diciembre 30, 2014

Cuando reina la hipocresía

Al finalizar el año, la Ministra de Salud, a través de declaraciones a un vespertino, anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley de aborto terapéutico, lo que complementó con frases que activaron la hipocresía reinante e incendiaron la pradera.

El incendio no se produjo por el anuncio de un proyecto que se ve venir desde hace tiempo, pero que se ha retrasado una y otra vez gracias a la secular hipocresía de los mismos sectores dominantes de siempre. Son los mismos que nos tienen dando la hora, que nos tienen como furgón de cola en los temas valóricos.

Son los mismos que en aras de la sagrada familia se oponían al divorcio, mientras por detrás consagraban la hipocresía de la nulidad matrimonial para quienes tenían los recursos para ello. Borraban con el codo lo que escribían con la mano. Los hijos de los matrimonios anulados quedaban en pampa.

Ahora ocurre lo mismo. Ponen el grito en el cielo porque la Ministra de Salud declara que “en todas las clínicas cuicas de este país muchas de las familias más conservadoras han hecho abortar a sus hijas. Las personas con más dinero no requieren de leyes, porque tienen los recursos”. Aún cuando pueda estar diciendo una verdad del porte de una catedral, se trata de una afirmación temeraria porque vivimos en Chilito, donde la hipocresía reina, lo que le puede costar el cargo.

Le damos la espalda a una realidad nacional lacerante dada por poco menos de 150 mil abortos al año, lo que da sobre 350 abortos diarios. ¿Y quiénes abortan? Mujeres con y sin recursos, las primeras pagando, con recursos, asumo que en clínicas establecidas, apropiadamente equipadas, con recursos humanos calificados. Para eso tienen recursos de sobra. Las otras mujeres, sin recursos, en clínicas piratas, a lo maestro chasquilla.

Una ley del aborto, al igual que la ley del divorcio, no hace otra cosa que regular lo que no está regulado, lo que se ignora o se oculta. Con el divorcio se reconoció una realidad, dolorosa, pero realidad al fin y al cabo, la que se ocultaba bajo la alfombra. Al final solo los ricos podían volver a casarse, porque se las arreglaban para anular su matrimonio a punta de plata.

Lo mismo ocurre con el aborto. Nadie aborta por gusto, al igual que nadie se divorcia para darse el gustito. Por lo demás, el proyecto de ley del aborto no obliga a abortar, así como la existencia de una ley de divorcio no obliga a nadie a divorciarse.

No faltarán quienes dirán que el Estado está promoviendo el aborto. Por el contrario, está procurando normar lo que ya existe, abortos bien pagados, en condiciones de máxima seguridad para unos, y abortos en condiciones de mínima seguridad, para otros.

La Ministra de Salud no ha mentido, ha dicho una verdad del porte de un buque, pero que por el cargo y la responsabilidad que tiene, no debiera haber dicho sin el respaldo de evidencias difíciles de obtener. De allí su renuncia y aceptación por parte del gobierno. Sobre todo cuando reina la hipocresía.

diciembre 25, 2014

La tarea del 2015: destrabarnos

El 2014 se inició con el cambio de gobierno como resultado de una elección que marcó el regreso de Michelle a la primera magistratura de la mano de una coalición, la Nueva Mayoría, construida sobre la base de la Concertación, pero ampliada, con el objetivo de tener las mayorías ciudadanas y parlamentarias que los cambios que se proponían pudiesen ser implementados. La razón de ser del nuevo gobierno descansó en el agotamiento de un modelo neoliberal instalado a sangre y fuego.

Agotamiento que se expresa en las más diversas esferas, entre otras, en un modelo educacional privatizado que ha redundado en una educación que segrega, cara, y de mala calidad; en un modelo laboral donde los trabajadores llevan la peor parte, siendo abusados como tales al limitar sus derechos de organización y de negociación, y como consumidores por la vía del endeudamiento y tasas de interés usureras; en un modelo previsional que condena a los adultos mayores a una vejez con pensiones miserables; en un modelo de salud que sigue la misma pauta del modelo educacional. La atención de salud viene dada por el tamaño del bolsillo con que se cuenta.

Todo esto, como consecuencia de décadas, bajo la dictadura, en que el Estado asume un rol eminentemente policial, de mantenimiento del orden público y de protección de la propiedad privada, dejando que las fuerzas del mercado se encarguen de la producción de bienes y servicios, sin mayores regulaciones. Este modelito es el que nos llevaría al Edén. El resultado es lo que tenemos, y que no es el Edén con el que soñamos.

Con la derrota de la dictadura en el plebiscito del 88 y el triunfo de la Concertación, se confiaba en que se desmantelaría este modelo. A poco andar se descubrió que los esfuerzos eran infructuosos porque todo estaba bien atado y las mayorías existentes eran insuficientes. No era cuestión de llegar y llevar. Solo hubo capacidad para introducir algunas regulaciones y detener la reducción del Estado, lo que permitió reducir significativamente la pobreza a menos de la mitad de la existente cuando la Concertación inició su andadura. El problema en ese tiempo, era la pobreza, así como ahora lo es la desigualdad. En síntesis, como si estuviésemos ante un relato bíblico, hoy tendríamos a los escogidos por el Señor, y los condenados por el mismo Señor. El tema es que no es esa la voluntad del Señor.

Este modelito neoliberal, fraguado a espaldas de la ciudadanía e instalado a punta de bayonetas, sin participación ciudadana, es el que se resiste a morir, defendido por su guardia pretoriana, la derecha política alimentada por la derecha económica.

Con la llegada de Michelle al gobierno, la ciudadanía expresó su voluntad, mediante una consistente mayoría, por desmantelar este modelo con miras a instalar otro basado en la cooperación y un mayor equilibrio de poder entre quienes conforman la sociedad. A lo largo de este año, el 2014, se han podido apreciar los obstáculos a sortear, y que no son menores, entre ellos el de la desinformación y la tergiversación de lo que se quiere.

Para el 2015, y aprovechando que USA y Cuba han dado el ejemplo de restablecer relaciones y mirarse las caras luego de más de 50 años de guerra fría, quizá sea el momento de dejar de atrincherarnos para construir un nuevo modelo de convivencia en la dirección de la voluntad popular. Se nos va el año y si hacemos un recuento de lo ocurrido este año, podemos afirmar que en cierto modo estamos entrampados. Como que todo se encuentra tan bien atado, que cuesta desatarlo, poniendo a prueba la paciencia y tolerancia de unos y otros.

diciembre 18, 2014

Cuba y USA: frente a frente

Sin lugar a dudas que la noticia más sorprendente de la semana fue la decisión de Cuba y USA por restablecer sus relaciones diplomáticas interrumpidas desde comienzos de los 60. En una alocución simultánea, sigilosamente preparada, Obama y Raúl Castro, hicieron el anuncio que pone fin a más de 50 años de aislamiento. Este restablecimiento de relaciones viene acompañado de otros acuerdos, todos ellos conducentes a la normalización de las relaciones entre ambos países.

Se trata de un hito muy significativo que da cuenta de la imposibilidad de ir contra la historia. Sostener lo insostenible, tiene un límite en el tiempo. No hay mal que dure 100 años dice el aforismo. Imposible no recordar la caída del muro de Berlín, así como el derrumbe del imperio soviético. La artificial división de Alemania en dos (Occidental y Oriental), como consecuencia de la 2da Guerra Mundial, no alcanzó a durar 50 años, y el muro erigido, el muro de la vergüenza, fue todo un símbolo antinatura. Lo mismo vale respecto de la llamada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), resultante de la revolución bolchevique de octubre de 1917, que terminó desplomándose con la glasnost y la perestroika.

Este restablecimiento de las relaciones entre Cuba y USA no significa el fin del embargo o bloqueo norteamericano, porque ello depende del congreso norteamericano. Con esta decisión, tanto Obama como Raúl Castro, están haciendo historia. Para terminar el bloqueo, el congreso, dominado por los republicanos, tendrá que pronunciarse. No le será fácil, pero no les quedará otra porque el tiempo ha demostrado su inutilidad. Un bloqueo que solo ha generado costos a los distintos actores de uno u otro lado, y ningún beneficio, excepto a quienes recibían aportes financieros para realizar acciones vinculadas al terrorismo para derrotar al régimen cubano.

Más temprano que tarde, se impuso la realidad, el pragmatismo, la necesidad de sentarse a conversar. Por décadas, nada se sacó con darse la espalda. Llegó la hora de mirarse de frente.

No pocos afirman que todo esto se ha visto favorecido porque el imperio norteamericano está en decadencia y el ascenso de China, así como porque Cuba hace unas décadas perdió a su hermano mayor, la URSS, y porque Venezuela está en situación crítica. Por lo que sea, se trata de una muy buena noticia que beneficia a todos, a cubanos y norteamericanos, pero sobre todo a los primeros que durante estas décadas han vivido tiempos muy difíciles como consecuencia del bloqueo.

Lo que viene, debe ser el levantamiento del bloqueo por parte del congreso norteamericano, y en Cuba, la apertura hacia mayores espacios de libertad política y económica.

diciembre 11, 2014

Origen de la crisis educacional


Chile, al igual que muchos otros países, sobre todo de América Latina, está sumergido en un debate en torno a la educación en la convicción que a través de ella alcanzaremos el tan ansiado desarrollo. Existe acuerdo en la necesidad de una buena educación, o de una educación de calidad, pero de ahí para adelante son más los desacuerdos que los acuerdos. De partida lo que se entiende por una educación de calidad depende del cristal con que se mira, porque para unos sería aquella que nos permita ser más productivos, más competitivos, más eficaces, más eficientes; otros, enfatizarán otras aristas, tales como el desarrollo del pensamiento crítico, la responsabilidad, la disciplina, la colaboración, el trabajo en equipo, entre otros, lo que no significa que el conjunto de estos atributos necesariamente se opongan, por cuanto bien podrían complementarse. De hecho, el ideal es que se complementen.

