abril 24, 2009

Qué quedó del mechoneo?

A cierta distancia del mechoneo me detengo a reflexionar sobre lo que experimentan anualmente los miles de estudiantes que ingresan por primera vez a las universidades. Aparte de lo que significa el paso de la enseñanza media a la superior, donde imperan otros códigos y otras exigencias, deben enfrentar el tradicional mechoneo anual. A lo largo de una semana es habitual observar estudiantes harapientos, pintados y en paños menores por las calles mendigando recursos para recuperar sus pertenencias. Quienes organizan estas recepciones revelan una incultura, falta de imaginación y respeto por el prójimo preocupantes.

Por ello quiero destacar una iniciativa que se desmarca radicalmente de aquello a lo que estamos habituados. Sus protagonistas son estudiantes de primer y segundo año de una carrera de la Universidad de Talca, el director y el cuerpo de profesores de dicha carrera, la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles, el Municipio de Talca y el Instituto Nacional de la Juventud.

Esta última institución organizó a nivel nacional un concurso titulado “Por un mechoneo sin excesos” invitando a desarrollar actividades, proyectos, programas, iniciativas o acciones en el ámbito del mechoneo que se caracterizaran por su creatividad, innovación, impacto, replicabilidad y fomento del respeto y los derechos de los jóvenes. Esta invitación se hizo extensiva a todas las Federaciones Estudiantiles y Centros de Alumnos de la Educación Superior.

La iniciativa ganadora correspondió a los estudiantes de la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial. Ellos tuvieron la ocurrencia de estructurar una actividad sorpresa por la cual los mechones debían desempeñarse por unas horas como trabajadores municipales realizando labores de limpieza en las riberas de un río. Los estudiantes de segundo año, organizadores de la actividad, se concertaron con el municipio que apoyó con entusiasmo aportando los elementos y herramientas para desempeñar las tareas de aseo y ornato. La dirección de la escuela y los profesores involucrados, junto con la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles respaldaron la iniciativa facilitando los contactos necesarios para el traslado de los estudiantes y el desarrollo de la actividad.

El resultado fue exitoso para todos: para los estudiantes organizadores y los mechones por la satisfacción de haber desarrollado un mechoneo de beneficio social, en el que se puso a prueba la capacidad de convivencia, de trabajo en equipo, de organización, de planificación; para la Escuela y la Universidad implicadas, y para el Municipio de Talca, vivamente interesada en replicar a futuro iniciativas de esta naturaleza.

En tiempos en los que las malas noticias suelen ser la norma, una buena noticia que da para pensar que tenemos Patria.

abril 17, 2009

La ley de Transparencia

El lunes 20 de abril se inicia la aplicación de la ley de Transparencia y Acceso a la Información publicada el pasado 20 de agosto y destinada a ser aplicada en todas las instituciones del Estado con miras a facilitar el acceso a la información de interés público a la ciudadanía. La idea central de esta ley supone que mientras más información esté a disposición del público, en forma accesible y oportuna por parte de una institución estatal, más transparente es su gestión. Así de simple. ¿Para qué? Para prevenir, inhibir eventuales actos de corrupción, discrecionalidades y arbitrariedades.

Si tuviésemos que precisar un hito que marque el origen de esta ley, me atrevería a señalar que está dado por el famoso escándalo MOP-GATE y otros de menor escala, pero que en su conjunto remecieron a la sociedad chilena en su conjunto por la envergadura de los recursos comprometidos, pero por sobre todo, porque nos creíamos inmaculados en materia de corrupción, al menos en relación a nuestra vecindad. A partir de entonces, se instaló en nuestra sociedad una suerte de estado de alerta, al percatarnos que éramos inmunes a los efectos corrosivos de actos al margen de la ley y de los valores éticos que creemos sostener.

Un primer acuerdo político, destinado en primera instancia a desactivar la bomba que constituyó el conocimiento de los hechos, y a inhibir la repetición de casos similares, tuvo como principales protagonistas al entonces presidente Ricardo Lagos y Pablo Longueira. Como resultado de este acuerdo surge esta ley, en el que fueron importantes protagonistas los senadores de la Región del Maule, Jaime Gazmuri y Hernán Larraín.

La aplicación de esta ley implica un cambio cultural fortísimo, porque intenta pasar de nuestra tradicional cultura basada en el secretismo y el oscurantismo, a una cultura basada en la transparencia. A modo de ejemplo, mientras en los países desarrollados las rentas de los empleados públicos debe ser de conocimiento público, en nuestro país pareciera que fuera una suerte de secreto de Estado, que afectara la seguridad interior del Estado. Lo anterior, bajo el argumento de la “delicadeza” de la información, en su carácter de “reservada”, o en que puede ser utilizada por la competencia o el sector privado para levantar a los “mejores” servidores públicos.

La implementación de esta ley es un gran paso hacia delante que hay que valorar en toda su dimensión. La administración de recursos públicos entraña una gran responsabilidad, entre la que destaca la obligación de la rendición de cuentas. Eso que pareciera obvio, no lo ha sido hasta la fecha y necesitamos de esta ley para que se haga realidad. A partir de ahora todo ciudadano podrá ejercer su derecho a ser informado de manera clara, oportuna y sin eufemismos del quehacer de sus autoridades. Si logramos que esta ley se haga carne estaremos dando un paso de gigante hacia mayores niveles de desarrollo.

abril 08, 2009

El valor de las primarias

De acuerdo a las reglas de juego estipuladas, las recientes primarias organizadas por la Concertación llegaron a su fin al triunfar Frei por sobre los 20 puntos de distancia respecto de Gomez. Desde la oposición llovieron críticas de todo orden, desde que era un tongo hasta que parecía circo pobre.

Lo de tongo es muy discutible porque en ese caso significaría que los resultados estarían arreglados de antemano. De haber existido algún arreglín el triunfo de Frei debió ser abrumador para asegurarle un buen piso. No lo fue porque al frente se paró un competidor que se tomó en serio su tarea. Gomez aprovechó la ocasión para posicionar las ideas de un importante componente de la Concertación como para sembrar a futuro una eventual candidatura presidencial.

Lo de circo pobre no es tan discutible, pero es lo que hay. Las primarias retratan una realidad precaria, frágil, difícil. No olvidemos que las primarias son voluntarias, no obligatorias, sin financiamiento estatal. A diferencia de la realidad norteamericana, donde las primarias están normadas y tienen un patrón que lleva décadas de puesta en práctica, en nuestro país no existe mayor tradición al respecto y deben ser implementadas por los propios partidos, cuya institucionalidad también deja mucho que desear.

De allí que nuestras primarias sean lo que son, con debates en los que no existe espacio para réplicas o el intercambio de ideas, lo que las limita en extremo; también son excluyentes porque no pudieron presentarse todas las candidaturas de todos los partidos que conforman la Concertación. No se abrieron las puertas de par en par, como lo ilustra que no corrieran Navarro, Arrate, Enriquez-Ominami, y que sí es posible que al menos uno de ellos corra por fuera en las próximas elecciones presidenciales.

