mayo 31, 2012

Gabinete de campaña

A la luz de lo que se observa en los medios de comunicación muchos creerían que estamos ad portas de una elección presidencial. Lo curioso es que no es así, puesto que ella tendrá lugar a fines del próximo año. Lo que sí tendremos en los próximos meses es una elección municipal de alcaldes y concejales.

En realidad no solo en los medios de comunicación es donde se presentan los distintos pasos que unos y otros están dando, sino que el propio gobierno es el que estaría agitando el pandero.

Las causas de ello no son difíciles de desentrañar. La baja adhesión que despierta el gobierno constituye un fuerte aliciente para dejar de lado el presente y echarle una mirada a lo que viene. Lo curioso es que este espíritu parece haberse apoderado también del propio gobierno, que en lugar de centrarse en gobernar, ocupa una significativa cantidad de su tiempo y energía en asegurarse que su sucesor no sea alguien de las fuerzas opositoras. Una suerte de fuga hacia delante, con todo un equipo en campaña.

Este equipo, que en otros tiempos no muy remotos sería calificado como una grosera intervención electoral con recursos estatales, es muy ilustrativo de los tiempos que corren. Conformado por personeros del más alto nivel, cumplen roles específicos, ocasionalmente intercambiables. A modo de ejemplo en este equipo se cuenta con un estafeta del más alto nivel, que tiene la modestia de asumir un rol dual pocas veces visto en la historia de este país. Por un lado es precandidato de las huestes gubernamentales, y por otro, estafeta, que viaja a la isla Juan Fernández, recoge un pendrive de parte del alcalde del lugar, para entregárselo a un diputado de su partido (UDI) frente a las cámaras, de modo que todo el país tome conocimiento del importante rol que está jugando en este minuto histórico. Este precandidato, simultáneamente se involucra en un tema tan trascendental como lo son los baños y estacionamientos en los grandes centros comerciales, las catedrales del consumo, mal llamados malls. Por lo mismo se enfrasca en una disputa con un medio de comunicación nacional sobre si tuvo o no una conversación con un senador de su propio partido.

Por otro lado, una ministra en plena faena gubernativa, con desbordante entusiasmo, sin morderse la lengua, proclama a otro ministro, que construyó su fama como un exitoso rescatista siempre sonriente (ERSS), como su candidato presidencial predilecto, aún cuando su partido (UDI) le ha rogado encarecidamente, de la boca para afuera, que no adelante la campaña presidencial, dado que en su minuto abordará el tema. El propio presidente Piñera, sin querer queriendo, para el 21 de mayo le regala a ERSS un caramelo, el puente de Chacao, un caramelo con letra chica porque nadie se atreve a asegurar que efectivamente habrá puente. Caramelo que el ministro-rescatista recibe con una sonrisa de oreja a oreja.

Ya tenemos entonces, un equipo con una jefa de campaña, un estafeta y un rescatista a los cuales debiésemos agregar a otro rescatista, más serio, circunspecto, Andrés, quienes se encargan de desplazarse a las zonas que las circunstancias aconsejen, esto es, a apagar incendios.
Más preocupados de la alta adhesión que despierta Michelle que de gobernar propiamente tal, las consecuencias no pueden ser otras que las que observamos a diario: conflictos que no son abordados ni resueltos oportunamente, que solo se resuelven frente a hechos consumados. La planta de Pelequén solo se cerró después que para la semana santa la población cortara la carretera; lo mismo que en Freirina y tantos otros lugares.

En síntesis, no hay capacidad de anticipación a los conflictos; estamos ante un gobierno reactivo antes que proactivo. Esto, a pesar de ser el “gobierno de los mejores”, de “la nueva forma de gobernar”.

mayo 23, 2012

La no gratuidad en la educación

Frente a la demanda estudiantil por una educación gratuita han surgido distintas voces, desde los más diversos sectores, afirmando que no corresponde por ser injusta, regresiva. El énfasis es puesto en el absurdo que quienes tienen para pagar su educación reciben educación gratuita y que la sociedad sea la que les financie su educación.

Esto se complementa con una mirada de la educación como un bien de consumo, como un bien transable en el mercado, antes que como un derecho de todos y todas a una educación decente. En estos términos, la lógica dominante en las altas esferas, suena impecable, razonable, justo. Así hemos llegado a la realidad actual, una educación de mercado, donde los económicamente poderosos pagan por su educación y los pobres son subsidiados por el Estado con becas o con créditos a tasas de interés blandos. El resultado es lo que tenemos, una educación altamente segregada, de desigual calidad para unos y para otros; una educación que es financiada mayormente por las familias, dado que el Estado se ha retraido.

Hoy, Chile es un país que se destaca en el concierto mundial por tener uno de los sectores más privatizados, tanto en su provisión, en su matrícula, como en su financiamiento. En su provisión, porque la inmensa mayoría de los establecimientos educacionales existentes en el país son privados; en su matrícula, porque tanto en los niveles básico, medio y superior, la matrícula es esencialmente privada; y en su financiamiento, porque la carga financiera la soportan mayormente las familias antes que el Estado.

Frente a esta realidad de creciente privatización desde los 80, se esperaría, siguiendo la lógica neoliberal, promercadista, un incremento en la calidad de la educación. Desafortunadamente, entre el malestar ciudadano, destaca aquel asociado a la mala calidad de la educación y que se expresa en los bajos niveles de comprender lo que se lee y de capacidad de razonar y discernir de quienes egresan de la enseñanza básica y media, así como de las elevadas tasas de deserción en la educación superior.

Como la educación es un negocio como cualquier otro, lo que importa, es matricular porque con la matrícula llegan los recursos. Sin pudor alguno se abren carreras, se incrementan vacantes con independencia de las capacidades de quienes ingresan. Lo importante es que con sus matrículas, se tienen ingresos. esta asociación solo es posible gracias a que la educación no es gratuita, porque si ella fuese gratuita, otro gallo cantaría, otro racional guiaría la apertura de establecimientos educacionales, de carreras, de vacantes.

Por último, cabe agregar que no es posible omitir que tras la oposición de las élites a la gratuidad de su educación no obedece a su altruismo, sino que a poderosas razones mercantiles. Esas élites son las dueñas de los establecimientos educacionales y de las universidades que lucran. Las utilidades que les reportan, que no es otra cosa que el trasvasije de recursos financieros de los de abajo y del Estado a sus bolsillos, superan con creces los eventuales costos que les reportaría educar a sus hijos.

