enero 29, 2015

Triunfo de la izquierda populista en Grecia

Así tituló editorializó uno de los medios de comunicación nacionales el resultado de las recientes elecciones en Grecia, donde triunfó ampliamente el movimiento Syriza liderado por Tsipras, nombres prácticamente desconocidos hasta hace poco.

En la última década se está observando el surgimiento de nuevos partidos, a uno u otro lado del espectro político, aún cuando cada vez es menos nítida la frontera entre unos y otros. De hecho, el movimiento Syriza, identificado con una suerte de izquierda radical, para ser gobierno se alió con los llamados Griegos Independientes, que representan a una derecha nacionalista a pesar de tener posturas claramente antagónicas en muchos temas importantes. ¿Qué los une? La oposición a seguir los dictados de una austeridad impuesta desde fuera.

Para no ser motejado de izquierda populista, hay que seguir los cánones que el poder establecido pregona de la boca para afuera: austeridad, equilibrio fiscal. En Chile, y en el mundo, la derecha postula una austeridad muy suigeneris: para todos, menos para ellos; equilibrio fiscal para todos, menos para su propia seguridad. En efecto, no dudan en aumentar gastos militares y en policías a costa de la inseguridad del resto.

Bueno, en este caso, los griegos se cansaron de años de austeridad que han representado años de humillación; se cansaron de vivir al ritmo impuesto por la troika: la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo.


El drama de Grecia es el mismo de tantos otros países. Los platos rotos los termina pagando el pueblo, o como se dice ahora, la gente, los ciudadanos de a pie, los que viven de un trabajo decente, honrado. En Chile, no los paga el prestigioso y experimentado académico que gana más de 30 mil dólares por una charla-almuerzo y que se los pagan sin chistar; tampoco los paga un gerente general de un consorcio mafioso que se echaba mensualmente sobre los 60 mil dólares al mes.

El triunfo de la izquierda en Grecia es un grito de supervivencia, de decir basta, hasta cuándo nos van a ver las canillas! No queremos guerras ni dictaduras, ni imposiciones; tan solo queremos paz, queremos conversar, queremos sentido común, queremos sensatez. No estamos contra el concepto de la austeridad, pero no una austeridad para quienes no tienen la responsabilidad de la situación que les aflige. Harta austeridad hace falta a quienes la imponen!

De lo que se trata es de algo muy simple: hacer lo que dicta el sentido común. Tanto la derecha como la izquierda tradicional parecen haber perdido el rumbo, como lo demuestran los resultados electorales, no solo en Grecia, sino que en gran parte del mundo. En España aflora Podemos, mientras el PP y el PSOE están en caída libre, en otros países no asoma nada, salvo altos niveles de abstención que dan cuenta de desconfianza, de pesimismo.

enero 20, 2015

Traje a la medida

Finalmente, luego de transcurrido casi un cuarto de siglo, fue aprobada por el Congreso Nacional la reforma al sistema electoral binominal. Solo falta su promulgación por parte del gobierno para hacerse efectiva, si es que el Tribunal Constitucional no da un golpe a la cátedra acogiendo el requerimiento que amenazó con presentar la UDI.

Importa recordar que el sistema electoral que nos ha regido es tal que en cada distrito y/o circunscripción siempre se eligen 2 diputados o senadores, y que cada lista solo puede presentar dos candidatos. Mediante este sistema, la minoría, salvo que cayera por debajo del 33%, se aseguraba la paridad con la mayoría. De esta forma la minoría se aseguraba una capacidad de veto, esto es, nada podía aprobarse sin su venia. 

Confieso que no me hago mayores ilusiones respecto de la capacidad del nuevo sistema electoral para revertir tanto la crisis de representatividad, como el desprestigio que embarga a la clase política. Prueba de ello la encontramos en los altos niveles de abstención, el carácter endogámico del quehacer público, que se expresa en apellidos que se repiten una y otra vez.

Sin embargo, hay que reconocer que el nuevo escenario abre posibilidades para el ingreso de nuevos jugadores que aireen y renueven un ambiente político anquilosado. Ojalá estos nuevos jugadores constituyan un aporte sustantivo al quehacer público y traigan buenos hábitos y un compromiso a fondo con el futuro de Chile antes que con sus respectivos bolsillos. Es lo que nos hace falta.

La oposición, y la UDI en particular, no atinó a nada mejor que calificar la reforma como “un traje a la medida de la Nueva Mayoría” poniendo el acento en el aumento en el número de parlamentarios que tendrá el nuevo Congreso. Sin embargo, lo que está tras el rechazo de la oposición es el dolor que les produce haber quedado desnudos porque les quitaron el traje que habían hecho a su pinta y que lograron mantener incólume durante todas estas décadas.

Gracias a las revelaciones del caso PENTA, esto pilla a la derecha, y a la UDI en particular, por los suelos, malherida, como lo ilustran sus manotazos de ahogado, procurando no hundirse sola, sino que acompañada. Sin embargo, no será fácil para la UDI homologar el caso PENTA con cualquier otro que procuren poner sobre la mesa. A futuro, PENTA constituirá todo un modelo de malas prácticas, fraudes e ilícitos al por mayor por parte de quienes se erigían como puros e intocables. La realidad está mostrándonos en toda su crudeza que no son tan impuros e intocables como se presumía. Más encima tenían el desparpajo de autodenominarse UDI-Popular.

En concreto, se ha dado un paso adelante con la supresión del sistema electoral binominal, que tendrá más y más sentido, el día que redoblemos nuestro poder ciudadano, no solo a través del voto, sino que ejerciendo día a día nuestra ciudadanía, expresándonos y organizándonos.

enero 14, 2015

Terrorismo en Francia: ¿qué hacer?

El asesinato de periodistas de una revista satírica, sarcástica, Charlie Hebdo en Paris, Francia, nos vuelve a remecer. De tiempo en tiempo, demasiado frecuentemente, estamos siendo testigos de actos de barbarie que llevan a preguntarnos ¿cómo es posible? ¿por qué? ¿para qué? ¿qué hacer?

Quisiera aclarar que estas preguntas las formulo con la intención de tratar de entender lo ocurrido, sin que ello implique en modo alguno justificarlo. Ningún asesinato, de ningún ser humano, tiene justificación alguna. Sin un mínimo esfuerzo de comprensión, la mera represión asoma como solución mágica, en circunstancias que todos sabemos que dicha salida es ficticia.

El semanario Charlie Hebdo es todo un símbolo libertario, desvergonzado, de sátiras en todas las direcciones, a todas las culturas, religiones, razas. Nadie se libra de ellas. Las viñetas del profeta Mahoma en sus portadas es un fiel reflejo de este espíritu y no cabe duda que afectan los sentimientos de no pocos musulmanes. Imposible que no lo hagan, así como en el caso del mundo cristiano, y por lo general se tiende a evitar caricaturizar a Jesucristo, procurando tratarse con respeto su significado más profundo.

En Europa viven millones de musulmanes, la mayoría en Francia y Alemania. Lo han hecho abandonando sus países de origen en busca de mejores horizontes, procurando escapar de la pobreza. Lo han hecho aportando lo mejor de sí en los países que los han acogido. Merkel, la canciller de Alemania, en oposición a quienes responsabilizan al islamismo de los atentados, ha dicho sin ambages que el islamismo es parte de Alemania, que su contribución al desarrollo es indesmentible. Merkel, al igual que Hollande, han sido claros en especificar que los atentados no tienen nada que ver con el islamismo. El terrorismo no tiene apellidos.

