julio 01, 2016

El camino al éxito

El país se vio estremecido por un triunfo espectacular de la selección chilena en la Copa América que le permitió coronarse bicampeón. Espectacular por múltiples factores: por no existir mayores expectativas al inicio del campeonato ante las magras actuaciones en los partidos preparatorios; por haber sido ante Argentina, con quien se había perdido en el primer partido; por ser la misma final del año pasado; por haber sido obtenido fuera del país; por la tensión imperante, el alargue y los penales; por el juego desplegado, por la garra con que se desenvolvieron los jugadores.

Un triunfo que eleva la autoestima a un país escaso de triunfos internacionales en territorios ajenos. De un país encapsulado hacia adentro, aislado, de espaldas al mundo, hemos pasado a ser un país abierto, con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva.

Son muchas las reflexiones a las que nos invita este triunfo. De partida, estamos en presencia de una generación de excepción que ha llegado a estar donde está no por azar. El triunfo es la punta del iceberg, lo que se ve, pero por debajo hay todo un trabajo, esfuerzo, entrenamiento, sacrificio.

El éxito alcanzado no debe obnubilarnos. El verdadero éxito se alcanza al final de un camino pedregoso, complejo, tapizado de fracasos, de caídas y levantadas. No existe éxito sin fracasos ni esfuerzos sostenidos, que son los que le dan sentido. De lo contrario, son falsos, efímeros, volátiles, que no se sostienen en el tiempo.

Debemos valorar una generación dorada de jugadores, y para ello nada mejor que seguir su ejemplo; debemos valorar a quienes los formaron, muchos de ellos anónimos que disfrutan de sus triunfos en silencio, a quienes los encauzaron por el buen camino. Destaco con letras de oro a Sulantay, quien fue uno de los primeros entrenadores de esta pléyade de jugadores de excepción; al loco Bielsa que supo inculcarles confianza, espíritu triunfador, cabeza en alto, hacia adelante; al pelao Sampaoli, quien trabajó sobre tierra abonada, al igual que a Pizzi, quien recogió un equipo en medio de una crisis dirigencial de proporciones que nos tenía sumidos en el excepticismo del cual supo sustraernos a tiempo.

A todos ellos, gracias, muchas gracias!

junio 29, 2016

Chile campeón

Habiendo finalizado la copa América Centenario disputada en EEUU, aproveché de invitar a mis estudiantes a reflexionar en torno a lo que más les había llamado la atención. El resultado se acompaña a continuación, adobado con mis reflexiones y que agrupé en torno a seis temáticas.

1. El protagonismo de Messi: la presión de los medios de comunicación, su penal perdido, su renuncia. A mi modesto entender Messi demostró ser un gran jugador, un jugador desequilibrante que no ha podido desequilibrar con la camiseta de Argentina. De pocas palabras, sencillo, contrasta con la locuacidad y los aires de grandeza a los que nos tienen habituados los argentinos. Demostró que es de carne y hueso, que no resistió la presión, la responsabilidad que se le echó encima, a mi juicio, desproporcionadamente. Después de la batalla, ahora se le pide que siga, que no abandone la selección, que se le quiere y necesita.

2. El partido final entre Chile y Argentina, tanto por el equilibrio de fuerzas, la tensión, el arbitraje de Heber Lopes, un brasileño que alcanzó un protagonismo especial, las espectaculares atajadas de ambos arqueros, en particular de Bravo, el choque de pitbull Medel con uno de los palos del arco en su intención de evitar un gol, como por la euforia y emoción de los jugadores chilenos al ganar por segunda vez consecutiva un campeonato continental, por segunda vez consecutiva, con un plantel de excepción.

3. La reacción de los medios de comunicación internacional, más preocupados y asombrados de la derrota de Argentina que del triunfo de Chile y de una evolución futbolística que es resultado de un proceso de largo plazo, de mucho trabajo, y particularmente de una generación dorada que difícilmente se repetirá.

4. La temprana eliminación de Brasil y Uruguay, especialmente de Brasil, país que siempre ha sido protagonista de fuste, pero que parece atravesar una crisis de proporciones que se viene arrastrando desde hace tiempo.

5. La celebración del centenario del campeonato realizado en EEUU permitió visualizar los contrastes imperantes en dicho país. Por un lado, la infraestructura física existente, expresada en los descomunales estadios en los que se jugó la copa, y por otro lado, el primitivo uso de limpiapisos por parte de un “ejército” de trabajadores para extraer agua de la cancha luego de la copiosa lluvia caída en uno de los encuentros decisivos. Trabajadores que llamaron la atención por su obesidad, una de las lacras que vive una sociedad opulenta como la norteamericana, y que es expresión de una alimentación basada en comida chatarra.

6. El desempeño de Chile, de menos a más. Partió perdiendo con Argentina, en un partido cuyas características se asemejaron a los del partido final, con la diferencia que en el caso de Chile la pelota no quiso entrar al arco argentino, mientras que los argentinos lograron concretar en dos ocasiones mediante sendos contragolpes. Luego con Bolivia, tuvo una actuación para olvidar, donde se ganó en el minuto final con un penal que solo vió el árbitro. De ahí para adelante el equipo fue otro. Con México fue toda una sinfonía celestial, al igual que con Colombia y la final con Argentina. Todo esto en un contexto en el que se le tenía poca fe a la selección, ya sea por la crisis dirigencial por la que atravesó, expresada en la fuga de Jadue, como porque las actuaciones en los partidos preparatorios no ayudaban a hacerse mayores ilusiones.

En concreto, Chile ganó en buena lid, triunfo que le hace bien a su autoestima, no solo en el ámbito futbolístico o deportivo. Dejó atrás esa frase “jugamos como nunca y perdimos como siempre” a la que estábamos habituados gracias a una generación que ha sabido ganarse el respeto y la admiración de todos.

junio 23, 2016

Un partido electrizante

En un partido electrizante, en todo el sentido de la palabra, por haber sido jugado bajo una tormenta que obligó a su suspensión momentánea,Chile triunfó con clase, ante un potente rival, Colombia, pero que se vio impotente, tanto con la cancha en buenas condiciones, como con ella convertida en una piscina.

Después de la guerra, todos somos generales, razón por la cual voy a recordar las preguntas que se me hicieron antes del partido, y reflexionar en torno a ellas; además agregaré otras preguntas que surgieron al calor del partido.

1. Chile gana?
Dije que no lo sabía, que dependía de nosotros y del adversario. Se confirmó! En muchos pasajes del partido Chile jugó como los dioses, de memoria, triangulando. Me hizo recordar a la naranja mecánica holandesa de Cruiff, allá en la década de los ochenta.

2. Chile va de menos a mas?
Dije que no, que aún no habían signos de ello porque a veces jugábamos bien, otras no. Después de este partido me atrevo a afirmar que me habría equivocado, mal que mal ya son dos partidos consecutivos jugando de maravilla, lo que nos hace entrar en confianza para lo que viene. Mal que mal Chile logró imponer su clase, su condición de campeón de la última copa América ante dos rivales de fuste. No digo tajantemente que me equivoqué porque la prueba de fuego será justamente la final con Argentina. Enla cancha se ven los gallos.

3. Cuál es el equipo que le gusta más, el de Bielsa, Sampaoli o Pizzi?
Dije que entre los tres, me quedaba con Bielsa y que con Pizzi veía un retroceso. Sigo estando con Bielsa, pero Pizzi se está ganando mis respetos. Modestamente, sencillamente, calladamente, sin aspavientos, los dos últimos partidos han mostrado un equipo en todo el sentido de la palabra, que actúa como una orquesta tocando una sinfonía celestial.

4. Qué resultado vaticina?
Dije que no era pitoniso. No soy capaz de vaticinar resultado alguno, lo que reitero. Para el partido con Argentina tampoco me atrevo a vaticinar resultado alguno, solo que todo indica que será un partido de meta y ponga. Podemos ganar, como podemos perder. Argentina no es broma, pero tampoco es imposible.

5. Qué va a hacer?
Dije que iba a ver el partido y encomendarme al Señor, lo que hice y el Señor me escuchó. Lo mismo haré para el próximo partido.

Acá van preguntas adicionales recibidas:

1. Cuáles fueron las figuras que más lo deslumbraron?
Ninguna en particular. Todos los jugadores estuvieron atinados, rayaron a gran altura, mojaron la camiseta. No vi puntos débiles. Quizá Jara, quien perdió algunas pelotas, y/o erró pases que podían habernos producido daño.

2. Qué le llamó más la atención del equipo?
Que no obstante los cambios, Chile no se desdibujó, mantuvo su impronta ante México. Mal que mal, no estuvo en la cancha el rey Arturo ni el Pato Díaz, dos maestros en el medio campo. Sus reemplazantes supieron responder. Uno de ellos, Hernández, incluso tuvo que ser reemplazado por lesión, y no por ello se resintió el equipo.

3. Qué le llamó más la atención del estadio?
Su capacidad para absorber tanta agua caída, la espectacularidad de su diseño. No puedo dejar de mencionar que también me llamó la atención la obesidad de quienes tuvieron bajo su responsabilidad limpiar la cancha. todos los barrenderos, salvo excepciones, eran obesos, verdaderos sacos de comida chatarra.

4. Creyó que el segundo tiempo se postergaría para el otro día a raíz de la tormenta'
Vuelvo a reiterar que no soy pitoniso. Pero me temía lo peor. Mal que mal, Chile ganaba 2 a 0, y si el partido se reanudaba después de la lluvia, la cancha pasaba a ser otra; si se posponía para el otro día, era como jugar otro partido. Ambas coyunturas no las veía con buenos ojos. Por suerte se reanudó, y a pesar de que la cancha era otra, el juego de Chile no se resintió mayormente. Por momentos llegó a bailar rumba frente a los propios colombianos que se veían impotentes.

Y ahora a esperar la final. Argentina no es invencible, pero no es pan comido. Ahora tendremos al rey Arturo, ellos a Messi. Un duelo imperdible.

junio 21, 2016

Chile: ¿una lotería?

