enero 23, 2023

¿Una o dos listas?

Foto de Joanna Kosinska en Unsplash

En el marco del nuevo proceso constituyente que se ha abierto, por estos días se ha abierto el debate en torno al número de listas a llevar, tanto desde la acera oficialista como la opositora. Distintas personalidades ya han fijado sus respectivas posiciones.

Existen poderosas razones en una u otra dirección. Lo ideal pareciera ser llevar tan solo una lista, tanto a un lado como en el otro para maximizar el número de candidatos electos con la votación que se obtenga. Pero eso no es tan simple ni tan cierto porque la suma que eventualmente se logre llevando  dos listas, lo más probable es que sea mayor que si se lleva tan solo una lista. Esto creo que vale tanto para la oposición como para el oficialismo.

El cuadro político actual es tal que en la derecha está el partido republicano, que representa a quienes no quieren cambio constitucional alguno, quienes sostienen que los problemas de Chile son otros que nada tendrían que ver con la constitución. Y están los partidos que conforman ChileVamos –UDI, RN y Evópoli- que en virtud del compromiso asumido en el plebiscito de salida de “rechazar para reformar”, que están disponibles para efectuar los cambios constitucionales que sean necesarios para inhibir una explosión popular como la registrada en el año 2019 y que hagan frente a una realidad política, social, económica y cultural muy distinta a la de hace ya más de 40 años.

ChileVamos teme que yendo con los republicanos ahuyente al centro político expresado por los partidos en formación (Amarillos y Demócratas) que fueron quienes encabezaron la campaña del rechazo. Por otra parte están quienes enfatizan la necesidad de ir juntos en base a las afinidades existentes entre ellos. Mal que mal, la mayoría de los republicanos provienen de los principales partidos de ChileVamos (UDI y RN).

En el gobierno, que es sustentado por dos coaliciones, el del Frente Amplio (FA) con el PC, y la Socialdemocracia representada por el PS, PPD y PR, la discusión en torno a las listas también está en el candelero. Están quienes insisten en la necesidad de que todas las fuerzas de gobierno se concentren en una única lista como una forma de expresar su respaldo inequívoco al actuar gubernamental en complejos tiempos de crisis. Y están quienes estiman que es imperativo llevar dos listas para maximizar la cantidad de votos a obtener por la vía de diferenciarse unos de otros.

El dilema no es menor, dada la incidencia que puede tener en la cantidad de votos que se obtengan de lado y lado, y por tanto, en el número de candidatos electos que se alcancen. Están en juego la diferenciación en cada bloque, y la eficiencia electoral.

Por mi parte, creo que por el lado del gobierno, lo más sano es que se levanten dos listas, una en representación del FA y el PC, y otra en representación del PS, PPD, DC y PR. Ir en una única lista conlleva un alto riesgo de repetir el resultado del plebiscito de salida si la oposición llevara una única lista (38% versus 62%).   

Por parte de la oposición, no tengo claro que es lo que más les conviene. Para el país, creo que lo mejor es que también lleve dos listas dado que permitiría separar la paja del trigo. 

enero 17, 2023

¿Falta de fiscalización?

Foto de ev en Unsplash

No sin sorpresa me percato que gran parte de los problemas que plantean las personas comunes y corrientes, en su vida diaria es la falta de fiscalización, de control para todo orden de cosas. Faltarían carabineros, inspectores, fiscalizadores, guardias.

Creo que el problema está mal definido, mal identificado. La carencia de lo que se expresa no es el problema. Si así fuera, bastaría con tener más carabineros, más fiscalizadores, más guardias, más inspectores. No va por ahí la solución. Podemos llenarnos de carabineros, fiscalizadores, etc. y el problema real que se aspira resolver seguirá presente. El problema es otro.