Con todo hay que rescatar la existencia de las primarias, las que se están consolidando como mecanismo para dirimir entre distintas candidaturas, dado que la triunfante sale mucho más legitimada que cuando emerge ungido a dedo entre cuatro paredes.

La oposición ha querido darse un festín con los problemas derivados de las primarias, ya sea por su baja convocatoria como por la salida de madre de Camilo. Pero ojo, que hasta la fecha, ella ha sido incapaz de organizar siquiera una primaria, y sus candidatos presidenciales han sido siempre designados a dedo, vía ilustrativa de que en su seno prima una cultura no democrática.


No nos perdamos, las primarias con todas sus insuficiencias, todas sus limitaciones, constituyen un avance, insuficiente, pero no por ello deja de ser un avance. De cada primaria debemos sacar las lecciones que correspondan para superar las debilidades encontradas en las próximas que tengan lugar.

abril 03, 2009

En la sala de clases

Estamos ad portas de una nueva ley, la LGE, que fija las normas bajo las cuales operará el sistema educacional chileno en reemplazo de la LOCE. Las miradas existentes dependen del cristal con que se mira: nada nuevo bajo el sol.

Desde el pingüinazo, los tiras y aflojas, las idas y vueltas, han estado a la orden del día. Sobre la mesa, han estado temas que van desde el lucro y la selección hasta la libertad de enseñanza. La última polémica ha girado en torno a la autorización para que profesionales no docentes hagan clases en la enseñanza media. La idea es que, a modo de ejemplo, ingenieros pueden hacer clases de matemáticas, en los establecimientos de educación media. Esta opción existe en la actualidad, pero sujeta a muchas restricciones, las que bajo el nuevo proyecto se levantan. Las exigencias se limitan a que las clases las puedan realizar profesionales con una licenciatura de al menos 8 semestres obtenida en una universidad acreditada. En un sentido estricto estas exigencias son bien pobres porque desconozco que existan licenciaturas de menos de 8 semestres y la acreditación de una universidad está corriendo el riesgo de estar convirtiéndose en un mero trámite.

La reacción de rechazo por parte del Colegio de Profesores era esperable. Difícil imaginarse que pudiesen estar de acuerdo con esta suerte de intromisión de otros profesionales en las aulas de clase, espacio en el que se asume que son los responsables del proceso de enseñanza-aprendizaje por parte de los alumnos. Algunos han pretendido asociarlo a la idea que los profesores quieren conservar el monopolio en las aulas. Nada que ver.

Me pregunto qué dirían los médicos y la sociedad toda si el día de mañana se autorizara a “otros profesionales” realizar cirugías, atender consultas médicas. La sociedad deposita su fe pública en determinados profesionales, en este caso de la salud, los médicos, la responsabilidad de proveer salud a la población. Lo mismo creo que ocurre en el plano de la justicia. No me imagino que en los alegatos, los juicios, los tribunales intervengan profesionales que no sean abogados. Y no se me ocurriría pensar que están usufructuando de un monopolio.

Un ejemplo concreto es el de los oftalmólogos con los tecnólogos médicos especializados en optometría (orientados solamente a recetar lentes). Los primeros, médicos se han opuesto y con éxito, aduciendo una serie de razones, independientemente de las necesidades de la población en esta materia.

Por ello me parece sumamente rara una suerte de tolerancia que observo por parte de la sociedad a admitir que profesionales distintos a los educadores puedan ejercer funciones en las aulas. Quiérase o no, representa un menoscabo para los profesionales de la pedagogía. Junto con parecerme razonable el rechazo de los profesores a esta nueva ley, creo que amerita una reflexión a fondo respecto de las razones que han llevado a esta situación de desmedro profesional.

marzo 27, 2009

Primarias en la Concertación

El próximo domingo tendrán lugar las primeras primarias regionales en las sexta y séptima región organizadas por la Concertación para resolver quien será su abanderado en las elecciones presidenciales de fines de este año. Las primarias fueron instituidas en USA como mecanismo para dirimir la candidatura de un partido. Es una alternativa atractiva no solo porque delega en la base partidaria la decisión final, reduciendo el poder de las cúpulas partidarias, sino porque sirve como espacio de debate entre distintas opciones.

En Chile es un sistema que la Concertación implementa por tercera vez. La primera ocasión fue en 1994, en la que Frei derrotó ampliamente a Lagos, merced al peso de una marca de valor y de un partido, la DC, unido tras él; la segunda vez fue el año 2000 cuando Lagos venció en forma contundente a Zaldívar, porque tras él no se vió una DC cohesionada, y porque en el inconciente colectivo estaba la idea que era la “hora” del humanismo laico. Para el 2006 estaba contemplada una primaria “femenina”, sin embargo la bajada de Soledad -por los tropiezos que encaró en su propio partido, entonces encabezado por Adolfo- dejó el camino despejado a Michelle.

Es así como llegamos a las primarias actuales bajo un formato inédito, porque será de carácter regional escalonado. En teoría representa un avance significativo en relación a las primarias anteriores; sin embargo la medición de su éxito se hará en función de su capacidad de convocatoria, la que se duda que sea capaz de superar a la que tuvo lugar el año 2000. Las razones son múltiples y se relacionan con los tiempos que vivimos. Ellas van desde que cada uno de nosotros está mas preocupado de su metro cuadrado, la crisis financiera mundial que nos tiene en ascuas, un cierto escepticismo respecto de la capacidad de la política para cambiar las cosas; hasta las dudas que despierta la conveniencia de unas primarias cuando al frente ya hay un candidato en carrera y la percepción de que la medición de fuerzas está siendo utilizada por uno de los candidatos para posicionar a su partido en las negociaciones por los cupos parlamentarios en circunstancias que las cartas ya estarían echadas. Lo concreto es que a una semana de las primarias, no se escucha el rugir de los motores propios de una campaña.

En la derecha, a la fecha no han sido capaces de organizar primaria alguna. Esa incapacidad los llevó a perder las elecciones presidenciales pasadas. Los resultados de la segunda vuelta mostraron que los votos obtenidos en la primera vuelta por Joaquin y Sebastián no eran sumables.

Si estas primarias son capaces de convocar a la ciudadanía, y la Concertación se alinea de inmediato tras el ganador, entonces el candidato que emerja de ellas saldrá fortalecido.

marzo 26, 2009

Pataleos de ahogados

La crisis que estamos observando a nivel mundial, y cuyo epicentro está localizado en USA, no tiene precedentes. Existe un alto riesgo que la depresión de 1929 quede chica al lado de esta. La banca y las instituciones financieras, que tiraban dinero por la ventana, prestando dinero a cualquiera, para comprar cualquier cosa, sin adoptar los debidos resguardos, terminó clavándose con activos sobrevalorados que a la hora nona se desinflaron, y aún así no encuentran compradores. Son los llamados activos tóxicos o “infectados”, que tienen falseados los balances.