No sin dificultades se han insertado aportando su trabajo e integrándose a la sociedad que los acoge. Desafortunadamente, las dificultades económicas que encara Europa para salir de la recesión, y que golpean más fuertemente a los inmigrantes, han alimentado el resurgimiento de grupos políticos radicales, extremistas y fascistas con discursos nacionalistas, antiinmigratorios, islamofóbicos y demagógicos.

No dejemos que el fanatismo nos obnubile la razón. El terrorismo busca crear la imagen de un choque cultural, de una guerra de civilizaciones, de oposición del mundo musulmán al mundo judeocristiano. Tal choque es ficticio porque la inmensa mayoría de quienes profesan algunas de estas culturas buscan el bien, la convivencia pacífica, el respeto por los demás.

Francia ha resuelto enfrentar al terrorismo por la vía de seguir siendo Francia, el país cuyo lema es libertad, igualdad y confraternidad. Sería positivo que, al igual que muchos otros países, también dejara de ser la Francia exportadora de armas y financiamiento a grupos extremistas,

enero 07, 2015

Parásitos de PENTA

Como mecanismo preventivo, cada vez que hay un problema eléctrico, deben saltar los tapones del tablero. En caso contrario se corre el riesgo de incendio con consecuencias mayores. El caso PENTA, holding empresarial financiero ligado a la extrema derecha, me trajo a la memoria esta asociación con el tema eléctrico. No me queda claro si es una práctica que se extiende más allá de PENTA y de la UDI. Lo concreto es que al menos saltaron los tapones.

Para cualquiera con al menos dos dedos de frente, resulta evidente que el costo de las campañas políticas, al menos de los partidos de derecha, excede con creces el financiamiento legal, ya sea por aportes reservados, que se asume tienen un tope. Cuando la UDI levanta un candidato presidencial, Golborne, mete millones para instalarlo; cuando ven que no prende, lo bajan, y para subir a otro candidato, Longueira, mete otros tantos millones. El vía crucis no terminó ahí, sino que continúa como si de una teleserie turca se tratara, con depresión de por medio, para finalmente desembocar en Evelyn, forzados a desembolsar otra tanda de millones. Todo a saco roto, para terminar perdiendo las elecciones presidenciales, hace poco menos de un año, sin pena ni gloria.

Estoy haciendo referencia tan solo a las elecciones presidenciales, porque las parlamentarias también implicaron un gasto que llega a revolver el estómago. Todo esto ¿quiénes se ponen? ¿para qué? ¿por qué vía? ¿a quiénes?

Las respuestas, desgraciadamente, ponen en entredicho la democracia que creemos estar construyendo. No obstante todas las regulaciones que se han intentado establecer para que la voluntad ciudadana no se vea distorsionada por el poder económico, el resultado es patético. En efecto, quienes se ponen son quienes tienen más recursos económicos, el 0,01% de la población de mayores ingresos, y no lo hacen por bolitas de dulce, sino que para perpetuar su capacidad de multiplicación de sus ingresos. Y lo hacen financiando a quienes en el plano legislativo aprueban las leyes a su pinta, o a quienes en el plano judicial deben interpretar las leyes a su pinta.

El resultado, desafortunadamente, es una democracia con una ciudadanía y una clase política capturada por el poder económico. En la práctica, pasamos a tener un simulacro de democracia. De hecho, la apatía electoral, dada por el incremento de la abstención en las elecciones, es una expresión de rechazo a una democracia donde el factor dinero sea tan determinante.

Por otro lado, desde un punto de vista positivo, hay que rescatar que el caso PENTA se haya descubierto y que la ciudadanía no salga de su asombro, señal de que conservamos una capacidad de asombro y denuncia, que ojalá sea un estímulo para reconstruir una democracia más sana, que vele por los intereses de todos, y no se limite a defender a los poderosos de siempre.

Si Jorge Alessandri, el Paleta, estuviese hoy entre nosotros, lo más probable que estaría avergonzado o espantado. Él perteneció a otra derecha, una que parece haber desaparecido, una derecha republicana, austera, que no hacía ostentación de sus riquezas, una derecha centrada en la producción antes que en la especulación, una derecha centrada en agregar valor real al país antes que en inventar figuras financieras que terminan cayendo como castillos de naipes.

diciembre 30, 2014

Cuando reina la hipocresía

Al finalizar el año, la Ministra de Salud, a través de declaraciones a un vespertino, anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley de aborto terapéutico, lo que complementó con frases que activaron la hipocresía reinante e incendiaron la pradera.

El incendio no se produjo por el anuncio de un proyecto que se ve venir desde hace tiempo, pero que se ha retrasado una y otra vez gracias a la secular hipocresía de los mismos sectores dominantes de siempre. Son los mismos que nos tienen dando la hora, que nos tienen como furgón de cola en los temas valóricos.

Son los mismos que en aras de la sagrada familia se oponían al divorcio, mientras por detrás consagraban la hipocresía de la nulidad matrimonial para quienes tenían los recursos para ello. Borraban con el codo lo que escribían con la mano. Los hijos de los matrimonios anulados quedaban en pampa.

Ahora ocurre lo mismo. Ponen el grito en el cielo porque la Ministra de Salud declara que “en todas las clínicas cuicas de este país muchas de las familias más conservadoras han hecho abortar a sus hijas. Las personas con más dinero no requieren de leyes, porque tienen los recursos”. Aún cuando pueda estar diciendo una verdad del porte de una catedral, se trata de una afirmación temeraria porque vivimos en Chilito, donde la hipocresía reina, lo que le puede costar el cargo.

Le damos la espalda a una realidad nacional lacerante dada por poco menos de 150 mil abortos al año, lo que da sobre 350 abortos diarios. ¿Y quiénes abortan? Mujeres con y sin recursos, las primeras pagando, con recursos, asumo que en clínicas establecidas, apropiadamente equipadas, con recursos humanos calificados. Para eso tienen recursos de sobra. Las otras mujeres, sin recursos, en clínicas piratas, a lo maestro chasquilla.

Una ley del aborto, al igual que la ley del divorcio, no hace otra cosa que regular lo que no está regulado, lo que se ignora o se oculta. Con el divorcio se reconoció una realidad, dolorosa, pero realidad al fin y al cabo, la que se ocultaba bajo la alfombra. Al final solo los ricos podían volver a casarse, porque se las arreglaban para anular su matrimonio a punta de plata.

Lo mismo ocurre con el aborto. Nadie aborta por gusto, al igual que nadie se divorcia para darse el gustito. Por lo demás, el proyecto de ley del aborto no obliga a abortar, así como la existencia de una ley de divorcio no obliga a nadie a divorciarse.

No faltarán quienes dirán que el Estado está promoviendo el aborto. Por el contrario, está procurando normar lo que ya existe, abortos bien pagados, en condiciones de máxima seguridad para unos, y abortos en condiciones de mínima seguridad, para otros.

La Ministra de Salud no ha mentido, ha dicho una verdad del porte de un buque, pero que por el cargo y la responsabilidad que tiene, no debiera haber dicho sin el respaldo de evidencias difíciles de obtener. De allí su renuncia y aceptación por parte del gobierno. Sobre todo cuando reina la hipocresía.

diciembre 25, 2014

La tarea del 2015: destrabarnos

El 2014 se inició con el cambio de gobierno como resultado de una elección que marcó el regreso de Michelle a la primera magistratura de la mano de una coalición, la Nueva Mayoría, construida sobre la base de la Concertación, pero ampliada, con el objetivo de tener las mayorías ciudadanas y parlamentarias que los cambios que se proponían pudiesen ser implementados. La razón de ser del nuevo gobierno descansó en el agotamiento de un modelo neoliberal instalado a sangre y fuego.

