julio 16, 2026

Carta de JPMatus nov 2002

 De: Jean Pierre Matus Acuña <jpmatusa@utalca.cl>

Fecha: Tue, 12 Nov 2002 18:55:48 -0300

Para: Área UTALCA <dpenal@pehuenche.utalca.cl>

Asunto: despedida

Estimados colegas y funcionarios de la Universidad:

Como muchos de Uds. ya saben, se ha aceptado por la autoridad mi renuncia voluntaria al cargo de profesor asociado de la Fac. de Cs. Jurídicas y Sociales de nuestra Universidad, efectiva a partir del 30 de este mes, hecho que comuniqué por escrito al Rector y al Decano de mi Facultad el día 23 del pasado mes, después de mucho meditarlo y de haberle solicitado personalmente ­pero sin éxito­ al Sr. Rector, a fines de  mayo de este año (a propósito del traslado de mi familia a Santiago), que se redujera mi carga horaria o se me permitiera trabajar en la oficina de Santiago de la Universidad. Así que la principal razón por la que dejo mis labores en Talca es la misma de aquella solicitud: que quiero estar junto a mi esposa y mis dos hijas, verlas despiertas en la tarde todos los días y no ya durmiendo, como me sucede hoy en día cada vez que vuelvo de Talca.

A la hora de hacer un recuento de estos 10 años, lo primero que se me viene a la cabeza es agradecer, otra vez, al Sr. Rector y a la Universidad la oportunidad que me dieron de incorporarme a lo que era en 1992 sólo un proyecto que recién se iniciaba; el apoyo que me dieron para realizar mis estudios de Doctorado; y, sobre todo, la oportunidad de conocer y trabajar junto a quien se convirtió en mi maestro y amigo: don Sergio Politoff L..

También quiero agradecer a los funcionarias y funcionarios de la Universidad, mis colegas y las autoridades que siempre se mostraron cordiales y colaboraron desinteresadamente en los proyectos que emprendimos: Consuelo Cruz, Silvia Torres, Ximena Letelier, Cecilia  Tapia, Gerardo Herrera, Pilar Orozco, Guisela Reyes, Patricia Barrios, Mª Fernanda Pino, Marcela Albornoz, Mª Emilia Murgas, Soledad Jara, José Lara, Carmen Gloria Romero, Patricia Sepúlveda, Elizabeth Díaz, Guacolda Pérez, Leandro Garrido,  Clementina Zapata, Mario Villagra, Luis Navarro, Gabriel Bustos, Francisco Stecher, Patricio Bravo, Marcela Briones, Alejandro Madariaga, Luis Valenzuela, Edgardo Paredes y todos sus colaboradores, Raquel Reyes, Claudia González, Nelson Quezada, Claudio Zúñiga, Sergio Torres, Jenny Mathes, Martin Schafernicht, Blanca Zúñiga, Paulina Royo, Javier Pinedo, Irene Rojas, Juan Robertson, Patricio Masbernatt, Diego Palomo, Patricio Madariaga, Guillermo Schmeda, Matilde García, Carlos Hojas, Juan Franco, Pedro Emilio Zamorano, Patricio Ortúzar, Ricardo Sánchez, Paola Gutiérrez, Sonia Sepúlveda, Ana Gutiérrez, Juan Pablo Prieto, Iván Palomo, y tantos otros que mi mala memoria dejó en el tintero (como el personal de vigilancia y casinos). No puedo dejar de mencionar, además, a mis colegas del Departamento de Derecho Público que, no siendo de la planta de esta Universidad, siempre estuvieron dispuestos a colaborar en las iniciativas que dirigí o coordiné: los Ministros de la I. Corte de Apelaciones don Rodrigo Biel y don Eduardo Meins, el Prof. Alex Carocca, mis alumnos ayudantes y ahora profesionales Patricio Aravena, Carlos Palma y Humberto Alarcón, mis actuales ayudantes Marcia Allendes, Jennifer González, Scarlet Quiroga, Rodrigo Troncoso y Nelson Lorca y, sobre todo, quien ahora es el Ayudante de nuestro Departamento, Roberto Navarro D.