Ilustración de Cristóbal Schmal http://www.artnomono.com

Preciso es reconocer que la educación en general se encuentra en crisis en gran parte porque algunos de sus principales componentes se han debilitado. Entre ellos, la función educativa que cumple la familia, ya sea porque los padres eluden la responsabilidad que les cabe en esta materia, o porque la sociedad, o el tren de vida que quieren llevar, les demanda una carga de trabajo que les resta tiempo para educar a sus hijos. La escuela, que es un componente esencial, pero no exclusivo en la formación de nuestros hijos, también se ha visto debilitada, particularmente la educación pública que es aquella en la que más se apoya la formación de niños y niñas provenientes de los sectores más vulnerables, y que por lo mismo necesitan de la mejor educación para salir adelante.

No sacamos nada con consolarnos en base a que los resultados de nuestro sistema educativo están entre los mejores en América Latina. Para salir del subdesarrollo, romper las desigualdades, terminar con nuestra dependencia de la exportación de recursos naturales sin mayor valor agregado, es indispensable dar un gran salto en el ámbito educacional que nos habilite para ingresar a la sociedad del conocimiento. En caso contrario seguiremos pateando piedras.

Lo que tenemos en Chile desde la década de los 80, instalado de mala manera, tuvo como propósito, confesado o inconfesado, destruir la educación pública, promover la educación privada, en la seguridad de que por ese camino la educación chilena daría el gran salto por tanto tiempo esperado. Esta visión ideológica, impuesta a punta de bayonetas, sin mediar elección alguna, es la que hoy se encuentra en debate desde la revolución pinguina el 2006 y reforzada con las movilizaciones estudiantiles del 2011.

La educación de mala calidad que tenemos no se reduce a las escuelas municipales, dado que se extienden a las escuelas particulares subvencionadas y pagadas, no obstante que estas últimas se dan el lujo de seleccionar y cobrar. De hecho, las evidencias señalan que controlando por vulnerabilidad socioeconómica, no hay diferencias significativas entre los distintos establecimientos.

A ello cabe agregar que como consecuencia de la liberalización decretada en tiempos del innombrable en el ámbito de la educación superior, se formaron generaciones de profesores sin las más mínimas exigencias, dado el carácter no universitario que tuvieron en sus comienzos, como por formarse en universidades no acreditadas o en carreras sin acreditarse. En síntesis, por décadas se “chacreó” con la educación. El resultado es lo que tenemos y que por el bien de las futuras generaciones, es necesario cambiar sustantivamente.

La educación privada se alimenta de una mala educación pública. Entiendo que la reforma educacional apunta en la dirección de dotar al país de una educación pública gratuita de calidad.

diciembre 05, 2014

La educación chilena en punto de quiebre

Junto con muchos otros países, Chile se encuentra en lo que en el mundo del tenis, en una suerte de punto de quiebre, por decirlo de alguna manera, de ahora o nunca, del todo o nada. No es primera vez, ni será la última. Son muchos los puntos de quiebre que pueden haber en un mismo partido, y la razón es simple: no es fácil liquidar un partido de buenas a primeras cuando los jugadores en cancha son de fuste.

Estas expresiones las lanzo a propósito del tema educacional en debate y que se arrastra, en forma explícita, desde el año 2006, hace poco menos de 10 años, gracias al movimiento pingüino, que desnudó lo que se escondió por tanto tiempo bajo la alfombra: una educación de mala calidad, mal parida, segregada, discriminatoria, y más encima cara.

Una de las aspiraciones más sentidas de las familias, acá y en la quebrada del ají, es dar una buena educación a sus hijos, razón por la cual es parte relevante en toda agenda política que se precie de tal. Si bien la educación que tenemos no proviene de una única fuente, los establecimientos educacionales y sus profesores, constituyen una fuente de primerísima importancia, particularmente para las familias más desvalidas, con padres sin mayor educación formal, sin recursos económicos, con trabajos extenuantes, ya sea por las trabajos a desempeñar o por la extensión de sus horarios laborales, sin tiempo para estar y participar en la formación de sus hijos. En un esquema competitivo, llevan todas las de perder.

Existe consenso respecto del objetivo. No hay dos voces al respecto. Se quiere, al menos de la boca para afuera, y necesita una buena educación para todos que nos habilite para vivir, sobrevivir en las mejores condiciones, y para construir una sociedad mejor, más amable, en paz con los demás y con nosotros mismos. Los caminos se bifurcan cuando buscamos respuestas terrenales a la pregunta del millón: ¿cómo?

El modelo educacional que tenemos desde 1981, impuesto dictatorialmente, sin mayor ni menor consulta, sufrió un primer terremoto el 2006, y un segundo terremoto el 2011. No obstante la envergadura de estos terremotos, el modelo se resiste a morir, no obstante que sus cimientos se encuentran muy debilitados. ¿Es necesario un nuevo terremoto para que de una vez por todas seamos capaces de construir un nuevo modelo educacional cuyos pilares sean diametralmente distintos a los del actual?

No pocos “expertos” señalan que el debate se torna excesivamente ideológico. ¿qué pretenden? ¿pasar gatos por liebres? ¿hasta cuándo? Es un debate ideológico. Los que impusieron a sangre y fuego el modelo lo hicieron con una visión ideológica, con una mirada que buscó reducir a la más mínima expresión la educación pública y que puso todas sus fichas en la educación privada. Para ello no trepidó en reducir el financiamiento público, en convertir a las escuelas en guetos, donde los lindos se juntan con los lindos, los feos con los feos, los blancos con los blancos y los negros con los negros, por “libre elección” de los padres y apoderados. Hay que ser caradura!

noviembre 25, 2014

Una exigencia ética: la liberación de Laurence

En México un estudiante chileno, Laurence Maxwell, es detenido y acusado de los delitos de terrorismo, tentativa de homicidio, motín y asociación delictiva en medio de las manifestaciones en México por la desaparición de 43 estudiantes normalistas. La información disponible indica que Laurence, quien se encontraba comiendo en las cercanías, quedó imprevistamente en medio de los estudiantes que escapaban de la represión policial, sin alcanzar a tomar su bicicleta para salir del entuerto.

Laurence es un estudiante que se encuentra realizando un doctorado de letras hispánicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); quienes lo detuvieron son agentes policiales de la unidad de delitos terrorista, la Subprocuradoría Especializada de Delincuencia Organizada (SEIDO).

Con su detención, el objetivo perseguido no es otro que amedrentar, servir como escarmiento y desviar la atención del drama que vive México. Los policías no hallaron nada mejor que agarrar al primero que encontraron a mano y mostrarlo como trofeo ante sus superiores. Mal que mal, no podían regresar a sus cuarteles con las manos vacías. Nada nuevo bajo el sol, al menos para quienes vivimos en Chile. Acá también, a como dé lugar agarran a cualquiera, lo tapan de acusaciones, y le sacan declaraciones forzadas bajo apremios ilegítimos, para posteriormente inculparlo y sobarse las manos: misión cumplida, como diría el innombrable.

La detención arbitraria e indiscriminada responde a la clásica política destinada a criminalizar las protestas y perseguir a quienes se movilizan. En este caso, para saber dónde están los 43 estudiantes normalistas.

El presidente uruguayo, Pepe Mujica, aunque posteriormente se haya arrepentido de la boca para afuera, dado el cargo que representa, lo dijo sin pelos en la lengua: “parece que México es una especie de Estado fallido”. Me atrevería a decir que fue generoso, porque no dijo que era un Estado fallido, sino una especie de Estado fallido. Esto es, tuvo algún grado de diplomacia, porque en estricto rigor México es un Estado fallido, como tantos otros donde las instituciones simplemente no funcionan.

En México, a lo largo de estos años registra más de 10,000 desapariciones, una cifra que supera las padecidas bajo las dictaduras militares del cono sur. Pepe dice una verdad del porte de una catedral cuando afirma que “los poderes públicos están perdidos totalmente de control, están carcomidos”. México se encuentra atrapado por el crimen organizado, la corrupción y el narcotráfico, que se ha infiltrado en todas las esferas, empresariales, políticas, judiciales y militares. México no será capaz de salir por sí mismo, requiere del apoyo del mundo entero, tal como en su momento Chile no podía salir de la dictadura militar sin el respaldo de las fuerzas democráticas en todo el mundo.

Por lo expuesto, el primer objetivo de Chile debe ser la liberación inmediata de Laurence, y el segundo, formar parte de una cruzada internacional destinada a liberar a México de los criminales que se han apropiado de él.

Para saber más:
Ayotzinapa, evidencia de una crisis estructural del estado mexicano de Jorge Antilano

noviembre 20, 2014

Santiago debe colapsar

La capital del reino está sufriendo, ya no solo por el Transantiago, sino por el tren metropolitano (metro). Los problemas del Transantiago, si bien se han mitigado, o la población se ha adaptado a ellos, parecen estar contagiando al metro. En mi opinión, tales problemas no debieran ser resueltos, para que se agudicen y fuercen decisiones que de otra manera no se adoptan.

Como todo lo que se deja al libre mercado, salvo que exista capacidad de planificación urbana no capturada por intereses espúreos, la tendencia es a la conformación de megápolis de 5, 10 y más millones de habitantes a expensas de pequeñas ciudades y del desarrollo integral del país. Estas megápolis concentradoras de población demandan, entre otros, más y más transporte y seguridad pública. Esto es, inversión pública por más y más calles, subterráneos, policías.

De tiempo en tiempo, se nos anuncian ampliaciones de líneas existentes, o nuevas líneas del metro; o de aumentar la planta de carabineros. Todo esto, para mantener la sostenibilidad de Santiago. Desgraciadamente, por esta vía, los recursos destinados a sustentar la capital del reino son cada vez más significativos. Como los recursos tienen usos alternativos, el resultado es que todo peso que se destina a Santiago, es peso que se resta de regiones.

