julio 30, 2013

A fuego lento

Las candidaturas presidenciales, luego de sucesivas escaramuzas, se están decantando. Por la coalición opositora, Nueva Mayoría, la candidata ha emergido con mucha fuerza luego de una contundente victoria en unas primarias donde participaron 3 millones de personas. Al otro lado, en la coalición oficialista, la Alianza, el candidato triunfador, a poco andar quedó en el camino, fundido. Ello forzó a la nominación de un nuevo candidato, que finalmente terminó siendo una candidata, cuya confirmación está a la espera de lo que resuelva la convención de RN. Sin embargo, lo más probable es que la confirmen; al menos desde el gobierno están jugándosela todo para que así sea.

Ad portas del plazo para la inscripción de las candidaturas presidenciales y parlamentarias, las sucesivas bajadas y subidas han dejado muy mal parados no solo a los partidos de gobierno, la UDI y RN, sino que al sistema político en su conjunto. Nadie puede alegrarse con lo que ha estado ocurriendo.

La oposición se salva porque su candidata fue confirmada en las primarias, pero ahora paga las consecuencias de no haber hecho primarias parlamentarias, de donde debieron haber salido candidatos al congreso legitimados. Se farreó una oportunidad de renovar sus elencos, de abrir ventanas para que entrara aire fresco, y ahora están enfrascados en negociaciones que nadie sabe en qué terminarán porque deben resguardarse frágiles equilibrios entre los partidos que conforman la Nueva Mayoría en medio de egos que andan a la orden del día. La cocción es a fuego lento.

En esferas de gobierno el tema es patético porque los partidos que lo sostienen tuvieron que sacar a sus candidatos presidenciales del gabinete, Miguel y Laurence, para que participaran en las primarias presidenciales. Laurence se cae acosado por inversiones en paraísos fiscales y decisiones gerenciales en el ámbito privado que perjudicaron a miles de clientes de un conocido supermercado. La UDI, desesperada, a dos meses de las primarias, levanta a quien se asume era su candidato natural, Pablo, sacándolo del gobierno, para impedir a toda costa el triunfo de Miguel, candidato de RN. Gana Pablo, y en un dos por tres, se funde. La UDI, como quien saca conejos de un sombrero, para evitar que Miguel alcance a posicionarse, entre cuatro paredes, resuelve poner sobre la mesa un tercer nombre, el de Evelyn. Sin asco se echaron los resultados de las primarias al bolsillo.

Por estos días se están cocinando, las candidaturas parlamentarias para las próximas elecciones de noviembre, y por más que se intente ocultar, lo concreto es que estamos presenciando un espectáculo vergonzoso con subidas, traslados y bajadas por doquier. A Ena e Iván los mandaron al sur por orden de Pablo, quien puso a José Antonio, pero ahora que Pablo ya no está, y ante la amenaza de triunfo del díscolo de la derecha, José Manuel, reflotan a Laurence para que compita con él. ¿Quién entiende esto? Lo bajaron de las presidenciales por razones ético-morales, y ahora lo ponen como candidato al Senado. ¿Desaparecieron las razones ético-morales que motivaron su renuncia? Si nunca existieron tales razones, entonces ¿por qué lo bajaron?

Junto al casi nulo poder real del mundo político al lado del mundo económico-financiero, estos son los desaguisados que ponen a la política a nivel de la farándula, lo que permite aventurar que vienen tiempos tormentosos. Todo a fuego lento.

julio 24, 2013

Jugando al luche


Carlos (en adelante C): Qué tal Patricio? Qué novedades traes?
Patricio (en adelante P): Bien, aprovecho de contarte que levantamos a Evelyn en reemplazo de Pablo

C: Pero cómo? Si estábamos conversando sobre mecanismos, cómo lo íbamos a hacer y resulta que me traes a Evelyn con Pablo en medio de la depre …. Si me tiras Evelyn yo te pongo a Miguel, mal que mal viene de una primaria donde sacó casi tantos votos como Pablo ….
P: pero Pablo ganó y por tanto el cupo es nuestro; ustedes ya perdieron ….

C: No perdimos, porque fue un empate y Evelyn no estuvo en ninguna primaria
P: Pero ahora Evelyn está dispuesta a jugar hasta al luche.

C: Si tú me quieres imponer a Evelyn entonces vamos con tutti a la primera vuelta con dos candidatos
P: No escuchaste a Sebastián?, él no quiere por ningún motivo dos candidatos, sería una vergüenza para él y nuestro gobierno que lo ha hecho tan bien.

C: Ya sé que quiere un único candidato, pero a los dos nos conviene llevar dos candidatos, mal que mal la carrera presidencial la tenemos perdida, y con dos candidatos cada uno tira el carro a sus candidatos al parlamento.
P: Si, pero no podemos hacerle un desaire a Sebastián…. además el candidato al final será nuestro y te aseguro que va a apoyar todos los candidatos al parlamento sin discriminaciones

C: Y quieres que te crea?
P: Porqué no? Nuestra palabra vale!

C: Tanto vale que pusieron un candidato, lo bajaron, levantaron a otro en un dos por tres, y ahora salen con que le bajó la depre, y antes que cante un gallo levantan un tercer candidato, ahora mujer.
P: La depre fue algo imprevisto que nos sorprendió a todos y que le puede pasar a cualquiera.

C: A una semana de haber ganado las primarias, perpetuando su nombre en los muros a lo largo de todo el país …. cuantos millones no tiraron por la ventana.
P: Para eso está la plata.

C: Patricio, no me compro el cuento de la depre intempestiva… ustedes deben pagar las consecuencias de haber puesto en carrera un caballo que venía fallado … a Pablo no lo atropelló ninguna micro …. Ustedes sabían que no podía ser candidato, y ahora se entiende porqué tiraron a Laurence.
P: Carlos, por favor, no me provoques, lo que estás diciendo es una infamia que no te la puedo aceptar.

C: Son especulaciones, pero los hechos dan para pensarlo así; además, tú sabes que la política está basada en especulaciones, escenarios ….
P: Alégrate porque ahora estamos poniendo sobre la mesa a lo mejor que tenemos, una mina que vale oro.

C: Cada vez que levantan un candidato dicen que vale oro, lo mismo dijeron con los dos que bajaron; ya no te creo.
P: Ahora sí, mira que esta mujer se las trae, mírala, está feliz, radiante…. además en tu partido hay muchos que la quieren.

C: Estamos cansados que nos veten …
P: Cuándo los hemos vetado?

C: Bastó que levantáramos a Miguel, que mal que mal estuvo en las primarias y le hizo el peso a Pablo, para que ustedes lo vetaran, y de eso hay testigos.

P: Lo que pasa es que no es un candidato de unidad.
C: Acaso Evelyn sí lo es?

P: Recuerda que el ADN de Evelyn es RN, no la UDI, incluso llegó a a decir que en la UDI no la quieren; poner sobre la mesa el nombre de Evelyn es un gran gesto de nuestra parte.

C: Gracias Patricio, me emocionas con tu gesto, todo sea por la unidad y para que no andemos como el perro y el gato, mal que mal Chile está primero, así que venga un abrazo y con Evelyn hasta la muerte.

julio 18, 2013

La caída de Longueira


La bajada de Longueira, habiendo dejado en el camino a Allamand en primarias, previa bajada de Golborne por parte de la UDI, ha dejado estupefacto a medio mundo. Y ha dado lugar poco menos que a un verdadero funeral de Estado como si Longueira hubiese fallecido. El gobierno, a través del propio presidente, en hablar al país como una suerte de caudillo de sus huestes, olvidando su condición de presidente de todoas los chilenos, luego de visitar a la familia del afectado.

Los motivos aducidos para la bajada se relacionan con la salud mental, depresión, crisis de pánico, o bien, que su hijo menor tendría cáncer, todos motivos que no son de última hora, sino que, de ser reales, se incuban desde hace tiempo, y por tanto, que debieron haber sido previstos. En este plano, la responsabilidad en el escenario bajo el cual se encuentra la derecha y el país, es del propio Longueira, de la UDI, y de su propia familia.

Los cuadros depresivos no surgen de la noche a la mañana, ni menos a semanas de haber triunfado en las primarias. Siempre hay signos de tales cuadros que hay que saber leer, con mayor razón en el ámbito político, y por quienes han estado toda una vida en la política. Pablo no es un aparecido en la política, por cuanto está en ella desde los tiempos de Pinochet, ya sea en la Secretaría Nacional de la Juventud, en Chacarillas, y en la presidencia el Centro de Alumnos de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile en Beaucheff, cuando no habían elecciones, sino que cuando los dirigentes estudiantiles eran designados a dedo desde las alturas. Está lo suficientemente curtido como para que ahora nos vengan a hacer creer en su intempestiva muerte política por depresión. Porque de ser así, estaríamos ante un acto de irresponsabilidad política de su partido, la UDI, de marca mayor que no puede aducir desconocimiento de su estado de salud.

Si efectivamente es una severa depresión o una crisis de pánico, por lo intempestivo, las causas habría que buscarlas en hechos ocurridos últimamente, sobre todo en las semanas después de las primarias. Ellas pueden ir desde que se haya descubierto un condoro que de hacerse público lo liquidaría no solo a él, sino que a su propio partido y a su familia; hasta los proyectos fraguados a sus espaldas tanto por parte de RN con la oposición, como del gobierno con su propio partido, para reformar el sistema electoral binominal, o que un análisis sereno de los resultados de las últimas primarias lo llevaran a concluir que no ganaba las presidenciales de fin de año, frustración que no soportaría.