Y en cuanto a los problemas y demases cuitas vividas en la Facultad este último año, comprenderán Uds. con facilidad mi desazón y frustración personal al ver el estado al que hemos llegado  después de estos años en que sin buscar cargos ni prebendas me dediqué exclusivamente al Proyecto común de ³hacer Universidad² como docente (evaluado por los alumnos estos últimos años siempre por encima de la media de la Facultad), formador de numerosos memoristas, investigador y autor de diversas publicaciones (entre las cuales se cuentan, por el sello de nuestra Editorial, las Lecciones de Derecho Penal Chileno que hiciéramos con mi esposa y que en un año han agotado prácticamente sus dos ediciones), creador de medios de enseñanza visuales y electrónicos, organizador y director de Diplomados y capacitaciones a los funcionarios de la Reforma Procesal Penal que incluyen a buen número de Magistrados, Fiscales y Defensores de esta Región y del resto del país, Director de Departamento y agente de la extensión de nuestra Universidad hacia la comunidad local (incluyendo lazos con el Colegio de Abogados y la Asociación de Magistrados) y nacional a través de la realización de cursos, charlas y seminarios varios, y también hacia la comunidad internacional, invitando a participar en seminarios internacionales a profesores europeos que así van conociendo y difundiendo nuestra empresa común.

Creo que es por este trabajo que la Universidad me concedió el honor de promoverme, a fines del año pasado, a la categoría de Profesor Asociado; y  la misma publicación que nos llenara de orgullo al haber puesto a nuestra Universidad entre las 10 mejores del país, menciona mi nombre entre un pequeño grupo de profesores  y profesionales menores de cuarenta años dedicados al Derecho, que puede calificarse como parte de "la nueva generación de hombres y mujeres, menores de 40 años, que cada vez con más fuerza están tomando posiciones de influencia en sus respectivos ámbitos de actividad" (Revista Qué Pasa, 26 de enero de 2002, páginas 15 y 22, Reportaje "La generación de recambio").

Resulta más frustrante aún que, así y todo, haya profesores de mi Facultad que se den el lujo de atribuirme ³incapacidad²,"indecencia", "cobardía", falta de "felling" con el Rector, ³chulería², "profunda imbecilidad", "descarada hipocresía", y otra serie de linduras por el estilo que, lamentablemente, podrían dar la impresión de tener algún viso de realidad si alguien considera que esas serían las razones de fondo por las cuales esos mismos profesores intentaron y lograron impedir las elecciones de Decano que debían realizarse estatutariamente en enero de este año, elecciones a las que, creyendo que los reglamentos de la Universidad y sus instituciones debían operar normalmente, intenté presentarme con el apoyo entonces de un buen número de profesores de la Facultad en enero de este año, aunque sin éxito (por no haberse siquiera realizado las elecciones).

En un ambiente así, donde se ha llegado al punto de difundir el rumor de que mi promoción a la categoría de Profesor Asociado estuvo de alguna manera ³arreglada² (lo que claramente ofende más a la Universidad que a mí), Uds. comprenderán por qué, sumado  al sacrificio personal de tener mi familia en Santiago, se me hacía un poco pesada la pista venir a trabajar todos los días a nuestra Escuela de Derecho.

Finalmente, quisiera decirles que aunque me vaya, y a despecho de los apelativos de ³egoísmo desenfrenado² y "ambición desmedida" que esa gente anda transmitiendo por ahí, tengo la tranquilidad de no irme sin dejarles algo a ellos mismos, a la Facultad y a mis alumnos: en Bilioteca dejo más de un ciento de libros de estudio y de investigación (comprados no sólo por medio de proyectos FONDECYT, sino también a través de las ³actividades extraordinarias² que dirigí y coordiné estos años), junto al depósito de una biblioteca de Derecho Procesal Penal de los Estados Unidos, que consiguiera a través de su Embajada; en las oficinas de la Facultad,  más de $15.000.000 en computadores, impresoras y otros equipos que se encuentran incorporados al patrimonio de la Universidad, adquiridos también con recursos provenientes de esas ³actvidades extraordinarias²; y en nuestro Edificio, la Sala de Práctica Forense ­inaugurada este año por el Pdte. de la Corte Suprema y el Sr. Fiscal Nacional del Ministerio Público­, completamente equipada con mesa de sonido, proyector, internet, y sistema de grabación y edición digital de vídeos, y cuyo financiamiento proviene en buena medida de los ³overheads² de dichas ³actividades

extraordinarias².

Esperando que el dolor que esta renuncia me causa pueda servir para disculparme ante quienes -ya con mucha razón parece-, han sufrido mis mails dirigidos a la comunidad universitaria y no desean recibir más comunicaciones de esta clase, y si ello no es suficiente, que me sirva de excusa la seguridad de que será la última vez que les molesto con mis cavilaciones,

Les saluda afectuosamente,

Jean Pierre Matus A.

P.S.: Por si acaso, también es falso el rumor de que tengo "algo arreglado" en Santiago.

 

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