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| Foto de Lukas Hron en Unsplash |
José Antonio Kast (JAK) partió como caballo de carrera, con todo, como si fuese una carrera de 400 metros, pero habiendo recorrido menos de 20 metros, ya muestra signos de cansancio, agotamiento. No es para menos, mal que mal, desde el minuto que ganó la segunda vuelta no ha parado en querer imponer sus términos. Cree que, como en La Polar, es llegar y llevar.
Nuestra democracia, con toda su fragilidad, sus limitaciones, no es lo mismo que una dictadura. Hay distintos poderes -ejecutivo, legislativo, judicial- que se entrecruzan, conformando un entramado que no se puede soslayar. Las ganas de gobernar por decreto están, pero dudo que estén las condiciones para que unos y otros hagan lo que se les antoje.
Desde EEUU llega una expresión que han hecho suya diversos regímenes: “flood the zone” que se ha traducido como “inundar la zona” y que conforma todo un diseño, una forma de encarar, abordar una problemática, que pasa por copar la agenda pública para terminar mareándonos. Es lo que ha hecho Trump desde el inicio de su mandato para tener a todo el mundo en ascuas.
Me recuerda a un personaje que, con varias pelotas en mano, pasea por el parque todos los días con sus perros: tira todas las pelotas al mismo tiempo para que los perros corran tras ellas. Unos van tras una pelota, otros van tras otra, y así tiene a todos los perros entretenidos hasta que el cansancio los deja para el gato, esto es, buenos para nada.
Mi impresión del gobierno de JAK, es su intención de abrumarnos hasta que soltemos la esponja. Desde antes de asumir, pero después de haber ganado la segunda vuelta, se dedicó a faenarnos por la vía de emborracharnos la perdiz. La primera pelota que lanzó fue la zanja en el norte y la última es la de los lindos libros que están en los anaqueles de las bibliotecas conteniendo los resultados de investigaciones, pero que generarían 0 empleo. Estamos ante un gobierno que no sé cuántas pelotas tiene en su mano para ir lanzándolas con miras a entretenernos el almanaque. Un día es la pelota llamada humedal, otro día es el de la ranita de Darwin, otro día el de la ley miscelánea. Como pelota comodín está la del partido comunista.
Es lo que ha hecho Trump, a quien JAK pareciera que pretende emular. Veo difícil que lo logre porque Trump es experto, se ha especializado en el tema, viene de ese mundo, el de bilz y pap, de las estrellas, de las comunicaciones. Si la guerra en Ucrania va mal, la culpa es de Europa, y cuando se agota el tema ucraniano, lanza el de apoderarse de Groenlandia, y al mismo tiempo captura a Maduro, dejando en ascuas a Corina Machado, confiando que la “presidenta encargada” sepa lo que tiene que hacer. Agotado esto, a los perros les tira la pelota arancelaria que sube y baja a su antojo. Cuando esto ya no da para más, nos tira la pelota de Irán, descabezando al régimen, pero sin lograr lo que quería. A los cubanos los tienen en barbecho. Entremedio se da el lujo de clavar estaca en la luna. Y así, nos tiene, inundando la zona, flood the zone, bailando al compás de la música que nos pone.
Es lo que JAK y sus boys del segundo piso, están intentando hacer con Irarrázaval y Valenzuela a la cabeza. Al lado de Trump y los suyos, no les llegan ni a los talones. Todo apunta a que estamos ante una película en desarrollo.

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