abril 19, 2013

¿Demoler o recuperar las Escuelas Concentradas'

A más de 3 años del terremoto, sus secuelas persisten. No podría ser de otro modo dada la envergadura del fenómeno telúrico. Luego de un primer período de perplejidad, seguido por una de diagnóstico y propuestas, ya se observa la puesta en acción de la recuperación de la ciudad de Talca que testimonia el empuje de sus habitantes y autoridades. No pocas decisiones son discutibles y generadoras de discordia. Para unos, reconstruir es aprovechar para modernizar, para otros, es volver a construir lo que había. Unos ponen énfasis en rescatar la tradición, otros en apostar hacia el futuro.

En este plano extraño la ausencia de una mirada global destinada a identificar aquellos edificios emblemáticos que debemos rescatar de lo que había. En este proceso debemos estar presentes todos, y cuando hay discrepancias, dirimirlas democráticamente, vía plebiscito comunal.

En Talca se observa que entre las decisiones más controvertidas se encuentra la demolición de las escuelas concentradas localizadas en una zona neurálgica. Decisión que sorprende debido a que el Consejo de Monumentos Nacionales ha declarado a las ex Escuelas Concentradas Monumento Nacional, sin perjuicio que su oficialización se encuentre en tramitación en el Ministerio de Educación. Esta declaración representa un reconocimiento, a nivel nacional, del valor social, histórico, cultural y arquitectónico del edificio y su uso colectivo. Al igual que al Mercado Central, se le reconoce un valor que va más allá del metro cuadrado, que entronca con la tradición, con el respeto a la historia, a generaciones pasadas. En este plano, la modernización no tiene por qué ser incompatible con el respeto a las tradiciones.

Recuerdo cuando caminaba por los parques de Berlín, mi asombro por su tamaño, la cantidad de áreas verdes, en zonas céntricas del más alto valor monetario y que en Chile ya habrían abierto el apetito de las inmobiliarias. Incluso, a quienes me acompañaban les decía que en Chile estas áreas ya habrían sido devoradas por los intereses inmobiliarios. En Alemania, y en Europa en general, el respeto por la historia suele estar por encima de intereses transitorios de grupos de poder.

Es indispensable que las decisiones en este ámbito estén imbuidas de rigor y reflexión, independientes de tentaciones pecuniarias, resistentes a corruptelas porque sus secuelas son de largo aliento que afectarían a generaciones que van más allá de las actuales. Lo razonable, cuando hay discrepancias, que las decisiones sean avaladas por la ciudadanía vía plebiscitos comunales, como lo postula el movimiento liderado por Giorgio Jackson, Revolución Democrática (RD), y que en Talca se ha expresado con mucha fuerza. Quizá sea esta una ocasión para ponerlas en práctica.

Incendio en la pradera educacional

Foto de Than Tibbetts en Unsplash
La destitución de quien fuera Ministro de Educación, Harald Beyer, ha desatado las más iracundas reacciones en las esferas de gobierno, responsabilizando a la oposición parlamentaria de crispar el clima político, la paz social. Por la forma con que el gobierno había asumido la acusación constitucional, es evidente que constituye una derrota de proporciones porque apostó a la división opositora movilizando a todas sus huestes y todos los recursos posibles. Primero en la Cámara de Diputados, y esta semana en el Senado, fracasando en ambas.

Entre los botones más grotescos se incluyen la asignación de recursos a un fondo para la educación municipal y la entrega de un informe que daría cuenta de una mejora en los puntajes Simce. Desafortunadamente, cuesta creerle al gobierno cuando afirma que la oposición actúa electoralmente, y que el gobierno no. Esta dicotomía es la que tiene a la credibilidad gubernamental por los suelos.

Lo que estaba en juego con la destitución de Beyer era algo más de fondo que dimes y diretes de última hora. Beyer representó a quienes quieren perfeccionar el modelo educacional que tenemos; la oposición, incluyendo en ella al movimiento estudiantil y la ciudadanía que lo apoya, en cambio, aspira modificarlo de raíz. Como dijera en su oportunidad, en sus tiempos de dirigente estudiantil, Camila Vallejo: “mientras ellos quieren podar el arbolito, nosotros queremos extirparlo de raíz”. Esta dicotomía está bien representada con el slogan “educación pública, gratuita y de calidad”, en oposición a la educación mercantilizada.

Lo que se ha denunciado en la educación superior, gracias al movimiento estudiantil, el lucro en las universidades, es lo que ha puesto sobre la mesa este otro slogan: “no al lucro”. El país está cansado del drenaje de recursos desde los más pobres a los más ricos; está cansado del endeudamiento de los de abajo para el enriquecimiento de los de arriba. Con el agravante, en el caso de las universidades, que este drenaje es ilegal y que por décadas se ha hecho la vista gorda. Mientras no se corte este drenaje, lo más probable que los estudiantes sigan movilizados, porque tras ellos están sus padres, con trabajos cada vez más precarizados que no quieren seguir endeudados y abusados.

La destitución es una invitación a reflexionar al respecto y recordar que la educación es un derecho.

abril 11, 2013

Mechoneo en buena onda

Todos los años los alumnos nuevos que ingresan a las universidades son sometidos a un mechoneo, que desgraciadamente, un muchos casos se asocian a universitarios que deambulan por las calles en harapos, pintarrajeados, pidiendo limosna para recuperar sus prendas de vestir retenidas por sus compañeros de cursos superiores.

Por fortuna, hay otros casos, más silenciosos, menos escandalosos, más innovadores, más creativos, más solidarios, de los que no se habla ni escribe. De uno de ellos, escribiré en esta ocasión.

Es el caso de la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial de la Universidad de Talca, cuyo Centro de Alumnos y Dirección de Escuela, que optó, en conjunto con la Municipalidad de Talca, por organizar un mechoneo llevando a los alumnos nuevos a uno de los dos campamentos existentes en Talca, el campamento “El Paso” para realizar actividades de limpieza del sector en que se encuentra localizado, y actividades recreativas para los hijos de quienes lo habitan.

Se trata de un campamento habilitado sobre un terreno producto de una toma y que en su momento fue basural. Las condiciones de vida ambientales de quienes allí viven son deplorables: sin alcantarillado, sin recursos. Este campamento existe desde hace 12 años sin que a la fecha sus habitantes tengan una casa digna de seres humanos en los tiempos actuales. Se les ha prometido una solución habitacional dentro de un año

Para desarrollar las actividades de limpieza –desmalezamiento, retiro de basuras acumuladas, pintadas de rejas, plantación de árboles-, más de 70 mechones y alumnos de cursos superiores, junto con dirigentes estudiantiles, pusieron sus brazos y manos; el municipio sus palas, carretillas, grúas y camiones. Todo esto, en la esperanza de que quienes allí viven pueden hacerlo en mejores condiciones.

Para los nuevos alumnos universitarios fue una experiencia inolvidable, dado que desconocían la existencia de esta realidad, y los comprometió para desarrollar nuevas actividades de apoyo al campamento en el curso del año. Para las familias residentes en el campamento fue una jornada especial, que los compromete a seguir luchando por mejorar sus condiciones de vida.

No es primera vez que la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial innova en estas materias. Ya en años anteriores ha sido distinguida a nivel nacional por parte del Instituto Nacional de la Juventud. La solidaridad y la innovación parecen ser atributos que la distinguen.

abril 10, 2013

El modelo educacional chileno

Foto de Unseen Studio en Unsplash
En Chile, históricamente la educación se ha concebido como un medio de ascenso económico y movilidad social. La relevancia que se le dio desde la primera mitad del siglo pasado se revela con el sello que acuñó el gobierno de Pedro Aguirre Cerda en los años 30: “Gobernar es educar”. Desde entonces los esfuerzos estuvieron orientados a la cobertura, de modo que la educación estuviese al alcance de tod@s como una de las formas más efectivas de salir de la pobreza. Es así como en la primera mitad del siglo pasado se instauró la obligatoriedad de la educación básica y que posteriormente, en las postrimerías del mismo siglo, se extendió hacia la educación media . La importancia que el país asignaba a la educación se refleja en un gasto que hasta los primeros años de la década de los 70 fue del orden del 7% del PIB, financiado casi totalmente por el Estado. Esta realidad cambia significativamente en la década de los 80, cuando el Estado se retrae significativamente, alcanzando a aportar tan solo un 2,4% del PIB en 1990, delegando gran parte del esfuerzo educativo en las familias.

Recién en el presente siglo el gasto en educación recupera sus niveles históricos, pero con un significativo cambio en su estructura. Actualmente, el aporte de las familias chilenas al financiamiento de la educación es uno de los más altos del mundo, y es uno de los factores claves que están tras el movimiento estudiantil en curso. Esto, porque para la sociedad chilena, la educación ha sido concebida históricamente como un derecho, y por consiguiente el Estado tenía la obligación de proveer educación gratuita. Antes que el beneficio privado que generaba la educación, se valoraba su beneficio social, su contribución a la formación de las personas y al desarrollo del país.

