febrero 24, 2010

Otra cosa es con guitarra

En muchas ocasiones, a lo largo de la campaña, el presidente electo solicitó al país que le dieran una oportunidad. Que la Concertación ya había tenido su oportunidad y que ahora le tocaba a él. Este argumento, junto a muchos otros –los niveles de corrupción, de delincuencia, de desempleo, entre otros-, en conjunto con una campaña publicitaria multimillonaria, terminó por convencer a la ciudadanía de que era la mejor opción.

A pocos días de asumir el mando de la nación, no dejó de llamar poderosamente la atención que Piñera observara la existencia de un déficit fiscal, y que por ello, el presente año sería austero, razón por la cual no podría acoger todas las demandas ciudadanas, por justas y legítimas que fueran. Incluso denunció que se trata de uno de los déficits más altos de nuestra historia.

Cualquiera diría que Piñera se desayunó con este déficit, que lo ignoraba por completo al realizar sus promesas de campaña, y que por tanto, la Concertación y el gobierno lo habrían engañado. La verdad que dicho déficit era conocido por moros y cristianos, al menos entre quienes tienen la responsabilidad de conocerlo, en particular por parte de los encargados de los programas económicos de cada uno de los candidatos presidenciales, entre los que destaca Felipe Larraín, próximo responsable de resguardar las arcas fiscales. Mal que mal en noviembre último el Congreso Nacional aprobó un presupuesto para el presente año que prevé un déficit fiscal del 1,1%, con un aumento del gasto público de un 4,3% respecto del año pasado.

La verdad sea dicha: Piñera y sus boys estaban en conocimiento del déficit, y por tanto, la insinuación de que no podrá cumplir con las promesas de campaña por el pastelito que le dejan, suena a ponerse el parche antes de la herida, a sacarse el pillo, o bien, a que otra cosa es con guitarra.

Ahora afirman que por dicho déficit estarán obligados a “priorizar las necesidades más sensibles de la gente”, o bien, que “lo que se puede ver afectado es el timing de puesta en marcha de algunos programas”. Desde uno de los think tank del futuro gobierno, su director afirma que “habrá muchas cuentas por pagar”. Cualquiera diría que reciben un país en bancarrota, producto de una sucesión de gobiernos irresponsables e ineficaces.

Al momento de asumir el primer gobierno de la Concertación en el año 90, la deuda pública era de casi un 45% del producto interno bruto; hoy es de poco más del 5%. Lo curioso es que quienes están llorando sobre la leche derramada son los mismos responsables de una deuda pública sustancialmente mayor que la que ahora están recibiendo como gobierno. Parece una broma de mal gusto que los hombres de Piñera estén poniendo énfasis en el déficit fiscal que heredan, en circunstancias que saben perfectamente que este déficit fue ocasionado por la crisis más grande que ha tenido la economía mundial en los últimos 50 años. No solo eso, según los últimos estudios de la OCDE, Chile es el tercer paìs con el déficit más bajo de todos los países más desarrollados del mundo, superado tan solo por Noruega y Corea del Sur.

Por tanto, se teme que la intencionalidad que hay tras el ficticio debate en torno al déficit fiscal no sea otro que procurar contener las demandas que la propia campaña de Piñera se encargó de exacerbar mediante promesas incumplibles.

febrero 18, 2010

La institucionalidad partidaria

A raíz de la nominación de un exministro de la Concertación en el gabinete del presidente electo, se ha abierto todo un debate que muy probablemente continúe estos días con la nominación de los subsecretarios, y en las semanas que siguen cuando salgan los nombres de intendentes, gobernadores, seremis y direcciones de servicios públicos.

Se ha aludido al interés de Piñera por encabezar un gobierno de unidad nacional y de grandes acuerdos, lo que se justifica en contextos específicos y excepcionales. Lo razonable, lo habitual, en democracia, es que la unidad nacional se da sobre la base de la aceptación de las diferencias, de su expresión franca, a veces apasionada. La existencia de discrepancias es consustancial a una sociedad viva, dinámica, que aspira a más. La unidad nacional solo tiene sentido en este marco; en caso contrario supone sojuzgamiento de unos por otros. Por ello, en una sucesión democrática normal, sin crisis de por medio, ni económica ni política, hacer mención a un gobierno de unidad nacional pareciera tener un cierto sabor a marketing, a alpiste para los pajaritos.

Pocos pueden afirmar que el país se encuentra en crisis, particularmente cuando se cuenta con un gobierno encabezado por una presidenta con una popularidad por sobre el 80%. Es un país en vías de una consolidación democrática, tanto en un sentido político como económico. Los sucesivos encuentros entre los actuales ministros y los futuros, están dando cuenta de la transparencia con que se está efectuando un traspaso de conocimientos y experiencias. Traspaso que la oposición actual, ni en el mejor de sus sueños, nunca se imaginó al tenor de las persistentes críticas que efectuara en el curso de los últimos años, centradas en el afán de perpetuación de la Concertación en el poder ejecutivo.

Un gobierno de unidad nacional no se logra sobre la base de conversar con individuos del otro lado. En democracia se asume que existe una institucionalidad política que respetar donde los partidos políticos representan las distintas corrientes de pensamiento a las cuales adhiere la ciudadanía. Los partidos no se fortalecen ninguneándolos, por el contrario, se les debilita, y al hacerlo, sin querer queriendo, se promueven caudillismos, populismos, salidas de madre que nadie en su sano juicio desea. Si se es independiente, se tiene total libertad para acceder a una invitación para colaborar con un gobierno sobre la base de compartir su ideario. Distinto es el caso si se es militante de un partido que la ciudadanía ha resuelto colocar en la oposición, en cuyo caso si se le llama a colaborar, lo que corresponde es derivar la invitación a las instancias partidarias correspondientes.

Lo mismo vale en la relación del gobierno con la coalición que lo sustenta. Conformar un gabinete a espaldas de los partidos que lo auparon, no es ganar independencia, sino que asegurarse su propio fracaso. En democracia los partidos políticos no solo posibilitan alcanzar la presidencia, sino que también la gobernabilidad y estabilidad.

El presidente electo está equivocando su relación no solo con la oposición, sino que con los partidos que lo respaldaron, al relacionarse directamente con algunos de sus militantes en desmedro de sus directivas, salvo que su intención sea destruir a los partidos.

Desafortunadamente el exacerbado presidencialismo que caracteriza al régimen político chileno invita a caer en tentaciones como las que estamos viviendo en estos días. Se trata de una característica que con Pinochet alcanzó su máxima expresión, pero que no deja de atraer, particularmente cuando es la derecha la que asume la presidencia.

febrero 09, 2010

The dream team

Cuando hoy Piñera presentó lo que será su primer gabinete ministerial, se me vino a la cabeza el concepto de dream team, el equipo soñado. Un equipo para chuparse los dedos. Puso a los mejores, sin pensar en cuoteos, ni en premios de consuelos a perdedores en contiendas electorales.

Casualmente los mejores los encontró en su círculo, en su clase; casualmente cursaron sus estudios superiores en la Universidad Católica, salvo un par de excepciones, como la del negrito de Harvard; casualmente hay 4 militantes de RN y 4 militantes de la UDI; casualmente prácticamente todos son empresarios(as) y/o directores de empresas; casualmente la mayoría se autocalifica como independiente aunque se sabe que tienen el corazoncito bien tirado para la derecha; casualmente son personas que bajo los cánones actuales se califican como exitosas, aunque algunos de ellos hayan sido derrotados en contiendas políticas parlamentarias y/o municipales; casualmente para todos será un sacrificio, pero aceptaron la nominación gracias al espíritu de sacrificio que les caracteriza, y porque Chile se lo pide.

No está la chusma, solo gente de bien, de pedrigee, con capacidades gerenciales, que conciben al país como una empresa, donde los que manden no pueden ser torrantes de la calle, ni políticos que medran de la política. Gente que ha estado a cargo de grandes empresas, que sabe cómo se hacen las cosas, que saben cómo gestionar, que saben rentabilizar sus inversiones.

El país, uno de los que posee la mayor desigualdad de ingreso a nivel mundial, ha decidido, por la vía electoral, democrática, luego de 20 años de Concertación que muchos califican como los mejores años de su historia independiente, entregar el liderazgo del país al hombre más millonario del país, y que según los ranking, ostenta la posición 15 de los más ricos del mundo.

Entre los nominados, Jaime Ravinet, quien fuera alcalde de Santiago, ex ministro de Defensa en tiempos de Lagos. Derrotado en las últimas elecciones alcaldicias se replegó a sus actividades empresariales. Incapaz de resistir el llamado de la patria, no obstante las advertencias del que fuera su partido por casi medio siglo, la DC, optó por pasar a la otra vereda, obviando el impacto político que generaría su decisión, bajo la excusa de que los programas de defensa de los candidatos Frei y Piñera no diferían mayormente. Otros concertacionistas deben haber sido tentados –incluso se mencionaron los nombres de José Zalaquett para Justicia y de José Joaquín Brunner para Educación- pero pareciera que no alcanzaron a sentir el llamado patrio.

Al frente del Ministerio de Educación estará Joaquín Lavin, quien tendrá una nueva oportunidad para lucirse, como la tuvo cuando fue alcalde de Las Condes, y después de Santiago. Asume un ministerio complejo donde seguramente el Colegio de Profesores no le hará la vida muy grata. Aumentar la subvención escolar, abordar la “deuda histórica”, y detener la baja en la matrícula municipal serán algunos de los desafíos a encarar. Si sale airoso, lo más probable que el premio sea su candidatura presidencial para las próximas elecciones.

Al menos en la primera línea de fuego no aparece nadie del PRI ni de Chile Primero. No estarían dentro de los mejores. Quizá aparezcan en una segunda, tercera o cuarta fila: la de los subsecretarios, intendentes, seremis, directores de servicios. Quizá el pudor impidió que asomara Adolfo Zaldívar en el Museo de Historia Militar donde tuvo lugar la ceremonia; Fernando Flores debe estar preparando las maletas para retornar a USA luego de 8 años de sacrificio como honorable Senador de la República por la primera región; y Jorge Schaulsohn quizá quiso evitar encontrarse con su amigo del alma, Iván Moreira, el portavoz veraniego de la UDI que ya le está exigiendo a la Concertación que no sea odiosa.

En concreto, tendremos un gobierno de excelencia, de los más capaces, con un currículo de miedo que nos asegura que podremos dormir tranquilos. Con este equipo debiéramos tener la certeza que llegaremos a ser un país desarrollado antes que vuelva a cantar Gardel. Y si no lo logra, si fracasa, que a nadie le quepa duda que los responsables serán los partidos políticos incapaces de visualizar la necesidad de tirar todos juntos para adelante, de dejar atrás odiosidades y divisiones estériles e inconducentes.

