Ya se inició el 2016 sin que nos hagamos mayores expectativas respecto de lo que viene. Ello se explica porque día tras día asoman nuevos hechos, escándalos, como para agarrarnos la cabeza en forma permanente. Ojalá no dejáramos de sorprendernos, porque el día que ello ocurra, sería el día que nos acostumbramos a convivir con los abusos, las colusiones y todo aquello que nos rebaja como personas.
La dignidad exige poner coto a hechos repudiables, vengan de donde vengan, sobre todo cuando provienen de las élites, de la casta que se cree dueña del país, de nuestros destinos. Esta casta que cree haber descubierto como salida a sus desvaríos, relatos o cuentos inverosímiles basados en que no sabían nada, o que nadie les dijo.
Pareciera que viviéramos tiempos de caraduras o caras de palo, que delatan una crisis ético-moral, no del país, sino que de la casta, de las élites, de los apellidos ilustres, de las familias empingorrotadas, con riquezas heredadas, y otras no tanto, que han hecho fortuna con malas artes, que creen que el dinero todo lo compra. Ejemplos tenemos por doquier, en el plano político, como empresarial, civil como militar, deportivo como religioso.
La pregunta del millón es: ¿tenemos remedio? Sí, tenemos remedio, y me atrevo a sostener que ese remedio consiste, primero, en no perder nuestra capacidad de asombro ante hechos inmorales por más legales que sean y no sean constitutivos de delitos. En esta fase estamos.
Segundo, en pasar a una fase de denuncia, de no dejar pasar gatos por liebres. La tesis del caiga quien caiga ya cayó en el descrédito, porque los de arriba, no caen, son duros de matar, y si caen lo hacen sobre sillones bien mullidos. Entre otros, ahí están Jovino, Ena, Ponce Lerou, Natalia. Meo riéndose de los peces de colores. Los mismos que quieren mano dura con los de abajo, que ponen el grito en el cielo por la seguridad o la gratuidad universal en educación.
Tercero, cuando se trata de votar por quienes nos representen en las distintas instancias, políticas, deportivas, vecinales, sociales, decidir racionalmente, sin dejarnos llevar por el marketing, la publicidad. Hoy por hoy, quien mete más plata en una campaña suele llevar las de ganar. De otro modo como explicar que por más barrabasadas que hagan quienes elegimos, tienden a ser reelectos. Eso es una responsabilidad nuestra que no podemos eludir.
El filtro para esto último, decidir bien, no es otra cosa que disponer de una buena educación, amplia, abierta, que no solo nos llene la cabeza de conocimientos que pronto se tornarán obsoletos, sino que nos provea capacidad para comprender, analizar, discernir, evaluar, sintetizar y crear.
Se trata de un cambio complejo que nos tomará décadas, pero es un cambio insoslayable si queremos que dejen de vernos las canillas. Mi aspiración es que en el 2016 vayamos en esta dirección por el bien de todos, tanto de los de arriba como de los de abajo.
enero 08, 2016
enero 03, 2016
2015: El año del hijo pródigo
En un recuento del año que se fue, a nivel nacional, quien se lleva las palmas de punta a cabo, de principio a fin, la guinda de la torta, qué duda cabe, sería el hijo pródigo. Cuando el gobierno de la Nueva Mayoría parecía asentarse, sacando adelante reformas cruciales, y la oposición estaba en las cuerdas con el caso PENTA que salpicó, embarró a la UDI, salta por los aires en caso CAVAL. Sin querer queriendo, el caso PENTA pasa a segundo plano. El protagonismo de Ena von Baer, Moreira y Jovino es desplazado por el hijo pródigo, copando las portadas de los medios de comunicación.
Como si de una teleserie se tratara, de entrega por capítulos, luego viene el caso SOQUIMICH, cuyo gerente puesto en órbita por el yerno del innombrable, se puso a financiar campañas políticas a diestra y siniestra. Con eso, la derecha logró que pocos se libraran de estar involucrados.
Y nosotros, los ciudadanos de a pie, venimos a constatar que los personajes por quienes votamos para que nos representen, corren el alto riesgo de ser capturados por quienes les financian, y por tanto, que a la hora de la verdad, a la hora de aprobar las leyes, éstas tiendan a favorecer a las empresas que financian las campañas de los legisladores.
Este ha sido el año en el que saltaron por los aires tanto políticos, como empresarios, militares, curas y dirigentes deportivos, a quienes creíamos inocentes y dulces palomas, como para confiarles los destinos de la nación, la producción de bienes y servicios, la seguridad del país, el futbol nacional y nuestras almas pecadoras.
El 2015 se remató con dos broches de oro. Uno, las declaraciones del hijo pródigo inculpando a terceros, y particularmente al hijo político de Michelle, de sus propias culpas; dos, la espectacular salida “a vacacionar” del quien fuera el presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) adobada por un contrato en las sombras con el cuerpo técnico y pagos en paraísos fiscales. Será difícil encontrar otro año donde las élites nos ofrezcan tanto condimento mientras el estado llano sigue pateando piedras. Formulemos votos para que el 2016 nos traiga un feliz final y unas dosis de cordura para que los de arriba dejen de abusar con los de abajo, aspiración que vale tanto para quienes vivimos en Chile, en el mundo global, como en la quebrada del ají.
diciembre 24, 2015
La hora de las postulaciones a las universidades
En Chile no basta con egresar de un establecimiento de educación media para ingresar a las universidades. Se requiere rendir una prueba de selección, la PSU. Siempre ha sido así en nuestro país, antes era la PAA (Prueba de Aptitud Académica) y si nos vamos más atrás, a los primeros años de la década de los 60, era el Bachillerato.
La desconfianza hacia las calificaciones con que se egresa de la educación media está simbolizada en su baja ponderación a la hora de postular a alguna universidad. A pesar del bajo valor predictivo del puntaje que se obtiene en la PSU, éste sigue pesando fuertemente aun cuando se han estado incorporando nuevas variables, como la posición que un alumno ocupa dentro de su establecimiento.
Es por ello que la publicación de los puntajes PSU son esperados con expectación, dado que inciden fuertemente en las postulaciones que se vienen encima. Este año, esta expectación se ha visto incrementada por las vicisitudes experimentadas por la reforma educacional y la incógnita en torno a las universidades que finalmente se acogerán a la gratuidad, así como su alcance. No hay que olvidar que una de las banderas de las movilizaciones estudiantiles del 2011 fue el de la gratuidad.
Llegada la hora de postular no está de más reflexionar en torno a qué carrera y en qué universidad estudiar. Respecto de la carrera, la postulación debe venir dada, esencialmente, por los siguientes factores. Uno, lo que uno quiere estudiar, lo que quiero ser a futuro. Dos, debo considerar mis capacidades, conocerlas, saber si tengo dedos para el piano de lo que quiero ser. Tres, las perspectivas laborales.