Ad portas del partido con Colombia por la copa Centenario, sobre la marcha van respuestas que he dado frente a consultas que se me han hecho:

1. Chile gana?
No lo sé, si juega como jugó ante México, gana; pero si juega como jugó ante Bolivia, pierde. Siento que Chile ha vuelto a la irregularidad, a veces si, a veces no. Perdí la seguridad, la confianza de que ganaba que me insuflaron Bielsa y Sampaoli. Ahora mi respuesta es que todo puede ser. Depende de nosotros y del adversario, en este caso, Colombia.

2. Chile va de menos a mas?
Eso se quiere creer, pero no es cierto, porque partió jugando bien ante Argentina, aunque perdió; y luego jugó muy mal ante Bolivia, aunque ganó; mientras que con México jugó a las mil maravillas, como los dioses, y ganó. Si jugara así todos sus partidos sería campeón del mundo por paliza.

3. Cuál es el equipo que le gusta más, el de Bielsa, Sampaoli o Pizzi?
De momento me quedo con el de Bielsa porque es el que le cambió el pelo al país. De un país que jugaba arratonado, refugiado en su arco, apostando a no perder, o a perder por poco, pasó a jugar hacia adelante, a ganar, a abrirse en vez de cerrarse, a encarar, siempre hacia adelante, aunque se estuviese ganando. Sampaoli mantuvo ese juego, ese estilo, ese esquema. Con Pizzi está por verse, pero siento un retroceso, mucho pase lateral, hacia atrás, como los brasileros, esperando el espacio, el error del adversario. Con México volvió el Chile del loco Bielsa o del pelado Sampaoli, pero no sé si por iniciativa de Pizzi o porque los jugadores se salieron de libreto.

4. Qué resultado vaticina?
Ninguno, no soy pitoniso, menos con este equipo; menos sin el rey Arturo en la cancha, con el Pato Díaz en las cuerdas y con el niño maravilla agotado. Todo puede ser, es una lotería.

5. Qué va a hacer?
Ver el partido y encomendarme al Señor!

Educación superior en Chile: ¿hacia la gratuidad?

Conversando en torno a la gratuidad de la educación superior en Chile ...


junio 15, 2016

Los encapuchados: la barbarie en acción

Los encapuchados han sido un dolor de cabeza! Qué duda cabe! Para quienes se manifiestan, para quienes sufren sus consecuencias, para quienes respaldan las ideas, los conceptos que están tras los movimientos sociales.

Sin querer queriendo, con sus acciones, los encapuchados están contribuyendo a perpetuar la vigencia de un modelo económico social que tiene al país sumido en un malestar cuya duración se está prolongando en demasía.

En efecto, los encapuchados están logrando objetivos que probablemente no tenían en carpeta. A modo de ejemplo, están logrando reducir los niveles de adhesión a las movilizaciones, están incrementando los niveles de escepticismo sobre las reales posibilidades de que las reformas, por las que supuestamente pregonan, se concreten. Esto es, están llevando agua a otro molino.

A un molino que junto con multiplicar sus actuar destructivo y sembrar inseguridad, espera agazapado su turno para instalar la dictadura que les provea la paz y seguridad que caracterizan a los cementerios. Un molino que en el fondo celebra alborozado sus actuaciones.

En democracia, en un estado de derecho, allí donde existe el debido proceso, los encapuchados no tienen razón de ser, y por lo tanto, su existencia debe ser constitutiva de delito. Bajo la dictadura, los que daban la cara, las vieron negras; en democracia, los que las deben ver negras son los encapuchados, no los que dan la cara.

Lo que en el fondo pareciera que están cuestionando los encapuchados es si realmente estamos en democracia o si seguimos en dictadura. Si bien nos falta para tener una democracia como Dios manda, con todas sus limitaciones, que no son pocas, no podemos ignorar que podemos expresarnos y disentir pacíficamente, sin que esbirros propios de las dictaduras nos vengan a sacar de las casas para hacernos desaparecer. No perdamos el sentido de las proporciones.

La democracia tiene todo el derecho a defenderse de quienes nos quieren retrotraer a tiempos violentos. La violencia nada engendra. El único camino hacia el progreso es el de la paz, la no violencia, el diálogo, el mirarse cara a cara, al descubierto. No hay atajos.

En el caso particular de las marchas estudiantiles, frente a la incapacidad por evitar la infiltración de encapuchados y la consiguiente secuela de destrucción, es hora de hacer un alto para reflexionar sobre caminos alternativos, pacíficos, que ayuden a sumar adhesión en vez de restar; que ayuden a acelerar las reformas, en vez de retrasarlas o distorsionarlas.

junio 10, 2016

El triunfo de PPK en Perú

PPK, Pedro Pablo Kuczynski, exministro de economía en el gobierno peruao encabezado por Toledo, ganó raspando, en fallo fotográfico, la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Como quien dice, de atrás pica el indio, porque en la primera vuelta salió segundo a gran distancia de Keiko, la ganadora de entonces. El apoyo a último minuto de Verónika Mendoza, representante de la izquierda, fue crucial para impedir el triunfo de quien se veía ganadora por paliza, Keiko. Fue una elección entre dos candidatos de derecha, reveladora del reflujo que están viviendo las fuerzas de centro y de izquierda, de una polarización, de un desconcierto, y de un cansancio.

En este caso fue en Perú, pero que es manifiesto en general. Quizá este sea un caso un tanto extremo porque uno de los candidatos, Keiko, es hija de Alberto Fujimori, hoy encarcelado por corrupto y violador de los DDHH. A pesar que no ganó, la votación alcanzada por Keiko, es reveladora de un país partido en dos, en dos mitades prácticamente iguales, realidad que tiende a reproducirse también en otros países. Que la hija de un personaje tan tenebroso como Alberto Fujimori, hoy encarcelado, obtenga la votación que tuvo, es una vergüenza para la democracia peruana y para todas las democracias donde los candidatos que adhieren a una concepción autoritaria, dictatorial, alcancen porcentajes significativos de votación.

Es como si en Chile, para las próximas elecciones se lanzara un hijo del innombrable y alcanzara una votación de la magnitud obtenida por Keiko. Sería para agarrarse la cabeza, pero por sobre todo para reflexionar en torno a lo que hemos hecho mal para enmendar, rectificar. La corrupción es inherente a las dictaduras porque allí no existen contrapesos, el poder es absoluto. En democracia no debiese ocurrir, sin embargo también hemos visto que ocurre, desvergonzada y persistentemente. Si bien en democracia se destapa, este destape es parcial por la concentración de los medios de comunicación; es persistente porque el poder económico, la casta económica ha terminado por capturar a la casta política; y es vergonzosa porque deslegitima la democracia, a la que convierte en papel mojado, dejándonos sin banderas quienes creemos en ella. Estos está ocurriendo acá y en la quebrada del ají.

Perú, al igual que muchos otros países, es un país cuya democracia está en jaque, con un parlamento dominado por el fujimorismo. PPK tendrá que hacer milagros para sortear las dificultades con que se topará, amén de que su impronta liberal, por no decir neoliberal, no creo que ayude mayormente a resolver los problemas que enfrenta Perú. Con todo, solo cabe desearle éxito, porque de lo contrario pavimentará el camino al poder por parte del fujimorismo que ya tiene al parlamento en el bolsillo y con dos candidatos para las próximas presidenciales bien aspectados, ambos hijitos de Alberto Fujimori.

junio 03, 2016

En punto de quiebre

Una vez más la actividad política parece estar en una encrucijada. De tiempo en tiempo se observa un auge y caída en la apreciación ciudadana de los políticos y el quehacer político.

En su caída parece haber un denominador común: la corrupción; agregaría también su inoperancia, su inefectividad, su incomprensión.

El neoliberalismo ha ayudado a la decadencia de la política puesto que bajo su imperio el dinero ha pasado a ser el nuevo dios, posponiendo los valores que deben guiar el comportamiento humano, y reduciendo el valor de lo público, ensalzando lo privado. La épica de la política, los sueños, las utopías se reducen a la más mínima expresión, así como la capacidad del Estado por corregir las distorsiones del mercado.

En este contexto la política y los políticos quedan como una suerte de figuras decorativas, inoperantes, que están porque tienen que estar, pero restringidos en su capacidad para cambiar las cosas. Una de las herencias de las dictaduras que asolaron el continente ha sido justamente esta: ahora los políticos no tienen poder alguno, ni para hundirnos, ni para salvarnos. Ya no tienen la manija. La tienen las grandes empresas que lo manejan todo, incluyendo voluntades.

El resultado es lo que tenemos, acá, allá y más allá. Todo está entrampado, abrazados mortalmente (deadlock). La lógica tecnocrática, económica dice una cosa; la lógica humana, social, ambiental nos dice lo contrario. Y a río revuelto, ganancia de pescadores. En Europa el nacionalismo, el ultranacionalismo está ganando terreno; en nuestros países los paladines de la antipolítica están al acecho esperando dar el zarpaso. En USA, el ascenso de Trump da cuenta del hastío con la política y del nivel educacional de los norteamericanos.

Pero no solo el neoliberalismo ha ayudado al desprestigio de la política. También lo hace el mal ejercicio de ella, como es el caso de Venezuela, donde Chávez llegó a la primera magistratura ante la corruptela de la clase política mayoritariamente representada por Acción Democrática y COPEI. Apareció como el mesías con el apoyo de las FFAA. Hoy, su sucesor, Maduro hace rato se cae de maduro, sumido en la corrupción de su sostén, las FFAA venezolanas y la dilapidación de los recursos petroleros.

En Perú, este domingo son las elecciones presidenciales, la segunda vuelta, donde los dos aspirantes comulgan en la misma iglesia, el neoliberalismo, aunque en parroquias distintas, una más popular que la otra. El escenario es macondiano porque uno de los candidatos, Keiko es hija de Alberto Fujimori, hoy encarcelado por crímenes y corrupción. Es como si en Chile un hijo del innombrable estuviese en la papeleta presidencial, sacara la primera mayoría en la primera vuelta, y para la segunda estuviese ad portas de ser elegido.

