julio 27, 2022

El país en que queremos vivir

Foto de Trevor Vannoy en Unsplash

El próximo 4 de septiembre estaremos ante una elección trascendental: definiremos la constitución que nos regirá. Quizás lo más apropiado sea afirmar que definiremos las bases de la nueva carta constitucional porque a pocos les deben caber dudas que la mayoría se inclinará por introducir reformas a la opción triunfante. La madre del cordero será sobre qué base: la vieja constitución del 80, parchada y remendada una y otra vez en la medida que las élites y “expertos” del país se allanaran a hacerlo, o la nueva constitución propuesta por una convención bien poco convencional, conformada en gran parte por “los que sobran”, y cuya andadura ha estado llena de anécdotas, tropiezos, desmesuras, de inicio a fin. 

Quizás, como ya se ha advertido, las opciones en carrera no debieron haber sido dos (apruebo o rechazo), sino cuatro (apruebo totalmente, apruebo con reformas, rechazo con reformas, o rechazo totalmente). Sin embargo las cosas son como son y no era fácil anticipar el escenario que tenemos ante nosotros. Por tanto, la pregunta clave es ¿cuál de las opciones en carrera nos conviene más: apruebo o rechazo?

Quienes ya han tomado una decisión tienen sus razones basadas en su capacidad de discernimiento, en sus intereses, en sus experiencias de vida. Quienes no la han tomado aún están en su pleno derecho y muy probablemente sean el “segmento de mercado” al cual apunte la publicidad, al igual que los resultados de encuestas de dudoso origen y las noticias falsas que tienden a multiplicarse a través de las redes sociales.

La capacidad para resistir estas presiones pondrá a prueba nuestra resistencia para inclinar nuestra preferencia en favor de una opción u otra, presiones que irán in crescendo a medida que nos acerquemos al 4 de septiembre. No pocos están perdiendo la cabeza en este escenario avizorando el peor de los escenarios en caso de triunfar la opción contraria a la de uno. Mi invitación es a no perder la cabeza, a poner paños fríos. En democracia es indispensable no cortar los vasos comunicantes entre nosotros, entre quienes vivimos en un mismo país. No podemos darnos la espalda, tenemos que ser capaces de contenernos, de aceptarnos.

La Constitución Política del Estado define las líneas gruesas, el marco o la forma en que nos organizamos para convivir armónicamente. En tal sentido define una dirección respecto de lo que queremos, del país en que queremos vivir. Como dijera Alvin Toffler, sociólogo estadounidense, “Hay que pensar en grandes cosas mientras se hacen pequeñas cosas, para que todas las pequeñas cosas vayan en la dirección correcta”. En tal sentido creo que la constitución propuesta expresa la dirección, el norte al cual debiésemos aspirar. En efecto, enfatiza aspectos largamente acariciados por mucho tiempo y que tienen relación, entre otros, con la regionalización, una economía solidaria y circular en armonía con la naturaleza, los derechos económico-sociales, con la aspiración de vivir en un país menos desigual.

Que estos aspectos estén en la constitución si bien no aseguran su vigencia, su inclusión nos define el futuro que queremos, la dirección o el objetivo que perseguimos. Otra cosa es cómo removemos los obstáculos que se interponen para alcanzar ese futuro,  que es la tarea que tendremos por delante el día después y a la cual deberá abocarse el mundo político y la institucionalidad vigente. Ese será el gran desafío en el que deberemos concentrarnos, el de la implementación de los temas más arriba mencionados.

Por eso, más allá de los agoreros del desastre o del caos, como expresara la expresidenta Bachelet, emulando a Pablo Milanés, si bien la constitución propuesta “no es perfecta, más se acerca a lo que siempre soñé". Su legitimidad democrática, le provee de una sólida base para subsanar sobre la marcha los ripios que su implementación sugiera.

julio 26, 2022

¿Qué entendemos por neoliberalismo?

El neoliberalismo es una expresión que surge y/o adquiere difusión en la década de los 70 queriendo expresar un nuevo (de neo) liberalismo, pero circunscrito al ámbito económico, aislándolo o separándolo del ámbito político, el cual es reducido a la más mínima expresión. Se suele asociar su origen a la sociedad de Mont Pélerin, a la Escuela austríaca de Economía, a la Escuela de Chicago en los Estados Unidos de Norteamérica y a los economistas Friedrich von Hayek y Milton Friedmann, este último como su promotor y difusor a través del libro “La libertad de elegir” de su autoría.

El neoliberalismo adquiere su máxima expresión con Chile en tiempos del innombrable, siendo nosotros un verdadero laboratorio experimental a nivel mundial que mereció la visita de uno de sus máximos impulsores, Milton Friedman. Experimento impuesto a rajatabla en Chile sin participación ciudadana alguna. Sus impulsores en Chile fueron un conjunto de economistas formados en la Universidad de Chicago que aprovechando la existencia de una dictadura y la crisis económica en que se encontraba el país en 1973 ofrecieron sus “desinteresados” servicios a un gobierno militar que carecía de una política económica.

El neoliberalismo lo podemos caracterizar por impulsar, promover o apoyar a ultranza la libre competencia, el libre mercado, la iniciativa privada, la organización empresarial en desmedro de la de los trabajadores, el derecho de propiedad, y la existencia de un Estado mínimo. No le importan los costos sociales ni políticos que esto genere.

En Chile se vio favorecido por implementarse en dictadura y su mantenimiento desde 1990 en plena transición democrática se vio facilitado por la vigencia de una constitución que resguarda estas características y que no ha podido ser modificada hasta ahora. Lo más que se ha podido hacer es limar sus aristas más ásperas, introduciendo mínimas regulaciones, siempre y cuando sean respaldadas por quienes impulsaron el neoliberalismo en Chile.

Bajo este modelo el derecho de propiedad adquiere el rango de sagrado, no así el de la vida humana. Carabineros y las FFAA son fortalecidos no para proteger los DDHH, sino que para proteger la propiedad privada, y en no pocos casos para violar impunemente los DDHH.  Propugna un Estado reducido a la más mínima expresión que no interfiera en el quehacer privado y cuya razón de ser se centra en el mantenimiento de poderosas FFAA y Carabineros destinadas a resguardar el orden interno. Un particular orden, el de las élites en desmedro de  “los que sobran”.

El neoliberalismo promueve una economía de mercado en nombre de la libertad individual, dejando que el mercado se desarrolle sin la intervención del estado, razón por la cual apoya, en este ámbito, la desaparición progresiva del sector  público en favor del sector privado. Por el contrario, procura fortalecer el Estado en los ámbitos policial y militar, con miras a proteger los intereses de las élites o castas económicas.