Como podemos ver, especulaciones sobran. Para qué hablar de lo que viene. Una verdadera caja de Pandora. Lo razonable es que la UDI asuma su responsabilidad en lo ocurrido y reconozca el mejor derecho que le asiste a Allamand, el perdedor en las primarias, en aras de la unidad que tanto se pregona. La tentación es levantar otro(a) candidato(a) y asumir que RN acepte ese otro candidato(a), supuesto que no visualizo como aceptable. Por tanto, a la hora de escribir estas líneas, cuando el ambiente sigue caldeado, lo más probable es que la derecha termine llevando dos candidatos, escenario ideal para la irrupción en una eventual segunda vuelta, de un tercero, que no sea ninguno de estos dos.

Esto se está dando a unos 100 días de las elecciones presidenciales, con una derecha, huérfana de candidato. Por ello algunos recuerdan el naranjazo en Curicó, hace ya 50 años, que produjo un pánico tal en la derecha ante la posibilidad concreta que Allende ganara la presidencia. Entonces, la derecha bajo a su candidato de entonces, Julio Durán, y apoyó sin reservas a Frei Montalva.

Hoy, Piñera aparece intentando salvar la estantería que se cae a pedazos hablando al país como si de un problema nacional se tratara, sin visualizar que el país necesita que se hable con la verdad. Hay quienes sabían lo que estaba pasando, y lo ocultaron. No es el minuto de sacar cuentas alegres, sino de sacar lecciones respecto de lo que no se debe hacer, como es bajar a un candidato, para levantar otro que venía fallado. Para resarcirse del error cometido, la UDI no debiera sino asumir su responsabilidad y respaldar, sin condiciones, al candidato que RN levantó para las primarias.

julio 11, 2013

Nada nuevo bajo el sol


Lo ocurrido en Egipto no fue sino una crónica anunciada de un golpe fraguado en las mismas esferas de siempre. Desde el 2010, vientos de cambio soplan por esos lares, en lo que se conoce como la primavera árabe. Gobiernos caracterizados por el nepotismo, la corrupción y la miseria de sus habitantes, parecían caer como las piezas de un dominó como consecuencia de movimientos ciudadanos convocados por redes sociales. Vientos democráticos parecían recorrer a Túnez, Libia y Egipto. Las caídas más emblemáticas son las de Gaddafi en Libia, y de Mubarak en Egipto. El primero, porque jugó para todos lados con tal de perpetuarse, abrazándose con unos u otros según las circunstancias; y Mubarak, por haber sido un fiel aliado de USA por 30 años.

Las FFAA egipcias, ni se arrugaron para dar el golpe “suspendiendo” la constitución. Un golpe a un gobierno elegido democráticamente, y por tanto, legitimado por las urnas. Las FFAA, al igual que en Chile hace 40 años, que por sí y ante sí “deciden” dar un golpe. Incapaces de resistir los cantos de sirena, actúan, golpean sin misericordia aprovechándose de tener el monopolio de las armas. Cantos de sirena que provienen de sectores civiles ocultos en las sombras de la noche.

Razones no les faltan nunca, como quien saca conejos de la manga. En Chile, y en otros países que hemos pasado por estas, nos conocemos de memoria tales conejos. Es necesario restaurar la institucionalidad quebrantada, poner atajo al caos y al desenfreno. FFAA que no hacen sino escuchar el clamor de un pueblo. En Chile, se trataba de extirpar el cáncer marxista que roía el alma nacional; en Egipto, a falta marxismo, se trata de extirpar el fundamentalismo musulman. Hoy, al igual que ayer, las FFAA no son sino el instrumento de quienes digitan los golpes cuando sus intereses se ven amagados.

No soy marxista, ni fundamentalista musulmán, pero no me compro el cuento de que se trate de “pronunciamientos”, ni que vengan a restaurar “institucionalidades quebrantadas”.

Desde Wall Street, en Nueva York, la capital financiera del imperio, no dudan en aconsejar a los golpistas respecto del camino a seguir: Egipto necesita un Pinochet. No importa el reguero de muertes, desapariciones, torturas que deje en el camino. Lo importante es el resultado, la restauración de un orden, de su orden, el único aceptable, aquel que da cancha tiro y lado al mundo de las finanzas. El fin justifica los medios, como sostiene Maquiavelo.

Pocos parecen dudar que el gobierno de Morsi es un mal gobierno, pero en democracia, cuando un gobierno por más que sea impopular, debe durar el tiempo para el cual fue elegido, y en ningún caso por la fuerza de las armas. Un mal gobierno será derrotado en las elecciones siguientes, no con un golpe militar. Esa es la esencia de la democracia. Elecciones donde los candidatos participen en igualdad de condiciones.

Entre las primeras frases de buena crianza lanzadas por los golpistas para la galería, están las de convocar a elecciones democráticas. Y como bien se preguntara un diario británico ¿qué ocurre si vuelven a ganar los hermanos musulmanes? ¿O acaso piensan proscribirlos?

julio 04, 2013

Las batallas que vienen

Las primeras primarias legales hicieron su estreno en Chile. Costó llegar a ellas, esencialmente porque la derecha siempre fue reacia a ellas. De hecho, la oposición, a través de lo que fue la Concertación, con todas sus limitaciones, ya tiene su historial de primarias, que la derecha no tiene.


Tanto la derecha como la oposición se atrevieron a dirimir sus diferencias internas vía primarias, claro que tan solo a nivel presidencial, porque a nivel parlamentario, no se aprovechó la oportunidad. Ahora, entre 4 paredes se deben estar negociando cupos a espaldas de la ciudadanía, índice de que aún falta mucho por avanzar, por transparentar.

En la derecha la tienen más fácil, porque se disputan 2 cupos entre igual número de dos partidos. En la oposición la tienen más difícil, porque son dos cupos para 5 partidos. Como para que arda Troya. La derecha estará al aguaite de que así sea.

Estas primarias arrojaron varias sorpresas. De partida, la alta participación en tiempos de cólera, de manifestaciones, de protestas. Por más que se le quiera bajar el perfil, no hay que olvidar que se temía una participación baja, del orden del 10%, y que si se acercaba al 20% se podría considerar como exitosa. Lo concreto es que al final superó con creces el 20%, y esto, a pesar de que la incertidumbre se limitaba a la distancia entre quien saliera primero y segundo, y quien sería el segundo; por la derecha el esfuerzo de sus candidatos por no diferenciarse, para hacer tortillas sin romper huevos, hizo que la incertidumbre se limitara al nombre que aparecería en la papeleta. Después de la batalla, a uno de ellos, al perdedor, Allamand, le cayó la teja que al no separar aguas de Longueira, le costó caro.

La otra sorpresa viene dada por la arrasadora victoria de Michelle. La adhesión que fue capaz de concitar, parece explicar gran parte de la alta participación. Más de la mitad del total de votos fueron para ella. Con esta votación se posiciona como la favorita para las elecciones de noviembre. Un favoritismo que traslada la incertidumbre a si habrá o no segunda vuelta y que se confirma porque la sola votación de Michelle duplica a la suma de los votos de los dos candidatos del gobierno.

A pesar de los persistentes ataques del gobierno a la candidatura de Michelle, dos tercios de los votantes optaron por la Nueva Mayoría y tan solo un tercio por la coalición de gobierno. Salió perdiendo por paliza.

No cabe duda que, en este minuto, quien mejor sintoniza con el sentir, y con lo que quiere la ciudadanía, es la oposición, ahora con una candidata empoderada con una votación estimulante que le permite proyectarse con nuevos bríos.

En los meses que siguen veremos en carrera dos candidatos con trayectorias y visiones de país diametralmente opuestas. Por un lado, Longueira, el hijo que no tuvo Jaime Guzmán, quien ha asumido como una cruzada el sostenimiento de un modelo de país; por el otro lado, Michelle, hija de un torturado, que ha sido capaz de sobreponerse a las dificultades, sin rencores ni odios. Su credibilidad, es una cualidad que la ciudadanía valora en alto grado. Ella nos propone otro modelo de país. Propuesta que solo se viabilizará si su triunfo en noviembre es complementado con la victoria parlamentaria. En caso contrario, todo se pondrá cuesta arriba.

Si bien hay otros candidatos, ellos no son sino piedras en el camino que habrá que sortear, puesto que se levantan a sí mismos o que construyen partidos para que los respalden. Dominados por la egolatría, fueron incapaces de levantar la mirada y de someterse a primarias, tan solo para darse el gusto de estar en las papeletas de noviembre e intentar que todo se resuelva en una primera vuelta.

junio 28, 2013

Cuentas alegres

Este domingo tienen lugar las primeras primarias presidenciales oficiales en la historia de Chile. Con todas sus limitaciones, constituyen un avance en el proceso de empoderamiento ciudadano. Las habidas anteriormente, por parte de la Concertación, eran a capela, con las patas y el buche, no legales, montadas por los partidos involucrados, con todas sus insuficiencias y debilidades. En el caso de la DC, el PPD, el PS y el PR, desde 1993 que en tres ocasiones delegaron en sus militantes y adherentes la decisión de elegir a su abanderado presidencial. En el caso de la Alianza, en todas las oportunidades anteriores, su candidato presidencial era elegido entre cuatro paredes; si eran incapaces de concordar en un candidato, ocupaban la primera vuelta como primarias. Solo tuvieron éxito en la última elección gracias al desgajamiento de la Concertación de algunos de los entonces llamados díscolos producto de su desgaste. Hoy, los candidatos de partidos que conforman dos agrupaciones, la Nueva Mayoría y la Alianza, han optado por recurrir a las primarias presidenciales. Otros candidatos rehuyeron las primarias optando por ir directamente a la primera vuelta que tendrá lugar en noviembre de este año.

A pesar de la relevancia, del hito que en la evolución democrática representan estas primarias, el foco de los medios de comunicación estuvo en otro lado: en los desmanes, los encapuchados, en las tomas de establecimientos educacionales, especialmente en aquellos establecimientos que serán locales de votación. No estuvo puesto en la masiva protesta estudiantil con apoyo de profesores y trabajadores mineros que tuvo una importante convocatoria del orden de 100,000 personas. Protesta que repone sobre la mesa la necesidad de cambiar un modelo educativo que deja mucho que desear. Mucha cámara, mucha prensa para la violencia, para los desmanes de unos pocos, y poca cobertura para los miles de manifestantes pacíficos. Me recuerda un grafiti en uno de los muros de Porto, en Portugal: “tanta casa sin gente, y tanta gente sin casa”.

