noviembre 16, 2023

Todo patas arriba

Foto de UX Gun en Unsplash

Si un extraterrestre asomara su nariz por estos confines, y viera nuestro comportamiento, se agarraría la cabeza al observar un mundo donde seres vivos que se creen racionales se caracterizan por una irracionalidad extrema. Todo esto, no en tiempos pretéritos, sino que en pleno siglo XXI cuando nos vanagloriamos de la entrada en escena de la inteligencia artificia, en tiempos de un progreso científico-tecnológico sin precedentes. A continuación, algunos botones de muestra.

La guerra en Ucrania no alcanza a terminar, y como si no fuera suficiente, se desata otra en el Medio Oriente a partir del ataque a Israel por parte de una organización terrorista palestina, Hamas, que dejó cientos de muertos y heridos. Ataque ejecutado justo en momentos que el gobierno de ultranacionalista religioso de Netanyahu estaba en las cuerdas acusado por corrupción. Un ataque que le vino anillo al dedo para aplicar la ley del talión, del ojo por ojo, dando origen a una represalia que está deviniendo en una masacre. Represalia que va más allá de Hamas, que afecta al pueblo palestino, a quienes viven en la franja de Gaza.  Para remate, Hamas es un engendro creado por el propio Netanyahu. Cría cuervos y te sacarán los ojos.

Los llamados a la paz, a la detención de la guerra son desoídos. Los fabricantes de armas se frotan las manos y los halcones celebran. Las palomas viven sus peores horas preguntándose ¿en qué mundo estamos? ¿qué está pasando?  

Mientras tanto en España, Sánchez es investido con votos de los nacionalistas vascos y catalanes, echando por tierra las pretensiones de Feijóo, el candidato de la derecha quien muerde el polvo de la derrota. Y en Argentina este domingo se llevará a cabo la segunda vuelta donde ambos candidatos, Massa y Milei, la tienen difícil. Massa, por ser ministro de economía de un país con una inflación que supera el 100%. El segundo, Milei, la tiene difícil por su personalidad, su histrionismo y su propuesta, la de la motosierra, que abre más interrogantes que las que cierra.

Y en nuestro Chile los medios de comunicación llenan sus titulares con que no podemos estar peor, de que ya no se puede vivir, dando cuenta de los trenes de Aragua, los cogoteos, los portonazos, la ausencia de crecimiento. Entremedio, los abogados de los motochorros de las élites económicas se frotan las manos poniendo toda la plata que sea necesaria para eludir el pago de impuestos y pasar por blancas palomas. Entre los abogados se cuenta quien en sus tiempos mozos perteneciera a las juventudes comunistas (JJCC) y que, porque con plata se compran huevos, termina asumiendo causas en defensa de prohombres de derecha. Entre ellas destacan las que implicaban a Andrés Chadwick, en sus tiempos de ministro del interior de Piñera, y a la familia de Jaime Guzmán. Se trata de un cuento en desarrollo, pero muy ilustrativo de que todo está patas arriba.

Por suerte tuvimos unos juegos panamericanos donde el gobierno sacó premio con una organización que se quisieran otros países, cuando los opositores apostaban a que sería un soberano fracaso. Para rematarla Chile obtuvo más medallas que nunca cuando teóricamente estamos peor que nunca.

La guinda de la torta es el proceso constitucional en el que ya estamos en su tramo final. La paradoja reside en que quienes no querían este proceso, quienes se agarraban con uñas y dientes a la constitución del 80 se apropiaron del proceso llevándose la pelota para la casa. Aprovechando que han logrado presentarnos una constitución a su pinta, que consolida el modelo de sociedad que tenemos, ahora nos piden que votemos a favor de una nueva constitución. Y quienes promovieron todo esto, pensando en una constitución que abriera paso a otro modelo de país, sin imaginar nunca que saldría una propuesta constitucional peor a la que ya tenemos, nos piden que votemos en contra para seguir con la que tenemos.

Todo patas arriba. A seguir remando contracorriente.

noviembre 15, 2023

¿Quién fue el libertador de Chile?


El General José San Martín, el prócer argentino, se llamaba José Francisco de San Martín y Matorras: Nació en 1778 en el Virreinato del Río de la Plata, de padres nacidos en España. Con 6 años, en 1784 viaja a España, donde vive, estudia, ingresa a la academia militar y combate a Napoleón como teniente coronel. En 1812, a la edad de 28 años regresa a Cuyo, metiéndose de cabeza en el caos en que estaba sumido el Virreinato de la Plata por la invasión de Napoleón a España.

Consigue, en medio del caos la independencia de Argentina y en sus delirios de grandeza, empieza a concebir la independencia de América del Sur. Es así como una vez independizada Argentina, San Martín resuelve organizar el “ejército libertador” de América del Sur, gracias a la excelente preparación y experiencia de estratega que había adquirido en la academia militar y ejército españoles.

Todo esto teniendo como referencia la revolución francesa y aprovechando que España estaba ocupada por Napoleón y que las invasiones inglesas habían disminuido fuertemente la capacidad de España como Estado y reducido el apoyo a sus colonias americanas. Con ello debilitó su conexión con América del Sur, abriendo espacio para los levantamientos que se abrirían paso en las colonias.

En el caso argentino uno de los revoltosos y con ganas de extenderse a todo el continente, fue el General San Martín. Expansión que fue detenida por Simón Bolívar. Si bien San Martin se hizo fuerte en Mendoza y Cuyo, en el resto del Virreinato de la Plata los conflictos con sus compañeros sublevados, y en particular con el poder central instalado en Buenos Aires, disminuyó sus posibilidades de ser presidente de Argentina.

Dado que en Argentina no le habrían inflado mayormente, empezó a pensar en grande, en un plan para liberar a Latinoamérica. Para ello se fijó como objetivo derrocar al gran poder de la zona, el Virreinato de Lima. Esto implicó que tenía que empezar por planificar el paso a través de la majestuosa cordillera de los Andes. Travesía no menor, comparable a la planificación para atravesar los Alpes por parte de Aníbal.

Pero Chile, no era "moco de pavo". La declaración de independencia de 1810 era más que nada un papel dado que las fuerzas españolas resistían bien y de hecho ganaron la batalla de Rancagua, la que en Chile es llamada el desastre de Rancagua. Es así como el General San Martín es derrotado en la batalla de Cancha Rayada, cerca de Talca en 1812.