El neoliberalismo alcanzó su máximo  esplendor en tiempos de Reagan y Tatcher, la década de los 80, con apoyo del laboratorio experimental que supuso el gobierno del innombrable. La consecuencia del neoliberalismo ha sido un incremento de las desigualdades sociales y la desprotección de los trabajadores al limitar sus derechos más elementales por la vía de facilitar el despido libre, disminuir las prestaciones sociales con el propósito de abaratar los costos laborales.

Entre las bondades que se le achacan, se incluye la reducción de la pobreza, lo que no ha sido sino un volador de luz porque se trata de una reducción ficticia, falsa, inestable, frágil, precaria, temporal, sin solidez alguna. Todo ello dado que no se basó en un aumento en los ingresos, sino que en una liberalización de la capacidad de endeudamiento a tasas de interés usureros. Es así como los de arriba se pueden dar el lujo de comprar un bien a menor precio que los de abajo. ¿Por qué? Porque mientras los de abajo compran al crédito, los de arriba lo hacen al contado. Basta una pandemia o una crisis económica para que el pobre vuelva a su pobreza de siempre, para que todo vuelva a fojas cero, testimoniando con ello que el desarrollo que pregona el neoliberalismo tiene pies de barro. Es lo que estamos viendo por estos días, donde quienes a lo largo de las últimas décadas salieron de la pobreza, están volviendo a caer en ella.

Superar el neoliberalismo que nos corroe, con toda la carga de individualismo que trae consigo, es el gran desafío que tenemos por delante: la construcción de un modelo económico capaz de conciliar el individualismo con la solidaridad, la cooperación, capaz de armonizar el desarrollo humano con el respeto a las limitaciones de la naturaleza. Es un imperativo la construcción de una economía circular y solidaria. 

julio 23, 2022

Desde Alemania en tiempos bravos

A continuación haré mención a algunos detalles que me están llamando la atención durante mi estadía en Alemania. En general, el comportamiento ordenado  de su población. Tienden a cruzar solo en las esquinas especialmente remarcadas para estos efectos. Solo cruzan cuando el semáforo les habilita para hacerlo. Aunque no pase vehículo alguno, prefieren esperar. Si alguien osa cruzar cuando no corresponde, es mal visto. La desaprobación social implícita y explícita de otros peatones es manifiesta. Los semáforos y la señalética no son meros adornos, ni están localizados al azar.

En general, sus pueblos y ciudades destacan por la limpieza de sus espacios públicos. No tanto porque los servicios de limpieza sean eficientes y recorran periódicamente los diferentes espacios existentes, sino porque la población se resiste a tirar papeles o cualquier tipo de basura a la calle. Medio mundo hace uso de la infinidad de espacios públicos existentes –calles, plazas, parques, playas- para desarrollar actividades recreativas, de descanso, donde cada familia suele llevar su propia bolsa para volcar allí los restos de comida en los picnics que realizan. Es común ver la celebración de cumpleaños, bodas, fines de años escolares y laborales en estos espacios. Se valoran y cuidan los espacios públicos.

En general el transporte público funciona. Estamos hablando del metro bajo superficie (U-Bahn), del metro sobre superficie (S-Bahn), de los buses, de los tranvías (Tram). Una de las consecuencias de la guerra en Ucrania es la aceleración del uso de la electricidad en el transporte público dada la disminución del abastecimiento de gas y petróleo por parte de Rusia. Letreros luminosos en las paradas informan las horas de cuando llega la locomoción que se está esperando. Los horarios son respetados y guían el comportamiento y los cálculos de tiempo de transporte por parte de los pasajeros. Todo esto complementado por un sistema en internet que permite a toda persona que porte un celular seleccionar la ruta a seguir para llegar a destino.

Casualmente, durante los meses de mi permanencia acá, puedo hacer uso de todo transporte público  con un ticket cuyo valor es poco menos de 10 mil pesos chilenos mensuales, política adoptada por el gobierno alemán para desincentivar el uso del automóvil por parte de los privados para reducir el consumo de gasolina. Esto se complementa con la introducción de los automóviles eléctricos cuya producción se está alentando con fuerza. A ello se agrega que se permite portar las bicicletas en el transporte público sin mayor costo. En Luxemburgo se ha ido más allá: el transporte público es gratuito! En otros países europeos se está abriendo paso esta alternativa que a ojos de “los expertos chilenos”, en sus análisis de beneficio/costo aderezados del más puro neoliberalismo, todo esto sería escandaloso: populismo puro y duro.

Los edificios están reforzando sus paredes exteriores para incrementar su aislación térmica junto con incrementar la instalación de paneles solares para enfrentar la próxima temporada invernal y disminuir la dependencia de Rusia. La solidaridad con Ucrania se manifiesta ondeando la bandera ucraniana, tanto en espacios públicos como privados.

En general, un signo dominante en la sociedad alemana viene dado por la informalidad y la sobriedad, lo que se observa en el vestir, en la gastronomía, en los modelos de vehículos, en las viviendas y el comportamiento en general. Pocos aspiran a quererlo todo, la sencillez domina la escena.

En general los edificios no cuentan con conserjes ni estacionamientos para vehículos, los cuales se estacionan en las calles sin que se les cobre. Esto da cuenta del nivel de seguridad y confianza imperante, dado que a nadie se le pasa por la cabeza que le roben el vehículo ni que algún extraño ingrese a un edificio de departamentos para robar.

El reciclaje anda a lo orden del día llamando la atención que quienes no necesitan lo que tienen, en vez de tirarlo a la basura o acumularlo en alguna pieza o bodega, lo dejan en las puertas de sus viviendas para ser recogidos por quienes pudiesen necesitarlos.

Por último debo destacar la coexistencia pacífica entre distintas razas, culturas y religiones, porque en este sentido las grandes ciudades alemanas se caracterizan por ser verdaderos modelos de diversidad.

Lo expuesto no es uniforme, se da en mayor o menor medida en unos lugares, barrios, sectores que en otros, pero es la tónica dominante. ¿De qué depende? No lo sé, pero sospecho que depende del nivel educacional, cultural. 

julio 17, 2022

La política descolocada

Foto de Daniel M. en Unsplash
En Chile, Boric parece haber dado un golpe a la cátedra remeciendo el tablero político casero. Consultado respecto de qué sobrevendría en caso de un triunfo de rechazo, muy suelto de cuerpo, sin arrugarse siquiera, sostuvo que debiera iniciarse un nuevo proceso constituyente. Se asumía que si ganaba la opción del rechazo mantendría su vigencia la constitución del 80. Negó esa posibilidad basado en que el resultado del plebiscito de entrada fue categórico: no a la constitución del 80, sí a una nueva constitución. Por tanto, afirma Boric, si la gente rechaza la propuesta de nueva constitución elaborada por la convención, entonces solo cabría volver a elegir convencionales para que elaboren una nueva constitución que también debería someterse a  plebiscito de salida. Y así sucesivamente, hasta que la propuesta constitucional sea aprobada.