En Chile las consecuencias del desprestigio del quehacer político aún no se han hecho sentir con toda su fuerza porque ha sido acompañada del desprestigio en otros ámbitos, tales como el deportivo –caso Jadue-; el militar –caso Fuente-Alba-; el empresarial –casos CAVAL, SOQUIMICH, PENTA, CORPESCA-; el religioso –caso Karadima, O´Neill-.

En términos tenísticos pareciera que estamos en una suerte de punto de quiebre.

mayo 26, 2016

El consumo que nos ahoga

No sin perplejidad estamos observando, a diestra y siniestra, la organización de verdaderas máquinas para defraudar por parte de honorables y desvergonzados prohombres. Es difícil encontrar algún sector donde no se destape alguna olla en la que no estén involucrados cientos de millones de pesos.

La pregunta que los mortales nos hacemos es ¿porqué está sucediendo esto? ¿qué está pasando? No estamos hablando de personajes muertos de hambre ni mucho menos, muy por el contrario, de personalidades públicas del ámbito político, militar, empresarial, deportivo.

La respuesta creo que no es otra que la codicia, la codicia irrefrenable, insaciable, sin límites promovida por un modelo de sociedad que no hace sino estimularla, valorándola positivamente, como una cualidad. Qué tiene de malo ser ambicioso, aspirar a “más”? Por décadas nos han educado al amparo de una concepción, de una manera de ver el mundo en la que tener más y más es un signo de éxito. Se ha perdido la vergüenza.

Todo ¿para qué? En general, el denominador común en los más diversos ámbitos, es para tener más. Tener más para darse la gran vida, o para ampliar esferas de influencia, comprar voluntades.

No recuerdo que la ostentación fuese una característica del ser chileno, ni siquiera entre los poderosos, muy por el contrario. Sin embargo, desde que se “liberaron” las amarras que nos invitaban a ser modestos, sencillos, nos transformamos en seres irreconocibles. Reemplazamos el valor de ser más por el de tener más. Las catedrales que nos invitaban a meditar se fueron vaciando y nos desplazamos a otras catedrales, aquellas que invitan a consumir sin freno, con o sin dinero, a darnos gustitos sin vergüenza alguna.

Ahí tenemos a un general, que llegó a ser comandante en jefe del Ejército que reconoce que su pasión son los autos de lujo sin siquiera arrugarse. Lo mismo con el hijo pródigo de quien está conduciendo los destinos de la nación. Acaso no forma parte de su libertad, mal que mal puede hacer lo que quiera con sus recursos. Sin embargo, como diría el Pepe Mujica, algo huele a podrido. Cuesta creer que trabajando honestamente, sin hacer uso de privilegios indebidos, pueda disponerse de los recursos que la posesión de estos bienes demanda en un país donde el grueso de los mortales anda pateando piedras, en estado de estress o bajo cuadros depresivos.

Los escandalosos flujos de dinero de empresas que eran del Estado, privatizadas en tiempos del innombrable siguen penándonos. Las condiciones bajo las cuales se efectuaron estas “ventas” a prohombres de la dictadura no se investigan hasta el día de hoy para no despertar al león. Prohombres que hoy compran voluntades a tajo y destajo.

En la esfera deportiva, tenemos a un dirigente que llegó a ser presidente de la ANFP, fugado, dándose la gran vida en Miami, haciendo como que se ríe de los peces de colores.

Mientras los de arriba se abanican, los de abajo siguen al tres y al cuatro. Mientras los de arriba piden mano dura contra la delincuencia y cerrar la puerta giratoria, los de abajo se preguntan: ¿y cuándo habrá mano dura con los delincuentes de cuello y corbata?

Lo que tenemos que hacer es muy simple: dar vuelta el modelito de sociedad en que vivimos, un modelito donde se eduque para ser más, no a tener más; un modelito que nos invite a vivir con sencillez, que no promueva el endeudamiento, andar corriendo por la vida. Así de simple. ¿Es mucho pedir? La codicia de los poderosos está consumiendo nuestros sueños.

mayo 18, 2016

Un país apatronado, colonial

Conversando con amigos uno se entera de ciertas actuaciones muy extendidas, que me tomaré la libertad de exponer mediante un par de casos.

Un subordinado, Perico, solicita apoyo para la inscripción a un congreso en el que participará y a quien se le está costeando el viaje y la estadía. Su jefe, inmediato, Fulana, le informa que no puede acceder a la petición porque los procedimientos, las normas, los protocolos vigentes, emanados de instancias superiores, entre ellos el jefe de Fulana, así lo establecen. Ante esta respuesta, Perico resuelve recurrir a instancias superiores, al jefe de Fulana. Éste no encuentra nada mejor que acceder a la petición vulnerando por sí y ante sí, las disposiciones en las cuales él mismo participó, sin consultar ni informar a Fulana.

En otro caso un personaje, que llamaremos Zutano, tenía bajo su responsabilidad reducir la alta morosidad en los pagos de los clientes de una empresa. Se establecieron definiciones y requisitos exigibles y/o deseables para renegociar las deudas. Dado que uno de los clientes no cumplía con los requisitos para una eventual renegociación, su petición fue rechazada por Zutano. El cliente resolvió recurrir al jefe directo de Zutano, quien luego de escuchar los argumentos, decidió, por sí y ante sí, renegociar la deuda no obstante no cumplir los requisitos establecidos. Solo posteriormente, no sin perplejidad, Zutano se enteró de ello.

Y así, muchos otros casos del mismo tenor, en el que los jefes son pasados a llevar sin consideración alguna. ¿Cuál es el punto? ¿Qué hacer en estos casos? Depende! ¿De qué depende?

Cuando en cierto nivel se adopta una decisión, los afectados tienen todo el derecho a recurrir a las instancias que estimen pertinentes, las que tienen el deber de escuchar el reclamo que se trata, y explicar porqué el reclamo no corresponde ser acogido, excepto si se trata de una situación injusta, una arbitrariedad, una arrancada de tarro del subordinado, o bien las circunstancias ameritan una especial consideración por razones políticas, humanitarias u otras. En estos casos, y solo en éstos, lo que corresponde es explicar que se conversará con el subordinado para ver qué solución puede darse, y que dentro de un plazo prudencial se dará una respuesta definitiva, la que le será confirmada por quien tiene la responsabilidad del caso.

De lo contrario, la señal que se da es que uno vale callampa, y que quien tiene la manija es el superior. Bajo este esquema, este superior se siente un macanudo, que tiene el poder, un poder de barro, pero poder al fin y al cabo. Con ello no se hace sino promover el centralismo, donde hay que recurrir al de arriba porque es quien corta el queque. La idea es que las malas noticias las dé el de abajo; las buenas el de arriba. Así es como se perpetúan los mismos de siempre.

Desgraciadamente, con tales comportamientos de los superiores, que de alguna manera nosotros mismos avalamos, no hacen sino reforzar este modelo de trabajo que solo fomenta el autoritarismo, el centralismo, la destrucción de los conductos regulares y de los formalismos existentes.

También se da el caso inverso, cuando los jefes inmediatos eluden las decisiones complejas, difíciles, chuteando la pelota para arriba. Pero eso ya es para otra columna.

mayo 13, 2016

Incertezas jurídicas

A través de una columna de opinión, el ex ministro de hacienda del innombrable, Hernán Büchi, en su tiempo rompedor de los protocolos imperantes por su corte de pelo, vestimenta y actividades, da a conocer su voluntad de fijar residencia en el país de sus ancestros, Suiza.

Basa su decisión en la incerteza jurídica en la que se encontraría el país, sustentando su decisión en que “a partir de los cambios plebiscitados en 1989, la constitución ha sido modificada treinta y tres veces”, y que no obstante ello se insiste en una nueva constitución.

Omite, ignora, pasa por alto, olvida que la constitución tiene un origen espúreo, dado que fue plebiscitado en 1980, en plena dictadura, sin registros electorales y sin que la oposición pudiese expresarse libremente. Tan solo Frei Montalva, en un histórico discurso en el mítico teatro Caupolicán, pudo expresar públicamente su rechazo ante el ominoso silencio de los poderosos medios de comunicación que solo atinaban a rendir loas al gobierno.

Omite, ignora, olvida que las modificaciones a las que alude han sido las que la Concertación ha logrado sacar adelante con fórceps, solo una vez que la derecha ha dado su “visto bueno”. Y este visto bueno solo lo ha dado en base a sus propios intereses. Basta recordar a los famosos senadores designados, figura única que la derecha se allanó a eliminar solo cuando ya no quedaban personajes de su sector. Es hora que tengamos una constitución que emerja de la voluntad ciudadana y que no sea cuestionada permanentemente.

La decisión de Büchi surge tan solo después que su nombre figurara dentro de los “Panamá papers” como uno de los personajes que habrían efectuado inversiones en paraísos fiscales. Este solo hecho resta toda verosimilitud a su expresión “por esto me duele Chile”, haciendo inevitable que se piense más bien que le duelen los bolsillos. Para más remate su nuevo país de residencia, Suiza, le permite resguardarse frente a un eventual proceso de extradición al que pueda verse involucrado.

En mis tiempos mozos fui compañero de él en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Lo recuerdo como un alumno capaz de obtener altas calificaciones sin mayor esfuerzo, con su clásica melena, despreocupado. Entonces nadie imaginó que años más tarde, bajo una dictadura, asumiría la responsabilidad de las finanzas a nivel nacional. Nunca imaginé que haría la vista gorda a la incertezas jurídicas imperantes en esos tiempos, cuando hacían desaparecer a las personas por pensar distinto. Así como hoy a él le duele Chile, a mí me duele que hoy esté preocupado de eventuales incertezas jurídicas que afectan a propiedades o fortunas, bien o mal habidas, y que no haya sentido dolor e tiempos de incertezas jurídicas que afectaron a personas, que hoy ya no están con nosotros ya sea porque fueron desaparecidas, exiliadas, secuestradas, torturadas o asesinadas.

mayo 05, 2016

Los pescadores y la marea roja

Una vez más, la marea roja está causando estragos en el sur, afectando a gran cantidad de pescadores artesanales quienes ven reducidas las posibilidades de proveer el sustento a sus modestos hogares. Una vez más se pone sobre la mesa nuestra incapacidad para prevenir.

