junio 14, 2026

¿Quién es Peter Thiel?

Foto de Mariia Shalabaieva en Unsplash

La reciente visita de Peter Thiel a Chile para reunirse con el presidente José Antonio Kast (JAK) no es inocua. Thiel, llegó procedente de Argentina, donde se reunió con Milei. Thiel no es un personaje cualquiera, como magnate tecnológico y fundador de la empresa Palantir, algo trae bajo la manga. Oficialmente se informa que la reunión habría sido breve y protocolar. Como diría un conocido abogado, ”somos tontos hasta las 12”. 

Lo confirma el hecho de que JAK se haya negado a informar de los temas tratados con la excusa de la inviolabilidad de las comunicaciones privadas. ¿Conversaciones privadas en la casa de gobierno, en La Moneda? ¿Estaremos ante una nueva metáfora? ¿o de una hipérbole?

Hasta ahora se ignoran los motivos y contenidos de lo conversado. Por tanto, tenemos chipe libre para especular en torno a lo que pueden haber estado conversando, porque no creo que se hayan reunido para jugar a las bolitas ni para tratar temas que no sean de interés público.

Partamos preguntándonos quién es Peter Thiel. Estamos ante un personaje que nació en Frankfurt, Alemania, en 1967, cuyo padre era ingeniero químico. Su infancia está marcada por la itinerancia familiar, dado que, al año de vida, en 1968, sus padres emigran a EEUU en busca de nuevos horizontes, y a comienzos de los 70 vuelven a emigrar, esta vez a Sudáfrica, en tiempos de apartheid, de la segregación racial. Acá es internado en una escuela de habla alemana caracterizada por su estrictez y los castigos físicos.

Los cambios de residencia de sus padres, obligan a cambiarlo de escuela múltiples veces, hasta que en 1977 deciden retornar a EEUU en forma definitiva, país donde termina sus estudios secundarios e inicia estudios superiores en la Universidad de Stanford para estudiar filosofía (bachelor of arts), graduándose en 1989. Luego estudia leyes, titulándose como abogado en 1992, en la misma universidad.

Fueron los estudios de filosofía los que lo marcaron al sumergirse en la teoría mimética de Girard, filósofo francés, quien sostuvo que el deseo humano no es innato, sino que aprendido e imitativo (mímesis), que copiamos lo que otros desean, lo que inevitablemente generaría rivalidad, competencia, conflicto y violencia, lo que llevaría a explicar terminaría la necesidad de restaurar el orden social.

Esta teoría terminaría por empapar la visión de los negocios por parte de Thiel, postulando que la competencia destruye las ganancias. Su tesis es que para tener éxito toda empresa debe buscar el monopolio, algo único, en vez de competir por la vía de imitar a los demás.

Su adhesión a esta teoría va definiendo su perfil ideológico libertario, conservador, opositor a la cultura progresista institucional, caracterizada por su multiculturalismo. Para expresar sus ideas, funda en 1987 la revista The Stanford Review, donde conoce a quienes más adelante serían sus socios en PayPal y en Palantir, tejiendo con ellos una red de poder en Silicon Valley.

Se afirma que su formación escolar inicial en Sudáfrica, estricta, severa, rígida puede haber incidido en su actual pensamiento libertario caracterizado por su rechazo al control estatal, al uniformismo y a la disciplina ciega. Esto, a pesar de haber estado en una colonia de expatriados alemanes nostálgicos del pasado imperial alemán y del nazismo.

En la actualidad, su afinidad con gobiernos y/o sectores iliberales, autoritarios, tecnocráticos es indesmentible desde el minuto que contribuye financieramente, con mucha fuerza, a quienes impulsan la agenda de la derecha radical estadounidense en los campos de la política y de los negocios.

Estamos ante un personaje de temer que recién está dando sus primeros pasos, pero cuya influencia ya se está haciendo sentir en las más diversas instancias, tanto políticas, económicas, sociales, como tecnológicas. Espero escribir en otra ocasión en torno a ellas.

junio 10, 2026

Sesgo persecutorio

Foto de Markus Spiske en Unsplash

Mientras la Tesorería General de la República (TGR) empezó a embargar los sueldos y bienes raíces de los deudores del Crédito con Aval del Estado (CAE), el Senado de la República rechazó el levantamiento del secreto bancario.

Lo ocurrido me hizo recordar los años 80, cuando estando en España, a un gran amigo ecuatoriano, Diego del Alcázar, le consulté su opinión respecto de quien entonces era el presidente de su país, León Febres Cordero. Socarronamente me respondió: “León con los pobres, Cordero con los ricos”.

Lo recuerdo porque el famoso CAE nació en el año 2006 para quienes querían estudiar en la universidad sin tener los recursos financieros para hacerlo. Esto es, no se implementó para quienes provenían de familias pudientes ni mucho menos. Desde su creación fue objeto de muchas críticas por los más diversos motivos, muchas de ellas razonables, y la experiencia a lo largo de dos décadas, las confirman.

No soy ni he sido defensor del CAE cuya implementación ha dado lugar a consecuencias abusivas y/o perversas. Si mal no recuerdo, surgió porque no se tenían las mayorías parlamentarias para implementar una política de gratuidad o de arancel diferenciado. Por otro lado, bajo el gobierno de Boric se intentó, sin éxito, modificar el sistema de financiamiento universitario vigente.

Si bien el CAE posibilitó que muchos pudiesen seguir estudios superiores que de otro modo no habrían podido cursar, lo concreto es que hoy se tiene a más de medio millón de deudores del CAE por 4 billones de pesos.

El punto es que si bien el origen del CAE fue para que pudiesen ingresar a la universidad quienes de otro modo no podrían, lo concreto es que para que pasara el filtro parlamentario, el CAE terminó siendo un negocio redondo para las universidades -públicas y privadas- y para los bancos. El Estado avalaba y al final del día el estudiante debía pagar. Los bancos se aseguraban el retorno del crédito gracias al aval del Estado, y las universidades se aseguraban ingresos contantes y sonantes. Tanto ejecutivos bancarios como universitarios se sobaban las manos.

Ni cortos ni perezosos las universidades, tanto públicas como privadas no encontraron nada mejor que expandir las matrículas de aquellas carreras de menor costo, las de papel -que demandaran menos recursos en laboratorios, máquinas, equipamientos-: no las carreras que necesita el país, sino que las más rentables. Total, es el mercado el que regula y no un burócrata el que define que es lo que el país necesita.

Y así estamos con todos mirando para otro lado a lo largo de todos estos años hasta que llegó Kast con motosierra en mano para decir basta de jolgorio, basta de impagos. Dentro del medio millón de deudores no habrán de faltar los frescos que se suben por el chorro para no pagar teniendo los recursos para hacerlo. Temo que sean los menos. 

Pero ¿el resto? ¿quiénes no tienen recursos para hacerlo? ¿Quiénes estudiaron carreras que al egresar no les da para pagar el CAE? ¿es responsabilidad de ellos? ¿o de las universidades que les abrieron las puertas de par en par sin medir las consecuencias? ¿o de los bancos que no les importó nada porque al final avalaba el Estado? Esto es, pagaba moya. ¿O de los parlamentarios que aprobaron una política que engañó a medio mundo?