El resultado es lo que tenemos, una capital que tiende a absorber más y más recursos, que convive con regiones raquíticas, que por lo mismo van perdiendo y ganando atracción. Perdiendo, porque bajo el modelo de desarrollo que vivimos, centralizador, los mejores empleos tienden a concentrarse en Santiago, dado que allá está todo. Ganando, porque la vida en regiones tiende a ser más plácida, menos tensa.
En concreto, al país le haría bien dar vuelta la tortilla, esto es, hacer un alto, y tomar la decisión de hacer más atractivas las regiones y menos atractivo Santiago. Ver como un bien fortalecer asentamientos humanos en regiones y como un mal el crecimiento de Santiago. Visto así, deben aplicarse impuestos a quienes viven en Santiago y subsidios a quienes viven en regiones.

Actualmente, las empresas tienden a usar las regiones como espacios para extraer recursos y trasladarlos a la capital. Los impuestos que tales actividades generan, deben ser para las regiones donde tienen lugar.

Los recursos humanos más calificados tienden a concentrarse en Santiago, restándole fuerza a las regiones. Esto puede cambiar si se les subsidia cuando se instalan en regiones y se les castiga con impuestos cuando prefieren estar en Santiago. Así de simple.

Lo descrito está asociado al concepto de las externalidades que manejan los economistas. Externalidades negativas, cuando genero costos en terceros y que uno no paga; externalidades positivas cuando genero beneficios en terceros por los cuales éstos no pagan. En este caso, Santiago está generando externalidades negativas, que estamos pagando quienes vivimos en regiones.

En concreto, en su propio beneficio, a falta de decisiones políticas contundentes, Santiago debe colapsar si es incapaz de dejar atrás un modelo de desarrollo centralizador que está imposibilitando un modelo de desarrollo nacional, integrado, descentralizado.

noviembre 13, 2014

México en manos del crimen organizado

Hace ya casi 50 días de la desaparición de 43 estudiantes normalistas, jóvenes que aspiraban desempeñarse como profesores en escuelas primarias en zonas rurales, pobres, de México. Pasarán los meses y los años, y sus familiares los seguirán buscando hasta encontrarlos, vivos o muertos. Esta búsqueda solo terminará cuando los encuentren. No podrá haber ley ni acuerdo, ni amnistía que favorezca a los responsables de tales desapariciones, hasta que sean devueltos a sus familiares.

Esta es una demanda contra viento y marea en defensa de un derecho humano fundamental, el de saber ¿qué pasó? ¿quiénes fueron’ ¿dónde están? Es una demanda que debe trascender a la localidad y al país en que se produjo. Es una demanda global, del mundo entero, de todo hijo(a) bien nacido(a).

El modelo de las Escuelas Normales mexicanas fue creado en la segunda mitad de la década de los 30 del siglo pasado, modelo que ha sido afectado por las políticas dominantes neoliberales en el ámbito educativo. En Chile, este modelo fue destruido bajo la dictadura del innombrable.

La falta de apoyo a este modelo educativo en México, se ha expresado en la insuficiencia de las becas de estudios y que ha dado origen a sucesivas protestas. En el municipio de Iguala, del Estado de Guerrero, su alcalde ordenó una represión tal que su consecuencia fue el asesinato de 6 jóvenes y el secuestro de otros 43 estudiantes. La policía municipal no halló nada mejor que entregar a estos 43 estudiantes a uno de los carteles del narcotráfico, Guerreros Unidos, quienes actuaron coludidos con el municipio.

Se asume que fueron asesinados, quemados para no dejar rastro alguno y de este modo dificultar la identificación de los restos de cadáveres que se han encontrado. Ya nadie se fía ni de las investigaciones judiciales ni de los forenses mexicanos, razón por la cual se está exigiendo la intervención de forenses extranjeros.

Estamos ante un crimen de un Estado coludido con carteles del narcotráfico que todo lo compra a partir de una protesta cuya criminalización ha conducido a la tragedia que se vive. Se estima que más del 10% de los municipios mexicanos están controlados por el crimen organizado, y que hay más de 30 mil desapariciones forzosas sin aclarar. En muchos de ellos, están involucrados policías, políticos y militares. La desconfianza imperante es tal que se cree que tan solo menos del 10% de los delitos son denunciados.

Como broche de oro, México es el país con la mayor cantidad de crímenes contra periodistas en nuestro continente. Dado el nivel de poder que ha alcanzado el crimen organizado con el respaldo del narcotráfico, se hace difícil creer que el presidente haya sido realmente elegido en forma democrática; imposible no pensar que lo sea con el respaldo de quienes están tras estos asesinatos, secuestros y desapariciones.

noviembre 07, 2014

La izquierda en busca de su destino

Ad portas de las elecciones presidenciales en Brasil y Uruguay, hice referencia al riesgo de que las coaliciones de sus gobernantes actuales fuesen derrotadas por coaliciones de centroderecha. Ello no ocurrió.

En Brasil, Dilma triunfó en la segunda vuelta a pesar del apoyo que el candidato de la centroderecha tuvo de la candidata que salió tercera en la primera vuelta, y que por momentos se había constituido en un fenómeno político. El pueblo brasileño volvió a darle la espalda a las ideas de la centroderecha.

En Uruguay, a diferencia de Brasil, lo que tuvo lugar fue la primera vuelta, la que confirmó lo que vaticinaban las encuestas: que habría segunda vuelta, y que ella sería entre Tabaré y Lacalle. Donde se equivocaron las encuestas fue en la distancia que los separarían, la que superó todo pronóstico. En efecto, ni sumando la votación de Lacalle y de Bordaberry, quien salió tercero, alcanzan la votación de Tabaré. Por la tanto, el favoritismo para la segunda vuelta está cargado a favor de Tabaré. Sin embargo, al igual que en el futbol, los partidos hay que jugarlos hasta el último minuto antes de cantar victoria.

La renovación generacional en la derecha, tanto en Brasil y Uruguay, por parte de sus candidatos, no les fue suficiente para ganar, en gran parte porque los candidatos eran hijos de expresidentes de derecha, al menos en Uruguay. Quien salió tercero fue Pedro Bordaberry, hijo de José María Bordaberry, quien se prestó para ser el brazo civil del golpe militar en años 70.

En ambos países, los triunfos obtenidos por la centroizquierda ocultan la ausencia de un relevo generacional y de una alternativa de sociedad que vaya más allá de administrar el modelo actual. En ese plano la derecha sigue en una posición expectante, tanto en Brasil como en Uruguay, y en muchos otros países, entre ellos Chile.

Se tiene claro que bajo el modelo socioeconómico, político y cultural dominante, los problemas que tenemos no se van a resolver, y que por el contrario, tienden a agudizarse. Esa misma claridad es la que parece que no se tiene a la hora de levantar un nuevo modelo y de cómo hacerlo, dadas las restricciones que la realidad impone.
Somos países que hemos tenido toda clase de vivencias, las que si bien no deben ser asumidas para inhibir nuestros sueños, sí deben servirnos para aprender, para extraer lecciones. Entre ellas, que no bastan los voluntarismos, que para cambios sustantivos se requieren mayorías claras, que no hay atajos, y que atizando los conflictos solo se lleva agua al molino de los más poderosos.

No queda otra que la búsqueda incansable de la colaboración, la integración, los acuerdos de cara a la gente, sin letras chicas, mirándonos a los ojos, teniendo siempre presente a los más débiles y teniendo presente que nuestros países lo tienen todo para darnos una buena vida a todos, sin excepción.

octubre 30, 2014

Copago, selección y lucro

La reforma educacional está entrando al área chica, al área de peligro de gol, razón por la cual intentaré hacer un poco de memoria. A partir de la revolución pingüina del 2006 se desató una dinámica que alcanzó su momento más álgido con las movilizaciones del 2011 que clamaban por una educación pública, gratuita, de calidad y sin fines de lucro.

En las elecciones presidenciales del año pasado uno de los principales temas de la campaña presidencial fue el de la reforma educacional. En esta materia, las candidaturas se diferenciaban en la mirada que se tenía sobre la educación, la que se expresaba en la profundidad con que debían acometerse las reformas. Estas miradas eran claramente contrapuestas. Una, que concibe la educación como un bien de consumo y por tanto susceptible de ser comprada, y por tanto, como un negocio más donde los alumnos son vistos como clientes a quienes se les ofrece un servicio de mayor o menor calidad en función de la capacidad de pago.

Esta visión es la dominante desde que en 1981, el gobierno de entonces, la dictadura, sin consultar a nadie, resolvió imponer esta concepción de la educación y que se dejó bien atado con una LOCE promulgada un día antes de que el primer gobierno democrático asumiera la conducción del país en marzo de 1990. Esta atadura fue complementada con un sistema binominal y la existencia de quorums calificados que imposibilitarían cambiar esta mirada de la educación como bien de consumo, lo que explica su existencia hasta ahora.

Desde 1990, hasta el 2006, en aras de los acuerdos y de los temores existentes, los cambios estuvieron orientados a no alterar lo sustantivo, sino que a profundizarlo y limar sus aristas más ásperas: aumento en el valor de la subvención que se había congelado con la crisis de los años 80, implementación de la subvención escolar diferenciada y del financiamiento compartido, entre otras acciones.

Con la revolución pingüina, por primera vez este enfoque salta por los aires para sorpresa de todos. Se reinstala la visión de la educación como un derecho, visión que había quedado en el desván de los recuerdos. Se pone en jaque todo el sistema educacional, lo que se confirma con el movimiento estudiantil del 2011, cuyos máximos dirigentes, Camila y Giorgio son elegidos como representantes populares en la Cámara de Diputados, al igual que otros dirigentes juveniles, Vlado y Gabriel, quienes conforman la bancada estudiantil.

A más de 30 años desde que se impuso el modelo educacional vigente, el resultado no puede ser peor: una educación de mala calidad y segregada. Uno de los motivos por los que el gobierno actual fue elegido, fue justamente para terminar con este modelo y reemplazarlo por uno que conciba la educación como un derecho real, no de mentira, esto es, que sea capaz de proveer una educación de calidad, que nos forme, nos habilite para enfrentar la vida, para entendernos, para querernos.