Mientras los alcaldes de las comunas cuyos establecimientos educacionales buscaban afanosamente entablar diálogos con los estudiantes para que bajaran las tomas con miras a evitar el desalojo, se observaba un gran ausente: el gobierno. Y en él, su ministra de educación, Carolina Schmidt, quien se encontraba de vacaciones en Italia. El gobierno, sin disimulo, parece más interesado en sembrar inseguridad, a la espera de que la ciudadanía le pida más seguridad, petición que interpreta como más represión. Un gobierno incapaz de dialogar, de escuchar a estudiantes; un gobierno que parece querer ver delincuentes, encapuchados tras los estudiantes; un gobierno más interesado en agudizar los conflictos que en resolverlos, para que después la ciudadanía le pida mano dura, que sería lo que más le gusta. Por este camino vamos mal.

Recuerdo, cuando en Praga, la capital de la República Checa, con motivo de una protesta, los policías flanqueaban la manifestación, para protegerla, para evitar que sea infiltrada, para que se desarrolle pacíficamente, para que la gente no tema expresarse sin riesgo que derive en una violencia insensata. En Chile, esto parece impensable.

Lo increíble, es que al final del día, el gobierno saque cuentas alegres porque se desalojaron los establecimientos educacionales sin que se diera “un baño de sangre”, olvidando que dejó pasar el tiempo y que abortó un diálogo que se estaba dando entre los alcaldes con los estudiantes para un desalojo pacífico. Como si quisiera que todo diálogo fracasara, para así poder hacer una demostración de fuerza. Desafortunadamente, no pocos aún siguen creyendo que se educa con imposiciones, con la fuerza bruta, antes que con diálogo y persuasión. Para esto último se requiere prudencia, paciencia, infinita paciencia, de la que el gobierno parece carecer. Esta es la educación que se requiere; lo otra es la mala educación a erradicar.

junio 19, 2013

Por las buenas o por las malas

En Chile, las próximas elecciones son una nueva oportunidad para debatir distintas posiciones y miradas en torno al pasado, presente y futuro del país. En medio de este debate, las palabras de un destacado abogado constitucionalista, Fernando Atria, ha logrado que la derecha haga gárgaras con ellas poniendo el grito en el cielo por una supuesta voluntad de la oposición por cambiar la constitución que nos rige por cauces extrainstitucionales.

Los mismos que hoy se escandalizan ante la búsqueda opositora de alternativas que posibiliten un cambio en las reglas de juego que gobiernan nuestra convivencia, son quienes la impusieron “por las malas”.

Sería bueno que recuerden bajo qué circunstancias fue impuesta la constitución que nos rige. En tiempos del innombrable, cuando su palabra era ley, y entre quienes le rendían pleitesía se encontraba Jaime Guzman, el ideólogo de la constitución y fundador de la UDI, partido destinado a perpetuar el buen nombre del innombrable. Inventó un plebiscito fraudulento, sin registros electorales, allá en 1980, cuando la oposición era perseguida. Entonces, Eduardo Frei Montalva, sacó la voz en un histórico acto en el teatro Caupolicán, denunciando los atropellos. Dos años después, su voz fue acallada con su muerte.

Quienes hoy rasgan vestiduras ante una modesta advertencia de un abogado constitucionalista, son los herederos de quienes impusieron la constitución que nos rige “a las malas”. Entiéndase bien: nadie quiere cambiar la constitución a las malas, por el contrario, lo que se quiere es cambiarla “a las buenas”. El país demanda una constitución “por las buenas”, y la inmensa mayoría del país así lo quiere. Son otros quienes nos han impuesto e imponen una constitución “a las malas”. Una minoría, que por más de 30 años, ha logrado perpetuar una constitución que la mayoría rechaza. Una minoría que impuso cerrojos en la constitución que limitan los cambios solo a aquellos permisibles por esa misma minoría. Ella manda aunque gobiernen otros.

Este es el drama de Chile. Desde los 80 la constitución ha sufrido múltiples cambios, pero solo aquellos que la minoría admite, por tanto, estamos jugando en una cancha a la pinta de la minoría, siempre con viento a su favor. ¿Hasta cuándo? Este veto se está haciendo insostenible a la luz de las explosiones sociales que de tanto en tanto, en los más diversos rincones del país, y cada vez más frecuentemente, se están dando.
Los nudos que debemos desatar, queremos desatarlos por las buenas, pacíficamente, y ello demanda algún grado de disposición de parte de una minoría que se cierra a la construcción de un país más integrado, que no quiere guerra, sino paz, que no quiere jóvenes encapuchados, sino jóvenes estudiantes, que no quiere adultos mayores con pensiones miserables, que no quiere más abusos de los de arriba sobre los de abajo. ¿Es mucho pedir?

junio 14, 2013

Partió la bolita

En sendos debates televisivos, por primera vez, se confrontaron posturas, tanto de los candidatos presidenciales oficialistas, como opositores, de cara a las primarias que tendrán lugar a fin de mes. Entre ambos debates, como guinda de la torta, Chile avanzó hacia su clasificación al mundial de fútbol, con una victoria, que complementa la alcanzada la semana pasada en tierras guaraníes.

De la mano de Sampaoli, sin aspavientos, silenciosamente, Chile está revirtiendo el declive que experimentó con Borghi, recuperando el equipo la vertiginosidad, la seguridad, la contundencia, que en su momento alcanzó con el loco Bielsa, quien dejó su marca que perdura hasta hoy. Todo esto, junto con una pléyade de jugadores excepcionales, como nunca antes tuvo selección chilena alguna. Por tanto, en materia futbolística, vamos por buen camino.

A nivel político, en cambio, da la sensación, que estamos entrampados, divididos en bloques irreconciliables, que reflejan la creciente desigualdad existente en el país, que afecta todos los ámbitos.

En el debate opositor, no hubo temor en marcar con claridad las diferencias existentes entre los cuatro candidatos; por el lado oficialista más que un debate, lo que hubo fue un foro en el que llamó la atención la angustia, el temor de la derecha por un eventual triunfo de Michelle, que visualizan como una amenaza.

De otro modo no se explica la permanente alusión a la Concertación y a los comunistas. En este plano pareciera que quieren reproducir el clima de polarización y la campaña del terror implementada con ocasión del plebiscito. Tanto Allamand como Longueira, se centran en repetir una estrategia, la de yo o el caos, que en su momento fue un rotundo fracaso.

Las diferencias entre candidatos opositores y gobiernistas, están centradas en el modelo político –definido por una constitución política con cerrojos que la hacen inmodificable-; el modelo educacional –el más privatizado, segregado y caro a nivel mundial en relación a nuestros ingresos-; el modelo previsional –cuyas pensiones que no se condicen con el respeto que le debemos a los adultos mayores-; el modelo de salud -donde el acceso a sus servicios está dado por el tamaño de los bolsillos-; y el modelo laboral –sesgado a favor de una de las partes, la empresarial, en desmedro de los trabajadores-. Si hay algo en común en todos estos sectores, es la desigualdad y su consecuencia, los abusos.

De los debates se deduce que por el lado de la derecha, lo que se quiere es perfeccionar los modelos, hacerle ajustes, para darles más competitividad, convencidos que por esa vía, se reducirán las desigualdades y los abusos. Por el lado opositor, existe la convicción que los modelos requieren cambios sustanciales, avalados por más de 30 años de implementación de estos modelos, que si bien han permitido reducir la pobreza, han agudizado las brechas y los abusos.

junio 06, 2013

El ladrón detrás del juez

El caso de las pensiones a falsos exonerados políticos le ha venido como anillo al dedo al gobierno y a la derecha en tiempos de elecciones. La Contraloría emitió un informe en el que se concluye que casi 3,000 personas no reúnen los requisitos establecidos por la ley para calificarlos como exonerados políticos, esto es, personas que perdieron sus trabajos por razones políticas.

Como resultado de todo esto, han salido varios trapitos al sol que nos dejan con la boca abierta. Como es el caso de conspicuos personajes que reciben pensiones como exonerados políticos. Es una vergüenza. Se eximen de esta vergüenza quienes han renunciado a estos beneficios que por ley les pudiera corresponder, pero que por ética, por decencia, han resuelto no recibirlos.

Este es uno de los dramas que vive nuestro país. La decencia está por los suelos. Se asume que estas pensiones estaban destinadas a quienes la han pasado mal por razones políticas, perdiendo sus trabajos, siendo forzados a exiliarse, afectados por torturas y/o detenciones. El origen de la ley es impecable, apunta a reparar un daño manifiesto, pero su mal diseño e implementación han posibilitado su aprovechamiento por algunos.

Curiosamente, quienes hacen gárgaras con este escándalo, son quienes desde las sombras avivaron la cueca a los altos mandos de las FFAA para que tuvieran lugar las repudiables acciones que dieron origen a la ley que apuntaba a reparar en mínima parte el daño causado.

Lo que corresponde es separar la paja del trigo, esto es, investigar y que la justicia actúe sin contemplaciones, verificando que quienes reciban las pensiones sean efectivamente acreedoras de ellas; en caso contrario, deben detenerse y exigirse la devoluciones pertinentes, aunque esto último difícilmente pueda tener lugar. Debe tenerse presente que no siempre será posible verificar fehacientemente la condición de exonerado político a casi 40 años de los hechos. Sin perjuicio de lo expuesto, en aquellos casos de manifiesta mala fe en la aplicación de la ley, por una suerte de mínima decencia, debe ponerse atajo.