¿Cuándo entra en escena Bernardo O´Higgins? En Mendoza, José San Martín organizó y adiestró un pequeño ejército de 4000 hombres y allí se habría unido O´Higgins, quien hasta este minuto no cortaba ni pinchaba. Quienes sí roncaban, eran los hermanos Carrera, formados militarmente en España, al igual que San Martin. Todo apuntaba a que los hermanos Carrera debieran haberse unido a San Martin, pero habría ocurrido todo lo contrario, se enemistaron, aparentemente porque les hacía sombra en sus ambiciones.

Es así como aparece O´Higgins, quien entabla amistad con San Martín, a punto tal que terminan siendo "hermanos" en una misma logia masónica. La pertenencia a la masonería les hizo impulsar con fuerza la importancia de la educación y el desarrollo de las bibliotecas, actividades que la iglesia católica mantuvo estancadas. Por otra parte, todo apunta a que la masonería participó en el financiamiento para la organización y cruce de los Andes, la que se realizó con éxito en unas tres semanas en el verano de 1817. En este aspecto se debe resaltar el genio de San Martín en la organización y ejecución de esta travesía, de carácter épico considerando la envergadura del desafío que implicaba atravesar la cordillera. Desafío que pone a prueba el dicho "querer es poder", y que revela la importancia del estudio y preparación personal, de la motivación, y de la fuerza de voluntad que tendría San Martín.

Si bien no todos los criollos de Chile apoyaron el cruce de los Andes, entre ellos los hermanos Carrera, sí tuvo el apoyo de Manuel Rodríguez, alias el guerrillero. El caso es que la campaña chilena de San Martín fue exitosa para sus objetivos dado que bajo su mando tuvo lugar la batalla de Maipú, el 5 de abril de 1818, fecha que quizás merecería celebrarse más que el 21 de mayo, día de las glorias navales que terminó con una derrota.

Al final de la batalla de Maipú, San Martín profirió su famoso grito "La Patria es libre". De allí que algunos crean que es a San Martín, antes que a O´Higgins, a quien debiera considerarse como el verdadero "libertador" de Chile.

De allí que a quien escribe estas líneas, que no es historiador ni mucho menos, extrañe que los historiadores chilenos sigan proclamando a los cuatro vientos que O´Higgins es el libertador. Para el suscrito, el General San Martin merecería dicho honor. Sospecho que no se le proclama como tal porque nació en suelo argentino.

Todo lo escrito es fruto de un intercambio epistolar sobre el tema con un gran amigo. Si estamos equivocados, ojalá algún lector me lo haga saber con pruebas al canto para rectificar.

noviembre 10, 2023

Mis razones para votar en contra

Ya se conoce la propuesta constitucional que se plebiscitará el próximo 17 de diciembre, en poco más de un mes. Las opciones en juego son claras: a favor y en contra. No hay más alternativas. Para quienes no nos gusta la constitución actual, y quienes quisimos tener una nueva constitución, no podemos estar en peor escenario.

Tendremos que elegir entre algo que no nos gusta y algo peor. Nunca imaginé siquiera estar en este trance. Veo a no pocos opositores, felices porque están jugando un partido en el que cualquiera sea el resultado, ganan al proclamar “O votamos A FAVOR O NOS QUEDAMOS CON LA Constitución del dictador … de cualquier manera pierde”.

Esta proclamación es de mala leche, es la clásica politiquera de baja estofa, la de un combate en el que al derrotado se le refriega con la expresión: “de cualquier manera pierde”. Y para refregarlo a uno ya en la lona plantea la alternativa “con la constitución del dictador” omitiendo que la actual no es la original del 80, sino que tiene sucesivas reformas aun cuando preserva sus características esenciales por las cuales se aspira modificarla.

Lamento que la constitución que salió de la comisión de expertos y que fue enmendada unilateralmente por el consejo constitucional, no se plebiscite. Tengo la certeza, que si en la papeleta estuviesen las tres alternativas en juego: la actual, la de la comisión de expertos, y la que emergió del consejo constitucional, ganaría por paliza la de la comisión de expertos. Pero la realidad de los hechos es que estamos ante una elección binaria.

No pocos se amparan en la necesidad de votar a favor para cerrar el proceso. Es un engaño, una falacia. El proceso se cierra legitimando la constitución que emerja como ganadora: la del 80 con sus modificaciones o la nueva constitución. Todo demócrata que se precie de tal debe aceptar el veredicto de las urnas. Votando a favor o en contra, el proceso de cierra, no se abre un nuevo proceso y así lo ha reconocido el propio gobierno.

Sin embargo, las características de este cierre vendrán dadas por el resultado del plebiscito. Si la diferencia entre una y otra opción es reducida el proceso seguirá entreabierto, sangrando. La razón es muy simple: porque el texto constitucional que se somete a nuestra consideración estaría lejos de unirnos, como lo proclamaron y postularon urbi et orbi quienes inclinaron la balanza en el proceso anterior.

Cualquiera con dos dedos de frente se percata que no está hecha con amor, ni es una que nos una, ni la casa de todos. Sí lo habría sido la constitución propuesta por el consejo de expertos que se esmeró por producir un texto que recogiera un espíritu unitario, que incluyera todo lo que nos unía, y excluía lo que nos dividía. El resultado fue una constitución minimalista que contenía todo aquello en que concordábamos.

La pregunta que quizás nos haría Sócrates sería ¿es posible tener una constitución hecha con amor? ¿una constitución que nos una? ¿una constitución que sea la casa de todos?

Desgraciadamente, a mi modesto entender, la ultraderecha no resistió la tentación de meterle mano, de hacer uso y abuso de su mayoría en el consejo, para introducir enmiendas que encorsetan al país bajo un marco que difícilmente perdurará. Un marco que no recoge un malestar de larga data, que no ayuda a encauzar, enfrentar y resolverlo.

Mi voto en contra se fundamenta, en lo grueso, en que la propuesta constitucional no hace sino consolidar un modelo de sociedad que refuerza, en vez de aminorar, la desigualdad imperante. Una propuesta que estimula una visión individualista por sobre una visión solidaria, que promueve la segregación en lugar de la integración. Me hago eco del refrán que dice "más vale diablo conocido que santo por conocer".