Ninguno de estos 3 factores debe ser soslayado. Nada saco con estudiar lo que quiero si no tengo las aptitudes para ello. Del mismo modo, nada saco con estudiar una carrera basada tan solo en la perspectiva laboral. En este plano es crucial que cada postulante logre conciliar lo que quiere con lo que puede y con las perspectivas futuras.
Una vez acotado el espacio de carreras en las que incursionar, se debe decidir la universidad en que se impartan. Acá los factores que inciden son múltiples, pero me centraré en los que considero centrales. Uno, la calidad del cuerpo académico responsable de la carrera que elegimos. Calidad que se expresa no solo en términos de jerarquías o grados, sino que humanos, de trato, experiencia, dedicación. Dos, el ambiente que respira la universidad, tanto físico como psíquico, que está dado por el alma mater, la historia, los espacios disponibles, las conversaciones, el espíritu reinante. Para ello, una visita, una caminata por los senderos de las universidades donde pensamos estudiar, y conversar con quienes nos encontremos, nos puede ayudar a tomar una decisión crucial que puede definir el curso de nuestras vidas.
diciembre 18, 2015
La universidad en Chile
En la semana, en una cafetería de Talca, con la participación de 40 invitados, se dio el lanzamiento del libro “LA UNIVERSIDAD EN CHILE: PRESENTE Y FUTURO. Reflexiones desde la provincia” escrito por 12 académicos de diversas universidades regionales.
Su primer lanzamiento fue hace cerca de un mes atrás en la capital del reino, en el marco de una feria de universidades regionales efectuado en la plaza de la Constitución. Ahora, en la última semana, con singular éxito, el mismo libro fue lanzado en Talca y en Temuco, en esta última ciudad, en un evento organizado por la Universidad de la Frontera. Para los meses de enero y marzo del próximo año se están programando sucesivos lanzamientos en las ciudades de Arica y Valdivia, organizados por las Universidades de Tarapacá y Austral respectivamente.
El objetivo del libro es dar cuenta de lo que se piensa en las regiones en torno a la realidad universitaria actual. Sus capítulos abordan temas convencionales y candentes. Los convencionales son aquellos referidos a las funciones clásicas asociadas a la creación (investigación), transmisión (docencia) y difusión (extensión) del conocimiento; los capítulos candentes son los vinculados al modelo político-económico en que se inserta la universidad chilena de los últimos 40 años, que han condicionado su financiamiento, gobernanza y acreditación.
Una realidad compleja, como lo ilustra la discusión que por estos mismos días tiene lugar a nivel nacional en torno a qué universidades podrá acceder a la gratuidad. Desafortunadamente la actual discusión pública ha girado en torno a aspectos operativos sin que venga precedida de un marco que clarifique conceptos y oriente la toma de decisiones.
De otro modo es difícil explicarse la confusión reinante y que colinda con lo absurdo, como es el estar ante un Estado no disponible para financiar a universidades públicas, pero sí a universidades privadas. La lógica de condicionar el acceso a la gratuidad en base a la acreditación y no tener fines de lucro, es de dudoso gusto. De hecho, esta lógica se cae por sí sola por al menos dos factores. Uno, porque legalmente ninguna universidad debe lucrar, pero se sabe que muchas de ellas han lucrado a costa del endeudamiento de los estudiantes sin que el Estado tenga la capacidad y/o voluntad para sancionar e impedirlo. Dos, porque las actuales acreditaciones muestran fisuras, por no decir facturas de consideración, que explican muchas acreditaciones truchas.
La portada del libro ilustra su contenido y de las miradas de sus autores. Por un lado, nos muestra a estudiantes en pie de lucha, y por otro a jóvenes volando en base a las hojas de los libros. Realidad y sueños. Tierra y cielo, pragmatismo e idealismo.
Un libro escrito por académicos de universidades regionales, desde sus respectivas provincias, reafirmando su convicción de que Santiago no es Chile, que en provincia también existimos, también tenemos algo que decir respecto de la universidad que queremos.
diciembre 11, 2015
Se buscan líderes
Por razones de espacio, la semana pasada se nos quedaron en el tintero algunas aristas en torno al tema de las jefaturas y los liderazgos, y que son los que intentaré bosquejar en esta oportunidad. Bien pudieron constatar que la diferencia entre un jefe y un líder es tal que no resulta difícil distinguirlos. Basta verlos como se plantan, como actúan, como se presentan.
Los jefes van a todas las paradas protocolares, tienen que estar en la foto, idealmente con quienes se asume que son líderes. Están convencidos que saliendo en la foto con ellos, automáticamente ellos también pasan a serlo. El liderazgo no se compra ni adquiere con fotos o relaciones, tampoco se busca.
Los jefes buscan por afán de figuración, forzadamente, relacionarse, ser parte de redes, las que suelen ser inactivas. Los líderes en cambio, tienden a ser parte de redes de contacto en forma natural con beneficios para todas las partes, y no hacen ostentación de tales redes. Sus redes tienden a ser activas.
El líder levanta la mirada, tiene la mirada puesta en el cielo sin dejar de tener los pies en la tierra. No trabaja solo, sino que se siente formando parte de un equipo. En una canoa rema junto con los remeros, a diferencia del jefe, para quien los remeros deben remar mientras mira el horizonte. El jefe no se siente parte del equipo; el líder sí.
El jefe se pierde en lo operativo, en las formas, en la coyuntura, posee memoria de corto plazo. Convoca a reuniones cuando se le antoja, para tratar los temas que se le ocurren, convencidos que quienes trabajan con él, lo hacen para él, no para la institución a la que pertenecen. Al jefe le gusta actuar por sorpresa, sin una tabla de temas a tratar, sin documentación. La documentación, a lo más es entregada al momento de la reunión, y la decisión debe tomarse al momento, aunque no se haya leído nada. Esto es, la decisión que ha de tomarse, es la que el propio jefe induce a ser adoptada. Sin serlo, aparenta ser democrático.
Los líderes convocan sobre la base de temas previamente conocidos y proveyendo oportunamente toda la documentación necesaria, de modo que al momento de la reunión todos ya tengan opinión formada y no se pierda el tiempo. Los participantes debaten y deciden colectivamente, ventajas y desventajas de las alternativas en juego, conducidos e inspirados por el líder. No hay tiempo que perder, ni se emborracha la perdiz.
Por el contrario, el jefe compartimenta la información de que dispone y/o la guarda bajo la manga para tirarla en el momento más oportuno para sus intereses. El jefe recela de la comunicación horizontal, y él mismo decide qué consulta y a quién. Para el jefe el orden jerárquico es clave, porque de allí emana su autoridad, por lo que tiende a exigir una comunicación vertical, donde se ordena de arriba abajo, y se debe acatar de abajo hacia arriba.
