junio 06, 2024

El debate en torno al aborto

Foto de Malvestida en Unsplash

En su última cuenta pública el presidente Boric anunció el ingreso al Congreso Nacional de un proyecto de legalización del aborto con el propósito de abrir un debate sobre la materia. Importa consignar que recién desde el último gobierno de Michelle Bachelet se logró aprobar una ley que legalizó el aborto bajo tres causales (violación, peligro de vida de la madre o malformación congénita del feto). Antes el aborto, cualquiera fuera su causa, era considerado un delito y como tal penalizado. Ahora, lo que aspira el proyecto es que el aborto sea libre, sin restricciones, lo que supone que no sea penalizado bajo ninguna circunstancia.

Muchos se preguntan si el país estaba preparado para un anuncio de esta naturaleza. No lo sé, más bien me pregunto ¿cuándo un país está preparado para un anuncio de este tenor? ¿cuándo haya algún acuerdo? Pero para que haya algún acuerdo hay que conversar, hay que debatir, intercambiar puntos de vista, y no andar eludiéndolo, o posponiéndolo. Tenemos que ser capaces de abordar el aborto sin tapujos y en tal sentido, como país, debemos estar siempre preparados, disponibles para enfrentarlo y debatirlo. Por eso no parece pertinente que durante la cuenta pública del presidente se hayan ausentado algunos diputados molestos por el anuncio. En un marco democrático, republicano, nadie puede restarse a la invitación a discutir un tema que es de interés para al menos parte importante del país. Que no se logre zanjar es otro cuento, pero no por ello debemos cancelarlo.

Ahora se pretende avanzar hacia el aborto libre porque bajo la ley actual cuando una madre no quiere tener a un hijo, no está en condiciones de mantenerlo y/o no existen familias interesadas en la adopción del niño por nacer, no puede abortar, salvo que se apele a cualquier subterfugio para caer en alguna de las 3 causales estipuladas en la ley.

No cabe duda que se trata de un dilema tanto ético como legal. Para un sector importante de la población, todo aborto es un asesinato por estar implicada la vida de un ser humano. Por esta razón, quienes en su momento estuvieron contra el aborto bajo las 3 causales más arriba mencionadas, también lo están ahora contra  el aborto libre.  

Legalmente, la prohibición del aborto, a la hora de la verdad, desgraciadamente termina siendo letra muerta para unos y no para otros. En la práctica, allí donde hay leyes que criminalizan el aborto, al final del día quienes van a parar a la cárcel son las mujeres pobres que abortaron en clínicas clandestinas. La condena al aborto vale para los pobres, no para los ricos. Quienes se oponen a leyes abortistas lo hacen desde el olimpo de la comodidad y de los recursos que poseen, y temo que bajo cuerda, más de alguno de ellos haya hecho la vista gorda cuando se trata de un aborto en el seno de su propia familia o de sus amistades inmediatas. Mientras tanto hay todo un negocio turbio con clínicas donde se aborta.

Éticamente, el tema es tanto o más complejo porque para no pocos un aborto implica la muerte, el asesinato de lo que consideran es ya un ser vivo indefenso. Curiosamente, quienes rechazan el aborto por este motivo, son los mismos que hacen la vista gorda frente a los crímenes y las violaciones a los DDHH por parte de dictaduras afines a sus ideas; y paradojalmente, quienes promueven el aborto son quienes rechazan los regímenes que persiguen, torturan, exilian, matan y hacen desaparecer a seres vivos. Como para agarrarse la cabeza.

No creo que nadie pueda verse a sí mismo como partidario del aborto o antiabortista, porque creo que ninguna mujer quiere abortar. Son las circunstancias las que llevan al aborto, y son tales circunstancias las que se deben encarar, particularmente las asociadas a la pobreza, la desigualdad social, económica y ante la ley. En vez de despenalizar totalmente el aborto, lo que corresponde sea afinar el sistema jurídico imperante de modo de concentrar las penas en los sectores que se aprovechan de su condición socioeconómica para eludir las leyes.

En la práctica, lo que ha ocurrido es que los abortos en la clase alta pasan piola, mientras que en la clase baja, los abortos deben realizarse sin las condiciones sanitarias que salvaguarde la vida de la madre. Por eso me resulta chocante ver a quienes viven en Las Condes, Vitacura, Lo Barrenechea, La Dehesa, despotricando contra el aborto, como si allá no se abortara, o envían a sus hijas a abortarse al exterior. Pura hipocresía.

En tal sentido es un imperativo ético-moral poner el acento en la existencia de un ambiente propicio para el desarrollo de la madre y del niño por nacer de modo que el aborto no sea opción.

junio 05, 2024

Uruguay: de la mano del loco

Foto de Peter Glaser en Unsplash

No deja de llamarme la atención cómo, en Uruguay, persistentemente se ande jorobando al loco Bielsa en su calidad de entrenador de la selección uruguaya, de la gloriosa celeste. Las razones que se esgrimen van desde que no es uruguayo hasta su manera de ser, que no mira a los ojos, que es obsesivo, que no cita a jugadores que debieran estar.

No deja de sorprenderme porque Uruguay siempre ha sido un país abierto a los extranjeros, a los mismos argentinos; porque Uruguay, futbolísticamente es un país con pretensiones, las que están avaladas por su historia. Una historia que se remonta a tiempos pasados. Desde mediados del siglo pasado, que no hemos logrado campeonar a nivel mundial. Nos apoyamos en tiempos legendarios, pero desde entonces no logramos despertar, salvo momentos puntuales, chispazos.

Tan solo de la mano de Washington Tabarez volvimos a creer gracias a un trabajo en serio, a fondo, a un proceso de largo aliento que nos ha permitido volver a soñar, a creer. Ese ciclo se agotó por el paso ineludible del tiempo que, nos guste o no, deja su huella. Así fue, y los dirigentes se abocaron a la búsqueda de un nuevo entrenador, de un nuevo director técnico. De un nuevo coach, no para andar a la vuelta de la rueda, sino que para sacar lo mejor de los uruguayos, para campeonar, para dejar de jugar a la defensiva, arratonados, de contragolpe.