Al mismo tiempo, a pesar de la penetración del narco y del crimen organizado en el país, el parlamento, resuelve negarle al Estado la entrega de las atribuciones, necesarias en los tiempos actuales, para levantar el secreto bancario. Esto, mientras estamos siendo testigos del desembozado uso de la banca por parte de los narcotraficantes. Queda la impresión de que el narcotráfico ha logrado introducirse en los más altos círculos de poder del país. De otro modo cuesta explicarse la negativa del gobierno y sus parlamentarios para dotarse de una herramienta clave para poder hacer un seguimiento de operaciones bancarias “irregulares, anómalas o inexplicables”.

Por eso resulta chocante que estemos haciendo la vista gorda con unos, mientras nos ensañamos con otros. Leones con los de abajo, y corderos con los de arriba. Nada nuevo bajo el sol.

junio 09, 2026

Tejiendo la telaraña

El gobierno se ha empeñado en implementar un plan de reconstrucción nacional cuyo eje dice estar centrado en la economía y la seguridad. La razón está dada por lo que en campaña se sostuvo, sin medias tintas, que el país estaba por los suelos, que se estaba cayendo a pedazos. Razón que calzaba muy bien con la idea de reconstrucción nacional, a imagen y semejanza de lo que afirmara la dictadura al iniciar su gobierno el 11 de septiembre de 1973 en la voz del innombrable.

Por algo, quienes idearon el proyecto de reconstrucción nacional son los que en esos tiempos eran quienes se frotaban las manos tras bambalinas, los llamados cómplices pasivos, a los que hoy cabría agregar a sus hijos. Éstos tienen el dudoso honor de llevar y mantener viva la antorcha.

En el plano económico, como hace ya poco más de medio siglo, todo está centrado en la necesidad de crecer a como dé lugar, levantando toda restricción, toda limitación que obstaculice el propósito de crecer. Propósito que se da por sentado beneficiará a moros y cristianos, más temprano a unos, más tarde a otros para que seamos, al fin, la gran nación que el destino nos depara, y que tan esquiva nos ha sido.

Estamos hablando de un lejano y lindo país con esquina vista al mar, delgado como pocos, que de tiempo en tiempo tiende a sacudirse -orgásmica, espasmódica, telúrica o epilépticamente- por las más diversas vías.

Los próceres llamados a liderar la reconstrucción en que quieren sumergirnos, aseguran que no hay atajos, que la verdad a la milanesa es una sola: para crecer es imprescindible invertir más, y quienes invierten son los de arriba, los que tienen. Nos guste o no. Y por desgracia se resisten a invertir porque no habría suficientes incentivos, dado que consideran alta la carga impositiva. La receta a aplicar al enfermo incluye un tratamiento que tendría al menos tres patas.

Una, bajarles los impuestos a quienes más tienen en base a la receta que en su minuto aplicó el innombrable: a los ricos hay que cuidarlos, para que inviertan aquí y no en la quebrada del ají. Más vale dinero en sus bolsillos que en los del Estado. Se basa en la lógica de que un peso en manos de un privado, de seguro que tendrá un uso más eficiente que en manos de un burócrata del Estado.

Dos, bajar los gastos del Estado hincándole el diente a programas estatales de todo orden, así como a eliminar el personal público innecesario que inundaría el aparato estatal. Los bautizados como parásitos por Cristian Valenzuela, uno de los más conspicuos asesores de José Antonio Kast, y que, desde el 11 de marzo del presente año, teje la telaraña desde el segundo piso de la casa de gobierno. Ahora en calidad de parásito top one.

Tres, aumentar los gastos en las FFAA y carabineros, a lo que cabría agregar gendarmería, con el propósito de hacer carne la tan querida seguridad a la que aspiramos. Una seguridad de terror. La educación, la salud y la previsión no caen dentro de esta concepción de seguridad.

El punto es complejo, nada de trivial, porque al final del día, lo que se recortará -eliminará, disminuirá o discontinuará- del gasto estatal, en lo grueso, se relaciona con servicios que el Estado brinda, no a los de arriba, sino que a los de abajo.

Para rematarla, para implementar esto, el gobierno, sobre la hora, y sin mencionarlo en la cuenta pública del pasado 1 de junio, está solicitando que le habiliten para endeudarse por varios miles de millones de dólares. Endeudamiento que terminaremos pagando los mismos de siempre. ¿Adivinen quienes?

En síntesis, lo que tendremos al final del día, es que a los de arriba les aflojaremos el cinturón, en tanto que a los de abajo se los apretarán. Ya lo estamos viendo al concentrar los dardos en los deudores del CAE. Quienes están tras esto son los mismos que se resisten a levantar el secreto bancario que permitiría conocer la ruta del dinero mal habido.

Todo, con la promesa de que al final del túnel veremos la luz. Esto me recuerda las expresiones del innombrable el mismísimo 11 de septiembre de 1973, donde nos aseguró que todo el sacrificio era para hacer de Chile una gran nación.

No sé por qué, pero de repente siento la sensación de que nos ven las canillas una y otra vez.

junio 07, 2026

El Papa en España


Aprovechando que el Papa León XIV llegó a España escribiré estas líneas centradas en su reciente encíclica Magnifica Humanitas, donde hace alusión a la inteligencia artificial, advirtiéndonos respecto de sus alcances.

Lo hago porque estamos ante un Papa que en el año que lleva como sucesor de Francisco, ha tenido una actuación sin aspavientos, eminentemente observadora, silenciosa, pero firme. Algunos lo han tildado de león gato, por lo tranquilo, porque no rugiría. Ha sido un año de introspección, del que ha emergido con todas sus luces, para sorpresa de no pocos.  

Y ha emergido con una encíclica que nos invita al discernimiento para llevar luz allí donde pareciera reinar la oscuridad, para invitarnos a ser optimistas, para actuar en consecuencia, y dejar a un lado el pesimismo paralizante.

Lo hace ante un mundo polarizado in extremis, ad portas de zozobrar. Un mundo en el que conviven, al mismo tiempo, inmensas capacidades constructivas y destructivas gracias a un desarrollo científico-tecnológico sin precedentes, que el Papa Francisco denunció en su momento en la Encíclica Laudato Si. El Papa León XIV lo rememora en Magnifica Humanitas al afirmar que el creciente afianzamiento de un paradigma tecnocrático en el mundo globalizado nos está encaminando:

“a dejar que la lógica de la eficiencia, del control y del lucro gobierne por sí sola las decisiones personales, sociales y económicas”.

El Papa León XIV también nos recuerda

“que la técnica no es un simple instrumento y que, cuando se vuelve criterio, termina por establecer qué cuenta y qué puede descartarse, reduciendo la creación a un objeto de explotación y a las personas a engranajes de un sistema que sea cada vez más eficaz”.

Expresiones que delatan preocupación y denuncia de que estamos construyendo una sociedad con alto riesgo de derrumbe bajo los cantos de sirena de una tecnocracia de la mano de la sacrosanta eficacia.

El Papa León XIV no se opone al progreso técnico. De hecho lo considera valioso en sí mismo, pero advierte que:

“requiere un discernimiento sobre la visión antropológica que lo guía y los fines que persigue. Si el desarrollo tecnológico avanza sin una adecuada maduración ética y social, puede suceder que aumenten los medios sin que crezca en la misma medida la humanidad: se “tiene más”, pero no se “es más”, y la persona corre el riesgo de ser valorada principalmente en base al rendimiento que ofrece”.