El fenómeno de la marea roja se expresa en una excesiva proliferación de microalgas, que en el caso nuestro se produce esporádicamente, asociado al fenómeno de El Niño, en los estuarios del sur. Rara vez llega al mar u océano. Esta vez, llegó al Océano Pacífico.

La marea roja produce toxinas que afectan particularmente a nuestros apetecidos mariscos. Por lo general se visualiza como un fenómeno natural, pero en esta ocasión no parece ser el caso. Se sabe que recientemente en la industria productora de salmones se detectó la presencia de elementos tóxicos en sus salmones, razón por la cual no halló nada mejor que desembarazarse de toneladas de ellos en estado de descomposición al océano.

No escapará a la comprensión de los lectores que esta acción, inevitablemente afecta al medioambiente, sospechándose, no sin fundamento, que sea la fuente de la contaminación actual que tiene en ascuas a los pescadores y sus familias. En consecuencia, la marea roja sería resultado de una acción realizada por la industria salmonera, como denuncian los pescadores.

De ser este el caso, estamos frente a una externalidad negativa, la que se caracteriza porque una actividad realizada por una persona, conjunto de personas, o una empresa, genera costos en terceros y no en quienes realizan la actividad. Ahora, los platos rotos, los costos los están pagando los pescadores que se ven privados de los recursos del mar de los cuales viven, por una acción no natural.

En economía, cuando una actividad genera beneficios que van más allá de quienes la desencadenan, se dice que se produce una externalidad positiva. Por lo general para alentar la producción de bienes/servicios que dan origen a esta externalidad se le aplica un subsidio; por el contrario, a quienes producen “males”, esto es, bienes/servicios que producen perjuicios en terceros, se les aplican impuestos. En un caso para alentar, en el otro para desalentar la producción.

Acá, si se comprueba que la causa del desastre ha sido el vertido de salmones en estado de putrefacción, una alternativa consiste en aplicar un impuesto o multa a las salmoneras, y el monto recaudado, distribuido entre las familias afectadas. El monto del impuesto se debería calcular en base a los ingresos que los pescadores están dejando de percibir.

Lamentablemente, una vez más, lo más probable que ocurra, y que de hecho parece estar ocurriendo, es que el Estado otorgue unas migajas a los pescadores, mientras la industria salmonera mira al techo. Nada nuevo bajo el sol.

abril 27, 2016

Los taxistas y Uber

La ciudadanía ha podido ser testigo de las últimas escaramuzas entre los taxistas y Uber, no solo en nuestro país, sino que a nivel mundial. Se trata de un fenómeno nuevo ilustrativo de los vertiginosos cambios que las nuevas tecnologías de información y comunicación están produciendo. Cambios que afectan esencialmente a quienes se duermen en los laureles creyendo que pueden vivir al margen de tales cambios.

En este caso el cambio es tal que ha producido reacciones destempladas, propias de quienes se sienten fuertemente afectados. En este caso, los taxistas, que prestan servicios de transporte a quienes lo requieren bajo regulaciones específicas.

Hoy este servicio está siendo provisto por conductores, y ocupado por usuarios, gracias a una aplicación de búsqueda y servicio de transporte que se instala en los celulares tanto del usuario como del conductor del vehículo. Uber es la empresa de tecnología que ha desarrollado esta aplicación que proporciona una red de transporte privado, a través de su software de aplicación móvil, que conecta los pasajeros con los conductores. Este software opera sobre internet facilitando el transporte de personas de un lugar a otro; ofreciendo un plano virtual de la ciudad señalando la localización de los vehículos; y desplegando las características tanto del vehículo como de la persona que lo conduce.

Por tanto, la propuesta de valor de Uber es la utilización de una aplicación para solicitar el servicio de vehículo con las características especificadas por el cliente y con un conductor cuyos antecedentes pueden ser conocidos, ofreciendo en consecuencia, una comodidad, seguridad y rapidez con precios competitivos.

Esta propuesta está dirigida a quienes se encuentran dentro de la cobertura de Uber, cuentan con celulares conectados con internet, poseen tarjetas de débito/crédito internacionales, esto es, a los segmentos de más altos ingresos.

Los taxistas tienen razón cuando sostienen que se trata de una competencia desleal porque ellos están sometidos a regulaciones específicas que no poseen quienes conducen vehículos al amparo de la tecnología desarrollada por Uber. Pero eso no se resuelve amenazando a los conductores ni destruyendo los vehículos que transportan pasajeros bajo esta tecnología, sino que exigiendo las mismas reglas de juego. Ya sea relajando las regulaciones que imperan sobre los taxistas, o elevándoselas a Uber.

Ocurra o no esta equiparación, más temprano que tarde, veo a los taxistas inscribiéndose en Uber, o creando otra aplicación con más y mejores características que Uber.

Lo concreto es que por décadas, los taxistas han actuado como un cartel, creyendo que el mundo no ha cambiado, sin percatarse que, nos guste o no, no tenemos otra salida que subirnos al carro de la modernidad para seguir ganándonos el pan nuestro de cada día. La precariedad, la volatilidad ha llegado para quedarse. Se acabaron los tiempos en que teníamos un boliche que trabajábamos en las mismas condiciones que nuestros abuelos. Los que lo hicieron, desaparecieron o están por desaparecer.

abril 21, 2016

En la medida de lo posible

En 1971, Patricio Aylwin con Sergio Onofre Jarpa dan forma a la Confederación Democrática (CODE) para unir fuerzas contra el gobierno de la Unidad Popular (UP). Esta alianza de la DC con la derecha, da origen a una nueva división en la DC, cuando gran parte de la juventud demócratacristiana da forma a la Izquierda Cristiana (IC) para sumarse a la UP. Estos jóvenes, colocados en la coyuntura histórica de aliarse con la derecha o la izquierda, abandonaron la DC para estar con Allende y su gobierno. Ya en 1969 se había dado origen al MAPU por considerar que el gobierno de Frei Montalva no satisfacía sus aspiraciones.

La polarización de esos años va ganando terreno, estimulada por la intervención norteamericana. Todo intento de moderación se lo llevaba el viento. Para unos, Frei Montalva, como Presidente del Senado, y Aylwin como senador, procuraron establecer vasos comunicantes conducentes con el gobierno para evitar el quiebre institucional; para otros, para desestabilizar al gobierno. En medio de esta vorágine llega el golpe de la mano menos pensada: del innombrable que había sido el segundo de Prats, y que al asumir como Comandante en Jefe, había jurado lealtad hacia el gobierno de Allende.

Frei Montalva y Aylwin, así como la mayoría de la DC respaldaron el golpe como un hecho inevitable no obstante los esfuerzos desplegados para evitarlo, en tanto que otros estaban convencidos que no hicieron otra cosa que contribuir a posibilitar el golpe. Pero ni Frei Montalva, ni Aylwin, ni ningún DC imaginó siquiera lo que habrían de hacer las FFAA con el respaldo de la derecha. Solo unos pocos DC, los famosos 13 que firmaron una carta histórica donde disienten de la directiva de entonces, fueron capaces de visualizar lo que vendría. La DC nunca imaginó, ni en sus peores sueños, las actuaciones de las que serían capaces nuestras FFAA, ni que se tomarían el poder para quedarse indefinidamente.

Es así como a poco andar, la DC toma distancia de la dictadura e inicia su andadura por el desierto, sufriendo muchos de los suyos el destierro, la tortura, la desaparición, la persecución. La adversidad la unió con la izquierda. Y Aylwin vuelve a ser protagonista buscando convocar, junto a otros, para dar forma a una oposición capaz de derrotar a la dictadura con las armas de la democracia.

Se reconcilia con la izquierda y ésta le confía el privilegio de encabezar el primer gobierno postdictadura con su respaldo. Un gobierno que se inicia con un discurso magistral en el Estadio Nacional y que marca el inicio de la transición, un discurso en el que afirma su intención de unir a civiles y uniformados, ocasión en la que las pifias lo inducen a sostener que “Chile es un solo país”. Expresión que parece seguir siendo más un deseo que una realidad.

No obstante, a más de 20 años de distancia, pocas dudas caben que Aylwin lideró un gobierno que el país y la DC pueden mirar con la cabeza en alto.

En toda la trayectoria de Aylwin muchos quieren ver volteretas, zigzagueos, cambios de marcha. Sin embargo, una mirada holística, sistémica, permite visualizar un común denominador, una línea recta, clara, rotunda: el diálogo, la negociación, la persuasión, sin metralletas sobre la mesa ni bajo ella. Todo en la medida de lo posible, la razón de ser de la política. Buscando extender los límites de lo posible, correr el cerco para que haya más diálogo, menos incomunicación, convencido que es más lo que nos une que lo que nos divide. Y todo esto respaldado por un dato no menor: una vida sencilla, austera, que en medio de la modernidad se extraña y agradece.

Al César lo que es del César.

abril 15, 2016

Juventud, divino tesoro

Todos los fines de semana, los sábados o domingos, voy a la feria, más conocida como el CREA a comprar frutas y verduras. Aprovechando que allá también hay un sector con puestos de venta de pescados, suelo comprar a uno de mis caseros, pescados o mariscos frescos. Inevitablemente conversamos de lo divino y lo humano, resolviendo mentalmente los múltiples problemas que acosan a la humanidad.

En medio de estas conversaciones surgió el tema de la juventud a raíz de una pregunta que le hiciera por su familia. El orgullo le afloró por todos los poros porque tiene el privilegio de ver los frutos de los esfuerzos de una de sus hijas, Roberta, quien es deportista, nadadora, desde hace ya 10 años, cuando tenía tan solo 4 años. Actividad incentivada por sus padres, que desarrolla con placer y que le ha proporcionado múltiples oportunidades y satisfacciones.