Hace poco más de medio siglo la oligarquía accedió democráticamente al gobierno de la mano de Jorge Alessandri, alias El Paleta, bajo el lema “a Ud. lo necesito”. Fue llamado el gobierno de los gerentes, y generó altas expectativas que a poco andar se vieron defraudadas. Terminó sin pena ni gloria, abandonado a su suerte por los mismos que lo auparon cuando las cosas no se daban como pensaban.

Solo nos resta desearle lo mejor; desear otra cosa es de mala leche, andar echándole pelos a la sopa. Mal que mal, como dijera un gringo cuyo nombre no recuerdo hace ya varias décadas atrás, “lo que es bueno para la General Motors, es bueno para el país”.

febrero 07, 2010

¿Qué pasó? ¿Qué hacer?

La última elección presidencial, resuelta en segunda vuelta a favor del candidato de la derecha marcó el fin de un ciclo de gobiernos concertacionistas que alcanzó a durar 20 años. Un ciclo nada despreciable que si bien nos falta cierta perspectiva en el tiempo para analizarlo, algunos se adelantan a calificarlo como el más exitoso en la historia política chilena.

Concurren múltiples paradojas que llaman la atención, en especial una de ellas: que la Concertación haya perdido la elección bajo un gobierno que se despide con la más alta popularidad de la que se tiene registro en la vida nacional. Cualquier coalición de gobierno se la quisiera enfrentar una elección cuya presidenta ostenta una popularidad por sobre el 80%, y un gobierno con una por encima del 60%. No obstante ello, perdió.

Múltiples chivos expiatorios y razones se aducen para que ello se diera, entre los primeros, podemos destacar el candidato propiamente tal, los presidentes de los partidos de la Concertación, y de Escalona en particular, la irrupción de Marco; entre los segundos, las desinteligencias a lo largo de la campaña, rematadas con la renuncia de los presidentes del PPD y PRSD, y la no renuncia de los de la DC y el PS de cara a la segunda vuelta, las primarias llevadas a cabo para elegir al candidato, la no disponibilidad de medios de comunicación que le hicieran el peso a los proclives a la derecha comandados por las cadenas de El Mercurio y La Tercera, la estrategia de campaña, la ausencia de renovación de ideas, liderazgos, etc..

Más allá de todas las piruetas que hagamos, creo que todas las razones se concentran en una, la de habernos quedado sin propuesta, sin nada nuevo que ofrecer, la de habernos agotado, lo que se expresa en que el grueso de nuestra artillería estaba condensada en el slogan “No virar derecha”, esto es, nuestra invitación estaba dirigida a no votar por el candidato de la derecha. Creo, sinceramente, que ahí está la madre del cordero. Cuando terminamos votando por nuestro candidato para que no salga el otro, es signo de que algo anda mal. Y eso se reflejó en el resultado definitivo ya no podíamos seguir girando a cuenta de no volver a tener un gobierno de derechas. La ciudadanía se cansó de esta suerte de chantaje, conciente o inconciente, y la ruta de la muerte que definió este resultado estuvo dada por quienes habitualmente votaban Concertación, en esta oportunidad optaron por Marco en primera vuelta, y para sorpresa de muchos, posteriormente, para la segunda vuelta, no tuvieron empacho en cruzar la calle para votar por la derecha, pateando el tablero convencional.

En concreto, se perdió claramente. La Concertación habituada a ganar, perdió y deberá asumir la derrota, como ya lo está haciendo. La ciudadanía ha querido darnos un respiro de al menos 4 años, alejándonos de las tareas de gobierno, para asumir un rol opositor. Que este rol sea por 4 años o más dependerá tanto de cómo haga su tarea el nuevo gobierno, y cómo desarrollo su rol opositor la Concertación.

Personalmente lo veo como un respiro para volver por nuestros fueros, para sacarnos de tareas ejecutivas y volver a nacer, volver a soñar, a pensar, a reflexionar con miras a la emergencia de un nuevo amanecer, con nuevas propuestas, nuevos sueños a partir de una realidad que es muy distinta a la de 20 años atrás. Realidad que nosotros mismos contribuimos a generar, tanto para bien, como para mal. Con FFAA replegadas, no tanto como quisiéramos, pero replegadas en relación al peso y rol político que jugaban décadas atrás; con mayor conciencia en torno a los DDHH, aunque no tanto ni tan extendido como quisiéramos; con mayor cobertura educacional, sobre todo en los niveles de educación media y superior, aunque con persistentes insuficiencias en términos de calidad y de financiamiento público, al igual que en materias de salud y provisionales; con avances en materia de derechos laborales, pero donde la relación entre el factor capital y el factor trabajo sigue siendo en detrimento del segundo; sin senadores designados ni vitalicios, pero con un sistema binominal que encorseta y distorsiona el comportamiento de los partidos políticos a punto tal de desprestigiarlos ante la ciudadanía; antes las leyes se daban entre 4 paredes, pero aún falta mucho que transparentar. Para unos se ha corrido mucho, para otros, muy poco.

Piñera, en sus primeras declaraciones como condición de presidente electo, no se sabe si como frases de buena crianza, salidas del alma, o con propósitos destinados a facturar a la Concertación, ha propuesto un gobierno de unidad nacional y retomar la política de los acuerdos. Esta invitación constituye un primer desafío, de los muchos que tendrá en los próximos años la Concertación.

A la derecha le encanta hablar de unidad nacional, al igual como lo hiciera Pinochet, aún cuando para ello éste abrazara la causa de la seguridad nacional y bajo su amparo violara los DDHH de miles de ciudadanos. Dejemos de hablar de unidad nacional en abstracto. El concepto de unidad nacional debe estar dotado de contenido: ¿es posible hablar de unidad nacional con los niveles de desigualdad de ingresos existente? El mercado actual, a la libre, es el que nos caracteriza como uno de los países con mayor desigualdad de ingreso (índice de Gini), a pesar que por ley existe un salario mínimo.

La unidad nacional no pasa por omitir las diferencias, sino que por el contrario, ponerlas sobre la mesa, analizar sus causas y proceder en consecuencia para disminuirlas, sino erradicarlas. En democracia, con un país andando, no tiene ningún sentido hablar de un gobierno de unidad nacional. Se habla de una política de acuerdos, pero al mismo tiempo, los adherentes de Piñera, ya se anticipan a enjuiciar a la futura oposición acusándola de antemano de pretender hostigar al gobierno de Piñera. Estas conductas parecieran estar destinadas a “ablandar” a la futura oposición.

Nuestro rol deberá ser de oposición, la que no tiene apellidos, al igual que cuando se habla de democracia. Quienes desde ya pretenden definir la oposición que deberemos ejercer, son los mismos que hablaban de democracia protegida, corporativa, y un largo etcétera. Se es o no se es. Se es demócrata o no se es; se es opositor o no se es. Como opositores nuestra función será fiscalizar la actuación del gobierno, respaldando lo que ella, no el gobierno, estime como bueno, y rechazando, denunciando lo que la oposiciòn califique como malo. No nos negaremos a acuerdos que concuerden con nuestros principios, y rechazaremos aquellos que van contra lo que creemos. Así de simple.

En estos años, el gobierno se verá tentado por dividir a la Concertación, por lo que ésta deberá ser capaz de enfrentar los cantos de sirena si quiere tener alguna posibilidad de éxito en un futuro próximo. La ciudadanía juzgará al gobierno por su actuación, así como a la oposición. Es en función de estas actuaciones y de los proyectos que presenten al país en 4 años más como se decidirá la ciudadanía.

febrero 04, 2010

Vacaciones en Talca

Para el próximo martes 9 está programada la presentación del gabinete por parte del presidente electo. Para darle un toque mágico decidió hacerlo en el museo histórico nacional. Mientras tanto la expectación gira en torno a los nombres, si habrá cuoteo, si predominarán nuevos rostros, etc.

Todo esto en pleno período estival. En la región del Maule, y en Talca en particular, entiendo que la tasa de exportación turística siempre ha superado a la de importación, esto es, que la cantidad de maulinos que salen de la región por estas fechas supera con creces a la de quienes nos visitan. Sin embargo tengo la sensación que estos últimos, esto es, los turistas que vienen a la región cada año está creciendo significativamente.

Como pocas veces estamos viendo delegaciones, grupos de turistas que vienen de países lejanos, para apreciar las bondades de nuestra región. Los he visto en el mercado central, en los restaurantes, en los cafés, en los terminales de buses, en la feria (Crea), en los alrededores. Si bien la región nunca ha tenido una vocación turística, desde hace años se han estado desarrollando iniciativas de parte de distintos actores –agentes turísticos, servicios públicos, universidades- en procura de generar conciencia de nuestras bellezas naturales, de nuestro patrimonio histórico, de la bondad de nuestra gente, lo que en su conjunto habla de una calidad de vida excepcional. No obstante que no tenemos ninguna de las catalogadas maravillas de la humanidad, sí podemos enorgullecernos de la calidad de vida que impera en nuestra región. Calidad dada por la sencillez con que se vive, por la relación calidad/precio de nuestras frutas y verduras.

Si bien aún nos falta infraestructura turística, creo que lentamente vamos por el buen camino. Para un turismo de lujo nuestros viñedos están ofreciendo servicios hoteleros y gastronómicos de primer nivel; para un turismo popular en nuestra costa existe una amplia gama de servicios –Duao, Iloca, Pelluhue, Curanipe, Pellines, entre otros- donde disfrutan familias enteras, al igual que en nuestra cordillera para delicia de los montañistas. Por otra parte tenemos pueblos, poblados que mantienen ricas tradiciones y hospitalidad sin igual en tiempos de humitas, pasteles de choclos y porotos granados. Un imperdible es viajar en tren hacia la costa en el último ramal que va quedando, que bordeando el río Maule llega hasta Constitución, ciudad que tuvo su época de gloria.
Cada vez que me visitan parientes o amigos, si el tiempo me da, tampoco puedo dejar de llevarlos a Yerbas Buenas, a Villa Alegre, y si hay ánimo, para ir a ver las 7 tazas, al interior de Molina.

Mientas nosotros descansamos, y Piñera arma su equipo ministerial, la Concertación se va preparando para asumir el nuevo rol que la ciudadanía la ha asignado: ser oposición. Interesantes los tiempos que vienen. Todo esto con una presidenta que cuenta con un respaldo popular increíble, por sobre el 80%. Quienes nos visitan no pueden dejar de preguntarme: en nuestros países, cuando un presidente tiene una popularidad de esta magnitud, la coalición que lo apoya tiene el triunfo asegurado, sin embargo esto no ocurrió acá: ¿qué pasó? No tengo respuesta, razón por la que solo atino a encogerme de hombros.

enero 23, 2010

¿UN GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL?

A continuación os acompaño un video que permite ver quienes ganaron las elecciones:



Sin perjuicio de las responsabilidades que les corresponden a los partidos y a cada uno de nosotros mismos, no cabe duda que Marco Enriquez-Ominami, Fernando Flores, Jorge Schaulsohn, junto a Adolfo Zaldívar y otros que se me escapan, posibilitaron el triunfo de quienes están tras Piñera. Lograron su propósito: ver a la Concertación derrotada.

