noviembre 30, 2007

Desbande parlamentario

Foto de Hansjörg Keller en Unsplash
Una nueva mayoría conformada por la minoría opositora y la adhesión de senadores que fueron elegidos en listas de la Concertación rechazó la solicitud por mayores fondos para el Transantiago. Sin haber llegado siquiera a la mitad de su período presidencial, el único gobierno de la Concertación que logró partir con mayoría parlamentaria, hoy se encuentra en minoría, en las cuerdas. Ese es el hecho crudo y real. Entre las circunstancias bajo las cuales se está dando esta situación mencionaré tan solo las más evidentes. La muerte de Pinochet, así como la distancia que gran parte de la derecha ha tomado respecto de su figura, están debilitando la cohesión entre los partidos de la Concertación. Esto, a pesar que el propio ejercicio del poder ejecutivo y la gobernabilidad que han dado a lo largo de estos años debieran haberla cohesionado. 

A esto se agrega el agotamiento de un modelo económico-social que registra avances y logros, pero que a la fecha ha sido incapaz de reducir el alto nivel de inequidad imperante, y que por el contrario, tiende a incrementarla. El progreso que muestran las cifras presenta signos de agotamiento, aflorando problemas de carácter cualitativo no resueltos. La agenda actual está copada por temas vinculados a la calidad en los servicios y/o productos que reciben los más pobres en materia de educación, salud, vivienda, transporte y previsión. Es ahí donde están los nudos a desatar. Y para desatar estos nudos las fórmulas van desde la búsqueda de acuerdos hasta la polarización pasando por negociaciones y movilizaciones. 

Entre estas posturas existe una infinidad de matices, ya que cuando se habla de acuerdos se debe especificar si se trata de acuerdos de cúpulas o de bases, y si de cúpulas se trata, qué clase de cúpulas. Porque hoy las voces que más tienden a escucharse son las de sectores empresariales y políticos con asientos en el parlamento. Representación que deja mucho que desear por un sistema binominal cuyo punto fuerte, según la derecha, residía en su supuesta capacidad para dar gobernabilidad y estabilidad, las que ahora están cautivas de congresistas “díscolos”, bajo el pretexto de que se deben a la ciudadanía antes que a sus partidos. Bajo este argumento la adhesión y cohesión partidaria se hace pebre, en desmedro de la democracia propiamente tal. 

La democracia no se reafirma haciendo caso omiso o debilitando a sus instancias partidarias. Mal que mal los partidos son organizaciones a las cuales se adhiere voluntariamente. Bajo un régimen parlamentario, la pérdida de la mayoría en el congreso habría motivado la disolución del congreso por parte del gobierno y la convocatoria a elecciones anticipadas para que la ciudadanía se pronuncie si respalda al gobierno con una nueva mayoría parlamentaria, o esta se la concede a la oposición para que encabece un nuevo gobierno. Como estamos bajo un régimen presidencial, los tiempos que vienen se avecinan duros dado que se deberá gobernar bajo una legislatura con dominio opositor y en un ambiente político fuertemente crispado, donde se deberá estar negociando caso a caso quedando a merced de chantajes puntales. Lo que nos puede costar caro.

noviembre 23, 2007

El loco en su salsa

La categórica derrota de Chile ante Paraguay ha tenido el mérito de reponer las cosas en su lugar. Sí, porque los medios de comunicación, en forma cuasi automática y prácticamente sin excepción, habían abierto expectativas a partir de la llegada del loco Bielsa a la conducción del seleccionado nacional. Expectativas que no tenían respaldo alguno. Nadie desconoce los pergaminos del loco, ni los antecedentes de que venía precedido, pero es un ejercicio de irresponsabilidad creer que un entrenador, por más pedrigee que tenga sea capaz de hacer milagros.

Los resultados de una selección dependen no solo del entrenador, sino de otras dos variables claves: el proceso y los jugadores. Y del primero no veo nada. La nómina de jugadores se elabora en las semanas previas a los compromisos y el equipo se para a última hora de acuerdo al estado físico en que se encuentren. Así, sin un proceso preparatorio, pueden llegar lejos otros países, como Argentina y Brasil, que cuentan con canteras inagotables de jugadores, aparte de quienes se encuentran jugando activamente en el extranjero. No es el caso nuestro. No podemos darnos el lujo de parar un equipo sobre la marcha sin sufrir las consecuencias. No contamos con jugadores ni habrá entrenador alguno, por más loco que sea, que logre milagros.

Los escasos logros de Chile y los chilenos son a punta de esfuerzos, de sangre, sudor y lágrimas. No somos un país mayormente dotado. Todo nos cuesta. Somos un país terremoteado, donde de la noche a la mañana todo se nos puede derrumbar; donde debemos reconstruir con bases sólidas para que todo el andamiaje y el esfuerzo desplegado no se nos vengan abajo una y otra vez.

Acaba de terminar esta primera fase de las eliminatorias y ya todos los jugadores han vuelto a lo suyo. Incluso el loco regresó a Rosario. No hay proceso alguno hasta la próxima fase, o hasta que se logre programar un partido preparatorio, donde no podrán estar todos.

Respecto del plantel de jugadores, convengamos que nos falta mucho aún. Si bien como nunca antes contamos con jugadores en el extranjero, pocos son los fogueados, que registran continuidad en equipos de clase mundial. Para remate esos pocos se nos lesionan (Alexis Sánchez), se hacen expulsar (Arturo Vidal), faltan a la disciplina (Jorge Valdivia) o se automarginan (Raúl Pizarro).

Por eso, a la hora en que empiezan a asomar las primeras críticas al loco por parte de los mismos que lo ensalzaban, no le pidamos peras al olmo. Perdón, al loco Bielsa. No fue él quien infló nuestras expectativas.

noviembre 16, 2007

¿Porqué no te callas?

Esta expresión, junto con el video retransmitido una y otra vez gracias a Internet, emitida por el rey de España en plena cumbre de presidentes y jefes de Estado latinoamericanos, ha dado la vuelta al mundo como reguero de pólvora.

Llamó particularmente la atención por provenir de quien ha sido el decano de estas cumbres y desempeñar un rol silencioso, contemporizador, moderador, articulador. Se puede especular si lo sacó de las casillas la permanente interrupción de Chávez a Zapatero, o las alusiones al carácter fascista de Aznar, o la verborrea de Chávez. Cualquiera sea el motivo de fondo, lo concreto es que proviniendo del rey adquiere un tufo especial, como la expresión de quien se dirige a un vasallo, una suerte de rémora de tiempos coloniales.

Quien por el contrario, mantuvo la calma, fue Zapatero, a quien se le había concedido la palabra por un tiempo limitado y que se veía persistentemente interrumpido por Chávez. Zapatero hizo gala de un talante democrático que lo situó por encima del rey y de Chávez, no solo por su reacción física, sino por sus palabras y solidaridad hacia un compatriota, aún cuando fuere uno de sus más acérrimos rivales, como lo es Aznar.