Se buscó y encontró un técnico con experiencia, el loco Bielsa. Loco por cierto, obsesivo, maniático, llevado por sus ideas, todo lo que se quiera, pero no nos olvidemos de lo que importa ¿y qué es lo que importa? Que Uruguay salga adelante, que sea protagonista, que los jugadores den lo mejor de sí, que seamos capaces de pararnos de igual a igual con quien sea se nos ponga por delante, que juguemos bien, limpiamente, mirando el arco rival, seamos capaces de resistir los 90 minutos de juego, y por último, su ganamos, miel sobre hojuelas.

¿Y qué es lo que ha ocurrido? Bielsa llegó encantado, con plena confianza en que con los jugadores que cuenta Uruguay, podía sacarles trote y llegar lejos con ellos. Sabía el terreno que pisaba. Lo que no sabía, y es lo que sorprende, que tendría tantos detractores porque no es uruguayo, o porque no pone a determinados jugadores, porque está apostando a una renovación, a una generación de recambio. Todas críticas que pueden tener algún grado de validez, pero a la hora de la verdad, lo que importan son el juego que se despliega, y por añadidura, los resultados. Y éstos están a la vista.

Pocos imaginaron que a estas alturas Uruguay estaría en la parte alta de la tabla por las eliminatorias en el próximo campeonato mundial de futbol. Nadie ni en sus mejores sueños se imaginó que seríamos capaces de ganarles a los actuales campeones mundiales, los argentinos, en su salsa; ni a los brasileros en el Centenario. Nos paramos en la cancha como hacía tiempo no lo hacíamos, sin importar a quien tengamos por delante. Algún mérito habrá de tener el entrenador, el loco Bielsa. Se nota su mano.

A pesar de los logros alcanzados a la fecha, las críticas y las zancadillas a su trabajo, a su manera de ser, a los nombres de los jugadores que convoca, persisten, como si se desease que fracase. A este paso corremos el riesgo de la profecía autocumplida, esto es, que sea tanta la crítica que el cántaro se rompa. Y terminemos mordiendo el polvo de la derrota.

Es lo que me temo cuando veo cómo no pocos respiran por la herida a través de las redes sociales, cuando veo a muchos de quienes nos dieron grandes triunfos en el pasado por no ser convocados, ahora se restan, renunciando a la selección. El amor propio les hace jugar una mala pasada.

A esta altura del partido, si queremos llegar lejos, solo nos queda confiar en la mano del loco, en respaldar sus decisiones, sus exigencias y su estrategia de juego que calza muy bien con lo que somos.

junio 02, 2024

¿Qué tienen en común Trump y Jadue?

Tanto Trump como Jadue están viviendo tiempos complejos por estar atravesando procesos judiciales que buscan declararlos culpables de las severas acusaciones que les afectan.

A Trump se le acusa de falsificación de registros comerciales y de sobornar a una estrella de películas para adultos para evitar que se conociera la relación que tuvo con ella poco antes de las elecciones presidenciales de 2016. Cabe recordar que dichas elecciones las ganó en virtud del peculiar sistema electoral estadounidense no obstante que su oponente, Hillary Clinton, obtuvo mayor cantidad de votos. Recientemente, el sistema de justicia imperante en EEUU, lo declaró culpable de 34 cargos que se le formularon.

A Jadue se les acusa de cohecho, fraude al fisco, estafa y administración desleal, cargos vinculados con la compra y venta de insumos durante la pandemia de Covid-19 por parte de la Achifarp (Asociación Chilena de Farmacia Populares). Importa recordar que Jadue fue quien ideó e impulsó la creación de las farmacias populares cuando se descubrió la existencia de colusión entre las cadenas farmacéuticas existentes en el país. A diferencia de Trump, a este minuto Jadue es inocente.

Mientras el proceso a Jadue se encuentra recién en sus inicios, dado que aún no se le declara culpable de nada, y ni siquiera se encuentra formalizado, el proceso a Trump se encuentra en una fase más avanzada desde el momento que se le ha declarado culpable. Sin perjuicio de lo expuesto quedan fases pendientes, tales como la de apelación al fallo.

En el caso de Trump, si la intención de las acusaciones es impedir una nueva postulación presidencial, difícilmente se logre porque quedan aún fases por seguir y los tiempos apremian. En concreto, lo más probable es que Trump alcance a estar en la papeleta electoral. Y tal como están las cosas, con un oponente como Biden, lo más probable, tal como están las cosas, es que Trump gane las elecciones.

En el caso de Jadue, actual alcalde de Recoleta, e impedido de repostularse como tal porque ya lleva dos períodos como tal, el proceso puede afectar una candidatura presidencial a la que se supone que aspira, considerando que ya tuvo un primer intento en las elecciones presidenciales últimas. 

Por lo mismo, llama la atención que se haya resuelto detener preventivamente a Jadue, pero no a Katty Barriga y Virginia Reginatto, sobre quienes pesan acusaciones de similar o mayor calado. Para qué hablar del abogado Luis Hermosilla, quien continúa libre como un pájaro. Imposible evitar pensar que algo huele a podrido y que tienen santos en la corte.

No es difícil aventurar que ambas acusaciones, a Trump y Jadue, tienen alcances políticos imprevisibles, las que van desde la inhabilitación legal para postular y/u ocupar cargos públicos de representación popular, hasta para catapultarlos políticamente con un efecto bumerang.

Muchos lectores se preguntarán porqué estoy metiendo en un mismo saco a Trump y Jadue en circunstancias que las acusaciones son de muy distinto tenor y que ambos se encuentran en las antípodas del pensamiento político, social, económico y cultural.

La razón es muy simple: Trump y Jadue, al igual que sus adherentes, sostienen una postura en común: ven los procesos a los que están siendo sometidos, con una clara intencionalidad: la de inhabilitarlos políticamente. Se ven a sí mismos como víctimas de un sistema judicial acosado por poderes fácticos que intentan por todos los medios impedir que se cumpla la voluntad popular.

Lo que me llama la atención es justamente que, no obstante que Trump y Jadue representan visiones políticas absolutamente contrapuestas, sean capaces de sostener lo mismo: que se les esté persiguiendo políticamente para sacarlos de carrera.

mayo 25, 2024

¿Quiénes son los sofistas?