Junto con ello sería bueno que el gobierno y la derecha deje de seguir disparando al voleo y dejar que la justicia cumpla con sus obligaciones. Y sobretodo que, a través de dos de sus diputados, no se aproveche del pánico, presentando un proyecto destinado a amnistiar a los responsables de los delitos que motivan las pensiones a los exonerados políticos. El ladrón detrás del juez.

mayo 30, 2013

Fumando opio

La zurda cumple el rol del MIR en los 60 y 70. Todos podríamos ser o posar de zurdos, no faltan razones para serlo, pero al final del día juegan para la derecha. Así fue en aquellos años y sigue siendo hasta hoy. fueron los ultras los que facilitaron el golpe, y lo que es peor, al final son los primeros en venderse, en delatar a sus compañeros de ruta apenas los aprietan.

Hoy la zurda cumple un rol similar jugando para la derecha. con los encapuchados, los escupitajos y otras hierbas, le hacen el juego al gobierno, desvirtuando las protestas posibilitando su criminalización, y esterilizando movilizaciones que tienen sentido, pero que pierden sentido cuando son infiltrados por quienes siempre aspiran a más, sin límites. Tanto llega el agua al cántaro, que al final éste se rompe. Siguen la conocida tesis de agudizar las contradicciones del sistema, Estirando el elástico creyendo que al final encontrarán el paraíso, en circunstancias que lo que finalmente encontrarán será el infierno mismo.

La ultraizquierda es infantilismo revolucionario, es no medir las consecuencias, no percatarse de las responsabilidades que se tienen. la derecha debe estar celebrando alborozada el renacer de los ultras que siembran el temor en los sectores medios, En quienes tienen su casita, su negocio, su trabajo. y estos sectores, que son los que definen para donde se inclina la balanza, terminan optando por quienes les ofrecen más represión, más policías, más militarismo. No están los tiempos para los militares, pero no vaya a ser que estemos girando en exceso a cuenta de lo que admite la democracia. La violencia física es más vistosa que la violencia de la injusticia y la desigualdad, y por lo mismo, más fácil de explotar por parte de la derecha, la misma derecha que en materia de violencia las sabe todas. Los ultras son niños de pecho al lado de los derechistas, quienes no tienen escrúpulos para asesinar, torturar y hacer desaparecer. hay evidencias de ello.

En el contexto nacional, en un año electoral, marcado por la adhesión que despierta Michelle, más emocional que política, los ultras, la multiplicidad de candidatos, la división, le hace el juego a la derecha. es cierto que crecimos en dictadura, y no hemos sabido envejecer en democracia. Efectivamente lo que piden los ultras es lo mismo que pedíamos hace 30 o 40 años, y ¿Que pasó? Quedamos atrapados en una dictadura que ni sospechábamos que podría darse! acaso tenemos que repetir la historia? Por algo dicen que el ser humano es el único animal que se tropieza con la misma piedra!

Lo que plantean los jóvenes es de justicia! Pero otra cosa son los ultras, los encapuchados, los que escupen, los que tiran mierda para todos lados, los que meten en el mismo saco a la derecha y a la Concertación. Así quieren ganarse las mayorías? Así será imposible! Por ese camino, solo retrocederemos. A modo de ejemplo: qué tal si en vez de andar parando, tomándose las universidades, tirando piedras, escupiendo, ¿dejan de pagar? Bajo el modelito actual todo los viene de perillas, excepto que dejemos de pagar!! Ahí el modelito se va a la cresta! Tal como el 88, con un papel y un lápiz, logramos evitar la perpetuación de Pinochet, pero no evitamos que se pepetuara el modelito. A este modelito lo liquidas dejando de pagar! Si todos dejan de pagar, el modelo se va a la cresta!

Ese es el camino y no otro! El de la unidad, el de la desobediencia civil, la no violencia activa, el camino que abrió Gandhi y con el cual logró la independencia de la India. Pero acá parece ser más fácil tirar piedras que dejar de pagar.

mayo 29, 2013

Felipe Berríos

Sugiero darse unos minutos para ver y escuchar este video donde se entrevista a una persona valiosa, que intereses espúreos relegaron a África: el sacerdote Felipe Berríos.

mayo 28, 2013

Con el agua hasta el cuello

A menos de una semana del discurso presidencial ante el Congreso Nacional con motivo de las glorias navales, a raíz de una persistente lluvia, el país quedó con el agua hasta el cuello.

En una entrevista televisiva, Piñera nos mostró un país que avanza, que progresa gracias a un gobierno que construye sobre roca, no sobre arena; un país que crece, mientras el mundo se estanca. En menos de una semana, unas lluvias que no tienen nada de espectaculares, que se repiten de tiempo en tiempo, desnudaron una vez más, nuestra realidad: nuestra fragilidad, nuestra desigualdad, nuestro estado de indefensión. Y los que más sufren frente a adversidades naturales y de las otras, las no naturales, como son los abusos, la libertad para elegir, son los más pobres, los que tienen menos, quienes tienen los trabajos más precarios.

Estas lluvias nos retratan de cuerpo entero, en especial, delatan las debilidades del modelo político, económico y social que tenemos, de libre mercado que pregona la libre competencia, pero no la practica, como el padre Gatica, porque lo que tenemos no son mercados competitivos ni transparentes, sino mercados oligopólicos, oscuros.

Las inundaciones que estamos viendo esta semana, son consecuencia de políticas cortoplacistas, del dominio sin contrapeso de inmobiliarias cuyas construcciones generan externalidades negativas que afloran en estas circunstancias. Todo esto, ante un Estado indefenso, con atribuciones cercenadas, y en caso de tenerlas, que no las ejerce, porque muchos de quienes hoy están a cargo de las instituciones públicas, son propietarios de las inmobiliarias y/o empresas constructoras. El ladrón detrás del juez, el gato cuidando la carnicería.

Todo esto da cuenta de los resultados de un modelo privatizador y depredador que lleva ya más de 30 años, manejado tanto por quienes lo instalaron –la dictadura-, luego por sus opositores –la Concertación-, y ahora, por los partidarios de la dictadura –la derecha actual en el gobierno-. El resultado es lo que tenemos. Con luces y sombras. Entre las luces destaca un sostenido crecimiento y una significativa reducción de la pobreza, y entre las sombras, la discriminación y una desigualdad que limita severamente nuestras posibilidades de desarrollo sustentable, real.

mayo 21, 2013

Desde Nueva York, USA

Después de más de una década, luego del derrumbe de las torres gemelas, he vuelto al corazón financiero del imperio, Nueva York, todo un símbolo de la supremacía capitalista puesta en jaque, no por los comunistas, sino que por terroristas islámicos y los persistentes crisis financieras.

Supremacía que al día de hoy sigue presente, aunque ahora amenazada por China, cuyo crecimiento vertiginoso no deja de sorprender por ser resultado de una combinación muy sui generis: un capitalismo de mercado a nivel económico y un sistema político centralizado en un partido unico, el partido comunista chino, combinación impensable por estos lares.

Cuando estuve en Nueva York, a fines del 2001, encontré un país conmocionado por la osadía de un terrorismo que había logrado sortear toda clase de obstáculos para derribar los torres que constituían todo un ícono para los Estados Unidos de Norteamérica. Desde entonces, se ha vivido una crisis financiera sin precedentes, de la que le ha costado recuperarse.

Se trata de un país que ya vive en función de la guerra, al que le cuesta vivir sin guerras, impulsado por una mentalidad mesiánica que impulsa a sus lideres, o a quienes dirigen su destino desde las sombras. Obama ha querido salir de Guantánamo, de Irak, de Afganistán, pero no puede. Los poderes fácticos se lo impiden, y para desembarazarse de ellos se requiere de un coraje por encima del que posee. No es fácil en un país cuyo nivel cultural deja mucho que desear, cuyo materialismo está presente en todo momento, y cuyo nivel de vida pareciera sostenerse sobre la base de la industria militar que alimenta las guerras en las que se involucra para mantener su supremacía.

Desde la primera vez que llegué a USA percibí que la vida diaria en este país gira en torno al automóvil. Cada uno debe tener un vehículo. Ya sea por las distancias, por las limitaciones del transporte público, como porque el automóvil representa todo un símbolo de estatus. Las carreteras, todas en buen estado, de múltiples pistas, permiten desplazarse a altas velocidades a toda hora. En horas de congestión, hay pistas donde solo pueden circular vehículos que transporten a mas de 2 personas, en un intento de desalentar su uso por pocas personas, junto con pantallas que recomiendan el uso de caminos alternativos.

Pero lo que por estos días más me ha llamado la atención ha sido la obesidad. Por donde ande, ya sea en el mismo centro de Nueva York, como en sus alrededores, es público y notorio que el tema se ha transformado en un problema de salud pública que afecta tanto a los de arriba como a los de abajo. Es consecuencia de las características de la vida norteamericana, su tendencia a comer al paso, comida chatarra, y la vida sedentaria. La comida chatarra se ve favorecida por su bajo precio en relación a la comida sana, y si a ello se agrega que además genera adicción, sus consecuencias no se dejan esperar, y desafortunadamente no se dimensionan en su momento.

En Chile, donde tendemos a copiar la vida norteamericana, como lo prueba nuestra tendencia a llenarnos de automóviles y de comida chatarra, debemos mirar con preocupación lo que nos espera, porque no tenemos ni las carreteras ni los ingresos para enfrentar las secuelas de la obesidad que sí poseen los norteamericanos.

Con todo, USA sigue siendo el faro que atrae la atención de quienes se deslumbran con muchas de sus falsas luces y estrellas. Y ello, en gran parte porque también hay aspectos positivos que no podemos desestimar. Uno de ellos tiene relación con su tolerancia, su aceptación de la diversidad, a punto tal que se enorgullecen de ello. De ello tenemos mucho que aprender quienes vivimos en Chile. A más de 200 años de nuestra (supuesta) independencia, no visualizo posibilidad que alguna vez un mapuche pueda ocupar la presidencia de la nación. En USA, a pesar que recién se cumplen alrededor de 50 años desde que se eliminó todo vestigio de discriminación y segregación racial desde un punto de vista legal, hoy, se dan el lujo de ser gobernados por un presidente cuyas raíces provienen del continente negro. Esto, en un país donde hace poco más de medio siglo aún existía un grupo extremista blanco, el Ku Klux Klan, dedicado a mantener vigente el odio contra los grupos no blancos.