Todo esto lo planteo porque a raíz del incremento de los accidentes e infracciones de tránsito, de la delincuencia, de los delitos, del mal estado de las calles, de las licencias médicas, de las evasiones tributarias, lo primero que pareciera venírsenos a la cabeza, es que falta fiscalización. Como si llenándonos de controladores los delitos, los accidentes e infracciones de todo orden, disminuirían sustantivamente.

De ser así, esto delataría una mentalidad autoritaria, represiva, que actuamos como se debe en la medida que tengamos encima a policías, inspectores y guardianes de todo orden. Bastaría que un carabinero se de vuelta,o no esté presente, para que la tentación de cometer alguna infracción esté a la orden del día. Actuaríamos como corresponde no por cultura, porque así debiera ser, sino porque tenemos encima un control sobre nuestras actuaciones, un control externo a nosotros mismos que nos fuerza a reprimir nuestros comportamientos, nuestras decisiones.

El tema es más profundo y tiene que ver con aspectos culturales. La respuesta más simple, más rudimentaria, más primitiva para explicar la delincuencia o cualquier otro mal que nos aflija, será la de aumentar la fiscalización, aumentar las penas. Lo que se logre limitándonos a tales medidas, a lo más es a reducir temporalmente el mal. Lo reduciremos, si es que lo logramos, por el tiempo que dure la fiscalización. Pero basta que se deje de fiscalizar y el mal resurge con fuerza.

Por ahí, en una conversación, alguien planteó ¿será la raza? Le respondí: nada que ver. Acá no hay razas, tan solo humanos. Nadie está condenado per se, sí hay distintas culturas, distintos cuerpos de ideas, de valores, los que no dependen del color de la piel.

Es imperativa una cultura, una educación que nos invite a hacer bien las cosas por la mera satisfacción, el gusto de hacerlas bien, no porque tengamos encima a un inspector o un carabinero o alguien que nos esté vigilando.

Es necesario identificar las causas de fondo de los males que nos afligen en vez de engañarnos creyendo que los resolveremos a punta de llenarnos con policías e inspectores.

enero 09, 2023

¿Qué nos dicen los resultados de la PAES?

Foto de Green Chameleon en Unsplash

Recientemente han aparecido los resultados de la prueba de acceso a la educación superior (PAES). No pocos ponen el grito en el cielo para denostar, como todos los años, y una vez más, a la educación pública. No faltan motivos para ello, pero veamos la película completa.

Los resultados de la PAES no hacen otra cosa que retratar la segregación socioeconómica imperante. Basta ver cuáles son los establecimientos educacionales que aparecieron con los primeros cinco más altos puntajes: son todos colegios particulares pagados localizados en Vitacura (Colegio Los Andes), Las Condes (Colegio Villa María Academy y Colegio Cordillera), Lo Barrenechea (Colegio Los Alerces) y La Reina (The Grange School). Casualmente son las comunas de más altos ingresos del país.

Veamos ahora cuánto cuestan estos colegios. Para pertenecer, o entrar a estos colegios tienes que ponerte con lo que llaman cuota de incorporación, la que, para estos 5 colegios, varía entre los 30 y 200 UF, o sea, entre un millón y siete millones de pesos. Este es tan solo el primer paso. Luego viene la matrícula, a pagarse una vez al año, que varía entre los 13 y 16 UF, esto es, de 450 a 500 mil pesos. Y finalmente tenemos la colegiatura anual, que hay que pagar mensualmente. El monto de la colegiatura anual para estos 5 colegios top va desde las 180 hasta 250 UF. Estamos hablando de entre los 6 y 9 millones anuales, equivalentes a 500 mil hasta los 750 mil pesos mensuales. Una ganga.

Si seguimos hacia los colegios siguientes, el panorama no cambia mayormente. La excepción la constituyen 4 establecimientos educacionales: tres municipales y uno subvencionado (Liceo Augusto D´Halmar, Bicentenario de Temuco, Maipo y San Pedro Bóveda).

