junio 01, 2022

La Constitución no es un juego

 

Ya está en nuestras manos el borrador de la nueva constitución que nos propone la Convención Constituyente. Ahora se está en fase de armonización donde se le están dando sus toques finales para que emerja el texto constitucional que se nos propone y destinado a ser plebiscitado el próximo 4 de septiembre.

Si bien su génesis suele remontarse al estallido social de octubre del 2019, en estricto rigor viene desde hace bastante tiempo atrás. Para algunos desde el mismo minuto que se estructuró la actualmente vigente, la del 80, para otros desde que se inició la transición democrática en 1990. Nos engañamos una y otra vez. En el año 2018, con ocasión de un foro de ICARE ¿Cómo viene el 2018? el entonces ministro del interior del gobierno de Piñera, Andrés Chadwick, sostuvo que “hay que tener clara la brújula” y remató afirmando “No queremos que avance el proyecto de nueva constitución presentado por Michelle Bachelet” bajo el argumento de que la constitución no es un juego. El mismo ministro llegó a decir que “tenemos una clase media amplia, sólida y estable …”. Sin embargo todo lo que se veía sólido se volvió líquido y lo estable en inestable.

En cierto modo fue una suerte de cocción a fuego lento hasta que el estallido nos hizo ver que los cauces institucionales estaban siendo desbordados con una parte significativa del país fuera de la sociedad de consumo, resentida, descontenta, enrabiada, vulnerada, endeudada. La institucionalidad política fue incapaz de anticiparse, muy especialmente las fuerzas de la derecha, de asumir la urgencia de lo que se estaba cociendo. Hasta que se hizo imposible seguir estirando la cuerda, esto es,  eludir la necesidad de un nuevo pacto social, de una nueva mirada, de nuevas reglas de juego bajo las cuales pudiésemos vivir en paz.

Es así como se inició todo un proceso que partió por consultarnos si queríamos una nueva constitución o seguir con la constitución actual. Junto con ello, en caso que  optáramos por una nueva constitución, se nos consultó si deseábamos que fuese elaborada con la participación de parlamentarios del congreso nacional o solo por quienes fuesen expresamente elegidos con ese exclusivo propósito. El resultado de entonces fue apabullante en favor de la construcción de una nueva carta constitucional y sin participación de los parlamentarios. Posteriormente se procedió a la elección de los convencionales que tendrían la responsabilidad de proponernos una nueva constitución.

Hoy estos convencionales ya nos han hecho llegar el borrador correspondiente. Ha sido un trabajo no exento de dificultades. Su camino no ha sido un lecho de rosas ni mucho menos, sino que lleno de espinas. Mal que mal, estamos ante una sociedad, un país quebrado, con desigualdades e injusticias que nos están desangrando, en crisis existencial.

Por lo mismo, el desafío de la convención ha sido mayúsculo: que ponga como foco o faro de nuestras actuaciones la necesidad de cohesionarnos, de reducir las desigualdades de todo orden que nos laceran, de dotarnos de un mínimo estado social de derechos, de romper el centralismo reinante, de configurar una nueva relación con nuestros pueblos originarios y de conciliar crecimiento y desarrollo con la protección debida al medio ambiente. En los tiempos que corren, no puede ser que sigan existiendo “zonas de sacrificio”.

Confío que más allá de los dimes y diretes, de voces estridentes, de las falsedades que oscurecen la senda, la nueva constitución que se nos presente sea el marco en el que podamos desenvolvernos en paz y armonía entre iguales, sin privilegios. Os invito a leer con calma, sin anteojeras, el borrador que se ha dado a conocer para reconocer e identificar la dirección a la que apunta.

mayo 30, 2022

Una vez más, campeón europeo

En París, Real Madrid hizo suya la copa Champions que lo consagra como el mejor equipo europeo de futbol. Lo logró en un partido contra Liverpool que fungía como favorito aunque no tanto como para darlo por ganador. Imposible cantar victoria cuando al frente estaba Real Madrid, equipo copero que ya tenía a sus espaldas haber ganado 13 veces la misma copa. No es un equipo como para mirar en menos, aún cuando no esté en sus mejores tiempos.  

Pero Real Madrid no llegó como favorito porque no lucía mayormente, su experiencia en estas lides lo hacían de temer. Y así fue. No fue un gran partido en términos de calidad futbolística, pero sí lo fue en términos de tensión, de incertidumbre, de equilibrio, de intensidad. Quizás Liverpool parecía lucir más, pero no lo suficiente para llevarse la victoria. Liverpool partió atacando, Real Madrid conteniendo, pero cualquiera de los dos podía llevarse el trofeo porque los ataques del Real eran mortíferos. Incluso se le anuló un gol, dudoso a mi juicio. Pero nadie reclamó, se esperó el veredicto del árbitro a partir de lo que los veedores del VAR le informaban. No se validó. Y el juego continuó. Hasta ahora no sé porqué no se validó. ¿Offside? ¿de quién? ¿de Benzema? No lo vi adelantado. Bueno, pero el Real no se amilanó.

Se fueron al descanso con un empate en blanco. ¿Dónde estuvo la diferencia? Estuvo en el arquero del Real, que lo atajó todo, que transmitió seguridad, confianza, la que transmitió a sus compañeros. La diferencia también estuvo en el desplante del Madrid que nunca perdió la compostura y cuyos contraataques eran de miedo. Modric, Benzema y Valverde, aparte del arquero belga, fueron los grandes protagonistas en el Madrid. Modrid, croata; Benzema, francés; Valverde, uruguayo. Uruguayo tenía que ser! Fue el del pase gol, el que a lo largo del partido trabajó como obrero, sin lucirse mayormente, humilde y discreto como pocos. Todo un orgullo para quienes nacimos en nuestro paisito.

Valverde me hizo recordar a otro uruguayo de mediados del siglo pasado en el Real de los tiempos de Di Stefano, Puskas y Gento. Su back central, José Santamaría, la muralla defensiva del Real de entonces. También me hizo rememorar al Peñarol que años después, en 1966, cuando en pleno estado Bernabeu, allá en Madrid, se coronó campeón mundial con el capitán de capitanes a la cabeza, Néstor “Tito” Goncalvez, al ganar por dos a cero luego de haber triunfado en el estadio Centenario con igual marcador. Eran los tiempos gloriosos de Peñarol y que tuve el privilegio de saborear. Tiempos que difícilmente volverán.

