septiembre 24, 2020

Cooperativismo: más allá del capitalismo y el comunismo

Hace exactamente un siglo, un joven de 30 años, Ernesto Bader, como cualquiera de nosotros en el presente, quería independizarse, ser dueño de su propio trabajo. No le satisfacía ser empleado, trabajar para otros. Quería revertir aquello de que el capital emplea, contrata personas, por un esquema en el que las personas ocupan capital.

Es así como luego de unos años de trabajar como empleado, decide arriesgarse, junto con su familia, y abandonar su condición de asalariado para independizarse, dando el salto de crear su propia empresa: una fábrica de resinas, polímeros y plastificadores, la que luego de tres décadas alcanza un tamaño mediano con más de 150 empleados. Pero ojo, crees independizarte, pero no haces sino cambiar de dependencia, porque ahora dependerás de tus clientes.

Tal como en su momento Ernesto estuvo en contra de la filosofía capitalista de dividir o separar a los que mandan o dirigen respecto de quienes son mandados o dirigidos, ahora que estaba “al otro lado del mesón”, poniéndose en los zapatos de los dirigidos, decide introducir significativos cambios con miras a incorporar una mirada humanista al interior de la empresa. Cambios que apuntaran a posibilitar un ambiente de libertad, felicidad y dignidad humana al interior de la empresa sin que por ello se perdiera rentabilidad y que no generaran resistencia en el sector privado. Ernesto se percató que para implementar estos cambios no bastaba con compartir los beneficios si no se transformaba la propiedad, y que era necesaria la aceptación voluntaria de un conjunto de restricciones.

Para estos efectos Ernesto resolvió organizar una cooperativa conformada por quienes trabajan en la empresa, junto con  establecer una suerte de “nueva constitución” destinada a distribuir el poder y delimitar los ámbitos de acción de la empresa mediante las seis reglas siguientes: una, la empresa no puede crecer más allá de tener 350 trabajadores, y en caso de ser necesario contar con mayor número de trabajadores, necesariamente deberá darse origen a nuevas empresas o unidades independientes; dos, ningún trabajador podrá exceder 7 veces la remuneración mínima, con independencia de la edad, sexo, función o experiencia; tres, todos los trabajadores son socios y nadie podrá ser expulsado de la cooperativa, excepto en caso de una conducta personal gravemente reprochable; cuatro, se crea un consejo de administración como máxima responsable de la empresa cuyos directores son nombrados por los socios de la cooperativa, quienes acordarán el nivel de remuneración; cinco, las utilidades generadas serán distribuidas como sigue: un 40% serán reinvertidas en la empresa, un 30% serán para los socios de la cooperativa, y un 30% para fines la comunidad en la que se encuentra instalada la empresa; y seis, se prohíbe la venta de sus productos a clientes que tengan propósitos bélicos.

No escapará al lector que se trata de una iniciativa sumamente audaz que no pocos auguraron fracasaría estrepitosamente por imponerse fuertes restricciones y tratarse de cambios que afectarían los derechos de propiedad. Sin embargo, a pesar de los pronósticos, de las dificultades y crisis en su devenir, la realidad demostró que la empresa fue creciendo en ventas, personal y utilidades, además de dar origen a varias empresas nuevas.

Para saber más:

https://www.scottbader.com/

https://en.wikipedia.org/wiki/Ernest_Bader

https://www.tesisenred.net/bitstream/handle/10803/525818/Tesi_Joaqu%C3%ADn%20Mu%C3%B1oz%20Traver.pdf?sequence=1&isAllowed=y

https://puntocritico.com/ausajpuntocritico/2018/09/02/lo-pequeno-es-hermoso-parte-xix-nuevas-formas-de-propiedad-por-e-f-schumacher/

https://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/9843504/04/19/Ni-capitalismo-ni-comunismo-asi-alcanzo-el-exito-el-empresario-Ernest-Bader-con-su-empresa-humanista-y-cuaquera.html

septiembre 21, 2020

Negacionismo a la carta

El negacionismo está campeando como nunca: no hay crisis climática, no hay crisis sanitaria, todo inventado. Y en el medio local chileno, el partido comunista niega que en Venezuela exista una dictadura y que se violan los DDHH, lo que es destacado por quienes hicieron la vista gorda en tiempos del innombrable. Éstos, a su vez niegan que bajo el susodicho se hayan cometido las atrocidades que se conocen. La negación está a la orden del día.

El negacionismo ha existido desde siempre, pero ahora pareciera que está viviendo sus mejores días alentado por las redes sociales capaces de multiplicarlo una y otra vez. El negacionismo consiste en rechazar la realidad, no querer verla, por la vía de ignorar, desechar los datos duros, las evidencias sembrando maliciosamente la duda, la incertidumbre. Sus promotores se amparan en elucubraciones y/o conspiraciones de la más diversa índole.

Su origen se basa en que pone en jaque las bases existenciales de aquello en que se cree y confía total, plena y firmemente. Suele ser patrimonio de posiciones extremas. A modo de ejemplo, por estos días observamos al partido comunista chileno rechazando rabiosamente el informe recientemente emitido por las Naciones Unidas sobre los DDHH en Venezuela. No ven, no quieren ver la realidad de lo que está ocurriendo en dicho país, la tragedia de un país dirigido por miembros de las FFAA venezolanas que se han corrompido a más no poder. Idéntica reacción tuvo el mismo partido en tiempos de Stalin, a quien hasta nuestro laureado poeta, Pablo Neruda, le dedicó un poema. 

La misma actitud tuvo y tiene desde la acera del frente, el soporte civil de la dictadura, los partidos de la derecha, la UDI y RN, quienes negaban hasta el cansancio la existencia de detenidos desaparecidos, torturados y violaciones a los DDHH. Sarcásticamente hacían alusión a los “supuestos” detenidos desaparecidos y hacían circular versiones de que se encontraban en el extranjero disfrutando de la vida. Incluso más, contraatacaban denunciando una campaña, una conspiración del marxismo leninismo internacional. Lo niegan todo por más evidencias que les refrieguen en la cara. Es la imposibilidad de ver la realidad, de no poder creer, de cerrarse a lo que está ocurriendo. 

Con la crisis climática y covid19 el negacionismo está viviendo sus mejores días de la mano de los nacionalistas, populistas y toda clase de movimientos ultras. Su vía de escape para no enfrentar la realidad es resistirse a creer en lo que está ocurriendo, aprovechándose de las circunstancias y dándole la espalda a toda evidencia que se les presente.

El negacionismo implica una renuncia a pensar, a ejercer nuestra capacidad reflexiva, y por lo mismo ha sido origen de las mayores catástrofes sufridas por la humanidad y que pueda experimentar a futuro. Nuestra obligación es rechazar todo negacionismo, y estar siempre abiertos a dudar de aquello en que creemos cuando las evidencias así lo señalan.

septiembre 18, 2020

La empresa cooperativa entra en acción

Photo by Austin Kehmeier on Unsplash
A raíz de mi última columna en que aliento a pensar fuera de la caja en que muchas veces estamos atrapados, el dilema capitalismo o estatismo, planteo la posibilidad de abrirse al concepto de cooperativismo afín con el espíritu de lo que suele llamarse economía colaborativa. Por ello vi con buenos ojos la iniciativa de una empresa pesquera islandesa que opera en el sur de Chile de traspasar el 20% de sus acciones a una cooperativa conformada por sus trabajadores. Creo que es el camino a seguir.