A quienes tanto les gusta hablar de eficiencia les invito a realizar el siguiente ejercicio: calcular cuánto cuesta cada punto de la PAES obtenido por los establecimientos. Lo haremos partiendo de la base que sus puntajes mínimo y máximo son 100 y 1000 puntos respectivamente. A modo de ejemplo, el puntaje alcanzado por el Grange School fue de 861,4 en tanto que su precio anual fue del orden de los 9 millones doscientos mil pesos, lo que da un costo de cada punto alcanzado en la PAES de poco más de 12 mil pesos.

Hagamos similar cálculo para el liceo Augusto D´Halmar que obtuvo 833 puntos en la PAES. Su costo anual está dado por la subvención anual que recibe del estado, del orden de los $ 200,000. Dupliquemos este valor por eventuales ingresos que reciba, ya sea de terceros como del propio Estado. El precio anual de cada punto que obtienen sus alumnos sería del orden de los $ 500! Esto es, un 5% del precio del punto de quien se matricula en el Grange School.

¿Cuáles establecimientos fueron más eficientes? Los 4 establecimientos públicos que lograron entrar en el ranking de los 100 establecimientos con más altos puntajes. Por lo mismo son dignos de ser aplaudidos y reconocidos. Han sido capaces de hacer rendir los recursos públicos mucho mejor que lo que pudieron hacer los establecimientos particular pagados con recursos privados. Podríamos llegar a afirmar que los apoderados de los alumnos de estos últimos establecimientos están tirando la plata por la ventana, porque si los matricularan en establecimientos públicos, seguro que obtendrían mayores puntajes. Sus pupilos conocerían el Chile real, no solo el de su entorno inmediato, y por lo mismo aprenderían a vivir con “los distintos”.

Pero no, prefieren hacerlo en establecimientos de nombres ingleses o pomposos pagando las ganas, porque lo que importa es segregar, no mezclarse con la chusma. Rodearse con sus iguales, comulgar en la misma parroquia, tejer redes entre los suyos.

Por lo demás, todos sabemos que la escuela no es sino una de las fuentes de formación de las personas. También lo son las familias y el entorno en que nos desenvolvemos. Es lo que algunos llaman el capital sociocultural que nos acompaña. Como dijera el fundador de Educación 2020, Mario Waissbluth, “el origen social es prácticamente el único determinante de los resultados, y no el tipo de administración de las escuelas”.

Es una quimera pretender abordar el tema de la calidad de la ecuación sin considerar que ella está afectada por la disponibilidad de recursos financieros. Si se aspira cotejar la educación pública en educación básica y media con la privada no es posible omitir la cruda realidad actual donde el gasto público por alumno está muy por debajo de lo que en promedio perciben mensualmente los colegios privados por cada alumno matriculado.

La pirámide está invertida: se gasta mucho más por alumno proveniente de familias de altos ingresos que lo que lo que se gasta por alumno perteneciente a familias de bajos ingresos. Mientras no se corrija esta distorsión, agravada por el déficit en el capital social-cultural que arrastran quienes se matriculan en establecimientos educacionales con financiamiento público, las comparaciones y rankings que se elaboren carecen de validez alguna. Estas odiosas comparaciones, amplificadas por los medios de comunicación convencionales, no hacen sino entregar un subliminal mensaje de que la educación privada sería de mayor calidad que la pública, menaje abiertamente falso si se considera la dotación de recursos con que se trabaja en cada uno de estos ámbitos.

Insisto, mientras como país no estemos disponibles para el tremendo esfuerzo que demanda un modelo educativo que integre en vez de segregar, las medidas que se adopten a nivel metodológico, en los estilos de dirección en los establecimientos educacionales, o en la formación del profesorado tendrán efectos puntuales, marginales, no sustantivos. A partir de ahí podemos exigir calidad en educación y pensar en exigencias de desempeño y resultados. De lo contrario seguiremos comulgando con ruedas de carreta.

enero 06, 2023

La ultraderecha ha perdido la vergüenza

Las distintas redes sociales están siendo inundadas sin vergüenza alguna por furiosos antiglobalistas y anticomunistas, muchos de los cuales se autodenominan libertarios. Han resuelto dejar a un lado su timidez en materia política para pasar a la ofensiva sin filtro alguno.