En columnas siguientes espero dar rienda a los aspectos específicos de mi postura.

noviembre 06, 2023

La tercera edad en pugna con la tecnología

Foto de Marvin Meyer en Unsplash

Un gran amigo que está en la tercera edad, que algunas llaman dorada, y que no vive en un país subdesarrollado como el nuestro, sino que en un Gran Ducado europeo tuvo que pasar más de una hora u media solucionando un problema con su impresora causado por una mala manipulación con consecuencias desastrosas: no pudo imprimir nada dado que se le atascó el papel. Por suerte supo abrir la tapa de la impresora para desatascarla. Su impresora compite con la que tengo, por lo vieja que es: no es wifi, ni inalámbrica. Funciona con cable, igual que la mía. La única diferencia entre ambas impresoras, es que la de él es marca Canon y la mía, Brother.

Bueno, para resolver su problema, el papel atascado, como buen ingeniero que es este gran amigo mío, tuvo la luminosa idea de ponerse a leer las instrucciones del manual que conservaba. Luego de sucesivas vueltas descubrió que el buffer de la impresora estaba atascado. Para los no entendidos el buffer es una suerte de almacenamiento temporal de lo que se quiere imprimir. Al ser incapaz de eliminar lo que había en el buffer, no encontró nada mejor que imprimir todo lo que se había acumulado en el buffer. Sin duda que todo lo descrito es para llorar, pero no para morirse. Perdió tiempo y hojas, además de quedar agotado mentalmente, seguramente pensando en cómo puede haber personas que crean que la tecnología está para ayudarnos y no para estropearnos la existencia.

El tema creo que va más allá de lo tecnológico. Hoy, frente a cualquier error nuestro, las consecuencias pueden ser catastróficas, como es perder lo que hayamos escrito y no hayamos guardado oportunamente, o cuando se nos pierden los whatsapps sin que siquiera sospechemos los motivos. En el pasado, si bien cometíamos errores, las consecuencias no eran tan catastróficas, eran más “reparables”. Es el precio de la modernidad en que estamos.

Todo esto me hace recordar cuando andaba en coche por caminos de tierra o pavimentados, y de repente nos perdíamos, o nos habíamos pasado de largo. Retrocedíamos o dábamos media vuelta y subsanábamos el problema. Ahora si andamos en una autopista y por esas cosas de la vida no salimos por donde debíamos haber salido, sonamos, puesto que debemos llegar hasta el pueblo o la ciudad siguiente para subsanar nuestro error u olvido.

Algunos dicen que esto ocurre cuando la velocidad de los avances tecnológicos es mayor que la velocidad o capacidad de aprendizaje, que en el caso de los adultos mayores puede mostrar signos de fatiga. De allí la fastidia, recelo o rechazo que en no pocos de ellos producen los avances tecnológicos, y las ganas que tienen de irse a la punta del cerro, lejos del mundanal ruido, para disfrutar de un atardecer.

octubre 27, 2023

Revolución en Chile (parte 3 de 3)

Acá la última parte de lo que rescato del libro de una gringa, Sillie Utternut, que no es sino el pseudónimo de dos chilenos de tomo y lomo. Uno de ellos, Guillermo Blanco, talquino, Premio Nacional de Periodismo en 1999, y Carlos Ruiz-Tagle. Ambos, rescatan muy sabrosamente el ser chileno, como cuando la periodista recoge el siguiente diálogo entre los extranjeros afincados en Chile:

“Mire, el pueblo chileno es muy distinto de lo que Uds. Creen. No son bailarines de danzas tropicales, ni ociosos que se caen de siesta en cualquier esquina. Este es un pueblo inteligente, dinámico. Yo he trabajado con ellos y los conozco. Es impresionante la facilidad con que captan lo que se les explica. Y es increíble lo que un chileno puede hacer con un trozo de alambre”.

“Se descompone una plancha, un motor, una llave, y viene uno de estos maestros chasquilla, con un alambrito y la apariencia menos importante que se pueda imaginar. Y repara la avería ¡No sé cómo!

Prosiguiendo con sus indagaciones en busca de antecedentes revolucionarios en este pintoresco país, la gringa escuchaba:

“Entiendo que en Chile ha habido revoluciones, a pesar de todo” dijo uno, en tanto que una dama manifestaba que “lo que hace falta es un gobierno de orden”. “¿Sin dictadura? preguntó la periodista gringa. La respuesta fue inmediata: “Exacto, dictadura ya tuvimos, y creo que nos dejó vacunados para siempre. A mi pobre marido lo persiguieron en forma inaudita. Imagínese que un día lo corretearon a lanzazo limpio los guardias a caballo”. “¿Y vino una revolución?” “No del todo” fue la respuesta. “¿Cómo es eso? Insistió la gringa. “Lo botamos sin mover un dedo”. No comprendo respondió Sillie. “Justamente, sin mover un dedo, nadie movió un dedo. Nadie trabajó; nadie estudió, hasta que el caballero se dio por aludido y se mandó cambiar”.

“Sí, la última fue para derrocar a un dictador. A un hombre que comenzó gobernando legalmente, y después perdió la brújula y creyó que se encontraba en otro país latinoamericano”.

Respecto del ambiente político-social que se vivía, el siguiente comentario es ilustrativo del carácter único, que al menos en esos años, imperaba en nuestro país:

“Si estuviéramos en cualquier otro país latinoamericano … casi en cualquier otro, la conclusión sería: habría revolución. Pero estamos en Chile, donde existe una gran conciencia jurídica, un formidable respeto a la constitución y sus leyes. Y parte de la tradición nacional consiste en saber perder en las luchas políticas, por ardorosas que hayan sido. La norma latinoamericana de intentar una revolución cada vez que se pierde en las urnas no rige acá, se cree en el valor del sufragio”.

Todo esto, y más, está en este libro “Revolución en Chile” de Sillie Utternut que reencontré por azar en  Pullay, cuando por esas casualidades de la vida me invitaron a visitar una pequeña biblioteca que nunca imaginé pudiera existir por esos lares.

Si no lo tiene, búsquelo hasta encontrarlo. Es un fiel retrato del Chile de ayer que se mantiene incólume hasta la fecha con tan solo variaciones marginales.

 

octubre 25, 2023

Una oportunidad perdida

Foto de Mikhail Pavstyuk en Unsplash

Hace poco más de un mes atrás la figura presidenciable mejor posicionada, Evelyn Matthei, afirmó que no estaba disponible para poner su capital político para aprobar la constitución en camino de ser propuesta en diciembre próximo. Tenía varios y severos reparos a algunos de sus acápites, pero en lo fundamental su frustración obedecía a que este proyecto constitucional no estuviera siendo fruto de un acuerdo más amplio, que fuera más allá de la derecha.

Hoy, a pesar de sus reparos y frustración, afirma que votará a favor. No podía ser de otro modo dado el mundo del que proviene y representa. Y lo hace, en lo fundamental para cerrar un proceso abierto desde hace cuatro años, asumiendo que con ello se despeja la incertidumbre en la materia.