Entre las observaciones recibidas destaco dos que se relacionan fuertemente. Una que afirma que sería una situación ideal, pero que no está en nuestro ADN, ni de empresarios ni de trabajadores, dado que se requiere un nivel educacional apropiado.  La otra observación asimila el cooperativismo al capitalismo popular haciendo un recuerdo de lo que promovieron los ideólogos del capitalismo popular en tiempos del innombrable. Eran tiempos de crisis económica, comienzos de la década de los 80, cuando se privatizaron las empresas públicas más relevantes del país ofreciendo acciones a bajo precio a los trabajadores. Bastó que subiera el valor de las acciones para que los trabajadores las vendieran. El resultado fue la conformación de grupos económicos, muchos de los cuales sobreviven hasta el día de hoy.

Ninguna de las dos observaciones invalida el concepto de empresa cooperativa, sobre todo cuando observo las debilidades que encierran tanto la empresa capitalista como la empresa estatal. No se trata de eliminar estos tipos de empresas, sino que de abrir espacio a una nueva empresa basada en el concepto de la empresa para el que la trabaja, cuyos dueños y accionistas sean los propios trabajadores. Esta apertura será tan gradual como las circunstancias lo aconsejen, las que deben venir dadas por el contexto político, económico, social, educacional-cultural, tecnológico en que nos encontremos. Habrá sectores más proclives que otros, así como trabajadores más capacitados para avanzar en esta línea. En lenguaje actual, a propósito de la pandemia que nos afecta, debería ser un proceso paso a paso en la medida que se vayan cumpliendo  ciertas condiciones, las que pueden verse favorecidas mediante un clima e incentivos apropiados.

El otro alcance, vinculado a lo ocurrido en tiempos del innombrable, poco tiene que ver con el concepto de empresa cooperativa. En ésta, las acciones de la empresa son de los trabajadores, quienes no están facultados para venderlas a terceros mientras mantengan su vinculación laboral con la empresa. Y si dejan de trabajar en ella, solo pueden venderla a quienes trabajan en ella.

La filosofía de la empresa cooperativa busca superar la filosofía capitalista de dividir a las personas en quienes trabajan las empresas y quienes las dirigen. Ya a mediados del siglo pasado hubo una experiencia que subsiste con singular éxito hasta el día de hoy y a la que espero hacer referencia en una próxima columna.   

septiembre 13, 2020

Hacia una nueva empresa

Photo by Campaign Creators on Unsplash

La empresa pesquera islandesa FRIOSUR SpA decidió traspasar el 20% de su propiedad a quienes laboran en ella, sus trabajadores, quienes pasan a ser accionistas de ella a través de la Cooperativa de Trabajadores. Por medio de esta cooperativa pasarán a ser parte del directorio de la empresa.

La razón dada por el presidente de FRIOSUR SpA, José Luis del Río, es retribuir el trabajo, esfuerzo y compromiso que por muchos años han desplegado sus trabajadores, y que en ningún caso se trata de un regalo, sino un reconocimiento de algo justo.

Desconozco los detalles de la operación y las motivaciones de fondo que pudieren existir. Hay un historial de la empresa y su relación con senadores y diputados de la región de Aysén que invita a pensar en oscuros intereses entre distintos actores del mundo empresarial, político y de la pesca artesanal.

Sin entrar en disquisiciones, me quedo con lo que creo relevante: el camino que demanda el Chile de hoy. Es un imperativo dejar atrás la oposición capital-trabajo, propietarios versus trabajadores, para abrir paso a su fusión, donde los propietarios son los trabajadores. Es el camino de la concordia en contraposición al camino del conflicto. El propio ministro de hacienda, Ignacio Briones sostuvo que se trataba de un día especial al afirmar que “es un hecho notable, novedoso e innovador que avanza sobre un tipo de relación distinta, más colaborativa, entre empresarios y trabajadores, que pasan a ser parte de la propiedad del lugar donde trabajan”. Desde la acera política opuesta, el ex ministro de economía, Carlos Ominami, enfatizó que “va en el camino de estos nuevos tiempos, de incorporar a los trabajadores a la empresa y poner con ellos un ambiente de colaboración y no de conflicto”.

El desarrollo y su sustentabilidad están exigiéndonos una nueva empresa que busque la fusión del capital con el trabajo, que haga posible que la empresa sea de quienes la trabajan y que se vincule socialmente con el medio en que se localiza. Si bien no es un concepto nuevo, puesto que sus antecedentes se basan en el cooperativismo, cobra mayor vigencia que nunca dado el incremento de los niveles educacionales de los trabajadores de la mano de una mayor profesionalización en la conformación de las plantillas laborales y por la propensión de las empresas por disponer de estructuras más planas, menos jerarquizadas, más participativas, más flexibles, más humanas. 

En este contexto, el sentido común nos dice que la clásica división entre el capital y trabajo debiera ir perdiendo sentido y peso.

septiembre 07, 2020

La desesperada búsqueda de la vacuna covid19

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Desde la aparición de covid19, entre las batallas que se están dando para contrarrestar sus consecuencias, está la búsqueda de la vacuna que abata el virus. Dentro del intercambio epistolar que he estado sosteniendo con un gran amigo sobre las más diversas materias, una de ellas tiene que ver con la vacuna. Y lo que me ha dado a conocer es que la experiencia en el campo de la viriólogía y epidemiología, obliga a sacarnos de la cabeza la posibilidad de creer que podemos tener la vacuna de la noche a la mañana, de un día para otro. Esto, porque el desarrollo de una vacuna toma su tiempo, es un proceso en el que se pueden reconocer un conjunto de etapas imposibles de soslayar responsablemente.

Una primera etapa es de exploración que involucra trabajo de laboratorio e investigación básica donde se busca comprobar en células el efecto de una posible vacuna candidata. Si los ensayos fallan o arrojan resultados insatisfactorios, se descarta la vacuna y se prueban otras. En este proceso es importante la experiencia que se tenga, y una dosis de suerte. Respecto del tiempo que toma esta etapa es muy variable dado que depende tanto de la cantidad de experimentos de laboratorio que se realicen, como de los investigadores especialistas con que se cuenten y del financiamiento disponible. En el caso particular del virus covid-19, esta fase se está superando en menos de seis meses.

Luego se entra a la etapa preclínica de experimentación con animales, generalmente ratones o monos, nunca con seres humanos. Su propósito es analizar la respuesta inmunológica y su duración, si bien depende de los recursos que se le asignen, puede estimarse ente los 6 meses y uno o dos años.

Si en la etapa anterior se tiene la respuesta inmunológica esperada tiene lugar una tercera etapa que marca el inicio de ensayos clínicos con un reducido número de voluntarios para evaluar la seguridad y alcance de la respuesta inmunológica obtenida. Si los resultados descartan grandes riesgos, se prueba la candidata a vacuna en grupos independientes de personas, idealmente de edad, sexo y razas diferentes, para determinar mediante métodos estadísticos eventuales efectos nocivos. Es importante recurrir a grupos independientes y diversos de personas para los efectos de descartar consecuencias negativas en algún grupo que no se expliquen por la vacuna. Si no otorga las garantías suficientes, se descarta y no se prosigue con la vacuna. Su duración es de difícil estimación.