Zapatero sabe más que nadie quien es Aznar, no solo un expresidente de España, sino que un oscuro personaje que intentó ocultar la verdad respecto de los responsables del atentado en la estación de Atocha en Madrid a horas de las elecciones generales; que a espaldas de la opinión pública respaldó la política invasora de Bush en Irak, no solo de palabra, sino que enviando tropas españolas a la región; que en sus andanzas por el mundo como expresidente intenta promover la teoría del desalojo de los gobiernos que no comulgan con la derecha. La defensa de Zapatero a los ataques verbales de Chávez hacia Aznar responden al viejo axioma de los grandes estadistas y que pocos están dispuestos a practicar: lo cortés no quita lo valiente. Con su actuación, Zapatero se sacó los zapatos.

El incidente tuvo el mérito de poner sobre la mesa una realidad candente: las fisuras que alejan las posibilidades de entendimiento en nuestro continente. Fisuras que tienen que ver con latentes conflictos fronterizos o comerciales que pueden emerger en cualquier momento, pero sobretodo con enfoques, visiones que van desde países donde dominan posturas neoliberales extremas que responsabilizan al Estado de todos los males, hasta aquellos que proclaman nacionalismos y socialismos trasnochados que satanizan actuaciones privadas.

Lo triste, es que estas mismas fisuras ilustran cuán lejos estamos de la unidad latinoamericana tantas veces proclamadas, y particularmente del desarrollo al que aspiramos.

noviembre 09, 2007

Intereses usureros

No obstante que desde los tiempos bíblicos se prohibe la usura, en la actualidad ella campea como Pedro por su casa. Bajo el actual modelo económico cualquiera diría que es un concepto obsoleto. Conceptualmente la usura podemos entenderlo como todo cobro por encima de un cierto valor razonable. Ahora qué se entiende por razonable es lo que se deja en el limbo, aunque legalmente se establece como todo cobro por sobre una tasa de interés máxima legal. Claro que ésta suele sortearse por la más diversas martingalas de que hacen gala muchas empresas, particularmente las dominantes. Sí, porque además de las tasas de interés han creado comisiones, ya sea por mantención y/o administración anual y mensual de deudas como por avances en efectivo, pagos en cuotas, etc.

El problema de fondo reside en que los más pobres, los más necesitados, y también los no tan necesitados, terminan pagando las ganas por los bienes y/o servicios que adquieren, mucho más que los poderosos que se pueden dar el lujo de pagar al contado.

Incluso nos tientan a comprar vía tarjetas. En el pasado, hasta con el respaldo de la teoría económica, todo producto que comprabas tenía un único precio contado menor que si la adquisición la hacías en cuotas. Hoy es al revés. En las grandes tiendas si voy a comprar y quiero pagar al contado me cobran más que si pago con tarjeta. Ejemplo: un producto X contado vale $ 40,000, pero con tarjeta vale $ 30,000 y caemos como pajaritos porque al final terminamos como Pepito: pagando doble o más.

Vía planes de marketing que recurren a mensajes subliminales, apelando al subconsciente para generar dependencias y/o adicciones, nos meten el dedo en la boca una y otra vez resaltando rebajas y ocultando intereses y comisiones o presentándolos en formatos que no se entienden.

Para rematarla nos encontramos inmersos en una sociedad que nos consume de modo tal que no nos hacemos tiempo para enterarnos siquiera si nos están estafando, aunque se tiene la percepción que existe una estafa brutal. Y cuando uno tiene la certeza que se le está estafando, y quiere encarar legalmente el caso, al frente se encuentra con que las empresas se apertrechan con equipos de abogados tan curtidos en estas lides que a uno lo hacen abandonar la aventura de intentar defender lo suyo.

Si bien uno pensaría que existen instituciones estatales encargadas de protegernos en este ámbito, como la Fiscalía Nacional Económica o el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC), la verdad que están castrados de nacimiento, porque fueron creados de forma tal que a lo más pueden “informar” o “advertir”, porque carecen de atribuciones fiscalizadoras propiamente tales. Esto porque se asume que estamos bajo un régimen de libre mercado, donde todos somos mayorcitos y sabemos lo que hacemos en medio de una supuesta libre competencia entre las empresas. Como para creer en el viejo pascuero.

noviembre 02, 2007

La señora K

El domingo pasado tuvo lugar la elección presidencial argentina, donde triunfó ampliamente Cristina Fernández de Kirchner por sobre una decena de candidatos, ninguno con posibilidades reales de amagar su victoria.

Las razones que explican una votación por sobre el 40% y a una distancia mayor de 20 puntos porcentuales se centran en el deseo de continuidad y la desconfianza respecto de los restantes candidatos, ninguno confiable.

Kirchner no quiso repostularse aún cuando tenía asegurada la victoria, y en su lugar puso a su mujer endosando su potencial votación. Cristina no ganó tan solo por ser la mujer de Kirchner; ella tiene su propio capital político, es abogada, senadora nacional, tiene pensamiento propio.

Así y todo, en Chile una situación como la planteada en Argentina –que un presidente sea sucedido por su mujer- no es posible. Y no es posible simplemente por impresentable, por pudor. De la misma forma que en Chile ningún presidente osaría intentar modificar la constitución para posibilitar su reelección aunque su mandato cuente con la aprobación ciudadana. Ha sido posible en Perú en tiempos de Fujimori; en Venezuela con Chávez, quien se las arregló para repetirse el plato; al igual que Lula en Brasil o que Uribe en Colombia. Ni se arrugaron para hacerlo. Pero en Chile no ha sido posible. El único que intentó hacerlo fue Pinochet, mediante el plebiscito en el que pretendió que la ciudadanía lo ratificara. Y ya sabemos lo que le ocurrió a pesar de contar con todo el peso del poder armado y del Estado.

La elección de Cristina se da en una coyuntura especial. No sería la primera mujer presidenta en Argentina, porque ya lo fue Isabelita de Perón, pero ésta asumió a la muerte de Perón por ser su compañera de fórmula, pero no porque ella en particular fuera elegida. Si bien Cristina es elegida por su propio peso y con el impulso de su marido, cabe agregar un dato no menor, cual es el antecedente de que a este lado de la cordillera preside el gobierno una mujer llamada Michelle.

El voto argentino constituyó un importante respaldo a lo realizado por Kirchner, quien con tan solo un respaldo de poco menos del 25% de la ciudadanía, proveniente de una provincia del sur, fue capaz de revertir el proceso de decadencia con que sucesivos gobiernos sumieron a la Argentina mediante políticas neoliberales que desembocaron en explosivos estallidos sociales. Proceso que desarrolló con una sólida postura ante el FMI y privilegiando los intereses nacionales por sobre los foráneos.

octubre 24, 2007

Los investigadores en ascuas

La reciente publicación del presupuesto 2008 para nuevos proyectos FONDECYT, ha saltado la alarma en los círculos científicos nacionales porque no se esperaba una reducción que en términos reales sería del 20%.

No se esperaba por muchos motivos. Hace años que se informa que nuestro gasto en investigación y desarrollo (I+D) es muy bajo, tanto en términos del gasto per cápita como de su proporción respecto del PIB. Chile gasta menos del 0.7% de su PIB en I+D; los países más desarrollados gastan por sobre el 2%. Chile se está integrando al mundo bajo un modelo económico de ventanas abiertas de par en par como se aprecia por el bajo nivel de sus aranceles y los múltiples tratados de libre comercio firmados desde la llegada de la democracia.