Dudo que un triunfo a favor reduzca la incertidumbre puesto que se abre un nuevo escenario marcado por una constitución cuyo sesgo hacia la derecha es más que evidente en circunstancias que el proceso constituyente fue gestado desde las entrañas de la izquierda. En tal sentido el resultado no podría ser más paradojal, a punto tal que se podría afirmar que a la izquierda le habría salido el tiro por la culata.

Desgraciadamente temo que más que un voto a favor en vez de reducir la incertidumbre, la incremente. Una constitución partisana, conservadora, integrista, cuasi religiosa y engañosa, llena de subterfugios y trampas como la que se está proponiendo, difícilmente nos traerá la paz y el desarrollo al que aspiramos. Esta intuición, asentada en la población, explica la ventaja que el voto en contra tiene hasta la fecha como lo ilustran las sucesivas encuestas. Habrá que ver si se consolida, o si la atosigante y bien aceitada publicidad en que se ha empeñado la derecha política y económica será capaz de revertir esta ventaja de quienes están en contra.

Se ha despilfarrado una oportunidad única de obtener lo que muchos ansiaban: la de tener una constitución que nos una, que sea la casa de todos. Recordemos que el proceso anterior fracasó por atender las demandas de tan solo un sector del país aprovechando la mayoría de convencionales alcanzada. La soberbia los hizo fracasar. Hoy estamos ante un escenario similar, pero donde ahora la mayoría ahora está en manos del sector opuesto. La mayoría alcanzada por la derecha y la ultraderecha, a pesar de sus expresiones de buena crianza iniciales, a la hora de la verdad no resistió la tentación de pasar máquina, de desmantelar la democracia al reducir el espacio para legislar, constitucionalizando aspectos destinados a introducir más amarres a los ya existentes, en vez de reducirlos.

Al inicio de este proceso confiaba en que hubiera un aprendizaje del proceso anterior que me inducía a votar a favor. El borrador que emergió del consejo de expertos, consensuado entre representantes de todos los sectores alimentó esa esperanza. Sin embargo, la introducción de enmiendas por parte de los republicanos sin mayor interés por alcanzar acuerdos, desnaturalizaron el borrador. Es así como a nuestras manos llegará una propuesta constitucional que me está forzando a votar por la opción en contra. Mi deseo de cambiar la constitución del 80 es para tener más democracia, no menos; más derechos, no menos; más libertad, no menos; más justicia, no menos; más igualdad, no menos; más estabilidad, no menos; más desarrollo, no menos.

Todo apunta a que quienes han elaborado esta propuesta constitucional que se plebiscitará, han tenido presente las palabras de Jaime Guzmán Errázuriz, ídolo de cabecera de muchos de ellos: “La Constitución debe procurar que si llegan a gobernar los adversarios, se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría, porque – valga la metáfora – el margen de alternativas que la cancha imponga de hecho a quienes juegan en ella sea lo suficientemente reducido para ser extremadamente difícil lo contrario”.


octubre 22, 2023

Revolución en Chile (parte 2 de 3)

Siguiendo con el libro titulado Revolución en Chile escrito por una periodista norteamericana Sillie Utternut, y estando ya en la segunda mitad de la década de los 50 del siglo pasado, en vísperas de unas reñidas elecciones presidenciales que tendrían lugar en 1958, en el exterior se temía el estallido de una revolución. Numerosos periodistas extranjeros vinieron a ser testigos de una singular experiencia. Entre ellos estaba Sillie, quien al caminar los las calles de Chile y detenerse ante los numerosos kioscos de diarios y revistas de antaño, leía los rojos titulares apocalípticos:

“Siniestro crimen. Solo han encontrado la cabeza, descuartizaron a otra mujer en Apoquindo: ¡horroroso!”

“Crimen de horror de padre desnaturalizado. Mató a su hijito de 2 años a puñaladas. Todo porque ensució sus zapatitos nuevos”

“Confesó a asesino de La Vega: lo maté porque me dijo cachetón”

La gringa pregunta a su acompañante ¿suceden mucho estas cosas? La respuesta fue directa: “Todos los días. ¡Si en este país ya no se puede vivir!”

Sillie sigue caminando y se encuentra con un señor gordo de bigote cano, agricultor, que se lustraba los zapatos frente al palacio de gobierno de La Moneda. Él explicaba a nuestra gringa que con la ayuda de otros agricultores había “hecho este país”. Sillie no salía de su perplejidad ante tamaño lenguaje. Este pionero agricultor dividía el país en “nosotros” y “ellos”.

- “Nosotros” llamo a la gente de nuestra misma categoría, y “ellos” son una especie de antinosotros- explicaba el agricultor. La gringa estupefacta, insiste: ¿Cree posible dividir el país en estas dos categorías?”.

- “¿Dividir al país? ¿Está loca? El país es de nosotros. Ya le he dicho que lo hicimos nosotros. Ellos, por sus vicios, especialmente el del alcohol, no tienen donde caerse muertos”.

Pensar que este diálogo tuvo lugar hace más de 70 años revela que existen corrientes subterráneas que se mantienen contra viento y marea. El “nosotros” y “ellos” parece ya formar parte de nuestras tradiciones y hasta el presente todo apunta a que somos incapaces de romper esta dicotomía destructora.

En unos días más tendrán la tercera parte de esta trilogía en torno a un libro que vale la pena leer. Como para decir que no hay nada nuevo bajo el sol.

octubre 18, 2023

Revolución en Chile (parte 1 de 2)


 Unos años después de llegar a Chile, en la segunda mitad de la década de los 70, en mis años ariqueños, caminando por mercados de revistas y libros viejos, encuentro un libro cuyo título no dejó de llamarme la atención: Revolución en Chile. Su autora, una gringa, Sillie Utternut. Sin tapa, totalmente estropeado, me lo llevo por 100 pesos de entonces para leer algo que fue escrito en tiempos de la segunda administración del General Ibañez y en vísperas de las elecciones presidenciales del 58. Elecciones ganadas por Jorge Alessandri, alias El Paletas, cuyo slogan de campaña fue “A Usted lo necesito”.

No obstante haber sido escrito hace ya tanto tiempo -¿eran otros tiempos?- no pocos de sus acápites conservan una vigencia sorprendente, al menos en lo medular. Si alguno de quienes me leen conserva el libro en algún rincón olvidado de sus casas, le sugiero lo desempolve, sacude y devore. Les aseguro que no se arrepentirán. A continuación, van algunas de las ideas contenidas en este libro.