Si no supiéramos quién ha vertido estas expresiones ni dónde se han volcado no pocos apostarían que se trata de expresiones de un comunista, de un rojo, de un socialista, de un zurdo, de un personaje “woke”. Pero no, son del Papa León XIV, del sucesor de Pedro, quien nos invita a ser más antes que a tener más. Invitación que deberíamos considerar muy seriamente si no queremos sucumbir como sociedad.

Prosigue luego abordando el tema de la inteligencia artificial donde aprovecha de interrogarnos respecto de la sociedad que estamos construyendo. En fin, veo al Papa León XIV rugiendo, plantando cara ante los poderosos, ante una clase tecnocrática, representando a quienes no tienen voz, llamándonos a no renunciar al desarrollo humano integral, al cuidado de la casa común, a rescatar nuestra capacidad de discernimiento dentro de un marco espiritual, ético y político.

En resumen, nos anima a no perder nuestra condición humana, la magnífica humanidad con que fuimos creados por Dios Padre Todopoderoso, por Jesucristo, por Alá, por Jehová, por el Gran Arquitecto, o por quien sea.

Si bien se me quedan muchas cosas en el tintero a propósito del Papa León XIV y su encíclica, no quiero abusar de vuestra paciencia, por lo que terminó aquí esperando seguir en otra ocasión.

Abrazo!


mayo 28, 2026

Un gobierno de destrucción nacional

Estamos bajo un gobierno que llegó con la bandera de que el país se estaba cayendo a pedazos, poniendo énfasis en la inseguridad imperante y el bajo crecimiento experimentado en los últimos años. Los republicanos, de la mano de libertarios y la “derechita cobarde” vendrían a salvarnos para sanearnos, proveernos seguridad y enderezar la economía nacional. Uno de sus personeros habló, al voleo, de la necesidad de extirpar a los parásitos. Otro, que el Estado estaba quebrado. Bajo el poncho traerían el programa que nos sacaría del marasmo, de la decadencia, y que no quisieron dar a conocer para evitar roces, resquemores.

Lo concreto, la verdad a la milanesa, es que no hay plan de seguridad, ni nada de nada. Tuvieron que pasar dos meses desde que asumieron para que reconocieran que no había plan de seguridad alguno, y que el único con que cuentan, es el de Boric.

Para que la economía crezca, mandan al congreso una ley miscelánea, donde caben sapos y culebras para hacer pasar gatos por liebres, pero cuya esencia es clara: hay que bajar los impuestos a los de arriba, asegurándoles que no les cambiarán las reglas de juego por más de dos décadas, para que puedan invertir a campo traviesa. Es la clásica receta: tratar con guantes de seda a quienes tienen capacidad para generar empleo. Es la política que el innombrable, en sus tiempos de gloria, calificó como “hay que cuidar a los ricos”.

Es lo obsesión por el empleo, de la boca para afuera, de quienes se encuentran en las alturas. Quiroz, ministro de hacienda, sostuvo que la mejor política pública es la del empleo, y que la mejor noticia que le puede dar a la clase media es que el país crezca, que el empleo crezca. Afirma que ahí está la madre del cordero, que la ley miscelánea apunta a eso. Cuando se buscó bajar la pelota al piso, y se le preguntó por la efectividad de los incentivos contenidos en la ley miscelánea, sostuvo muy suelto de cuerpo que no podía garantizar que se contratara más gente. O sea, estamos jugando al tuntún, al emboque, a la ruleta rusa. La ley miscelánea no asegura nada. Sólo se asegura que los impuestos a los de arriba bajarán, pero no se asegura que los ingresos de los de abajo subirán.

En el interín, para asegurar la aprobación de la ley miscelánea, también llamada de reconstrucción nacional, pero que llamaría derechamente de destrucción nacional, las huestes oficialistas están pirquineando votos por las más diversas vías, incluso dispuestos a sacrificar el IVA para los pañales. Abren una verdadera caja de Pandora para que el día de mañana hagamos lo mismo con los libros, el pan, la leche, la construcción. Y la evasión tendrá su agosto. Milton Friedmann debe estar agarrándose la cabeza allí donde esté.

Estamos frente a un gobierno en el que JAK posa de ingenuo, con cara de gringo bueno, de cristiano ejemplar, pero en la práctica, lo que estamos viendo es de un maquiavelismo brutal. Pruebas al canto:

1.      En campaña amenazó a los inmigrantes ilegales con su expulsión, iniciando un conteo de los días que les quedaban para irse desde el minuto que él asumiera la presidencia, la que inició ordenando la construcción de una zanja en el norte para detener la llegada de nuevos inmigrantes ilegales.

2.      Respalda a su ministro de vivienda, Iván Poduje, quien se las da de campeón para resolver el déficit habitacional, y no encuentra nada mejor que poner en jaque los humedales, afirmando que más vale resolver el problema de la vivienda que andar preocupándose de hábitats donde se concentran fauna y flora especializada.

3.      No tiene empacho en ofender al mundo universitario que demanda recursos públicos para desarrollar investigación, al señalar que muchos de sus proyectos terminan en lindos libros para las estanterías de las bibliotecas, pero que no generan empleo.

4.      Tiene la desvergüenza de organizar una cena privada en la casa de gobierno, invitando a sus excompañeros de leyes en la Pontificia Universidad Católica de Chile, mientras reclama por el paisito que le dejaron.

5.      Dime con quien andas y te diré quién eres: Trump, Milei, Bolsonaro, Bukele y Orban. A Milei fue a verlo a pocos días de haber ganado en la segunda vuelta. Este quinteto de “referentes” lo retrata de cuerpo entero. Si a esto agregamos su apoyo al innombrable, tenemos el cuadro aparentemente completo.

6.      Se golpea el pecho en favor de la vida a propósito de su postura frente al aborto, mientras estudia indultar a los militares que se encuentran purgando por crímenes de lesa humanidad, no por delitos comunes, sino por ser ejecutores del terrorismo de estado que sufrió el país en tiempos del innombrable.

La pregunta que no pocos me han hecho, es ¿cómo es posible que un personaje con estas características pudo haber ganado democráticamente las elecciones?  Buena pregunta, que nos obliga a reflexionar, y cuya respuesta amerita otra columna.

mayo 27, 2026

El rearme alemán

Foto de Pascal Bernardon en Unsplash

Por estos días estamos viendo, gracias a Trump, que Alemania está volviendo por sus fueros. Una suerte de resurrección del nazismo y de volver a armarse. Todo, como consecuencia de unos EEUU que en manos de Trump postula la necesidad de que la Unión Europea se las arregle por su cuenta, al mismo tiempo que alienta el resurgimiento de la ultraderecha. Para ello apoya a los regímenes nacionalistas, eufemísticamente llamados euroescépticos, que comulgan con su visión del mundo. Trump olvida que fueron los mismos EEUU quienes prohibieron el rearme de Alemania a fines de la década de los cuarente del siglo pasado.