Nos han dejado una extraordinaria oportunidad: volver a ser oposición, repensar lo que hemos hecho, revisar críticamente nuestras ideas y propuestas, clarificar nuestros pensamientos, para emerger con nuevos bríos.

enero 14, 2010

Último llamado

Esta es mi última columna antes de la segunda vuelta, y la escribo con el expreso propósito, lo digo sin ambagues, de invitarlos a votar por FREI, tanto a quienes abrigan dudas a votar por Frei, al igual que a quienes están optando por votar por Piñera. Y quienes han decidido votar por FREI a realizar un úlimo gran esfuerzo destinado a obener más votos entre amigos y conocidos, conducente a obtener un triunfo dificil, pero por lo mismo, atrayente.

Mi insistencia no se basará en pregonar los defectos del candidato contrincante ni las virtudes de Frei. El tema va más allá de las personas. El gobierno es más que una persona. Mi insistencia apunta a revertir algunas anomalías que se han dado a lo largo de esta campaña y que deseo y creo necesario precisar:

a) Se afirma que la llegado la hora de la alternancia.
Han sido 20 años de gobiernos de la Concertación, bajo diferentes presidentes, y por lo mismo con distintos estilos, énfasis, prioridades, pero bajo una misma filosofía, un mismo paradigma, una misma concepción de las personas y de su relación con otros. Esta filosofía es la que queremos seguir sosteniendo y profundizando. La alternancia la hemos tenido al interior de la Concertación y la seguiremos teniendo. El gobierno de Frei no será igual al de Michelle ni al de Ricardo, ni al de Patricio, ni siquiera al de él mismo. La alternancia tiene sentido cuando surge una propuesta no solo distinta, sino que mejor, y la propuesta que tenemos por delante, la de Piñera, es una propuesta regresiva, no creible, que emana de quienes hasta la fecha no se han arrepentido de las atrocidades cometidas en los tiempos del innombrable y que se mantienen agazapados a la espera de su hora. Por ello, ni un paso atrás!!!! La alternancia somos nosotros; nosotros somos el cambio hacia adelante, no el cambio hacia atrás.

b) Los presidentes de los partidos de la Concertación
Hoy parece ser un lugar común criticar a los partidos, a los políticos en general y a los presidentes de los partidos, en particular a quienes decidieron no renunciar. El caso más representativo es el de Escalona. No soy socialista ni Escalona es santo de mi devoción, pero no puedo dejar de rendirle un homenaje por su lealtad hacia el gobierno de Michelle. No le ha sido gratis, mas bien ha pagado un alto costo, como lo son las deserciones que ha sufrido el PS bajo su conducción. Altamirano, cuando fue presidente del PS bajo el gobierno de Allende, le hizo la vida imposible, dificultó en extremo la andadura presidencial a punto tal que la cabe una importante responsabilidad en la hecatombe que representó el derrocamiento de Allende y la posterior dictadura. Escalona tiene el mérito de haber hecho posible que el PS sea un partido capaz de asumir responsabilidades de gobierno en el marco de una coalición llamada Concertación.

Fue un error que renunciaran dos presidentes de los partidos que sustentan la Concertación en tanto que los otros dos no lo hicieran: o renunciaban los 4 o no renunciaba ninguno; el mensaje de unidad que demandaba la ciudadanía era insoslayable, y lo ocurrido da cuenta de desencuentros que en el momento actual no deben darse. Sin embargo no debemos dejarnos atrapar por ellos.

c) la Concertación
Hoy parece que el masoquismo ha hecho presa de quienes conforman la Concertación. Solo vemos defectos en nuestra andadura gubernativa, minimizando nuestras virtudes. Nos flagelamos sin misericordia. Es hora de levantar la mirada, reflexionar respecto de dónde estábamos hace 20 años atrás y dónde estamos ahora. No hay por donde perderse. Estamos insertos en el mundo, somos valorados positivamente, se habla bien de Chile, no nos exigen visa en muchos países que sí nos exigían. Nuestro comercio exterior se ha multiplicado y ya no somos la verguenza mundial. En materia de derechos humanos los avances son significativos, aunque falta consolidarlos a través de una cultura donde se haga carne el que nunca más estemos en la indefensión y bajo el arbitrio de unos bárbaros. El Museo de la Memoria que por estos días se está inaugurando es uno de los símbolos que mejor representa la filosofía, la razón de ser de la Concertación, así como en el ámbito económico lo es nuestra incorporación a la OCDE. Hace 20 años se afirmaba que el paìs entraría en estado de caos si ganaba la Concertación porque era una bolsa de gatos.. pues bien, esta bolsa de gatos ha logrado cambiar el pais sin que nadie se coma las guaguas ni nadie tenga que torturar, ni matar, ni desaparecer a nadie. La estrategia de la Concertación se ha basado en la negociación, en la búsqueda de acuerdos antes que en la represión o la imposición. No hay atajos. "La prensa seria" no da cuenta de ello.

d) La candidatura de Frei
La derecha no tuvo ni ha tenido nunca primarias. Nosotros las hemos tenido. Las primarias en nuestro país han sido instituidas por la Concertación, a capella, bajo ningun marco legal, como mecanismo para resolver el tema de las candidaturas presidenciales. Se resolvió que cada parrtido, autónomamente, propusiera un candidato. Así ocurrió: la DC levantó a Frei; el PR a Gómez; el PS a Insulza; y el PPD a Lagos. Lagos quería ser ungido sin primarias, por lo que el PPD resolvió respaldar a Frei al igual que el PS cuando Insulza declinó la oferta. Así se llegaron a las primarias que algunos califican como "truchas". Algunos querían que cada partido pudiese levantar tantos candidatos como quisiera, o que hubiesen primarias al interior de ellos, opciones que se descartaron. Es posible que haya sido un error, pero no nos dejemos entrampar por él. La vida continúa, las caidas no son para quedarnos en el suelo revolcándonos, sino para levantarnos. Los errores nos sirven en la medida que nos permiten corregirnos, mejorar, no para andar llorando sobre la leche derramada. El sello del gobierno de Frei será la consolidación de los avances sociales del goberno de Michelle y el cambio generacional para que la juventud asuma la responsabilidad que le corresponde de cara al futuro.

e) El comportamiento de los medios de comunicación
¿La prensa es un reflejo de la opinión pública o ella "crea" opinión pública? No debe pasar inadvertido que la prensa "seria" monopolizada por las cadenas de El Mercurio y La Tercera, a través de sus respectivos y peculiares estilos nos envían mensajes subliminales que a veces nos compramos gratuitamente. Así como en su momento, a fines de la década de los 50, levantaron la candidatura del cura de Catapilco, se especula que son quienes han estado tras la fallida candidatura de Marco, financiándola, arropándola, inflándola, así como han estado inflando a quienes han desertado de la Concertación y no han resistido las loas que en su momento les prodigó la derecha.

enero 07, 2010

Apoyos de plomo

Desde el 13 de diciembre los comandos de ambas candidaturas presidenciales en carrera han desatado una carrera de fichajes por figuras de quienes eran partidarios de los candidatos perdedores de la primera vuelta. Mientras más han demorado en cristalizar dichos fichajes o apoyos, más caros han costado, porque tras ellos hay negociaciones, rogativas, cesiones, cuyos trasfondos son ven la luz pública, salvo cuando se filtran. Muchos de estos fichajes más parecen apoyos de plomo por el tenor o las razones que las filtraciones delatan. Por otra parte, el apuro se explica porque mientras más demore en concretarse un apoyo, menos impacto tendrá en el resultado electoral. La demora también es índice del grado de perdición, de indefinición, de capricho, de dejarse querer o de megalomanía en que está el personaje que se trate.

Por ejemplo, Arrate desde la primera hora definió su opción, la que incluso era conocida desde antes del 13D, no así la de Mulet quien recién ahora afirma que “no hay por dónde equivocarse”, así como el apoyo del diputado por Rancagua, Esteban Valenzuela, cuando declara que “es una lata votar por el mal menor”.

Por el otro lado uno de los primeros fichajes fue el de quien fuera uno de los puntales del programa económico de Marco, Paul Fontaine, de quien ya se sabía que su corazoncito latía más para un lado que para el otro; luego el del Pollo Véliz a cambio de un compromiso de su candidato por la construcción de canchas deportivas. El más reciente ha sido el de un analista político, Pato Navia, que se pasó al otro lado después que el candidato le asegurara que no vería figuras del pinochetismo en puestos clave; que su gobierno no sería un club de Cachagua, esto es, donde solo habrían personajes empingorotados de lustrosos y rancios apellidos, y que separara la política de los negocios. Otro conspicuo personaje, a raíz de esto último fue fichado por el otro lado porque como dicen en el campo y afirmara él mismo "política y dinero no son buenos compañeros". Como podemos ver, de todo hay en la viña del Señor.

Mientras tanto, el candidato que quedó fuera de carrera, se sigue dejando querer para pronunciarse. Mientras se da el lujo de seguir disparando y manteniendo en ascuas a ambos candidatos con frases crípticas tales como “con uno se retrocede, con el otro no se avanza”, “ambos son candidatos del pasado”, además de pedir que le sirvan en una bandeja de plata las cabezas de 4 presidentes partidarios. Solo consiguió dos, la de quienes estimaron que los beneficios que reportan sus sacrificios son superiores a sus costos. Los otros dos estimaron lo contrario. Aunque le hubiesen servido las 4 cabezas no creo que se haya conformado porque el apetito de Marco a estas alturas es insaciable.

En este contexto se ha desenvuelto la campaña presidencial, y es este espectáculo, del cual solo he mostrado algunos botones de muestra, y donde Marco ha sido uno de sus protagonistas más vistosos, el que degrada el quehacer de la política. Por mi parte, entiendo que la política no es eso, es otra cosa.

Me llama poderosamente la atención cómo en los últimos tiempos se ha basureado con la Concertación, no solo desde la oposición, sino de quienes se han ido de ella emporcando su propio nido que los vio desarrollarse, sumándose a las diatribas de los oponentes sin mayores reflexiones y perdiendo totalmente el sentido de las proporciones, olvidando el aporte de la Concertación a la construcción del país que tenemos en los últimos 20 años. Sumando y restando, lo bueno y lo malo, lo que importa es si el saldo es positivo o negativo.

Me resisto a subirme al carro del cambio per se porque hay cambios y cambios. Si me dicen “súmate al cambio” lo que corresponde es preguntarse “¿a cuál cambio? Porque hay cambios hacia la derecha o hacia la izquierda; hacia delante o hacia atrás. Siento que nos estamos llenando de eslóganes sin contenido, sin mayor reflexión. Por ello me he resistido a caer en la tentación de estigmatizar a la Concertación por sus comportamientos negativos, que por cierto los ha tenido y los tiene. Y ante los cuales no debemos hacer la vista gorda, sino que por el contrario, enfrentarlos y resolverlos, pero ello no lo lograremos yéndonos para la casa o pasándonos a la acera del frente por más difícil que sea cambiar las cosas desde adentro. La pelea hay que darla desde adentro, no desde afuera. Los problemas de familia no se resuelven fuera de ella, sino que en su interior.