La gringa Sillie fue una periodista norteamericana enviada a Chile para reportear respecto de una eventual revolución que se estaría a punto de producir. Al arribar a Chile tuvo que dar una conferencia para “los chicos de la prensa”. No obstante estar recién llegada y venir a recoger antecedentes, parecía ser ella la que tenía que rendir cuentas.

-¿Qué le parece Chile?- le disparó un periodista apenas pisó tierra chilena. Ya le habían anticipado que esta sería una de las primeras preguntas que le harían. Su respuesta no se hizo esperar: “Es un país maravilloso. Espléndido clima, lindas mujeres, excelentes vinos”. Los periodistas presentes hincharon sus pechos.

-¿Qué candidato cree que va a ganar las elecciones?- lanzó otro reportero. Sillie respondió: “No lo sé. soy extranjera, no conozco el ambiente¨. “Por eso es importante su opinión, no tiene prejuicios, es imparcial” retrucó el periodista.

A poco andar, Sillie detecta en Chile un gran valor por todo lo foráneo. De las marcas registradas observa que un alto porcentaje, sobre el 70% tienen nombres ingleses, y no encontró a nadie que supiera decir en español buffet, closet o gasfiter. Incluso en pleno centro de la capital Santiago, encontró un negocio de artesanía nacional llamado “Chilean Souvenirs”. ¿Hemos abandonado este hábito de extranjerizar? Por esos años este exagerado respeto por todo lo extranjero ¿sería indicio de la inquietud de un pueblo que sueña con trascender sus fronteras y aprender de otros más civilizados? Según lo explicaba entonces un joven sociólogo, esto se correspondería con una cierta tradición nacional llamada siutiquería.

En una de sus correrías, nuestra gringa se topa con un ascensorista, de entonces de filiación política radical, a quien luego de vencer su reticencia inicial a manifestar su opinión respecto de la pregunta ¿habrá revolución?, responde en forma fulminante: “No señora. El chileno es más aguantador que pisadera de micro. No se aburre nunca de que lo embauquen”. Toda una filosofía.

El aire que se respiraba por esos años estaba completamente politizado. El tema candente en calles, esquinas, bares y oficinas, no era otro que el de la política. Nadie obligaba a los chilenos a hablar de política: lo hacían por su propio, inte4nso e insaciable gusto. y de la forma más curiosa imaginable: despotricando contra la política. Cuando algo olía a podrido, se dejaba caer todo el peso del escarnio: “ahí está metida la política”, “eso es pura política”. Nadie parecía recordar la elemental definición de que la política es el arte de gobernar. Toda esta mentalidad fue la que condujo a que por esos años el presidente no fuera otro sino un militar elegido por la voluntad popular y que alegaba como virtud la de no ser político. El General Carlos Ibañez del Campo.

 

octubre 05, 2023

A 35 años del triunfo del NO

Hoy se conmemoran 35 años del triunfo con que el pueblo de Chile le dijo NO a la perpetuación de un régimen cuyos partidarios, hasta el día de hoy se niegan a identificar con una dictadura. Negacionismo a la carta. Acá y en todas partes la ultraderecha vuelve por sus fueros. En Argentina, uno de los candidatos presidenciales con mayores posibilidades de triunfo, sin arrugarse siquiera, minimiza los horrores de la sangrienta dictadura. Argentina al reducir los desaparecidos de 30 mil a menos de 10 mil. En Chile vamos por igual camino.

Imposible olvidar lo que fue la gesta del 5 de octubre de 1988. Yo estaba en Arica, era parte de un grupo clandestino que nos reuníamos en nuestras casas para deliberar y escribir libremente. Un grupo llamado La Aventura del Pensamiento, nombre propuesto por el legendario Jaime Barros Perez-Cotapos, médico pediatra que había sido relegado por la dictadura a Arica. Famoso por sus extravagancias de todo orden. Siempre de buen humor, de verbo sin igual, comprometido con la causa de los pobres. Había sido senador por la región de Valparaíso en representación del partido comunista del que se salió para conformar un movimiento de ultraizquierda, Espartaco, que tuvo corta vida. También se incorporó con mucho entusiasmo el doctor Salvador Urrutia, entonces presidente del Colegio Médico, gran hombre, amigo de todos y querido por todos. No fuimos pocos. Entre ellos Juan Prado, Jaime Rodriguez, Alvaro Silva, Luis Salgado, Oscar Arancibia, Patricio Arancibia, Mauricio Néspolo, Octavio Arratia, Santiago Arata. No sé si se me escapa alguien. Algunos ya no están, se fueron a la eternidad. Tuvimos también visitas ilustres como las de Juan Podestá, Sergio Bitar, Ignacio Balbontín y otras que no alcanzo a recordar.

Para el plebiscito, como La Aventura del Pensamiento participamos activamente haciéndonos cargo del escrutinio paralelo al del comando oficial del NO en prevención a cualquier intento de manipulación de los resultados. Eran tiempos de la planilla Lotus 1-2-3, de fax, sin celulares ni internet. Junto con jóvenes profesionales y estudiantes que se sumaron con entusiasmo al desafío de enfrentar la maquinaria oficial, conformamos un equipo de trabajo que iba desde los apoderados de mesa, apoderados de local, enlaces y quienes estaban en el centro de cómputo cuya localización se mantuvo en secreto para evitar que fuera allanado en caso que el régimen pretendiera desconocer nuestra victoria.

Fuimos los primeros de todo Chile, desde Arica, quienes entregamos vía fax los resultados obtenidos en la comuna, resultados que anticipaban nuestro triunfo, que la dictadura había sido derrotada en las urnas, con un papel y un lápiz. Pero aún teníamos que contener la respiración, no podíamos cantar victoria porque la dictadura no reconocía nada, posponía la entrega de los cómputos oficiales. La dictadura, vía el subsecretario de entonces, Cardemil, se resistía a asumir la derrota. Solo cuando el comandante de la Fuerza Aérea, el general Mathei, dijo que había ganado el NO, pudimos respirar. Las horas de tensión impedían celebrar como lo merecíamos.

Habíamos ganado. Se iniciaba un largo y pedregoso camino que aún continúa sin que aún lleguemos a buen puerto.

Abrazo!

