marzo 20, 2019

Acoso mortal

Un conscripto mata a un cabo y un sargento en la Escuela de Caballería de Iquique, ciudad localizada al norte de Chile, y luego se suicida. Alguien diría, nada nuevo bajo el sol, mal que mal, asesinatos y suicidios hay todos los días.

Sin entrar en mayores detalles, la causa de lo ocurrido en Iquique habría sido el acoso permanente, persistente –bullying le llaman ahora- contra el conscripto vía continuas burlas, castigos que terminaron por hastiarlo, por reventarlo.

El joven conscripto, lesionada su dignidad, se habría sentido acorralado, sin salida, y en medio de su desesperación, no encontró otra escapatoria que salir a matar y matarse para poner fin a su calvario.

De acuerdo al Colegio de Psicólogos de Iquique, dado su historial psicológico no debió haber ingresado al Ejército para realizar su servicio militar. A ello se agrega que ya había tenido un intento de suicidio previo. Se desconoce si el Ejército adoptó alguna medida preventiva. En todo caso lo ocurrido revela que no existe capacidad alguna de anticipación para el abordaje de estas situaciones inherentes a toda organización.

Sin embargo, la ausencia de prevención se ve agravada porque no se trata de una organización cualquiera, sino que de una organización armada, el Ejército, que habilita la posesión de armas a sus integrantes. En consecuencia, las medidas a adoptar en torno a la selección del personal que ingresa deben estar por encima de los estándares que se imponen en otras organizaciones. Tanto respecto del perfil psicológico de quienes pertenecen a sus filas, sean estos conscriptos, suboficiales u oficiales, como de la responsabilidad en el uso de las armas que se les confía.

Guardando las proporciones, este hecho viene a recordarnos la tragedia de Antuco, hace ya casi 15 años en el sur de Chile, donde murieron 45 conscriptos del Ejército de Chile, en medio de una nevada con temperaturas de menos 35 grados celcius y a 1500 metros sobre el nivel del mar. Todos ellos muertos como consecuencia de malas decisiones de sus superiores.

Los hechos vienen a delatar no solo la necesidad de revisar protocolos, sino que la necesidad de humanizar la forma en que se relacionan entre sí los miembros del Ejército, así como reflexionar respecto de su razón de ser. Introducir una dosis de humanidad no solo en el Ejército, sino que en todas las ramas de las FFAA y en el país en general, nos haría mucho bien.

marzo 14, 2019

Por la puerta trasera


Recientemente nos hemos enterado de un escándalo en universidades de élite estadounidenses al descubrirse que hijos de familias adineradas “compraban” la admisión de sus hijos mediante un sofisticado sistema de sobornos.

El sistema, llamado La Llave, fue ideado para ingresar a prestigiosas universidades por la puerta trasera a quienes no reunían los requisitos para ingresar por el sistema de admisión regular. Entre las universidades destacan algunas de clase mundial, según los más diversos rankings: Universidad de Georgetown (Washington DC), Universidad de Stanford (Palo Alto), Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), Universidad de San Diego, Universidad del Sur de California (Los Ángeles), Universidad de Texas en Austin, Universidad de Wake Forest (Carolina del Norte) y Universidad de Yale (Connecticut).

Gente de mucho dinero, no escatimó gasto alguno para sobornar, para que se le abriera el ingreso a los suyos, no importando la vía para saltarse las elevadas exigencias académicas para ingresar a estas universidades. Nada nuevo bajo el sol. En Chile, y en muchos otros países, es altamente probable que no pocos padres con bolsillos bien apertrechados, se encarguen de colocar a los suyos donde creen que merecen estar. No se trepidó en mecanismo alguno, mal que mal, el fin justifica los medios, “con plata se compran huevos”. Sin embargo, lo que le da realce al escándalo es que abarca al jetset, a la creme de la creme, y en las barbas mismas del país cuyo culto al dinero raya en la idolatría. Culto que se extiende a los países que quieren seguir sus pasos, entre los cuales destaca Chile.

Mientras las capas pobres y medias, deben hacer fila, endeudarse, cumplir con las exigencias y protocolos establecidos formalmente, los de arriba, se los saltan sin arrugarse. No faltará encontrar al personaje que, a cambio de unas monedas, no pocas, sea capaz de abrir la puerta vedada para el común de los mortales.

Para implementar el sistema se montó una empresa encargada de “asesorar” las solicitudes de ingreso a las universidades (The Edge), y una fundación sin fines de lucro (The Key) para que los pagos se hiciesen bajo la modalidad de “donaciones altruistas”. La empresa asesora se encargaba de arreglárselas para que los hijos pudiesen ingresar a las universidades que querían. El cerebro de este sistema es un tal William Singer(1), quien cobraba entre 15 y 75 mil dólares por sus servicios, los cuales eran de dos tipos.

Uno de ellos era el destinado a manipular los exámenes que las universidades exigían a quienes eran admitidos, ya sea por la vía de alterar las respuestas dadas o por la vía de que otra persona rindiera los exámenes. Toda trampa tenía su precio. Otro servicio se basaba en hacer uso de cupos deportivos, esto es, para quienes eran deportistas destacados. Por esta vía Singer lograba que personas que no habían practicado deporte alguno en su vida, pasaran como deportistas destacados a punta de la construcción de perfiles de jugadores, certificaciones y diplomas falsos de alto costo.

Así, Singer obtuvo “altruistas” donaciones a punta de fraudes y sobornos que, desde el año 2011 hasta la fecha, superan los 25 millones de dólares. A la fecha, junto con Singer, han sido detenidos ya más de 30 padres, entre ellos, un chilenito.

Lo expuesto da cuenta del destino que nos espera cuando creemos que todo se puede comprar, máxima que parece estar inundando al mundo neoliberal y del cual debemos zafarnos si no queremos caer en la inhumanidad. El humanismo es justamente lo contrario, de allí la importancia de luchar para poner en el centro de nuestras preocupaciones al ser humano y su relación con la naturaleza. Por nuestra dignidad, nuestra salud, nuestro bienestar, nuestra felicidad.

(1) Quienes estén interesados en saber más de Singer les invito a ver
https://losangeles.cbslocal.com/2019/03/12/college-scandal-who-is-william-singer/ y
https://www.washingtonpost.com/local/education/from-master-coach-to-a-bribery-probe-a-college-consultant-who-went-off-the-rails/2019/03/12/3e3a6bfe-4501-11e9-aaf8-4512a6fe3439_story.html?noredirect=on&utm_term=.b95a147ed5df

marzo 07, 2019

La rebelión femenina


Contra viento y marea, el movimiento en favor de la no discriminación contra la mujer, por la igualdad de derechos, avanza inexorablemente. Este 8 de marzo, tanto en Chile como en el mundo, se ha llamado a participar activamente en una huelga feminista, que busca incluir a los trabajos remunerados, la de los trabajos no remunerados como lo es el de las tareas domésticas vitales para el mantenimiento del hogar y que en muchos casos deben asumir solas las mujeres como jefes de hogar, sin el acompañamiento de la pareja.

Ojo, no se trata de que dichas tareas, las domésticas –lavar, planchar, cocinar, hacer el aseo, llevar a los niños a los colegios- no se realicen ese día, sino que no sean realizadas por las mujeres. La idea es que ese día sean ejecutadas por los varones, para ver si logramos entender de qué se trata la rebelión femenina. Lo menos que podemos hacer los varones en este día, es apoyar esta huelga por la vía de hacer lo que las mujeres suelen hacer todos los días y que nosotros debiésemos realizar no solo ese día u ocasionalmente, sino que alternativamente de común acuerdo o regularmente junto con ellas. La idea es que la responsabilidad sea compartida, distribuida, no exclusiva de la mujer. Es mucho pedir?

También es una huelga de consumo, donde al menos las mujeres se abstengan de consumir lo que no sea imprescindible ese día, y reducir al mínimo el gasto en bienes y servicios. La idea es que se sienta, se reflexione sobre el peso, la fuerza, el valor que tienen las mujeres en la sociedad, y particularmente para que ésta sea una sociedad más humana, más sostenible.

También es una huelga laboral, lo que implica dejar de efectuar trabajos remunerados, allí donde la mujer está contratada, sean estas empresas productivas, establecimientos comerciales o de servicios, públicos o privados.

El propósito que se persigue es que ese día las mujeres se ausenten físicamente para que se tome conciencia de que estamos bajo un sistema marcado por una impronta fuertemente patriarcal. Esto se expresa diariamente y en los más diversos estratos socioculturales, en violencia machista tanto explícita como implícita, física como psicológica. Se ejemplifica en contratos laborales más precarios, en limitaciones para su desarrollo profesional, en discriminaciones salariales, mayores niveles de pobreza, mayor vulnerabilidad, menores pensiones, inseguridad, desigualdad.

Es innegable que en relación a décadas atrás, se registran avances, sin embargo, aún falta mucho por hacer de nuestra sociedad más igualitaria en términos de género. Las nuevas generaciones parecen entenderlo mejor que las viejas, así como a nivel ideológico, la derecha tiende a resistir los embates feministas mucho más que la izquierda, la que tiende a respaldar la reducción de las desigualdades en el plano cultural y laboral.

Se equivoca el gobierno al visualizar la huelga como una convocatoria de un sector de la oposición como lo hizo su ministra de la mujer. Es una convocatoria de todo un país, de todo un mundo que aspira vivir en una sociedad más humana. Pero como ha sido habitual, la derecha llega atrasada cuando se trata de abordar estas materias. Basta tan solo recordar que la participación de la mujer en la sociedad, más allá del hogar, no fue impulsado por la derecha, muy por el contrario. Por ello no debe extrañarnos su reacción, mal que mal, suelen remar a contracorriente. Para la derecha se trata de banderas de izquierda, hasta que les cae la teja, y cuando ello ocurre, recién entonces las asumen como banderas transversales, cuando ya no les queda otra.

Si se aspira a más democracia, a más desarrollo, necesariamente necesitamos menor desigualdad de género, mujeres más empoderadas. A los hombres nos vendría muy bien.

marzo 04, 2019

La compleja relación cívico-militar

En una democracia uno de sus componentes esenciales es el tenor que posee la relación entre el mundo civil y el militar. La forma en que se estructuran las sociedades modernas en el mundo actual, se basa en el monopolio de las armas por parte de sus fuerzas armadas regulares. Este monopolio es a cambio de la nominación del alto mando por parte de los poderes políticos –ejecutivo y legislativo- que representan a una ciudadanía y que son periódicamente renovados electoralmente. A ello se agrega la subordinación del poder militar al poder político. Ese es uno de los componentes clave de una democracia.