El origen del modelo educativo chileno actualmente vigente se remonta a una visión inaugurada en 1981 con el denominado “proceso de municipalización de la enseñanza”, posteriormente consolidado y consagrado con la Ley Orgánica Constitucional de la Enseñanza (LOCE) elaborada por comisiones de expertos designados por la dictadura encabezada por Augusto Pinochet. La promulgación de esta ley tuvo lugar el 10 de marzo de 1990, el día antes que Pinochet, conservando la comandancia en jefe del Ejército, entregara su presidencia a la coalición opositora triunfante en 1989.

La LOCE, promulgada con rango tal que no basta una mayoría simple para cambiarla, buscó plasmar el fundamentalismo de mercado en el campo educacional. En el ámbito político la derecha tomó sus resguardos mediante las siguientes acciones: a) imponiendo un sistema electoral binominal que ha sobrevalorado su peso político en el parlamento; b) estableciendo los quórums calificados para dificultar los cambios a la constitución; y c) controlando los principales medios de comunicación nacional –el mercurio y la tercera-.

Este fundamentalismo se expresó en una reducción del rol del Estado en materia educativa, alentando la incursión privada mediante la subvención pública a establecimientos educacionales privados. El acento se puso en el resguardo de la “libertad de enseñanza”, sin prestar similar atención al derecho a la educación. La LOCE permitió el financiamiento público a instituciones de educación básica y media con fines de lucro, sin mayores requisitos respecto de su creación y la calidad de su funcionamiento. En paralelo las escuelas públicas municipales funcionaron con subvenciones irrisorias basadas en la asistencia a clases de los alumnos . El resultado es lo que las pruebas nacionales estandarizadas han evidenciado: una educación pública y privada de mala calidad.

Bajo los 20 años de gobiernos de la Concertación esta legislación no experimentó mayores modificaciones por no disponerse en el Congreso de las mayorías requeridas en virtud de una correlación de fuerzas políticas condicionada por un sistema electoral binominal que sobrerepresenta a la minoría, esto es, a la derecha. La ausencia de estas mayorías, generó un ambiente orientado a no herir “susceptibilidades” de poderes fácticos, o no alterar mayormente el “clima político”, o por entrar en la lógica de las privatizaciones neoliberales-. Lo concreto es que desde 1990 hasta 2010, los sucesivos gobiernos democráticos de la Concertación no tuvieron la capacidad, la fuerza y/o la voluntad suficiente para efectuar los cambios demandados al modelo educacional.

En el año 2006, sorpresivamente, l@s estudiantes de secundaria coparon la agenda informativa, tanto por la fuerza de sus movilizaciones como por la envergadura de sus planteamientos. Las masivas protestas estudiantiles de entonces, si bien partieron por temas operativos tales como los pases escolares y el precio de la Prueba de Selección Universitaria (PSU), terminaron por objetar la educación en su conjunto, desde la formación del profesorado hasta la LOCE, pasando por la jornada escolar completa (JEC), la gestión, la segmentación, el financiamiento y el estatuto docente, entre otros temas. Buscaron remover los cimientos de una visión de la educación basada en la activa promoción del financiamiento privado y el retraimiento del financiamiento público.

L@s estudiantes pusieron sobre la mesa lo que estaba escondido bajo la alfombra: los problemas que enfrentaba la educación en Chile: segregación, exclusión y desigualdad social. El llamado movimiento pingüino no hizo más que poner de manifiesto esta realidad que el país no fue capaz de prever oportunamente. En esa ocasión, bajo el gobierno de Bachelet, el actual presidente Piñera, sostuvo :
“Creo que hay que saber escuchar a los estudiantes y yo prefiero mil veces ver a los secundarios levantarse por la mala educación que nos condena a la desigualdad y la injusticia, que verlos indiferentes a lo que ocurre en nuestro país”.

Posteriormente, agregó que
“Llegó el momento de enfrentar la verdad y no solo hacer discursos e inauguraciones, porque tal como está, el sistema educacional chileno se está convirtiendo en una máquina de desigualdades, por lo que llegó la hora de hacer cirugía mayor”.

Si bien el movimiento pingüino no fue en vano, sus resultados estuvieron por debajo de sus expectativas. Durante su transcurso se obtuvo la renuncia del entonces ministro de Educación, la atención de los medios de comunicación y de la clase política nacional, y la generación de una ley general de educación (LGE), promulgada recién el año 2009, en reemplazo de la LOCE. Ella fue fruto de negociaciones consensuadas a nivel de expertos y de los principales actores políticos representados en el parlamento, que no alcanzaron a modificar mayormente el modelo educacional imperante. El mar de fondo se mantuvo intocable: un modelo educativo desigual que no ha podido legitimarse.

La LGE que emergió en reemplazo de la LOCE, eludió los principales temas cuestionados por l@s estudiantes: la municipalización y privatización de la educación pública. En consecuencia, la LGE no logró alterar mayormente las bases conceptuales, los fundamentos, los cimientos sobre las cuales se construyó el sistema educativo bajo la LOCE.
Lo señalado da cuenta de la existencia de gobiernos, los de la Concertación, que condujeron al país por un sendero en base a la política “en la medida de lo posible”, donde “lo posible” era determinado por una derecha que se había asegurado políticas de “amarre” en la que había dejado ciertas esferas intocables y con las que la Concertación acabó pactando. Las movilizaciones estudiantiles del 2006 reprocharon a los partidos de la Concertación haber arriado sus banderas en aras de lo posible, de un tipo de realismo y pragmatismo que no hacía más que reproducir las lógicas imperantes durante la dictadura. A la derecha le reprocharon su resistencia a modificar un modelo que desde su vigencia ha generado una educación segregada, excluyente, desfinanciada, y de mala calidad.

Educación básica y media
Hasta la década de los 70, la institucionalidad de la educación básica y media estaba centrada en una educación pública que abarcaba más del 90% de la matrícula total y que era financiada íntegramente por el Estado. Ella era complementada por una educación privada sin financiamiento estatal. A partir del proceso de municipalización emprendido en los inicios de los años 80, el Ministerio de Educación se desentiende de los más de 3,000 establecimientos de educación básica y media, que pasan a depender de los municipios en que se localizan, traspaso que se hizo junto con un financiamiento basado en el subsidio a la demanda en función de la asistencia de l@s alumn@s a clases, el que se extiende a establecimientos privados subvencionados con y sin fines de lucro. Se configura una educación estatal municipalizada, una educación privada pagada y una educación privada subvencionada por el Estado, con la posibilidad de que esta última podía tener fines de lucro. A poco andar de este proceso, el valor de la subvención estatal por alumno y día de asistencia al establecimiento, experimentó una fuerte reducción por efecto de la crisis que vivió el país en 1982. Este desfinanciamiento provocó un significativo descenso de la matrícula en las establecimientos educacionales municipales.

Posteriormente, en 1993, este esquema se reforzó mediante un esquema de financiamiento compartido, por el cual establecimientos privados con financiamiento estatal podían complementar sus ingresos mediante cobros de aranceles a sus alumnos. A pesar que desde 1990 la subvención estatal comenzó a recuperarse, la tendencia al traspaso de matrículas desde la educación municipalizada a la privada subvencionada, siguió su curso. En la actualidad, la matrícula privada subvencionada ya supera la matrícula municipal, dando cuenta de un proceso de intensificación de la segregación por nivel.

Lo expuesto se refuerza porque los establecimientos privados subvencionados tienen la facultad de seleccionar a sus alumnos, prerrogativa de la que carecen los establecimientos municipales. Selección que termina por discriminar contra los niños y jóvenes provenientes de familias de menores recursos porque el costo de enseñar a dichos niños y jóvenes tiende a ser más elevado. Las consecuencias no se hicieron esperar: los pobres se educan en las escuelas municipales; los no tan pobres en escuelas privadas subvencionadas sin financiamiento compartido; los sectores medios en escuelas privadas subvencionadas con financiamiento compartido; y los sectores más adinerados en escuelas y colegios privados pagados.

Según el índice de Duncan , Chile es el segundo país más segregado en su sistema educativo entre 65 países que rindieron la prueba PISA, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Lo señalado implica que el 30% de los alumnos de las familias más favorecidas económicamente, muy probablemente tendrá, a lo largo de su vida escolar, sólo compañeros de su mismo nivel socioeconómico. Lo mismo ocurrirá con los estudiantes del tercio de menores recursos. En consecuencia, la posibilidad de que un establecimiento educacional se matriculen niñ@s de distintas realidades es casi nula.

Educación superior
Desde el mismo golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 se comenzó a desmantelar la arquitectura vigente para configurar las bases de una nueva arquitectura que con más o menos variantes se mantiene hasta la fecha. Se intervinieron las 8 universidades existentes que operaban con financiamiento esencialmente estatal, complementados con cobros simbólicos, por su baja cuantía, de matrícula y aranceles. Esta intervención tuvo su cara visible en la expulsión de los rectores y su reemplazo por miembros de las FFAA, los que se distribuyeron las universidades bajo el argumento de que habían sido infiltradas por el marxismo-leninismo internacional y que debían ser depuradas.