De tenerse la respuesta esperada se entra a una cuarta etapa, donde se realizan ensayos con grupos más grandes de personas escogidas aleatoriamente con miras a evaluar más a fondo la seguridad y capacidad inmunológica, así como estudiar las dosis a recomendar y el método de aplicación de la vacuna (oral, inyección cutánea, inyección subcutánea, etc.). Su duración también es de difícil estimación. Superado este escollo, se procede a la realización de ensayos con decenas de miles de personas, pruebas aleatorias buscándose evaluar más a fondo la seguridad en las personas y detectar posibles efectos secundarios que no hubieran surgido aun.  Acá también se prueban aspectos asociados a la prevención de la infección y la capacidad de producir anticuerpos relacionados con el patógeno, esto es, se prueba la eficacia de la vacuna.

Las etapas que siguen tienen que ver con la autorización oficial de la vacuna si las etapas anteriores han sido recorridas exitosamente; con la vigilancia de producción, lo que implica la inspección de las instalaciones de producción, la verificación de las pruebas de calidad (seguridad, composición, etc.). Una última  etapa está asociada al desarrollo de estudios posteriores al lanzamiento de la vacuna y que tienden a estar vinculados con un seguimiento de la seguridad y la eficacia que ofrece la vacuna.

Cabe mencionar que desde 1990 existe una etapa adicional asociada a un sistema de información en torno a los efectos secundarios negativos de las vacunas, el VAERS (Vaccine Adverse Event Research information System) destinado a detectar posibles señales de reacciones adversas  relacionadas con las vacunas (y también de otros medicamentos). Es preciso destacar que cada año se reportan 30.000 sucesos VAERS; de los cuales sobre un 10% describen reacciones médicas graves que terminan en hospitalización.

En síntesis, las vacunas se deben desarrollar, probar y reglamentar de manera meticulosa, bajo estrictos protocolos internacionalmente seguidos y reconocidos por la Organización Mundial de la Salud (la vilipendiada OMS).

El tiempo que exige la superación de estas etapas hasta la obtención de la tan esperada vacuna se contraviene con la tremenda presión social, económica y política que observamos en todo el mundo para un pronto retorno a la “vieja normalidad”. No es para menos. Pero fusionar, suprimir o reducir las etapas mencionadas, lo más probable es que tenga consecuencias que nadie desea.

Como puede verse, el camino que se tiene por delante es pedregoso y no parece razonable pensar que se pueda tener una vacuna en lo inmediato. Nada aconseja fusionar, suprimir o reducir ninguna de las etapas mencionadas. De lo contrario, se incurrirá en altos riesgos de consecuencias imprevisibles que nadie desea.

Por tanto, mientras no exista la vacuna, es imperativo perseverar en la prevención, mantener la sangre fría, y tener santa paciencia.

 

Nota al margen

Agradezco a quien me proveyó la información que hizo posible esta columna, escrita con el propósito de aclarar en medio de una niebla que dificulta la visión. Niebla conformada por un exceso de información irrelevante, no confirmada y/o poco representativa. Agradezco también haber aprendido que tras toda vacuna hay mucho trabajo de trastienda.

septiembre 04, 2020

El mundo al revés

 

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En Chile, las últimas semanas han estado marcadas por el paro de los camioneros, la reconversión de Lavín, la reaparición de Longueira y sus consecuencias. Todos estos hechos se expresan en un contexto de crisis sanitaria, económica, política y social a 50 años, medio siglo del triunfo de Salvador Allende y de su coalición, la Unidad Popular. Lo que más ha llamado la atención es la tolerancia del gobierno ante un paro en medio de la pandemia. 

El paro de los camioneros no solo puso de manifiesto el sesgo del gobierno, sino que además mostró su irresolución, y por lo mismo, la debilidad política en que se encuentra. Los camioneros se dieron el lujo de amenazar y bloquear las carreteras sin mayores consecuencias para ellos, pero sí para terceros. Y nos encontramos con el inédito panorama de una oposición exigiendo al gobierno la aplicación de las herramientas legales que la institucionalidad prevé para posibilitar el libre flujo vehicular. El gobierno, por el contrario, se resistió hasta el último minuto, estuvo disponible para el diálogo aún con las carreteras tomadas bajo el eufemismo de que no estaban tomadas, que tan solo estaban enlenteciendo el paso de los vehículos. Finalmente se traspasó la pelota al parlamento bajo control opositor, exigiendo la aprobación de 13 leyes planteadas por los camioneros.

Nada nuevo bajo el sol: zanahorias para los amigos, los camioneros, y palos para los enemigos, en este caso los mapuche a quienes se les acusa de incendiar camiones en su paso por la región de la Araucanía. Así como hace casi 50 años los camioneros, al mando de León Villarín, bloquearon el país, para doblarle la mano al gobierno, hoy lo hicieron bajo la conducción de Sergio Pérez. La diferencia está en que ahora el gobierno está en manos de la derecha, y por tanto, no es para derrocarlo, sino para exigirle orden y seguridad, el imperio del estado de derecho, la del colonizador sobre el colonizado, en la región más conflictiva del país: la Araucanía.

Todo esto en medio de una pandemia que tiene al país sumergido en cuarentenas que se decretan y levantan a nivel de comunas en función del comportamiento de indicadores que el común de los mortales desconoce y de las exigencias provenientes de distintos sectores para reanudar cuanto antes la actividad económica. Presiones que están llegando a su máximo esplendor en vísperas de las fiestas patrias.

¡¡Quién lo creería!! La oposición estudiando una acusación constitucional contra el ministro del interior, claro exponente de la vieja guardia del innombrable, por la no aplicación de la ley frente a los camioneros, y un gobierno que afirma haber buscado resolver el conflicto por la vía del diálogo sin recurrir a medidas extremas que le franquea la ley. En el pasado, todo era al revés. El centro y la izquierda apelando al diálogo para resolver los conflictos en el sur, y una oposición de derecha exigiendo la aplicación de todo el peso de la ley. El mundo al revés. ¿De qué depende? ¿De quiénes son nuestros amigos y adversarios?

agosto 25, 2020

Oportunismo político

Pocas veces en la vida política hemos tenido la oportunidad de ver trasvasijes políticos de la magnitud que está protagonizando Joaquín Lavín. El mismo que en El Mercurio escribiera por los años 80 una columna titulada Adiós Latinoamérica en homenaje a un modelo económico chileno marcado por el neoliberalismo que parecía vivir momentos de éxtasis. El mismo que en el 2000 estuvo adportas de lograr la presidencia del país frente a Ricardo Lagos. El mismo que en sus tiempos mozos, los tiempos en los que no se movía una hoja sin que el innombrable se enterara, tras las bambalinas fue moldeando el país a sus anchas junto a sus correligionarios de la UDI -Guzmán, Longueira, Chadwick, Bombal, Novoa, entre otros-. 

Hoy, actual alcalde de Las Condes, plantea la necesidad de un gobierno de convivencia nacional, busca salir de la trinchera, aspira recoger elementos propios de la socialdemocracia, y asume la necesidad de una nueva constitución, de un nuevo pacto social apostando por el apruebo en el próximo plebiscito. Las críticas no se hicieron esperar, tanto desde su propio sector y de su propio partido, como de la oposición.