Para contribuir a resolver la crisis los bancos centrales están aumentando la liquidez y han bajado las tasas de interés para facilitar y reactivar el crédito bancario. Sin embargo esta reactivación no se está dando con la velocidad y profundidad esperada por razones obvias: la banca y las instituciones financieras infladas con activos infectados, se ha puesto conservadora, exigente, temerosa, reacia a traspasar a sus clientes la baja en las tasas de interés.

Es así como hoy estamos ante un problema que atañe a toda la sociedad, la que se ve en estado de indefensión, “en pelotas”, con gobiernos paralogizados, desmantelados en sus atribuciones, luego de décadas en que se nos intentó convencer que el Estado es el problema, no la solución. Y resulta que ahora se afirma que la solución debe provenir del Estado, el cual debe intervenir empresas aseguradoras y financieras, y comprar activos intoxicados mediante la inyección de multimillonarios recursos para restaurar la confianza y el flujo crediticio.

La confianza, para que la gente que tiene trabajo, no tema perderlo y vuelva a ser el consumidor que el sistema requiere; y el flujo de créditos para que el aparato productivo se reactive, esto es, las empresas vuelvan a funcionar a todo ritmo. Si los consumidores mantienen su recelo, de nada servirá que se fabriquen más y más automóviles, refrigeradores y demases que no encontrarán compradores.

La lógica implícita que hay tras todo esto resulta obscena: tenemos que rescatar a los poderosos para mantener o recuperar nuestros puestos de trabajo, para salvar nuestros fondos de pensiones. Como dijera el innombrable en sus buenos tiempos, “debemos tratar bien a los ricos” porque son quienes nos dan trabajo. Nada nuevo bajo el sol, como en los viejos tiempos patronales, latifundistas, medievales.

Hoy como ayer, seguimos socializando las pérdidas privadas.

marzo 20, 2009

Caraduras

Las estafas de unos pocos tienen en las cuerdas a millones de personas. Este es el tema que domina la escena a nivel mundial. Estafas alentadas por un mercado libre desatado, desregulado, fruto de décadas en que se promovió la necesidad de achicar el Estado, reducirlo a la más mínima expresión, asignándole la totalidad de los males o deficiencias del mercado. El resultado es un Estado ausente, y si existe, es capturado por grupos de interés que se apoderan de los gobiernos para no emplear sus escasas atribuciones en materia de regulaciones.

Mas temprano que tarde, se nos vendría lo que estamos viviendo. El acento está puesto en la bancarrota de bancos, aseguradoras y empresas inversoras. Para ellos los gobiernos organizan operaciones de salvataje en un esfuerzo por impedir sus quiebras por el efecto dominó que tendrían. Mal que mal el quiebre de importantes instituciones financieras en un sistema económico como el que nos rige, afecta la economía real que vive de la existencia de un sistema crediticio fluido. Esto se asemeja al sistema de circulación sanguíneo del ser humano. El día que deje de circular la sangre por nuestras venas, colapsamos. Es lo que está pasando, razón por la cual hay que bombear para restaurar el flujo

Una de estas operaciones de salvataje, por un monto que a la fecha ya supera la friolera de los 200,000 millones de dólares involucra a la aseguradora privada AIG. Por ser dineros estatales, provenientes de los contribuyentes, en este caso norteamericanos, son pérdidas que éstos asumen para evitar pérdidas mayores, porque si dejan caer la aseguradora, entre otros, caen sus pensiones. Así de simple.

Pero lo grotesco, es que parte de estos dineros destinados a salvar a instituciones financieras, es para cubrir déficits resultantes de haberse pagado millonarias indemnizaciones (bonos) a altos ejecutivos que se fueron y que son los responsables de todas las martingalas realizadas cuando estaban en sus puestos. Dejaron la crema y se dan el lujo de cobrar. Desgraciadamente el mundo está lleno de caraduras que después se amparan en la ley para no devolver dineros mal habidos.

Hoy Obama está intentando obligarlos a que devuelvan los bonos ya cobrados. Estamos ante el típico caso en que lo legal se opone a lo moral, esquema mas frecuente de lo que se cree, sobretodo en las altas esferas. No solo en Estados Unidos. En nuestros países también.

Mientras los pobres deben golpearse con una piedra en el pecho cuando reciben alguna migaja luego de azarosos trámites legislativos, los de arriba, entre gallos y medianoches, se llevan de un paraguazo los recursos a camionadas, cuidándose de hacerlo legalmente.

marzo 13, 2009

Jovino en la testera

En la semana, con los votos de la oposición, los independientes y los senadores escindidos de la Concertación –Zaldívar y Flores- se concretó la elección de Jovino Novoa como presidente del Senado. A casi 20 años de la llegada de la Concertación al gobierno, un ex alto funcionario de la dictadura asume la testera senatorial.
En cierta forma, su elección representa una resurrección de la derecha más dura, más comprometida con el régimen militar. Mal que mal fue subsecretario general del gobierno de Pinochet en un período en el que se violaron impunemente los derechos humanos de personas indefensas. Estamos hablando de ejecuciones, desapariciones y torturas. Y hasta la fecha no se sabe que haya asumido a la fecha alguna responsabilidad, ni siquiera alguna reflexión que lo lleve a siquiera pedir perdón. Su respuesta ha sido la explicación basada en el contexto o el silencio. Recordemos que en esos tiempos se informaba que las muertes eran resultado de falsos enfrentamientos.
Al asumir, Jovino nos invita a mirar el futuro con unidad y sus adherentes hacen referencia a su legitimación democrática al haber sido elegido en votación popular. Silencian que su condición senatorial se la ganó gracias a un sistema binominal que posibilita la elección de quien sale tercero en desmedro del segundo. Efectivamente, salió tercero, tras Girardi y Andrés Zaldívar. Desafortunadamente su invitación a mirar el futuro silenciando su pasado se parece mas a un insulto a la inteligencia humana.
No pocos son quienes honestamente están cansados de estos recordatorios del pasado y quieren concentrar sus energías en enfrentar los desafíos del presente de cara al futuro. Sobretodo los más jóvenes. Sin embargo ellos deben comprender que no sacamos nada con ocultar el pasado y evadir el inevitable debate político que hemos pospuesto año tras año en aras de la convivencia, de la tranquilidad, de una transición pacífica.
Desafortunadamente este debate tendrá que darse en algún minuto. No podemos hacernos los lesos indefinidamente como si acá no hubiese pasado nada. Borrón y cuenta nueva. Aquí quedó la crema y nos invitamos a reinicializarnos, a partir de cero, a caminar juntos tomados de la mano. Eso no se lo cree nadie.
Es como si un asesino en serie, luego de concretar la masacre nos recordara que todos somos hijos de Dios y nos invitara a olvidar sus crímenes sin mediar siquiera un arrepentimiento siquiera.
Lo descrito retrata los bemoles de nuestra transición, sus contradicciones, sus limitaciones. La pregunta que aflora, en el plano de la especulación: ¿era posible otra transición que nos reportara mayores beneficios y/o menores costos? Mi respuesta: no lo sé.

marzo 06, 2009

En el día de la mujer


Esta columna está escrita hace ya más de 10 años, y no obstante ello, mantiene plena vigencia, con tan solo marginales variaciones.