A partir de 1973, la educación superior quedó sometida a la discrecionalidad de la Junta Militar, la que redujo los presupuestos de las universidades, expulsó a muchos académicos de las universidades, cerró unidades académicas completas junto con el de aquellas carreras más estrechamente vinculadas a las ciencias sociales (filosofía, psicología, sociología, trabajo social, pedagogías, etc.) y promovió a jóvenes de pensamiento liberal en lo económico y conservador en lo valórico para que prosiguieran estudios de posgrado, muchos de ellos en la Escuela de Chicago. Todo esto, con el propósito que a su regreso asumieran cargos de responsabilidad en el ámbito político, económico y financiero.

De esta forma se despeja el terreno para aplicar en la década de los 80 profundas reformas promercado cuyas características centrales se mantienen vigentes gracias a una institucionalidad política que ha asegurado su permanencia (sistema electoral binominal y quórums calificados), ya que toda modificación solo puede realizarse con la aprobación de la derecha política, otorgándole un poder de veto que ha utilizado cada vez que lo ha estimado pertinente.

Como consecuencia de la creación de nuevas universidades privadas y la apertura indiscriminada y desregulada de nuevas vacantes y carreras bajo la nueva institucionalidad creada en tiempos de Pinochet, la participación de la matrícula en las universidades privadas ha ido incrementándose fuertemente en relación a la matrícula en las universidades del Consejo de Rectores (CRUCH ).

Las universidades con financiamiento público, pero que debían complementar con ingresos propios para autofinanciarse, entraron en la lógica del mercado, de la necesidad de competir, recurriendo al cálculo económico convencional. Impregnados de esta nueva filosofía, sus autoridades adoptan decisiones bajo la lógica que guía las decisiones del mundo privado. Si a ello se agrega un Estado ausente bajo el argumento de respetar la autonomía universitaria, se llega a la realidad actual que no ha sido alterada mayormente. De la universidad vigilada por el Estado desde 1973 hasta 1990, se llega a la universidad abandonada a su suerte desde 1990 a la fecha.

En el caso chileno, sus universidades estatales no reciben más que un promedio del orden del 30% de sus presupuestos, viéndose forzadas a cubrir el 70% restante con recursos públicos y privados sobre bases competitivas de mercado.

Esta situación ha forzado a las universidades estatales a entrar en una lógica de competencia con otras universidades en condiciones desiguales, dado que por su naturaleza estatal está sometida a controles de los que se eximen las universidades privadas, incluso aquellas privadas que también reciben aportes públicos. Estos controles limitan su capacidad de gestión e impiden que puedan actuar con la velocidad que los tiempos actuales exigen.

En resumen, las universidades estatales se sienten y encuentran constreñidas, incómodas, maniatadas para operar en un esquema competitivo que debilita su naturaleza pública y distorsiona el proceso decisional al interior de ellas.

A pesar de que las nuevas universidades están legalmente definidas como instituciones sin fines de lucro, en la práctica lucran, comprobándose el ocultamiento de las utilidades a través de los más diversos mecanismos de evasión –sobrefacturación de servicios por parte de terceras empresas relacionadas con los propietarios de las universidades- y sobre las cuales no existe control público alguno-. En el contexto de la lógica económica del Chile actual, el criterio dominante en las esfera oficiales es que la educación sea un negocio más, una mercancía más, un bien de consumo más en la que el lucro es admisible, como lo es también en la educación básica y media.
En síntesis, el proceso que ha vivido la educación chilena, sobre todo desde la década de los 80, es el de la privatización tanto en términos de matrícula como de financiamiento, donde los principios rectores de quienes han empujado este proceso son menos Estado y más mercado. El nivel de privatización alcanzado por la educación superior chilena, se expresa tanto en el financiamiento como en la provisión privada de educación superior: más del 80% del gasto en educación superior recae en las familias y menos del 20% en el Estado, siendo Chile el país donde el Estado menos aporta al financiamiento de la educación superior; y en cuanto a la matrícula, más del 70% de la matrícula total es privada.

En consecuencia, desde los años 80, la educación superior, pasa a ser concebida más como un bien privado que como un bien público en razón de los potenciales mayores ingresos privados que recibirían sus beneficiarios. Por ello, de una matrícula gratuita se pasa a una matrícula pagada. En la actualidad Chile se encuentra dentro de los países que más gastan en educación superior en relación al PIB, pero con una baja participación del gasto público, lo que significa que el gran peso del gasto está siendo cargado a las familias. Junto con Corea, Chile es el país con mayor incidencia del gasto privado dentro del gasto total en las universidades.

En las dos décadas de gobiernos democráticos de la Concertación los esfuerzos dirigidos a modificar sustantivamente este modelo educativo han sido vanos, y no han hecho sino consolidar el modelo instalado sin legitimidad alguna. Lo expuesto está en la génesis de la crisis actual, una crisis de legitimidad y de funcionamiento. El enjambre institucional existente es fruto de una desregulación promovida desde el Estado tanto para la creación de nuevos establecimientos privados de educación básica (escuelas), secundaria (liceos) y superior (universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica) sin mayores exigencias. Sobre la base que es el mercado el que regula, se alentó la creación y funcionamiento de establecimientos sin mayores exigencias. Un mercado desinformado en manos de una publicidad cuyo nivel de inversión y profundidad subliminal no tiene parangón en el mundo. Todo esto en un país que a lo largo de su historia ha considerado la educación como un bien público, como un medio de promoción, ascenso, movilidad social. La vía lenta, pero segura, para ser y tener más.

En la actualidad, con las características que tiene el sector educacional, en vez de contribuir a reducir las desigualdades, las petrifica o agudiza. No obstante que en los últimos 20 años el Estado ha incrementado sustancialmente la cantidad de recursos destinados a la educación básica y media, a pesar de este esfuerzo, el gasto público por alumn@ sigue siendo sustancialmente menor que el gasto privado por alumn@, revelando que el esfuerzo del Estado en educación sigue siendo insuficiente.
Cuando se hace referencia a la mala calidad de la educación pública se omite esta realidad y la crítica, se centra en la eficiencia del gasto público en esta materia. Esta misma crítica olvida el desmantelamiento del sector educacional en tiempos de Pinochet y que los gobiernos de la Concertación ha procurado revertir sin mayor éxito.

Si se aspira cotejar la educación pública con la privada no es posible omitir la cruda realidad actual donde el gasto público por alumno es menos de 100 dólares mensuales, la cuarta parte de lo que en promedio perciben mensualmente los colegios privados por cada alumno matriculado. Mientras no se corrija esta distorsión, agravada por el déficit en el capital social-cultural que arrastran quienes se matriculan en establecimientos educacionales con financiamiento público, las comparaciones y rankings que se elaboren carecen de validez alguna.

Lo que está en juego con la acusación constitucional al ministro de educación no es un tema menor. No tiene que ver con aspectos jurídicos, sino que políticos. Si la acusación es rechazada en el Senado, será un triunfo de quienes aspiran consolidar el modelo educacional actual; si la acusación es aprobada, será un triunfo de quienes aspiran a modificarlo sustancialmente. Tan simple como eso. Por ello, tras cada voto se sabrá qué monos pinta cada uno.

abril 05, 2013

Ahora le toca al Senado

La acusación constitucional contra el ministro de educación Beyer, es consecuencia retardada de las movilizaciones estudiantiles. Otros efectos, pero inmediatos en su momento, fueron las renuncias de los ministros de educación, Zilic en el 2006, y Lavín en el 2011.

En nuestro país, toda acusación constitucional, debe proceder cuando se ha comprometido gravemente el honor o la seguridad de la Nación, por infringir la Constitución o las leyes o haber dejado éstas sin ejecución, y por los delitos de traición, concusión, malversación de fondos públicos y soborno. Se puede acusar constitucionalmente al presidente de la república, a ministros de Estado, magistrados de los tribunales superiores de justicia, al contralor general de la república, a generales y almirantes de las FFAA, a intendentes y gobernadores.

Si bien, por definición la acusación constitucional en Chile debe tener bases jurídicas, en la práctica su naturaleza es eminentemente política puesto que depende de la correlación de fuerzas políticas imperantes en el parlamento. En el caso de Beyer, la acusación está centrada en que habiendo denuncias y disponiendo de facultades fiscalizadoras, no las ejerció.

Presentada la acusación, para informar si procede o no, la cámara de diputados debe escoger al azar una comisión de 5 diputados. En el caso de la acusación a Beyer, los sorteados fueron 3 representantes de la UDI y 2 de la DC. No escapará a su imaginación que la comisión informó que no procedía la acusación. Con este informe los diputados en pleno se reunieron, y la mayoría estimó que la acusación debe seguir su curso, razón por la cual el ministro es suspendido de su cargo hasta que el Senado, en calidad de jurado, declare si Beyer es culpable o no.

A la fecha, desde 1990, se han presentado 19 acusaciones, de las cuales, casi la mitad (9), han sido contra ministros de Estado, y 3 de ellas han sido contra ministros de educación (Arellano, Provoste y Beyer). De todas las acusaciones presentadas, solo una ha culminado con la destitución, y que fue el caso de Provoste. Estas cifras nos dicen que un tercio de las acusaciones presentadas contra ministros de Estado, afectaron al sector educación, lo que da cuenta de un modelo educacional que provoca un fuerte disenso en la población, y cuya gestión por parte del Estado no ha logrado resolverse.