Pocas dudas caben que busca horadar las bases de los países que conforman la UE, unidad política, económica y social que se alcanzó a fraguar a medio siglo del término de la segunda guerra mundial (2GM). La gran paradoja es que, al término de la 2GM, con una Alemania derrotada, dividida, con su economía por los suelos, para que no volviese a verse tentada por rearmarse, las potencias ganadoras -EEUU, URSS, Francia e Inglaterra-, los aliados, acordaron prohibir el rearme alemán, al igual que el rearme japonés.

Todo esto me recuerda el término de la primera guerra mundial (1GM) de 1914-18, las condiciones impuestas por las potencias vencedoras a través del tratado de Versalles a Alemania, también derrotada en esa oportunidad. Entre ellas, las de prohibir su rearme. Esta prohibición, junto con la ausencia de ayuda para recuperar la economía, fue generando un contexto político y social que posibilitó la emergencia de un populismo que se hizo carne en el nacionalsocialismo -nazismo en Alemania- bajo la figura de un personaje, Adolf Hitler, quien tuvo la paciencia para esperar su hora, no trepidando en violar las disposiciones que impedían el rearme alemán, impulsándolo bajo cuerda con la venia de las élites políticas alemanas de entonces.  

Para estos efectos, no dudó en explotar la realidad que se vivía enfocando el blanco a grupos específicos de quienes conformaban la sociedad alemana: los judíos, los comunistas, los gitanos, los homosexuales y otros grupos minoritarios. La experiencia nazi ya sabemos cómo terminó: con su hundimiento, dejando tras sí millones de muertos y familias destruidas. Como consecuencia de esta 2GM uno de los acuerdos, al igual que cuando finalizó la 1GM, se acordó prohibir el rearme alemán. Pero ahora esta prohibición fue complementada con un programa de ayuda para la recuperación no solo de Alemania, sino que, de Europa, el llamado plan Marshall, concebido a partir de la experiencia vivida después de la 1GM.

Este plan fue una iniciativa de EEUU con dos objetivos explícitos y uno implícito. Los explícitos fueron contribuir a reconstruir una Europa que estaba en escombros, y detener la expansión del comunismo de la URSS. El implícito, fue evitar que Alemania volviese a tentarse a rearmarse.

El resultado de este plan, en Alemania, de la mano de Ludwig Erhard, entonces ministro de finanzas del gobierno encabezado por Konrad Adenauer, junto con la laboriosidad y disciplina del pueblo alemán, dieron forma a lo que suele llamarse como el milagro económico alemán. La prohibición de destinar recursos al rearme militar terminó siendo una ventaja para Alemania, porque la forzó a concentrar sus recursos económicos y capacidades humanas en su recuperación para convertirse en la potencia industrial que es actualmente.

Por eso, no se entiende la presión de Trump para que la UE aumente su presupuesto militar, que inevitablemente deberá provenir de una disminución de recursos que se destinan a otros sectores. Lo más probable es que con la mirada puesta en los negocios, Trump esté pensando en que el mayor gasto militar de los países de la UE esté destinado a la compra de armamentos estadounidenses. En el minuto actual, como están las cosas, Trump le está dando alas al extremismo. Dijo que, con él en el gobierno, al otro día terminarían las guerras. No está haciendo otra cosa que, todo lo contrario. Pero esto ya es tema para otra columna.

mayo 26, 2026

Uruguay adportas del mundial 2026








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Desgraciadamente, no veo a Uruguay llegando al mundial con la fe del carbonero. Soy un uruguayo que vive fuera de Uruguay hace decenas de años, más de 6 décadas. Me fui en el 62 y solo he vuelto esporádicamente. Me fui, pero Uruguay no se fue de mí. No soy exiliado político ni económico, tan solo una tragedia familiar, hizo que me fuera sin querer irme. Mi infancia está allá. Allá están mis calles, mis playas, mis parques, mis árboles, mis amigos, mis lágrimas, mis alegrías. Soy de los tiempos de jugar con una pelota de trapo en la calle, con arcos hechos a punta de piedras.

Soy de los tiempos en que Peñarol y Nacional dominaban la escena futbolística, de los tiempos de Gonzalvez -capitán de capitanes-, de Spencer -cabeza mágica-, Joya -negro el 11- y Rocha -el verdugo- en Peñarol, y de Emilio “Cococho” Álvarez, de Walter Taibo en el arco, de Troche, de Douksas, de Domingo Perez, del negro Escalada en Nacional. Cada temporada, la disputa para alcanzar la punta era monopolizada por Peñarol o Nacional, porque los demás no les hacían sombra, eran todos equipos chicos, cuya hazaña se centraba en empatarles o ganarles a alguno de los grandes. Hoy la disputa parece haberse “democratizado”, los grandes ya no son tan grandes ni los chicos tan chicos.

Entonces éramos atractivos, contratábamos a estrellas foráneas en sus mejores tiempos -Spencer, Joya, Artime, Onega, entre otros-; hoy, nuestras estrellas se van buscando mejores horizontes. No sé qué cambió, pero lo concreto es que se dio vuelta la tortilla. Antes importábamos buenos jugadores, ahora los exportamos. Vuelven, en el mejor de los casos cuando están en su ocaso, para volver al terruño, al paisito, porque como Uruguay no hay.

Uruguay, en la primera mitad del siglo pasado dictaba cátedra en materia futbolística. Nos parábamos en la cancha de igual a igual. No sé en qué minuto nos venimos abajo ni porqué. Quizás vino de la mano de crisis políticas y/o económicas. Lo concreto es que dejamos de roncar, pero así y todo, seguimos inspirando respeto.  Ningún rival puede mirarnos por encima, ni pisarnos los callos, porque en cualquier minuto nos sale la garra, el pundonor, el alma y corazón uruguayo que tenemos quienes hemos tenido el privilegio de nacer allí sin pedirle permiso a nadie.

Todo esto a propósito del mundial que se nos viene encima, y los nominados, los seleccionados para ponerse la celeste, esa celeste que nos energiza, que nos multiplica, que explica lo inexplicable. 

Y bueno, bastó que saliera la nómina para que los millones de técnicos que nos creemos, nos pusiéramos a subir y bajar al técnico, que para que puso a este que no juega a nada, o a este que ya no corre; o porqué no puso a este otro que está jugando bárbaro, o que es capaz de dar vuelta un partido de un minuto a otro, o que provee experiencia y sagacidad. Y así vamos poniendo palos a la carreta.

El proceso eliminatorio no fue de los mejores, lo que temo incida en el mundial propiamente tal. La dirigencia escogió como director técnico a Bielsa, quien, desgraciadamente, desde que fue contratado generó controversia. Es todo un personaje, obsesivo a más no poder, pero que a poco de llegar no faltaron quienes empezaron a tirarle piedras: que nunca ha ganado nada, y para remate, que no es uruguayo. No fue la mejor bienvenida que se le podía dar.

En sus primeros partidos eliminatorios el plantel que dirigió consiguió una hazaña difícil de igualar: le ganó tanto a Argentina, campeón del mundo, y a Brasil por dos goles a cero en el estadio Centenario. De ahí para adelante se empezó a trastabillar. Las dudas, el acoso periodístico, las patadas en las canillas, la desconfianza en el trabajo del técnico, empezaron a mellar, lo que no alcanzó a dejarnos fuera de clasificación. Con todo, clasificamos, y bien, con un buen plantel. Si bien no tenemos figuras para tirar por la ventana, sí tenemos un bien número considerando el paisito que somos. Un plantel a respetar, que ningún país puede mirar por sobre el hombro por el simple hecho de que no cualquiera viste la celeste.