Esta interpretación descolocó al mercado político que no se esperaba esta interpretación. Las críticas no se hicieron esperar. Ellas llegaron desde el minuto cero, en especial desde las trincheras, quienes están con el apruebo y el rechazo sin matices, antes siquiera de haberse iniciado la convención y sin interés siquiera en leerla propuesta constitucional. Desde los fanáticos del apruebo a secas, sin medias tintas, las críticas apuntan a que sin querer queriendo le da alas al rechazo, al abrirse a la posibilidad de que gane el rechazo. Como quien dice, no importa si gana el rechazo porque entonces lo único que cabe es volver a empezar otro proceso constituyente. Desde la barra brava del rechazo porque presumían que continuaríamos con la constitución del 80, que la pelota estaría en sus manos para determinar si se abrirían a algunos cambios, cuáles cambios y con qué profundidad.

A los amarillos del rechazo, así como a los partidarios del apruebo para mejorar, también los descoloca porque ni en sus mejores o peores sueños imaginaron siquiera la apertura de otro proceso constituyente. No se lo pensaron tanto por falta de imaginación como por el desgaste de tiempo y recursos que implicaría. No sé si el país resistiría otro par de años dándole vueltas al mismo asunto sin que el país sufra las consecuencias por la prolongación indefinida de la incertidumbre.

Desconozco, por no pertenecer al círculo íntimo del presidente, si él previó el remezón político que generaría sus declaraciones. No sé si ellas despejan el panorama, o lo nebulizan.

2448. Afirmas estar totalmente de acuerdo con mi descripción sobre el nuevo gobierno de Chile, que deberá demostrar su valía pese a su juventud e inexperiencia, la vieja generación que agotó su ciclo pero sin abrir espacio alguno, como el niño que se encapricha con un juguete y no lo suelta, pero viene otro niño y se lo saca. Y me preguntas ¿qué pasará? No lo sé. Sí creo que Boric está aprendiendo sobre la marcha a pasos agigantados, que parece tener un olfato político que nos supera. A su lado nosotros seríamos unos imberbes. Está aprendiendo a navegar en aguas tempestuosas, con un equipo de gobierno que muestra flancos débiles, pero no los suficientes como para hacer zozobrar la embarcación. Lo que tiene en manos no es broma. Asumió con problemas gordos que tenía que resolver, que no ha resuelto y que no creo que resuelva –relación chilena-mapuche, fenómeno inmigratorio, inflación-. A lo más, cual malabarista, los dejará como testamento a un futuro gobierno como problemas agudizados o morigerados.

Boric se da cuenta que solo con su coalición (FA y PC) no puede gobernar, que necesita ampliar sus fronteras, por lo que se ha acercado a los partidos que conformaron la Concertación en el pasado. Es así como hoy lo respaldan el PS y el PPD de la exConcertación, a disgusto de no pocos en el FA y el PC, pero observo que están resignados. Poco a poco deben entender que no se gobierna haciendo lo que se quiere, o siguiendo un programa de gobierno al pie de la letra, sino que gobernando como se puede. El único límite, a mi modesto entender, es no darse vuelta de carnero, esto es gobernar al revés como lo hizo en su tiempo Gabriel Gonzalez Videla (GGV), alias Gabito, un presidente radical que salió elegido con el apoyo del PC, pero que a poco de iniciar su gobierno proscribió al PC e hizo perseguir encarnizadamente a sus militantes relegándolos a Pisagua. 

julio 13, 2022

Las dos opciones en juego en el plebiscito de salida

Dentro de menos de dos meses seremos convocados para pronunciarnos sobre la propuesta constitucional que salió de una convención integrada paritariamente por 77 mujeres y 77 hombres elegidos democráticamente.

Las alternativas en juego son tan solo dos: o se mantiene la constitución vigente de 1980 de triunfar la opción rechazo, o se instaura la nueva constitución que se está dando a conocer, se triunfa la opción apruebo.

En teoría debiera ganar la opción apruebo si nos remontamos al plebiscito de entrada, donde casi el 80% de los votantes se pronunció por una nueva constitución en reemplazo de la del 80. Luego de este plebiscito de entrada se procedió a elegir a los convencionales, donde la derecha quedó reducida a la más mínima expresión, sin capacidad de veto alguno. No alcanzó siquiera a reunir el tercio de los convencionales. Sin embargo, esa misma derecha se recuperó en la última elección parlamentaria, donde se ha atrincherado con una representación que va mucho más allá del tercio.

La opción del rechazo en el plebiscito de salida tiene un piso mínimo dado por el porcentaje alcanzado por el rechazo en el plebiscito de entrada, poco más del 20%, más el de quienes desde la derecha se abrieron a un cambio constitucional conscientes que la cuerda no podía seguir estirándose más y más. Dentro del casi 80% que apostó por una nueva constitución podemos asumir que un cuarto de ellos, esto es, un 20% está desconforme con la propuesta constitucional que salió de la convención, que no es la que esperaba. Llegamos así a un piso del 40% para el rechazo en el plebiscito de septiembre. A este porcentaje habría que agregar a los desencantados de la ex Concertación y particularmente dentro de la democracia cristiana (DC). La reciente Junta Nacional de la DC vino a confirmar la existencia de las dos almas que han atravesado a la DC desde los tiempos de Frei Montalva.

En consecuencia a la justa electoral de septiembre llegan las opciones apruebo y rechazo sin que ninguna de ellas pueda cantar victoria de antemano. Se presume que la llegada será estrecha. Este solo hecho es revelador de las sustanciales diferencias que nos atraviesan, agravadas por una beligerancia que es acicateada gratuitamente por las redes sociales por la vía de la propagación al por mayor de falsedades manifiestas. Esta realidad es de por sí negativo, debido a que anticipa una perpetuación del clima imperante que en nada favorece la concordia y la paz social tan necesarias para un desarrollo en plenitud.

Si bien han aparecido voces destinadas a morigerar ambas opciones (rechazo para reformar y apruebo para mejorar), la verdad que las opciones en lisa son tan solo las que estarán en la papeleta: apruebo o rechazo. Lo que ocurra el día después dependerá de la magnitud o estrechez de la diferencia y de la fuerza interpretativa que se le dé al interior de la opción triunfadora.

julio 07, 2022

Desde Tres Cantos

Escribo estas líneas estando en Tres Cantos, a unos 20 kilómetros al norte de Madrid, un municipio creado en 1991 como ciudad dormitorio de la capital y donde se han asentado no pocas empresas industriales. Las buenas y malas lenguas dicen que fue planificada en tiempos de Franco. Desde su creación ha estado creciendo sin parar. Ahora ya tiene alrededor de 50 mil habitantes y viendo los terrenos sobre los cuales se están construyendo casas y edificios, todo indica que su crecimiento sigue su curso.