La acusación contra Beyer ya fue aprobada por la Cámara de Diputados, lo que dio origen a diversas expresiones. El candidato presidencial más probable de la derecha, Golborne, al igual que todo el sector, en una suerte de reacción refleja, sostuvo que “la politiquería le ha ganado a la educación”. Para la derecha es politiquería acusar al ministro por no cumplir con sus funciones fiscalizadoras al desestimar denuncias de lucro. Sin embargo, no es politiquería que los partidos que lo respaldan hayan votado en bloque por una nueva mesa en la Cámara de Diputados donde uno de sus integrantes fue destituido en su oportunidad de su cargo como alcalde por defraudación al fisco y de tener una deuda con el fisco por un valor superior a los 280 millones de pesos, poco menos de medio millón de dólares. Tampoco considera que sea politiquería que su bloque haya respaldado a este diputado, Pedro Velázquez, a cambio de su voto en contra de la acusación a Beyer, lo que no les sirvió para rechazar la acusación constitucional.

Por el otro lado, Michelle, enfatizó que "la acusación constitucional es una facultad del Parlamento. Ellos han tomado la decisión soberana de ejecutarla. Hoy día en el Parlamento ambas posiciones se han debatido y la gran mayoría ha decidido seguir adelante con esta acusación". Finalmente remató con "lo que yo apoyo es el fin al lucro y que las instituciones funcionen normalmente". Si bien Michelle dice no al lucro en la educación, también afirma que dentro de la institucionalidad, y para ello es necesario disponer de las leyes y de las facultades fiscalizadoras pertinentes con las cuales actualmente no se cuentan. Para tener esas leyes y esas facultades, es necesario que haya un poder ejecutivo que presente las leyes correspondientes y un parlamento que las apruebe. Por tanto, las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias son un verdadero test respecto de la voluntad del país porque la educación deje de ser un negocio, un bien de consumo, y sea concebido como un bien público, como un derecho. Por tanto, se requiere no solo que la oposición gane la presidencia, sino que el parlamento. Si la expresión de la calle, de las movilizaciones, no se concreta en una contundente mayoría parlamentaria, cualquiera sea el gobierno que tengamos no tendrá más alternativa que administrar lo que hay, como es lo que ha ocurrido en estas décadas. En democracia, para avanzar realmente, el poder ciudadano reside en el voto antes que en la calle. Lo otro, es pura música que favorece a los poderes fácticos. No votar, o votar testimonialmente, es perpetuar lo que hay.

marzo 28, 2013

Guapeando y hablando

El martes por la noche, el país se concentró en un partido trascendental para las eliminatorias del próximo mundial a celebrarse en Brasil. Chile y Uruguay se jugaban el todo por el todo. Mientras Chile venía de perder en Lima, Uruguay como local solo había logrado un escuálido empate ante uno de los colistas, Paraguay.

Chile ganó guapeando, a la uruguaya, en un partido vertiginoso. Desde hace menos de una década que ya nadie daba un peso, ni por Chile ni por Uruguay, porque sus respectivos estilos de juego se habían quedado atrás. Uruguay, por la lentitud y brusquedad de sus jugadores, apostando a los tiros a la olla para el cabezazo o el entrevero. Chile por su juego arratonado, defensivo, con mucho pase lateral o hacia atrás, sin mayores pretensiones, concentrado más que en ganar, en no perder, o hacerlo honrosamente.

Lo que vimos el martes por la noche fue todo lo contrario, a todo dar, a gran velocidad. A pesar de las múltiples bajas de ambas escuadras, de que muchos juegan en el extranjero y con poco tiempo para compenetrarse de las órdenes y estilos de los entrenadores, Sampaoli y Tabaréz. Tuvimos el privilegio de observar un partido que nos tuvo en trance los 90 minutos, con mucho roce y ocasiones de peligro por ambos lados.

Mientras que a Chile le volvió el alma al cuerpo, a Uruguay la clasificación se le pone cuesta arriba. Sin embargo, aún queda trecho por recorrer, y nadie puede descuidarse.

Al otro día del partido, a primera hora llegó Michelle, y por la noche, más o menos a la misma hora del partido del día anterior, habló. Habló en un simbólico acto en una comuna donde vivió su infancia y rodeada de dirigentes sociales para anunciar lo esperado: su postulación a la presidencia. Lo hizo luego de 3 años al mando de una organización mundial, ONU-Mujeres, en un marco de sencillez, con los suyos, sin fanfarrias, modestamente, invitando a construir una nueva mayoría política y social capaz de derribar la gran muralla que nos divide: la desigualdad. Se vio a una Michelle, a sus anchas, feliz de volver al país que la vio nacer y sufrir. Tal como en el pasado el gran desafío era derrotar a la pobreza, hoy parece que no es otro que derrotar la desigualdad, reducirla, y abandonar el estigma que tenemos de ser uno de los países con mayor desigualdad en el mundo. Para lograrlo, en plena semana santa, nos invita a construir un programa de gobierno con ese objetivo central.

marzo 22, 2013

Acusación constitucional

Con la firma de diez diputados de la oposición ha tomado forma una acusación constitucional contra el ministro de educación, Harald Beyer. El tema de fondo es el lucro en la educación, particularmente en la educación superior, lo que está expresamente prohibido por ley.

La acusación se explica en gran parte por las características de un ministro que desde que asumió, al igual que los que le han precedido, no le han hincado el diente al tema. Desde el gobierno se escandalizan porque presumen que se trataría del primer ministro que está abordando en serio el tema. Al respecto se hace necesario puntualizar que hasta el 2006, con la revolución pinguina, el lucro en la educación no era tema, no estaba instalado en la agenda pública. El malestar de entonces terminó sin pena ni gloria con el famoso acuerdo de las manitos alzadas y el resultado de una comisión con participación de todos los sectores que terminó con la LOCE para dar origen a la LGE. Los cambios introducidos fueron de índole cosmético, que no alteraron mayormente el modelo educativo imperante. Fueron cambios “en la medida de lo posible” que dejaron un sabor amargo en unos y otros.

Luego hubo un reflujo, para volver con el movimiento estudiantil del 2011, ahora con un gobierno de derechas, integrado y respaldado por quienes ven a la educación como un bien de consumo, esto es, por quienes son los papis del modelo educativo imperante. Ya no nos gobiernan quienes estaban administrándolo y sin la fuerza política –y/o voluntad política en muchos casos- para modificarlo sustancialmente, lo que pasa necesariamente por mejorar la calidad de la educación y erradicar el lucro en el sector como motor de su desarrollo.

Si la acusación constitucional contra un ministro de educación, irrumpe ahora y no antes, es porque concurren distintos factores. De partida, hoy hay mucha mayor conciencia de que no podemos seguir engañándonos y ocultando el descarado lucro que hay en la educación en general. Hoy más que nunca se sabe que el lucro en la educación superior es ilegal, y que las élites han estado lucrando a tajo y destajo a costa del endeudamiento de los más pobres. Hoy hay denuncias concretas que antes no existieron, y a las que el ministro le hace el quite e ignora olímpicamente. Hoy existen pruebas del delito, y la Universidad del Mar es un claro ejemplo de ello. Hoy se sabe que los conflictos de interés cruzan a muchos de quienes conforman el gobierno, muchos de ellos en el mundo de la educación. De hecho, un anterior ministro de educación, Joaquín Lavín, tuvo que renunciar por ello.  

Todos saben, todos sabemos, ahora más que nunca, que en muchas universidades se lucra descaradamente, y se siente que las autoridades educacionales, faltan a la verdad, y que no son todo lo diligentes ni transparentes para enfrentar la crisis y que las circunstancias aconsejan. Hoy se tiene un ministro cuya soberbia le hace ningunear las conclusiones de una comisión investigadora de la Cámara de Diputados. Hoy ya no se toleran acuerdos de manitos alzadas. Hay una maduración en la sociedad que ya no tolera lo que se toleraba en el pasado.

Esas son las razones de fondo por las que se acusa constitucionalmente al ministro Beyer. Si es posible que se acoja o no, está por verse. La lógica de “en la medida de lo posible” presume que lo posible es lo que determina la correlación de fuerzas políticas en el parlamento, no la calle. Este es un punto central que se hace necesario dilucidar. Si la calle no vota, si quienes conforman los movimientos sociales no votan, la travesía será más larga, más tortuosa. Si los movimientos sociales no se expresan políticamente, difícilmente sus demandas podrán concretarse y lejos estaremos de la posibilidad de que no haya lucro en la educación y de una educación pública, gratuita y de calidad.

La acusación constitucional es un acto de responsabilidad política. Para que nunca más una autoridad pueda darse el lujo de hacerse el loco frente a las ilegalidades de las élites sin que le caigan las penas del infierno.

marzo 14, 2013

Innovando: el caso de Medellín

Para sorpresa mundial, la ciudad colombiana de Medellín, capital de la bella región de Antioquia, con una población por sobre los dos millones de habitantes, acaba de obtener el título de más ciudad más innovadora a nivel mundial. Título concedido por un instituto de caracter mundial (Urban Land Institute), sin fines de lucro, independiente, y cuya misión es promover la creación y mantenimiento de ciudades prósperas capaces de sustentarse por sí mismas, mediante una apropiada distribución de uso de los suelos urbanos.