En concreto, estamos llenos de jefes, demasiados. Nos faltan líderes. Vivimos tiempos complejos, de cambios, que nos exige lo mejor de cada uno de nosotros. De allí que el país, el mundo educacional, político, empresarial, económico necesita líderes, no jefes. Líderes dignos de imitar, de seguir.
diciembre 04, 2015
Jefe o líder
Muchos jefes se creen líderes sin percatarse de la abismal diferencia entre unos y otros. En estas líneas intentaré bosquejar lo que separa a unos de otros.
De partida, los líderes no necesitan cargos, lo son por naturaleza, por lo que proyectan, lo que inspiran; los jefes necesitan ocupar cargos, mantenerlos y ascender para ocupar otros cargos. Los jefes no trepidan en nada, buscan escalar a como dé lugar.
Recuerdo, décadas atrás, bajo los olivos del valle de Azapa, en la parcela de un amigo, un delicioso almuerzo y una más deliciosa conversación con Renato Hevia, entonces sacerdote jesuita, quien fuera director de la revista Mensaje. En algún minuto surgió el tema del líder: ¿qué es un líder? La respuesta que dio se me quedó grabada hasta ahora: un líder es quien reúne 3 características difíciles de encontrar en una misma persona: ser un pensador, un soñador y un realizador. Esta capacidad para pensar, soñar y realizar o concretar lo que piensa y sueña, es lo que poseen los verdaderos líderes, no los falsos líderes.
Por lo general poseemos uno o a lo más dos de estas capacidades, pero no las tres. En efecto, podemos pensar y soñar, pero nos cuesta concretar; si somos buenos para realizar, seremos realizadores, pero no necesariamente líderes si no tenemos sueños o los abandonamos en aras del pragmatismo o del realismo. Por otra parte, los sueños tienen que estar hermanados con la reflexión, puesto que de otro modo difícilmente estaremos en condiciones de concretarlos.
Para estos efectos, la autoridad de un líder emana de su aura, no del cargo que ocupa, que por lo demás no necesita; por el contrario, el jefe necesita imperiosamente del cargo y se ampara en él para intentar proyectar una aparente autoridad.
Los jefes buscan imponerse, ampararse en cargos, disquisiciones protocolares, en normativas, ocultan sus verdaderas intenciones, esconden información relevante, despliegan información irrelevante y son incapaces de actuar con transparencia. Los líderes no se imponen, por el contrario, colaboran, orientan, proyectan, dan ejemplo. Hay un dicho popular: el que sabe, sabe; el que no sabe, es jefe.
A los jefes les encanta transmitir y hacerse responsables de las buenas nuevas, estar en actos protocolares, necesitan ser vistos; las malas nuevas, las transmite amparándose en que es decisión de otros, de las que no se hace responsable. El líder en cambio asume la responsabilidad en la buena y en la mala, no se esconde, es capaz de dar un paso al costado cuando no comparte una decisión que afecta al equipo de trabajo en el que se encuentra.
Se me quedan muchas otras diferencias que tendré que dejar para otra ocasión, pero de momento pueden servir para identificar si en nuestros respectivos lugares de trabajo tenemos jefes o líderes. Os invito a hacer el ejercicio.
noviembre 27, 2015
La Prueba de Selección Universitaria (PSU)
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| Foto de Javier Allegue Barros en Unsplash |
En los próximos días, miles de estudiantes deberán rendir la Prueba de Selección Universitaria (PSU), instituida en el año 2003 en reemplazo de la Prueba de Aptitud Académica (PAA), que a su vez sustituyó al Bachillerato.
Se trata de pruebas que fueron creadas en tiempos en los que la demanda por seguir estudios universitarios superaba con creces la oferta de vacantes establecidas por las universidades. Su objetivo no era otro más que ordenar a los estudiantes en base a sus conocimientos en las materias que tratan las correspondientes pruebas.
Para ingresar a las universidades, éstas consideran tanto los puntajes alcanzados en la PSU como las calificaciones promedio logradas en la enseñanza media. Desafortunadamente estas últimas han ido perdiendo peso con el tiempo en virtud de una suerte de inflación de notas y los disímiles niveles de exigencia entre los distintos establecimientos educacionales. Esto hace que una calificación de 6,0 en un establecimiento no tenga el mismo valor que igual calificación en otro establecimiento.
A estos dos factores, en los últimos años se ha incorporado un ranking que ordena a los estudiantes dentro de su establecimiento en base a sus calificaciones.
El aumento de la oferta de vacantes que se ha producido en las últimas décadas ha ido cerrando la brecha que existía respecto de la demanda, lo que explica el fuerte aumento de estudiantes que ingresan a las universidades. Se trata, sin lugar a dudas de una buena noticia; la mala noticia es que este aumento no se explica porque sean más los estudiantes con las capacidades para rendir exitosamente los desafíos que imponen las universidades. Se explica simplemente porque hay más oferta, tanto de universidades acreditadas como no acreditadas, particularmente de universidades privadas, creadas a partir de una legislación de 1981 que brilla por su laxitud, la que no se ha visto mayormente modificada. De hecho, los cambios efectuados en estas décadas no han ido a la médula del drama que afecta a estudiantes que desertan endeudados enriqueciendo las arcas de quienes han concebido a las universidades como un negocio a costa de las esperanzas de miles de jóvenes.
En este contexto, actualmente basta con rendir la PSU, y por más bajo que sea el puntaje que se obtenga, no faltará la universidad que lo acoja, a pesar que las estadísticas son contundentes en el sentido que quienes obtienen bajos puntajes tienden a ser fuertes candidatos a desertar, esto es, a abandonar sus estudios, ya sea por rendimiento académico u otros factores.
Ahora, si uno quiere realmente escoger la universidad y carrera donde estudiar, entonces solo cabe concentrarse, dejar de lado nerviosismos, ser optimista, y rendir la mejor PSU posible. De lo contrario se corre el riesgo de tener que escuchar los cantos de sirena publicitarios de universidades y carreras que se encuentran en las últimas posiciones de cualquier ranking mínimamente serio.
noviembre 19, 2015
Franco y Pinochet, hermanados en la sangre
A 40 años de la muerte de Franco, imposible evitar el paralelismo con Pinochet. Mal que mal Pinochet admiraba a Franco, tal como éste admiraba a Hitler. De hecho, Pinochet fue el único dictador latinoamericano de esos tiempos, la década de los 70, que estuvo en sus exequias.
En el caso español, con la muerte de Franco se inició una vertiginosa transición política de la mano de Adolfo Suarez, entonces joven dirigente político surgido de las entrañas del movimiento de Franco. A poco andar, Suarez se desmarca siguiendo la pauta dada por Juan Carlos cuando éste, al momento de asumir su reinado anuncia urbi et orbi “quiero ser el rey de todos los españoles”.
Lo anterior implicó restaurar los derechos políticos de todos los españoles, entre los cuales se encontraban los comunistas proscritos por Franco y los militares. Estos últimos tuvieron que tragarse la legalización del partido comunista, tal como en Chile, Pinochet y los militares tuvieron que tragarse el triunfo del NO en el plebiscito del 88.