El fin al copago, a la selección y al lucro se inscribe en este contexto, y por tanto todo acuerdo legislativo se asume que debe respetarlo si no se quiere traicionar a la mayoría que se expresó en las urnas.

octubre 21, 2014

Brasil y Uruguay en la encrucijada

Este domingo tendrá lugar la segunda vuelta presidencial en Brasil, y la primera vuelta en Uruguay. En ambos países, sus gobernantes actuales representan a coaliciones de centroizquierda aggiornada, moderada con riesgo de ser reemplazadas por coaliciones de centroderecha.

Brasil y Uruguay son países vecinos, uno inmenso, con más de 100 millones de habitantes, el otro con menos de 5 millones. Brasil con un significativo nivel de desarrollo, pero con desigualdades lacerantes que solo se sostienen gracias a una manera de ser de los brasileños, alegre, vital, pero que está siendo sobrepasada. Uruguay, país son rasgos europeos, a pesar de vivir de glorias pasadas, y de ser éstos otros tiempos, sigue siendo una sociedad culturalmente avanzada, donde todos se sienten iguales, de capitán a paje.

En ambos países, existe la posibilidad cierta de un relevo generacional y de tendencia hacia la derecha. Un relevo generacional que delata la ausencia de renovación en la izquierda. Que Dilma se tenga que repetir el plato ya parece ser un tema recurrente en nuestro continente. Mal que mal, en Uruguay, el candidato del Frente Amplio, Tabaré, ya fue presidente e intenta volver por sus fueros. Lo mismo ocurrió en Chile, donde Michelle, volvió en gloria y majestad a la casa donde tanto se sufre. En otros países, las reelecciones indefinidas son pan de cada día. Uruguay y Chile, al menos tienen la decencia de tratar de evitar la reelección inmediata.

Esta ausencia de renovación en los liderazgos políticos de esos que nos cautivaban, deslumbraban con sus ideas, discursos, utopías, sueños, da cuenta de varios factores, entre los cuales podemos destacar la captura del poder político por parte del poder económico, herencia de las dictaduras; la pérdida de un sentido colectivo, conformándose una sociedad más individualista y consumista.

En este contexto, la izquierda, desde la caída del muro de Berlín, del derrumbe de la Unión Soviética, sin referentes claros, parece deambular sin brújula en busca de su norte. A lo largo de estas décadas, la izquierda se ha logrado mantener sobre la base del disgusto que produce la derecha, de no conceder el voto a la derecha, pero esa cuenta corriente se está agotando.

La derecha no tiene nada mejor que ofrecer que no sea persistir en la construcción de una sociedad como la que tenemos, más mercado, menos Estado, donde las desigualdades se agudizan y los abusos se multiplican. Por su parte, la izquierda, al menos hasta la fecha, ha sido incapaz de ir más allá de intentar morigerar las asperezas del mercado en un contexto de Estados y mentalidades inoculadas con mayores o menores dosis de corrupción.
De allí que ya no es mucho lo que se espera cuando hay una elección presidencial. Hay cansancio con las frustraciones y eso afecta más a la izquierda que a la derecha. De allí que tanto Dilma en Brasil, como Tabaré en Uruguay, están en zona de riesgo aun cuando los candidatos de derecha no tengan nada particularmente interesante que ofrecer. Cada vez parece importarle menos a la gente de qué color es el gato, en tanto cace ratones.

octubre 16, 2014

Bolivia: política y futbol

El domingo pasado fueron las elecciones presidenciales en Bolivia, y en la semana, Chile enfrentaba a Bolivia en un partido amistoso preparatorio para la copa América que se desarrollará en nuestro país.

Todos sabemos que nuestras relaciones con Bolivia son complejas, inestables, por momentos positivas, pero por lo general, negativos, sin relaciones diplomáticas a nivel de embajadores, no obstante que compartimos fronteras, o quizá por eso mismo. Lo concreto es que con Bolivia no nos llevamos bien, por los motivos que sean, en circunstancias que no debiera ser así, sino que todo lo contrario. Con todo, lo que ocurra con Bolivia es seguido con interés por estos lares.

Una vez más, Evo Morales, ganó holgadamente, como se esperaba. No cabe duda que su ascendiente popular habrá de tener múltiples causas, incluyendo su etnia, su tranquilidad, su capacidad para sortear dificultades y que Bolivia no se vaya al carajo, que era lo que muchos temían.
Con la elección de Evo, Bolivia ha dado un paso de gigante, que Chile está lejos de dar. Mal que mal, no se vislumbra en el horizonte posibilidad alguna que un mapuche alcance la presidencia de la república.

Lo que se tendrá que resolver más temprano que tarde, es su sucesión. Que las mismas autoridades sean elegidas una y otra vez es señal de que algo no funciona, por más brillante que sea una autoridad. Si bien no se puede descartar que una autoridad sea extraordinaria, por lo general es un signo de pasividad por parte de los electores y/o de autoridades cuyo poder produce obsecuencia. Que un país, una región, o una institución dependan de un único personaje, o de sus familiares, o de los designados a dedo, me da mala espina.

Casualmente, en la semana, en la ciudad de Coquimbo, en un partido de futbol, se vieron las caras Chile y Bolivia. Se esperaba un triunfo arrollador de Chile, ya sea por su condición de local, por sus pergaminos, como por historia. El resultado fue decepcionante, con sabor a derrota, porque el empate fue logrado a último minuto con un penal más que discutible.

El resultado también representa una advertencia que no nos hace mal, sino que por el contrario, nos viene muy bien. Nunca hay que cantar victoria antes de tiempo. Aún no le hemos ganado a nadie y ya se nos estaban subiendo los humos a la cabeza. El empate invita a la mesura, a no pasarnos películas, a poner los pies en la tierra, a recordar que para ganar algo en la vida, hay que trabajar en equipo, que no hay atajos, que hay que transpirarla. Y respetar a los adversarios porque hasta los chicos pueden agrandarse en cualquier momento.

Tanto en política como en futbol, en la semana, los bolivianos han dado que hablar.

octubre 08, 2014

Bingo!!!! ARCIS, PENTA ... empate????

A lo largo de estas semanas han saltado por los aires los gastos supuestamente reservados que distintas empresas, particularmente del grupo PENTA, destinan al financiamiento de los partidos políticos, donde quienes están involucrados más fuertemente son los partidos de la derecha, en especial a la UDI.

Algunos pretenden apelar a la teoría del “empate”, en el sentido que todos lo hacen, ocultando que salpica y beneficia más a unos que a otros. Al lado de los implicados en el caso PENTA, por la envergadura del tráfico de millones de pesos que generan las campañas electorales, los comunistas involucrados en el caso de la Universidad ARCIS son niños de pecho. Lo anterior, en modo alguno excusa irregularidades o ilegalidades en que se hayan incurrido, mal que mal, a todos debemos aplicarles la misma vara, aunque duela. Pero no perdamos el sentido de las proporciones.

El tema es relevante porque muestra las limitaciones de nuestra democracia, una democracia condicionada por la disponibilidad de recursos. En verdad es que no se trata de algo nuevo. De alguna manera se sabe, pero lo que no se sabía era la dimensión del fenómeno ni sus características. En este sentido se debe agradecer a quienes están colaborando para destapar lo que ocurre.

El tema es grave por las redes de corrupción que se conforman dado que da pie para preguntarse a quienes representan los candidatos elegidos con aportes reservados y aportes bajo cuerda. Se abre la duda si los diputados y senadores votan en base a los intereses de quienes los eligieron o de quienes se pusieron con dinero contante y sonante. También cabe preguntarse qué interés pueden tener los grupos empresariales para financiar campañas. Pocas dudas pueden caber de que sus aportes no son desinteresados, muy por el contrario, lo más probable que sea para asegurarse que las leyes que se aprueben en el parlamento sean en su beneficio.

El tema es importante porque los beneficiados no están distribuidos uniformemente, esto es, los aportes no son iguales para todos, sino que benefician más a unos que a otros. Casualmente benefician más a los representantes de la derecha. No es casual y tampoco debiera sorprender, incluso más, parece razonable. Llamaría la atención, y movería a sospecha, que los candidatos de la izquierda recibieran aportes de las empresas, salvo que estén imbuidas de un espíritu de responsabilidad social que se agradecería, pero de difícil credibilidad.

Es cierto que en las últimas elecciones hubo candidatos que ganaron, como son los emblemáticos casos de Zalaquett y Golborne, quienes tiraron la casa por la ventana gracias a los aportes recibidos. Pero también es cierto que otros ganaron gracias a los cuantiosos y “desinteresados” aportes por vías legales o del correo de las brujas, como es el caso de Iván Moreira y Ena von Baer. Todos férreos creyentes en que con plata se compran huevos.

Estamos ante la prueba indesmentible de que estamos bajo una democracia que deja mucho que desear y que hay mucho que avanzar para que el dinero no sea un factor que influya tan significativamente en las campañas y los resultados electorales.

Entre las medidas que creo que deben implementarse, me permito destacar dos: una, reforzar la educación cívica y la capacidad de reflexión para que no nos metan el dedo en la boca y disminuir la influencia de la publicidad; y dos, forzar a que los medios de comunicación provean igual cobertura a todos los partidos, sin privilegiar a ninguno en particular para que los ciudadanos puedan discernir por sí mismos, y de paso, disminuir el peso del dinero.

octubre 02, 2014

La codicia infinita

En su momento, el exmandatario, Patricio Aylwin, hace ya más de 20 años, sostuvo que el mercado podía impulsar el consumo, la creatividad y la creación de riqueza, pero que no era justo en la distribución de esa riqueza. Esto lo sintetizó con la expresión “el mercado es cruel” dado que en él no cuenta ni la justicia, ni la solidaridad, ni la fraternidad humana. Este pensamiento lo remató al afirmar que “el mercado es una pugna de egoísmos”.