Voy a terminar por citar un solo ejemplo de un concepto por el que se ataca a la Concertación y sobre el cual se machaca una y otra vez en forma demagógica con la graciosa multiplicación de los medios de comunicación masivos controlados por la oposición: la corrupción. Se citan casos al por mayor, y se machaca con la misma cantinela que cualquiera pensaría que estamos llenos de corruptos, que toda la Concertación es corrupta. Sin embargo los indicadores internacionales en esta materia no dicen eso, por el contrario, nos sitúan en posiciones que nos debieran hacer sentirnos orgullosos. Nuestro prestigio a nivel internacional, tanto en este ámbito como en muchos otros, nos dicen que la Concertación no lo ha hecho tan mal. Por cierto que podemos hacerlo mejor, pues hagámoslo mejor, pero no nos andemos disparando a los pies para deleite y disfrute de quienes se arrogan una condición de impolutos que no poseen.

Si alguien piensa que quien escribe estas líneas es un funcionario del gobierno, que tiene un cargo político, y que por tanto respira por la herida, se equivoca. Solo me anima el interés por colocar las cosas en su lugar, por no perder el sentido de las proporciones, que siento que se ha perdido, y que por ello, está en riesgo la continuidad de una coalición de gobierno que a lo largo de toda su andadura tiene más luces que sombras. Sumando y restando, el saldo es a favor. La tarea no es destruir la coalición sino mejorarla de forma tal que el saldo sea más a favor que el actual.

Mi voto por FREI no es porque sea “el mal menor” sino porque representa el “mayor bien”. Mi invitación es a ver el vaso medio lleno antes que el vaso medio vacío, a tener confianza, a volver a creer.

diciembre 30, 2009

Balance y perspectivas

Se ha iniciado un nuevo año cargado de incertidumbres, en tanto que el que se fue no estuvo exento de sorpresas. A nivel regional el descenso de Rangers por un “error” (*) de marca mayor e increíble dio pábulo para que saliera al trasluz un tema interesante. Se intentó judicializar el caso para evitar el descenso, se dio orden de suspender el torneo, pero desde el exterior, del organismo rector a nivel mundial del futbol profesional surgió la amenaza de excluirnos del próximo campeonato mundial al que tanto nos costó llegar después de años en el ostracismo. Bastó esa amenaza para que se tuviera que agachar el moño y resignarnos a retirar el recurso presentado ante la justicia.

Digo que se trata de un tema interesante porque revela una pérdida de autonomía, de soberanía, tendencia que se está observando a nivel mundial, donde la posibilidad de los países, de las regiones, para hacer lo que quieran amparados en la no intromisión en los asuntos internos, está en descenso. Al menos para los países como el nuestro. La pertenencia al mundo, nos obliga a asumir ciertos compromisos y obligaciones que no son menores. El costo de no asumirlos nos cuesta una exclusión que puede ser onerosa.

Recientemente el país ha celebrado su inclusión dentro de la OCDE, organización que agrupa a los países de mayor desarrollo y a aquellos países cuyas políticas económicas, políticas y sociales apuntan en la “dirección correcta”. Este ingreso tiene sus beneficios y sus costos, pero en general se estima que sus beneficios son mayores, en particular porque “nos sube el pelo”, nos plantea mayores exigencias, mayores desafíos en todos los planos, una elevación en los estandares de nuestras actividades. Estas mayores exigencias nos restan grados de autonomía, esto es, no nos deja espacio para que “hagamos cualquier cosa”. Lo anterior tiene consecuencias en los más diversos planos, entre los que podemos destacar la gestión del Estado y la calidad educacional.

En el plano político significa que el país adhiere a normas democráticas de convivencia y quienes aspiran a aventuras militares, a imponer soluciones de fuerza, deben poner sus barbas en remojo. Aparentemente al menos, porque lo ocurrido en Honduras ha puesto en jaque lo descrito. Los tiempos no están para golpes, hay mayor conciencia del valor de las democracias, pero así y todo Honduras se dio el lujo de dar un golpe de Estado amparado en las mismas excusas de siempre, aunque ad hoc para la ocasión. Si bien “el mundo” se movió, el golpista fue repudiado a nivel mundial, e incluso fue rechazado, al menos aparentemente por Obama, lo concreto es que Michelletti sigue impertérrito en su puesto, se dio el lujo de convocar a elecciones y seguramente entregará la banda presidencial al sucesor mientras Zelaya, el presidente constitucional sigue refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa. En este caso "la intromisión" no ha sido exitosa para deleite de quienes creen que dentro de "sus fronteras" pueden hacer lo que quieran.

A nivel nacional lo político está centrado en la sucesión presidencial que no fue resuelta en las recientes elecciones, salvo lo relativo a los contendores en la segunda vuelta que tendrá lugar en las próximas semanas. Por tanto el 2010 estará marcado por el cambio de gobierno, el cual de seguro tendrá características peculiares con independencia de quien sea el ganador, porque el mapa político ha cambiado.


(*) Para quienes no se manejan en el tema se les informa que "el error" fue que en un partido el entrenador hizo entrar a un jugador extranjero en circunstancias que en la cancha había el máximo de jugadores admisibles según las normas imperantes. Al hacerlo, el club pierde 3 puntos dentro de la tabla de posiciones. Esta pérdida es la que le costó a Rangers su descenso.

diciembre 23, 2009

La niña bonita

A raíz del resultado de las elecciones presidenciales, a pesar de no haber llegado a la segunda vuelta, Marco se ha convertido en la niña bonita apetecida por todos. Tanto Piñera como Frei se disputan sus favores en un espectáculo sin parangón en nuestro país. Incluso se habla de fichajes, como si de clubes deportivos se trataran. Y mientras más empingorotado es el fichaje, más cobertura mediática se le concede.

El espectáculo que estamos viendo es increíble: pareciera que el tercero hubiese ganando la elección manteniendo en ascuas a los candidatos que pasaron a la segunda vuelta. Sin pudor alguno parecieran capaces de darse vueltas carnero con tal que atraer a los votantes de Marco. Éste, con una sonrisa de actor de cine parece reirse jugando como un gato con dos ratones hasta que estos se den por vencidos. Todo porque la votación de Marco es la que define la elección, porque él no ha dicho por quién votará, mientras dispara a diestra y siniestra, pateando el tablero diariamente. Asume su derrota -no haber pasado a la segunda vuelta- como un triunfo. Con un 20% controla al 80% de los votantes.

Se trata de una situación inédita que no habíamos vivido en el pasado. Marco está demostrando ser un negociador nato que tiene hasta a Piñera patas arriba y a Frei paralogizado. Mientras tanto Marco pide y pide, estruja. Toda concesión es seguida de otra petición por insuficiente. Dispara contra las cúpulas partidarias, pero adula a las bases. Este juego de piernas ¿en qué terminará?

El padre biológico de Marco utilizó la estrategia de "mientras peor, mejor", esto es, que era necesario profundizar las contradicciones, no reducirlas, para así producir el cambio, la revolución, el mundo nuevo. El resultado no fue sino el desastre. Complicó al gobierno de Allende abriéndole un forado divisorio en su coalición política, la unidad popular, que terminó por debilitarlo ante el acoso imperialista de entonces secundado por la burguesía criolla, y sin querer queriendo, del MIR encabezado por Miguel Enríquez. La estrategia de "mientras peor, mejor" terminó convirtiéndose en "mientras peor, peor" y como prueba indesmentible de ello, ahí está el golpe que condujo a la caída de Allende. Su irresponsabilidad, su voluntarismo, su absoluta falta de realismo lo hizo abrazar una causa perdida: la lucha armada, como si existiese alguna perspectiva de derrotar o ganarse a las FFAA. Sin querer queriendo, Miguel aportó su grano de arena a la llegada de la dictadura.

Hoy su hijo Marco, pareciera estar aportando lo suyo a la llegada de la derecha al gobierno. Por más que rechace que se le impute responsabilidad en una eventual derrota de Frei, no podrá sustraerse de que así sea si es que ello ocurre. Su campaña se ha centrado en fustigar a la Concertación y a su abanderado, incluso más, lo ha ninguneado hasta el día de hoy, llamándolo como el "senador DC", sin reconocerle su condición de candidato de la Concertación. A estas alturas del partido, cuando el "senador DC" obtuvo una votación superior a la suya y es quien pasó a la segunda vuelta, se habría esperado que asumiera un mínimo gesto de humildad. Por el contrario, la arrogancia y la soberbia han hecho presa de él sobre la base de la votación obtenida.

Si hiciésemos un símil futbolístico los resultados parlamentarios nos dicen que ninguno de los que "jugó" con Marco salió elegido, o sea, todos jugaron para él, para "la estrellita", para que sacara el 20%. No obtuvo ni un senador, ni un diputado, pero sí privó a la Concertación de varios doblajes y por tanto, que la derecha obtuviera diputados y senadores que de otro modo no tendría. En cambio Arrate con solo un 6% "jugó" para los demás, obteniendo 3 diputados. Es la diferencia entre aquel que juega para todos, de aquel en el que todos juegan para uno.
Prefiero aquel liderazgo por los demás, antes que aquel que aspira que "jueguen" para uno. A estas alturas de la vida me dan mala espina los mesías, los que pontifican, los que terminan siendo marionetas de terceros.

Sin perjuicio de compartir muchas de sus denuncias y planteamientos, no tengo claras sus propuestas cuya combinación mi escasa inteligencia es incapaz de comprender. Por todo lo expuesto no me sumo a quienes creen que creen que hay que darle en el gusto. El gusto de Marco es de seguro insaciable.

Y así, entre quienes están por darle el gusto, y quienes no lo están, la campaña de Frei se va deshilachando, desmoralizando a sus partidarios, entre los que me incluyo, abriendo espacio para un eventual triunfo de Piñera.

Los ataques de Marco a Frei se suceden diariamente, encontrando eco en la prensa "seria" que le da una cobertura que se quisiera cualquiera. Y Marco, cual cabro chico, feliz de la vida dejando "la cagada". No hay duda que está pateando el tablero, desordenando el naipe, reconfigurando el cuadro político. Tengo mis serias dudas que el pueblo, la ciudadanía gane algo con el desbarajuste que se está generando.

La Concertación, en sus 20 años de andadura, ha mostrado deficiencias, errores, muchos de ellos de envergadura, pero también ha mostrado luces. Ha sido una travesía dura, pero si miramos para atrás, podemos ver que el Chile de hoy es bastante distinto al de ayer, más en aspectos positivos que negativos, y por tanto, la Concertación tiene un saldo a favor.