Parece mentira que haya que celebrar el día de la mujer. Su sola existencia, y que no exista un día del hombre, revela que la sociedad actual, no obstante los avances y progresos en las más diversas esferas, en materia de género, deja mucho que desear. 

El origen del día internacional de la mujer parece remontarse a fines del siglo XIX, en medio de la revolución industrial y de desarrollo del movimiento obrero a nivel mundial. En el plano político la discriminación se expresaba en negarles el derecho a sufragio. Las primeras luchas en esta dirección se dieron bajo los principios de libertad, igualdad y fraternidad de la revolución francesa. 

La postergación de la mujer era parte de la cultura imperante en una sociedad retrógrada, postergación funcional a los intereses de los sectores más conservadores habituados a observarlas como “objetos” antes que como personas. De allí que su emancipación se asocie a las fuerzas de izquierda, las que han encabezado las luchas históricas a favor de sus derechos no exclusión y no discriminación. En Chile, recién a mediados del siglo pasado, bajo un gobierno radical, la mujer adquirió su pleno derecho a sufragio. Se ha avanzado en materia de legislación, de conciencia social. La sociedad “ya sabe” que no hay derecho a discriminar contra las mujeres, ya nos hemos impregnado públicamente de esta concepción. Paso importante, pero insuficiente si aspiramos a una sociedad democrática constituida por mujeres y hombres libres en plenitud. 

Insuficiente en tanto que subsista el nivel de violencia intrafamiliar y postergación que sufren las mujeres, las que se agudizan en momentos de crisis económica como el que se vive en la actualidad. Las cifras son alarmantes y dan cuenta de la resistencia que en la práctica, produce esta concepción de la mujer como persona. En Chile esta discriminación se expresa en el frecuente asesinato de mujeres por sus parejas o exparejas; en un promedio de ingreso salarial sustancialmente inferior al de los hombres que cumplen igual función. 

Al menos en Chile las mujeres deben pensársela muy bien de denunciar a sus parejas ante los carabineros porque no las inflan y/o porque los jueces suelen fallar bajo un subconsciente en el que el machismo reina. Cuantas mujeres no han sido asesinadas luego de haber denunciado a sus parejas? Aún cuando la ley deja mucho que desear, de todas maneras otorga las atribuciones a los jueces para que adopte las medidas cautelares pertinentes. Pero no se ejercen en plenitud porque subyace esa mentalidad machista que continúa subsistiendo en el subconsciente de cada uno de nosotros.

Si bien hay avances, como se puede observar en la figura del iceberg que encabeza esta columna, persisten comportamientos y conductas discriminatorias que es indispensable dejar atrás cuanto antes. 

Para terminar, invito a ver este video que ilustra una realidad que impacta.



febrero 20, 2009

Los cuentos del tío

En Estados Unidos de Norteamérica el escándalo Madoff no será el único, aunque probablemente sea el que afecte al mayor número de conspicuos personajes a nivel mundial. Empleando los entresijos más recónditos el hombre ha hecho de las suyas. Mientras los organismos reguladores miraban para otro lado y estaban en manos de quienes no creen en las regulaciones, personajes como Madoff hicieron de las suyas mediante versiones modernas del cuento del tío.

Para los despistados importa señalar que Madoff es un multimillonario de 70 años acusado de estafar a al menos 4,000 personas por un monto del orden de los 50 mil millones de dólares. Para hacernos una magnitud del desaguisado, es como si nos hubiesen estafado en 2 millones de pesos a cada uno de los 15 millones de chilenos. Como puede observarse no es una cifra menor.

El organismo responsable de supervisar los servicios financieros en USA es el SEC, organismo regulador de la bolsa de valores que no detectó la estafa, destapándose su fracaso y las consecuencias del gobierno republicano de Bush que hizo de la desregulación su caballito de batalla. De hecho los nombres de quienes ponía al frente de los organismos reguladores eran personajes provenientes del mundo privado de Wall Street campeones de la no regulación. Era como poner a un gato a cargo de la carnicería.

El cuento del tío Madoff era muy simple: ofrecía tasas de interés levemente superiores a los bancarios. No eran tasas exorbitantes que pudieran inducir a la sospecha. Por el contrario, pasaban piola. Además Madoff no era un personaje cualquiera: tenía su bien ganado prestigio en los pasillos de la Bolsa de Nueva York. Es un tipo serio, educado, como tantos que tenemos por estos lados. De aquellos cuya palabra vale y orienta las decisiones de muchos. Un personaje creíble, confiable, de cuello blanco, de los que no escandalizan, como sí escandalizan quienes se roban un par de gallinas.

Los inversionistas veían como sus cartolas registraban periódicamente los aumentos en sus cuentas, al igual que nuestros queridos fondos de pensiones. Mientras más y más gente se fiaba de este tío, y los que retiraban sus ahorros eran los menos y se iban con sus billetes en mano, todo iba de maravilla. Hasta que un buen día, cuando fueron más los que querían retirar sus fondos que quienes ponían sus recursos en manos de Madoff, que se rompió el hechizo, se desinfló la burbuja, se descubrió el engaño. Madoff no fue capaz de responder. Ahora se está intentando saber qué hizo con todo lo que recaudó.

Lo concreto es que no ha habido creación de riqueza alguna, no ha existido valor agregado. Ningún recurso se destinó a producir, tan solo para jugar al birbiriloque con familiares y amigos. Engañó a medio mundo a vista y paciencia de todos porque vivimos tiempos de engaños colectivos, en que se nos hace creer en ganancias fáciles como consecuencia de especulaciones antes que en aquellas que surgen del sudor de nuestras frentes. Estados Unidos y el mundo entero se creyó el cuento aquel que nos decía que era de tonto no endeudarse. Gastar y endeudarse ha sido la máxima que ha estado guiando nuestras actuaciones.

Pocos son los que ahorran y muchos los que consumen por sobre sus ingresos. Mientras no se revierta esta situación, no tendremos vuelta. El día que dejemos de escuchar cantos de sirena, ese día será el inicio de un nuevo amanecer.

febrero 19, 2009

Reelecciones indefinidas

Algunos países, mejor dicho gobernantes, parecieran concentrar sus esfuerzos y energías en perpetuarse antes que en gobernar propiamente tal. Las razones varían según la ocasión. Algunos le toman el gustito al poder, a otros se les hace poco un único período presidencial otros se escudan en embargos, bloqueos y demases. Y nosotros, por lo general les damos el gustito. Quienes se quieren repetir el plato una y otra vez, mal disimulan sus apetitos insaciables. Personalmente, os confieso, desconfío de todos ellos.