Sus fuentes de información provienen de fundaciones financiadas por peces gordos que se ocultan tras las bambalinas, y dan origen a verdaderas bombas de racimo de noticias falsas que multiplican sin asco por los más diversos medios, como quien produce y distribuye salchichas al por mayor. Han descubierto como nadie la mina de oro que representa el poder de las redes sociales y de la falta de educación, o mala educación, de gran parte de la población.

Estos grupos, que paradojalmente se están globalizando, no obstante sus posturas antiglobalización, están poniendo en jaque a la democracia a vista y paciencia de todo el mundo. Nos bombardean diariamente con las noticias más inverosímiles, poniendo en jaque nuestra capacidad de discernimiento y de análisis crítico.

Son grupos que siguen la máxima göbeliana de miente, miente que algo queda, la que pusieron en práctica sin pudor alguno en Chile con ocasión del proceso constituyente para el plebiscito de salida. Su resultado no pudo ser más exitoso: revirtieron el resultado del plebiscito de entrada donde obtuvieron una derrota aplastante, para transformarlo en un contundente triunfo.

Hoy se encuentran envalentonados, empoderados a punto tal que tienen a la izquierda y al gobierno arrinconados, medios caramboleados, a medio morir saltando. Es primera vez en mi existencia que veo a una ultraderecha al ataque, que ha salido de sus escondrijos con toda su artillería, y a la izquierda a la defensiva, caramboleada, sin atinar a reaccionar.

Es un fenómeno nuevo que no se limita a Chile, que visualizo en varios países. Resulta paradojal ver este movimiento antiglobalización y anticomunista, que ataca a las organizaciones internacionales que se han estado construyendo para promover la paz en el mundo, pero que a la hora de la verdad se coordinan y enlazan entre sí en los distintos países al amparo de movimientos globales. Un comité central mundial pareciera estar tras ellos al más puro estilo comunista. ¡Quién lo creería!

Así como hemos vivido la ola revolucionaria, seguida de la ola de las dictaduras, luego la de las transiciones, ahora estaríamos adportas de una nueva ola. ¿será la hora de una nueva ola? La pregunta que debiéramos hacernos es ¿qué habremos hecho para llegar a esto?


enero 02, 2023

Los jóvenes deciden su futuro

Foto de Naassom Azevedo en Unsplash

Estas líneas van dirigidas principalmente a los jóvenes que hacen su ingreso a la educación superior. Es el momento en que deben tomar decisiones relevantes que incidirán en su futuro. Son dos las decisiones claves: qué carrera estudiar y dónde. A continuación intentaré esbozar las variables que estimo indispensables que deben evaluarse a la hora de adoptar una decisión. Veamos primero qué estudiar. Las variables a ponderarse son tres: 

1) mi voluntad, qué es lo que más me gusta, cuál siento que es mi vocación, lo que me gustaría ser; 

2) mis capacidades, qué me es más fácil, qué me sale naturalmente, o dicho coloquialmente “si tengo dedos para el piano”. Algo puede gustarme mucho, pero si mis capacidades no van en esa dirección, tendremos un choque de trenes. Esto no implica que no se estudie lo que más se quiere, pero si no calza con las capacidades que se tienen, debe tenerse claro que el trayecto será un tanto pedregoso, nos planteará exigencias que quizás no seamos capaces de sortear; y 

3) mi futuro laboral, si lo que he decidido estudiar existen suficientes puestos de trabajo atractivos en términos de ambiente laboral y de remuneraciones.

