentinos. Lo primero, de modo que puedan encarar por sí mismos el creciente clima de seguridad reinante en gran parte del país; y lo segundo, para abordar el problema de la existencia de miles de personas que están esperando trasplantes de órganos, cuya oferta está muy por debajo de la demanda. La idea es que se puedan comprar y vender órganos como un producto cualquiera, cuyo precio sea fijado libremente por el mercado. Lo que se llama un libremercado sin filtros. Si eres pobre, eres joven y tienes un buen riñón, que otro rico pueda necesitarlo, lo vendes a precio de mercado. Así de simple. 

Por último, Milei ha planteado la necesidad de denunciar a los terroristas que hicieron atentados en los años 70, tomaron el poder, reescribieron la historia y se garantizaron la impunidad. Junto con ello pone en duda que las fuerzas de seguridad de los regímenes militares que gobernaron la Argentina hayan cometido delitos de lesa humanidad –torturas y desapariciones- entre 1976 y 1986. 

agosto 14, 2023

Qué monos pinta Milei

Foto de Fernando Távora en Unsplash

Acaban de tener lugar las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias) en Argentina con resultados que las encuestas no fueron capaces de prever. A todos sorprendió el holgado triunfo del candidato ultraderechista de la lista La Libertad Avanza, Javier Milei, que ni sus adherentes esperaban. Fue el candidato más votado, obteniendo el 30% de los votos.

La lista de la derecha, Juntos por el Cambio, sumando los votos de sus dos candidatos obtuvo el 28%, en tanto que la lista de los candidatos peronistas, Unión por la Patria, alcanzó tan solo el 27% de la votación total, concentrando Sergio Massa, actual ministro de economía, el 21% de los votos. En la lista de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, con un 17% de los votos aventajó con creces a su contrincante, Horacio Rodriguez, que captó tan solo un 11%.

En consecuencia, la elección presidencial que tendrá lugar a fines de octubre, se concentrará en tres candidatos: Milei, Bullrich y Massa.  

Las razones del éxito de Milei, quien obtuvo 10 puntos por encima de los que le vaticinaban las encuestas, se centran esencialmente en el hastío y la desconfianza con que los argentinos miran a quienes la han gobernado en las últimas décadas, a quienes los adherentes de Milei llama la casta política, muy desprestigiada por su incapacidad para resolver los ya endémicos problemas que aquejan a la Argentina, particularmente una inflación que han sido incapaces de reducir significativamente. Una casta política que califica de parasitaria, chorra e inútil que ha hundido a Argentina, un país que teniéndolo todo, se encuentra sumido en un deterioro progresivo económico que nadie ha sido capaz de atajar y revertir.

El triunfo de Milei se inscribe dentro de la oleada, la marea populista y ultraderechista que está afectando a gran parte del mundo, como consecuencia de la incapacidad de las clases políticas convencionales para resolver los múltiples problemas que están aquejando a la población. La propuesta populista-ultraderechista podríamos afirmar que está centrada en la lógica que llamaríamos de “soluciones simples para problemas complejos”.

Ya tendremos oportunidad de escribir más al respecto. Milei obtuvo un triunfo inesperado que debemos ser capaces de leer bien. Por el momento, lo que cabe es no perder los estribos. Si bien ganó inobjetablemente en estas PASO, falta mucho trecho por recorrer. Los mercados financieros no reaccionaron positivamente ante su triunfo, lo que es un índice de que no ve con buenos ojos el ascenso de Milei. Mal que mal pisa muchos callos con su postura de dolarizar la economía argentina y eliminar el banco central.

No se ve posible que obtenga la mayoría necesaria para acceder a la presidencia en primera vuelta, donde debe obtener al menos un 40% o un 45%. Por tanto, lo más probable es que se tenga una segunda vuelta. Lo único que se puede dar por altamente probable, salvo que surja algo inesperado, es que Milei pasaría a una segunda vuelta. La incógnita estará en quien competirá con él: Bullrich o Massa. En cualquier escenario, aún le queda mucho que recorrer a Milei. Por lo mismo, a sus adherentes los invitaría a no cantar victoria. El partido aún no termina.