Nuestra chance está para llegar lo más arriba posible. Para el mundial del 50, nadie daba un peso por nosotros, y mira a dónde llegamos. Lo que tenemos que tener claro, meridianamente, es que Uruguay está para cualquier cosa, pero para ello, es imprescindible que dejemos a un lado el chaqueteo, el pesimismo.

La filosofía, la psicología también juega en esto. Los jugadores uruguayos no son de palo, tienen alma y espíritu. El pesimismo es contagioso, al igual que el optimismo. Si queremos ganar, hay que ser optimista, respaldar con todo al cuerpo técnico y al plantel nominado. Aunque el loco Bielsa sea argentino, aunque sea hosco, antipático, o lo que sea, aunque no estén los jugadores que quisiéramos. Están los que están. ¡Vamos Uruguay, arriba Uruguay porque como Uruguay no hay!

mayo 24, 2026

La docencia universitaria degradada

Le pedí a IA que me hiciera una ilustración de muchas de las actuales universidades, como instituciones que están tendiendo a ver a los alumnos como clientes, antes que como ciudadanos, con capacidad de pensamiento crítico, de ver bajo el agua. El resultado es la ilustración que encabeza estas líneas.

En esta ocasión me centraré en la docencia universitaria. Ya tendré ocasión de hacerlo en torno a la investigación universitaria, así como de la vinculación con el medio.

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, ha sostenido, sin pelos en la lengua, que la universidad actual se ha convertido en una fábrica de producción y rendimiento. Y pone sobre la mesa los nombres de quienes fueron profesores universitarios hace 250 años. Y los compara con quienes lo son en la actualidad. En esos años estaban los genios. Hoy los genios pareciera que no están en las universidades. Lo mismo podríamos afirmar respecto de quienes están a la cabeza de las universidades. El grueso de los rectores pareciera que no les llegan ni a los talones de los rectores de antaño. Basta escucharlos para percatarse de la penetración alcanzada por la ideología neoliberal e iliberal y la consecuente banalización del ser universitario.

En la actualidad, las universidades, se hallan subsumidas en un ramplón neoliberalismo, en el que han caído también no pocas universidades públicas, las que en la práctica han dejado de ser tales. La máxima que parece inspirarlas es la misma que ilumina a las empresas productoras privadas, donde lo que importan son los resultados, los desempeños y la eficiencia. En este contexto no hay espacio para el pensamiento profundo, crítico, y sí abre espacio para la trampa, la corrupción, el engaño. Y no pocos rectores se han prestado para estos efectos, siguiendo al pie de la letra el racional neoliberal.

En efecto, la educación ha pasado a ser una mercancía más, que se compra-vende en el mercado al mejor postor donde se entra como alumno a una suerte de cañería -pipeline-, que es la universidad a la que ingresa, y se sale como profesional, con título en mano. Se asemeja a quien entra a un quirófano para hacerse una operación estética, donde se entra feo y se sale lindo, o supuestamente lindo. Claro que no pocas veces se sale convertido en un desastre, como mamarracho, e incluso aparentemente lindo. En el caso educativo, el título con que se egrese, puede valer callampa, como no pocos ilustres profesionales pueden estar comprobando.

El valor del título vendrá dado por el proceso educativo que tuvo lugar en la universidad. Y no es ningún misterio que este proceso, tal como se está llevando a cabo, está siendo fuertemente cuestionado desde el minuto que los alumnos son vistos como clientes o consumidores que compran un servicio, el educativo. Y los profesores deben tratarlos como tales, bajo la lógica de que “el cliente siempre tiene la razón”. Mal que mal están pagando por un servicio. Si bien no se explicita así, es lo que se subentiende, está implícito cada vez que hay alguna dificultad.

De ahí a una inflación de notas, de calificaciones, no hay un abismo, ni un paso siquiera, todo lo contrario, es lo que ya tenemos en todos los niveles educativos, no solo el terciario ¿Para qué hacernos problemas? ¿Para qué convertirnos en conflictivos? Y así vamos arando. El consumidor estudiante que entra a este proceso educativo sale como consumidor profesional, como un ciudadano pasivo, cuando lo que se supone es que una universidad forma personas con pensamiento crítico, profundo, agudo. No veo a la universidad formando para aprender a pensar. Quizás esto explique los tiempos de estamos viviendo, de nihilismo, de radicalismos, de mentiras que somos incapaces de detectar.

Todo esto se ve rematado por tratarse la docencia universitaria como la pariente pobre al lado de la investigación y su irrelevancia a la hora de la jerarquización académica.

El proceso de docencia universitaria no puede limitarse a la generación de competencias destinadas a satisfacer un mercado laboral crecientemente dinámico. Cada vez adquieren más y más relevancia las competencias ciudadanas, las de saber ser y estar en medio de tiempos en los que el piso se mueve sin parar. Los tiempos de certezas ya se fueron, y estamos entrando en tiempos de incertidumbre. La inteligencia artificial no está más que acelerando este proceso.

En concreto, sin darnos cuenta, visualizo una universidad, que en lenguaje de Byung-Chul Han, “ha sido colonizada por el mercado, convirtiendo el saber en información empaquetada, al profesor en un proveedor de servicios y al estudiante en un auto-explotado que busca acumular capital humano para cotizarse mejor en el sistema”.

Para saber más sobre el pensamiento de Byung-Chul Han en torno a la universidad actual sugiero leer sus libros La sociedad del cansancio (2010), La agonía del Eros (2012), Psicopolítica (2014) y Vida contemplativa (2022).

mayo 22, 2026

La trampa de Tucídides

Trump no se aguanta de estar permanentemente en la cresta de la ola. Se las arregla para estar siempre en el candelero, esto es, llamando la atención permanentemente y generando una relación de amor y odio. Nadie, o pocos, pueden permanecer indiferentes ante sus expresiones.

Acaba de estar en China. De la boca para afuera puede decirse cualquier cosa, pero en la práctica todo apunta a revertir una realidad que aparece como irreversible. Una suerte de iniciativa desesperada por cumplir con su slogan MAGA (Make America Great Again) con el que logró volver a la Casa Blanca. Prueba lo señalado que no fue acompañado de políticos, sino que, de palos gruesos tecnológicos, de la élite tecnocrática que lo rodea. Ahí estaban Elon Musk de Tesla, Jensen Huang de Nvidia, Tim Cook de Apple, así como representantes de otras grandes empresas tales como Qualcomm, Boeing, Citigroup, Goldman Sachs.

No escapará a mis lectores que no fueron por bolitas de dulce. La hegemonía estadounidense, industrial, tecnológica y financiera está en declive. Y me atrevería a afirmar que a EEUU le salió el tiro por la culata. Recordemos la visita de Kissinger a China, en tiempos de Nixon, a comienzos de los 70, en 1971, para reunirse con Mao Tse Tung y Zou En Lai. Su objetivo fue abrir el mercado chino al aparato productivo estadounidense. Un mercado con dominio de una economía campesina, poco desarrollado, pero muy apetitoso por su magnitud, los millones de chinos. Lo concreto es que a partir de esta apertura los chinos se desarrollaron de forma tal que están terminando por dar vuelta la tortilla.