Es el poder político el que debe decidir quiénes han de conformar el alto mando, el que debe subordinar sus actuaciones a las decisiones de un mundo político que se asume representativo de la ciudadanía. Cuando los políticos hacen como que mandan y los militares como que obedecen, la democracia no pasa de ser una caricatura.

Los más diversos fraudes que se han venido destapando en las distintas ramas de las fuerzas armadas y de orden, muestran a las claras el alto costo de una autonomía mal entendida, así como una suerte de colusión entre quienes han tenido el poder político y los altos mandos de las FFAA y de Carabineros.

Es demasiado notorio que los políticos no han querido pisar callos, que han sido condescendientes en aras de la armonía cívico-militar, que les ha penado la dictadura, que no obstante que han transcurrido ya casi 30 años desde su término, han seguido siendo timoratos en su relación con las fuerzas armadas, olvidando que ellas deben estar supeditadas al poder civil. Esta condescendencia le está costando cara al país tanto en términos financieros como ético-morales.

En carabineros, las investigaciones en curso señalan que el fraude, en el que están involucrados no pocos generales, bordea los 30 mil millones de pesos; en el Ejército, uno de sus excomandantes, el general(R) Juan Miguel Fuente-Alba, ha sido prontuariado por malversación de recursos públicos por montos sobre los 3 mil millones de pesos. Financiar una flota de vehículos de lujo y viajes de placer entre otros ítems con cargo a gastos públicos reservados supuestamente destinados a inteligencia, contrainteligencia y seguridad no es tan solo un exceso, sino que un insulto para quienes deben ser capaces de vivir con menos de 500 dólares mensuales, para los jubilados que deben sobrevivir en base a un irrisorio valor del pilar solidario, así como para quienes deben endeudarse para financiar su educación.

Desafortunadamente no se trata de casos aislados, y por lo mismo es reveladora de una crisis ético-moral que no se limita al mundo de las fuerzas armadas. Se está haciendo referencia a personajes que forman parte de una élite, de un grupo de poder en quienes se delegan poderes, recursos, autonomías y confianzas. Poderes y recursos que se ocupan con fines distintos a aquellos para los cuales se han otorgado; autonomías y confianzas que se han visto defraudadas con estrépito.

A casi tres décadas del retorno de la democracia, es hora de perder el miedo, poner las cosas en su lugar, que el mundo político deje de estar subordinado al mundo militar y que éste se subordine totalmente al poder político. De lo contrario seguiremos bajo una democracia trucha y los escándalos que periódicamente nos salpican reaparezcan una y otra vez, ahondando el desprestigio y la desconfianza en las más diversas instituciones nacionales.

El país, su población, no se merece lo que está viviendo y viendo, sino que todo lo contrario, que sus más altas autoridades públicas, tanto religiosas, políticas, académicas, empresariales, deportivas, como militares, sean intachables.

febrero 22, 2019

La izquierda perdida en el espacio

La izquierda se encuentra sumida en una crisis mayúscula, y en tanto no la reconozca, difícilmente saldrá de ella. Lo que eran, y son, sus modelos de sociedad, están haciendo agua por todas partes. Qué es ser de izquierda hoy? En el mundo en que estamos inmersos, cuesta identificarla.

Cuál es nuestro modelo de sociedad? El de Corea del Norte? El de Cuba? El del socialismo bolivariano? El de China? Confieso que ninguno de ellos me interpreta. Ninguno de ellos se caracteriza por la no violencia, por el contrario, se arman a más no poder sacrificando generaciones. Tampoco se caracterizan por el desarrollo, el genuino, el del ser humano en su plenitud en armonía y en paz con la naturaleza.

Las crisis humanitarias se extienden en el mundo, bajo los distintos modelos de sociedad dominantes. Ahora el acento está puesto en Venezuela, por oscuros intereses que nada tienen que ver con el humanismo, pero también lo está en África, en Haití, en Siria y en muchos otros países. Y allí donde EEUU ha intervenido con la excusa de llevar ayuda humanitaria, el resultado ha sido calamitoso. Los conflictos en vez de reducirse, se agudizan.

En este contexto, ¿dónde está la izquierda? ¿cuál es su postura? ¿qué significa tener como domicilio a la izquierda? Y lamentablemente la división aflora por desacuerdos respecto del modelo de sociedad que queremos. No basta con estar unidos contra algo si no se tiene en común un modelo de sociedad.

La sociedad estadounidense no es mi modelo, entre otros muchos motivos, por basarse en el individualismo y el militarismo. Tampoco es mi modelo lo que son o han sido los países de la órbita comunista o socialista, China, lo que fue la Unión Soviética, Cuba, porque el poder político tiende a ser monopolizado por un único partido y a sacrificar libertades por generaciones en aras de un hipotético desarrollo futuro que rara vez se hace presente. Ambos modelos tienen una impronta imperial de dominación que no puedo sino rechazar.

La izquierda, y el humanismo en particular, deben desprenderse de sus demonios, liberarse y creer de verdad, siempre y en todo lugar en la no violencia activa, en la desobediencia civil, en la lucha por las libertades y el pleno respeto por los derechos humanos y el desarrollo de la persona como tal. Eso implica no respaldar regímenes militares, cualquiera sea su naturaleza, impulsar siempre soluciones de carácter políticas, entendida la política como el espacio de resolución pacífica de conflictos, los cuales son inherentes a toda convivencia humana; implica promover el pleno desarrollo de las potencialidades y capacidades de cada uno de nosotros, la solidaridad; implica reconocernos con distintos intereses con los cuales debemos concatenarnos como las piezas de quien arma un puzzle o ensambla las notas de una partitura musical para que emerja una música celestial; implica renunciar al armamentismo conducente a la imposición de unos sobre otros; implica ser consistentes y consecuentes.

¿Es mucho pedir?

febrero 21, 2019

Jugando con fuego

Por estos días la atención se centra en Venezuela, país que atraviesa una crisis de proporciones tal que paradójicamente está dando origen a una competencia de conciertos musicales a uno y otro lado de la frontera con Colombia.

Los gobiernos que respaldan a la oposición venezolana, hoy encabezada por Guaidó, invocan razones humanitarias para llevar una ayuda que el gobierno de Maduro rechaza tajantemente por considerarla una flagrante intervención foránea destinada a derrocarlo y que no está dispuesto a tolerar.

La crisis venezolana se expresa en una crónica escasez de alimentos y medicamentos motivada, según la oposición, por el gobierno de Maduro y sus secuaces, el alto mando de las Fuerzas Armadas Bolivarianas. Según los gobernantes, por la descarada intervención extranjera encabezada por el gobierno estadounidense de Trump y los gobiernos títere latinoamericanos que lo acompañan, entre ellos Chile.

La crisis se da en un país caracterizado por la posesión de recursos petroleros, la que debiera ser fuente de riqueza para sus habitantes. Sin embargo, por el contrario, ha sido fuente de desgracia, ya sea por el apetito que despierta a nivel internacional, como por la catarata de corrupción que ha generado en los sucesivos gobiernos que ha tenido hasta la fecha. Deben ser contados con los dedos de la mano los gobiernos que se han librado de caer en tentación. El gobierno de Chávez, antecesor del de Maduro, emergió como resultado de la corrupción reinante, la que en vez de reducirse en estas décadas, se ha visto multiplicado. Por eso, ojo con quienes hacen gárgaras con los combates contra la corrupción.

Lo concreto es que hoy por hoy, el país se encuentra en una escalada acciones y amenazas que se sabe cómo empiezan, pero no cómo terminarán. Las especulaciones están a la orden del día. Esta semana se está en la fase de los conciertos, y ojalá quedara en eso. Sin embargo, tras ellos están los mercaderes de las armas, quienes se soban las manos esperando el menor chispazo para que se desate la guerra real. Que tengan lugar dos conciertos a uno y otro lado de la frontera, no deja de ser una provocación que nada bueno permite presagiar. De momento hay violencia implícita, la que en cualquier momento puede desembocar en violencia explícita. De lado y lado se está jugando con fuego, con los medios de comunicación atizándolo, tanto al interior de Venezuela como en el exterior.

Hasta la fecha, América Latina, con todos sus problemas ha sido un oasis en el contexto mundial al ser capaz de sustraerse a guerras entre nuestros países, como ha ocurrido en Asia, África y Europa en el último siglo.

Más que nunca necesitamos paz, no violencia activa, desarmarnos. Es hora de dejar de jugar a una guerra por intereses de que no son nuestros y en la que quienes ganen no seremos nosotros. Al que le venga el sayo, que se lo ponga.

febrero 17, 2019

España, una vez más en la encrucijada

El primer ministro español, Pedro Sánchez, ha resuelto convocar a elecciones anticipadas para el próximo 28 de abril, esto es, en poco más de dos meses más.

La razón está centrada en el resquebrajamiento de la alianza que le permitió destituir a Rajoy, representante del partido popular de la derecha hace menos de un año atrás, alianza constituida por el PSOE, Unidos Podemos y los partidos nacionalistas de distintas regiones de España. Este resquebrajamiento se produjo por la no aprobación de los presupuestos presentados ante el Congreso por parte de los partidos nacionalistas.

Desde el primer minuto estaba claro que el gobierno de Sánchez, desde sus inicios estaría pendiendo de un hilo muy delgado, dadas las diferencias existentes entre el PSOE y los restantes partidos en torno al tema de las autonomías. Si bien son menores a las que estos últimos tienen respecto de los de la derecha, no dejan de serlo.

En tiempos de Franco, de la derecha dura, las autonomías no existían, las culturas y lenguas regionales eran perseguidas. Era la España única, la que no admitía la rica diversidad que le da forma e identidad ante sí misma y el mundo. Con la transición democrática española se avanzó significativamente en favor de las libertades y de las identidades regionales por la vía de la consolidación de las autonomías regionales, donde se asume la existencia de un país, España, y la de las regiones con sus propias características, identidades, lenguas. Los partidarios de la independencia, particularmente los catalanes y vascos, particularmente los primeros, siempre han ido por más, basados en no pocas y poderosas razones.