En Chile, es impensable un presidente mapuche. Ni siquiera en el Congreso. Y en la zona de la Araucanía, sus representantes en el Senado y en la Cámara de Diputados, no son mapuche. A lo más algunos de los alcaldes de sus comunas. Cuántos años más deberán transcurrir para que esta realidad cambie?

Estas reflexiones, las hago mientras las noticias que llegan de Chile reflejan nuestras debilidades. Por el lado opositor, la negativa de Escalona a someterse a primarias no legales por considerar que no le otorgan garantías. Su conducta revela un mal enquistado en muchos: la de creerse con derechos por encima de otros, y por tanto, no estar disponibles para que la ciudadanía resuelva el tema de los cupos parlamentarios.

Por el otro lado, el gubernamental, particularmente en la UDI, la decisión de no ir a primarias parlamentarias y resolver a dedo los cupos, pasando a llevar incluso a sus propios militantes que aspiraban a representarlos en el parlamento. Entre cuatro paredes, entre su candidato presidencial y la directiva, sacan a quienes concursaban por Santiago Poniente y los ponen en el sur, para que el cupo sea ocupado por su secretario general, José Antonio Kast. Sin arrugarse siquiera, Moreira y Von Baer son trasladados a dos circunscripciones del sur del país pasando a llevar la voluntad de las bases regionales.

No hay duda que todo esto habla muy mal de los políticos.

Como broche de oro, la otra noticia, la denuncia de que una diputada del distrito de Iquique, Marta Isasi, “independiente” de derecha, participara en la aprobación de una ley de pesca que favorecía a empresas pesqueras, una de las cuales habría financiado su campaña electoral. Ni se arrugó para no inhibirse de votar, sino que por el contrario, lo habría hecho con mucho entusiasmo.

Y acá tenemos la otra cara de la moneda, porque demuestra que la “independencia” de la diputada era de mentira. Em efecto, “el independiente” no obedece instrucciones de ningún partido, es “libre” de votar por quien mejor le parezca. Desgraciadamente, por lo general esta libertad no es tal, puesto que a falta de una ideología, o de un cuerpo de ideas, que oriente sus decisiones, tienden a hacerlo en función de las “ofertas” que les hagan los interesados en que voten para uno u otro lado. Los casos más conocidos, aparte de este último de la diputada Isasi, en su momento fueron el de los diputados “independientes” Velázquez y Alinco.

Por ello, mi preferencia por lo general va por alguien de partido, con domicilio conocido, antes que por un “independiente”, de quien nadie sabe con qué pastel saldrá, ni a quien rinde cuenta.

mayo 10, 2013

En la medida de lo posible (parte 1 de 2)

Luego de dos décadas, a partir de 1990, de transitar por un camino marcado por la sugestiva expresión “en la medida de lo posible”, desde hace ya unos años, ella parece haber caído en desgracia.

Las razones parecen apuntar a la estrechez de las fronteras que definen lo posible y la imposibilidad de extenderlas, ampliarlas. Estrechez dada por una Constitución Política del Estado cuya modificación exige altos quórums en el parlamento, esto es, grandes mayorías, imposibles de expresarse bajo un sistema electoral binominal.

La transición chilena, desde sus inicios, y cuyo hito más emblemático es el 5 de octubre de 1988, está marcada por esta expresión. Un segundo hito estuvo constituido por el acuerdo opositor de designar a Patricio Aylwin como candidato a la presidencia, y su posterior elección. Su designación a nombre de la oposición a la dictadura, da cuenta de la realidad política imperante, que selló el destino de la transición, esto es, la de transitar por el camino de lo posible, definido en gran parte por poderes fácticos conocidos y desconocidos a la fecha por la opinión pública.

Al perder el plebiscito, Pinochet, se quedó un año más y luego conservó la comandancia del Ejército, dejando su huella: la operación enlace y el boinazo, fijando los límites de lo posible, complementado con la institución de los senadores designados y vitalicios. Cuando deja la comandancia, cogió su bien aceitado asiento en el senado.

Por tanto, al menos la primera década de los gobiernos de la Concertación, presididos por demócratacristianos, están marcados a sangre y fuego por la presencia militar y del propio Pinochet, junto con un parlamento donde las iniciativas presidenciales requerían la venia de una derecha que, junto al mundo militar, definía lo que era admisible o no.

Al frente, toda una generación sobreviviente del golpe militar, no pocos de ellos trancados por dolorosas experiencias personales, familiares o cercanas. El modelo político y económico se hizo inamovible.

En este contexto surge lo que hoy, muchos denominan, despectivamente, la política “en la medida de lo posible”. Hoy se podrá especular si lo posible era más o no. Debate que se dio desde el propio inicio de la transición y que se graficó en su momento a través de los llamados autoflagelantes y autocomplacientes. Era el debate entre quienes iban por más, los audaces o temerarios, y quienes eran más temerosos, y por tanto, optaban por evitar salidas de madre que nos retrotrajeran a tiempos de terror.

mayo 03, 2013

Abrir o cerrar la democracia

En la semana se dieron 3 hechos claves: primero, la UDI cambió de caballo, reemplazando a su candidato presidencial al ver que con él no llegaba a ninguna parte; segundo, decide ir a primarias presidenciales, jugándosela para que Longueira le gane a Allamand y eludiendo las primarias parlamentarias, dejando en manos de Longueira la decisión de quiénes ocuparán el cupo de la UDI en la plantilla parlamentaria; tercero, la oposición no tendrá primarias parlamentarias por falta de acuerdo entre los partidos.

La derecha ha dado una señal clara a la oposición: no está disponible para entregar el gobierno sin dar pelea, lo que debiera haber alentado a la oposición a la unidad en todos los planos: presidencial, parlamentario y programático. Sin embargo, para sorpresa de todos, en la oposición no habrá primarias parlamentarias opositoras. Con su decisión, la oposición, en vez de abrir la democracia, la cierra; en vez de dejar en manos de la ciudadanía los nombres de los postulantes, optó por negociar los cupos parlamentarios entre 4 paredes en lo que representa un error político de proporciones, impresentable, y de consecuencias mayúsculas.

Lo que empezó como una semana negra para la derecha, terminó siéndolo para la oposición. Pero al igual que en el futbol, no está dicha la última palabra hasta que no termine el partido a los 90 minutos; en este caso, hasta las elecciones a celebrarse a fines de este año.

En la oposición parecen dar por sentado que Michelle ganará, lo que a estas alturas ya no se visualiza tan claramente. Hay un equipo, la derecha, que postula el mantenimiento del modelo político, económico y social; otro, la oposición, que propone modificarlo sustantivamente. Ganará el equipo que sea capaz de desempeñarse mejor en el campo de juego, que sea capaz de trabajar más cooperativamente, coordinadamente, colectivamente. Para la oposición no basta con ganar, debe golear, si es que quiere cambiar efectivamente el modelito que tenemos, lo que significa que debe ganar la presidencia y en el parlamento tener las mayorías suficientes para superar el sistema binominal y los quórums calificados. Esto implica doblar en más de un distrito, en más de una circunscripción. La decisión de no ir a primarias parlamentarias le será fatal. disminuirá la concurrencia a las urnas, no se obtendrán los doblajes esperados y aumentarán los candidatos que corran por fuera, imposibilitando la conformación de lo que alcanzó a llamarse como la nueva mayoría.

Sin esta nueva mayoría, la eventual conquista de la presidencia no será sino una victoria pírrica, puesto que lo prometido no podrá ser ejecutado. Lo que se veía como un partido ganado, ya no lo es, y todo se está poniendo cuesta arriba por errores de la propia oposición que parece haber perdido la brújula a pesar que de lo mal que había estado jugando la derecha.

mayo 01, 2013

A rey muerto, rey puesto

En una maniobra de última hora, la UDI, acosado por su pasado en materia de abusos, bajó a su candidato, Golborne, sin arrugarse siquiera; en una decisión ultrarápida, lo cambió por Longueira.

La razones del cambio se entrecruzan. Por un lado está la resolución de la Corte Suprema que condena una acción llevada a cabo en las empresas de Cencosud que perjudicaron a un buen número de consumidores en lo que cae en la categoría de los abusos por prácticas unilaterales. Acción ejecutada cuando Golborne era gerente general de la empresa puesta en jaque. Lo que se agravó porque su contendor, Allamand, no perdió la ocasión para mantener el tema en el candelero, afirmando que debí asumir su pasado; mientras la oposición tomaba palco para no ser acusada de interferencia en los asuntos internos de la coalición de gobierno. Pero el tiro de gracia fue la información, de que Golborne tendría depósitos no declarados en bancos del exterior, en países llamados paraísos fiscales, los que suelen usarse para eludir impuestos. A estas alturas, no obstante que la UDI aparentaba seguir respaldándolo, ya era un hombre muerto caminando. Su sonrisa mefistofélica, por arte del birbiriloque, se había transformado en una mueca fúnebre. La sentencia para su caída, ya estaba escrita. Era cuestión de días, horas, minutos del derrumbe de la estantería tan trabajosamente levantada.