No pretendo con ello afirmar que allí donde la reelección no es posible, o está acotada, las cosas se dan de maravilla. O que en esos países podamos hablar de la existencia de una democracia. Para que ella exista deben darse ciertas condiciones mínimas. Por lo general, si nos ponemos una mano en el corazón, ellas no se dan. Sin embargo convengamos que en algunos lugares estas condiciones se dan más que en otras. A modo de ejemplo, es importante que periódicamente el pueblo –o como se dice ahora, la gente- tenga la posibilidad de pronunciarse respecto de sus autoridades. Pero que estas tengan la posibilidad de ser elegidos una y otra vez me hace ariscar la nariz porque o son autoridades excepcionales, o nos las están viendo una y otra vez manipulando el poder de que disponen, ya sea el político y/o el de los medios de comunicación.
No es necesario que siempre sea el mismo nombre. A veces pueden recurrir a delfines o títeres manteniendo las riendas del poder. Por ejemplo, algunos recurren a sus esposas, otros a sus hijos. No es raro que existan verdaderas dinastías familiares, mal que mal la familia política no se caracteriza por ser muy abierta, al igual que la familia militar, donde los apellidos se repiten una y otra vez.

En América Latina no son pocos los que han caído en la tentación, algunos mas disimuladamente que otros. En Argentina la reelección no era posible, pero Menem impulsó sin disimulo alguno su propia reelección. Y así lo hizo. Lula tampoco se aguantó, seguramente acicateado por sus colaboradores inmediatos con el argumento de darle continuidad al accionar gubernamental. Al igual que Uribe con la cantinela del combate al terrorismo. Aunque para ello deban apelar a cambios constitucionales, revocaciones, referéndums, convocatorias. Así como antes recurrían a pronunciamientos como eufemísticamente tendían a tildar a los vulgos golpes militares las oligarquías criollas, rancias o no.

En la actualidad lo importante es levantar las restricciones que limitan el período y las atribuciones para gobernar. El tiempo y las atribuciones disponibles se les hace poco. Siempre más y más. Son insaciables. Excusas no faltarán nunca, las que por lo general giran en torno a la necesidad de enfrentar un enemigo externo o interno, los que suelen calificarse como terroristas. Para unos –Fidel y Chávez entre otros-, los caballitos de batalla son los yanquis y sus representantes burgueses enquistados en nuestras sociedades; para otros, sobretodo los militares de corte fascista –Videla en Argentina, el Goyo Alvarez en Uruguay y el “innombrable” en Chile-, el marxismo leninismo internacional que amenazaba comerse las guaguas.

febrero 13, 2009

Michelle en Cuba

Photo by Jasmina Ajkic on Unsplash

Luego de meses de incertidumbre y emplazamientos desde la oposición, e incluso desde el interior de la Concertación, Michelle emprendió su peregrinación a Cuba acompañada de un séquito de colaboradores, parlamentarios y empresarios. Parte de la expectativa nace porque la última visita de un presidente chileno, Allende, fue hace ya 37 años, y ser esta la primera de una presidenta desde el inicio de los gobiernos de la Concertación. 

Pero más allá de los hitos que representan las fechas, la visita pone sobre la mesa, temas, conceptos ideológicos, que erizan la piel, que fuerzan a tomar partido, que destapan contradicciones y dobles estándares. Allí reside el quid de la importancia que reviste toda visita, toda acción en que esté involucrada Cuba, la Cuba de Fidel. No es posible desconocer que la llegada de Fidel al poder en el año 59, esto es, hace ya 50 años, estuvo cargada de contornos épicos que cautivaron al mundo entero. 

Una pléyade de jóvenes revolucionarios, desde la sierra, por la vía revolucionaria, lograron lo que parecía imposible: el derrocamiento de una de los tantos dictadores armados que entonces asolaban a los países de América Central: Fulgencio Batista, lacayo del imperialismo norteamericano que había convertido a Cuba en un burdel. 

La reacción norteamericana no se hizo esperar: Fidel debía respetar las propiedades y los intereses norteamericanos en la isla y seguir las pautas que ella dictara. Eran los tiempos de la guerra fría y para EEUU era impensable una eventual insubordinación. No obstante ello, Fidel resuelve hacerle frente con el apoyo de la entonces Unión Soviética. Viene el bloqueo norteamericano que perdura hasta nuestros días. En el ínterin, la Unión Soviética se desmorona a fines de los 80, arrastrando consigo a todos los países europeos que estaban bajo su órbita, y con ella, el comunismo pierde terreno. 

Posteriormente el comunismo chino también sufre su propia metamorfosis. Tan solo Cuba intenta mantenerse fiel a un sistema económico y político que en las últimas décadas del siglo pasado vivió sus peores días desde los tiempos de la revolución rusa de 1917. Así como en la actualidad los está viviendo el sistema alternativo –el capitalista-. 

 Mas temprano que tarde, el régimen de Fidel, caerá por su propio peso, por el cambio generacional o por las circunstancias. Mal que mal, ninguna dictadura ha logrado resolver un tema clave: la sucesión. Por más avances que se registren en materia de salud, de educación, de previsión, de equidad, no pueden serlo en base a la eternización de quienes detentan un poder absoluto, con todo lo que ello significa. El desarrollo alcanzado bajo las dictaduras no es sustentable, razón por la cual no es desarrollo propiamente tal. El riesgo de la vuelta atrás estará siempre a la vuelta de la esquina.

febrero 06, 2009

La gran tentación

Los tiempos que vivimos son propicios para tentaciones totalitarias del más diverso signo. En no pocos países surgen voces invitando al proteccionismo, al nacionalismo, al estatismo, al populismo.

El proteccionismo es alentado por quienes claman por alzar barreras arancelarias con miras a generar empleo por la vía de limitar el comercio exterior y promover las producciones nacionales. Son los que creen que cada uno se las puede arreglar por sí mismos obviando la interdependencia en que estamos sumidos.

El nacionalismo es azuzado por quienes ven en los inmigrantes y extranjeros un obstáculo para el empleo de los connacionales, olvidando el aporte que realizan, no solo en materia de trabajo sino de contribución a la diversidad cultural y al entendimiento entre los pueblos. Son quienes ven a las personas como objetos de usar y tirar: se ocupan mientras sirvan, y se tiran cuando ya no sirven.

El estatismo o comunismo es estimulado no solo por quienes siempre han desconfiado de la iniciativa privada, sino que también por los propios privados que gustan de socializar las pérdidas y privatizar las ganancias amparándose en el Estado en momentos críticos y denostándolo en caso contrario.