Para conciliar los estudios con sus entrenamientos, diariamente se levanta a las 5:30 AM para entrenar en la piscina de la Universidad Católica del Maule desde las 6:30 hasta las 8:00 AM, e ir rauda a su establecimiento educacional, el Colegio Esmeralda de Talca, donde está cursando enseñanza básica. Por las tardes vuelve a sumergirse en la piscina desde las 17 hasta las 19 horas para luego efectuar casi una hora de preparación física. Todo esto, bajo la atenta mirada de sus entrenadores que guían este proceso conducente a generar una persona capaz de importantes y significativos logros.

Estos esfuerzos no han sido en vano. Roberta es hoy una adolescente que goza de buena salud, que se siente feliz, que disfruta con lo que hace. A través del deporte, en este caso la natación, ha conocido la disciplina y el rigor; ha aprendido a ordenarse, a gestionar sus tiempos.

Por otro lado, estos esfuerzos, que para otros serían sacrificios, le han posibilitado, representar a la ciudad y a la región, participar en campeonatos regionales, nacionales, e internacionales, conviviendo con otras personas, conociendo otras culturas, otros espacios naturales. Participación que ha reportado títulos y múltiples satisfacciones a ella, su familia y la región.

En medio de tantas noticias que enfatizan lo negativo, un ejemplo reconfortante que es necesario destacar. Esta es la juventud que la región y el país debemos destacar. Prueba de que con voluntad, ganas, los obstáculos ceden.

abril 07, 2016

La detención por sospecha

Mientras nos ven las canillas los de abajo y los de arriba, la clase política parece entrar en estado de pánico. Los de abajo son los que entran y salen de las cárceles una y otra vez por falta de espacio; los de arriba ni siquiera entran, no vaya a ser que se los mezcle con la chusma.

Los más diversos hechos delictuales son puestos en vitrina a través de medios de comunicación que se encargan de atizar el fuego. Los “serios”, denunciando la delincuencia callejera, las protestas capturadas por el lumpen, y submarineando los delitos cuyos protagonistas son de “cuello blanco”.

En medio de este escenario, a los iluminados no se les ocurre, ni más ni menos que “prevenir” mediante la política de detención por sospecha. Sería interesante que luego de implementada esta audaz y original política se lleve una estadística respecto de quienes son las personas a las cuales se les pide identificarse. Lo más probable que sean más los bajos, morenos, mechas tiesas; menos los blancos y rubios; lo más probable que los escogidos por los encargados de implementar la detención por sospecha lo hagan en los sectores y barrios “marcados” por sus antecedentes.

Me pregunto si se hará detención por sospecha a quienes residen en La Dehesa, en Vitacura o en Las Condes. Me pregunto: dónde viven quienes haciendo gárgaras con su amor por la patria sacan sus dineros para invertir fuera del país, o para evadir el pago de impuestos invirtiendo sus recursos en paraísos fiscales. Dónde puso sus recursos el innombrable? ¿Agustín Edwards, propietario de El Mercurio y toda su cadena? ¿se le detendrá por sospecha? Lo dudo.

Me pregunto quienes hacen más daño. Leyendo la prensa “seria” no hay por donde perderse. Es la delincuencia del día a día, a vista y paciencia de todos. Sin embargo me asiste la duda. Sería interesante que los economistas evaluaran los costos que generan al país unos y otros, los de abajo y los de arriba, con sus actividades delictuales. Sospecho que los de arriba puntearían la tabla por paliza. Por tanto no puedo dejar de ver el interés hacia la detención por sospecha como un volador de luces, orientada a distraernos de las denuncias por corrupción que afectan a las élites empresariales, políticas, deportivas y eclesiásticas.

No sé porqué, pero toda la faramalla armada en torno a la detención por sospecha me hace recordar la famosa ley de control de armas que precedió al golpe del 73. Recuerdo que el espíritu que se presumía era el de desarmar, pacificar el país. En la realidad sirvió para tantear el terreno y prepararlo para lo que vendría. En vez de impedir el golpe, la ley terminó por asegurar el éxito de los objetivos del golpe y de quienes estaban tras el golpe, los mismos que aprobaron la ley de control de armas.

Estamos pagando caro el preocuparnos solo de nuestro respectivo metro cuadrado, del cosismo al cual es tan adicto el neoliberalismo, y no del contexto en que nos encontramos, de la realidad que nos rodea.

Por momentos siento que estamos dando palos de ciego.

abril 01, 2016

Papel mojado

Poco antes de cumplirse un año más del asesinato de Jaime Guzmán, el partido que fundó en 1983, la UDI anunció urbi et orbi y con bombos y platillos, una serie de cambios. No es el primero. Años atrás, en pleno apogeo de uno de sus coroneles, Longueira, se bautizaron como la UDI popular. Hoy, buscan eliminar la expresión UDI para dejarla como la Unión Democrática Independiente.

Cuando sus máximos dirigentes explicaron la metamorfosis, enfatizaron el espíritu originario que los anima. Unión, como expresión de una vocación de unidad; Democrática, como expresión de un espíritu de compromiso con la democracia; e Independiente, por su capacidad para sostener posturas con independencia frente a los distintos temas de la contingencia.

Este cambio, así como el del logo, tiene su origen en una marca, la UDI, que está por los suelos, por la vinculación de sus prohombres con delitos tributarios, denuncias de cohecho y su cohabitación con una clase empresarial que la ha apoyado financieramente en una magnitud tal que permite explicar los altos gastos de campaña en que ha incurrido en elección tras elección. Gastos que han contribuido a configurar a la UDI como el partido más grande de Chile, y por ende con más parlamentarios, quienes han retribuido generosamente a las empresas con leyes que han favorecido sus intereses, y que de hecho, siguen favoreciendo. Toda reforma orientada a equilibrar las relaciones de poder entre empresarios y trabajadores, entre oferentes y demandantes, es persistentemente bloqueada o reducida a su más mínima expresión.

Desafortunadamente los cambios impulsados no van al fondo de la cuestión. Resulta inverosímil postular la unión sobre la base de mantener un vasallaje de una mayoría a los intereses de una minoría; resulta difícil de creer en una vocación democrática en quienes nacieron de las vísceras de una dictadura cuyas brutales características se niegan a rechazar; y resulta imposible de pensar que sean independientes cuando dependen tan fuertemente de los intereses empresariales.

Si bien, la crisis que afecta a la UDI es extensiva a toda la clase política, no cabe duda que a la UDI la afecta sobremanera porque es su leitmotiv el que está en las cuerdas. Su salida, es renegar de su pasado, cortar lazos con los intereses de los poderosos, pero eso sería cortarse las venas, arrepentirse de sus actuaciones. Mal que mal, de los arrepentidos será el Reino de los Cielos, pero así y todo, dudo que algún día se arrepientan de haber respaldado lo que respaldaron.

Lo que deben hacer los restantes partidos políticos no es circunscribirse a cambios de forma, de marketing; por el contrario, deben mirarse introspectivamente, críticamente, en relación a la sociedad a la que se asume que deben servir, abandonando todo intento por servirse de ella. El país agradecerá a quienes lo hagan.

En concreto, la mona, por más que se vista de seda, mona queda. Toda frase de buena crianza, si no es evidenciada por hechos y convicciones, no es más que papel mojado.

marzo 25, 2016

Grande Obama

En medio de tantas vicisitudes que se observan por todas partes, estando en Semana Santa he sido invitado a ver el vaso medio lleno de algún acontecimiento. He escogido la visita de Obama a Cuba y Argentina.

Es primera vez que un presidente del imperio pisa tierra cubana en más de 80 años. Desde antes de la revolución liderada por Fidel, referente de la izquierda a lo largo de todas estas décadas, EEUU ha estado dando palos de ciego, no solo con Cuba, sino que a nivel mundial, y para qué decir con América Latina, alentando el derrocamiento de gobiernos y la instalación de dictaduras que apoyó sin escrúpulo alguno. En materia de relaciones exteriores, sus políticas han sido un desastre de marca mayor.

Para justificar la conducta de EEUU hay quienes se amparan en la existencia de la guerra fría, de la repartija de las áreas de influencia al término de la segunda guerra mundial. Pero en estricto rigor, los desaguisados de EEUU vienen de mucho antes y obedecen a una manera de mirar el mundo muy particular. Resulta paradojal que dándoselas de ser un país democrático, amante de la libertad, del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, internamente, sus propios habitantes anden armados hasta los dientes, y todo intento por limitar el derecho de uso de armas, choca contra intereses de los fabricantes de armas. De hecho quienes realmente gobiernan en EEUU son las grandes corporaciones. Ellas son las que se benefician con las guerras en las que incursionan. Incluso podríamos afirmar que EEUU vive de las guerras, las que generan empleo tanto para quienes trabajan en las empresas armamentistas como para los mercenarios que incursionan en las guerras.

En este contexto, Obama está representando un significativo punto de inflexión. En efecto, Obama ha procurado, sin éxito, restringir el uso de armas por parte de la población; ha intentado cerrar Guantánamo, espacio reservado para presuntos terroristas con licencia para torturar y donde no hay espacio para el debido proceso.

Obama ha tenido el coraje para restablecer relaciones con Cuba, por tener las atribuciones para hacerlo. Digo coraje por la considerable influencia que ejercen los sectores conservadores y los descendientes de exiliados cubanos en las más diversas instancias. A la fecha no ha podido levantar el embargo por ser resorte del congreso que se opone a ello.

Obama en su reciente visita a Argentina, también ha tenido el coraje de afirmar que la política exterior que ha tenido su país en nuestro continente ha sido equivocada, en referencia al respaldo a dictaduras que se sintieron con licencia para cometer delitos de lesa humanidad.

Hay quienes sienten que lo hecho por Obama es insuficiente. En Argentina misma, las organizaciones de derechos humanos expresaron su malestar por considerar insuficientes sus expresiones a la luz de la actuación que le cupo a EEUU en aquellos años, los de Nixon y Kissinger.