La transición hacia la democracia, tanto en España, como en Chile ha sido compleja, interminable y para no pocos, controvertida. Las figuras de Franco y Pinochet siguen fuertemente devaluadas, aún en un entorno caracterizado por la corrupción de las castas empresariales y políticas que dominan no solo las escenas española y chilena, sino que en el mundo entero.
En España fueron 40 años de dictadura, acá fueron “tan solo” 17 años. Las huellas dejadas en ambos casos, persisten por más que se busque minimizarlas u ocultarlas. Con el respaldo de las respectivas fuerzas armadas y prominentes sectores civiles de derecha -estos últimos bautizados por Piñera como los cómplices pasivos- sembraron el terror para amedrentar, controlaron los medios de comunicación y mercantilizaron el sistema educacional. Recordemos las páginas censuradas en blanco o en negro que afectaron a no pocos medios aunque nunca a los medios proclives al régimen que ocultaban sus crímenes.
Habiendo transcurrido más de tres décadas del término de las dictaduras, aún subsisten quienes se amparan en la lógica del comunismo, la salvación de la patria, para justificar y explicar la barbarie en que se incurrió. Tanto en el caso de Franco como en el de Pinochet no faltan quienes los visualizan como genios responsables del retorno de lo bueno que tenemos, y a los políticos de todo lo malo.
En ambas transiciones, no han faltado quienes sostienen que “hay que mirar hacia adelante, no hacia atrás”. Para evitar que se repita lo ocurrido es indispensable no hacer la vista gorda. Las nuevas generaciones deben saber que existieron y lo que hicieron. En caso contrario, personajes como Labbé y muchos otros seguirán campeando como Pedro por su casa. Mal que mal, existieron y existen.
Con el tiempo, la transición que hemos tenido ha ido sumando un sabor amargo. No es para menos, hay muchos claroscuros, muchos antecedentes, negociaciones en las sombras que el común de los mortales desconocemos. No obstante, no hay que olvidar que tanto en Chile como en España, las FFAA tenían el poder total. Ninguna transición desde una brutal dictadura a una democracia ha sido fácil, y siempre tendremos la duda de si pudo ser mejor o peor.
Me he permitido recordar a ambos dictadores, porque tanto en Chile como en España sigue pendiente que la derecha y sus medios de comunicación así como las propias FFAA, asuman su responsabilidad por la represión que desataron. Esta incapacidad para asumir sus responsabilidades, así como el peso político de la derecha y sus dificultades para desmarcarse tajantemente de sus sombras, demuestra la influencia que siguen ejerciendo ambos dictadores en sus respectivos países.
noviembre 13, 2015
noviembre 12, 2015
El abandono en la educación superior
En la semana tuvo lugar la V Conferencia sobre el abandono en la educación superior, que se desarrolló en nuestra ciudad, en el espectacular campus que la Universidad de Talca tiene en ciudad de Talca, Chile. Las cuatro versiones anteriores se llevaron a cabo en Managua (Nicaragua), Porto Alegre (Brasil), Ciudad de México (México), y Medellín (Colombia).
Tras el abandono de los estudios universitarios, entendido como su no finalización por los más diversos motivos, hay todo un drama personal, familiar y social con repercusiones no menores. De allí la relevancia que tiene conocerlo, comprenderlo, analizarlo, compartiendo experiencias que desde las más diversas perspectivas se hayan o estén emprendiéndose, para elevar propuestas orientadas a su reducción. Este ha sido el objetivo que se ha trazado esta conferencia, que convoca a expertos en la materia y que no podemos sino aplaudir, en la confianza que emerjan políticas, planes, acciones que permitan reducir el abandono en la educación superior.
Al respecto aventuraré algunas reflexiones dado que se trata de un tema de gran complejidad que debe abordarse sistémicamente. Todos sabemos, y de alguna manera nos vanagloriamos del aumento de la cobertura que ha experimentado la educación superior chilena, en poco más de dos décadas, de menos del 20% a más del 40% de los jóvenes en edad de cursar estudios superiores. Esto sería una excelente noticia si este aumento de cobertura fuese fruto de que los jóvenes que egresan de la enseñanza media tienen mayores competencias que los jóvenes de generaciones anteriores. Significaría que son más los jóvenes con las competencias cognitivas, procedimentales y actitudinales requeridas para rendir exitosamente ante las exigencias que plantea la universidad. Desafortunadamente las tasas de abandono, que tienen una raíz académica, esto es, por bajo rendimiento académico, revelarían lo contrario. Ello podría deberse, ya sea porque las universidades han incrementado sus vacantes indiscriminadamente y/o a un deterioro en las competencias con que egresan los alumnos de la educación básica y media. Lo más probable que la causa sea una mezcla de ambos factores. La mercantilización de la educación, el afán de lucro que metió su cola en la educación algo tiene que ver con lo planteado.
Pero las tasas de abandono también tienen raíces económicas y psicológicas. La vulnerabilidad, la precariedad, fragilidad con que vive el grueso de las familias de los jóvenes que están ingresando a las universidades, en un contexto de pago de matrículas y aranceles, es un factor no menos relevante en el abandono, aun cuando muchos de los estudiantes se encuentren con becas, las que por lo general solo cubren aranceles. No todos estos jóvenes, disponen de los recursos requeridos para mantenerse estudiando y con buen rendimiento académico bajo las condiciones materiales mínimas –en términos de alojamiento y alimentación-.
No he mencionado otros factores vinculados con factores familiares, psicológicos y otros que también parecen incidir en las elevadas tasas de abandono en la educación superior. En fin, se trata de un fenómeno cuyas repercusiones van más allá de los jóvenes afectados: afecta al país, sus posibilidades de desarrollo. De ahí la importancia de esta conferencia, de la cual confiamos que emerjan propuestas claras, concretas, viables, que permitan iniciar una senda orientada a su solución.
noviembre 05, 2015
Un paro interminable
El paro de los funcionarios de una institución del Estado, Registro Civil e Identificación, ha puesto de relieve un conjunto de temas que invitan a la reflexión, entre los cuales destacan los abusos con los usuarios de servicios públicos, las condiciones laborales de los funcionarios estatales y la legalidad del paro.
Debo confesar que no logro comprender un paro que se ha prolongado por más de un mes que afecta a millones de usuarios. Respecto de los fundamentos del paro pareciera que se centran en exigencias de mejoras salariales y la entrega de un bono comprometido por un exministro de la cartera de Justicia, José Antonio Gómez, quien a lo largo de este período no ha confirmado ni desmentido dicha versión. Lo más probable es que estemos ante un juego de interpretaciones, donde una de las partes se abrió a una posibilidad que la otra parte terminó dando por sentado.
A partir de las tablas que se han dado a conocer en torno a los sueldos que perciben los funcionarios de Registro Civil, si bien los sueldos no son escandalosamente altos, tampoco son en extremo bajos, al menos en relación a lo que percibe el grueso tanto del sector público como privado.