A dos décadas de la muerte del mayor narcotraficante en la historia, Pablo Escobar, Medellín logra sacudirse del rótulo de ser la ciudad del narcotráfico, y del crimen y la violencia consiguientes, gracias a una estrategia de progreso que incluye la esfera urbanística, social, cultural y tecnológica, impulsada activamente por sus autoridades y habitantes. De ello puedo dar fe, por haber tenido el privilegio de conocerla hace casi una década atrás y volver a visitarla hace menos de 5 años. Me consta que en esos años, la ciudad se caracterizaba por su militarización y sus controles. De hecho, en mis recorridos por razones laborales, debí estar siempre con al menos un acompañante. No hay que olvidar que entonces, Medellín registraba más de 5,000 asesinatos anuales.

Por esos años, ya se veía un Medellín pujante, brioso, cuyos habitantes tienen un fuerte sentido de pertenencia y orgullo, a pesar del estigma de ser considerada como una ciudad violenta. Hoy, Medellín se posiciona a mucha honra como una ciudad pujante y la más innovadora a nivel mundial, luego de competir con 200 ciudades participantes en un concurso en que llegó a la final con otras dos ciudades: Nueva York y Tel Aviv, cuyos presupuestos para emprender innovaciones eran infinitamente superiores.

Medellín ganó gracias a un proyecto urbano integral iniciado hace menos de 10 años, impulsado por su alcalde de entonces, y que incluyó la implementación de un sistema de transporte público que integra la red de metro con buses y teleféricos que facilitan el acceso a barrios populares y su uso por parte de sus habitantes; la descontaminación del río Medellín, la construcción de modernos edificios basada en severas normas ambientales internacionales; el despliegue de establecimientos educacionales de calidad, centros de salud, bibliotecas, parques biblioteca especialmente diseñados por prestigiosos arquitectos, nuevos centros culturales (acuarios, jardines botánicos y museos), y retenes policiales en aquellos sectores que en el pasado eran dominados por la delincuencia.

A Medellín se le cambió la cara: ya no se le asocia con el narcotráfico, sino que con la innovación. En pocos años le cambiaron el pelo! Ellos mismos se lo cambiaron, con el trabajo mancomunado de todos: de sus habitantes, con sus autoridades. Todos juntos!!! Como para emularlos!!!

marzo 06, 2013

¿Chávez ha muerto? ¿Chávez vive?

Moros y cristianos decretan duelos nacionales. De izquierda a derecha se rinden ante un ícono latinoamericano cuyo legado está por verse. Al final, pareciera que todos los muertos son buenos, quizá, con algunas excepciones.

Uno habla y escribe desde dónde está parado, o sentado. Desde su posición. Nadie lo hace en el limbo. Por ello es importante identificarse, de modo que quienes me escuchan o leen sepan desde dónde lo hago, desde qué posición. Para no llamarnos a engaño. Por ello parto dejando claro que Chávez nunca ha podido ser un santo de mi devoción. Como tampoco lo ha podido ser Castro, ni Pinochet. Hoy, todos le cantan loas. Yo, no estoy en condiciones de hacerlo. A continuación van mis razones.

Y nuestros juicios, nuestros pareceres, son resultado de las fortalezas y las debilidades encontradas, con sus correspondientes pesos o valorizaciones que dependen de nuestra formación de nuestras escalas de valores.

Al haber de Chávez podemos contabilizar su defensa de los desposeídos, los de abajo, los siempre postergados, y sus políticas sociales en su favor; su compromiso con la integración latinoamericana; su independencia de USA. Fue un clásico caudillo militar que puso freno a la corruptela de las élites enquistadas en los partidos mayoritarios de Venezuela que se repartían el poder político y económico gracias a los recursos petroleros, que en vez de posibilitar el desarrollo del país, solo ha servido para sumirlo en el subdesarrollo. No fue un clásico dictador porque su génesis es electoral, pero siempre jugó en los límites de la democracia.

Al debe de Chávez está su nula contribución a la integración de la sociedad venezolana, una tarea compleja, pero insoslayable si es que aspiraba dejar algún legado. Es cierto que Venezuela estaba dividida social y económicamente antes de su ascenso al poder, pero ahora que se fue, también lo sigue estando, no sé si más o menos que antes, pero la polarización política sigue presente. El énfasis puesto en la integración latinoamericana, me hubiese gustado haberla visto también a nivel de política interna.

Su personalismo, o su personalidad, le impidió institucionalizar la revolución bolivariana, la que con su muerte, quedó huérfana. Hoy, en Venezuela tenemos instalado un modelo político autoritario, paternalista, asistencialista, que se sostiene con los petrodólares, acompañado de un modelo económico que está dando pie a la aparición de mercados negros de los más diversos productos.

Para mis cánones de lo que se entiende por una verdadera democracia, donde el poder político y económico está suficientemente distribuido como para ninguna persona ni sector pueda salirse de madre, ni subyugar a otros, la democracia venezolana, como tantas otras, es frágil. Si bien contaba con una oposición que lo legitimaba, era una oposición debilitada por su propia composición. Mal que mal, las élites están allí heridas por haber sido desalojadas por Chávez. Élites responsables del propio ascenso de Chávez.

Una democracia frágil porque la separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, era relativa al estar siendo paulatinamente cooptados por el poder ejecutivo encabezado por Chávez. Aunque reconozcamos que esta separación, por lo general es más formal que real, salvo quizá en las democracias más consolidadas.

¿Qué es lo que viene? Difícil predecirlo. Cada vez que cae o muere una leyenda, un caudillo, un dictador, deja tras sí un mar de dudas existenciales. Todo puede ser. ¿Será capaz de sobrevivir, de institucionalizarse, la revolución bolivariana a la desaparición de su líder? Lo dudo. Más bien, temo un retroceso, que las élites vuelvan por sus fueros bajo otros ropajes.

Para la izquierda clásica, Chávez constituye un referente que procurarán convertir en leyenda; para una izquierda renovada, Chávez será un referente solo por su pasión bolivariana en pos de la integración latinoamericana, sus acciones a favor de los más postergados, y su valentía para pararse ante el imperio norteamericano. Claro que con dólares en el bolsillo, porque en ningún momento dejó de venderles el codiciado petróleo a buen precio.

Uno de los dramas no resueltos de estos personajes es el de la sucesión. Cuando mueren, es difícil encontrar a alguien que les llegue a los talones. De alguna manera se las arreglan para ser insustituibles. Cuando ya no están, dejan tras sí una estela de intrigas, rencillas, dudas, disputas difíciles de sortear.

Sumando y restando las fortalezas y debilidades de Chávez, a mi modesto entender, el saldo es negativo, más allá del impacto emocional que siempre nos produce la muerte de alguien, sobre todo cuando tuvo el poder de cambiar las cosas en sus manos.

febrero 28, 2013

¿Pueblos hermanos?

Siempre me ha llamado la atención cuando por momentos nos emocionamos con discursos que proclaman la integración latinoamericana, la hermandad entre los pueblos que compartimos una cultura, un lenguaje, un origen, un continente. Frases rimbombantes, vacías, que nos sirven para hacer gárgaras que se desploman bajo los cánticos guerreros "argentinos mataré, bolivianos fusilaré, peruanos degollaré" destinados a acumular rabia frente a un eventual conflicto. ¿En qué quedamos?

Con esos cánticos, lo demás pasa a ser música. Chile tiene algo que lo hace famoso en el mundo: es un chico que se las trae, que se las da de grande, con fama de expansionista, de estar permanentemente a la defensiva, pendientes de los demás, pensando que nos quieren atacar. De otro modo cuesta explicarse que tengamos un presupuesto de defensa como el que tenemos, unas FFAA "ejemplares, profesionales, disciplinadas" que el pueblo no deja de admirar!

Vivimos cagados!!!! Pendientes de que no nos pasen gato por liebre; de que no nos pasen por arriba, ni por debajo, ni por al lado, ni por delante, ni por detrás.

Casualmente, por estas fechas, el querido gobierno de Chile quiso tirarse a choro y agarró a 3 conscriptos bolivianos que estaban más perdidos que la cresta, o que el teniente Bello. Conozco el norte, conozco esa frontera, y sé que allá hay zonas en que no sabes dónde estás parado. Mal que mal viví más de 20 años en Arica, donde nace Chile. Pues bien, los disciplinados e incorruptibles carabineros de Chile, incapaces de frenar el contrabando, se encontraron con estos conscriptos bolivianos y los agarraron y se los trajeron por violar nuestras sacrosantas fronteras. Y el gobierno que tenemos, que lo que puede hacer mal, lo hace peor, quiso judicializar algo que es netamente político. Los portavoces gubernamentales proclaman: “dejemos que las instituciones funcionen”, lavándose las manos. Sin embargo, ante la reacción del gobierno boliviano y de los propios conscriptos que se negaron a reconocer que estaban en territorio chileno porque no sabían que estaban en él, el gobierno chileno se encuentra con una papa caliente y no sabe qué hacer con ella. Más temprano que tarde va a tener que devolverlos. Pero como tenemos un gobierno “choro”, que se compra problemas gratis, acá estamos.