De tiempo en tiempo escucho, o leo, la palabra sofista. Sin meterme en Mr. Google para saber cómo se define, intentaré hacerlo por mi cuenta, intuitivamente. Diría que un sofista es quien se las arregla para hacer uso del lenguaje de manera tal de llevar siempre agua a su molino de forma tal que nunca pierde. Un sofista es quien está convencido que siempre tiene la razón, a quien no le entran balas, quien siempre cae parado.

Un amigo español de nacimiento y luxemburgués por adopción, sostiene que sofista es quien es capaz de “demostrar” que el cielo está hecho de rayas rojas y verdes, aunque nosotros lo veamos azul. 

Chile, el mejor ejemplo es Jaime Guzmán, todo un personaje que ha dejado huella hasta el día de hoy, y quién sabe hasta cuando. En España, en la actualidad sería Miguel Angel Rodríguez, hoy consejero de Díaz Ayuso y que en el pasado lo fuera de Aznar. 

De los ejemplos dados se deduce que todo sofista tiende a ser un personaje maquiavélico.

En todo caso no es necesario ir demasiado lejos para percatarnos, a la luz de esta última definición, que estamos llenos de sofistas, particularmente de quienes sostienen tesis  extremas. Invito a pensar en quienes conocen por tener las características que permitan identificarlos como sofistas. 

mayo 18, 2024

¿Qué es ser de izquierda hoy?

Foto de Giulia May en Unsplash

Me he tomado la libertad de preguntar vía whatsapp ¿qué es ser de izquierda hoy? Las respuestas que he recibido hasta ahora son lo suficientemente ilustrativas como para darlas a conocer, y reveladoras de las miradas que se tienen desde distintos sectores. Como puede verse de las respuestas recibidas, algunas de ellas provienen de no solo de la izquierda propiamente tal, sino desde la derecha y la ultraderecha. A continuación, van las respuestas:

·      Es ser de derecha con una estrella (la del Che Guevara) o una hoz y un martillo (la del PC) en la frente.

·      Significa, en general, creer en la necesidad de un cambio social profundo para superar la desigualdad, la discriminación y la injusticia. Esto se traduce en una serie de valores y principios que deben estar en la base de las políticas de la izquierda chilena.

·   Creer en la necesidad de un cambio social profundo votando coherentemente en las elecciones y procurar tener actitudes coherentes.

·   Básicamente la izquierda es la lucha contra las desigualdades. Pero esto se presta a malentendidos. A mí no me molesta si las desigualdades fueran solo que los hinchas de Unión Española toman vino en caja y los hinchas de Wanderers en botella añejado y todo eso. La desigualdad que lleva a que unos de nuestra especie vivan en condiciones horribles eso si es perturbador. Es una vergüenza en el caso de países con medios para solucionarlo. Casi parece que lo hicieran a propósito. El ser humano es una especie que sin solidaridad, hubiera sucumbido. La especie humana tiene y necesita ternura, amor, empatía y cooperación.

·        Luchar por mayor justicia social. No da para más.

·    Entre el bien común y el bien privado, la izquierda debe pensar que el bien común te asegura tu bienestar.  Ahora que esto es muy complejo de conseguir, bueno, eso ya es otro tema.

·    No tengo información para decir que es en la realidad. Veo mucho "marketing político", mucho codazo al componente político base de una futura amplia correlación de fuerzas para la transformación. Poca ligazón con su historia, nula valoración proyectada del primer camino que logramos poner en marcha en los 70s. Y lo principal, no tenemos un proyecto estratégico para las mayorías actuales de trabajadores asalariados. De su composición actual no hay un análisis de lo subjetivo ni objetivo de sus demandas fundamentales; tampoco tenemos un análisis del poder (fortalezas y debilidades) que tiene la clase dominante, nacional ni internacional. Hay que trabajar mucho para armar el "Consejo de la Transformación" y dotarlo de poder real.

·        Que un tipo sea de izquierda es quien no entiende nada de lo que rodea este mundo, que crea fundaciones para robar, que aumenta los impuestos de otros para beneficios del partido, que da pensiones de gracia a violadores de niños y niñas, a drogadictos; es NO entender que lo hicieron WEON por años con su Fidel de los años 60.

·     Creer que es posible vivir en comunidad siendo solidario y procurando que todos tengan las mismas oportunidades.

·     Ser de izquierda tiene una componente contingente relacionada con la actividad diaria, y una componente "incontingente" relacionada con el largo plazo, con lo que podemos proponer como reemplazo del sistema capitalista. Es en esta última componente donde estamos más desorientados. 

 

mayo 10, 2024

La comunicación tecnológica versus la humana

Foto de Marvin Meyer en Unsplash

Sin duda que la tecnología, los portentosos avances tecnológicos que estamos viviendo están cambiando la forma en que nos relacionamos y ocupamos nuestro tiempo. Pero para muchos adultos mayores, la velocidad de los cambios es tal que supera la velocidad con que son capaces de adaptarse a tales cambios. Les complica enormemente mantenerse en la cresta de la ola tecnológica. E imperceptiblemente van quedando atrás, como quien está en una carrera que no pueden seguir por más pino que le pongan.

También está el caso de quienes se resisten a incursionar en el ámbito tecnológico para no perder el contacto humano, desdeñando las ventajas que su uso podría entrañar. Prefieren ir al banco, hacer colas o esperar con tickets en mano su turno, para efectuar pagos de cuentas o depósitos a terceros, antes que ocupar la alternativa de acceder a los servicios bancarios vía internet.

Lo hacen para socializar, para encontrarse con otros, para conversar sobre el tiempo, lo que está pasando, para sentirse vivo, para interactuar tocando, viendo, sintiendo, seguir pisando tierra, no depender de la tecnología, no volverse loco cuando internet se caiga cuando menos debe caerse. Porque la ley de Murphy está siempre ahí, presente, al acecho, lista para cumplirse en el momento menos oportuno.

Se dice que se pierde tiempo, en el traslado, en las esperas. Es cierto, pero el tiempo, para un adulto mayor no suele ser un recurso escaso, sino todo lo contrario, y eso se agradece. Salir de casa, aprovechar de encontrarse con alguien para tomarse un café conversado, no tiene precio.