En síntesis, a los poderosos, que no constituyen más del 1% de la población, les sale más a cuenta pagar por la educación que renunciar al pingüe negocio educacional.

mayo 18, 2012

El negocio educacional

El modelo educacional chileno, fraguado entre cuatro paredes a fines de los años 70 e implementado desde el 81, en tiempos del innombrable, tiene al lucro como su catalizador. Esto significa que el modelo imperante se sustenta en él. Sin lucro, el modelo se cae, razón por la cual no se ha tocado ni se toca, por más que se reclame contra el lucro y se procure poner el foco en otros componentes, como lo es la calidad de la educación que reciben nuestros estudiantes.

La relevancia del lucro se explica porque sin él, el negocio educacional se va a las pailas. El fundamento del lucro en la educación reside en una visión de ésta como un bien de consumo. Esta concepción es la que ha dominado la escena nacional desde hace ya más de 30 años, no solo en el sector educacional, sino que también en otros sectores en los que el Estado siempre ha tenido una fuerte injerencia, tanto en su provisión como en su financiamiento. La incursión del Estado, en educación y salud, sus servicios no son clásicos bienes de consumo, ya que sus beneficios van más allá de las personas que los reciben.

Si hoy hiciéramos un balance respecto de los resultados de la reducción del Estado y la incursión de privados en educación, salud y previsión, el panorama es desolador, a la luz del malestar ciudadano, tanto en nuestro país como en otros que han recorrido similares senderos.

Podría discutirse ad infinitum si acaso los niveles de masificación y de calidad de los servicios educacionales serían mayores o menores si hubiésemos contado con otro modelo no basado en la privatización espoleada por el afán de lucro. No obstante esta discusión, dependiente del ojo con que miramos la realidad, es muy probable que convengamos que lo que tenemos es segrega, que el modelo imperante no hace sino reproducir, profundizar, agudizar, las lacerantes desigualdades existentes en nuestra sociedad.

La sociedad chilena identifica a la educación de sus hijos como el trampolín para su progreso, su ascenso social, salir de la pobreza, expectativa válida que se ve defraudada cuando la educación no cumple su propósito ya sea por su mala calidad y/o por su alto costo. Cuando esto ocurre, lo mínimo que produce es irritación.

El alto costo de la educación en Chile, el más alto a nivel mundial en relación a nuestro ingreso per cápita, y que es financiado en su mayor parte por las familias, ha generado un nivel de endeudamiento sin parangón que la estatización del CAE amortigua, pero no elimina. Y los que se endeudan no son los más ricos, sino que los más pobres, muchos de los cuales ni siquiera logran terminar sus estudios. Esto es, salen del sistema educacional sin haber terminado sus estudios y endeudados mientras los establecimientos educacionales, particularmente los de educación superior privada, hacen su pingüe negocio. Y los dueños de ésta no son justamente los más pobres, sino que por el contrario, constituyen el 1% de los chilenos de mayores ingresos.

En consecuencia, la no gratuidad de la educación en Chile, fuertemente vinculada al lucro, representa una política regresiva, a diferencia de lo que sostienen autoridades gubernamentales, porque a lo largo de estas últimas décadas, ha producido un trasvasije de recursos desde sectores de menores ingresos a los de mayores ingresos.

mayo 11, 2012

La carrera presidencial desatada

La última encuesta CEP, cuyos resultados se han dado a conocer estos días, digan lo que digan los distintos actores,  revelan que la carrera presidencial ya se desató. En efecto, esta realidad que se palpa, parece inevitable cuando se está ante un gobierno cuya popularidad está por los suelos, al igual que la coalición opositora, y una decena de candidatos en carrera pidiendo que las cámaras los enfoquen y hablen de ellos.

A poco menos de 2 años del término de este gobierno, la mitad de su período, cualquiera diría que la incertidumbre se instaló en la opinión pública. Sin embargo, los resultados de la encuesta parecen decir otra cosa, razón por la cual en ciertos círculos, más que incertidumbre, reina una certidumbre acompañada de fuertes dosis de nerviosismo.

Ello, porque hay una candidata que cuenta con un respaldo fuera de todo cálculo. Que más de la mitad quiera que Michelle sea la próxima presidenta, muy por encima, de su más cercano y probable contendor, Laurence, representa un golpe a la cátedra que tendrá a la clase política marcando ocupado por mucho tiempo.

Todo esto en circunstancias que Michelle no hace campaña, se encuentra ausente, ocupando un alto cargo a nivel internacional, tampoco habla, mientras los múltiples candidatos corren denonadamente buscando marcar en las encuestas. Esfuerzos que a la fecha se visualizan como estériles.
Que solo un 7% de los encuestados quiera que Laurence sea el próximo presidente, considerando la visibilidad mediática que tiene desde el cargo que ostenta, debe resultar decepcionante para las esferas oficialistas, al igual que los escuálidos porcentajes alcanzados por los otros candidatos –Allamand y Longueira-.  

En la oposición, las menciones a Orrego, Rincón, Gómez, Velasco y el MEO son tan escuálidas que si las cifras se repiten en una próxima encuesta, lo que es muy probable que ocurra, debieran pensar en dar un paso al costado, o si no lo hacen, a dar origen a una gran primaria opositora. Del mismo modo, para no quedarse atrás, la alianza de gobierno debiera convocar a una primaria entre sus candidatos. Sin embargo, si las cifras de la encuesta se mantienen en el tiempo, sabiéndose derrotados, es más que probable que la UDI y RN le den el pase a Laurence, y reservando a sus máximos exponentes para otra ocasión.

Los resultados de la encuesta constituyen una muy buena noticia para la oposición porque la ordena e invita a centrarse en la propuesta, en el proyecto de país que la ciudadanía reclama. Para el gobierno es una mala noticia porque lo desordena. Que a más de 2 años de andadura, estando convencidos que están gobernando con los mejores, que la fiesta de los delincuentes se acabó, que estamos ante un gobierno de excelencia, tienen que estar agarrándose la cabeza al ver que sus ministros estrella marquen tan poco en las encuestas.

Como dijera un avezado sociólogo curtido en estas lides, en referencia a los resultados de las encuestas, la ciudadanía pareciera estar diciendo que “Mientras más conozco a Piñera, más quiero a Michelle”.

mayo 02, 2012

A la conquista del voto xenófobo

Las elecciones presidenciales del domingo en Francia cobran especial relevancia porque hay muchos elementos en juego. Entre ellos, un freno o un impulso al neoliberalismo, a la visión del mercado como la solución de todos los males, y del Estado como promotor de éstos; un freno o un impulso a la xenofobia que se asoma por Europa como estrategia para encarar las dificultades económico-sociales que enfrenta.