El ejemplo de la Unión Europea


Hace ya más de 70 años, un 9 de mayo, en 1950 nace lo que fue el germen de lo que hoy es la Unión Europea (UE). De las ruinas de la segunda guerra mundial nace esta estructura caracterizada por su carácter plurilingüista y multicultural. Su existencia  ha estado jalonada por un desarrollo sin precedentes. Para cotejar sus beneficios habría que hacerlo con la alternativa de no haber tenido una UE. Hoy cuesta imaginar que ella no existiese. Comparten una moneda, el euro, las fronteras entre los países son cruzadas sin mayores dificultades tanto por personas como por bienes y servicios.

Unos se han beneficiado más que otros, pero sumando y restando, todos han ganado, lo que se expresa en los niveles de desarrollo económico, político y social alcanzados por los países fundantes de la UE y aquellos que se han ido incorporando. Basta recordar el retraso en que se encontraban España y Portugal antes de su incorporación. Lo mismo podemos decir de los países europeos que estaban tras la cortina de hierro que se fueron incorporando voluntariamente una vez que cayó el muro de Berlin y que se desintegró la Unión Soviética que Putín pareciera añorar. Pero por sobre todo, los países de la UE han ganado en paz: han sido siete décadas de paz.

Todo partió cuando el ministro francés Robert Schuman planteó a Alemania poner la producción franco-alemana de carbón y de acero bajo una alta autoridad común.  Desde entonces se inicia un proceso de expansión que se inicia con 6 países (Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo) y se prolonga hasta el día de hoy en que la UE está constituida por 27 países.

El proceso en sí es valioso porque se ha logrado mantener, a instancias de ellos, la independencia de la soberanía de los Estados miembro. Ellos sólo han cedido competencias que se consideraban beneficiosas por las ventajas que recibían a cambio. Las instituciones comunitarias son muy sui géneris (principalmente la comisión, el consejo, el parlamento, el tribunal de justicia y el tribunal de cuentas) y con competencias específicas sin imagen en ningún país del mundo.

Un interesante sistema de mayoría cualificada hace que, en las decisiones comunitarias, un pequeño grupo de países grandes no pueda imponerse, ni tampoco lo pueda hacer un grupo de países pequeños. A este sistema se ha ido llegando con las modificaciones de los tratados. El sistema actual evita así el problema existente en la ONU donde los países pequeños pueden terminar imponiendo puntos de vista a los más grandes, lo que ha llevado a la suspensión del pago de sus cuotas a países como EEUU.

La reconstrucción europea luego de dos guerras de alcance mundial deben invitarnos a la reflexión, particularmente a quienes habitamos en una América Latina que hasta ahora continúa desmembrada sin capacidad de aunar criterios que faciliten la integración y que de tiempo en tiempo sigue enfrascada en disputas fronterizas no obstante que tenemos tanto en común. Al menos hasta ahora todas las iniciativas orientadas a integrarnos han sido un soberano fracaso que nos debiera avergonzar. Pretender alcanzar el desarrollo sin integrarnos seguirá siendo una quimera.

 

mayo 28, 2022

Enardeciendo el ambiente

El reciente asesinato de un trabajador mapuche de 66 años ilustra el drama que se está viviendo en la macrozona sur donde bandas criminales organizadas están operando desde hace su buen tiempo. Los sucesivos gobiernos han sido incapaces de imponer la paz, ni el orden ni la seguridad que toda comunidad requiere para vivir y trabajar con tranquilidad.

Cuando pregunto quiénes son, unos acusan a comandos terroristas, otros a grupos  mapuches radicalizados, o a bandas de narcotraficantes y delincuentes. Lo más probable que todo termine siendo un cocktail que combine todos estos ingredientes sin descartar la existencia de bandas rivales buscando clavar estacas en la disputa de territorios. Todos debidamente financiados y dotados de armamento de grueso calibre. ¿Quién los financia? ¿Quién les provee de armas? Sepa Moya!

Esto ocurre a poco de conocerse expresiones de personeros de ámbitos opuestos que han conducido a las más diversas reacciones. En un extremo están las declaraciones de Héctor Llaitul, y en el otro, está el discurso pronunciado por el almirante en retiro Miguel Ángel Vergara.

Con motivo de la intención del gobierno de crear un estado de excepción intermedio destinado a permitir que las FFAA controlen las rutas en la macrozona sur para resguardar el normal flujo vehicular, Llaitul, fundador de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), llamó “a preparar las fuerzas, a organizar la resistencia armada por la autonomía del territorio y autonomía para la nación mapuche”.

De esta forma, rechazó de plano la iniciativa tal como anteriormente había dado la espalda a la voluntad de diálogo del nuevo gobierno al asumir sus funciones. Mano tendida con el propósito de detener la violencia reinante y abordar la problemática mapuche en todas sus dimensiones. Llaitul complementó lo anterior afirmando que el nuevo gobierno “es la expresión en pleno de la dictadura militar que los mapuche hemos sufrido, dictadura que ahora asume el gobierno lacayo de Boric”.

A raíz de lo declarado por Llaitul, el presidente Boric expresó que “nuestro gobierno persigue delitos y los va a perseguir con todo el peso de la ley, nuestro gobierno no persigue ideas ni declaraciones”.

Pocos días después, con motivo de la conmemoración de las glorias navales, quien fuera comandante en jefe de la Armada en tiempos del presidente Lagos, Miguel Ángel Vergara, se dio el lujo de pronunciar un discurso en el que hizo referencia a una “amenaza interna”. Y en base a esta amenaza hace un llamado a ¨los marinos de corazón bien puesto” para "estar preparados para saltar al abordaje, dejando atrás nuestro espacio de confort, al igual como lo hicieron otros que nos precedieron".  Este discurso fue pronunciado en una comida organizada por la Liga Marítima, donde se encontraba el Alto Mando de la Marina, al igual que conspicuos empresarios ligados al quehacer marítimo.

Si bien posteriormente el Alto Mando sostuvo que “no comparte los dichos de la existencia de un enemigo interno”, pocos lo creen dado que en su momento no hubo reacción alguna, la que vino tan solo para bajar los decibeles por el revuelo que se montó.

Tanto las expresiones de Llaitul como las del almirante en retiro Vergara me recuerdan los tiempos que precedieron al golpe del 73 inundados de pronunciamientos de esta naturaleza. Tanto entonces como ahora no pocos dicen que no hay agua en la piscina para guerrillas ni golpes.

Es importante consignar que las ideas que apuntan a instigar y/o promover la violencia y la resistencia armada son constitutivas de delito. Tanto las declaraciones de Llaitul como de Vergara le hacen un flaco favor a sus propias organizaciones así como a las causas que promueven.