Por mi parte, prefiero respaldar el paso dado por Obama, asumiendo que apunta a beneficiar a todos los hombres de buena voluntad. Espero no equivocarme.

marzo 17, 2016

Por la boca muere el pez

A raíz de un escándalo por corrupción, hace casi 30 años, siendo un joven diputado, Lula, quien después llegaría a la presidencia de Brasil, declaró: "En Brasil es así: cuando un pobre roba, va a la cárcel; pero cuando un rico roba, lo hacen ministro".

Hoy, la prensa nacional e internacional se solaza con esta frase para el bronce que me hace recordar tanto a Fidel Castro como al innombrable, quien aseguró en su momento que en este país no se movía ni una hoja sin que lo supiera. Fidel, porque hace ya casi 40 años afirmó que para reestablecer las relaciones entre USA y Cuba, tendría que haber un presidente negro en USA y un papa latinoamericano. Asumo que eso lo dijo imaginando que eso no ocurriría nunca.

El innombrable, o el intocable, o el capitán general para los suyos, siguiendo el modelo de Franco en España porque dejó todo atado y bien atado, no solo para que el modelo de sociedad que instauró a sangre y fuego permaneciera vigente más allá de su presencia, sino porque también adoptó todas las providencias para evitar ser procesado en caso que se le diera vuelta la tortilla, como ocurrió cuando perdió el plebiscito del 88.

En efecto, no obstante haber perdido, siguió ejerciendo la presidencia por más de un año, tiempo de sobra no solo para empacar bártulos, fondear horrores, quemar documentos comprometedores, ocultar fortunas indebidas y trasladarlas a paraísos fiscales caribeños, junto con seguir protegido del fuero presidencial para no ser sometido a proceso.

Una vez que, de mala gana, deja la presidencia, lo hace para continuar siendo comandante en jefe del Ejército, y de este modo, continuar con fuero y bajo el manto protector de las armas. Y cuando deja la comandancia, lo hace para saltar al senado como senador vitalicio.

En ningún minuto pisa tierra, siempre por los aires, sin que pudiese ser sometido a proceso. Hasta que se le ocurre salir del país y dirigirse a Inglaterra para someterse a una operación. Creyó que su fuero era extensivo a nivel mundial, sin percatarse que sus crímenes eran de lesa humanidad. Cautivo en Inglaterra, por compasión, lo soltaron sobre la base de las afirmaciones de un gobierno chileno que aseguraba que la justicia era independiente y que nada impedía que fuera procesado. A pesar que nadie se creía estos argumentos, finalmente lo dejaron regresar. Si bien fue procesado, se las arregló para dilatar mediante sucesivas argucias para no ser condenado por la justicia.

Lo de Lula es particularmente doloroso, particularmente para la izquierda, y revela la crisis, la pérdida de la brújula, por la que atraviesa a nivel latinoamericano y mundial. Una crisis donde las convicciones han sucumbido a la tentación de intereses personales. Ese ha sido el gran triunfo de la derecha, no obstante las batallas electorales que ha perdido.

marzo 10, 2016

Blancas palomas

El caso de Longueira, quien fuera diputado, senador, ministro y candidato presidencial, que se bajó a último minuto por depresión, no parece ser sino el broche de oro de conductas, comportamientos, actitudes, procedimientos que cualquiera con al menos dos dedos de frente, calificaría de reprochables. Sin embargo, si uno escucha y ve las conferencias de prensa que los involucrados convocan a su pinta, sin derecho a efectuar preguntas, da la impresión que serían dulces, blancas e inocentes palomas, o que se quieren hacer pasar por tales.

En todos los casos hay algunos elementos que se repiten. Se autocalifican de honestos, intachables. Jovino, Pablo, Ena, Orpis y tantos otros que han estado y están en el candelero, suelen repetir el mismo discurso. Que no se llevaron plata para la casa; que los medios de comunicación los condena a priori en base a acusaciones infundadas sin el debido proceso; que a lo más han cometido irregularidades sin mayor intención. Lo que importa es capear el chaparrón.

Por otro lado, a las denuncias se les busca restar dramatismo al amparo de la leyenda de que en Chile las instituciones funcionan y que por tanto, hay que dejar que operen, sin interferencias. Sin embargo, todos sabemos que las instituciones “funcionan” mejor con los de arriba que con los de abajo. En efecto, las cárceles están llenas de los de abajo por delitos de poca monta, como que no hay espacio para peces gordos.

Con voz engolada, desde las alturas, los que saben, nos informan que la economía está en fase de recesión, como para que nos preparemos para apretarnos el cinturón. Simultáneamente, impávidos, estupefactos, observamos los millones de pesos que se intercambian en las alturas por charlas adobadas con suculentos almuerzos a empresas que fueron del Estado y que se vendieron a vil precio a prohombres de la dictadura. Y éstos, no hallan nada mejor que contratar a quienes fueron sus enemigos en tiempos de guerra para que les sirvan de escuderos. Es así como no pocos de los perseguidos de ayer, terminan cohabitando con quienes fueron sus cancerberos.

Observamos cómo los de arriba, las élites, se embolsan millones vía colusiones, para después descubrir que el delito no está tipificado, y que por tanto no habría delito. Ya ocurrió con las universidades que fueron creadas sin fines de lucro, pero como el lucro no está especificado, entonces no habría delito. Y así, lenta y silenciosamente, salen limpios de polvo y paja. Evaden impuestos, miran al techo, y cuando los pillan piden rebaja por “colaborar”.

Lo último, como si de una teleserie se tratara, el colmo de los colmos, es que párrafos de artículos de leyes salgan de los escritorios de las empresas involucradas. Y después nos salen con que no hagamos de esto una caza de brujas, que dejemos que opere la institucionalidad, esto es, dejar pasar el tiempo. Mal que mal, el tiempo lo borra todo.

Al fin y al cabo, los afectados no serían sino blancas e inocentes palomas. Cualquiera diría que nos están viendo las canillas.

marzo 03, 2016

Los pasteles en el día de la mujer


El otro día, en un restaurante de Barcelona, al atardecer, mientras me servía unas tapas acompañadas de una buena copa de cerveza, en una de las mesas contiguas, dos jóvenes agraciadas conversaban animadamente, sin limitaciones.

Una de ellas desahogaba su tragedia: su pareja era un desastre, lo que en Chile, tienden a denominar como un pastel. Que no hacía nada, que ella tenía que parar la olla, que tampoco se le ocurría ayudar en el quehacer hogareño. En concreto, no sabía qué hacer con tamaño pastel.

La amiga, una vez que la escuchó, no trepidó en emprender vuelo, conminándola a no aguantar tamaña sinvergüenzura. La afectada escuchó pacientemente, y por momentos intentó hacer ver que no era tan fácil, que todo eso era cierto, pero que no se veía viviendo sola, que no era tan simple porque ya llevaban su buen tiempo viviendo juntos.

La respuesta solo sirvió para que la amiga agarrara vuelo y la animara a tomar una decisión drástica, cortar por lo sano puesto que de lo contrario no tendría futuro alguno, que terminaría como tantas otras mujeres comprometidas con pasteles como el susodicho, viviendo a la vuelta de la rueda, sin esperanzas, con vínculos desgastados.

La sugerencia no era otra que la de mandarlo a freir monos a otra parte, que los tiempo no están para aguantar nada; que son tiempos de igualdad, de pararse en las hilachas, que tomara la decisión cuánto antes.

La afectada no se convencía, pero no encontraba los argumentos para oponerse a lo sugerido. A lo más sostuvo que alguna responsabilidad también le cabía a ella. Mal que mal, los pasteles los hemos estado fabricando nosotras mismas.

Al menos en el pasado, la formación de los varones ha tendido a estar bajo la responsabilidad de las madres antes que de los padres. Estos últimos cargaban sobre sí la responsabilidad de ser proveedores, del financiamiento familiar. Si bien esto se está revirtiendo, se trata de un proceso lento, difícil que se está dando a distintas velocidades según la sociedad que se trate. La modernidad y el desarrollo tienen algo que ver con esto. Se asume que mientras más desarrollada es una sociedad mayor es el equilibrio en la distribución de los roles, los cuales ya no están determinados a priori, sino que son establecidos de común acuerdo.

Vivimos tiempos de avances y retrocesos, pero sumando y restando visualizo más avances. Quizá los retrocesos sean los más visibles (femicidios, violencia intrafamiliar, diferencias salariales, distribución de puestos de trabajo), pero una mirada en el tiempo creo que da cuenta de avances significativos que debemos valorar. Avances que benefician a ambos, mujeres y varones. Compartir tareas y responsabilidades beneficia a ambos.

Si bien falta mucho camino que recorrer para que los pasteles dejemos de ser pasteles, falta menos que ayer.

febrero 25, 2016

El descrédito de la política

El humor en el Festival de Viña trapeó con los políticos. Luego de los años que hemos tenido, los humoristas y comediantes no podían dejar pasar la oportunidad. No hay que ponerse graves; hay que tomarlo con humor. Quizá haga falta el regreso de una revista de sátira política como Topaze que tuvo su época de oro a mediados del siglo pasado.

Desde que tengo uso de razón los políticos no han sido muy queridos, excepto en períodos muy puntuales, particularmente cuando hacer política pasa a constituirse en un acto cercano a lo épico, cuando está impregnada de una ética, cuando quienes la ejercen, los políticos, están dispuestos a poner el pecho ante las balas, a jugárselas en las circunstancias más difíciles. Es el caso cuando encaran dictaduras, cuando se despliegan bajo condiciones adversas, sin recursos, perseguidos, exiliados, torturados, desaparecidos. Tiempos de coraje, sin medios de comunicación, desde la clandestinidad.

Esos son los políticos que la ciudadanía valora, no quienes se arriman y sirven a los poderosos; quienes dicen lo que uno quiere escuchar, no lo que piensan. Los políticos se han desacreditado, esencialmente, no solo por los múltiples casos de corrupción que hemos venido conociendo en los últimos años, sino por sus consecuencias. Su incapacidad para poner en marcha lo que se propusieron en su momento; por el contrario, terminan haciendo lo que les dictan quienes han estado financiando regular o irregularmente, con o sin boleta, sobre o bajo la mesa.