No se trata de cualquier personaje. Es un candidato de fuste en cualquier elección, y está posicionado desde hace tiempo en la pole position para la próxima elección presidencial, y gracias a una alta y persistente exposición pública su nivel de conocimiento en la población es alto.

La pregunta es ¿estamos en presencia de un caso de extremo oportunismo político para moverse al compás del viento? ¿O de un sano reconocimiento de una realidad que evoluciona o de que se estaba equivocado?  No lo sé. 

Quisiera creer que su postura es sincera, que se trata de un reconocimiento de que los ideales que abraza la socialdemocracia no eran tan abyectos como pensaba. Desafortunadamente me resulta en extremo difícil creerle, esencialmente por dos motivos. Uno, por tratarse de un candidato a la presidencia bajo un escenario en el que el centro político está huérfano, al menos hasta la fecha de escribir estas líneas. Presumo que está en busca de dicho nicho. Dos, por militar en un partido, la UDI, que ha sido y es el sostén de un modelo político, económico y social que promueve el individualismo y la competencia exacerbada, atributos que se oponen a los que postula la socialdemocracia, basados en la solidaridad y la justicia entre otros valores. Me resulta incompatible su postura actual manteniendo la militancia en la UDI.

En síntesis, creería en sus palabras si no fuese candidato a la presidencia y si no fuese militante de la UDI. Pero manteniendo en alto su candidatura presidencial y su militancia en la UDI me resulta imposible creer en que su posición frente al plebiscito sea sincera. Más parece una estrategia política inconducente, salvo que la estupidez humana diga otra cosa.


Los argumentos del apruebo

Tal como la semana pasada analicé los argumentos de la opción rechazo en el plebiscito que se aspira celebrar en octubre próximo, en esta ocasión haré similar análisis respecto de la opción apruebo.

Un primer argumento se basa en la necesidad de contar con una constitución que sea legitimada por el país en contraposición a la actual. Transcurridos 40 años, la constitución que nos rige no ha sido un factor de unidad. Por el contrario, ha sido más un factor de división y confrontación por haber sido impuesta en elecciones sin registros electorales y sin que se dieran las condiciones mínima para que la oposición pudiese expresarse libremente. No obstante las múltiples reformas que ha experimentado la Carta Magna de 1980, mantiene su carácter ilegítimo en virtud de su pecado de origen. Quizás esta sea la razón esencial por la que se hace necesario el plebiscito: legitimar la constitución que nos ha de regir.

Un segundo argumento, vinculado al anterior, se relaciona con la necesidad de disponer de una constitución que incluya lo que seamos capaces de concordar al menos dos tercios de la sociedad. Se trata de configurar un pacto político-social, un marco de referencia que perdure en el tiempo, que no esté sujeto a discusión en base a simples mayorías.  Su estabilidad vendría dada por la inclusión de todo aquello en lo que se hayan alcanzado consensos alcanzados. Mientras más consensos se alcancen, más extenso será el texto constitucional, y más breve si son pocos los consensos logrados. El riesgo que existe es que no se logre consenso alguno, lo que implicaría que del proceso emerja una constitución vacía. Esto ocurriría si a lo largo del proceso predominara un clima con predominio de visiones maximalistas en desmedro de miradas con el foco puesto en la búsqueda de puntos de encuentro. Pero ello ya no sería de responsabilidad de la constitución, sino que de nosotros mismos.

Un tercer argumento está asociado a la aspiración de una sociedad menos desprotegida frente a los abusos, ante la vejez, las enfermedades, las discapacidades, las discriminaciones, y por lo mismo, que promueva la solidaridad, la vida en armonía con el medio ambiente, la construcción de una red de protección social que asegure derechos básicos. En tal sentido este argumento apunta a una constitución que en vez de alentar el egoísmo, la codicia, el individualismo, procure atenuarlos por la vía de estimular lo mejor del ser humano, y no lo peor. 

No será fácil, pero no hay peor intento que el que no se hace. Todo se facilita si hay buena voluntad y disposición para aspirar a tener un mejor país. 

agosto 21, 2020

Los argumentos del rechazo

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Un grupo de diputados han resuelto iniciar una gira por el sur del país para promover la opción del rechazo en el plebiscito que ya se nos viene encima. En esta columna me abocaré a analizar los argumentos que han dado a conocer a través de uno de los diputados de la UDI para respaldar su decisión.

Un primer argumento está dado por el absurdo que encerraría elegir un segundo congreso mientras se aprueba reducir el número de diputados y senadores. Parece ser un argumento razonable, sobre todo en las circunstancias actuales, sin embargo no hay que olvidar que al menos hasta la fecha, ninguno de los distintos congresos nacionales elegidos se han abocado al estudio de una nueva constitución, sino que tan solo se han allanado a reformas parciales que no la han alterado en lo sustantivo.

Un segundo argumento viene dado por la pretensión de partir con una hoja en blanco en circunstancias que los países mantienen lo bueno y no parten de cero. También parece un argumento razonable, pero encierra una trampa. Quienes respaldan la actual constitución partieron con una hoja en blanco y no se arrugaron siquiera. La hicieron de espaldas al país aprovechándose de un contexto dictatorial para imponer una constitución a su pinta, la que tan solo ha podido ser remendada hasta ahora. Creo que al país le asiste el pleno derecho a que todos partamos en igualdad de condiciones, y esto necesariamente implica al día de hoy partir con una hoja en blanco. Esto no impide que en la medida que nos pongamos de acuerdo, incluyamos lo bueno que pudiera tener la constitución actual.

Un tercer argumento postula que no parece sensato agregar más incertidumbre al actual contexto de crisis económica en que se encuentra el país. Se trata de un argumento muy discutible porque la pregunta que habría que hacerse es: ¿qué genera más incertidumbre: votar por apruebo o por rechazo? Para no pocos puede generarse más incertidumbre si ganara el rechazo porque implica perpetuar una constitución que carece de legitimidad de origen. Justamente lo que buscan los adherentes del apruebo es contar con una constitución que no tenga un origen tan espurio como el que tenemos.

Un último argumento se basa en apelar al sentido común enfatizando que las promesas del apruebo son mentiras y que se trata de un salto al vacío en un momento complejo. No me referiré a las promesas del apruebo porque no sé a cuáles se refiere y de hecho la única expectativa que me hago es tener una constitución que no emerja de una camarilla de políticos encabezados por Jaime Guzman, líder fundador de la UDI, que estaban tras las bambalinas de una junta de gobierno constituida por los comandantes en jefe de las distintas ramas de las FFAA y Carabineros.

Respecto al salto al vacío en un momento complejo, tan solo me permito recordar la campaña del terror con ocasión del plebiscito del 88 cuando también se vaticinó el caos de triunfar la opción del No.

El mismo sentido común al que apelan quienes pregonan el rechazo, es el que invita a abrirse al apruebo como camino en busca de la concordia y del encuentro bajo un marco constitucional que recoja las distintas visiones de país que legítimamente todos tenemos. No es tarea fácil, pero no podemos ni debemos eludirla: enfrentarla es el desafío.

agosto 18, 2020

La estupidez humana

Imagen de Nemo Jo en Pixabay

Con motivo de la reapertura de un centro comercial – el mall chino- en la capital del reino, luego de un largo período de confinamiento, tuvo que volver a ser clausurado a las pocas horas por las aglomeraciones producidas.