Estas expresiones dieron origen a una avalancha de reacciones por parte de sus opositores, donde unos destacaban que no era el mercado el cruel, sino que la vida era la cruel al producir desigualdades: ricos, pobres, cojos, atletas, gordos, flacos, rubios, negros, feos, bonitos, bonitas, feas, hijos excelentes, a veces malos, huérfanos. Otros enfatizaban que el mercado no era sino un instrumento y que la crueldad no era del instrumento sino que de su eventual mal uso.

Pues bien, el desfile de hechos que el país está observando por estos días –casos Cascadas, Penta y colusión de pollos- parecieran estar confirmando, las expresiones vertidas por Aylwin, que el mercado no tiene consideraciones éticas ni sociales. Al no tener estas consideraciones, la responsabilidad se traslada entonces a quienes concurren al mercado.

En el caso Cascadas, el mercado financiero es el prostituido por quienes hacen cambalaches para llevar agua a su molino para hacer fortunas de la noche a la mañana en perjuicio de terceros sin sudar la más mínima gota. Especulando con información y posiciones de poder privilegiadas animados por una codicia insaciable.

En el caso Penta, es el mercado político el afectado, dado que se está poniendo al descubierto el chorro de recursos económicos que fluye de poderosos carteles económicos a un sector político claramente identificado para que los representantes elegidos “democráticamente” por el pueblo terminen votando leyes a favor de los grupos que los financian “reservadamente”. Supuestamente nadie sabe de dónde provienen los recursos, cuento imposible de tragarse por cualquiera con dos dedos de frente.

Luego tenemos el caso de la colusión de las tres más grandes pollerías del país, aprovechando su posición dominante, oligopólica, para fijar precios por sobre los que se tendrían si el mercado fuera de competencia perfecta. La codicia sin freno de los poderosos. En este caso, es el mercado económico el que se ve implicado.

¿Qué tienen en común los tres casos? Que los involucrados son ardientes defensores de la libre competencia de la boca para afuera. Apenas pueden abusar, abusan; apenas pueden monopolizar, monopolizan. Ahí se meten la ética, la responsabilidad social al bolsillo. Quienes más desprestigian al libre mercado, son sus propios apologistas.

En consecuencia, puede que el mercado no sea cruel, sino quienes abusan de sus posiciones dominantes, en su gran mayoría conspicuos personajes de la derecha política y económica, ligados a la UDI, el soporte civil de la dictadura y de la perpetuación de su legado ideológico. Aunque ojo, que en la viña del Señor estos personajes podemos encontrarlos hasta en los lugares más inesperados.

septiembre 24, 2014

Las lecciones de Escocia

Recientemente se celebró un referéndum en Escocia, país europeo perteneciente al Reino Unido, con el propósito de que sus habitantes decidieran si querían seguir siendo parte de la Corona británica, o bien, constituirse en un país independiente.

El tema tiene trascendencia más allá de las fronteras del Reino Unido porque en no pocos países existen regiones, movimientos con aspiraciones autonómicas o independientistas, que observaban con sumo interés lo que allí estaba ocurriendo. Entre ellos, menciono los casos de Cataluña y el País Vasco en España por ser los más visibles en la actualidad.

Las razones de estas aspiraciones varían según el caso que se trate, pero en general los motivos se centran en dos. Uno de ellos es de las identidades, culturas claramente diferenciadas históricamente y que el tiempo no ha logrado disipar. El otro motivo suele ser de menoscabo, el de sentir que su contribución al desarrollo de la comunidad a la cual se encuentran adscritos, es sustancialmente mayor que los aportes que reciben de ella. La conjunción de los dos motivos es explosiva. En el caso de Escocia, la existencia de recursos petroleros, junto con el fuerte sentimiento de los escoceses de ser muy distintos a los ingleses, está en la raíz de su deseo de valerse por sí mismos y no estar al alero del Reino Unido.

En los comienzos de la batalla electoral, los sondeos indicaban que las corrientes independientistas ganaban el referéndum. Los ingleses, el gobierno inglés, inteligentemente, en vez de buscar subterfugios para impedir el referéndum, optó por encararlo, movilizando todos los argumentos y recursos disponibles, tanto económicos como emocionales, para revertir los resultados que se veían venir. Con el tiempo, a medida que se acercaba la fecha del referéndum, la diferencia se fue estrechando. Es así como finalmente, un 55% de los escoceses optaron por seguir siendo parte del Reino Unido.

Pero para que ganara esta opción, el gobierno británico tuvo que hacer concesiones, prometiendo una fuerte descentralización. En estos días ya se encuentra trabajando en esta dirección por la vía de traspasar competencias, recursos, atribuciones. Mantener a Escocia dentro del Reino Unido no fue gratis para este último, y en ese plano, quienes querían la independencia no tienen por qué considerarse perdedores o sentir que fue un esfuerzo inútil la lucha. Por el contrario, perdiendo, ganaron en relación a lo que tenían.

Curiosamente estos movimientos secesionistas siguen dándose en tiempos de globalización, cuando el mundo se convierte en una aldea global, lo que da cuenta de una reacción orientada a rescatar identidades y culturas que no desean ser absorbidas por corrientes o influjos supranacionales. Signo de que muchas regiones siguen gozando de buena salud y no están disponibles para que arrasen con sus tradiciones, sus lenguas.

Justo por estos meses, el gobierno catalán está llamando a un referéndum para que los habitantes de Cataluña puedan pronunciarse si desean seguir siendo parte de España o no. A diferencia del Reino Unido, en España el gobierno central ha reaccionado oponiéndose frontalmente a la realización de dicho referéndum, invocando su inconstitucionalidad. Me pregunto: ¿qué sentido tiene que un país tenga en su seno una región que no quiere ser parte de él? ¿por qué no se la juega y aprovecha el referéndum para poner sobre la mesa todos los argumentos en favor de la pertenencia de Cataluña a España?

En este plano, no cabe duda que el referéndum escocés dejó en un muy mal pie a España y a todos los países que se resisten a someter a la decisión de los habitantes si quieren que sus respectivas regiones estén subsumida en países que muchos pueden sentir que no es el suyo.

septiembre 18, 2014

El camino hacia la independencia

Terminadas las fiestas patrias, regresamos a nuestra realidad diaria. La celebración va por la vía de aprovechar para salir, cambiar de aire, descansar, distraernos. Si nos detuviésemos a reflexionar en torno a nuestra independencia, muy probablemente nos percataremos que de independientes tenemos poco. Nos sacudimos de un yugo, pero eso no significa necesariamente que estamos sin yugo.

Seguimos siendo un país subdesarrollado, aún lejos de alcanzar el tan esquivo desarrollo. Desde que tengo uso de razón, por un motivo u otro, la meta, ser un país desarrollado, se pospone una y otra vez. Se nos escapa cada vez que sentimos que estamos ad portas de él.

Otros países, en estas mismas últimas cinco décadas, han logrado dejar atrás el subdesarrollo, aun partiendo de condiciones mucho más desfavorables que nosotros.

¿Dónde está la diferencia? Parece estar en que mientras nosotros hablamos, conversamos, discutimos, hacemos como que trabajamos, otros trabajan, se esfuerzan, actúan, se apoyan entre sí. En síntesis, para alcanzar el desarrollo no basta la voluntad si no va acompañada de esfuerzo, acción, trabajo, persistencia y un talante solidario y colaborativo. En caso contrario, no pasa de ser una quimera.

Somos de los países cuyos trabajadores tienen más horas laborales al año, cuyos estudiantes tienen más horas de clases. No obstante ello, nuestra productividad y capacidad para agregar valor a los recursos naturales que generosamente nos provee nuestra tierra, deja mucho que desear. De hecho, no hemos logrado romper nuestra dependencia del cobre, y el mayor componente de nuestras exportaciones siguen siendo materias primas sin mayor valor agregado.

En un mundo globalizado, crecientemente competitivo, el que pestañea, pierde. Y nosotros pareciera que nos pasamos pestañeando. Por momentos se nos suben los humos a la cabeza, particularmente cuando nos comparamos con quienes pestañean más; también cuando nos cotejamos con las condiciones materiales bajo las cuales nosotros mismos vivíamos hace no más de una o dos décadas atrás.

Nos falta el gran salto cultural, económico y educacional. El primero, un salto más cualitativo; el segundo, más cuantitativo. El cultural tiene que ver con no tanto más horas de trabajo, como trabajar mejor; con ser más responsables, puntuales, disciplinados, valorar el trabajo bien hecho, cumplir la palabra empeñada. Abandonar el chamullo, el trabajo a medias, el arreglo con alambritos, los más o menos, las avivadas.

El salto económico se relaciona con que no podemos seguir gastando en innovación e investigación menos del 1% del producto interno bruto (PIB), cuando los países desarrollados invierten más del 2%. En esta esfera el sector privado tiene una tremenda responsabilidad porque el grueso de lo que se gasta en innovación en Chile proviene del sector público, en circunstancias que en los países que más invierten el mayor peso recae en los privados.

El salto educacional que tiene que ver con hacer posible el salto cultural, esto es, cambiar nuestra mirada, que provea no solo conocimientos, sino valores, y donde la responsabilidad es compartida por los establecimientos educacionales con las familias. Los países más desarrollados tienden a tener una educación pública, gratuita y de calidad. Una educación pública de mala calidad, y por la cual más encima haya que pagar, pierde su razón de ser.

Resumiendo, solo cuando hayamos dado estos saltos, recién entonces podremos ponernos pantalones largos, esto es, afirmar que somos un país desarrollado, y por tanto, independiente en todo su significado.

septiembre 12, 2014

El terrorismo en acción

El mes de septiembre es un mes complejo en Chile. Por un lado, es el mes de la llegada de la primavera, de los volantines, de los circos, de las fiestas patrias. Era el mes de las elecciones presidenciales, de las que nos enorgullecíamos porque simbolizaban la continuidad democrática en un continente asolado por golpes militares.

Al mismo tiempo, es el mes en que se instaló el terrorismo de Estado, entendido como aquel perpetrado desde el Estado mismo, con todos sus recursos, para sembrar el terror entre connacionales, persiguiendo a las personas sin el debido proceso, al amparo de las bayonetas que la propia sociedad les confió para la defensa nacional, no para atacar, ni desaparecer, ni torturar, ni exiliar a miles de compatriotas.