El populismo es acicateado por quienes ven espacio para saciar sus más viles instintos sembrando esperanzas sin base entre los desesperanzados y cometiendo toda clase de tropelías para saciar sus ansias de poder. La siembra populista tiende a encontrar terreno abonado no solo en bases populares, sino en élites parasitarias.

Tanto unos y otros tienen en común la búsqueda de chivos expiatorios, sean estos extranjeros, inmigrantes, judíos, árabes, comunistas, gitanos, indígenas, negros. Si no existen, se inventan. Maestros en esta materia han sido Hitler, Mussolini y Stalin, entre otros, para no mencionar a nuestro imborrable innombrable.

Ya pocos recuerdan el origen de esta crisis. Lo que sí sabemos que es su itinerario: partió en el ámbito bursátil-financiero, está llegando a la economía real afectando el empleo y los bolsillos de moros y cristianos, y terminará por impactar el ámbito político.

Estos son los tiempos que ponen a prueba nuestro temple para resistir a la gran tentación totalitaria. Basta recorrer la historia para percatarnos que los grandes totalitarismos surgen en este tipo de contextos. El agravante actual reside en que se trata de una crisis global, planetaria, de una dimensión no conocida en el pasado. La crisis es también una oportunidad para escapar a toda clase de extremismos que estarán tentándonos.

enero 30, 2009

Miradas cortas y largas

A lo largo de la vida –en nuestro entrono social, familiar, laboral- nos ha tocado encontrarnos con personajes de las más variadas categorías, sobre todo cuando de autoridades se trata. En estas líneas me tomaré la libertad de abocarme a una taxonomía en particular, aquella que clasifica a quienes tienen la mirada corta y la mirada larga.

A los primeros podríamos agruparlos en quienes tienen dificultades para ver más allá de sus narices, y que por lo general se enfrascan en lo operativo, subsumiéndose en ellos. Son de vuelo rasante, con los pies en la tierra, quizá demasiado apegados a ella. Son terrenales, buena onda, accesibles. Tienden a centrar su atención en los costos, buscando su reducción, antes que en incrementar ingresos. Por ello suelen ser ahorrativos, austeros, aunque no faltan quienes exprimen el limón de otros antes que el suyo. Estos personajes tienden a sufrir y agobiarse con el ejercicio del poder. El tiempo que están en él pareciera eternizarse. Aparentemente no desean el poder, pero les tienta como el fruto prohibido y se hacen de rogar para hacerse con él. Desafortunadamente, una vez que tienen el poder en la mano no saben qué hacer. Quienes los rodean lo perciben y suelen transformarse en consejeros que terminan por enredarle la perdiz. Ven los árboles antes que el bosque, por lo que suelen perderse en él.

Los segundos, los de mirada larga, son quienes vuelan a lo alto, no se enfrascan en lo operativo, en el día a día, otean más allá del horizonte, fabrican escenarios y toman decisiones sin dejarse enfrascar por lo que ocurre en el día a día. A diferencia de los otros, gozan con el ejercicio del poder y el tiempo que están con él se les hace agua. Están por encima del resto de los mortales, creen ver lo que los demás no vemos, razón por la cual tiene propensión a mantener distancia de los ciudadanos de a pie. Son percibidos como de otro planeta. No se pierden en los costos de sus acciones y decisiones. Sus prioridades van por otro lado. Sienten que sus decisiones no deben verse limitadas por los costos. Estos no son problemas para ellos, la vía para abordarlos es generando mayores ingresos y si es necesario, recurrir al endeudamiento. Sus ideas y proyectos no deben verse frenados por motivo alguno. Quienes los rodean, sienten un temor reverencial por ellos, razón por la cual no les cuentan la firme de lo que ocurre. Ven el bosque antes que los árboles que lo constituyen.

Reconozcamos que todos tenemos una mezcla de ambas miradas, pero por lo general hay una que predomina. Les invito a realizar el ejercicio respecto de algunos personajes que la vida ha querido ponerlos allí donde se encuentran e intente identificar a cual categoría se asemeja más. Ejercicio que también podemos hacernos con nosotros mismos, aunque no seamos autoridad, y cuéntenme cómo les fue.

enero 20, 2009

Haciendo historia con Obama

Ayer asumió la presidencia de la primera potencia mundial, Barack Obama, en un hecho sin precedentes, al menos en la historia norteamericana. Para ilustrar el significado de lo que está ocurriendo basta realizar un símil con nuestro país. A cerca de medio siglo de la abolición de la segregación racial, los norteamericanos se dieron el lujo de escoger como presidente a un descendiente de africano. Su padre nació en Africa, vivió en Hawai, y teniendo Obama tan solo 6 años, este padre volvió a África, abandonando a su esposa. La madre blanca de Barack, con tan solo 25 años rehizo su vida. Barack no la tuvo fácil.

En Chile, a poco de llegar al bicentenario de nuestra independencia, no tenemos ni esperanza que algún mapuche o descendiente de alguna de nuestras razas aborígenes o de nuestras minorías étnicas, asuma la conducción de nuestro país. Así como en otras materias los norteamericanos dan vergüenza, en esta en particular, están dando una lección al mundo. Una lección de democracia, de tolerancia, de integración, de movilidad, que nos quisiéramos tener.

Con esto, Obama ya está haciendo historia. Pero a esto hay que agregar que asume en las condiciones más difíciles imaginables. En medio de una crisis financiera sin precedentes desde la época de la gran depresión que combinado con las más altas expectativas y el involucramiento en guerras con secuelas difíciles de prever.

Cuando el mundo se tornó monopolar, se pensó que la tensión de la guerra fría llegaría a su fin. En cierto modo, la caída del comunismo expresada en la caída del muro de Berlín y la reunificación alemana, produjo una sensación de alivio. Ya no tendrían sentido las carreras armamentistas y la energía podría concentrarse en el desarrollo. A poco andar la tensión ha vuelto por sus fueros. Hoy el mundo tiende a ser multipolar, el prestigio de los Estados Unidos está por los suelos, e internamente está acosado por un déficit fiscal sin precedentes. La receta económica republicana, afín con la neoliberal que impera por estos pagos, es simple, tal como la ven sus admiradores: menos impuestos, menos gastos sociales y una fuerte propensión a incrementar los gastos en seguridad interna y externa, esto es, en fortificar sus FFAA. El resultado no es otro que déficit. El ciclo es conocido: los demócratas deben esforzarse por subsanar los déficits generados por los republicanos.

A esto se debe agregar la crisis financiera actual desencadenada a partir de un mercado financiero que operó sin regulaciones y/o cuyas instituciones reguladores no funcionaron, fieles a la filosofía de los republicanos. Poner al frente del máximo organismo regulador norteamericano (la Comisión del Mercado de Valores –SEC, en sus siglas en inglés) a un campeón del neoliberalismo es como poner a un gato a cargo de una carnicería. Hizo cualquier cosa menos lo que debía.