Caminar por la sombra de las calles de Tres Cantos es un deleite. La gente se saluda, unos con niños, otros acompañados de perros domésticos de todos los pelajes. Me ha tocado ver tantos perros domésticos como callejeros hay en Chile. Los perros domésticos están asegurados, esto es, sus dueños les contratan seguros por los más diversos conceptos. Sus excrementos son recogidos religiosamente por los dueños de los perroa cuando los sacan a pasear. Así como existen parques infantiles, también los hay para perros. Me tocó ir a uno de estos parques. Allí los perros platican, se huelen, coquetean, se muestran los dientes y también se pelean. Cosas de perros.  

Escucho hablar de la España vacía, o vaciada, en referencia a los múltiples pueblos que se están despoblando y cuyas gentes buscan un mejor destino. Ni el corona virus, ni el desarrollo tecnológico digital, han logrado alterar, al menos hasta este momento, esta tendencia. Pero es claro que en algún minuto, más temprano, o más tarde, esta tendencia deberá revertirse de la mano del “trabajo en casa”, de la vida simple, del retorno a la madre tierra.

Desde Tres Cantos, bien acompañado por mi primo menor, Carlos, con su señora Conny, y la mía, nos fuimos a pasar unos días a una urbanización, La Fontanilla, que está camino a Ávila, y que destaca por su vegetación en medio de campos que por esta época toma tintes amarillentos, secos. Sus embalses, que acá llaman pantanos, asombran por su extensión y bajo nivel de sus aguas. Estando en La Fontanilla, para hacer unas compras pasamos a Puenteviejo, donde aprovechamos de tomarnos un exquisito tinto de verano que nos recomendaron con entusiasmo. Allí, sentados en la terraza de un bar conversamos de lo divino y lo humano. A Conny le faltan un par de años para jubilar. Tanto en Tres Cantos como en Fontanilla, en horas de trabajo, escrupulosamente, se instala en su PC para trabajar sin pérdida de tiempo. mientras tanto, mi primo Carlos aprovecha de reparar lo que haga falta, o de cocinar o de conversar. Para la cocina, un as. Estudió y trabajó en eso, sabe de qué se trata. Verlo cocinando es todo un espectáculo. Su hijo sigue sus pasos en un hotel de Mallorca. Imposible olvidar sus omelletes de champiñones y gambas, así como sus ensaladas bien aderezadas y una parrillada de entrañas con su hija Cristina, su pareja y sus adorables hijas.

Estando en Tres Cantos alcanzamos a ver a grandes amigos. A Pedro y Cristina, un matrimonio argentino, de San Juan, a quienes conocemos desde hace ya casi 40 años cuando me tocó vivir en Madrid a mediados de la década de los 80. Hicimos gratos recuerdos, fuimos compañeros en la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid, hacíamos paseos/viajes juntos a Sigüenza, Pedraza, Peñíscola y estuvimos en las fallas de Valencia. Mucha agua ha pasado bajo el puente del tiempo. Ya no somos los mismos, pero al mismo tiempo seguimos siendo los mismos de siempre. Ahora los dos estamos jubilados, bien jubilados. Nos reconocemos. 

También alcanzamos a ver a Susan Fenollera y su familia, a quien no veía desde que era una lola veintiañera. Íbamos a casa de sus padres, Jose e Isabel, en Navalperal de Pinares, donde siempre me recibían con los brazos abiertos. Ambos españoles, ambos con cigarro en mano, ella con su sonrisa contagiosa y él con ceño adusto a medio sonreir. Ambos fallecidos hace poco. Susan nos alegró el almanaque con su alegría desbordante y una familia sin igual. Motera (motoquera), ha recorrido con su marido, Europa entera. Para ella, andar en moto, sentir el viento, la brisa, la velocidad,  y pasar de pueblo en pueblo en caravana de motos, no tiene precio. Tanto Pedro y Cristina, como Susan y su familia nos recibieron con sendas mesas bien servidas de tortillas de patatas y entremeses varios. Hospitalidad desbordante.

Los ecos de la cumbre de la OTAN en Madrid aún no se apagan. Si bien se llegó al acuerdo de apoyar sin atenuantes a Ucrania en su defensa ante la invasión rusa, dentro de España elevó la temperatura entre los socios de la coalición gubernamental. Se nota que la coalición entre PSOE (Partido Socialista Obrero Español) y la UP (Unidas Podemos) no cuaja, al menos hasta ahora, y todo indica que difícilmente cuajará.  En esta ocasión el cortocircuito se explica por el rechazo de UP a la ampliación del presupuesto militar y al aumento del número de destructores norteamericanos en la base naval de Rota, en la provincia de Cádiz. El rechazo de UP ha sido explícito y ha puesto en escena las dificultades que encierran los gobiernos de coalición cuando los partidos que la constituyen son incapaces de ponerse de acuerdo. Sin embargo el golpe de la semana está dado por la caída del primer ministro británico. Boris Johnson, cuyo liderazgo se vino al suelo a punta de chapuzas al por mayor a solicitud de su propio partido, el conservador. 

Cuando me preguntaron por cómo están las cosas en Chile, dije que no tan distintas a acá. Hay inquietudes similares: una coalición en dificultades, el preocupante brote inflacionario y un covid-19 que se resiste a salir de escena. La diferencia quizás resida en que en Europa se están preparando para la escalada de la guerra en Ucrania y en el desafío de un invierno sin provisión de gas ruso, o con menos gas ruso en el mejor de los casos. En cambio, en Chile la atención está centrada en la entrega al país de un documento conteniendo una propuesta constitucional que será plebiscitada el próximo 4 de septiembre en medio de una compleja andadura gubernamental.

Respecto de esto último, la campaña está desatada. Si bien los extremos ya han clavado sus estacas desde el minuto cero fijando sus posiciones, como siempre, poco a poco están sacando la palabra los sectores más moderados de uno u otro lado en medio de visiones apocalípticas, fake news y medias verdades que están intentando emborracharnos la perdiz.

julio 01, 2022

Desde Madrid: en medio de una cumbre

Foto de Vitaliy Zamedyanskiy en Unsplash
Me ha tocado estar en Madrid justo cuando se desarrolla la cumbre de la OTAN, la Organización del Tratado del Atlántico Norte, instancia en la que se han reunido los mandamases de los 30 países que la integran actualmente. Se trata de una organización que emergió después de la segunda guerra mundial, en 1949, cuando 12 países signatarios del Tratado de Washington (Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Reino Unido y Portugal) acordaron crear una alianza con el propósito de defenderse mutuamente en caso de una agresión armada contra cualquiera de ellos.