Frente al hecho, el alcalde de la comuna de Santiago, Felipe Alessandri, solo atinó a afirmar “aquí claramente la estupidez humana ha sido superior”. Lo que complementó expresando que la aglomeración de personas no era predecible y que no podía preverlo al sostener que las personas no tenían por qué venir el primer día de reapertura.

El raciocinio del alcalde parece impecable, pero parte de la premisa de un desconocimiento de algo que debiera haber previsto. Lo mismo le ocurrió al exministro de salud, Jaime Mañalich, cuando descubrió un nivel de hacinamiento que no conocía. Autoridades de un país donde vive gente cuyas necesidades y comportamientos desconocen y que se hacen aconsejar por expertos que simulan conocer, pero que tampoco conocen.

Esto ocurre aún en tiempos neoliberales. Cuyos promotores proclaman a los cuatro vientos el imperio de la racionalidad de cada uno de los individuos en nuestras decisiones económicas y de todo orden. La lógica de cómo voy en la parada bajo el cálculo económico, de los beneficios que me reporta y de sus costos. Así de simple.

Lo ocurrido me recuerda innumerables ejemplos que dan cuenta de comportamientos que no siguen la lógica que sentencian los expertos. No parece lógico que dejemos para los últimos días las declaraciones de nuestras rentas, la renovación de los permisos de circulación, las declaraciones de IVA. Sin embargo no pocos lo hacen. No parece lógico que consumamos comida chatarra, pero es la que más se demanda.

El alcalde se pisa la cola al sostener que la estupidez humana ha sido superior. Se la pisa porque esa misma estupidez humana es la que lo eligió alcalde. Es la misma estupidez que despotrica contra alcaldes, diputados, senadores y las más diversas autoridades electas, para después reelegirlos una y otra vez. Es la misma estupidez humana que lleva a muchos a preferir ir a Disneylandia antes que recorrer el país.

La estupidez humana no llega por azar, es consecuencia de una política, de un sistema, de una educación para consumir, para tener la mente en blanco, para no pensar.

agosto 13, 2020

Todo legal .....

Photo by Matt Lamers on Unsplash

En estos tiempos de pandemia, hemos estado viendo una altísima proporción de la población girando de sus cuentas previsionales individuales el 10% de sus fondos. Digo 10% porque es la cifra mágica, pero quienes tienen pocos fondos pueden llegar a sacar el 100% de lo que disponen, así como quienes tienen acumulados sobre cierta cantidad podrán sacar mucho menos del 10%. Al respecto me han llamado poderosamente la atención hechos que me parecen contradictorios. Haré referencia tan solo a dos de ellos. 

Uno, que la atención mediática se haya concentrado en la compra de televisores plasma o automóviles. No es para menos. Mal que mal la ley que autorizó disponer de los fondos previsionales fue hecha bajo el supuesto que la gente estaba perdiendo sus trabajos, viendo disminuidos sus ingresos, y que por lo mismo necesita recursos frescos para cubrir sus gastos esenciales. Las imágenes y videos que se han visto en los medios de comunicación así como en las redes sociales, dejan la impresión de que la mayoría se habría lanzado a las grandes tiendas para arrasar con productos que difícilmente se podrían calificar de primera necesidad. Sería interesante conocer algún estudio o encuesta confiable que permita identificar el destino que han dado o están dando los afiliados que han hecho uso de la opción de sacar parte importante de sus fondos previsionales. Espero, que la gran mayoría haya recurrido a tales fondos para sortear una emergencia que no encontraba otra salida. La reflexión que me hago apunta en dos direcciones. Por un lado, curiosamente, quienes más objetan este comportamiento son aquellos cuya ideología es más afín al neoliberalismo que supuestamente promueve las libertades individuales, y por otro lado, la ausencia de una educación y cultura previsora por parte de algunos que hacen uso de sus fondos previsionales destinados a la futura vejez para satisfacer necesidades que no son apremiantes. 

Dos, así como no pocos han visto mermados sustantivamente sus ingresos, otros los están viendo aumentados fuertemente a punta de horas extraordinarias, del aprovechamiento de la oportunidad caída del cielo. Me refiero a los pagos por horas extras por parte de jueces de policía local amparados en normas legales. El municipio de Las Condes, en lo que va del año ha destinado más de $ 3 mil millones de pesos al pago de horas extras, en tanto que el municipio de Santiago ha destinado más de $ 2 mil millones por el mismo concepto. Los beneficiarios no son personas necesitadas con bajos ingresos ni mucho menos, son profesionales con ingresos de varios millones de pesos mensuales que, gracias a la pandemia, los ven incrementados en otros millones más. Como puede verse, el sacrificio por el teletrabajo, fuera de jornada laboral, tiene jugosas compensaciones que cualquier mortal se quisiera. Todo legalmente, amparado por la ley. La reflexión que me hago es será legal, pero es una vergüenza reveladora del individualismo reinante, de la ausencia de solidaridad, de los privilegios de unos sobre otros que se ha impuesto en el país y que la pandemia delata y pone sobre la mesa. En estos tiempos, no pocos profesionales y trabajadores, particularmente en el sector salud y educación han tenido que deslomarse, trabajar horas extraordinarias sin que ellas se vean reflejadas en sus ingresos porque legalmente no están contempladas. 

Es el colmo que mientras el país está en ascuas, en emergencia sanitaria, económica y social, conductas que no obstante ser legales, rayan en la inmoralidad. Conductas reveladoras de que algo anda mal a pesar de ser todo legal.

agosto 04, 2020

No es lo mío


El nuevo gobierno uruguayo encabezado por Luis Lacalle Pou, que asumió el 1 de marzo de este año, puso término a 15 años de gobiernos frentaamplistas. Lacalle ganó al mando de una coalición multipartidista, donde destacan los partidos tradicionales –blancos y colorados- y Cabildo Abierto, partido de extrema derecha liderado por quien fuera jefe del Ejército uruguayo. Lacalle, en su elenco ministerial incluyó a Ernesto Talvi, economista y líder político de una de las corrientes del partido colorado, Ciudadanos. Alcanzó a durar tan solo 4 meses como ministro de relaciones exteriores. Renunció con una frase para el bronce: No es lo mío.

Las especulaciones no se hicieron esperar, y si escribo esta columna es para reflexionar sobre su significado que va más allá del caso puntual.

Las razones dadas por él dan cuenta de que otra cosa es con guitarra, de la diferencia entre la teoría y la práctica. No solo renunció a la cancillería, sino que al primer plano político para retornar al mundo de donde viene, el académico. Al renunciar afirmó que la política es una actividad noble y necesaria, pero que no es el lugar en el que se siente más cómodo, y que prefiere hacerlo desde el liderazgo intelectual, técnico y formando jóvenes con vocación de servicio público.

Las malas lenguas sostienen que la renuncia obedeció a su incapacidad para ser parte de un equipo ministerial sin ser el número uno, y por lo mismo, tener que subordinarse al presidente de la república. Con su decisión dejó en la estocada a sus seguidores, a quienes representaba. Mal que mal al interior de su partido, el colorado, en las elecciones primarias había logrado aventajar, no sin sorpresa, al experimentado y octogenario político y expresidente de la república, Julio María Sanguinetti. No solo renunció como ministro, sino como senador al abandonar la banca para la cual había sido elegido.