Algunos se limitan a rechazar y lamentar lo que gustan denominar como “excesos del gobierno militar” y piden dejar de insistir para poder mirar hacia adelante. Lo ocurrido no fueron simples excesos, fue una política fraguada al más alto nivel y operacionalizada a sangre y fuego. No pocos dentro de las FFAA, se resistieron a embarcarse en una política del terror destinada a amedrentar, a infundir el temor entre la población. Esos pocos miembros de las FFAA, pagaron con sus vidas su fidelidad a la historia y razón de ser de las propias FFAA.

El terrorismo debe ser rechazado por la ciudadanía toda, venga de donde venga, porque su objetivo no es otro que el de amedrentarnos, para retrotraernos a tiempos que no queremos repetir, salvo algunos nostálgicos trasnochados. El terrorismo se enfrenta con más democracia, no con menos democracia, con la participación de todos nosotros, con más y mejor educación, más y mejor salud, más y mejor previsión; con autoridades y medios de comunicación responsables, que no caen en el juego de los terroristas. Éstos, lo que buscan es cobertura, sembrar temor, generar un “clima” propicio a sus intereses.

A la fecha de escribir estas líneas, se desconoce el origen de las bombas que por estos días siembran la inquietud en la población. Pueden ser tanto de sectores anarquistas desquiciados como de sectores militares y civiles nostálgicos de una dictadura que el país no quiere volver a tener. Identificar y desarticular a los responsables de tales actos reprobables es deber de las autoridades con la colaboración de todos.

septiembre 03, 2014

Revolución en libertad

Por estos días se cumplen los 50 años del triunfo de Eduardo Frei Montalva, allá en 1964, luego de una campaña con un rival de fuste, como lo era Salvador Allende, abanderado del Frente de Acción Popular (FRAP). Una campaña compleja, en tiempos de guerra fría, la primera elección presidencial después del ascenso de Fidel Castro en Cuba.

El candidato de la derecha, en aquel entonces una coalición de liberales, conservadores y radicales, Julio Durán, un radical de tomo y lomo, vio desvanecer sus posibilidades luego de la derrota experimentada por el candidato derechista en una elección complementaria, en Curicó, en manos de un socialista. Este fenómeno se conoció como el naranjazo y marcó la pauta  de las decisiones en el ámbito político. La derecha entró en estado de pánico y con tal de impedir el triunfo de Allende, ofreció su apoyo a Frei, dejando en la estocada a Durán, quien no bajó los brazos. Frei no dio la espalda a este apoyo, pero dejó en claro su postura con una frase para el bronce: “no cambiaré mi programa ni por un millón de votos”.

El programa de Frei era un programa de avanzada que a la fecha no se ha sabido valorar en consideración a que impidió el triunfo del candidato de la izquierda, Allende. Cabe recordar que en la contienda presidencial anterior había estado ad portas del triunfo al ser derrotado a duras penas por Alessandri, gracias a la incursión de un cura de Catapilco, quien alcanzó a quitarle a Allende los escasos votos que le faltaron para ganar.

La campaña tuvo de todo, desde la apoteósica Marcha de la Patria Jóven, que culminó en el entonces parque Cousiño, hoy parque O´Higgins, hasta la intervención norteamericana, que se la jugó por Frei Montalva. Mal que mal, para Estados Unidos era inaceptable lo que visualizaba como una eventual segunda Cuba, con el agravante de que en esta ocasión, sería el primer triunfo de un candidato confesadamente marxista por la vía de las urnas. Hasta el campeonato mundial de fútbol que se había desarrollado en Chile sirvió de cortina para la campaña aprovechándose el triunfo de Chile sobre Rusia por 2 a 1.

Con Frei Montalva los campesinos salieron del ostracismo, se promovió la sindicalización campesina; los pobladores vieron reconocidos sus derechos a través de la promoción popular y con la creación de las juntas de vecinos; las mujeres encontraron su cauce en los centros de madres; los trabajadores vieron abiertas sus posibilidades de capacitación; las pequeñas empresas encontraron apoyo en instituciones como el Servicio de Cooperación Técnica; el país inició la recuperación de su riqueza básica, a través de lo que se llamó la chilenización del cobre, y que después, con Allende fue nacionalizado.

No obstante estos innegables avances, la izquierda, herida por haber visto postergada una vez más sus posibilidades de triunfo, le negó la sal y el agua a Frei Montalva.


Hoy, a 50 años de su triunfo, me permito recordarlo para aprender del error que significó una Democracia Cristiana y una izquierda posicionadas en aceras opuestas. La consecuencia fue fatal.

agosto 28, 2014

Hacia un mundo sin trabajo

Mi tesis es que el desarrollo científico-tecnológico debiera conducirnos hacia un mundo con menos trabajo, o sin sus características actuales, esto es, remunerado, a tiempo completo.

Si bien hay fuerzas que nos dicen que cada vez hay más trabajo, también las hay en la dirección contraria. Entre las primeras destacan el mayor nivel de consumo por parte de la población, ya sea por un aumento en su ingreso per cápita, como por un consumo más allá de los ingresos vía un nivel de endeudamiento que en el pasado no era posible. Para facilitar este incremento se liberalizó el horario del comercio establecido. Atrás quedaron los tiempos en que los fines de semana el comercio estaba cerrado, y durante la semana tenía un horario restringido, regulado. A ello se agrega la sofisticación y penetración que ha alcanzado la publicidad, con mensajes a la vena de los segmentos de mercado que se quiere capturar, induciendo al consumismo a todo evento.

También la posibilidad de comprar “sin dinero”, con tarjetas bancarias o de casas comerciales, ha aumentado la velocidad de circulación del dinero incrementando el volumen de las actividades productivas y el nivel de desempleo.

Por último, no se puede desconocer que la destrucción y la pérdida de vidas que producen las guerras y los cataclismos –epidemias, terremotos y otros- también han sido factores desgraciados que permiten mantener a raya el nivel de desempleo por las necesidades de reconstrucción que se derivan de ellas.

En síntesis, la creación de puestos de trabajo generada por este mayor nivel de actividad ha logrado compensar la pérdida de empleos que el desarrollo tecnológico trae consigo. Sin embargo el desarrollo de los países apunta a que seamos más productivos, esto es, lograr producir más bienes/servicios en menos tiempo, y con menos recursos. Y entre estos recursos, estamos nosotros, el factor humano, los recursos humanos, las personas. Por tanto, la tendencia apunta a que trabajemos menos.

En consecuencia, lo lógico es que por este camino, tengamos cada vez menos trabajo, y no es malo que así sea si es que se logra romper la asociación bíblica bajo la cual hemos crecido, eso de que “te ganarás el pan con el sudor de tu frente”. En efecto, cada vez nos estamos ganando el pan con menos sudor, porque el esfuerzo manual está siendo reemplazado por el esfuerzo intelectual, que no produce tanto sudor. Ya no tenemos empresas conformadas por miles de operarios, los que son reemplazados por máquinas, permaneciendo trabajando tan solo quienes piensan, dirigen, evalúan, organizan, proyectan, todas tareas de más alto nivel. Incluso algunas de estas tareas también se están sistematizando y automatizando.

De hecho, ya hay países desarrollados con altas tasas de desempleo, las que han llegado para quedarse, y que están forzando a implementar generosos subsidios de cesantía que han de financiarse con los mayores niveles de productividad alcanzados. Esto supone que los beneficios de esta mayor productividad son apropiados por la población en general, y no solo capturados por los dueños del capital. Por tanto, la clave está en la distribución de estos beneficios. Si ellos logran ser distribuidos adecuadamente, podemos esperar tiempos mejores, con menos trabajo, mejores trabajos, con mayor disponibilidad de tiempo para el desarrollo del espíritu, para encontrarle un sentido a la vida más allá del consumo, y vivir sin mayor dependencia del dinero. Esto es, ser auténticamente libres.


Claro que para ello, muchas cosas deben cambiar. Sin embargo, es posible ya que de nosotros depende.

agosto 26, 2014

Una propuesta educativa innovadora

La próxima semana, la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial (IIE) de la Universidad de Talca celebra sus 10 años de existencia. Creada para formar profesionales con las competencias para agregar valor a las organizaciones en el ámbito de la gestión, le ha hecho honor a su misión: formando para innovar.

Es interesante constatar que su plan de estudios incorpora la enseñanza dual (universidad-empresa) como un pilar fundamental en que el 40% de sus cursos incluye trabajar en algún proyecto con empresas de la región. Es así como a lo largo de la carrera sus alumnos han logrado desarrollar un importante número de proyectos reales que les permite egresar con una relevante experiencia al momento de buscar su primer trabajo. Este acercamiento temprano al medio profesional ha redundado en que los estudiantes desarrollan habilidades sociales y comunicacionales, habilidades profesionales, redes de contacto, y por otro lado, las empresas y microempresas de la región reciben un servicio sin los costos de consultorías profesionales, mejorando así sus procesos de gestión.

No obstante las aprensiones existentes cuando surgió la carrera, los cerca de 100 de sus egresados a la fecha dan fe de que la apuesta realizada en su momento, fue exitosa. Prueba de ello es que ocupan puestos de trabajo para los cuales fueron formados y lo hacen con distinción.

Sus empleadores valoran su contribución para que las organizaciones –sean estas empresas privadas o públicas- sean más eficaces y más eficientes. Consultados por los atributos que visualizan en los Ingenieros Informáticos Empresariales, destacan su ductilidad para enfrentar distintos escenarios, su capacidad crítica en el análisis de problemas y elaboración de diagnósticos, su capacidad reflexiva para resolver problemas, su proactividad para elevar propuestas de solución realistas y factibles de ser implementadas, y su talante abierto a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías que día a día ofrece el mercado.