Puede que los medios de comunicación estén avivando la cueca, pero eso no basta para hacer realidades. Tienen que haber políticos que den maní, así como personas que se compren falsedades.

Lo descrito no es monopolio de Chile. La política y los políticos a nivel mundial están en jaque. No son pocos los países que viven un ambiente como el nuestro. Ahí están Brasil, Uruguay, Argentina por mencionar países cercanos. Para qué hablar de España, donde los partidos que han concentrado más del 80% de las preferencias ciudadanas en las últimas décadas han visto desdibujar el bipartidismo, dificultando la conformación de una coalición con suficiente mayoría para dar gobernabilidad con estabilidad. Hoy son 4 las fuerzas políticas las que concentran más del 80% del voto ciudadano.

En Estados Unidos el descrédito político se expresa en el debilitamiento del establishment al interior de los partidos tradicionales, el demócrata y republicano. Debilitamiento que se explica esencialmente porque se tiene la sensación que la política y los políticos han sido capturados por la economía, por las grandes empresas. Por la sensación de que al final da lo mismo por quien uno vote.

En todos estos casos, el populismo y los candidatos populistas están al acecho. Para superarlos es imprescindible resituar la política en su lugar, por la vía de un empoderamiento ciudadano, lo que pasa por una mayor capacidad reflexiva y dejar de tomar palco, de modo que no nos metan goles una y otra vez.

Ah, se me olvidaba, y no perder el sentido del humor.

febrero 19, 2016

Lealtad canina

Foto de Pauline Loroy en Unsplash
Un rector de una universidad privada, Carlos Peña, en relación a la conducta de un exsenador, exministro, excandidato presidencial, Pablo Longueira, hizo referencia a una expresión que hizo saltar algunos fusibles del establishment, o de las élites o castas políticas. En efecto, hace referencia a la capacidad de Pablo para informar al gerente general de la empresa SQM, la de Ponce Lerou, el yernísimo del innombrable, “con diligencia de estafeta y lealtad perruna”. Información en torno a los avatares del royalty minero, la reforma tributaria que se debatían en el Congreso. Junto con ello, reprocha a Pablo su disposición a tolerar el pago de más de un millón de pesos por parte de SQM a personas de su entorno. En razón de ello, define a Pablo como un político pícaro.

Las reacciones no se hicieron esperar y la que más roncha ha sacado ha sido la del actual agente chileno ante la Corte Internacional de Justicia con asiento en La Haya, José Miguel, al salir en defensa de Pablo no obstante que ambos no comulgan en la misma parroquia política. Al respecto, el panzer en tiempos de Lagos, no titubea en recordar los tiempos donde palabras sacaban más palabras, en una suerte de espiral sin fin que nos habrían conducido al fatídico golpe del 73. Si bien tiene razón José Miguel en recordarnos la necesidad de mantener la cordura, no perder la capacidad para relacionarnos, no nos perdamos, no emborrachemos la perdiz. Ya perdimos la inocencia.

Los millones de dólares que vemos circular del mundo de los negocios al mundo de la política no tienen nada de inocentes. No estamos hablando de blancas palomas que actúan por amor a Cristo, sin pedir nada a cambio. Pepe Mujica, quien fuera presidente de Uruguay sostuvo que quien se dedica a los negocios, que no se meta en política: A ello agregaría que quien se mete en política que se olvide de los negocios; de lo contrario el maridaje se torna turbio, por decir lo menos.

Pues bien, lo que estamos viendo hoy es la podredumbre que produce la estrecha vinculación que se observa entre no pocos hombres de negocios y no pocos políticos. Ese es el tema. El país observa, estupefacto, lo que cuesta ganarse los porotos, llegar a fin de mes a punta de endeudamientos, mientras ven pasar montos millonarios entre quienes debieran ser modelos de probidad.

No metamos a todos los políticos ni a todos los empresarios en el mismo saco, pero desafortunadamente no son pocos los nombres que saltan al ruedo. La política y los negocios pueden y deben ser actividades nobles, de servicio al prójimo. Desafortunadamente, en los últimos tiempos, no solo en Chile, sino que en muchos países, existen políticos y empresarios que las han emporcado. Aislarlos, denunciarlos y condenarlos es tarea de todos. Mientras el dinero condicione el comportamiento de la política, la democracia no será tal, sino que un mero disfraz. De lo contrario, la sumisión y lealtad canina de unos a merced de otros seguirán a la orden del día.

enero 28, 2016

Desde la plaza Cataluña

Del aeropuerto de Barcelona, un bus me dejó en la plaza Cataluña. El día estaba asoleado, no parecía invierno a pesar de estar en pleno invierno. Clima agradable, temperado. La plaza llena de gente, pero sobretodo, de palomas. Hice un alto para conversar con las palomas a fin de entregarles los saludos y mejores recuerdos de un amigo catalán que cuando niño iba los domingos a darles migas de pan. Este niño, a corta edad tuvo que dejar su país, para recalar en Arica luego pasar por varios países. Desde entonces vive en Chile, ahora en Santiago, pero la tierra, la infancia, siempre tira, particularmente cuando uno se va por voluntad de terceros, o de las circunstancias. Los inmigrantes de ayer, hoy y siempre.

Europa vive momentos complejos, con sentimientos encontrados, entre unos y otros, y no pocas veces, en cada uno de ellos. El flujo migratorio proveniente de África está superando todo pronóstico, desafiando con ello la apertura, la tolerancia y todo un conjunto de valores que se han ido desarrollando desde el término de la segunda guerra mundial. El nacionalismo está al acecho.

Mientras tanto, en Chile el ambiente político se crispa como consecuencia de la aspiración de no pocos por anular una ley de pesca y la podredumbre que ronda en torno a los casos PENTA, SQM, CAVAL, CMPC, CORPESCA y las colusiones de las farmacias, los pollos, los papeles. Casos y colusiones que arrastran consigo a lustrosos apellidos, así como a otros no tan lustrosos.

En España, las cosas no son tan diferentes. El duopolio PP y PSOE, arrastrado por corruptelas que han salpicado particularmente al PP, la derecha española, está siendo jaqueado por nuevas fuerzas políticas. Algunas de ellas, realmente nuevas, y otras no tanto, que irrumpieron con fuerza en las últimas elecciones. La actual dispersión en el ámbito político español está dificultando la conformación del gobierno. Rajoy, arrastra consigo la corrupción de su partido, el PP, que para alcanzar el gobierno tuvo que zafarse del franquismo, al menos en el discurso. El PSOE, se encuentra debilitado por la aparición, desde la izquierda, de PODEMOS, una fuerza política liderada por Pablo Iglesias. Es así como tanto el PP como el PSOE han perdido millones de votos. Hoy son 4 los partidos que concentran más del 80% de los votos, pero ninguno por sí solo posee la mayoría absoluta en el parlamento para gobernar, no visualizándose ninguna alianza capaz de proveer un gobierno estable, duradero. El PP aspira un acuerdo con el PSOE, al estilo de la gran coalición alemana, pero el PSOE se resiste a ello porque importantes sectores en su interior lo visualizan como una alianza espúrea. Son los mismos sectores que le encuentran más sentido a una alianza con PODEMOS.

En caso de persistir el actual estado de cosas, muy posiblemente se tenga que disolver el congreso y llamar nuevamente a elecciones. Esta opción no es vista con mucho interés porque se presume que el cuadro que emerja no sea muy distinto al que se tiene ahora. En fin, el término del bipartidismo trae consigo ebullición cuya duración es difícil de prever.

Me he extendido en torno a esta temática porque visualizo que lo que está viviendo España se asemeja, no poco, a lo que Chile podría vivir próximamente. Sin duda que la multiplicidad de partidos dificulta la conformación de coaliciones estables capaces de dar gobierno.

enero 20, 2016

Después de Sampaoli ¿qué?

Como si de una telenovela se tratara, a medio año de haber obtenido la copa América, la crisis dirigencial del futbol chileno terminó con la salida de Sampaoli, el entrenador más exitoso de la historia. Todo esto mientras una nube proveniente de un vertedero cubría gran parte de la capital del reino. Simultáneamente, los poderes en la sombra desplegaban toda clase de acciones conducentes a evitar la anulación de la ley de pesca, así como reducir la reforma laboral a su más mínima expresión. Como broche de oro, como si el almanaque no estuviese de por sí entretenido, la nuera que obedece al nombre de Natalia sigue dando jugo.

¿Qué tienen en común todos estos hechos? Sus protagonistas conforman la casta que nos gobierna, que orientan nuestras conductas, definen lo que es bueno para el país, sin arrugarse siquiera. Son quienes diariamente cantan loas al libremercadismo, a la competencia, al crecimiento, al desarrollo. Son quienes piensan que sin ellos estaríamos en la época de las cavernas.

Afortunadamente, a pesar de ellos, el país sigue andando, no se encuentra paralizado, lo que demuestra el desfase existente entre esta casta, estas élites y el resto del país que sigue trabajando y pateando piedras como siempre.

Se ha querido presentar la salida de Sampaoli como si fuese una decisión de él, que abandona a una selección que ha sido la primera en coronarse campeón de América en la historia del futbol chileno. Los mismos hinchas que lo endiosaban ahora lo denostan sin misericordia.

Ojo, que no es el primero que se nos va! Ya se nos fue el loco Bielsa, quien estaba haciendo un trabajo de relojería a nivel nacional. Al igual que ahora, un cambio dirigencial motivó su salida. En su momento el loco lo dijo con todas sus letras: con estos dirigentes no trabajo, y se fue. Dirigentes que sacaron a Mayne Nichels y pusieron a Segovia, para después poner a Jadue; dirigentes que “pareciera” que no sabían a quienes ponían. Por favor! Todo quedó al desnudo, no acá en Chile, sino que afuera. Los billetes corrían por debajo de la mesa a tajo y destajo. Finalmente la olla se destapó.