Es imperativo bajar la tensión, ponerle coto a la escalada de declaraciones altisonantes que buscan aleonar y enardecer el ambiente. De allí la necesidad de  perseguir y rechazar explícitamente toda incitación a la violencia venga de donde venga.

mayo 24, 2022

Presos políticos

Foto de Diego Marín en Unsplash

En un programa de televisión la Ministra de Desarrollo Social, Jeannette Vega, afirmó que “existen los presos políticos, sin duda. Puedo poner ejemplos. Los chicos que están presos en prisión preventiva desde el estallido, que llevan incluso algunos dos años. Si no son presos políticos, ¿entonces qué son?”.

En apoyo a esta declaración, Guillermo Teillier, como secretario general del partido comunista (PC), sostiene que ”hay presos políticos, porque lo que motiva a muchas de las personas que están presas son motivaciones políticas, otra cosa es que en ese accionar haya cometido algo que pase por encima de la ley, eso es distinto. Pero hay presos políticos". Sinceramente no logro entender lo que quiere decir.

Sería bueno precisar qué entendemos por un preso político. Si robo, destruyo bienes públicos o privados, o mato a alguien, estoy cometiendo un delito. No me puedo amparar en las motivaciones ideológicas o de cualquier otro orden que pueda haber tenido para eludir el castigo que me corresponde. Asaltar un local comercial es un delito independientemente de mi motivación, que puede ser el hambre, la rabia contra el sistema o una alteración psicológica. Eso podrá incidir en la cuantía de la pena que se aplique luego del proceso judicial correspondiente.

Entiendo que quienes son detenidos en un contexto de conflicto social y político, como lo fue el del estallido de octubre del 2019, lo fueron por delitos cometidos –quemas, robos, agresiones físicas, destrucción de señaléticas, de paraderos de buses, de propiedades privadas y públicas-. En este plano no son presos políticos, dado que éstos lo son cuando son detenidos en razón de  sus ideas, por expresar un pensamiento distinto al del poder constituido, un pensamiento que no estimula la violencia, lo que en democracia no es delito ni mucho menos.

Asumiendo que impera el estado de derecho en nuestro país debemos afirmar que no hay presos políticos. Sin embargo, hay margen para la duda cuando se observa que muchos de los detenidos por el estallido social aún permanecen detenidos, habiendo transcurrido más de dos años sin que a la fecha hayan sido condenados por falta de pruebas. De otro modo ya habrían sido condenados. Y cuando un proceso se extiende en el tiempo, deja de haber justicia y se abre cancha a la existencia de persecución política, que fueron detenidos sin encontrarse pruebas de que hayan cometido delitos. Me pregunto ¿qué se está esperando para declararlos culpables o inocentes? Si los detenidos hubiesen sido hijos de lustrosos apellidos no creo que los procesos fuesen de larga duración como los que estamos observando.

Declaraciones del almirante Vergara

Fuente: https://media.elmostrador.cl/2022/05/Miguel-Angel-Vergara-700x299.png

Pocos días después, con motivo de la conmemoración de las glorias navales, quien fuera comandante en jefe de la Armada en tiempos del presidente Lagos, actualmente almirante en retiro, Miguel Ángel Vergara, se dio el lujo de pronunciar un discurso en el que hizo referencia a una “amenaza interna”. Y en base a esta amenaza hace un llamado a  ¨los marinos de corazón bien puesto” para "estar preparados para saltar al abordaje, dejando atrás nuestro espacio de confort, al igual como lo hicieron otros que nos precedieron".  

Este discurso fue pronunciado en una comida organizada por la Liga Marítima, donde se encontraba todo el Alto Mando de la Marina, al igual que conspicuos empresarios ligados al quehacer marítimo. Si este no es un discurso sedicioso, que invita a dar un golpe de Estado, no sé cuándo lo sería.

Si bien posteriormente se sostuvo que el Alto Mando “no comparte los dichos de la existencia de un enemigo interno”, pocos lo creen dado que en su momento no hubo reacción alguna, la que vino tan solo para bajar los decibeles por el revuelo que se montó. Imposible no recordar los tiempos que precedieron al golpe del 73 inundados de pronunciamientos de esta naturaleza.


Declaraciones de Llaitul

Fuente: https://media.biobiochile.cl/wp-content/uploads/2022/05/social-querella-hector-llaitul-rn-1200x633.jpg

Con motivo de la intención del gobierno de crear un estado de excepción intermedio destinado a permitir que las FFAA controlen las rutas en la macrozona sur para resguardar el normal flujo vehicular, el fundador de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Héctor Llaitul, llamó “a preparar las fuerzas, a organizar la resistencia armada por la autonomía del territorio y autonomía para la nación mapuche”. De esta forma, rechazó de plano la iniciativa tal como anteriormente había rechazado la mano tendida por el nuevo gobierno al asumir sus funciones, orientada a entablar un diálogo para detener la violencia reinante y abordar la problemática mapuche en todas sus dimensiones. Llaitul complementó lo anterior afirmando que el nuevo gobierno “es la expresión en pleno de la dictadura militar que los mapuche hemos sufrido, dictadura que ahora asume el gobierno lacayo de Boric”.

A raíz de lo declarado por Llaitul, el presidente Boric expresó que “nuestro gobierno persigue delitos y los va a perseguir con todo el peso de la ley, nuestro gobierno no persigue ideas ni declaraciones y ahí puede que tengamos diferencias, esas diferencias se pueden debatir, pero que sepan que quiénes cometen delitos van a ser perseguidos con todo el peso de la ley, pero nosotros no vamos a perseguir ideas”.

Las ideas que apuntan a instigar, promover, la violencia, la resistencia armada ¿no son constitutivas de delito? Las declaraciones de Llaitul le hacen un flaco favor a su propia causa y como tales deben ser perseguidas.  

mayo 18, 2022

Los clivajes que nos rodean

Foto de Allec Gomes en Unsplash

A propósito de los clivajes dominantes desde mediados del siglo pasado, derecha versus izquierda se ha llegado a sostener que la derecha está conformada por quienes “defenderán con tesón y denuedo la libertad, la propiedad y el emprendimiento” (https://diariotalca.cl/el-plebiscito-y-los-clivajes-por-juan-carlos-perez-de-la-maza/).  

Afirmar que la derecha ha sido defensora de la libertad está desmentido por los hechos. Cuando éstos lo ameritan, según su soberano juicio, no trepidan en sacrificarla por un presunto bien mayor. Basta recordar lo ocurrido en Chile, donde no dudó en conculcarla al ver amagados sus intereses. La derecha política chilena fue el soporte civil de la dictadura militar y la que hizo la vista gorda a una política sistemática de exterminio opositor con el propósito de “extirpar el cáncer marxista” para convertir a Chile en “una gran nación”.

La derecha que pretende asociarse a la defensa de las libertades, en los hechos ha demostrado todo lo contrario. Y curiosamente la columna en comento no dice nada de la defensa que la derecha suele hacer del orden establecido, de “su” orden, como tampoco hace referencia al llamado que la derecha tiende a hacer a las FFAA para que repongan “su” orden cuando siente que sus intereses están siendo afectados.