Atrae poder hacerlo todo en casa con un solo click. Sin duda. Vitrinear por internet para comprar lo que se quiere, comparar calidades, precios en la tranquilidad de la casa. Pero también están quienes prefieren salir de compras, vitrinear físicamente, realmente, no virtualmente, para poder mirar y tocar lo que se quiere, así como encontrarse con alguien.

Con la pandemia tuvimos que aislarnos, conectarnos virtualmente y hacer pedidos por internet. Las ventas por internet se dispararon, menguando las ventas en tiendas físicas. Si bien la pandemia quedó atrás, el comercio virtual llegó para quedarse, aún cuando unos más que otros, somos esencialmente seres sociales.  

En qué terminará todo esto. No lo sé, pero sospecho que al final del día convivirán pacíficamente. No creo que desaparezcan los bancos físicos ni las tiendas físicas, tal como no desapareció la radio cuando apareció la televisión, ni el libro cuando apareció el libro electrónico (e-book), ni los medios de comunicación impresos cuando surgieron los digitales, ni las cafeterías cuando aparecieron las cafeteras caseras. La necesidad de estar acompañados, de estar con otros, de relacionarnos humanamente, de vernos, saludarnos, querernos físicamente sigue presente, quizás con más fuerza que nunca.

Personalmente, mientras mis capacidades me lo permitan, seguiré usando los dos canales, el real y el virtual. Si bien la tecnología, en el ámbito de las comunicaciones nos acerca a quienes están lejos, tiende a alejarnos de quienes tenemos cerca. Cada todas las cosas, la comunicación tecnológica tiene sus ventajas y desventajas, que cada uno de nosotros sabrá sopesar en base a sus propias características y el contexto en que se mueve.

mayo 01, 2024

¿Qué nos falta para dar el salto en la innovación?

Foto de Nick Fewings en Unsplash

El mes pasado se celebró el día mundial de la creatividad y la innovación. Aprovechemos de abordar la innovación, expresión a la que hacemos alusión con frecuencia como una suerte de estrategia para salir del subdesarrollo en que estamos sumidos.

Según la RAE (Real Academia de la Lengua Española), la innovación es la creación o modificación de un producto, y su introducción en un mercado; para otros, es el suministro de una solución al mercado y para la que todavía hay poca o ninguna competencia”. Esto es, toda innovación apunta a resolver un problema no resuelto aún, o que se puede resolver de mejor manera, y que tenga un mercado que la reciba con los brazos abiertos. En síntesis, las innovaciones apuntan a la búsqueda de respuestas creativas, no tradicionales, o distintas a las dadas hasta ahora, a los problemas existentes.

En tal sentido, innovar sería un negocio de alto valor, al menos en el corto plazo, mientras no tenga competencia. De alto valor no solo para el(los) innovador(es), sino porque permite generar nuevas oportunidades de empleo, reduciendo con ello los niveles de pobreza imperantes, por su impacto en la productividad, y su efecto disruptivo movilizador en la economía y en el ánimo de las personas, de las regiones en que se insertan, y en el país.

Si bien en Chile periódicamente se da cuenta de numerosos casos exitosos de empresas innovadoras, su impacto a nivel nacional en términos de su participación en el PIB es escuálido. De hecho el grueso de nuestras exportaciones está marcado por recursos naturales sin mayor valor agregado. Todo esto, a pesar que año tras año infatizamos la necesidad de incorporar agregar valor a nuestras exportaciones; de dejar de exportar madera en bruto que después regresa elaborada en formato de muebles (estantes, mesas, sillas). Lo mismo respecto del cobre. Es penoso observar cómo nuestros campos con plantaciones de pinos de la noche a la mañana son cortados para dejarlos pelados, esterilizados, proclives a la erosión, mientras los países a los cuales los exportamos, mantienen incólumes sus bosques nativos.

La política de sustitución de importaciones que se promovió en Chile fue sustituida por una política de promoción de exportaciones bajo la lógica de para qué producir acá lo que otros países son capaces de producir a menor costo. Se pensó que íbamos a diversificar nuestra matriz exportadora, siempre basada en nuestros recursos naturales, a partir de innovaciones, de creatividad y emprendimiento. Y sin embargo, acá estamos, en lo grueso, seguimos exportando lo mismo. Antaño, salitre, ahora cobre, y mañana ya estamos pensando en el litio. Como dirían Los Prisioneros, seguimos pateando piedras, sin mover las industrias.

Pareciera que innovar, esto es, pensar fuera de la caja no resuelve nada y que no se pagara bien, porque de otra manera no se explica que el impacto de las innovaciones nacionales sea tan magro a pesar de los estímulos y palabras de buena crianza que día a día pregonamos en torno a ellas.

La pregunta que me hago es ¿porqué seguimos exportando bienes sin mayor valor agregado? ¿porqué las innovaciones nacionales siguen siendo marginales sin lograr mayor impacto? ¿qué nos pasa? ¿cómo es posible que siendo China un país más atrasado que nosotros, en menos de medio siglo, nos esté sobrepasando con creces? No pocos me dirán que trabajan como chinos. Puede ser. No lo sé. En todo caso sospecho que innovar va más allá de su definición. Quizás tenga que ver con la actitud, con la manera de ser.

abril 26, 2024

Gaspar Rivas

En una de mis últimas columnas (Mirándose el ombligo), objeto las actuaciones de los politicos enfrascados en los dimes y diretes a propósito de la elección de la mesa de la Cámara de Diputados. En esta oportunidad  el escándalo fue porque quien postulaba a la presidencia era una militante del partido comunista, Carol Cariola.

Ya en años anteriores esta candidatura se había caído por no contar con los votos necesarios. Ser comunista es un problema, al menos en Chile porque el anticomunismo tiene un fuerte arraigo. Motivos no faltan para ello, aunque resulta dificil sostener que los problemas de Chile se deben a los comunistas. Lo concreto es que en esta ocasión, para que Cariola fuese elegida, tuvieron que buscar votos hasta debajo de las piedras, incluso dentro de la oposición. Y lo encontraron en el siempre imprevisible Gaspar Rivas, a quien más de una vez se le ha arrancado la moto. Para obtener su voto, cerrando los ojos, el oficialismo le ofreció la vicepresidencia, la que aceptó encantado.