Mientras tanto cacareemos con la integración. Es la politica de las dos bandas: sonrisas por arriba con patadas en las canillas. Asi difícilmente llegaremos lejos.

Siempre me he preguntado: ¿Por qué Europa fue capaz de gestar la unión europea a menos de 50 años de la última guerra mundial, en el que tres de sus países clave se fueron a las manos, perdón, a las armas, mientras acá seguimos comulgando con ruedas de carreta, sin guerras mundiales mediante, y con FFAA recordando sus gestas de hace más de 100 años atrás? Así, no tenemos vuelta! estamos fritos! ¿hasta cuándo?

febrero 26, 2013

La tesis de la bala loca

La muerte de un dirigente sindical de una de las miles de empresas subcontratistas que el modelo económico chileno ha generado, pone nuevamente al país en ascuas. Si no es por una cosa, es por la otra, pero permanentemente la realidad nos desafía una y otra vez. Empresas subcontratistas al servicio de empresas contratistas.

Empresas contratistas que antes tenían miles de trabajadores sindicalizados y que se han ido jibarizando para centrarse en sus respectivos “core business”, negocios principales, para mejorar su rentabilidad, o sostenerla, en un contexto de liberalización, de globalización, de creciente competitividad, de revolución de las comunicaciones. Por la vía de la tercerización, de la externalización, del outsourcing, las grandes empresas se han ido despojando de la grasa para quedarse con puros músculos.

Juan Pablo Jimenez trabajaba en una de esas empresas subcontratistas, grasientas, que hacen el trabajo sucio, el trabajo marginal que no hace la empresa contratista, en este caso Chilectra. Llevaba 10 años trabajando en la empresa, tenía 35 años, pronto a cumplir los 36. Era el presidente de uno de los sindicatos de la empresa subcontratista, Azeta, un sindicato formado por 40 trabajadores. No olvidemos que el modelito chileno está hecho para que las empresas puedan tener tantos sindicatos como los trabajadores -¿ó la propia empresa?- quieran. Es el modelito que se quiere exportar a nivel mundial con el componente laboral debilitado al máximo, donde cada sindicato pese menos que un paquete de cabritas, o que una chaucha, y el componente patronal fortalecido al máximo.

Pues bien, Juan Pablo, de familia modesta, padre de dos hijos pequeños, trabajador, estaba sentado en una banca al interior de la empresa cuando de repente se desplomó. Se pensó en un desmayo. Se lo llevaron a una clínica. Llegó cadáver. No fue un desmayo, fue una bala.

La Policía de Investigaciones (PDI), a través de uno de sus comisarios, a ´pocas horas de la muerte de Juan Pablo afirma que “recabada una grabación de una cámara de seguridad de la empresa, la línea investigativa nos orienta a que el Jimenez fue víctima de lo que se denomina comúnmente como una bala perdida”. Así de simple, una bala perdida, una bala loca.

Juan Pablo hace rato que estaba cansado de los atropellos a los derechos laborales y los despidos injustificados y que estaba por denunciar ante los Tribunales y la Dirección del Trabajo. De Juan Pablo se recuerda una frase que debiera guiar nuestra conducta: “Prefiero luchar y perder, que perder sin haber luchado”.

La teoría o tesis de la bala loca o perdida es insostenible, es para incautos, para estúpidos, para pelotudos. ¿Eso somos? Por favor! Me recuerda la tesis que las muertes por "la ley de fuga" en tiempos de la dictadura.

febrero 21, 2013

Las relaciones humanas en el sector salud

Foto de National Cancer Institute en Unsplash

La experiencia vivida por un amigo, Francisco José (en adelante FJ), me invita a escribir acerca de la importancia de la relación entre el paciente y el personal que opera en el sector de la salud, particularmente con quienes el paciente más interactúa. Ellos van desde los médicos, enfermeras, paramédicos, nutricionistas hasta el personal de servicio de alimentación que le lleva la comida al enfermo, el personal de servicio de limpieza que efectúa el aseo donde se encuentra hospitalizado el enfermo, el personal de servicio de vigilancia que vela por la seguridad del establecimiento donde se encuentra el enfermo, y el personal administrativo y secretarial.

El paciente que llega a la consulta, clínica, u hospital, por lo general llega en un estado de fragilidad, debilidad y/o precariedad. Por ello, la relación que se da entre el paciente y los que lo rodean, en particular con el personal médico-enfermero-paramédico es profundamente asimétrica. Está quien tiene el problema de salud, que por lo general no sabe nada respecto de cómo resolver su problema; y están quienes sí saben qué es lo que hay que hacer, cómo hacerlo, para finalmente ejecutar los tratamientos y las operaciones.

En todo este entramado orientado a dar salud hay involucrados recursos humanos, tecnológicos, financieros, pero los más relevantes son los primeros, por sus conocimientos y sus capacidades para relacionarse entre sí y con los pacientes, para trabajar en equipo, respetarse mutuamente, pero muy especialmente por la calidad en el trato con los pacientes.

La bolita parte cuando uno o varios trabajadores del sector salud se vinculan con un paciente cuyas capacidades física o mentales, en mayor o menor grado, se encuentran disminuidas. En estos dos últimos años, FJ ha tenido 2 experiencias en este ámbito: una en Santiago, y la última en Talca, de la que aún no sale.

La que FJ vivió en Santiago, la capital del Reino, se caracterizó por su impersonalidad, frialdad, largos tiempos de espera, y alto costo, en la Clínica donde Eduardo Frei Montalva entró vivo y salió cadáver. La vivida en Talca, por el contrario, se distinguió por su rapidez, calidez, trabajo en equipo del personal involucrado. La diferencia esencial se centró en la forma, la actitud con que el personal recibió a FJ, cuya recuperación estaba en sus manos.

La recuperación de un paciente no solo depende de las capacidades técnico-profesionales duras, sino que de capacidades para relacionarse con el paciente: tacto, respeto, apoyo, delicadeza. No da lo mismo un médico que trabaja con discreción, que se da el tiempo para explicarte el diagnóstico efectuado y los fundamentos del tratamiento a aplicar, aclarar dudas, que aquel que no lo hace. Lo mismo vale respecto de los otros profesionales y de todo el personal implicado.

Las características del sector salud son muy particulares, pero me centraré en aquellas que más llamaron la atención a FJ de su experiencia en Talca. Estando postrado vio un trabajo en equipo, tanto en la fase preoperatoria, la operatoria propiamente tal en pabellón, y la postoperatoria. Un trabajo en equipo sincronizado donde cada uno de los integrantes del equipo tiene claras sus responsabilidades y tareas. Los procedimientos están claramente compartimentados. Por tanto, en todo equipo de trabajo deben estar quienes definen qué hacer, cómo hacerlo, y quienes deben ejecutar el procedimiento definido. De otro modo, la recuperación del paciente no será eficaz, ni eficiente.

Actuando con eficacia implica obtener altas tasas de pacientes con su salud recuperada; actuando con eficiencia implica ocupar óptimamente, los recursos materiales, tecnológicos, informáticos de que se disponen.

Para actuar con eficacia, la clave es la forma como el personal de la salud se relaciona con el paciente. Una sonrisa, una palabra, un cariño, una atención, puede hacer la diferencia, facilitando la recuperación. Para actuar con eficiencia, la clave es la ética del personal la que está en juego. Cuidar y ocupar los recursos estrictamente necesarios, ni más ni menos.

En síntesis, trabajar en salud no es broma, es un apostolado, no es para cualquiera, sino para quienes tienen vocación de servicio, de sacrificio.

La experiencia de FJ en la capital del Reino le dijo que el modelo del negocio de la clínica estaba guiado por el lucro, mientras que la experiencia que está viviendo en Talca –porque aún no termina- le está diciendo que el foco parece estar más puesto en el paciente.

febrero 12, 2013

Nerviosismo electoral

Desde las esferas de gobierno, los ataques se han concentrado en Michelle con el claro objetivo de que no triunfe en las próximas elecciones. Lo curioso, es que a la fecha ella aún no ha manifestado su voluntad de postular, o sea, ni siquiera es precandidata, al menos hasta el próximo mes, al afirmar a fines del año pasado, “en marzo hablamos”.

En el gobierno el nerviosismo se ha instalado porque asume que será candidata, o para evitar que lo sea; desde la oposición, también existe cierto nerviosismo, aunque en menor escala, porque no ha confirmado ni desmentido si será candidata. Se ha dejado querer. En todo caso, cuesta creer en la posibilidad de que no sea candidata, porque en este caso se supone que hace rato debiera haber rechazado ser candidata.

Los resultados de las encuestas en mano, respecto de las próximas elecciones presidenciales, otorgan una considerable ventaja a Michelle por sobre cualquiera de sus competidores, ya sea de la derecha gobernante, como en la oposición.