Recordemos que Golborne, políticamente nace en el 2010, por su protagonismo en el rescate de los 33 mineros. Desde entonces, su popularidad subió como la espuma. Para aprovecharlo, lo cambiaron a un ministerio de mayor visibilidad, como ministro de obras públicas. Desde entonces, la UDI puso sus ojos en él, aún cuando no era militante, aprovechando los guiños que Golborne le hacía. Los consejos generales de la UDI que son un canto al pragmatismo político, tomaban nota de la alta tasa de rechazo que generaban sus principales líderes. Visualizaban que los tiempos aún no estaban para bollos, como para llevar un candidato de sus filas, por otro lado, no estaban disponibles para un nuevo gobierno encabezado por un militante de RN. En estas circunstancias, Golborne les venía como anillo al dedo. Y a contrapelo de una minoría al interior de la UDI, los puros, los legítimos, la plana mayor resolvió jugarse el todo por el todo por él, en la convicción de que las primarias las ganaban, ya sea por el mayor peso electoral respecto de RN, como por su mayor inserción en las capas populares. De allí la disposición a enfrentar las primarias, de modo de abordar las elecciones presidenciales con un candidato único de la derecha, dando por sentado que este sería Golborne.

Todo esto, en un dos por tres, de un día para otro, todo esto se vino abajo. La UDI, cuyo olfato político es indesmentible, al momento que Golborne, frente al asedio periodístico respondió que como gerente obedecía órdenes del directorio, se percató que con este candidato no llegaría a ninguna parte. Esa respuesta lo condenó porque hizo recordar la política de la “obediencia debida” a la que recurrían los militares acusados de torturas, asesinatos y desapariciones. Fue una respuesta para sacarse un pillo inmoral.

A la UDI no le quedó otra más que enfrentar la crisis para salir del paso, y para ello, solo quedó a mano la carta original, la auténtica, la legítima, la de presentarse con quien mejor los representa: Longueira a quien en su momento habían desahuciado. Una decisión siempre postergada, por pragmatismo, pero a la que se podía apelar en momentos críticos, de urgencia, porque siempre ha estado dispuesto a “sacrificarse” por el país. Este fue el momento, la oportunidad para que la UDI se presente con su verdadera cara, sin maquillajes.

Al otro día la UDI debía decidir si iba a primarias o no, lo que dependía de múltiples factores. Ello dependerá de si las elecciones presidenciales ya las dan por perdidas o no. Si las dan por perdidas, optarán por no ir a primarias, a fin de privilegiar las elecciones parlamentarias y evitar doblajes de la oposición. En efecto, si iban a dos cuerdas, con Allamand y Longueira, ellos espolearían a los candidatos de sus respectivos partidos para reducir los doblajes opositores; si por el contrario, aún se cree que tienen alguna opción de ganar la presidencia, todo aconseja que la derecha vaya a primarias, para así asegurarse que ambos partidos se alineen tras el candidato que emerja como vencedor en junio, siempre y cuando en la campaña de las primarias se desenvuelva con altura de miras. La UDI optó por ir a primarias y en sus primeras declaraciones, tanto Allamand como Longueira se han allanado a evitar los habituales desencuentros a los cuales nos han acostumbrado.

El nuevo escenario pone frente a frente a los pesos pesados más fuertes que tiene la derecha, para jugarse el todo por el todo en su propósito de obtener un segundo gobierno. Han dado una señal clara a la oposición: no están disponibles para entregar gobierno sin dar pelea, lo que debiera alentar a la oposición a la unidad en todos los planos: presidencial, lo que espera lograrse con las primarias en la medida que todos los candidatos opositores estén dispuestos a someterse a ellas; en el plano parlamentario, donde la realidad se ha puesto extremadamente compleja, porque no se ve disponibilidad de todos los actores para participar en primarias abiertas; y en el plano programático, aún no se visualizan acuerdos.

Tal como Golborne, Longueira también deberá responder por su pasado, reciente y remoto. El más reciente tiene relación con el escándalo del Instituto Nacional de Estadísticas, de cuya responsabilidad política no podrá escapar; y de su pasado remoto, el rol jugado en tiempos de dictadura.

Al igual que en el futbol, no está dicha la última palabra hasta que no termine el partido a los 90 minutos; en este caso, hasta las elecciones a celebrarse a fines de este año. En este sentido, todo exceso de confianza puede ser fatal. Hay un equipo que postula el mantenimiento del modelo político, económico y social; otro, que propone modificarlo sustantivamente. Ganará el equipo que sea capaz de desempeñarse mejor en el campo de juego, antes que en procura de lucimientos personales, esto es, que sea capaz de operar más cooperativamente, coordinadamente. En el caso de la oposición, no basta con ganar la presidencia, puesto que también deberá ganar por lejos la parlamentaria, para tener las mayorías requeridas que la implementación de un nuevo modelo político, económico y social. Sin ellas, la conquista de la presidencia no será sino una victoria pírrica, puesto que lo prometido no podrá ser ejecutado.

abril 19, 2013

¿Demoler o recuperar las Escuelas Concentradas'

A más de 3 años del terremoto, sus secuelas persisten. No podría ser de otro modo dada la envergadura del fenómeno telúrico. Luego de un primer período de perplejidad, seguido por una de diagnóstico y propuestas, ya se observa la puesta en acción de la recuperación de la ciudad de Talca que testimonia el empuje de sus habitantes y autoridades. No pocas decisiones son discutibles y generadoras de discordia. Para unos, reconstruir es aprovechar para modernizar, para otros, es volver a construir lo que había. Unos ponen énfasis en rescatar la tradición, otros en apostar hacia el futuro.

En este plano extraño la ausencia de una mirada global destinada a identificar aquellos edificios emblemáticos que debemos rescatar de lo que había. En este proceso debemos estar presentes todos, y cuando hay discrepancias, dirimirlas democráticamente, vía plebiscito comunal.

En Talca se observa que entre las decisiones más controvertidas se encuentra la demolición de las escuelas concentradas localizadas en una zona neurálgica. Decisión que sorprende debido a que el Consejo de Monumentos Nacionales ha declarado a las ex Escuelas Concentradas Monumento Nacional, sin perjuicio que su oficialización se encuentre en tramitación en el Ministerio de Educación. Esta declaración representa un reconocimiento, a nivel nacional, del valor social, histórico, cultural y arquitectónico del edificio y su uso colectivo. Al igual que al Mercado Central, se le reconoce un valor que va más allá del metro cuadrado, que entronca con la tradición, con el respeto a la historia, a generaciones pasadas. En este plano, la modernización no tiene por qué ser incompatible con el respeto a las tradiciones.

Recuerdo cuando caminaba por los parques de Berlín, mi asombro por su tamaño, la cantidad de áreas verdes, en zonas céntricas del más alto valor monetario y que en Chile ya habrían abierto el apetito de las inmobiliarias. Incluso, a quienes me acompañaban les decía que en Chile estas áreas ya habrían sido devoradas por los intereses inmobiliarios. En Alemania, y en Europa en general, el respeto por la historia suele estar por encima de intereses transitorios de grupos de poder.

Es indispensable que las decisiones en este ámbito estén imbuidas de rigor y reflexión, independientes de tentaciones pecuniarias, resistentes a corruptelas porque sus secuelas son de largo aliento que afectarían a generaciones que van más allá de las actuales. Lo razonable, cuando hay discrepancias, que las decisiones sean avaladas por la ciudadanía vía plebiscitos comunales, como lo postula el movimiento liderado por Giorgio Jackson, Revolución Democrática (RD), y que en Talca se ha expresado con mucha fuerza. Quizá sea esta una ocasión para ponerlas en práctica.

Incendio en la pradera educacional

Foto de Than Tibbetts en Unsplash
La destitución de quien fuera Ministro de Educación, Harald Beyer, ha desatado las más iracundas reacciones en las esferas de gobierno, responsabilizando a la oposición parlamentaria de crispar el clima político, la paz social. Por la forma con que el gobierno había asumido la acusación constitucional, es evidente que constituye una derrota de proporciones porque apostó a la división opositora movilizando a todas sus huestes y todos los recursos posibles. Primero en la Cámara de Diputados, y esta semana en el Senado, fracasando en ambas.

Entre los botones más grotescos se incluyen la asignación de recursos a un fondo para la educación municipal y la entrega de un informe que daría cuenta de una mejora en los puntajes Simce. Desafortunadamente, cuesta creerle al gobierno cuando afirma que la oposición actúa electoralmente, y que el gobierno no. Esta dicotomía es la que tiene a la credibilidad gubernamental por los suelos.

Lo que estaba en juego con la destitución de Beyer era algo más de fondo que dimes y diretes de última hora. Beyer representó a quienes quieren perfeccionar el modelo educacional que tenemos; la oposición, incluyendo en ella al movimiento estudiantil y la ciudadanía que lo apoya, en cambio, aspira modificarlo de raíz. Como dijera en su oportunidad, en sus tiempos de dirigente estudiantil, Camila Vallejo: “mientras ellos quieren podar el arbolito, nosotros queremos extirparlo de raíz”. Esta dicotomía está bien representada con el slogan “educación pública, gratuita y de calidad”, en oposición a la educación mercantilizada.

Lo que se ha denunciado en la educación superior, gracias al movimiento estudiantil, el lucro en las universidades, es lo que ha puesto sobre la mesa este otro slogan: “no al lucro”. El país está cansado del drenaje de recursos desde los más pobres a los más ricos; está cansado del endeudamiento de los de abajo para el enriquecimiento de los de arriba. Con el agravante, en el caso de las universidades, que este drenaje es ilegal y que por décadas se ha hecho la vista gorda. Mientras no se corte este drenaje, lo más probable que los estudiantes sigan movilizados, porque tras ellos están sus padres, con trabajos cada vez más precarizados que no quieren seguir endeudados y abusados.

La destitución es una invitación a reflexionar al respecto y recordar que la educación es un derecho.

abril 11, 2013

Mechoneo en buena onda

Todos los años los alumnos nuevos que ingresan a las universidades son sometidos a un mechoneo, que desgraciadamente, un muchos casos se asocian a universitarios que deambulan por las calles en harapos, pintarrajeados, pidiendo limosna para recuperar sus prendas de vestir retenidas por sus compañeros de cursos superiores.

Por fortuna, hay otros casos, más silenciosos, menos escandalosos, más innovadores, más creativos, más solidarios, de los que no se habla ni escribe. De uno de ellos, escribiré en esta ocasión.