Agotamiento que se expresa en las más diversas esferas, entre otras, en un modelo educacional privatizado que ha redundado en una educación que segrega, cara, y de mala calidad; en un modelo laboral donde los trabajadores llevan la peor parte, siendo abusados como tales al limitar sus derechos de organización y de negociación, y como consumidores por la vía del endeudamiento y tasas de interés usureras; en un modelo previsional que condena a los adultos mayores a una vejez con pensiones miserables; en un modelo de salud que sigue la misma pauta del modelo educacional. La atención de salud viene dada por el tamaño del bolsillo con que se cuenta.

Todo esto, como consecuencia de décadas, bajo la dictadura, en que el Estado asume un rol eminentemente policial, de mantenimiento del orden público y de protección de la propiedad privada, dejando que las fuerzas del mercado se encarguen de la producción de bienes y servicios, sin mayores regulaciones. Este modelito es el que nos llevaría al Edén. El resultado es lo que tenemos, y que no es el Edén con el que soñamos.

Con la derrota de la dictadura en el plebiscito del 88 y el triunfo de la Concertación, se confiaba en que se desmantelaría este modelo. A poco andar se descubrió que los esfuerzos eran infructuosos porque todo estaba bien atado y las mayorías existentes eran insuficientes. No era cuestión de llegar y llevar. Solo hubo capacidad para introducir algunas regulaciones y detener la reducción del Estado, lo que permitió reducir significativamente la pobreza a menos de la mitad de la existente cuando la Concertación inició su andadura. El problema en ese tiempo, era la pobreza, así como ahora lo es la desigualdad. En síntesis, como si estuviésemos ante un relato bíblico, hoy tendríamos a los escogidos por el Señor, y los condenados por el mismo Señor. El tema es que no es esa la voluntad del Señor.

Este modelito neoliberal, fraguado a espaldas de la ciudadanía e instalado a punta de bayonetas, sin participación ciudadana, es el que se resiste a morir, defendido por su guardia pretoriana, la derecha política alimentada por la derecha económica.

Con la llegada de Michelle al gobierno, la ciudadanía expresó su voluntad, mediante una consistente mayoría, por desmantelar este modelo con miras a instalar otro basado en la cooperación y un mayor equilibrio de poder entre quienes conforman la sociedad. A lo largo de este año, el 2014, se han podido apreciar los obstáculos a sortear, y que no son menores, entre ellos el de la desinformación y la tergiversación de lo que se quiere.

Para el 2015, y aprovechando que USA y Cuba han dado el ejemplo de restablecer relaciones y mirarse las caras luego de más de 50 años de guerra fría, quizá sea el momento de dejar de atrincherarnos para construir un nuevo modelo de convivencia en la dirección de la voluntad popular. Se nos va el año y si hacemos un recuento de lo ocurrido este año, podemos afirmar que en cierto modo estamos entrampados. Como que todo se encuentra tan bien atado, que cuesta desatarlo, poniendo a prueba la paciencia y tolerancia de unos y otros.

diciembre 18, 2014

Cuba y USA: frente a frente

Sin lugar a dudas que la noticia más sorprendente de la semana fue la decisión de Cuba y USA por restablecer sus relaciones diplomáticas interrumpidas desde comienzos de los 60. En una alocución simultánea, sigilosamente preparada, Obama y Raúl Castro, hicieron el anuncio que pone fin a más de 50 años de aislamiento. Este restablecimiento de relaciones viene acompañado de otros acuerdos, todos ellos conducentes a la normalización de las relaciones entre ambos países.

Se trata de un hito muy significativo que da cuenta de la imposibilidad de ir contra la historia. Sostener lo insostenible, tiene un límite en el tiempo. No hay mal que dure 100 años dice el aforismo. Imposible no recordar la caída del muro de Berlín, así como el derrumbe del imperio soviético. La artificial división de Alemania en dos (Occidental y Oriental), como consecuencia de la 2da Guerra Mundial, no alcanzó a durar 50 años, y el muro erigido, el muro de la vergüenza, fue todo un símbolo antinatura. Lo mismo vale respecto de la llamada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), resultante de la revolución bolchevique de octubre de 1917, que terminó desplomándose con la glasnost y la perestroika.

Este restablecimiento de las relaciones entre Cuba y USA no significa el fin del embargo o bloqueo norteamericano, porque ello depende del congreso norteamericano. Con esta decisión, tanto Obama como Raúl Castro, están haciendo historia. Para terminar el bloqueo, el congreso, dominado por los republicanos, tendrá que pronunciarse. No le será fácil, pero no les quedará otra porque el tiempo ha demostrado su inutilidad. Un bloqueo que solo ha generado costos a los distintos actores de uno u otro lado, y ningún beneficio, excepto a quienes recibían aportes financieros para realizar acciones vinculadas al terrorismo para derrotar al régimen cubano.

Más temprano que tarde, se impuso la realidad, el pragmatismo, la necesidad de sentarse a conversar. Por décadas, nada se sacó con darse la espalda. Llegó la hora de mirarse de frente.

No pocos afirman que todo esto se ha visto favorecido porque el imperio norteamericano está en decadencia y el ascenso de China, así como porque Cuba hace unas décadas perdió a su hermano mayor, la URSS, y porque Venezuela está en situación crítica. Por lo que sea, se trata de una muy buena noticia que beneficia a todos, a cubanos y norteamericanos, pero sobre todo a los primeros que durante estas décadas han vivido tiempos muy difíciles como consecuencia del bloqueo.

Lo que viene, debe ser el levantamiento del bloqueo por parte del congreso norteamericano, y en Cuba, la apertura hacia mayores espacios de libertad política y económica.

diciembre 11, 2014

Origen de la crisis educacional


Chile, al igual que muchos otros países, sobre todo de América Latina, está sumergido en un debate en torno a la educación en la convicción que a través de ella alcanzaremos el tan ansiado desarrollo. Existe acuerdo en la necesidad de una buena educación, o de una educación de calidad, pero de ahí para adelante son más los desacuerdos que los acuerdos. De partida lo que se entiende por una educación de calidad depende del cristal con que se mira, porque para unos sería aquella que nos permita ser más productivos, más competitivos, más eficaces, más eficientes; otros, enfatizarán otras aristas, tales como el desarrollo del pensamiento crítico, la responsabilidad, la disciplina, la colaboración, el trabajo en equipo, entre otros, lo que no significa que el conjunto de estos atributos necesariamente se opongan, por cuanto bien podrían complementarse. De hecho, el ideal es que se complementen.

Ilustración de Cristóbal Schmal http://www.artnomono.com

Preciso es reconocer que la educación en general se encuentra en crisis en gran parte porque algunos de sus principales componentes se han debilitado. Entre ellos, la función educativa que cumple la familia, ya sea porque los padres eluden la responsabilidad que les cabe en esta materia, o porque la sociedad, o el tren de vida que quieren llevar, les demanda una carga de trabajo que les resta tiempo para educar a sus hijos. La escuela, que es un componente esencial, pero no exclusivo en la formación de nuestros hijos, también se ha visto debilitada, particularmente la educación pública que es aquella en la que más se apoya la formación de niños y niñas provenientes de los sectores más vulnerables, y que por lo mismo necesitan de la mejor educación para salir adelante.

No sacamos nada con consolarnos en base a que los resultados de nuestro sistema educativo están entre los mejores en América Latina. Para salir del subdesarrollo, romper las desigualdades, terminar con nuestra dependencia de la exportación de recursos naturales sin mayor valor agregado, es indispensable dar un gran salto en el ámbito educacional que nos habilite para ingresar a la sociedad del conocimiento. En caso contrario seguiremos pateando piedras.