El rechazo a los presupuestos por parte de los partidos nacionalistas tiene justamente su origen en la aspiración por mayores avances en el plano de las autonomías o la independencia, especialmente en el caso de los catalanes. Lo concreto es que por jugar al todo o nada, han provocado unas elecciones legislativas anticipadas cuyo desenlace es difícil de prever.

El momento es favorable a la derecha porque corre con viento a favor por: a) una tendencia que se está dando a nivel mundial y en la misma España, como lo ilustra la reciente derrota del PSOE en Andalucía luego de más de 30 años gobernando dicha región; b) la unidad que muestran las distintas derechas españolas expresadas en el partido Popular (PP), Ciudadanos y VOX; y c) la división de la izquierda, particularmente entre PSOE y Unidos Podemos, al menos en lo que concierne a sus posiciones en torno a la independencia y las autonomías.

La paradoja estriba en que los partidos nacionalistas, corren alto riesgo de ir por lana y salir trasquilados, dado que con su conducta posibilitarán que se conforme un gobierno tripartito de derecha que incluya a la más rancia, la franquista, que se opone no solo a la independencia, sino que a las autonomías.

El juego al todo o nada es propio del mundo militar, no del mundo político. La resolución de conflictos civilizada exige negociaciones, conversaciones, concesiones, acuerdos. El mundo no es color negro o blanco, sino que es una amalgama de colores, incluidos los grises. Para ello debe imperar un clima de no violencia activa que se superponga al de la violencia, de la imposición.

Formulemos votos porque en España la izquierda y el nacionalismo superen el trance en que se encuentran y sean capaces de revertir lo que se cree que ocurrirá y den un ejemplo a seguir en todo el mundo, incluido Chile.

febrero 14, 2019

Venezuela camino al abismo

Lo que ocurre en Venezuela me ha hecho recordar el período previo al golpe, cuando Radomiro Tomic, en julio de 1973, afirmó que Chile marchaba al abismo. Tiempo en el que los principales actores afirmaban querer evitar que se consumara la tragedia, pero no hacían otra cosa más que empujar o encaminarse aceleradamente hacia ella, incapaces de prever las consecuencias.

Existen momentos críticos en la vida de las naciones. Venezuela vive uno de ellos. Para unos, como consecuencia de un gobierno nefasto que ha caído en un nivel de corrupción vergonzoso bajo las banderas de un socialismo bolivariano. Banderas que no ha hecho otra cosa que desprestigiarlas, arrastrando consigo la división de la izquierda a nivel mundial. Para otros, como consecuencia de la presión e intervención norteamericana reforzada por los países de Colombia y Brasil, amén de otros países, entre ellos, Chile.

Hace rato que Maduro y su gobierno se están cayendo a pedazos, más por sus propios errores y por sus políticas asistencialistas basadas en la disponibilidad de sus recursos petroleros. Si bien la crisis viene de antes, la baja del precio del petróleo terminó por destaparla. La reciente y desembozada presión e intervención externa, liderada por EEUU, no ha hecho más que agudizar, reforzar el descontento ciudadano, la crisis humanitaria que han estado viviendo los venezolanos, así como la emigración de sus mejores hombres y mujeres en busca de un mejor destino.

El caos es tal que hoy se tienen dos presidentes, Maduro y Guaidó. Este último, presidente de la Asamblea Nacional, el parlamento venezolano. Guaidó, que era un perfecto desconocido hasta hace poco, milita en el partido Voluntad Popular, un partido derechista liderado por Leopoldo López, quien se encuentra encarcelado por el gobierno de Maduro.

Si bien a Guaidó recién se le conoce, su verbo, su discurso, delata una formación por más de 10 años en los think tanks norteamericanos y europeos del mundo de la derecha. Su aparición ha sido providencial, logrando lo que por décadas no había logrado la oposición venezolana: galvanizarla, unificarla.

No cabe duda que así como Maduro es el hombre de Cuba en Venezuela, Guaidó es el de los EEUU de Trump y de los países que tocan las mismas teclas.

Lo que viene es un misterio. Solo sé que todo apunta a que Venezuela está adportas del fin de una etapa y el inicio de otra. Los escenarios más probables que visualizo para este quiebre, son:

(1) Las FFAA venezolanas le retiran el apoyo a Maduro, trayendo como consecuencia su caída, el inicio de un gobierno de transición encabezado por Guaidó para una suerte de restauración nacional con apoyo internacional y convocar a elecciones presidenciales inmediatas.

(2) Un quiebre en las FFAA que de origen a una guerra civil.

(3) Una intervención militar norteamericana a través de terceros países (fundamentalmente Colombia y Brasil) que de origen a una guerra entre las FFAA de Venezuela y las de terceros países.

(4) Un acuerdo para elecciones presidenciales y parlamentarias al más breve plazo bajo la supervisión de la OEA y de las Naciones Unidas.

El problema de fondo reside en la existencia de un grupo mafioso que se ha apoderado del Estado que intenta legitimarse a nombre de la izquierda o utilizando su lenguaje.

Este último, que en mi opinión es el más deseable, creo que es el menos probable. Veo a Maduro contra las cuerdas y a Guaidó envalentonado con el respaldo de EEUU, por lo que este último ya no estaría interesado en acuerdo alguno en la confianza de que las FFAA terminen por quitarle su apoyo a Maduro. Si hay una cosa clara, es que basta que las FFAA le quiten el piso para que Maduro caiga.

Visualizando como muy difícil un acuerdo a estas alturas del partido, lo ideal es que las FFAA venezolanas retiraran su apoyo a Maduro, lo que no veo fácil porque están capturadas por la corrupción y el narcotráfico. Guaidó y EEUU los está tentando con amnistías para que ello ocurra.

Desafortunadamente los escenarios más probables son los menos deseables, los escenarios de quiebre y de intervención militar externa. Los principales actores parecen empujar en esa dirección.

En cualquier caso, el vía crucis de Venezuela tiene para rato porque estamos ante un Estado fallido donde ya nada funciona. Triste destino para un país que lo tiene todo para no estar como está.

febrero 07, 2019

Es mi jardín

En estos días, el presidente nacional de una distribuidora de combustible disfrutaba de sus vacaciones en su propiedad localizada en el sur de Chile, cuando con gran sorpresa observa que tres mujeres retozaban con toda soltura a orillas del lago Ranco en lo que considera su propiedad. Sin mayor diplomacia las conmina a salir afirmando que “estoy con mi familia y con mis hijos, ¿ya? Y este jardín lo cuido yo, es mi jardín que deslinda con el lago Ranco. Si ustedes se quieren instalar allá donde revientan las olas, perfecto, se ponen ahí, pero es mi jardín”. Agregando “Esto es mi jardín, yo deslindo con el lago Ranco”.

La viralización de un video que muestra lo ocurrido ha permitido destapar una realidad muy propia de Chile en pleno siglo XXI: la prepotencia de no pocos de quienes conforman las élites, que nos hace rememorar la conducta de quienes eran patrones de fundo, así como de quienes ahora se creen los patrones o dueños del país.

En conocimiento de los hechos, el Ministro de Bienes Nacionales, Felipe Ward, militante y exdiputado de la UDI, se apresuró a afirmar que “en Chile no existen las playas privadas”, una frase para el bronce que ilustra la disonancia existente entre la realidad que se vive a diario, y la legalidad imperante.

Según la información recabada la legalidad indica que los espacios públicos que rodean a los lagos, estos es, las playas, son aquellos limitados por los niveles de marea mínima (baja) y máxima (alta). Por tanto, toda propiedad privada limita con el nivel de marea alta, lo que significaría que cuando la marea está alta, no hay playa pública. Sí la habría cuando la marea está baja. Una definición bien sui generis que dudo exista en algún otro país del mundo. Pero como bien sabemos, en Chile todo es posible, mal que mal, somos únicos.

En consecuencia, las investigaciones en curso apuntan a determinar si las tres mujeres se encontraban dentro de los límites señalados. Lo más probable es que, finalmente la sacrosanta justicia, termine por darle la razón a quien tiene el poder económico para imponerse. Mal que mal, el criterio dominante está basado en la tendencia hacia la privatización de los recursos públicos. Fenómeno similar se está observando en torno a los derechos de agua.

Mientras el sur se incendia y el norte se inunda, desde el gobierno nos distraen y entretienen con la crisis de Venezuela, exigiéndosenos que tomemos partido por Maduro o Guaidó. Por mi parte, no estoy con ninguno de los dos. ¿Por qué? Bueno, eso ya es para otra columna, al igual que las consecuencias del cambio climático del que Trump se ríe y nosotros sufrimos.

febrero 04, 2019

Congreso ideológico de la DC

Ad portas del congreso ideológico de la Democracia Cristiana (DC), el partido vive tiempos de crisis por los más diversos factores. Crisis que se ha estado expresando en la renuncia de no pocos de sus militantes de primera línea y en una pérdida de la influencia de otrora. El reciente fallo que califica como homicidio la muerte de Frei Montalva está permitiendo rememorar sus mejores tiempos.

Diversos factores han confluido en la crisis que hoy vive la DC. Mencionaré tan solo cuatro de ellos. Uno, el desprestigio y la pérdida de influencia de la iglesia católica, bajo cuyo amparo nació y creció como defensora de los más débiles y en oposición a las propuestas provenientes del marxismo en tiempos de guerra fría. Dos, una creciente polarización de la sociedad que tiende a desdibujar o aislar a las fuerzas de centro, moderadas, que suelen invitar a la concordia, a los acuerdos. Tres, las luchas fratricidas en su seno entre las distintas tendencias que minan los afectos internos y siembran la desconfianza. Y cuatro, la corrupción, el desgaste y/o la lucha por el poder que conlleva una prolongada permanencia en una coalición de gobierno, primero la Concertación y luego la Nueva Mayoría.

Si bien no pocos prevén el ocaso de la DC, importa destacar que no obstante las dificultades presentes, si los propios demócratacristianos son capaces de levantar la mirada, observarán que hay luz al final del túnel. La flecha demócratacristiana es todo un símbolo, en el que las líneas que la atraviesan representan las dificultades a ser superadas, y que no son sino los factores recién mencionados. La flecha propiamente tal indica el rumbo, el norte, hacia dónde ir. Y la historia de la DC nos dice mucho, así como su origen y particularmente el gobierno que Frei Montalva tuvo el honor de encabezar.

