Aprovechando que el Papa León XIV llegó a España escribiré estas líneas centradas en su reciente encíclica Magnifica Humanitas, donde hace alusión a la inteligencia artificial, advirtiéndonos respecto de sus alcances.
Lo hago porque estamos ante un Papa que en el
año que lleva como sucesor de Francisco, ha tenido una actuación sin aspavientos,
eminentemente observadora, silenciosa, pero firme. Algunos lo han tildado de león
gato, por lo tranquilo, porque no rugiría. Ha sido un año de introspección, del que ha emergido con todas sus luces, para sorpresa de no pocos.
Y ha emergido con una encíclica que nos
invita al discernimiento para llevar luz allí donde pareciera reinar la
oscuridad, para invitarnos a ser optimistas, para actuar en consecuencia, y
dejar a un lado el pesimismo paralizante.
Lo hace ante un mundo polarizado in extremis,
ad portas de zozobrar. Un mundo en el que conviven, al mismo tiempo, inmensas capacidades
constructivas y destructivas gracias a un desarrollo científico-tecnológico sin
precedentes, que el Papa Francisco denunció en su momento en la Encíclica Laudato Si. El Papa León XIV lo rememora en Magnifica Humanitas al
afirmar que el creciente afianzamiento de un paradigma tecnocrático en
el mundo globalizado nos está encaminando:
“al dejar que la lógica de la eficiencia, del control y del lucro gobierne por sí
sola las decisiones personales, sociales y económicas”.
El Papa León XIV también nos recuerda
“que
la técnica no es un simple instrumento y que, cuando se vuelve criterio,
termina por establecer qué cuenta y qué puede descartarse, reduciendo la
creación a un objeto de explotación y a las personas a engranajes de un sistema
que sea cada vez más eficaz”.
Expresiones que delatan preocupación y
denuncia de que estamos construyendo una sociedad con alto riesgo de derrumbe
bajo los cantos de sirena de una tecnocracia de la mano de la sacrosanta eficacia.
El Papa León XIV no se opone al progreso técnico. De hecho lo considera valioso en sí mismo, pero advierte que:
“requiere
un discernimiento sobre la visión antropológica que lo guía y los fines que
persigue. Si el desarrollo tecnológico avanza sin una adecuada maduración ética
y social, puede suceder que aumenten los medios sin que crezca en la misma medida
la humanidad: se “tiene más”, pero no se “es más”, y la persona corre el riesgo
de ser valorada principalmente en base al rendimiento que ofrece”.
Si no supiéramos quién ha vertido estas expresiones
ni dónde se han volcado no pocos apostarían que se trata de expresiones de un
comunista, de un rojo, de un socialista, de un zurdo, de un personaje “woke”. Pero
no, son del Papa León XIV, del sucesor de Pedro, quien nos invita a ser más
antes que a tener más. Invitación que deberíamos considerar muy seriamente si
no queremos sucumbir como sociedad.
Prosigue luego abordando en el tema de la inteligencia artificial donde aprovecha de interrogarnos respecto de la sociedad que estamos construyendo. En fin, veo al Papa León XIV rugiendo, plantando cara ante los poderosos, ante una clase tecnocrática, representando a quienes no tienen voz, llamándonos a no renunciar al desarrollo humano integral, al cuidado de la casa común, a rescatar nuestra capacidad de discernimiento dentro de un marco espiritual, ético y político.
En resumen, nos anima a no perder nuestra condición humana, la magnífica humanidad con que fuimos
creados por Dios Padre Todopoderoso, por Jesucristo, por Alá, por Jehová, por
el Gran Arquitecto, o por quien sea.
Si bien se me quedan muchas cosas en el
tintero a propósito del Papa León XIV y su encíclica, no quiero abusar de vuestra
paciencia, por lo que terminó aquí esperando seguir en otra ocasión.
Abrazo!

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