Los egresados, trabajan por lo general en empresas consultoras o en departamentos responsables de mejorar procesos con apoyo de las tecnologías de información y comunicación. Lo que más destacan en su formación es el trabajo con empresas desde los primeros años, lo que sienten que les otorga un plus a la hora de egresar. Esta característica les ha facilitado la inserción laboral, tanto porque sienten que egresan con experiencia laboral, como porque les ha permitido desarrollar capacidades de trabajo en equipo y de comunicación con ejecutivos, empresarios y otros profesionales que son tanto o más valoradas que las capacidades técnicas propiamente tales. Y quienes egresan con dominio del inglés, lo hacen con ventaja, tanto para ascender laboralmente, como para ser enviados al exterior para capacitarse en nuevas tecnologías.

Las dos columnas en las que se sustenta la formación del IIE, gestión y tecnología, unidos en un plan de estudios innovador, dos mundos habitualmente distanciados, explican el éxito del que gozan sus egresados a tan solo 10 años de la creación de la carrera.

agosto 21, 2014

La política de los acuerdos

Uno de los debates más confusos que se ha dado últimamente tiene que ver con los acuerdos, los consensos y demases. Así como en un pasado no muy remoto se catalogaban a unos de autoflagelantes y a otros de autocomplacientes, a duros y blandos, de halcones y palomas. Pareciera consustancial a la naturaleza humana clasificarnos en alguna de estas categorías, omitiendo los grises, más que nada por razones prácticas, para facilitar los análisis. Incluso podríamos afirmar que muchas veces estas dos visiones conviven en nosotros cuando nos debatimos entre estas dos almas.

Los acuerdos con consustanciales a la democracia. La democracia no es para pasar aplanadoras ni retroexcavadoras, para eso están los totalitarismos, las dictaduras, donde se dicta, no se conversa, no se acuerda, no nos sentamos a conversar, a dialogar. Diálogo supone no solo plantear posturas, sino que también escuchar a los otros, debatir a corazón abierto, sin subterfugios, en igualdad de condiciones, sin imposiciones; supone estar dispuestos a ceder, a transar.

Esto que parece tan simple y lógico, sin embargo, en la práctica no es tan fácil de implementar cuando se tiene una realidad política, social, económica y cultural que no ha sido fruto de acuerdo alguno, marcada por hechos consumados. Más complejo se torna cuando quienes invocan el retorno a los acuerdos son quienes estuvieron detrás de quienes impusieron a sangre y fuego lo que tenemos. La realidad actual no es fruto de acuerdo alguno, por el contrario, nos fue impuesto en tiempos de terror.

No recuerdo momento alguno en que el modelito educacional que tenemos haya sido fruto de acuerdo alguno. Por ello no puedo dejar de arrugar la nariz cuando quienes hoy invocan con voz engolada los acuerdos, ayer no tuvieron asco en imponernos lo que tenemos, tanto en materia educacional, sanitaria, laboral, previsional, productiva. Y lo que tenemos, no es para enorgullecernos, por más que no faltan quienes dicen que vamos bien, que somos modelo a seguir. Vamos, hasta cuándo vamos a andar creyéndonos que somos modelo. Desde que tengo uso de razón que nos creemos un país modélico. Primero fue nuestra revolución en libertad, con Frei Montalva, y desparramamos por el mundo la buena nueva de hacer cambios sin conculcar las libertades que nos son tan caras; luego tuvimos nuestro modelito de socialismo en democracia, con Allende, con sabor a empanadas y vino tinto; después, la dictadura del innombrable, modelito de desapariciones y torturas sin dejar rastros que sus adláteres se atrevían a catalogar de presuntas, todo con la venia de los rastreros medios de comunicación autorizados en esos tiempos. A continuación, nuestra modélica transición de la que nos ufanamos hasta no hace mucho, donde para no revolver el gallinero llegábamos a acuerdos a como diera lugar, incluso con las manitos alzadas.

La amenaza implícita a lo largo de estas décadas, es que sin acuerdo, la cosa seguía igual como nos había sido impuesta en los tiempos donde los acuerdos no corrían. Todo esto al amparo de un sistema político marcado por el empate, el uno a uno y los quórums calificados cuando osáramos querer tocar algo más o menos sustantivo del modelito. Y por último, si todos estos filtros son sobrepasados, está el tribunal constitucional para fallar la inconstitucionalidad de los cambios que se pregonan. Y si el tribunal constitucional no es suficiente, entonces recuperemos la política de los acuerdos, porque mal que mal, todos somos hijos de un mismo Dios Padre.

Por eso, si me preguntan si soy partidario de los acuerdos, mi respuesta es sí, pero junto con ello, también quiero decir con todas sus letras, que no me gusta que me tomen el pelo. No me gusta eso de que quienes invocan los acuerdos son los mismos que nos pusieron la bota encima sin que a la fecha muestren signos de arrepentimiento.

agosto 14, 2014

La libertad para elegir

Estas líneas están motivadas por la discusión existente en Chile en torno a la reforma educacional y la postura de quienes sostienen que el proyecto gubernamental atenta contra la diversidad de proyectos educacionales y la capacidad de elegir por parte de las personas.

Milton y Rose Friedman escribieron en 1980 un libro titulado Free to Choose (Libre para elegir), en el que expresan su pensamiento defensor del libre mercado. Opositor a la intervención del Estado, estuvo en Chile en 1975, en los inicios de la dictadura del innombrable. Su influencia en las autoridades de entonces es innegable, y se arrastra hasta la fecha entre académicos, políticos y gente común y corriente.

Las razones de su influencia residen en la simpleza de su pensamiento. Asume que la realidad es como las matemáticas, donde 2 más 3 son 5, acá y en la quebrada del ají, y cualquier otra cosa que se diga no son sino voladores de luces. Asume que el Estado es un cacho, que lo que haga lo hace mal. Asume que cada uno debe hacer lo que necesita y/o quiere, que debe tener la capacidad de elegir, y que no tiene porqué existir un ente, un Estado, que decida por nosotros. Y menos, un Estado que se ponga a producir bienes y/o servicios que los privados pueden proveer dado que el Estado tenderá a producir a mayor costo y/o menor calidad, bienes o servicios que los privados.

Al Estado lo relega a una función marginal, de custodio del derecho de propiedad antes que de los derechos de las personas. Que haya venido a Chile en tiempos del innombrable a dar conferencias sobre las mil y una maravillas del libremercado, las mismas que dio posteriormente en China, haciendo abstracción de las barbaridades que se estaban cometiendo –en todos los planos- revela la catadura ético-moral de este personaje y de sus seguidores.

No estamos hablando de los asesinatos cometidos por quienes detentaban el poder y de sus múltiples cómplices pasivos, ni de las desapariciones, ni de los exilios, las torturas, las relegaciones, sino del fortalecimiento del capital en desmedro del factor trabajo, debilitado por una legislación impuesta que facilitó el despido y dificultó el derecho a huelga. Es así como se llega a la situación actual, donde el grueso de los trabajadores carece de trabajos estables, con contratos indefinidos y sin mayor capacidad de negociación de sus remuneraciones ni de sus condiciones laborales.

Cuál es entonces la capacidad para elegir que tienen los chilenos? Esta libertad para elegir está dada por el tamaño del bolsillo, y todos sabemos cuál es este tamaño. Por tanto, esta libertad para elegir está constreñida por bolsillos famélicos. Por ello llama poderosamente la atención que los mismos responsables de haber forzado la reducción del peso del factor trabajo son los mismos que hacen gárgaras con la libertad para elegir.

En síntesis, los que eligen son los de arriba; los de abajo no eligen. Lo peor de todo es que quienes tienen la libertad para elegir, no son los que más trabajan, muy por el contrario.

agosto 10, 2014

La educación que necesitamos

La reforma educacional tiene un foco claro: que el país tenga una educación pública, gratuita y de calidad. Una educación pública que no sea de calidad, no tiene razón de ser, porque de ser así el derecho a la educación pasa a ser letra muerta. Una educación que no sea de calidad pasa a ser una estafa, una burla, un engaño. La gratuidad se relaciona con la necesidad de que todos puedan acceder a ella, y que su acceso a una buena educción no dependa del tamaño de nuestros bolsillos. Quienes deseen pagar por su educación, es su opción, pero no debe serla sobre la base de que al otro lado se tenga una educación pública pobre, famélica, incapaz de darle a los niños y niñas de Chile la formación para ser personas capaces de pensar, de discernir, de tomar decisiones por sí mismos, de actuar autónomamente.

La vía para tener la educación que se quiere, es conversable, o “cocinable” dentro de un entorno culinario, pero no en cualquier cocina ni con cualquier cocinero. Debe ser en cocinas y con cocineros que inspiren confianza, donde lo que esté en juego sean la cantidad y calidad de los ingredientes, los tiempos de cocción, y que el plato que salga no dependa de cuánto se pagó por él ni cuánta utilidad arroja. Una cocina que no seleccione quien puede comer y quién no. Lo importante debe ser que salga el plato que se pide: educación pública, gratuita y de calidad. Un plato cuyo sabor y aroma cautive, que alimente de verdad, que nos de la energía para salir adelante contra viento y marea, que nos permita mirarnos frente a frente, sin pisotearnos.

No es un plato fácil de preparar, pero en algún minuto tenemos que hacerlo. Mientras más temprano, mejor. El fin al lucro, al copago y a la selección son condiciones necesarias para lograr lo que se quiere, aunque no suficiente. Pero es un paso en la dirección correcta que tendrá que ser seguido por otros, entre los que se debe destacar el tema de la formación de los profesores. Profesores bien formados dejan huella indeleble en las vidas de nuestros hijos. Ser profesor es un honor, una responsabilidad, y como tal debe considerarse.

Las familias tienen también un rol insustituible que no es posible soslayar. El modelo de sociedad que estamos construyendo no ayuda para nada a cumplir ese rol. Familias destruidas, cansadas, que no ven a sus hijos hasta tarde por las noches cuando ya están durmiendo por estar cumpliendo jornadas laborales extenuantes. Tampoco ayuda el endeudamiento ni el consumismo desenfrenado.