En este contexto el paro constituye un abuso por tratarse de un servicio esencial, que está ocasionando perjuicios graves a muchos chilenos. Más de un millón de documentos pendientes, que no se han podido emitir, revela la magnitud del daño que está ocasionando.
Los paros, las huelgas constituyen un recurso de defensa de los derechos de los trabajadores. Más allá de su legalidad, es la única herramienta de que disponen para hacer valer lo que se cree merecer frente a la contraparte, el Estado o los dueños de la empresa en el caso del mundo privado.
Los paros también representan un fracaso de la capacidad negociadora de las partes implicadas. Al paro se asume que recurrimos cuando se agotaron instancias de negociación, cuando no se alcanzan acuerdos.
Los costos de la falta de acuerdos lo deben pagar quienes han sido incapaces de ponerse de acuerdo, no terceros que no tienen nada que ver. Y este es el drama de este paro y de muchos otros paros. Se chantajea usando como escudo a los afectados.
Esto es particularmente cruel cuando el producto/servicio que se proporciona es monopólico, como es este caso. Si requiero un carnet de identidad, no tengo la opción de obtenerlo de otra institución que no sea el Registro Civil e Identificación. Por tanto, acá hay un abuso, en este caso de funcionarios que se coluden suspendiendo indefinidamente un servicio de carácter monopólico. Tal como abusan dos o más empresas cuando se coluden para fijar cuotas de producción o precios en perjuicio de los consumidores. La única y gran diferencia, reside en que en un caso se trata de acuerdos de los de arriba, en tanto que en el otro, de los de abajo.
Lo expuesto ilustra la necesidad de acelerar tanto el proceso de virtualización de los servicios en que han estado empeñadas los servicios públicos, como de incorporación de más personas al uso de estos servicios por parte de la población, particularmente la de menor educación.
octubre 29, 2015
La colusión de la Papelera
Para quienes nos opusimos a la dictadura y para quienes creemos en una sociedad verdaderamente libre, resulta decepcionante observa la realidad que estamos viviendo, atravesada por una corrupción desvergonzada. Desvergonzada y generalizada en sectores privilegiados, en las élites que nos han estado dictando cátedra a través de los más diversos medios de comunicación, en las élites que nos han estado gobernando, en las élites dueñas de establecimientos educacionales donde estamos siendo formados, en las élites dueñas de las más importantes empresas nacionales.
A la colusión de los pollos y las farmacias, ahora debemos agregar al inventario, como broche de oro, la colusión de los papeles, con la famosa CMPC a la cabeza. La misma empresa que en aras de la libertad inició la cruzada contra Allende y la Unidad Popular a fines de los 60 e inicios de los 70, con su slogan “la papelera NO”. Ilustres apellidos que han jalonado la historia patria, saltan por los aires.
Estupefacto, el país observa la hipocresía elevada a su máxima expresión. Personajes que con voz engolada pregonan la libre competencia, el libre mercado, en la práctica terminan siendo sus principales enemigos cuando se coluden para percibir utilidades monopólicas en desmedro de modestos consumidores.
En paralelo, para cubrir el frente político, en los entresijos del poder, descaradamente se encargan de capturar a quienes deben regularlos, y parecen no faltar quienes sucumben a la tentación. Ya son muchos los senadores, diputados, alcaldes y concejales implicados, tanto a nivel nacional, regional, provincial, como comunal. Ya son muchas las grandes empresas involucradas. Si bien se trata de un problema global, que nos trasciende, no por ello podemos “sacarnos el pillo”.
Estas prácticas duelen más fuertemente cuando se llevan a cabo en un sistema que tendemos en denominar democrático, pero que está trizado, por no decir fracturado. No puede ser democrático un sistema donde votamos por quienes deben representarnos, pero que a la hora de la verdad, terminan representando a quienes están financiándolos bajo cuerda. El caso de Jaime Orpis, el senador de la UDI, es particularmente emblemático, tanto por su relación con las empresas pesqueras, como por representar a una región donde la incidencia de estas empresas es fuerte, como la aureola que le rodeaba por la creación de una fundación destinada a rehabilitar a drogadictos.
Desafortunadamente no se trata de un caso puntual, sino que de una extensión tal que está remeciendo la razón de ser de la democracia y de una sociedad verdaderamente libre. Todo esto da cuenta de una ética y una moral erosionadas, de un relajamiento de las exigencias ético-morales, tanto a nivel individual como colectivas.
Para salir airosos del trance en que nos encontramos, no hay más remedio que recuperar la decencia, ser más exigentes, no claudicar, respaldar con todas nuestras fuerzas a quienes están a la vanguardia en la lucha contra la delincuencia de cuello y corbata. En particular, respaldar a la Fiscalía Nacional, la que a la luz de las acciones emprendidas, pareciera estar constituyéndose en la reserva moral del país.
octubre 23, 2015
El proceso constituyente
Con ocasión de la cena anual que celebra la SOFOFA, organización gremial empresarial, uno de sus miembros, Gonzalo Bofill, presidente de Carozzi, señaló que estaba desilusionado porque ve que el gobierno está empecinado en un proceso que culmine en una nueva Constitución. Proceso que le interesaría a tan solo un 3% de los chilenos ideologizados que quieren imponer sus posturas, en circunstancias que habría cosas más relevantes de las que preocuparse. Sus palabras parecen expresar muy bien el pensamiento de una oposición que se parapeta tras una Constitución, que estima ha sido fundamental para el desarrollo de este país en estos últimos 30 años. Agrega, sin arrugarse siquiera, que el 76% de los chilenos se siente feliz. Entonces ¿para qué cambiarla?
En estas líneas me centraré en las razones que a mi juicio ameritan un proceso constituyente, un proceso deliberativo, participativo que puede culminar, o no, en una nueva Constitución.
No me pronunciaré sobre las bondades ni maldades de la Constitución del 80, sobre la cual podemos tener concordancias y discrepancias, sino sobre su génesis. La Constitución del 80 surgió entre cuatro paredes, por orden de una Junta Militar, como resultado de una comisión presidida por Enrique Ortúzar, con la actuación estelar, en las sombras, de Jaime Guzmán. El resultado es la Constitución que tenemos, una Constitución que nos fue impuesta a punta de bayonetas, en un contexto de guerra fría. Buena o mala, fue impuesta, aprovechando la ausencia absoluta de deliberación y participación, salvo la que pudiere haber existido entre quienes respaldaron la dictadura, algunos con los ojos bien abiertos, en tanto que otros, los cómplices pasivos, cerrando los ojos.
A lo largo de estas décadas esta Constitución, la que tenemos, ha experimentado cambios, algunos de ellos sustantivos, sin embargo conserva su esencia, su impronta original. Los cambios que la han afectado son los que la derecha ha admitido, aceptado, por lo general, cuando ya no le eran propicias, como es el caso de los senadores vitalicios. Bien sabemos que la derecha, no obstante ser minoría, ha conservado, contra viento y marea, su capacidad de veto dada por la Constitución del 80 a través de los quórums calificados.