Con un precio del cobre por las nubes, nadie podría decir que estamos en un período de vacas flacas, por el contrario, y por tanto es tiempo de sembrar para poder cosechar más adelante. ¿Si no sembramos ahora, cuándo sembraremos? Si la ciencia y la tecnología ha sido la fuerza conductora del bienestar social en los países desarrollados, cómo explica nuestro parlamento esta reducción presupuestaria incomprensible.

Año a año nuestras exportaciones aumentan, pero la estructura de ellas sigue basándose en recursos naturales sin mayor valor agregado, esto es, sin mayor conocimiento, sin conocimiento “encapsulado”. Salmones, frutas, maderas, cobre. Todo esto en bruto, a lo más empaquetado, refrigerado. Incluso exportamos madera en chips, desmenuzada!!!! molida!!!! Capaz que vuelva convertida en muebles importados!!!

Los procesos de innovación no pueden ser atribuidos al espíritu santo, como tampoco son fruto solo de un ambiente proclive a ella, en que todos nos pongamos a innovar de la noche a la mañana. La innovación es la resultante de un encadenamiento de procesos que se inicia con I+D en ciencia y tecnología, y ella solo tiene lugar si contamos con personal capacitado para investigar. No cualquiera investiga, por lo tanto no cualquiera innova, puesto que para investigar se requiere disciplina, conocimiento, haber sido entrenado en el método científico, y tener conocimientos acabados junto a una santa paciencia. Sus resultados científicos tienden a expresarse en publicaciones, modalidad de rendición de cuentas para que sean sometidos al escrutinio de los pares. Cuando estos resultados tienen un potencial comercial, en vez de publicarse suelen patentarse, mecanismo que posibilita la recuperación del esfuerzo y la inversión realizada.

Para pasar a la famosa segunda fase de desarrollo, caracterizada por la exportación de bienes y servicios con mejores precios, necesariamente tenemos que modificar nuestra matriz exportadora, y ello solo lo lograremos con más capital humano avanzado, esto es, doctores y/o investigadores, con más proyectos, con más laboratorios, capaces de generar nuevos conocimientos e incorporarlos en la cadena productiva nacional. Y tanto su formación, como el desarrollo de su tarea investigativa, demandan la disponibilidad de recursos. Los resultados no son visibles en el corto plazo, pero debemos partir ya si no queremos quedarnos empozados en el subdesarrollo.

Por ello los investigadores chilenos se han visto sorprendidos y a la luz de la información disponible, no alcanzan a comprender la lógica subyacente en esta reducción presupuestaria. Acá pareciera que una vez más, entre lo urgente y lo importante, nos inclinamos por lo urgente, posponiendo lo importante, esto es, chuteando la pelota para más adelante. Total, son unos pocos miles de investigadores los afectados. Como si el resto de la ciudadanía no se viera afectado. Pan para hoy, hambre para mañana.

octubre 19, 2007

Del pelao al loco

Transcurrida la primera fecha de las eliminatorias para el mundial, Chile partió siguiendo la lógica. Perdió de visita ante Argentina y ganó de local frente a Perú. La historia pesa tanto que se repite una y otra vez. Incluso con el Loco en la banca.

No hay nada nuevo bajo el sol. Lo nuevo es que ahora tenemos a un entrenador de pedrigee mundial al frente de nuestra selección a quien se le ha tratado con guante blanco en los medios de comunicación.

En efecto, si Juvenal, el Peineta o el Pelao hubiesen estado dirigiendo a la selección, lo más probable es que ya estarían siendo vapuleados. Ante Argentina, por habernos hecho dos goles con pelota parada, tener un arquero que solo atinó a ver cómo la pelota se clavaba en el mismo ángulo una y otra vez. Ante Perú, por el exceso de pelotas perdidas y porque un gol fue por un error de un defensa peruano, en tanto que el otro por una genialidad individual de Vidal que se la dio en bandeja a Matigol. Cero trabajo en equipo.

Con el plantel de jugadores que tenemos, deberíamos clasificar. Como nunca antes se ha juntado una constelación de estrellas. Antes eran contados con los dedos de una mano los que jugaban en el extranjero; hoy la mayoría del plantel es jóven y muchos de ellos juegan en equipos de categoría mundial. Incluso nos estamos dando el lujo de tener al margen de la selección a Pizarro que juega en el Roma de Italia, y al Niño Maravilla lesionado.

¿Cómo se ve la mano del entrenador? Se ve en su capacidad para convertir un conjunto de jugadores estrella en un equipo de trabajo, y eso es fruto de un proceso que toma tiempo. Desde los tiempos de Riera, en el 62, que no veo un proceso propiamente tal. Una y otra vez levantamos expectativas que no descansan en proceso alguno, sino que en chiripazos, individualidades, en vez de procesos que demandan esfuerzo, trabajo constante. Son pocos los que pueden darse el lujo de juntarse de un día para otro y ganar. Argentina y Brasil, pero no nosotros.

Terminado el partido con Perú se desarmó la selección, cada uno a su equipo, el Loco a sus videos, y nos vemos el próximo mes, cuando nuevamente se haga una convocatoria a los jugadores que estén bien en ese momento. Y en pocos días el Loco intentará inculcarles su filosofía de juego, buscando compatibilizarla con las virtudes de cada jugador. Para eso no es necesario ser Loco, ni Pelao ni nada, ni tampoco tener un costo tan alto que deba esperarse la recaudación de un partido para poder pagarlo. Solo se necesitan dos dedos de frente.

Pero claro, si clasificamos, se dirá que fue gracias al Loco; en caso contrario, probablemente se diga que fue a pesar de él. En mi opinión, mientras no nos convenzamos de la necesidad de conjugar bien los tres elementos –jugadores, entrenador, proceso- los resultados que obtengamos seguirán siendo fruto del azar.

octubre 12, 2007

El premio Nóbel de la Paz

Esta semana el comité responsable de asignar el premio Nóbel de la Paz del presente año resolvió dárselo a Al Gore y el Grupo o Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU.

Al Gore fue senador y vicepresidente de los EEUU. En el año 2000 postuló a la presidencia siendo derrotado por Bush en unas elecciones que ilustra la “rareza” de la democracia norteamericana. Desde entonces, en un giro copernicano, se lanza en una cruzada medioambiental contra el calentamiento global, el cambio climático, y que alcanza su máxima expresión en su documental titulado “Una verdad inconveniente” al ganar el premio Oscar. Y ahora, como broche final, gana el premio Nóbel.
Por su parte, el IPCC es una organización intergubernamental de las Naciones Unidas cuyo último informe anticipa la escasez de agua, razón por la que morirán millones de personas, y donde se concluye que deberemos adaptarnos a esta realidad que no podremos evitar.

La visión tanto de Al Gore como de IPPC es apocalíptica y encuentra respaldo en la comunidad científica, así como en un modelo de desarrollo económico incapaz de internalizar los costos futuros que encierra. Sin embargo, no existe unanimidad sobre la materia entre los científicos, desconociéndose si tras estos desacuerdos hay intereses de corporaciones multinacionales de los más diversos sectores. Lo concreto es que –aunque escasas- no faltan las voces que dudan respecto de la existencia misma del calentamiento global, así como que su causa sea la actividad humana y la emisión de gases de efecto invernadero.