No es con Piñera con quien avanzaremos, más bien, sus propuestas, y quienes lo acompañan invitan a pensar que la tendencia será a procurar desandar parte de lo recorrido. Así como a lo largo de estas décadas hemos estado intentando regular los mercados con mayor o menor éxito, con Piñera lo más probable es que se desmonten las escasas regulaciones alcanzadas. Las diferencias muy probablemente se exacerbarán, y ahí arderá Troya. ¿Eso es lo que quiere Marco? ¿Que se impongan políticas represivas antes que persuasivas o negociadoras? es un tema complejo y no es mi intención satanizar, ni vislumbrar caos alguno, pero si hay algo que nos diferencia de la derecha es nuestro talente negociador, no impositivo, no represivo, procurando dialogar sobre la base de la razón y de los intereses de la mayoría. En algunos casos nos ha ido bien, en otros no. Hay problemas que no se resuelven, que se perpetúan. Es claro que tenemos que mejorar, tenemos que cambiar. Pero ello no lo lograremos sumándonos al cambio de Piñera, porque dicho cambio es hacia atrás, no hacia delante.

Es absolutamente anómalo que tras una presidencia que goza del más alto nivel de popularidad, ella no se exprese en el triunfo de la coalición que la respalda. Por ello no bajo los brazos y no pierdo la esperanza de que nos enrielemos y entendamos, a las buenas, que Frei debe y puede ganar. De nosotros depende.

diciembre 18, 2009

Cuesta arriba

Antes de las elecciones presidenciales había postulado que para declararse ganadores los candidatos debían sortear las siguientes vallas porcentuales: Piñera sobre el 40%; Frei sobre el 30%; Marco sobre el 20%; y Arrate sobre el 7%. En consecuencia, a la luz de los resultados, si no queremos engañarnos jugando al birbiriloque, debemos afirmar que Piñera salió victorioso en esta etapa –round o partido- al obtener un 44%. Sin embargo hay que matizar que este porcentaje fue menor que el obtenido por el mismo Piñera y Lavín juntos en las elecciones presidenciales pasadas. La sensación de victoria anticipada por parte de la derecha solo se asienta en que la votación de la Concertación se diluyó en más de un candidato.

No cabe duda que la votación de Frei es magra, la más baja de un candidato presidencial concertacionista, aunque debe consignarse que debió encarar una dura competencia de candidatos provenientes de la propia Concertación, razón por la cual, se había planteado como meta para esta elección, llegar a la segunda vuelta. Meta que logró en forma holgada, pero a una mayor distancia de la deseada respecto de Piñera.

La votación de Marco implica poner atención, aunque la meta que se había fijado públicamente de llegar a la segunda vuelta estuvo lejos de alcanzarse.
Para Frei el desafío es mayúsculo, puesto que deberá aunar fuerzas con miras a recuperar terreno, rescatar lo mejor que ha tenido la Concertación en estas décadas y que no es poco, junto con resolver de plano sus deficiencias. Recuperar la motivación, los sueños, la confianza y la credibilidad del electorado que no votó por él, es el gran reto que tendrá que enfrentar en este nuevo período para remontar los 14 puntos que lo distancian de Piñera.

Un dato no menor es el de los resultados de las elecciones parlamentarias, donde los bloques mayoritarios están equiparados en torno al 44%, el porcentaje obtenido por Piñera. Esto significa que la oposición está alineada tras él, mientras que un 14% de quienes votaron por candidatos al parlamento de la Concertación, no lo hicieron por Frei. Esos son los votos “perdidos” que no quieren que la derecha sea gobierno, pero que está descontenta, que se ha ido alejando de la Concertación. Para recuperarlos, la Concertación, en este brevísimo período, deberá efectuar profundos cambios no solo de rostros, sino que de ideas, estilos, propuestas y reglas del juego. y que no quiere que la derecha sea gobierno, pero está claramente hastiado de las cosas como se han dado.

Al igual que las dos últimas elecciones presidenciales, se puede afirmar sin mucho riesgo que la llegada será estrecha, podríamos decir que por nariz.

diciembre 12, 2009

Pronósticos

Acá van mis pronósticos para las elecciones presidenciales de mañana no con el fin de ver cuán acertadas han sido mis predicciones, sino para contrastarlos con los resultados que se obtengan y en base a dicho contraste determinar quienes serían los ganadores y los perdedores. Para que los candidatos se declaren ganadores postulo que:

a) Piñera debe obtener sobre el 40%;
b) Frei sobre el 30%;
c) Marco sobre el 20%; y
d) Arrate sobre el 7%;

Estos porcentajes son sobre la base de los votos válidamente emitidos, esto es, descontados los votos blancos y nulos.

Para Marco debiera constituir una derrota cualquier porcentaje que obtenga que no le permita llegar a la segunda vuelta, porque él mismo se planteó esa meta, pero debemos convenir que cualquier porcentaje que obtenga por sobre el 20% lo valida de cara al futuro e hipoteca fuertemente las posibilidades de Frei de cara a la segunda vuelta. Mientras más votos obtenga Marco más debilita a Frei porque la estrategia de Marco ha sido socavar la votación de Frei antes que la de Piñera en su propósito de alcanzar a llegar a la segunda vuelta.

Para Arrate la obtención de cualquier porcentaje por encima de lo que han obtenido otros candidatos de la izquierda dura en elecciones pasadas constituye un triunfo de proporciones, particularmente porque debe lidiar contra la tesis del "voto útil" que enarbolan los distintos candidatos, además del handicap que otorga el emprender una campaña en base a puro voluntarismo, sin mayores recursos financieros. El creciente peso de las finanzas en las campañas abre una importante interrogante respecto del valor de la democracia que estamos construyendo.

Para Piñera cualquier porcentaje por debajo del 40% es una derrota con independencia de lo que ocurra con los demás candidatos; por sobre dicho porcentaje lo puede evaluar como positivo y mientras más se acerque al 45% lo coloca en una situación espectante para la segunda vuelta con altas posibilidades de que la derecha acceda por primera vez en más de 50 años a la presidencia por la vía electoral.

Para Frei la obtención de un porcentaje por sobre el 30% le da un respiro para aunar fuerzas con miras a recuperar terreno, reordenar el naipe, repensarlo todo, rescatar lo mejor que ha tenido la Concertación en estas décadas y rechazar de plano sus deficiencias. Recuperar las ovejas que ha ido perdiendo es el desafío que tendrá que enfrentar en el nuevo perìodo de menos de un mes que tendrá.

La distancia entre Frei y Piñera en esta primera vuelta no será un dato menor: mientras mayor sea más dificil será la recuperación de Frei: una distancia por sobre los 10 puntos porcentuales la hará casi irremontable; por menos de 10 puntos hará más accesible el triunfo de Frei en la segunda vuelta.

Los resultados de las elecciones parlamentarias serán funcionales a la segunda vuelta, puesto que mientras mayor sea el número de senadores y diputados que obtenga cada partido, mayor será el respaldo que tendrá el correspondiente candidato presidencial en el segundo round. Los senadores y diputados electos pasarán a constituirse en los batallones de la campaña que se avecina.

diciembre 03, 2009

Un escenario inédito

El domingo 13 son las elecciones presidenciales en Chile y el panorama que se vive y vislumbra es inédito para lo que hemos vivido en los últimos 20 años por muchos factores. Intentaremos mencionar al menos algunos de ellos.

Por primera vez la derecha ha estado punteando la tabla en forma persistente con un candidato que no es de la derecha dura, sino de la blanda, un candidato empresario, aunque no clásico, de esos rancios, de cuna, sino forjado por sí mismo, de los que en USA llamarían self made man, en los vericuetos financieros, bancarios. No es un empresario productivo, sino especulativo. Aunque se autodefine como un emprendedor, no lo es: un emprendedor crea empresas, Sebastián no ha creado empresas: las compra. Es en la compraventa de acciones como ha forjado su fortuna. Es un especulador que ahora está en proceso de compra del país. Lo prueba la inversión publicitaria en que ha incurrido. No debe ser por bolitas de dulce.

Por primera vez un gobierno exitoso de la Concertación no logra traspasar su popularidad al candidato de la coalición gobernante. Resulta dificil de comprender la distancia que marcan las encuestas entre la presidenta, el gobierno, la Concertación y el candidato de la Concertación. La presidenta se empina con una popularidad que bordea el 80%, algo que nunca había ocurrido y más encima en medio de una crisis económica mundial sin precedentes en los últimos 70 años, en tanto que el gobierno aprueba con algo más que un 50%. La diferencia puede explicarse por el peso del presidencialismo inscrito a sangre y fuego en la Constitución del 80 y por la tendencia a considerar que todo lo bueno que pueda hacer un gobierno es gracias a su presidente, en tanto que lo malo es imputado a sus colaboradores. Se cuida, se protege la figura presidencial. Por su parte la Concertación registra un nivel de adhesión cercano al 30% y su candidato poco menos. Con estos datos debiéramos pensar que el gobierno de Michelle no es de la Concertación, que las políticas del gobierno no son de la Concertación, y que el candidato de la Concertación está en las antípodas del gobierno.

Todo esto es falso, pero ha pasado piola, está siendo pasado por verdadero. El mundo al revés. Es falso porque el gobierno de Michelle no es un gobierno en el aire, en el que ella gobierna en base a ideas locas o sueltas, sino en base a un cuerpo de ideas, conceptos que son de la Concertación. Michelle es una fiel representante del espíritu de la Concertación. Cada gobierno de la Concertación ha estado marcado por un sello propio dado por su respectivo representante presidencial. Cada gobierno concertacionista ha sido distinto, ninguno ha sido igual al otro. El cambio es dentro de la Concertación, no fuera de ella. Al menos mientras la derecha no asuma su responsabilidad tanto en la creación de las condiciones políticas, económicas y sociales que condujeron al golpe, como en la complicidad y actuación que le cupo en el atropello a los derechos humanos durante la dictadura. Hasta la fecha ha mirado para otro lado, ni veo arrepentimiento alguno por el rol que le cupo en una etapa negra de nuestro país.

Michelle gobierna con el respaldo de la Concertación, respaldo expresado en sus parlamentarios, pero sobretodo, en la forma de abordar los problemas, de enfrentar los desafíos: conversando, dialogando, persuadiendo, negociando, como lo han hecho todos los gobiernos de la Concertación. Esta modalidad de gobernar es concertacionista y ha sido el sello de todos los gobiernos concertacionstas. Con todo lo bueno y malo que ello implica. Los costos no son menores: no siempre los resultados son del gusto nuestro; no siempre los problemas se resuelven y muchas veces se perpetúan. Gobernar democráticamente demanda paciencia, comprensión, que es lo que en este minuto pareciera esar faltando.