Las razones de los ataques se explican por la necesidad de horadar, destruir la credibilidad y la confianza que Michelle despierta en la ciudadanía. Tales ataques comenzaron desde el inicio de este gobierno y se centran en el rol jugado durante el trágico terremoto-maremoto del 27F. Sin embargo no han logrado mellar la popularidad de Michelle, la que sube ya sea tras un período en que el gobierno se abstiene de atacarla, como cuando la ataca sin descanso. Desde todos los flancos han intentado minar el respaldo sin lograrlo, al menos hasta la fecha.

Para desgracia del gobierno, la ciudadanía parece haberse formado un juicio de Michelle: le cree, le tiene confianza, la aprecia, valores que le son muy caros. Y respecto del 27F, es claro que la ciudadanía ya tiene su juicio formado en torno al escandaloso nivel de desinformación reinante en horas cruciales como consecuencia de la inoperancia de la institución clave para estos efectos: el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile.

Resulta curioso constatar que los ataques provienen desde esferas del gobierno antes que de los precandidatos oficialistas, Andrés y Laurence, lo que solo se explica por los bajos niveles de popularidad que posee el gobierno, que por tanto ya no tiene nada que perder. Aunque a medida que nos acerquemos a la recta final, si es que Michelle resuelve participar en las elecciones presidenciales, inevitablemente, el candidato de la derecha que emerja de las primarias, si es que hay primarias, tendrá que involucrarse en los ataques.

Si bien es inevitable que así sea, porque la política es así, de cara al sol, es lamentable porque la campaña debiera centrarse en el Chile que queremos y en lo que hay que hacer para tener ese Chile que ansiamos.

febrero 07, 2013

Juegos de guerra

El Ministro de Economía, Pablo Longueira, ha afirmado que como en febrero estamos de vacaciones, no hay noticias relevantes, razón por la que nos entretenemos en minucias. Eso debe pensar respecto de la difusión de un video en el que cadetes de la marina, en plena costanera de nuestra principal ciudad turística por excelencia, Viña del Mar, cantan a todo dar: "Argentinos mataré, bolivianos fusilaré, peruanos degollaré".
Apenas tuvo conocimiento del video, el gobierno reaccionó solicitando a la Armada una investigación para establecer sanciones. La Armada, a través de su propio comandante expresó su más enérgico rechazo a los cánticos, los que no serían consistentes con la formación que reciben los cadetes.
Sin embargo, desde las propias filas gubernamentales no faltaron los próceres que en pleno verano quisieron echarle más fuego a la hoguera. Desde la UDI, uno de sus diputados ironizó afirmando: ¿Qué pretende la Armada, que canten la ‘Ronda de San Miguel’? Y desde RN, uno de sus ilustres diputados, Cardemil, sostuvo que “Los soldados no son niñitos de las monjas, están preparados para las guerras”.
La lógica con que ambos personajes respaldan sus dichos se basa en que así ha sido siempre, que no es algo nuevo, y que se hace en todas partes. Estaríamos ante un clásico juego de verano como diría Longueira, pero que revela mucho, revela la mirada de país que estos personajes tenían en el 73. Para el golpe, los argentinos, bolivianos y peruanos, implicados en los cánticos, fueron chilenos que no comulgaban con las ideas de los cabecillas civiles y militares del golpe. Capaz que en algunos de los ejercicios los cánticos de entonces fueran: “marxistas mataré, extremistas fusilaré, izquierdistas degollaré”. En ese tiempo, miembros de nuestras gloriosas FFAA conjugaron muy bien no solo tales verbos, sino que muchos otros, tales como torturar, exiliar, desaparecer.
Siguiendo con las ironías de los diputados que sostienen y respaldan al gobierno, al estribillo de los cadetes habría que agregar “paraguayos torturaré, uruguayos desapareceré, brasileños exiliaré”. Y después nos llenamos la boca con la necesidad de integrarnos.
Por ello tengo la convicción de que muchos de estos personajes, si es que están arrepentidos de algo de lo que promovieron, ocultaron o minimizaron en las décadas del 70 y 80, fue de haberse quedado cortos, de no haber sido más sanguinarios, de modo que no resucitáramos, de habernos dejado vivos.
Lamentablemente esta es la mirada de la derecha clásica, que ve a los vecinos como enemigos, al igual que a muchos de sus compatriotas. No les gusta la dictadura del proletariado, pero sí les gustan las dictaduras militares; no les gusta la lucha de clases, pero la practican. Ojalá el video en referencia, les invite a reflexionar y cambiar, aunque confieso que dudo que así lo hagan.

febrero 01, 2013

Conflictos de interés

Foto de Alexander Mils en Unsplash
Desde el comienzo de este gobierno los conflictos de interés han estado a la orden del día y lo más probable que tales conflictos lo sigan acosando hasta el último día. En esta oportunidad el foco está puesto en el director del Servicio de Impuestos Internos, Julio Pereira.

El tema es el siguiente: Julio Pereira, como ciudadano, arrienda un sitio familiar a la empresa CENCOSUD, del famoso Paulmann, en un valor del orden de los 22 millones de pesos mensuales (unos 45 mil dólares). El valor de arriendo es un valor de mercado, el contrato fue suscrito hace más de 10 años y vence el 2033.

Hasta el momento, no hay pecado alguno. La sospecha empieza a emerger, cuando una de las tantas empresas del holding de CENCOSUD, la empresa Johnson’s se vio beneficiada con una condonación de multas por parte del SII, en lo que se conoció públicamente como el perdonazo tributario a Johnson’s. La defensa de Pereira aduce que la decisión fue adoptada por un tercer organismo autónomo, que el fisco se vio beneficiado porque la condonación se dio una vez pagados los tributos adeudados, y que su actuación se ajusta a la legalidad vigente.

El problema se da no tanto por una suerte de falta de tino o por desprolijidad, o por una oposición política desmedida que ve delitos allí donde no los hay. Nada de eso. Se da esencialmente porque el concepto de ética que tienen quienes tienen responsabilidades de Estado deja mucho que desear. No es primera vez que bajo este gobierno estamos ante una situación de esta naturaleza. Cuando se desempeña un rol público, no basta solo con actuar bajo los marcos legales imperantes, sino que es necesario que la actuación se ajuste a los marcos ético-morales dominantes.

Afortunadamente, al menos en Chile, tales marcos ético-morales constituyen una valla importante que limita nuestro actuar público. Estos marcos, dados por la tradición y la cultura no han podido ser derribados por el exitismo, el individualismo y el neoliberalismo imperantes.
En este plano, la derecha de hoy poco tiene que ver con la derecha de ayer. Jorge Alessandri Rodríguez, el Paleta, el último gobernante de derecha antes de la dictadura, estaría agarrándose la cabeza frente a la ostentación y el desparpajo con que actúa la derecha de hoy.

Hay cosas que cualquier hijo de vecino sabe que no se hacen, no por ser ilegales, sino que por ser impresentable. Y ¿qué es lo que define que algo sea o no presentable? La escala de valores de la sociedad en que estamos. La ética imperante. Así de simple. Por ello cayó en su momento el Ministro de Justicia; por ello, más temprano que tarde, Pereira tendrá que abandonar su cargo. Mientras más tarde caiga, más alto será el precio político que terminará pagando el gobierno.

enero 24, 2013

Signos de más participación

El sábado pasado, en la Democracia Cristiana (DC), se realizaron las primarias para elegir al precandidato presidencial que los representará. La participación de militantes y simpatizantes superó todo pronóstico. Por otra parte, en la semana, los académicos de la Universidad de Talca fueron convocados para elegir a su nueva directiva, y en esta elección la participación también estuvo muy por sobre lo esperado. Por primera vez votó más del 70% de los asociados.

El objetivo, explícito o implícito, que se persigue con implicarse en partidos, asociaciones o sindicatos, y en votar, no es otro que estas organizaciones sean capaces de generar ambientes, climas más amables, más proclives a un desarrollo armónico en el que todos seamos partícipes de los éxitos y fracasos, y de las decisiones involucradas. En este plano existiría un cierto cansancio con esto de que otros decidan por uno, y que estas decisiones tengan un tufillo arbitrario, discriminador, adoptadas entre cuatro paredes por quienes no se hacen responsables de los fracasos, pero sí se vanaglorian cuando de éxitos se trata.

En el caso de la DC preciso es reconocer que es el único y el primer partido político que realiza elecciones para definir su candidato. Los restantes partidos lo hacen a dedo. Incluso algunos inventan un partido para que éste lo unja como candidato. Y este encomiable esfuerzo de la DC fue bien acogido por la ciudadanía, como lo prueba que más de 50,000 ciudadanos se sintieron convocados.

Esto se produce en momentos en que la apatía está dando paso al cansancio, y de este al choreamiento. Existen sentimientos encontrados, porque por un lado se estima que no vale la pena hacer algo porque no servirá para nada, salvo para perder el tiempo; pero al mismo tiempo, se está percibiendo que si no se hace nada, tampoco pasa nada.

