En mi columna anterior en torno a la inteligencia artificial (IA) (leer), cuando le pedí que me escribiera un artículo de no más de 500 palabras sobre su impacto en la docencia, lo hizo a la velocidad de un rayo: como punto final sostuvo que tendería a reducir la tradicional la clase expositiva tradicional o la clase magistral, para transformarse en un espacio de discusión, de análisis de un tema en particular.
Todo muy bien, el problema es que parte de un supuesto
implícito: que el estudiante ya conoce el tema a abordar, que al llegar al
espacio de discusión, el tema lo ha estudiado, analizado y asimilado. Que llega
tiquitaca, listo para entrar a dialogar en torno a lo que se analizará y discutirá
gracias a que en casa dado que lo habría visto, estudiado y/o analizado en casa
gracias a la IA.
Bien sabemos, quienes llevamos años de circo, que ese
supuesto es más falso que Judas. De allí mi pregunta ¿qué pasa con aquellos
estudiantes que lleguen a clase sin conocer el tema, porque no lo vieron en
casa? Acá va la respuesta, a la velocidad de un rayo que me llegó de IA,
nuestro compañero que llegó para quedarse:
“Planteas una de las objeciones más realistas y
pragmáticas a la adopción del mo delo de "aula invertida"
(o flipped classroom) potenciado por IA. Cuando la
transmisión inicial del contenido se delega al estudio previo en casa, la
brecha de responsabilidad y disciplina del estudiante se vuelve un factor
crítico.
Si la clase magistral desaparece y la sesión
presencial se convierte en un taller de debate o análisis complejo, el
estudiante que llega sin haber revisado el material en casa enfrenta
consecuencias directas y el docente se ve obligado a aplicar ciertas dinámicas
de adaptación.
¿Qué ocurre con el
estudiante no preparado?
·
Pérdida de la capacidad de participación (se margina
del debate): Al no contar con los conceptos base, el estudiante no
puede aportar discusiones argumentadas ni seguir el ritmo del análisis crítico.
Pasa a una posición puramente pasiva o de simple oyente, sin el beneficio de la
clase expositiva tradicional que le estructuraba el tema desde cero.
·
Aumento de la brecha de rendimiento: La IA personalizada
permite que los estudiantes comprometidos avancen a un alto ritmo en casa. Quienes
no realizan el trabajo previo quedan desfasados rápidamente, pues la clase no
se detiene a reexplicar los conceptos básicos.
·
Falta de contexto en la evaluación práctica: Si las actividades en
el aula son evaluadas mediante resolución de casos, proyectos en grupo o
debates, el alumno sin preparación obtiene un desempeño notablemente bajo al no
poder aplicar conceptos que desconoce.
Estrategias
pedagógicas para gestionar esta situación
Para evitar que el modelo colapse por la falta de
preparación de gran parte del alumnado, las metodologías activas apoyadas en IA
suelen implementar los siguientes mecanismos:
·
Evaluación diagnóstica de entrada (Gatekeeping):
Al inicio de la clase presencial se
aplica una pequeña prueba corta (1-2 minutos) mediante herramientas digitales.
Si el estudiante no supera los mínimos, el sistema o el docente identifican
inmediatamente quiénes no revisaron el contenido.
·
Tutorías de nivelación exprés con IA en el aula:
En lugar de reexplicar el tema a todo el
grupo, el docente puede pedir a los estudiantes no preparados que utilicen los
primeros 10-15 min. de la sesión presencial para realizar un recorrido guiado e
intensivo mediante un tutor de IA (resumen ejecutivo o cuestionario adaptativo)
para adquirir las nociones mínimas antes de sumarse al debate.
·
Trabajo en pares (Aprendizaje entre iguales):
Se estructuran dinámicas donde los
estudiantes que sí estudiaron deben explicar brevemente el marco general a los
compañeros que no lo hicieron. Explicar un concepto es una buena formas de
consolidarlo, beneficiando al estudiante preparado y rescatando al rezagado.
·
Diseño de incentivos y responsabilidad individual:
El trabajo previo con la IA en casa deja
un "astro" o registro digital (interacciones, preguntas realizadas,
mapas conceptuales generados). La entrega o verificación de esa interacción
previa se convierte en el "ticket de entrada" para tener derecho a la
evaluación o puntuación de la clase presencial.
La transformación del
rol docente
Este escenario demuestra que la clase expositiva no
desaparece por completo, sino que cambia de formato y momento.
El profesor ya no dedica 45 minutos a dictar contenidos, pero sí puede utilizar
los primeros 5 a 10 minutos de la clase para hacer un encuadre conceptual sintetizado que rescate a los
descolgados, antes de dar paso al debate o la resolución de problemas”.
Hasta aquí la respuesta de IA, respuesta que no me
convence, que deja mucho que desear. De partida, no veo viable que en 5 a 10 minutos el docente pueda
siquiera hacer un encuadre conceptual. He sido docente por mas de 40 años y
cuando los alumnos llegan a clases sin haber estudiado lo que les solicité
estudiar para poder concentrarnos en analizar, discutir en profundidad los
temas, no puedo darme el lujo darles una simple pincelada de 5 a 10 minutos
para subsanar el déficit. Estamos hablando de temas que se ven en la
universidad para formar profesionales competentes en sus respectivos ámbitos.
Tengo otras objeciones a la respuesta recibida, pero con esta es suficiente. Le hice ver a nuestra “amiga IA” que lo que me estaba planteando no lo veía viable. Pero esto es tema para la próxima columna.
Temo que esto termine pareciéndose a una teleserie
interminable. Confío en vuestra comprensión.

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