 

octubre 01, 2023

En el día de los viejos

Foto de Bruno Martins en Unsplash

Hoy, 1 de octubre, es el día internacional de las personas en edad según lo estableció la Asamblea General de las Naciones Unidas hace ya más de 30 años, en 1990. Es el día de los que coloquialmente llamamos, los viejos, y que más elegantemente llamamos adultos mayores. Me encuentro entre ellos, hace ya 15 años.

El peso de los mayores de 60 años dentro del país se ha duplicado en tan solo 30 años, desde un 9% al 18% como consecuencia de la baja en la tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida. Si bien estas cifras están referidas al país que habito, la tendencia es similar donde quiera que se esté, al menos en los países del primer, segundo y algunos del tercer mundo. Y al paso que vamos, para el 2050, si es que el mundo sigue existiendo, en Chile pasaríamos a ser un tercio de la población total.

A pesar de que se dice que la sociedad no nos trata bien, mi experiencia como viejo, a ha sido tremendamente positiva, al menos hasta ahora. Si he sentido alguna discriminación, no ha sido negativa, sino todo lo contrario.

El envejecimiento es un proceso natural que debemos acoger con los brazos abiertos. Si bien vivimos en una sociedad que glorifica la juventud, no debemos perder de vista que toda etapa en nuestras vidas tiene sus gracias.

Llegar a viejo siendo autovalente, autónomo, independiente, con ganas de seguir revolviendo el gallinero es un logro que no es por azar. Para ello deben concurrir lo que he llamado las cuatro saludes: la salud física, la salud mental, la salud social familiar y la salud financiera. Y bien sabemos que ellas dependen fuertemente de la vida que hayamos tenido antes de llegar a la vejez.

Por ello me tomo la libertad de abrazar a todos los viejos, a sentirse orgullosos de ser tales, de apreciar sus ventajas, como son las de mirar las cosas, el devenir, desde cierta altura; de habernos quitado de encima las responsabilidades y tensiones que nos han acompañado a lo largo de nuestra vida laboral; de observar y acompañar el desarrollo de nuestros hijos y nietos.

Por todo esto, como dijera en un almuerzo con otros amigos, donde estaba uno de sus hijos con su pareja, alzando las copas dije: “Arriba los viejos, el futuro es nuestro, tenemos todo un futuro en nuestras manos. Hoy es el primer día del resto de nuestras vidas”.

No pudimos sino reírnos a carcajadas de nosotros mismos. 

septiembre 27, 2023

Símil futbolístico del proceso constituyente

Foto de Sandro Schuh en Unsplash

Ya estamos entrando a los tramos finales del proceso constituyente y las distintas piezas se están moviendo. Frente a la pregunta que más de alguien me ha hecho ¿qué vas a votar? ¿a favor o en contra? Mi respuesta hasta ahora ha sido invariable: Me pronunciaré una vez que salga a luz la propuesta que emerja del consejo constituyente y sepa su contenido. No antes.

La razón es muy simple. Si bien soy un ser tanto racional como emocional, en estas materias procuro comportarme con la mayor racionalidad posible, sustraerme de presiones e influencias indebidas, así como de guiarme por lo que creo más conveniente para el país antes que mi propio interés. Esto último puede sonar un tanto cursi, pero no lo es. No necesariamente lo que me conviene a mí es lo que conviene al país.

Haciendo un símil con un partido de fútbol, lo anterior no impide que podamos opinar respecto de las características de juego y los comportamientos de los jugadores en la cancha.

Podríamos decir que hubo un primer tiempo en el que los jugadores en cancha fueron los expertos designados en partes iguales tanto por la cámara de diputados como por el senado. Para sorpresa de no pocos, el partido se desarrolló con normalidad, sin mayores incidentes, donde los jugadores tuvieron un comportamiento de guante blanco. A los camarines se llegó con una suerte de empate expresado en una propuesta, o un borrador que muchos calificaron como una suerte de constitución minimalista, en la que moros y cristianos decidieron incluir todo aquello en lo que coincidían, dejando de lado lo que podría producir cierto escozor. Primó el criterio de una constitución que nos una, la casa de todos.

Con este resultado –la propuesta constitucional minimalista- entraron a la cancha para este segundo tiempo, los mismos equipos, pero con nuevos jugadores, todos electos por la ciudadanía. En este segundo tiempo, el partido adquirió otro tenor, el juego cambió radicalmente, se tornó más agresivo -se modificaron artículos, se introdujeron enmiendas, etc.-. Había más jugadores de un equipo que del otro y la tentación por pasar máquina no pasó desapercibida. No es para menos, por algo habían sido electos. El partido se volvió unilateral. Los partidarios de uno de los equipos están esperando ganar por goleada. Sus contrincantes temen la goleada.  

Sin embargo, el partido aún no ha terminado, quedan minutos de juego donde todo puede ser. Hay goles (artículos, enmiendas) que pueden ser invalidados por el comité de árbitros que está tras el VAR. La mayoría quiere que este partido termine bien porque no habrá otro partido y la gente quiere que se zanje luego esto. Que termine bien supone que una gran mayoría ha decidido dar vuelta la página de una vez por todas por un buen tiempo con una nueva constitución.

Recuerdo partidos donde todo se resolvió en el primer tiempo; otros donde en el segundo tiempo, uno de los equipos entró como una tromba, dando vuelta el marcador. También recuerdo otros, en los que todo se resolvió en tiempo suplementario. Y también están esos otros partidos en los que los penales desequilibraron la balanza. Todo puede ser. Suspenso.

Difícil, muy difícil, pero no imposible. No pierdo la esperanza.

septiembre 14, 2023

Fiestas Patrias empantanadas

En una suerte de previa a las fiestas patrias, a medio siglo del golpe, este 11 de septiembre pilló al país, empantanado más que nunca, sin la capacidad para asumir ni resolver la grieta, el abismo que existe en el seno de nuestra sociedad. Una grieta que no solo afecta a víctimas y victimarios, sino a todas las esferas, sean estas políticas, económicas, sociales como culturales. Unos ponen el acento en las causas e inevitabilidad del golpe, otros en las atrocidades emanadas del golpe. Desde distintos sectores se pronuncia el nunca más con distintos significados.

Los presidentes vivos –Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet, Sebastián Piñera y Gabriel Boric- han suscrito un documento que encierra un compromiso por el respeto, cuidado y fortalecimiento de la democracia y los derechos humanos, siempre.