No es primera vez en la historia de la humanidad que nos encontramos ante una visión de que el mundo se va a acabar. El primero habría sido gatillado por Malthus al sostener la tesis que la población crecía a tasas muy por encima la producción alimentaria. Lo que ocurrió a poco andar fue muy distinto: la tasa de crecimiento poblacional ha disminuido significativamente con el desarrollo, y los avances tecnológicos en el campo agrícola han elevado la producción agrícola a niveles por encima de los proyectados.

En la primera mitad del siglo pasado Ortega y Gasset temió por la irrupción de las masas con el arribo de la democracia, y que ella alentara la irresponsabilidad en el gasto público, temiéndose que el mundo se fuera a acabar. Kenneth Galbraith por su parte pronosticó el colapso de los servicios públicos. En los años el Club de Roma postuló la tesis del agotamiento de las materias primas y del petróleo en particular, postulando la tesis del crecimiento cero para evitar el fin del mundo.

Nada de esto ha ocurrido, lo que de modo alguno asegura que no ocurra a futuro ni que no haya que hacerle caso a estas visiones apocalípticas. De hecho es preciso reconocer que en el pasado estas tesis de fin del mundo han contribuido a modificar el curso de la historia por la vía de sensibilizar al conjunto de los actores de modo que modificaran sus decisiones, acciones y comportamientos.

Quiero creer que la argumentación dada por quienes resolvieron asignar el premio a los galardonados apunta en esta dirección con miras a un desarrollo humano menos depredador, más conciliador con la naturaleza.

octubre 02, 2007

Recordando el 5 de octubre

A casi 20 años del triunfo del NO, el sabor que queda a la luz del transcurso del tiempo es de dulce y agraz. Las particulares características del plebiscito estuvieron dadas por las condiciones en que se dio y que desbordaron por completo al régimen imperante. Un plebiscito fraguado y considerado como de mero trámite en tiempos de gloria, de poder total, en el que aún se creía que se irían cuando Chile fuera una gran nación, propósito fundacional consignado en los primeros días de la dictadura. Como se dijera en su momento: se derrotó a Pinochet con un papel y un lápiz. Corrió solo y salió segundo.

Uno de los grandes logros es que ahora podemos decir las cosas por su nombre. Sí, ahora llamamos dictadura lo que en su momento a lo más podíamos tildar de régimen autoritario; ya no tenemos los martes de Merino, ocasión en la que daba rienda a sus sandeces, entre las cuales destacó su referencia a los humanoides. Sí, ya podemos decir abiertamente que el 73 tuvimos un golpe y no un pronunciamiento como por años se nos quiso hacer creer. Ya no se tortura, ni desaparecen las personas por la acción de agentes pagados por el aparato del Estado.

Sí, tenemos parlamento elegido y un gobierno electo, y se suceden las elecciones en actos que no dudamos en calificar de ejemplares. También tenemos una economía que crece, nuestro PIB per cápita nos está colocando a la vanguardia en América Latina. Las instituciones “funcionan” como le gusta afirmar a Lagos, las FFAA han vuelto a sus cuarteles. La pobreza se ha reducido significativamente.

No obstante lo expuesto en forma muy suscinta, también hay un sabor amargo. Ni los temores ni las grandes desigualdades han desaparecido. Bajo un sistema binominal, los resultados se vician, el padrón electoral envejece y los jóvenes se resisten a participar. Persiste el miedo paralizante.

El modelo económico imperante en Chile fue impuesto a sangre y fuego desde los inicios de la dictadura. Ningún país auténticamente democrático se ha dado voluntariamente un modelo como el que tenemos entre nosotros y que a la fecha hemos sido incapaces de alterar significativamente. A lo más, como gran concesión de la derecha, se han logrado morigerar sus aristas más ásperas, pero en lo sustantivo ha permanecido intocable porque pobre de aquel que ose ponerlo en jaque.

El nivel de ideologización y dogmatismo que recorre a la gran mayoría de los economistas nacionales es difícil de encontrar en otro país. De hecho, hasta en las universidades públicas se transmite el idílico mensaje del mercado competitivo y más eficiente mecanismo de asignación de recursos, junto con el mensaje que el Estado es el diablo mismo. Hasta Milton Friedman, el gran mentor de estos economistas, se quedó corto. Ni siquiera en Estados Unidos se han atrevido a implementar un modelo como el que nos rige.

Solo un golpe de la brutalidad que tuvimos, hizo posible la implementación de este modelo económico que ha traído crecimiento y consumismo, pero no desarrollo; que ha tendido a privilegiar la especulación por sobre la producción. Y un país con estas bases no tiene futuro.

De allí que la gran tarea pendiente es aplicar cirugía mayor en el plano de las políticas económico-sociales. Desafortunadamente ahora parece carecerse de la fuerza política para hacerlo. El libre mercado funciona entre iguales, no entre desiguales; y en este país somos demasiado desiguales. No bastan los míseros subsidios y subvenciones focalizados en los más pobres. El libre mercado funciona cuando el vil billete se gana como resultado del trabajo honesto y limpio, no de la especulación. Y acá se gana más especulando que trabajando.

septiembre 27, 2007

Femicidio en Chile

Como asesinatos en serie parecen publicitarse los casos de femicidio que están convulsionando a nuestro país en los últimos días. No es para menos considerando la violencia con que tienen lugar. Los casos más recientes son particularmente decidores. En una de las comunas de la capital del reino una joven de 16 años fue apuñalada y degollada por su pareja de 23 años luego de llevarla a un sitio eriazo. Para ocultar el crimen se autoinfirió heridas simulando un asalto. Posteriormente confesó el asesinato, que no fue sino la culminación de una trágica historia repleta de amenazas y golpizas constantes. El clásico caso del macho recio abusador.

En otro caso, en la comuna de Chanco, movido por los celos y el deterioro de la relación, otro valiente macho recio mata a su mujer de dos tiros, uno de ellos por la espalda y el otro en el tórax.

En Illapel otro santo varón de 21 años asesina con una escopeta calibre 12 a quien fuera pareja de su hermano. Cometido el crimen, se suicida de un tiro en el cuello. Todo porque ella no quiso irse con él.

Los casos mencionados no son sino los últimos, en menos de una semana, y dan cuenta de una cultura marcada por una visión de la mujer como un ser inferior y que debe subordinarse a la voluntad del hombre. Tales asesinatos no son hechos puntuales producto de actos de locura súbita, sino el desenlace de seguidillas de episodios de violencia marcadas por una concepción de subordinación de la mujer a los designios del hombre.

Quienes creen que se trata de una realidad nueva, se equivocan: ha estado oculta por siglos y que recién ahora está empezando a salir a flote a raíz de la emancipación de la mujer que muchos varones no aceptamos o que a duras penas toleramos. Es uno de los resabios de una sociedad conservadora.