Pondré el acento en las políticas que emprendió y cuya validez son hoy mayores que nunca y en torno a las cuales valdría la pena reflexionar. Entre ellos, las Juntas de Vecinos, modelo de organización vecinal que debe ser fortalecido; los Centros de Madres que la dictadura destruyó al ponerlas a su servicio y que deben recuperar su razón de ser; la Promoción Popular, modelo de organización del mundo popular con miras a reinsertar a quienes el actual sistema económico-social-laboral margina y expulsa; la Sindicalización Campesina con el propósito de organizar a los trabajadores del mundo rural, particularmente a quienes realizan trabajos de temporada.

En lo que tiene relación con el desarrollo económico, no deja de sorprender que la DC no rescate de sus arcas los conceptos bajo los cuales surgió y que están asociados al comunitarismo, al cooperativismo, a la economía solidaria. Importa destacar que en la actualidad existen condiciones inmejorables para su promoción, significativamente mayores a las existentes hace medio siglo atrás. Hoy se tiene una población con mayor nivel educacional, una masa trabajadora más profesionalizada, con organizaciones empresariales más planas, menos jerarquizadas, donde la razón de ser de la participación laboral en la toma de decisiones debiera ir en ascenso. En este contexto la clásica división entre el capital y trabajo debiera ir perdiendo sentido y peso.

El minuto actual invita a que la DC, en su próximo congreso ideológico reactive lo que han sido sus raíces, la razón de ser de su existencia. En ella se encuentran las políticas que permitirán, junto con otros partidos y movimientos que se oponen al neoliberalismo imperante, hacer de Chile un país más solidario, más humano qu eel que tenemos.

febrero 01, 2019

El magnicidio de Frei Montalva

Finalmente se dictó sentencia confirmando que la muerte de Eduardo Frei Montalva fue consecuencia de una operación quirúrgica de carácter simple con resultado de muerte por la intervención de terceros. Hay 6 condenados.

Pocos meses antes de su asesinato de hace 37 años, el 13 de octubre de 1981, el dictador de entonces pronunció la fatídica frase “No se mueve ninguna hoja en este país si no la estoy moviendo yo, que quede claro”. Esa era la soberbia y el clima imperante, el lenguaje con el que era tratado el país.

Frei Montalva, luego de su valiente, histórico, fundamentado y macizo discurso en el Caupolicán, donde rechaza el fraudulento plebiscito del 80 y se pronuncia a favor de una Asamblea Constituyente, emergió como un líder opositor imparable cuyas ideas fuerza terminarían por imponerse. Su peso, estatura e influencia internacional llevaron a los cerebros grises y criminales de la dictadura a tomar la decisión de eliminarlo físicamente. Tal como lo hicieron con el comandante en jefe del Ejército, Carlos Prats, con el canciller de Allende, Felipe Letelier, y con quien fuera el ministro del interior de Frei Montalva, Bernardo Leighton. El brazo largo de la dictadura se extendió más allá de las fronteras nacionales. En el caso de Carlos Prats, cruzando la cordillera de los Andes, para liquidarlo junto con su señora. El asesinato de Letelier fue en las barbas mismas del imperio, en Washington, lo que ilustra la osadía de un régimen, osadía que dio inicio al distanciamiento entre los EEUU y la dictadura. Y el atentado contra el Bernardo Leighton, en el viejo continente, en Italia, da cuenta de los lazos establecidos con bandas criminales.

La sentencia emerge ad portas del congreso ideológico de la Democracia Cristiana que tendrá lugar próximamente, ocasión propicia para honrar la memoria de Frei Montalva, reivindicar su figura y el cuerpo de ideas que dieron forma a un programa de gobierno bajo el lema de Revolución en Libertad. Si bien se trata de un programa de más de un siglo atrás, en tiempos de guerra fría, surgido al calor de las lacerantes injusticias que había que resolver, y en oposición a las propuestas del mundo marxista, a los demócratacristianos les vendría bien reflexionar respecto de su vigencia de cara al futuro.

En el programa de gobierno de entonces, debidamente actualizado, están las banderas a levantar como antídoto al ramplón neoliberalismo imperante.

enero 25, 2019

El cuento de la meritocracia

A propósito del proyecto que el gobierno ha denominado admisión justa, la derecha ha invocado la necesidad de restituir la selección en el ámbito educativo basado en la necesidad de valorar el esfuerzo de los estudiantes y no dejar su admisión a merced de una tómbola. El fundamento subyacente es el de la meritocracia. Quiénes son los que invocan la meritocracia? Las élites, gran parte de los sectores de clase media, y también, no pocos de los sectores más pobres.

Si hiciésemos un estudio de las élites, a quienes solemos identificar como los dirigentes que conducen, toman decisiones en sus respectivos campos de acción –político, empresarial, deportivo, eclesiástico, militar-, llegaremos a la conclusión de que en su inmensa mayoría accedieron a ella no por mérito ni esfuerzo, sino que esencialmente por cuna, por nacimiento, por herencia. Basta ver los apellidos que se repiten una y otra vez. Ahí están los Larraín, los Errázuriz, los Irarrázabal, los Chadwick, los Sweet, los Luksic, los Angellini, entre otros. Están donde están porque nacieron en cunas de oro, lo que no quiere decir que no sean personas de esfuerzo, pueden serlo, pero con el puro esfuerzo, y sin el apoyo de sus respectivos clanes familiares y las redes de contacto asociadas, la inmensa mayoría de ellos no estarían donde están. También hay otros apellidos no tan rimbombantes, que efectivamente han salido adelante a pulso, a punta de mucho esfuerzo, pero son los menos.

Si similar estudio hiciésemos a nivel de quienes pertenecen a la clase media, lo más probable que la mayoría estime que son personas de esfuerzo, que han transpirado la gota gorda, sobretodo quienes han logrado escapar de la pobreza. Por lo mismo, tales familias tienden a identificarse fuertemente con la selección en el ámbito educativo, pensando que la selección está basada en el reconocimiento del esfuerzo de sus hijos y de las propias familias. Se pasa por alto que quien selecciona es el establecimiento educacional y no la familia. Se asume que las calificaciones de los estudiantes son una medida de sus esfuerzos, cuando abundantes evidencias señalan que más que sus esfuerzos, las calificaciones son resultado de un entorno, un contexto, un ambiente de aprendizaje, una familia. Esto es especialmente válido en las primeras etapas del proceso educativo educación básica y media-. Por tanto, la selección no es por mérito ni por esfuerzo del estudiante, sino que fundamentalmente por factores externos.

En consecuencia, la selección, al menos en los niveles de educación básica y media, termina por segregar en vez de integrar, propósito perseguido por la vía de la tómbola. Otro mecanismo existente en otros países es por la vía de las cuotas, donde los establecimientos educativos deben reservar cuotas de vacantes para determinados grupos de estudiantes –de origen indígena, de sectores vulnerables, de inmigrantes u otros-.

Dentro de los sectores más pobres, es probable que también nos encontremos con quienes estimen que es válido que los establecimientos seleccionen a quienes ingresan a sus aulas por sus calificaciones. Son quienes ya se han resignado, quienes han asumido que son pobres por flojos, porque se lo merecen. Son quienes se han comprado el discurso imperante, que quienes están en las capas medias son porque se lo merecen, así como quienes conforman las élites. Es el discurso que supone que todos estamos donde nos corresponde en base a nuestros esfuerzos.

Un periodista, Daniel Matamala, graficó muy bien en qué terminan los esfuerzos de los de abajo, y las cunas de los de arriba en una columna titulada Pedro, Juan y Diego.

Por momentos pienso que todo es al revés. Que arriba están los que menos la trabajan y abajo los que más la trabajan. A quienes les ha ido bien en esta vida les seduce creerse el cuento de que lo que son y tienen es fruto de sus esfuerzos, obviando otros factores, así como la existencia de muchos que se han esforzado tanto a más, sin recompensa alguna.

Las banderas de la meritocracia y del esfuerzo están en manos equivocadas. El mundo al revés.

enero 19, 2019

La gobernanza democrática desafiada

En Chile, a lo largo de diversas ciudades, en un esfuerzo descentralizador, por estos días ha estado desarrollándose el Congreso Futuro. Una de las charlas, titulada el poder de los ciudadanos, concierne a la desconfianza de los ciudadanos en sus gobiernos, la que nos invita a buscar alternativas de gobernanza.

Esta creciente desconfianza se da a pesar de tener gobiernos que se asumen democráticos, o sea, que han sido elegidos por sus ciudadanos. En cierto modo esto representa una contradicción, dado que si somos nosotros quienes elegimos a quienes nos gobiernan, entonces se supone que debiésemos confiar en ellos. Sin embargo, ello no es así. Qué está pasando?

Hemos entrado a la era de la información, de una era donde había poca información, que no era accesible, estamos pasando a una era de mucha información, gracias a la revolución de la informática y las comunicaciones. Venimos saliendo de un tiempo en el que nuestras decisiones estaban basadas en muy poca información. Hoy manejamos mucha más información que en el pasado, y ello está abriendo nuestros ojos, nos está permitiendo ver lo que antes no veíamos: que nuestros representantes en los gobiernos y en los parlamentos, han estado conformando leyes con un cierto sesgo a favor de determinados grupos sociales, económicos o culturales. En USA un estudio llegó a la conclusión que lo que se tiene no es un sistema democrático, sino que un sistema oligárquico, donde una élite conformada por los más ricos y poderosos se encarga de concebir, diseñar e implementar leyes que los beneficien pensando en sus propios intereses, aun cuando sea en desmedro de los intereses de los sectores medios y bajos. Lo mismo podríamos sospechar que ha estado ocurriendo en nuestros países.

Si bien esto no es nuevo, de alguna manera se intuía, pero gracias a las sucesivas elecciones que el sistema democrático pone a nuestra disposición, escogíamos nuevos políticos para conformar los gobiernos y los congresos. A pesar de esto, las leyes que se promulgan tienden a favorecer a los mismos de siempre. Una y otra vez. Y cargamos los dardos a los políticos sin percatarnos que el problema no son ellos, sino que el sistema.

Más que cambiar a los políticos, lo que se ha comprobado que no tiene los efectos esperados, lo que habría que cambiar es el sistema político. Vaya tarea monumental. Al lado de los asombrosos y vertiginosos avances que hemos experimentado, y seguimos experimentando en el ámbito tecnológico, el ámbito político parece petrificado, los gobiernos y los parlamentos actuales no parecen muy distintos a aquellos que existían hace más de 100 años atrás.