Es el caso de la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial de la Universidad de Talca, cuyo Centro de Alumnos y Dirección de Escuela, que optó, en conjunto con la Municipalidad de Talca, por organizar un mechoneo llevando a los alumnos nuevos a uno de los dos campamentos existentes en Talca, el campamento “El Paso” para realizar actividades de limpieza del sector en que se encuentra localizado, y actividades recreativas para los hijos de quienes lo habitan.

Se trata de un campamento habilitado sobre un terreno producto de una toma y que en su momento fue basural. Las condiciones de vida ambientales de quienes allí viven son deplorables: sin alcantarillado, sin recursos. Este campamento existe desde hace 12 años sin que a la fecha sus habitantes tengan una casa digna de seres humanos en los tiempos actuales. Se les ha prometido una solución habitacional dentro de un año

Para desarrollar las actividades de limpieza –desmalezamiento, retiro de basuras acumuladas, pintadas de rejas, plantación de árboles-, más de 70 mechones y alumnos de cursos superiores, junto con dirigentes estudiantiles, pusieron sus brazos y manos; el municipio sus palas, carretillas, grúas y camiones. Todo esto, en la esperanza de que quienes allí viven pueden hacerlo en mejores condiciones.

Para los nuevos alumnos universitarios fue una experiencia inolvidable, dado que desconocían la existencia de esta realidad, y los comprometió para desarrollar nuevas actividades de apoyo al campamento en el curso del año. Para las familias residentes en el campamento fue una jornada especial, que los compromete a seguir luchando por mejorar sus condiciones de vida.

No es primera vez que la carrera de Ingeniería en Informática Empresarial innova en estas materias. Ya en años anteriores ha sido distinguida a nivel nacional por parte del Instituto Nacional de la Juventud. La solidaridad y la innovación parecen ser atributos que la distinguen.

abril 10, 2013

El modelo educacional chileno

Foto de Unseen Studio en Unsplash
En Chile, históricamente la educación se ha concebido como un medio de ascenso económico y movilidad social. La relevancia que se le dio desde la primera mitad del siglo pasado se revela con el sello que acuñó el gobierno de Pedro Aguirre Cerda en los años 30: “Gobernar es educar”. Desde entonces los esfuerzos estuvieron orientados a la cobertura, de modo que la educación estuviese al alcance de tod@s como una de las formas más efectivas de salir de la pobreza. Es así como en la primera mitad del siglo pasado se instauró la obligatoriedad de la educación básica y que posteriormente, en las postrimerías del mismo siglo, se extendió hacia la educación media . La importancia que el país asignaba a la educación se refleja en un gasto que hasta los primeros años de la década de los 70 fue del orden del 7% del PIB, financiado casi totalmente por el Estado. Esta realidad cambia significativamente en la década de los 80, cuando el Estado se retrae significativamente, alcanzando a aportar tan solo un 2,4% del PIB en 1990, delegando gran parte del esfuerzo educativo en las familias.

Recién en el presente siglo el gasto en educación recupera sus niveles históricos, pero con un significativo cambio en su estructura. Actualmente, el aporte de las familias chilenas al financiamiento de la educación es uno de los más altos del mundo, y es uno de los factores claves que están tras el movimiento estudiantil en curso. Esto, porque para la sociedad chilena, la educación ha sido concebida históricamente como un derecho, y por consiguiente el Estado tenía la obligación de proveer educación gratuita. Antes que el beneficio privado que generaba la educación, se valoraba su beneficio social, su contribución a la formación de las personas y al desarrollo del país.

El origen del modelo educativo chileno actualmente vigente se remonta a una visión inaugurada en 1981 con el denominado “proceso de municipalización de la enseñanza”, posteriormente consolidado y consagrado con la Ley Orgánica Constitucional de la Enseñanza (LOCE) elaborada por comisiones de expertos designados por la dictadura encabezada por Augusto Pinochet. La promulgación de esta ley tuvo lugar el 10 de marzo de 1990, el día antes que Pinochet, conservando la comandancia en jefe del Ejército, entregara su presidencia a la coalición opositora triunfante en 1989.

La LOCE, promulgada con rango tal que no basta una mayoría simple para cambiarla, buscó plasmar el fundamentalismo de mercado en el campo educacional. En el ámbito político la derecha tomó sus resguardos mediante las siguientes acciones: a) imponiendo un sistema electoral binominal que ha sobrevalorado su peso político en el parlamento; b) estableciendo los quórums calificados para dificultar los cambios a la constitución; y c) controlando los principales medios de comunicación nacional –el mercurio y la tercera-.

Este fundamentalismo se expresó en una reducción del rol del Estado en materia educativa, alentando la incursión privada mediante la subvención pública a establecimientos educacionales privados. El acento se puso en el resguardo de la “libertad de enseñanza”, sin prestar similar atención al derecho a la educación. La LOCE permitió el financiamiento público a instituciones de educación básica y media con fines de lucro, sin mayores requisitos respecto de su creación y la calidad de su funcionamiento. En paralelo las escuelas públicas municipales funcionaron con subvenciones irrisorias basadas en la asistencia a clases de los alumnos . El resultado es lo que las pruebas nacionales estandarizadas han evidenciado: una educación pública y privada de mala calidad.

Bajo los 20 años de gobiernos de la Concertación esta legislación no experimentó mayores modificaciones por no disponerse en el Congreso de las mayorías requeridas en virtud de una correlación de fuerzas políticas condicionada por un sistema electoral binominal que sobrerepresenta a la minoría, esto es, a la derecha. La ausencia de estas mayorías, generó un ambiente orientado a no herir “susceptibilidades” de poderes fácticos, o no alterar mayormente el “clima político”, o por entrar en la lógica de las privatizaciones neoliberales-. Lo concreto es que desde 1990 hasta 2010, los sucesivos gobiernos democráticos de la Concertación no tuvieron la capacidad, la fuerza y/o la voluntad suficiente para efectuar los cambios demandados al modelo educacional.

En el año 2006, sorpresivamente, l@s estudiantes de secundaria coparon la agenda informativa, tanto por la fuerza de sus movilizaciones como por la envergadura de sus planteamientos. Las masivas protestas estudiantiles de entonces, si bien partieron por temas operativos tales como los pases escolares y el precio de la Prueba de Selección Universitaria (PSU), terminaron por objetar la educación en su conjunto, desde la formación del profesorado hasta la LOCE, pasando por la jornada escolar completa (JEC), la gestión, la segmentación, el financiamiento y el estatuto docente, entre otros temas. Buscaron remover los cimientos de una visión de la educación basada en la activa promoción del financiamiento privado y el retraimiento del financiamiento público.

L@s estudiantes pusieron sobre la mesa lo que estaba escondido bajo la alfombra: los problemas que enfrentaba la educación en Chile: segregación, exclusión y desigualdad social. El llamado movimiento pingüino no hizo más que poner de manifiesto esta realidad que el país no fue capaz de prever oportunamente. En esa ocasión, bajo el gobierno de Bachelet, el actual presidente Piñera, sostuvo :
“Creo que hay que saber escuchar a los estudiantes y yo prefiero mil veces ver a los secundarios levantarse por la mala educación que nos condena a la desigualdad y la injusticia, que verlos indiferentes a lo que ocurre en nuestro país”.

Posteriormente, agregó que
“Llegó el momento de enfrentar la verdad y no solo hacer discursos e inauguraciones, porque tal como está, el sistema educacional chileno se está convirtiendo en una máquina de desigualdades, por lo que llegó la hora de hacer cirugía mayor”.

Si bien el movimiento pingüino no fue en vano, sus resultados estuvieron por debajo de sus expectativas. Durante su transcurso se obtuvo la renuncia del entonces ministro de Educación, la atención de los medios de comunicación y de la clase política nacional, y la generación de una ley general de educación (LGE), promulgada recién el año 2009, en reemplazo de la LOCE. Ella fue fruto de negociaciones consensuadas a nivel de expertos y de los principales actores políticos representados en el parlamento, que no alcanzaron a modificar mayormente el modelo educacional imperante. El mar de fondo se mantuvo intocable: un modelo educativo desigual que no ha podido legitimarse.

La LGE que emergió en reemplazo de la LOCE, eludió los principales temas cuestionados por l@s estudiantes: la municipalización y privatización de la educación pública. En consecuencia, la LGE no logró alterar mayormente las bases conceptuales, los fundamentos, los cimientos sobre las cuales se construyó el sistema educativo bajo la LOCE.
Lo señalado da cuenta de la existencia de gobiernos, los de la Concertación, que condujeron al país por un sendero en base a la política “en la medida de lo posible”, donde “lo posible” era determinado por una derecha que se había asegurado políticas de “amarre” en la que había dejado ciertas esferas intocables y con las que la Concertación acabó pactando. Las movilizaciones estudiantiles del 2006 reprocharon a los partidos de la Concertación haber arriado sus banderas en aras de lo posible, de un tipo de realismo y pragmatismo que no hacía más que reproducir las lógicas imperantes durante la dictadura. A la derecha le reprocharon su resistencia a modificar un modelo que desde su vigencia ha generado una educación segregada, excluyente, desfinanciada, y de mala calidad.

Educación básica y media
Hasta la década de los 70, la institucionalidad de la educación básica y media estaba centrada en una educación pública que abarcaba más del 90% de la matrícula total y que era financiada íntegramente por el Estado. Ella era complementada por una educación privada sin financiamiento estatal. A partir del proceso de municipalización emprendido en los inicios de los años 80, el Ministerio de Educación se desentiende de los más de 3,000 establecimientos de educación básica y media, que pasan a depender de los municipios en que se localizan, traspaso que se hizo junto con un financiamiento basado en el subsidio a la demanda en función de la asistencia de l@s alumn@s a clases, el que se extiende a establecimientos privados subvencionados con y sin fines de lucro. Se configura una educación estatal municipalizada, una educación privada pagada y una educación privada subvencionada por el Estado, con la posibilidad de que esta última podía tener fines de lucro. A poco andar de este proceso, el valor de la subvención estatal por alumno y día de asistencia al establecimiento, experimentó una fuerte reducción por efecto de la crisis que vivió el país en 1982. Este desfinanciamiento provocó un significativo descenso de la matrícula en las establecimientos educacionales municipales.