La primera vuelta fue apretada, con los dos contendores –Sarkozi y Hollande- ambos con menos del 30% de los votos pasaron a la segunda vuelta sin que ninguno de los dos se lograra imponer con claridad. Si hubiese que hablar de un triunfador en esa primera vuelta, ésa fueron los extremistas de lado y lado, pero sobretodo, la extrema derecha francesa encabezada por Marine, hija de Jean Marie Le Pen, fundador del Frente Nacional. Un tercio del electorado francés se ha vuelto extremista.

Las razones de esta polarización, de la pérdida de peso electoral de las fuerzas moderadas, tienen su origen en la incapacidad de la clase política tradicional para encarar el deterioro de la situación socioeconómica que vive Francia, y Europa en general, y la tentación por el camino fácil: la xenofobia, el chauvinismo.

En tiempos de bienestar, Europa atrajo oleadas de inmigrantes desde los más diversos rincones del mundo, muchos de los cuales, en sus países de origen no solo no tenían oportunidades, sino que no tenían destino acosados por el hambre o las guerras. Otros inmigrantes, tan solo regresaron a tierras desde donde sus antepasados habían escapado de guerras mundiales o de existencias también sin destino.
Hoy, en tiempos de malestar, el discurso de la ultraderecha se vuelve xenófobo. Francia tiene en su seno, una fortísima población inmigrante, procedente en lo fundamental de aquellos países que en su tiempo fueron colonias francesas. La mirada ultraderechista, ahora centra su odio en los inmigrantes, visualizándolos como una amenaza y responsabilizándolos de las dificultades actuales. Nada nuevo bajo el sol. Nada más fácil que poner el foco en las minorías.

Europa está en una encrucijada, y dentro de ella, Francia en particular. La tentación de los candidatos para la segunda vuelta, es atraer estos votos de los sectores extremos que creen que la solución al malestar pasa por eliminar, expulsar, discriminar. Francia, como país cuna de la revolución francesa, de la libertad, igualdad y fraternidad, tiene que ser capaz de resistir esta tentación. Sarkozi es el más tentado a hacerlo, olvidando que él mismo es hijo de inmigrantes. Al fin y al cabo ¿quién no es inmigrante?

Para esta segunda vuelta, Marine afirmó que votará en blanco, dejando en libertad de acción a sus seguidores, revelando con ello que su propósito es infligir una dura derrota a Sarkozi para alzarse como líder opositora y guardarse para la próxima elección presidencial.

abril 26, 2012

La estatización del CAE

No sin sorpresa se recibió el anuncio de la estatización del Crédito con Aval del Estado (CAE) por parte del gobierno. Si bien falta conocer su letra chica y el proyecto propiamente tal, porque al momento de escribir estas líneas, no es sino un anuncio más.

La sorpresa surge porque se trata de un esquema de financiamiento basado en la banca privada creado bajo un gobierno de la Concertación, cuando era liderado por un socialista, el presidente Lagos, para extender el acceso al crédito a quienes ingresan a universidades privadas. En esos tiempos la creación de una agencia estatal para estos efectos, era rechazado ipso facto por la derecha opositora. Dado el alto riesgo que este crédito encierra –por la alta incertidumbre de su devolución dada la alta deserción existente-, necesariamente el Estado tendría que avalar los créditos concedidos por la banca privada, puesto que de otro modo no se habría involucrado.

Hoy, luego de un año 2011 plagado de movilizaciones estudiantiles, con un gobierno de derecha encabezado por Piñera, para sortear las crecientes dificultades que encuentra a su paso, adopta decisiones que van a contrapelo de lo que su propia doctrina le ordena. No deja de ser una contradicción que esté estatizando un crédito para financiar un bien de consumo, como el propio Piñera definió a la educación. Por eso hay una derecha que está incómoda, molesta, la derecha doctrinaria.

Si bien el objetivo explícito del anuncio es el de rebajar el costo del crédito que reciben los estudiantes de la educación superior, el objetivo implícito es posicionar mejor al gobierno de cara a las elecciones municipales y debilitar las demandas estudiantiles. El éxito de la convocatoria a movilizarse de la CONFECH en la semana, la que superó toda expectativa, reveló que las demandas estudiantiles siguen gozando de buena salud.

Esto ocurre en un paisito llamado Chile, con el más alto nivel de privatización que se conoce en toda su historia independiente, en todos los sectores, y particularmente en el de la educación superior, concebido, al igual que en todo el sector educacional como un sabroso negocio, a punto tal que ha atraído la atención de consorcios internacionales y abierto el apetito de la banca.

Este anuncio de estatización del crédito se produce en un momento muy significativo caracterizado por un presidente y su gobierno que ya está sufriendo el síndrome del pato cojo, con tres precandidatos presidenciales en su gabinete lanzados a todo galope, y que necesita mostrar algún caramelo a los estudiantes antes que agarren vuelo.

Si bien las movilizaciones del año pasado no parecían mostrar resultados, salvo la impericia gubernativa y la rotación ministerial, por estos días se observan los primeros indicios de que no fueron en vano. Como dijera el actual presidente de la FECH, Gabriel Boric, haber sacado a la banca del mercado de la educación es un éxito. Sin embargo, el mismo Boric señala con claridad que lo que los estudiantes quieren no es cambiar deuda privada por deuda estatal, sino que eliminar la deuda. Para allá apuntan los dardos y difícilmente descansarán hasta no alcanzar el objetivo que se trazaron desde el primer minuto: tener una educación pública, gratuita y de calidad.

La rebelión de las masas parece ser más efectiva y eficiente que de lo que se creía. Así lo revela la multiplicación de focos de protesta que diariamente asoman desde los más diversos sectores que ponen en jaque un estado de derecho bajo la responsabilidad de un gobierno de derecha.

abril 19, 2012

Lo siento mucho

El rey de España fue sorprendido cazando elefantes en Botswana, África. El hecho solo se vino a conocer porque tuvo una caída que le produjo una factura en la cadera que obligó a su traslado a España para ser sometido a una operación quirúrgica. Al salir del quirófano, para sortear la oleada de críticas, declaró: “Lo siento mucho. Me he equivocado. No se volverá a repetir”.

El hecho no tendría mayor trascendencia si se hubiese tratado de cualquier hijo de vecino. Sin embargo, no es este el caso por tratarse de uno de los pocos monarcas que siguen existiendo en el mundo. Un rey cuyo prestigio se forjó al alero de su destacado rol en la transición española desde la dictadura de Franco a la democracia actual y reforzado por su actuación ante el fallido golpe de Tejero en febrero de 1981.