De una era en la que teníamos que tomar decisiones con muy poca información, pasamos a una era de exceso de información donde no faltan quienes no trepidan en generar maliciosamente información falsa para que sea difundida como reguero de pólvora vía redes sociales. En el campo político ya está ocurriendo, incluso por parte de algunos de los propios políticos para obtener los votos que requieren, distorsionando el sentido de la democracia, contribuyendo con ello a su desvalorización.

Para evitar que se nos siga tomando el pelo, que sigamos votando por quienes nos engañan una y otra vez estamos obligados a tener la capacidad para filtrar información proveniente de las fuentes tradicionales y no tradicionales –redes sociales-, para distinguir aquella que es relevante de la que no lo es, así como darnos el trabajo y tener la capacidad para verificar la información que recibimos. Pero eso no bastará si no logramos controlar y manejar la información disponible asegurando que los gobiernos y parlamentos, no interfieran en ella. Esto implica implementar sistemas en distintas nubes –con la información distribuida en miles de computadores con los cuales interactuemos directamente, y que sean autónomos de los gobiernos y los parlamentos.

De este modo, los gobiernos y parlamentos perderán el poder monopólico que en distintas materias disponen actualmente, forzándolos a combatir este empoderamiento ciudadano con un comportamiento más eficiente y respetando sus intereses, no solo los de las élites. La tentación de los gobiernos por limitar, controlar o prohibir la construcción de estas nubes de información no estará disponible. Para allá vamos.

enero 10, 2019

El sueño de un pibe de 70 años (parte 3 y final)

En su momento prometí compartir algunas reflexiones en torno a mi reciente primera experiencia periodística rentada y que ya di a conocer en columnas anteriores (ver parte 1 y parte 2). Una experiencia muy positiva que se tradujo en 6 columnas en torno a la biotecnología en la agricultura, en entrevistas radiales y televisivas a los invitados nacionales e internacionales al workshop, y en una nota final.

Una primera reflexión señala que cuando estás relajado, sin apremios, sin apuros, sin mayores necesidades, parecen llegar oportunidades que suelen ser esquivas cuando más las necesitas. Quizá por lo mismo. Cuando estás necesitado, la tensión, el apremio, por algún lado se transmite. No basta con posar, con hacer ejercicios de relajación, con recetas ni nada por el estilo. Hay que ser como se es y no otra cosa. Tratar de simular suele no resultar. Debo puntualizar que esto no necesariamente es cierto siempre. No faltan quienes deben estar necesitados, tensionados, apremiados, para ver y aprovechar oportunidades. Incluso más, en uno mismo pueden darse que en distintos momentos de la vida la necesidad, la tensión sea el motor que ponga en acción las capacidades que tenemos. No conozco ley escrita al respecto.

Dos, cuando me llegó el momento de postular a la universidad quería estudiar periodismo o arqueología. Sin embargo, en mi casa la respuesta fue negativa porque no querían muertos de hambre en la familia!!!! Así de simple. Hoy una respuesta de este tenor es impensable, pero en esos tiempos era bastante común. Pregunté: ¿entonces qué estudio? La respuesta fue categórica: ingeniería. El horno no estaba para bollos, así que eso estudié. Pero como el agua que se escurre por algún lado, mi interés por el periodismo se ha estado expresando, ya por màs de 45 años, escribiendo columnas o papers, y ahora con esta oferta laboral periodística caída del cielo que me dejó viendo estrellas.

Tres, toda mi vida ha sido como pisando huevos hasta que colgué los guantes. Mi primer trabajo lo perdí por el golpe del 73. Trabajaba en el Banco Central de Chile en una unidad responsable del control de divisas. Me echaron sin preguntarme nada, simplemente suprimieron la unidad en que trabajaba porque de inmediato se implementó una nueva política económica y los dólares que escaseaban empezaron a aparecer como por arte de magia en virtud de que se había decretado libertad cambiaria. Por lo mismo perdió sentido el control de divisas. Ya estaba casado y de un día para otro quedé con una mano adelante y otra atrás estando en mi último año de la universidad. Mi tesis para titularme como ingeniero civil industrial, se fue al tacho de la basura tanto porque se trataba de un tema vinculado a mi trabajo que ya no tenía -la planificación de la producción de la línea de productos electrodomésticos-, como porque a quien era mi profesor guía de la tesis, Sergio Bitar, lo relegaron a la isla Dawson por haber sido ministro en el gobierno de Salvador Allende. Busqué trabajo enviando mi curriculum a todas partes. Ni siquiera me respondían o llamaban a entrevistas. Ya tenía el síndrome del perseguido, por ser uruguayo en tiempos de tupamaros, y por lo mismo estaría en una lista negra. Más encima, para rematarla, en esos tiempos tenía una frondosa barba roja, ahora más rala y encanecida con el paso del tiempo. Toda una facha de comunista, marxista leninista, ultra, pero pura facha porque mi cerebro era incapaz de adherir a dictaduras del proletariado o a una concepción de la sociedad como de luchas de clases. Recién al cabo de un año, que sobreviví a punta de trabajos esporádicos y un emprendimiento en el sector educativo, logré encontrar un trabajo estable. Desde entonces, siempre he andado con el temor a perder el trabajo, y ahora, por primera vez en mi vida, a los 70 años, vienen a buscarme para ofrecerme un trabajo temporal, pero precioso. Como para no creerlo!.

enero 09, 2019

La mona, por más que se vista de seda, mona queda

En la semana tres pasos en falso a nivel gubernamental dan cuenta de un gobierno que parece tropezarse solo a falta de una oposición con claridad conceptual. Uno, las explicaciones del ministro del Interior, Andrés Chadwick, frente a las declaraciones de un general en retiro; dos, el aumento de sueldo a una cifra cercana a los 10 millones de pesos mensuales de Fernanda Bachelet, de tan solo 27 años, hija de un amigo de Piñera, para trabajar en una de las oficinas comerciales de ProChile en USA; y tres, la nominación de Benjamín Salas, de la misma edad e hijo de la ministra del deporte, como asesor presidencial en la APEC 2019 que se realizará en Santiago. Estos dos últimos casos hacen estallarle al gobierno, en su propia cara, las acusaciones de amiguismo y nepotismo.

El primer caso está referido a las inverosímiles explicaciones dadas por Chadwick, donde se explaya en torno a las interferencias en la comunicación que mantuvo con un general de carabineros, ahora en retiro. Este último, en sus declaraciones ante la fiscalía, sostuvo que el ministro, desde el primer minuto fue informado y sabía que Catrillanca estaba desarmado y que los carabineros no estaban siendo atacados. Cuesta creer que hayan sido las interferencias y dificultades en la comunicación hayan inducido al ministro a error.

En el segundo caso, el de Fernanda Bachelet, ya se dio vuelta la página gracias a que ella decidió dar un paso al costado. Sin embargo quedó al desnudo el castillo de naipes que se había montado al afirmarse en primera instancia que había accedido al cargo merced a un concurso público. Posteriormente pudo comprobarse la falsedad de ello cuando desde el propio personal de la cancillería tuvo que desmentirse la existencia de concurso alguno.

El tercer caso da cuenta del nepotismo existente. Si bien debe reconocerse que no es un fenómeno nuevo, no deja de llamar poderosamente la atención porque una de las críticas más fuertes a los gobiernos anteriores de la Concertación y de la Nueva Mayoría, era justamente el del nepotismo. Sin embargo, al lado de lo que estamos observando por estos días, las fuerzas de gobierno anteriores parecen niños de pecho al lado de quienes conforman la actual coalición gobernante de Chile Vamos,.

Los tres casos, son verdaderos botones de muestra, sobre todo los dos últimos, de lo lejos que estamos de ser un país donde se haga carne la meritocracia y la igualdad de oportunidades. Esto, a pesar de que nos enjuagamos la boca una y otra vez con tales expresiones. Vemos que una vez más se ponen en jaque ambos conceptos que tanto pregonaron las fuerzas de Chile Vamos en la última campaña electoral, caballito de batalla con el que fustigaron al anterior gobierno.

Las 3 torpezas mencionadas dan cuenta de la importancia que tiene la existencia de una oposición propiamente tal. Si existiese una oposición fuerte, difícilmente el gobierno se andaría disparando a los pies como es lo que está ocurriendo. En efecto, el gobierno sería más ciudadoso, más cauteloso y no andaría haciendo chambonadas como las que estamos observando. De allí que, al paso que vamos, la principal oposición al gobierno está en su propio seno.

enero 03, 2019

Lo que se viene en el 2019

Con escaso margen de error se puede vaticinar que se nos viene un año movido, con ribetes especiales y que sacarán más de una roncha. De alguna manera lo que se dio el 2018 fue un anticipo y no es para menos. Mal que mal lo que se da son tendencias. Y de lo que no cabe duda es que hay un cambio de eje que se está dando a nivel mundial, global. La comunicación instantánea, las redes sociales, están posibilitando el “contagio” como reguero de pólvora. Incluso las mentiras, las medias verdades, las noticias falsas.

Resulta sintomático que luego de décadas intentando girar hacia la izquierda, buscando profundizar la democracia en lo político, combatir la pobreza junto con reducir la desigualdad en lo económico, e incrementar las libertades individuales en lo valórico, hoy se está observando un suerte de orden de “virar hacia la derecha”. Un viraje hacia el autoritarismo en lo político con miras a imponer orden y seguridad, hacia el neoliberalismo en lo económico, y hacia el conservadurismo en lo valórico. Todo ello a como dé lugar.

Las razones que impulsan este viraje varían según el país que se trate, aunque muy probablemente tengan algún tronco común. Estas razones son múltiples –la inmigración, la inseguridad, la precariedad del empleo, la corrupción, entre otras-, pero en esta ocasión solo haré mención a dos de ellas: la corrupción y la infiltración.