Lo que tenemos en Chile desde la década de los 80, instalado de mala manera, tuvo como propósito, confesado o inconfesado, destruir la educación pública, promover la educación privada, en la seguridad de que por ese camino la educación chilena daría el gran salto por tanto tiempo esperado. Esta visión ideológica, impuesta a punta de bayonetas, sin mediar elección alguna, es la que hoy se encuentra en debate desde la revolución pinguina el 2006 y reforzada con las movilizaciones estudiantiles del 2011.

La educación de mala calidad que tenemos no se reduce a las escuelas municipales, dado que se extienden a las escuelas particulares subvencionadas y pagadas, no obstante que estas últimas se dan el lujo de seleccionar y cobrar. De hecho, las evidencias señalan que controlando por vulnerabilidad socioeconómica, no hay diferencias significativas entre los distintos establecimientos.

A ello cabe agregar que como consecuencia de la liberalización decretada en tiempos del innombrable en el ámbito de la educación superior, se formaron generaciones de profesores sin las más mínimas exigencias, dado el carácter no universitario que tuvieron en sus comienzos, como por formarse en universidades no acreditadas o en carreras sin acreditarse. En síntesis, por décadas se “chacreó” con la educación. El resultado es lo que tenemos y que por el bien de las futuras generaciones, es necesario cambiar sustantivamente.

La educación privada se alimenta de una mala educación pública. Entiendo que la reforma educacional apunta en la dirección de dotar al país de una educación pública gratuita de calidad.

diciembre 05, 2014

La educación chilena en punto de quiebre

Junto con muchos otros países, Chile se encuentra en lo que en el mundo del tenis, en una suerte de punto de quiebre, por decirlo de alguna manera, de ahora o nunca, del todo o nada. No es primera vez, ni será la última. Son muchos los puntos de quiebre que pueden haber en un mismo partido, y la razón es simple: no es fácil liquidar un partido de buenas a primeras cuando los jugadores en cancha son de fuste.

Estas expresiones las lanzo a propósito del tema educacional en debate y que se arrastra, en forma explícita, desde el año 2006, hace poco menos de 10 años, gracias al movimiento pingüino, que desnudó lo que se escondió por tanto tiempo bajo la alfombra: una educación de mala calidad, mal parida, segregada, discriminatoria, y más encima cara.

Una de las aspiraciones más sentidas de las familias, acá y en la quebrada del ají, es dar una buena educación a sus hijos, razón por la cual es parte relevante en toda agenda política que se precie de tal. Si bien la educación que tenemos no proviene de una única fuente, los establecimientos educacionales y sus profesores, constituyen una fuente de primerísima importancia, particularmente para las familias más desvalidas, con padres sin mayor educación formal, sin recursos económicos, con trabajos extenuantes, ya sea por las trabajos a desempeñar o por la extensión de sus horarios laborales, sin tiempo para estar y participar en la formación de sus hijos. En un esquema competitivo, llevan todas las de perder.

Existe consenso respecto del objetivo. No hay dos voces al respecto. Se quiere, al menos de la boca para afuera, y necesita una buena educación para todos que nos habilite para vivir, sobrevivir en las mejores condiciones, y para construir una sociedad mejor, más amable, en paz con los demás y con nosotros mismos. Los caminos se bifurcan cuando buscamos respuestas terrenales a la pregunta del millón: ¿cómo?

El modelo educacional que tenemos desde 1981, impuesto dictatorialmente, sin mayor ni menor consulta, sufrió un primer terremoto el 2006, y un segundo terremoto el 2011. No obstante la envergadura de estos terremotos, el modelo se resiste a morir, no obstante que sus cimientos se encuentran muy debilitados. ¿Es necesario un nuevo terremoto para que de una vez por todas seamos capaces de construir un nuevo modelo educacional cuyos pilares sean diametralmente distintos a los del actual?

No pocos “expertos” señalan que el debate se torna excesivamente ideológico. ¿qué pretenden? ¿pasar gatos por liebres? ¿hasta cuándo? Es un debate ideológico. Los que impusieron a sangre y fuego el modelo lo hicieron con una visión ideológica, con una mirada que buscó reducir a la más mínima expresión la educación pública y que puso todas sus fichas en la educación privada. Para ello no trepidó en reducir el financiamiento público, en convertir a las escuelas en guetos, donde los lindos se juntan con los lindos, los feos con los feos, los blancos con los blancos y los negros con los negros, por “libre elección” de los padres y apoderados. Hay que ser caradura!

noviembre 25, 2014

Una exigencia ética: la liberación de Laurence

En México un estudiante chileno, Laurence Maxwell, es detenido y acusado de los delitos de terrorismo, tentativa de homicidio, motín y asociación delictiva en medio de las manifestaciones en México por la desaparición de 43 estudiantes normalistas. La información disponible indica que Laurence, quien se encontraba comiendo en las cercanías, quedó imprevistamente en medio de los estudiantes que escapaban de la represión policial, sin alcanzar a tomar su bicicleta para salir del entuerto.

Laurence es un estudiante que se encuentra realizando un doctorado de letras hispánicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); quienes lo detuvieron son agentes policiales de la unidad de delitos terrorista, la Subprocuradoría Especializada de Delincuencia Organizada (SEIDO).

Con su detención, el objetivo perseguido no es otro que amedrentar, servir como escarmiento y desviar la atención del drama que vive México. Los policías no hallaron nada mejor que agarrar al primero que encontraron a mano y mostrarlo como trofeo ante sus superiores. Mal que mal, no podían regresar a sus cuarteles con las manos vacías. Nada nuevo bajo el sol, al menos para quienes vivimos en Chile. Acá también, a como dé lugar agarran a cualquiera, lo tapan de acusaciones, y le sacan declaraciones forzadas bajo apremios ilegítimos, para posteriormente inculparlo y sobarse las manos: misión cumplida, como diría el innombrable.

La detención arbitraria e indiscriminada responde a la clásica política destinada a criminalizar las protestas y perseguir a quienes se movilizan. En este caso, para saber dónde están los 43 estudiantes normalistas.

El presidente uruguayo, Pepe Mujica, aunque posteriormente se haya arrepentido de la boca para afuera, dado el cargo que representa, lo dijo sin pelos en la lengua: “parece que México es una especie de Estado fallido”. Me atrevería a decir que fue generoso, porque no dijo que era un Estado fallido, sino una especie de Estado fallido. Esto es, tuvo algún grado de diplomacia, porque en estricto rigor México es un Estado fallido, como tantos otros donde las instituciones simplemente no funcionan.

En México, a lo largo de estos años registra más de 10,000 desapariciones, una cifra que supera las padecidas bajo las dictaduras militares del cono sur. Pepe dice una verdad del porte de una catedral cuando afirma que “los poderes públicos están perdidos totalmente de control, están carcomidos”. México se encuentra atrapado por el crimen organizado, la corrupción y el narcotráfico, que se ha infiltrado en todas las esferas, empresariales, políticas, judiciales y militares. México no será capaz de salir por sí mismo, requiere del apoyo del mundo entero, tal como en su momento Chile no podía salir de la dictadura militar sin el respaldo de las fuerzas democráticas en todo el mundo.

Por lo expuesto, el primer objetivo de Chile debe ser la liberación inmediata de Laurence, y el segundo, formar parte de una cruzada internacional destinada a liberar a México de los criminales que se han apropiado de él.

Para saber más:
Ayotzinapa, evidencia de una crisis estructural del estado mexicano de Jorge Antilano

noviembre 20, 2014

Santiago debe colapsar

La capital del reino está sufriendo, ya no solo por el Transantiago, sino por el tren metropolitano (metro). Los problemas del Transantiago, si bien se han mitigado, o la población se ha adaptado a ellos, parecen estar contagiando al metro. En mi opinión, tales problemas no debieran ser resueltos, para que se agudicen y fuercen decisiones que de otra manera no se adoptan.