Desafortunadamente, una serie de hechos han minado el prestigio de la familia real española, de los cuales este no es sino la gota que rebalsó el vaso. Primero el yerno acusado de corrupción, luego uno de sus nietos, quien recientemente se disparó accidentalmente el pie la escopeta que tenía en sus manos, y ahora el propio rey cazando elefantes en un safari. En el caso del nieto, se trata de un niño jugando con armas de fuego. Todo esto, en un continente sumido en la hambruna y mientras la economía española se hunde.

El resultado es una monarquía en jaque, cuya existencia en los tiempos actuales viene a ser como una reliquia histórica, una anécdota, turística, resabios de una época dorada que se fue, pero que se resiste a batirse en retirada.

El rey, al declarar que “lo siento mucho; me he equivocado y no volverá a ocurrir”, ha logrado amainar la crítica, sin embargo el hecho dejará huella por ser, lisa y llanamente, impresentable que no logra ocultar el proceso de descomposición en que se encuentra la monarquía en España a quien le llueve sobre mojado. Es como para pensar que los miembros de la monarquía no saben qué hacer con el tiempo y los recursos económicos de que disponen.

Que conste que del safari se supo por casualidad, nada más que porque se facturó, obligando a hacer pública una actividad que estaba catalogada como privada. Participando en una caza de elefantes mientras al mismo tiempo el rey preside honoríficamente, desde 1968, una organización mundial protectora de la naturaleza, como lo es la WWF (World Wide Fund for Nature), organización conservacionista independiente internacional.

Para cualquier persona con dos dedos de frente es claro que ese cargo es incompatible con la matanza de elefantes indefensos. También ha quedado meridianamente clara la ausencia total de ética en el comportamiento del rey. Todo esto mientras en España a los ciudadanos de a pie, común y corrientes, les están dejando sin trabajo o reduciendo sus remuneraciones. Gracias al sacrificio de un elefante, la monarquía española debe tener sus días contados.

abril 13, 2012

Un malestar extendido

Fuera de nuestras fronteras no resulta de fácil comprensión lo que está ocurriendo en nuestro país, en particular, los cada vez más frecuentes conflictos sociales, los que estallan como petardos en los lugares más disímiles. Si no es por aquí, es por allá, y de las más diversas dimensiones.

La última, en Pelequén, con motivo de los malos olores generados por el funcionamiento de una planta de lodo, protesta que se manifestó mediante el corte de la ruta cinco sur en domingo de resurrección, cuando miles de santiaguinos retornaban a la capital del reino, Santiago. La consecuencia fue un taco de 40 kilómetros y una espera de horas, antes que se restaurara el paso.

Pelequén no es sino el último eslabón, a este minuto, de una cadena que, en poco tiempo, se ha extendido de norte a sur: Aysén, Calama, Punta Arenas, son algunos de sus eslabones más notorios.

Esto habla de un malestar que tanto en el exterior como dentro del país, cuesta entender porque durante años, sino décadas, se ha venido vendiendo la imagen de un país modélico, que progresa, ordenado, institucionalizado, que ha encontrado la horma de su zapato, que crece, se desarrolla, que ha aprendido de los errores del pasado, que ha alcanzado un ingreso per cápita por sobre los US$ 15,000, que se vanagloria de estar alcanzando el pleno empleo.

Si bien este malestar se ha venido incubando desde hace tiempo, se puede afirmar que se ha visto exacerbado en estos últimos años, más precisamente, desde el último cambio de gobierno en virtud de dos factores. Uno, las expectativas generadas por la coalición gobernante durante la campaña: en una nueva forma de gobernar, en terminar la fiesta de los delincuentes, en el gobierno de los mejores, en que sabrían cómo hacerlo. Y dos, porque a más de dos años de instalada la coalición UDI-RN encabezada por Piñera, la defraudación es mayúscula.

No se ve una nueva forma de gobernar, a lo más una nueva forma de emborrachar la perdiz; tampoco se ve que la fiesta de los delincuentes haya terminado, sino que por el contrario; tampoco se ve que “los mejores” lo estén haciendo bien, pues de otra manera cuesta explicarse la cantidad de cambios y renuncias que se han producido en tan solo 2 años de gobierno. Las frecuentes y masivas protestas que afloran por doquier, son la mejor prueba de su incapacidad para enfrentar los problemas.

Pero más allá del gobierno, es el propio modelo político, económico y social el que está en jaque. Dentro de él, cualquiera sea el gobierno que lo administre, no parecen encontrarse las soluciones demandadas por la población. El rechazo que concita tanto el gobierno como la Concertación, al tenor de todas las encuestas que se conocen, parecen confirmar lo expuesto. Un rechazo a un modelo sin que se visualice uno de reemplazo, del cual solo se conocen brochazos; un modelo que procure ser más amigable con las personas, con el medio ambiente, que sea capaz de generar comunidad, basado en la colaboración antes que en la competencia, que apele a nuestros mejores sentimientos antes que en nuestro egoísmo.

Complejo, pero apasionante escenario en el que nos encontramos.

abril 05, 2012

Un hito trascendente

Por primera vez en Chile, para una elección de alcaldes, una de las coaliciones políticas, la Concertación de Partidos por la Democracia, decidió seleccionar sus candidaturas en cada una de las comunas, mediante un proceso electoral de primarias abiertas a militantes y simpatizantes. 

Recordemos que en el pasado el tema de las candidaturas a alcalde en cada una de las comunas se abordaba vía negociaciones hasta última hora que dejaba muchos heridos en el camino, muchos de los cuales terminaban por patear el tablero, renunciando a su colectividad, para presentarse por fuera. Esta realidad terminó por debilitar a la coalición, ya sea porque algunos de ellos terminaron triunfando en la elección popular, los menos, o bien, porque la dispersión de votos posibilitó el ascenso a la alcaldía de candidatos de la coalición derechista.

Es un hito trascendente porque constituye un serio esfuerzo por abrirse hacia la comunidad, haciéndola partícipe de un proceso de selección de candidatos que históricamente era resuelto a nivel de cúpulas partidarias. Trascendente también porque demandó un esfuerzo partidario no menor, dado que no existe institucionalidad alguna, y sus resultados son vinculantes, no como consecuencia de la legalidad vigente, sino que por el valor de la palabra empeñada. En este plano la Concertación ha mostrado una capacidad organizativa y de convocatoria que se quisiera la alianza gobernante.

No obstante lo expuesto, no es posible cantar victoria, puesto que para ello se deberán tener a mano los resultados electorales que se obtengan, medidos por el número de alcaldes triunfantes en relación a elecciones pasadas y por el porcentaje de caudal electoral capturado por cada coalición. Resultados que también dependerán de otro factor no menos relevante: la presencia de otras candidaturas distintas a ambas coaliciones por su capacidad para capturar votos suficientes para posibilitar el triunfo de una de las coaliciones en perjuicio de la otra. Son las candidaturas catapilqueras. En consecuencia, está por verse si el mecanismo establecido para escoger entre distintos candidatos que se ha implementado es el más eficiente electoralmente.