La corrupción solía estar asociada a la derecha, y de hecho la sigue afectando. El tema es que se ha expandido a la izquierda, perdiendo la superioridad moral que tenía en este plano. Se asumía que desde el gobierno la izquierda debía combatir la corrupción, y en no pocos casos ha caído en tentación, terminado siendo cooptada. Eso lo está pagando caro, mucho más caro que la derecha porque la gente que confió en la izquierda se ha sentido defraudada, y por lo mismo vota con rabia. A la gente no le importa tanto que la derecha sea mucho más corrupta que la izquierda, como que ésta haya “pisado el palito”. De hecho, lo más probable que al final de este nuevo ciclo que se abre los actuales niveles de corrupción sean irrisorios al lado de los que se vienen. En no pocos casos, quienes se han erigido como jueces son tantos o más corruptos que aquellos a quienes han condenado. Por la boca muere el pez.

La infiltración comunista es otro argumento que se ha estado levantando, al igual que en la década de los 70 cuando se inició el ciclo de las dictaduras militares, todas ellas encaminadas a extirpar el cáncer marxista, el yugo marxista. Caballito de batalla que es resucitado en la hora actual aun cuando ya no estamos en tiempos de guerra fría ni existe la Unión Soviética. Pero sirve para aleonar a las FFAA y las distintas corrientes conservadoras religiosas de los distintos países que ven con malos ojos todo lo que huela a comunismo o socialismo. En su reciente discurso inaugural, el nuevo presidente brasileño puso énfasis en intervenir la educación con miras a erradicar toda influencia comunista. No deja de llamar la atención que el foco esté puesto en esta infiltración y no en la creciente influencia del narcotráfico en los más diversos niveles de decisión.

Para recuperar el ascendiente que en su momento tuvo la izquierda, necesariamente debe asumir la responsabilidad que le corresponde por haber llegado la realidad en que se encuentra en la actualidad. Un análisis retrospectivo e introspectivo respecto de las ideas que la conforman, así como de su comportamiento, le haría bien a ella misma, así como a los países en que actúa.

En síntesis, lo que se viene es preocupante, por no decir alarmante, y exigirá lo mejor de nosotros si es que no queremos convertirnos en ovejas manejadas a su antojo por pastores armados hasta los dientes.

diciembre 27, 2018

Una remoción con decreto fundado por Rodolfo Schmal S.

Luego del rechazo del general director de Carabineros Hermes Soto a la petición de renuncia que le hiciera el presidente Piñera, r
tuvo que recurrir a la figura del “decreto fundado” en base a lo contemplado en la constitución gracias a una de las reformas establecidas durante el gobierno de Lagos.

La petición de remoción tiene su origen en la responsabilidad de mando que tiene el general Soto por la muerte del comunero mapuche Catrillanca quien fuera asesinado por carabineros pertenecientes a las fuerzas especiales policiales apostadas en la zona de la Araucanía. Esto fue confirmado luego de versiones iniciales que señalaban que los carabineros habían sido atacados, las que posteriormente se demostraron falsas ya que Catrillanca estaba desarmado.

Dado que el general Soto gozaba de inamovilidad en su cargo, el presidente tuvo que recurrir al artículo 104 de la Constitución Política para poder destituirlo. Dicho artículo establece que para ello debe emitirse un decreto fundado e informando previamente a la Cámara de Diputados y al Senado. El decreto se fundó en la necesidad de un nuevo liderazgo. Solo entonces pudo ser removido y nombrado un nuevo director general de Carabineros, siendo escogido el general Rozas. La remoción fue rechazada por la derecha encabezada por José Antonio Kast (JAK) y vista con malos ojos desde el grueso de la UDI y gran parte de RN, los mayores partidos de la coalición gobernante.

Es interesante consignar que la Constitución Política de 1980 no contemplaba posibilidad alguna de destitución de ninguno de los comandantes en jefe de las FFAA ni del director general de carabineros. Solo con las reformas del 2005, bajo el gobierno de Lagos logró incluirse el artículo al cual tuvo que recurrir ahora el presidente Piñera para destituir al general Soto. Artículo que fue resistido por la oposición derechista de entonces, la que no quería que la remoción quedara en manos del presidente. Finalmente, ante la insistencia del presidente Lagos, a regañadientes y no sin dificultades, la derecha accedió pero exigiendo un decreto fundado y informando al congreso nacional.

Hoy desde el seno de gran parte de la propia derecha que el propio JAK no trepida en calificar de “acomplejada”, se constata la necesidad de que el presidente de la república tenga la facultad de remover a los comandantes en jefe de las FFAA y de Orden, una vez que dejen de contar con su confianza. Sin embargo dentro la derecha recalcitrante se sigue viendo con malos ojos la posibilidad de que un presidente, elegido por mayorías políticas “circunstanciales”, tenga la facultad de remoción que pudiera afectar la “autonomía” de las FFAA.

En las democracias y repúblicas que se precian de tales se asume que el poder militar está supeditado al poder civil político, y que en tanto ello no sea así, lo que se vive no es más que una caricatura de democracia y de república. Una fantasía, como me dijo un amigo, donde los políticos hacen como que mandan y las fuerzas armadas y de orden como que obedecen.

Como escribiera en otra ocasión, no se le pueden pedir peras al olmo. La derecha está condenada a llegar atrasada a todas partes –tarde llegó a la ley de divorcio; tarde llegó a conceder el derecho a voto de los chilenos en el exterior; tarde llegó a la ley de igualdad de género-. La derecha intransigente, por el contrario, se resiste y le reprocha a esta derecha atrasada dejarse llevar por el viento antes que por convicciones.

Aprovecho de desearles a todos -derechistas y no derechistas, transigentes e intransigentes- un muy feliz año nuevo y que de una vez por todas vengan los tiempos mejores que se pregonan!

diciembre 25, 2018

El sueño de un pibe de 70 años (parte 2)

La semana pasada escribí en torno a una sorprendente propuesta destinada a conocer mi disponibilidad para una eventual oferta laboral. Sorprendente por dos motivos: uno, por tener ya siete décadas en el cuerpo en pleno estado de “júbilo”; y dos, porque nada tiene que ver con mi profesión de ingeniero civil industrial ni con mi trayectoria laboral como profesor universitario. La idea era ofrecerme un trabajo periodístico, destinado a difundir los temas tratados en un taller (workshop) donde invitados nacionales e internacionales expondrían sus trabajos y avances en torno a la regulación genética en el desarrollo de las plantas y la maduración de la fruta con miras a un mejoramiento en la productividad agrícola sustentable.

Mi aceptación a la propuesta fue instintiva e inmediata sin conocer siquiera las condiciones económicas. Me despedí agradecido de quien me hizo la propuesta y quedó en avisarme cuando tuviese alguna respuesta que darme. Quedé viendo estrellitas de felicidad, de pensar que se hubiesen acordado de mí, y de la oferta, que consistía en escribir en torno a los temas que se tratarían en el taller para el común de los mortales. Esto implica “bajar a tierra” los términos sofisticados o de alto nivel que se abordarían. El desafío no era menor porque se trata de una disciplina que nada tiene que ver con la que he tratado toda mi vida, la regulación genética en la agricultura, en la producción de fruta y maderas, donde mis conocimientos son nulos. Así y todo, que se confiara en mi capacidad inquisitiva e investigativa a esta altura del partido, me animó fuertemente.

Pasaron los días y no pasaba nada. Ya estaba convencido que todo había quedado en nada, que todo no había sido más que un sueño, el famoso sueño del pibe.

Mal que mal, en mi adolescencia, cuando me llegó la hora de ver qué estudiar en la universidad, mis opciones favoritas eran periodismo o arqueología. Sin embargo, en mi casa rechazaron mis opciones con el argumento de que “no querían muertos de hambre en la familia”. Eran otros tiempos. Resignado solo atiné a preguntar: entonces ¿qué estudio? La respuesta, luego de una brevísima cavilación fue: ingeniería. ¿Porqué? pregunté. “Porque le pegas a las matemáticas” se me respondió y yo agaché el moño. No veía por dónde rebelarme, el horno no estaba para bollos, de hecho ya me había rebelado en otra ocasión con un desastroso resultado. Ya escribiré sobre esta rebelión en tiempos de boyscouts de la iglesia de El Bosque en tiempos de Karadima! Así que arrugué sin complicarme mayormente, ni caer en depresiones ni sesiones psicológicas que por esos tiempos no existían.

Volviendo al tema que nos convoca, cuando ya estaba resignado a que no pasara nada, recibo un whatsapp de quien me había contactado para decirme que ya estaba todo listo, que se me iba a elaborar un contrato a honorarios por un valor total de $ 300,000 brutos (equivalentes a unos 400 euros o 450 dólares). El taller tendría una duración de un día completo y mi responsabilidad era difundir previamente la realización del evento, luego el evento propiamente tal, y posteriormente sus resultados, todo en un vocabulario accesible al ciudadano de a pie. El valor a pagar no era para volverse loco, pero a esta altura del partido, como jubilado, por hacer algo que me apasiona, servía para pasar un lindo año nuevo.

Firmo el contrato, el cual debe ir instancias superiores para su aprobación, lo que se asume como un mero trámite de toma de razón. Sin embargo, el contrato no es aprobado en razón a que el suscrito no es periodista, por lo que el contrato debe respaldarse con los fundamentos correspondientes en aras de la transparencia en tiempos de “transparencia”. Se insiste, ahora enviando el contrato con carta complementaria en que se incorporan los antecedentes que acreditan mi función periodística por casi 50 años en diversos medios de comunicación regional, nacional e internacional. Cuento corto, al final el contrato fue aprobado y por estos días debo estar recibiendo la millonaria.

Respecto de la experiencia vivida y el taller que ya tuvo lugar, me ha hecho reflexionar varias cosas, de las que daré cuenta una próxima columna. Continuará!

diciembre 20, 2018

La resurrección del innombrable

Una joven diputada de Renovación Nacional (RN) en el último Consejo general de su partido, sin vergüenza alguna, se declaró orgullosa de ser pinochetista, y al mismo tiempo, partidaria del orden, la libertad y la democracia. Por afirmarlo se declaró valiente y pidió la misma valentía a quienes asistían al Consejo, muchos de los cuales respaldaron y aplaudieron la alocución de la diputada.

No me calza ni lo uno ni lo otro. Uno, la asociación del pinochetismo con el orden, la libertad y la democracia; y dos, que por afirmarlo se considere valiente.