Es así como me ha llegado la siguiente consulta ¿qué opinas del vicepresidente de la cámara Gaspar Rivas? Pregunta que complementa identificándolo como “el mejor y más puro representante de la actual política desvergonzada y sin ética.  A un personaje con demostrados problemas de desequilibrio mental, autodenominado sheriff del congreso y “el Bukele chileno””. No recuerdo que se me haya formulado idéntica pregunta en elecciones anteriores por la presidencia de la Cámara. Creo que la pregunta nace porque ahora votó por una comunista, porque fue un voto decisivo. Si otro(a) fuese elegida, no comunista, probablemente la pregunta no habría sido formulada. O porque su voto inclinó la balanza.

Quiero puntualizar que mi columna no trataba de Gaspar Rivas, sino del desvarío asociado a las reacciones de los distintos sectores en torno a un tema -la elección de la mesa- que no está dentro de las preocupaciones ciudadanas y en que todo el jaleo se armó en razón a que la elegida fuese comunista.

Después de la pregunta, mi interlocutor afirma que “el gobierno, a través de otro tránsfuga como Elizalde le ofrece la vicepresidencia a cambio de su voto para lograr posicionar al PC en la Presidencia (la Cariola)”. Por último, sostiene que “es patético todo, una vez más el PC hace carne su eterno lema: “el fin justifica los medios”.

Y remata ¿No vale bien todo esto para una de tus columnas?”. Por cierto, esta es la razón de esta columna. La anterior solo intentaba llamar la atención respecto de que veo un desencuentro, una brecha del porte de un buque, entre la clase política que tenemos y la sociedad entera,  y que veo a ambos, sí, a ambos, perdidos: tanto a la clase política como a la sociedad entera con la brújula perdida, sin saber qué hacer. Y la elección de la mesa de la cámara de diputados no es sino un reflejo de ello, de la preeminencia de la economía sobre la política, donde los políticos han pasado a ser los titiriteros de los empresarios. Esto ha sido siempre así en el mundo de las derecha, no así en el mundo de la izquierda. La novedad es que en este último mundo no pocos también estén pasando a serlo.

Mi interlocutor rasga vestiduras insistiendo que “ahora se pasó un límite de desvergüenza que no recuerdo haber visto antes. Gaspar Rivas, supera con creces a seres viles y torvos como Pamela Jiles y Gonzalo de la Carrera. Va más allá de derecha e izquierda, este ser no tiene dios ni patria, es un tipo desequilibrado y eso se aprecia al leer sus Tweets”. Son todos personajes elegidos por nosotros, al igual que Florcita Motuda, que quienes filtran contenidos de sesiones secretas, que quienes amasan fortunas en los municipios con horas extras fraudulentas o convenios truchos. También son personajes no elegidos, pero que se creen con derecho a todo, como todos los que han pasado por las comandancias en jefe del Ejército después del innombrable, y para qué hablar de carabineros y la PDI, y de empresarios.

No soy comunista, ni cercano siquiera a ellos. Si viviera en un país comunista, lo más probable es que sería anticomunista, si es que pudiera serlo. Así como valoro la justicia, también valoro la libertad. Pero en Chile, siento que los problemas que tenemos no son por los comunistas, no son generados por ellos, sino por otros que no son precisamente comunistas, sino todo lo contrario. Por eso mi foco no está puesto en los comunistas, sino en las élites que tienen el poder para trapear con nosotros y hacer lo que quieren en desmedro de quienes tienen que andar por la vida pateando piedras.  

En este contexto, lo de Gaspar Rivas es un pelo de la cola.

Saludos!

abril 21, 2024

Ceguera política

Foto de Raghuvansh Luthra en Unsplash

Los casos de cegueras políticas son innumerables, no solo en Chile, sino que en todo el mundo. En general, lo más fácil es esconder los problemas bajo la alfombra. Desgraciadamente en el ámbito político están primando las visiones cortoplacistas. Pan para hoy, hambre para mañana. Cuesta levantar la mirada y nos enredamos en el área chica.

En Chile hubo una explosión social en el 2019 que se sorteó por la vía de un acuerdo para una nueva constitución. Después de 4 años seguimos parados donde mismo luego de dos intentos fallidos de tener una nueva constitución. Ya no hay ánimo para otro intento. ¿qué motivó la explosión social? ¿la existencia de un conjunto de pájaros locos que arrastró a toda la población a mirar impávidos como estos pájaros incendiaban el país? o ¿la expresión de un malestar social por estar insertos en una sociedad donde la justicia brilla por su ausencia? Mientras unos ponen el acento en la necesidad de mayor represión para que estos pájaros locos no crean que las tienen todas consigo, otros ponen el acento en la necesidad de repensar la sociedad en que estamos viviendo para tener más educación, más salud, mejores pensiones, etc.

Al final creímos que la solución era cambiar la constitución. Pero a la hora de los quiu, cada uno quiso llevarse la constitución para su casa, y acá estamos, con la misma constitución de siempre y los mismos problemas de siempre.

Todo apuntaría entonces a que nuestros problemas no tienen su origen en la constitución, a que no hemos ido a la raíz de los acuciantes problemas que nos aquejan. Perdonen toda esta perorata, pero es lo que se me ha venido a la mente cuando veo cómo en el parlamento se enfrascan en discusiones bizantinas en torno a la conformación de las mesas de la cámara de diputados y del senado. Las fuerzas en pugna pareciera que vivieran en el limbo, en un país del nunca jamás donde los acuerdos se pisotean sin asco a vista y paciencia de todo el mundo. En el senado la oposición le dobló la mano al oficialismo, y en la cámara ocurrió lo contrario.

En este último caso todo el drama fue porque postulaba una diputada comunista. Ya se había frustrado su arribo en años anteriores. Ahora no alcanzó a frustrarse, pero la llegada fue al costo de meter en la mesa a un diputado, Gaspar Rivas, el sheriff, que nadie sabe para quien trabaja. Como fue quien posibilitó la configuración de la actual mesa, ahora los dardos se dirigen a él. No es para menos, puesto que la oposición quedó con los crespos hechos. Y como si los diputados no tuvieran que hacer, no encuentran nada mejor que censurar la nueva mesa recién constituida.