Las elecciones municipales que tendrán lugar en octubre del presente año, constituyen la antesala de las elecciones parlamentarias y presidencial del próximo año, y por tanto, son una suerte de prueba de ensayo de lo que viene. Para asegurar su continuidad, el gobierno deberá al menos mantener su cuota de alcaldes y su caudal electoral, así como para la oposición, será crucial incrementar su presencia municipal, ya que la pondría en buen pie para las siguientes contiendas electorales.

Los antecedentes disponibles a este minuto, no permiten vaticinar nada. Si bien el gobierno y la coalición gobernante tienen una persistente mala evaluación por parte de la opinión pública, la Concertación también está siendo mal evaluada. Lo expuesto refleja una desazón ciudadana, un desapego y distanciamiento ciudadano, una desvalorización de la política, como pocas veces se ha visto en nuestra historia republicana, la que se ha caracterizado por una sólida institucionalidad política, la que hoy se encuentra a niveles mínimos. La última encuesta de Adimark no hace sino confirmar esta realidad que no muestra signos de cambio.


marzo 29, 2012

Homofobia en Chile

Daniel Zamudio, de 24 años, hijo de una modesta familia chilena muere después de agonizar durante 24 días, como consecuencia de la violenta y despiadada agresión a la que fue sometido por su condición de homosexual. Lo patearon, le facturaron los huesos, con un vidrio le marcaron la esvástica en el pecho y en la espalda, le cortaron una oreja. Torturado hasta matarlo.

Neonazis con antecedentes penales y de similares conductas en el pasado, serían los responsables y que ya se encuentran detenidos y confesos. Ellos no son sino la consecuencia y expresión de la visión y comportamiento de un sector no poco significativo de la sociedad chilena que se alinea en la derecha.

Un sector para el cual gays y lesbianas no son sino símbolos de degradación de una sociedad en descomposición, de anomalías que es preciso erradicar de cuajo para salvar a la humanidad; es el mismo sector que en tiempos del innombrable calificaba de humanoides a quienes denunciaban supuestas torturas, supuestos desaparecimientos, que la realidad, la dura realidad terminó por confirmar que nada tenían de supuestos, y sí mucho de reales.

El mismo sector que hasta el día de hoy solo atina a otear el horizonte cuando se le recuerdan hechos  que respaldaron, alentaron, omitieron u ocultaron. Hasta el día de hoy, los entonces jóvenes de Chacarillas, hoy diputados o senadores de la derecha, no se arrugan, ni se disculpan, se hacen los locos. Ahora hacen gárgaras frente al asesinato de Zamudio, pero para nadie es un misterio su oposición a una ley de antidiscriminación que por 7 años se encuentra entrampado en el Congreso Nacional. Una ley que solo intenta penalizar la segregación, ya sea por motivos de origen étnico, religioso, ideológico, de género u orientación sexual. Una ley que la derecha rechaza por temor a que abra la puerta al matrimonio homosexual. La misma derecha, tan liberal en materia económica, con plata en el bolsillo, y tan pacata en lo valórico.

Como siempre, la derecha llega atrasada a todas partes. Solo atina cuando el dique de contención ya no aguanta más. Atrasada llegó para la ley de divorcio, la que resistió por décadas, logrando que Chile tuviese el dudoso honor de ser uno de los últimos países, sino el último, en sacarse la careta. Lo mismo está ocurriendo con el tema del aborto y con la discriminación. Si en algo somos campeones mundiales, pareciera que es en materia de discriminación: contra todo lo que huela a diferente, sean estos gays, lesbianas, comunistas, gitanos, mapuches. De allí que la derecha en Chile, en relación a la derecha mundial, se ubique en la ultraderecha, y que al centro político le incomode sobremanera su convivencia con esta derecha más propia de los tiempos de la caverna.

Confiemos que la muerte de Zamudio no sea en vano y que su sacrificio no solo escandalice al país, sino que despierte conciencia de la necesidad de abrir nuestras mentes y corazones, de abrir espacio a la tolerancia, a la aceptación del otro. Erradicar la intolerancia es el gran desafío que tenemos por delante. 

marzo 23, 2012

¿El gobierno de los mejores?

Gobernar democráticamente es uno de los mayores desafíos que ha debido enfrentar la derecha desde que ganó las últimas elecciones presidenciales. Entre quienes conforman el gobierno predominan dirigentes empresariales, dueños de empresas y quienes conforman la élite de este país. Los acostumbrados a mandar. El mayor problema que ha debido enfrentar es justamente que tienden a creer que gobernar es sinónimo de mandar.

A pesar que en la campaña electoral hicieron hincapié en que “sabían cómo hacerlo”,  “en que se habían preparado 20 años para gobernar”, que había asumido “un gobierno de excelencia”, “el gobierno de los mejores”, la verdad es que el aprendizaje lo están haciendo desde el gobierno, a punta de tropezones y porrazos. Los problemas le estallan en la cara sin mayor capacidad de anticipación, y cuando se producen no saben cómo enfrentarlos.

Todo ello agravado por las expectativas generadas con propósitos electorales que están siendo defraudadas. Prueba lo expuesto, que a pesar de la bonanza macroeconómica, del bajo nivel de desempleo, existe un malestar soterrado que se expande peligrosamente en los más diversos sectores y regiones. A nivel sectorial, los resultados de la privatización de la salud, la educación y la previsión dejan mucho que desear y la gente tiene una sensación de impotencia y decepción imposible de soslayar. A nivel regional, Punta Arenas, Aysén, Calama, son algunos botones de muestra que seguramente se extenderán a otras ciudades, entre las que destaca Arica, postergada por décadas, que primero vio impasible como Iquique crecía a su costa, y en la actualidad, como su vecina Tacna, en Perú, se desarrolla a pasos agigantados.

Si bien este malestar se viene incubando desde hace tiempo, la derecha no puede eludir su responsabilidad y endosársela a los gobiernos de la Concertación porque cuando estos quisieron abordar los problemas que hoy estallan, la derecha, empoderada gracias a un sistema binominal, que le daba más peso que el que le correspondía, y a un esquema de quórums calificados que imposibilitaba la aprobación de medidas y leyes sin su anuencia.