El escenario ideal es que las dos primeras variables calcen, esto es, que mis capacidades están en línea con mi voluntad, con lo que quiero estudiar, y que el campo laboral que se abre es promisorio. Desgraciadamente, en la mayoría de los casos no se da esta suerte de constelación. 

Soslayar la tercera variable, esto es, el mercado, la realidad labora que se abre una vez terminados los estudios, encierra un riesgo.  Terminar los estudios y percatarse que  hay pocos puestos de trabajo para muchos postulantes, y/o que los ingresos monetarios a percibir dejan mucho que desear. El riesgo es que al final se termine amargado, frustrado. De allí la importancia de analizar, sopesar bien lo que se habrá de estudiar.

Después viene la decisión de dónde estudiar. Lo peor es dejarse llevar por la publicidad con que en esta época suele bombardeársenos desde las distintas instituciones de educación superior. Mi sugerencia es que una vez que sepa qué estudiar, lo primero que debemos hacer es un catastro de las instituciones que ofrecen lo que queremos estudiar y conocer sus características esenciales. Idealmente visitarlas físicamente, conversar con sus estudiantes para recabar información respecto del profesorado, de la infraestructura física, tecnológica y deportiva, así como captar el alma mater, el espíritu de la que está impregnada cada institución. 

Por último, conocer a quienes ya han cursado la carrera para saber dónde están trabajando, cómo les va, qué recuerdos tienen de sus respectivas casas de estudio.

En síntesis, me atrevería a afirmar que si se tienen en consideración los factores señalados, la mesa estaría servida. Que les vaya bien!

diciembre 25, 2022

2022: El año de la farra constitucional

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

Las principales noticias políticas del año fueron dos. Uno, el contundente rechazo a la propuesta constitucional elevada por la convención el pasado 4 de septiembre; y dos, el acuerdo recientemente alcanzado para iniciar un nuevo proceso conducente a obtener una nueva constitución.

Las razones del rechazo son múltiples, se entrelazan entre sí y dependen del cristal con que se analiza. Para unos el resultado es imputable a las noticias falsas que se esparcieron al por mayor, y al millonario financiamiento con que contaron los vencedores que se jugaron el todo por el todo para echar abajo el andamiaje constitucional que salió de la convención. Para otros la responsabilidad del rechazo se debería al maximalismo en que habría caído la convención, a la reprochable conducta de algunos convencionales durante el desarrollo de la convención, al uso y abuso de la mayoría de dos tercios con que se contaba, a una suerte de actitud revanchista, utópica. Algo así como “ahora me toca a mi”: así como ustedes la hicieron bajo la dictadura, ahora nos toca a nosotros.

La consecuencia no pudo ser más lapidaria: lo que fue una contundente mayoría en el plebiscito de entrada se transformó en una aplastante minoría en el plebiscito de salida. El resultado del plebiscito de entrada indujo a pensar que todo sería pan comido. Haciendo una analogía futbolística, es como aquel equipo que llega al término del primer tiempo ganando por goleada, y que por lo mismo se descuida, y entra al segundo tiempo, el de la convención propiamente tal, donde cada uno empieza a jugar para su lado, posibilitando la levantada del adversario y terminándose  por perder por paliza. Toda una farra! Los jugadores salen de la cancha abucheados.

Hay que sacar las lecciones del caso. Asumir la derrota, reconocer errores. Menos soberbia, más humildad, más modestia, andar con los pies en la tierra. Es así como la mayoría de las fuerzas políticas con representación parlamentaria, cumplidos casi los 100 días del plebiscito de salida, en una suerte de regalo de fin de año, alcanzaron un acuerdo político luego de arduas negociaciones que parecían empantanadas. Y una vez alcanzado no faltaron las críticas. Unos lo califican como un gran acuerdo, otros han llegado a sostener que se trata de un acuerdo infame.