Todo no es mas que resultado del mundo en que estamos viviendo, la de la política de pasando y pasando, regla de oro de un neoliberalismo que tiene tanto a la derecha, como a la izquierda, bailando a su ritmo. Un neoliberalismo, cuyo dios es el dinero, que tiene a los políticos enceguecidos y a la democracia viviendo sus peores horas.

abril 17, 2024

Mirándose el ombligo

A comienzos de esta semana se renovó la presidencia de la cámara de diputadas y diputados, que finalmente recayó en una representante del partido comunista (PC), Carol Cariola.

Su elección tiene como origen un acuerdo entre las fuerzas oficialistas donde la renovación se produciría cada cierto período de tiempo. Este acuerdo se produjo al tomar posesión el nuevo parlamento hace ya poco más de dos años, cuando la mayoría de diputadas y diputados tendían a ser afines al oficialismo.

Cuando al PC le correspondía encabezar la cámara, el acuerdo fue tirado por la borda porque la mayoría de entonces dejó de serlo en virtud de un drenaje desde el partido demócrata cristiano (DC) hacia dos nuevos partidos, Amarillos y Demócratas. Partidos surgidos al calor de la última elección presidencial y que fueron protagonistas del debate generado por los fallidos procesos constitucionales en que estuvimos embarcados, particularmente en el primer proceso.

Tal como las fuerzas de gobierno tuvieron que lamer sus heridas por haber perdido recientemente la presidencia del Senado, ahora es la oposición la que tendrá que lamer las suyas al ver escapar de entre los dedos una presidencia de la Cámara que daba por sentada por tener la mayoría.

De hecho, la oposición levantó como candidata a Joanna Pérez, exDC, para tentar al centro político y así frustrar el arribo a la testera de la Cámara a una diputada comunista. Que la oposición alcanzara la presidencia del Senado hizo pensar que similar éxito tendría en esta ocasión. Estuvo a punto de lograrlo. El veto anticomunista que en su momento se impuso a Carol Cariola, supuso el incumplimiento de un acuerdo que ahora se restableció a punta de negociaciones de último minuto.

En esto no hay nada nuevo bajo el sol, donde lo que buscan de lado y lado es capturar el centro político, esto es, a quienes no se identifican ni con la izquierda ni la derecha.  La tónica ha sido, desde que tengo uso de razón, al menos en Chile, que quien conquista el centro, gana las elecciones. El centro político es la vedette a quien cortejar, querer, mimar. Y no pocas veces es el caballo de Troya de quienes se cobijan tras él.

Esto parece un juego de máscaras porque se trata de una disputa política, de un protagonismo político que está muy lejos de las preocupaciones ciudadanas. Una disputa ilustrativa de una política narcisista, que se mira el ombligo, y que por lo mismo está con su prestigio por los suelos. Mientras tanto, la ciudadanía sufre los avatares del devenir diario, y la corrupción que empapa a las élites empresariales, profesionales, militares, mientras los ciudadanos de a pie observan impávidos desfiles de dineros mal habidos.

En este contexto, los políticos nacionales en vez de abordar y resolver los acuciantes problemas que nos aquejan parecen enfrascarse diariamente en discusiones estériles que degradan la democracia, poniéndola en entredicho. Pocos escapan a este sino, tanto en medios opositores, como de gobierno. Los partidos políticos que deben ser modelos de comportamiento y propuestas, por el contrario, dejan mucho que desear.

Desgraciadamente este escenario va más allá de los partidos, trasciende a la política, empapando a las más diversas instituciones de todo orden -militares, religiosas, financieras, empresariales, profesionales, educacionales-. Todo un símbolo de los tiempos que vivimos, tiempos en los que todo se vuelve líquido, pasajero, precario, incierto, acá y en la quebrada del ají. Solo nos queda el consuelo que en otras partes se está peor, que estamos lejos de las guerras que tienen al mundo en ascuas.

abril 02, 2024

Recordando lo escrito la noche del día del último plebiscito

Foto de Jon Tyson en Unsplash

Hoy fue el plebiscito. Ganó la opción En Contra con un 55%, esto es, se rechazó la propuesta constitucional y seguimos entonces con la constitución de los 4 generales más las modificaciones de Lagos. Con este resultado se evitó una constitución que profundizaba el modelo de sociedad en que estamos sumidos.

Han pasado 4 años y estamos parados donde mismo luego de dos vueltas de carnero. Primero se rechazó una propuesta dominada por la ultraizquierda que dominó la escena vía una lista del pueblo conformada por movimientos sociales dirigidos por pájaros locos, y ahora se rechazó una propuesta marcada por la ultraderecha que dominó la escena con apoyo de la derecha.

Quienes hoy votamos por la opción En Contra no podemos decir que ganamos, porque seguimos donde mismo, pero sí podemos decir que evitamos algo peor. Todo se inició para terminar con una constitución, la de los 4 generales, y al final seguimos con la misma.

Los resultados me confirman el drama que nos aqueja, no solo a los chilenos, sino que se extiende a muchos otros países: la división entre quienes aspiran a modelos de sociedad contrapuestos y las dificultades para alcanzar acuerdos. La votación de la derecha (A Favor) perdió con holgura en todo el país, excepto en las comunas de Vitacura, Las Condes y Lo Barrenechea, donde la derecha ganó con votaciones que sobrepasan el 80%. Estamos frente a verdaderos ghettos.

Esto es cualquier cosa menos un país, es la expresión de la grieta, de la desigualdad imperante, que se expresa de múltiples formas, en el plano cultural, educacional, sanitario, etc. ahora todos dicen que hay que dar vuelta la página, que se cierra el proceso constituyente, para concentrarnos en los problemas que aquejan a la gente, resolver los problemas de las bajas pensiones, del acceso a la salud, a una educación de calidad, de la seguridad, del narcotráfico, de la corrupción, etc.

Mis temores de que ganara la opción A Favor no se confirmaron. Temores basados en una campaña publicitaria llena de falsedades y la intención de convertir el plebiscito en una evaluación del gobierno de Boric antes que en una evaluación de la propuesta constituyente. Entre los spots publicitarios destacaba uno que se expandió como reguero de pólvora aprovechando la baja popularidad de Boric: “Boric vota en contra, Chile vota a favor”. A esto habría que agregar que los medios de comunicación, con The Mercury Times y La Tercera a la cabeza, le daban como bombo a la corrupción de fundaciones dirigidas por personeros militantes de partidos de gobierno y a la detención de un indultado por Boric por el delito de secuestro.