Se trata de una alianza que nace en tiempos de lo que se llamó la guerra fría entre quienes conformaban la órbita capitalista y la comunista. Para contrarrestar a la OTAN, en los países que conformaban el mundo comunista se firmó el Pacto de Varsovia, pacto que desaparece cuando se desintegra la URSS (Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas) y se desploman los gobiernos comunistas de los países que estaban bajo el influjo de la URSS. Gran parte de estos países ya se han incorporado a la Unión Europea y otros están solicitando su incorporación, como es el caso de Ucrania.

Comento todo esto tan solo porque es lo que está tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia y el apoyo financiero y militar brindado a Ucrania por parte de los países que conforman la OTAN. El propósito de esta cumbre no ha sido otro que reforzar este apoyo a Ucrania como señal a Rusia de que su invasión no será gratis. Rusia apostó, fallidamente, a una guerra relámpago y que la Unión Europea no sería capaz de reaccionar unitariamente. Es así como se está temiendo una guerra de desgaste, de larga duración, para regocijo de la industria de armamentos y desgracia de la población mundial, partiendo por los ucranianos, quienes están en la primera línea de fuego, y que están pagando las consecuencias.

En esta cumbre que ha tenido a Madrid patas arriba en términos de congestión y actividad económica, particularmente la asociada al mundo hotelero, gastronómico y comercial. Si bien le está reportando a España un costo del orden de 50 millones de euros, los ingresos que le está generando triplican dicho costo. Biden llegó con su vehículo apodado La Bestia, totalmente blindado, a prueba de bombas y ataques químicos. Su peso es tal que su consumo de gasolina es 10 veces superior al de un vehículo normal. Biden y su séquito han copado 3 grandes hoteles completos; la delegación de Turquía, medio hotel, y con Erdogan, su líder, ocupando una suite a un costo de 25 mil euros la noche. Son increíbles las estratosféricas cifras que se manejan dados los personajes que se mueven.

Todo esto está sirviendo para darle un respiro al presidente español, Pedro Sánchez, frente al complejo escenario político que vive luego del revés experimentado en Andalucía. Allí, la derecha encabezada por el PP (Partido Popular) logró una contundente victoria que le permitirá gobernar la comunidad andaluza en solitario, sin la compañía de la ultraderecha representada por VOX.

Estando en Madrid me entero que en Chile, Marcela Cubillos ha anunciado que se reunirá acá con su marido, Andrés Allamand, para residir por algún tiempo en España. Curiosamente, la constitución de España reconoce la existencia de distintas nacionalidades, que está organizado mediante comunidades autónomas, que tiene distintas banderas, que cuenta con un potente sistema público en el campo de la educación, de la salud y de la previsión social; cuyo poder legislativo es bicameral asimétrico; donde el aborto es legal sin exigencia de causales. No deja de sorprenderme que luego de jugársela en la Convención Constitucional por todo lo contrario de la Constitución que rige en España desde el término del franquismo venga a recuperar energías para volver, quien sabe cuándo, a seguir revolviendo el gallinero.

A pesar de estar en pleno verano, las temperaturas que me han tocado en Madrid son, al menos hasta ahora, totalmente soportables, aunque se avizoran temibles olas de calor, mientras Chile es afectado por los fríos.

junio 24, 2022

Desde Berlín: tiempos inciertos

 

Foto de Raja Sen en Unsplash

Una vez más me encuentro en Berlín, ahora sin Angela Merkel al frente, sino que con Schölz como canciller, de la socialdemocracia alemana, quien está encabezando un gobierno de coalición con verdes y liberales. Con motivo de la invasión rusa a Ucrania, Alemania vive momentos cruciales tanto por su firme oposición a la decisión adoptada por Putin de invadir Ucrania no obstante su fuerte dependencia del petróleo ruso.

Observo una Alemania disponible para respaldar a Ucrania contra viento y marea, a pesar de las dificultades que ya le está reportando. Putin juega con la amenaza de cortar la provisión de petróleo en respuesta al apoyo financiero y de todo tipo que Alemania está proveyendo a Ucrania.

El pueblo alemán parece resignado a que el próximo invierno las verá verdes. Los precios ya están al alza, al igual que en todo el mundo como consecuencia de la guerra en Ucrania. Para amortiguar el impacto, el gobierno alemán está alentando el aumento de la superficie y la producción agrícola, al igual que la generación de energía solar y eólica.

Simultáneamente, está estimulando el uso del transporte público basado en electricidad, y el reacondicionamiento de las viviendas de modo que demanden menos consumo de petróleo. Al mismo tiempo se está desalentando el  transporte privado. Esto se está haciendo efectivo por la vía de generar un pasaje o ticket mensual único por persona por un valor de poco menos de diez mil pesos por persona que lo habilita para ocupar el transporte público por todo un mes todas las veces que quiera. Se trata de una promoción que partió este mes y por los próximos dos meses. El éxito que está teniendo esta iniciativa gubernamental hace presumir que se extenderá por todo el tiempo que sea necesario.

Desde hace años que tanto en Alemania como en otros países europeos, las circunstancias que se están viviendo están empujando y acelerando el uso de la bicicleta en paralelo a disposiciones de uso del espacio público que lo favorecen. Ello explica el masivo uso de las bicicletas tanto de parte de niños acompañando a sus padres, como de  jóvenes para desplazarse a sus establecimientos escolares, como de trabajadores para ir a sus lugares de trabajo. También se pueden observar personas mayores pedaleando felices de la vida de un lugar a otro sin temores. La seguridad que se respira no deja de impresionar gracias al irrestricto cumplimiento de las reglas de tránsito.

No es necesario control policial alguno para que los protocolos existentes, que no son pocos, sean respetados. A nadie se le ocurre cruzar a mitad de cuadra ni cruzar en alguna esquina sin que esté habilitada la luz verde para estos efectos. Eso los niños lo aprenden desde que asisten al parvulario y lo observan en el cumplimiento de sus mayores.

Los parques públicos, que en Berlín abundan sin que a ningún privado se le ocurra tentar a algún funcionario municipal o gubernamental para que le habiliten una inversión inmobiliaria en ellos con miras a obtener cuantiosas utilidades en zonas de alta plusvalía. Cualquiera que sea el color político de quienes habitan en este país, la valoración de lo público en estos confines es muy fuerte. No por ser de uso gratuito descuidan los espacios públicos como lo demuestra su limpieza y el cuidado de sus jardines. Pobre de aquel que sea sorprendido tirando algún papel a la calle o al parque. En los numerosos lagos que rodean Berlín sus riberas son públicas para uso y goce de la población que acude en masa los fines de semana y feriados. Familias enteras hacen sus picnics y al retirarse se preocupan de dejar todo limpio.

Lo señalado da cuenta de un extendido y fuerte pensamiento ecologista que se está expresando políticamente a través de un partido verde, que es parte de la coalición de gobierno, y que también está permeando a los restantes partidos políticos alemanes.

junio 16, 2022

Desde Nieder-Klingen

Por razones familiares me encuentro en Alemania, en un pueblito alemán de menos de mil habitantes llamado Nieder-Klingen, cerca de Darmstadt, que está localizado al sur de Frankfurt am Main.