La derecha sabe que la actual Constitución ha sido impuesta mediante un plebiscito sin registros electorales, en tiempos oscuros. A más de 25 años de la derrota de la dictadura es hora de tener derecho a elaborar una nueva Constitución. ¿O solo la derecha puede hacerlo?
Lo que aspiramos es tener la posibilidad de tener otra Constitución. Lo que necesitamos con urgencia es dirimir de una vez por todas lo que queremos, y por lo mismo creo que tenemos derecho a poner sobre la mesa la Constitución que queremos. Si a unos les gusta esta, y a otros les gusta otra, lo que corresponde es que decidamos en un proceso electoral, cuál Constitución queremos. ¿Es mucho pedir?
No queremos imponer Constitución alguna, como sí lo hicieron ellos. Solo queremos tener la opción de tener una Constitución que sea fruto de un proceso constituyente deliberativo, participativo, donde los desacuerdos se diriman electoralmente, como corresponde a una verdadera democracia.
octubre 15, 2015
Desde Casapueblo
Encontrándome en Uruguay no resistí la tentación de ir, una vez más, a Casapueblo, concebida como una escultura habitable. Casapueblo, localizada a unos 15 km antes de llegar a Punta del Este, es la obra maestra de Carlos Paez Vilaró, consumado artista uruguayo fallecido el año pasado a los 90 años.
Se trata de una obra monumental, cuya construcción se inició a fines de la década de los 50 sobre unos acantilados rocosos de una pequeña península. Al poniente se observa la magnífica playa de Punta Ballena, en tanto que al oriente, elevando la mirada se divisan los rascacielos de Punta del Este.
Carlos Paez Vilaró fue un autodidacta, que se formó a sí mismo sin conocer la universidad. Construyó Casapueblo, con sus propias manos y el apoyo de pescadores, para que fuera su casa, taller y museo. Al hacerlo, afirmó:“pido perdón a la arquitectura por mi libertad de hornero”.
Hace unos años, tuve el privilegio de verlo y compartir con él. Cuando supo que venía de Chile su mirada se encendió y sus brazos se extendieron para acogerme. En 1972, Carlos Miguel, uno de sus hijos, viajaba en el avión siniestrado en la cordillera de los Andes. Luego de más de 2 meses de infructuosa búsqueda, y cuando las esperanzas se desvanecían, en víspera de navidad, un arriero chileno se encuentra con algunos sobrevivientes. Entre ellos venia su hijo, Carlos Miguel. Desde entonces, en señal de gratitud, su vinculación con Chile y los chilenos se fortaleció.
En Casapueblo se puede observar la extensa y portentosa obra de Carlos Paez Vilaró, que se extiende al ámbito de los murales, pinturas, cerámicas, esculturas, collages, letras. Su creatividad no tenía límites, y su temática favorita era el candombé, expresión musical-cultural de origen africano muy arraigada en Uruguay, yque Carlos Paez Vilaró hizo suya.
La construcción de Casapueblo demoró más de 40 años, y allá llegan quienes quieren ver magníficos atardeceres en un ambiente de paz, con espacios y rincones para la reflexión sobre el sentido de la vida y disfrutar del arte.
Su admiración por la mujer lo llevó a expresar:
Si Casapueblo es mi homenaje al sol, también mi ofrenda a la mujer.
A todo el universo de la mujer.
Me refiero a la mujer obrera, a la mujer maestra. A la que encorvada bajo el sol lava la ropa en el arroyo o la que lleva su hijo de mochila mientras transporta el cesto de frutas en la cabeza. La que enfrenta el desnudo la cresta de la ola o la que sofisticada decora el salón con belleza de pavo real.
Ella ha significado el mayor estimulo en todas las batallas que eh debido librar o las empresas que eh acometido.
Siempre pienso que sin mujer no hay creación.
Es la base de todos nuestros proyectos y de todo lo que hacemos. Por ella somos capaces de levantar una casa, emprender una aventura, pintar, componer, escribir o hacer una revolución.
Es la raíz de nuestras motivaciones, la salsa que condimenta con su belleza nuestra vida.
octubre 06, 2015
Revolución Democrática en la mira
Recientemente se tuvo conocimiento del rechazo a la inscripción de Revolución Democrática (RD) por parte de SERVEL. La razón invocada se centra en que la palabra revolución evoca, incita o invita a actuaciones que pudiesen dar origen a convulsiones, caos, alteración del orden público. Lo anterior, a fin de resguardar la institucionalidad vigente.
Esto ocurre en momentos en que la imagen de los partidos está por los suelos, y con ello, la democracia. Al fin y al cabo, con partidos débiles, capturados por las empresas, la democracia se convierte en letra muerta. Incluso más, cuando las encuestas más recientes visualizan a RD como un movimiento político serio, que valora positivamente su incursión en el terreno de la política. Lo prueba la evaluación positiva que la ciudadanía le asigna, por encima del resto de los partidos.
En este contexto, el rechazo a RD representa todo un símbolo de la postura de los poderes establecidos dominantes, más preocupados de las formas que del fondo de la cuestión. Si hay algún movimiento que ha practicado como pocos la democracia interna, ese es RD. A ello se agrega su rechazo a la violencia, en la teoría y en la práctica, y su opción decidida y real por la democracia.
Su nombre obedece a su intención de dar vuelta por completo la democracia que tenemos, una democracia cartucha, más formal que real. RD nace para reivindicar la esencia de la democracia, invitando a hacer carne la participación. Como pocos, RD sabe que una democracia se construye con partidos sólidos, que practiquen la democracia. Su líder y único representante en el Congreso, ha dado muestras consistentes de su convicción democrática e interés en el fortalecimiento de los partidos políticos y de las buenas prácticas en la arena política.
El rechazo al nombre de RD no hace sino reforzar el eufemismo al que estamos habituados, la dificultad que tenemos para llamar a las cosas por su nombre. En vez de dictadura el etablishment prefería hablar de régimen autoritario; en vez de golpe, pronunciamiento. ¿Hasta cuando?
Solo cabe esperar que se reconsidere un rechazo que no tiene pies ni cabeza. RD valora la democracia como el que más, así como en su tiempo la Democracia Cristiana acuñó la expresión Revolución en Libertad, y no por ello se le imputara alguna intención de atentar contra la institucionalidad vigente en esos años, la década de los 60. Claro que entonces no estábamos regidos por la Constitución del 80, invocada para rechazar la inscripción de RD.
octubre 01, 2015
La lección de la nana
Gracias a un video se tuvo conocimiento de la agresión de un médico oftalmólogo a una asesora del hogar, también llamada empleada doméstica o nana en un edificio localizado en el balneario de Reñaca, Viña del Mar. En el video se observa claramente la prepotencia y discriminación con que actuó el médico, quien iba acompañado de sus dos pequeñas hijas. La nana, quien iba con una perra lazarillo de su empleador fue conminada a salir del ascensor, a lo que se negó, no hallando el médico nada mejor que agarrar a la perra y expulsarla con inusitada violencia.