Como todo lo que se deja al libre mercado, salvo que exista capacidad de planificación urbana no capturada por intereses espúreos, la tendencia es a la conformación de megápolis de 5, 10 y más millones de habitantes a expensas de pequeñas ciudades y del desarrollo integral del país. Estas megápolis concentradoras de población demandan, entre otros, más y más transporte y seguridad pública. Esto es, inversión pública por más y más calles, subterráneos, policías.

De tiempo en tiempo, se nos anuncian ampliaciones de líneas existentes, o nuevas líneas del metro; o de aumentar la planta de carabineros. Todo esto, para mantener la sostenibilidad de Santiago. Desgraciadamente, por esta vía, los recursos destinados a sustentar la capital del reino son cada vez más significativos. Como los recursos tienen usos alternativos, el resultado es que todo peso que se destina a Santiago, es peso que se resta de regiones.

El resultado es lo que tenemos, una capital que tiende a absorber más y más recursos, que convive con regiones raquíticas, que por lo mismo van perdiendo y ganando atracción. Perdiendo, porque bajo el modelo de desarrollo que vivimos, centralizador, los mejores empleos tienden a concentrarse en Santiago, dado que allá está todo. Ganando, porque la vida en regiones tiende a ser más plácida, menos tensa.
En concreto, al país le haría bien dar vuelta la tortilla, esto es, hacer un alto, y tomar la decisión de hacer más atractivas las regiones y menos atractivo Santiago. Ver como un bien fortalecer asentamientos humanos en regiones y como un mal el crecimiento de Santiago. Visto así, deben aplicarse impuestos a quienes viven en Santiago y subsidios a quienes viven en regiones.

Actualmente, las empresas tienden a usar las regiones como espacios para extraer recursos y trasladarlos a la capital. Los impuestos que tales actividades generan, deben ser para las regiones donde tienen lugar.

Los recursos humanos más calificados tienden a concentrarse en Santiago, restándole fuerza a las regiones. Esto puede cambiar si se les subsidia cuando se instalan en regiones y se les castiga con impuestos cuando prefieren estar en Santiago. Así de simple.

Lo descrito está asociado al concepto de las externalidades que manejan los economistas. Externalidades negativas, cuando genero costos en terceros y que uno no paga; externalidades positivas cuando genero beneficios en terceros por los cuales éstos no pagan. En este caso, Santiago está generando externalidades negativas, que estamos pagando quienes vivimos en regiones.

En concreto, en su propio beneficio, a falta de decisiones políticas contundentes, Santiago debe colapsar si es incapaz de dejar atrás un modelo de desarrollo centralizador que está imposibilitando un modelo de desarrollo nacional, integrado, descentralizado.

noviembre 13, 2014

México en manos del crimen organizado

Hace ya casi 50 días de la desaparición de 43 estudiantes normalistas, jóvenes que aspiraban desempeñarse como profesores en escuelas primarias en zonas rurales, pobres, de México. Pasarán los meses y los años, y sus familiares los seguirán buscando hasta encontrarlos, vivos o muertos. Esta búsqueda solo terminará cuando los encuentren. No podrá haber ley ni acuerdo, ni amnistía que favorezca a los responsables de tales desapariciones, hasta que sean devueltos a sus familiares.

Esta es una demanda contra viento y marea en defensa de un derecho humano fundamental, el de saber ¿qué pasó? ¿quiénes fueron’ ¿dónde están? Es una demanda que debe trascender a la localidad y al país en que se produjo. Es una demanda global, del mundo entero, de todo hijo(a) bien nacido(a).

El modelo de las Escuelas Normales mexicanas fue creado en la segunda mitad de la década de los 30 del siglo pasado, modelo que ha sido afectado por las políticas dominantes neoliberales en el ámbito educativo. En Chile, este modelo fue destruido bajo la dictadura del innombrable.

La falta de apoyo a este modelo educativo en México, se ha expresado en la insuficiencia de las becas de estudios y que ha dado origen a sucesivas protestas. En el municipio de Iguala, del Estado de Guerrero, su alcalde ordenó una represión tal que su consecuencia fue el asesinato de 6 jóvenes y el secuestro de otros 43 estudiantes. La policía municipal no halló nada mejor que entregar a estos 43 estudiantes a uno de los carteles del narcotráfico, Guerreros Unidos, quienes actuaron coludidos con el municipio.

Se asume que fueron asesinados, quemados para no dejar rastro alguno y de este modo dificultar la identificación de los restos de cadáveres que se han encontrado. Ya nadie se fía ni de las investigaciones judiciales ni de los forenses mexicanos, razón por la cual se está exigiendo la intervención de forenses extranjeros.

Estamos ante un crimen de un Estado coludido con carteles del narcotráfico que todo lo compra a partir de una protesta cuya criminalización ha conducido a la tragedia que se vive. Se estima que más del 10% de los municipios mexicanos están controlados por el crimen organizado, y que hay más de 30 mil desapariciones forzosas sin aclarar. En muchos de ellos, están involucrados policías, políticos y militares. La desconfianza imperante es tal que se cree que tan solo menos del 10% de los delitos son denunciados.

Como broche de oro, México es el país con la mayor cantidad de crímenes contra periodistas en nuestro continente. Dado el nivel de poder que ha alcanzado el crimen organizado con el respaldo del narcotráfico, se hace difícil creer que el presidente haya sido realmente elegido en forma democrática; imposible no pensar que lo sea con el respaldo de quienes están tras estos asesinatos, secuestros y desapariciones.

noviembre 07, 2014

La izquierda en busca de su destino

Ad portas de las elecciones presidenciales en Brasil y Uruguay, hice referencia al riesgo de que las coaliciones de sus gobernantes actuales fuesen derrotadas por coaliciones de centroderecha. Ello no ocurrió.

En Brasil, Dilma triunfó en la segunda vuelta a pesar del apoyo que el candidato de la centroderecha tuvo de la candidata que salió tercera en la primera vuelta, y que por momentos se había constituido en un fenómeno político. El pueblo brasileño volvió a darle la espalda a las ideas de la centroderecha.

En Uruguay, a diferencia de Brasil, lo que tuvo lugar fue la primera vuelta, la que confirmó lo que vaticinaban las encuestas: que habría segunda vuelta, y que ella sería entre Tabaré y Lacalle. Donde se equivocaron las encuestas fue en la distancia que los separarían, la que superó todo pronóstico. En efecto, ni sumando la votación de Lacalle y de Bordaberry, quien salió tercero, alcanzan la votación de Tabaré. Por la tanto, el favoritismo para la segunda vuelta está cargado a favor de Tabaré. Sin embargo, al igual que en el futbol, los partidos hay que jugarlos hasta el último minuto antes de cantar victoria.

La renovación generacional en la derecha, tanto en Brasil y Uruguay, por parte de sus candidatos, no les fue suficiente para ganar, en gran parte porque los candidatos eran hijos de expresidentes de derecha, al menos en Uruguay. Quien salió tercero fue Pedro Bordaberry, hijo de José María Bordaberry, quien se prestó para ser el brazo civil del golpe militar en años 70.

En ambos países, los triunfos obtenidos por la centroizquierda ocultan la ausencia de un relevo generacional y de una alternativa de sociedad que vaya más allá de administrar el modelo actual. En ese plano la derecha sigue en una posición expectante, tanto en Brasil como en Uruguay, y en muchos otros países, entre ellos Chile.