La zona está repleta de pequeños pueblos similares distanciados por tan solo unos pocos kilómetros interconectados con excelentes caminos por donde circulan automóviles, todos en perfecto estado, a velocidades prudentes y donde las reglas de tránsito, tales como las velocidades máximas, son escrupulosamente respetadas. Entre ellos se encuentran unos pocos pueblos con más de 10 mil habitantes, todos comunicados entre sí mediante modernos buses.

Nieder-Klingen, al igual que todos los otros pueblitos, es precioso, donde las casas tienden a tener sus pequeños jardines cuyos moradores suelen tener sus huertos caseros. La basura orgánica es ocupada para mejorar las tierras o alimentar los animales con que los moradores se hacen acompañar, sean estos patos, gallinas, cabras, caballos, perros, gatos. Hasta los animales parecen estar educados. Escribo estas líneas acompañado del canto de un gallo. En esta época, todo está verde, con la primavera a punto de irse para dar paso al verano. Cada pueblo está rodeado de campos cultivados y árboles frutales entre los cuales hay senderos para hacer a pie o en bicicleta. Todo es privado pero parece público porque no hay alambradas ni divisiones a la vista. Abierto a todos.

Todo parece una fantasía, de película. No obstante la belleza visual que irradian estos pueblitos, no hay dónde tomarse un café ni una plaza donde se congregue la población. Todos están en sus casas o han salido en sus vehículos a abastecerse en algunos de los pueblos de mayor tamaño donde sí hay comercio. Por las noches Nieder-Klingen parece un pueblo sin vida, con casas donde pareciera que no hubiese moradores. La mayoría de ellas sin luces, sin saberse si es porque no hay nadie o porque ya están durmiendo.

Poco se sabe de la guerra en Ucrania y nada de la segunda vuelta en Colombia donde todo está que arde. Menos se sabe de la trifulca constitucional imperante en un lejano país cuya larga costa mira hacia un océano que obedece al nombre de Pacífico, pero que no tiene nada de tal.

Sólo se sabe que la naturaleza impone su ritmo, que es tiempo de cosechar cerezas por estos lados y que dentro de un par de meses será tiempo de cosechar manzanas y nueces. La vida gira en torno al campo. No sé si llamar agricultores, campesinos o granjeros a quienes viven de esta actividad. Los llamaría granjeros porque sus dueños son quienes trabajan el campo con el apoyo de maquinaria tanto tradicional como moderna. Cada uno trabaja en lo suyo y todo se conjuga tranquilamente.

La conciencia ecológica está presente por doquier y en todo momento. Sobre la mayoría de los techos de las casas podemos ver planchas solares destinadas a capturar la energía solar y todo el país parece empeñado en independizarse del petróleo ruso, buscando alentar la producción de automóviles eléctricos y el uso de los tranvías basados en la electricidad. Todo acompañado de políticas orientadas a disminuir el uso de los vehículos particulares y en favor de la locomoción pública. A partir de este mes el gobierno alemán decidió implementar un boleto válido por todo un mes por 9 euros (del orden de 8 mil pesos chilenos). Con este boleto puedes hacer uso las veces que quieras tanto de los buses de superficie como de los tranvías y los trenes del metro (U-Bahn y S-Bahn).   

junio 08, 2022

¿Rechazar para reformar?

Foto de Caleb Jones en Unsplash
Ya se han encendido los motores a favor de una u otra opción: apruebo o rechazo. Como en todo plebiscito la opción es dicotómica y contrapuesta. Rechazo implica que no se da curso a la constitución elaborada por la convención, por lo que la constitución del 80 mantiene su plena vigencia.

Para matizar la opción del rechazo se ha enarbolado la variante “rechazar para reformar”. Las razones son múltiples. Una de ellas, sería que la disconformidad con el  trabajo efectuado por los convencionales es tal que no están disponibles para aceptar la nueva constitución tal como salió de la convención. La segunda razón reside en no querer dar vuelta la tortilla como supondría la nueva constitución. Y una tercera razón es de orden práctico, político. Sin abrirse a reformar la constitución vigente, las posibilidades de triunfo de la opción rechazo se reducen significativamente. Para viabilizar esta opción, desde la derecha y la centroderecha se está promoviendo bajar el quórum de 2/3 actualmente exigido para reformar la constitución vigente.

No deja de llamar la atención esto último, dado que desde que entró en vigencia la constitución del 80, uno de los cerrojos impuestos desde la derecha fue justamente este, el de los dos tercios que a lo largo de todas estas décadas la derecha se ha empecinado en mantener contra viento y marea. Su objetivo no fue otro que cautelar la permanencia de sus elementos sustantivos, como dijera el mismísimo Jaime Guzmán, de modo de asegurarse que cualesquiera fuesen las fuerzas que asumieran el gobierno, no pudiesen efectuar modificaciones sin la venia del tercio minoritario.

Resulta curioso constatar lo que parecieran ser inconsistencias en las posturas de uno u otro sector. Desde el mundo de los convencionales, dominado por la izquierda, han propuesto que toda modificación que se quiera hacer a la nueva constitución debe tener un quórum de dos tercios, el mismo que exige la actual constitución. Desde la derecha reclaman que la izquierda está apelando al cerrojo que tanto criticó de la constitución del 80.

Pero hay una diferencia sustantiva. La constitución actual fue elaborada por un único sector en un contexto dictatorial, sin participación ciudadana alguna y con una oposición perseguida. Muy distinto a la nueva constitución trabajada por convencionales electos, no por expertos iluminados desde las alturas. Los convencionales actuales representan no solo a las élites, sino los intereses y la diversidad existente –política, social, económica y profesional- como nunca antes se conoció en la historia del país. Que nos guste o no, es otro cuento.  

Por otra parte, lo que ha salido de la convención ha pasado por varios tamices. Recordemos que todo artículo propuesto con el respaldo de la mayoría de los convencionales de la correspondiente comisión, debía pasar por el tamiz de los dos tercios del pleno. Y si en el pleno de la convención no lograba atraer a la mayoría, el artículo se iba al tacho de la basura; si superaba el 50% pero no alcanzaba el 67% el artículo volvía a la comisión respectiva para que tomara nota de las observaciones y efectuara las modificaciones pertinentes para que pudiese superar la valla de los dos tercios del pleno. No fue cosa de llegar y llevar. Por todo esto tiene su lógica que se quiera exigir un quórum que vaya más allá de la mayoría simple para poder realizar cualquier modificación que se le quiera efectuar.