Y ahora estamos con una selección chilena que está quinta en el ranking de la FIFA, próximo a dos encuentras por las eliminatorias, y una ANFP buscando entrenador con poca plata. La que había se esfumó.

Si uno mira los nombres de los dirigentes no puede menos que pensar que acá estamos ante una suerte de juego de sillas musicales donde, desde hace décadas, siempre aparecen los mismos. Y cuando no son ellos, como si salieran de la manga, surgen nombres del mundo político a quienes uno nunca había visto en el mundo del futbol. En la Universidad Católica, ahí estuvo Jaime Estévez y ahora Luis Larraín; en la Universidad de Chile, Yuraczec y Valdés; en Colo Colo, Gabriel Ruiz Tagle, conspicuo integrante del gobierno de Piñera, y fuertemente comprometido en la colusión del confort. Los viejos tercios dirigenciales se replegaron a clubes de menor cuantía, como es el caso de Ricardo Abumohor y Miguel Nasur, dos históricos en estas lides. Y si no son ellos son personajes que manejan sus buenas fortunas, como es el caso de los actuales presidentes de la Universidad de Chile y de Colo Colo.

Abruma tanto desinterés, tanto sacrificio por parte de una casta convencida que sin ellos nos venimos abajo. La misma casta dueña del vertedero responsable de la nube que ellos mismos osan de calificar como no tóxica y que han incumplido una y otra vez las laxas normas ambientales imperantes; la misma casta que logró para sí una ley de pesca en tiempos de Longueira mediante artes non sanctas. Ahí están los inocentes pagos de las pesqueras a algunos honorables que creíamos que nos representaban en el parlamento.

Y después nos queremos comprar el cuento que Sampaoli se fue porque no quería pagar su salida. Lo que hay que preguntarse es ¿porqué de la noche a la mañana Sampaoli no quiso seguir trabajando con nosotros a pesar de lo bien que le iba?

enero 15, 2016

Desde Arica

Invitado por la Universidad de Tarapacá, y en el marco de una reunión del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH), tuve el privilegio de presentar en Arica un libro en torno al universidad en nuestro país, escrito por académicos de distintas universidades regionales. La iniciativa de escribir el libro nació en Talca y esta es la cuarta presentación. Las anteriores fueron en Santiago, Talca y Temuco. Las próximas están programadas en Valdivia y Valparaíso.

Esta iniciativa nace fruto de la inquietud por hacer oír la voz de la provincia, de la base académica, cuando por lo general solo se escucha la de Santiago o de autoridades. El libro, apunta a romper con ello y su objetivo no es otro que el de expresarnos, conversar, exponer puntos de vista, lo que pensamos, influir.

El libro sale en un momento muy especial: en términos tenísticos, en una suerte de punto de quiebre en materia de educación, educación superior en particular. Vivimos tiempos en que se intenta cambiar un paradigma impuesto hace ya más de 30 años en tiempos del innombrable.

Es una voz desde las provincias, cuyos capítulos abordan, directa o indirectamente, entre otros, desde distintas perspectivas la relación entre la movilidad social, el desarrollo regional, y la educación pública.

En Chile, al igual que en otros países, están quienes defienden la educación pública como el motor que empuja, favorece, promueve la movilidad, la integración y el desarrollo regional; por otro lado, están quienes se centran en que lo verdaderamente importante es la existencia de una educación de calidad, obviando su dependencia de la capacidad de pago de sus beneficiarios.

Al respecto quizá sea interesante seguir algunas pistas a partir de datos del Banco Mundial que nos señalan que países como Finlandia, Suecia y Noruega cuentan con altas tasas de movilidad social; en el otro extremo, con bajas tasas de movilidad social, están el Reino Unido y EEUU. En los primeros la educación pública brilla por su calidad y solidez no obstante su carácter gratuito; en los segundos, por su elitismo, basados en la capacidad de pago para disponer de una educación de calidad. Esto nos dice que el sueño del ascenso social, de la igualdad de oportunidades por medio de la educación es más probable si nos vamos a vivir a Finlandia, Suecia, Noruega antes que a EEUU o el Reino Unido.

Por el contrario, si lo que nos interesa es una formación de alta calidad de las élites, y otra para disponer de la mano de obra que el país requiere, más vale que nos vayamos a EEUU o el Reino Unido. En consecuencia, la pregunta que tenemos que hacernos, si aspiramos a mayores niveles de desarrollo, es ¿qué queremos ser? ¿a quiénes queremos asemejarnos?

Esto es lo que está en juego en este minuto a partir de la reforma a la educación que se quiere gestar en un contexto en el que la universidad pública chilena parece haber sido capturada por el mercado, abandonando su rol de institución de pensar críticamente la sociedad en que se inserta, perdiendo así su esencia. El libro en comento, titulado LA UNIVERSIDAD EN CHILE: PRESENTE Y FUTURO. Reflexiones desde la provincia, busca contribuir al rescate de esa esencia.

enero 08, 2016

Qué se vislumbra para el 2016

Ya se inició el 2016 sin que nos hagamos mayores expectativas respecto de lo que viene. Ello se explica porque día tras día asoman nuevos hechos, escándalos, como para agarrarnos la cabeza en forma permanente. Ojalá no dejáramos de sorprendernos, porque el día que ello ocurra, sería el día que nos acostumbramos a convivir con los abusos, las colusiones y todo aquello que nos rebaja como personas.

La dignidad exige poner coto a hechos repudiables, vengan de donde vengan, sobre todo cuando provienen de las élites, de la casta que se cree dueña del país, de nuestros destinos. Esta casta que cree haber descubierto como salida a sus desvaríos, relatos o cuentos inverosímiles basados en que no sabían nada, o que nadie les dijo.

Pareciera que viviéramos tiempos de caraduras o caras de palo, que delatan una crisis ético-moral, no del país, sino que de la casta, de las élites, de los apellidos ilustres, de las familias empingorrotadas, con riquezas heredadas, y otras no tanto, que han hecho fortuna con malas artes, que creen que el dinero todo lo compra. Ejemplos tenemos por doquier, en el plano político, como empresarial, civil como militar, deportivo como religioso.

La pregunta del millón es: ¿tenemos remedio? Sí, tenemos remedio, y me atrevo a sostener que ese remedio consiste, primero, en no perder nuestra capacidad de asombro ante hechos inmorales por más legales que sean y no sean constitutivos de delitos. En esta fase estamos.

Segundo, en pasar a una fase de denuncia, de no dejar pasar gatos por liebres. La tesis del caiga quien caiga ya cayó en el descrédito, porque los de arriba, no caen, son duros de matar, y si caen lo hacen sobre sillones bien mullidos. Entre otros, ahí están Jovino, Ena, Ponce Lerou, Natalia. Meo riéndose de los peces de colores. Los mismos que quieren mano dura con los de abajo, que ponen el grito en el cielo por la seguridad o la gratuidad universal en educación.

Tercero, cuando se trata de votar por quienes nos representen en las distintas instancias, políticas, deportivas, vecinales, sociales, decidir racionalmente, sin dejarnos llevar por el marketing, la publicidad. Hoy por hoy, quien mete más plata en una campaña suele llevar las de ganar. De otro modo como explicar que por más barrabasadas que hagan quienes elegimos, tienden a ser reelectos. Eso es una responsabilidad nuestra que no podemos eludir.

El filtro para esto último, decidir bien, no es otra cosa que disponer de una buena educación, amplia, abierta, que no solo nos llene la cabeza de conocimientos que pronto se tornarán obsoletos, sino que nos provea capacidad para comprender, analizar, discernir, evaluar, sintetizar y crear.

Se trata de un cambio complejo que nos tomará décadas, pero es un cambio insoslayable si queremos que dejen de vernos las canillas. Mi aspiración es que en el 2016 vayamos en esta dirección por el bien de todos, tanto de los de arriba como de los de abajo.

enero 03, 2016

2015: El año del hijo pródigo

En un recuento del año que se fue, a nivel nacional, quien se lleva las palmas de punta a cabo, de principio a fin, la guinda de la torta, qué duda cabe, sería el hijo pródigo. Cuando el gobierno de la Nueva Mayoría parecía asentarse, sacando adelante reformas cruciales, y la oposición estaba en las cuerdas con el caso PENTA que salpicó, embarró a la UDI, salta por los aires en caso CAVAL. Sin querer queriendo, el caso PENTA pasa a segundo plano. El protagonismo de Ena von Baer, Moreira y Jovino es desplazado por el hijo pródigo, copando las portadas de los medios de comunicación.

Como si de una teleserie se tratara, de entrega por capítulos, luego viene el caso SOQUIMICH, cuyo gerente puesto en órbita por el yerno del innombrable, se puso a financiar campañas políticas a diestra y siniestra. Con eso, la derecha logró que pocos se libraran de estar involucrados.

Y nosotros, los ciudadanos de a pie, venimos a constatar que los personajes por quienes votamos para que nos representen, corren el alto riesgo de ser capturados por quienes les financian, y por tanto, que a la hora de la verdad, a la hora de aprobar las leyes, éstas tiendan a favorecer a las empresas que financian las campañas de los legisladores.

Este ha sido el año en el que saltaron por los aires tanto políticos, como empresarios, militares, curas y dirigentes deportivos, a quienes creíamos inocentes y dulces palomas, como para confiarles los destinos de la nación, la producción de bienes y servicios, la seguridad del país, el futbol nacional y nuestras almas pecadoras.

El 2015 se remató con dos broches de oro. Uno, las declaraciones del hijo pródigo inculpando a terceros, y particularmente al hijo político de Michelle, de sus propias culpas; dos, la espectacular salida “a vacacionar” del quien fuera el presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) adobada por un contrato en las sombras con el cuerpo técnico y pagos en paraísos fiscales. Será difícil encontrar otro año donde las élites nos ofrezcan tanto condimento mientras el estado llano sigue pateando piedras. Formulemos votos para que el 2016 nos traiga un feliz final y unas dosis de cordura para que los de arriba dejen de abusar con los de abajo, aspiración que vale tanto para quienes vivimos en Chile, en el mundo global, como en la quebrada del ají.