Se llega a afirmar que desde fines de la década de los 80 este clivaje derecha-izquierda, estaría siendo sustituido por “quienes preferían el orden autoritario y aquellos que buscaban la libertad democrática”. Esta vez la expresión me hace recordar los tiempos de los eufemismos, cuando en vez de golpe, se hablaba de pronunciamiento, y en vez de dictadura, se hacía mención al gobierno autoritario. El clivaje de entonces, digámoslo con todas sus letras, fue dictadura o democracia, pero para los partidarios de la continuidad del innombrable el clivaje era otro: orden o caos, donde la derecha representaría el orden y la izquierda el caos. Así se planteó el plebiscito de entonces.

Los clivajes no son puros, son simplificaciones que no pocas veces apuntan a emborrachar la perdiz, a no pensar mayormente. En la realidad hay algo más que derecha e izquierda, hay algo más que orden y desorden. No todo es blanco o negro, hay grises de todas las tonalidades y en política esto se expresa en que hay derechas e izquierdas, unos más de centro otros más extremos. Y al interior de ellos nada de raro que nos encontremos con más de un alma.

A esto sumemos que los clivajes se han ido tornando volátiles ya que no se dan las fidelidades partidarias de antaño. Lo demuestran las fluctuaciones en las votaciones.  Además están apareciendo nuevos clivajes, como el de nacionalismo (o localismo) versus internacionalismo (o globalismo), o el de individualismo versus comunitarismo (o colectivismo). Y estos se entremezclan entre sí. Por ejemplo tanto en la derecha como en la izquierda podremos encontrar nacionalistas e internacionalistas.

La prueba de que hay más de una derecha, al igual que más de una izquierda, se dio en el propio plebiscito de octubre del 88, donde hubo derechistas que adhirieron a la opción del No, puesto que se percataron que la continuidad del innombrable era inviable, y que en vez de representar el orden que pregonaba, traería consigo el caos. Y por la izquierda no faltaron quienes no se sumaron al No marginándose de la contienda.

A propósito de la propuesta constitucional, cuyo borrador acaba de ver la luz, ahora se habla de nuevos clivajes, muchos de ellos engañosos como aquel que supone un único país versus un país fraccionado, un Estado todopoderoso versus un Mercado libre. Es harto más complejo que eso. La gran tarea, el gran desafío que tenemos es resistir y sustraernos a los clichés, a las caricaturas, a las campañas terroríficas, a los fake news que por estos días corren como regueros de pólvora. Deberemos darnos el tiempo de comparar las principales diferencias entre la constitución del 80 y la que se nos está ofreciendo.

Inevitablemente tendremos que darnos el trabajo de cotejar el país que queremos con el que tenemos y con el que nos propondrá la nueva constitución. Y de saber a quienes creer.

mayo 12, 2022

Filipinas: El retorno de una dinastía

Foto de Michael Rivera en Unsplash

En Filipinas la familia de Ferdinand Marcos retorna al poder de la mano de uno de sus hijos, Bongbong Marcos. Es el retorno, la resurrección de la dictadura que entre 1965 y 1986 marcó a fuego al país por esquilmar el erario público, por su despotismo, por sus elevados niveles de corrupción y por la violación a los DDHH que la caracterizó. Esto fue posible porque Ferdinand, junto con su esposa Imelda, monopolizaron a sus anchas todo el poder político y militar durante 21 años. El paralelismo de Ferdinand e Imelda con el innombrable y su esposa Lucía es inevitable dada la influencia que ambas tenían en sus respectivos consortes. Por lo mismo, este hecho no debe sernos ajeno y debe llevarnos a preguntarnos ¿qué ha llevado a los filipinos al retorno de tiempos idos?

El acceso a la presidencia de un hijo de Marcos, sin mediar golpe alguno, sino por la vía electoral, es todo un signo de los tiempos que corren. Símbolo de la defraudación, de la decepción producida por una clase política que no ha sido capaz de estar a la altura de las circunstancias. Esto último acompañado de la manipulación de todo un pueblo cuyo bajo nivel educacional, está haciendo posible esta resurrección desde las cenizas de una familia que en su momento tuvo que arrancar. Es el hijo del mismísimo dictador Marcos que en su minuto había invitado al innombrable cuando nadie lo invitaba. Eran los tiempos en que el canciller Hernán Cubillos, padre de la constituyente Marcela, procuraba dulcificar al régimen. El innombrable aceptó gustoso la invitación, pero a poco de despegar el avión, en medio del vuelo, el dictador Marcos resuelve anular la invitación. No le quedó más remedio que ordenar al piloto el regreso a casa. El bochorno vivido lo pagó el canciller con su renuncia y un persistente deterioro en la imagen internacional de un régimen que culminaría con la derrota en el plebiscito del 88.

Para quienes no creen en la resurrección, en la vuelta atrás, el ascenso de Bongbong es una señal que no debe ser despreciada.

mayo 04, 2022

Los desafíos del mundo laboral

Foto de Austrian National Library en Unsplash

Es momento propicio para poner sobre la mesa un tema crucial, no resuelto en el país: el deterioro del factor trabajo en relación al factor capital. Luego de un período de creciente participación del factor trabajo en el quehacer nacional, desde las primeras décadas del siglo pasado, a partir del golpe del 73, este proceso es revertido violentamente. De la mano de las FFAA, de los Chicago Boys que trajeron el neoliberalismo, y de los fuertes avances científico-tecnológicos, se inicia una fase en la que los trabajadores van perdiendo bruscamente terreno en beneficio del empresariado, los dueños del capital. Esta fase, a pesar de los esfuerzos desplegados desde el término de la dictadura, no ha logrado ser revertida. A lo más se ha detenido la pérdida de peso del mundo laboral sin que a la fecha logre recuperar el sitial que su propia dignidad exige. No se trata de un fenómeno meramente local. Basta mirar más allá para darnos cuenta que se trata de algo que afecta a no pocos países.

Creo que aquí está la esencia del malestar que recorre al país y si observamos con atención lo que ocurre en el mundo, se extiende a muchos otros países. La efervescencia y descontento se están apreciando tanto en países desarrollados como subdesarrollados, signo de que se trata de un fenómeno que trasciende nuestras fronteras.

El desafío es mayúsculo. ¿cómo compatibilizar los intereses empresariales con los de las trabajadores? ¿cómo lograr que lo que ganen unos no sea a costa de los otros? ¿cómo dejar que capital y trabajo dejen de darse la espalda?