Por último, importa consignar que la voluntad de dejar atrás la constitución del 80 por parte de no pocos de quienes adhieren la tesis del rechazo, lo más probable que quede en entredicho si es que llegara a triunfar. La razón es muy simple: una vez que ganaron, endurecerán sus posiciones y se agarrarán a la tesis de que se optó por mantener la constitución del 80. A lo más optarán por un cambio de barniz, de modo que el camaleón solo cambie de color.

junio 01, 2022

La Constitución no es un juego

 

Ya está en nuestras manos el borrador de la nueva constitución que nos propone la Convención Constituyente. Ahora se está en fase de armonización donde se le están dando sus toques finales para que emerja el texto constitucional que se nos propone y destinado a ser plebiscitado el próximo 4 de septiembre.

Si bien su génesis suele remontarse al estallido social de octubre del 2019, en estricto rigor viene desde hace bastante tiempo atrás. Para algunos desde el mismo minuto que se estructuró la actualmente vigente, la del 80, para otros desde que se inició la transición democrática en 1990. Nos engañamos una y otra vez. En el año 2018, con ocasión de un foro de ICARE ¿Cómo viene el 2018? el entonces ministro del interior del gobierno de Piñera, Andrés Chadwick, sostuvo que “hay que tener clara la brújula” y remató afirmando “No queremos que avance el proyecto de nueva constitución presentado por Michelle Bachelet” bajo el argumento de que la constitución no es un juego. El mismo ministro llegó a decir que “tenemos una clase media amplia, sólida y estable …”. Sin embargo todo lo que se veía sólido se volvió líquido y lo estable en inestable.

En cierto modo fue una suerte de cocción a fuego lento hasta que el estallido nos hizo ver que los cauces institucionales estaban siendo desbordados con una parte significativa del país fuera de la sociedad de consumo, resentida, descontenta, enrabiada, vulnerada, endeudada. La institucionalidad política fue incapaz de anticiparse, muy especialmente las fuerzas de la derecha, de asumir la urgencia de lo que se estaba cociendo. Hasta que se hizo imposible seguir estirando la cuerda, esto es,  eludir la necesidad de un nuevo pacto social, de una nueva mirada, de nuevas reglas de juego bajo las cuales pudiésemos vivir en paz.

Es así como se inició todo un proceso que partió por consultarnos si queríamos una nueva constitución o seguir con la constitución actual. Junto con ello, en caso que  optáramos por una nueva constitución, se nos consultó si deseábamos que fuese elaborada con la participación de parlamentarios del congreso nacional o solo por quienes fuesen expresamente elegidos con ese exclusivo propósito. El resultado de entonces fue apabullante en favor de la construcción de una nueva carta constitucional y sin participación de los parlamentarios. Posteriormente se procedió a la elección de los convencionales que tendrían la responsabilidad de proponernos una nueva constitución.

Hoy estos convencionales ya nos han hecho llegar el borrador correspondiente. Ha sido un trabajo no exento de dificultades. Su camino no ha sido un lecho de rosas ni mucho menos, sino que lleno de espinas. Mal que mal, estamos ante una sociedad, un país quebrado, con desigualdades e injusticias que nos están desangrando, en crisis existencial.

Por lo mismo, el desafío de la convención ha sido mayúsculo: que ponga como foco o faro de nuestras actuaciones la necesidad de cohesionarnos, de reducir las desigualdades de todo orden que nos laceran, de dotarnos de un mínimo estado social de derechos, de romper el centralismo reinante, de configurar una nueva relación con nuestros pueblos originarios y de conciliar crecimiento y desarrollo con la protección debida al medio ambiente. En los tiempos que corren, no puede ser que sigan existiendo “zonas de sacrificio”.

Confío que más allá de los dimes y diretes, de voces estridentes, de las falsedades que oscurecen la senda, la nueva constitución que se nos presente sea el marco en el que podamos desenvolvernos en paz y armonía entre iguales, sin privilegios. Os invito a leer con calma, sin anteojeras, el borrador que se ha dado a conocer para reconocer e identificar la dirección a la que apunta.

mayo 30, 2022

Una vez más, campeón europeo

En París, Real Madrid hizo suya la copa Champions que lo consagra como el mejor equipo europeo de futbol. Lo logró en un partido contra Liverpool que fungía como favorito aunque no tanto como para darlo por ganador. Imposible cantar victoria cuando al frente estaba Real Madrid, equipo copero que ya tenía a sus espaldas haber ganado 13 veces la misma copa. No es un equipo como para mirar en menos, aún cuando no esté en sus mejores tiempos.  

Pero Real Madrid no llegó como favorito porque no lucía mayormente, su experiencia en estas lides lo hacían de temer. Y así fue. No fue un gran partido en términos de calidad futbolística, pero sí lo fue en términos de tensión, de incertidumbre, de equilibrio, de intensidad. Quizás Liverpool parecía lucir más, pero no lo suficiente para llevarse la victoria. Liverpool partió atacando, Real Madrid conteniendo, pero cualquiera de los dos podía llevarse el trofeo porque los ataques del Real eran mortíferos. Incluso se le anuló un gol, dudoso a mi juicio. Pero nadie reclamó, se esperó el veredicto del árbitro a partir de lo que los veedores del VAR le informaban. No se validó. Y el juego continuó. Hasta ahora no sé porqué no se validó. ¿Offside? ¿de quién? ¿de Benzema? No lo vi adelantado. Bueno, pero el Real no se amilanó.

Se fueron al descanso con un empate en blanco. ¿Dónde estuvo la diferencia? Estuvo en el arquero del Real, que lo atajó todo, que transmitió seguridad, confianza, la que transmitió a sus compañeros. La diferencia también estuvo en el desplante del Madrid que nunca perdió la compostura y cuyos contraataques eran de miedo. Modric, Benzema y Valverde, aparte del arquero belga, fueron los grandes protagonistas en el Madrid. Modrid, croata; Benzema, francés; Valverde, uruguayo. Uruguayo tenía que ser! Fue el del pase gol, el que a lo largo del partido trabajó como obrero, sin lucirse mayormente, humilde y discreto como pocos. Todo un orgullo para quienes nacimos en nuestro paisito.

Valverde me hizo recordar a otro uruguayo de mediados del siglo pasado en el Real de los tiempos de Di Stefano, Puskas y Gento. Su back central, José Santamaría, la muralla defensiva del Real de entonces. También me hizo rememorar al Peñarol que años después, en 1966, cuando en pleno estado Bernabeu, allá en Madrid, se coronó campeón mundial con el capitán de capitanes a la cabeza, Néstor “Tito” Goncalvez, al ganar por dos a cero luego de haber triunfado en el estadio Centenario con igual marcador. Eran los tiempos gloriosos de Peñarol y que tuve el privilegio de saborear. Tiempos que difícilmente volverán.