En poco más de medio siglo tenemos al primer ministro chino, Xi Jin Ping, frente a Trump hablándole de la “trampa de Tucídides”. Estoy seguro de que Trump, al igual que todos nosotros, lo desconocía, como lo prueba que haya quedado mirando al techo. Esta trampa hace referencia al riesgo de conflicto cuando una potencia emergente amenaza con desplazar a una potencia dominante. Tucídides fue un historiador griego que explicó la inevitabilidad de la guerra del Peloponeso (siglo V A.C.) debido a la emergencia de Atenas que activó las alarmas de Esparta, la potencia dominante.

Como puede verse, Xi fue al hueso, sin medias tintas, invitando a Trump a no caer en la trampa de Tucídides, esto es, la inevitabilidad de una conflagración entre una potencia emergente (China) y una potencia decadente (EEUU). Para estos efectos, Xi formuló la pregunta del millón: ¿Podrán China y Estados Unidos superar la 'trampa de Tucídides' y establecer un nuevo paradigma para las relaciones entre grandes potencias?

Lo que hizo Xi, no fue una amenaza, sino una invitación a tratarse como iguales, lo que a Trump debe costarle tanto porque cree en el “destino manifiesto“ de EEUU, como por poner en jaque tanto su slogan MAGA como la expresión “God Bless America”. Pero lo peor de todo, para Trump y sus acérrimos seguidores en todo el mundo, es que China esté emergiendo con un sistema político que es la antítesis del que impera en occidente. Todo un tema que amerita otra columna, al menos una.

 

Amor por Chile

No dejó de llamarme la atención que José Antonio Kast (JAK) llamara a recuperar el amor por Chile, como lo expresara al celebrarse el día de las glorias navales. Es el primer 21 de mayo en su condición de presidente de Chile, y un día después de haber dado de baja a dos ministras.

Una de ellas, Trinidad, la de Seguridad, y que en los apenas dos meses que alcanzó a ocupar el cargo, sembró inseguridad al por mayor, confesando que no tenía plan de seguridad alguno bajo el brazo, y para rematarla, no veía para qué tenerlo.

La otra, Mara, parecía creer que seguía siendo panelista de un programa televisivo de farándula, “Sin filtros”, olvidando que había sido nombrada vocera, o creyendo que la nominaron para que siguiera siendo la misma panelista deslenguada.

Pero no nos vayamos por las ramas. JAK nos invitó a recuperar el amor por Chile, llamando a la unidad y al patriotismo. Confieso que siento que su concepción de unidad y patriotismo difiere sustancialmente del que tengo.

Cuando hace referencia a la lealtad, al patriotismo, al honor, al compromiso, pareciera que está hablando de conceptos etéreos, abstractos, sin asidero en la realidad, sin que se concreten. Y de paso le soba el lomo a las FFAA, particularmente a la Armada a propósito de la gesta de Arturo Prat.

Por momentos me da la sensación de que concibe a las FFAA como el brazo armado de la derecha, y muy en especial de la ultraderecha. Como prueba de ello, se tiene la presencia de algunos de sus miembros en retiro, en el congreso nacional. No por nada, quienes pertenecieron a las FFAA, cuando dan el salto al mundo político, tienden a lo hacerlo en filas de una de las dos derechas.

JAK llama a los dirigentes políticos a recuperar el patriotismo y el compromiso con el país. Me pregunto ¿de dónde ha sacado la idea de que han perdido el patriotismo y el compromiso con el país? ¿acaso cree que ellos son los únicos patriotas y comprometidos con el país? Con esta mirada se asume que hay dirigentes políticos que no son patriotas y no están comprometidos con el país. De acá a postular que quienes están con JAK son patriotas, y quienes no lo están, como es mi caso, somos antipatriotas, hay tan solo un paso.

Así lo planteó en su minuto el innombrable en los tiempos aquellos. O estás conmigo, o estás contra mí. El clásico duo amigo-enemigo, tú o yo, pero los dos no cabemos, por lo que uno de los dos debe desaparecer.

Creo necesario recordar que el amor por Chile se asume que lo tenemos todos, y que nadie puede arrogarse el derecho a monopolizar este amor. Por lo demás, este amor por Chile debe ser concreto, por los chilenos de carne y hueso, en particular con los más desvalidos, no con los que lo tienen todo. El amor por Chile no se expresa por la vía de ponerle alfombra roja a los de arriba, sino que a los de abajo, ni por andar rindiendo pleitesía a la bandera.

Para crecer, desarrollarnos y generar empleo, es indispensable dejar de andar expresándonos con palabrería hueca. Una palabrería que proclama la necesidad de alcanzar acuerdos y fortalecer el diálogo político, pero en la práctica hace todo lo contrario, como si quienes están en el gobierno tuviesen toda la voluntad para ello, no así la oposición.  Lo mismo viceversa.

La iniciativa para dejar de lado rencillas, la incomunicación y la ausencia de diálogo debe partir de las esferas de gobierno y dejar de creer que monopolizan el patriotismo. También sería interesante aterrizar lo que entendemos como amor por Chile.

En los comienzos de los 80, el amor por Chile del entonces ministro del trabajo José Piñera, lo llevó a sostener que el 2020 nos pensionaríamos con el 100% de nuestro sueldo gracias al nuevo sistema previsional que estaba creando, las famosas AFP. Lo concreto y real es que todo fue un volador de luces como lo puedo demostrar con mi propia experiencia: previendo que ese amor por Chile era falso, empecé a cotizar doble y jubilé recién a los 68 años, para recibir menos del 50% de lo que ganaba.

Y ahora, el ministro de hacienda, Jorge Quiroz, nos asegura que en el 2050 veremos los beneficios de la rebaja de impuestos que se está discutiendo en el congreso en el marco de la ley miscelánea o de reconstrucción como gusta llamar al gobierno. Seguramente se trata de una iniciativa nacida de su amor por Chile.

En síntesis, nos pasan por el aro una y otra vez como si nada. 

mayo 17, 2026

Crónicas macondianas

Desperté recordando las crónicas macondianas que escribía Mauricio Néspolo en las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado. Nacieron en tiempos del innombrable, como una forma de sortear tiempos difíciles, duros. Y desperté recordándolas porque los tiempos actuales, con JAK a la cabeza del gobierno, se están llenando de momentos macondianos, inimaginables. Como en esos tiempos, cuandolos del régimen podían decir y hacer lo que se les antojara, sin arrugarse. Si bien hoy los tiempos son otros, la rememoranza es inevitable a la luz de lo que estamos viendo y viviendo.

Mauricio, ariqueño, de familia italiana, de Rapallo, tiene un especial sentido del humor, del que hace gala subrepticiamente, cuando las circunstancias lo aconsejan. Su apellido, Néspolo, está entrañablemente ligado a la historia de Arica, al origen de la Universidad del Norte en Arica -que fusionada con la sede de la Universidad de Chile, hoy Universidad de Tarapacá y a la inolvidable Junta de Adelanto, cuyas huellas persisten con mucha fuerza hasta el día de hoy. Arriba, en el segundo piso de la tienda Néspolo, localizada en la esquina de 21 de Mayo con Baquedano, entiendo, si no me equivoco, se hicieron las primeras clases de la Universidad en espera del local definitivo en lo que se llamó campus Saucache, en calle 18 de septiermbre.

