noviembre 16, 2025

El problema de la vivienda

Foto de Breno Assis en Unsplash

Vinieron a vernos a San Vicente de la Barquera, mi primo Carlos con su señora, y dentro de las múltiples conversaciones salió el tema de la crisis de vivienda que se está viviendo en España.  Crisis que no se limita a España dado que también se vive en Francia y en Alemania, por mencionar tan solo un par de países europeos. Se trata de una crisis mundial, que afecta a América Latina, a África, etc. Y los más afectados no solo son los más pobres, quienes viven en crisis permanente, sino que a los más jóvenes. La vivienda se ha vuelto un bien inaccesible para el grueso de ellos.

Todo esto lo conversábamos mientras caminábamos hacia el faro de San Vicente de la Barquera mientras veíamos casas y edificios con sus pisos con las persianas abajo, desocupadas. Recordé un viaje familiar, con mi señora e hijos, yendo en un coche alquilado desde Lisboa a Porto, hace ya casi 20 años, en Coimbra, me tocó ver un grafiti muy decidor, muy gráfico, que invitaba a la reflexión: “Tanta casa sin gente, y tanta gente sin casa”.

En las grandes ciudades el tema se complica por los okupas y los inokupas. Los primeros son quienes, viendo un piso, apartamento o casa desocupada, se las arreglan para entrar en ella, y ocuparla; los segundos, son quienes ocupan la vivienda en virtud de un contrato de arriendo, pero que han dejado de pagar el canon mensual convenido en el contrato. Según lo que me informó mi primo, la legislación sería tal, que es imposible desalojar a los inquilinos.

Mi tesis es que esto no puede ser, que algo está fallando. Mi pensamiento giró en torno a la necesidad de facilitar la compra de viviendas por parte de quienes no la tienen, ya sea vía subsidios a empresas constructoras y/o a familias demandantes, facilidades crediticias a potenciales compradores, y desalentando la compra de segundas viviendas, elevando fuertemente los impuestos a pagar, en estos casos, por contribución de bienes raíces (CBR en Chile) o impuesto sobre bienes inmuebles (IBI en España).

Por otra parte, hay todo un tema de distribución en el tiempo y en el espacio geográfico. En el tiempo, porque hay viviendas desocupadas gran parte del tiempo, que solo son ocupadas en el verano, feriados, o fines de semana. Y en el espacio geográfico, la crisis de vivienda se vive intensamente en las grandes urbes, y al mismo tiempo se habla de la España vaciada, particularmente las del interior, cuyos pueblos están viendo reducido fuertemente su número de habitantes dado que el trabajo tiende a concentrarse en las ciudades. Nada nuevo bajo el sol: el despoblamiento del campo que no ha logrado ser amortiguado por la virtualización del trabajo que ya no exige presencialidad al 100%.

Cuando conversaba con mi primo su objeción se centraba en que limitar la compra de una segunda vivienda vía aumento del CBR o IBI, no correspondía porque se trataba de una inversión fruto de ahorros obtenidos a punta de trabajo. Y acá entramos en tierras pantanosas porque, a mi juicio, no siempre tus ahorros son fruto de trabajo, y porque no todos quienes trabajan están en condiciones de ahorrar.

Confieso que me cuesta comprarme la tesis de que “a las personas que les va bien” es porque son personas de trabajo, de esfuerzo, en tanto que “a quienes les va mal” es porque no se esfuerzan, no trabajan, son flojos.

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