Desafortunadamente, o afortunadamente, la educación tiene muchas aristas y no es monopolio del establecimiento educacional. La tarea de educar trasciende al establecimiento. En este plano, es también un error pretender creer que con una educación pública, gratuita y de calidad, tendremos resuelto el problema. Pero al menos pasa por ahí.

julio 29, 2014

Revolución o reforma educacional

Michelle fue elegida como presidenta, en consideración a que una mayoría significativa de chilenos, compartieron su diagnóstico, su propuesta, y las líneas gruesas del camino por el cual transitar para concretar la propuesta.

Así como hace ya más de 20 años atrás el diagnóstico puso énfasis en la pobreza y la necesidad de reivindicar los derechos humanos, hoy el foco está puesto la persistente y creciente desigualdad.

A lo largo de estas décadas se ha logrado reducir significativamente la pobreza y en el ámbito del respeto a los derechos humanos también se ha progresado en forma importante. Esto, aun cuando hace falta avanzar más si se quiere asegurar que no se repitan los flagrantes atropellos a connacionales cometidos al amparo del monopolio de las armas que ostentan las FFAA; y con el respaldo y apoyo de civiles que hasta la fecha no muestran síntomas de arrepentimiento alguno.

La reducción de la pobreza se logró dentro de los márgenes impuestos por un modelo económico, político y social centrado en la competencia dentro de un mercado desregulado, y un Estado jibarizado, reducido a la más mínima expresión para que los privados den rienda suelta a sus emprendimientos, innovaciones, e interminables abusos. El rol del Estado, de carácter subsidiario, se limitó a contener la pobreza dentro de determinados márgenes, pero no ha sido capaz de incidir en la crónica desigualdad del país, que no es solo de ahora, pero que ha pasado a ser tema de preocupación ciudadana.

El modelo de sociedad actual, instalado a sangre y fuego, está en la raíz del malestar imperante, no obstante los menores niveles de pobreza imperantes, los mayores niveles de consumo de las familias y el mayor ingreso per cápita que se dispone. La torta está distribuida inequitativamente.

La educación, concebida desde siempre como la vía para la movilidad, el ascenso social, ha dejado de serlo. Los niveles de desigualdad existentes, demuestran que la educación, el modelo educativo que tenemos desde el año 1981, ha sido incapaz de contribuir a su reducción. Los retoques que se le han hecho – subvención diferenciada, el copago- sin afectar su esencia, solo han logrado construir uno de los modelos educativos más segregados que puedan existir en el mundo. De hecho, no existe país en el mundo con un modelo educacional como el chileno, con una educación pública abandonada a su suerte. La migración de la matrícula desde la educación municipal a la educación particular subvencionada no se explica por la búsqueda de una mayor calidad en estos últimos, porque no existen evidencias objetivas en esta dirección. Se explica más bien porque las familias aspiran a acceder a redes sociales vinculadas a familias de mayor nivel social, económico y cultural.

Cambiar esta realidad exige no una reforma, sino una revolución educacional. Pero no será una revolución, no porque no se proponga modificar esta realidad, sino porque será gradual, no abrupto. Gradual en el tiempo y en las medidas. No será gratuita de un viaje, ni se elevará la calidad en un dos por tres. Cualquier con dos dedos de frente sabe que es imposible por más que se quiera hacer posible. Extraer la lógica de mercado inserta en la sociedad, no es tarea fácil. Por ello será una reforma educacional, de a poco, pero teniendo clara la concepción subyacente, que la educación no es un bien de consumo transable en el mercado, y un objetivo: tener una educación pública, gratuita y de calidad. Para allá debemos ir, ojalá con el concurso de todos para construir un mejor país.

julio 21, 2014

Cocinando las reformas

En la cocina es donde se cuecen las habas y los factores relevantes que inciden en ella son tanto los ingredientes, los cocineros, la preparación de los platos, como las características de la cocina y de los comensales para quienes se están preparando los manjares. Cuando el apetito arrecia la ansiedad se apodera no solo de los comensales, sino que de los cocineros, de los mozos y de los dueños de casa.

Lo que debe importar es satisfacer los requerimientos culinarios de los comensales antes que los de los cocineros, mozos o dueños de casa. Por ello, en todo centro gastronómico, lo primero es lo primero: darle al comensal el menú para que el cliente haga su pedido, el cual puede estar dado por su gusto, los precios, la especialidad de la casa.

Los comensales querían algo distinto a la que han estado comiendo en los más de últimos 35 años. Estaban hartos de una entrada consistente en un esquema tributario que reducía al Estado a la más mínima expresión; hastiados de un plato de fondo dado por una educación de mala calidad y cara; complementado por un postre que era un insípido arreglo constitucional. Por ello, cuando fueron consultados por lo que querían, la mayoría había elegido un menú que tenía como entrada, una reforma tributaria, como plato de fondo una reforma educacional, y de postre una reforma constitucional.

La reforma tributaria, el nuevo plato de entrada, estaba lista para ser servida, pero a última hora, no se sabe quién resuelve encargar otra reforma a un conspicuo restaurante localizado más allá de la cota mil de la capital del reino. Allá, le cambian los ingredientes, su composición, y sale aparentemente igual, con las mismas calorías que tenía, 8,200 kcal. Todo esto, sin preguntarle a nadie, en medio de un secretismo digno de la KGB. Solo se sabe que los cocineros, entre los top-top a nivel nacional, escogidos por el dueño de la cocina, miembro de una ilustre familia de rancio apellido. Cocineros seleccionados por su capacidad para interpretar, no lo que los comensales quieren, sino lo que la ilustre familia quiere para sus comensales.

Luego de exclusivas reuniones, conciliábulos, acompañados de galletitas sin sodio ni azúcar y agüitas minerales, emergió el plato cocinado con los mejores ingredientes de la plaza, en los mejores hornos y utensilios que pueden imaginarse. La receta no se dio a conocer, porque no todo puede hacerse público, en particular cuando se quiere que resulte bien y no se venga con dimes y diretes que terminen en un plato desabrido sin gusto a nada. Cuando todo estaba listo para servir los platos tan laboriosamente elaborados por los cocineros, en base a órdenes de los dueños de tan singular restaurante, los mozos fueron los encargados de transmitir la buena nueva a los comensales. El mensaje, lanzado urbi et orbi, por todos los medios de comunicación, fue simple, al hueso, aunque sin alzar las manitos: “nueva reforma tributaria habemus”.

Los comensales, moros y cristianos, se miraron una a otros sin entender nada. Cuando empezaron a degustar el plato que todos pensaban que lo sería con fruición por sus olores y sabores, los rictus de las expresiones parecían decir otra cosa. Sentían que era un plato a la pinta de los dueños del restaurante, para gustos refinados, no de ellos.

De allí que a la hora del plato de fondo la reforma educacional, entre los comensales reinaba el escepticismo si acaso les traerían lo que habían pedido: una educación pública, gratuita, de calidad, sin fines de lucro.

julio 17, 2014

El Mundial se terminó: y ahora ¿qué?

Se acabó la fiesta del mundial y ya estamos de regreso a la realidad. Pero antes no están de más algunas reflexiones en torno a sus lecciones, las que van más allá del futbol, de lo deportivo, que lindan con lo económico, político y social.

En lo económico porque la danza de millones que gira en torno al evento y sus protagonistas, sean estos dirigentes, futbolistas, entrenadores, es francamente un insulto al sentido común, para lo que ganamos los mortales comunes y corrientes. Que hoy se esté analizando qué hacer con estadios construidos a todo pasto, que costaron fortunas, es un insulto a la racionalidad. Más todavía cuando dentro de las alternativas se está pensando en “aprovecharlos” para transformar algunos de ellos en cárceles.

En lo político, porque la fiesta del futbol parece concebirse como un analgésico que sirve para anestesiar a los pueblos. Si se obtienen triunfos reales o no, da lo mismo, los medios de comunicación se encargarán de transformar derrotas en triunfos, subirnos al carro de la victoria, para recibir a los gladiadores en aeropuertos o palacios de gobierno. Si las derrotas han sido inapelables, vergonzosas, habrá que encomendarse al Señor por la destrucción de bienes públicos y privados, así como las secuelas electorales que podrán traer consigo.

En lo social, porque tras la euforia mundialera, el regreso a la cruda realidad que rodea a muchos, duele, lacera, obligándonos a preguntar: qué estamos haciendo para mejorar las condiciones de vida de muchos. Al parecer, absolutamente nada, por el contrario, qué no estaríamos haciendo para empeorarla.

En lo futbolístico, el mundial no estuvo exento de sorpresas, entre las cuales destaca el temprano regreso a casa por parte de España, Italia e Inglaterra, y el surgimiento de países que llegaron más lejos que otros, no obstante su menor tradición futbolera, como es el caso de Costa Rica. Pero la gran sorpresa fue la derrota de Brasil en un mundial en su propia casa. Su caída no fue por azar, más bien fue la mediocridad del grueso de sus jugadores y de su juego, lejos del famoso “jogo bonito”. La inagotable cantera que siempre ha tenido Brasil pareciera haberse agotado, o hecho un alto. Lejos están los tiempos en que la mayoría de sus jugadores eran de lujo.

El país que terminó honrando a nuestro continente, fue Argentina, sólido, en ascenso a medida que transcurría el campeonato, y que terminó representándonos en la gran final ante una Alemania que había masacrado a Brasil con una goleada como consecuencia de un juego brutalmente efectivo.

En la final hubo opciones por ambos lados, siendo incapaces de superarse en los primeros 90 minutos y estuvieron a punto de terminar los 120 minutos igualados. En el alargue, el árbitro se comió un penal flagrante del arquero alemán contra un delantero argentino, y un tiro alemán al arco argentino dio en el palo. No obstante que cualquiera pudo haber ganado, el triunfo alemán fue justo tributo al equipo que mostró más ambición, más trabajo colectivo, más disciplina, más perseverancia, atributos con los que Alemania ha logrado superar sus ripios técnicos del pasado. Hoy, su técnica tiene poco que envidiar a la de los latinoamericanos.

 
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