Si bien, estoy haciendo alusión al caso chileno, da la impresión que el clima al que hago referencia se extiende más allá de las fronteras geográficas. Se trataría de un fenómeno mundial como lo probarían los explosivos movimientos sociales que explotan intermitentemente en distintas partes. Un día acá con el movimiento estudiantil, otro día en el Medio Oriente o en España o en Grecia. Signos extremos de rupturas cuyas consecuencias están por verse, al igual que su desarrollo. A veces avanzan, otras retroceden, con momentos de suspenso, de agotamiento.

Quienes se deciden a participar, por lo general son quienes rechazan la violencia física y no renuncian a la vía pacífica para la resolución de los problemas. Los que creen en esta última vía. Por ello, cerrar la puerta a la participación es fatal. Por el contrario, abrir las compuertas a la participación es sinónimo de abrir ventanas para que entren nuevos aires, más frescos.

Por ello, me atrevo a calificar como dos buenas noticias las de esta semana: la participación en las primarias en la DC y la elección en una asociación de académicos universitarios a nivel regional.

enero 17, 2013

EEUU: un país en armas

En los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU) alrededor de cada persona porta un arma legalmente. Son cerca de 300 millones las personas que residen en dicho país, y similar número las armas que portan. Junto con ser un país desarrollado, con un alto ingreso per cápita, se puede afirmar que es un país armado hasta los dientes. Tanto por las armas que portan sus ciudadanos, como por su capacidad de fuego a nivel mundial, y el poder que tienen sus fabricantes de armas.

El tema se actualizó recientemente a raíz de la masacre producida a fines del 2012 en una escuela de una pequeña ciudad, donde murieron 26 personas, 20 de ellos niños. Otros se salvaron de milagro.

¿Para qué tienen tantas armas los gringos? El fundamento esgrimido por sus defensores, no es otro que el clásico derecho a la legítima defensa. Ello supone que la institucionalidad vigente es incapaz de proveer la seguridad demandada por la ciudadanía. Curiosamente, los partidarios de la libre compraventa de armas, además de las poderosas empresas fabricantes por razones obvias, son quienes ideológica y políticamente se sitúan en la derecha y ultraderecha, que en EEUU está representada por el Partido Republicano.

Durante la última campaña presidencial, los candidatos en carrera, tanto Romney como Obama, le hicieron el quite al tema de imponer restricciones porque se trata de un tema políticamente sensible. Mal que mal, los fabricantes de armas, también contribuyen al financiamiento de las campañas políticas, y más vale no tocarlos.

La matanza de niños a la que hacemos referencia, no es de todos los días, pero sí es un hecho que se da de tiempo en tiempo con cierta regularidad y si bien es consecuencia de muchos factores, uno de ellos se relaciona con la facilidad existente para comprar y vender armas como si se tratara de un inocente producto cualquiera. Obama ha resuelto proponer un plan de control en la comercialización interna de armas, el primero en más 40 años.

A este plan le espera un largo y pedregoso camino, porque requiere la aprobación del Congreso, donde los republicanos harán sentir su peso, al igual que el lobby de quienes hacen de la compraventa de armas su negocio, sin importar su costo en vidas humanas.

Resulta curioso constatar que en un país que se precia de ser desarrollado, con un alto ingreso per cápita, y una institucionalidad democrática a toda prueba, sus habitantes tengan que estar fuertemente armados para defenderse. Hay algo que no cuaja.

En Chile, no son pocos los que piensan que tenemos que armarnos, particularmente desde la derecha. Claro, siempre y cuando las armas las tengan ellos, porque si las tienen los otros, serían extremistas o guerrilleros. Nunca pierden.

enero 11, 2013

Zanahorias para unos, palos para otros

Foto de Rodolfo Eduardo Ayué en Unsplash

El repudiable asesinato, en la Araucanía, una de las más bellas regiones del país, incendiando la casa de un matrimonio, quemándolos vivos, ha conmocionado al país. Se tiene clara conciencia del crimen que se ha cometido y el impacto producido constituye una reacción de rechazo a actos de violencia que alteran la convivencia nacional.

Esto se da bajo un gobierno en su ocaso, que no logra comprender las razones de su baja popularidad, no obstante que todos los días da a entender que estamos en un país que se desarrolla, cuyas cifras macroeconómicas quiere dar entender que son espectaculares. Mas encima, con un gobierno, que entre las banderas levantadas para acceder a La Moneda, estuvo la de que se les iba a acabar la fiesta a los delincuentes y atacar a fondo del tema de la inseguridad ciudadana. En pleno corazón de la Araucanía, donde obtuvo la más alta proporción de votos en relación al resto del país, se ha instalado la inseguridad a niveles no conocidos en las últimas décadas.

Y el gobierno solo atina a reaccionar con la cabeza caliente, cuando se debe tener la cabeza más fría que nunca. Es uno de los momentos, que los economistas, definen como “un momento de verdad”. Frente al corte de la carretera por parte de agricultores de la zona y los dueños de camiones, en protesta por el asesinato, el gobierno mostró su hilacha. A diferencia de otros cortes, vio con simpatía el corte. Mientras en Freirina, Aysén y Pelequén mandó piquetes de carabineros a disolver las manifestaciones, en esta ocasión, fiel a su naturaleza ideológica, dejó cortar.

Todo el peso de la ley para unos, pero no para otros; comprensión y complacencia con unos, repudio para otros. Esta diferencia de conducta con unos y otros, con los poderosos y los débiles, es lo que marca a fuego a este gobierno. La distinta vara con que mide a unos y otros. La gente no es tonta, se da cuenta cuando los carabineros tienen orden de hacer la vista gorda y cuando tiene orden de actuar sin contemplaciones.

Por lo visto, la desigualdad que tenemos no solo es de carácter económico, sino que de todo orden. Cuando un gobierno legitima resolver un conflicto por la vía de las armas, por boca de uno de sus ministros, al justificar su posesión por parte de las élites, se le está abriendo la puerta a grupos paramilitares para que complementen la tarea que suelen asignar a las fuerzas militares regulares.

La misión de todo gobierno, es resolver conflictos, no atizarlos; es apagar incendios, no incendiar praderas.

enero 04, 2013

Qué nos dice la encuesta CEP?

Acaban de salir los resultados de la última encuesta CEP aplicada en los últimos meses del 2012 a cerca de 1500 personas de 140 comunas. Resultados que eran esperados con una ansiedad mayor que la habitual porque la carrera presidencial y parlamentaria ya está lanzada, y porque otra encuesta que se aplicaba mensualmente, ADIMARK, dejó de darse a conocer por razones desconocidas. Además, la encuesta CEP ha logrado consolidarse como la madre de todas las encuestas, constituyéndose, para bien y para mal, en un verdadero oráculo.

A diferencia de encuestas anteriores, el contexto en el que se desarrolló esta encuesta estuvo marcado por el despliegue de todos los candidatos que aparecerán en la papeleta de voto de fines de este año: con Allamand y Golborne ya fuera del gabinete; Rincón y Orrego en plena primarias de la DC que se llevará a efectos a mediados de este mes. Velasco, Gómez, MEO y otros ya están lanzados desde hace tiempo. Y Michelle, que sin estar, está vivamente presente.

Mientras se realizaba la encuesta, los hechos más relevantes estuvieron constituidos por las acreditaciones truchas de universidades privadas por parte de la CNA, el desarrollo de la fase oral de La Haya donde tanto Perú como Chile expusieron los argumentos que sustentan sus posturas, el conflicto ambiental en Freirina a propósito de la planta de cerdos, y la interpretación de los resultados electorales municipales, donde los partidos que sustentan al gobierno –UDI y RN- experimentaron una significativa derrota en todos los planos.

La encuesta no nos dice nada mayormente nuevo. Los problemas que más preocupan siguen siendo los mismos: delincuencia, educación, salud, pobreza, y sueldos. Se asumía que este gobierno sabría enfrentar la delincuencia, supuesto que resultó ser falso. La educación y la salud privatizadas, que los jerarcas gubernamentales asumen nos permitirían ver la luz al final del túnel, tampoco han sido la solución a nuestros males. Y el manejo macroeconómico del que se vanaglorian diariamente, no han logrado reducir nuestras preocupaciones por los niveles de pobreza y de sueldos existentes.

La encuesta también nos dice que más de la mitad del país no se identifica con ninguna coalición política, ni con derechas ni con izquierdas. Lo de siempre. El principal dato que entrega la encuesta, está constituido por la incombustible popularidad de Michelle Bachelet, quien es la mejor evaluada, por lejos, y quien genera el menor rechazo, de entre los candidatos en carrera. Los demás no le llegan ni a los talones. Pareciera que los ataques que le lanzan desde los escuadrones progubernamentales, y también de otros, no solo no le hacen mella, sino que la consolidan. A pesar de su ausencia física, su presencia psicológica no deja de impresionar. Al menos hoy, con los datos duros que se tienen, la población la quiere de regreso, lo que tiene locos a unos y nerviosos a otros.

La encuesta CEP nos dice que el país no quiere guerra, quiere paz, quiere hacer lo que hay que hacer, y eso, al día de hoy, lo estaría representando Michelle. Los demás candidatos no dan la confianza que debe inspirar una figura presidencial.