Lamentablemente el hecho retrata una sociedad que abusa a vista y paciencia de todos. A modo de ejemplo, en la semana también tuvo lugar la comparecencia del cardenal Errázuriz ante algunas de las víctimas de los abusos de Karadima.
Para remate, el médico involucrado no halló nada mejor que irse a Miami no sin antes excusarse por su conducta. Sin embargo, no se trata de la primera vez que el profesional incurre en esta clase de conductas. En el año 2010 había discriminado a una secretaria del municipio de Viña del Mar que padecía artritis reumatoide.
No cabe duda que algo anda mal. Los abusos andan a la orden del día de la mano de la segregación socio-económica o de cualquier otro orden. Se maltrata al distinto sin expresión de causa, y cuando existe alguna causa, es inverosímil. A unos sí, a otros no. Discriminación dura y pura basada en una idea de superioridad por cualquier factor. Quienes la practican parecen sentir placer por abusar una y otra vez imponiendo sus condiciones.
No pocos ejercen su autoridad por esta vía, olvidando que en, al menos en el discurso, la sociedad se ha vuelto más transversal, más plana, más democrática, más transparente. Desafortunadamente estos hechos parecieran indicar lo contrario, aunque preciso es reconocer que muy probablemente en el pasado se dieran incluso con más frecuencia, pero que no se daban a conocer porque estábamos en una sociedad más cerrada, menos transparente, más hipócrita.
Con todo, no puedo dejar de admirar la entereza de la nana de Reñaca, que supo reaccionar con gallardía, salvaguardando su honor y no dejándose atropellar por quien se asume que tiene más estudios, pero no más educación. La nana nos dio una verdadera lección de educación y de autoestima, la que no deberíamos perder nunca.
septiembre 24, 2015
Fabricando un presidente: Leopoldo López
Para no escribir sobre el reciente fallo de La Haya, he optado por hacerlo acerca de la reciente condena a Leopoldo López, político opositor al chavismo, a una pena de prisión por 13 años y 9 meses. El tribunal supremo venezolano adujo como motivo de la condena, haber liderado una manifestación no autorizada contra el gobierno venezolano, que terminó con más de 40 muertos, y múltiples daños a la propiedad, tanto pública como privada.
En la oposición venezolana, al igual que en todas las fuerzas políticas suelen convivir bandos con duros, palomas con halcones. El chavismo se nutrió y creció a partir de la corrupción de los gobiernos democráticos que le precedieron y de una oposición atomizada, dividida.
Henrique Capriles, líder opositor a Chávez y Maduro, representante de una postura blanda, pacífica, con santa paciencia ha intentado generar una oposición unida por la vía electoral, pacífica. Esta opción se ha visto contrarrestada por Leopoldo López, cuya postura de derecha dura, radical representa de mejor manera a quienes buscan la caída de Maduro por las buenas o por las malas.
Con la decisión adoptada por la justicia venezolana se le hizo un flaco favor a la oposición dura encabezada por Leopoldo y sus adherentes. La condena, no hace sino victimizarlo, beneficiándole políticamente. También opaca el liderazgo opositor a Capriles, cuya popularidad ha declinado desde que Leopoldo fue encarcelado.
La prisión de Leopoldo y su condena se produce en momentos que Venezuela ve caer los precios de su principal producto de exportación: el petróleo. Por décadas el país se ha farreado los petrodólares, que en vez de sentar las bases para un desarrollo sustentable en el tiempo, esto es, a un verdadero desarrollo, solo ha servido para corromperse y aplicar políticas asistencialistas. Si bien los pobres ven aminorada su situación con estas políticas, solo lo logran temporalmente porque es imposible sostenerlas en el tiempo. Ahora, con los actuales precios del petróleo, la economía venezolana se deteriora, y con ello se incrementa la posibilidad de una desestabilización política.
Esto ocurre cuando Venezuela está viviendo un período preelectoral, con una baja en el respaldo cívico a Maduro, quien se sostiene en base a un respaldo de las FFAA que en cualquier minuto se puede aguar. Inevitablemente, más temprano que tarde, Maduro caerá por el peso de sus propios errores.
Un clásico efecto no buscado por Maduro y sus adherentes, es que Leopoldo termine saliendo de la cárcel con destino a la presidencia. Mal que mal, Leopoldo no es cualquier personaje: está emparentado, lejanamente, con el prócer venezolano, Simón Bolívar; también desciende del primer presidente de Venezuela. Y todos sabemos el peso de la ascendencia a la hora del voto popular. La historia es bastante elocuente en estas materias.
septiembre 18, 2015
Desde Cartagena de Indias
Estas líneas se escriben desde la histórica, colonial y cálida Cartagena de Indias, localizada en Colombia, país que vive, como tantos otros países, el drama de la desigualdad, la inseguridad, el narcotráfico.
Fundada en 1533 por los españoles, esto es hace ya poco menos que 500 años, se constituyó en un importante puerto comercial y de tráfico de esclavos. Desde entonces ha experimentado el acoso de ingleses y franceses, lo que explica las numerosas fortificaciones de las que está revestida y que delimitan su centro histórico marcado por sus balcones y respeto a su arquitectura que luce sobremanera gracias a la exuberante vegetación que la acompaña, en particular helechos, palmeras y buganvillas de brillantes colores.
Cuando Colombia alcanza la independencia en 1811, ya Cartagena de Indias había perdido el rol estratégico y comercial que caracterizaba a la ciudad, viviendo un período de estancamiento que logró sortear recién el siglo pasado sobre la base de dejar atrás los recuerdos de tiempos gloriosos y asumir en plenitud su condición turística a partir de su arquitectura colonial acompañada de la alegría, ritmo y calidez de su gente, la que se expresa en todo momento, pase lo que pase. Por sus venas, en vez de sangre, parece circular música, ritmo, vallenato, rumba, lo que les impediría conocer el derrotismo. En este plano, los chilenos tenemos mucho que aprender de ellos.
De Cartagena es difícil no destacar a sus mujeres, al igual que en toda Colombia, ya sea por su andar, su gracia, su sensualidad, su alegría. Los chilenos ya estamos sabiendo de ello gracias a la fuerte inmigración hacia nuestro país que se ha estado produciendo en los últimos años en busca de mejores horizontes. No obstante las dificultades que vive Colombia, sustantivamente mayores que las que enfrenta Chile, y tener un ingreso per cápita significativamente menor al de Chile, quien sabe porqué, al lado de ellos nosotros parecemos un pueblo triste, sin alegría de vivir.