Desconozco si las razones reales son las que Talvi ha dado o las que pregonan las malas lenguas. De ser las que dio él son de una franqueza demoledora pocas veces vista y muy poco habitual en el mundo político donde por lo general se esquivan los motivos de fondo. La política real, en vivo y en directo, en su praxis, no tiene nada que ver con la teoría, con la academia. Trata del poder duro y seco, que requiere cintura política, capacidad de adaptación, de transacciones, que no pocas veces exigen renunciar a convicciones.

La expresión “no es lo mío” es muy decidora. Es lo que ocurre cuando uno se siente como pollo en corral ajeno. Da cuenta de las dubitaciones, debilidades del hombre real que nos acosan día tras día. Cuantas veces no nos hemos embarcado en aventuras que no se avienen con uno mismo. Cuantas veces queremos recorrer una senda, creyendo que la conocemos o que simplemente queremos recorrer, pero a poco andar nos percatamos que no era lo que creíamos? O bien nos damos cuenta que no tenemos dedos para el piano. Una cosa es lo que se quiere y otra lo que se puede. Congeniar ambas no es broma. 

A mi manera, como diría Frank Sinatra, Talvi reconoció que una cosa es jugar el partido embarrándose en la cancha, y otra verlo y analizarlo desde las graderías. Guardando las proporciones, a mi me pasó algo similar. Creo en la política, pero no me acomoda su práctica.


agosto 03, 2020

Millonarios por la humanidad: “Cobradnos impuestos. La humanidad es más importante que nuestro dinero”


20.07.2020

El 20 julio de este año casi un centenar de multimillonarios piden a los gobiernos que aumenten la imposición fiscal sobre sus fortunas.


Imagen tomada en San Francisco (EE.UU).TORBAKHOPPER

 A nuestros conciudadanos del mundo:

Mientras la covid-19 está sacudiendo todo el planeta, los millonarios como nosotros podemos desempeñar un papel fundamental para curar nuestro mundo. Nosotros no somos los que están cuidando a los enfermos en las unidades de cuidados intensivos; no estamos conduciendo las ambulancias que llevan a los enfermos a los hospitales; no estamos reponiendo los estantes de las tiendas, ni repartiendo comida puerta a puerta; pero tenemos dinero, mucho dinero. Un dinero que se necesita ahora desesperadamente y que seguirá siendo necesario en los próximos años, cuando nuestro mundo se recupere de esta crisis.

Hoy, nosotros, los millonarios abajo firmantes, les pedimos a nuestros gobiernos que suban los impuestos a gente como nosotros. Inmediatamente. Significativamente. Permanentemente.

El impacto que provocará esta crisis se extenderá durante décadas. Podría abocar a 500 millones de personas más a la pobreza. Cientos de millones de personas perderán sus trabajos a medida que se cierren negocios, algunos de forma permanente. En la actualidad, hay casi 1.000 millones de niños que no pueden acudir al colegio, y muchos ni siquiera tienen acceso a los recursos que necesitan para continuar su aprendizaje. Además, la falta de camas de hospital, de mascarillas protectoras y de respiradores es un recordatorio doloroso y diario de la inadecuada inversión que se ha realizado en los sistemas públicos de salud de todo el mundo.

Los problemas que ha causado, y puesto en evidencia, la covid-19 no se pueden solucionar con caridad, por muy generosa que sea. Los líderes de los gobiernos tienen que responsabilizarse de obtener los fondos que se necesitan y de gastarlos de manera justa. Se puede garantizar una financiación apropiada de nuestros sistemas de salud, escuelas y seguridad mediante un aumento impositivo a las personas más ricas del planeta, personas como nosotros.

Nosotros tenemos una gran deuda con la gente que trabaja en primera línea de esta batalla mundial. Los trabajadores más esenciales están escandalosamente mal pagados para la carga que tienen que soportar. A la vanguardia de esta lucha están nuestros trabajadores sanitarios, el 70% de los cuales son mujeres. Ellas se enfrentan al virus mortal cada día en el trabajo, mientras siguen cargando con la mayor parte de la responsabilidad del trabajo no remunerado en el hogar. Los riesgos que estas valientes personas asumen cada día para poder cuidar al resto de nosotros nos obligan a demostrar un compromiso nuevo y real con los demás y con lo que de verdad importa.

La interconexión que existe entre nosotros nunca ha sido más evidente. Tenemos que reequilibrar nuestro mundo antes de que sea demasiado tarde. No tendremos ninguna otra oportunidad para hacerlo bien.

Al contrario que decenas de millones de personas de todo el mundo, nosotros no tenemos que preocuparnos por perder nuestros trabajos, nuestros hogares, nuestra capacidad para mantener a nuestras familias. No estamos luchando en primera línea de esta emergencia y tenemos muchas menos posibilidades de ser sus víctimas.

Así que, por favor: cobradnos impuestos, cobradnos impuestos, cobradnos impuestos. Es la opción correcta. Es la única opción.

La humanidad es más importante que nuestro dinero.

Firmas:



Frank Arthur (Estados Unidos)
Richard Boberg (Estados Unidos)
Dr. Mariana Bozesan (Alemania)
Bob Burnett (Estados Unidos)
Ronald Carter (Estados Unidos)
Barbara Clayton (Canadá)
Xandra Coe (Estados Unidos)
James Colen (Estados Unidos)
Cynda Collins (Estados Unidos)
Richard Curtis (Reino Unido)
Barb Dank (Estados Unidos)
Alan S. Davis (Estados Unidos)
Pierce Delahunt (Estados Unidos)
Abigail Disney (Estados Unidos)
Tim Disney (Estados Unidos)
John Driscoll (Estados Unidos)
Karen Edwards (Estados Unidos)
Stephen R. English (Estados Unidos)
Andrew. Faulk, M.D. (Estados Unidos)
Rick Feldman (Estados Unidos)
Thomas Ferguson (Reino Unido)
Mary Ford (Estados Unidos)
Patricia G. Foschi (Estados Unidos)
Blaine Garst (Estados Unidos)
Molly Gochman (Estados Unidos)
Jerry Greenfield (Estados Unidos)
Karen Grove (Estados Unidos)
Ron Guillot (Estados Unidos)
Catherine Gund (Estados Unidos)
Christina Hansen (Alemania)
James Harford (Estados Unidos)
John Michael Hemmer (Estados Unidos)
Graham Hobson (Reino Unido)
Wei-Hwa Huang (Estados Unidos)
Diane Isenberg (Estados Unidos)
Ross Jackson (Dinamarca)
William H. Janeway (Estados Unidos)
Frank H. Jernigan (Estados Unidos)
Kristina Johansson (Reino Unido)
Richard LaRoche (Estados Unidos)
David Lee (Estados Unidos)
Babs Lima II (Estados Unidos)
Kristin Luck (Estados Unidos)
Amy Mandel (Estados Unidos)
Ané Maro (Dinamarca)
Patricia Martone (Estados Unidos)
Thomas McDougal (Estados Unidos)
Gemma McGough (Reino Unido)
Marie T. McKellar (Estados Unidos)
Judy L. Meath (Estados Unidos)
Terence Meehan (Estados Unidos)
Frans Meijer (Países Bajos)
Barbara Simons (Estados Unidos)
Diane Meyer Simon (Estados Unidos)
Peter Torr Smith (Nueva Zelanda)
John O'Farrell (Estados Unidos)
Gary Passon (Estados Unidos)
Morris Pearl (Estados Unidos)
Geoff Phillips (Reino Unido)
Judy Pigott (Estados Unidos)
Stephen Prince (Estados Unidos)
Liesel Pritzker (Estados Unidos)
Sophie Robinson (Estados Unidos)
Michael Rothman (Estados Unidos)
Bonnie Rothman (Estados Unidos)
Guy Saperstein (Estados Unidos)
Cédric Schmidtke (Alemania)
Eric Schoenberg (Estados Unidos)
Robert Schram (Países Bajos)
Antonis Schwarz (Alemania)
Stephen Segal (Estados Unidos)
Djaffar Shalchi (Dinamarca)
Charlie Simmons (Estados Unidos)
Ian Simmons (Estados Unidos)
Gary Stevenson (Reino Unido)
Karen Stewart, PhD (Estados Unidos)
Julia Stone (Estados Unidos)
Sandor Straus (Estados Unidos)
Arthur Strauss, MD (Estados Unidos)
Ralph Suikat (Alemania)
Alexdra Theriault, MD (Estados Unidos)
Sir. Stephen Tindall (Nueva Zelanda)
Sidney Topol (Estados Unidos)
Claire Trottier (Canadá)
Sylvie Trottier (Canadá)
Dale Walker (Estados Unidos)
Scott Wallace (Estados Unidos)
Diana Wege (Estados Unidos)
Terry Winograd (Estados Unidos)
Carol Winograd (Estados Unidos)
Bennet Yee (Estados Unidos)
Amy Ziering (Estados Unidos)