Desmontar todo esto es la tarea que tiene por delante Obama y las presiones que tiene de lado y lado son mayúsculas: por un lado están quienes votaron por él creyendo en su mensaje de cambio, en su mensaje de “Yes, we can”; por el otro, los poderes fácticos, que desde la sombra están intentando no pagar los costos de sus irresponsables acciones. Mal que mal, lo que el mundo espera es el desmantelamiento de una política neoconservadora iniciada por Reagan y llevada a su máximo esplendor por Bush, con las consecuencias que estamos conociendo. Tanto en el plano económico como militar.

enero 16, 2009

Universidades públicas

En la semana tuvo lugar en la capital del reino un importante encuentro internacional para abordar el tema de los desafíos que enfrentan las universidades públicas de cara el siglo XXI. Son múltiples los problemas que deben enfrentar, por lo que no resulta fácil identificar el principal de ellos. Pero al menos en el caso chileno, pareciera estar centrado en su financiamiento, en particular el bajo financiamiento público que denuncian.

Cualquiera pensaría que el financiamiento de toda universidad estatal, sería en su totalidad público, sin embargo no es así. Por el contrario, las universidades del Estado no reciben más que un promedio del orden del 30% de sus presupuestos, viéndose forzadas a cubrir el 70% restante con recursos provenientes del mundo privado sobre bases competitivas de mercado.

Esta situación ha forzado a las universidades estatales a entrar en una lógica de mercado en la que lleva todas las de perder porque la competencia con las universidades privadas no es en igualdad de condiciones. Por su naturaleza estatal están sometidas a controles de los que se eximen las universidades privadas, incluso aquellas privadas que también reciben aportes públicos, tales como las Universidades de Concepción, Austral, Católica de Santiago y otras. Estos controles limitan su capacidad de gestión e impiden que puedan actuar con la velocidad que los tiempos actuales exigen. Sus capacidades de endeudamiento están limitadas dado que no pueden comprometer recursos más allá del período presidencial que se trate.

Cabe destacar que el sistema universitario chileno difícilmente se puede considerar como un sistema propiamente tal, no tanto por su diversidad como por su alto grado de desarticulación y que se ha ido acentuando. Es difícil entender que haya universidades privadas que no reciben aportes estatales en tanto que otras sí, como es el caso de aquellas que pertenecen al consejo de rectores; también resulta incomprensible que existan universidades privadas que reciban mayores aportes estatales que las propias universidades estatales.

En resumen, las universidades estatales se sienten y encuentran constreñidas, incómodas, maniatadas para operar en un esquema competitivo que va minando su razón de ser y distorsionando el proceso decisional al interior de ellas.

De allí que las universidades estatales estén exigiendo disponer de un financiamiento público base mínimo de un 50% del presupuesto total y de un marco regulatorio adecuado que les permita abordar los grandes desafíos que le impone la hora actual. Esto es, ser actores relevantes en el desarrollo regional y nacional, estar en condiciones de asegurar la calidad e instalar sistemas de autorregulación..

enero 09, 2009

Negocios redondos

El progreso –o el atraso, según como se mire- está generando un creciente y soterrado malestar en la población. Desafortunadamente tendemos a reaccionar cuando el o los problemas se nos vienen encima. Es el caso de las antenas repetidoras de señal para la telefonía celular: hacemos la vista gorda hasta que las tenemos a la vista, cuando nos instalan una al lado nuestro. Lo mismo ocurre con las cárceles, los vertederos, las centrales termoeléctricas o cualquier otra empresa contaminante, generadora de externalidades negativas.

El caso de las antenas es grotesco, porque las empresas de telefonía celular pagan generosamente a particulares para que autoricen instalar sus antenas. Es un negocio entre dos, mientras terceros, la vecindad, paga los platos rotos. Tenemos ejemplos por doquier, desde Arica a Punta Arenas. La mayoría observa resignada, unos pocos la pelean, ya sea presentando recursos de protección, apelando a las autoridades, o protestando pacíficamente. Las únicas acciones que han tenido éxito son allí donde los afectados se han expresado mediante ruidosas manifestaciones de protesta siguiendo la máxima de molestar, molestar y molestar. Los recursos de protección presentados ante las Cortes de Apelaciones y resueltos hasta la fecha han sido a favor de las poderosas empresas de telecomunicaciones gracias a una legislación sumamente laxa y a autoridades municipales y de la subsecretaría de telecomunicaciones que no hacen uso de las escasas atribuciones que tienen. Pero mas temprano que tarde, se deberá fallar a favor de la población. En los países más desarrollados ya ocurre.

Existen lugares en los que disfrazan antenas de 24 metros de altura en estilizadas e inocentes palmeras, como si de pasar gatos por liebres se tratara. Por estos días, un barrio completo, con sus autoridades municipales protestan todos los sábados exigiendo la demolición de una antena localizada en un sector residencial y que tiene en la vecindad un jardín infantil. La empresa involucrada no reacciona: a lo más preguntó irónicamente a los pobladores de qué color querían la palmera.

El dueño de la propiedad que autorizó la instalación de la antena no es ningún muerto de hambre: es el padre de un exministro de hacienda y excandidato a la presidencia de la república a quien la prensa de la época gustaba en llamar el príncipe valiente. Otros dos hijos de este ejemplar padre son altos ejecutivos de la empresa de telecomunicaciones que instaló la antena en su propiedad. Si en esto hubiese estado involucrada una empresa del Estado su nombre sería corrupción, pero como esto es entre privados, lo más probable que lo llamemos negocio redondo y que pase piola.

diciembre 31, 2008

Lo que se nos viene

No cabe duda que el 2009 viene movido a todo nível. Esbocemos unas pinceladas, las que nos permiten una columna como esta. Lo haremos desde el ángulo geográfico –mundial, regional, nacional y local-.

A nivel mundial todo indica que estará marcado por lo que haga o deje de hacer Obama, cuya elección constituye todo un hito. Luego del devastador gobierno de Bush dominado por los neoconservadores, Obama tendrá que desmontar todo lo montado por Bush: desde las guerras que ha generado por doquier, hasta el desplome bursátil producido por la macabra desregulación preconizada bajo su administración y que está terminan con la más descarada intervención estatal para socorrer a los poderosos por el efecto tsunami que tendrían sus quiebras. Toda la severidad, toda la estrictez, todo el rigor con el común de los mortales, se abandona cuando de los poderosos se trata. Como decía el innombrable: “ hay que cuidar a los ricos”.

En el plano regional, América Latina, todo indica que seguirá deambulando sin pena ni gloria en busca de su destino con gobiernos para todos los gustos: los que hacen la vista gorda ante los atropellos a los derechos humanos; los que venden toda clase de pomadas privilegiando los voluntarismos; y aquellos que en aras del pragmatismo y la responsabilidad eluden o posponen el abordaje de los problemas de fondo. Todos ellos tienen en común la postergación de las posibilidades de desarrollo de sus pueblos.