La realidad actual es patética, con un gobierno que no sabe qué hacer, cuya estrategia oscilante desconcierta. En su esencia, solo atina a dividir, desgastar, reprimir, amenazar, apelar a las fuerzas especiales. Un gobierno que tiene la convicción que los problemas son artificiales, creados por la oposición o los comunistas, y que ellos están tras los pobladores, los mineros, los pescadores.

Les ha resultado más difícil gobernar de lo que pensaban: están viendo que otra cosa es con guitarra. 

marzo 20, 2012

La farra de Chile


Haber tenido como técnico de la selección nacional de fútbol al loco Bielsa constituye un privilegio que nos farreamos al dejarlo irse hace ya más de un año. Su actual éxito en la liga española, una de las más competitivas del mundo así lo demuestra. En el poco tiempo que alcanzó a estar con nosotros, le cambió el pelo a nuestra selección. Sus conferencias de prensa con su hablar parsimonioso, sin mirar la cámara, como hablando consigo mismo, filosofando, constituyen recuerdos imborrables. Dejó huella.

Hoy solo cabe agarramos la cabeza por haber dejado que se fuera. Como pocas veces, tuvimos una dirigencia futbolística, que gracias a una conducción profesionalizada, decidió contratar al loco Bielsa tras un acuerdo en torno a un proyecto de largo aliento del cual ya se estaban cosechando los primeros éxitos. A la hora de su renovación de la directiva de la ANFP, en las elecciones marcadas por influencias fácticas, pusieron al frente del futbol chileno una directiva que no sintonizaba con el loco, pasándole la cuenta por factores políticos, como era su cercanía con Michelle.

Si bien esto puede ocurrir en cualquier país, en la práctica ocurrió en nuestro querido Chilito. El país entero era testigo de la admiración y cariño que la gente sentía por quien, desde el otro lado de la cordillera, había venido para transformar al futbol chileno.  Para nadie es un misterio que en materia de estrategias futbolísticas hay un antes y un después del loco: antes, el futbol chileno era arratonado, jugaba al empate, a no perder, con jugadores refugiados en el arco, con la idea de salvar la cara. Después del loco nos paramos de igual a igual en cualquier cancha. Con él siempre íbamos por más.

Hoy, en el País Vasco, al frente del Atletic de Bilbao, fiel a su doctrina, siempre va por más. Ha revolucionado a Bilbao. Recientemente fueron a Inglaterra y le dieron una paliza a uno de los equipos más encopetados de la liga inglesa en base a un futbol ofensivo, rápido, desvergonzado, rápido, simple. Tras este futbol, hay sangre, sudor y lágrimas, trabajo y más trabajo, donde se transpira la gota gorda. Esa es la lección inconclusa que nos dejó. Porque no lo dejaron terminar.
Si bien su huella quedó, su trabajo no alcanzó a madurar, maduración que da el tiempo. Se nos fue antes de tiempo. Podría habernos cubierto de gloria. Pareciera existir un sino que nos persigue, algo que hace ya más de 50 años denunció un insigne economista chileno, Aníbal Pinto, al escribir un libro titulado “Chile, un caso de desarrollo frustrado”. Algo pasa que cuando estamos a punto de despegar, no despegamos. Algo nos retiene: ¿el chaqueteo? Una lástima. Nos la farreamos una y otra vez.

marzo 08, 2012

En la mitad del partido


En términos futboleros, el gobierno encabezado por Sebastián se va al descanso luego de un primer tiempo como quizá nunca se imaginó. Desde el primer minuto quiso pasar al ataque con un equipo de jugadores diestros en el manejo de empresas para ganar dinero. Una de las nuevas estrellas, contratada a última hora desde uno de los cuadros adversarios, fue ubicada como ministro de defensa, porque se le suponía diestro y sagaz en el manejo de la pelota. Sin embargo duró poco, al igual que el embajador destinado a cubrir la plaza en Argentina, y cuya locuacidad terminó por defenestrarlo, para colocar en su lugar a un viejo zorro de la política, colorín por más señales. El gabinete de los gerentes tuvo corta duración.

El manejo del país no es lo mismo que gestionar una empresa. Jugar en una cancha llena de baches no es lo mismo que jugar en una parejita, empastada. No es lo mismo buscar desarrollo, abordar la inequidad, que buscar utilidades. A poco andar, otro ministro estrella, eterno candidato presidencial, tuvo que pagar los platos rotos como consecuencia del movimiento estudiantil. A mediados del primer tiempo el gabinete ya era una mezcolanza de tecnócratas, gerentes y políticos, sin conducción política.

Reconozcamos que el partido partió con un equipo constituido que tuvo que cambiar de estrategia, sus prioridades, pocos días antes de su inicio como consecuencia del terremoto. Pero se tenía confianza, se sentían los mejores, un equipo de estrellas al que no le entrarían balas. Partió como tromba, cubriendo todo el terreno, con laterales que subían y bajaban, desbordando constantemente a un ritmo vertiginoso. Los obstáculos no eran sino oportunidades. Su minuto de gloria lo tuvo con el rescate de los mineros, momento en el que se anotó un golazo de media cancha. El rival, la oposición, entretanto, no atinaba.

De ahí en adelante, el equipo gubernamental ha cometido errores garrafales que le han costado goles desde los flancos más impensados: desde el estallido del gas en Punta Arenas hasta la rebelión en Aysén, pasando por el conflicto estudiantil cuya duración terminó por desgastar a todos. La estrategia ocupada para enfrentarlo, similar a la empleada para encarar el desafío de Aysén, de ganar por cansancio, ha terminado por reventarlo no obstante el buen clima económico imperante.

Se llega así al descanso, en un partido al que solo le cabe calificarlo de malo, aunque no aburrido, con un equipo, el gobierno, que va perdiendo por al menos un par de goles y que enfrentará un segundo tiempo marcado por elecciones municipales en los primeros 20 minutos, y por las elecciones parlamentarias y presidenciales en los minutos finales. Si el gobierno sigue jugando como lo ha estado haciendo hasta este minuto, la oposición tiene todas las de ganar, pero no si sigue jugando como lo ha hecho hasta el entretiempo. Para ello es indispensable que la oposición se ordene, porque hasta este minuto su juego no le ha reportado mayores dividendos y muchos de sus jugadores creen que están jugando solos, comiéndose la pelota y olvidando que para ganar hay que trabajar como equipo, donde los goles hay que encajarlos en el arco contrario, no en el propio.

marzo 02, 2012

Aysén en rebeldía


Un nuevo movimiento social se ha puesto en acción, esta vez en Aysén. La tensión reinante, en vez de disminuir ha aumentado. Este movimiento, al igual que los que le han precedido revela muchas cosas dependiendo del cristal con que se mira.