Es imperativo concebir toda empresa como un espacio de producción cooperativo en el que todos sus actores –empresarios y trabajadores- la sientan suya y actúen colaborativamente.  Históricamente, las decisiones más relevantes son adoptadas por los dueños del capital y existe la percepción de que cuando las cosas van bien, las utilidades tienden a beneficiar al empresariado, en tanto que si las cosas van mal, gran parte de las pérdidas las sufren los trabajadores. Esto tiene consecuencias en el clima laboral. Las relaciones se verticalizan. Unos mandan otros obedecen.

El mundo de hoy abre espacio a otra visión. Las organizaciones tienden a ser más planas, sin tantos niveles, sin tanto verticalismo. Por otra parte los trabajadores de hoy tienen mayor nivel educacional. La tasa de profesionales al interior de las empresas está aumentando con fuerza. El grueso de los trabajadores de las empresas son personas pensantes, no son autómatas dispuestos a recibir órdenes. Exigen explicaciones, razones, participación, fundamentos de lo que se decide y ordena.

De allí que hoy, con mayor razón que nunca, es posible aspirar a que los trabajadores participen en la propiedad y en las decisiones de las empresas.  Incluso es necesario abrirse a una eventual participación de la comunidad en que se localiza una empresa. Es necesario vincular las remuneraciones mínimas y máximas al interior de ellas de modo que se establezca un rango de ingresos en el que nadie pueda ganar más de 10, 15 o 20 veces que el que gana menos. Es necesario que tanto las utilidades como las pérdidas sean compartidas por empresarios y trabajadores.

Toda empresa es un barco que navega en aguas no siempre calmas, pues surcará mares tempestuosos. Pasará momentos difíciles y toda su tripulación –los trabajadores- deben sentirse responsables, cada uno en su rol, de salir airoso. Nadie debe tener derecho a lanzar a alguien al mar en medio de una tempestad.

Es imperativo abrirse a nuevas formas de propiedad y participación que nos permitan salir del juego de suma cero en el que estamos entrampados, y donde lo que gana una de las partes es lo que pierde la otra. Tenemos que apuntar a un mundo de suma positiva, donde todos ganemos. ¿Es mucho pedir?

abril 27, 2022

Carabineros de Chile: ¿un aniversario más?

Foto de Jorge Fernández Salas en Unplash

En la semana se conmemoró el 95° aniversario de Carabineros de Chile, institución señera en la vida nacional que vive tiempos complejos, y por lo mismo, desafiantes. Por ello, unos piden su reforma, en tanto que otros su reestructuración o refundación.

Con ocasión de este aniversario, su general director, Ricardo Yáñez, tuvo expresiones trascendentes, de interés público y que invitan a la reflexión. En su alocución sostuvo  que una reforma no va a solucionar el fenómeno delictual que atraviesa el país. Una verdad del porte de una catedral y que bien vale la pena destacar para que nadie se mueva a engaño. Efectivamente, cualquier reforma, reestructuración o refundación que se haga será absolutamente insuficiente si no abordamos otras esferas.

Lo dijo con meridiana claridad cuando -a propósito del fenómeno delincuencial que nos afecta desde hace tiempo- nos recuerda “que actuamos sobre los efectos de la desviación social y no sobre sus causas”. Esta reflexión es clave: mientras no encaremos las causas de lo que está ocurriendo, no hay reforma, ni refundación, ni reestructuración que valga.

Ese es el tema y me recuerda cuando tiempo atrás un gobernante afirmó que para enfrentar el hacinamiento carcelario al término de su gobierno iba a duplicar la superficie de las cárceles. Incrementó sustancialmente la capacidad de las cárceles, pero así y todo el hacinamiento persistió y sigue persistiendo. De nada sirve aumentar la capacidad de nuestras cárceles si vivimos en una sociedad que produce delincuentes a una tasa que supera con creces la capacidad de incrementar la capacidad de sus cárceles. Generamos más delincuentes de los que podemos recibir en nuestras cárceles. Ello explica que muchos delincuentes en vez de estar dentro de las cárceles, están fuera de ellas haciendo de las suyas.

Tendemos a irnos por la tangente, por lo más fácil, lo más simple: endurecer leyes, aumentar los efectivos policiales y militares, refundar o reformar instituciones. No va por ahí la micro.

El general director de carabineros no se guardó nada al afirmar que "Los fenómenos sociales que nos afectan son producto o resultado de la incapacidad de adaptación a la convivencia social y a la falta de entendimiento que resiente la tan anhelada seguridad y paz social". Concluye añadiendo que “la sola reforma a carabineros no va a solucionar el problema".

Explícitamente nos dice que estamos ante un modelo de sociedad que no provee seguridad ni paz social. La convivencia social y la falta de entendimiento se encuentran en remojo. Creo que da en el clavo: nos invita a repensar el país en que vivimos. Tarea en la que presumo se encuentra la Convención Constituyente.

Lo señalado no implica que Carabineros de Chile no requiera una reforma sustantiva, particularmente en lo que concierne a su subordinación al poder civil, a los protocolos vinculados al uso de la fuerza, al respeto irrestricto a los derechos humanos y a la auditoría de los cuantiosos recursos que manejan.

Pero ojo, que no se crea que con la sola reforma los problemas de delincuencia que enfrenta el país se resolverán. Es condición necesaria, pero no suficiente. La reforma debe ser acompañada por un nuevo modelo de sociedad. Un modelo de país que no tenga que andar pensando en tener más policías para enfrentar la delincuencia, sino que en mejores policías, pero por sobre todo, eliminar las causas de la delincuencia y de la desintegración social que nos está caracterizando.

Una sociedad que en vez de pensar en tener más cárceles, esté pensando en qué hacer con las cárceles que se están vaciando, como es el caso de Holanda.

abril 26, 2022

La vida lenta: ¿el tiempo vale oro?

Foto de Daria Nepriakhina 🇺🇦 en Unsplash
 Vivimos tiempos inverosímiles, en los que la velocidad cuenta como nunca. Atrás ha quedado la vida lánguida, parsimoniosa, rural, en la que dábamos tiempo al tiempo. Somos por ello ¿más felices? No lo sé, pero escribo esta columna porque al menos desde que jubilé siento una distensión que rara vez he sentido en mi etapa laboral y porque percibo que la vida lenta tiene su gracia, su secreto, su valor.

Sumergidos en una vorágine que nos atrapa, ella nos exige correr, galopar sin parar para poder asentarnos, clavar estacas, pero rara vez lo logramos. Algo nos mueve e impulsa a seguir, a producir más en menos tiempo, y por lo mismo, paradojalmente, a consumir más, a rodearnos de objetos no siempre imprescindibles. Curiosamente, a medida que ascendemos social y económicamente, la insatisfacción con lo que se tiene, pareciera que en vez de disminuir, aumenta. Pugnamos por más y más sin parar.

