mayo 09, 2026

JAK y las investigaciones con recursos públicos

En la semana, el presidente José Antonio Kast (JAK) se despachó una frase para el bronce: “A veces 500 millones para una investigación que termina en un libro precioso, empastado en la biblioteca ¿cuántos trabajos generó? Ninguno”.

Esta declaración la hizo en Puerto Montt, la ciudad popularizada por el conjunto uruguayo Los Iracundos, en las dependencias de la Empresa Portuaria de Chile (EMPORCHI), donde hice mi segunda práctica como estudiante de ingeniería en el verano de 1970 (la primera la hice en 1969 en Fanaloza. Declaración emitida en una de sus salidas denominadas “Presidente presente” con miras a proyectar un gobierno en terreno, en acción.

Su declaración supone que los dineros públicos destinados a la investigación en las universidades van a saco roto, se dilapidan, dado que no conducen a nada, salvo a producir libros y/o papers, que podrán verse muy lindos en los anaqueles de las bibliotecas, pero que no generarían trabajo.

Esta declaración no viene sola, dado que va acompañada de otras que encierran veneno puro. En una de ellas nos invita a hacer “un seguimiento a todos los recursos que se han entregado en los centros de educación y veamos cuál es el resultado (…), se van a sorprender”.

Esta invitación no deberíamos dejarla pasar sin una contundente respuesta que haga referencia a un conjunto de puntos.

Uno, qué país queremos ser. Si queremos seguir siendo, per secula seculorum, un país dependiente, exportando piedras, minerales, recursos naturales sin mayor valor agregado, viviendo al compás de la música que nos pongan terceros, entonces JAK tiene toda la razón del mundo. Todo apunta a que JAK querría que sigamos a la vuelta de la rueda, mordiendo el polvo de la derrota. Espero que el país no quiera eso. Si queremos tener algún grado de autonomía, dejar de ser un país que se limita a extraer sus recursos minerales, necesariamente debemos invertir en ciencia y tecnología.

Dos, los recursos que el país destina a investigación y desarrollo (I+D) está por debajo del 1% del PIB y dos tercios de ellos son públicos, siendo tan solo un tercio recursos privados. Para aspirar a salir del subdesarrollo, es imperativo más que duplicar la inversión en I+D. Los países desarrollados lo son porque apostaron invirtiendo más del 2% de su PIB en ciencia y tecnología. Mientras nos pasamos centrados en lo urgente, descuidando lo importante, seguiremos a la vuelta de la rueda sin salir del círculo vicioso en que estamos sumidos. Encontrar la combinación apropiada de políticas que atiendan a lo urgente, así como políticas que atiendan a lo importante es el desafío en que estamos inmersos.  

Tres, los recursos que las universidades destinan a sus investigaciones no son a punta de olfato ni a ojo de buen cubero, sin medición alguna. Existen organismos públicos que administran fondos concursables a los cuales postulan los investigadores. Postulaciones que no se limitan a pedir fondos. Hay filtros vinculados a la temática que se aborda, a la solidez de los equipos de investigadores que hay tras cada proyecto, hay que justificar, hay que especificar resultados, beneficiarios, problemas que abordan, metodologías a emplear. No es llegar y postular; tampoco es postular y ganar. Hay que traspirar la gota gorda. No es llegar y llevar como en La Polar. O llegar y ganar, o llegar y llevarse la plata para la casa como parecen creer JAK y su círculo inmediato. Es lo que también creyó en su momento Federici, el rector de la Chile designado por el innombrable.

Cuatro, a diferencia de lo que señala JAK, las investigaciones sí generan empleo. Tras los millones que se destinan a los proyectos hay trabajo en terreno desarrollado por trabajadores, hay científicos, ayudantes, asistentes a los cuales hay que remunerar, laboratorios que se deben financiar. No me extiendo para no abusar. Es como si preguntara cuánto empleo generó JAK con los millones que se embolsó en su más de una década como parlamentario en la Cámara de Diputados.

Cinco, los resultados no se limitan a libros y/o papers, que son tan solo expresiones tangibles. También están los intangibles, “los que no se ven”, de difícil medición, las nuevas preguntas que emergen en busca de respuestas, los descartes de alternativas que se creían viables, pero que se demostraron inviables. A esto debemos agregar que no todos los resultados son inmediatos, también están aquellos que solo tienen lugar en el largo plazo. Y, por último, también hay resultados indirectos.

A modo de ejemplo, la reducción en el tamaño de artefactos electrónicos, así como el aumento de sus capacidades fue consecuencia de investigaciones con recursos públicos en el ámbito espacial cuyos resultados fueron escritos en papeles, de allí fueron a parar a papers y libros. Y finalmente terminaron en productos concretos a cuya producción se lanzó con especial furor el mundo privado al detectar una potencial demanda por parte de consumidores ávidos de novedades espoloneadas por un marketing a la vena.

También está el caso de internet, la red de redes, la web que está inundando nuestras existencias. Nació de investigaciones cuyos primeros resultados estaban contenidos en libros, bien o mal empastados, que iban a parar a bibliotecas. No todos los resultados de las investigaciones terminan en innovaciones que impacten en la vida de las personas. Todo parte de una idea, o un conjunto de ideas, y las expectativas no siempre cristalizan. Las investigaciones están plagadas de ensayos y errores siguiendo métodos científicos y los resultados no siempre son los esperados. Sin investigaciones seguiríamos creyendo que la tierra es plana, que nacemos en virtud del Espíritu Santo, y seguiríamos viviendo en la penumbra, como parece vivir JAK iluminado por una vela.

En fin, no sigo para no abrumarlos, pero esto es tema para más de una columna, porque tampoco se trata de meter todas las investigaciones que realizan las universidades en un único saco. Mal que mal, hay investigaciones e investigaciones, pero según nuestro ordenamiento institucional, no es el presidente ni sus colaboradores los iluminados para decirnos cuáles han de ser financiadas con recursos públicos.

3 comentarios:

  1. Anónimo3:58 a.m.

    Si tienen razón sin investigación NO se puede avanzar, pero el dijo que hay que revisar NO dijo eliminar recursos .

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    1. Anónimo6:49 a.m.

      jajajjaja.... es como el "Descontinuar" que no se refiere a eliminar??? Claro que se debe revisar el buen uso de recursos, pero no puedes criticar el valor y trabajo de investigación que involucra un artículo científico o una tesis en la academia.

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  2. Anónimo6:51 a.m.

    Hablan tanta tontera que mi esperanza es que sea una estrategia para no deprimirme al constatar qué estamos en manos de los porros del curso.

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