Para el gobierno y la derecha, sería parte de una estrategia de desestabilización, con una clara intencionalidad política, que busca instrumentalizar cualquier problema para obtener ventajas electorales y políticas. Además, denuncian que se trataría de problemas que se arrastran de tiempos de los  gobiernos de la Concertación incapaces de resolverlos.

El país pide a gritos una regionalización a fondo, no de papel; pide un rol protagónico del Estado que limite los abusos de productores monopólicos ante consumidores indefensos; pide que seamos tratados no solo como consumidores, sino como ciudadanos, con derechos y deberes, no solo con deberes.

Si bien se trata de problemas y demandas de larga data que no han sido satisfechas, ellos fueron exacerbados durante la última campaña presidencial para posibilitar el ascenso de Sebastián a la primera magistratura. Las promesas, las expectativas generadas, le están costando un ojo de la cara. Transcurrida la mitad de su gobierno, la derecha está cosechando lo que sembró. Lo que es peor, es incapaz de escuchar, de anticiparse, de prever lo que viene. Solo atina a reaccionar sobre la marcha en forma automática, como un robot siguiendo las instrucciones que desde ultratumba transmite el innombrable: más represión, más fuerzas especiales, más gestos duros, para que entiendan, para que aprendan que con ellos no se juega, que no les temblará la mano. Más importante que resolver conflictos, que anticiparse a ellos, es criminalizarlos una vez que estallan.

A la oposición no le interesa ni tiene la capacidad para producir conflictos, ellos simplemente existen por problemas reales, no inventados. La oposición no ha sido cerrada, muy por el contrario, ha respaldado con entusiasmo aquellas iniciativas legales que benefician a los más postergados. Uno de los últimos ejemplos es aquella destinada a favorecer a las empleadas domésticas.

Un estado de conmoción social es lo que menos le interesa generar a la oposición, a diferencia de la derecha, a quien parece acomodarle más gobernar con estados de sitio, estados de excepción y con las calles tomadas por las FFAA. Que todo esto se dé bajo un gobierno que se proclama como de excelencia, de los mejores, lo delata de cuerpo entero.

febrero 28, 2012

El engaño como negocio


Las heridas que dejó el terremoto siguen abiertas sin visos de cerrarse. Quienes vieron destruidas sus modestas viviendas y no tienen recursos están a merced de un Estado que supuestamente está regentado por un gobierno de excelencia, de los mejores, que no ha estado a la altura de las circunstancias. También se ha dado el caso de edificios de mayor valor, construidas recientemente por empresas constructoras de renombre, que se vieron afectadas por el sismo. Por lo general, estas empresas, tienden a rehuir sus responsabilidades, ya sea en el diseño como en la construcción. Entre los casos más emblemáticos, destaca el de la Inmobiliaria Numancia en Viña del Mar que al día de hoy no ha asumido sus responsabilidades en las fallas de uno de sus edificios.

Al drama de ver afectadas sus propiedades, ricos y pobres, se agrega la batalla que deben dar contra los dueños de las empresas constructoras, y en muchos casos, también deben lidiar con empresas aseguradoras contratadas, pero que a la hora de la verdad, recurriendo a los más inverosímiles argumentos, también eluden sus compromisos.

Para sostener las batallas legales en curso no solo hay que tener infinita paciencia, sino que recursos. Como dijera nuestro héroe Arturo Prat, la contienda es desigual. Desigual porque tanto inmobiliarias como constructoras y aseguradoras, cuentan con verdaderos ejércitos de bien pagados bufetes de abogados destinados a pervertir la justicia tal como la entendemos los mortales. A los daños en sus propiedades, los propietarios deben agregar los gastos que demandan sus abogados para defender sus derechos. Desigual, porque hay asimetría de información. Los propietarios de las viviendas afectadas no tienen porqué saber de leyes ni de características constructivas, a diferencia de los dueños de las constructoras e inmobiliarias se conocen todas las triquiñuelas legales al revés y al derecho. Están en eso. A partir de allí obtienen sus jugosas utilidades.

Lo expuesto es un atentado contra la propiedad, contra la confianza que el funcionamiento del libre mercado exige. No de los terroristas convencionales, de aquellos que desde el anonimato lanzan bombas y/o destruyen bienes de propiedad pública y privada, sino que de terroristas de alcurnia, que construyen sus fortunas a partir del engaño, de la mentira. Son los principales destructores de la economía social de mercado.

En 1925, Joaquín Edwards Bello afirmaba que en Chile “al publico se le estafa desde el desayuno, porque la leche que bebe tiene un tanto de agua y el café un tanto de achicoria. En el fardo de pasto encontramos un adobe y en un barril de miel un adoquín. ¡Qué de raro tiene que en un edificio se encuentre arena en vez de cemento roca!" Cualquiera diría que fue escrito en la actualidad.

febrero 24, 2012

Lo que se llevó el tsunami


El tsunami del 27F del 2010 se produjo en las postrimerías del gobierno de Michelle, a días del traspaso de mando a quienes durante 20 años habían constituido la oposición. El tsunami trastocó las prioridades de todos. Mientras el equipo gobernante saliente estaba haciendo las maletas para asumir un rol opositor, un Sebastián energizado ya había designado su equipo ministerial con claros rasgos gerenciales y tecnócratas. En una ceremonia rimbombante, a cada futuro ministro le dio una carpeta y un pendrive conteniendo las tareas que le esperaban. Se trataba de comunicar una sensación de vértigo, de velocidad, de capacidad, de modernidad, de otra forma de gobernar, de que llegaban los mejores.

El tsunami lo alteró todo. Quienes nos gobernaban tuvieron que recargar sus pilas viviendo sus últimos días como autoridades en condiciones dramáticas, forzados a enfrentar imprevistamente, el segundo mayor terremoto del que se tiene registro en el mundo. Y quienes el 11 de marzo asumirían las riendas gubernamentales vieron alteradas sus prioridades y sus planes. La nueva realidad hacía propicia, como nunca antes en la historia del país, la oportunidad para poner en acción “la nueva forma de gobernar” por parte del “gobierno de los mejores” que la coalición triunfante en las elecciones presidenciales había proclamado a lo largo de la campaña.

Sebastián, exultante, no se amilanó ante la adversidad y partió como caballo de carrera. Pocos días después de asumir la primera magistratura llegó a afirmar que en 20 días habían hecho más que la Concertación en 20 años.

A dos años de entonces, todo parece un globo que se ha ido desinflando. Un gobierno grande en materia de anuncios, y pequeño en obras; un gobierno que ha debido efectuar ajustes ministeriales forzados por conflictos que le estallan en la cara, sin capacidad alguna de anticipación.