Desperté recordando a Mauricio y sus crónicas macondianas, porque veo a Chile viviendo un momento macondiano. José Antonio Kast (JAK) es quien lo está haciendo posible. Coloca como ministra de Ciencias, a Ximena Lincolao, quien pareciera despreciar las ciencias. Coloca como ministra de Seguridad a Trinidad Steinart, que pareciera estar sembrando inseguridad. Coloca como vocera de gobierno a Mara Sedini, que pareciera hablar sin saber de qué está hablando. Coloca como ministro de Vivienda a Iván Poduje, para quien los humedales, los sitios de memoria, no son sino obstáculos para el desarrollo. Coloca como ministro de Hacienda a Jorge Quiroz, un campeón de las colusiones, quien ordena una reducción presupuestaria pura y dura sin mirar la cara a nadie. No sigo porque la lista es interminable.

Pero quien lleva la guaripola de todo esto, JAK, elegido por el 58% de los chilenos, a punta de metáforas e hipérboles, es quien pareciera estar punteando lo macondiano que todo esto conlleva. Lo concreto es que estamos con un gobierno que está dando mucho jugo, mucho material, y del jugoso para las crónicas macondianas.

Es por lo expuesto, que muy humildemente, invito a Mauricio a reanudar sus crónicas macondianas porque material tiene de sobra y como una forma sutil de sortear las doficultades que el presente conlleva. sé que ya no somos los jóvenes de antes, pero así y todo me atrevo a solicitar que resucite sus crónicas que endulzan la vida.

mayo 14, 2026

La metáfora migratoria

Foto de GR Stocks en Unsplash

Consultado respecto de lo afirmado en su campaña para acceder a la presidencia del país sobre la expulsión de 300 mil migrantes desde el primer día de su gobierno, José Antonio Kast (JAK) señaló que “es una metáfora; si alguien cree que en un día uno va a expulsar a 300 mil, creo que entendió mal". Como no escapará a los lectores, tal afirmación dejó secuelas.

A mí modo de ver, el concepto de metáfora es una suerte de asociación de ideas, o una representación de algo. Sin querer, sin percatarnos, diariamente tendemos a usar metáforas, las que serían expresiones en sentido figurado. Por ejemplo, cuando llegamos a un lugar en el que nos sentimos bien, no falta quien día “estamos en el paraíso”. No se está en el paraíso, pero todo parece ser como la imagen que se tiene del paraíso. Otro ejemplo sería visualizar la reciente visita de Trump a China, como un intento por “romper el hielo”. Está claro que no hay ningún hielo entremedio, tan solo una ausencia de diálogo que se quiere establecer. 

O cuando se hace referencia a los empleados públicos como parásitos, expresión usada por uno de los asesores estrella de JAK, Cristian Valenzuela. Metáfora que tuvo que ser aclarada posteriormente, dado que tan solo se refería a los apitutados y operadores políticos, no a los funcionarios públicos. El punto es que una metáfora, para que sea tal, no necesita "aclaraciones". Hablan por sí solas.

Como puede observarse, las metáforas procuran efectuar una asociación de ideas orientada a facilitar la comprensión de lo que se sostiene. Para confirmar lo señalado, me fui a la Real Academia Española (RAE), donde se define que la metáfora es una figura retórica que consiste en trasladar el sentido recto de las palabras a otro figurado, mediante una comparación tácita o la identificación de un objeto con otro con el que mantiene una relación de semejanza.

De lo dicho se desprende que los refranes suelen ser verdaderas metáforas, y a propósito de lo que estamos viendo podríamos citar, a modo de ejemplos: “por la boca muere el pez”, “le queda como poncho”, “otra cosa es con guitarra”, “a otro perro con ese hueso”, “a buen entendedor, pocas palabras”.

Y podríamos seguir ad infinitum, pero ver como metáfora la afirmación de JAK, no me calza. Antes que metáfora, fue una amenaza, un mensaje para que los inmigrantes en situación irregular hagan las maletas y partan antes de que asuma. Con esta clase de mensajes fue como ganó la elección presidencial. Nunca dijo que era una metáfora, o no creo que nadie, en su minuto lo vio como metáfora, ni siquiera sus adherentes. Recién ahora viene a decirlo, seguramente al percatarse de la imposibilidad de implementar la expulsión masiva pregonada.

No solo eso, sino por la inconveniencia de hacerlo como más de un asesor le debe haber hecho saber en la sombra. Recordemos que estamos en un país con una tasa de natalidad que languidece, que al paso que vamos tenderíamos a ir disminuyendo de población. De hecho, son los inmigrantes regulares e irregulares, quienes están salvando nuestro descenso poblacional.

Lo concreto es que la realidad actual está muy lejos de lo que fueron las promesas de campaña, no solo en este ámbito, sino que en muchos otros.

Ahora resulta que no era metáfora, sino que una hipérbole.

mayo 13, 2026

Haciendo agua

Foto de Lukas Hron en Unsplash

José Antonio Kast (JAK) partió como caballo de carrera, con todo, como si fuese una carrera de 400 metros, pero habiendo recorrido menos de 20 metros, ya muestra signos de cansancio, agotamiento. No es para menos, mal que mal, desde el minuto que ganó la segunda vuelta no ha parado en querer imponer sus términos. Cree que, como en La Polar, es llegar y llevar.

Nuestra democracia, con toda su fragilidad, sus limitaciones, no es lo mismo que una dictadura. Hay distintos poderes -ejecutivo, legislativo, judicial- que se entrecruzan, conformando un entramado que no se puede soslayar. Las ganas de gobernar por decreto están, pero dudo que estén las condiciones para que unos y otros hagan lo que se les antoje.

Desde EEUU llega una expresión que han hecho suya diversos regímenes: “flood the zone” que se ha traducido como “inundar la zona” y que conforma todo un diseño, una forma de encarar, abordar una problemática, que pasa por copar la agenda pública para terminar mareándonos. Es lo que ha hecho Trump desde el inicio de su mandato para tener a todo el mundo en ascuas. 

Me recuerda a un personaje que, con varias pelotas en mano, pasea por el parque todos los días con sus perros: tira todas las pelotas al mismo tiempo para que los perros corran tras ellas. Unos van tras una pelota, otros van tras otra, y así tiene a todos los perros entretenidos hasta que el cansancio los deja para el gato, esto es, buenos para nada.

Mi impresión del gobierno de JAK, es su intención de abrumarnos hasta que soltemos la esponja. Desde antes de asumir, pero después de haber ganado la segunda vuelta, se dedicó a faenarnos por la vía de emborracharnos la perdiz. La primera pelota que lanzó fue la zanja en el norte y la última es la de los lindos libros que están en los anaqueles de las bibliotecas conteniendo los resultados de investigaciones, pero que generarían 0 empleo. Estamos ante un gobierno que no sé cuántas pelotas tiene en su mano para ir lanzándolas con miras a entretenernos el almanaque. Un día es la pelota llamada humedal, otro día es el de la ranita de Darwin, otro día el de la ley miscelánea. Como pelota comodín está la del partido comunista.

