abril 07, 2026

No escupas al cielo que te caerá en la cara

Se afirma que Mara Sedini, actual Ministra Secretaria General (vocera) del gobierno encabezado por José Antonio Kast (JAK), habría declarado en años anteriores que “El primer acto de corrupción es aceptar un cargo para el cual no estás preparado”. Frente a mi incredulidad de que haya emitido tamaña declaración a la luz de los fiascos o errores comunicacionales en que ha estado implicada desde los primeros días de gobierno, me he tomado la libertad de investigar en torno a si es cierto que declaró lo que se dice que declaró, y en qué circunstancias o contextos.

Empecemos por respondernos ¿quién es Mara? Nació el 1 de abril de 1985 en Santiago de Chile, y es periodista de la Universidad Gabriela Mistral, con un magister en comunicación y asuntos públicos de la Universidad Adolfo Ibañez. Sus estudios básicos y medios los hizo en el Santiago College. Además es actriz y cantante con estudios en The American Musical and Dramatic Academy (AMDA) de Nueva York, EEUU.  Su trayectoria política está dada por su participación en Fundación para el Progreso, el think tank liberal-conservador, como directora de asuntos públicos, e integrar el equipo comunicacional en la campaña presidencial de JAK.

A lo largo de estos últimos años, en su participación como panelista en programas de medios de comunicación (Tele 13 Radio y Sin filtros) se ha caracterizado por emitir fuertes juicios críticos en torno a la gestión pública, al nombramiento de funcionarios en el gobierno de Boric en cargos por afinidad política o personal, sin importar si reunían la experiencia y las capacidades que tales cargos exigen. Juicios que se hacían extensivos a ministros, subsecretarios, directores de servicio.

Sus críticas han sido mordaces y recurrentes, particularmente en el programa televisivo “Sin filtros”, cuestionando la idoneidad técnica y/o inexperiencia de distintas autoridades que ocupan cargos críticos, por sus consecuencias en la calidad de vida de las personas.  

Particularmente activa estuvo en las redes sociales, y en diversas columnas de opinión, cuando se presentó el llamado caso convenios a propósito del escándalo de los traspasos de fondos públicos a fundaciones. En sus intervenciones fue particularmente severa en sus críticas con los responsables de supervisar o ejecutar los proyectos y hacer la vista gorda ante las irregularidades en que se incurrían.

Como panelista en programas radiales (radio El Conquistador y radio Bío Bío) fue insistente en sus críticas a nombramientos de subsecretarios o directores de servicios por ascender a tales cargos por amiguismo, por cuoteos políticos, en vez de arribar por su experiencia y sus competencias profesionales o técnicas.

Hoy, a menos de un mes de iniciado el gobierno de JAK, Mara está en la picota por lo mismo que sostiene la frase que ha sido su caballito de batalla en su rol opositor (“El primer acto de corrupción es aceptar un cargo para el cual no estás preparado”). Cabe destacar que la frase utilizada por Mara es atribuida a Winston Churchill, y tiene una fuerte connotación ética.

La gente se pregunta: ¿qué monos está pintando Mara? El problema reside en lo mismo que afectó a Giorgio Jackson, que se las dio de moralista, de que venían a limpiar, a sacar la basura, a moralizar, a hacer bien las cosas, no como antes que todo lo hacían mal. Y resulta que camaradas de su partido estuvieron implicados en el caso convenios.

Si nos atenemos a la frase puesta sobre la mesa en más de una oportunidad por parte de Mara en sus tiempos opositores, y a su desempeño en estos primeros días de andadura gubernamental, tendríamos que afirmar que la Mara del 2026 es una corrupta. ¿Razón? La dada por ella misma: aceptar un cargo para el cual no está preparada desde el minuto que frente a un caso complejo, el de la ministra de Seguridad, arranca; frente al caso Apablaza se enreda, se le embolina la perdiz, al igual que ante el alza en el precio de los combustibles.

Para remate, su antecesora fue Camila Vallejo, quien tuvo la vocería durante todo el período del gobierno de Boric. Inevitablemente surge la comparación, y Mara pierde por paliza. A su lado, Camila es una dama, con proyección. Se le extraña. Muy probablemente JAK pensó que con Mara, Camila pasaría al olvido. Craso error, Camila brilla con luces propias al lado de Mara.

No es llegar y escupir al cielo, porque te puede caer encima. Por la boca muere el pez. Otra cosa es con guitarra. La soberbia es fatal. Sospecho que, más temprano que tarde, Mara está condenada a dar un paso al costado por los dolores de cabeza que está dando. La inexperiencia le está costando cara al gobierno. Sospecho también, que al igual que Boric, a poco andar JAK tendrá que “remodelar” su gobierno si no quiere irse al garete.

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