julio 05, 2026

Intentando entender el anarcocapitalismo (parte 3)

Foto de Specna Arms en Unsplash

En relación con las Fuerzas Armadas (FFAA), Murray Rothbard sostiene que no deben existir bajo ninguna circunstancia por visualizarlas como el “brazo armado” del Estado. Y como tal, el Estado tiende a utilizarlas ya sea para embarcarse en guerras de conquista de territorios y expansión del poder, como para reprimir protestas internas y forzar a la población a financiar, vía impuestos, el monopolio de la violencia estatal representado por las FFAA. Consistente con lo expuesto, Murray se opone al servicio militar obligatorio, que asemeja a la esclavitud, donde el Estado obliga a jóvenes para que mueran o maten en guerras decididas por políticos.

En su análisis de las FFAA, Murray constata la existencia de un espacio de corrupción entre las empresas fabricantes de armas y la alta oficialidad armada estatal dados los jugosos contratos implicados. A esto se agrega la fuerte propensión a generar tensiones geopolíticas que inflan los presupuestos militares. Surge entonces la pregunta ¿cómo se defiende un país frente a un atraque armado si no tiene FFAA? Murray responde que la mejor defensa sería por la vía de las milicias ciudadanas y guerrillas voluntarias, junto con empresas armadas de defensa privadas.

Esta postura se basa en que a lo largo de la historia se ha comprobado que ejércitos profesionales regulares estatales de alto costo pueden ser derrotados por fuerzas irregulares organizadas a nivel local y bajo un formato de guerrillas -Cuba y Vietnam son tan solo dos claros ejemplos-.

Las empresas armadas privadas tendrían un carácter eminentemente defensivo, de protección de los activos de sus clientes frente a cualquier ataque externo. En concreto, en materia de defensa, el anarcocapitalismo rechaza la existencia de FFAA estatales por verlas como un monopolio estatal de las fuerzas armadas financiadas con impuestos forzados. En su lugar el anarcocapitalismo y Murray proponen empresas de defensa y milicias voluntarias destinadas a la defensa de los implicados.

Murray concibe la defensa de ataques externos, como un bien o servicio privado a transar en el mercado como cualquier otro. Quien quiera defensa, que la pague; quien no lo quiera, no tiene por qué pagarlo. Esto es, propone la privatización total de la defensa nacional, donde el rol de las FFAA sería desempeñado por agencias de defensa privadas, las que competirían entre sí para ofrecer protección a los interesados y con recursos económicos para contratarlos. Estas agencias estarían conformadas por mercenarios, como suelen ser llamados. 

Por otra parte, habría empresas aseguradoras, las que se encargarían de invertir en prevención para evitar ser atacados y tener que pagar la destrucción que origina una guerra. Así como existe un seguro contra terremotos, existiría un seguro contra guerras. Si no contrato el seguro y hay una guerra que destruye mi casa, seguro no paga; si por el contrario, como consecuencia de una guerra mi casa es destruida, y he contratado el seguro, éste me paga el costo de la reconstrucción de la casa.

Murray lo resume afirmando que “la defensa nacional puede ser provista por el mercado igual que la comida”. Así de simple. La simplicidad elevada a su máxima expresión. Como para decir “Chao Estado”, “Adiós FFAA”, "Chao pescado”.

Confieso que me cuesta imaginar que no existan FFAA, ni un ministerio de Defensa, pero como hemos visto más arriba, Murray no se inmuta ante las objeciones convencido que mediante agencias de defensa privadas, empresas aseguradoras y milicias voluntarias, el tema de la seguridad queda mucho mejor resuelto y más eficientemente.

Imagino a Kaiser soplándole al oído a Kast que elimine las FFAA. Éste lo mirará feo como diciéndole: “¿Me estás pistoleando?”. Y Kaiser, con apoyo de Murray, le dirá que en el mundo actual las FFAA son ineficientes y corruptas, que más vale tener empresas privadas armadas que compitan entre sí por proveer un mejor servicio de seguridad. A esto agregaría que frente a un ataque externo, el agresor en vez de enfrentar a unas FFAA, enfrentaría a cientos de empresas privadas armadas y a miles de milicianos voluntarios. La defensa sería por la vía de una suerte de guerra de guerrillas.  

Esta mirada tiene muchas críticas, y no es para menos, porque cuesta imaginar que no se tenga una institución estatal como son las FFAA. Pero la historia tiene ejemplos de todo orden, ya sea de países sin FFAA (Suiza, Andorra, Lichtenstein e Islandia entre otros), como de países con FFAA que no han logrado imponerse ante guerrillas internas (Cuba, Nicaragua, Etiopía, Angola, entre otros), y de países con poderosas FFAA que han perdido guerras externas enfrentando guerrillas (EEEE en Vietnam y Afganistán, URSS en Afganistán, Francia en Argelia).

Es un tema para largo, pero lo que llama la atención en la actualidad es que los más cercanos al anarcocapitalismo, tienden a postular la necesidad de privatizar todo, pero nada dicen respecto de las FFAA y las fuerzas policiales.

Queda harto paño que cortar, pero por el momento quedaré hasta acá para no abusar de vuestro tiempo Espero continuar más adelante.

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