En la carrera contra el tiempo, atrás quedaron los almuerzos con entrada, sopa, plato de fondo, postre y café, además de la infaltable sobremesa. Ahora prima la comida rápida, en un dos por tres, no hay tiempo que perder.

Cuando enfermamos, la necesidad de recuperarnos rápido, de volver a la cancha, nos extrae del necesario tiempo y reposo, impulsándonos a ingerir remedios que fuercen la aceleración de nuestra rehabilitación, obviando las consecuencias colaterales que pudieran producirse.

La necesidad de no perder el tiempo, porque el tiempo es oro –como me lo recalcaba insistentemente un querido jefe que tuve por más de un lustro-, es lo que está tras muchos de los males de la sociedad moderna. Así es como se nos va la vida sin parar, salvo aquel que hacemos para seguir corriendo. De tanto correr estamos en los primeros puestos mundiales de obesidad, de depresión, de licencias médicas, de descontento con nosotros mismos.

La pandemia ha constituido una preciosa oportunidad, al menos para quienes estamos sobreviviendo a ella, para hacer ese necesario alto en el camino, para repensar nuestros objetivos y lo que hacemos, para restablecer una nueva forma de relacionarnos con los demás y con la naturaleza, para valorar la vida campestre, lánguida, parsimoniosa. Un alto para perder el tiempo y contemplar sin apuro la majestuosa cordillera que nos acompaña, así como los múltiples colores que nos ofrece la naturaleza, y ese mar que no tan tranquilo nos baña. Un alto para relacionarnos con quienes más queremos, con quienes nos rodean, para mirarnos y apoyarnos mutuamente, para distendernos.  

La necesidad de ser más productivo, de producir más en menos tiempo, tiene consecuencias: tensa. Paradojalmente los portentosos avances científico-tecnológicos que a diario observamos, tienden a esclavizarnos en vez de liberarnos en el marco de una cultura de la productividad de la que resulta difícil escapar. Son pocos quienes lo logran voluntariamente.

Se nos tiende a medir por la velocidad con que hacemos las cosas, con que producimos. Estamos rodeados de indicadores en tal dirección: el n° de pacientes que atendemos por hora; la cantidad de papers que somos capaces de generar por año; la tasa de alumnos que repiten de curso en los colegios. Son todos indicadores de velocidad, de nuestra capacidad para prestar servicios o elaborar bienes como si fuésemos máquinas productoras de salchichas. Es hora de volver atrás porque por este camino no tenemos solo al ser humano estresado, sino que también a la naturaleza. El cambio climático no es sino una consecuencia de la agresión a la que es sometida por parte nuestra al no darle tiempo al tiempo.

No estoy contra el progreso, pero éste debe ser para tener más tiempo libre para nosotros mismos, para reflexionar, para sentirnos mejor, no peor, para vivir en armonía con la naturaleza, no para acelerar su destrucción ni la extracción de los recursos que atesora.

Parece increíble, pero todo apunta a que el valor de la vida lenta es substancialmente superior al de la vida rápida.

abril 22, 2022

¿Qué se juega en Francia?

Foto de Il Vagabiondo en Unsplash

Este domingo 24 de mayo tiene lugar el balotaje presidencial francés entre Macron y Le Pen. Ambos llegan luego de obtener las dos primeras mayorías en la primera vuelta con 28% y 23% respectivamente. En tercer lugar llegó Melenchón, liderando a la izquierda insumisa, con un 22%. En términos gruesos se puede afirmar que Macron representa a una derecha o centroderecha neoliberal, arrogante y proeuropea, en tanto que Le Pen representa a una ultraderecha inconsistente, populista y nacionalista.

Los resultados de esta primera vuelta dan cuenta de tres rasgos en la política actual: fragmentación, fragilidad y polarización. Rasgos que hoy se muestran en todo su esplendor no solo en Francia: fragmentación expresada en la proliferación de candidatos y partidos; fragilidad manifestada en la ausencia de lealtad partidaria y la variación de votos de un mismo partido de una elección a otra;  y la polarización que se expresa en las preferencias por posturas extremas.

Si bien los números y las encuestas proyectan un triunfo de Macron, no se descarta una sorpresa que viene de la mano de un cansancio de andar votando por el mal menor junto con las ganas de patear el tablero. Ya en el balotaje de 5 años atrás, compitieron los mismos de ahora y el veto a la ultraderecha se expresó claramente: Macron duplicó la votación de Le Pen. En esa ocasión el lema fue todos contra Le Pen, pero este esquema hoy no funciona. La izquierda de Melenchon ya no está tan disponible de votar por un candidato como Macron para frenar a la ultraderecha. El mismo Melenchon, una vez que supo que Le Pen estaría en la papeleta del balotaje, dijo “ni un solo voto a Le Pen”, pero no estuvo dispuesto a endosar su respaldo y el de sus seguidores a Macron. De hecho las últimas encuestas destacan que para esta segunda vuelta quienes votaron por Melenchón no han decidido si han de votar y por quien, poco más de un 30% lo hará por Macron, y casi un 20% de ellos están abiertos a votar por Le Pen. Esta última cifra da cuenta del hastío del tradicional voto de izquierda, que suele concentrarse en los sectores populares, y de su disponibilidad para cruzar la acera votando ya no por un candidato de derecha o centroderecha, sino que por uno de la ultraderecha. Como para agarrarse la cabeza.    

Lo que estamos viendo en Francia es un fenómeno propio de la época que vivimos. La democracia, la globalización y la política están en entredicho al verse incapaces de abordar los grandes y complejos problemas que están afectando al mundo. No cabe duda que en Francia existe hartazgo y fastidio. La gente se siente defraudada y no es para menos. Se trata de un fenómeno que trasciende a Francia. La política no está respondiendo a las expectativas, ya sea porque ha sido esterilizada por el neoliberalismo o porque el lugar de la política ahora ha sido ocupada por la economía. Estamos en presencia de un nuevo dios, de un nuevo totalitarismo económico que indica que hay un único camino, el del libre mercado, que no hay otro. El resultado es una política capturada por la economía, y por lo mismo, propensa a corromperse bajo un ambiente en el que los grandes valores se dejan de lado cuando de obtener ventajas individuales se trata. 