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Este manifiesto fue publicado originalmente en la web 'Millonaires for Humanity'

Fuente: https://www.uypress.net/auc.aspx?106282

 


julio 29, 2020

Un gabinete para la guerra

Un gobierno que se ve forzado a realizar cambios de gabinete con la frecuencia del actual, en cualquier parte del mundo es un gobierno fracasado. Al margen de los cambios en que ha tenido que incurrir por chambonadas de algunos de sus ministros, lo relevante es la incapacidad gubernamental para encarar crisis con los ministros que lo acompañan.

Ahí está la crisis no resuelta en la región de la Araucanía; ahí está la crisis gatillada por el estallido social; ahí está la crisis desatada por la pandemia; y la última, por la guerrilla interna de la coalición que lo sustenta, ChileVamos.

La realidad en La Araucanía no muestra signos de amainar, muy por el contrario, se mantiene incólume, gobierno tras gobierno, con el agravante por parte del gobierno actual que asumió teniendo entre sus banderas la crítica permanente a los gobiernos de la Concertación y de la Nueva Mayoría. Ahora con el gobierno en mano, la derecha tampoco ha sido capaz de vertebrar alternativa de solución alguna sin militarizar la región. La Operación Huracán y el crimen de Camilo Catrillanca son el rostro del fracaso.

Por su parte, el estallido social gatilló las salidas del hombre fuerte y ministro del interior de entonces, Andrés Chadwick, y del ministro de hacienda, Felipe Larraín, por sus respectivos manejos político y económico de una crisis que solo pudo ser suspendida por una pandemia que nos pena hasta ahora. Pandemia que también dio origen a otro cambio de gabinete centrado en el ministro de salud.

Y por último, está el reciente, causado por la rebelión en las huestes oficialistas frente a la tozudez gubernamental por parapetarse en una estrategia de apoyo a quienes la están pasando mal caracterizada por su ineficacia, insuficiencia y tardanza. Estrategia que ha forzado al parlamento la aprobación del proyecto de retiro del 10% de los fondos que las personas tienen en las AFP con el apoyo no solo de la oposición, sino de parte importante de los propios congresistas oficialistas. Esta rebelión ha desatado una guerrilla interna que no se sabe si el gobierno está procurando apagar con el último cambio de gabinete. No sabría decir si la está apagando con bencina o con agua.

La luna de miel con Evópoli duró poco. Evópoli perdió el ministerio del interior que la UDI considera de su propiedad y no se cansó hacerlo ver hasta recuperarlo, ahora de la mano de Víctor Perez, un senador

Está clarito que es un cambio destinado a amainar la guerrilla que se vive al interior de ChileVamos y a enfrentar con tambores de guerra el plebiscito que viene, así como las elecciones que se avecinan en los años que siguen. Un cambio que da cuenta de la pérdida de poder de Piñera y de que parece estar largando la esponja.


julio 28, 2020

El automatismo que nos esclaviza

Photo by Damir Spanic on Unsplash
En las últimas décadas el modelo de sociedad basada en una economía neoliberal ha sido presentado como la única vía que nos puede conducir al desarrollo. Esta tesis ha sido sostenida esencialmente por economistas adscritos a la ortodoxia dominante. Visualizan la economía como una suerte de ciencia exacta y no como la ciencia social que es, dado que trata del comportamiento humano. El movimiento de las estrellas, la caída de un objeto es totalmente predecible, no así el comportamiento humano.

En el año 2008, con motivo de la crisis de los mercados financieros y de la economía real, la reina de Inglaterra, Isabel II, se preguntó “Si los economistas son tan inteligentes, ¿por qué ninguno previó lo que iba a suceder?”. La razón estriba justamente en que la economía no es una ciencia exacta como quieren hacernos creer. Tales economistas que se dicen partidarios de las libertades individuales,  tienden a efectuar predicciones, proyecciones, pronósticos, efectuando supuestos que no están bajo su control y asumiendo determinados comportamientos de las personas.

La gran paradoja reside en que los economistas neoliberales, que tienden a hacer gárgaras con las libertades, parecen olvidar que sus vaticinios, pronósticos o predicciones, suponen que somos autómatas, por tanto, que no somos libres.   

El futuro del ser humano, si bien es predecible, no lo es totalmente justamente porque somos libres. Sería totalmente predecible si fuésemos todos esclavos. En consecuencia, si bien podríamos predecir el futuro, su validez es solo parcial, dado que no depende tan solo de lo que haya ocurrido en el pasado, sino que también de nuestro comportamiento como seres libres. Esto significa que mientras más esclavos seamos o más automatizados sean nuestros comportamientos, más predecible es el futuro, las tasas de crecimiento, de desempleo y de inflación. Y viceversa, más impredecible será en la medida que seamos capaces de hacer uso de nuestras libertades.

Por ello, si no queremos estar condenados a seguir un derrotero dado, es indispensable ser libres en todo el sentido de la palabra, lo que significa no estar condicionados por limitaciones económicas o educacionales que impidan el desarrollo de nuestras capacidades reflexivas, analíticas y críticas.

Sin estas capacidades, y restringidos económicamente, la libertad no pasa de ser una farsa. Son estas capacidades las que nos permiten ejercer la libertad  para elegir lo más conveniente para cada uno. En ausencia de libertad nuestro comportamiento podría ser estudiado como quien estudia el mundo vegetal.