Todos estos casos, son inherentes al femicidio, definido como el asesinato de una mujer como consecuencia extrema de la violencia de género, la que tiene muchos matices y que no se limita a la física. Cabe consignar que las víctimas además de ser mujeres, suelen tener un perfil marcado por su condición de pobres, dueñas de casa o con trabajos precarios y mal remunerados, de baja escolaridad. Que quede constancia, que las mujeres de los sectores medios y altos, tampoco se salvan.

Muchos casos fueron precedidos de denuncias que no fueron oídas ni atendidas a tiempo por quienes tienen la responsabilidad de hacerlo. Y cuando fueron oídas, no fueron protegidas. La negligencia policial y judicial está costando vidas. Una mujer –Magaly Jara- denunció la violencia en su propio hogar de parte de su marido. La justicia no la protegió y cuando el marido se enteró de la denuncia, la violó y la mató bajo la concepción de que ella era de su propiedad, que él era dueño de ella. Es hora de dejar de lado una pasividad cómplice y ponerse de pie en esta materia, crear conciencia a fin de prevenir y reducir la existencia de estos asesinatos.

septiembre 21, 2007

Desde la Pampilla

En mis tiempos de estudiante universitario, gracias a un compañero y amigo coquimbano, para las fiestas patrias, tuve el gusto de disfrutar de varias “pampillas”. Desde la capital del reino, Santiago, viajábamos en una modesta pero fiel citroneta para empaparnos de un ambiente sin igual.

Este año, después de 38 años volví para rememorar aquellos tiempos. Me encontré con la sorpresa de encontrar una Pampilla más y mejor organizada, con la participación de sobre 300 mil personas. Una zona destinada a esparcimiento, con entretenciones mecánicas y los juegos típicos nacionales que se remontan a los tiempos de la colonia; otra zona de comercio donde se vende de todo lo imaginable; otra zona de camping, adonde familias enteras se instalan con carpas multicolores de todos los tamaños en áreas especialmente demarcadas. Muchas de ellas lo hacen todos los años, en un rito que se hereda de generación en generación. Allí conviven familias que año a año se reencuentran para compartir asados, empanadas, fierritos y vinos en un ambiente marcado por la camaradería, la seguridad, la alegría y la tranquilidad.

Tampoco falta la carpa gigante donde se baila hasta que las velas no ardan y donde hace ya casi cuatro décadas tuve ocasión de escuchar por primera vez a la Sonora Palacios. En el día las familias suelen descansar, pasear, compartir con la vecindad o jugar al dominó.

Este año la fiesta se hizo extensiva hasta el 21 con la nominación de la Reina de la Pampilla celebrada con fuegos artificiales que año a año cobran mayor fuerza.

Con el paso del tiempo esta fiesta se ha consolidado de la mano del municipio y del pujante desarrollo de Coquimbo que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos luego de décadas de decadencia. No sin sorpresa recorrimos sus calles limpias, con un barrio inglés recuperado con gran esfuerzo, y una cruz del tercer milenio que se alza imponente sobre uno de los cerros de la ciudad. A ello se agrega la mezquita, construcciones que dan cuenta de una visión comunal de futuro difícil de encontrar en otros lares. Confieso que me encontré con un Coquimbo virado, inesperado, al igual que La Serena, cuyo vertiginoso desarrollo le augura un venturoso porvenir. Ambas ciudades constituyen un muy buen ejemplo a seguir en el resto del país.

Sería interesante desentrañar los misterios por los cuales la IV región, donde se asientan Coquimbo y La Serena han logrado emerger por sobre el resto de las regiones.

septiembre 14, 2007

Vandalismo

Desafortunadamente, a lo largo de todos estos años, como antesala de la celebración de fiestas patrias, la marginalidad nos recuerda con inusitada violencia su existencia. Lo hace aprovechando un aniversario más del 11 de septiembre, día del golpe de estado. Se creyó que con la supresión de su carácter de feriado, las habituales expresiones de violencia se eliminarían o al menos se reducirían, como por arte de magia.

Se acabó la dictadura brutal, se asume que llegó la democracia, que el país progresa, pero la violencia sigue ahí como queriendo decirnos algo. Podríamos sacarnos el pillo con cantinelas tales como que ella se encuentra magnificada por los medios de comunicación, que es fruto de la debilidad del gobierno, que falta mano dura.

En esta perspectiva la solución más simple es endurecer la legislación, incrementar la represión para imponer o “restaurar” el orden. La pregunta que surge entonces es ¿cuál orden? ¿el actual?

Este “orden actual” es el ordenamiento económico en el que unos pocos concurren al mercado con dinero en mano, en tanto que la mayoría, o no participa, o lo hace con tarjetas plásticas que terminan por ahogar; es el orden político donde el padrón electoral va envejeciendo, la abstención y los votos nulos y blancos crecen elección tras elección, donde finalmente las autoridades son elegidas por unos pocos; es un ordenamiento social en el que cada uno se refugia en sí mismo abandonando toda asociación, debilitando a la sociedad propiamente tal. Esto es, el “orden” en el que estamos sumergidos.

Sí, el país crece, progresa, se desarrolla, y junto con ella la marginalidad que es la que recurrentemente nos recuerda su existencia por más que queramos ignorarla. No es un tema exclusivo nuestro. En Argentina, Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, y tantos otros países, las asonadas callejeras no son desconocidas. Lo que quizá llame la atención es que ocurra en un país modélico como es Chile. El mundo se sorprendió al ver nuestras calles controladas por el lumpen mientras los carabineros se batían en retirada.

Es hora que reflexionemos de verdad, que razonemos más allá de nosotros mismos, que analicemos a fondo las causas más profundas de una realidad lacerante. Cuando un menor de edad participante en los desmanes fue entregado a su madre con la advertencia de la responsabilidad que le correspondía, ella preguntó: ¿por qué? Por ser su madre fue la respuesta de la autoridad. Ella no se inmutó: “yo trabajo todo el día y no lo veo, estoy separada, soy jefa de hogar y debo parar la olla. Salgo temprano de casa y no llego hasta la noche. No puedo saber qué hacen mis hijos en el día”. En este contexto los narcotraficantes hacen de las suyas sin pudor alguno.

Esta es la cruda realidad que no queremos ver. No se trata de pocos o muchos pájaros locos. En tanto no abordemos la construcción de un país más solidario, menos desigual, con o sin once de septiembre estos hechos seguirán explotando, una y otra vez, en la cara de cada uno de nosotros.

septiembre 06, 2007

La internacionalización universitaria

Las universidades están experimentando profundos cambios. Uno de ellos está relacionado con su ámbito de acción o su área de influencia. Una de las instituciones más tradicionales, la universitaria, está experimentando los embates de la globalización y competitividad. La respuesta generalizada es la internacionalización de sus objetivos, de sus programas académicos, de sus proyectos de investigación, de sus estudiantes, de sus académicos. Todo esto acicateado por las tecnologías de información y comunicación que están facilitando este nuevo enfoque que bien gestionado puede rendir numerosos y hermosos frutos.