Se me ha preguntado: ¿es un buen, o un mal acuerdo? Quiero creer, en base a mis creencias, visiones y anteaojeras, que es un buen acuerdo que recoge la experiencia vivida en el proceso anterior.  Siguiendo el símil futbolístico, estaríamos ante una suerte de tiempo complementario, con recambio total de jugadores, ahora postulados por los partidos legalmente constituidos, elegidos por la población y bajo otras reglas de juego. No más independientes corriendo por la libre. Antes el campo de juego no tenía bordes: ahora los tiene y son las bases constitucionales concordadas. Al segundo tiempo cada jugador entró a la cancha con su propio anteproyecto: ahora para el tiempo complementario  todos los jugadores entran con un único anteproyecto elaborado por “expertos” escogidos con pinzas por senadores y diputados. Se entra al campo de juego con un único anteproyecto y se sale con un proyecto constitucional que puede ser el anteproyecto propiamente tal, con modificaciones menores o mayores según convengan los jugadores electos.

Las negociaciones para este acuerdo fueron duras, durísimas, tan duras que parecían no llegar a puerto alguno. Sin embargo, terminó por primar la sensatez, lo que la mayoría del país pareciera esperar. Un acuerdo de carácter democrático. No es un acuerdo infame como proclaman algunos por el rol que tendrán los 24 “expertos” que designará el congreso nacional. Tales “expertos” se limitarán a elaborar el anteproyecto que se elevará al consejo constitucional donde todos sus integrantes serán electos, quienes tendrán total libertad para ver qué hacen con él.  Y el proyecto constitucional que surja será sometido al pebiscito de salida para que nos pronunciemos.

No faltan quienes quieran echar abajo el acuerdo alcanzado. O echarle pelos a la sopa. Sería el colmo de los colmos. Mi tesis, centrándome en lo sustantivo, es que alcanzar el acuerdo fue un proceso complejo que recoge la experiencia de un proceso fallido sin perder su talante democrático que nos permite salir pacífica e institucionalmente del tutelaje de la constitución del 80. En tal sentido estimo que tenemos un buen fin de año que ojalá sea seguido por un mejor 2023.

diciembre 18, 2022

Qatar: Argentina, un gran campeón

Foto de Angelica Reyes en Unsplash

Argentina campeón del mundo. No sé si es la primera vez que el título máximo se dirime por la vía de los penales. Al final todo parece una lotería. Cualquiera pudo haber levantado la copa. Si me preguntaran quién la merecía más, diría que Argentina.

A pesar de las múltiples sorpresas que nos regaló este mundial en Qatar, al final del día en la final se encontraron dos favoritos. Uno en representación de América Latina y el otro de Europa. Paradójicamente quien representó a América Latina es uno de los más europeos del continente, en tanto que el que representó a Europa parecía un equipo más africano que europeo, no solo por el color de sus jugadores, sino por el juego desplegado. Otros favoritos quedaron en el camino, entre ellos Brasil, país que regresó tempranamente a casa dejando a su hinchada con los crespos hechos.

Argentina ganó sobreponiéndose a una sorpresiva derrota ante Arabia Saudita en su primer partido de la primera ronda eliminatoria. Parece haberle hecho bien morder el polvo de la derrota. Venía con un largo invicto. No hay mal que por bien no venga. De allí para delante la escuadra albiceleste se compuso de la mano de Messi.

Francia llegó a la final con el cartel de campeón del mundo, cartel ganado en el último mundial del 2018 en Rusia. Alemania no pasó la primera ronda, Normalmente tiende a ser un primer actor, pero esta vez pasó sin pena ni gloria. Francia en cambio llegó con su buen juego y su estrella Mbappé. En la final se encontró con Messi, su compañero de equipo  en el PSG. La partida la ganó Messi. En la final, Mbappé solo se vio a partir del minuto 80. Francia despertó tardíamente cuando ya todo parecía perdido.