La oposición, en particular la UDI, resolvió desmarcarse emitiendo su propia declaración donde enfatizan la inevitabilidad del golpe en razón al quiebre social, político e institucional al que habría sido conducido el país por parte de la Unidad Popular (UP). Lo único inevitable es la muerte. Todos estamos condenados a pasar a mejor vida, moros y cristianos, ricos y pobres, mujeres y hombres, más temprano o más tarde. Nadie se salva. Todo el resto es evitable, está sujeto a nuestra voluntad. El golpe era evitable, pero faltó suficiente voluntad de entendimiento. Las partes se mantuvieron en sus cabales. Esfuerzos hubo, todos infructuosos, pero ello no convierte en inevitable al golpe.

Sin querer queriendo, ambos extremos del espectro político dominaron la escena retroalimentándose mutuamente, echándole más leña a la hoguera para anular todo esfuerzo de entendimiento. Las FFAA chilenas y sus cómplices pasivos, con el respaldo de la desembozada intervención norteamericana abrocharon un golpe que ese mismo día Salvador Allende esperaba conjurar mediante un llamado a plebiscito. Para evitar la salida democrática a la crisis, se anticipó el golpe.

Importa destacar que el golpe es inseparable de sus consecuencias. Es incongruente estar de acuerdo con el golpe, pero no con lo que trajo consigo en miles de compatriotas. Justificar el golpe es justificar todas y cada una de sus consecuencias, en particular las incontables violaciones a las DDHH, la barbarie perpetrada por las FFAA contra sus propios compatriotas, contra lo que en su momento denominaron “el enemigo interno” dentro de la mal llamada “seguridad interior del Estado”.

Preciso es reconocer que, sin lugar a dudas, hubo una importante proporción de quienes, de buena fe, respaldaron el golpe en razón de la severa crisis imperante. Nunca imaginaron lo que sobrevendría. Lo hicieron pensando que sería para superar tal crisis mediante una convocatoria anticipada a elecciones presidenciales y parlamentarias. Nada de eso ocurrió, muy por el contrario, fue un golpe para, desde el primer minuto, refundar el país, cercenar las libertades públicas, extirpar el marxismo, y exterminar a dirigentes opositores “como ratones”, tal cual tituló un vespertino de la cadena periodística mercurial.

Un golpe que traía bajo el brazo un manual de acciones a emprender provisto por la Escuela de las Américas para enfrentar la infiltración “marxista-leninista”. Manual que fue acompañado del libro “El Ladrillo”, para imponer, a sangre y fuego, un modelo económico, el neoliberal. Libro provisto por los cómplices pasivos formados en la Escuela de Chicago. De esta manera mataron dos pájaros de un tiro. Para todo esto se incurrió en una violencia represiva estatal sin freno, desmedida, y que tuvo como propósito infundir miedo por la vía del amedrentamiento, la inhibición y la anulación a cualquier costo de toda forma de disenso.

Más allá de los errores de la UP, que no fueron pocos, en ningún caso alcanzaron los horrores en que incurrieron las FFAA. Tampoco alcanzan a justificar el golpe, el cual estaba cantado desde antes que asumiera Allende. Hicieran lo que hicieran Allende y la Unidad Popular, su gobierno estaba condenado de antemano. El secuestro y asesinato del general Schneider, comandante en jefe del Ejército por parte de un comando paramilitar, es la prueba indesmentible de que la ultraderecha en complicidad con la derecha no trepidaría en usar a las FFAA para impedir lo que las instancias democráticas habían resuelto.

Las heridas siguen abiertas y no se visualizan signos para cerrarlas por parte de quienes son los victimarios. Desgraciadamente no se visualiza arrepentimiento alguno de parte de estos últimos. Incluso más, si se volviera a producir una crisis política y económica de envergadura como la de entonces, me temo que la tentación por repetir la historia estaría a la vuelta de la esquina.

Mientras tanto, para estas fiestas patrias la cueca y el rodeo gozarán el privilegio de ser candidatas a estar en la nueva constitución que se está fraguando. Sería la primera constitución del mundo en el que, per secula seculorum, se consagren, respectivamente, como baile y deporte nacionales. Solo faltó incorporar la rayuela como deporte nacional. Y quién sabe por qué no se incluyó en la constitución la comida nacional. Probablemente por la disputa que se generaría entre los partidarios de la empanada, el choripán, el pastel de choclo, la humita, la cazuela y quien sabe cuántos otros platos. Ardería Troya.


septiembre 09, 2023

Partieron las eliminatorias: Uruguay y Chile

Foto de Fauzan Saari en Unsplash

Ya partió la bolita para las eliminatorias del próximo mundial de futbol. A Chile le tocó jugar con Uruguay de visita en el Estadio Centenario de Montevideo. En Chile no había mayores expectativas dado que no se encuentra en buen pie el futbol chileno.

En Uruguay sí había mayores expectativas, aunque no exentas de temores o desconfianzas hacia el entrenador argentino, Marcelo Bielsa, y a determinadas decisiones adoptadas por él resistidas por no pocos. Las opiniones en Uruguay estaban divididas respecto de decisiones del cuerpo técnico que no había convocado a figuras que eran referentes, entre las que destacaban Suárez y Cavani. Otra crítica estaba centrada en que el entrenador era argentino, en circunstancias que en el pasado el entrenador de toda selección uruguaya siempre había sido uruguayo. También se le reprochaba que ninguno de los equipos que ha dirigido no ha ganado nada y que solo ha dirigido equipos sin mayor peso en el concierto mundial.

Lo concreto es que Uruguay ganó a Chile por 3 a 1 en una actuación convincente que al menos momentáneamente, ha acallado las críticas. Yo pensé que Uruguay iba a golear, lo que no ocurrió porque Chile no estuvo tan mal como pensaba que estaría. No fue avasallado como me temía y conociendo la forma en que juegan los equipos que dirige Bielsa, siempre hacia adelante, con todo. La primera hora fue equilibrada, no se vio a un Uruguay ansioso desde el primer minuto, muy por el contrario, se le vio tranquilo, confiado, esperando su oportunidad, la que llegó pasada la media hora mediante un juego colectivo de toque que pocos minutos después se vio coronado con otro gol de gran factura. Irse al descanso con una ventaja de dos goles y con el juego desplegado, es para tranquilizar a cualquiera.

Si bien mi corazón está partido en dos –Uruguay y Chile-, a la hora de la verdad me inclino por Uruguay. y creo que hoy por hoy, futbolísticamente veo mejor a Uruguay que a Chile. ¿Razones?

Uno, el entrenador de Uruguay se atrevió a no convocar a viejos tercios que cerraban el paso a nuevas generaciones; el entrenador de Chile, en cambio, no se atrevió, y ha convocado a viejos tercios que ya están un tanto fundidos.