La internacionalización de las universidades está derribando fronteras, distancias no solo físicas, acercando a las personas y facilitando el diálogo y la discusión, elementos claves para generar nuevos conocimientos. Cada vez es más frecuente encontrarnos con estudiantes de diversas nacionalidades y culturas compartiendo un espacio común. Sin perder cada uno su identidad, este nuevo ambiente que se está generando es una gran contribución a la paz entre los pueblos. Mientras más nos conozcamos, mientras más tiempo compartamos, más estamos alejándonos del espectro de la guerra, la que se alimenta del aislamiento y la ignorancia de los pueblos.

La internacionalización de las universidades aparentemente tiene una connotación meramente académica, sin embargo trasciende a ellas desde el momento que incide en el desarrollo de las regiones en que se insertan a través del intercambio y aporte de nuevas ideas, nuevos enfoques, nuevas miradas de quienes han decidido vivir, estudiar y trabajar con nosotros. Y eso nos hace bien, nos ayuda a levantar la mirada, a mirar más allá, a buscar nuevos senderos de solución a problemas ancestrales, a abrirnos más.

Escribo estas líneas como consecuencia de una invitación que la Dirección de Relaciones Internacionales de la Universidad de Talca realizara recientemente a sus académicos extranjeros. Llamó la atención su cantidad, del orden de 30, quienes imparten clases y desarrollan investigación interactuando con alumnos y otros académicos. Esta cantidad representa del orden del 20% de la planta académica universitaria. A ellos hay que sumar los estudiantes de otros países que han decidido estudiar en la región.

Pero la internacionalización no se agota en el intercambio académico, sino que se extiende al ámbito de las titulaciones y otras áreas de gran interés. Merced a convenios los estudiantes están logrando acceder a titulaciones de otras universidades vía homologaciones y pasantías. Oportunidades que antes no existían se están abriendo paso. Ojala esto constituya un impulso para la construcción de un mundo donde la discusión en torno a las fronteras físicas pase a ser una anécdota del pasado, al igual que aquellas en torno a las desigualdades.

agosto 31, 2007

Otra amarga movilización

El miércoles pasado tuvo lugar un paro o movilización que me dejó un sabor amargo. Desde la derecha se sobaban las manos al observar el socavamiento de autoridad que el desarrollo de los sucesivos hechos iba desencadenando. De partida la autoridad fue puesta en jaque desde el momento que no se pidió permiso ni autorización alguna para manifestarse, lo que no dejó de poner nerviosas a las autoridades políticas. El argumento de la CUT (Central Única de Trabajadores) para no solicitar los permisos está dado por un artículo de la Constitución Política de la República de Chile en el que se reconoce el "derecho a reunirse pacíficamente, sin permiso previo". El argumento gubernamental está dado por el decreto supremo nº 1.086 del 15 de septiembre de 1983 en el que se señala que "las reuniones en las plazas, calles y demás lugares de uso público, se regirán por las disposiciones generales de la policía". Esta disposición fue promulgada en pleno régimen militar para reprimir y sofocar las tradicionales protestas del mes de septiembre y que nos sigue rigiendo sin que a la fecha se haya visualizado interés por derogarla por parte de los sucesivos gobiernos de la Concertación.

La razón invocada por el presidente de la CUT se resume en que "la gente está demasiado violentada en sus derechos”. Esta frase intenta resumir un descontento que vas más allá de una disconformidad con un gobierno en particular. Lo que la movilización procuró fue expresar un profundo rechazo al tipo de país que estamos construyendo, centrado en el mercado, el individualismo y la competencia, donde la sociedad y la democracia vale hongo, porque al final, cada uno vale no por lo que es, sino por lo que tiene, en su bolsillo y en un mercado inmobiliario, financiero y/o productivo controlado por unos pocos.

En tal sentido, el paro fue una invitación a reflexionar sobre el modelo de país que queremos. Como muchos, no podía sino compartir esta invitación. Sin embargo, no la compartí por la convicción de que esta lógica iba a verse totalmente desvirtuada y minimizada por los desmanes y la destrucción de bienes públicos y privados, con independencia de si se producen como causa o consecuencia de la represión policial.

Un país como el nuestro no puede darse el lujo de destruir voluntariamente la vida de sus habitantes ni la de sus bienes, tanto públicos como privados, cuya reconstrucción terminamos pagando todos. Existen formatos de movilización y expresión ciudadana pacíficos, no violentos, mucho más efectivos, que abren en vez de cerrar corazones y que obligan a reflexionar antes que a reprimir. Martin Luther King y Gandhi son claros ejemplos que merecen ser imitados.

No es un camino fácil, puesto que exige seguridad, confianza, organización, disciplina, voluntad férrea. Si cada uno de los trabajadores hubiese permanecido en sus casas y las calles hubiesen estado desiertas, otro gallo cantaría. Los actores políticos y empresariales estarían reflexionando en serio en torno al mensaje que la gente habría entregado. Por el contrario, hoy el foco está centrado en la violencia destructora.

A la dictadura no la vencimos con los paros de protesta, actividades que por el contrario, la reforzaba y sostenía; muy por el contrario, la vencimos con un lápiz y un papel. Ese es el camino, no otro.

En Estados Unidos, no hace mucho, para protestar contra el acoso a los trabajadores ilegales, éstos decidieron quedarse en sus casas y no ir a sus lugares de trabajo. La paralización fue tan impresionante que obligó a modificar las disposiciones en torno a los ilegales. Pacíficamente demostraron que son ellos los que sostienen la economía norteamericana. Tuvieron la capacidad y el liderazgo para hacerlo. Eso parece hacernos falta aquí.

agosto 24, 2007

El loco en su salsa

Confieso que me abruma tanta adulación a un entrenador recién contratado para dirigir la selección chilena. Una adulación que sobrepasa toda mesura de todo el arco periodístico. Moros y cristianos rinden loas a cada uno de los pasos que está dando, a cada una de sus decisiones, acciones y palabras. Me abruma porque nunca antes había visto algo similar en el entorno futbolístico.

Si, nunca antes me ha tocado conocer un caso similar en el que se vanaglorie a un entrenador sin que a la fecha muestre resultado alguno. Si alguna vez se ensalzó a algún otro entrenador a alturas similares solo fue sobre la base de resultados: de alguna clasificación, de algún título. Pero nunca he observado conducta periodística semejante con alguien que aún no lleva ni un partido con la selección, y que por tanto aún no ha ganado nada.

En este sentido me extraña la falta de prudencia colectiva que se observa en los medios de comunicación que sin querer queriendo pueda estar generando expectativas desmedidas que abran paso a una nueva frustración. Desafortunadamente frustraciones tenemos de sobra como para seguir alimentándonos de ellas.

Todo este entorno que se ha producido garantiza que para las eliminatorias, al menos para los primeros partidos, éstos se jueguen a estadio lleno, con recaudaciones que financien la apuesta realizada al contratar al loco. Pero no garantiza resultados, y a la larga estos son los que valen. En este caso particular el único resultado admisible es la clasificación en las eliminatorias para el próximo campeonato mundial. A diferencia del mundial del 62 donde con Riera hubo un proceso, acá no hay proceso alguno. A lo más quizá haya uno si el loco logra clasificar a Chile.