Se tiene claro que bajo el modelo socioeconómico, político y cultural dominante, los problemas que tenemos no se van a resolver, y que por el contrario, tienden a agudizarse. Esa misma claridad es la que parece que no se tiene a la hora de levantar un nuevo modelo y de cómo hacerlo, dadas las restricciones que la realidad impone.
Somos países que hemos tenido toda clase de vivencias, las que si bien no deben ser asumidas para inhibir nuestros sueños, sí deben servirnos para aprender, para extraer lecciones. Entre ellas, que no bastan los voluntarismos, que para cambios sustantivos se requieren mayorías claras, que no hay atajos, y que atizando los conflictos solo se lleva agua al molino de los más poderosos.

No queda otra que la búsqueda incansable de la colaboración, la integración, los acuerdos de cara a la gente, sin letras chicas, mirándonos a los ojos, teniendo siempre presente a los más débiles y teniendo presente que nuestros países lo tienen todo para darnos una buena vida a todos, sin excepción.

octubre 30, 2014

Copago, selección y lucro

La reforma educacional está entrando al área chica, al área de peligro de gol, razón por la cual intentaré hacer un poco de memoria. A partir de la revolución pingüina del 2006 se desató una dinámica que alcanzó su momento más álgido con las movilizaciones del 2011 que clamaban por una educación pública, gratuita, de calidad y sin fines de lucro.

En las elecciones presidenciales del año pasado uno de los principales temas de la campaña presidencial fue el de la reforma educacional. En esta materia, las candidaturas se diferenciaban en la mirada que se tenía sobre la educación, la que se expresaba en la profundidad con que debían acometerse las reformas. Estas miradas eran claramente contrapuestas. Una, que concibe la educación como un bien de consumo y por tanto susceptible de ser comprada, y por tanto, como un negocio más donde los alumnos son vistos como clientes a quienes se les ofrece un servicio de mayor o menor calidad en función de la capacidad de pago.

Esta visión es la dominante desde que en 1981, el gobierno de entonces, la dictadura, sin consultar a nadie, resolvió imponer esta concepción de la educación y que se dejó bien atado con una LOCE promulgada un día antes de que el primer gobierno democrático asumiera la conducción del país en marzo de 1990. Esta atadura fue complementada con un sistema binominal y la existencia de quorums calificados que imposibilitarían cambiar esta mirada de la educación como bien de consumo, lo que explica su existencia hasta ahora.

Desde 1990, hasta el 2006, en aras de los acuerdos y de los temores existentes, los cambios estuvieron orientados a no alterar lo sustantivo, sino que a profundizarlo y limar sus aristas más ásperas: aumento en el valor de la subvención que se había congelado con la crisis de los años 80, implementación de la subvención escolar diferenciada y del financiamiento compartido, entre otras acciones.

Con la revolución pingüina, por primera vez este enfoque salta por los aires para sorpresa de todos. Se reinstala la visión de la educación como un derecho, visión que había quedado en el desván de los recuerdos. Se pone en jaque todo el sistema educacional, lo que se confirma con el movimiento estudiantil del 2011, cuyos máximos dirigentes, Camila y Giorgio son elegidos como representantes populares en la Cámara de Diputados, al igual que otros dirigentes juveniles, Vlado y Gabriel, quienes conforman la bancada estudiantil.

A más de 30 años desde que se impuso el modelo educacional vigente, el resultado no puede ser peor: una educación de mala calidad y segregada. Uno de los motivos por los que el gobierno actual fue elegido, fue justamente para terminar con este modelo y reemplazarlo por uno que conciba la educación como un derecho real, no de mentira, esto es, que sea capaz de proveer una educación de calidad, que nos forme, nos habilite para enfrentar la vida, para entendernos, para querernos.

El fin al copago, a la selección y al lucro se inscribe en este contexto, y por tanto todo acuerdo legislativo se asume que debe respetarlo si no se quiere traicionar a la mayoría que se expresó en las urnas.

octubre 21, 2014

Brasil y Uruguay en la encrucijada

Este domingo tendrá lugar la segunda vuelta presidencial en Brasil, y la primera vuelta en Uruguay. En ambos países, sus gobernantes actuales representan a coaliciones de centroizquierda aggiornada, moderada con riesgo de ser reemplazadas por coaliciones de centroderecha.

Brasil y Uruguay son países vecinos, uno inmenso, con más de 100 millones de habitantes, el otro con menos de 5 millones. Brasil con un significativo nivel de desarrollo, pero con desigualdades lacerantes que solo se sostienen gracias a una manera de ser de los brasileños, alegre, vital, pero que está siendo sobrepasada. Uruguay, país son rasgos europeos, a pesar de vivir de glorias pasadas, y de ser éstos otros tiempos, sigue siendo una sociedad culturalmente avanzada, donde todos se sienten iguales, de capitán a paje.

En ambos países, existe la posibilidad cierta de un relevo generacional y de tendencia hacia la derecha. Un relevo generacional que delata la ausencia de renovación en la izquierda. Que Dilma se tenga que repetir el plato ya parece ser un tema recurrente en nuestro continente. Mal que mal, en Uruguay, el candidato del Frente Amplio, Tabaré, ya fue presidente e intenta volver por sus fueros. Lo mismo ocurrió en Chile, donde Michelle, volvió en gloria y majestad a la casa donde tanto se sufre. En otros países, las reelecciones indefinidas son pan de cada día. Uruguay y Chile, al menos tienen la decencia de tratar de evitar la reelección inmediata.

Esta ausencia de renovación en los liderazgos políticos de esos que nos cautivaban, deslumbraban con sus ideas, discursos, utopías, sueños, da cuenta de varios factores, entre los cuales podemos destacar la captura del poder político por parte del poder económico, herencia de las dictaduras; la pérdida de un sentido colectivo, conformándose una sociedad más individualista y consumista.

En este contexto, la izquierda, desde la caída del muro de Berlín, del derrumbe de la Unión Soviética, sin referentes claros, parece deambular sin brújula en busca de su norte. A lo largo de estas décadas, la izquierda se ha logrado mantener sobre la base del disgusto que produce la derecha, de no conceder el voto a la derecha, pero esa cuenta corriente se está agotando.

La derecha no tiene nada mejor que ofrecer que no sea persistir en la construcción de una sociedad como la que tenemos, más mercado, menos Estado, donde las desigualdades se agudizan y los abusos se multiplican. Por su parte, la izquierda, al menos hasta la fecha, ha sido incapaz de ir más allá de intentar morigerar las asperezas del mercado en un contexto de Estados y mentalidades inoculadas con mayores o menores dosis de corrupción.
De allí que ya no es mucho lo que se espera cuando hay una elección presidencial. Hay cansancio con las frustraciones y eso afecta más a la izquierda que a la derecha. De allí que tanto Dilma en Brasil, como Tabaré en Uruguay, están en zona de riesgo aun cuando los candidatos de derecha no tengan nada particularmente interesante que ofrecer. Cada vez parece importarle menos a la gente de qué color es el gato, en tanto cace ratones.

octubre 16, 2014

Bolivia: política y futbol

El domingo pasado fueron las elecciones presidenciales en Bolivia, y en la semana, Chile enfrentaba a Bolivia en un partido amistoso preparatorio para la copa América que se desarrollará en nuestro país.

Todos sabemos que nuestras relaciones con Bolivia son complejas, inestables, por momentos positivas, pero por lo general, negativos, sin relaciones diplomáticas a nivel de embajadores, no obstante que compartimos fronteras, o quizá por eso mismo. Lo concreto es que con Bolivia no nos llevamos bien, por los motivos que sean, en circunstancias que no debiera ser así, sino que todo lo contrario. Con todo, lo que ocurra con Bolivia es seguido con interés por estos lares.