Argentina fue superior, dominó claramente lo que se expresó en el marcador. No se veía por dónde Francia podía revertir el marcador. La marcación de Argentina, intensa, permanente, melló, anuló las posibilidades de Francia. Pocas ocasiones de gol tuvo. Argentina en cambio era puro peligro. Cada ataque argentino incluía una dosis de zozobra. Pero en menos de dos minutos el 2 a 0 a favor de Argentina se transformó en un 2 a 2 con goles de Mbappé.

El título se le estaba yendo entre los dedos a Argentina. Viene el alargue, un gol por lado. Van 3 a 3. Termina el partido. El campeón del mundo se decide por penales. Quizás lo más justo era que los dos se consagraran campeones al no ser capaces de imponerse ninguno de los dos. Pero las reglas son otras. Solo uno de ellos puede ser el rey. Se resuelve por la vía de los penales. Es como dirimirlo tirando una moneda al aire. Como para agarrarse la cabeza. Una vez más podemos encontrarnos ante el caso que quien juegue mejor no sea quien gane. Nada nuevo bajo el sol. Viene la tanda de los penales. Dos jugadores franceses fallan. Los argentinos no fallaron.

Triunfa Argentina, triunfa el país que más lo mereció. Justicia divina. Por Messi, gran jugador. Merecido premio de un botija que a temprana edad lo descubrieron para llevárselo a Barcelona, con toda su familia, y donde hizo toda su carrera hasta recalar en el PSG. Messi está viviendo su minuto de gloria porque ganó, porque guió a Argentina, porque se le quiere más allá de Argentina. Se le quiere tal cual es, sencillo, de pocas palabras, porque sigue siendo argentino hasta la médula a pesar de haber vivido más afuera que en su propia tierra.

Por mis amigos argentinos, por Argentina, por Messi, por el fenomenal trabajo en equipo desplegado, me alegra que hayan ganado. Me alegra ver la alegría de los argentinos arremolinándose en torno a su obelisco sin que destruyan nada. Hoy todos los latinoamericanos somos argentinos.

diciembre 14, 2022

La final en Qatar: Argentina vs Francia

Foto de Nick Fewings en Unsplash

No obstante todas las sorpresas que han tenido lugar en el transcurso del mundial, en la final se enfrentarán dos países que ya han sido campeones mundiales, Argentina y Francia. Este último defenderá la corona que ostenta. En el camino han quedado varios favoritos, entre los que destaca Brasil por su lindo y vistoso juego, pero a mi juicio, mezquino. Pareciera jugar la mayoría del tiempo a media máquina, especulando con mucho pase lateral y hacia atrás. Un juego especulativo con ráfagas de lo que es capaz de deleitar. También Alemania quedó fuera en las primeras instancias.

En las instancias finales cayeron Croacia y Marruecos con dos poderosos cuadros, pero que terminaron sucumbiendo ante rivales de mayor alcurnia. Todo lo bueno que mostrado Croacia en el transcurso del campeonato, no se vio en el encuentro ante Argentina, país que supo imponerse sin atenuantes, anulando toda posibilidad de que Croacia saliera con la suya. Y Marruecos acaba de caer ante Francia que también se impuso sin atenuantes. Marruecos mostró sus credenciales con un juego lúcido, pero Francia fue superior en todo momento. Marruecos tiene todo un futuro por delante.

Este campeonato demostró, una vez más, que importan tanto el trabajo colectivo, como las individualidades capaces de desequilibrar un partido en cualquier momento con sus genialidades. Algunos goles de pizarra también demostraron el poder de las jugadas prefabricadas.

En este mundial se está verificando el alza futbolístico de los países africanos y su influencia en los países europeos. Por su parte, Latinoamérica se está quedando atrás, con la excepción de Argentina que está salvando al continente de la mano de Messi. Neymar no fue suficiente para rescatar a Brasil de su naufragio. Uruguay quedó en el camino sin pena ni gloria, en tanto que Ecuador y México que prometían, terminaron defraudando.