Por primera vez la continuidad de la Concertación está en riesgo. En realidad, la Concertación no está en riesgo, es la candidatura de la Concertación la que está en riesgo. La Concertación no está en riesgo, está agotada, ya no existe, ha estallado. De hecho dos de los cuatro candidatos presidenciales hasta hace unos meses pertenecían a uno de los partidos clave de la Concertación. Los desgajamientos no han sido menores y están mellando el espíritu concertacionista. Todo esto en medio del gobierno concertacionista más exitoso de la historia. Vaya paradoja!!!!

Muchos achacan la situación actual al candidato que lleva la Concertación. Creo que es un craso error. Es un tema que va más allá de eso. Lo que se está viviendo revela un agotamiento de una manera de hacer política, pero al mismo tiempo es consecuencia de una realidad económica-social, de un modelo de vida que degrada la política.

Por primera vez una minoría tiene posibilidad de alcanzar el gobierno gracias a la división de la mayoría que presenta tres candidatos. De ellos solo uno pasará a la segunda vuelta, pero cualquiera que éste sea, llegará tan debilitado que no tendrá fuerzas para superar al candidato de la derecha. Durante la campaña, uno de los candidatos en su afán de llegar a la segunda vuelta no ha encontrado mejor fórmula que golpear una y otra vez al candidato de la Concertación, coalición a la cual pertenecía hasta hace poco. Pareciera que su adversario no fuera el que está al frente, sino que al lado. Eso habla muy mal de él, habla de ambiciones desmedidas, de pérdida de brújula, y dificulta en grado sumo el traspaso de votos de uno a otro candidato para la segunda vuelta. De esta forma se está pavimentando el camino al candidato de la derecha y abre la sospecha de que el rol de Marco es el de cura de Catapilco, aquel oscuro personaje que impidió el triunfo de Allende hace ya más de medio siglo, en 1958 y posibilitó el de Alessandri. Por ello no debiera sorprendernos que la candidatura de Marco esté siendo aupada, inflada, financiada por Sebastián explotando la fisura existente en la Concertación. En todo caso preciso es reconocer que Marco representa una pateadura al tablero actual, claro que sin medir mayormente las consecuencias.

Por ello, mi pronóstico es al menos reservado, por no decir pesimista, aunque confieso que no pierdo la esperanza que la sensatez ciudadana se imponga. La derecha no merece ganar, y nosotros tampoco, pero así y todo creo que no debemos posibilitar el acceso al gobierno por parte de una derecha que en nueswtro país sigue siendo una de las más retrógradas a nivel mundial. Las consecuencias son impredecibles. La derecha tiene el poder económico y comunicacional, solo le falta el gobierno. Está a punto de tenerlo gracias a nuestra ceguera. Por ello, a pesar que no merecemos ganar, debemos ganar.

Falta poco para que nos pongamos a llorar. Pero como dicen por ahí, no hay mal que por bien no venga. Ya veremos cómo se barajará el naipe. De lo que sí podemos estar seguros es que la Concertación tal como la conocemos se encuentra, a lo menos, en un estado agónico. Habrá recomposición de coaliciones. La propensión hacia los tres tercios es fuerte. La tarea para el próximo gobierno será compleja, habrán díscolos por lado y lado.

noviembre 26, 2009

Honduras y Uruguay

Voy a hacer un alto en la saga que estaba escribiendo acerca de la formaciçon por competencias dado que este fin de semana habrán elecciones en ambos países. Las diferencias son abismales. Honduras no posee tradición democrática alguna y hasta poco tiempo atrás era un país bananero más de Centro Amèrica gobernado por la United Fruit Company. Una colonia norteamericana expoliada hasta dejarla sumida en la miseria. Años atrás, por motivos laborales, tuve ocasión de estar en Tegucigalpa, su capital. La desigualdad es extrema, no existe clase media. La tasa de escolaridad es baja porque los hijos de los pobres son recursos a los cuales recurren los padres para generar ingresos adicionales. El trabajo infantil por necesidad. Este domingo tendrán elecciones con su presidente Zelaya en la embajada de Brasil y Micheletti como presidente de facto. Las elecciones serán una opereta. La comunidad internacional intentó revertir la situación sin éxito.

Aparentemente el mundo presionó por la restitución de Zelaya. Digo aparentemente porque si la presión hubiese sido real Micheletti no dura un solo día. Zelaya no es ningun santo, Micheletti tampoco. Micheletti se ampara en una resolución de la Corte Suprema, pero todos sabemos, sobretodo en Chile cómo se cuecen las habas cuando la situación se torna crítica: el hilo se corta en su parte más delgada. El resultado de las elecciones no tendrá valor real alguno, salvo para continuar engañando a los hondureños, las grandes perjudicados.

Uruguay, por el contrario, es un país con tradición democrática, una clase media extendida y una alta tasa de escolaridad. Este domingo será el balotaje entre las dos primeras mayorías de las recientes elecciones celebradas alrededor de un mes atrás. Lacalle, expresidente, representa a uno de los partidos tradicionales que históricamente han gobernado el país desde su independencia, hasta 5 años atrás, cuando por primera vez la izquierda, representada por el Frente Amplio, con su abanderado Tabaré Vázquez, ganó las elecciones.

En su gobierno Uruguay no se hundió como pregonaban los agoreros desde la derecha, por el contrario, insufló un nuevo aire, una nueva manera de abordar los eternos problemas del Uruguay. Terminará su mandato con la frente en alto, con una alta popularidad, al igual que Michelle en nuestro país. tal como acá, allá, no se les ocurre cambiar la Constitución para posibilitar la reelección.

La concepción democrática de sus gobernantes y su ciudadanía es en serio. Para rematarla el Frente Amplio tuvo el desparpajo de postular a Pepe Mujica, un extupamaro, que vive de una chacra, maneja un lenguaje poco refinado, sin pelos en la lengua, y por tanto metedor de pata. Se le conocen miles de "lapsus", "caidas". Así y todo, a pesar de una campaña del terror, se sospecha que la gente lo quiere y que ganará. Muchos intelectuales, incluso de isquierda, ariscan la nariz, y se resisten a apoyarlo temiendo lo peor. Es la desconfianza hacia quien no es como uno. Son los que creen que quien no tiene una formación acabada no puede ser presidente. Son los mismos que decían que Lula sería un desastre. Y no lo es, por el contrario, tiene el sentido común, el olfato, la llaneza, que muchos intelectuales pierden a medida que sus conocimientos se van refinando.

Veo y quiero a Pepe y Danilo como ganadores. Danilo es el candidato a la vicepresidencia. Pepe es el Quijote, Danilo el Sancho Panza; Pepe es el volado, el soñador, Danilo el aterrizado; Pepe el que anda por las nubes, agarrándose la cabeza ante la injusticia, no tolerándola, Danilo es el que anda con los pies en la tierra. Uno es el complemento del otro. Con este binomio Uruguay va por más. Espero que los uruguayos no se pierdan y voten con confianza en sí mismos.

noviembre 19, 2009

La formación por competencias (parte 4)

En mi última columna afirmaba que la formación por competencia era un camino erizado de espinas. En efecto, no es llegar y cambiar la formación tradicional. Si no queremos que sea un mero cambio cosmético, de mercadeo, el cambio conlleva enormes desafíos en los más diversos planos.

De partida la clase convencional con el profesor al frente dictando cátedra y los estudiantes escuchando impávidos debe dar paso modalidades de enseñanza donde los estudiantes asuman un rol activo y el profesor actúa como guía, facilitador, orientador, dando pistas, sugerencias. El profesor ya no es aquel que da conocimientos, recetas empaquetadas como si fueran platos de comida en la boca del estudiante, sino que aquel que ayuda a identificar los ingredientes que deben configurar las comidas, orientarlos respecto de los tiempos de cocción, dejándoles que prueben lo que han elaborado y abriendo la posibilidad de que se equivoquen, de que una y otra vez elaboren los platos hasta que les salga a pedir de boca. El profesor ya no tiene el monopolio del conocimiento, ya que éste se encuentra en distintas fuentes, particularmente en Internet, así como en otros profesores.

El conocimiento ya no es suficiente por sí mismo ni está dado, es preciso que sea complementado con habilidades, destrezas, actitudes, amén de que debe ser construido, armado, lo que difícilmente es logrado individualmente. La complejidad de los problemas del mundo de hoy es imposible de abordar a partir de una genialidad individual, de un girosintornillos. De allí la necesidad del trabajo grupal, del trabajo en equipo donde cada uno de sus integrantes asume distintos roles. La estructuración de estos grupos de trabajo, la distribución de los roles al interior de ellos, y la evaluación son tareas que deben asumir los profesores bajo este nuevo paradigma educativo que en su mayoría no saben enfrentar. Mal que mal los profesores universitarios lo son no por sus competencias pedagógicas, sino que por sus conocimientos en las disciplinas que se traten. Por tanto, estos profesores necesariamente deben ser acompañados en este proceso de cambio por quienes se manejan en estas nuevas esferas.

Lo expuesto implica una verdadera revolución en el trabajo en aula y fuera de aula. Las sesiones de aula dejan de ser expositivas en las que “se pasa materia”, dado que se asume que los estudiantes llegan a ellas ya premunidos de los conocimientos adquiridos a través del estudio autónomo, buscando, filtrando material bibliográfico de las mas diversas fuentes bajo la orientación del profesor. Bajo el nuevo paradigma las sesiones en aula pasan a ser sesiones de trabajo, de discusión, de aclaración de conceptos, alternativas, dudas, cobrando un sentido nuevo. Obsérvese que este nuevo esquema supone que los estudiantes llegan a las clases con la “materia estudiada”, hábito que rara vez se encuentra presente en ellos. En consecuencia, al igual que los profesores, ellos requieren de un acompañamiento que viabilice este cambio. Por ello las instituciones que han optado por esta senda, por lo general han resuelto incluir unidades organizacionales, destinadas a posibilitar, facilitar este proceso apoyando a profesores y estudiantes por la vía de promover, difundir, estimular las buenas prácticas, las buenas experiencias.

En la próxima columna haremos alusión al trabajo fuera de aula. Mal que mal, entendida la competencia como la movilización, la puesta en acción, de un conjunto de capacidades en contextos específicos reales, es impensable una formación que no vaya mas allá de la que se imparte en las universidades. Solo cobra sentido si dentro del proceso formativo se hace partícipe un tercer actor: el medio social, la empresa productiva, de servicios, pública o privada. De esto conversamos en la semana que viene.

noviembre 13, 2009

La formación por competencias (parte 3)

Siendo el concepto de competencia de larga data, ella ha sufrido una importante evolución, a punto tal que ha saltado del ámbito de la formación técnica al de la formación profesional; de la esfera del saber hacer al saber actuar, de un énfasis puesto en las habilidades a uno puesto en las actitudes, los comportamientos, las reacciones; circunscrito al campo laboral para extenderse al campo social. No pocos ariscan la nariz ante el tema, como si de una nueva moda o pomada se tratara, de la mano del FMI, del Banco Mundial o del neoliberalismo. Motivos tienen de sobra para desconfiar. Mal que mal esta corriente surge al mismo tiempo que la llamada universidad empresarial, concebida como aquella destinada a formar profesionales como quien produce salchichas para ser engullidas a bajo precio por las empresas que los demandan.