Dos, el grueso de los jugadores de Uruguay juega en las ligas más competitivas del mundo, no así los jugadores de Chile. Esto me daba una pauta de lo que ocurriría en el partido. Si bien siempre puede haber sorpresas en el futbol, en general, probabilísticamente, suele darse la lógica dada por los antecedentes disponibles.

Tres, la generación dorada ha quedado atrás sin que se visualice un relevo de similares pergaminos, a diferencia de Uruguay que ya muestra nuevos estandartes que hicieron olvidar a los históricos.

Mi pronóstico es que Chile no clasifica al mundial, en tanto que Uruguay es posible que se clasifica, diría que tiene altas posibilidades de clasificar, pero nada seguro. Los únicos seguros que veo clasificar son Brasil y Argentina. Y por lo mostrado ante Argentina, si la indisciplina no traiciona a sus jugadores, también veo clasificado a Ecuador. Argentina solo pudo ganarle en su casa con un tiro de pelota muerta golpeado magistralmente por un Messi, que sigue brillando por su juego y su modestia sin igual.

 

septiembre 05, 2023

Jardineando y cocinando

Foto de Katie Smith en Unsplash
Todos los días despierto con mi mujer, Cielo, sorprendidos de seguir vivos, conscientes, y de seguir juntos en esta vida donde las peripecias están a la orden del día y donde es tan fácil dar pasos en falso. A primera hora de la mañana había ido a la feria trayendo salmón que degustamos al almuerzo con arroz de acompañamiento y ensaladas de apio y tomate. Luego me puse a hacer tierra de hoja, cargarla a la carretilla y empezar a distribuirla a los pies de los manzanos como forma de abonarlos para sigan vivos, sanos y dando sus buenos frutos, que como no escapará a vuestra comprensión, han de ser manzanas como no podría ser de otra forma. ¡Imagínense manzanas dando peras! Sería signo de que el mundo se ha vuelto loco, je je.

Luego me entre a casa, cuando ya estaba oscuro y para preparar un pollo al pisto. Puse a dorar las presas del pollo (4 muslos cortos) en aceite, luego los reservo en un bol. Mientras doro los pollos pico una cebolla, un choclo y un par de dientes de ajo. En el aceite de la olla donde doré los muslos de pollo, echo la cebolla, el choclo y el ajo, revolviendo lentamente para que se impregne del aceite y la grasa que dejó el pollo, y le echo una pisca de sal de mar, pimienta y paprika. El concepto “pisca” lo asocio a una cucharada pequeña rasa.

Revuelvo lentamente y una vez que la cebolla esté dorada echo los muslos de pollo. Dejo a fuego lento y mientras tanto pico 4 tomates grandes y maduros. Una vez picados, los echo a la olla y dejo que hierva. En eso estoy mientras escribo estas líneas. Ha transcurrido más o menos una hora, por lo que voy a ir a ver cómo está, pero presumo que ya debe estar listo. Permiso, voy a ver.

Ya está listo, así que apagué el fuego y dejo la olla ahí mismo reposando. Va a ser nuestro almuerzo de mañana con arroz o papas de acompañamiento.

 

septiembre 01, 2023

La cueca y el rodeo en la Constitución


En una de sus enmiendas, en el marco del proceso constituyente, la derecha procura incluir en la constitución la declaración del rodeo y la cueca como emblemas nacionales. En la comisión correspondiente ya logró superar la primera valla con una mayoría de votos, en tanto que una minoría tan solo osó abstenerse.

La derecha hizo pesar su aplanadora, su mayoría sin asco alguno, tal como en el proceso constituyente anterior, lo hizo la izquierda. Le asiste todo el derecho dado que cuenta con la mayoría para hacer lo que se le antoje.

Hay una diferencia, ahora se sabe en qué terminó el proceso constituyente anterior, en un contundente rechazo a la propuesta constitucional elaborada por la convención. Los sectores ultra desde la izquierda quisieron darse un gustito que terminó costando caro. Existe una experiencia: si se desestima lo ocurrido, corremos el riesgo de que este proceso termine igual, en un rotundo fracaso.

La derecha debe saber que en ninguna constitución del mundo se incluyen su deporte nacional ni su baile nacional. Si es por eso también debiésemos incluir nuestra gastronomía nacional, nuestra empanada de pino, nuestro pastel de choclo, nuestra cazuela. Absurdo.

La pregunta que podríamos hacernos es ¿por qué la derecha está incluyendo esta enmienda? ¿Por qué la chilenidad está en riesgo? ¿para reforzar la identidad nacional? ¿para negociar otras enmiendas? ¿para que lo que salga de este consejo constituyente sea rechazado en el plebiscito de salida y quedarnos con la que más les gusta, la constitución del 80?

Creo que la derecha está incluyendo esta enmienda como moneda de cambio para negociar otras enmiendas de mayor relevancia para sus intereses.

A estas alturas del partido, teniendo la manija del consejo constituyente, particularmente al partido republicano, le debe interesar que el texto que salga sea aprobado para atribuirse la aprobación alcanzada como prueba de su capacidad para asumir responsabilidades de Estado.

Algunos piensan que a la izquierda le interesará que lo que salga sea rechazado, ya sea para insistir con otro proceso constituyente, ya sea para impedir que la derecha salga con la suya. El punto no es tan claro porque bien sabemos que después no habrá otro proceso hasta quien sabe cuándo. A ello cabe agregar que seguiríamos con una constitución, la del 80, que de tiempo en tiempo seguiría estando en la picota, lo que nos haría perpetuar una inestabilidad política, económica y social en la que nadie gana.

Del consejo de expertos emergió una propuesta constituyente a la cual se le están incorporando enmiendas.  Cabe recordar que la propuesta que se está debatiendo en el consejo logró el milagro de respetar los bordes definidos por un congreso nacional en el que las fuerzas gubernamentales y opositaras están más o menos equiparadas. En consecuencia, lo que se está debatiendo en el consejo es una propuesta constitucional minimalista que incluye aquello en que prácticamente todos los sectores políticos estuvieron de acuerdo.

Por lo expuesto, tengo la sensación de que la introducción de enmiendas no haría sino echarle pelos a la sopa. Quizás cabría atender una que otra enmienda, pero con mucho cuidado para no estropear el pastel.

Por mi parte confieso que me inclino por aprobar lo que salió del consejo de expertos, pero si le echan muchos pelos a la sopa, terminaré por rechazarla, dependiendo sí de las enmiendas que le introduzcan.