Es lo que ha hecho Trump, a quien JAK pareciera que pretende emular. Veo difícil que lo logre porque Trump es experto, se ha especializado en el tema, viene de ese mundo, el de bilz y pap, de las estrellas, de las comunicaciones. Si la guerra en Ucrania va mal, la culpa es de Europa, y cuando se agota el tema ucraniano, lanza el de apoderarse de Groenlandia, y al mismo tiempo captura a Maduro, dejando en ascuas a Corina Machado, confiando que la “presidenta encargada” sepa lo que tiene que hacer. Agotado esto, a los perros les tira la pelota arancelaria que sube y baja a su antojo. Cuando esto ya no da para más, nos tira la pelota de Irán, descabezando al régimen, pero sin lograr lo que quería. A los cubanos los tienen en barbecho. Entremedio se da el lujo de clavar estaca en la luna. Y así, nos tiene, inundando la zona, flood the zone, bailando al compás de la música que nos pone.

Es lo que JAK y sus boys del segundo piso, están intentando hacer con Irarrázaval y Valenzuela a la cabeza. Al lado de Trump y los suyos, no les llegan ni a los talones. Todo apunta a que estamos ante una película en desarrollo. 


mayo 09, 2026

JAK y las investigaciones con recursos públicos

En la semana, el presidente José Antonio Kast (JAK) se despachó una frase para el bronce: “A veces 500 millones para una investigación que termina en un libro precioso, empastado en la biblioteca ¿cuántos trabajos generó? Ninguno”.

Esta declaración la hizo en Puerto Montt, la ciudad popularizada por el conjunto uruguayo Los Iracundos, en las dependencias de la Empresa Portuaria de Chile (EMPORCHI), donde hice mi segunda práctica como estudiante de ingeniería en el verano de 1970 (la primera la hice en 1969 en Fanaloza. Declaración emitida en una de sus salidas denominadas “Presidente presente” con miras a proyectar un gobierno en terreno, en acción.

Su declaración supone que los dineros públicos destinados a la investigación en las universidades van a saco roto, se dilapidan, dado que no conducen a nada, salvo a producir libros y/o papers, que podrán verse muy lindos en los anaqueles de las bibliotecas, pero que no generarían trabajo.

Esta declaración no viene sola, dado que va acompañada de otras que encierran veneno puro. En una de ellas nos invita a hacer “un seguimiento a todos los recursos que se han entregado en los centros de educación y veamos cuál es el resultado (…), se van a sorprender”.

Esta invitación no deberíamos dejarla pasar sin una contundente respuesta que haga referencia a un conjunto de puntos.

Uno, qué país queremos ser. Si queremos seguir siendo, per secula seculorum, un país dependiente, exportando piedras, minerales, recursos naturales sin mayor valor agregado, viviendo al compás de la música que nos pongan terceros, entonces JAK tiene toda la razón del mundo. Todo apunta a que JAK querría que sigamos a la vuelta de la rueda, mordiendo el polvo de la derrota. Espero que el país no quiera eso. Si queremos tener algún grado de autonomía, dejar de ser un país que se limita a extraer sus recursos minerales, necesariamente debemos invertir en ciencia y tecnología.

Dos, los recursos que el país destina a investigación y desarrollo (I+D) está por debajo del 1% del PIB y dos tercios de ellos son públicos, siendo tan solo un tercio recursos privados. Para aspirar a salir del subdesarrollo, es imperativo más que duplicar la inversión en I+D. Los países desarrollados lo son porque apostaron invirtiendo más del 2% de su PIB en ciencia y tecnología. Mientras nos pasamos centrados en lo urgente, descuidando lo importante, seguiremos a la vuelta de la rueda sin salir del círculo vicioso en que estamos sumidos. Encontrar la combinación apropiada de políticas que atiendan a lo urgente, así como políticas que atiendan a lo importante es el desafío en que estamos inmersos.  

Tres, los recursos que las universidades destinan a sus investigaciones no son a punta de olfato ni a ojo de buen cubero, sin medición alguna. Existen organismos públicos que administran fondos concursables a los cuales postulan los investigadores. Postulaciones que no se limitan a pedir fondos. Hay filtros vinculados a la temática que se aborda, a la solidez de los equipos de investigadores que hay tras cada proyecto, hay que justificar, hay que especificar resultados, beneficiarios, problemas que abordan, metodologías a emplear. No es llegar y postular; tampoco es postular y ganar. Hay que traspirar la gota gorda. No es llegar y llevar como en La Polar. O llegar y ganar, o llegar y llevarse la plata para la casa como parecen creer JAK y su círculo inmediato. Es lo que también creyó en su momento Federici, el rector de la Chile designado por el innombrable.

Cuatro, a diferencia de lo que señala JAK, las investigaciones sí generan empleo. Tras los millones que se destinan a los proyectos hay trabajo en terreno desarrollado por trabajadores, hay científicos, ayudantes, asistentes a los cuales hay que remunerar, laboratorios que se deben financiar. No me extiendo para no abusar. Es como si preguntara cuánto empleo generó JAK con los millones que se embolsó en su más de una década como parlamentario en la Cámara de Diputados.

Cinco, los resultados no se limitan a libros y/o papers, que son tan solo expresiones tangibles. También están los intangibles, “los que no se ven”, de difícil medición, las nuevas preguntas que emergen en busca de respuestas, los descartes de alternativas que se creían viables, pero que se demostraron inviables. A esto debemos agregar que no todos los resultados son inmediatos, también están aquellos que solo tienen lugar en el largo plazo. Y, por último, también hay resultados indirectos.

A modo de ejemplo, la reducción en el tamaño de artefactos electrónicos, así como el aumento de sus capacidades fue consecuencia de investigaciones con recursos públicos en el ámbito espacial cuyos resultados fueron escritos en papeles, de allí fueron a parar a papers y libros. Y finalmente terminaron en productos concretos a cuya producción se lanzó con especial furor el mundo privado al detectar una potencial demanda por parte de consumidores ávidos de novedades espoloneadas por un marketing a la vena.

También está el caso de internet, la red de redes, la web que está inundando nuestras existencias. Nació de investigaciones cuyos primeros resultados estaban contenidos en libros, bien o mal empastados, que iban a parar a bibliotecas. No todos los resultados de las investigaciones terminan en innovaciones que impacten en la vida de las personas. Todo parte de una idea, o un conjunto de ideas, y las expectativas no siempre cristalizan. Las investigaciones están plagadas de ensayos y errores siguiendo métodos científicos y los resultados no siempre son los esperados. Sin investigaciones seguiríamos creyendo que la tierra es plana, que nacemos en virtud del Espíritu Santo, y seguiríamos viviendo en la penumbra, como parece vivir JAK iluminado por una vela.

En fin, no sigo para no abrumarlos, pero esto es tema para más de una columna, porque tampoco se trata de meter todas las investigaciones que realizan las universidades en un único saco. Mal que mal, hay investigaciones e investigaciones, pero según nuestro ordenamiento institucional, no es el presidente ni sus colaboradores los iluminados para decirnos cuáles han de ser financiadas con recursos públicos.