Personalmente soy partidario del orden, la libertad y la democracia, pero no soy pinochetista. Y no lo soy precisamente porque bajo su régimen no hubo ni orden, ni libertad, ni democracia, sino el poder del terror, la imposición del miedo, la restricción de las libertades y la ausencia de democracia. El orden, la libertad y la democracia no se imponen por decreto ni con el peso de las bayonetas. Por el contrario, para que sean reales, deben ser fruto del diálogo, de conversaciones cara a cara sin amenazas, de igual a igual, frente a frente, sin eufemismos y sin armas sobre ni debajo de la mesa. La conquista del orden, la libertad y la democracia es un proceso de mejoramiento continuo, permanente, que debe trabajarse día a día mediante una disposición, una actitud abierta, honesta, positiva en favor de los más débiles. El pinochetismo, a mi modesto entender, es la antítesis de lo expuesto.

Por otra parte, afirmar que “Yo soy pinochetista, y lo digo sin problemas. Soy una agradecida del gobierno militar" no veo qué tiene que ver con la valentía. La valentía es un concepto que va más allá de hacer o decir cualquier cosa. Como ha sostenido el filósofo español José Antonio Marina, la ausencia de miedo es temeridad, no valentía. Esta última está asociada a fijarse un objetivo y mantenerlo contra viento y marea, no obstante los riesgos, esfuerzos y/o dificultades que conlleven. Es una contradicción arrogarse la condición de valiente en las condiciones actuales, con viento a favor en medio de un resurgimiento de una ola populista que tiende a sacralizar el militarismo y el anticomunismo. No se es valiente por respaldar a quienes tienen el monopolio de las armas para que las usen a favor de unos y en contra de otros compatriotas.

Todo lo contrario. Valientes son quienes insisten incansablemente en la defensa de los DDHH y la búsqueda de una justicia que les ha sido esquiva. Valientes son quienes no pierden la fe en la posibilidad de vivir en un país donde coexistan pacíficamente el orden, la libertad y la democracia. Valientes son quienes luchan por estos ideales a pesar del riesgo de una resurrección del pinochetismo.

diciembre 18, 2018

El sueño de un pibe de 70 años (parte 1)

En las postrimerías de mi existencia, con 70 años y a menos de un año jubilado, recibí una oferta digna de un análisis psicopatológico, del mundo en que vivimos, de una suerte de mundo al revés.

A comienzos de semana, un amigo, a través de una de las redes sociales -whatsapp-, me envía un mensaje consultando si podía ir uno de estos días a la universidad en que trabaja, y donde trabajé por más de 20 años hasta el año pasado para tomarnos un café en su cafetería. Respondí que si quería podía ir al día siguiente a la hora que le viniera bien. Dicho y hecho, nos juntamos a las 11 de la mañana en la cafetería.

Al otro día, quienes fueron mis alumnos se sorprenden de verme en el campus universitario. Algunos se acercaron a saludarme o conversar, al igual que mis excolegas, quienes aprovechan de ponerme al día en sus peripecias académicas y preguntarme como va esa vida de jubilado.

Me encontré con quien me había llamado, nos fuimos al café y me cuenta que quería anordar dos temas: uno, de un taller que tendría lugar pronto, con invitados nacionales e internacionales en torno al mejoramiento de la productividad agrícola sustentable. Mi amigo (Raúl), junto con otros, está a cargo de su organización y lo que le interesa es que su contenido, resultados y conclusiones se den a conocer a nivel local, regional, nacional. Por ello, en una de las reuniones preparatorias del taller analizaron esto de la difusión y en primera instancia pensaron en algún periodista, pero no veían quien podía ser que se manejara con lo que llaman periodismo científico. En medio de las reflexiones Raúl se acuerda que yo escribo sobre lo divino y lo humano, poniendo mi nombre sobre la mesa. Pide autorización para conversar conmigo afirmando que Rodolfo pone en fácil lo que puede ser difícil, y que si bien no es periodista, escribe desde hace más de 40 años. Los demás aceptaron la propuesta y le autorizaron para auscultar un posible interés de mi parte e iniciar conversaciones conmigo.

El otro tema que quería conversar era del mismo orden, pero en torno a un programa de investigación agrícola que se quería postular a un concurso y que tendría 3 componentes: de formación, investigación y difusión. Esta última debería hacerse cargo de difundir los trabajos de investigación que incluye el programa, así como sus actividades de formación (cursos, talleres, etc.). Raúl quería saber si podía incluir mi nombre en la postulación. De aceptar, y si el programa es adjudicado, ahí tendría que estar trabajando también.

Por último, Raúl afirmó que en ambos temas hay presupuesto y que recibiría unos honorarios cuyo monto está en el aire porque primeramente querían saber si me interesaba participar.

Cuando me contó todo esto en torno a un café y un "muffin", una suerte de galletón, tanto el café como el muffin los encontré más sabrosos que nunca.

A Raúl le agradecí que se acordara de mí, que me dejaba el ego a la altura de las nubes, que nunca imaginé que me llegaría una oferta de este tenor a esta altura de mi vida, que encontraba fantástica la propuesta con independencia de las platas y que aceptaba encantado.

Cuando nos despedimos quedé alucinado como un niño, agarrándome la cabeza. Habiendo altos niveles de desempleo juvenil y que me llegue esto sin que lo busque ni lo necesite, me hizo pensar que estaba alucinando, soñando despierto.

Luego pasaron los días, las semanas, sin noticias de Raúl. No quise llamarlo para no importunarlo. En una de esas todo quedó en nada. No me hice mala sangre, total, aunque al final todo esto quedara en nada, lo soñado y lo bailado no me lo quitaba nadie. Fueron minutos, días de gloria. Vi todo como un meteorito, como el sueño de un pibe de 70 años.

Al cabo de unas semanas me llama Raúl. 

Continuará!

diciembre 13, 2018

Lo que esconde la no firma del pacto migratorio

El gobierno de Chile resolvió no sumarse a la firma del pacto migratorio de las Naciones Unidas sobre la base de que entra en contradicción con los objetivos que tiene el país dado que su obligación es proteger los intereses de los chilenos. Para confirmar lo señalado, sostuvo que “restringe nuestra soberanía y puede perjudicar a nuestros compatriotas”, agregando que “yo quiero discutir la política de migración en Chile con los chilenos y no con los funcionarios internacionales”. Luego remata afirmando que “Yo sé que para mucha gente estar en buena con los organismos internacionales es muy importante por razones obvias. A mí me interesa más estar en buena con el país, con los chilenos, y estamos haciendo lo que tenemos que hacer".

Como anillo al dedo le vino el respaldo del expresidente Frei Ruiz-Tagle, al afirmar éste que “no podemos aceptar que de afuera nos estén fijando las condiciones en que entra la gente”. Su padre, Frei Montalva, debe estar agarrándose la cabeza en su tumba ante tamaña expresión.

Quisiera dejar constancia de al menos cuatro hechos que me llaman la atención. Uno, que el pacto restringiría la soberanía y pueda perjudicar a los chilenos. Esta afirmación me recuerda los tiempos del innombrable, que no estaba disponible para firmar pacto alguno que restringiera su poder para hacer lo que se le antojara internamente, abusando del poder al amparo de la fuerza. Dos, no querer discutir políticas migratorias con funcionarios internacionales, sino que con los chilenos. Sin embargo, no duda en discutir políticas económicas y financieras con el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. Tres, quienes apoyan la decisión de no firmar el pacto son casi todos, si no todos, hijos de inmigrantes y tienen pendiente resolver el llamado problema mapuche, los únicos no migrantes de este país llamado Chile. Y cuatro, esta decisión coincide con un alza del populismo de derecha que en nuestro continente está siendo liderado por Brasil con Bolsonaro a la cabeza, otro hijo de inmigrantes italianos y que aspira reducir a los nativos a la mínima expresión.

Es importante consignar que el pacto, firmado por más de 150 países, procura abordar la problemática migratoria, que de por sí suele tener tras sí una tragedia –escapando de guerras, de crisis económicas, hambrunas, desastres naturales-. Si nos damos el trabajo de leer el contenido del pacto, y los ejes que contiene, observaremos que solo persigue una migración segura, ordenada y regular. En ningún caso apunta a facilitar la migración de delincuentes ni privilegiar a los inmigrantes por sobre los connacionales.

El tradicional eje político izquierda-derecha pareciera estar quedando atrás, para ser reemplazado por uno nuevo, que está por definirse, y donde está en juego si construimos una sociedad basada en lo peor o lo mejor de nosotros.

diciembre 06, 2018

Entre olas (parte 3 y última)

La actual ola de transición democrática que viven varios países de América Latina parece que tienen sus días cantados. En Europa, la ola comunitaria iniciada al término de la segunda guerra mundial y ampliada a los países que conformaban la Europa Oriental con la caída del muro de Berlín, también parece estar llegando a su fin.

En nuestro continente, la elección de Bolsonaro en Brasil parece dar cuenta de ello. Bolsonaro, al igual que tantos otros que están emergiendo desde las catacumbas, lo hacen con un discurso simple, sin rodeos, que no requiere mayor reflexión, apelando a la antipolítica. Son políticos que simulan no serlo con un discurso antipolítico, basados en la ley del talión, de la imposición del más fuerte, manipulando nuestras emociones e inseguridades y apuntando sus dardos hacia los grupos humanos más vulnerables y fáciles de identificar: los inmigrantes, los negros, los homosexuales, los mapuche.

No resulta difícil visualizar que vivimos tiempos de rechazo a la política y los políticos por gran parte de una población, la que se siente defraudada, con una gran rabia, la que vuelca esencialmente contra el centro y la izquierda, no a favor de la derecha, sino que de la ultraderecha. En consecuencia, todo indica que se está ente el inicio de una ola de repliegue, de retorno a un discurso nacionalista, antiglobalizador encabezado ahora por Trump. Un tiempo que se asemeja al vivido en Europa antes de la segunda guerra mundial.

En Chile, su más genuino representante es José Antonio Kast, quien clavó su primera estaca en las últimas elecciones, obteniendo un nada despreciable 8%. Desde la derecha jaquea a la derecha, así como en su tiempo, la izquierda era jaqueada por la izquierda. Para él, y no pocos como él, Piñera pareciera estar “más interesado en agradar a la izquierda que de defender las convicciones propias y cumplir el mandato de los chilenos”. Tanto JAK como otros están convencidos que la izquierda está dominando la agenda de gobierno. Igual que en tiempos de la Concertación y de la Nueva Mayoría, cuando desde la ultraizquierda estaban convencidos que la derecha estaba dominando la agenda de gobierno.