Curiosamente esta visión está siendo compartida tanto desde la izquierda como desde la ultraderecha, diferenciándose tan solo en las propuestas de políticas conducentes a la solución de los males que nos afligen. La consecuencia de este panorama no es otro que la debacle de los partidos tradicionales –que en Francia está representado por el partido republicano  y el partido socialista, los que se redujeron a la más mínima expresión en la última elección. Pero no es un fenómeno exclusivo francés, dado que lo vemos también, en mayor o menor medida, en otros países tanto desarrollados como subdesarrollados. Ya sea pulverizando los partidos tradicionales –como ha sido el caso de Venezuela y Perú, entre otros- o transformándolos en meras máquinas de poder controlados por multimillonarios –EEUU por Trump e Italia por Belusconi, entre otros-. Todo apunta que estamos viviendo tiempos de convulsión, de decepción, confusión y/o desorientación.

En Francia la decepción se ha volcado contra Macron. Los votos de Melenchon, que supuestamente debieran volcarse hacia Macron, están en duda. Francia pareciera estar con cierto riesgo de que caiga en manos de Le Pen, lo que sería catastrófico para la Unión Europea, para el modelo de reconstrucción de Europa después de la segunda guerra mundial. Su triunfo representaría el regreso en gloria y majestad de los nacionalismos con todas las consecuencias que de ello se derivan.

abril 20, 2022

La caída de los proyectos del quinto retiro: ¿quienes ganaron? ¿quienes perdieron?

Foto de JD Mason en Unsplash

Al comienzo de esta semana en la cámara de diputados se votaron dos proyectos relativos a un quinto retiro del 10% de los fondos de pensiones. Uno de ellos, presentado por la inefable Pamela y su séquito, sin restricciones; y el otro, presentado por el gobierno, acotado a quienes cumplan algunas condiciones específicas (pagos de pensiones alimenticias y de deudas, entre otras).

El primer proyecto estaba en línea con los proyectos ya presentados para el primer, segundo, tercer y cuarto retiro. Su objetivo inicial, cuando la pandemia tenía consecuencias en el campo laboral y los apoyos desde el gobierno eran claramente insuficientes, fue el de posibilitar que desde los propios ahorros previsionales de los trabajadores se pudiese enfrentar la emergencia. Sin embargo, con el tiempo estos retiros han ido perdiendo razón de ser: primero, porque desde el propio gobierno anterior se empezaron a admitir acciones de apoyo a quienes se veían afectados; y segundo, porque la pandemia ha ido perdiendo fuerza y como consecuencia de ello, el mercado laboral se ha ido recuperando.

El gobierno actual, teniendo presente el contexto económico actual, no obstante que está sustentado por una coalición que en el pasado respaldó los proyectos de retiro del 10% anteriores, decidió no respaldar el proyecto mencionado en el apartado anterior. El fundamento de esta decisión se sustenta en el hipotético impacto inflacionario que un quinto retiro tendría en un contexto que de por sí ya tiende al alza de precios por factores internos y externos.

Para compensar esta decisión, como una forma de mostrar su sensibilidad frente a los problemas que subsisten, y para frenar el proyecto original del quinto retiro, el gobierno resolvió presentar un proyecto similar pero acotado, limitado a casos particulares. El resultado ya se conoce: ninguno de los proyectos alcanzó la votación requerida para su aprobación.

Es difícil imputar el resultado de las votaciones a la oposición o a la coalición gubernamental porque hubo votos cruzados. En general hubo diputados de oposición votaron por el quinto retiro sin restricciones y diputados de gobierno que votaron por el proyecto del quinto retiro acotado, pero no faltaron los díscolos de lado y lado que revolviendo el gallinero hicieron caer ambos proyectos.

¿Quién ganó? ¿quién perdió? Paradojalmente estimo que, en términos de los propósitos, ganó tanto la oposición como el gobierno. La oposición, por principio nunca ha querido retiro alguno, salvo algunos que lo hacen mirando la platea, y desde el gobierno el proyecto se presentó nada más que para frenar el que ya estaba en la cámara de diputados.

Desde el punto de vista del país se ganó en el sentido que lo ocurrido es una señal de la necesidad de ponernos serios de una vez por todas. Esto implica dejar de emborracharnos la perdiz presentando una y otra vez proyectos que apuntan a recurrir a los recursos que tenemos reservados para nuestra vejez. Y concentrar toda la energía y capacidad del poder ejecutivo y legislativo para abordar a fondo la tantas veces postergada reforma previsional.  

Si lo que se pretende es tumbar a las AFP es ridículo hacerlo por la vía de dejarnos sin un peso para nuestra vejez. ¿O acaso alguien cree que trabajaremos hasta el fin de nuestros días? ¿O que el Estado será quien se encargue de nosotros para tener una vejez decente y digna? No están los tiempos para milagros.


abril 15, 2022

Genocidio en Ucrania

Foto de Sebastiano Buratto en Unsplash

Sin duda que hay genocidio. No sé cuál es la definición, pero presumo que se acerca a lo que entiendo por tal: un asesinato en el que hay un victimario, en este caso Putin, el ejército y el gobierno ruso, y una víctima, en este caso todo un pueblo. Es genocidio y no asesinato porque está involucrado todo un pueblo indefenso mas allá de si es un porcentaje bajo o alto de la población de Ucrania. La destrucción que a diario estamos viendo en vivo y en directo, y que a la fecha 5 millones de ucranianos hayan huido de la guerra con una mano adelante y otra atrás es ilustrativo de lo que está ocurriendo. No hay justificación alguna y debieran avergonzarse quienes pretenden hacerlo amparándose en lo que otros países hayan hecho en el pasado remoto o reciente.

Para la 1ra y 2da Guerra mundial no existía la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la que se creó después de la última guerra mundial como una suerte de cortafuegos para que desde la órbita soviética no se tentaran por incursionar en Europa Occidental. A su vez, desde Europa Oriental se crea el Pacto de Varsovia en oposición a la OTAN, como mecanismo de defensa. Tanto la OTAN como el Pacto de Varsovia se crearon como resultado de la distribución del poder mundial al término de la 2da guerra mundial. Ambos eran pactos militares en defensa de la repartición del poder en Europa Occidental y Europa Oriental. Eran tiempos de guerra fría.

A fines de la década de los 80 como consecuencia de la perestroika y la glasnost en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), ésta se desintegra sin que nadie disparara un solo tiro. La división de Alemania y el muro de Berlin, representaron la distribución del poder entre las potencias hegemónicas de esos tiempos –USA y URSS-. A la desintegración de la URSS se suma la caída del muro de Berlin, la reunificación alemana y la derrota de los regímenes comunistas en los países que habían estado bajo el amparo del pacto de Varsovia. Este pacto desaparece, no así la OTAN, la que se expande a aquellos países que adhieren a la Unión Europea (UE).

Exasperada por la expansión de la UE y herida en su orgullo, en su amor propio, procurando reverdecer laureles de tiempos imperiales, Rusia se juega su último cartucho: su potencial nuclear para invadir y amenazar a diestra y siniestra. Es así como ahora nos encontramos con la paradoja de que a pesar de que la OTAN fue creada para prevenir una 3ra guerra mundial, pareciera que ella se nos viene encima, ahora generada por Rusia, aparentemente para frenar la expansión de la OTAN. 