Posteriormente, en 1993, este esquema se reforzó mediante un esquema de financiamiento compartido, por el cual establecimientos privados con financiamiento estatal podían complementar sus ingresos mediante cobros de aranceles a sus alumnos. A pesar que desde 1990 la subvención estatal comenzó a recuperarse, la tendencia al traspaso de matrículas desde la educación municipalizada a la privada subvencionada, siguió su curso. En la actualidad, la matrícula privada subvencionada ya supera la matrícula municipal, dando cuenta de un proceso de intensificación de la segregación por nivel.

Lo expuesto se refuerza porque los establecimientos privados subvencionados tienen la facultad de seleccionar a sus alumnos, prerrogativa de la que carecen los establecimientos municipales. Selección que termina por discriminar contra los niños y jóvenes provenientes de familias de menores recursos porque el costo de enseñar a dichos niños y jóvenes tiende a ser más elevado. Las consecuencias no se hicieron esperar: los pobres se educan en las escuelas municipales; los no tan pobres en escuelas privadas subvencionadas sin financiamiento compartido; los sectores medios en escuelas privadas subvencionadas con financiamiento compartido; y los sectores más adinerados en escuelas y colegios privados pagados.

Según el índice de Duncan , Chile es el segundo país más segregado en su sistema educativo entre 65 países que rindieron la prueba PISA, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Lo señalado implica que el 30% de los alumnos de las familias más favorecidas económicamente, muy probablemente tendrá, a lo largo de su vida escolar, sólo compañeros de su mismo nivel socioeconómico. Lo mismo ocurrirá con los estudiantes del tercio de menores recursos. En consecuencia, la posibilidad de que un establecimiento educacional se matriculen niñ@s de distintas realidades es casi nula.

Educación superior
Desde el mismo golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 se comenzó a desmantelar la arquitectura vigente para configurar las bases de una nueva arquitectura que con más o menos variantes se mantiene hasta la fecha. Se intervinieron las 8 universidades existentes que operaban con financiamiento esencialmente estatal, complementados con cobros simbólicos, por su baja cuantía, de matrícula y aranceles. Esta intervención tuvo su cara visible en la expulsión de los rectores y su reemplazo por miembros de las FFAA, los que se distribuyeron las universidades bajo el argumento de que habían sido infiltradas por el marxismo-leninismo internacional y que debían ser depuradas.

A partir de 1973, la educación superior quedó sometida a la discrecionalidad de la Junta Militar, la que redujo los presupuestos de las universidades, expulsó a muchos académicos de las universidades, cerró unidades académicas completas junto con el de aquellas carreras más estrechamente vinculadas a las ciencias sociales (filosofía, psicología, sociología, trabajo social, pedagogías, etc.) y promovió a jóvenes de pensamiento liberal en lo económico y conservador en lo valórico para que prosiguieran estudios de posgrado, muchos de ellos en la Escuela de Chicago. Todo esto, con el propósito que a su regreso asumieran cargos de responsabilidad en el ámbito político, económico y financiero.

De esta forma se despeja el terreno para aplicar en la década de los 80 profundas reformas promercado cuyas características centrales se mantienen vigentes gracias a una institucionalidad política que ha asegurado su permanencia (sistema electoral binominal y quórums calificados), ya que toda modificación solo puede realizarse con la aprobación de la derecha política, otorgándole un poder de veto que ha utilizado cada vez que lo ha estimado pertinente.

Como consecuencia de la creación de nuevas universidades privadas y la apertura indiscriminada y desregulada de nuevas vacantes y carreras bajo la nueva institucionalidad creada en tiempos de Pinochet, la participación de la matrícula en las universidades privadas ha ido incrementándose fuertemente en relación a la matrícula en las universidades del Consejo de Rectores (CRUCH ).

Las universidades con financiamiento público, pero que debían complementar con ingresos propios para autofinanciarse, entraron en la lógica del mercado, de la necesidad de competir, recurriendo al cálculo económico convencional. Impregnados de esta nueva filosofía, sus autoridades adoptan decisiones bajo la lógica que guía las decisiones del mundo privado. Si a ello se agrega un Estado ausente bajo el argumento de respetar la autonomía universitaria, se llega a la realidad actual que no ha sido alterada mayormente. De la universidad vigilada por el Estado desde 1973 hasta 1990, se llega a la universidad abandonada a su suerte desde 1990 a la fecha.

En el caso chileno, sus universidades estatales no reciben más que un promedio del orden del 30% de sus presupuestos, viéndose forzadas a cubrir el 70% restante con recursos públicos y privados sobre bases competitivas de mercado.

Esta situación ha forzado a las universidades estatales a entrar en una lógica de competencia con otras universidades en condiciones desiguales, dado que por su naturaleza estatal está sometida a controles de los que se eximen las universidades privadas, incluso aquellas privadas que también reciben aportes públicos. Estos controles limitan su capacidad de gestión e impiden que puedan actuar con la velocidad que los tiempos actuales exigen.

En resumen, las universidades estatales se sienten y encuentran constreñidas, incómodas, maniatadas para operar en un esquema competitivo que debilita su naturaleza pública y distorsiona el proceso decisional al interior de ellas.

A pesar de que las nuevas universidades están legalmente definidas como instituciones sin fines de lucro, en la práctica lucran, comprobándose el ocultamiento de las utilidades a través de los más diversos mecanismos de evasión –sobrefacturación de servicios por parte de terceras empresas relacionadas con los propietarios de las universidades- y sobre las cuales no existe control público alguno-. En el contexto de la lógica económica del Chile actual, el criterio dominante en las esfera oficiales es que la educación sea un negocio más, una mercancía más, un bien de consumo más en la que el lucro es admisible, como lo es también en la educación básica y media.
En síntesis, el proceso que ha vivido la educación chilena, sobre todo desde la década de los 80, es el de la privatización tanto en términos de matrícula como de financiamiento, donde los principios rectores de quienes han empujado este proceso son menos Estado y más mercado. El nivel de privatización alcanzado por la educación superior chilena, se expresa tanto en el financiamiento como en la provisión privada de educación superior: más del 80% del gasto en educación superior recae en las familias y menos del 20% en el Estado, siendo Chile el país donde el Estado menos aporta al financiamiento de la educación superior; y en cuanto a la matrícula, más del 70% de la matrícula total es privada.

En consecuencia, desde los años 80, la educación superior, pasa a ser concebida más como un bien privado que como un bien público en razón de los potenciales mayores ingresos privados que recibirían sus beneficiarios. Por ello, de una matrícula gratuita se pasa a una matrícula pagada. En la actualidad Chile se encuentra dentro de los países que más gastan en educación superior en relación al PIB, pero con una baja participación del gasto público, lo que significa que el gran peso del gasto está siendo cargado a las familias. Junto con Corea, Chile es el país con mayor incidencia del gasto privado dentro del gasto total en las universidades.

En las dos décadas de gobiernos democráticos de la Concertación los esfuerzos dirigidos a modificar sustantivamente este modelo educativo han sido vanos, y no han hecho sino consolidar el modelo instalado sin legitimidad alguna. Lo expuesto está en la génesis de la crisis actual, una crisis de legitimidad y de funcionamiento. El enjambre institucional existente es fruto de una desregulación promovida desde el Estado tanto para la creación de nuevos establecimientos privados de educación básica (escuelas), secundaria (liceos) y superior (universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica) sin mayores exigencias. Sobre la base que es el mercado el que regula, se alentó la creación y funcionamiento de establecimientos sin mayores exigencias. Un mercado desinformado en manos de una publicidad cuyo nivel de inversión y profundidad subliminal no tiene parangón en el mundo. Todo esto en un país que a lo largo de su historia ha considerado la educación como un bien público, como un medio de promoción, ascenso, movilidad social. La vía lenta, pero segura, para ser y tener más.

En la actualidad, con las características que tiene el sector educacional, en vez de contribuir a reducir las desigualdades, las petrifica o agudiza. No obstante que en los últimos 20 años el Estado ha incrementado sustancialmente la cantidad de recursos destinados a la educación básica y media, a pesar de este esfuerzo, el gasto público por alumn@ sigue siendo sustancialmente menor que el gasto privado por alumn@, revelando que el esfuerzo del Estado en educación sigue siendo insuficiente.
Cuando se hace referencia a la mala calidad de la educación pública se omite esta realidad y la crítica, se centra en la eficiencia del gasto público en esta materia. Esta misma crítica olvida el desmantelamiento del sector educacional en tiempos de Pinochet y que los gobiernos de la Concertación ha procurado revertir sin mayor éxito.

Si se aspira cotejar la educación pública con la privada no es posible omitir la cruda realidad actual donde el gasto público por alumno es menos de 100 dólares mensuales, la cuarta parte de lo que en promedio perciben mensualmente los colegios privados por cada alumno matriculado. Mientras no se corrija esta distorsión, agravada por el déficit en el capital social-cultural que arrastran quienes se matriculan en establecimientos educacionales con financiamiento público, las comparaciones y rankings que se elaboren carecen de validez alguna.

Lo que está en juego con la acusación constitucional al ministro de educación no es un tema menor. No tiene que ver con aspectos jurídicos, sino que políticos. Si la acusación es rechazada en el Senado, será un triunfo de quienes aspiran consolidar el modelo educacional actual; si la acusación es aprobada, será un triunfo de quienes aspiran a modificarlo sustancialmente. Tan simple como eso. Por ello, tras cada voto se sabrá qué monos pinta cada uno.