Quienes votaron A Favor perdieron estrepitosamente en su afán de profundizar la constitución que tenemos; y quienes votamos En Contra no hemos ganado nada, excepto evitar una constitución peor de la que tenemos. Rescato de positivo que ahora toda la clase política parece concordar en que deben concentrarse en resolver los problemas que más afectan a la gente si no quiere que en las próximas contiendas electorales la ciudadanía le dé la espalda.

 

marzo 25, 2024

Misión cumplida

El día del golpe, luego del bombardeo del palacio presidencial y del ingreso de una tropa militar al mando del General Palacios, se constata la muerte del presidente Allende. A las 14 horas del 11 de septiembre de 1973, el General Palacios emite un escueto mensaje cuyo destinatario era el alto mando golpista: “Misión cumplida. Moneda tomada. Presidente muerto”.

25 años después, el mismísimo comandante en jefe del Ejército que había resuelto derrocar al presidente Allende, abandona la jefatura del Ejército exclamando a viva voz ¡Misión Cumplida! Con esta expresión hacía referencia a las tareas gubernativas cumplidas por las FFAA y Carabineros a lo largo de los 17 años. Tareas que incluyeron la persecución, el exilio, la tortura y la desaparición de opositores con apoyo de sectores civiles. Sectores a los cuales, el presidente Piñera, recientemente fallecido, al cumplirse los 40 años del golpe calificó como cómplices pasivos.

En 1998, el innombrable no abandona la jefatura del Ejército para irse para la casa. Lo hace para asumir un escaño en el Senado en carácter vitalicio, disposición fraguada por su corte de abogados para resguardarlo por la vía de la inmunidad parlamentaria frente a cualquier acusación que le pudiese formular el reguero de víctimas que dejó a su paso.

Misión cumplida es una expresión que ha vuelto a la actualidad de la mano del prestigioso abogado Luis Hermosilla. En uno de sus whatsapp a Sergio Muñoz, cuando fuera nominado como nuevo director general de la PDI, hace casi 3 años, el 10 de junio del 2021, le escribió: “Un abrazo de felicitaciones!! Me alegro mucho. ¡Misión cumplida!”. Hermosilla no es un abogado cualquiera. Su poder e influencia alcanzaba alturas hasta ahora insospechadas, pero que ahora ya se sospechan. Su pasado le permitía tener clientes a diestra y siniestra. Era el poder detrás del trono.

Hermosilla hizo su trabajo a conciencia cuando afirma “Misión cumplida”. Se movió en la cancha donde mejor se maneja para realizar la misión solicitada por Muñoz: que el gobierno lo escogiera para comandar la PDI por tratarse de un hombre “mesurado, muy prudente y medido”. Hermosilla no pidió nada a cambio. La petición de Muñoz tenía base: Hermosilla era yunta de quien por esos días era el ministro del interior, Andrés Chadwick, primo del presidente de entonces. Puro pituteo, como dirían los snobs, pura meritocracia. La corrupción, el tráfico de influencias a la orden del día.

Una vez designado, como era de esperarse, Muñoz le devolvió la mano a Hermosilla. ¿Cómo? pasándole datos confidenciales de distintos procesos en que estaban implicados clientes peso pesados de Hermosilla. Lo que se llama violación de secreto, que es de lo que se le acusa.

El otro día, conversando con un amigo sobre el tema, en el marco de una tertulia, me decía que la corrupción tenía antecedentes bíblicos, que no es algo nuevo, que ha existido desde siempre, que es consustancial al ser humano. Con ello, implícitamente le estaba bajando el perfil a los hechos o para ponerlo en su “justa dimensión”. Por favor!

Estamos en presencia de una mafia, de un tráfico de influencias, que no es nuevo, que en este caso empapa al poder judicial. Todos sabemos que para ascender en el escalafón judicial necesitas apoyos porque de otro modo no pasa nada. Lo mismo vale en otro orden de actividades. Más en los tiempos actuales de neoliberalismo, donde tanto tienes, tanto vales, y donde se impone la lógica del pasando, pasando. No necesariamente tiene que ser dinero, el vil billete, el que se transa, sino que pueden ser favores, cargos, viajes, premios, votos. Para eso, se afilian a organizaciones de todo tipo -deportivas, bomberiles, militares, políticas, religiosas, civiles, sociales- donde puedan codearse con quienes tengan, o eventualmente puedan tener poder, moverse como pez en el agua. 

Son quienes quieren estar en todas, quienes no dan puntada sin hilo. La ambición los supera. Nada los detiene, salvo cuando dan un paso en falso, como en este caso, y que es el que está permitiendo que se abra una caja de Pandora. En buena hora. De todo esto algo bueno debe salir. No hay mal que por bien no venga.

marzo 20, 2024

José Pedro Varela, el padre de la educación uruguaya

En Montevideo estudié en el Liceo José Pedro Varela cuando estaba en Constituyente y Jackson. Hoy me permito recordarlo porque por estas fechas, un 19 de marzo del año 1845 nació José Pedro Varela, en Montevideo, Uruguay. 

Muere con tan solo 34 años, en 1879. Así y todo, alcanzó a dejar una marca indeleble en el campo de la educación uruguaya. Su pasión por la educación surge de un viaje a Europa cuando tenía 22 años donde visita a Víctor Hugo, autor francés de la novela titulada Los Miserables. Luego viaja a Estados Unidos donde conoce a Domingo Faustino Sarmiento, con quien regresa en un mismo barco. De su diálogo con Sarmiento se desata su interés por investigar, trabajar y elevar propuestas en el ámbito educativo que desembocan en la implantación en el Uruguay de la enseñanza pública, obligatoria, laica y gratuita.

Estando de regreso en Montevideo, en 1869, se embarca en actividades periodísticas en el diario La Paz, diario que dirige hasta 1873, junto con crear la Sociedad de Amigos de la Educación Popular junto a otros jóvenes de su generación.

Entre los años 1874 y 1876, escribe sus obras "La Educación del Pueblo" y "La Legislación Escolar", donde expresa su profunda convicción de que el progreso del país dependía de la educación.