A dos años del tsunami, el gobierno en vez de dar cuenta de avances tangibles en materia de reconstrucción, solo atina a tratar de poner el foco en las reacciones de las autoridades políticas al momento de producirse el terremoto-maremoto. La proximidad de las elecciones municipales pareciera poner nerviosos a los partidos de gobierno, quienes parecen más interesados en destruir el cariño que la gente siente por Michelle y en ocultar el retraso y el déficit que se observa en el proceso de reconstrucción.

Al paso que vamos, cualquiera diría que la nueva forma de gobernar también se la llevó el tsunami.

febrero 17, 2012

Con el paso cambiado


A no pocos les ha llamado la atención ver a un gobierno de derechas que, al menos aparentemente, esté asumiendo la defensa de consumidores y/o trabajadores por la vía de la fiscalización, con ministros, subsecretarios, seremis en terreno. Consumidores estafados hasta la médula y trabajadores mal pagados y más encima intoxicados, han dado motivo para que el gobierno rasgue vestiduras aplicando, o amenazando con aplicar, multas millonarias que al lado de las utilidades que las malas prácticas generan a las empresas, no son sino multas ratonas que no les hacen ni cosquillas.

Aún asumiendo que nuestros gobernantes estén actuando de buena fe es imposible pensar en la posibilidad que las acciones gubernativas pasen a mayores. Mal que mal, este es un gobierno empresarial, de los palos gruesos, imagen que la ciudadanía tiene grabada a fuego no por la maldad de la Concertación y de la oposición en general, sino que por poderosas y objetivas razones. Basta ver los antecedentes del propio presidente y sus ministros, todos con un largo historial empresarial y que los sitúa dentro del selecto grupo de familias que concentran la mayor parte de la riqueza nacional.

A lo expuesto se agrega una institucionalidad estatal precaria y frágil como consecuencia de políticas antiestatistas que vienen desde los tiempos del innombrable gestadas por quienes hoy nos gobiernan. Lo que se está viviendo es el resultado de décadas de prédicas promercado con consecuencias positivas y negativas. Entre las negativas, y que más llaman la atención, destacan los abusos sobre los más débiles quienes terminan pagando dos y más veces por los mismos bienes que lo que pagan los poderosos. Con plata en mano los precios son muy distintos que con las famosas tarjetas plásticas de crédito. Si a esto se agrega una educación de mala calidad y una publicidad agobiante, el pastel está servido.

Es por ello que la cruzada pro defensa de los más débiles en que se ha empeñado el gobierno se hace difícil de creer. Los mismos que por años se han negado a empoderar al Estado para que pueda asumir a cabalidad su rol fiscalizador en un ambiente promercado, y que les ha permitido enriquecerse a manos llenas, no serán los que revertirán esta situación.

En consecuencia, presumo que toda la parafernalia montada desde las alturas del poder político y económico no tendrá mayores consecuencias, y que no es sino parte de una estrategia destinada a desmarcarse de la imagen empresarial que posee el gobierno y la alianza de partidos que lo sustenta y para congraciarse con consumidores y trabajadores.

El gobierno sabe que tiene a los empresarios en el bolsillo, porque es su sostén natural, por lo que puede darse el lujo de asumir arrestos a favor de los consumidores. Esto, tal como la Concertación desde sus primeros años tuvo a los trabajadores en su bolsillo, y para validarse ante los empresarios no dudó en solicitar a los trabajadores que amainaran sus demandas largamente postergadas en aras del progreso y la paz social. Bajo la presidencia de Lagos, uno de los máximos dirigentes empresariales llegó a afirmar que los empresarios lo amaban. Hasta que la ciudadanía le quitó la confianza a la Concertación para entregársela a quienes instalaron un modelito económico que demanda un nivel ético muy por encima al existente. Un nivel ético que haga impresentable la inequidad salarial imperante que beneficia a unos pocos en perjuicio de muchos.

febrero 10, 2012

Insaciables


Según la prédica neoliberal, estaría en la naturaleza del ser humano ser insaciable, aspirar a más y más, particularmente cuando se trata de bienes materiales. Está en la esencia de la ideología, del dogma neoliberal que el motor del desarrollo es el egoísmo humano. Aún más, el propio Adam Smith, el de la mano invisible del mercado, el creador de la ideología liberal, expresó que el egoísmo es un rico recurso natural que sirve para crear riqueza.

Esto se expresa en la existencia de individuos que no se sacian con nada, que siempre lo que tienen se les hace agua y no encuentran freno para sus pretensiones. Si a alguien se le ocurre objetar sus aspiraciones, la desacreditación cae como una loza sobre él.

Los insaciables no tienen límites y son los responsables de las inequidades, son quienes las producen. En las organizaciones los insaciables son sus dueños o quienes las dirigen. En el caso de las instituciones privadas de cierta envergadura, cuando adquieren preeminencia en los mercados, tienden a coludirse para mantener privilegios monopólicos. Para incrementar sus utilidades no dudan en aprobar esquemas salariales draconianos. Pagar bien, y mucho, a quienes toman decisiones, a quienes conforman la plana directiva-ejecutiva de las empresas, y pagar mal, esto es, sueldos vergonzosos a quienes trabajan, a quienes hacen la pega, a los niveles operacionales.

En el caso de las instituciones públicas o del Estado existen regulaciones que limitan estas conductas, salvo para aquellas que tienen algún grado de autonomía. Recientemente, la aplicación de la ley de transparencia en algunas de estas instituciones, precisamente en aquellas que tienen como misión formar mejores ciudadanos, a tres años de su puesta en marcha,  como consecuencia de una resolución de la Corte Suprema ante la demanda de un particular, ha desnudado la estructura salarial que en ellas impera. Una estructura salarial  que tiene su origen en decisiones arbitrarias y discrecionales emanadas de autoridades públicas.

Cuando sus autoridades, no sus dueños, definen lo que ellas mismas deben percibir, y más encima incorporan una práctica que en el pasado se llamó “perseguidora”, es porque algo huele mal. Cuando se procede así, hace recordar los tiempos feudales, o coloniales, cuando existía el vasallaje.  

Ser insaciable no está en la naturaleza humana, sino que en la cultura que nos empapa. Desafortunadamente, Chile es un país que ha caído con todo en esta cultura neoliberal que más temprano que tarde nos conducirá al abismo; afortunadamente hay salida, y ella pasa necesariamente por cambiar de cultura, de sistema. Recuperar el sentido de servicio público, la grandeza de lo simple, de la austeridad. Lo bello está en el ser, no en el tener, en la naturaleza, no en las cosas.