¿Como se explica entonces que cuando se trata de analizar el comportamiento de un gran grupo de personas muchas de sus conductas suelen ser predecibles? La razón reside justamente en que tan solo una minoría de ellos hace pleno uso del poder que tiene de ser libre, no alcanzando a incidir mayormente en el resultado total. La predictibilidad se reduce significativamente en la medida que la mayoría esté en condiciones de ejercer su libertad. La estabilidad y predictibilidad de los fenómenos sociales se explican por el automatismo con que actúa una mayoría al no hacer uso de la libertad.

En síntesis, es importante recordar que si queremos considerarnos como personas libres, responsables y dignas, la economía no es una ciencia exacta, y menos aún, la economía aplicada, salvo que queramos ser esclavos o autómatas fácilmente reemplazables por máquinas.

Para saber más:
Carta a la Reina de economistas de la corona
Lo pequeño es hermoso de E.F.Schumacher


julio 18, 2020

El show de Pamela


A raíz de la aprobación para que los afiliados a las AFP puedan retirar un 10% de sus fondos, al término de la votación tuvo lugar un singular espectáculo cirquense por parte de una de las diputadas del conglomerado opositor, Pamela Jiles. Durante la sesión otro diputado, Florcita Motuda, tuvo la delicadeza de sostener un cartón con una leyenda que no lo honra, sino que todo lo contrario, lo desacredita. Ambos, del mismo partido, el partido humanista (PH), un partido cuya razón de ser, cuyo pensamiento, no se merece estar en el tapete noticioso por estos hechos.

Cuesta entender la lógica con que han actuado ambos diputados. Cuando se gana en buena lid, se hace con respeto al adversario. En una democracia, en el parlamento no existen enemigos, existen adversarios que piensan y se comportan de distinta manera, que pueden encontrarse en las antípodas ideológicas, pero ello no los exime de un comportamiento a la altura de las responsabilidades que han asumido. Hubo ganadores y perdedores, lo que no habilita para que unos se burlen de otros.

En futbol, tras un partido de meta y ponga, por más áspero que haya sido, los jugadores dan vuelta la hoja. Quienes perdieron felicitan a sus adversarios, y quienes ganaron se consuelan a los perdedores. Los gestos dicen mucho, retratan de cuerpo entero.

En tiempos en los que se requiere más que nunca tender puentes, actitudes públicas como las observadas, socavan posibilidades de encuentro que el país demanda con urgencia. No solo eso, distraen respecto de lo importante, son actitudes provocativas que buscan humillar, degradar al adversario, lo que es incompatible con una democracia en forma.

Se podrá afirmar que no es para tanto. Sí lo es, porque en vez de preocuparnos del fondo, del significado del resultado de la votación, de sus consecuencias, contribuye a poner el acento en la forma, en lo accesorio, que por el momento y lugar en que se dio, deja de serlo, y pasa a ser parte del fondo de la discusión.

Si lo que se pretendió fue denigrar al adversario, no se logró. Si lo que se quería era humillarlo, tampoco. Solo se logró enfurecerlo, aleonarlo, profundizar fosas allí donde se requieren puentes, entendimientos.

Es hora de ponernos serios antes que sea demasiado tarde. El país no se merece lo que está ocurriendo. Aunque no se crea, son muchos más los puntos de encuentro que los de desencuentro. Para ello solo basta que salgamos de las trincheras, que pongamos todas nuestras fichas en lo que nos une, que es mucho más de lo que creemos.

julio 17, 2020

¿Qué es el populismo?

Photo by Randy Colas on Unsplash

Dicen que vivimos tiempos de populismo a todo nivel. A nivel internacional en USA, Brasil y Gran Bretaña, sus gobiernos han sido motejados de populistas. En Chile, a raíz del proyecto que autoriza la disponibilidad del 10% de los fondos a los afiliados a las AFP para enfrentar la crisis económica generada por la pandemia, se ha acusado a sus partidarios de un actuar populista.


Normalmente tiene una connotación negativa que busca desacreditar a quien se acusa como populista. Si bien no existe una definición específica, suele asignarse el rótulo de populista a toda política, persona u organización que adopta decisiones o medidas para complacer a uno o varios grupos de interés, aparentemente sin mayor costo, con miras a conseguir su voto, preferencia o adhesión. Por lo general el populismo se apoya en el nacionalismo, la ignorancia o las emociones, tendiendo a exacerbar problemas no resueltos, o aspiraciones insatisfechas.

El populismo tiende a asociarse a la demagogia y por lo mismo, los movimientos populistas representan todo un desafío para las democracias dado que una de sus características esenciales reside en que las autoridades ejecutivas y legislativas sean elegidas mediante el voto.

Por lo general, al frente del populismo se posiciona una tecnocracia que tiende a subestimarla. Una tecnocracia que se apoya en quienes poseen altos niveles educativos y que suponen que el comportamiento humano es enteramente racional y predecible, obviando que muchas de sus conductas son irracionales e impredecibles, guiadas por las emociones. Al menos hasta ahora no se ha logrado que seamos unos autómatas.

En democracia, la política necesita de la tecnocracia, pero ella por sí sola no es suficiente porque tiende a subestimar las emociones, los sentimientos, los intereses involucrados. La tecnocracia suele analizar lo que se puede y no se puede desde un punto de vista económico-financiero, bajo el aura de la objetividad, sin considerar la viabilidad política. El populismo es su opuesto, pasa por alto la viabilidad económica, centrándose en la voluntad, en lo que se quiere sin atender a razones, explotando las emociones, sentimientos, o intereses comprometidos.

La política entendida como el espacio para resolver civilizadamente los conflictos y problemas inherentes a toda sociedad humana, es despojada de su razón de ser cuando asume un gobierno conformado por tecnócratas que creen que todo es lógica, en circunstancias que en política no todo es lógica, que las consideraciones sociales no pueden obviarse. Y la política se va al garete cuando asume un gobierno populista que hace caso omiso a lo que se puede o no se puede ética, económica y técnicamente.

Una combinación virtuosa es aquella capaz de tomar en consideración todos los factores implicados para poder satisfacer los requerimientos políticos-sociales. La factibilidad de toda política, si bien depende de limitaciones económico-financieras,  éstas también dependen de la correlación de fuerzas, de juegos de intereses. Por eso, ojo al charqui.

Estas líneas se escriben a raíz de la acusación del gobierno a la oposición de populista por aprobar un proyecto que permite que los afiliados puedan sacar hasta un 10% de sus fondos reservados para su jubilación. Importa señalar que se ha llegado a este extremo por una crisis económica-social sin precedentes. Una crisis  que el gobierno ha sido incapaz de atender oportunamente, respondiendo con propuestas que apuntan a incrementar los ya altos niveles de endeudamiento de la población.

Gobernar es educar, es priorizar, es conducir, es mirar a uno y otro lado para conciliar lo que se quiere con lo que se puede. Populismo es todo lo contrario, es ser conducido por terceros. Populismo es repartir cajas con toda la parafernalia publicitaria procurando llevar agua a su molino. Populismo es llevar como candidatos a personajes de la farándula.

El mejor antídoto para no caer en brazos del populismo reside en una ciudadanía empoderada, educada con espíritu crítico y capacidad reflexiva. Lamentablemente la calidad de la educación deja mucho que desear en este plano, lo que facilita su desarrollo.

Para saber más sugiero leer acá.