Curiosamente, Putin está logrando el efecto contrario, porque Finlandia y Suecia, que no estaban en la OTAN, y tampoco en la UE, ahora apresuradamente desean estar bajo el alero de la OTAN por temor a un ataque ruso. Y Putin no encuentra nada mejor que reaccionar amenazando con ocupar armas nucleares si lo hacen. 

abril 12, 2022

Perú: con los días contados

Pedro Castillo, el actual presidente de Perú, las está viendo negras. Desde que asumió, hace menos de un año, el 28 de julio del 2021, no ha tenido un día de descanso ya sea por errores no forzados, por una oposición que no le ha dado tregua desde el primer día o por cualquier otra cosa. Su base electoral se le está yendo entre los dedos de la noche a la mañana. Salvo un milagro, que en política es de poca ocurrencia, lo concreto es que no se necesitan más de dos dedos de frente para darse cuenta que tiene los días contados. Ya se salvó jabonado de ser destituido.

Es interesante intentar escudriñar respecto de las razones por las cuales Castillo está entre las cuerdas, porque lo que allí está ocurriendo puede estar o llegar a replicarse en otras partes. 

El ascenso de Castillo a la presidencia del Perú fue meteórico. En la primera vuelta triunfó sobre 18 candidatos, obteniendo poco menos del 20% del total de votos, Fue seguido por Keiko Fujimori, hija del innombrable peruano que se encuentra encarcelado por los crímenes cometidos bajo su gobierno. Keiko pasó a la segunda vuelta con tan solo un 14% del total de votos emitidos. 

En el balotaje Castillo ganó a duras penas a Keiko con un discurso basado la necesidad de elaborar una nueva constitución con miras a refundar el Perú, y con un fuerte énfasis en el combate a la corrupción y a la clase política dominante. A menos de un año del inicio de su gobierno se ha visto zarandeado desde los más distintos ángulos, día tras día sin descanso, a punto tal que en términos boxeriles, podríamos afirmar que  hoy se encuentra al borde del abismo. Las razones las podemos esquematizar como sigue.

En primer lugar, la fragilidad de su base electoral, tanto en términos cuantitativos como cualitativos. Su base electoral está dada por su votación en la primera vuelta: menos del 20%. Si bien en la segunda vuelta alcanzó el 50%, la mayoría alcanzada se explica esencialmente por el rechazo que provoca la figura del padre de su oponente, Keiko.

En segundo lugar, la presencia de 18 candidatos en la papeleta electoral de la primera vuelta da cuenta de la fragmentación resultante de la cuasi desaparición de los partidos tradicionales dominantes -APRA y Acción Popular-. Lo señalado se ve corroborado por la composición del parlamento peruano ilustrativo del caleidoscopio político existente. En este contexto, la aprobación de cualquier ley requiere de negociaciones interminables entre una variedad de representantes de partidos políticos cuyos cuerpos de ideas cuesta identificar y diferenciar con nitidez.

En tercer lugar, la polarización política bajo distintos clivajes, entre los votantes del fuijimorismo y del antifujimorismo, así como el de los votantes de la sierra y los de la costa. Entre ambos casos hay todo un abismo, una zanja infranqueable. Curiosamente, si existe algún común denominador entre estos mundos, este sería el de la corrupción, el que empapa a todos ellos. Quien quiera que sea el que acceda a la cima del poder, por más que su programa explicite como objetivo combatir la corrupción imperante, a la hora de la verdad, la tentación de sucumbir ante ella se les hace irresistible. Lo prueban los distintos presidentes que por ello han caído en desgracia: unos fugados, otros condenados, otros encarcelados, otros procesados. Uno de ellos, para escabullir el bulto, se suicidó.

Si bien he hecho referencia al caso peruano, no es necesario ser muy avispado para percatarse que lo descrito, trasciende al Perú. Estamos ante un fenómeno que está afectando a muchos países –fragilidad, fragmentación y polarización política- que está socavando la democracia, la gobernabilidad democrática. Todo este proceso tiene causas que es necesario desentrañar si queremos vivir en una democracia de verdad y recuperar la capacidad de los políticos para representarnos y gobernarnos.

A buen entendedor, pocas palabras.

abril 07, 2022

El sol debe brillar para todos

Photo by Andrey Grinkevich on Unsplash

El pecado original de la carta constitucional que tenemos desde el 80 reside en su génesis, construida desde las alturas, por expertos, especialistas, abogados constitucionalistas de una corriente ideológica en particular e impuesta en un plebiscito sin padrón electoral alguno y en un contexto dictatorial. Si bien ha experimentado cambios no menores, mantiene la impronta de quienes la fraguaron entre cuatro paredes.

Muy distinto es lo que estamos viviendo ahora. Ya no son solo quienes saben de constituciones quienes están elaborando la propuesta que será sometida a escrutinio público en el plebiscito de salida. También están en la convención constituyente (CC) quienes viven sus consecuencias, los ciudadanos de a pie. Es primera vez en la historia del país que los de abajo están construyendo una nueva constitución con los de arriba, con las élites que desde siempre han tenido la manija.

Cuesta creerlo, pero lo que se está viviendo es algo inédito, y lo que está siendo sometido a prueba es la capacidad para que unos y otros trabajen conjuntamente. Para que los de arriba, las élites se percaten de la necesidad de abrirse, o como dijera quien fuera la primera dama del país, Cecilia Morel: “parece que vamos a tener que ceder algunos de nuestros privilegios”. Ese es el punto. Dejar de hacer lo que quieren, como si el país fuera de ellos. Cuando se trata de construir lo que se ha dado en llamar la casa de todos, se trata justamente de eso, que no solo de ellos, sino que de todos.

No se trata de excluir a quienes siempre han excluido. Para ello se instaló la regla de los dos tercios, de modo que nadie pueda barrer con el otro, de modo de tener una constitución a firme. Y los dos tercios no son monopolio de nadie, forzando a conversar, a buscar puntos de acuerdo. Quien juegue al todo o nada, lo perderá todo. De allí que el recorrido de esta CC esté siendo áspero, complejo, y nadie puede asegurar que llegue a buen puerto. Se navega por aguas tempestuosas, en medio de falsedades de marca mayor, de temores fundados e infundados.

A nadie le conviene que el barco zozobre, sino todo lo contrario, es hora de que toda la tripulación entiende que solo el trabajo conjunto, mancomunado nos permitirá salir airosos. El día en que esto se entienda, brillará el sol para todos, no para unos pocos. Esa es la idea.