En 1876 es nombrado director de Instrucción Pública, y como tal presenta un proyecto de ley para establecer la enseñanza escolar laica, gratuita y obligatoria, en todo el país, proyecto aprobado el año siguiente no sin dificultades por la oposición de la iglesia católica al principio de la laicidad.

Por ello, José Pedro Varela es considerado el “padre” de la educación uruguaya. Dedicó su vida a promover la educación laica, gratuita y obligatoria como herramienta clave para el progreso social y la equidad. Fue pionero en la creación de escuelas públicas y en la formación de maestros capacitados.

A continuación, cito algunas frases de José Pedro Varela que retratan de cuerpo entero un pensamiento que sigue teniendo plena vigencia y por los cuales vale la pena seguir luchando:

“Los que una vez se han encontrado juntos en los bancos de una Escuela, en la que eran iguales, a la que concurrían usando un mismo derecho, se acostumbran fácilmente a considerarse iguales, a no reconocer más diferencias que las que resultan de las aptitudes y las virtudes de cada uno: y así, la escuela gratuita es el más poderoso instrumento para la práctica de la igualdad democrática”.

“Un pueblo ignorante, no puede tener sino gobiernos que estén en relación con la ignorancia”.

"La mayor difusión de la educación, en el pueblo produce la disminución de los crímenes y los vicios".

"La educación es pues fortuna que no se pierde, que no se gasta, que produce siempre y que los padres pueden y deben legar a sus hijos".

“Para establecer la república, lo primero es formar los republicanos; para crear el gobierno del pueblo, lo primero es despertar, llamar a la vida activa, al pueblo mismo; para hacer que la opinión pública sea soberana, lo primero es formar la opinión pública y todas las grandes necesidades de la democracia, todas las exigencias de la república, sólo tienen un medio posible de realización: educar, educar, siempre educar [...] El sufragio universal supone la conciencia universal y la conciencia universal supone y exige la educación universal. Sin ella la república desaparece, la democracia se hace imposible y las oligarquías, disfrazadas con el atavío y el título de república disponen a su antojo del destino de los pueblos y esterilizan las fuerzas vivas y portentosas que todas las naciones tienen en sí mismas”.

La impronta de José Pedro Varela en el sistema educativo uruguayo, que lo distingue en el concierto latinoamericano, en los momentos actuales, desgraciadamente, se encuentra en jaque por razones que aún no logro desentrañar.

marzo 13, 2024

El optimismo en tiempos de crisis

Foto de Tim Mossholder en Unsplash

No es fácil ser optimista en tiempos de crisis. Por el contrario, en los tiempos que corren el pesimismo tiende a embargarnos. Es natural. Mal que mal las crisis nos hacen ver todo negro, como si estuviésemos en un pozo, sin poder salir de él. Lo que vemos a diario, en el plano económico, social y político, pareciera invitarnos a ser pesimistas. A ver el vaso medio vacío antes que medio lleno.

No es para menos, pero bien sabemos que el pesimismo es inconducente, solo nos hunde más y más, incidiendo en nuestra salud. El pesimismo enferma, no solo al que lo padece, sino que arrastra a quienes nos rodean. El optimismo, asumir una actitud positiva, por el contrario, es un antídoto, nos da salud, es contagioso. nos permite levantar la cabeza, enfrentar crisis, encontrar salidas, soluciones, allí donde no veíamos salida ni solución alguna. No es llegar y decir o plantearse ser optimista. Quizás el primer paso sea tener claro que por la vía del pesimismo no se sale adelante, que ese camino hay que dejarlo a un lado.     

El optimismo protege nuestra salud física y emocional. Está probado que las personas optimistas gozan de mejor salud, más esperanza de vida y tienden a ser más felices que los pesimistas. Claro que no es llegar, declarar y proponerse ser optimista, menos cuando se enfrentan o viven circunstancias adversas. Sin embargo, no sin esfuerzo, es posible. Quienes se manejan en esto nos dicen que los optimistas se caracterizan porque aunque el presente sea malo, piensan que el futuro será bueno y que este presente serán capaces de sortearlo. No solo eso, están seguros que del mal presente saldrán fortalecidos, sacando lecciones de errores cometidos y no dejándose atrapar por ellos, aprendiendo. Además, no se dejan paralizar, buscando oportunidades y enfrentando con ganas los desafíos para sortearlos sin escándalos, distinguiendo lo que está en sus manos controlar de aquello que no es controlable. Por último, tienen la capacidad para agradecer los logros, particularmente los ajenos. No hay duda que el optimismo también tiene que ver con nuestra manera de ser, nuestro temperamento, carácter, pero ello no implica que no podamos incidir en él. A unos nos costará más que a otros, pero es mucho lo que ganamos en todo el sentido de la palabra siendo optimistas, por lo que vale la pena cultivarlo.

Una experta de la Universidad de Harvard nos dice que "ser optimista hace posible que las personas sean capaces de regular tanto sus emociones como sus hábitos. La gente más optimista tiene menos probabilidades de fumar y de tener un consumo abusivo de alcohol, además suelen practicar actividad física. Por otra parte, creemos que también comen de manera más sana, aunque para esto todavía no hay datos suficientes".

Estudios realizados en la Universidad de Harvard señalan que entre el.20% y el 30% de nuestra actitud optimista, es hereditaria, en tanto que el porcentaje restante, más del 70%, depende de variables que no son genéticas. Si bien respecto de lo que es hereditario no podemos hacer mucho, sobre lo que no es hereditario, lo que sí depende de nosotros, podemos actuar para ser optimistas. Para ello los expertos nos invitan a utilizar nuestros puntos fuertes, nuestras aptitudes, las que varían de persona a persona, que pueden ir desde ser bondadosos, sensatos, hasta tener sentido del humor, ser empáticos, agradecer las buenas ideas. No depender de factores externos, que escapen a nuestro control. Esto implica pisar tierra firme, tener los pies en la tierra, no volarse, no forjarse expectativas desmedidas que den pábulo a la decepción.

Como puede verse, no es fácil ser optimista en los tiempos que vivimos. Pero bien vale la pena ponerle empeño. Es increíble, créame, cómo se abrirán puertas y ventanas, facilitando nuestra existencia.