No obstante lo expuesto es posible rescatar aspectos positivos de todo esto. El principal, la conversión de un ambiente negativo en uno positivo. Toda la prensa respalda todo movimiento del loco, lo que se quisiera cualquier otro entrenador; los clubes se han abierto a prestar el máximo de colaboración en circunstancias que en el pasado tendían a poner obstáculos para facilitar a sus jugadores a la selección; y los jugadores ahora solo desean ser convocados cuando antes algunos de ellos se resistían a hacerlo aduciendo los más inverosímiles motivos.

No se trata de ser pesimista, sino de intentar pisar suelo firme. No perdamos de vista que el entrenador no lo es todo, no vaya a ser que ante un fracaso después salgamos con que no podemos pedirle peras al olmo.

agosto 17, 2007

Del gurú al loco

Hace unos meses el club de Deportes de Temuco contrató a Eduardo Bonvallet, alias “el gurú”, para zafarlo de su incómoda posición en el ascenso. Ahora, la selección chilena tiene un nuevo técnico, Marcelo Bielsa, alias “el loco Bielsa”, para intentar la clasificación de la selección chilena al próximo campeonato mundial de fútbol.

Me ha llamado la atención que el grueso de la prensa deportiva haya acogido tan positivamente la nominación del “loco” Bielsa, descartando a todo entrenador nacional o extranjero que esté desempeñándose en el medio local.

Entre Bonvallet y Bielsa hay similitudes y diferencias, más allá de las que mencionó el gurú. Entre las similitudes, cabe mencionar que ambos dan que hablar; que arriban a sus respectivos puestos de trabajo para intentar una suerte de operación de salvataje, de misión imposible sobre la base de un trabajo serio, disciplinado, profesional. No se puede ignorar que los dos generan expectativas que trascienden la lógica, estimulando el “apetito” por triunfos esquivos. Tras las decisiones hay una apuesta por suculentas recaudaciones que las nuevas esperanzas generen de modo que compensen sus respectivos costos.

Pero así como hay similitudes, también hay gruesas diferencias. El “gurú” no tiene trayectoria profesional; el “loco” sí la tiene; el “gurú” cacarea mucho, no así el “loco”; a la fecha el “gurú” no le ha ganado a nadie, en cambio el “loco” registra importantes triunfos a nivel mundial.

Otro diferencial está dado por los ingresos que percibe uno y otro que en los dos casos no se compadece con los que recibe el grueso de la ciudadanía que solo atina a observar embobada la danza de millones, pero sin expresar mayor disgusto. Si bien estos ingresos habría que cotejarlos con los que eventualmente pueden llegar a generar, no es posible sustraerse a la comparación con el ingreso mínimo vigente. De esta comparación surge la reflexión respecto de la sociedad que estamos armando. Que venga un tipo a echarse al mes lo que uno no gana en 10 años de trabajo es una bofetada en el rostro de muchos. Sin embargo, es lo que dicta el sacrosanto mercado, así como las millonarias cifras que se manejan en el mundo futbolístico contradictoriamente acosado por persistentes déficits.

Las continuas derrotas, las frecuentes expectativas defraudadas, la permanente necesidad de alimentar las esperanzas populares –¿a falta de pan bueno es el circo?-parecen estar en la raíz de estas decisiones de apelar a entrenadores con la milagrosa misión de alcanzar los éxitos esperados. Desgraciadamente, como en muchos otros trances, no hay atajos.

agosto 10, 2007

No tiene idea de economía

"El sueldo mínimo debería ser transformado en un sueldo ético". Esta expresión desató la furia de Evelyn, senadora, hija de un General® de la Aviación, sosteniendo que quien la emitía “No tiene idea de economía”.

La expresión que desató la respuesta de Evelyn no provino de ningún comunista ni político, sino que fue emitida por monseñor Alejandro Goic, obispo de Rancagua y presidente de la Conferencia Episcopal de Chile. Además, el obispo Goic agregó que por lo menos todos los que puedan, no paguen el sueldo mínimo legal, sino que por lo menos 250 mil pesos.

Muy probablemente la afirmación de Goic viene gatillada por su reciente experiencia con los trabajadores mineros donde intervino exitosamente para poner término a la reciente huelga de los trabajadores subcontratados. Allí percibió una realidad marcada por la injusticia y los bajos sueldos. Vió la cara sucia de la subcontratación, de la externalización de los servicios nacidas al amparo de la búsqueda de la rentabilidad, ocultando rentabilidades basadas en la reducción del costo de mano de obra.

Y la respuesta de Evelyn es la clásica de quienes se sienten poseedores de la verdad absoluta y responde a la lógica mercantil o a la famosa mano invisible del mercado. No pocos de los economistas actuales siguen la lógica de Evelyn. Efectivamente, monseñor Goic no es economista, pero tiene todo el derecho de opinar al igual que Ud. y yo. Y su opinión tiene tanto o más valor que la de los economistas porque incorporan una faceta que los economistas desgraciadamente suelen ignorar: que el hombre no está al servicio de la economía, sino que a la inversa: es ésta la que debe estar al servicio del hombre.

Siguiendo la lógica de Evelyn qué deberíamos hacer con los enfermos? Con los que no producen ni tienen potencial de producción? Con los ancianos? Qué hacemos con quienes no son factor de producción? Los tiramos a la basura?

Según el raciocinio de Evelyn, si hiciésemos caso a Goic numerosas pequeñas empresas incapaces de pagar el “sueldo ético” deberían cerrar porque se harían insostenibles. Es cierto, y delata una realidad que debemos enfrentar. Dichas empresas existen, sobreviven, se rentabilizan sobre la base de sueldos miserables. Sin perjuicio de ello, Goic apuntaba a otro lado: a aquellas empresas que tienen altas rentabilidades, cuyos ejecutivos perciben sueldos millonarios, con una plantilla de trabajadores engañosa porque gran parte de ella se ha externalizado vía subcontrataciones. Subcontrataciones a las que postulan numerosas pequeñas empresas que tienen que ofrecerse a bajísmos precios para tener alguna opción de ganar. Esta es la realidad del Chile de hoy donde se esquilma a los más débiles, a los desamparados. Este es el Chile que estamos construyendo. Y después nos quejamos de la delincuencia, de las desigualdades, como si ellas no se relacionaran con los temas abordados por Evelyn y monseñor Goic.

agosto 02, 2007

A la cabeza de CHILEDEPORTES

Por estos días me llamaron por teléfono para ofrecerme la subdirección de deportes (CHILEDEPORTES). Pedí que me dieran unas horas para pensarlo. En realidad estaba entusiasmado con la oferta a pesar de todos los desaguisados y el desprestigio en que ha caído la institución que ha visto caer uno tras otro a sus representantes en los últimos meses.

Entusiasmado por la relevancia que le asigno al deporte en general porque creo en el rol que juega en la relación entre una mente y un cuerpo sano, por su capacidad para forjar liderazgos y equipos desde la niñez y la juventud, y porque a través del deporte de inculcan y practican valores que la vida después agradece.

El entusiasmo me llevó a ir tirando líneas de las grandes líneas de acción a desarrollar. No es posible descuidar el deporte de alto rendimiento que nos permite confrontarnos internacionalmente a niveles competitivos; tampoco es posible descuidar el deporte masivo, la promoción de las actividades deportivas a nivel de los establecimientos educacionales y a nivel de los barrios, de las juntas de vecinos. El deporte concebido como una alternativa que le de sentido a la vida de tantos jóvenes, en vez de perderse en el submundo de la droga, de la pérdida de tiempo.