Esta visión ignora el potencial, la fuerza que puede tener un modelo orientado al desarrollo de competencias que vaya más allá de ver a los alumnos como futuros profesionales. Interesa que rentabilicen a las empresas, que las hagan más productivas, no solo por sus competencias técnicas, sino que por sus competencias interpersonales capaces de desenvolverse como personas compenetradas tanto de sus deberes como de sus derechos, capaces de pensar, de reflexionar, de retrucar, de rebelarse, de debatir, de ponerse en los zapatos del otro, de medir y evaluar las consecuencias sobre terceros de las decisiones que adopta. Esto es, no se trata de producir “mejores salchichas”, sino que mejores personas con competencias para trabajar y vivir mejor con otros.

Ninguna universidad debiera abstraerse de estos desafíos. Más aún cuando vivimos una época en la que están ingresando a sus aulas estudiantes provenientes de familias de primera generación, esto es, cuyos padres no son universitarios, que viven y estudian en contextos muy complejos, muchas veces sin un hogar felizmente constituido, en un habitat sociocultural precario. En la actualidad la gran mayoría de los estudiantes están recibiendo una educación básica y media que deja mucho que desear, sin mayores hábitos de estudio, lo que implica que aún no son capaces de estudiar y trabajar en forma autónoma sin la amenaza de las pruebas o los examenes. Si a esto se agrega la entrada en escena de la concepción de la educación como un negocio, las consecuencias perversas se incrementan ad infinitum.

Pero no nos vayamos por las ramas. Por mi parte prefiero ver el lado positivo de este nuevo enfoque, dado que nos abre la oportunidad, tanto de hacernos cargo de los déficits que traen consigo los alumnos al ingresar a la universidad, como de potenciar su formación como personas que piensan, como ciudadanos de forma tal que no les pasen gatos por liebres.

Si tuviésemos ciudadanos en plenitud, las campañas de marketing políticas no tendrían mayor impacto porque se encontrarían con una ciudadanía reflexiva que exigiría información veraz y completa, y por tanto serían más austeras. Pero hoy parece que los millones que se destinan a ella reditúan con creces. De otra manera no se explicaría tanta inversión publicitaria. Lo mismo vale para los productos de consumo.

Si bien no se conocen universidades de clase mundial que se hayan embarcado en la senda de la formación por competencias, no hay que olvidar que estas universidades reciben estudiantes top que traen consigo un bagaje sociocultural que hace innecesario abordar déficits que no poseen. Lo importante es que mientras nuestra educación básica y media no haga bien su tarea, y exista una sociedad en extremo desigual, las universidades no podrán soslayar esta opción. Por supuesto que este camino no es gratis y está erizado de espinas.

noviembre 09, 2009

La formación por competencias (parte 2)

En mi anterior columna mencioné los factores que explican el surgimiento en las universidades del enfoque orientado al desarrollo de competencias para abordar los desafíos que enfrentan en el ámbito de la formación de profesionales.

En esta ocasión incursionaremos en torno al concepto de competencia que nace en Estados Unidos a comienzos del siglo pasado a partir del campo técnico laboral, centrado en el saber hacer, en el saber cómo hacer las cosas, en reconocer la mecánica, las etapas o pasos a seguir para obtener un resultado, sin mayor reflexión ni preocupación respecto de sus razones, de las teorías subyacentes. En este plano las competencias se entienden como las habilidades para realizar una o más tareas o actividades, por lo general circunscritas a aquellas de carácter práctico, simple, mecánico, repetitivo, tangible, vinculadas al ámbito de la capacitación laboral en los niveles operativos. Sin embargo esta concepción de la competencia ha experimentado una importante evolución, trascendiendo el ámbito de las habilidades laborales operativas, tornándola más compleja.

Es así como en la actualidad la competencia encierra un conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes asociadas a aspectos no solo al saber hacer, sino al saber conocer, al saber ser y saber estar, las que son combinadas, activadas, puestas en acción, movilizadas en contextos específicos para resolver una familia de situaciones o problemas. Por tanto, hoy la competencia implica mucho más que el saber hacer, implica saber actuar, desenvolverse, que demanda capacidades que van más allá de las procedimentales y cognitivas, capacidades que día a día van teniendo mayor relevancia: las actitudinales, intrapersonales e interpersonales.

Revisando la oferta laboral por parte de las empresas podemos observar que además de un conjunto de competencias específicas asociadas a la profesión que se trate, se están demandando cada vez más competencias generales, transversales o blandas, tales como trabajar en equipo, pensar crítica y reflexivamente, trabajar bajo presión, orientado a resultados, resolver conflictos, tomar decisiones, asumir responsabilidades, fuertemente asociadas al saber ser, estar y actuar. Estas competencias se asumían dadas o adquiridas con el paso del tiempo, en base a la experiencia, de las que las instituciones educativas no se hacían cargo.

De lo dicho se desprende que el concepto de competencia tiene un origen empresarial, cuando se limitaba al saber hacer, actualmente, al extenderse al saber actuar tiene una connotación que va más allá de la empresa. Una educación orientada al desarrollo de competencias no solo nos permite ser mejores trabajadores, sino que también ser mejores ciudadanos por el creciente énfasis que tiene el componente actitudinal dentro de las competencias más valoradas en el mundo moderno. En un sentido amplio, la concepción actual de competencia es una importante contribución a la construcción de una sociedad, no solo más eficiente, más productiva, sino que también más democrática, más tolerante.

noviembre 03, 2009

La formación por competencias (parte 1)

La cobertura de la educación superior en las últimas décadas se sitúa por sobre el 50% en los países desarrollados, en tanto que en Chile está bordeando el 40%. Ello a pesar de la mala calidad de nuestra educación básica y media. No obstante ello, las universidades están incrementando sus vacantes, por lo que necesariamente deben hacerse cargo de las características del alumnado que ingresa a sus aulas. Más encima quienes están ingresando provienen de familias sin mayor capital social-cultura, de primera generación, esto es, cuyos padres no son profesionales.

Por otro lado, vivimos tiempos de un desarrollo científico-tecnológico sin precedentes, acompañado de un proceso de globalización y de niveles de competencia inéditos, que han están cambiando el peso de las distintas industrias y forzando profundas transformaciones en el seno de las empresas que hoy demandan profesionales no solo con competencias en sus ámbitos específicos, sino que de aprender a aprender, a trabajar en equipo, a trabajar bajo presión y en base a resultados. De esto también debe hacerse cargo la universidad.

Para enfrentar estos dos desafíos, la universidad ha dejado de ser una artesanía para pasar a ser una industria. En consecuencia, inevitablemente, los modos, usos, costumbres, contenidos que les eran propios, están en revisión, y muy probablemente lo seguirán estando por mucho tiempo. Es en este contexto que surge el enfoque por competencias.

Antes los peldaños de la escalera eran de conocimientos, hoy lo serían las competencias, las que no solo incluyen a los conocimientos, sino las habilidades o destrezas y las actitudes, los comportamientos. Encierran lo que se ha dado en llamar el saber conocer, el saber hacer, el saber estar y el saber ser. Las competencias están asociadas a la puesta en acción, la movilización, la aplicación de las capacidades en contextos específicos, esto es, en los momentos y lugares apropiados. En cambio las capacidades tienen una connotación estática, de potencial, “tenemos la capacidad de”, que es distinto de la competencia, cuya concepción es de carácter dinámico, donde se ponen en juego una combinación de capacidades.

Si bien el concepto de competencia tiene un origen utilitarista, de satisfacción de las demandas del mercado, del mundo empresarial, también tiene una concepción ciudadana, de equidad, de justicia, que busca abordar aquellas competencias genéricas, blandas o transversales vinculadas a las competencias, entre otras, para trabajar en equipo, bajo presión, orientado a resultados; para dialogar, expresarse y comunicarse por escrito, en forma gráfica y oral, para reflexionar. Estas competencias son fuertemente demandadas no solo por las empresas, sino que por la sociedad en conjunto. Una sociedad constituida por ciudadanos con estas competencias no solo será más productiva, sino que más democrática, más crítica, más reflexiva, con menores posibilidades de que a sus ciudadanos los pasen por el aro.

octubre 23, 2009

Desde Medellín, Colombia

Después de exactamente 5 años, he vuelto a Medellín por pocos días en el marco de un seminario de Ciencia, Tecnología e Innovación. Si tuviera que describir en pocas líneas mi impresión de esta ciudad que tiene 2 millones de habitantes, y cuyo número se duplica si se incluye el Gran Medellín, diría que es la locura.

Locura en su tráfico, que a nuestros ojos, luce desordenado, caótico, lleno de tacos en sus horas peak, donde los cambios de pista y los semáforos humanos están presentes por doquier. Locura en sus mujeres que se deslizan por todas partes, por las calles y en sus lugares de trabajo, como si de pasarelas se trataran con un donaire, una sensualidad difícil de encontrar en otras latitudes. Locura en su ebullición, en su espíritu tropical, en su alegría, en su optimismo. Locura en su infraestructura física donde conviven obras de ingeniería y arquitectónicas de buen gusto con las de mal gusto, sean estas carreteras, edificios, estaciones de metro. Locura en sus microbuses enchuladas a más no poder con cromados relucientes ilustrativos del gusto tuerca que domina la escena.

Locura en su clima húmedo, caluroso, que la hace identificarse como “la ciudad de la eterna primavera” título que le disputa a la ciudad de Arica, pero donde a ratos se dejan caer lluvias tropicales que explican el verdor de la ciudad y la infinidad de parques que la rodean y que la población disfruta en plenitud siempre al tenor de una rumba, cuya música pareciera correr por sus venas manteniéndola en permanente movimiento.

Consultados en el ámbito político, con mucho humor afirman que “todos somos uribistas”, en una suerte de resignación ante lo que han sido los últimos años y lo que está por venir. Como en muchos otros países el presidente colombiano, Álvaro Uribe, ya se ha hecho reelegir modificando la constitución por medio de un referéndum. Ahora se está entusiasmando, y/o siendo entusiasmado, junto a quienes le rodean, para volver a reelegirse.

Lo descrito es ilustrativo de una debilidad política institucional incapaz de sustraerse a la tentación por perpetuarse el plato por parte de quienes detentan el poder y que atraviesa a muchos de nuestros países. Entre los pocos países que han logrado escapar a esta lógica, destacan Chile y Uruguay, cuyos presidentes, no obstante sus altos índices de popularidad, se han abstenido de presentar iniciativas conducentes a su reelección. Habla bien de ellos, de su institucionalidad, y de sus respectivos pueblos.

octubre 15, 2009

La clasificación de Chile

Se logró la ansiada clasificación gracias a múltiples factores que vale la pena repasar para deleitarnos. De partida, la nominación del loco Bielsa, una de las primeras decisiones adoptadas por la actual directiva del fútbol profesional encabezada por Harold Mayne-Nicholls, un profesional que ha mantenido un encomiable bajo perfil. Atrás quedaron los tiempos de directivas presididas por quienes manejaban con ribetes personalistas y autoritarios la ANFP.