Lo nacional estará marcado por lo político y lo económico. A fines de año tendremos las elecciones presidenciales y parlamentarias y que se asumen más estrechas que nunca. Actualmente hay dos caballitos en carrera, pero por confirmar: el de la Concertación a través de primarias abiertas, salvo que se alcance un acuerdo distinto; y el de la derecha, Piñera, que se siga manteniendo en punta para que la UDI le conceda la bendición definitiva a mediados de año. A ellos habría que agregar al menos otros dos para que se reflejen todas las corrientes de opinión y le pongan la sal y pimienta al espectáculo.

En el ámbito local, la nueva región de Arica y Parinacota necesita consolidar su autonomía política eligiendo a sus senadores y diputados, y asumir su dependencia económica respecto de los países vecinos. Nos guste o no, el desarrollo de Arica y Parinacota pasa por leyes especiales o por una relación de buena vecindad con Perú y Bolivia. Mientras persistan los dimes y diretes, los roces, o no dispongamos de una legislación específica como se tuvo en el pasado –Arica, puerto libre; Arica, polo de desarrollo industrial con sus industrias automotriz y electrónica; Junta de Adelanto de Arica (JAA), inédita experiencia descentralizadora sin parangón hasta la fecha-, seguiremos pateando piedras.

En resumen, el 2009 no será para pasarse muchas películas, pero así y todo, no perdamos la esperanza de tener un buen año.

diciembre 19, 2008

¿Qué queremos: más o menos Estado?

Los resultados de una reciente encuesta en torno al tema del mercado y el Estado, y lo que está ocurriendo, ponen en jaque el discurso dominante en las élites políticas, académicas y profesionales. En ellas no hay por donde perderse: el mercado resuelve todos los problemas, santificándolo; en tanto que el Estado todo lo complica, demonizándolo. Al mercado se le atribuye el monopolio de la eficiencia, en tanto que al Estado el de la corrupción.

Al menos así lo afirma, una y otra vez, directa e indirectamente, aquella prensa “seria”, siempre respaldada por “expertos” graduados en las más prestigiosas universidades mundiales. Quienes ponen en duda esta concepción de la realidad han sido relegados –al menos en las últimas décadas- al desván de los perdidos, los ignorantes, los que no saben nada de economía, de los que no entienden cómo funciona la economía.

Pero la gente común y silvestre, así como algunos economistas –los menos- ariscaban la nariz frente al cariz que tomaban los acontecimientos. No podían creer que el tema fuera tan simple como dejar que el mercado funcione, que el Estado debe replegarse. Mientras tanto los Friedmann, los Greenspan y los gurúes nacionales, dale que dale proponiendo e implementando bajas en las tasas de interés; relajando los controles bancarios de modo que ya nadie sabía donde estaba la plata depositada por los mortales como uno; alentando el endeudamiento en créditos hipotecarios y de consumo. Era cosa de tirar para adelante.

En USA el presidente de la Reserva General, equivalente a nuestro Banco Central, llegó a afirmar que “hay que dejar que las abejas de Wall Street polinicen los mercados”. Hasta que la burbuja reventó. En Inglaterra, la Reina Isabel II, al asistir a la reputada Escuela de Economía de Londres (London Economics School) lanzó la quemante interrogante: “¿cómo que nadie fue capaz de prever lo que se nos venía?”

Las ciencias económicas han adquirido un estatus de ciencias exactas, como las matemáticas o la física. Solo ahora, a raíz del desplome bursátil, algunos están empezando a recordar y reconocer, a destiempo y sin mayor humildad, que la economía es una ciencia social.

La gente común y corriente, a pesar de la sistemática publicidad a favor de los mercados, y avalada por lo que está ocurriendo, nos está brindando una dosis de sensatez, afirmando que no se puede dejarlo todo a merced de mercados que a fin de cuentas no es manejado por la mano invisible de millones de personas, sino por un puñado de corporaciones oligopólicas.

diciembre 12, 2008

Apagando incendios

Siempre me ha llamado la atención la facilidad que tenemos para incumplir compromisos amparados en excusas asociadas a urgencias sin el mas mínimo respeto por el otro. El punto es que si acordamos algo es para cumplirlo. Excepcionalmente podríamos fallar, mal que mal, no somos perfectos, podemos tener percances, urgencias. Pero éstas, por su naturaleza, se asumen esporádicas, imprevistas. Cuando fallamos una y otra vez, nuestros compromisos terminan perdiendo valor. El no cumplimiento de los compromisos contraídos afecta nuestras relaciones personales y de trabajo, nuestra productividad, nuestro estado de ánimo. Hacer perder el tiempo representa una falta de respeto. Si quedamos en juntarnos tal día a tal hora, construyo mi agenda con ese dato, y llegado el día y la hora, no puedo quedarme con los crespos hechos. Algunas veces se avisa, otras no. Razones: las más diversas, pero todas tienen en común la necesidad de apagar un incendio. Se conviene otro encuentro, y otra vez lo mismo. Lo triste es que ese tratamiento se lo damos a unos, pero no a otros. Si el encuentro es con una autoridad, no fallamos, pero si es con un hijo de vecino cualquiera, otro es el análisis y su resultado nos conduce a que el encuentro es postergable. Cuando se trabaja en equipo el efecto de estas conductas es devastador. Normalmente un proyecto conlleva múltiples actividades que se deben distribuir entre todos. Mal que mal, todos no pueden estar en todas. Se definen tareas, se asignan responsables, tiempos, plazos. Si un miembro del equipo no cumple los plazos convenidos y comprometidos, todo el trabajo en equipo se retrasa, se deteriora la moral. Los costos se disparan, los ingresos se posponen, el desánimo se apodera de los integrantes. Una mirada rápida sobre el tema nos permite observar que estos desencuentros están vinculados con la planificación del tiempo y la prioridad que le asignamos a nuestros compromisos. Por lo general, nuestra agenda está copada de tareas, unas más urgentes que otras; unas más importantes que otras. Cuando el día se nos va en lo urgente, posponiendo lo importante, si no hacemos un alto, una reflexión, significa que se nos va la vida sin vivirla. Para evitar esto, algunos construyen su agenda mediante un sistema a dos columnas, donde una corresponde a lo urgente, los incendios a apagar, y la otra, a lo importante, lo trascendente y que permite proyectarnos. Una mínima disciplina debe llevarnos a que todos los días, sin perjuicio de abordar lo urgente, siempre deberíamos avanzar en al menos en uno de los puntos calificados como importantes. Pero la clave es no tener incendios, prevenirlos, no apagarlos. Pasarnos la vida apagando incendios hace perderle el sentido a nuestra existencia, además de estar fallando permanentemente a terceros que no se lo merecen.