Dicen que el hombre es el único animal capaz de tropezarse dos veces o más con la misma piedra. Espero que no. La salida que salvará al ser humano y a la madre tierra es la ola humanista, la ola del equilibrio, la sensatez, la armonía, la paz interior, y la solidaridad entre nosotros. Entre la ola populista y la humanista, no hay por dónde perderse!

Entre olas (parte 2)

En América Latina, agotadas las dictaduras militares de la primera mitad del siglo XX, emergen débiles gobiernos democráticos con escasas bases electorales y precarias institucionalidades en la mayoría de los países como consecuencia de los altos niveles de analfabetismo existentes. La efervescencia política imperante es cortada de raíz en la segunda mitad del siglo pasado, en un contexto de guerra fría capitaneada por USA y URSS, mediante dictaduras militares instaladas con el beneplácito y financiamiento norteamericano para hacer frente a la influencia de la revolución cubana.

Esta ola militarista coincide en el tiempo con una revolución científico-tecnológica sin precedentes y que abre espacio a una globalización que derriba fronteras geográficas para el flujo financiero, comercial y humano en la que estamos inmersos hasta la actualidad. Algunos de los más significativos representantes de esta ola son Pinochet en Chile, Videla y otros en Argentina, Castelo Branco y otros en Brasil, Álvarez en Uruguay, Banzer en Bolivia. Los une su visceral anticomunismo, su dependencia y obsecuencia ante el poder norteamericano, y un brutal atropello a los más básicos derechos humanos expresado en exilios, torturas, desapariciones, asesinatos por agentes del Estado. A ello se agrega una gobernanza en que se privilegian consideraciones económicas y tecnocráticas por sobre los aspectos políticos, los que son denostados persistentemente.

Como consecuencia del desprestigio en que fueron cayendo las dictaduras militares, esta ola es seguida por una de transiciones democráticas, complejas y frágiles, esencialmente por dos factores. Uno, porque si bien las FFAA no están en la primera línea de fuego, conservan un poder político que es difícilmente compatible con una democracia a secas, con todas sus letras. Y dos, porque la política ha visto cercenadas sus atribuciones en favor del poder financiero dada una realidad económica, marcada por el neoliberalismo, caracterizada por un tóxico cocktail de creciente inseguridad laboral, corrupción e injusticia en todos los planos que el mundo político no ha sido capaz de resolver.

Entre olas (parte 1)

Estamos siendo testigos de una resurrección del populismo de derecha, que generalmente se asocia a la ultraderecha o al fascismo. El último botón de muestra es el resultado de las recientes elecciones en Andalucía, España. De la nada misma, VOX, la ultraderecha española, sin mayor trascendencia hasta la fecha en toda España, se catapultó con una votación por sobre el 10%. Porcentaje alcanzado en una región con tradición de izquierda y que en las más de tres últimas décadas ha sido gobernada por el partido socialista obrero español (PSOE). Los otros dos partidos de derecha, Ciudadanos y Partido Popular (PP) se apresuraron en mostrarse disponibles para formar gobierno con VOX aprovechando que juntos conforman una mayoría.

No resulta fácil encontrar las razones que explican esta debacle para todos los partidos, muy especialmente a la izquierda (PSOE y Podemos de Iglesias), aunque también a la derecha tradicional (PP) y la nueva derecha (Ciudadanos). Ahora parece que estamos regresando a una vieja nueva ola.

Es preciso destacar que en el tiempo, y en diferentes partes del mundo, hemos estado inmersos en distintos tipos de olas políticas. Europa en la primera mitad del siglo pasado fue remecida por la ola fascista o nacionalsocialista que desembocó en la segunda guerra mundial. Tiempos en los que en América Latina muchos países vivieron dictaduras o gobiernos encabezados por militares: Somoza en Nicaragua, Trujillo en república Dominicana, Pérez Jimenez en Venezuela, Rojas Pinilla en Colombia, Batista en Cuba, Perón en Argentina.

Luego de haber sido escenario de una cruenta guerra que trascendió sus fronteras, en la segunda mitad del siglo XX caracterizada por la guerra fría, los países occidentales europeos se reconstruyen democráticamente y comienzan a forjar la Unión Europea para dejar atrás los tiempos de nacionalismos. Mientras tanto, Europa oriental cae dentro de la órbita soviética-comunista al amparo del Pacto de Varsovia.

La ola populista

Estamos siendo testigos de una resurrección del populismo de derecha, que generalmente se asocia a la ultraderecha o al fascismo. El último botón de muestra es el resultado de las recientes elecciones en Andalucía, España. De la nada misma, VOX, la ultraderecha española, sin mayor trascendencia hasta la fecha en toda España, se catapultó con una votación por sobre el 10%. Porcentaje alcanzado en una región con tradición de izquierda y que en las más de tres últimas décadas ha sido gobernada por el partido socialista obrero español (PSOE). Los otros dos partidos de derecha, Ciudadanos y Partido Popular (PP) se apresuraron en mostrarse disponibles para formar gobierno con VOX aprovechando que juntos conforman una mayoría.

No resulta fácil encontrar las razones que explican esta debacle para todos los partidos, muy especialmente a la izquierda (PSOE y Podemos de Iglesias), aunque también a la derecha tradicional (PP) y la nueva derecha (Ciudadanos). Ahora parece que estamos regresando a una vieja nueva ola.

Es preciso destacar que en el tiempo, y en diferentes partes del mundo, hemos estado inmersos en distintos tipos de olas políticas. Europa en la primera mitad del siglo pasado fue remecida por la ola fascista o nacionalsocialista que desembocó en la segunda guerra mundial. Tiempos en los que en América Latina muchos países vivieron dictaduras o gobiernos encabezados por militares: Somoza en Nicaragua, Trujillo en república Dominicana, Pérez Jimenez en Venezuela, Rojas Pinilla en Colombia, Batista en Cuba, Perón en Argentina.

Luego de haber sido escenario de una cruenta guerra que trascendió sus fronteras, en la segunda mitad del siglo XX caracterizada por la guerra fría, los países occidentales europeos se reconstruyen democráticamente y comienzan a forjar la Unión Europea para dejar atrás los tiempos de nacionalismos. Mientras tanto, Europa oriental cae dentro de la órbita soviética-comunista al amparo del Pacto de Varsovia.

En América Latina, agotadas las dictaduras militares de la primera mitad del siglo, emergen gobiernos débiles democráticos con escasas bases electorales y precarias institucionalidades en la mayoría de los países como consecuencia de los altos niveles de analfabetismo existentes. La efervescencia política imperante es cortada de raíz en la segunda mitad del siglo pasado, en un contexto de guerra fría capitaneada por USA y URSS, mediante dictaduras militares instaladas con el beneplácito y financiamiento norteamericano para hacer frente a la influencia de la revolución cubana.

Esta ola militarista coincide en el tiempo con una revolución científico-tecnológica sin precedentes y que abre espacio a una globalización que derriba fronteras geográficas para el flujo financiero, comercial y humano en la que estamos inmersos hasta la actualidad. Algunos de los más significativos representantes de esta ola son Pinochet en Chile, Videla y otros en Argentina, Castelo Branco y otros en Brasil, Álvarez en Uruguay, Banzer en Bolivia. Los une su visceral anticomunismo, su dependencia y obsecuencia ante el poder norteamericano, y un brutal atropello a los más básicos derechos humanos expresado en exilios, torturas, desapariciones, asesinatos por agentes del Estado. A ello se agrega una gobernanza en que se privilegian consideraciones económicas y tecnocráticas por sobre los aspectos políticos, los que son denostados persistentemente.

Como consecuencia del desprestigio en que fueron cayendo las dictaduras militares, esta ola es seguida por una de transiciones democráticas, complejas y frágiles, esencialmente por dos factores. Uno, porque si bien las FFAA no están en la primera línea de fuego, conservan un poder político que es difícilmente compatible con una democracia a secas, con todas sus letras. Y dos, porque la política ha visto cercenadas sus atribuciones en favor del poder financiero dada una realidad económica, marcada por el neoliberalismo, caracterizada por un tóxico cocktail de creciente inseguridad laboral, corrupción e injusticia en todos los planos que el mundo político no ha sido capaz de resolver.

Esta ola de transición democrática en América Latina pareciera tener sus días contados. En Europa, la ola comunitaria iniciada al término de la segunda guerra mundial y ampliada a los países que conformaban la Europa Oriental con la caída del muro de Berlín, también parece estar llegando a su fin.

En nuestro continente, la elección de Bolsonaro en Brasil parece dar cuenta de ello. Bolsonaro, al igual que tantos otros que están emergiendo desde las catacumbas, lo hacen con un discurso simple, sin rodeos, que no requiere mayor reflexión, apelando a la antipolítica. Son políticos que simulan no serlo con un discurso antipolítico, basados en la ley del talión, de la imposición del más fuerte, manipulando nuestras emociones e inseguridades y apuntando sus dardos hacia los grupos humanos más vulnerables y fáciles de identificar: los inmigrantes, los negros, los homosexuales, los mapuche.

No resulta difícil visualizar que vivimos tiempos de rechazo a la política y los políticos por gran parte de una población, la que se siente defraudada, con una gran rabia, la que vuelca en contra del centro y de la izquierda, a favor de la ultraderecha. En consecuencia, todo indica que se está ente el inicio de una ola de repliegue, de retorno a un discurso nacionalista, antiglobalizador cuyo máximo representante pareciera ser Trump. Un tiempo que se asemeja al vivido en Europa antes de la segunda guerra mundial.

En Chile, su más genuino representante es José Antonio Kast, quien clavó su primera estaca en las últimas elecciones, obteniendo un nada despreciable 8%. Desde la derecha jaquea a la derecha, así como en su tiempo, la izquierda era jaqueada por la izquierda. Para él, y no pocos como él, Piñera pareciera estar “más interesado en agradar a la izquierda que de defender las convicciones propias y cumplir el mandato de los chilenos”. Tanto JAK como otros están convencidos que la izquierda está dominando la agenda de gobierno. Igual como en tiempos de la Concertación y de la Nueva Mayoría, desde la ultraizquierda estaban convencidos que la derecha estaba dominando la agenda de gobierno.

Dicen que el hombre es el único animal capaz de tropezarse dos veces o más con la misma piedra. Espero que no. La salida que salvará al ser humano y a la madre tierra es la ola humanista, la ola del equilibrio, la sensatez, la armonía, la paz interior, y la solidaridad.