Una vez más, Evo Morales, ganó holgadamente, como se esperaba. No cabe duda que su ascendiente popular habrá de tener múltiples causas, incluyendo su etnia, su tranquilidad, su capacidad para sortear dificultades y que Bolivia no se vaya al carajo, que era lo que muchos temían.
Con la elección de Evo, Bolivia ha dado un paso de gigante, que Chile está lejos de dar. Mal que mal, no se vislumbra en el horizonte posibilidad alguna que un mapuche alcance la presidencia de la república.

Lo que se tendrá que resolver más temprano que tarde, es su sucesión. Que las mismas autoridades sean elegidas una y otra vez es señal de que algo no funciona, por más brillante que sea una autoridad. Si bien no se puede descartar que una autoridad sea extraordinaria, por lo general es un signo de pasividad por parte de los electores y/o de autoridades cuyo poder produce obsecuencia. Que un país, una región, o una institución dependan de un único personaje, o de sus familiares, o de los designados a dedo, me da mala espina.

Casualmente, en la semana, en la ciudad de Coquimbo, en un partido de futbol, se vieron las caras Chile y Bolivia. Se esperaba un triunfo arrollador de Chile, ya sea por su condición de local, por sus pergaminos, como por historia. El resultado fue decepcionante, con sabor a derrota, porque el empate fue logrado a último minuto con un penal más que discutible.

El resultado también representa una advertencia que no nos hace mal, sino que por el contrario, nos viene muy bien. Nunca hay que cantar victoria antes de tiempo. Aún no le hemos ganado a nadie y ya se nos estaban subiendo los humos a la cabeza. El empate invita a la mesura, a no pasarnos películas, a poner los pies en la tierra, a recordar que para ganar algo en la vida, hay que trabajar en equipo, que no hay atajos, que hay que transpirarla. Y respetar a los adversarios porque hasta los chicos pueden agrandarse en cualquier momento.

Tanto en política como en futbol, en la semana, los bolivianos han dado que hablar.

octubre 08, 2014

Bingo!!!! ARCIS, PENTA ... empate????

A lo largo de estas semanas han saltado por los aires los gastos supuestamente reservados que distintas empresas, particularmente del grupo PENTA, destinan al financiamiento de los partidos políticos, donde quienes están involucrados más fuertemente son los partidos de la derecha, en especial a la UDI.

Algunos pretenden apelar a la teoría del “empate”, en el sentido que todos lo hacen, ocultando que salpica y beneficia más a unos que a otros. Al lado de los implicados en el caso PENTA, por la envergadura del tráfico de millones de pesos que generan las campañas electorales, los comunistas involucrados en el caso de la Universidad ARCIS son niños de pecho. Lo anterior, en modo alguno excusa irregularidades o ilegalidades en que se hayan incurrido, mal que mal, a todos debemos aplicarles la misma vara, aunque duela. Pero no perdamos el sentido de las proporciones.

El tema es relevante porque muestra las limitaciones de nuestra democracia, una democracia condicionada por la disponibilidad de recursos. En verdad es que no se trata de algo nuevo. De alguna manera se sabe, pero lo que no se sabía era la dimensión del fenómeno ni sus características. En este sentido se debe agradecer a quienes están colaborando para destapar lo que ocurre.

El tema es grave por las redes de corrupción que se conforman dado que da pie para preguntarse a quienes representan los candidatos elegidos con aportes reservados y aportes bajo cuerda. Se abre la duda si los diputados y senadores votan en base a los intereses de quienes los eligieron o de quienes se pusieron con dinero contante y sonante. También cabe preguntarse qué interés pueden tener los grupos empresariales para financiar campañas. Pocas dudas pueden caber de que sus aportes no son desinteresados, muy por el contrario, lo más probable que sea para asegurarse que las leyes que se aprueben en el parlamento sean en su beneficio.

El tema es importante porque los beneficiados no están distribuidos uniformemente, esto es, los aportes no son iguales para todos, sino que benefician más a unos que a otros. Casualmente benefician más a los representantes de la derecha. No es casual y tampoco debiera sorprender, incluso más, parece razonable. Llamaría la atención, y movería a sospecha, que los candidatos de la izquierda recibieran aportes de las empresas, salvo que estén imbuidas de un espíritu de responsabilidad social que se agradecería, pero de difícil credibilidad.

Es cierto que en las últimas elecciones hubo candidatos que ganaron, como son los emblemáticos casos de Zalaquett y Golborne, quienes tiraron la casa por la ventana gracias a los aportes recibidos. Pero también es cierto que otros ganaron gracias a los cuantiosos y “desinteresados” aportes por vías legales o del correo de las brujas, como es el caso de Iván Moreira y Ena von Baer. Todos férreos creyentes en que con plata se compran huevos.

Estamos ante la prueba indesmentible de que estamos bajo una democracia que deja mucho que desear y que hay mucho que avanzar para que el dinero no sea un factor que influya tan significativamente en las campañas y los resultados electorales.

Entre las medidas que creo que deben implementarse, me permito destacar dos: una, reforzar la educación cívica y la capacidad de reflexión para que no nos metan el dedo en la boca y disminuir la influencia de la publicidad; y dos, forzar a que los medios de comunicación provean igual cobertura a todos los partidos, sin privilegiar a ninguno en particular para que los ciudadanos puedan discernir por sí mismos, y de paso, disminuir el peso del dinero.

octubre 02, 2014

La codicia infinita

En su momento, el exmandatario, Patricio Aylwin, hace ya más de 20 años, sostuvo que el mercado podía impulsar el consumo, la creatividad y la creación de riqueza, pero que no era justo en la distribución de esa riqueza. Esto lo sintetizó con la expresión “el mercado es cruel” dado que en él no cuenta ni la justicia, ni la solidaridad, ni la fraternidad humana. Este pensamiento lo remató al afirmar que “el mercado es una pugna de egoísmos”.

Estas expresiones dieron origen a una avalancha de reacciones por parte de sus opositores, donde unos destacaban que no era el mercado el cruel, sino que la vida era la cruel al producir desigualdades: ricos, pobres, cojos, atletas, gordos, flacos, rubios, negros, feos, bonitos, bonitas, feas, hijos excelentes, a veces malos, huérfanos. Otros enfatizaban que el mercado no era sino un instrumento y que la crueldad no era del instrumento sino que de su eventual mal uso.

Pues bien, el desfile de hechos que el país está observando por estos días –casos Cascadas, Penta y colusión de pollos- parecieran estar confirmando, las expresiones vertidas por Aylwin, que el mercado no tiene consideraciones éticas ni sociales. Al no tener estas consideraciones, la responsabilidad se traslada entonces a quienes concurren al mercado.

En el caso Cascadas, el mercado financiero es el prostituido por quienes hacen cambalaches para llevar agua a su molino para hacer fortunas de la noche a la mañana en perjuicio de terceros sin sudar la más mínima gota. Especulando con información y posiciones de poder privilegiadas animados por una codicia insaciable.

En el caso Penta, es el mercado político el afectado, dado que se está poniendo al descubierto el chorro de recursos económicos que fluye de poderosos carteles económicos a un sector político claramente identificado para que los representantes elegidos “democráticamente” por el pueblo terminen votando leyes a favor de los grupos que los financian “reservadamente”. Supuestamente nadie sabe de dónde provienen los recursos, cuento imposible de tragarse por cualquiera con dos dedos de frente.

Luego tenemos el caso de la colusión de las tres más grandes pollerías del país, aprovechando su posición dominante, oligopólica, para fijar precios por sobre los que se tendrían si el mercado fuera de competencia perfecta. La codicia sin freno de los poderosos. En este caso, es el mercado económico el que se ve implicado.