El ejemplo de la Unión Europea


Hace ya más de 70 años, un 9 de mayo, en 1950 nace lo que fue el germen de lo que hoy es la Unión Europea (UE). De las ruinas de la segunda guerra mundial nace esta estructura caracterizada por su carácter plurilingüista y multicultural. Su existencia  ha estado jalonada por un desarrollo sin precedentes. Para cotejar sus beneficios habría que hacerlo con la alternativa de no haber tenido una UE. Hoy cuesta imaginar que ella no existiese. Comparten una moneda, el euro, las fronteras entre los países son cruzadas sin mayores dificultades tanto por personas como por bienes y servicios.

Unos se han beneficiado más que otros, pero sumando y restando, todos han ganado, lo que se expresa en los niveles de desarrollo económico, político y social alcanzados por los países fundantes de la UE y aquellos que se han ido incorporando. Basta recordar el retraso en que se encontraban España y Portugal antes de su incorporación. Lo mismo podemos decir de los países europeos que estaban tras la cortina de hierro que se fueron incorporando voluntariamente una vez que cayó el muro de Berlin y que se desintegró la Unión Soviética que Putín pareciera añorar. Pero por sobre todo, los países de la UE han ganado en paz: han sido siete décadas de paz.

Todo partió cuando el ministro francés Robert Schuman planteó a Alemania poner la producción franco-alemana de carbón y de acero bajo una alta autoridad común.  Desde entonces se inicia un proceso de expansión que se inicia con 6 países (Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo) y se prolonga hasta el día de hoy en que la UE está constituida por 27 países.

El proceso en sí es valioso porque se ha logrado mantener, a instancias de ellos, la independencia de la soberanía de los Estados miembro. Ellos sólo han cedido competencias que se consideraban beneficiosas por las ventajas que recibían a cambio. Las instituciones comunitarias son muy sui géneris (principalmente la comisión, el consejo, el parlamento, el tribunal de justicia y el tribunal de cuentas) y con competencias específicas sin imagen en ningún país del mundo.

Un interesante sistema de mayoría cualificada hace que, en las decisiones comunitarias, un pequeño grupo de países grandes no pueda imponerse, ni tampoco lo pueda hacer un grupo de países pequeños. A este sistema se ha ido llegando con las modificaciones de los tratados. El sistema actual evita así el problema existente en la ONU donde los países pequeños pueden terminar imponiendo puntos de vista a los más grandes, lo que ha llevado a la suspensión del pago de sus cuotas a países como EEUU.

La reconstrucción europea luego de dos guerras de alcance mundial deben invitarnos a la reflexión, particularmente a quienes habitamos en una América Latina que hasta ahora continúa desmembrada sin capacidad de aunar criterios que faciliten la integración y que de tiempo en tiempo sigue enfrascada en disputas fronterizas no obstante que tenemos tanto en común. Al menos hasta ahora todas las iniciativas orientadas a integrarnos han sido un soberano fracaso que nos debiera avergonzar. Pretender alcanzar el desarrollo sin integrarnos seguirá siendo una quimera.

 

mayo 28, 2022

Enardeciendo el ambiente

El reciente asesinato de un trabajador mapuche de 66 años ilustra el drama que se está viviendo en la macrozona sur donde bandas criminales organizadas están operando desde hace su buen tiempo. Los sucesivos gobiernos han sido incapaces de imponer la paz, ni el orden ni la seguridad que toda comunidad requiere para vivir y trabajar con tranquilidad.

Cuando pregunto quiénes son, unos acusan a comandos terroristas, otros a grupos  mapuches radicalizados, o a bandas de narcotraficantes y delincuentes. Lo más probable que todo termine siendo un cocktail que combine todos estos ingredientes sin descartar la existencia de bandas rivales buscando clavar estacas en la disputa de territorios. Todos debidamente financiados y dotados de armamento de grueso calibre. ¿Quién los financia? ¿Quién les provee de armas? Sepa Moya!

Esto ocurre a poco de conocerse expresiones de personeros de ámbitos opuestos que han conducido a las más diversas reacciones. En un extremo están las declaraciones de Héctor Llaitul, y en el otro, está el discurso pronunciado por el almirante en retiro Miguel Ángel Vergara.

Con motivo de la intención del gobierno de crear un estado de excepción intermedio destinado a permitir que las FFAA controlen las rutas en la macrozona sur para resguardar el normal flujo vehicular, Llaitul, fundador de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), llamó “a preparar las fuerzas, a organizar la resistencia armada por la autonomía del territorio y autonomía para la nación mapuche”.

De esta forma, rechazó de plano la iniciativa tal como anteriormente había dado la espalda a la voluntad de diálogo del nuevo gobierno al asumir sus funciones. Mano tendida con el propósito de detener la violencia reinante y abordar la problemática mapuche en todas sus dimensiones. Llaitul complementó lo anterior afirmando que el nuevo gobierno “es la expresión en pleno de la dictadura militar que los mapuche hemos sufrido, dictadura que ahora asume el gobierno lacayo de Boric”.

A raíz de lo declarado por Llaitul, el presidente Boric expresó que “nuestro gobierno persigue delitos y los va a perseguir con todo el peso de la ley, nuestro gobierno no persigue ideas ni declaraciones”.

Pocos días después, con motivo de la conmemoración de las glorias navales, quien fuera comandante en jefe de la Armada en tiempos del presidente Lagos, Miguel Ángel Vergara, se dio el lujo de pronunciar un discurso en el que hizo referencia a una “amenaza interna”. Y en base a esta amenaza hace un llamado a ¨los marinos de corazón bien puesto” para "estar preparados para saltar al abordaje, dejando atrás nuestro espacio de confort, al igual como lo hicieron otros que nos precedieron".  Este discurso fue pronunciado en una comida organizada por la Liga Marítima, donde se encontraba el Alto Mando de la Marina, al igual que conspicuos empresarios ligados al quehacer marítimo.

Si bien posteriormente el Alto Mando sostuvo que “no comparte los dichos de la existencia de un enemigo interno”, pocos lo creen dado que en su momento no hubo reacción alguna, la que vino tan solo para bajar los decibeles por el revuelo que se montó.

Tanto las expresiones de Llaitul como las del almirante en retiro Vergara me recuerdan los tiempos que precedieron al golpe del 73 inundados de pronunciamientos de esta naturaleza. Tanto entonces como ahora no pocos dicen que no hay agua en la piscina para guerrillas ni golpes.

Es importante consignar que las ideas que apuntan a instigar y/o promover la violencia y la resistencia armada son constitutivas de delito. Tanto las declaraciones de Llaitul como de Vergara le hacen un flaco favor a sus propias organizaciones así como a las causas que promueven.

Es imperativo bajar la tensión, ponerle coto a la escalada de declaraciones altisonantes que buscan aleonar y enardecer el ambiente. De allí la necesidad de  perseguir y rechazar explícitamente toda incitación a la violencia venga de donde venga.