Por tanto, ya tenía los dos grandes ejes con sus respectivos objetivos. Para el primer eje, el objetivo apuntaba a posicionarnos en los grandes torneos internacionales, buscando duplicar nuestra presencia y las medallas de aquí a 5 años; para el segundo eje, en lo masivo, el objetivo será multiplicar las competencias y los participantes en ellas de manera de triplicar los deportistas activos.

En estos ejes concentraremos el grueso de los recursos disponibles, los que se distribuirán en base a fondos concursables destinados tanto a reponer infraestructura física, como a financiar las actividades que se organicen y postulen a dichos fondos. En el marco de la transparencia que anima al gobierno, los resultados de los concursos y el destino de los recursos será publicado en el sitio web de CHILEDEPORTES, sin excepciones.

Como los recursos no abundan, los establecimientos educacionales que podrán participar en los fondos serán aquellos que concentren a los alumnos provenientes del 20% de las familias más vulnerables; y las juntas vecinales deberán activarse para postular. En un comienzo las elegibles serán aquellas pertenecientes a las 60 comunas más pobres del país y con al menos 1,000 niños y jóvenes en edad escolar. Posteriormente se aspira extender los programas que se desarrollen a más establecimientos educacionales y más juntas vecinales a medida que se disponga de mayores recursos y que los resultados nos vayan señalando que este es el camino a seguir.

Iba camino al palacio de la Moneda para dar mi aceptación a la nominación, cuando despierto con la noticia que Jaime Pizarro había sido nominado nuevo subsecretario de deportes. Todo no había sido más que un dulce sueño.

julio 27, 2007

A parar la usura

Desconozco el nivel de magnitud del endeudamiento de los chilenos en relación a sus ingresos y en relación a otros países, pero de tiempo en tiempo vuelven a asomar casos puntuales preocupantes.

Recientemente, el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) ha puesto sobre la mesa el costo de las compras a crédito.

Preocupante porque el grueso de quienes recurren a este sistema de compra son los sectores de ingresos medios y bajos, quienes terminan pagando las ganas sin percatarse de lo que efectivamente están pagando. Resulta chocante que quienes tienen menores ingresos terminan pagando mucho más por los mismos bienes o servicios que quienes ganan más. O sea, a los pobres no solo les pesa tener bajos ingresos, sino que además deben para doble.

Lo peor es que cuando se compra al crédito nadie sabe cuánto se termina pagando. Como encantadores de serpientes, las empresas tienden a destacar el valor de las cuotas sin explicitar el valor final, el cual no solo incluye las cuotas sino los intereses y las comisiones que tienden a ocultarse.

Existen casos en que compras a 7 meses, esto es, en 7 cuotas, alcanzan a más que duplicar el precio contado. En estas condiciones es para fundir a cualquiera. Más encima atractivas promotoras buscan tentarnos ofreciéndonos más y más tarjetas.

Esto significa que el nivel de actividad económica está dado no solo por los ingresos pasados o presentes, sino que por los futuros. O sea, estamos comprometiendo ingresos futuros cada vez que efectuamos compras al crédito. En el pasado estas últimas solían estar reservadas para adquisiciones de bienes inmuebles, sin embargo en la actualidad los créditos se han extendido al consumo de cualquier cosa gracias al poder milagroso de las tarjetas plásticas de crédito surgidas de la mano de la innovación tecnológica y de las nuevas tecnologías de información y comunicación.

Estas tecnologías son las que han viabilizado la masificación de las tarjetas y frente a los abusos y engaños en los precios ¿qué hacer? ¿pedirle al gobierno que intervenga? Lo que haga el gobierno va a ser siempre insuficiente en materia de control, aunque sí puede hacer mucho en materia de proveer información sobre el costo de los créditos, como de hecho está haciendo, así como de alertar a los consumidores.

Sin embargo, todo esfuerzo gubernativo en esta materia será en vano si nosotros no somos capaces de hacer valer nuestros derechos, de exigir conocer los precios finales en toda compra crediticia, conocer su composición, esto es, cuánto del valor final es resultado de comisiones. La usura no se erradicará si los consumidores no nos ponemos las pilas, resistiéndonos de comprar productos no estrictamente necesarios y/o a precios exorbitantes.

julio 20, 2007

La política por los suelos

Hace tiempo que no incursiono en la crónica política por una simple razón: decepción. No obstante mi voluntad por tratar de ver siempre el vaso medio lleno antes que medio vacío, los hechos se están encargando de defraudarme. No es un tema que se circunscribe a la clase política, sino que abarca todas las esferas. La sociedad en que nos encontramos está muy lejos de aquella a la que aspiramos o por la cual luchamos.

Cuesta encontrar a algún actor político, social, empresarial, deportivo u otro que logre escapar al cálculo y la lógica mercantil que nos atraviesa y penetra como una droga de la cual no nos desembarazaremos tan fácilmente. En pocas palabras, me atrevería a afirmar que ya nadie sabe para quien trabaja, o por quien vota.

Con nuestra primera mujer presidenta, todo parece ponerse cuesta arriba por más que intentemos ser optimistas. Algunos afirman que la Concertación se ha vuelto una bolsa de gatos. No lo digo yo –un simple ciudadano común y corriente-, sino que altos dirigentes de la propia Concertación que tienen una responsabilidad ante el país, ante los militantes. No conformes con ello, cuando por primera vez la Concertación tiene mayoría en ambas cámaras, resulta que para cada proyecto que envía al Congreso tiene que transpirar la gota gorda para enrielar a los parlamentarios. Cada vez hay más díscolos que después de haber salido electos junto con la presidenta con el compromiso de respaldarla, salen con el pastel de que se deben a los electores antes que a los acuerdos partidarios; que se deben a sus conciencias.

Con motivo de la votación por recursos adicionales para el Transantiago, Adolfo Zaldívar desde Lota, anunció su postura contraria a la propuesta gubernamental; otros la negociaron. Adolfo se rebeló ante un acuerdo de su propio partido, la DC. Ahora, para la nominación de dos miembros ante el directorio de TVN, los candidatos propuestos por el gobierno fueron rechazados porque a Adolfo se le sumó Alejandro Navarro del PS con la peregrina tesis que la presidenta estaría siendo engañada. Por momentos tengo la sensación que la irresponsabilidad está haciendo presa de algunos políticos incapaces de lavar sus trapos sucios en casa para salir lanza en ristre cual salvadores de la patria, poseedores de la verdad revelada, cual nuevos dioses.

La derecha por su parte es incapaz de capitalizar la situación por el eterno maridaje entre la política y los negocios que la cruza y que esteriliza el peso de las críticas que en ese plano realiza sobre la Concertación. Prueba de ello es el candidato presidencial que tiene en carrera, incapaz de separar aguas a pesar de su vitalidad e imaginación. Sus peores adversarios los tiene en la propia derecha que no pierde oportunidad para chaquetearlo.

Nos hace falta otro clima.