Mientras Argentina y Francia se disputarán el cetro para los próximos cuatro años, el premio de consuelo del tercer lugar será para Croacia o Marruecos.

No soy capaz de predecir quien ganará, solo puedo decir que quiero que gane Argentina.

diciembre 08, 2022

Un mundial a todo pasto

Foto de Rhett Lewis en Unsplash

Estas líneas están escritas a pedido de algunos de mis lectores. Para estos efectos partiré con una tabla que confeccioné a partir de lo que pronosticó un amigo luxemburgués, nacido en España, a quien conocí en Chile, en mis tiempos de boyscout, que no es ningún experto en materia futbolística, pero que como buen ciudadano del mundo, no está al margen de lo que ocurre.

En esta tabla da a conocer quienes eran los que se veían como posibles países clasificados en cada grupo en base a los antecedentes con que llegaban al mundial. Antecedentes relativos al cuerpo técnico y plantel de jugadores, a los resultados de sus últimos partidos, al historial copero y la tradición futbolística con que vienen precedidos.

Por cada grupo también señalaba lo que visualizaba como eventual sorpresa, sin atreverse a afirmar quien sería el país damnificado. Y en una última columna va los países que se clasificaron una vez terminada la primera ronda.

Grupo

Posibles clasificados

Sorpresa

Clasificados

A

Ecuador y Países Bajos

Senegal

Países Bajos y Senegal

B

Inglaterra y Gales

EEUU

Inglaterra y EEUU

C

Argentina y México

Polonia

Argentina y Polonia

D

Francia y Dinamarca

Australia

Francia y Australia

E

Alemania y España

Japón

España y Japón

F

Croacia y Bélgica

Marruecos

Croacia y Marruecos

G

Brasil y Camerún

Serbia

Brasil y Suiza

H

Uruguay y Portugal

Corea del Sur

Portugal y Corea del Sur

No deja de sorprender como en todos los grupos uno de los posibles clasificados no clasificó y que en casi todos, lo que se calificaba como sorpresa, sí clasificó. Excepto en un grupo, el G, donde paso a la ronda siguiente Suiza, mas sorpresa aún, dado que la sorpresa que se había previsto era Serbia.

En la tabla que sigue correspondiente a los octavos de final, los resultados nos dicen que todos los países que llamábamos países sorpresa, quedaron en el camino, con excepción de Marruecos.

Octavos de final

Ganador

Francia y Polonia

Francia

Inglaterra y Senegal

Inglaterra

España y Marruecos

Marruecos

Portugal y Suiza

Portugal

Brasil y Corea del Sur

Brasil

Argentina y Australia

Argentina

Japón y Croacia

Croacia

Países Bajos y EEUU

Países Bajos

Los resultados de los octavos de final nos dicen que a la larga se termina imponiendo el peso de la historia, de la tradición, y que las sorpresas tienden a disminuir, aunque no a desaparecer. Ahí está el caso de Marruecos, único sobreviviente de los países sorpresas.

Ahora entramos a cuartos de final, donde los partidos a jugarse serán los siguientes. En la tabla incluyo los nombres de los países que se perfilan como favoritos.

Cuartos de final

Favorito

Francia e Inglaterra

Francia

Brasil y Croacia

Brasil

Países Bajos y Argentina

Argentina

Portugal y Marruecos

Portugal

De darse esto, las semifinales serían entre Brasil y Argentina, y entre Portugal y Francia. Esto implicaría que en la final tendríamos frente a frente a un equipo sudamericano y un equipo europeo. De entre los cuatro, tres ya han sido campeones mundiales y Brasil es el país que hasta ahora se ha visto mejor en la cancha y que ha obtenido los mejores resultados. En consecuencia, sería el país favorito para llevarse la copa en Qatar. Por mi parte, me gustaría que la copa la ganara Argentina.

Sin embargo, en futbol nada está escrito en piedra hasta el pitazo final.