Otro factor clave, sin duda alguna, han sido los jugadores. Nunca antes nuestro país había tenido una constelación de jugadores caracterizados por su juventud, su rodaje en tierras foráneas, su compañerismo y alegría para jugar. Nunca antes habíamos tenido tantos jugadores en el extranjero en países y clubes de primer nivel. Esto les ha dado la pachorra, la fuerza y la capacidad para dar forma al agresivo, audaz planteamiento futbolístico que desde sus inicios pregonó el loco Bielsa. Esta generación dejó atrás el futbol timorato, arratonado, defensivo que nos caracterizó. Fueron capaces de ir por más, de arriesgar, de jugársela, y el resultado está a la vista.

Fuimos eficaces porque la meta se alcanzó: la clasificación. También fuimos eficientes porque los ingresos están superando con creces los costos. Sin pretender romper el aura y la felicidad que nos invade, mi duda reside en si lo logrado es sostenible, si esto no es más que un veranito. Esto porque no veo que esto se asiente en una política deportiva, consecuencia de semilleros, no veo el deporte insertado a concho en los establecimientos educacionales, o en los barrios. No veo que estemos cosechando algo que hayamos sembrado, salvo lo que alcanzó a hacer José Sulantay, primer director técnico que confío en muchos de los jugadores cuando recién se formaban.

Tuvimos un Ayala, un Fillol, un Pato Cornejo, un número 1 en tenis, Marcelo, luego un Feña, un Nicolás, todos fruto de esfuerzos personales y familiares que no han logrado asentarse más allá de ellos mismos. Los gobiernos no han logrado ir más allá de los discursos, de la retórica del significado de lo alcanzado.

Aprovechemos el vuelito de la clasificación para reflexionar sobre lo que una apropiada política deportiva sería capaz de generar. Estoy seguro que su costo es irrisorio al lado de los beneficios que reporta en términos de salud poblacional, de desarrollo del espíritu.

octubre 09, 2009

La agonía de Honduras

Micheletti lleva ya más de 3 meses como presidente de facto desafiando a la comunidad internacional, resistiéndose a abandonar el poder en el que lo colocaron los militares en un golpe de Estado incruento.

Los motivos son los que siempre se invocan para estos casos: que el presidente constitucional, Manuel Zelaya, intentó burlar la ley convocando a un referendum o plebiscito para posibilitar su reelección. Cometieron el error de sacarlo en pijama, subirlo a un avión y mandarlo para afuera. Si hubiese sido Pinochet, habría mandado hacer caer el avión “accidentalmente”.

Luego Micheletti ha sostenido que si ingresa al país será juzgado por los tribunales por delitos de lesa patria. O sea, lo envía para afuera, y luego lo amenaza con enjuiciarlo si regresa. La gran interrogante que flota es ¿por qué no se ordenó su procesamiento si efectivamente había violado alguna ley? Era más cómodo saltarse toda la constitucionalidad y ponerlo patitas afuera.

Ahora Micheletti considera que fue un error mandarlo para al exterior para que cacaree y mas encima se introduzca al país a sus espaldas, burlándose de todos los controles, para asentarse en la embajada brasileña.

La OEA, con Inzulza a la cabeza, ha interpuesto sus buenos oficios para restaurar el orden constitucional, el que necesariamente pasa por la restitución de Zelaya en la presidencia. El tiempo pasa, las negociaciones se entrampan, y todo juega a favor y en contra de ambos, pero de lo que no cabe duda, es que juega en contra de Honduras., de su población, la gran damnificada. Micheletti ha sostenido que está disponible para dar un paso al costado si Zelaya hace lo mismo.

La oferta es absurda porque él es el usurpador. Lo más grave es que mientras se estaba poniendo el foco en una eventual infiltración de milicias venezolanas, Micheletti sin el más mínimo decoro habría estado reclutando a paramilitares colombianos en apoyo al golpe. Un cara de palo más en este mundo tan particular.

octubre 02, 2009

Emborrachando la perdiz

A raíz de la aparición del nombre de Piñera en un informe de relevancia mundial, puesto sobre la mesa por Frei en el último debate presidencial, se ha desatado toda una controversia que ha afectado al capítulo chileno de la organización no gubernamental llamada Transparencia Internacional. Como era previsible, desde la derecha las críticas no se han dejado esperar.

En política es inevitable que a uno le echen en cara, para bien y para mal, los actos y las decisiones que adoptamos. Es parte de la transparencia, es parte de la vida pública. No podemos pretender constituirnos en una autoridad pública sin que se nos escrute. Menos aún si se aspira a la presidencia de la república. Por lo demás es sano que así sea.

En este caso particular, entre tanta batahola uno se despista y se pregunta ¿Cuál es el problema? El problema fue que en conocimiento de información privilegiada no se abstuvo de comprar acciones que le reportarían ganancias millonarias de un día para otro. Si la decisión de compra fue adoptada con anterioridad al conocimiento de los estados financieros de LAN, entonces debió haber dado orden de anular la compra, lo que no hizo. Por ello tanto a él como a otro alto ejecutivo se les multó. Este último apeló, mientras que Piñera decidió pagar la multa por razones políticas, creyendo que con ello daba vuelta la hoja y de esta forma olvidar el tema. Creyó que pagando la módica cifra de 400 millones de pesos compraría el silencio colectivo. Tendríamos que ser unos eunucos para silenciarnos voluntariamente.

Frei, sin pelos en la lengua, se encargó de reponerlo, rememorando el tema de la política y los negocios. Es curioso, pero en Chile no está prohibido ser empresario y político, pero sí lo es ser dirigente gremial y político. Como una jauría la derecha le enrostra a Frei haber mentido. El ladrón detrás del juez.

Ningún país que se precie de decente puede darse el lujo de dejar pasar estos antecedentes mercantiles de uno de los candidatos a la presidencia. En otros países hechos similares han producido la bajada del candidato afectado. Pero acá, como si lloviera.

Previendo lo señalado, años atrás Allamand, entre otros de su sector, le había señalado la necesidad de separar la política de los negocios. Longueira, a su vez, le había enrostrado esta doble militancia. En resumen, Piñera tiene que asumir la responsabilidad y el costo de sus decisiones de negocio. No se la puede llevar gratis.

septiembre 25, 2009

Evaluando el debate presidencial

En relación a debates con ocasión de elecciones pasadas, sin perjuicio que subsisten importantes debilidades, hay mejoras sustantivas bajo el formato actual del debate que le han dado mayor dinamismo.

Lo que parece quedar en la retina fue la denuncia de Frei cuando se abordó el tema de la corrupción y la transparencia. Sin embargo el debate fue algo más que eso, en particular, permitió a la ciudadanía conocer los planteamientos generales de cada uno de los candidatos, sobretodo del de menor visibilidad.

Sin perjuicio de lo que digan las encuestas, desde el punto de vista de las expectativas, el gran ganador fue Arrate, candidato que representa a la izquierda dura, la sobreviviente, la que reivindica, orgullosamente, la obra y el legado de Allende. Digámoslo con todas sus letras: Arrate fue quien mostró más aplomo, seguridad, conocimientos y claridad conceptual. Representó esa otra mirada que no está en las otras candidaturas, la de los perdedores, la de los postergados, los discriminados. Para los cánones actuales, Arrate encarnó el derecho a soñar. Fue el único que se desmarcó del pragmatismo, de la resignación que se ha apoderado del grueso de la sociedad, en la que me incluyo. Los demás candidatos no estuvieron a su altura perdidos en la trama de la realidad, de lo concreto. Arrate vio el bosque que los demás no vieron concentrados en las virtudes y defectos de los árboles que configuran el bosque.

De Marco se esperaba mucho más. Era la ocasión para que desplegara sus dotes comunicacionales –como profesional de las comunicaciones en su calidad de cineasta- y que aprovechara el debate para ganar puntos. Era el que más tenía para ganar. No deja de llamar la atención que siendo el más joven de todos los candidatos no tuviera mayores sueños, como sí los conserva el candidato de mayor edad, Arrate. Marco parecía el más aterrizado, preocupado de las finanzas, de la responsabilidad, emplazando a los otros candidatos. Los papeles parecían invertidos.

De Frei, los que conocen su parquedad, no se habían forjado mayores expectativas, por lo que difícilmente pueden haberse visto defraudados. Tan solo sorprendió el misil lanzado al corazón de Piñera al reflotar el eterno dilema que Piñera no ha logrado dilucidar y que terminó por acaparar la atención periodística: su incapacidad para separar sus negocios de la política.

De Piñera se esperaba mucho más. Su elocuencia y facilidad de palabra debieron haberle darle réditos, pero se engolosinó con un mensaje siempre en torno a lo mismo: la puerta giratoria, el candado, etc. Se le observó sin chispa, desencajado, con una expresión fría, poco creíble. Cuesta creerle refiriéndose a los más pobres a uno de los hombres más ricos del país, si es que no es el más rico. El símil con Berlusconi es inevitable. En consecuencia, si hubiese que mencionar al gran perdedor de la jornada, no es sino Piñera, así como el gran ganador fue Arrate.

Del contenido del debate no hubo nada mayormente destacable, salvo las denuncias y alusiones de Arrate, las que invitan a reflexionar en torno a los altos niveles de desigualdad que dominan a nuestra sociedad y la imperiosa necesidad de adoptar medidas conducentes a la construcción de una nación más integrada.

Con todo, es difícil que el debate haya alterado mayormente las preferencias ciudadanas por cada candidato, aunque se visualiza que la distancia entre los candidatos hoy es menor que ayer. Si tuviésemos que distribuir 100 puntos entre ellos, podríamos pensar en 40, 30, 20 y 10 entre el primero (Piñera) y el último (Arrate), con un margen de error de 5 puntos. Si miramos el debate como la largada de la campaña, tendremos segunda vuelta entre Piñera y el segundo, que de momento sería Frei. Todo parece apuntar a que los 10 puntos de Arrate se van a Frei y que los votos a disputar serían los de Marco. De ellos la mitad se van para la casa, ya sea porque se abstendrán en la segunda vuelta o votarán nulo o blanco, porque son votos de protesta que no aceptan, o están cansados de verse enfrentados al dilema del mal menor. Por tanto, son los 10 puntos restantes de Marco los que inclinarían la balanza. Si así fuera, no cabe duda que la llegada final será milimétrica.

Para tranquilidad de los lectores, mis previsiones no son infalibles, por el contrario, rara vez acierto.