De su gastronomía llama la atención el contraste en que oscilan sus comidas. Por un lado está la frescura de sus sabrosas frutas y jugos naturales, y por otra, sus frituras, de allí que se observen tanto jóvenes y adultos delgados, físicamente bien dotados, sin grasas; como obesos, estos últimos adictos a frituras y comidas chatarras.
Visito Colombia en un momento muy especial, cuando crece la tensión con Venezuela como consecuencia de la deportación decretada por Maduro, tensión que no se expresa a nivel de quienes habitan estas hermosas tierras, dada la afinidad existente entre ambos pueblos. También es un momento especial porque luego de más de 4 décadas de guerrilla, que tanto han debilitado a un país bien dotado por la naturaleza, emerge una luz de esperanza. Actualmente, las fuerzas en pugna parecen estar empeñadas en un proceso destinado a alcanzar una paz definitiva, como se lo merecen los colombianos.
septiembre 11, 2015
El legado del golpe
A 42 años del golpe, sus secuelas persisten, al igual que gran parte de sus actores. Los ganadores de entonces, dejaron de serlo. Todos perdimos. La consecuencia del golpe fue una dictadura y una interminable transición que persiste hasta nuestros días por más que no pocos la hayan querido declarar por clausurada.
El legado del golpe es lo que tenemos, con sus luces y sombras. Para muchos de quienes fueron partidarios del golpe, más luces que sombras; para sus opositores, lo contrario. Los primeros apelan al contexto, menoscabando la participación de quienes aspiraban exacerbar, polarizar, con miras a acelerar el golpe. Basta recordar los titulares de la prensa de entonces. Fueron y son quienes actuaron a la sombra de los cuervos, preparando su macabra danza.
La transición, lentamente, no sin obstáculos ha ido revelando lo que la dictadura y la transición ocultaron al amparo del miedo. A más de 40 años del golpe y más de 20 años de transición, continúan saliendo al aire verdades, montajes y secretos.
No pocos de quienes respaldaron el golpe apelando a que la situación no daba para más, a poco andar se percataron del monstruo que se había generado. Que lo peor estaba por venir. Algunos, de buena fe creyeron que era necesaria una intervención, sin imaginar siquiera lo que vendría. Otros fueron capaces de levantar la mirada para visualizar los años de torturas, desapariciones, exilios, asesinatos que sobrevendrían al amparo de estados de sitio y desprotección ciudadana. Entre ellos destaco a los 13 valientes demócratacristianos que fueron capaces de emitir una declaración denunciando lo que sobrevendría, desmarcándose de la declaración oficial de la directiva DC de entonces. El tiempo les dio la razón.
El legado del golpe es el país que habitamos. Un país con sentimientos encontrados, que en términos de “ tener” tenemos más cosas u objetos, ya no somos tan pobres materialmente como ayer, pero que en términos de “ser”, nos hemos vuelto más hoscos, más desconfiados, más individualistas, donde la ética brilla por su ausencia. Espiritualmente, todo indica que hoy somos menos personas. El descrédito actual nos atraviesa a a todos, la falta de confianza nos corroe.
¿Qué hacer? Mirarnos a los ojos, confiar más, recuperar un mínimo de ética, dejar de hacer lo que sabemos que no se debe hacer. Que los de arriba dejen de poner el pie encima de los de abajo; que los poderes fácticos –políticos, económicos, religiosos, militares- dejen de intervenir; que no nos dejemos corromper si queremos vivir con la frente en alto; las platas no contaminen nuestras vidas; que los políticos nos representen realmente; que los empresarios se dediquen a producir; que los militares degraden a quienes han sido procesados y condenados por delitos en tiempos en que no se movía ni una sola hoja sin que el innombrable lo supiera.
Lo que tenemos por delante es una tarea titánica, pero posible y que no podemos soslayar si queremos salir airosos.
septiembre 04, 2015
Algo va mal
Tiempo atrás tuve oportunidad de leer un libro con el título de esta columna de un escritor británico, Tony Judt, en que visualizaba que se estaba perdiendo la brújula y que se hacía necesario restaurar un mínimo de decencia.
Lo recuerdo porque siento que algo va mal. Quizá no tan mal como otros países, pero ello no impide que mantengamos la guardia. A nivel internacional, las masivas migraciones están poniéndonos a prueba. Las imágenes del niño muerto en las costas de Turquía ilustran un drama extremadamente doloroso que muchos no alcanzan a dimensionar. No han faltado conversaciones en que me toca escuchar que la preocupación va por el lado de “que nos estamos llenando de inmigrantes”. Por desgracia, esta expresión refleja nítidamente el pensamiento de no pocos.
Mientras tanto, a nivel nacional es preciso reconocer que la magnitud de los conflictos de interés, los tráficos de influencia y la corrupción, si bien existen de tiempos inmemoriales, está rebalsando los niveles a los que estamos acostumbrados, ya sea porque hemos elevado nuestros niveles de exigencia o conocimiento.
Para abordarlos Michelle decidió tomar el toro por las astas creando un Consejo Asesor Presidencial para que propusiera medidas en favor de la probidad y la transparencia. Este consejo ya hizo sus propuestas, las que en su momento fueron bien vistas por moros y cristianos. Entre ellas destacaron aquellas orientadas a dotar de mayores atribuciones al Servicio Electoral, generar un nuevo padrón de militantes, introducir más democracia en los partidos políticos, separar la política de las empresas, etc.
Más allá de los aplausos iniciales, en la práctica el grueso de las iniciativas se están entrampando mediante zancadillas de quienes se verán más afectados. A modo de ejemplo, el proyecto de ley que se ingresó a la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados prohibía el aporte de las empresas, sin embargo salió con que las empresas podrían aportar a los partidos políticos hasta 500 UF. Pasó piola hasta que la vergüenza hizo que el gobierno se viera obligado a rechazar la indicación.
Todos sabemos que los aportes de las empresas a los partidos y a las campañas no son por bolitas de dulce. No es necesario tener ni siquiera dos dedos de frente para darse cuenta de ello. Con esos aportes salen elegidos senadores, diputados, alcaldes, concejales. Con esos aportes las empresas ponen la música, ponen las leyes, mientras el grueso de los ciudadanos sigue pateando piedras. La prohibición es una señal que no impide que los empresarios se pongan, pero tendrán que hacerlo a título personal.
Y para controlar esto, es necesario darle las consiguientes atribuciones al Servicio Electoral, porque en caso contrario, se convierte en letra muerta como la prohibición del lucro en las universidades, pero que todos sabemos que en no pocas se lucra, en gran parte por la inexistencia de una institucionalidad con atribuciones para el cumplimiento de la ley.
En fin, es imprescindible retomar la fuerza original de la agenda de probidad y transparencia si queremos salir adelante sin que los poderes fácticos impongan sus condiciones.
A nivel internacional, nuestra conducta no puede ser otra que la de abrir nuestros países a los inmigrantes, vengan de donde vengan. Es el momento de afirmar: ¡Todos somos inmigrantes!
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