¿Qué tienen en común los tres casos? Que los involucrados son ardientes defensores de la libre competencia de la boca para afuera. Apenas pueden abusar, abusan; apenas pueden monopolizar, monopolizan. Ahí se meten la ética, la responsabilidad social al bolsillo. Quienes más desprestigian al libre mercado, son sus propios apologistas.

En consecuencia, puede que el mercado no sea cruel, sino quienes abusan de sus posiciones dominantes, en su gran mayoría conspicuos personajes de la derecha política y económica, ligados a la UDI, el soporte civil de la dictadura y de la perpetuación de su legado ideológico. Aunque ojo, que en la viña del Señor estos personajes podemos encontrarlos hasta en los lugares más inesperados.

septiembre 24, 2014

Las lecciones de Escocia

Recientemente se celebró un referéndum en Escocia, país europeo perteneciente al Reino Unido, con el propósito de que sus habitantes decidieran si querían seguir siendo parte de la Corona británica, o bien, constituirse en un país independiente.

El tema tiene trascendencia más allá de las fronteras del Reino Unido porque en no pocos países existen regiones, movimientos con aspiraciones autonómicas o independientistas, que observaban con sumo interés lo que allí estaba ocurriendo. Entre ellos, menciono los casos de Cataluña y el País Vasco en España por ser los más visibles en la actualidad.

Las razones de estas aspiraciones varían según el caso que se trate, pero en general los motivos se centran en dos. Uno de ellos es de las identidades, culturas claramente diferenciadas históricamente y que el tiempo no ha logrado disipar. El otro motivo suele ser de menoscabo, el de sentir que su contribución al desarrollo de la comunidad a la cual se encuentran adscritos, es sustancialmente mayor que los aportes que reciben de ella. La conjunción de los dos motivos es explosiva. En el caso de Escocia, la existencia de recursos petroleros, junto con el fuerte sentimiento de los escoceses de ser muy distintos a los ingleses, está en la raíz de su deseo de valerse por sí mismos y no estar al alero del Reino Unido.

En los comienzos de la batalla electoral, los sondeos indicaban que las corrientes independientistas ganaban el referéndum. Los ingleses, el gobierno inglés, inteligentemente, en vez de buscar subterfugios para impedir el referéndum, optó por encararlo, movilizando todos los argumentos y recursos disponibles, tanto económicos como emocionales, para revertir los resultados que se veían venir. Con el tiempo, a medida que se acercaba la fecha del referéndum, la diferencia se fue estrechando. Es así como finalmente, un 55% de los escoceses optaron por seguir siendo parte del Reino Unido.

Pero para que ganara esta opción, el gobierno británico tuvo que hacer concesiones, prometiendo una fuerte descentralización. En estos días ya se encuentra trabajando en esta dirección por la vía de traspasar competencias, recursos, atribuciones. Mantener a Escocia dentro del Reino Unido no fue gratis para este último, y en ese plano, quienes querían la independencia no tienen por qué considerarse perdedores o sentir que fue un esfuerzo inútil la lucha. Por el contrario, perdiendo, ganaron en relación a lo que tenían.

Curiosamente estos movimientos secesionistas siguen dándose en tiempos de globalización, cuando el mundo se convierte en una aldea global, lo que da cuenta de una reacción orientada a rescatar identidades y culturas que no desean ser absorbidas por corrientes o influjos supranacionales. Signo de que muchas regiones siguen gozando de buena salud y no están disponibles para que arrasen con sus tradiciones, sus lenguas.

Justo por estos meses, el gobierno catalán está llamando a un referéndum para que los habitantes de Cataluña puedan pronunciarse si desean seguir siendo parte de España o no. A diferencia del Reino Unido, en España el gobierno central ha reaccionado oponiéndose frontalmente a la realización de dicho referéndum, invocando su inconstitucionalidad. Me pregunto: ¿qué sentido tiene que un país tenga en su seno una región que no quiere ser parte de él? ¿por qué no se la juega y aprovecha el referéndum para poner sobre la mesa todos los argumentos en favor de la pertenencia de Cataluña a España?

En este plano, no cabe duda que el referéndum escocés dejó en un muy mal pie a España y a todos los países que se resisten a someter a la decisión de los habitantes si quieren que sus respectivas regiones estén subsumida en países que muchos pueden sentir que no es el suyo.

septiembre 18, 2014

El camino hacia la independencia

Terminadas las fiestas patrias, regresamos a nuestra realidad diaria. La celebración va por la vía de aprovechar para salir, cambiar de aire, descansar, distraernos. Si nos detuviésemos a reflexionar en torno a nuestra independencia, muy probablemente nos percataremos que de independientes tenemos poco. Nos sacudimos de un yugo, pero eso no significa necesariamente que estamos sin yugo.

Seguimos siendo un país subdesarrollado, aún lejos de alcanzar el tan esquivo desarrollo. Desde que tengo uso de razón, por un motivo u otro, la meta, ser un país desarrollado, se pospone una y otra vez. Se nos escapa cada vez que sentimos que estamos ad portas de él.

Otros países, en estas mismas últimas cinco décadas, han logrado dejar atrás el subdesarrollo, aun partiendo de condiciones mucho más desfavorables que nosotros.

¿Dónde está la diferencia? Parece estar en que mientras nosotros hablamos, conversamos, discutimos, hacemos como que trabajamos, otros trabajan, se esfuerzan, actúan, se apoyan entre sí. En síntesis, para alcanzar el desarrollo no basta la voluntad si no va acompañada de esfuerzo, acción, trabajo, persistencia y un talante solidario y colaborativo. En caso contrario, no pasa de ser una quimera.

Somos de los países cuyos trabajadores tienen más horas laborales al año, cuyos estudiantes tienen más horas de clases. No obstante ello, nuestra productividad y capacidad para agregar valor a los recursos naturales que generosamente nos provee nuestra tierra, deja mucho que desear. De hecho, no hemos logrado romper nuestra dependencia del cobre, y el mayor componente de nuestras exportaciones siguen siendo materias primas sin mayor valor agregado.

En un mundo globalizado, crecientemente competitivo, el que pestañea, pierde. Y nosotros pareciera que nos pasamos pestañeando. Por momentos se nos suben los humos a la cabeza, particularmente cuando nos comparamos con quienes pestañean más; también cuando nos cotejamos con las condiciones materiales bajo las cuales nosotros mismos vivíamos hace no más de una o dos décadas atrás.

Nos falta el gran salto cultural, económico y educacional. El primero, un salto más cualitativo; el segundo, más cuantitativo. El cultural tiene que ver con no tanto más horas de trabajo, como trabajar mejor; con ser más responsables, puntuales, disciplinados, valorar el trabajo bien hecho, cumplir la palabra empeñada. Abandonar el chamullo, el trabajo a medias, el arreglo con alambritos, los más o menos, las avivadas.

El salto económico se relaciona con que no podemos seguir gastando en innovación e investigación menos del 1% del producto interno bruto (PIB), cuando los países desarrollados invierten más del 2%. En esta esfera el sector privado tiene una tremenda responsabilidad porque el grueso de lo que se gasta en innovación en Chile proviene del sector público, en circunstancias que en los países que más invierten el mayor peso recae en los privados.

El salto educacional que tiene que ver con hacer posible el salto cultural, esto es, cambiar nuestra mirada, que provea no solo conocimientos, sino valores, y donde la responsabilidad es compartida por los establecimientos educacionales con las familias. Los países más desarrollados tienden a tener una educación pública, gratuita y de calidad. Una educación pública de mala calidad, y por la cual más encima haya que pagar, pierde su razón de ser.

Resumiendo, solo cuando hayamos dado estos saltos, recién entonces podremos ponernos pantalones largos, esto es, afirmar que somos un país desarrollado, y por tanto, independiente en todo su significado.